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domingo, 2 de octubre de 2022

Àngel Casas, la palabra al servicio del espectáculo

Àngel Casas a mediados de los 90 en "Tal Cual". Foto cedida por Museo RTVE en Sant Cugat. 

Tenía 76 años y su "mala salud de hierro" le ha fallado definitivamente. Ayer nos dejó Àngel Casas tras años de lucha. A sus problemas de corazón, que se remontaban a los noventa, se unió una calciofilaxis que tuvo como consecuencias un trasplante de riñón y la amputación de sus dos piernas. A pesar de todo eso nunca perdió su acerado sentido del humor, una de sus características más destacadas. Cuando el 16 de octubre del año pasado TV3 le dedicó un homenaje con la emisión de un documental y, a continuación, un programa en directo, no tuvo problema en que un imitador apareciera en su lugar al principio y también en silla de ruedas. Así se rebajaba el impacto para su público habitual. Pero es que Casas no sólo había batallado en los últimos años, su vida fue una continua pugna, si bien él no lo hacía notar. 

Casas en el mítico "Un día es un día"

Desde pequeño tenía claro que quería ser periodista pero también desde el principio fue consciente de las dificultades que eso conllevaría. Su primer gran referente fue Del Arco, que realizaba una entrevista diaria para la contraportada de "La Vanguardia". Era rápido, directo, conciso y además firmaba con una caricatura del entrevistado. A Casas el dibujo no se le daba bien así que se fijó en otro profesional, este de la radio, Joaquín Soler Serrano. Cuando el profesor de lengua de Bachillerato, uno de sus favoritos, le preguntó qué quería ser de mayor, lo tuvo claro: locutor de radio. "'Mira, Casas, yo no sé si con el problema que tú tienes con la erre podrás trabajar en la radio. Yo creo que tú deberías ser periodista'. Y pensé: Muy bien, pues seré periodista". Lo contaba en "Memorias de otros" editado por Belaqva en 2008, un libro en el que recordaba algunas de sus entrevistas a los más famosos y, de paso, dejaba algunas perlas sobre su personalidad y forma de entender el trabajo que hoy cobran un valor especial. 

Constantino Romero y Àngel Casas en "Trotadiscos" de Radio Barcelona a principios de los 70. Foto cedida por Museo RTVE en Sant Cugat. 

En 1967 Andreu Avelí Artís "Sempronio" le dio su primera oportunidad en el semanario "Tele-estel", el primero en catalán después de la Guerra Civil. De ahí pasó a "Fotogramas" y, según decía ayer Jaume Figueras (Mr. Belvedere) en su twitter, fue el inventor del término "destape" para referirse a aquel cine de los desnudos "porque el guión lo requería". Los setenta fueron un no parar, una continua experimentación en distintos medios y géneros. Comenzó a trabajar en la radio, una de sus grandes pasiones, primero en Radio Juventud (como tantos otros comunicadores de la época) y después en Radio Barcelona, de la Cadena SER, donde llegó a ser jefe de programas musicales. Fue en esa emisora donde consiguió su primer Ondas con el programa "Trotadiscos" en 1972, un espacio hoy mítico presentado, atención, por Constantino Romero y con la participación de Casas y Rafael Turia. La radio siempre estuvo ahí y volvería a los micrófonos varias veces durante su largo romance con las cámaras. 

Carlos Tena y Casas con Mercedes Milá e Isabel Tenaille en "Popgrama"

A la tele llegó también en esa época, como guionista, pero sufrió censura y no se entendía con los jefazos. Sin embargo, en 1977, cuando ya era un experto musical de prestigio gracias a cabeceras como "Vibraciones, que él mismo había fundado, es reclamado por TVE en Madrid para un nuevo espacio musical que pretendía ser rompedor... y a buena fe que lo consiguió. "Popgrama" era una locura semanal, desorganizada, caótica... y con muchas ganas de libertad. La UHF era su cobijo, por supuesto, y Casas compartía pantalla y decisiones con Carlos Tena, Diego Manrique, Paco Lafuente, Ramón Trecet... Fue un éxito entre la progresía y alguien de Miramar le echó en cara que no hiciera tele desde su tierra, Barcelona. "Es que no me lo habéis propuesto" respondió. De esa conversación surgió uno de los más grandes programas musicales de la historia de la televisión europea... y no exagero. 

Àngel Casas en "Musical Express". Foto de Gabriel Sendra @arxiusendra

"Musical Express" nació en 1978, sólo para el circuito catalán. Hasta 1980 lo compaginó con "Popgrama" y fue entonces cuando saltó al territorio nacional. No sería la última vez que uno de sus trabajos para Cataluña "ascendiera a primera división" (como se consideraba entonces) y la segunda ocasión también sería con otro programa que adquiriría categoría de "mítico". "Musical..." tenía como objetivo llevar al pequeño plató de Miramar grupos, solistas y compositores de primera línea para que tocaran en directo. Parece simple pero no lo era. Un equipo entregado de TVE consiguió que aquello sonara como tenía que sonar y se viera como se tenía que ver. Hoy es un documento excepcional para cualquier aficionado. Casas incluso fue más allá, periódicamente unía a artistas de distintos lugares y épocas para conciertos casi improvisados, denominó esos especiales con el título de "Amigos" y el resultado fue sorprendente. "Hoy todavía, cuando alguien te cuenta un momento de 'Musical Express' como cosa propia, una presencia, una canción en vivo, un encuentro irrepetible entre dos músicos allende los años, por ejemplo, y lo vincula a su vida, tal que una banda sonora a una secuencia cinematográfica indeleble, piensas que valió la pena" ("Memorias de otros"). 

