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domingo, 19 de febrero de 2023

JJ.OO. Seúl 88

Los Juegos Olímpicos de Seúl fueron un gran reto para TVE, era el gran evento deportivo de la temporada y suponía un enorme esfuerzo humano pero, sobre todo, técnico. Los satélites fueron los verdaderos aliados de todas las televisiones europeas y americanas. Hay que tener en cuenta que entre España y Corea del Sur hay unos 10.000 km de distancia (en línea recta) y ocho horas de diferencia horaria, en definitiva, todo eran complicaciones. Para esa cobertura la tele pública tuvo que organizar su "propia área técnica en el IBC (International Broadcast Center) donde se dispuso de 240 metros cuadrados con un estudio completo y 18 posiciones de comentaristas, contratados a la UER (Unión Europea de Radiodifusión)" según se contaba en el Anuario interno de 1989. 

Matías Prats desde Seúl dando paso a una de las retransmisiones

Además de las imágenes oficiales, TVE personalizó las transmisiones con su propia señal en la residencia de los atletas españoles y en la línea de llegada del Estadio Olímpico y también disponía de cinco equipos ENG para realizar reportajes y entrevistas. Todo un despliegue. Las imágenes se enviaban desde Seúl a Torrespaña por línea directa entre dos satélites, uno sobre el océano Índico y otro sobre el Atlántico. El primero remitía la señal a Canadá que la rebotaba al segundo que la reenviaba a la estación de seguimiento de Buitrago, a unos 80 km de Madrid. Después había que encomendarse a Santa Clara, patrona de TVE, para que no hubiera fallos en ese dispositivo. 

Ramón Trecet, Elena Sánchez y Olga Viza en el set de Seúl 88

Desde el 17 de septiembre al 2 de octubre los espectadores españoles pudieron ver casi 300 horas de contenido sobre estos Juegos, desde los programas especiales a las competiciones deportivas, con especial relevancia de aquellas con presencia patria, claro. La mayor parte del seguimiento se ubicaba en la Segunda Cadena en dos turnos. El primero comenzaba a la una de la madrugada y se extendía hasta las 15 h bajo la dirección del veterano Joaquín Díaz-Palacios y con Olga Viza, María Escario y Matías Prats ante las cámaras, un trío de presentadores de auténtico lujo que, además, sigue en activo. La segunda parte se iniciaba a las 21 h y finalizaba a la una. Este espacio dirigido por Sergio Gil (de la Escuela de Barcelona) y con Elena Sánchez (actual Presidenta de RTVE) y Ramón Trecet (especialista no sólo en deporte sino también en música) se centraba más bien en reportajes y entrevistas mientras que el anterior incluía retransmisiones, comentarios y análisis. Por último, desde las las 15 h y durante media hora Miguel Vila (otro clásico que se había iniciado en el infantil "La casa del reloj"), se encargaba de resumir la jornada de los deportistas españoles pero desde un estudio de Torrespaña. 

Unas 120 personas dirigidas por Juan R. Mediavilla se trasladaron a Seúl para cubrir estos JJ.OO. y, además de los habituales profesionales especializados en deporte se contó con trabajadores de los Centros Territoriales. Entre los comentaristas desplazados podemos destacar a gente tan reconocida y admirada como Paloma del Río (se encargó de comentar hípica, gimnasia, y tenis de mesa) Pere Barthe (baloncesto), el recientemente fallecido José Ruiz Orland (natación, waterpolo y saltos), José Ángel de la Casa (fútbol y atletismo), Gregorio Parra (atletismo) y Esperanza Solano (gimnasia). Los presentadores Olga Viza y Matías Prats también estuvieron en el puesto de comentarista (gimnasia y tenis respectivamente). 

Una representación del equipo de TVE en Seúl 88 junto al alcalde de Barcelona, Pasqual Maragall, tras recoger el Premio Ondas

TVE también se sintió especialmente orgullosa de su apartado gráfico, muy novedoso para la época, sobre todo de la cabecera grabada en el plató de Esplugas (Barcelona) usando la rotoscopia, es decir, filmando, en este caso, a un lanzador de disco y usando esa imagen como referencia para reconstruirlo en 3D. Las referencias estéticas eran la Grecia clásica y el robot de la película de Fritz Lang "Metrópolis". 

El gran esfuerzo de TVE fue reconocido con el Premio Ondas al año siguiente.

lunes, 10 de julio de 2017

"Una tarde de verano" con Elena Sánchez


En julio de 1989 se iniciaba la última etapa del programa "La Tarde" que había nacido con Pepe Navarro al frente seis años antes y que había pasado por mil y una etapas de las que ya hemos hablado aquí. Tras el éxito que había tenido Andrés Aberasturi con un formato más pausado y reflexivo (como el propio comunicador) se había intentando volver a una fórmula más convencional con un extraño dúo, el periodista Santiago López Castillo (que poco después se asentaría en el programa "Parlamento")  y la actriz Cristina Higueras (a la que se había visto en dos espacios sobre la programación televisiva, "De 7 en 7" y "Descartes"). La cosa no funcionó y las revistas de la época calificaron el intento de fracaso. Aquel verano de finales de la década ya se había anunciado que Jesús Hermida dejaba "Por la mañana" para enfrentarse al reto de levantar la alicaída sobremesa así que el final de "La tarde" había sido proclamado de forma indirecta. Sin embargo, había que cubrir los dos meses de verano y así surgió una medida de urgencia que obligó a Elena Sánchez a prescindir de las vacaciones merecidas tras su trabajo en informativos y mostrar una cara más amable ante el espectador. 


