jueves, 23 de marzo de 2017

"Sin fronteras", las entrevistas vía satélite de Soler Serrano


Si hubo un profesional reputado en el género de la entrevista televisiva entre los 70 y los 80 fue, sin duda, Joaquín Soler Serrano. Su ímprobo trabajo en el programa semanal "A fondo" durante varios años fue reconocido en su momento y hoy en día constituye un documento excepcional, un catálogo de lujo de conversaciones íntimas con grandes personajes del siglo XX. Pero en ese inmenso listado faltaba un tipo muy concreto: el del estadista internacional, el político que decidía, el hombre (no había muchas mujeres que ejercieran ese rol por entonces) cuya palabra era tenida en cuenta no sólo en su país sino en la esfera mundial. Por eso, el inquieto y estajanovista trabajador que era Soler Serrano se inventó un nuevo título para añadir a su currículum, "Sin fronteras". Y el programa cumplía lo prometido: "Pretendía aproximarnos de modo vivo y vía satélite a los personajes definitorios del mundo noticioso y crítico en que se inscribe nuestra realidad. Ir a las fuentes, sin fronteras ideológicas o físicas, para ver y conocer, haciendo de vehículos a treinta millones de españoles que también quieren y deben ser informados, y entrar en contacto con los personajes a quienes correspondió el privilegio de escribir la historia" decía el propio Joaquín en su libro "Personajes a fondo" (Planeta, 1987). En definitiva, se trataba de presentar de forma mensual una charla en directo desde cualquier lugar del mundo con un político de gran relevancia. 


El primer invitado fue Henry Kissinger, ex secretario de Estado Norteamericano que respondió a las preguntas (sin límites) del periodista español desde los estudios de la International Communications Agency en Washington, justo frente a la Casa Blanca. Precisamente usando ese fondo comenzaba su emisión "Sin fronteras" el 25 de enero de 1980 en directo. Allí, el presentador explicaba al espectador cuál era el propósito de su nuevo proyecto y daba pasa a una semblanza de Kissinger que ya esperaba en el estudio... aunque esa silla podría haber estado vacía: "El programa estuvo a punto de ser suspendido al avisarme TVE desde Madrid que la hora convenida (...) se retrasaría unos 60 minutos debido a no sé qué problemas surgidos con el alquiler del satélite que debía utilizarse para la conexión. Kissinger mandó llamar a su secretaria para cancelar su compromiso ante esta falta de seriedad. Tuve que ir a su oficina para ver si era posible que el hombre reconsiderase su decisión, lo que me obligó a hacer un montón de llamadas telefónicas para consensuar el retraso de unas reuniones previstas en el Capitolio con gran antelación" explicaba el comunicador en el ya citado libro.  


Finalmente, a las 22.30 hora española comenzó el programa realizado desde Washington por David Cohen en el que se abordaron cuestiones de estricta actualidad que el poderoso ex Secretario de Estado supo campear para no decir nada que le granjeara grandes problemas en su país pero simulando ser muy claro y directo en sus respuestas. No en vano, estamos ante uno de los hombres que más poder acumuló durante dos Presidencias del Gobierno y que supo nadar entre cuantas aguas fueran necesarias y sobrevivir inteligentemente a pesar de acumular unas cuantas polémicas en su historial. 


Este primer programa fue el que marcó la dinámica que seguirían los siguientes de la serie. Se utilizaron dos sets para dividir también estéticamente las dos partes de la conversación que estaban separadas entre sí por una pausa publicitaria. De los siguientes programas tan sólo uno más se realizó en un plató televisivo, el de Joseph Luns, secretario general de la OTAN en aquel momento. Pero hay que aclarar que tan sólo se realizaron cuatro "Sin fronteras". Los otros invitados fueron el rey Hussein de Jordania (mayo de 1980) desde el Palacio de Ammán y Omar Torrijos, expresidente de Panamá desde su casa a orillas del mar en la base militar del Farallón. 


