domingo, 23 de enero de 2022

La revolución de Informativos Telecinco en 1998

En la temporada 1998/99 Telecinco lanzó un órdago a la grande en sus Informativos. Fue una revolución en todos los sentidos que venían gestándose desde el año anterior pero que maduró definitivamente en septiembre del 98. El director del área, Luis Fernández, y su segundo, Juan Pedro Valentín, habían apostado por la digitalización de la redacción siendo los pioneros en España. Eso supuso una transformación brutal en las formas de trabajo y se notaría en fondo y forma. El cambio era visible desde la propia cabecera, una elegante y llamativa sucesión de imágenes reflejadas en una especie de cascada en la que una bola de cristal ocupaba el centro. 

El rompedor decorado de Informativos Telecinco en 1998

La innovación en la línea gráfica venía acompañada de un nuevo y espectacular plató a dos alturas. Quizás no fuera tan amplio pero una inteligente realización hacía que pareciera el más grande de las tres cadenas generalistas. Un travelling desde las alturas que finalizaba en un plano prácticamente cenital nos dejaba ver un decorado oscuro, de tonos azulados con paredes de acabado metálico y una enorme pantalla que se adecuaba a la noticia correspondiente. La base de este plató sería reutilizada en temporadas siguientes pero con una escenografía más clara y con el reconocible pantallón reconvertido en un globo terráqueo con pequeños monitores. También se usaba un set incorporado en la propia redacción para los avances, la edición matinal, la de madrugada y la desconexión regional madrileña. Se trataba de un decorado pequeño, aislado por una pecera de cristal que tenía un mapamundi translúcido. 

El equipo de Informativos Telecinco en 1999

Se mantenía prácticamente al completo el equipo de presentadores: Gloria Serra en las mañanas pero acompañada por Juan Antonio Villanueva, Àngels Barceló a las 14.30 h, Juan Ramón Lucas a las 20.30 h y Montserrat Domínguez de madrugada. Los veteranos habían demostrado su credibilidad se apostó por su continuidad. Además, todos ellos tenían un estilo propio que rompía con la sobriedad habitual de TVE y Antena 3. 

Ángeles Blanco y Vicente Vallés formaban pareja en los fines de semana

En la edición de fin de semana sí que hubo un cambio radical, Fermín Bocos se despidió en diciembre de 1998 y en su lugar entró Ángeles Blanco. El 27 de febrero de 1999 se incorpora Vicente Vallés. Poco después, en mayo, Javier Reyero se encarga de la información deportiva de lunes a viernes y del resumen de la Liga los domingos. 

Àngels Barceló presentaba Informativos Telecinco a las 14.30 h

"Informativos Tele 5" sigue con su apuesta por las desconexiones regionales y a la de Cataluña (que se había iniciado en enero) se suman las de Galicia y País Vasco entre las 8 y las 8.10 de la mañana en días laborables. El 3 de mayo de 1999 concluye la fase de implantación de las delegaciones con el estreno de sección autonómica dentro del noticiario de Barceló entre las 15.20 y las 15.30 h, con lo que se amplía la duración de esta edición, y a las ya citadas se añaden las de Andalucía, Comunidad Valenciana y Madrid. Desgraciadamente hace muchos años que la información regional se ha quedado circunscrita a TVE. 

Juan Ramón Lucas en la edición de las 20.30 h

En cuanto a la audiencia, responde de forma positiva. Si bien se mantienen en tercera posición (sólo por encima de Canal + pero a mucha distancia) los informativos de la "cadena amiga" consiguen el mejor resultado general de las tres grandes cadenas con respecto a la temporada anterior. El matinal de Gloria Serra y Juan Antonio Villanueva consigue 5,3 puntos más (y eso que había aumentado considerablemente su duración) consiguiendo un 19,7% de share de media. El de Barceló supera en casi 1,2 puntos su temporada anterior (19,1% de media), el de Lucas obtiene exactamente la misma cuota y pierde seguimiento comparándolo con la campaña anterior. Aún así es el más visto de la cadena en cuanto a número de espectadores con 2.241.000 espectadores. En el fin de semana la subida se nota especialmente en la segunda edición con 531.000 espectadores más. 

