jueves, 27 de agosto de 2015

Teresa Viejo, cerrando el ciclo de "Saber vivir"

Este verano los espectadores matinales de TVE han sido testigos del regreso a la pública de la que fue una de sus estrellas de la década de los noventa, Teresa Viejo. Aquella jovencita que viajaba por todo el mundo entrevistando a los miembros de bandas musicales de postín en "Rockopop" y que dio un salto a un programa "para toda la familia" con "Pasa la vida" comandado por María Teresa Campos, se hizo tremendamente popular con el "Primijuego" y año tras año la veíamos cantando en "Telepasión". Tan famosa se hizo que en 1996, ante el abandono del Ente de la Campos, los jefes decidieron que Viejo era la idónea para coordinar en pantalla las nuevas "Mañanas de Primera". Laura Valenzuela aparecía como presentadora titular y estaba acompañada de su propia hija y Tate Montoya (¿harto de las confesiones de las parejas de "Su media naranja" en Telecinco?) pero quien realmente llevaba el peso del programa, dirigía las tertulias y entrevistas más serias era Teresa, la única con formación (y vocación) periodística.
   El caso es que ese magazine no funcionó, no podemos decir que fuera un fracaso pero era el segundo en audiencias superado por el de Telecinco y eso TVE no lo podía permitir... a pesar de que superara el 20% de share. Tan sólo tres meses después de su estreno fue eliminado de la parrilla y tras la pausa navideña la mañana del primer canal apareció dividida en tres espacios: "Saber vivir" (salud), "Así son las cosas" (sucesos y actualidad) y "Entre tú y yo" (entrevistas y vida social).

El primero estaba dirigido y presentado por Manuel Torreiglesias, que ya había triunfado en los setenta con otro programa de sanidad, "Escuela de salud". El de sucesos lo presentaba el ex portavoz del Cuerpo Nacional de la Policía Manuel Giménez y el último Laura Valenzuela aunque durante muy breve tiempo. El regreso de la primera presentadora de TVE a su Casa se saldó de forma amarga, apenas sobrevivió una temporada entre ambos espacios. Del devenir del dúo vida sana-crónica negra no hace falta decir que funcionó, y muy bien, durante años.
   Lo que quizás muchos no recuerdan es que junto a Torreiglesias en aquella primera temporada estuvo Teresa. La periodista tenía contrato para "presentar las mañanas" y aunque hubiera cambiado de nombre, formato y contenido el contrato seguía en pie así que tuvo que lidiar con las ansias de protagonismo de don Manuel y cumplir su parte hasta que finalmente quedó liberada... y no renovó con la tele pública.
   Ahora, casi veinte años después, ha regresado a "La mañana" y en su primera parte se ha reencontrado con el título "Saber vivir" pero esta vez sin las continuas interrupciones de Torreiglesias que parece que no entendía que su compañera no era una azafata con derecho a frase. Teresa Viejo sigue dominando el plató y quién sabe si este regreso no será temporal.

domingo, 23 de agosto de 2015

Grandes relatos: Tiempos difíciles de Dickens

Stephen Blackpool (interpretado por Allan Dobie) y Rachel (Barbara Ewing), trabajadores de la fábrica de Bounderby

En el verano de 1979 llegó a TVE la adaptación televisiva del inmortal libro de Charles Dickens "Tiempos difíciles" que un par de años antes había coproducido la británica Granada TV con WNET Channel 13 de Nueva York. Desde el viernes 20 de julio hasta el miércoles siguiente se emitieron los cuatro capítulos (se descansó el fin de semana) en horario de máxima audiencia y la población española sufrió con las historias cruzadas de los trabajadores de una ciudad industrial y las opresivas familias de patronos.

Las actrices Michella Dibnah y Jacqueline Tong, esta última en el papel de Louisa Grandgring, una de las protagonistas de la historia

Ambientada a mediados del siglo XIX en plena revolución industrial en Inglaterra, la joven Louisa ha sido educada en unos principios basados en el trabajo como medio de supervivencia. Abocada por su padre a un matrimonio de conveniencia conocerá el amor a través de un hombre que no es su prometido. En la ciudad ficticia de Coketown convive la familia Grandgring con los propietarios de la fábrica que les explota y allí llegará el circo, cuyos artistas no se mezclarán en la vida de los ciudadanos.

Patrick Allen encarna a Thomas Gradgring

En 1974 comenzó la preparación de esta serie que se emitiría en medio mundo y que serviría para confirmar el excelente momento de la producción británica en los relatos de época con una ambientación extraordinaria y unos actores impecables. Para recrear Coketown se eligieron varias ciudades industriales inglesas fundadas en el momento en el que transcurre la acción. Una escuela de Manchester fundada en 1853 fue uno de los escenarios principales, ciudad en la que también se localizaron casas de campo de familias adineradas para ubicar a los ricos industriales.

