domingo, 18 de octubre de 2020

"La guarida del Dragón", los dibujos animados interactivos... o no


En 1986 llegó a TVE una serie de dibujos animados que pretendía ser de lo más moderna pero que se quedaba a medio camino, "La guarida del Dragón". Basada en el videojuego "Dragon's Lair" cuyo diseño de personajes era del mítico Don Bluth. Estaba producida por Ruby-Spears Entrerprises y, desgraciadamente, el genial Bluth no tenía nada que ver con ella. 

Los protagonistas eran el caballero Dirk, la princesa Daphne (muy edulcorada para la televisión, huyendo de la sensualidad del diseño original) y el dragón Cinge. Ambientada en ese fantástico mundo medieval que el género de "Capa y Espada" estaba popularizando en la época y que poco tenía que ver con la realidad, tenía argumentos trillados y repetitivos. Varias veces a lo largo del capítulo el héroe se encontraba en una disyuntiva en la que , supuestamente, el espectador podía elegir entre distintas opciones. Según el anuario de TVE de 1987 la elección se realizaba "a través de un conocido sistema láser de los juegos de vídeo. Así se sabe cuáles son las consecuencias de su decisión y las que podrían haber sido de tomar otra". 

En realidad era una pregunta que se lanzaba antes de cada corte publicitario (que aquí no se producía y que en realidad era sustituido por un fundido a negro) en la que el narrador explicaba cuál era la decisión "correcta" (la que generalmente tomaba Dirk) y por qué las otras no lo eran, presentando las consecuencias. Vamos, la traslación cutre a la pantalla de la interactividad de los videojuegos. Algo similar se llevaba años haciendo a través de los famosos libros de "Elige tu propia aventura". La serie se emitió originalmente en EE.UU. en la ABC entre 1984 y 1985, sólo trece capítulos que, unidos al vídeojuego del 83, generaron un culto que ha sido alimentado por el propio Bluth a lo largo de estas décadas. Se ha anunciado una película de imagen real protagonizada por Ryan Reynolds pero han sido tantos los proyectos relacionados con este título que finalmente no se han llevado a cabo que uno duda. Ya veremos. 

domingo, 11 de octubre de 2020

"Llamada al corazón", el primer reality de TVE

El jueves 16 de abril de 1964 un breve anuncio en la página de la programación de la revista "TeleRadio" anunciaba el estreno de un nuevo programa. Título: "Llamada al corazón". Dirigía Reynaldo Tettamanti, presentaba el gran Federico Gallo y se anunciaba un equipo de "informadores" de campanillas: Julio Camarero, Manuel del Arco, Enrique Rubio y Marino Gómez Barrios. Según la revista, órgano oficial de TVE, "se inicia hoy un programa quincenal que logrará atraer la atención de todos los espectadores". Nada sobre su contenido, sus propósitos, su temática. Nada. Tenemos que esperar dos semanas para que el televidente que se perdiera la primera emisión tuviera alguna pista sobre su materia. Para empezar, se retrasa media hora su comienzo por culpa del resumen de la Vuelta Ciclista a España. "Un programa espectacular, montado para remediar una oculta necesidad". 

En otra página de la citada revista (única en la que se informaba sobre televisión en aquel momento), se da cuenta del triunfo de la primera entrega con no poca grandilocuencia: "La maestra del pueblecito serrano de Horcajuelo de la Sierra vivió otra vez el cuento de "La Cenicienta", en esta ocasión en beneficio de sus alumnos, niños y niñas con ansias de aprender cosas nuevas y maravillosas. Una han aprendido ya: Televisión Española hizo el fabuloso milagro de, en menos de sesenta inutos, dotar prodigiosamente, en virtud de la generosidad de toda España, de toda suerte de comodidades y beneficios a estos niños privados de casi todo. Buen principio". En definitiva, se trataba de adaptar (sin reconocerlo) el radiofónico "Ustedes son formidables" de Alberto Oliveras y llamar a la solidaridad del espectador con personas que buscaban una ayuda. De hecho, comenzó emitiéndose el mismo día que su referencia de la radio y ante las críticas de prensa y espectadores, se decidió trasladar a los martes "por no perjudicar a terceros. Y ello a costa de tener que suprimir dicho espacio durante algún tiempo" según se decía en la citada publicación. Ahí también se aclaraba que no copiaba el "Formidables" sino que era una versión de un formato argentino del que se habían comprado los derechos hacía tiempo. 