Montserrat Domínguez con el presentador de deportes José Antonio Luque en la última edición

El cambio de estos informativos se notaba no sólo en lo estético, sino también y sobre todo en el fondo. Más interés por los reportajes a fondo con estreno en enero de 1999 de la sección "Reporteros" que se inaugura con una serie de Jon Sistiaga en Colombia. La apuesta por la redacción digital en agosto del año anterior fue fundamental para que los propios periodistas tuvieran más autonomía para elaborar sus piezas y demostró ser una inversión rentable a medio plazo. Además, se eliminó la sección "Fuego cruzado" en la que se enfrentaban diariamente Federico Jiménez Losantos y Carlos Carnicero. La nueva dirección quería darle más importancia a la información y no a la opinión que quedaba restringida a la tertulia matinal. Esta fue una Edad de Oro para los servicios de noticias de Telecinco, que fue premiada en 1999 con el Premio Ondas, y muchos espectadores cuarentones la echan de menos.  

domingo, 16 de enero de 2022

Las primeras series de Tintín


Reportero intrépido aunque pocas veces le hayamos visto escribir. Propietario del tupé más famoso de las historia, con permiso de Elvis. Joven desde 1929. Tintín es, sin duda, un personaje eterno, su aparición en el suplemento de un diario belga fue un éxito casi inmediato y, a lo largo de los años, probaría suerte en otros medios como el cine, tanto en películas animadas como con actores (la segunda fue rodada en España), teatro, musicales, discos, radio... y, cómo no, televisión. La historia del periodista pelirrojo en la pequeña pantalla se remonta a 1956. Belvision, empresa creada por el editor de la revista "Tintín" (en francés y flamenco), Raymond Leblanc, llevaba dos años experimentando con primitivas fórmulas de animación para adaptar la ingente cantidad de personajes que atesoraban sus publicaciones. Había llegado el momento de aprovechar al más famoso de todos ellos para protagonizar una serie para la RTBF, la tele belga, fundada en 1953. La francesa, ORTF, se apuntó al carro y hasta se atrevió a imponer a Anne-Marie Ullman como realizadora. La idea era adaptar "El cetro de Ottokar" y "La oreja rota" en pequeños capítulos de unos cinco minutos de duración pero los planes se torcieron enseguida. Hergé, al ver la decepcionante versión televisiva de "Bob et Bobette" de la productora, decidió que todo el material gráfico saldría de sus propios estudios. En realidad aquello no era animación tal y como la entendemos hoy sino figuras recortadas que se movían por unos fondos simplones y algún efecto especial muy rudimentario. Ullman, además, se quejó de que tenía prohibido retocar de ninguna manera los dibujos supervisados por el autor. El resultado no satisfizo a nadie y la cadena francesa decidió apartarse de la producción así que este primer intento se quedó en esas dos aventuras. "El cetro de Ottokar" comenzó su emisión en Bélgica y Francia en diciembre de 1957. Serían ocho episodios de unos trece minutos. A esa primera temporada se le uniría en el verano de 1959 otra de siete de "La oreja rota". 


Leblanc no se rinde y contrata a un húngaro exiliado en Bruselas, Yvan Szücs, que había dirigido cortometrajes en su país y que además era actor de teatro y cantante lírico en la ópera de Budapest, todo un personaje que inspiraría a Hergé el piloto Szut de "Stock de Coque". Enseguida comienzan a trabajar en "Aterrizaje en la luna". Hay algunos avances con respecto a la serie anterior pero sigue siendo una animación muy primitiva. Al mismo tiempo, se han conseguido sendos contratos de emisión de las dos primeras aventuras en la BBC y Radio Canada pero todavía no había grandes beneficios que compensaran la inversión. Quizás hoy sorprenda a muchos que aquellos episodios se realizaron en blanco y negro pero teniendo en cuenta que ninguna tele europea tenía por entonces ninguna intención de emitir en color y que EE.UU. se encontraba en plenos ensayos con programas muy especiales, no tenía sentido el esfuerzo. 