El porqué de la breve vida de este programa es sencillo: TVE no ayudó a que esta emisión tan especial, quizás no confió en sus posibilidades o, simplemente, le pareció algo demasiado complicado alterar la programación cuando los invitados confirmaban con tan poca antelación y la contratación de los tiempos de conexión vía satélite exigía una producción muy eficiente. En definitiva, faltaron ganas y confianza en un producto que merecía mimo. Como cuenta Joan Munsó en la biografía que escribió sobre Soler Serrano para Planeta en 2003: "poseyó la calidad, y por supuesto el atractivo, de las grandes entrevistas de Joaquín pero no tuvo una continuidad regular. Sólo se emitió cuando fue posible dialogar con algún personaje de excepción y cuando la conjunción de los "astros" de Prado del Rey (siempre imprevisibles) favoreció la salida al aire de una nueva edición."

   Recientemente Archivo TVE ha colgado en su web el primer programa de "Sin fronteras" lo que nos da una idea del esfuerzo que supuso ponerlo en marcha en 1980: 


jueves, 16 de marzo de 2017

El mapamundi del Telediario


Telediario, mapamundi de fondo. Una cosa va ligada a la otra de forma inmediata para el espectador veterano porque la relación entre esa cabecera y el uso del atlas como decorado viene de lejos, prácticamente desde el inicio de la televisión. Si bien en los primeros informativos de nuestro país (todavía sin el nombre que después se populizaría y que se convertiría en marca exclusiva de TVE) una simple cortina o un tablero eran el único decorado, a partir de 1957 ya se comienza a usar el planisferio, primero pintado y después con un mínimo relieve tal y como se puede percibir en esta foto de Jesús Álvarez, pionero de estos servicios de noticias televisivos. 


A principios de los 60, ya superada la etapa primigenia de la tele nacional, el Telediario ya tiene tres ediciones de una duración aproximada de media hora cada una. Como no se dispone de un equipo de reporteros y la técnica y escasos medios no permitían reportajes sobre cada noticia ni conexiones en directo había que añadir secciones a la habitual lectura del parte de RNE (el único aprobado por la dictadura) con alguna foto como única imagen de apoyo. Por eso era habitual la inclusión de entrevistas o la colaboración de "analistas" afectos al régimen que daban la visión gubernamental de la actualidad. La presencia de más personas en el estudio además del locutor obligaba a ampliar el exiguo decorado y hacerlo un poco más atractivo así que el mapa se hace más grande, las dos dimensiones se hacen más evidentes y se colorea de forma adecuada para que en la emisión en blanco y negro se note bien la diferencia (técnica que hoy muchos desconocen). En la foto vemos a Eduardo Sancho con un invitado en 1960. 


Durante una temporada larga que abarca desde finales de los 60 hasta principios de los 80, el globo terráqueo desaparece de las escenografías del TD aunque no de otros programas informativos. Predominan las maderas, los fondos neutros y, sobre todo, las cortinas. En los 70 comienza a generalizarse el uso de las pantallas, bien de enorme tamaño (1971-72) o en chroma key (1975-77) y también se reparten los monitores televisivos en decorados llenos de relojes. Puntualmente encontramos algún planisferio como en esta fotografía de Pedro Macía a principios de los 70. No nos engañemos, la mayoría de las veces era una proyección en la pantalla para indicar que comenzaba la sección de Internacional. 


A mediados de los 80 una nueva generación de periodistas aparece en pantalla. Manuel Campo Vidal, Concha García Campoy (en la foto), Ángeles Caso, Elena Sánchez, María Escario, Paco Lobatón ponen cara a la revolución informativa en TVE y las escenografías también cambian. Y, cómo no, vuelve el atlas, esta vez en tonos grisáceos sobre una cuadrícula, una idea que se reutilizará en los noventa. 


Tras una temporada en la que se simula un control de realización, un decorado con tonos azules, grises y maderas sirve de fondo para las noticias y casi al final de esa época se incorpora un mapa de forma muy sutil y elegante, un silueteado con bombillas minúsculas tal y como se puede apreciar en esta imagen del TD3 con Pedro Altares y Muntsa Balfegó.


