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sábado, 17 de marzo de 2018

Adiós a Manuel Almendros


Ha vuelto a suceder, fallece un profesional que durante décadas fue importante para TVE y la cadena dedica apenas unos segundos para recordar su trayectoria. De forma totalmente desapercibida ha pasado la noticia del fallecimiento hace dos días de Manuel Almendros, periodista que desde mediados de los 60 hasta principios de los 90 presentó y dirigió informativos de todo tipo y que fue el primer conductor del veterano "Parlamento". 


Conquense del primer día de 1940, Almendros llegó a TVE donde estudió primero en su Escuela Oficial de RTV para ingresar ya de forma oficial en 1966. Previamente había adquirido una fuerte experiencia en la radio, siempre en RNE, primero en su tierra y ya después en Madrid donde se puso al frente de todo tipo de programas, informativos por supuesto, su gran especialidad, pero también musicales, reportajes, retransmisiones... "de todo menos de toros" diría en 1980. Su llegada a Prado del Rey le llevó directamente al Telediario donde primero trabajaría como redactor y locutor. 


Su altura (1,84), inusual para la época, y sus ojos azules no pasaron desapercibidos para el público de principios de los 70. Enseguida fue considerado uno de los nuevos tele-bombones tomando el relevo de Eduardo Sancho y José Luis Uribarri y rivalizando en esa misma época con Pedro Macía, que se convertiría en uno de sus compañeros más habituales en la redacción. 


Precisamente fue bajo sus órdenes como director cuando Manuel ascendió a editor y presentador de la última edición del Telediario en 1976-77, la época más brillante y valiente de los informativos de la Transición. Y fue en ese etapa cuando se produjo un incómodo momento para él y que quedaría para los anales del anecdotario televisivo. Aquella noche en que fue incapaz de pronunciar a la primera (o a la segunda o tercera) la palabra "nacionalizará" (referida a la peseta, por cierto, aunque a nadie le importe ya) y que un compañero decidió grabarlo en la temida cinta de pifias que rulaba por Prado, marcó su recuerdo. Desgraciadamente, cada vez que en un programa especial se quería recordar viejos fallos, ahí estaba el pobre Manuel intentando explicar que la moneda patria no se nacionalizaría. En la gala "Brindemos por los 40" a la que había sido invitado reprodujeron esos segundos con su consiguiente cabreo y abandono de la sala (tal y como me ha contado una testigo). Estaba harto de que toda su trayectoria se resumiera en eso. 


En 1980 estaba coordinando "Últimas noticias" cuando recibió el encargo de presentar y subdirigir "Parlamento". Dirigía Mauro Muñiz (en el centro de la foto) que también había sido el responsable de "Tribuna del Parlamento", el programa que informaba sobre las Cortes Constituyentes. En esta nueva etapa se explicaban las nuevas leyes salidas de las Cortes Generales en un período de extraordinaria actividad política. Durante un par de años Almendros puso cara y voz a ese apasionante momento de nuestra historia. Compaginó este espacio con la subdirección de informativos especiales y la presentación de "Circuito nocturno" en RNE.


La llegada a la dirección de la Casa de José María Calviño supuso la destitución de sus cargos y estuvo una etapa en barbecho en los largos pasillos de la cadena. En 1984 fue designado para retransmitir los Sorteos de la Lotería Nacional y ahí se mantuvo hasta que en 1990 le sucedió Marisa Abad. En esa temporada 89/90 le tocó cubrir la información sabatina a mediodía con un magazine a la americana titulado "Sábado revista" en el que le acompañaba María San Juan. Fue la última vez que le vimos en pantalla de forma periódica. 
   Desde luego, Manuel Almendros merece más que unos segundos de recuerdo y que se le homenajee por haber sido periodista en una época aguerrida de nuestra tele. 

viernes, 4 de marzo de 2016

Alberto Delgado, toda una vida en el Congreso


"Conectamos con el Congreso de los Diputados" decía el presentador de turno del Telediario y casi siempre respondía desde allí Alberto Delgado, al menos durante casi tres lustros. Desde los 70 y hasta mediados de los 80 este vasco de la cosecha del 38, formado en la Escuela de Periodismo  fue "el" responsable de TVE de la crónica política. Bregado en todos los géneros en periódicos como el "ABC" o "Diario Español" y revistas como "Semana", fue en la agencia Pyresa donde realmente comenzó su profesionalización. Allí entró en 1964 y tan sólo un mes después de su llegada ocupó el puesto de redactor parlamentario como un sustituto. Fue así como alcanzó prestigio y (más tarde) popularidad. 