"Àngel Casas Show" con el actor Robert Mitchum

En 1983 inicia sus emisiones regulares la televisión autonómica catalana, TV3, y su primer director, Alfons Quintà, intenta convencerle de que se sumara al carro inmediatamente. Jordi Amat lo cuenta en el libro "El hijo del chófer" y José Pablo García lo puso en viñetas, Casas prefirió esperar a que la cosa estuviera más rodada, no se fiaba mucho de Quintà (razones tenía). Finalmente, en enero de 1984 comenzó "Àngel Casas Show" y con eso, sin que él lo imaginara, una nueva etapa en su carrera. Fueron cuatro años de televisión moderna, que trascendía su objetivo inicial, que miraba desde Cataluña al exterior y conseguía que el exterior también mirara Cataluña. Se montó un talk-show cuando nadie sabía que eso se llamaba así. Ya lo había hecho Íñigo en "Estudio Abierto", por supuesto, pero él consiguió modernizarlo y darle aire de fiesta a la que el espectador había sido invitado privilegiado. Como había hecho antes el vasco, se trajo a las grandes estrellas de Hollywood e invitaba a grandes músicos pero... esta vez tocaban en directo y no en playback. Casas unió su valiosísima experiencia en musicales para ofrecer un espectáculo inigualable. Además, sus preguntas no eran "amables". Era directo, a veces cómplice, caústico ... pero nunca cruel. Y no lo fue con los años, no mitificaba a sus invitados pero tampoco era injusto con ellos. Por ejemplo, sobre la famosa caída de Charlene Tilton, actriz de "Dallas" durante su actuación: "No iba bebida, en contra de lo que todo el mundo cuenta, iba nerviosa, histérica y, más bien, pasada de vueltas. Invitados bebidos, alcoholizados o ex alcohólicos mal curados he padecido unos cuantos en el plató, en directo, que es lo que suele darse en la meca del cine y en el cine en general." ("Memorias de otros"). 


El programa consigue la Antena de Oro y un Ondas y, mientras tanto, regresa a la radio, a la Cadena SER con "El Sermón", un magazine diario con colaboradores de fuste que demuestra su gran capacidad de trabajo. En 1990 traslada su exitoso formato de TV3 a TVE, primero para el circuito catalán y unos meses después para todo el país. Precisamente hablamos hace unas semanas aquí sobre "Un día es un día", sus nueve millones de espectadores cada jueves, su elegante decorado con tres escenarios musicales, sus charlas con grandes actores y personajillos de medio pelo. 

La actriz sueca Britt Ekland en "Un dia és un dia" de TVE Catalunya. Foto de Gabriel Sendra @arxiusendra

Si Íñigo entrevistaba a Gina Lollobrigida y unos minutos después a un señor que era capaz de arrastrar un arado con los dientes, Àngel podía unir a Peter O'Toole con el amante de una princesa, se había acabado el reinado de lo popular y el papel couché movía millones de pesetas, había que actualizarse. Y en esas conversaciones sí que podía ser mucho más sarcástico. Dejaba en evidencia a los mentirosos con una sonrisa, a los pícaros con un brillo en los ojos y a los ignorantes... les dejaba en paz. "En este oficio mío de entrevistador se comparten instantes de la vida con otros. Unas horas, unos días. Son en pantalla encuentros breves pero intensos, para dejar huella en el espectador.  Y en ellos, lo que uno dice no tiene sentido sin el contrapunto del otro. De hecho, lo que el otro dice es lo que cuenta. Uno tan sólo hace de trampolín para que el otro salte. A ver cómo le sale la pirueta. A ver si se la pega. A ver si consigue caer de pie. A ver. El truco consiste en fijarse mucho, estar al quite e intervenir lo mínimo. No ya en el encuentro estrictamente profesional, en los veinte minutos o media hora de pantalla, sino en el antes, el después, en el durante" ("Memorias de otros"). 

Casas entrevistando a Mia Farrow en "Tal Cual" en plena polémica por su separación de Woody Allen

Fue una fórmula que mantuvo en 1992 con su regreso a la pública, pero esta vez en La 2 con "Tal Cual" que se convertiría en emblema de la cadena. En principio era un espacio más modesto y que se centraría en las entrevistas y tertulias. Sharon Stone o Jeremy Irons coincidían, de nuevo, en la sala de espera con personajes peculiares. "A su lado, ¿qué pintan accidentes de la popularidad local como Jesulín de Ubrique o algunos compañeros macarras de Estefanía de Mónaco? Lo mismo que la sal, la pimienta y la salsa Perrins en el aliño" explicaba en el libro ya mencionado. Poco a poco, este nuevo espacio recurrió a la música y no sólo a la de la orquesta de su amigo y socio de años y años el maestro Bardagí y vivía, otra vez, uno de sus grandes placeres: "Lo bueno de tener un programa de música es que, si estás por la labor, lo disfrutas como un enano porque tienes a los músicos soñados tocando a dos metros, como en el salón de casa". Por eso Casas no se perdía los ensayos. 

Sharon Stone en "Tal Cual"

En "Tal Cual" faltaba el striptease semanal (aunque lo recuperó puntualmente), otro de sus sellos desde TV3 y que estuvo a punto de no existir. En el último momento y a pesar de lo prometido, Quintà le advirtió que el desnudo no se podía emitir. Casas entró en colera, ya había conseguido una artista del género fichada en París y no estaba dispuesto a sufrir una censura en plenos años ochenta. En el directo se saltó la prohibición del jefe y el striptease salió a la luz entre el escándalo y la sonrisilla. Lo repetía siempre que le preguntaban, al día siguiente todo el mundo hablaba de "la tía buena", daba igual a quién hubiera entrevistado. "Estoy muy orgulloso de hacer el striptease en aquel momento pero probablemente ahora no lo haría porque ha cambiado todo el entorno. Hay canciones de los años 60 que ahora..." reconocía en "Noms Propis" de TVE Catalunya en 2019. 