Michelle Dibnah como Sissy Jupe

Especial atención acaparó en prensa la construcción de un circo victoriano basándose en los carteles de la época. También ayudaron a recrear la escena convenientemente los mismísimos artistas contratados para interpretar a los circenses, descendientes de tres familias de gran tradición en ese mundillo cuyos antecesores ya trabajaban en tiempos de Dickens.

 Edward Fox

Timothy West, famoso en España por su papel de Enrique VII en otro gran relato televisivo emitido y repuesto en TVE aquella temporada interpretaba a Josiah Bounderby, propietario de la fábrica del mismo nombre y el después famoso Edward Fox a James Harthouse. El escritor y periodista Arthur Hopcraft se encargó de adaptar el texto del autor de "Oliver Twist" y "David Copperfield" y John Irvin realizó la serie. Juntos habían obtenido un gran éxito con "The Nearly Man" (1974), premio de la crítica británica.
   Dentro del espacio "Grandes relatos" sustituyó en España a "Ana Karenina" y predecería a "Cumbres Borrascosas". Aquel verano del 79 estuvo plagado de grandes historias en la primera cadena.

jueves, 20 de agosto de 2015

La hora de Lina Morgan. 1976

La actriz y empresaria teatral Lina Morgan ha fallecido a los 78 años y con ella se va la última de su estirpe, la vedette cómica, una raza que, por cierto, contaba con escasos ejemplares, posiblemente Mary Santpere y ella fueran los únicos ejemplos. Pero Lina, a diferencia de Mary, triunfó en todo el país y se mantuvo fiel a su género, la revista, hasta el final e, incluso, consiguió trasladarlo a la tele con éxito, cosa que no se puede decir de todos sus productos (para olvidar quedan las series tardías "Una de dos" o "Se puede").
   En julio de 1976 protagonizó su primer especial en TVE, "La hora de Lina Morgan", un capítulo más de esa serie sin periodicidad ni formato fijo que se realizaba para mayor gloria de grandes estrellas del espectáculo como Raffaella Carrà, Raphael, Juan Pardo, Julio Iglesias o Massiel. Cada programa contaba con artistas invitados de altura, generalmente cantantes pero el de Lina sería distinto, su director y realizador Fernando García de la Vega había preparado un especial pensado para aprovechar sus dotes, no habría músicos pero sí actores invitados y todo giraría en torno a la revista, un homenaje a un género ya convaleciente en la Transición.

"La hora de Lina Morgan va a consistir en un popurrí de revistas musicales. Irán incluidos varios sketches, uno de ellos con Paco Valladares. Intervendrá Florinda Chico, con la que trabajo en el teatro... bueno, varios actores españoles más y por último... esto no sé si puedes decirlo porque está sin confirmar pero creo que viene Marcello Mastroianni. Él, por lo visto, quiere venir, pero todo depende de que tenga fechas libres" decía a finales de mayo la propia Lina en una pausa de la grabación del espacio. Marcello finalmente vino y se marcó un baile con ella que marcó época.

No era su primera vez en TVE ni mucho menos. Ya había intervenido como cómica junto a Juanito Navarro en varios programas y también como actriz en diversas comedias pero sus múltiples compromisos en el cine y el teatro impidieron que apareciera más en la pequeña pantalla una vez que adquirió categoría de protagonista, por eso este programa iba a ser muy especial, tanto para ella como para el público.
   En su hora televisiva Lina bailó y cantó "si es que lo hago yo se puede llamar cantar y bailar. En serio, lo haré aunque no sea mi especialidad. Fíjate que yo empecé bailando pero no eso no es lo mío y lo de la canción menos porque tengo la voz muy estropeada por exceso de trabajo y porque he sufrido dos operaciones de garganta" decía a la revista TeleRadio. Confesaba ya hace 39 años que "me gustaría que algún día dijeran de mí: es una gran cómica. Esas palabras encierran muchas cosas, encierran admiración por muchas facetas del arte juntas". Efectivamente, hoy todo el mundo recuerda a la Morgan como ella quería, como "una gran cómica".

