martes, 24 de marzo de 2015

Juguemos al Trivial

¿Quién no ha jugado al Trivial alguna vez? Es, posiblemente, el juego cultural de mesa más conocido y sus normas son harto sencillas: preguntas de distintos temas, un tablero que se recorre en busca de los "quesitos" temáticos y una ronda final una vez conseguidos todos. Tan básico era que algún directivo se preguntó ¿y por qué no lo convertirmos en concurso televisivo? La cadena se beneficia del prestigio de la marca del juego y la compañía que lo comercializa consigue publicidad gratuita, una retroalimentación clásica en la tele desde sus inicios. En 1990 la BBC presentó la primera versión del juego y poco después llegó también a EEUU.

En 1992 TVE anuncia que Pepe Navarro regresa a casa para presentar "Juguemos al Trivial", se emitirá los domingos a última hora de la tarde y muchos críticos se preguntan por qué después del éxito de su matutino "El día por delante", el periodista cordobés ha estado ausente de la pequeña pantalla durante dos años y reaparece en un concurso modesto y con clara vocación publicitaria. La respuesta nunca llegó y a Navarro nunca se le vio cómodo en el formato.

La llegada de este juego a la tele formaba parte de una nueva táctica de TVE que consistía en ceder un espacio de emisión para que distintas compañías colocaran su programita totalmente producido a cambio de la publicidad que suponía tener su marca presente todo el tiempo, tal y como sucedía en este caso. No era la primera vez que se hacía algo así, de hecho algunos de los programas inagurales de la primera programación de la pública como "Aeropuerto Telefunken" o "La hora Philips" encajaban en esta fórmula. Ahora bien, en "Juguemos al Trivial" se daba un paso más al estar patrocinado a su vez por una marca de quesos. El decorado parecía el photocall de la presentación de la dieta de la alcachofa, vaya...
   Navarro apenas duró una temporada, ese mismo año fichó por Antena 3 para dirigir las mañanas. En 1993 Jordi Hurtado retomó el formato con algo más de presupuesto y corrigiendo algunos de los defectos que se habían criticado en la etapa anterior. Tampoco pasó a la historia, unos meses después desaparecía de la parrilla... momentáneamente porque un año más tarde se anunció la vuelta del programa pero en versión infantil diaria y presentado por Miriam Díaz-Aroca. Finalmente fue el actor Juan Carlos Martín, que ya había conducido "Vídeos de Primera", quien tuvo que controlar a parejas de adoslecentes animados por sus compañeros de instituto.
   Tres oportunidades tuvo el Trivial para hacerse un hueco entre los espectadores y tres veces que pasó totalmente desapercibido en la programación lo que demuestra que la televisión tiene sus propios códigos y para eso están los creativos específicos del medio.

Así anunciaba la BBC el primer Trivial de la tele:


viernes, 20 de marzo de 2015

El Telediario de Luis Carandell

Voz cascada, profunda, cada noticia que leía era como si una zarpa felina arañara el terciopelo pero no molestaba al oído, todo lo contrario. Su cadencia de periodista de vieja escuela era un contraste absoluto con sus compañeras de mesa en el Telediario. Luis Carandell llegó a los informativos de fin de semana de la tele pública en septiembre de 1985, con 56 años. Sustituía a otro veterano, casi de la misma quinta, Felipe Mellizo, que había dimitido de su cargo para aceptar un puesto en la agencia EFE. Sin embargo, había una gran diferencia, Carandell formaría parte de una nueva etapa en las noticias de TVE en la que nuevas caras como las de Concha García Campoy, Ángeles Caso, Manuel Campo Vidal, Carlos Herrera o María Escario revolucionarían la forma de dar las noticias. Reportajes más directos, un uso de la imagen acorde con las nuevas tecnologías, tele-prompter para leer mirando al objetivo de la cámara y no al papel... Y allí estaba don Luis, con su pinta de catedrático, chaquetas de corte clásico, corbatas añejas, cortinilla en la cabeza y perilla de viejo diputado. 

Habitualmente usaba la ironía, esa que había ido desarrollando en sus distintas corresponsalías (desde Japón a Tailandia, pasando por Israel, URSS o Egipto por citar algunas), etapa en la que había adquirido tintes de diplomático en su trato a pesar de que sus crónicas solían ser bastante aceradas. En tiempos de censura franquista había sorteado la imposibilidad de ser claro con un finísimo sarcasmo que los inútiles funcionarios encargados del control de la prensa eran incapaces de entender. Ese humor tan especial también lo había practicado en revistas satíricas de la Transición bajo pseudónimo así que no es de extrañar que, a pesar de su edad, su verbo barroco y su aspecto austero, se convirtiera en uno de los presentadores más "modernos" de aquella tele ochentera. Sin embargo, en su trabajo como presentador tuvo que comunicar noticias tristes, impactantes, luctuosas y sabía darles el tono adecuado. Fue él, por ejemplo, quien comunicó a los españoles que Tierno Galván, probablemente el alcalde más querido y respetado por los madrileños, había fallecido prematuramente (a ese momento pertenece la imagen superior).
   Carandell estuvo al frente de los TD sabatinos y dominicales dos años. Un bienio en el que consiguió el respeto de la audiencia. Era un caso atípico, el de un "debutante" en las tareas de presentación con una edad provecta para lo habitual en un medio fagocitador de juventud como la tele. Un día de 1987 don Luis dejó el decorado del mapa-mundi para ocupar el de "La hora del lector".

De repente nos quedamos sin sus Telediarios de autor y, lo que es peor, ni siquiera lo devolvieron al Congreso desde donde nos había regalado crónicas impagables, siempre con referencias al cuaderno de sesiones del siglo pasado. Su recuerdo a las palabras de Sagasta o Cánovas del Castillo eran auténticas parábolas del presente. Si ya en los ochenta los diputados quedaban en mal lugar en la comparación con la retórica de sus predecesores, los actuales simplemente no hubieran aceptado el símil.

Un ejemplo de uno de aquellos Telediarios del 85:



Y un documental en el que sus compañeros le recuerdan con un cariño que emociona:


sábado, 14 de marzo de 2015

Preselección Eurovisiva 1964

Gelu y Tito Mora en los ensayos

Sábado 18 de febrero de 1964. Tras cuatro días de ensayos y semanas de preparación, TVE presenta su preselección de canciones e intépretes para el Festival de Eurovisión de 1964 que se celebrará en Copenhague. El año anterior la intervención del famoso José Guardiola en la edición organizada por la BBC ha sido tan decepcionante como en los previos donde la participación española había pasado totalmente desapercibida y la Casa no quiere que eso vuelva a pasar. Con esta preselección, el público tendrá la última palabra así que, al menos se repartirán las culpas si la cosa no sale bien... y no salió bien.

Los cantantes Claudia y Michel

En diciembre de 1963 se había convocado el concurso de composiciones con un plazo de un mes y con unas bases entre las que se incluía la norma de que la canción debía tener "una cierta raíz española". Ciento cuarenta composiciones llegaron a las oficinas del Paseo de la Habana y un jurado compuesto por miembros de la Sociedad General de Autores, del Sindicato de la Música, críticos, representantes de TVE y RNE, directores de orquesta y el jefe de programas de la Casa (presidente del Jurado) seleccionaron diez de ellas para que fueran interpretadas en dos versiones y por cantantes distintos. Para evitar influir en el espectador se habían grabado aplausos con una duración de 15 segundos, igual para todos.

Michel canta mientras Gelu espera su turno (¿impacientemente?)

Intérpretes de cierta fama entonces fueron elegidos por la dirección de TVE para que defendieran las canciones y algunos de los compositores aprovecharon la posibilidad de decidir quién de entre ellos cantaría su composición. La racial Lolita Sevilla (aquella que entonaba lo de "Americanos, os recibimos con alegría" de la película "¡Bienvenido Mr. Marshall!"), los ídolos pop Gelu y Tito Mora, y otros totalmente desconocidos para mí como Michel, Teresa María, Claudia, Lita Torelló, Alfredo y Gardey pusieron todo su empeño en conseguir un billete para Copenhague. Como invitada estelar acudió Isabelle Aubret, ganadora del Festival dos años antes, sustituyendo a los triunfadores del 63 que cancelaron su visita por un problema de salud.

Una gran orquesta dirigida por el maestro Rafael Ibarbia (que cuatro años después se haría popularísimo gracias a ser el director residente de "Galas del Sábado") daría empaque a temas con nombres tan patrios como "Torero", "Olé", "La niña del espejo"o "El niño y el toro" y a otros más poéticos como "Estrellas en el agua" o "Luz de bengala". No faltó la canción reivindicativa ("Soy"), la profética ("Llegaré"), o la indiferente ("Todo me da igual"). La que ganó fue "Caracola" de Fina de Calderón que, casualmente, tuvo la suerte de que le seleccionaron otra canción (la de la bengala, compuesta al alimón con José Chova) así que tenía más posibilidades... o será que uno es desconfiado por profesión.

 Lita Torelló

Esta preselección fue emitida en un especial del programa de variedades de los sábados, "Gran Parada" que en aquella temporada estaba presentado por Carmina Alonso y realizado por Ricardo Arias aunque no he podido confirmar que en esta ocasión ellos también intervinieran. Federico Contreras y Enrique Monís coordinaron el dispositivo que, si nos remitimos al resultado final, tampoco fue un gran acierto. "Caracola", interpretada por el trío TNT, pasó sin pena ni gloria... o no porque justo al principio de su intervención un hombre con una pancarta anti-Salazar se coló en el escenario. Vamos, que lo de Daniel Diges no era nuevo.

Fotografías: Calderón. Publicadas en la revista "TeleRadio"

domingo, 8 de marzo de 2015

"Al habla", el concurso de las palabras de la 2

Comenzó como un espacio divulgativo sobre el lenguaje con un breve concurso a modo sección pero a lo largo de sus siete temporadas en la 2 se transmutó en un concurso acompañado de varias secciones, eso sí, todo alrededor del uso correcto del castellano. "Al habla" fue la revista televisiva de sobre la lengua desde noviembre de1998 hasta diciembre de 2004.
   Jesús Marchamalo, veterano periodista de TVE y también escritor, presentó el programa e intentó insuflarle entusiasmo a un formato que, aparentemente podría resultar árido. En realidad no lo fue, el tema no era para todos los públicos, evidentemente, pero sus directores a lo largo de sus siete temporadas se esforzaron por "vestirlo" con las mejores galas televisivas que permitían los escasos recursos destinados a un programa que se emitía semanalmente en un horario tan poco atractivo como las 17.15h.

La conocida periodista Clara Isabel Francia, presentadora de Telediario durante la Transición, dirigió la primera temporada que se centraba más en la divulgación con un punto ameno a través de secciones como "La picota", en la que se destacaban errores cometidos por personajes públicos, "El inventor de palabras", reportajes sobre escritores, o "El consultorio" con Ángeles Macua interpretando el papel de doña Nebrija (por aquello de que Antonio de Nebrija había escrito la primera gramática del español). Entrevistas y reportajes se alternaban a lo largo de media hora y la parte del concurso apenas ocupaba unos minutos pero poco a poco fue ganando importancia. No es de extrañar porque quienes se encargaban de "El juego del diccionario" eran nada menos que Guillermo Summers e Ignacio Salas. Su humor surrealista fue calando y el concurso se convirtió en la amalgama del espacio en los siguientes años, el resto de secciones pivotaban a su alrededor.
   En la segunda temporada tomó las riendas de la dirección Federico G. Serrano que ya había dirigido a Salas y Summers en "Objetivo indiscreto" y "Mitomanía" y reforzó su papel hasta que Guillermo abandonó el programa (o le hicieron abandonar, por aquello de las jubilaciones anticipadas). A Salas le acompañaron a partir de entonces Susana Hernández (ex compañera de Summers en tantos programas) y Cristina Cossío y hasta se convirtieron en una especie de Tacañones, trajes de época incluidos.

El programa contaba con la colaboración y apoyo del Instituto Cervantes, académicos como Francisco Rico y José Manuel Blecua y lingüistas del prestigio de Victoria Escandell, Violeta Demonte o Leonardo Gómez Borrego fueron consultores de honor para responder las dudas de los espectadores.
   Cuando había sobrepasado las 200 emisiones "Al habla"finalizó su trayectoria el miércoles 29 de diciembre de 2004 a las 19.30h con un especial sobre las despedidas. El por qué lo ignoro pero lo cierto es que al tiempo que decía adiós TVE anunciaba el estreno de un programa similar, "Palabra por palabra" presentado por Franzine Gálvez y que contaría también con uno de los colaboradores del anterior, Xosé Castro, nexo de unión entre ambos.

sábado, 7 de marzo de 2015

Amalia Rodrigues debuta en la TV USA

Los programas de variedades inundaban la programación de la tele en EEUU en los 50 en todas sus franjas horarias, cada cadena tenía a varios crooners protagonizando su propio show y recibiendo a artistas de distintos géneros. La competencia era tal que las grandes marcas pagaban grandes sumas para que cantantes, humoristas y magos acudieran a sus espacios patrocinados pero llegó un momento en el que había que mirar al otro lado del Atlántico para buscar nuevos invitados de renombre. Nuestra historia de hoy está relacionada con esa búsqueda.
   Eddie Fisher tenía su programa en la NBC dos veces por semana antes del informativo de las 20h de J. Cameron Swayze. Duraba 15 minutos, algo habitual en aquella época. Con esa duración se mantuvo en toda su etapa en la cadena entre 1953 y 1957.

Coca Cola era sponsor del show y por eso recibió el título "Coke Time", así permaneció incluso en la última temporada cuando el patrocinador era una compañía de cacahuetes. El programa tenía también su versión radiofónica y Eddie Fisher se convirtió en un cantante popularísimo... hasta que le puso los cuernos a su mujer Debbie Reynolds con su mejor amiga Elizabeth Taylor, a quien consolaba de la muerte de su marido, el productor cinematográfico Mike Todd. Vaya que si la consoló... aunque a Fisher aquello casi le hunde la carrera, el público le tachó de cruel y traidor. Por cierto, es el padre de Carrie Fisher, la princesa Leia.

Aunque Fisher era la estrella del show, quien lo presentaba era el actor Don Ameche (en la segunda temporada sustituido por el que leía los anuncios ante su abandono del programa para continuar con su carrera fílmica). El 1 de julio de 1953, en el episodio 19 de la primera temporada, ambos anunciaron la presencia de "la número 1 de Portugal". Hablamos, obviamente, de Amalia Rodrigues, la reina del Fado que ya estaba triunfando en varias salas neoyorquinas.

"Coke Time" consiguió la exclusiva, fue el debut de la Rodrigues en la televisión de Estados Unidos. Fue presentada simplemente como "Amalia", su nombre ya era conocido entre los lectores de la prensa del espectáculo cuyos críticos habían alabado la hipnotizante presencia de la lisboeta en teatros de renombre de Nueva York.

Cantó "Coimbra" ¡en portugués! Ameche confesaba no conocer la canción aunque Fisher le aclaraba que era "April in Portugal" que en la versión instrumental de la orquesta Les Baxter había alcanzado el primer puesto en la lista Billboard en marzo de aquel mismo año y continuaría durante 22 semanas entre los primeros lugares . Amalia actuó vestida de "portuguesa" (o al menos con la idea que los estilistas televisivos de la NBC tenían de una portuguesa típica) y en un decorado que, supuestamente, recreaba una calle de Coimbra. Charló con ellos en inglés y demostró por qué podía triunfar con el Fado en Europa, EEUU y Japón.



lunes, 2 de marzo de 2015

Doctor Who en España

Las islas Canarias han recibido estos días la visita del Doctor Who y su equipo para rodar unas escenas en Tenerife, concretamente en el Parque Nacional del Teide y en Garachico pero no es esta la primera vez que la veterana serie británica coloca sus cámaras en nuestro país. La casualidad ha querido que justo hoy se cumplan 30 años de la emisión de la tercera y última parte del serial  "The Two Doctors" rodada en Sevilla y que reunía al segundo y al sexto doctor. Sé que esto suena raro a los profanos en los intríngulis del personaje pero los espectadores fieles ya están habituados a estas coincidencias espacio-temporales de distintas encarnaciones de este Time Lord y que, dicho sea de paso, nos han dado historias desopilantes basadas en los "encuentros" de los distintos doctores con sus respectivos "companions". Precisamente el guión original de esta historia iba a reunir nada menos que a los 6 Doctores pero no pudo ser.

No fue el único cambio con respecto a la idea inicial, la trama transcurría en Nueva Orleans y buena parte del humor en los diálogos estribaba en las comparaciones entre el carácter británico y el norteamericano. Un problema de presupuesto de última hora obligó a cambiar la localización por la mucho más accesible y cercana España y se reescribió casi al completo el guión pero respetando la trama original. Robert Holmes, el guionista, era un vegetariano inflexible y creó una alegoría bastante surrealista sobre la caza, la carnicería y la comida carnívora.

No sólo repetía Patrick Troughton en su papel de segundo Doctor sino también Frazer Hines como Jamie McCrimmon, su compañero de aventuras más carismático y fiel. No hace falta decir, si os fijáis en su vestimenta, que el Doctor le había reclutado en un viaje a las Highlander escocesas del siglo XVIII. Este gaitero viajó en la serie desde 1966 hasta 1969 aunque regresó en varios episodios especiales. Éste rodado en nuestro país se convertiría en su última aparición.
   Estamos en la vigésimo segunda temporada protagonizada por Colin Baker como el Doctor y Nicola Bryant como Peri Brown. Ambos se enfrentaron a continuos rumores sobre la cancelación de la serie a pesar de que mantenía un excelente share y Baker a las críticas de algunos directivos de la cadena que no estaban contentos con su actuación. En 1986 comenzaría una nueva etapa con Sylvester McCoy al frente

Buena parte de la acción transcurría en una Hacienda a una hora aproximada de Sevilla, localización harto difícil de conseguir y que fue sólo una más de las complicaciones que se encontró el productor Gary Downie. Robos de vestuarios, actores reemplazados en el último minuto, defectos en el negativo de una escena que obligó a que los dos actores involucrados regresaran a España para rodarla de nuevo con el consiguiente gasto extra... y una española, Carmen Gómez, que se negó a llevar la ropa diseñada para su personaje. Y todo eso mientras un villano con peinado a lo Drácula de Coppola una década antes, una mala malísima vestida de Montserrat Caballé espacial y varios Sontarans se asfixiaban de calor (literalmente).

A pesar de todo, el serial "The Two Doctors" tuvo una media superior a los 6 millones de espectadores en su pase original entre el 16 de febrero y el 2 de marzo de 1985 en la BBC y 6,9 en su capítulo final. Aquí nunca se ha emitido esta aventura en la que podíamos ver a Colin Baker, Nicola Bryant y Frazer Hines paseando por las calles de Sevilla y con la Gran Catedral de Sevilla presente en algunas escenas. Fue, además, el último de los rodados en exteriores fuera de Gran Bretaña hasta 2008, cuando se rodó "Los fuegos de Pompeya" en escenarios naturales.


domingo, 1 de marzo de 2015

Turno de oficio

Drogas, delincuencia juvenil, violaciones, malos tratos... asuntos que hoy, desgraciadamente, siguen apareciendo en los Telediarios pero que a mediados de los ochenta eran una novedad para los espectadores. Por primera vez se hablaba de todo esto en los medios y la ficción, ya liberada de la censura, también comenzaba a tocarlos aunque de manera muy tímida. La llegada de la serie "Turno de oficio" cambió radicalmente este panorama. El veterano y popular director Antonio Mercero ("Crónicas de un pueblo", "La cabina", "Verano azul") tuvo la valentía de sacar adelante un proyecto basado en las vivencias de un trío de abogados de distintas generaciones adscritos a un turno de oficio, ese que permite que personas sin recursos puedan ser defendidas por abogados profesionales. Aquí no habría trapos calientes, las cosas se dirían por su nombre. Algunas de sus historias estaban basadas en casos reales y para darle mayor veracidad se rodó en escenarios naturales, por ejemplo, los juzgados de Plaza de Castilla en Madrid.

Tan arriesgada fue esta propuesta que los directivos decidieron que sería emitida en el segundo canal si bien eso no impidió que fuera un éxito y que algunos de sus episodios adquirieran una gran relevancia entre el público generando encendidos debates al día siguiente de su pase. Fueron 17 capítulos de una hora aproximada de duración emitidos entre octubre de 1986 y enero de 1987. Tanta fue su fama,a pesar de haber sido restringida al canal minoritario, que fue galardonada con el TP de Oro a Mejor Serie Nacional y uno de sus protagonistas, Juan Echanove, con el Fotogramas de Plata a Mejor Actor de TV.

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Sin duda muchos la recordarán como la serie del "pedete lúcido". En su primer capítulo, Cosme (Echanove), hijo de notario que prepara oposiciones para seguir la tradición familiar, es arrestado tras una pelea nocturna y recala en un juzgado de guardia donde conoce al Chepa (Juan Luis Galiardo) perro viejo de la justicia española que le convence para dedicarse al desagradecido pero satisfactorio turno de oficio. Cosme asegura en su descargo que no está borracho sino que tiene un "pedete lúcido", expresión que pasaría a usarse frecuentemente a partir de ese momento. Eva (Carme Elías), se convertirá en la otra cómplice de este grupo de abogados idealistas que busca la justicia universal. Completaba el reparto principal Irene Gutiérrez Caba en el papel de madre de Cosme, viuda de notario que se llevará tremendo disgusto ante la decisión de su hijo de no continuar los pasos paternos.

   Actores relevantes como Juan Diego, Fernando Guillén, Adriana Ozores o Maribel Verdú compartían cámara con otros noveles pero de gran popularidad como Antonio Flores que encarnó a un drogadicto acusado injustamente de un delito.

   En 1996 se produjo una nueva temporada dirigida por Manuel Matjí y el propio Echanove. Repetían Galiardo y Elías pero Irene G. Caba  ya había fallecido. Especial protagonismo cobraba en esta segunda parte Esperanza Campuzano como Mapi. Comenzó a emitirse los sábados tras "Informe Semanal" pero no tuvo la audiencia esperada y sufrió un calvario de cambios en la parrilla hasta que finalizó sin que nadie se diera cuenta.