Es entonces cuando se toma una decisión drástica, asociarse con una productora hollywoodiense para mejorar notablemente la calidad y, de esta forma, hacer más exportable la serie. En 1959 Larry Harmon desarrolla un piloto basado en "Objetivo: la Luna" dirigido por Paul Fennell y guión de Charlie Shows. Los estudios de Harmon eran conocidos por su serie sobre el payaso Bozo, muy popular en EE.UU. y en 1960 lanzaría una serie de cortos televisivos de Popeye que se emitirían en medio mundo. Habría dos grandes novedades: el color y que, por fin, era animación, limitada (como era habitual en la televisión) pero animación al fin y al cabo. El acuerdo entre Harmon y Belvision preveía la realización de 104 episodios de seis minutos y medio de duración y que se producirían en tres años entre ambos países. 


Se comienza con "Objetivo: la Luna" pero esta adaptación poco tiene que ver con el álbum original: el envío por error de Milú a nuestro satélite es la razón que motiva la expedición... y esa es sólo la primera libertad que se toman con respecto a la historia de Hergé. Los guiones de Charlie Shows comienzan a animarse sin la aprobación definitiva del creador belga y ahí comienzan los problemas. Además, en medio de todo ese proceso muere el presidente de la productora norteamericana antes de que se firmen los contratos definitivos. Leblanc se encuentra sin su principal financiador pero consigue convencer a  Télé-Hachette para que entre en coproducción manteniendo al guionista problemático. El realizador belga Ray Gossens toma el mando artístico y técnico y durante 1960 las pullas entre uno y otro son constantes. El guionista envía cartas incendiarias a la productora poniendo a parir a Gossens y el aludido no tiene más remedio que quejarse de los continuos retrasos del escritor y de que sus guiones ya no incluyen indicaciones de escenarios, movimientos de cámara, aclaraciones sobre el ritmo... Para calmar los ánimos se recurre a un guionista con grandes éxitos en la revista "Tintín" (de la que llegaría a ser redactor jefe), Greg. 


Los capítulos se van sucediendo entre la decepción de Hergé, la desubicación de Bob de Moor (su hombre de confianza y supervisor de la serie por parte de los Studios Hergé) y las negociaciones de Belvision para su venta internacional. Durante tres años las adaptaciones de "Aterrizaje en la Luna", "El cangrejo de las pinzas de oro", "El secreto de Unicornio", "El tesoro de Rackham el Rojo", "La estrella misteriosa" y "La isla negra" coproducidos entre Belvision y Télé-Hachette se emiten, además de en Bélgica y Francia, en Reino Unido, Estados Unidos, Australia, Países Bajos, Suecia, Portugal y se mantienen negociaciones con otros países. Alemania, en principio, la rechaza por su violencia, una de las quejas continuas del creador de Tintín que parecían no ser escuchadas. En España se emitieron en 1965 en un horario estelar, las 20.50 de los lunes bajo el título de "Aventuras de Tin-tin". 


A pesar del éxito y de la difusión de la serie, la calidad no es satisfactoria prácticamente para nadie y Télé-Hachette se retira antes de iniciar la realización de "El asunto Tornasol". Raymond Leblanc decide continuar y Belvision, en solitario, lleva a cabo la adaptación tanto en francés como en inglés. Greg y Bernard Fredisch escribieron el guión que dirigió Gossens. Trece capítulos de cinco minutos de duración que, más adelante, y en contra de la voluntad de Hergé, serían unidos como una película de casi una hora de duración que se comercializaría en España en Súper 8 (en pequeñas bobinas de la misma duración que los capítulos televisivos, algo muy habitual a finales de los 70) y que, más adelante, emitiría en su formato seriado TVE dentro del programa "Dabadabadá". 