domingo, 16 de agosto de 2015

El curioso caso de las portadas de Don Quijote

Escribir sobre historia de la televisión en nuestro país es harto difícil y no lo digo para atribuirme méritos porque esta es una aventura que comparto con otros compañeros, algunos de ellos bien conocidos a través de sus libros y blogs. Sobre este tema tan específico no existe mucha bibliografía y la que está disponible se restringe, en general, a temas muy populares y bastante cercanos en el tiempo así que, en general, los periodistas que investigamos sobre los pioneros tenemos que recurrir a las hemerotecas o, más bien, a la compra de revistas televisivas. Esta introducción me sirve para explicar lo que descubrí (para mísmo, que conste, que no me considero un arqueólogo que consigue exclusivas) mientras preparaba la documentación para el post sobre Cruz Delgado y el libro que le homenajea. Gracias a la generosidad de Dani González, del muy recomendable blog TP en portada, puedo publicar esta entrada en la que se anuncia el fin de la primera temporada de la serie de dibujos animados "Don Quijote de la Mancha" dirigida por el mentado maestro de animación española y producida por José Romagosa entre 1979 y 1980. La famosa revista nos presenta al hidalgo caballero y su escudero Sancho Panza despidiéndose de los telespectadores hasta octubre, cuando, previsiblemente, comenzaría la segunda y última temporada. Es el número correspondiente a la semana del 25 de febrero al 2 de marzo de 1980.

 
Ese ejemplar precedió en los kioskos a esta otra de TeleRadio (publicación oficial de RTVE), que informaba de la programación del 3 al 9 de marzo. Don Quijote y su fiel ayudante aparecen de espaldas en un paisaje iluminado por la Luna y anuncian su partida hasta octubre. Dos portadas muy similares para el mismo tema. Ignoro si esta competencia se repitió o si ya había tenido precedentes pero resulta tremendamente curioso observar estas publicaciones 35 años después. 
   En ambas se incluía un reportaje sobre la producción de la serie que consiguió un gran índice de aceptación, en torno al 7 sobre 10 en los paneles que publicaba semanalmente TeleRadio reflejando el resultado de las encuestas encargadas por el Ente para conocer la respuesta del público a su programación. El último capítulo de esta primera temporada, por ejemplo, titulado "Descansando hasta nuevas aventuras" consiguió un 7,1, lo que lo situó en el puesto 27 de 45 programas reflejados en la lista, por encima del deportivo "Sobre el terreno", las series "Doctor Locke", "El nido de Robin", "La chica de la tele" y "La batalla de los planetas" (Comando G), los magazines "Fantástico 80" (ómnibus dominical con Íñigo), "Gente Hoy" (diario con Mari Cruz Soriano) y "300 millones" entre otros. 
   El mismísimo Cruz Delgado reconocía en TeleRadio que "hasta ahora hemos andado muy mal de tiempo porque prácticamente comenzó la emisión cuando nosotros comenzamos a producir. Ha sido una verdadera maratón donde el equipo con el que hemos contado ha dado la última gota de sus fuerzas". No en vano se tuvo que ampliar el número de dibujantes, de cuarenta al centenar para cumplir los plazos y aún así, cierta semana, tal y como informaba TP, no se pudo entregar un capítulo a tiempo y fue sustituido por un documental sobre Alfonso XIII. Los chavales debieron quedar encantados con el cambio sin aviso...
   En aquel momento "Don Quijote" ya se había vendido a casi todas las televisiones de habla hispana, Holanda y Alemania Occidental y el productor Romagosa ya estaba en tratos con otras cadenas europeas para ampliar sus ventas porque según Delgado "es la única forma de paliar los gastos que conlleva el hacer una serie de este tipo porque, en este sentido, lo que nos da televisión por capítulo no es más que un granito de arena en comparación con el coste total. Es decir, nos da un millón de pesetas cuando a nosotros la realización de un capítulo nos cuesta siete u ocho" afirmaba a una periodista de nombre Nieves Herrero (¿sería la misma que triunfaría como chica Hermida primero e independientemente en Antena 3 después?)
   La serie, efectivamente, consiguió emitirse hasta en China y sigue siendo una de las más recordadas por la audiencia infantil de los ochenta.

lunes, 10 de agosto de 2015

Cruz Delgado y la televisión

Es una figura fundamental en la historia de la animación española y también en la de nuestra televisión. Fue el director de la primera serie de dibujos animados producida por TVE, “Molécula”. Su adaptación de “Don Quijote de la Mancha” constituyó el mayor esfuerzo de una productora de animación española, todavía no superado, y fue un éxito que se trasladó a otros países. Sus películas “Mágica aventura” y “Los viajes de Gulliver” se mantuvieron semanas en los cines y antes había sido un productor exitoso de cortos con su eterno “Molécula” y “Boxy, el canguro”. En 1989 regresó triunfal a los cines con “Los 4 músicos de Bremen”, el primer Goya de animación, que en la temporada 89/90 se convertiría en serie de televisión bajo el nombre “Los Trotamúsicos”. No debemos olvidar su faceta como autor de cómics, algunos de ellos publicados en Francia y Bélgica.
   Cruz Delgado no está retirado, sigue dibujando, eso nunca dejará de hacerlo y estos días tiene que vencer su habitual timidez y proverbial humildad para responder a los periodistas porque es el protagonista de un libro que le ha devuelto a la actualidad. “De Don Quijote a los Trotamúsicos” es un homenaje publicado por Diábolo Ediciones lleno de datos, fotografías, dibujos y, sobre todo, de los recuerdos del propio artista que han sido ordenados por su hijo Cruz Delgado Jr. y Jorge San Román, a quien hemos entrevistado centrándonos en su faceta televisiva.


