domingo, 21 de octubre de 2018

La gente quiere saber


Imaginen que ustedes dirigen la TVE de principios de los setenta. Tienen en plantilla a una serie de profesionales que han dado con la varita del éxito como Chicho Ibáñez Serrador que tras "Historias para no dormir" sorprende con el "Un, dos, tres", a Tico Medina que desde los 50 ha dirigido y presentado de todo y a un jovenzuelo que hace poco ha regresado de Londres y está revolucionando la Segunda Cadena con un programita en principio modesto pero que ya hace competencia a su hermana mayor, "Estudio Abierto" se llamaba el invento. Ahora pónganse en su lugar si un día Chicho les propone un proyecto en el que estas tres estrellas trabajarán juntas. ¿Qué dirían? ¡Adelante! El resultado recibía el pomposo nombre de "La gente quiere saber" y, contra todo pronóstico, fue un absoluto desastre. 


Contaba José María Íñigo en su libro "La tele que yo he vivido" (Dolmen Books , 2006): "El año 1973 fue un año de doblete para mí porque junto al trabajo normal con "Estudio Abierto" asumí la presentación de un nuevo programa mensual titulado "La gente quiere saber". Era un programa de entrevistas donde veinte personas elegidas al azar podían formular preguntas al invitado. Los guiones los escribía Tico Medina, un periodista infatigable que siempre ha estado al pie del cañón tanto en prensa como en radio como en televisión. El esquema del programa era muy simple: tras la presentación y breve fotografía narrada del invitado, saludaba al invitado de turno y daba paso a las diferentes preguntas formuladas por el público." ¿Les suena esto de algo? Efectivamente, Chicho se inventó 34 años antes el formato de "Tengo una pregunta para usted" (y si posterior versión cotilla de Antena 3 "Si yo fuera tú"). 


Chicho dirigía y al principio también realizaba, Medina se encargaba de los guiones o, como rezaban los títulos de crédito, "asesoraba a los entrevistadores" e Íñigo moderaba, repartía turnos y, puntualmente, repreguntaba o aclaraba alguna respuesta pero su papel era realmente modesto. Su estreno en la Primera Cadena no le permitía desenvolverse con la misma "libertad" (recordemos que estamos todavía en la encorsetada tele del franquismo) que sí le permitía la limitada difusión del UHF: "Para mí eran dos trabajos muy distintos: en La gente me limitaba a estar y dirigir mientras que en Estudio Abierto era coprotagonista de lo que ocurría allí. En este tenía la facultad de hablar, de dirigir, de planear y orientar. En La gente hacía una labor puramente secundaria porque la auténtica protagonista era la gente, la gente curiosa. Yo me sentía mucho más cerca de Estudio porque era mucho más personal. En el otro me llamaron, me explicaron cómo era el programa y me limité a aceptarlo sin cambiar nada." (La tele que yo he vivido, 2006).


La cosa ya no empezó bien: "En el programa piloto, que es una prueba que se hace para ver cómo puede funcionar un programa, la invitada era Massiel. Sin venir a cuento empezó a decir que ella era partidaria de la píldora, que la tomaba habitualmente y que nadie tenía potestad para decidir por ella en la cuestión de tener o no tener hijos. Lógicamente el programa fue prohibido y esta historia no salió. Así estaban las cosas en la España de principios de los setenta". ("Ahora hablo yo". Belaqva 2004). Aquel programa grabado en 1972 nunca vio la luz pero la digitalización del Archivo de TVE depara gratas e inesperadas alegrías. El piloto maldito apareció y en el estreno del magazine sabatino "El día por delante" presentado por Inés Ballester en 2008 se recuperaron varios fragmentos. Más recientemente se ha colgado íntegro en la web del Archivo y, de nuevo, ha sorprendido a propios y extraños haciéndose viral. Al menos ha servido para que una nueva generación haya conocido a una lenguaraz y modernísima Massiel. 


Aunque los datos sobre este espacio no están muy claros, parece que se grabó otro piloto con Álvaro de Laiglesia, escritor y director de la famosa revista satírica "La Codorniz" que tampoco llegó a emitirse.  El estreno del programita de marras, ya famoso en los corrillos de Prado del Rey por sus continuos retrasos, se produjo el 4 de abril del año siguiente, 1973, con Xavier Cugat como interrogado. Si en los dos pilotos la mesa circular de "gente curiosa" estaba rodeada de público, en el de Cugat sólo están los entrevistadores, fórmula que se repitió, al menos, con el boxeador Urtain. 


Según la base de datos IMDB sólo se emitieron cuatro programas, el de Cugat, otro dedicado a la bailaora Pastora Imperio, al bailarín Antonio y al torero Antonio Bienvenida en meses sucesivos. Sabemos que existe un episodio más, el ya mencionado de Urtaín, porque en "Ochéntame otra vez" aparecieron imágenes pero poco más hemos podido averiguar. Otro dato que hemos corroborado es que Chicho siguió dirigiendo pero que de la realización se ocupó posteriormente Pierre Baldie en alguna ocasión que, a la sazón, también se encargaba de esa tarea en "Estudio Abierto". Si bien es cierto que el presentador me comentó en cierta ocasión que creía recordar que Valerio Lazarov también había desempeñado esa labor alguna vez. Vamos, que aquello era un descontrol. 



