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Grabación del 8 de enero de 1970 Fotografía de Gabriel Sendra @arxiusendra. Todos los derechos reservados.
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Si pensabais que el género del 'true crime' es reciente y Carles Porta es un pionero, estáis muy equivocados. Toca ya redescubrir una joyita casi olvidada de la historia de nuestra televisión que, durante muchos años, se consideró perdida para siempre del Archivo. En 1970 Enrique Rubio convenció a los jefes de Miramar (y ellos a los de Prado del Rey) de adaptar un programa alemán que llevaba en antena tres años y que encajaba perfectamente en uno de sus temas preferidos: el periodismo de sucesos del que él llegaría a ser uno de sus más importantes representantes en nuestro país. "Aktenzeich XY... Ungelöst" (algo así como "Archivo XY: Casos sin resolver") era un programa en el que se pedía la colaboración ciudadana para desencallar investigaciones policiales en las que faltaban, por ejemplo, testigos. Emitido allí mensualmente, era todo un fenómeno que superaba los 35 millones de espectadores.
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| Una imagen del programa alemán original en 1970, cuando ya llevaba 3 años en antena |
Eduard Zimmermann presentaba este programa en el que se ofrecían recreaciones de algunos crímenes sin resolver para los que se solicitaba cualquier tipo de pista. Este convenio entre una cadena de gran seguimiento, la ZDF, con las fuerzas policiales alemanas fue enórmemente fructífero y consiguieron un índice de resolución altísimo; el propio programa presumía de que, en cierta ocasión, uno de los asuntos se solucionó tan sólo unas horas después de la emisión. Durante décadas se producía en colaboración con las televisiones austríaca y suiza y fue adaptado por la BBC ("Crimewatch") y EE.UU. ("America's Most Wanted"). El programa sigue en activo hoy y se considera un auténtico clásico.
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Enrique Rubio recibiendo información de un policía el 22 de enero de 1970. Fotografía de Gabriel Sendra @arxiusendra. Todos los derechos reservados.
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No parecía descabellado traer un programa así a nuestra tele pero, en principio, se encontró con la reticencia de los gerifaltes que no querían que, en el medio de masas en el que se había convertido TVE, se dijera alto y claro que en aquella España que el tardofranquismo aún se empeñaba en vender como perfecta había delincuencia. Parece que algunos responsables policiales tampoco estaban muy por la labor porque pensaban que quedaban en evidencia al "confesar" que había casos sin resolver. Finalmente todos los implicados se dieron cuenta de que aquella colaboración podría ser valiosa... y así fue. En tan solo una temporada (y bastante errática en su periodicidad) se resolvieron, según datos aportados por el propio Rubio más adelante, 59 casos. Por eso el periodista recibió una placa de Inspector Honorario.
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| Enrique Rubio en una grabación conservada del programa |
Nuestra versión era inicialmente semanal, cada viernes en torno a las once de la noche. Sin embargo, unos meses después fue trasladado a los miércoles y su emisión pasó a quincenal en rotación con el espacio de reportajes "A toda plana". Teniendo en cuenta que el original alemán era mensual no parecía una mala idea pero aquí los miércoles eran días malditos para cualquier programa por culpa de las competiciones internacionales de fútbol que, durante décadas, eran consideradas prioritarias y movían la parrilla sin piedad. En definitiva, había meses en los que se podía ver dos veces y otros en los que ninguna y por culpa de esta decisión un espacio que demostró su servicio público fue languideciendo hasta que en 1971 desapareció definitivamente.