Cruz Delgado ha sido un animador totalmente autodidacta. Comparte ciertos patrones con otro grande: José Luis Moro. Ambos se tuvieron que fabricar su propia cámara y buscar materiales para reciclar…
Esa es solo una parte de los problemas a los que tenían que enfrentarse.  Lo primero era aprender la técnica, cosa que en la España de la época era prácticamente imposible, y en el caso de Cruz Delgado fue a base de visionar películas de dibujos y cortometrajes en el cine, y rebuscar la poca información que aparecía en las revistas extranjeras.

Precisamente Cruz trabajaría durante una temporada en los Estudios Moro. Ambos pioneros y no suficientemente valorados durante años, este libro ayuda a reivindicar la figura de Delgado y parece que poco a poco los niños de entonces quieren reconocer la labor de esos que tanta diversión les procuraron.
Ese reconocimiento es justo y necesario; en Estados Unidos, por ejemplo, existe auténtica veneración hacia aquellos personajes, cómicos, cantantes, actores, dibujantes de tebeos, ventrílocuos, animadores, etc., y eso es debido al agradecimiento que el público demuestra hacia aquellos que les han entretenido durante generaciones, haciéndolos un poco más felices.

Por su destreza fue contratado por Belvision, la primera gran empresa de animación europea que quería convertir la producción en una industria estable ¿Qué aprendió Cruz de aquella experiencia?
Sobre todo el funcionamiento interno de un gran estudio de animación, con sus diferentes departamentos; guión, planificación, animación, etc. Además, tomó contacto con el trabajo de los grandes autores de la escuela Franco Belga de dibujo, Uderzo, Franquin, Peyo, Hergé, que influirían de manera decisiva en su propio estilo, tanto en su faceta de historietista como en la de realizador de dibujos animados.


 
Su primer contacto con TVE fue con la serie Villancicos de España y América. ¿Qué supuso para él este proyecto? ¿Le hizo ver que podía presentar otras ideas propias?
Cuando creó la serie de los Villancicos la televisión en España solo contaba diez años de vida, y no todos los hogares contaban con un aparato receptor. A pesar de ello, se dio cuenta de las enormes posibilidades del medio, y existía un departamento de Programas Infantiles que le ofrecería la posibilidad de sacar adelante proyectos con la co producción de TVE.


También por aquella época realizó multitud de anuncios, quizás el más recordado el de Philips.
En los años 60 muchos grandes fabricantes se dieron cuenta del poder de los dibujos animados como herramienta publicitaria. Los estudios de los hermanos Moro se dedicaron a ello prácticamente en exclusiva, mientras que a Cruz Delgado le sirvió como plataforma de lanzamiento para después poder llevar a cabo lo que realmente le gustaba: cortometrajes y largos de dibujos animados.

En 1967 se producen dos grandes hitos en su trayectoria televisiva: el primero es que TVE emitirá su primera serie de animación, que está realizada por Cruz, “Molécula”, basada en un viejo personaje suyo…
“Molécula” fue la primera serie de dibujos coproducida por Televisión Española. El personaje ya había cosechado un importante éxito a través de las historietas que aparecían publicadas en la revista “Ama”, y para Cruz Delgado Molécula es el favorito entre todos sus “hijos” de lápiz y papel.

La serie tuvo gran éxito pero no obtuvo continuidad en la tele aunque sí en el cine.
Se trata de un gran personaje de dibujos animados; de hecho, Cartoon Network presentó a mediados de los años 90 una serie que obtuvo un gran éxito, y que bien podría haber estado inspirada en el Molécula de Cruz Delgado: el laboratorio de Dexter.


El otro hito del que hablábamos es la creación de un fantasma para el programa “Nosotros”, fusión de imagen real con animación, algo muy novedoso en aquella época.
Y más teniendo en cuenta que por entonces no se contaba con los medios de edición digital de hoy día; aquello se proyectaba en tele-cine, luego los técnicos de TVE lo mezclaban con la imagen, y después añadían la voz del fantasmita, que era interpretada por la chiripitifláutica Mari Carmen Goñi, todo un alarde para la época.