Confesaba en 1980 a Manuel Azcona en la revista "TeleRadio": "Al principio los Plenos se reducían a las "deliciosas" ruedas de prensa de Esteban Bilbao, que duraban horas y de las que no sacabas nada en limpio. Llega Fraga como ministro de Turismo y los Consejos se hacen insoportables porque si yo hablo deprisa, Fraga lo hacía mucho más, nos volvía a los informadores materialmente locos y sufríamos crisis nerviosas. No existían las referencias escritas. Hasta cierto punto, yo  contribuí a que los informadores dispusiéramos de estas referencias a raíz de una pregunta que alguien hizo a Fraga sobre las bases americanas. Yo tomé nota y lo di por televisión. En la información hablé de las bases americanas pero Fraga, encolerizado, dijo que se había referido a las otras bases, en las que se apoyaba su discurso". En realidad, y por experiencia propia, hay que decir que don Manuel no cambió mucho y que sus ruedas de prensa en la Xunta de Galicia no eran muy distintas a lo que describe este maestro del periodismo político.


Delgado eligió su profesión por vocación, queriendo imitar a aquellos reporteros americanos que defienden la justicia como si fueran auténticos héroes. Su bisabuelo, Sinesio Delgado, periodista y poeta, había refundado la publicacón "Madrid Cómico" y su padre, director de cine, realizó documentales durante la guerra. Fue una gran referencia para él, no sólo como profesional sino también como hombre insobornable. Aunque nunca se había planteado dedicarse exclusivamente a la información parlamentaria se convirtió poco a poco en todo un experto y en plena Transición sus palabras eran respetadas por los espectadores. "No sabía lo que era una ponencia, una enmienda o una ley. Estudié mucho y fui familiarizándome con el lenguaje parlamentario".


Cuando Eduardo Sotillos en 1976 conectaba desde Prado del Rey con el Congreso de los Diputados en la Segunda Edición del Telediario, Delgado era rápido, conciso y muy sintético. Se había acostumbrado a las retransmisiones (tan apasionantes como duras en aquel período) en las que no sólo tenía que explicar lo que sucedía sino además interpretarlo para una audiencia que se había olvidado de lo que significaba la libertad política. Don Alberto forma parte de aquel grupo de presentadores que supo explicar lo que estaba pasando, ejerciendo un periodismo muy directo y con grandes dosis de divulgación. Era necesario.

 

Reconocía carecer de ambición y por eso no optó a otros puestos en la televisión. Se sentía identificado con su parcela y además de su larga etapa en los informativos diarios dirigió y presentó el programa "Las Instituciones"  en 1974-75 dedicado a los debates de las Cortes sobre temas legislativos. Las semanas en las que no se celebraba debate al respecto (muy habitual en aquella etapa tardofranquista) se enseñaba el funcionamiento de los organismos más importantes de la vida oficial del país.  Fue también pionero del veterano "Parlamento" (aún en antena los sábados en el canal 24h) y de "Opinión pública", espacio al que llegó en octubre de 1980 con gran ilusión y con ganas de "hacer una panorámica de lo que va a ser, de lo que "puede" ser el país en la próxima década: un horizonte español de los años 80". Su objetivo era muy claro: "servir a la opinión pública, servir a los telespectadores" y hacerlo sin protagonismos, decía entonces que si todo salía bien el mérito sería del equipo pero si sucedía lo contrario, la culpa sería suya "que para algo soy el director". Un ejemplo que muchos jefes deberían seguir, por cierto.
   Alberto Delgado fue una presencia constante hasta mediados de la década de los ochenta y poco a poco dejó de aparecer en pantalla para ocupar puestos de responsabilidad hasta su jubilación.