Hasta 1991 no se produjo una nueva serie de Tintín que es la que posiblemente muchos recuerdan pero... esa es otra historia que contaremos en un futuro.

Esta es la polémica versión de "Objetivo: la Luna" en su versión en inglés:

 

 Aquí "El secreto del Unicornio" con doblaje español:

   

"La estrella misteriosa" surgida, como los anteriores vídeos, de la colaboración entre Belvision y Télé-Hachette:


Por último, la versión de "El asunto Tornasol" realizada en solitario por Belvision:

 

domingo, 9 de enero de 2022

"Life with Elizabeth", la primera serie de Betty White

El pasado 31 de diciembre falleció Betty White, una de las actrices más reconocidas de la historia de la televisión norteamericana. Su papel en "Las chicas de oro" la catapultó a una fama internacional aunque ya en los setenta había conocido el éxito en medio mundo gracias a su papel en una de las sitcoms más prestigiosas nunca emitas en la pantalla, "La chica de la tele". Nada menos que dos premios Emmy consiguió por un papel secundario en esa serie... pero ya había sido nominada mucho antes, en los cincuenta, por su protagonismo en una de las primeras comedias de situación, "Life with Elizabeth". 

Betty y Eddie Albert ("Granjero último modelo") en "Hollywood on TV" a finales de los 40

En aquella ocasión era prácticamente imposible que ganara, su serie se emitía sólo en el sistema de sindicación (se distribuía en las locales y cada una decidía en qué día y horario ubicarla) y su presupuesto era mínimo, White presumía en entrevistas recientes de que apenas llegaba a los dos dólares por capítulo. Así era imposible competir pero al menos ya puso sobre el mapa nacional a una jovencísima actriz muy popular por entonces en el área de Los Angeles desde finales de los cuarenta gracias al talk-show "Hollywood on Television". Fue precisamente en ese modesto programita donde se iniciaron unos sketches en los que Betty parodiaba la vida matrimonial. Funcionaron tan bien que la cadena local propuso convertirlo en sitcom, al estilo de lo que estaba haciendo Lucille Ball con su "I love Lucy". La propia White tenía muchas dudas de que pudieran llevarlo a cabo, pensaba que se les acabarían las ideas enseguida. 

"Life with Elizabeth" comenzó su andadura en octubre de 1953 y emitió el último de sus 65 capítulos en julio de 1955. Sorprendentemente su cancelación no se debió a la falta de audiencia sino a que la compañía distribuidora pensaba que si producían más episodios podrían saturar el mercado de la sindicación y hacerla menos rentable para sus reposiciones. Las cosas han cambiado mucho desde entonces, obviamente. Lo cierto es que esta serie ha pasado a la historia por varias razones.

Es una de las primeras sitcoms de la historia, su popularidad estaba a años luz de la de su modelo, "I love Lucy", pero teniendo en cuenta sus limitaciones, cumplió sobradamente las expectativas de la productora, la distribuidora y las cadenas asociadas. Fue, además, un hito importante en la carrera de la actriz que homenajeamos que, por cierto, fue reconocida no hace mucho como la más longeva de la historia de EE.UU. Otro dato importante, White fue también productora pionera (como también lo era Lucille Ball). Junto al creador y guionista de la serie, George Tibbles y Don Federson fundó Bandy Productions y eso era algo muy poco habitual en esa década y menos para una mujer que había comenzado su carrera artística apenas cinco años antes. Aunque se suele decir que fue premiada por un Emmy por esta serie lo cierto es que se confunde su nominación con un premio que ya había alcanzado gracias al programa anterior pero era un Los Angeles Emmy Award, es decir, un reconocimiento local. 