A pesar de estos pequeños triunfos la relación de Delgado con la tele no fue muy extensa. Tenemos que esperar hasta 1979 para su siguiente gran proyecto: Don Quijote. ¿Por qué?
Sobre todo porque la obsesión de Cruz era la de producir un largometraje, y en ello estuvo centrado hasta que consiguió estrenar en 1973 “Mágica Aventura”, que fue todo un éxito, aunque no hay que olvidar que antes del Quijote TVE emitió los episodios de “El desván de la fantasía”, que partieron de la fragmentación del largometraje de mismo título creado por José Ramón Sánchez y el estudio de Cruz.
Cruz Delgado (segundo por la izquierda) con los actores Antonio Ferrandis (primero por la izquierda) y Fernando Fernán Gómez (segundo por la derecha), dobladores de Sancho y Quijote respectivamente y el productor José Romagosa.


Es, sin duda, una de las mayores producciones de toda la historia de la animación española.
La serie del Quijote ha sido, hasta el momento, la adaptación más completa que se ha llevado a la pantalla de esta obra de Cervantes, y en su momento supuso todo un hito por haber sido emitida por televisiones de todo el mundo.  Cruz Delgado y el productor José J. Romagosa vendieron la “marca España” mucho antes de que ese concepto se pusiera de moda: se trataba de animación española, hecha aquí, y por profesionales españoles. 

Tiene un éxito enorme… que no se vería recompensado con otros encargos. Ni siquiera ha sido muy repuesta, ¿qué es lo que fallaba en la relación de Cruz con la televisión?
Los derechos de explotación del Quijote son propiedad del productor Romagosa, y de su empresa depende que la serie sea repuesta en España, o emitida en otras televisiones. A pesar del éxito que el Quijote obtuvo aquí (y el resto del mundo), para siguientes coproducciones de dibujos animados TVE decidió contar con empresas que desviaban el trabajo de animación hacia otros países. 


Aunque no fuera realizada expresamente para TV, “El desván de la fantasía” se emite en forma de serie dentro de “Sabadabadá” y hoy en día es muy recordada por esa generación.
Sin duda, la canción que el maestro Areta compuso para “El desván”, fue uno de los componentes que contribuyó a su éxito. Además, en el programa aparecía el carismático José Ramón Sánchez, que explicaba en la pequeña pantalla como creaba sus dibujos, y eso es algo que seguramente despertó vocaciones entre el público infantil que disfrutaba del programa.

Y de nuevo otra pausa televisiva hasta Los Trotamúsicos que también fue inicialmente una película.
A diferencia del Desván, que fue una película dividida en capítulos, y convertida así en serie, “Los 4 músicos de Bremen” (el primer Goya concedido a un largometraje de dibujos), fue una película que dio lugar a una serie de 26 episodios, “Los Trotamúsicos”, y eso a pesar de que el cuento original de Jacob Grimm tan solo tiene unas pocas páginas-

¿Qué es lo que más te llama la atención de Cruz como profesional de la animación? Si tuvieras que resumir su trayectoria a un extranjero para explicar su importancia en el sector, ¿cómo lo harías?
En mi opinión, la obra de Cruz Delgado se debe, sobre todo, a su pasión y su tenacidad. Hasta los años 90, cuando se hablaba de los siete largometrajes de dibujos animados que se habían hecho en España, resulta que Cruz había realizado cuatro de ellos. Y hablamos de animación pura, dibujada a mano y sin la asistencia de ordenadores. Es una leyenda viva dentro del cine de dibujos hecho aquí, y el testigo de una época en la que realmente era muy difícil alcanzar lo que él consiguió.

jueves, 6 de agosto de 2015

Gran Teatro: Edipo, 1962

El espacio Gran Teatro fue el precedente del célebre "Estudio 1" (que no se estrenaría hasta que se inauguró el famoso plató con el mismo nombre en Prado del Rey) y procuraba llevar a las pantallas de los escasos espectadores de la España de principios de los 60 clásicos de la escena de todos los tiempos. El año 1962 se inaguró con una apuesta difícil: montar en el exiguo plató del Paseo de la Habana un "Edipo" en el que intervendrían más de cincuenta actores. Por supuesto se realizaría en directo y con tan sólo dos cámaras. El valiente director-realizador de tamaña gesta no podía ser otro que Juan Guerrero Zamora, que siempre buscaba ir un paso más allá con sus montajes. Ya había obtenido éxito con sus "Otelo" y "Julio César" de Shakespeare pero atreverse con la tragedia griega de Sófocles parecía demasiado para una audiencia todavía no acostumbrada a festivales como el de Mérida. Se eligió la versión de José María Pemán que había sido representada en Barcelona primero y Madrid después y como actor protagonista un debutante en el medio que ya había interpretado este papel en los Festivales de España dirigido por José Tamayo, Julio Núñez. Este actor de voz grave y cascada obtendría años después un rotundo éxito con su Cyrano en "Estudio 1" pero en esta ocasión hubo quien criticó su bisoñez televisiva. Le acompañaban Margarita Lozano (Yocasta), Ignacio de Paúl (Hyparco), José Sepúlveda (Tyresias) y Antonio Moreno (Forbos) entre otros. La audacia visual de Guerrero Zamora al probar nuevos encuadres fue aplaudida por la crítica los días siguientes y marcó un camino que el propio realizador seguiría en sus siguientes obras.

