domingo, 28 de junio de 2026

Yoshio y sus trucos en "Lo + Plus"

Yoshio Murakami en "Lo + Plus"

Yoshio Murakami fue una de las primeras e inesperadas estrellas de temporada inicial de "Lo + Plus" en 1995. Sus consejos sobre estética, salud y nutrición eran un islote extraño en aquel magazine de entrevistas que era tan francés (nunca escondieron su origen) que no tardó en encontrar un público fiel. Pequeño, sí, pero muy fiel. Digo lo de francés porque cuando la señal de Canal Plus se descodificaba de martes a viernes a las 20.30 h para emitir este programa, se notaba que era distinto a lo que habíamos visto hasta ese momento. Y no sólo por el decorado blanco (elegantísimo) y su realización (no menos estilosa) sino por la forma de abordar el contenido que alternaba entrevistas a personajes muy interesantes con secciones bastante peculiares. Los primeros días extrañaba ver a aquel japonés tan simpático hablando de potingues caseros para reafirmar la piel de la cara o hacer un masaje colocándose encima de un caballero como si fuera un caballo y tirando de sus brazos pero, al cabo de unas semanas, su segmento iba ganando adeptos y enseguida trascendió al propio programa. 

Máximo Pradera se prestó voluntario para uno de los masajes de Yoshio

En realidad Yoshio ya estaba en el Plus antes que Fernando Schwartz o Máximo Pradera... pero no que Ana García Siñeriz. Él había colaborado en el espacio divulgativo cultural "Mucho +" y ella fue pionera de los informativos de la cadena. Yoshio era, oficialmente, un naturista originario de Tokio que había venido a España en los setenta de vacaciones. Tanto le gustó nuestro modo de vida que se quedó. Posiblemente también influyó que su preparación en masajes, nutrición y estética era tan amplia que no tardó en ser requerido por la jet set. Y así fue cómo lo conocieron los responsables de "Mucho +". Su sección allí era muy encorsetada, un reportaje semanal en realidad, así que cuando debutó en "Lo + Plus" en directo descubrimos al verdadero Yoshio, un hombre que sabía mucho de lo suyo y que lo transmitía con gracia, que espontáneamente se reía de sus continuos errores con el español y que parecía tener un sexto sentido para saber qué pensaba el espectador al verle y se adelantaba a la crítica para convertirlo en cómplice. Era consciente de que algunas de las posturas que recomendaba parecían ridículas ante las cámaras y soltaba, con su peculiar español, una frase al respecto que desactivaba la burla. Ya se mofaba él mismo. 

Yoshio con dos satisfechos voluntarios del público del programa

El presentador Máximo Pradera decía de Yoshio en su libro "Lo Max Plus" (El País Aguilar, 1999): "Está claro que uno de sus principales ganchos con el público era lo mal que habla español a pesar de que llevar viviendo entre nosotros la tira de años. Sus intervenciones estaban plagadas de onomatopeyas (el famoso y a veces irritante ¡chum, chum, chum!) y también de tortitas que se daba a sí mismo en la cara para castigarse cada vez que no le salían las palabras o metía algún taco sin querer." Lo cierto es que el espectador de Canal Plus ya había convertido en estrella a Michael Robinson en el futbolístico "El día después", un inglés que también llevaba un porrón de años aquí y no había conseguido mejorar su acento (aunque su gramática no era mala en absoluto) así que Yoshio no desentonaba. Sus consejos, y eso era lo importante, enganchaban. Las recomendaciones en realidad estaban basadas en las milenarias culturas china y japonesa. Tan pronto hablaba de los puntos clave de reflexología para una migraña o la alergía (hay que masajear el ceño y estirar las orejas),  como explicaba posturas de yoga o taichí. Pero además ofrecía trucos para la resaca como tomar un gazpacho explicando el porqué de sus virtudes o sugería frotarse la barriga diariamente durante diez minutos después de la ducha con crema hidratante para conseguir un vientre firme (pero él mismo se reía de que para demostrarlo habían elegido un chaval sin una pizca de grasa). 

