martes, 23 de abril de 2019

El debatito decisivo


En febrero de 1993 Emilio Aragón se estrenó en Antena 3. Fue el fichaje más caro de aquellos inicios de la contraprogramación y el "robo de estrellas" entre canales... o eso se publicitó en aquel momento. Pasaría de ser el rostro principal de la "cadena amiga" con el "VIP Noche" como baluarte (también llegó a presentar su edición diaria infantil, "VIP Guay") a comandar el entretenimiento en la otra privada. El programa, más personal y sin centrarse en el concurso importado de EE.UU. "The Hollywood Squares" y sus famosas casillas, se denominaría "Noche, noche" y sería un sonado fiasco que apenas duraría 6 meses en antena. Por cierto, para sustituir a Emilio, Telecinco contrataría a Gomaespuma para el "VIP Noche" y el experimento tampoco funcionó. Dos fracasos entrelazados.


La razón por la que traigo aquí un programa fallido (aunque con buenas intenciones, todo sea dicho), es porque también tuvo sus aciertos. Tras el famoso cara a cara entre Felipe González y José María Aznar en la misma cadena el 24 de mayo de 1993, el equipo de Emilio Aragón aprovechó la ocasión para montar el suyo propio, "El debatito". Esta vez no serían dos aspirantes al Gobierno de la Nación los que comparecerían sino dos niños, eso sí tan circunspectos como los adultos. La realización imitaba la del famoso (y hasta ese momento inédito) encuentro entre los políticos: entrada en plató haciendo el paseíllo y posado ante los fotógrafos aunque en este caso todos eran también tiernos infantes.


Pero ojo, que no os confunda su aparente bisoñez, estos mini-políticos traían la lección mejor aprendida que sus sosias adultos. Su entrada en el Estudio 10 de las instalaciones de Antena 3 en San Sebastián de los Reyes (considerado durante años un plató gafado lo cual sirvió de débil excusa a muchos para sus derrotas en los audímetros) fue con aplomo. El señor García prometía que si votaban a su partido, el curso comenzaría en enero y finalizaría en marzo, una promesa potente, sin duda. 


El señor López contraatacó poniendo sobre la mesa las mentiras de su adversario: "Dijo usted que me da vergüenza hablar con las chicas y traigo aquí el vídeo de la Comunión de mi primo donde se puede ver cómo hablo tranquilamente con mi vecina Vanessa". Un fact check en toda regla avanzado a su tiempo. "El debatito decisivo" fue, sin duda, una inspiración genial del equipo de guionistas y, además, ejecutado con la rapidez a la que hoy nos tiene acostumbrado el equipo de "Polònia" en TV3 pero que hace 26 años no era tan común. 
   A pesar de fugaces destellos de un humor inteligente y bien tratado, "Noche, noche" no consiguió su hueco entre la audiencia. Antes del verano terminó temporada y nunca más se supo de él. Sin embargo, Emilio Aragón tenía un as en la manga que sería uno de los mayores éxitos de la cadena el siguiente curso, "El gran juego de la oca". 

viernes, 19 de abril de 2019

Teresa de Jesús


Tres meses de ensayo, diez de rodaje en cine, localizaciones en Ávila, Baeza, Burgos, Cáceres, Salamanca, Segovia, Sevilla, Toledo y Úbeda, casi 10.000 metros cuadrados de decorados construidos en los derruidos Estudios Buñuel, un reparto excepcional encabezado por Concha Velasco y Emilio Gutiérrez Caba. "Teresa de Jesús" es la serie de la Semana Santa de TVE por excelencia. Estrenada el 12 de marzo de 1984 consta de ocho episodios. En su emisión original finalizó el 30 de abril. 


Este fue un empeño casi personal de la directora Josefina Molina, una amante de la estética que siempre concibió su trabajo televisivo y cinematográfico como una oportunidad divulgativa. Desde que entró en TVE por casualidad proveniente de la Escuela Oficial de Cine fue la ayudante del genial y malogrado Claudio Guerín. Quizás también fue su más digna sucesora en aquella UHF (hoy la 2) con obras como  "Metaformosis" de Kafka en 1969 o "Casa de muñecas" dos años más tarde. Con la colaboración indispensable de Carmen Martín Gaite en el guión se dispuso a reflejar las dudas y también el martirio al que se sometió a sí mismo la famosa mística española. 