En 1994 se estrena uno de los decorados más recordados del Telediario, un diseño de María Jesús M. Iruretagoyena que es a la vez una modernización del usado 9 años antes y la versión patria del que tenía en aquella época el noticiario nocturno de la NBC presentado por Tom Brokaw. Debido a las prisas por estrenar nueva etapa no se llegó a tiempo de colocar el mapa físico en relieve y los primeros días los espectadores sólo veían la base que lo albergaría, sin ningún tipo de volumen. En realidad este fondo sólo aparecía en los planos generales y durante el fin de semana en algunos medios puesto que en los laterales había dos líneas de monitores. De este precioso decorado se hicieron adaptaciones para los Informativos Territoriales, la primera vez que se unificaba la imagen de las noticias de la cadena pública. 


Ricardo Vallespín diseñó la siguiente escenografía con la petición expresa del flamante director de SS.II. de la Casa, Sáenz de Buruaga, de "americanizarlo". Así tuvimos la interpretación patria de la imagen CNN imperante en 1996. Por supuesto, no faltó el mapa, primero en amarillo sobre fondo azul y más tarde (tal y como se ve en esta foto con Almudena Ariza y Pedro Sánchez Quintana) con la misma fórmula que unos años antes, con iluminación que silueteaba los bordes. En este mismo decorado se incluía otro enorme atlas a la derecha en azul oscuro sobre claro que se veía en los planos generales y también servía de fondo para los deportes de la tercera edición con J.J. Santos. 


Ese decorado a la americana fue heredado por el equipo de Urdaci que más adelante lo cambió por otro presidido por varias pantallas gigantes pero... a la derecha (¡sorpresa!) había un mapa en relieve totalmente infrautilizado.
   El actual set del Telediario, del que ya hemos conocido tres versiones partiendo de la misma base, ha incorporado un mapa físico en varias capas, con iluminación entre ellas para potenciar la dimensionalidad y en el Matinal vemos otro en la gran pantalla tal y como se puede comprobar en esta foto de la presente temporada.
   Estos son los ejemplos más reconocibles pero no los únicos y es que desde siempre en todas las cadenas del mundo este patrón es el más habitual hasta tal punto que damos por hecho que si hay un mapa de fondo, estamos ante un informativo.

domingo, 12 de marzo de 2017

"Dora, Dora", Dame Edna a la española

Joan Monleón como Dora acompañada por el director del programa y  Gracita Morales. Foto cedida por @ArchivoRTVE

Ricachona descarada y snob. Soberbia, clasista y totalmente ajena a los sentimientos ajenos. Vividora de rentas en un mundo totalmente paralelo a la realidad diaria de la clase media. Así era Dora, el personaje interpretado por el actor valenciano Joan Monleón en un magazine estrenado en la medianoche del 22 de abril de 1994 en la Primera Cadena de TVE. Con tales virtudes era difícil que esta antipática anfitriona consiguiera triunfar y, efectivamente, así fue. Aunque el programa completó el ciclo contratado de 13 programas (una temporada) no alcanzó la audiencia deseada ni tampoco cumplió el propósito de divertir al espectador con una tertulia distendida con famosos en los que la presentadora espoleaba a los invitados con sus continuas impertinencias. En realidad, todo se quedó a medias a pesar de los buenos propósitos iniciales. La idea, sobre el papel, era buena: darle una vuelta al género del magazine en una época en la que en la cadena pública proliferaban este tipo de espacios. El exponente más popular era, sin duda, "¡Hola Raffaella!" pero en otros formatos también se incorporaba un sofá con importantes personalidades, como en "¿Qué apostamos?". En este caso se pretendía parodiar el género y buscar el lado más canalla y atrevido de los convidados, permitiéndoles apearse de su medida imagen pública y jugar con la connivencia del ingenio demoledor de Joan Monleón travestido en insoportable señorona. ¿Qué fue lo que no funcionó? 