En la segunda emisión el protagonista fue Plácido, un torero que había perdido una pierna en un accidente de automóvil pero que se empeñaba en seguir toreando a pesar de eso. El programa puso su historia como ejemplo de otros "inválidos" (sic) y, según contaba la prensa, el propio matador se enteró de que el espacio reclamaba ayuda para una asociación y un homenaje para él en el bar de Vallecas al que solía ir por la noche. Unos días después, el estadio del Rayo Vallecano albergaba un festival en su honor en el que participaron famosos como Arturo Fernández, Torrebruno o la cantante yeyé Rosalía. Una cámara de cine grabaría un reportaje que se vería en la siguiente entrega del programa. Las ayudas se canalizaban a través de seis líneas telefónicas de las que se ocupaban "hombres que trabajan en cargos públicos, cara a sus convecinos, en favor de ellos". Ocupaban su lugar en el plató, en vitrinas de cristal insonorizadas, un elemento de atrezzo muy eficaz usado en los telemaratones de todo el mundo.

En el número 335 de "TeleRadio" una crítica de Ramírez Pastor con el título de "La caridad en imágenes" comparaba la Gala especial a favor de la Asociación Española contra el Cáncer con este programa. Mientras que el primero tenía, según él, una intención loable pero pecó de "un exceso de "amateurismo", con evidente monotonía en su presentación al público (...) En cuanto a "Llamada al corazón", estoy firmemente convencido de que le hizo mucho daño el propósito de firme de abandonar toda apariencia lagrimógena. Ya en el guión se entretuvo, cosa insólita en nuestra pequeña pantalla, en proporcionar respuestas adecuadas a la mayor parta de reservas que se formularon en su día contra la edición inicial. Preocupados los realizadores por no ofrecer demasiada semejanza con determinado programa radiofónico, se dio un nuevo giro al que nos ocupa, que en esta ocasión más pretendía influir en el ánimo de los beneficiarios posibles que en el de los espectadores corrientes y molientes. Pero el salto fue demasiado brusco y sin hacer diana de manera perfecta, perdió las calidades de espectacularidad que en estos menesteres suelen perseguirse. La consecuencia fue dejar en la pantalla una sensación de frialdad excesiva, de intento malogrado, de dudas y vacilaciones en lo intencional, y hasta de no demasiado éxito en el auditorio invisible. Realmente, el espectador no sabía si se le estaba pidiendo una ayuda material a los inválidos o una palabra de aliento que moviera sus voluntades." Esta crítica es todo un documento porque el programa no se conserva y nos da una idea clarísima de lo que sucedió en sus dos primeros capítulos. Y aún añade más: "el espacio nació con unas características determinadas y el cambio de orientación ha sido excesivo en lo fundamental y demasiado rápido en el tiempo. Con ello se ha conseguido desorientar (...) De aquella abundancia de donativos y hasta de lágrimas en la primera noche, a la falta de referencias emotivas en la edición segunda". 

El programa continuó en su emisión los martes, tras la popular serie "Perry Mason", pero a las 23 H y con una periodicidad irregular, a veces quincenal y otras veces cada tres semanas. Se anunciaba como "una nueva llamada a la solidaridad". El versátil Federico Gallo compaginaba este programa con el exitoso "Ésta es su vida" que se podía ver cada domingo antes del musical "Gran Parada". De "Llamada al corazón" se ha escrito muy poco (o prácticamente nada) aunque debería ser reconocido como el primer reality-show de nuestra televisión puesto que se adelantó unos meses a "Reina por un día". La última emisión de la que tenemos noticia es del 21 de julio de 1964.

domingo, 4 de octubre de 2020

El destino en sus manos


Miércoles, 26 de abril de 1995. La Primera estrena a las 22.45 H un programa innovador, el primer fiction-show español. Una mezcla arriesgada en plena época de competencia con las cadenas privadas y con una lucha encarnizada por la audiencia que no permitía mucho experimento. No obstante, aquella temporada la pública quiso desmarcarse de temporadas anteriores y puso en su parrilla programas dignos de una tele pública, como "Un paseo por el tiempo" presentado por Julia Otero los jueves. El día anterior otra gran comunicadora radiofónica se encargaba de la apuesta más audaz: "El destino en sus manos".