Fue en 1994, durante su etapa en "Tal Cual", cuando tuvo su primer susto con el corazón, durante dos semanas desapareció de la pantalla, estaba ingresado. No quiso descansar más y regresó a su estresante modo de vida. Poco después, por si fuera poco, retornó a La Primera para moderar desde Madrid el debate "Los unos y los otros". Durante sólo seis semanas presentó "Tal como somos", también desde la capital, un espacio de entrevistas en horario de máxima audiencia con especial predominio de los políticos aunque también apareció allí un genial Mel Brooks. 

Casas con su colaborador cómico Bermúdez y el terceto de jazz de "Esto es lo que hay"

Aquello no funcionó y unos meses después apareció en un late-night diario, "Esto es lo que hay" realizado en Prado del Rey. Curiosamente, antes había aceptado presentar "El semáforo" dirigido por su colega Chicho Ibáñez Serrador pero en el último momento se acobardó. Chicho fue el primer invitado del proyecto que sustituía esa oferta y lo comentaron entre puyas. Desgraciadamente ese encargo de hacer frente al Mississippi que arrollaba todo desde Tele 5 fue un regalo envenenado. La Primera tenía grandes formatos en prime-time que duraban hasta más allá la medianoche así que Casas se veía relegado de forma absurda a altas o altísimas horas de la madrugada, más tarde incluso que el TD3. Finalmente se reconvirtió en un programa semanal para La 2. Como aquello atufaba a "Tal Cual", se decidió retomar el título y Casas volvió a los estudios de Sant Cugat con una versión descafeinada de su icónico espacio que tampoco duró mucho. 

Buenafuente invitado de "Senyoras i Senyors" de TVE Catalunya. Foto cedida por Museo RTVE en Sant Cugat. 

Tras una breve temporada en TV3 con un espacio musical nostálgico, se produce su último regreso a TVE Catalunya con "Senyores i Senyors" entre 2005 y 2007. Orquesta en directo, entrevistas a viejos amigos como Serrat o Miguel Ríos pero también a talentos nuevos como Andreu Buenafuente. En ese espacio apareció, para sorpresa de la audiencia, el President Pujol. Todo hacía pensar que este programa podría saltar de nuevo a la emisión nacional... pero no fue así. Y tras dos temporadas Casas buscó la estabilidad al ganar un concurso público para dirigir Betevé, canal municipal barcelonés. No hubo serenidad porque llegó la nada añorada crisis de 2008. El periodista aguantó seis años, hasta que decidió jubilarse. Se dedicó entonces a lo que más le gustaba: escribir. Tuvo ofertas para volver a ponerse frente a las cámaras pero su salud le había avisado: no más estrés. Y cumplió. 

Àngel Casas en el Museo de RTVE en Sant Cugat durante la grabación de "Recording" en 2019

Àngel Casas revolucionó el prime-time consiguiendo que la palabra y la música se unieran para ofrecer un gran espectáculo. Nunca huyó de las polémicas, también fue valiente en eso, pero supo aprovecharse de ellas con mucha ironía. Casas no se enfangaba, observaba todo con una chispa en la mirada. En realidad, parecía que seguía llevando esa bufanda de dandy que se había convertido en un símbolo desde "Musical Express" y que no había vuelto a lucir desde principios de los ochenta pero es que Casas era ya un símbolo en sí mismo. 

domingo, 11 de septiembre de 2022

Un día es un día

Christopher Reeve espera a que Àngel Casas le entreviste el 11 de octubre de 1990. Robert Englund ("Pesadilla en Elm Street") era otro de las invitados del día. Renato Carosone, Duncan Dhu y Azúcar Moreno ponían la música. Fotografía de Carlos Cid para TVE. 

Tener en el mismo plató y el mismo día a una estrella internacional, varias nacionales, tres escenarios musicales para albergar a grupos y solistas de renombre... y todo eso en directo. ¿Es posible? Bueno, un día es un día. Eso debieron pensar los responsables de TVE a finales de 1989 cuando estaban preparando su propia versión del "Àngel Casas Show" que había conseguido enormes audiencias en TV3 entre 1984 y 1988. La fórmula sería la misma pero, gracias a la experiencia adquirida en esos cuatro años, mejorada. Un enorme plató en Sant Just Desvern serviría de escenario espectacular para un ejercicio supremo de entretenimiento televisivo con dos de los géneros básicos del medio: la entrevista y la música. A eso añadían un detalle picante para el final del programa, "la guinda" decía Àngel Casas, un striptease "elegante". Una revolución en aquellos momentos. 

Casas con parte del equipo de "Un día es un día"

Sería el propio Casas quien se llevaba su fórmula magistral de TV3 a TVE pero quizás muchos no sepan que inicialmente no se emitió para todo el país. El 5 de enero de 1990 comenzó sólo para el circuito catalán a través de TVE2 "Un dia és un dia", atención a la ligera diferencia ortográfica, las tildes, para diferenciarlo de su posterior versión para toda España. Se emitiría los viernes de 22.30 a 00.30h y ya tenía todos los ingredientes de lo que veríamos en el resto del país a partir de julio. Àngel se rodeaba de un equipo que ya conocía bien de su etapa anterior y que había demostrado su buen hacer. Enric Calpena como subdirector, Albert Uviedo realizador, Paz Canals a cargo de la producción y en la coordinación estaba, entre otras, Teresa Berengueras (la Terebere de los primeros tiempos de "Sálvame") buscando a los megafamosos internacionales disponibles y dispuestos a ir a Barcelona fuera de promoción y en exclusiva para el programa. 