Una asombrosa Concha Velasco protagonizó una de nuestras ficciones más prestigiosas. También la elección de la actriz fue una obstinación de la directora y a tesón no le iba a la zaga la Velasco que, como ella misma reconoce, cuando quiere un papel, lucha por él hasta el final. De aquel tesón compartido nació una serie hoy difícilmente repetible, no sólo por su ambición y medios, sino también por su contenido y forma de enfocarlo. Una ficción personalísima pero pensada para un amplio público heterogéneo. Desde su estreno ha sido repuesta en múltiples ocasiones. La última (si no me equivoco) fue en 2015 para conmemorar el V centenario del nacimiento de la monja santificada. El reparto lo completaban Emilio Gutiérrez Caba como San Juan de la Cruz, Francisco Rabal, Héctor Alterio, María Massip (la voz de Ingrid Bergman en "Casablanca"), Silvia Munt y, curiosidad, Gracita Morales, una sorpresa en un dramático. 
   Por cierto, todos aquellos críticos que aplaudieron a la estrella vallisoletana por su impecable trabajo y reconocieron que se habían equivocado al prejuzgarla como una actriz incapaz de abordar semejante rol, no tardaron nada en ponerla a parir por aparecer en octubre del año siguiente luciendo piernas y cantando frivolidades en la revista "El águila de fuego" en la misma pantalla. Quizás no se daban cuenta de que para ella había pasado mucho tiempo desde que había finalizado su labor como Teresa. El montaje se había alargado más de lo previsto y su emisión tenía que coincidir con la Semana Santa. En todo caso, ella siempre defendió que precisamente eso demostraba su versatilidad. Y tenía toda la razón.


domingo, 14 de abril de 2019

Felipe vs Aznar. Round 2


El 31 de mayo de 1993 se celebró la segunda convocatoria del debate electoral entre los dos candidatos a la presidencia, Felipe González y José María Aznar, una semana después del primer round de esta lucha verbal por el Gobierno de la nación. A la sazón era el segundo cara a cara televisado de este tipo de la historia de nuestra tele, demasiado retardo si lo comparamos con otros países europeos y no digamos ya con respecto a EE.UU. Si el primero fue en los estudios de Antena 3 (como ya hemos contado aquí), éste fue en Tele 5 (lo de "Telecinco" es posterior), en aquel momento se ninguneó a la cadena pública... como parece que va a suceder esta vez también si no se le pone remedio. 


Luis Mariñas, el director de informativos del canal, fue la elección lógica para moderar el encuentro aunque como ya le había sucedido a Manuel Campo Vidal siete días antes, su trabajo estaba tan constreñido por los acuerdos a los que habían llegado PSOE y PP para aceptar el duelo que prácticamente se limitaba a dar paso a los distintos temas y controlar que los tiempos fueran equilibrados. El presentador recordaba años después que tuvo un sufrimiento extra: había tanto nerviosismo en aquel plató que el técnico de sonido le incrustó (literalmente) el pinganillo en su oreja. Tuvo que esperar a la brevísima pausa de cinco minutos para que una maquilladora le extrajera el molesto objeto con unas pinzas. 


Si en el anterior debate la prensa había llegado a la conclusión unánime de que el Presidente de Gobierno había quedado en evidencia ante el aspirante popular, esta vez Felipe se tomó en serio su comparecencia ante las cámaras y se preparó a conciencia. Hasta eligió mejor su camisa, una azul que daba mejor en pantalla que la blanca que había lucido en Antena 3. 


El líder del Partido Popular había sido beligerante en el primer enfrentamiento mientras que un González cansado de un viaje y sin prepararse los datos necesarios (y previsibles) para defender su gestión se vio acorralado. Esta vez se invirtieron los papeles, Aznar decidió adoptar un tono más sosegado, más "presidenciable" le dijeron sus asesores. Fue un error porque Felipe decidió atacar, responder con cifras lo que no había contestado en la cita anterior y dejar en evidencia a su contrincante al recordarle que en su programa no se incluía ni una sola línea que explicara qué harían con los desempleados, 3.300.000 en aquel momento, a pesar de criticar continuamente al Gobierno por su inoperancia en este asunto. También le echó en cara su postura cambiante con respecto a la ley del aborto. 