Yoshio en "Hoy en casa"de Tele 5 en 1998

Cuatro días a la semana Murakami (ignoro si existe parentesco con el escritor Haruki) hacía suyo un rinconcito del ya de por sí pequeño plató de los bajos de Torre Picasso en Madrid y llegó un momento en que la seccion se esquilmó tras una temporada. Así lo contaba Pradera en el citado libro: "Yoshio se fue porque su verdadera profesión no es la de divulgador mediático de trucos de belleza sino la de peluquero-maquillador-no-sé-cuántas-cosas-más. (...) Le echamos mucho de menos, no exactamente por su sección, que terminó por agotarse, sino porque daba unos masajes macanudos a todo el equipo del programa, y lo que es aún mejor, los daba gratis (hago esta apostilla porque Yoshio tiene fama de ser uno de los profesionales más caros dentro de su gremio)."

"El programa de Carlos Herrera" en La 2 con Yoshio "amenazando" a Santiago Segura.
Foto Alejandro Macías. Todos los derechos reservados. 

No desaprochó la oportunidad y tampoco estuvo mucho tiempo en barbecho. Publicó un libro con sus consejos que le llevó a programas como el de Carlos Herrera en Canal Sur. Tanto le gustó al presentador que le invitó de nuevo cuando se llevó el chiringuito a TVE. En su etapa en 1997 en La 2 (tras un breve paso por La Primera) acudió a los estudios Buñuel donde, entre otras cosas, dio un masaje descontracturante a Santiago Segura. María Teresa Campos le contrató para su "Día a día" de Tele 5 pero la asociación no funcionó, era otro rollo y duró poco. Menos aún se mantuvo "Hoy en casa", semanal de fin de semana presentado por Isabel Preysler en el que Yoshio volvía a sus orígenes en "Mucho +", reportaje finamente empaquetado con asuntos de belleza y nutrición. Una buena forma de cerrar el círculo.  Pero Yoshio siempre estará en los corazones de los más pluseros. 

lunes, 8 de junio de 2026

"Telemímica", un éxito de la temporada 1957/58

Ángel de Echenique (en el centro frente al micrófono) leyendo las normas de "Telemímica" rodeado por los concursantes en diciembre de 1957.

Esta fotografía publicada en el número 52 de la revista "Tele Radio" (diciembre de 1957) es pura historia de nuestra televisión porque pertenece al primer concurso de éxito de TVE, "Telemímica". Durante años y dependiendo de la fuente que se consultara, se decía que este era el inicio del género en la pantalla patria pero hoy esa aseveración resulta exagerada o, como mínimo, incorrecta. Prácticamente desde el principio la tele incluyó pequeñas e inocentes competiciones, todas tenían algo en común: su modestia de medios y también de planteamiento y que se incluían dentro de otros grandes programas, es decir, eran secciones y no programas en sí. Parece claro que el primer concurso stricto sensu fue "X-0 da dinero" estrenado en julio de 1959, uno de los primerísimos programas de los recién estrenados entonces estudios de Miramar de Barcelona. Ya hemos explicado aquí por qué podemos darle ese título honorífico así que no me extenderé pero es justo recordar "Telemímica" por unas cuantas razones. Este modesto torneo televisado se estrenó en el programa "Festival Marconi" en 1957 pero más adelante se incluyó en "Hacia la fama", también patrocinado por Marconi y emitido los domingos a las 22.30 h. 