"Investigación en marcha" ofrecía reconstrucciones de crímenes (atracos, robos, asesinatos, secuestros, atropellos con huida del culpable) filmadas en cine por un equipo de realizadores de los estudios catalanes de TVE en Miramar, que era desde donde se producía el programa. Los reportajes eran la parte más atractiva y llamaban la atención del espectador porque usaban herramientas cinematográficas: el dramatismo, la emoción... así llegaban a la audiencia de una forma directa y provocaban sus ganas de colaborar, de aportar cualquier pista. En el estudio Enrique Rubio reforzaba la información con la ayuda de los portavoces de la Policía y la Guardia Civil, además de expertos en criminalística y médicos forenses. Puntualmente se recurría a grafólogos o, incluso, dentistas para explicar cómo se había llegado a ciertas conclusiones en la investigación. Además, en el decorado se repartían fotografías de los sospechosos y las víctimas. Hoy llama la atención que no existía la protección de datos así que aparecía la cara a tamaño gigante con nombre y apellidos de personas de las que aún no se había probado su culpabilidad. En definitiva, era un programa con mucho ritmo para la época, algo nunca visto hasta ese momento. Además de los colaboradores, en el paltó también estaban miembros de la redacción dispuestos a responder a las llamadas telefónicas de los espectadores. Ignoro si en algún momento se realizó en directo pero sí que tengo constancia de que había partes del programa que se grababan un día antes de la emisión y, por lo tanto, aquellos redactores sólo eran figurantes. Sin embargo, desde el inicio el programa advertía que ellos no eran "una sucursal" de las fuerzas de seguridad, sólo serían un vehículo para canalizar la ayuda y que, en todo caso, las llamadas debían realizarse al 091 o a los teléfonos de Policía y Guardia Civil, presentes en grandes carteles en el decorado.
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| Uno de los colaboradores de "Investigación en marcha" |
Además de los crímenes, este programa también ofrecía una importante labor divulgativa explicando (de nuevo con filmaciones) los timos de moda, algo en lo que Rubio se convertiría en un auténtico experto. Poco se ha hablado de lo utilísima que fue aquella información, totalmente inédita hasta ese momento en nuestra pantalla: se describió el modus operandi de los carteristas y se advirtió de los "falsos enamorados" que se fijaban especialmente en "viudas o solteronas" (sic), el antecedente del timo del amor virtual o "el falso Brad Pitt". También se solicitaba ayuda para buscar personas desaparecidas, adelantándose en décadas a "¿Quién sabe dónde?", o para identificar cadáveres de identidad desconocida. En una primera etapa Pedro Macía viajaba cada semana a Barcelona para ocuparse de la presentación propiamente dicha mientras que Enrique Rubio se encargaba de las explicaciones, las entrevistas con los expertos y las advertencias. No tardó en hacerse evidente que, a pesar de la profesionalidad de Macía, Rubio se bastaba para conducir el programa en solitario. No olvidemos que él y Federico Gallo fueron
los primeros periodistas-locutores de Miramar en 1959 y habían presentado al alimón el Telediario desde Barcelona, "Panorama" y "La historia de la semana" (entre otros). Además, el propio Enrique había sido el anfitrión de "Adelante el inventor" o "Los miniperiodistas".
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El equipo de telefonistas del programa el 22 enero de 1970. Fotografía de Gabriel Sendra @arxiusendra. Todos los derechos reservados.
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Durante décadas el programa se creía perdido en los archivos pero poco a poco fueron apareciendo las filmaciones (tanto los brutos como las recreaciones ya editadas) de algunos casos como el
"Homicido en Villamuelas" (con locución, por cierto, de Pedro Macía) o
"El timo del televisor". Más recientemente, hace apenas tres años, coincidió en el tiempo la recuperación de varios documentos importantes. En primer lugar, Nicolás Albéndiz, el responsable del Museo de RTVE en Sant Cugat, digitalizó unos negativos del fotógrafo Gabriel Sendra en los que se encontraron varias tandas de distintas fechas de este programa. Gracias a esas fotografías, desconocidas durante más de medio siglo y de las que ahora podemos ver varias aquí, descubrimos la ubicación de distintos sets en el estudio, la ubicación de las cámaras, el ambiente de trabajo y la complicidad entre Rubio y el realizador Esteve Durà. Una de las fechas que aparecen en esos rollos es la del 22 de enero de 1970. La casualidad, a veces tan caprichosa, quiso que unos meses después, durante la digitalización de una cinta apareciera un fragmento de unos siete minutos de una grabación en plató precisamente de ese mismo día. Desgraciadamente, Enrique Rubio ya no pudo ver esa imágenes porque había fallecido en 2005, pensando que no se conservaba nada de aquel espacio que hizo historia pero que la propia TVE no supo proteger y convertir en un clásico de la programación como lo es en Alemania.