Alberto Sordi contó algunas de sus anécdotas con Fellini en "Un dia és un dia", la primera versión sólo para Cataluña

Precisamente las estrellas hollywoodienses del pasado (pero eternas en la pantalla y el ideario colectivo de la época) fueron parte del atractivo del programa: Peter Ustinov, Leslie Caron o Shelley Winters recordaron su época de esplendor pero también actores italianos como Alberto Sordi, británicos como Jacqueline Bisset (sí, es británica) o suecos como Britt Ekland acudieron a la llamada de los productores. Charlas no superiores a los diez minutos que se combinaban con otras a personajes de actualidad nacional o autonómica y grandes actuaciones musicales. La receta funcionó, como ya llevaba años haciéndolo en TV3. El 1 de junio de 1990 acabó la temporada en TVE2 para Cataluña con un fin de fiesta inesperado: el público también se desnudaría, imitando a las strippers del "colofón". Esa es otra historia que ya contaremos pero no fue la única ocasión, lo repitieron el 1 de enero de 1991 en el especial "Una noche es una noche" que se emitió de madrugada con una selección de los mejores stripteases. El público se iba desnudando durante entre serpentinas y confetti.  

Àngel Casas el 1 de noviembre de 1990 con Barbara Carrera, la chica Bond de "Nunca digas nunca jamás". En el plató coincidió con Jesús Gil y Gil y José Sacristán. 

El 6 de julio llegaba, por fin, a las pantallas de todo el país "Un día es un día". El programa era exactamente el mismo pero... con más presupuesto y eso se notaba. Aunque ese día era un viernes se emitiría los jueves durante unas dos horas y todo era más rutilante: las estrellas más estrellas, la música más en boga, los personajes de mayor actualidad... en fin, que el espacio cumplía lo que anunciaba su título. Casas dijo por entonces a la prensa que aspiraba a llevar al plató al mismísimo Papa. No lo consiguió, si es que alguna vez se lo propuso en serio, pero sí que aceptaron la invitación actores en pleno auge cinematográfico o televisivo como Richard Gere, Martin Sheen, Christopher Reeve, Don Johnson, Robert Englund (Freddy Krueger de "Pesadilla en Elm Street" y el lagarto bueno de "V"), otros en pleno escándalo como Rob Lowe (auténtico pionero del OnlyFans por traición), músicos de renombre como Elton John, B.B. King, Billy Preston o Armando Manzanero, deportistas como Magic Johnson o Mágico González y, por supuesto, los españoles de moda por cualquier razón. 

Uno de los famosos striptease del "colofón" del programa que tanta polémica despertaron

El Museo de RTVE en Sant Cugat ha conseguido recuperar recientemente la nota de prensa original y es un documento excepcional para entender el propósito del equipo. Entre otras cosas destaco esta porque nos da una idea de la preocupación del momento por el público infantil que un viernes podría estar viendo el programa: "A causa de la amplia duración este espacio partirá en su comienzo de un concepto de programa familiar, de interés para todos los públicos, transformándose sutilmente, en su recta final, en un espacio de excitantes contenidos para personas adultas aunque también apto y adecuado para menores acompañados." Por supuesto, no todo el mundo consideraba los stripteases de esa manera y la polémica también ayudó a promocionar el programa. En realidad, la cosa no era para tanto, una o varias chicas (excepcionalmente algún hombre porque según decía Casas, no encontraban más) que representaban una fantasía y finalmente se quedaban con los pechos y el culo al aire. No juzguemos con la mirada de hoy lo que hace 32 años fue escandaloso o, incluso, una reivindicación de la desnudez orgullosa. En septiembre de aquel año el sindicato de azafatas de vuelo denunció la "parodia de demostración de emergencia" con una mujer que se iba quitando poco a poco a su uniforme. El sindicato aseguraba que su profesión "no puede ser denigrada públicamente como se hizo en TVE". 

Fotografía inédita del plató de "Un día es un día" cedida por el Museo de RTVE en Sant Cugat

Mención aparte merece el espectacular decorado diseñado por Ramón Ivars con iluminación de Luis Mella. Aparentemente sencillo, unas telas con el logo sobreimpresionado, pero en la sencillez se esconde muchas veces un gran trabajo y este es un buen ejemplo. "200 personas de público quedan perfectamente integradas entre los tres distintos escenarios y la plataforma central, dentro de un espacio heptagonal, para transmitir al telespectador la sensación caliente de espectáculo en vivo donde la sorpresa puede surgir inesperadamente" decía la nota de prensa. 

El decorado durante la emisión en directo con la eficaz iluminación diseñada por Luis Mella

"Un día es un día" fue un éxito de audiencia con porcentajes superiores al 30% que algunos días llegaban al 38% (por ejemplo el 13 de septiembre alcanzó esa media con la visita de Ángel Cristo, tras sufrir un ataque de varias de sus fieras, Juan Luis Galiardo, Nabila Kashogui y las actuaciones de Los Rebeldes, Twenty 4 Seven y Rhoda Scott, además de uno de los escasos stripteases mixtos). El programa tuvo el honor de ser parodiado por Martes y 13 en su especial de Nochevieja (¡Se hundía, se hundía!) y Casas les invitó a su primera emisión del año para agradecerlo, creando un momentazo televisivo y es que el director-presentador siempre tuvo olfato para generar minutos de oro frente a la pantalla. A pesar del éxito, el programa no continuó tras su segundo resumen final de temporada el 31 de enero de 1991. Su siguiente proyecto en TVE sería para La 2, "Tal cual", un título que también fue mítico para la cadena y que volvía a tener en las entrevistas su mayor valor. 

La web del Archivo RTVE tiene colgados todos los episodios de la etapa nacional y podéis verlos pinchando aquí, ahora queda que Arxiu TVE Catalunya recupere los de la catalana. 