lunes, 3 de agosto de 2015

Luis Miravitlles, el primer divulgador científico de TVE

Foto Gabriel Sendra. Todos los derechos reservados

Fue el primer gran divulgador científico de nuestra televisión y eso, en una España que presumía de desarrollismo ante Europa pero que se enfrentaba a un índice de analfabetismo amplio, no era fácil. Luis Miravitlles se asomó a la pantalla en 1959 y permaneció casi dos décadas en pantalla. Algunos de sus programas crearon vocaciones y cuando hemos hablado de él en este blog muchos han manifestado el cariño con el que se le recuerda. Espectadores anónimos que seguían sus explicaciones sobre ciencia y tecnología, que se sorprendieron al ver (literalmente) cómo funcionaba un microscopio o comprender cómo era posible que el hombre viajara al espacio. Pero también gente cercana a él, uno de sus nietos nos escribió hace tiempo y más recientemente una de sus cinco hijas, profesional muy reconocida en Barcelona en el ámbito médico. Con María José hemos querido descubrir una faceta más íntima de este comunicador y nos ha abierto la puerta de sus recuerdos de forma entusiasta. Sus palabras (muy efusivas) nos demuestran que Luis Miravitlles era tal y como aparecía en televisión, un divulgador siempre dispuesto a explicar a cualquiera cómo funcionaban las cosas.


- Tu padre era un hombre de ciencia, profesor de Universidad pero a principios de los 60 comenzó a colaborar en TVE y no precisamente como divulgador, ¿cómo surgió ese primer contacto con Miramar?
Eran los inicios de la TV y papá tenía buenos amigos periodistas, entre ellos Federico Gallo y Felipe Vila San Juan. Sé por mi madre que iba allí después del trabajo a buscar a sus amigos y allí les surgió la idea.

- Si no me equivoco su primer trabajo en la tele fue como “panelista” en un concurso de la temporada 1959-60, “Adivine su vida”, formato americano que también tuvo mucho éxito en aquella TVE primigenia, fue una toma de contacto con el medio un tanto peculiar, ¿cómo la recordaba él?
Según mi madre (yo no recuerdo esos inicios porque era muy pequeña), empezó directamente en un programa como invitado, por aquel entonces papá trabajaba en el laboratorio municipal de aguas de Barcelona y daba clases como Profesor adjunto de la cátedra de Geología Aplicada de la facultad de Farmacia.


- Su primer programa como director y presentador fue en 1962, “Nueva época” y aquí ya comenzó su verdadero “yo televisivo”. Es un espacio del que nunca se suele hablar cuando se recuerda su trayectoria y del que, por supuesto, no hay nada grabado. ¿Os habló alguna vez de ese programa o precisamente por el éxito de los siguientes él mismo lo olvidaba?
¡¡¡Sí hablaba de él!!! Fue su primer programa, claro que sí y el que le lanzó a ese mundo. No hay nada grabado porque se hacía en directo. 

- En la temporada siguiente estrenó su primer gran éxito popular con el que además consiguió el premio Ondas, “Visado para el futuro”. Fue el primer divulgador científico en obtener este galardón. ¿Qué supuso para él este programa y este reconocimiento?
Supuso realmente la posibilidad de dedicarse a algo que le apasionaba, lograr llevar la ciencia a todo el mundo. Estaba orgullosísimo de su trabajo y más que la recompensa de premios personales le encantaba la posibilidad de que eso le permitiera a él o a otros difundir materias a las que en aquel momento no tenía acceso todo el mundo (recordemos que muchos jóvenes no pasaban por la universidad en aquel momento y aún había analfabetos en España)

- De este programa saldría un libro con una tirada millonaria y que fue traducido a varios idiomas…
¡Siiiiií! ¿Lo has leído? Te lo recomiendo. Te sorprenderá su visión. No lo he buscado porque lo tengo en papel, pero lo encuentres online en pdf.