¿Y qué era eso de un fiction-show? Una mezcla entre programa de entrenimiento y una ficción y eso no quiere decir que lo que pasara en el debate del plató estuviera guionizado. El espacio incluía una serie titulada "Mar de dudas" que finalizaba con opciones. Posteriormente, los invitados discutían sobre el disyuntiva de cada semana para ayudar a los espectadores a elegir una u otra. Era la audiencia la que decidía a través de llamadas telefónicas el devenir de la historia. 


La serie podía haber sido independiente, atención: su director era Manuel Gómez Pereira (con éxitos a sus espaldas como "¿Por qué lo llaman amor cuando quieren decir sexo?", "Todos los hombres son iguales" o "Boca a boca", que daba nombre a la productora del programa) y el guión era de Joaquín Oristrell (Goya por "Todos los hombres son iguales" y actual jefe de guión de "Cuéntame cómo paso"). El reparto estaba encabezado por una extraordinaria Cristina Marcos y la acompañaban, entre otros, Chema Muñoz, Toni Cantó, Fernando Guillén Cuervo y Candela Peña. Entre los secundarios merecen mención aparte unas magníficas Gloria Muñoz y Elvira Mínguez. Las tramas se desarrollaban en un centro de planificación familiar, lo que daba pie a tratar temas sociales polémicos. De ahí que cada episodio planteara un dilema moral. 


Gemma Nierga era por entonces una gran promesa que había demostrado su valía en radio y televisión en Cataluña. El año anterior, su "Hablar por hablar" había comenzado a emitirse en todo el país desde la Cadena SER (se inició en las emisoras catalanas) y contaba con una amplia experiencia en TV3 así que sabía cómo moverse en un plató y, desde luego, cómo moderar un debate. Además de manejar los tiempos de los cuatro invitados que defendían una u otra alternativa, se acercaba al público para pulsar su opinión. Nierga siempre ha sabido escuchar, ante un micrófono o con cámaras de testigo, y esa es una de sus grandes virtudes, por eso era perfecta para este formato. 


Los contertulios (que también podríamos llamar defensores y fiscales porque asumían su papel con entusiasmo) eran muy conocidos y provenían de campos tan diferentes como el cine, el periodismo, la política o la psicología. Podemos destacar a Javier Bardem, Antonio Resines, Charo López, María Barranco, Adolfo Marsillach, Mónica Randall, Chicho Ibáñez Serrador, Carmen Rigalt, Lorenzo Milá, Xavier Sardà, Ana Botella o Luis Rojas Marcos. En la última emisión fueron los protagonistas de la serie los que acudieron como invitados. 


En el propio decorado se ubicaba una centralita de llamadas (ignoro si era de pega o realmente funcionaba) para contabilizar los votos que se iban recibiendo decidiendo hacia dónde debía ir la serie y he ahí la parte innovadora que quizás no se supo entender en su momento. Por primera vez el espectador podía jugar en la tele a eso de "Elige tu propio aventura", una especie de juego de rol en directo que, teniendo en cuenta, los temas que se tocaban (malos tratos, embarazos no deseados, violaciones, relación entre una alumna y su profesor...) podían interesar a un público heterogéneo y ese poder de decisión atraería aún más a la audiencia. Un chico y una chica eran los portavoces de cada una de las elecciones e informaban de cómo se podían poner en contacto con el programa, del coste de la llamada (55 pesetas por minuto) y la evolución de la encuesta. ¿Reconocéis al muchacho? Efectivamente, es el actor Ernesto Alterio que aquel año había debutado en el cine con pequeños papeles en películas como "Belmonte" o "Morirás en Chafarinas". 