Fotos cedidas por el Museo de RTVE en Sant Cugat dirigido por Nicolás Albéndiz. 

lunes, 27 de julio de 2020

"Boa noite", el primer programa de TVG


El 24 de julio de 1985 la Televisión de Galicia inauguraba sus emisiones con una programación en pruebas. Hasta el lunes 2 de septiembre, sólo se emitirían dos avances informativos, de apenas seis minutos, y una película por la noche. Ese día en el que comenzaba la etapa de emisiones regulares, la carta de ajuste aparecía a las 19.30 y, ya de noche, se ponía en marcha el primer programa de producción propia de la historia de la tele autonómica gallega: "Boa Noite" (Buena noche). Estaba realizado por Pedro Amalio López, un veteranísimo de la televisión en nuestro país que ya había participado en la inauguración de TVE. Allí se mantuvo hasta 2000 pero había sido "despedido" por Calviño en 1983, etapa que aprovechó para ayudar a la primigenia TVG. En el 86 fue requerido de nuevo por Pilar Miró, nada menos que como director de producción de programas. 


"Boa Noite" era un "Estudio Abierto" pero realizado en los estudios de TVG en Santiago de Compostela. Ni más ni menos. Entrevistas y música en un ambiente entre formal y distendido. Un formato clásico sin grandes requerimientos técnicos, perfecto para entrenar a un equipo novato pero con mucha ilusión. El famoso comunicador de origen gallego Pepe Domingo Castaño regresaba al medio tras el final de "300 millones" dos años antes. Reconocía que este trabajo suponía un reto que asumía con gran emoción: "Hoxe estase a facer realidade un dos maiores desexos de quen os fala" (Hoy se hace realidad uno de los mayores deseos de quien os habla). Para su debut ante la audiencia de su querida Galicia, contaba en el set de entrevistas con Chicho Ibáñez Serrador, Emilio Aragón y la artista coruñesa Rosalía Dans (que en aquel momento era muy conocida por su participación como actriz en la serie "Los gozos y las sombras"). La música la ponían Bertín Osborne, Love Machine y el grupo folk A Lúa. Aquel día, las gradas estaban ocupadas por trabajadores y familiares de la cadena, era una jornada histórica y muchos querían estar presentes. 


A pesar de las esperanzas de Pepe Domingo, la cosa no funcionó. Apenas duró unas semanas en la silla de presentador. La prensa no fue muy amable y él, muchos años después, asumía que su gallego "no era totalmente normativizado, así que preferí dejarlo" (declaraciones a "El Correo Gallego" en 2002). Fuera él quien decidiera abandonar o la propia directiva la que le invitara a hacerlo, el caso es que su sucesora fue la famosa actriz María José Goyanes, madrileña... pero que por aquel entonces vivía en A Coruña con su marido, el director y productor teatral Manuel Collado. Quizás fuera idea de Pedro Amalio, que conocía bien a la intérprete gracias a los muchos trabajos que habían compartido en Prado del Rey, entre ellos un "Don Juan" del que la Goyanes fue Doña Inés. Desde luego, era un buen reclamo para los espectadores, tenían en su nueva tele a una famosa nacional que, además, hablaba gallego y que había sido rebautizada para la ocasión como María Xosé. Ella aportó no sólo su presencia escénica y una clara complicidad con el realizador, además se mostró cariñosa con los invitados, dispuesta a la sorpresa y a la carcajada natural. Un descubrimiento que la audiencia nacional se perdió y que fue apenas un espejismo porque el 17 de febrero de 1986 hubo un nuevo relevo en la presentación. 


Desde esa fecha y hasta el final del programa fue Xosé Ramón Gayoso quien se encargó de la tarea. Ya estaba presentando el magazine diario de la tarde, "Entre nós", así que no buscaron lejos. Abogado de formación (ejerció una temporada en Madrid), campeón de España de martillo en su juventud, cantante del dúo Keltia... debutó ante las cámaras el propio día de la inauguración de TVG y hasta hoy, siempre ha estado presente en su parrilla. Desde 1992 presenta el mítico musical "Luar", todo un récord. "Boa Noite" fue su primer cometido importante, sustituir a dos reconocidos profesionales como Pepe Domingo y María José, conocidos en todo el país, no tuvo que ser cosa fácil pero era el candidato ideal, una vez superados los primeros meses y afianzado el formato. Gallego de pro, su forma de acercarse a los invitados no tenía nada que ver con la de sus antecesores. Mucho más tímido y con poca experiencia, su humildad fue su gran baza. Humildad que mantiene hoy y que le ha convertido en uno de los comunicadores más queridos en la comunidad. 


Treinta y seis semanas se mantuvo en antena "Boa Noite" con invitados de renombre en todo el país: Francisco Umbral, Encarna Sánchez, Laura Valenzuela, José Luis Dibildos, Matías Prats, Alfredo Amestoy, Luis Cobos, José María García y José María Íñigo , entre muchos otros, y las actuaciones de Lola Flores, Sara Montiel, Ángela Carrasco, José Luis Perales, Sergio y Estibáliz, Los Inhumanos... 
   Quizás esa fue su mayor rémora, lo que constituía un gran atractivo para el televidente, ver a gente popular en un plató gallego, no aportaba nada distinto de lo que podían ver en La Primera o en La 2, más allá de la localización y alguna pregunta sobre su relación con Galicia. Tan sólo cuatro días más tarde se había estrenado "Ruada" que era lo mismo pero sólo con invitados de la tierra y, posiblemente, eso tenía más sentido en una cadena autonómica. 
   "Boa Noite" ha pasado a la historia de TVG como su primer programa de producción propia y, ahora que se cumplen 35 años de la inauguración de sus emisiones, es justo recordarlo. 