En cuanto al argumento, Elizabeth y Alvin (Del Moore) son un matrimonio joven que viven con un enorme San Bernardo y un pequinés. Sus vecinos y el jefe de Alvin son algunos de los secundarios habituales. Apenas había acción y sí mucha conversación lo que la diferencia claramente de "I love Lucy" donde se incidía mucho en la facilidad para el slapstick de su protagonista. En este caso, además, no había una trama principal que se extendiera durante los 25 minutos de emisión sino breves sketches de entre 4 y 10 minutos de duración que narraban pequeñas anécdotas conyugales. Curiosamente la auténtica estrella de la serie era Elizabeth y no su marido que apenas servía de mero comparsa. Él es paternalista y condescendiente pero cariñoso, ella es inteligente y bastante pícara. Las historietas estaban separadas por el discursillo de un presentador (announcer dirían allí), Jack Narz que un poco más tarde se vería involucrado en el vergonzoso asunto de los concursos amañados con su "Dotto" y del que fue el máximo exponente "Twenty-One" (historia que Robert Redford convirtió en magnífica película, "Quiz Show"). Tras esta sitcom la NBC fichó a Betty para presentar su propio programa matinal así que la aventura que ella pensaba que no iba a durar fue el inicio de una larguísima carrera en la que alcanzó éxitos en distintas décadas llegando a ser reconocible y querida por varias generaciones.

 

La trayectoria de Betty White la resumimos hace tiempo en un post que podéis leer pinchando aquí.  

viernes, 31 de diciembre de 2021

Navidad con Dean Martin, Sinatra y familia


No es habitual que la reposición de un viejo programa navideño sea noticia, en EE.UU. es frecuente que los especiales se repitan una y otra vez, bien en sus cadenas originales o través de las locales a través del sistema de sindicación pero este año la prensa ha dado cierta relevancia a la recuperación de un clásico de la NBC. "Christmas with The Martins and The Sinatras" fue un episodio emitido el 21 de diciembre de 1967 del exitoso "The Dean Martin Show" y a pesar de que en su momento tuvo una gran audiencia y sus imágenes se han visto mil y una veces a lo largo de estos 54 años nunca se había repuesto al completo. El 29 de octubre (fecha curiosa para un programa de este tipo) la televisión pública estadounidense, la PBS, reemitió el especial precedido de una campaña publicitaria considerable y de unos cuantos artículos en prensa que se felicitaban por la iniciativa. Allí la nostalgia vende y si es de los viejos tiempos en los que el "Sueño Americano" todavía era una fantasía creíble, más. 


Dirigido por Greg Garrison, responsable de toda la serie que se inició en 1965 y finalizó en 1974, era una reunión de las familias del propio Dean Martin y la de su gran amigo Frank Sinatra. Allí estaban la mujer de Dino con sus siete hijos (de dos matrimonios) y los tres de Frankie. A lo largo de la hora de programa Dean y Frank hacen duetos, solos, cuartetos y, finalmente, todos se unen para interpretar una combinación de villancicos clásicos y otros más modernos. Como curiosidad, Nancy Sinatra se lanza con una versión navideña de su popular "These Boots Are Made for Walking". 


El programa era una hábil combinación de música y humor y Garrison tenía un equipo creativo que funcionaba como un reloj. Harry Crane ya había escrito guiones para Laurel y Hardy y Abbott y Costello así que sabía perfectamente cómo encajar diálogos con cierto sarcasmo en la boca de dos amigos. Paul Keyes tenía también mucha experiencia con cómicos y en su currículum encontramos especiales de los mismísimos Lucille Ball y Bob Hope, considerados Reyes de la risa en TV y su firma era visible en "Laugh-In", irreverente y novedoso programa de humor de la misma cadena. Rich Eustis era el más joven de los tres y durante los setenta escribiría para otros variety shows, con la decadencia del género se paso a las series y este mismo año ha escrito guiones para "Head of the Class", reboot de la serie que él mismo creó en 1986. 