En fin, que todo pintaba bien, era una apuesta atrevida pero no suicida. Sin embargo, no funcionó. En su estreno no llegó a los dos millones de espectadores a pesar de ir precedidos por el programa de "Martes y 13" (más de cinco millones). En las siguientes semanas no consiguieron remontar pero se emitieron los trece capítulos contratados y la serie pudo tener un final. A toro pasado, varios responsables analizaron el fracaso (de audiencia) en el Anuario de GECA. Según Joaquín Oristrell: "No era un programa para prime-time porque nosotros pensábamos que eso exige más biquinis, más faldas, más concursos (...) En todos los casos, la televisión pública debería poner en este horario programas que alimenten el cerebro del espectador. Hay muchos días en la semana, un día podemos alimentar más el cerebro y otro la barriga pero este tipo de programas debe tener su hueco en las televisiones y más en las públicas".


Gemma Nierga asumía que quizás habían sido demasiado optimistas pero defendía el trabajo realizado por el equipo: "Con el programa se pretendía que los espectadores pensaran durante un par de horas. No era sólo un programa de entretenimiento, quizás pedía un poco de esfuerzo por parte del espectador (...) Los temas se han tratado con seriedad, nunca se ha hecho espectáculo ni argumentos fáciles. Hemos preferido la calidad, que los cuatro invitados del debate fuesen interesantes y entendiesen del tema que tratábamos". Desde TVE no había mucha autocrítica, más bien se echaban balones fuera, lo que no le resta razón al razonamiento de la productora delegada, Inés Rodríguez: "No estoy satisfecha con los resultados porque merecía tener más audiencia, ha sido un proyecto en el que ha trabajado mucha gente y en el que se ha apostado fuerte. Creo que debería funcionar porque es interesante y creo que no ha funcionado porque tenemos un país con un nivel intelectual y cultural bastante bajo y la gente prefiere ver otro tipo de cosas que no tienen la mínima trascendencia."
   Parece ser que la serie fue remontada, con los finales que había ido decidiendo el espectador, para volver a emitirla y darle así una nueva oportunidad pero de ese proyecto nunca más se supo. Lo que no se puede negar es el valor de pionero de "El destino en sus manos", puesto que se ganó con todos los honores si bien no obtuviera el respaldo popular. 

   Se puede ver el programa completo en la web del Archivo de RTVE:

domingo, 27 de septiembre de 2020

"The Brady Bunch Hour" o no todo vale


"La Tribu de los Brady" es una sitcom eterna o así lo parece a tenor de sus múltiples reposiciones en medio mundo incluso hoy en día. No sólo eso, con la serie original todavía en antena se estrenó su versión animada y posteriormente generaría varias tv-movies, un spin-off que sólo duró un mes en 1990 y dos adaptaciones fílmicas a mediados de esa misma década que se movían entre la parodia y el homenaje. "The Brady Bunch" se emitió originalmente en la ABC entre 1969 y 1974 pero los que hoy tienen unos 30 años recordarán su reposición en las mañanas de Antena 3. Su cabecera ha sido imitada, recreada, plagiada y homenajeada cientos de veces y sus edulcoradas historias en las que la unión de la familia es la solución a todos los problemas parece apta para cualquier época (o no, si somos críticos con ciertos aspectos que demuestran que ha pasado medio siglo). Sin embargo, hubo un programa derivado de esta ficción que no sólo fue un fracaso de audiencia sino que es considerado, unánimamente, como uno de los peores de la historia de la televisión. 