Fotos cedidas por el Departamento de Prensa de TVG. Todos los derechos reservados. 
Principal fuente consultada: "25 años de TVG" de Arturo Maneiro.

martes, 25 de junio de 2019

Hollywood en TV3


Hubo un tiempo en el que la discoteca Studio 54 en pleno Paralelo barcelonés primero y los estudios de TV3 (Televisió de Catalunya) en Sant Joan Despí después parecían una sucursal de la Metro Goldwyn Mayer o la Paramount. Antes de que Àngel Casas convirtiera un plató de Sant Just Desvern en el lugar donde se celebraba que "Un día es un día" en TVE, consiguió que grandes estrellas del cine, la música y el deporte se sentaran a su vera para contar aquello que siempre contaban de su vida pero también esas cosillas que sólo un periodista como él se atrevía a preguntar con una cierta inocencia no exenta de picardía (y sí, lo sé, es un oxímoron pero en este caso muy ajustado a la realidad). Efectivamente, años antes de que toda España disfrutara con este formato, los catalanes ya lo conocían muy bien.

Raymond Burr recordaba vívamente su estancia en Barcelona en los años 30

TV3 se había inaugurado en septiembre de 1983, todavía estaba en proceso de apuntalamiento cuando llegó "Àngel Casas Show", fue el 17 de enero del 84. La fórmula era tan sencilla como clásica en la tele: entrevistas y música, un talk-show en el que el espectador sabía que se iba a encontrar a los protagonistas de la noticia de la semana. La diferencia, y en esto sí que eran pioneros, es que no importaba el origen de los invitados, no había límite. Si el "Estudio Abierto" de Íñigo (y "Directísimo" después) se había caracterizado por llevar a grandes artistas al plató, Casas fue un paso más allá y junto a viejas estrellas de la pantalla sorprendía al espectador con la inefable Cicciolina que había conseguido un escaño en el Parlamento italiano, con el atleta Ben Johnson días después de batir un récord mundial (aunque después resultó ser un fraude) o a una de las múltiples novias despechadas de Julio Iglesias. Lo divino y lo banal se unían en un mismo espacio y sus conversaciones eran aderezadas con la mejor música del momento. 

Uderzo no es muy amigo de las entrevistas y menos en directo así que esta charla es una joya del archivo

La lista de invitados era tan amplia como heterogénea. En aquella época, el programa se podía permitir el lujo de iniciar la emisión anunciando la presencia de Albert Uderzo, el dibujante y co-creador de Astérix. Un día podían tener a George Benson interpretando su versión de "Beyond the Sea" y la semana siguiente llevar al creador de la famosa canción, un casi octogenario Charles Trenet que, cantando en directo y acompañado de dos pianos y contrabajo era capaz de emocionar al público presente con su continuo crescendo. Por supuesto Casas se cuidaba muy mucho de que hubiera un equilibrio entre los entrevistados, los internacionales se mezclaban sabiamente con los nacionales y, por supuesto, con los autonómicos en un sabio cocktail. No sólo había entrevistas individuales, de vez en cuando se mezclaban parejas con una premisa peregrina pero simpática o inesperada, un poco al estilo de lo que Julia Otero sublimaría años después en "Las cerezas". 

Ann-Margret y George Sidney reunidos en un plató de TV3

Memorable fue la reunión entre José Luis Perales y el sarcástico humorista gráfico Jaume Perich que había declarado públicamente su inquina al cantante en varias ocasiones. Frente a frente le echaba en cara que se había vuelto calvo y miope por su culpa porque todas aquellas desgracias coincidían con el inicio del éxito de Perales. Otros diálogos eran menos surrealistas, por ejemplo el encuentro entre el director George Sidney y una tímida Ann-Margret a la que había dirigido en dos ocasiones. Y es que la presencia de grandes luminarias del cine de cualquier época era el gran atractivo de este programa. Ya fuera porque acudían a un homenaje en algún punto de Europa, bien porque estaban de oferta en la lista de celebridades disponibles para acudir a televisiones de medio mundo o quizás porque al equipo de Àngel se le ocurría alguna excusa para invitarlos, todos tenían su interés. Eso sí, se huía de la promoción y eso permitía que el programa nunca estuviera supeditado a las necesidades publicitarias de las compañías cinematográficas. Gracias a eso no veíamos a los mismos actores en todos los programas de las (pocas) cadenas existentes en aquel momento durante una misma semana. Los guionistas y productores tenían una amplia red de "buscadores de estrellas" en Londres, París, Roma, Nueva York... ¿Que un programa de la tele italiana contrataba a algún actor de "Dallas" para un show? ¡Perfecto! Que se venga también a Barcelona donde le alojaremos en el Ritz. Con tal intrincada telaraña de contactos, este talk-show conseguía lo impensable. 

Mecano en pleno éxito interpretó varios temas en el programa 

Esa marabunta de personajes interesantes nos dejó momentazos irrepetibles, desde la coincidencia un mismo día de Robert Mitchum y Anthony Quinn pero con la negativa del primero a ver siquiera al segundo hasta la famosa caída de una por entonces célebre Charlene Tilton (Lucy en "Dallas") mientras cantaba. Entre medias, las declaraciones en un sospechoso estado de Eddie Constantine en horas bajas (asegurando que nunca había tenido problemas con un director pero que en ese momento los estaba teniendo con Aristarain con quien rodaba "Golpe de estado"), Raymond Burr promocionando la reposición de "Perry Mason" y anunciando que pronto llegarían nuevos capítulos, Joan Collins seduciendo al presentador (como siempre) o un displicente Rock Hudson que pocas semanas después saltaba a los tabloides por su enfermedad. Por supuesto, no podemos olvidar la parte musical: Joe Cocker y Nina Simone podían coincidir en los camerinos con Serrat, Núria Feliu, Hombres G o Mecano. 
   Cuatro años duró el show de Casas y tan bien funcionó que fue trasplantado, tal cual, a TVE, primero en su circuito catalán y después al nacional con el nombre ya mencionado de "Un día es un día". Os recomiendo que os paséis por el archivo de la web de TV3 para alucinar con este programa. 