Dean Martin era un valor seguro para la NBC y sus especiales navideños acaparaban atención año tras año, incluso cuando el género ya daba sus últimos coletazos. El Rey del Cool todavía resistía ante las cámaras a pesar de que su vida personal se iba desmoronando poco a poco. En su última temporada aún seguía entre los 50 programas más vistos e incluso había subido siete puestos con respecto a la anterior. En este especial todavía su sonrisa triste tenía razones para ser esbozada y nos ofreció una hora de pura magia navideña. 

viernes, 24 de diciembre de 2021

Shirley MacLaine y Miguel Bosé brindan juntos en Navidad


En 1983 el anuncio de Freixenet ya se había convertido en una tradición navideña. Desde que en 1977 una Liza Minnelli en pleno apogeo de fama protagonizara el primer anuncio estelar de la firma de cava catalán, otras grandes estrellas internacionales y patrias habían intervenido en estos fastuosos spots que, en cuanto a televisión se refiere, marcaban el inicio de las fiestas. Aunque en el 78 y 79 fueron las Burbujas, las chicas doradas, las que nos felicitaron (como también sucedió en 2008 y 2009, coincidiendo con la crisis internacional) lo cierto es que los anuncios que daban que hablar eran los de los famosos. ¿Quién será este año? Ah, pues me gustó más el del pasado... Los comentarios de este tono se sucedían a partir de diciembre. Varias fórmulas se utilizaron desde entonces: estrella internacional sola o con acompañante nacional, distintos anuncios en un mismo año con la misma estrella o cuatro anuncios con otros tantos protagonistas. En 1983 se optó por el sistema mixto: una de allá junto a otro de aquí. Los elegidos fueron Shirley MacLaine y Miguel Bosé. 


"Desde Broadway Freixenet presenta el Dorado Show de Carta Nevada" anunciaba un locutor mientras veíamos una botella sobrevolando Nueva York. Se produjeron nada menos que tres carísimas versiones e incluso había alguna más acortando duraciones o alterando ligeramente el montaje. Los tres escenarios principales eran unas larguísimas escaleras de un teatro, un algodonoso cielo sobre el que volaba lentamente un aeroplano de los años treinta y el hangar en el que había aterrizado.


Shirley bajaba la doradísima escalinata rodeada de Burbujas con peinados con ondas típicas de las comedias sofisticadas de, por ejemplo, Lubistch. La banda sonora era la canción "Bye, bye, Love" (fundamental en la película "Empieza el espectáculo") pero con la letra diciendo absolutamente lo contrario: en vez de despedir un amor y dar la bienvenida a la soledad, se saludaba a un romance y se abrazaba la felicidad. En esa versión Miguel Bosé daba paso a la gran actriz vestido de chaqué y ante un enorme micrófono radiofónico. Finalmente bailaban brevemente mientras el plano se ampliaba y nos dejaba ver al público de la sala de fiestas en la que transcurría el número al tiempo que un lujoso coche llegaba al escenario. 


La segunda versión nos presentaba a Miguel y Shirley sobre las alas de un aeroplano interpretando el mismo tema pero con un ritmo entre country y soft jazz. Como la verdadera estrella era ella, se marcaba un breve baile sobre las nubes demostrando su excepcional forma física. Tenía 49 años pero en aquel tiempo ya era considerada una veterana e incluso una superviviente de los grandes musicales de Hollywood que, eso sí, había sabido reconducirse hacia otros géneros con gran éxito. 


El tercer spot transcurría en un glamouroso hangar en el que el aeroplano convivía con un zeppelín y un coche que bien podría ser un Rolls. Shirley aparecía con un body de bailarina complementado con una falda roja llena de dorados (cómo no) y un pañuelo al cuello del mismo tejido. La canción tenía esta vez un ritmo más lánguido, romántico. 