Más de diez millones de espectadores, un 75,3% de la audiencia, vieron aquel debate que comenzó a las 22.36 y se alargó hasta la 1.15 de la madrugada, más de una hora con respecto a lo previsto. Un enorme decorado basado en una estación de Metro de Nueva York que había llamado la atención de Valerio Lazarov (el director de la cadena) y que pidió reproducir fue el escenario; dos mesas frente a frente para evitar que se repitiera la situación del debate anterior, ante el continuo desprecio visual de González a Aznar que provocaba un continuo salto de eje en la realización. Lazarov quería organizar el primer encuentro pero al final le convencieron de que conseguiría más share si se encargaba del segundo, así fue. En cuanto al ganador de aquellas elecciones, fue el PSOE aunque el agotamiento de aquel Gobierno era evidente y los siguientes comicios se adelantaron. En 1996 no hubo debate y Aznar consiguió la Presidencia. 

sábado, 6 de abril de 2019

Arozamena y Prego. "Al cierre" y sus reencuentros"


Menos de un año en antena fue suficiente para convertir "Al cierre" en uno de los programas informativos más importantes de la Transición. Aquel espacio con el que se cerraba (literalmente) la programación de la Primera Cadena de TVE y que duraba entre cinco y quince minutos era una especie de cita obligada entre los españoles que querían una traducción sencilla de los cambios que se estaban produciendo a toda velocidad en la España de 1981/82. El éxito radicaba, sin duda, en sus dos presentadores, Victoria Prego y Joaquín Arozamena que, por primera vez en nuestra tele, no leían las noticias, las contaban. Por eso fueron portada de varias revistas de la época, entre ellas, "TP" y eso era todo un símbolo. Decía la revista en julio de 1981, apenas cuatro meses después de la puesta en marcha del programa:"Su Al cierre encanta a todo el mundo, tanto por la habilidad del resumen de noticias como por el desparpajo y al mismo tiempo la seguridad con que lo presentan. Aquello del "si breve, dos veces bueno" es sentencia que se cumple con creces en el caso de Victoria Prego (las señoras primero) y de Joaquín Arozamena. La concisión con que él presenta en resumen el tema del día y la facilidad con que ella cuenta las cosas sin mirar casi nunca al papel, nos encanta al personal, que esperamos hasta el final de la emisión para saber "de qué ha ido la guerra" y cómo nos la explican ellos". Y de eso iba el asunto, de explicar y no de recitar, nada más y nada menos, por eso crearon escuela. Aquella pareja fue el reflejo ante las cámaras de lo que se estaba viviendo en la sociedad, una nueva personalidad, más natural, menos encorsetada, más liberada estaba dirigiendo el país, dejando en el camino lo más carpetovetónico de los años precedentes. Ambos no sólo presentaban sino que además él era director y ella subdirectora y además... los únicos integrantes de la redacción del programa.


Un mínimo decorado, con un par de paneles de madera delante de un ciclorama. Dos mesas de profesor de colegio. Arozamena y Prego. Lo preciso, lo indispensable. Con un horario que variaba entre las 23.30 y las 00 h se presentaban cada día con unos medios mínimos pero con unas ganas tremendas de hacer su trabajo. "La mayor dificultad con la que nos encontramos para elaborar Al cierre se debe a la infraestructura técnica de los informativos, que creo que es insuficiente. Las satisfacciones que obtenemos son, al mismo tiempo, fruto de los problemas que atravesamos a diario. Siendo un equipo tan reducido de personas, sólo nos queda una posibilidad, ser como un matrimonio. O te llevas bien o terminas a bofetadas. De momento, nos llevamos estupendamente. La pena es que, dada la cantidad de trabajo que tenemos que realizar, apenas si tenemos tiempo para comunicarnos personalmente. Son pocos los momentos que tienes para reflexionar sobre tu propio trabajo, y esto puede conducir a perder un poco la perspectiva de conjunto. Tanto Victoria como yo tenemos un sentimiento numantino y autónomo. Los errores los podemos repartir y tocamos a más en las alegrías. La escasez de tiempo con la que trabajamos repercute en la falta de planificación. Somos un comando que todos los días da un golpe de mano. Tengo mi planteamiento teórico sobre cómo debería hacerse este trabajo pero volvemos a chocar con el escaso tiempo que tenemos. ¿Cómo vamos a planificar una gran batalla si tenemos que estar todo el día corriendo?" confesaba Joaquín en el número de "TP del que era portada.