martes, 13 de octubre de 2015

Playboy After Dark, la revista televisiva... pero sin desnudos

El anfitrión junto a Tonny Bennett

Trasladar el espíritu cool, intelectual, aperturista y trangresor de la popular revista "Playboy" a un programa de televisión. No parece tarea fácil pero ese fue el objetivo de "Playboy After Dark", un espacio semanal emitido en horario de late-night, tal y como su nombre indicaba. La famosa revista que había iniciado su andadura en diciembre de 1953 con las fotos "prohibidas" de Marilyn Monroe era ya una publicación que vendía millones de ejemplares aunque todavía muchos la escondían dentro del periódico tras comprarla en el kiosko. Su combinación de desnudos con un gran sentido de la estética (sí, el exceso de silicona y lo kistch en la ambientación es posterior), entrevistas a grandes personajes y artículos de escritores de prestigio hizo que su público no fuera el de una revista porno... o al menos no exclusivamente. Ciertos sectores de la intelectualidad norteamericana comenzaron a presumir de leer el Playboy y se pensó que quizás esa audiencia, muy interesante comercialmente, podría trasladarse también a la televisión.

Jerry Lewis y Sammy Davis Jr., dos de los invitados de Hefner

La poderosa productora Screen Gems, responsable de series de éxito desde los cincuenta como "Daniel el travieso" o "Embrujada" y posterior propietaria de la compañía Hanna-Barbera, fue la que se atrevió a dar el paso en 1969. Aunque el programa se grababa en la CBS Television City de Los Angeles, la cadena no quiso emitir algo que prometía ser controvertido así que se optó por el sistema de la sindicación, se vendía el producto empaquetado, listo para emitir, a las emisoras locales que quisieran comprarlo. El programa pretendía ser un talk-show que reprodujera fielmente una de las fiestas que el editor de la revista, Hugh Hefner, daba en su lujoso ático. Actores, cantantes, escritores, humoristas... todos departían con el resto de invitados y las cámaras recorrían el falso dúplex para "captar casualmente" esas interesantes conversaciones. Por supuesto los cantantes cantaban y los humoristas hacían reír. Eso sí, en este programa actuaban artistas que eran considerados demasiado polémicos para las grandes networks como el caústico cómico Lenny Bruce.

Hefner sonríe, Bill Cosby pone gesto de ¿interés? y Shel Silverstein entona una de sus composiciones

En realidad este formato ya se había probado diez años antes en la cadena local de Chicago WBKB-TV entre 1959 y 1960 bajo el título "Playboy's Penthouse". De hecho, su sucesor comenzaba igual, la cámara estaba en un ascensor y enfocaba los botones que indicaban que iban subiendo hasta el ático de Hefner. Al llegar, las puertas se abrían, la cámara avanzaba y Hugh nos recibía junto a dos de sus playmates, dándonos la bienvenida como si fuéramos un invitado más. "Playboy After Dark" se emitió hasta 1970. Pasarían casi 20 años hasta que las madrugadas de Telecinco nos ofrecieran aquellos espacios de Playboy TV con música sensual, lentos movimientos de cámara, media en la lente y tramas... ah no, no tenían tramas reseñables. 

Un ejemplo de "Playboy's Penthouse" en 1959:



Y varios programas unidos de "Playboy After Dark" diez años después. Inicia la fiesta Tina Turner: 


domingo, 2 de diciembre de 2012

El público de "Esto no es lo que parece"

El programa "Esto no es lo que parece" cumplía con lo que prometía el título. Aparentemente era un talk show dirigido y presentado por una estrella televisiva, Jordi Estadella pero en realidad había algo más que charlas y tertulias. Hemos hablado aquí de este programa ya así que no hoy no nos extenderemos pero algo había quedado pendiente. En su día habíamos comentado que el público del programa no estaba formado por un centenar de personas que aplaudían o reían según la orden del regidor.
 
Había gradas, sí, y estaban frente al decorado principal pero... en realidad semana a semana el úico "habitante" de aquel lugar era un hombrecillo de gafas y gesto tristón que no tenía nada mejor que hacer que pasar el sábado en Sant Cugat del Vallés. Por supuesto era un sketch recurrente y una ironía constante sobre la audiencia minoritaria del programa, emitido en la 2.
 
El personaje se hizo parte del equipo y para estar más cómodo se llevaba cosillas de casa, una lámpara, unos cojines... o hasta a la familia vestida de comunión. Ese caballero era el actor Jaume Sorribas que ya había trabajado junto a Estadella en el concurso-show "Filiprim" de TV3. Aquella "tontería" era en realidad un ejemplo perfecto de "la puesta en escena" de un programa televisivo, algo que antes se cuidaba y hoy se ha olvidado. 

domingo, 17 de junio de 2012

D-Calle



En noviembre de 2006 la 2 estrenó un experimento que sustituía a otra prueba audiovisual con el nombre de "Carta Blanca" que resultó brillante. No podemos decir lo mismo de "D-Calle", un talk show dirigido por y para mujeres aunque (según sus palabras) sin excluir a la audiencia masculina.


Haciendo juego de palabras entre la vocación urbana y el nombre de la presentadora, Cayetana Guillén Cuervo, este programa ocupó el late night de los jueves. Cayetana pretendía con este proyecto mostrar una faceta distinta a la de "Versión española" pero esa ironía y complicidad que se anunciaba al principio se transmutó en un poquito de mala leche, sin más.

 

El programa incluia tertulias, colaboradoras procedentes del mundo de la cultura y el arte y entrevistas a mujeres como las protagonistas de la serie de la cadena que llevaba precisamente ese nombre, "Mujeres".