"The Brady Bunch Hour" se presentó en la misma cadena que la serie original el 23 de enero de 1977. Estamos en el momento en el que los "variety-show" comienzan a decaer y los directivos más modernos van apartándolos de sus parrillas para centrarse en ficciones realistas. El formato de música y humor está íntimamente ligado a la televisión estadounidense desde sus inicios pero a finales de los setenta parecía agotado por puro abuso. Con estos precedentes era absurdo que este espacio viera la luz pero esa manía de exprimir la gallina de los huevos de oro hasta que incluso quede desplumada se ve perfectamente reflejada en este ejemplo. Para justificar el surrealista hecho de que esta familia protagonizara un musical en televisión el padre decidía abandonar su carrera como arquitecto (ejem) para permitir al resto de la prole que pusiera en marcha este show. Se trasladarían a una playa californiana y las dificultades para sacar adelante cada emisión serían motivo de ji ji ja ja en las presentaciones y sketches que aparecían entre canción y canción. Además de los cantantes y grupos invitados, el propio clan mostraría sus "habilidades" canoras con desastroso resultado. Si bien no era esa la pretensión, hoy en día esas "actuaciones" son las que producen carcajadas y no los supuestos chistes preparados por un equipo de guionistas. 


En principio se emitiría sólo cada cinco semanas, en rotación con las series "Nancy Drew" y "Hardy Boys Misteries" los domingos a las 19 h pero finalmente deambuló por otros horarios (menos familiares) como los lunes a las 20 y los miércoles a la misma hora. En realidad, daba igual, no funcionó en ninguna ubicación y el 25 de mayo de ese mismo año los jefes decidieron (ya era hora) cancelarlo. El más afectado de todo el reparto con el cierre era el menos esperado a priori, Robert Reed, el padre. Con una amplia carrera en teatro y televisión, Reed llegó a "The Brady Bunch" tras varios años de éxito en "The Defenders", una serie de abogados que planteaba temas polémicos, por ese motivo tuvo problemas con varios anunciantes (asunto que se recrea en un capítulo de "Mad Men"). Reed fue, además, uno de los fundadores del Actors Studio así que no es de extrañar que se quejara continuamente a los productores de la sitcom familiar de que sus tramas eran demasiado blandas y que debían apostar por seguir el camino de la productora MTM ("La chica de la tele", por ejemplo) en vez de permanecer inmutables a los avances de la sociedad. Curiosamente, cuando le llegó la propuesta del variety la abrazó con alegría sorprendente. Según su compañera Florence Henderson (la madre), una veterana cantante a la que este programa le encajaba perfectamente, él quería demostrar que, además de actuar, podía cantar y bailar. Al menos lo intentó...

domingo, 20 de septiembre de 2020

La accidentada inaguración del 44º Festival de Cine de San Sebastián

La 44ª edición del Festival de Cine de San Sebastián se iniciaba el 19 de septiembre de 1996. Canal Plus emitiría la ceremonia de apertura en directo, por eso su magazine "Lo + Plus" había comenzado un poco antes y duraría menos de lo habitual. Ese año el programa había trasladado su plató a la ciudad (como ya hemos contado aquí), la cadena se había volcado en la promoción del veterano certamen cinematográfico y sus cámaras se repartían por los puntos de interés. Máximo Pradera y Fernando Schwartz daban paso a Ana García-Siñeriz, encargada de los estrenos y noticias del séptimo arte en el propio espacio y presentadora de "Magacine", para introducir a los espectadores en la transmisión. Allí estaba ella, en la primera planta del Teatro Victoria Eugenia, cerca de los palcos donde se habían instalado varias cámaras. Lo que no se podía imaginar es que, apenas unos minutos después, la señal tendría que irse a negro. 

La ceremonia estaba presentada por los actores Rosana Pastor y Nacho Novo (en plena fama ambos) y la periodista Edurne Ormazabal, clásica del festival y que, tres años más tarde, sustituiría en la retransmisión de los Oscar a la Siñeriz por su baja maternal. Entre la audiencia estaban presentes Diego Galán, director del festival; el alcalde de la ciudad, Odón Elorza; el lendakari José Antonio Ardanza y la ministra de cultura, Esperanza Aguirre. Los conductores del acto daban paso al homenaje al director Eloy de la Iglesia, al que se le dedicaba una retrospectiva y... zas, el protocolo se fue a la porra. 