Y continuaba Victoria con la autocrítica en la misma revista: "Nosotros damos noticias que no se han dado en otros informativos, porque las noticias que se producen a última hora de la noche no las podemos cubrir si tenemos que realizar los 15 minutos del programa, seleccionando imágenes, dejando tiempo para el maquillaje y la elaborando las informaciones. A este respecto se podría decir que estamos desprotegidos". La mayor preocupación del director estaba muy clara: "Encontrar el equilibrio entre precisión, exactitud y sencillez para que nos entiendan todos, sobre todo aquellos a quienes sólo les llega la información televisiva. Para conseguirlo, me preocupa la selección de las noticias, su valoración y su ordenamiento. Hay que respetar las exigencias de la audiencia. A esa hora, el espectador está muy fatigado, lo cual disminuye su capacidad de atención. Hay que darle un crucigrama de noticias resuelto". Tanta profesionalidad y empatía con el televidente dieron como resultado que el espectador, por fin, entendiera la actualidad y eso se reconoció en premios, artículos y portadas como la de la revista "Antena TV" que lo definía sin rubor como "El mejor informativo". Ojo, el mejor en unos años en los que el horario de late-night no existía y para un espacio de un cuarto de hora. Posiblemente esto escociera a los compañeros que contaban con más presupuesto, equipo y duración. 


El por qué un espacio que estaba siendo tan popular y acaparando un prestigio inusual para los informativos de la Casa no continuó tras el cese de Fernando Castedo como director general de RTVE (fue él quien lo puso en marcha) es incomprensible. Quizás los nuevos gerifaltes querían revolucionar con otras armas pero la medida fue un error, a tenor de lo que vino después. Meses más tarde se anunció que la pareja repetiría pero ya como responsables del noticiario de la Segunda Cadena y a las 22 h. De ese proyecto nunca más se supo. A Joaquín le tocó volver al Telediario y a ella compaginar el cultural "El arte de vivir" y las entrevistas de "Españoles" en la siguiente temporada. Nunca más volvieron a presentar juntos pero sí que se reencontraron en los estudios de TVE en dos memorables ocasiones ante las cámaras. La primera en 2004 en el "Carta de Ajuste" de José María Íñigo. Allí Prego reconoció que si tuviera que elegir un compañero de andanzas televisivas sería Arozamena por lo mucho que se había reído con él.


En 2016 volvimos a verlos al alimón. Fue en la "Gala 60 años juntos" que celebraba el aniversario de TVE y que presentaba Raffaella Carrà. Durante ese especial se fueron sucediendo unos breves vídeos paródicos recordando la actualidad de cada década recreando los Telediarios de cada época con presentadores actuales. Para el último reapareció esta mítica pareja en el estudio actual del informativo de la 1. Fue un momento especial que nos recordó que la honradez con el espectador es el mejor instrumento para un periodista. 
   Elijo para finalizar este artículo la inteligente (y humilde) reflexión que dejó Arozamena en el libro"Las cosas que hemos visto. 50 años y más de TVE" (Manuel Palacio  (Ed). IORTV 2006): "Los que hacíamos televisión y el mundo periodístico en general se atribuye una función trascendental en la transición democrática más allá del tradicional cuarto poder atribuido a la información. Quizás tendemos por una entrañable solidaridad corporativa a exagerar nuestro papel. En el caso de televisión creo que se jugó un doble papel: ansiolítico para las mareas sociopolíticas que se ponían en marcha y pedagógico para transmitir conceptos elementales y a través de ellos valores fundamentales. Se contó (algo que se tiende a ignorar) con la receptividad de la sociedad española que era un campo sediento, abierto y bien dispuesto a la lluvia de conceptos y valores". 

Revivamos su reencuentro en "Carta de Ajuste":



Agradezco a @ColeccionTV la cesión de las portadas de las revistas Antena TV y TP y el reportaje de esta última

sábado, 30 de marzo de 2019

50 años de Eurovisión 1969, la primera transmisión de TVE en color


50 años de esta imagen icónica en nuestra cultura popular, medio siglo se ha cumplido del triunfo de Salomé en el Festival de Eurovisión de 1969 junto a las representantes de Reino Unido, Países Bajos y Francia, primera y única vez de un cuádruple empate con 18 puntos (muy lejos quedaban las puntuaciones de cientos y cientos de puntos a las que estamos acostumbrados hoy). Aquella fue la segunda y también postrera ocasión en la que nuestro país (o más bien nuestra televisión, que de eso se trata) consiguió alzarse con el triunfo en este festivo concurso musical y la única en la que se celebró aquí, en concreto en el Teatro Real de Madrid. 