Todos los anuncios finalizaban en el camerino de la actriz con los dos anfitriones brindando por la Navidad. Entre el anecdotario relatado por la prensa de la época rescatamos un dato curioso, Shirley no bebía alcohol así que brindaba con ginger-ale. 


domingo, 19 de diciembre de 2021

La serie con la que Hanna-Barbera dio un paso más


1962. La productora Hanna-Barbera está saboreando su quinto año de triunfos televisivos. Tras una brillante carrera en los cortos cinematográficos de Tom y Jerry (Oscar incluido) tuvieron que buscarse otros negocios tras el despido de la Metro Goldwyn Mayer en 1957 y el cierre de su sección de animación. La TV está viviendo una etapa de oro en muchos aspectos pero no en los dibujos animados y estos dos socios deciden lanzarse al nuevo medio, asumiendo sus limitaciones como una virtud. "The Ruff and Reddy Show" debutó en la NBC el 14 de septiembre de 1957 y su éxito sirvió de entrada a un nuevo mundo en el que H-B reinaría durante décadas. La siguiente serie, "The Huckleberry Hound Show", se estrenó sólo un año después e incluía las aventuras de un perro azulado que en España no caló tan hondo como los cortos de sus compañeros, Pixie y Dixie y, sobre todo, el oso Yogui que se independizó y triunfó con su propio programa. Volvemos a 1962 para hablar de un nuevo contenedor de cortos para TV que supuso un hito para la propia productora pero también para la pequeña pantalla. 


Aquel año se estrenó "The Hanna-Barbera New Cartoon Series", con tres series protagonizadas por nuevos personajes. No estaba destinada a una cadena en concreto, se vendería con el sistema de la sindicación, es decir, eran distribuidas en las cadenas locales que así no tenían que atenerse al horario de emisión de la costa Este o la Oeste. Además, podían emitir el programa completo, con los tres cortos, o bien "trocearlo" a su antojo y colocar cada una de las breves historias en huecos de programación o dentro de espacios infantiles producidos por ellos mismos y que incluían otros contenidos. Esto suponía que, en teoría, los personajes podrían adquirir la misma relevancia, sólo dependería de la respuesta del público. La audiencia decidió enseguida quiénes eran sus favoritos pero... no fue igual en todos los países. 


Las tres series en cuestión incluidas bajo el amparo del nuevo título de la productora (ya el cuarto directamente producido para la tele) eran el Lagarto Juancho, Leoncio el León y Tristón y La Tortuga D'Artañán y su perro Dum Dum. Juancho (Wallygator) era un lagarto (más bien un cocodrilo o un caimán, a saber) que vivía en un zoológico, como Yogui pero a diferencia de su primo de pincel éste quería escapar de allí y regresar a su entorno natural. El Sr. Horacio, el guardia del zoo, conseguía impedirlo en cada capítulo. Leoncio (Lippy) era un león aventurero y muy seguro de sí mismo al que le acompañaba una hiena siempre quejumbrosa, Tristón (Hardy Har Har). Ambos eran vagabundos y mientras el primero siempre estaba dispuesto a lanzarse a cualquier andanza, el segundo intentaba convencerlo para quedarse quietecitos, propósito que nunca conseguía. En la tercera serie una tortuga espadachina solía rescatar a princesas secuestradas por malandrines o dragones al grito de "¡Al ataqueeee!". Nada tenía que ver con el personaje de Dumas excepto el nombre que le impusieron los traductores al español y digo español y no castellano porque se doblaban en Sudamérica para distribuirse por todos los países de habla hispana, incluido el nuestro. Touché Turtle era su nombre original. 