Apenas le dio tiempo al famoso creador a iniciar su discurso cuando el espectador televisivo comenzó a escuchar unos ruidos lejanos, el realizador pinchó un plano general y vimos que unos manifestantes habían invadido el escenario con unas pancartas. Era difícil leer lo que aparecía escrito en ellas pero lo que sí quedaba claro es que el público del teatro no apoyaba aquella protesta. Se escuchaban pitadas, pateos y unos gritos que, desde casa, parecían decir "¡Fuera, fuera!".


Primer plano de Eloy de la Iglesia desconcertado y mirando hacia los regidores entre bambalinas, como preguntando qué debía hacer. En esa imagen se colaban los intrusos y, de repente, imagen en negro con el logo de Canal Plus (una C acompañada del signo +, muy discreto, apenas visible) en la parte superior izquierda unos segundos y, a continuación, promociones de las películas programadas para los próximos días durante varios minutos. Vuelve la señal de la ceremonia y, de nuevo, se recibe al director reconocido con un aplauso atronador. Sus primeras palabras fueron "Me va saliendo mejor, ¿no?" con las que consiguió romper la tensión previa. Tuvimos que esperar a los informativos para saber qué había sucedido y, al día siguiente, la prensa lo explicaba pero brevemente. Decía el diario "ABC" que la fiesta había sido "únicamente interrumpida por la presencia de un grupo de apoyo a los presos etarras que hicieron el más grande de los ridículos al subir con sus pancartas y octavillas al escenario e intentar boicotear el acto". En aquellos años noventa esto no era raro y los medios intentaban no permitir la publicidad de la banda terrorista o la difusión de sus "reclamaciones", de ahí que evitaran explayarse sobre lo había sucedido al retomar la retransmisión. Posiblemente a Eloy, uno de los más afamados representantes del "cine quinqui" de los 80 y autor siempre atento a las marginalidades, este altercado le podría inspirar un nuevo film.

martes, 15 de septiembre de 2020

Katharine Hepburn y Cukor reunidos gracias a la tele

Katharine Hepburn y George Cukor formaron una de las parejas más estables de Hollywood. No me refiero a una relación sentimental, ni mucho menos, sino a su connivencia artística. Juntos, como director y actriz, tuvieron grandes éxitos como "Mujercitas" o "Historias de Filadelfia" (también algunos fracasos que no merece la pena mencionarlos) así que cuando la CBS los reunió en 1979 para una tv-movie, fue noticia. El proyecto era interesante y ambicioso porque suponía rodar en Gales durante varios meses. Se trataba de la adaptación de "El trigo está verde" de Emlyn Williams que en 1945 ya había sido llevada al cine con Bette Davis como protagonista. 

   Hepburn, por entonces con 71 años y aquejada ya por la enfermedad de Párkinson (temblores evidentes, por ejemplo, en "Adivina quién viene a cenar esta noche" en 1967) aceptó la propuesta, en parte por la historia pero, sobre todo, por el hecho de volver a trabajar con su querido amigo George. 

 No era la primera vez que la poderosa actriz trabajaba en televisión, era un medio que siempre había rechazado hasta el punto de que sólo acudió como entrevistada al mítico programa de Dick Cavett y hasta "ordenó" con simpatía (pero con mucha firmeza) que cambiaran una mesa del decorado. Su debut se había producido en 1973 con "El Zoo de Cristal" de Tennessee Williams para la ABC, uno de los programas de mayor audiencia de aquel año con nominación al Emmy incluida. Dos años más tarde y en la misma cadena se emitió "El amor en ruinas" junto a Laurence Olivier y esta vez se llevó el preciado premio televisivo. Cuando el 29 de enero de 1979 se estrenó su película con Cukor ya no era una debutante en la pequeña pantalla pero seguía mostrando cierto resquemor y sólo aceptaba ofertas que le parecían excepcionales. En este caso encarnaba a una maestra de escuela de gran fortaleza que era destinada a un pequeño y empobrecido pueblo minero galés para dar clases de literatura. A pesar de la dificultad del entorno encuentra un alumno con un extraordinario potencial al que anima a presentarse a una beca para Oxford pero... hasta aquí puedo leer porque merece la pena revisar este film para televisión. La obra recibió dos nominaciones al Emmy, una de ellas para Kat, y no es de extrañar. 
 