El propio Íñigo me confesó en una entrevista televisiva en 2004 (después de sorprenderse porque le preguntara por un título que él prácticamente había olvidado): "Aquel fue un programa maldito. Aquello era una pelea tremenda, una lucha, un desastre porque nos enfadábamos constantemente por los criterios sobre cómo hacer el programa. Un día dije yo ya no aguanto más, digo que estoy enfermo y no voy pero casualmente todos decidimos hacer eso el mismo día con lo cual aquello murió. Es muy duro trabajar con gente de tanto talento, demasiado talento junto... hablo de ellos, eh." 

Posiblemente "La gente quiere saber" era demasiado moderno para su época. No sólo se enfrentaron a los censores, que no iban a permitir dislates como el de Massiel o preguntas como la de una mujer al torero Bienvenida sobre su supuesta pertenencia al Opus Dei (a lo que el respondió "¿Y usted?"). Las críticas fueron feroces desde la primera emisión. En definitiva, a pesar de que la idea era excelente, tal y como se demostró décadas después, faltaba libertad para poder hacer el programa tal y como se había ideado. Gracias al trabajo de los documentalistas de TVE ahora podemos alucinar con la inteligencia de Massiel o la finísima ironía de De Laiglesia en emisiones inéditas hasta ahora. 


viernes, 12 de octubre de 2018

50 años del estreno de "Galas del Sábado"


Era un 12 de octubre, año 1968. Comienza un nuevo programa nocturno, según la careta de presentación su nombre es "Gala del Sábado" pero unos segundos después Joaquín Prat nos da la bienvenida a "Galas del Sábado", en plural. Está acompañado de una bellísima Laura Valenzuela. Él acaba de dejar "Un millón para el mejor" en manos de José Luis Pécker. Era el concurso de más éxito del momento pero su director, Fernando García de la Vega, tenía en la cabeza un nuevo formato y quería que Prat estuviera al frente. Para acompañarlo se decidió por Laura que acaba de retornar a la tele con un musical que no había tenido el éxito esperado a pesar de contar con el respaldo de una fuerte campaña institucional, "Contamos contigo". Entre ambos surgió inmediatamente la química y hoy, 50 años después, celebramos el nacimiento de uno de los programas más recordados de la historia de TVE y la formación de un dúo televisivo irrepetible. 


No fue casual que este espectáculo se iniciara un 12 de octubre, tal y como decía ya en la presentación Joaquín "respetando la festividad tan importante para toda América y España como es el Día de la Raza (sic), Día de la Hispanidad, vamos a dedicar nuestro programa a un recorrido por toda Hispanoamérica" y "por un trocito de España también" apostillaba Laura. Por un decorado sobrio pero que ya apuntaba ciertas licencias escénicas que más tarde serían el sello del show (como un espacio circular y una especie de ventana, casi como un monitor de televisión, para los presentadores) actuarían esa jornada algunos de los más conocidos cantantes de países como Argentina (Atahualpa Yupanqui), México (Tito Guizar, Los Arribeños), Cuba (Los Rivero) o Paraguay (Los 4 de Tauro). 


El trocito de España al que se refería Laura al inicio era, nada más y nada menos, que Marisol que anunciaba película para diciembre con Jaime de Armiñán como guionista y director ("Carola de día, Carola de noche") y que ofreció un popurrí con algunas de sus canciones más populares (Cabriola, Estando contigo o Corazón Contento) y presentó otras de sus películas mas recientes como "Colores". Esta bellísima actriz y cantante, todo una estrella de nuestro star system, se convertiría en algo así como el amuleto del programa porque aparecería unas cuantas veces más a lo largo de sus dos temporadas en antena. En aquella primera emisión también se presentó a cuatro jóvenes solistas pop que cada semana interpretarían en exclusiva para TVE temas que estaban teniendo éxito en listas de ventas de todo el mundo pero que todavía no tenían su versión patria. Eran Ana Kiro, Gelu, Santy y Joaquín Gasa que consiguieron una gran popularidad nacional (aunque efímera) gracias al programa. Kiro se convertiría décadas más tarde en una de las primeras estrellas de la tele autonómica gallega. 


Y para finalizar un momento que hoy resulta de lo más kistch: Laura y Joaquín recuerdan que además del "Día de la Raza y la Hispanidad" en América, en España se celebra el Día del Pilar. De repente, sin previo aviso, empiezan a entonar aquello de "Aragón, las más hermosa..." y la cámara va acercándose hasta enfocarlos en un primer plano que nos permite ver unas sospechosas pecas (¿fruto del maquillaje quizás?) en las mejillas de la presentadora. 


