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jueves, 7 de marzo de 2019

Isidoro Fernández, la voz regia que tuvo que aguantar a la Bruja Avería


De voz imperial de la radio a locutor fijo de la tele. De compartir micrófono con las estrellas de los micrófonos de los 50 a lidiar con la Bruja Avería. La carrera de Isidoro Fernández es como la de tantos otros profesionales de la voz de nuestro país que comenzaron su carrera entreteniendo a los oyentes y se reconvirtieron en presentadores ante las cámaras. Y como tantos de ellos, a pesar de ser una presencia constante durante décadas, no alcanzaron la fama, eran esos hombres y mujeres a los que el espectador se refería como "el del bigote", "la rubia de labios finos" o "aquel de voz tan grave". En el caso que nos ocupa, su imagen demasiado similar a la de Matías Prats lo hizo más anónimo aún hasta que  por un giro de guión inesperado, al final de su carrera se hizo famoso para el público infantil.


De Isidoro apenas tenemos datos, un caso más entre las figuras clásicas de Prado del Rey que han quedado en el olvido a pesar de su intenso y constante trabajo durante años. Sabemos que fue una de las voces contundentes de Radio España (la segunda emisora creada en el país) en la que trabajó no sólo con las grandes luminarias de la cadena sino también con otras que se estaban iniciando y que llegarían mucho más lejos posteriormente como la hoy tan criticada Encarna Sánchez (por entonces era todavía Encarnita). En una entrevista para la revista TeleRadio (rescatada gracias a Ismael Alonso) se recuerda que inició sus pasos en RNE en 1951 y que tres años después pasó a Radio Cadena Española (dentro de la Red de Emisoras del Movimiento). Parece ser que ingresó en TVE en los sesenta pero ¿cuándo exactamente? No puedo responder pero sí que se sabe que a finales de esa década ya colaboraba en varios programas, fundamentalmente como locutor y es que su voz era de una de las más depuradas de la época: grave pero no dura, casi aterciopelada en su tono.


A principios de los 70 también aparecía como presentador puntualmente en secciones como "En este país" incluida en el magazine informativo diario "Sobre la marcha". No era lo habitual, él era uno de esos locutores multidisciplinares, tan pronto intervenía en un Telediario como en un evento deportivo o una retransmisión marcial. En aquella época compaginaba su intervención televisiva con la radio nocturna, "España de noche", de la que fue un pionero. Queda para la pequeña historia de nuestra tele que Fernández fue el primero en salir en pantalla durante el Sorteo de la Lotería de Navidad, hasta entonces profesionales como Jesús Álvarez sólo estaban presentes con su voz o se les distinguía brevemente en las entrevistas que realizaban a los niños que habían cantado un premio importante. Isidoro tuvo el honor de comandar esta transmisión a principios de los 80 y saludar al espectador mirando a cámara desde uno de los palcos donde se instalaban las enormes cámaras. En aquella época también le tocó dar las Campanadas en Nochevieja aunque por entonces no era ningún honor precisamente sino un marronazo que te tocara hacer ese turno. Sólo se escuchaba su voz, nada de figurar en una azotea brindando con champán.


Fue en esa década cuando un plot twist tan inesperado que ni un guionista de Netflix sería capaz de pergeñarlo cambió su trayectoria. Podemos imaginar (sólo eso) la situación: un día le dicen que a partir de ese momento se va a encargar de las locuciones del programa infantil de los sábados por la mañana. El título de aquel es espacio quizás os suene, "La bola de cristal". De esta manera, entre sus múltiples tareas se añade la de leer con mucha intención los irónicos textos del equipo de guionistas dirigidos por Lolo Rico. El caso es que debió gustarle a la transgresora directora porque al poco tiempo le pidió que se pusiera delante de las cámaras para presentar un Telediario sarcástico en el que se narraban las historias de los inefables Electroduendes como si fueran noticias reales.


Por si eso fuera poco, al elenco de marionetas se unió una nueva de nombre Amperio Felón, con aspecto de Yeti, que llegaría a ser un reconocido político en ese mundo paralelo. ¿Y quién informaría de sus andanzas como si de una hagiografía digna del NO-DO se tratara? Por supuesto, fue nuestro amigo Isidoro que tuvo que incorporar a sus impecables dotes de cronista la de actor. La audiencia adulta le había conocido en su faceta más seria pero los niños ochenteros lo descubrimos en esta etapa en la que incluso sufrió a la temible bruja Avería.
   Según me contaba hace unos días un miembro del equipo, le hacía gracia participar en estos sketches sobre todo porque así podían verle sus nietos. En 1988 el programa terminó y desde entonces a Fernández sólo lo escuchábamos en promociones, continuidades ("A continuación podrán ustedes ver...") o incluso despidiendo la programación ya de madrugada. Supongo que se jubiló en los 90 y desconozco si sigue vivo. Cualquier dato será bienvenido pero que este post sirva, al menos, para que no permanezca sólo en los antiguos datos de contratación de TVE.


He aquí una Bola de 1987 en la que vemos a Isidoro en "Bola News":

lunes, 21 de diciembre de 2015

El primer Sorteo Navideño retransmitido por TVE


Tres cámaras, sólo tres cámaras se utilizaron para la primera retransmisión del Sorteo Extraordinario de Navidad. En 1962 TVE estaba prácticamente en pañales pero cada año sus profesionales se retaban a sí mismos para conseguir sorprender a sus escasos televidentes (como se les llamaba entonces). Aquella temporada la tele patria ya tenía unos cuantos éxitos en su parrilla: "Gran Parada" y "Amigos del lunes" se disputaban el título de "mejor programa de variedades". "Ésta es su vida" tenía enganchados a los espectadores los miércoles y las series "Bonanza" y "Perry Mason" encantaban a la chavalada y a los adultos respectivamente. Los jefazos decidieron que era hora de ofrecer en directo y para toda España el Sorteo Navideño y lo hicieron como pudieron. Hoy en día tres cámaras nos pueden parecer insuficientes pero la mayoría de los programas que se realizaban en directo desde el Paseo de la Habana usaban dos. Sólo los grandes formatos nocturnos tenían tres operadores, uno de ellos manejando una grúa, epítome del lujo técnico televisivo.


La unidad móvil se apostó a la entrada en el primigenio salón de sorteos lo que acaparó la atención de los curiosos. En la programación enviada a las revistas no se había anunciado la retransmisión, algo habitual en la época donde se tomaban decisiones de este tipo con cierta improvisación, así que la campaña dentro de la propia TVE fue primordial en los días previos. Al año siguiente se inauguraría el nuevo edificio de Loterías y los propios locutores se preguntaban si el nuevo sistema del que tan misteriosamente se hablaba por entonces significaría la desaparición de los niños de San Ildefonso en el Sorteo, afortunadamente no fue así.


Jesús Álvarez, la estrella asentada y todoterreno de la Casa, y José Luis Uribarri, el joven profesional que ya apuntaba maneras, fueron los locutores elegidos para retransmitir este evento por primera vez. Sería el comienzo de una larga (y muy fructífera) relación entre la tele y la Lotería. Tanto Álvarez como Uribarri repetirían en esta tarea en varias ocasiones. En aquel año hubo 29 premios mayores y más de 2.000 menores. El primero y el último que sonaron en las voces de los niños canoros se llevaron 20.000 pesetas por tal honor. El sorteo duró algo más de tres horas y fue considerado un éxito técnico. Decía un cronista de la revista "TeleRadio" dos semanas después: "La gente, la poca gente que asiste personalmente a los movimientos de bombos, saltos de bolitas, está más atenta a las enormes cámaras de Televisión Española que al sorteo en sí. En la calle, el coche, unidad móvil de TVE, con una gran maraña de cables que trepan edificio arriba, es objeto de la curiosidad de los tranquilos viandantes de la mañana madrileña". 

Fotos: Calderón para "TeleRadio"