Pero además de todos esos datos que el público medio conoce bastante bien, celebramos también un aniversario importante para la historia de TVE: la primera vez que retransmitía en color y para toda Europa. No fue el primer programa que se produjo en color, de eso ya hemos hablado aquí, pero nunca antes se había emitido en directo y mucho menos en conexión con Eurovisión. Y eso no fue algo fácil, no ya técnicamente, sino políticamente. No olvidemos que estábamos en plena dictadura franquista y que algunos países no estaban muy conformes con enviar a sus delegaciones a un país donde no existía la libertad de expresión. Manuel Fraga Iribarne, entonces Ministro de Información y Turismo, vio en esto una oportunidad extraordinaria de limpiar la imagen del Régimen aprovechando la campaña publicitaria que podía suponer la organización del certamen. Años después se supo que se destinaron cien millones de pesetas (600.000 euros) al evento. Para hacernos una idea y según datos que maneja el historiador televisivo Manuel Palacio, con esa cantidad se podrían haber financiado doce largometrajes. 


Los profesionales más expertos en cuestiones internacionales se encargan del Festival, Artur Kaps (el director del Clan de los Vieneses, director de "Amigos del lunes" y de los programas de Herta Frankel entre otros muchos) produce, Ramón Díez (con la categoría de primer realizador de la Casa, muy apreciado en toda Europa por la limpieza de sus retransmisiones deportivas) dirige y realiza, Bernardo Ballester se encarga de la escenografía (complicada tarea porque no puede modificar nada del escenario del Real), César Fraile (con reconocida experiencia cinematográfica) ilumina, Amadeo Gabino elabora la escultura de la estrella que preside el decorado y Laurita Valenzuela (que por entonces había regresado a la tele tras un período cinematográfico) presenta con mucha espontaneidad (dentro del encorsetamiento de la época, claro). 


A Salomé se la eligió a dedo pero hubo un concurso para seleccionar la canción. Precisamente "Vivo cantando" era la que menos la convencía pero entre los gerifaltes le hicieron comprender que ese tipo de frivolidades eran las más adecuadas para este festival y no la balada dramática que ella quería interpretar. Y acertaron. Aquí la vemos posando con una de las cámaras durante los múltiples ensayos que se realizaron en las semanas previas y no es baladí la foto porque aquellos aparatejos también fueron noticia en aquellos días de marzo de finales de la década de los sesenta.  


En varios países de Europa ya se emitía en color con regularidad y en España se hablaba desde hacía años de esa posibilidad pero el debate estaba entre los dos sistemas que regían en el continente por entonces, el SECAM y el PAL y no era una mera cuestión técnica sino también política, era una guerra entre Francia y Alemania. Unos meses antes se anunció que TVE efectivamente realizaría el Festival en color pero no se supo hasta unos días antes que sería con el sistema alemán. La unidad móvil sería Philips y habría una gigante pantalla de 20 metros en la sala de prensa del Real para que los periodistas acreditados pudieran ver la retransmisión en rutilante colorines. 


Aunque resulte increíble, sólo se utilizaron cuatro cámaras, ¡cuatro! para este programa, nada que ver con las decenas que se usan hoy, al menos dos estaban montadas sobre grúa y eso permitía una mayor movilidad. Cada una tenía tres plumbicones y esto, amigos, suena a lenguaje de los Electroduendes. Para hacernos una idea, cada cámara de blanco y negro tenía un tubo, mientras que las de color tenían tres, denominados plumbicones, que producían tres gupos de señales: rojo, verde y azul. Cada cámara tenía un codificador que convertía esas tres señales primarias en una compuesta. El resultado fue magnífico, visto con ojos de hoy ni siquiera parece un color "de tele" sino más bien cinematográfico, casi de Technicolor. Y precisamente ahora que se cumplen las cinco décadas de aquel acontecimiento, la web del Archivo RTVE ha recuperado íntegro aquel festival ¡a todo color!



Y para más disfrute del eurofan, también han rescatado una fragmento del programa de reportajes "A toda plana" en el que se explicaba cómo se estaba preparando la fiesta eurovisiva.


sábado, 23 de marzo de 2019

"Nuestra semana", el resumen madrugador

La pequeña redacción de "Nuestra semana" al completo: José Luis López, Adela Cantalapiedra (también presentadora), Celina Velasco y Elke Widmayer

Con la inaguración de la programación matinal en 1986 una pequeña revolución se produjo en TVE. De repente había que "rellenar" huecos en la parrilla que antes, simplemente, no existían. Durante la semana la cosa se organizó entre el "Buenos días", "Por la mañana", culebrones, los dibujos animados y la programación territorial, era lo que se había estudiado durante meses y finalmente, con mucho esfuerzo, se pudo llevar a cabo pero ¿qué pasaba los fines de semana? Parece que con eso no se contaba y no era suficiente con repetir los grandes programas del prime-time. Los sábados hasta ese momento casi comenzaban con "La bola de cristal" a eso de las 11 pero a partir de enero de aquel año la carta de ajuste daría paso a las 8.30 a un nuevo informativo con el título de "Nuestra semana". Si tenemos en cuenta que ese mismo día a las 21h se emitía el veterano "Informe Semanal" en una de sus etapas más populares, con Mari Carmen Gª Vela en la presentación, no tiene mucho sentido que ya hubiera otro resumen mucho más madrugador pero... había que cubrir horas y horas. Esta fue una solución provisional que apenas se mantuvo una temporada en antena. En realidad, era un popurrí de noticias ya emitidas en los Telediarios y en otros programas como el propio "Buenos días", "Estudio Estadio" (obviamente las deportivas) o incluso en el transgresor "Metrópolis" (las culturales). Pero atención porque según la memoria anual de RTVE: "Trata de ser ágil y ameno en la medida de lo posible para evitar aburrir al telespectador a esa difícil hora de la mañana de cada sábado. Por eso, este informativo trata de no incluir catástrofes o desgracias que puedan inquietar a la audiencia (sic) y sí, en cambio, noticias agradables y algún videoclip de actualidad". Es decir, que los gerifaltes de la Casa se preocupaban mucho por la audiencia sabatina y su bienestar. 
   El equipo del programa era mínimo, no olvidemos que era un corta y pega, y ni siquiera tenían asignado un plató, las presentaciones se grababan en la propia oficina que tenían destinada. Adela Cantalapiedra, que también formaba parte del equipo de redacción, era su presentadora. Recordemos que ella también había ejercido esa labor a principios de la década en Informe así que los vínculos con ese espacio se hacían aún más estrechos.

Así fue su primera emisión:



sábado, 16 de marzo de 2019

Felipe vs Aznar. Round 1


Era el 24 de mayo de 1993. Por fin se organizaba el primer debate electoral televisado en nuestro país. Con mucho retraso con respecto no sólo a EEUU sino también con otros países europeos, sí, pero nuestra historia democrática no había permitido muchos alardes en este sentido y una vez "asentada" y tras una época en la que en los platós se discutía sobre todo y entre todos en un ambiente de franca competencia pero de cierto respeto (recordemos ejemplos clarísimos como "La clave", "Cara a cara" o "Debate"), los políticos habían cogido miedo a eso de enfrentarse ante las cámaras. Pero aquel año el candidato del PP, José María Aznar, no tenía nada que perder y el del PSOE, Felipe González, necesitaba una limpieza de imagen. El presidente del Gobierno pensaba que aquel contendiente sería fácil de lidiar y podría demostrar, una vez más, que sabía cómo encandilar con sus palabras. Eran los responsables máximos de los dos partidos mayoritarios, a Julio Anguita (Izquierda Unida) ni siquiera se le invitó a la fiesta.


Aquel era el momento preciso y tras muchas negociaciones se empezó a vislumbrar la posibilidad de que esa vez habría batalla verbal. Pero no iba a ser en el escenario lógico, la televisión pública. Fueron las privadas las que se llevaron el gato al agua (¿en compensación de qué?) y, por lo tanto, deberían ser dos encuentros y no sólo uno. Valerio Lazarov quería que el primero fuera en Tele 5 (así se escribía entonces) pero alguien le convenció de que el segundo tendría más audiencia. Finalmente sería Antena 3 la que organizaría esa primera cita y la titularon tal cual, "El Debate", ¿para qué darle más vueltas? Lo moderaría Manuel Campo Vidal, que había sido director de los informativos de la cadena hasta ese mismo año pero que ya estaba inmerso en la creación de su Canal Internacional. 


Jesús Hermida presentó el programa previo en el que se explicaban las arduas negociaciones que habían sido necesarias para llegar a ese punto. Los asesores de ambos partidos habían estipulado una cantidad absurda de exigencias que despertaron el morbo de la audiencia. Nos enteramos de que el estudio debía tener una temperatura de 20º para que los contendientes no pasaran frío pero tampoco calor y evitar así el riesgo de sudar (habían aprendido del error de Nixon contra Kennedy). La altura de las mesas y las sillas también fue medida, la colocación de las cámaras y, por supuesto, de las luces. El decorado no debía tener colores fuertes que distrajeran la atención ni tener nada que recordara mínimamente a los símbolos de cualquiera de los dos partidos. Vimos en aquel especial cómo los pintores del estudio daban los últimos retoques ante los encargados políticos tras las pruebas de cámara. En realidad eso se debió a que los consejeros socialistas al ver que predominaba el azul exigieron que se difuminara porque aseguraban que era una clara alusión al color del partido contrario. 


El fondo que tendría cada uno de los rivales sería similar, se combinaban los azules, los verdes y los amarillos sobre un ciclorama en el que un relieve con el logo de la cadena destacaba en el plano medio pero se perdía en el primer plano. Estaban enfrentados pero no frente a frente, las tres mesas formaban un triángulo que también recordaba al logo pero que, sobre todo permitía una mejor realización. Sin embargo, nadie tuvo en cuenta un detalle: si uno de los debatientes decidía dirigirse al presentador en vez de a su adversario se producía un salto de eje, es decir, que si se pinchaban los planos de uno y otro seguidos parecía que José María estaba a la izquierda de Felipe y no enfrente y viceversa. Desgraciadamente esa situación se produjo varias veces y encima daba la impresión de que no querían verse las caras. 


Olga Viza tomó el relevo de Hermida, que estaba en el control de realización, desde la entrada al plató. Ella fue retransmitiendo la llegada de los aspirantes a la presidencia desde un atril, explicando que antes tenían que pasar por maquillaje y que además dispondrían de un tiempo en sus respectivos camerinos para los consejos de última hora de sus asesores. El protocolo de llegadas y de reparto de turnos había sido estipulado previamente incluidas las pausas para la publicidad que serían aprovechadas para nuevas consultas, como si aquello fuera un ring y los consejeros sus sparrings. La entrada al estudio fue de una gran emoción, un momentazo televisivo. La grúa captó la entrada de los oponentes y a toda velocidad nos mostró que aquel ruido extraño que escuchábamos en casa se debía a la multitud de fotógrafos que habían sido acreditados para captar el histórico encuentro. Olga daría paso a una primera pausa que serviría para desalojar del plató a los periodistas gráficos, en el estudio sólo se quedarían los técnicos imprescindibles para no "desconcentrar" a los políticos, todo era tan emocionante como exageradamente solemne. Y acartonado, pero eso lo sabríamos después. 


El debate estaba dividido en cinco bloques: nacional, internacional, social, económico y educativo. Los tiempos estaban medidísimos y el moderador apenas podía intervenir, simplemente repartía turnos y controlaba que los tiempos se igualaran. Después de tanto esperar, el público, el votante en definitiva, se sintió un poco engañado, aquello no era un debate, era un monólogo por parte de cada uno de ellos y el presentador ni siquiera podía hacer su trabajo y redirigir, repreguntar. Pero como no estábamos acostumbrados, aquello ya nos pareció un avance. Hubo destellos de un verdadero debate cuando González y Aznar se salían de su papel. La ofensiva inesperada del líder del PP ante un desprevenido (y después supimos que agotado) dirigente del PSOE nos hizo vislumbrar sus verdaderas personalidades. 


9,6 millones de espectadores siguieron el combate dialéctico, un récord para la cadena que sería superado una semana después en Tele 5. Al finalizar Felipe se apresuró a acercarse a su oponente para darle la mano, un gesto que no parecía estar previsto puesto que al realizador le pilló desprevenido con un plano general y con Campo Vidal acercándose a ambos y tapando el apretón. Del siguiente round, ya hablaremos...