 

La música era una constante y fue una banda femenina, Pauline en la playa, la responsable de poner banda sonora a las palabras que sonaban en aquel coqueto decorado.

 

Posiblemente la más beneficiada de este show fue la Terremoto de Alcorcón que no sólo aparecía en plató cual estrella del cabaret sino que semanalmente salía a la calle para hacer reportajes en los que poco importaba la opinión de los ciudadanos (su objetivo inicial), la vedette-cantante-chougouman se hacía con el protagonismo sin apenas pretenderlo. "D-Calle" no dejó gran huella en la historia de la 2 pero ahí estuvo, cubriendo un hueco que faltaba en la cadena y que sigue ausente: el de los programas nocturnos pensados por y para esa minoría que sigue fiel a su canal.

domingo, 4 de septiembre de 2011

Katie Couric se pasa al talk show

Muy pronto veremos a Katie Couric en situaciones como ésta de hace más de 15 años en el "Today Show" porque tras su paso por el informativo nocturno de la CBS ha anunciado que esta temporada presentará un talk show en horario de tarde en la ABC (aunque en algunos estados será sindicado). Un amigo mío que trabajaba con ella en la redacción de la CBS me comenta que este paso era el que ella quería dar desde hacía años, algo que sorprende en la periodista norteamericana mejor pagada y la primera que presentó un noticiario nocturno en solitario en una de las tres grandes cadenas.
Tras su sorprendente anuncio del abandono del "Today" tras 15 años y su fichaje por la CBS ahora vuelve a dejar a la audiencia con la boca abierta al dar este giro a su carrera. Apenas 5 años duró su etapa al frente del "CBS Evening News" que comenzó muy bien en su lucha por el rating pero que finalmente volvió a su tercer puesto habitual. Según me ha confirmado mi fuente no fue bien recibida en su nueva empresa y eso generaba un mal ambiente que afectó demasiado a Couric, muy acostumbrada al cariño y mimo con el que se la trataba en la NBC.
En breve intentará heredar el trono de Oprah con un talk show que comenzará a las 16h hora de Nueva York y con el que descubriremos esa faceta más cercana de una periodista que a lo largo de su carrera ha demostrado muchas agallas.

viernes, 16 de abril de 2010

Talk Shows

Oprah es la reina del talk show sin duda alguna. Tras 25 años de reinado absoluto anunció su retirada a principios de temporada y ahora se publicita una biografía no autorizada con entrevistas que avalan su supuesta frialdad con la familia. Es difícil que este volumen dañe en algo la imagen de la Winfrey porque se ha ganado a pulso el cariño del público estadounidense desde que se arriesgó a cambiar su cómodo programa en Baltimore para acceder a una plaza de primera como Chicago y batir en su propio terreno a Phil Donahue, por entonces el primero en las audiencias. Por eso en 1985 consiguió la sindicación de su programa y el triunfo a nivel nacional... éxito del que no se ha apeado desde entonces. Su programa es técnicamente impecable y a pesar de su cercanía sabe cómo no traspasar la línea del morbo. No reprime las lágrimas si la historia le toca el corazón y es bien sabido que está implicada en multitud de causas benéficas.
Oprah ha creado escuela y en España se intentó adaptar el formato a mediados de las 90, no siempre con mucho acierto.
Telemadrid fue la primera cadena que se atrevió con un talk show y Ana García Lozano fue la elegida en 1994 para escuchar los testimonios de sus invitados. El programa consiguió cuotas de audiencia altísimas para la autonómica y por eso fue fichada por Tele 5 en 1996 donde permanecería hasta 1999 siendo la primera de la tarde. María Teresa Campos intentó competir con ella con una edición vespertina de "Pasa la vida" pero sólo fue una solución temporal.
TVE intentó contraatacar con una estrella hispana, María Laria. La idea original de "Sin fronteras" era grabarlo en falso directo en distintas localizaciones y venderlo después a una cadena hispana con emisión en EE.UU. pero ese ambicioso proyecto se quedó en un programa de plató que se emitió entre 1994/95 con no demasiado éxito o, al menos, no el esperado por el Ente. Quizás el espectador español no estaba preparado para ver a una presentadora que tocaba el piano cuando le venía en gana o que daba muestras de saber de todo aludiendo a sus experiencias previas en otras cadenas. Es posible que entrara pisando demasiado fuerte y su falta de humildad en pantalla no consiguiera romper la barrera con el televidente (¿a que suena sesentero lo de "televidente"?).
TVE no se dió por vencida y en 1996 lo intentó de nuevo con una profesional de RNE, Alicia Fernández Cobos. "Sólo para mujeres" pretendía ser un talk show con la colaboración de expertos que siempre aportaran una solución a ciertos problemas. Psicólogos, abogados, nutricionistas o terapeutas ayudaban a dar esa pátina de programa de servicio pero tampoco funcionó. Antes de que terminara la temporada fue cancelado en 1997.
Ante el vacío creado en la tarde de la Primera se organiza a toda prisa un nuevo espacio, "¡Vaya lío!" con Concha Galán como conductora. Las prisas nunca son buenas y así se demostró una vez más. A pesar de los esfuerzos de Concha el programa no llega al verano.
El sustituto elegido fue Josep Ramón Lluch, proveniente de Canal 9 donde se había especializado en programas de debate muy polémicos y eso fue "Para entendernos", una tertulia con invitados que sabían que debían sostener posturas extremas y que era aderezada con testimonios. La mezcla de talk show con debate agresivo tampoco consiguió despuntar en audiencia (¡oh, sorpresa!) pero al menos Lluch se mantuvo en TVE para dirigir el siguiente programa, "Digan lo que digan" con Jaime Bores. Con ese formato se consiguió crecer poco a poco y Bores se mantuvo hasta 1999 consiguiendo ser el primero en sus dos últimas temporadas.