Por sorpresa (para el espectador, claro), se ilumina el fondo, se abre el plano rápidamente y un grupo folklórico aragonés baila la famosa jota. Los presentadores "no pueden evitar" unirse al cotarro después de haberse descalzado. Esto puede hacernos gracia hoy pero que en 1968 los conductores de un programa se animaran a bailar o a cantar con sus invitados era considerado casi un pecado por los gerifaltes. En la Casa no querían "estrellas", preferían locutores muy encorsetados. Por eso esta pareja triunfó, porque gracias al buen criterio de los directores Enrique de las Casas y García de la Vega, se desprendieron de toda afectación y disfrutaron haciendo disfrutar. No es poca cosa. 
"Galas del Sábado" fue evolucionando y hasta 1970 recibió a algunos de los cantantes más famosos de la época. Poco a poco el humor se hizo hueco y en su decorado debutaron Tip y Coll. Estéticamente fue el show más moderno de finales de los sesenta y por eso su estela es alargada. Su intento de revival en los 90 con el propio Prat y Miriam Díaz Aroca ( y después con María Vidal y Paco Valladares) fue un fracaso y es que, a veces, los recuerdos es mejor no tocarlos. 


domingo, 7 de octubre de 2018

20 años de "Versión Española"


Un martes 6 de octubre de 1998 un ambicioso espacio llegaba a la 2. Su nombre era "Versión Española" pero según su creador y director, Santiago Tabernero, podría haberse titulado "La noche de...". La idea era llenar el prime-time de la cadena al menos un día a la semana con dos películas de un director español que representaran distintas etapas de su carrera. Estarían acompañadas de un coloquio con el cineasta y alguno de los actores de ambos filmes. La propuesta además de ambiciosa, era interesante y encajaba perfectamente con el espíritu de la emisora pública. En el momento de la presentación fantaseaban con la posibilidad de renovar por una segunda temporada. Ahora celebramos su 20º aniversario. 


Si la dirección de Tabernero (siempre creativo y un verdadero amante del séptimo arte que además ha conseguido pasarse de la divulgación a la acción con películas como "Vida y color") fue fundamental en las primeras etapas, la presentación de Cayetana Guillén Cuervo demostró ser una elección acertada. No sólo porque como actriz sabía de lo que hablaba sino porque con su faceta periodística como garantía, sus preguntas no eran típicas ni demasiado generales o ambiguas, es una conductora especializada que no da puntada sin hilo. 


"Versión Española" se asentó en la 2 y hoy en día resulta imposible pensar en su supresión de la parrilla. Sigue aportando una audiencia considerable a la raquítica media de la cadena y es un programa necesario en la tele de todos. La labor didáctica y de difusión que realiza es fundamental para nuestro cine, además de estrenar en horario de máxima audiencia películas recientes, a lo largo de su historia también ha incluido clásicos imprescindibles y otras joyas olvidadas. Esa labor hoy la realiza "Historia de nuestro cine" pero no olvidemos que antes este espacio dedicó mensualmente una emisión a la reivindicación de viejas cintas. Por si eso fuera poco, hay que añadir que nos está dejando un archivo que ya es imprescindible. El equipo ha conseguido triunfos como la presencia en plató de un guionista tan esquivo como Rafael Azcona o el reencuentro del pintor Antonio López con el director Víctor Erice que documentó en celuloide su proceso artístico en la maravillosa "El sol del membrillo" (1992). Y no olvidemos su concurso de cortos que durante años dio la oportunidad a nuevos cineastas para presentar su trabajo a un público amplio y la posibilidad de conseguir un premio que suponía continuar su obra.


Ha pasado por diferentes días y horarios, ahora podemos verlo los domingos en torno a las 22.30 h. Su estética ha ido cambiando pero siempre demostrando de un gusto exquisito. La canción "Dead for you" compuesta por Carlos Jean e interpretada por Najwa Nimri sirve de sintonía inconfundible y nos introduce en un mundo en el que el homenaje al "ojo de Buñuel" con ese plano cenital de inicio se ha convertido en otro clásico. En 2015 pasó a "primera división", es decir, se trasladó a la noche de los viernes de la Uno con el estreno de "Los amantes pasajeros" y el regreso a un estudio de televisión de Pedro Almodóvar para presentarla. Más de 2 millones de espectadores, casi un 12% de share, respaldaron el cambio pero no consiguió mantener el interés de un público generalista tan heterogéneo como el de la Uno y poco a poco se demostró que su sitio era la 2, donde regresaría más tarde. 


Su compromiso con festivales como el de San Sebastián, desde donde realizan el programa esos días desde hace años, es mutuo y en la última edición hemos disfrutado con un vídeo homenaje que es una historia de amor contada a través de primeros planos de los invitados de estas dos décadas. Bien merecido ese guiño lleno de cariño y admiración. No es para menos, porque si es un triunfo que un programa se mantenga tantos años en la tele, que sea un espacio cinematográfico con un nutrido grupo de seguidores es para celebrarlo.