Anunciado inicialmente como "La tarde de un verano" (título que se siguió enviando a las revistas televisivas durante el primer mes), su título en pantalla fue "Una tarde de verano", lo cual no debe sorprendernos porque el nombre había ido variando ligeramente a lo largo de estos años (quizás el más absurdo fue "La tarde... ¡Vaya tarde!"). Decía sobre su fichaje Elena a la revista TP: "A mí me sorprendió mucho que Diego Carcedo me propusiera presentar este programa. Pero creí que podía estar bien, ya que tenía bastante de desafío; entrevistas en directo, grandes dosis de improvisación y, sobre todo, que sólo era para dos meses, lo cual suponía una aventura medida". En la misma entrevista de Yolanda Arnal confesaba estar agobiada por la asociación con el deporte tras su etapa en "Buenos días" o en los JJ.OO. de Seúl y que, quizás, podía hacer que el espectador la encasillara a pesar de que por entonces ya había presentado el TD 1 con Luis de Benito primero y Luis Mariñas después: "Entiendo que en televisión hay que hacer un poco de todo, ya que es un medio que tiene muchas posibilidades. Todas las tareas que me han dado las he afrontado con una tremenda seriedad, en el sentido profesional y estricto de intentar hacerlo bien. Y hasta ahora creo que el balance sale positivo, sino lo fuera no me seguirían llamando". 


El realizador y codirector de "Por la mañana", Luis Tomás Melgar, también se encargaba de dirigir las cámaras en este programa (otro que se quedó sin vacaciones) y eso era garantía de que iba a sacar de Sánchez lo mejor de sí misma, empujándola a ser natural y olvidarse del encorsetamiento de las noticias. El esquema de "Una tarde verano" no era muy original pero sí se procuraba que, al menos en la forma, fuera más fresco: "La idea de esta versión es descentralizar un poco el programa y que no se limite tanto el estudio, haciendo conexiones allí donde la gente veranea. También se persigue una mayor participación del espectador. Así, intentamos que soliciten un videoclip musical con dedicatorias, imitando un poco a nuestra radio de los años 50 y 60. De tal forma, que ellos sepan que una parte del espacio es suya" explicaba la presentadora.
   Emitido entre las 16.30 h (después de la serie "Spenser, detective privado") y las 17.55 h (antes del "Avance informativo" y "Los mundos de Yupi"), cumplió su propósito de servir de enlace entre la etapa anterior y la revolución que planeaba Hermida y además ayudó a mostrar una nueva faceta profesional de Elena Sánchez. No está mal. 

sábado, 22 de marzo de 2014

El decorado "espacial" del Telediario


Cada vez que se cambia el decorado del Telediario surgen comentarios positivos o negativos, es inevitable. Hubo un tiempo en el que se estrenaba uno distinto por cada gobierno, una manera de significar visualmente que los que llegaban eran distintos a los anteriores. En abril de 1996 los informativos de TVE mutan radicalmente su imagen, de aquella escenografía anaranjada con un mapa-mundi gigante en tonos grises y monitores a los lados (podéis verla aquí) se pasa a otra con tonos azules y verdes, televisores repartidos en lugares estratégicos, mapas repartidos en paneles colocados a distintas alturas y todo eso precedido por una cabecera ultramoderna, muy dinámica y rompedora con lo anterior. Enseguida se empezó a hablar del "decorado espacial".


En aquella época Matías Prats y Ana Blanco presentaban la primera edición. En los planos que les enfocaban (generalmente plano medio y raramente un primer plano) se veían las dos filas de monitores a un lado y una líneas luminosas que imitaban las que aparecían, como ráfagas, en la cabecera.


Por la noche Elena Sánchez y Ramón Pellicer. Fue él, precisamente, quien condujo un Telediario especial sobre la tragedia del cámping de Biescas con invitados en el propio plató situados en la parte derecha del decorado, donde la mesa se redondeaba, lo que nos hace pensar que ese set se había diseñado pensando en la posibilidad de llevar a entrevistados al informativo, cosa poca habitual por entonces (y ahora también, por cierto).


La tercera edición era cosa de Eduardo Sotillos (o Marisa Ciriza, su coeditora y sustituta) y el fin de semana de Fernando G. Delgado y María Escario. Cada noticiario tenía su propia realización así que los planos variaban ligeramente pero siempre se percibía ese juego de tonalidades, luminosidad y profundidad variable característicos de este breve decorado. Y digo breve porque ni siquiera llegó al año. En abril de aquel 1996 Aznar ganó las elecciones y en septiembre desembarcó Ernesto Saénz de Buruaga con su equipo. Este periodista encargó una nueva escenografía "a la americana" (podéis verla aquí) que se mantuvo varias temporadas.

Un fin de semana de mayo comenzaba así:



Y así finalizaba una edición del fin de semana de abril: