martes, 27 de febrero de 2024

Los concursos a estudio

Jordi Hurtado celebrando los 25 años de "Saber y ganar", el concurso más longevo de nuestra tele

Heredado de la radio, el concurso es un género que parece imprescindible en la televisión. Todos los canales generalistas del mundo, hasta los más modestos, tienen (o han tenido) alguno en su parrilla y España no es ajena a ello. Desde aquellos que paralizaban el país en los sesenta hasta los que hoy han añadido otros géneros a la fórmula inicial (como el espectáculo o el reality), el juego es un básico para los programadores. Pueden ser prácticos para rellenar franjas, ocupar el prime time a un precio más que ajustado y con una buena rentabilidad o bien convertirse en grandes formatos que exigen una enorme inversión en la que los anunciantes son parte fundamental. 

Miguel Herrero nos presenta en este su nuevo libro sobre la tele, un amplio recordatorio de los títulos más recordados y otros que, quizás, estén olvidados pero que fueron significativos en su momento. Una vez más, Diábolo Ediciones confía en él para ampliar su colección sobre la cultura pop en nuestro país. 

- ¿Por qué un libro sobre un género tan específico como los concursos?

Siempre me interesa tocar temas que no hayan sido tratados anteriormente en el mundo literario. De adolescente me hubiera encantado encontrar libros de este tipo al ir a las librerías. Siempre buscaba títulos sobre el mundo de la tele y pocas veces aparecían. El mundo de los concursos es muy atractivo porque es un género que permanece tan potente en la programación como desde los inicios de la televisión en España. Antiguamente había menos cantidad, pero el país entero se paralizaba por ver si el concursante se llevaba los grandes premios. En la actualidad varios concursos se alzan como los programas más vistos cada día. Pienso que sí merecía la pena recopilar tantos títulos del género en un mismo libro y comparar su estructura, temática y variedad.

Constantino Romero presentó "El tiempo es oro", uno de los concursos culturales de mayor éxito

- ¿Cuál fue tu criterio para la selección? Habrá gente que se sorprenda al ver que dedicas entradas a concursos quizás menores y otros más recordados aparezcan solo incluidos en apartados más amplios. 

Esa es una cuestión que me tuvo preocupado desde que pensé en dedicarle un libro. Y hubo cambios. En origen incluía incluso realities como "Gran hermano" o "Masterchef" o musicales como "Operación triunfo". No faltaba ni uno. Pero el espacio disponible, unas 300 páginas, siempre me hace restringir a más de la mitad todo lo que escribo. Por un lado, el lector se libra de encontrarse con un libro demasiado denso pero, por otro, hay espacios que merecen algo más de atención por permanecer en la memoria colectiva y otros, que por ser demasiado recientes, no creo que merezca la pena analizarlos demasiado. Así, muchos seguidores me pedían recordar algo más profundamente "A la caza del tesoro", "Destino Plutón" o "La noche de los castillos" pese a que no llegaran a triunfar en audiencias, mientras que concursos en emisión darían como para un libro entero, caso de "Saber y ganar". Un aspecto interesante en este tema es que hay concursos muy sencillos en su mecánica, que no daban para contar demasiado, y concursos muy enrevesados que llevaría mucho más espacio describirlos. Al final, un libro es subjetivo, al margen de que el escritor se empeñe en mantener cierta objetividad. Es una obra de entretenimiento y como tal hay que considerarlo. Sin mayor trascendencia.  

"Cifras y letras", un clásico de la TV francesa que TVE adaptó en los 90 con Elisenda Roca al frente y que ha regresado ahora a La 2 en una versión renovada

- ¿Qué tienen los concursos para ser un básico de la programación?

Los concursos son un género muy participativo. Aunque desde casa, habitualmente, no se gana dinero con ellos, permite jugar de manera única o con otros mientras comes, descansas o haces labores del hogar. Con ellos puedes demostrarte los conocimientos adquiridos, sin perjuicio de salir a la calle y que la gente te recrimine no saber el pico más alto o el año en que comenzó un conflicto bélico. El espectador se pone en lugar del concursante y llega a mimetizarse con él, comparándose en sabiduría. Descubrir que sabes más que el concursante elegido en plató sube la autoestima y desconocer muchas respuestas te relaja, sabiendo que no te juegas nada en el tema. Las parrillas de programación están llenas de ellos y es un género que mantiene una formidable salud. Ninguna cadena quiere prescindir de esas audiencias y del poder atractivo de la inclusión de un "nuevo concurso".

Joaquín Prat en la primera temporada de "Un millón para el mejor" en 1968

- Ha habido épocas, que además aparecen reflejadas en tu libro, de decadencia del género. ¿A qué se debe que el concurso tenga esos momentos de casi desaparición? ¿Es más una cuestión del público o del poco acierto de los programadores?

Durante los años 70 y gran parte de los 80 los concursos sufren una crisis de identidad. Los grandes formatos que paralizaron el país, como "Un millón para el mejor" o "La unión hace la fuerza" dejan paso a otros de apariencia más pobre, menos grandilocuencia en sus premios y cierta desgana en programar otros nuevos. De la mayor parte de los títulos de esas décadas la gente no reconocería ni uno. "De la A  a la Z", "Destino Argentina", "¿Pop qué?, "¿Conocemos España?" o "El juego de los errores" no han dejado huella en la memoria popular pese a que sólo había dos cadenas. Un caso único fue el de "Un, dos, tres", que se alzó como número 1 de la programación, pero muchas veces sólo existía él en ese campo o quien rivalizaba con la creación de Chicho estaba inevitablemente destinado al fracaso por su comparación. Muchos formatos no estuvieron acertados, pero también creo que el público se cansó de determinadas fórmulas que no variaban prácticamente nada semana a semana. Pregunta y respuesta. Los cambios sociales también afectaron a esa parte de la parrilla, que entroncaba en diversión con las grandes preocupaciones sociales y políticas.

Ana Obregón y Ramón García en "¿Qué apostamos?", un formato de gran presupuesto

- ¿Crees que es posible en el contexto actual el retorno de los grandes formatos de los 90?

La sociedad cambia continuamente y con ella, la televisión. Es cierto que muchos de los grandes programas que hemos conocido no pasarían el rasero de la audiencia porque uno de sus grandes secretos para triunfar estaba en el placer personal viéndolos, no compartiendo en redes sociales o con los móviles cada pequeño comentario o hecho que ocurriera en el mismo. La inmediatez de las redes imposibilita la tranquilidad y el sosiego que emanaba al disfrutar de espacios como "El gran juego de la oca", "¿Qué apostamos?" o "El semáforo". En su posible retorno hay mucho de nostalgia y poco de realidad. En cuanto comenzara la sintonía nuestra mente sólo buscaría la comparación. "Esto no era así", "ya no es como antes", "se ha quedado antiguo" estarían en la punta de la lengua desde el minuto 1. Cierto es que se ha adaptado muy bien el "Grand Prix del verano" y ha dado un magnífico resultado. En esa onda se podrían recuperar otros. Pero cuando se quiere innovar demasiado, como en el remake de "Juego de niños", más convertido en un show que en un concurso, o el precipitado "El precio justo" de Carlos Sobera, donde el concursante iba con la lengua fuera, la cosa decae rápidamente. Del "Un, dos, tres" que vimos en octubre quedaron claras algunas conclusiones. La principal, sólo hay que volver si se va a hacer a lo grande y bien.

Mayra Gómez Kemp en la tercera etapa de "Un, dos, tres", el concurso de concursos

- Aparte del "Un, dos, tres" (al que ya dedicaste un libro), ¿qué tres concursos destacarías de la historia de nuestra tele y por qué?

Elegir resulta complicado porque a muchos se les tiene cariño y el libro abarca varias decenas de ellos. Pero, por aportar tres buenos ejemplos, yo nombraría a "Cifras y letras" porque fue un juego tan sencillo como bien acabado. Respecto a la versión actual, la de los 90 tenía una gran clase en su decorado y ambientación musical. Elisenda Roca le dio un tono cordial que llena de buenos recuerdos mi memoria. "Waku waku" fue otra propuesta interesante, para familiarizarnos con el mundo animal y sentir respeto y admiración por la naturaleza. Jugando con el sentido del humor, con el toque benéfico y la simpatía de los famosos, la versión de Chicho para TVE fue un gran acierto. Y un tercero destacable sería "El precio justo" por dar la posibilidad de ser millonario al instante. Estar sentado en la grada y que unos minutos después tuvieras 300.000 euros sólo por acertar el precio de los productos fue una propuesta más que atractiva. Y si lo presentaba Joaquín Prat le añadía un plus por su sentido de humor y profesionalidad. Pero se quedan fuera grandes ejemplos del género, como "La ruleta de la suerte/fortuna" o "Pasapalabra". Y es que es necesario irnos ya ""A jugaaar!!!"

Portada del libro de Miguel Herrero



viernes, 16 de febrero de 2024

Los programas de mayor aceptación de 1986

Mari Carmen García Vela presentaba "Informe Semanal", el programa de producción propia más valorado por los espectadores en 1986 

Las audiencias televisivas son hoy de dominio público, las podemos ver a diario en diversas webs, se analizan en X (antes Twitter) en cuentas especializadas... en definitiva, ya no son un misterio. Pero no hace demasiado estos datos sólo estaban en manos de TVE y de las empresas publicitarias que, a su vez, los presentaban a los anunciantes para aconsejarles en qué franja ubicar sus spots o bien para justificar el alto coste de la emisión durante el intermedio de un programa que tenía 20 millones de espectadores (habéis leído bien, sí). El Anuario interno de RTVE de 1986 se convierte en un documento excepcional de una época previa a las cadenas privadas para conocer los gustos de los televidentes y también para saber cómo se medía la audiencia entonces. 

José Luis Moreno presentaba y dirigía "Entre amigos", el espectáculo semanal más valorado por la audiencia aquel año por encima del veterano "Un, dos, tres".

¿Cuáles fueron los espacios favoritos de los españoles aquel año? He aquí la lista con sus correspondientes notas porque, ojo, no había share, os lo explicaré enseguida pero por ahora quedaos con esta clasificación: "Norte y Sur" (8,33) "Informe Semanal" (8,23) "Dinastía" (8,15) "El hombre y la tierra" (8,13) "Entre amigos" (7,98) "Más vale prevenir" (7,97) "Los ricos también lloran" (7,96) "Un, dos, tres" (7,90) "La isla de Ellis" (7,90). Eso en cuanto a las emisiones diarias o semanales pero también había índices individuales destacados de las retransmisiones especiales: "Campeonato Mundial de Fútbol: España-Dinamarca" (18.06)- 9,1 " La comedia dramática española: Vaya par de gemelas" (30.10)- 9.1, Largometraje especial: "Lo que el viento se llevó" (27.06)- 9,   Sábado cine: "Espartaco" (29.03)- 8.6 , "Buenos días" (05.11)- 8,6 y (07.11)- 8,5  Sábado cine: "Los Santos inocentes" (03.05)- 8,5. En cuanto a los Informativos diarios, el índice medio se situó en 7,9. El mes mejor valorado fue noviembre con un 8,05 y el peor agosto con un 7,80.

Ramón Sánchez Ocaña y su "Más vale prevenir" ocupaba siempre un lugar privilegiado en esta lista