 

domingo, 6 de septiembre de 2020

"Dinamo", deporte y música en un mismo programa

  
¿Es posible mezclar deporte con música? Maria Gustafsson pensaba que sí y propuso esta curiosa mezcla de contenidos para un programa. El invento se llamó "Dinamo" y se emitió los lunes por la tarde en 1986. ¿Pero de qué manera se unían conceptos tan distintos entre sí? Atentos porque la cosa tiene miga: cada semana un grupo musical era elegido pero no sólo para actuar y presentar ante las cámaras sus últimos temas, que también, sino que además practicarían una disciplina deportiva poco habitual. Es decir, no íbamos a ver a un famoso cantante jugando al fútbol. 

Los chicos de "Olé Olé" vestidos para defender el honor de Marta Sánchez 

La propia creadora, guionista y directora, María, explicaba en marzo de aquel año en el programa infantil "Espejo Mágico" (presentado por Isabel Bauzá) que la pretensión era clara: "Es un programa para jóvenes que pretende plantearles alternativas para el tiempo libre, para el tiempo de ocio". La fórmula para unir música y deporte era, a veces un poco peregrina, en el caso de Barón Rojo o Aviador Dro era bastante fácil, ultraligeros y vuelo sin motor respectivamente, pero ¿cómo unes a Olé Olé (que presentaba nueva cantante, Marta Sánchez) con la esgrima o a Objetivo Birmania con el squash? Ahí entraba en juego la imaginación de los guionistas. Marta Sanchez respondería "naturalmente" a la pregunta de la presentadora por su supuesta práctica de esta actividad: "Porque soy muy romántica (...) Si recuerdas, la esgrima proviene del uso de la espada en  duelos y combates  para defender el amor de la bella amada y yo de pequeña me enamoré de D'Artagnan. Luego pasé a la época del feminismo  y me di cuenta de  que nadie iba a batirse en duelo por mí o sea que decidí aprender yo misma y me ha servido para muchas cosas." A ese equipo de creativos nadie les decía que algo era imposible. 

María Gustafsson y Marta Barroso, directora y presentadora respectivamente

La directora reconocía en la entrevista citada que la conexión "a veces es más remota. A veces, incluso, se basa en el ruido, por ejemplo un grupo  heavy se presta a un deporte ruidoso como algo de motos". Entre los invitados y los deportes "asignados" podemos destacar a Luz Casal y el automodelismo, Nacha Pop y el bowling, y Gary Low ("Colegiala") y el windsurf . La presentadora era la debutante Marta Barroso que ha ejercido el periodismo desde entonces fundamentalmente en el diario "ABC" y  también ha publicado algún libro. En cuanto a la ya mencionada directora, Maria Gustafsson, no es un nombre desconocido para los fans del "Un, dos, tres" porque fue una de las azafatas de la primerísima época del concurso, la de 1972 con Kiko Ledgard, pero con el pseudónimo de "Britt". Además, ya había trabajado con Chicho en "La Residencia" donde interpretaba a una de las internas de aquel tétrico lugar. En TVE también dirigió el infantil "Lápices de colores". Hace años regresó su país de origen, Suecia, donde ha publicado varios libros de intriga y suspense. El realizador del programa era su propio marido, Miguel Lluch. Hay que destacar su buen gusto en los videoclips y el ingenio para rodar (todo en formato cine, 16 mm) a los grupos esforzándose físicamente. Cada semana, y fueron 26, se montaban una película, siempre en exteriores y no sólo en la capital; el presupuesto (y la colaboración entusiasta de varias federaciones deportivas encantadas de que su disciplina saliera en la tele) les permitió viajar, por ejemplo, a Granada y Saint-Moritz. Todo esto suena hoy increíble pero en los ochenta no sólo era posible, era "lógico". 

En la web de Archivo RTVE podéis encontrar varios capítulos de la serie, aquí os dejo un par de ellos: