domingo, 22 de julio de 2018

Kim y Kiko, la primera pareja de humoristas de TVE


Tip y Coll, Juanito Navarro y Lina Morgan, Lusson y Codeso, Martes y 13, el Dúo Sacapuntas, Cruz y Raya, Los Morancos... las parejas cómicas han sido fórmula de éxito constante en la tele. Muchos consideran que el primer dúo que triunfó en TVE fue el formado por Luis Sánchez Polack y José Luis Coll, con sus sketches surrealistas en el programa "Galas del sábado" dirigido por Fernando García de la Vega. Esta afirmación es incorrecta porque ellos comenzaron a llamar la atención del espectador en 1969 pero hubo otro par que había iniciado su colaboración con la cadena desde los mismísimos inicios en 1956: Kim y Kiko. La pareja se había creado un par de años antes pero fue con su debut ante las cámaras cuando se gestó su apoteosis. Había por aquella época otra asociación muchísimo más popular, la formada precisamente por Sánchez Polack y Joaquín Portillo, Tip y Top que llevaban lustros en Radio Madrid (Cadena SER) haciendo reír al oyente en programas como "Cabalgata fin de semana" con Bobby Deglané. En 1957 realizaron su primera aparición en la tele pero allí ya llegaron como estrellas. No era ese el caso de Kim y Kiko, que le deben a la pequeña pantalla su verdadera fama a nivel nacional aunque ya habían tenido sonoros aplausos en teatros de Madrid y Barcelona. Hay otra razón de peso por la que me atrevo a decir que puede ser considerada la primera pareja de humoristas de nuestra tele, ellos comenzaron sus colaboraciones en pleno período de pruebas. Tras una gira en Venezuela en 1955 regresaron a España a tiempo para intervenir en las primeras emisiones regulares de TVE y desde entonces fueron fijos, cada semana aparecían en espacios de variedades de los primerísimos tiempos como "Club del Sábado" (al que pertenece la foto), "Aeropuerto Telefunken" o "Gran Parada".


Rafael Quevedo "Kim" y José Luis Carbonell "Kiko" se conocieron en el Calderón de Madrid como "caricatos" (así se les denominaba) de un mismo espectáculo pero con actuaciones independientes. A la semana José Luis le propuso a Rafael unirse y fue entonces cuando su estilo se desarrolló plenamente, la compenetración era extraordinaria y ambos tenían la misma forma de entender el humor. Toledano el primero y canario el segundo, sus vidas no tenían nada que ver la una con la otra. Kiko se dedicaba al espectáculo profesionalmente desde los 16 años mientras que Kim era administrativo en la Delegación de Hacienda de su tierra. Su único acercamiento al mundo del teatro había sido a través de la ópera, en una coral de aficionados donde también estaba Alfredo Kraus antes de convertirse en uno de los más grandes tenores líricos ligeros de todos los tiempos. Fue precisamente en un homenaje a su amigo (ya profesional por entonces) donde actuó con una parodia cuando Antonio Machín se fijó en él y le contrató para su compañía. Así llegó a la península y gracias a eso pudo conocer al que se convertiría en su socio hasta la muerte. Carbonell había debutado en el Circo Price con un número de dos minutos por función por el que cobraba 10 pesetas diarias. Fue en la compañía de Mari Carmen Prendes donde se fogueó como actor y showman. Tras la quiebra de la troupe fue fichado por el Teatro Calderón en octubre de 1954 donde su carrera dio un giro al conocer al que en principio sería un competidor. 


Kim y Kiko tuvieron su propia coletilla, ¡cómo no!, signo de su enorme popularidad. Cada gag solía terminar con Kiko diciendo "¡Soy más malo...!" y aquello desataba las risas del público como perfecto chimpún final. En un amplio reportaje de la revista Tele Radio en mayo de 1961 se afirmaba que desde el inicio de las emisiones diarias de TVE habían aparecido semanalmente de forma ininterrumpida. Eso les sirvió para trabajar también en cine, teatro y salas de fiestas. Pero todo se vio truncado el 4 de abril de 1962 con la muerte de Rafael Quevedo a los 35 años por una perforación intestinal. En aquella temporada tenían su propio espacio en la noche de los sábados con el título "¡Qué disgusto más tonto!". Para su compañero aquello fue un mazazo pero no le quedó más remedio que continuar aunque sus actos televisivos se espaciaron bastante. En una entrevista en agosto de ese mismo año en "Tele Radio" se le preguntaba si su calidad había bajado con el fallecimiento de su socio y amigo: "Yo nací para el teatro y sigo siendo el mismo. He perdido la compenetración que con él tenía y que ya no volveré a tener con nadie". A Kiko podemos verlo en varias de las más películas con más recaudación de finales de los 50 y principios de los 60 como "Tres de la Cruz Roja", "El pequeño Coronel" (con Joselito), "Ahí va otro recluta" o "Sor Citröen" pero su estrella se fue apagando y el último registro cinematográfico que he podido localizar es de 1969 en una película italiana. Falleció en 2005. La historia de este número a dos ha quedada relegada al olvido porque no existe ninguna grabación de las miles de actuaciones que realizaron entre 1956 y 1962, años en los que fueron, sin duda, los humoristas de cabecera de TVE. 

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