Estos datos, insisto, no corresponden al share ni a los millones de espectadores. El estudio anual pretendía "averiguar cómo valoran los espectadores la programación. Se obtienen dos tipos de de valoración: la Aceptación de los Programas (es decir, cuánto gustan estos) y el Interés de los Informativos (es decir, qué tal informan los telediarios)" según se explica en el propio Anuario. En 1986 sólo existían dos canales nacionales: TVE1 y TVE2. Cataluña, Galicia y País Vasco tenían sus propias televisiones autonómicas, las tres todavía en pañales. La audiencia, por tanto, estaba asegurada así que lo importante era poner nota a lo que se veía a través de una macroencuesta. "Los cuestionarios con la programación de las dos cadenas se envían todas las semanas por correo a una muestra representativa por cuotas de la población mayor de 15 años residente en territorio español, excepto Canarias. Los componentes del Panel permanecen en la muestra un tiempo máximo de un año, al cabo del cual son sustituidos por otros individuos de las mismas características. Para evitar el sesgo que puede producir una sustitución masiva de panelistas, se busca que la renovación de la muestra se efectúe gradualmente, por lo que todas las semanas se realizan renovaciones parciales."

"Norte y Sur", un exitazo global que también llegó a España

Entre los más valorados tenemos un informativo aún en antena ("Informe Semanal" que el año pasado celebró su 50º aniversario), tres series norteamericanas, un documental sobre naturaleza, un culebrón mexicano, un divulgativo sobre salud, un musical, el concurso de concursos... en fin, un poco de todo. Vamos a detenernos en dos ficciones. El primer puesto era para "Norte y Sur", una superproducción de la ABC en 1985 basada en un libro superventas de John Jakes. Inicialmente tuvo 24 episodios pero en 1993 se realizó una tercera temporada (que no llegó a la misma popularidad). Contaba la historia de dos familias, los Hazard de Pensilvania y los Main de Carolina del Sur. George y Orry, hijos respectivos de las dos sagas, se hacen amigos inseparables durante su formación militar en West Point y luchan en la guerra contra México por la propiedad de Texas pero después llega la Guerra de Secesión en su propio país y ambos defenderán posturas antagónicas. Si eso fuera poco Orry Main (Patrick Swayze) quería casarse con su vecina Lesley-Ann Down pero era obligada a casarse con el terrateniente Justin LaMotte (David Carradine). La serie contaba con una cuidada ambientación, miles de extras, escenas de batalla bien dirigidas, grandes bailes en suntuosos salones de baile y un reparto espectacular que, además de los nuevos valores, recuperaba a grandes estrellas del Hollywood dorado como Elizabeth Taylor, Olivia de Havilland, Jean Simmons, Gene Kelly, Robert Mitchum y hasta una estrella de la música como Johnny Cash. 

"Dinastía", culebrón de gran presupuesto lleno de peleas femeninas

"Dinastía" era otra producción de la ABC que se había estrenado en EEUU en 1981 y llegó a nuestro país un par de años más tarde así que ya era una veterana de la programación. El tercer puesto en esta lista confirmaba su aceptación por parte de los españoles. Los vaivenes empresariales y amorosos del multimillonario Blake Carrington (John Forsythe) tenían en vilo a medio mundo pero lo que más molaba era la guerra abierta entre su ex mujer Alexis (Joan Collins) y su actual esposa (ex secretaria) Linda Evans. Como los directores lo sabían las escenas de lucha física entre ambos comenzaron a hacerse tan habituales como las dialécticas (con sonoras réplicas). Dale al pueblo lo que pide... 

Mayra Gómez Kemp con dos de sus azafatas en el "Un, dos, tres" dedicado al Romanticismo en 1986

Esta lista nos deja varios datos interesantes: las grandes series norteamericanas seguían siendo un baluarte de la programación pero no perdamos de vista que este fue el año del despunte de los culebrones sudamericanos que llegaría al paroximos unos años después con "Cristal". Los clásicos como "Informe Semanal", "Un, dos, tres" o "Más vale prevenir" eran apuesta segura y hasta la reposición de "El hombre y la tierra" confirmaba el gusto por los productos patrios de excelente factura, aunque fueran repetidos. El fútbol era un evento que arrastraba a las masas... como también lo eran Lina Morgan o la emisión especial de "Lo que el viento se llevó". Un dato más: el inicio de la programación matinal había suscitado un enorme interés y ya no habría vuelta atrás, "Buenos días" obtenía dos notas excelentes diez meses después de su puesta en marcha.