El escenario del Teatro del Ramiro de Maeztu durante la emisión de uno de los programas de Marconi que albergaba el concurso "Telemímica"

Pequeña pausa para contextualizar. El 28 de octubre de 1956 habían comenzado las emisiones regulares de TVE sólo en Madrid y alrededores. La temporada 1957-58 tenía como grandes programas estrella los patrocinados por marcas relacionadas con la propia televisión, en general fabricantes de monitores. Así se podía ver en una misma semana "Aeropuerto Telefunken", "La hora Philips" o el citado "Festival Marconi" que incorporaban el nombre del patrocinador en el título sin disimulo alguno. Eran "espacios de variedades" y aquel término tenía su sentido porque eran herederos directos del género teatral de las "Varietés". Cantantes, instrumentistas, cómicos, magos y malabaristas iban turnándose en el decorado en emisiones que, generalmente, no superaban la hora de duración. "Festival Marconi" no era distinto de sus compañeros de parrilla pero pasará a la historia por incorporar el juego de mímica que enseguida se convirtió en la sección más exitosa y por eso, cuando finalizó, pasó a otro programa esponsorizado por la misma marca. 

Ángel de Echenique a principios de los 60 con una azafata y dos de los muñecos de la tele de entonces

El formato no tenía mucho misterio y su propio título lo dejaba claro: varias parejas se enfrentaban entre sí para adivinar a través de gestos cuál era la palabra, el personaje, el título de la película o cualquier otro concepto que el presentador le había pasado en una tarjeta a uno de ellos. el que debía representarlo con su expresividad corporal. Algo a lo que hemos jugado todos, que no requiere ningún efecto especial, escenografía espectacular y que permite que el público en casa también juegue teniendo en cuenta que, por lo que sé, no se sobreimpresionaba la respuesta en la pantalla mientras transcurría el juego. El decorado de aquel programa era el mismo que el de otros de la misma temporada realizados en aquel Teatro cercano a la sede de la tele: un cortinón con un logo de TVE que ni siquiera era el oficial. El premio final era de 10.000 pesetazas, un pastizal para la época. El presentador era Ángel de Echenique, un maestro de ceremonias en toda regla que tan pronto daba la bienvenida con soltura a un artista internacional que imprimía el ritmo adecuado a un concursillo. Auténtica estrella de la radio de los 50 y 60, se especializó en ambos medios en programas de artistas noveles, lo que hoy conocemos como "talent show". De hecho, "Hacia la fama", lo era y "Telemímica" constiuía un pequeño respiro  entre las actuaciones. Es más, ni siquiera era el único concurso del programa puesto que, al menos durante algunas semanas, también se incluía "La cucaña".  

Echenique "saliéndose del cuadro" a finales de los 50 en uno de los programas realizados en el Teatro del Ramiro de Maeztu, ¿quiźas "Festival Marconi"?

Decía el crítico y cronista televisivo Baget Herms en su seminal "Historia de la Televisión": "Se trata de un concurso divertido e intrascendente que logra captar la atención de público por la simpatía que derrochan los concursantes y su presentador. Es un intento de hacer un concurso que se aparte de los cánones radiofónicos". Efectivamente, la mímica tenía su gracia si se veía, no era adecuada para la radio. El hecho de que Enrique de las Casas lo realizara fuera de las estrecheces del estudio del Paseo de la Habana y ante el público del Teatro del Instituto Ramiro de Maeztu era también importante para generar un ambiente propicio a la risa y al aplauso. Las dos parejas ganadoras estaban formadas por hermanos: María Luisa y Juan Antonio Salabert y Alfonso y José A. Pérez Martínez, tres de ellos estudiantes de Derecho y otro de Bachillerato y es que otro de los aciertos fue la selección de participantes, todos muy jóvenes y, por tanto, poco propensos al miedo al ridículo de sus mayores. Prueba del éxito de "Telemímica" es que se situó en el puesto nº 5 de un sondeo entre los espectadores puntuando de 0 a 10 los programas. Un 8,6 consiguió este concurso por encima de espacios mucho más ambiciosos como las zarzuelas del "Teatro Apolo" o la serie de producción propia "Oliverio Twist" y también de otro concurso de lque no tengo más datos que el título, "Juguemos". En el primer puesto, para que conste, quedó aquella temporada "La hora Philips". "Telemímica" finalizó a principios de 1958 (quizás en febrero) a pesar de haber conseguido bastante relevancia entre la escasa audiencia de aquellos años (apenas unos cientos de miles de espectadores. Por eso es justo rescatarlo del olvido.