- Parece que tu padre era un hombre inquieto porque tras dos años con “Visado para el futuro” estrena otro programa bastante ambicioso, “Las fronteras de la ciencia” (1966) y que quizás era un proyecto más personal, que se acercaba más a su propia profesión…
¿Su profesión? Era farmacéutico y profesor titular de la Facultad de Farmacia de Barcelona, así que la profesión en realidad fue la de divulgador… Digamos que fue creciendo como comunicador y que en cada nuevo programa podía poner nuevos medios necesarios para hacer lo que le gustaba… ¿Inquieto? ¡Jajaja! ¡¡¡eso es poco!!! No paraba. Además de farmacéutico tenía dos años de Biología, Económicas, Física y creo que Química. Hubo una época que hasta le dio por estudiar ruso por el tema de la carrera espacial. Nosotros (y hablo en plural porque somos 5 hermanos y los 5 lo adoramos) creíamos que ya tenía ese don para la comunicación… la TV fue un medio fantástico para que lo pudiera hacer llegar a más gente, pero en su entorno a todos les gustaba escuchar a mi padre. Además era tremendamente creativo, estaba continuamente innovando.


- Ese mismo año comienza otro gran éxito, “Misterios al descubierto” que permanecería en pantalla cuatro años, algo increíble para un divulgativo en una España que todavía sufría un índice de analfabetismo elevado, ¿a qué crees que se debía el éxito de sus programas?
Como él decía siempre, hay que aprender un poco cada día… de cualquier cosa. Así que sí, Misterios al descubierto fue el programa por el que más se le recuerda, la cumbre de su carrera como divulgador científico. Su éxito… clarísimo, tenía un don. Un don impresionante para lograr que cualquiera pudiera entender los conceptos más difíciles de química, física, matemáticas o cualquier otra ciencia compleja. Su creatividad a la hora de buscar ejemplos era impresionante. Recuerdo estar en casa un fin de semana y oír a papá gritar “Niños, mamá venid por favor”. Eso siempre prometía ser divertido… “Coged todas las formas esféricas que encontréis, pelotas de todos los tamaños.  Nena (era como llamaba a mi madre) ¡una manta!” Y allí en medio del comedor, nos hizo estirar la manta para explicarnos cómo al poner una bola en el borde, ésta (por mucho que estirásemos la manta) siempre iba hacia el centro. Así explicó la ley de la gravedad en uno de sus programas.  Y ese era su éxito, su imaginación a la hora de saber contar algo a priori “tan aburrido” como la ciencia.

- Al mismo tiempo continuaba con su trabajo en la universidad, ¿cómo conseguía compatibilizarlo?  
Eso es una pregunta que deberías hacerle a mi madre, ¡jajaja! Imagino que con una mujer como ella al lado, podía compatibilizar cualquier cosa. Mi madre fue su mejor apoyo, su amiga, su crítica, su ayudante… su TODO con mayúsculas. Y también con una enorme capacidad de trabajo e ilusión por todo lo que hacía. Era la persona más optimista que he conocido en mi vida.


- Tras un parón regresa a TVE con “La prehistoria del futuro”, poético título para un programa en el que se hablaba de la “nueva ciencia”. Tu padre fue el primero en explicar, por ejemplo, la nanotecnología, ¿realmente su curiosidad era tan amplia o se debía más bien al trabajo de los guionistas?
¡Qué va! Los guionistas debían ir locos con él, jajaja. Era así, no paraba de leer, de aprender…. Si hubiera tenido la posibilidad de vivir en el mundo actual, acceder a internet….¡ufff, le hubiera encantado!

Foto Gabriel Sendra. Todos los derechos reservados
 
- Una de las características de los programas de don Luis era su estética, ¿hasta qué punto él ofrecía ideas a los realizadores o decoradores? ¿era iniciativa suya que sus espacios fueran tan visuales?
Lo que te comentaba antes… tenía ideas en todas partes y una mente prodigiosa que le permitía “ver” antes de hacerlo como podía transmitir esa idea genial a todo el mundo sin excepciones. Su preocupación por lo que llamas estética, era más la puesta en escena perfecta para que la gente de la calle entendiera lo que era un agujero negro, como funcionaba un microscopio o como en el futuro las nanopartículas dominarían la ciencia…

- Eras muy pequeña en su apogeo televisivo pero ¿cómo se vivían sus apariciones en la tele desde casa? ¿Lo veíais todos juntos?
¡¡¡Siiiií!!! Claro que sí. Lo veíamos todos en el salón con mamá y con los abuelos y los tíos en verano. No nos perdíamos ni uno. Imagínate si ya vivíamos la preparación desde casa. Además el programa se emitía antes de Viaje al fondo del mar (una serie americana que transcurría en un submarino)… ¡¡¡así que todos pegados a la tele!!! La verdad es que nos encantaba, aunque sufríamos por si se equivocaba o algo salía mal… recuerdo una vez en la que se confundió con el valor de ley de la gravedad (en lugar de 9.81 m/s² creo que dijo 98 m/s²) y lo llevamos fatal… la realidad es que nadie se dio cuenta ¡jajajajaja! solo sufríamos nosotros.