A España llegaron años más tarde y por separado y se estuvieron emitiendo hasta bien entrados los ochenta. Si me retrotraigo a mi infancia diría que el Lagarto Juancho y Leoncio el León sí tenían una presencia constante en TVE, no tanto D'Artañán. He de confesar que mi favorito, a pesar de su soberbia, era Leoncio porque mi hermano se llama así (herencia familiar) y nos parecía tan raro que un hombre tan peculiar apareciera en la tele y nada menos que fuera el de un personaje de Hanna-Barbera que jugábamos continuamente a sus aventuras. Durante muchos años pensé que en inglés Leoncio se decía "Lippy" y ya os adelanto que no. Confesiones personales aparte, os había dicho al principio que este título fue importante tanto para la productora como para la propia TV y no mentía: fue la primera estrenada en color aunque no en todas las cadenas podían emitirlo en este sistema y, desde luego, sólo una parte de los espectadores tenía un monitor adecuado en esa época. ¿Y Yogui no era en color? Sí, lo era y por eso se continuó distribuyendo por todo el mundo durante más de medio siglo pero... en su andadura original las copias que se repartían a las cadenas eran en blanco y negro por razones lógicas: eran más baratas y prácticamente nadie tenía a finales de los 50 una tele en color. 

En definitiva, quizás esta serie se encuentre en el olvido (o casi) y pocos sean conscientes de su importancia para la historia de la tele pero la tiene y es justo que la reivindiquemos por su valor.

domingo, 5 de diciembre de 2021

Pequeña comedia


Víctor Ruiz Iriarte fue un autor fundamental en la TVE de los sesenta y setenta, sus comedias se adaptaron una y otra vez en espacios como "Estudio 1" pero, y esto es más importante, fue un autor de reconocido éxito teatral (el ejemplo más notorio es, quizás, "El landó de seis caballos") que supo intuir enseguida que la televisión ofrecía muchas posibilidades y la abrazó como medio perfecto para sus ideas. En 1966 debutó como autor de su propia serie, "Pequeña comedia" que se mantuvo tres temporadas entre el 1 de enero de 1966 (buena fecha para iniciar algo) y el 12 de julio de 1968. 

El siempre magnífico José Orjas en el capítulo "El presidente y la felicidad", segundo de la serie

Con una duración que variaba entre los 30 y los 40 minutos, esta serie ofrecía breves historias autoconclusivas, cada episodio era independiente y sus personajes no tenían continuidad a lo largo de los capítulos. Solían transcurrir en la época actual (actual en aquella época, entiéndase) y mezclaban la crítica social humorística con un cierto sentimentalismo y algunos toques de romanticismo. Todo era rubricado con una pizca de moralina. 

Gemma Cuervo en el episodio "En el tren", emitido en mayo de 1966

Una pléyade de actores participó en las 42 entregas de esta comedia sin grandes pretensiones, todos ellos habituales en los dramáticos de la época. Algunos eran primeras figuras del teatro como José Bódalo, Mary Carrillo o Carlos Lemos; otros, grandes secundarios del cine como José María Caffarell, Juanjo Menéndez, José Orjas o Tomás Blanco y también intervenían los jóvenes intérpretes que ya habían alcanzado la popularidad gracias a las cámaras de TVE como Tina Sainz, Ana María Vidal, Fiorella Faltoyano, Manuel Galiana o Jaime Blanch. A mediados de los sesenta era muy habitual verlos varias veces a la semana, un lunes en una comedia, un miércoles en un clásico del Siglo de Oro y un viernes en un dramón decimonónico, el trabajo era constante y su memoria debía de ser increíble... 

Pedro Amalio López fue el realizador habitual de la serie con su solvencia y elegancia habituales. Su segunda temporada llegó tras la pausa veraniega y las críticas fueron positivas. Resulta raro que la tercera se postergase prácticamente un año, comenzó el 31 de enero de 1968 y la segunda se había despedido el 31 de diciembre de 1966. Entre una y otra, dos premios importantes, el Nacional de TV y la Antena de Oro. La tercera entrega ya dejó entrever síntomas de repetición y los críticos lo hicieron notar. Ruiz Iriarte regresó a TVE en 1971 con "Juegos para mayores" (sólo siete capítulos, algo inusual) a la que continuó "Buenas noches, señores" protagonizada por Julia Gutiérrez Caba. "Pequeña comedia" fue recuperada en los 90 por Cine-Classics, de la plataforma Canal Satélite Digital y más tarde por Canal Nostalgia, de su competidor Vía Digital.