 Luis con su mujer y sus hijos

- No sé si has podido ver recientemente alguno de sus programas, en ese caso imagino que tu visión actual no tiene nada que ver con la que tenías cuando eras una niña, ¿qué sensación te produce ahora?
He podido ver fragmentos, ningún programa entero, creo que muchos se destruyeron en el incendio de Miramar y hemos intentado recuperar alguno, pero no hemos podido. La sensación, uffff increíble, aún me asombro ahora de su capacidad, del timbre de su voz, de lo que se avanzó a en su tiempo en algunos conceptos….soy poco objetiva, era mi padre y era un dios para mí.

- ¿Te sorprende de alguna manera ver lo gran divulgador que era y, sobre todo, lo moderno que resulta incluso hoy?
La verdad... ¡¡¡no!!!


- ¿Sus nietos son conscientes de su importancia en la historia de la divulgación científica en TV?
Todos los hermanos adorábamos a nuestro padre y hablamos mucho de él, continuamente, entre nosotros y con nuestros hijos. ¡Saben perfectamente que su abuelo era un crack!


- ¿Alguno de sus hijos/as ha seguido su labor?
El legado que dejó va más allá de su faceta como divulgador científico. Y aunque ninguno ha tenido la oportunidad de seguir su carrera en TV, sí que de alguna forma nos desenvolvemos bien ante medios y cada uno en su profesión hemos llegado a tener un papel que le hubiera hecho estar orgulloso.

- Sin querer entrar en intimidades, ¿cómo era personalmente?  
Ten cuidado que si empiezo, te lleno 20 folios, jajajaja. A nivel personal, papá era exactamente igual que a nivel televisivo, magnífico padre y marido, un excelente amigo de sus amigos, creativo, divertido, exigente consigo mismo antes que con los demás, educador de excelencia, un jefe con enorme liderazgo… atractivo, con una voz inigualable… ¿sigo?

 

- Él fue uno de los que explicó a las españoles la carrera espacial y por eso retransmitió desde Prado del Rey y junto a Jesús Álvarez la llegada del hombre a la Luna, apoyando los comentarios de Hermida, ¿qué supuso para él aquella jornada?
¡Siiiií! Fue genial y recuerdo muy bien aquel día, porque aunque fue Hermida el que ha quedado para la historia, fueron Jesús y mi padre los que mantuvieron a toda España levantada de madrugada con el programa que se emitió para hacer esa conexión. Para él fue un sueño, participar aunque fuera con un pequeño granito de arena en el proyecto del siglo, ¡imagínate!
Su relación con la Nasa empezó con el programa Apolo, allá por los principio de los 60. A él siempre le apasionó el programa espacial, de hecho muchos de sus programas trataron este tema. Viajó a Houston varias veces, no recuerdo si de forma especial a preparar en concreto ese evento, pero sí que tenía una buena relación con Wernher von Braun (responsable del equipo que desarrollaba los cohetes Saturno, los que impulsaban a los Apolo).

 Luis con Jesús Hermida y Pérez de Rozas, fotógrafo de La Vanguardia, en Houston

- Su última colaboración habitual para TVE fue para el informativo cultural “Hora 15” de Martín Ferrand, ¿se apartó de la tele o le apartaron?
 La verdad es que si hubiera habido propuestas que le hubieran ilusionado, seguro que habría seguido. Tenía cinco hijos y buscó la manera de mantener la familia a flote con otros proyectos. Eso es todo.

- ¿Echaba de menos su función como divulgador televisivo?
Si lo hacía nunca lo manifestó. Ya te he comentado que era tremendamente positivo, nunca le oí quejarse de nada. Todo en lo que trabajaba le gustaba y le ilusionaba. Pero imagino que sí le hubiera gustado seguir haciendo llegar la ciencia a todo el mundo

 

- ¿Tenéis la impresión de que su figura ha sido olvidada o, al menos, poco reconocida por la propia televisión?
La verdad es que sí. Es cierto que hay poca documentación gráfica de aquellos tiempos, pero cuando en ocasiones hablan de la TV de esa época y recuerdan algunos programas, echamos en falta que no salga su nombre.