El invento falló por una razón muy simple: no era un proyecto ideado por Monleón ni por el director del programa sino la versión (descafeinada) de un famosísimo programa en el mercado de habla inglesa. Dora era la españolización de Dame Edna, un personaje creado por el humorista australiano Barry Humphries en los 50 y que había ido creciendo poco a poco durante décadas. En los 70 ya había aparecido en varios especiales televisivos de la BBC y en los 80 ensayó distintas fórmulas de programas comandados por esta insoportable (y por eso mismo descacharrante) mujer que culminaron en "The Dame Edna Experience" en la cadena privada inglesa ITV y en "Dame Edna's Hollywood" ya en los 90, inmediatas referencias de nuestro "Dora, Dora". 


La propia Edna definía sus programas como un monólogo continuamente interrumpido por extraños. Esos "extraños" eran actores, cantantes o comediantes tan famosos como Sean Connery, Cher, Roger Moore... A la dama le sonaban de algo pero para evitar confusiones solía ponerles una pegatina en el pecho, como si fueran concursantes del "Un, dos, tres" vaya... Ese gag también se incorporó a la versión española pero no fue el único. Desde el vestuario (incluidas las estrambóticas gafas), la amiga del internado suizo que hacía las veces de criada y que nunca soltaba una palabra, el decorado que simulaba un ostentoso dúplex, todo eso aparecía en "Dora, Dora". El problema es que era una adaptación y faltaba personalidad propia. Joan Monleón era muy popular en Valencia desde los 70 y gracias a Canal 9 y sus inefables concursos se había convertido en un famoso televisivo pero... no era Barry Humphries y Dora no era Dame Edna.
   No obstante, este programa dejó algunos momentos memorables y divertidas conversaciones con personajes tan reconocidos como Mónica Randall, María José Cantudo, Francisco, Armando Manzanero, Lucho Gatica, Adamo, Miriam Díaz-Aroca, Emma Ozores, Juanjo Puigcorbé, Ágatha Ruíz de la Prada, Raúl Sender o Fernando Romay.
   Por cierto, quizás la idea más inteligente de esta adaptación fue la elección de la actriz que interpretaba a la "amiga" muda de Dora: Gracita Morales que tan famosa se había hecho por su aguda voz.

Así se promocionó el programa:


Y así era una emisión cualquiera de Dame Edna, personaje que sigue apareciendo en cadenas inglesas y americanas con bastante asiduidad:
 

lunes, 6 de marzo de 2017

Teatro: "Las entretenidas" de Mihura


En 1976 la grabación de espacios dramáticos había disminuido considerablemente en los estudios de TVE. Recién estrenada la Transición (con mayúsculas) los programas de debate y entrevistas habían copado el interés de los programadores y, sobre todo, del público. El famoso "Estudio 1" había perdido su periodicidad y por eso cada vez que se emitía una nueva adaptación teatral se adscribía a epígrafes tan generales y simples como "Teatro". Este es el caso de "Las entretenidas", uno de los escasos ejemplos que encontramos en el último trimestre del año junto a "El burlador de Sevilla". Además, otro cambio se estaba produciendo en Prado del Rey, la utilización progresiva del color en los programas de entretenimiento y más paulatina en los informativos. Esta versión de la obra de Mihura fue una de las primeras grabadas ya con este sistema. 


Julia Martínez era Fanny, la protagonista, una "entretenida", o sea, la amante de un respetable médico o, más bien, su mantenida puesto que el hombre ni siquiera estaba casado. Después de cuatro años juntos se enfrenta a una desagradable noticia, Pepe quiera dejarla y eso ella no puede permitirlo. Las argucias de él para romper la relación sin escándalo y de ella para evitar la ruptura forman el grueso de la trama pero la cosa aún se complica más cuando aparecen el futuro suegro (o no) de Pepe y otras mantenidas. Además, la doncella de Fanny está dispuesta a levantar al vecindario (parece ser que lleno de "entretenidas") en armas ante la injusticia. ¿Acaso no es su señorita una mujer mona, divertida y cumple con lo que se espera de ella? ¡Pues entonces con qué derecho la va a abandonar!
   Este texto es un perfecto ejemplo del desbordante talento de Miguel Mihura para la comedia más disparatada partiendo de la más fina observación de la realidad. Es testimonio veraz (aunque exagerado hasta el absurdo) de unas costumbres muy arraigadas en la España de 1962, fecha en la que se estrenó en el Teatro de la Comedia de Madrid. Y precisamente por eso hoy quizás resulte complicada para el público más joven. Es una obra tan coyuntural que difícilmente se puede convertir en "universal".




A pesar de que es tremendamente graciosa, no es uno de los clásicos indiscutibles del maestro y resulta sorprendente su elección para ser representada ante las cámaras precisamente en plena Transición.
   El otro gran protagonista de la obra es Ricardo Merino, un habitual de los dramáticos televisivos que debido a su prematuro fallecimiento en 1994 con tan sólo 59 años no es muy reconocible hoy en día. Siempre eficaz, con una voz inconfundible (en sus últimos años también se dedicó al doblaje) y con una habilidad especial para la comedia, consigue en esta adaptación una perfecta sincronía con su compañera Julia Martínez sin llegar a la exageración habitual en las representaciones mihurianas. Como secundarios de lujo nos encontramos a dos excelentes actores, de esos que cada vez que aparecían en un dramático televisivo sabías que iban a clavar su papel al tiempo que su arrolladora personalidad iba a estar muy presente, o sea, lo que en la profesión se llama "robaplanos". Hablo de Julia Trujillo y Valeriano Andrés, prestigiosa actriz de teatro ella y pionero de la tele él. No me resisto a recordar un dato bien conocido, fue la voz de Herman Munster en el doblaje realizado para "La bola de cristal".


Otro atractivo para los espectadores de TVE era el reencuentro ante las cámaras de dos miembros de famosísima "La casa de los Martínez". Mari Carmen Yepes, la doncella, había interpretado durante 4 años a la hermana de Julia, por entonces Julita. Otra pequeña sorpresa era la intervención en un brevísimo papel de Elena Fernán-Gómez, hija de María Dolores Pradera y Fernando Fernán-Gómez que tan buenos (y surrealistas) momentos nos ha brindado en las Galas de los Goya al recoger los premios en nombre de su padre. 
   Luis Calvo Teixeira dirigía y realizaba "Las entretenidas", que se emitió el lunes 27 de diciembre de 1976 a las 21.35 h entre "Estudio Estadio" y el informativo "Última hora". 


viernes, 3 de marzo de 2017

Al galope


¿Se puede hacer un programa sobre hípica? Y, parafraseando a los Hernández y Fernández, yo aún diría más: ¿se pueden incluir pronósticos para la Quiniela en ese espacio? Eso debieron pensar los gerifaltes de TVE en 1984 porque desde enero colocaron a las 20 h cada viernes (un excelente horario) "Al galope" que ofrecía precisamente eso, información sobre las carreras de caballos y los vaticinios para la siguiente semana para la recién estrenada QH, o sea, la Quiniela Hípica. Nada fue casual en esta apuesta por la divulgación repentina de este deporte. El principal promotor de esta idea fue el director de la Primera Cadena en aquella época, Gonzalo Vallejo que a la sazón era copropietario de una cuadra de caballos y, atención, socio de la Sociedad de Fomento, es decir, el organismo que regulaba las carreras. Eso sí, TVE no regaló esta publicidad al hipódromo español que, por cierto, no se encontraba precisamente en su mejor momento, sino que se llegó a un acuerdo para que el 10% de las ganancias de los beneficios de la Quiniela fuera a parar a las arcas (siempre ávidas de dinero) de la tele. Teniendo en cuenta que ya en la segunda semana de emisión los datos afirmaban que la recaudación se había incrementado un 30% con respecto a la semana anterior, no debió ser mal negocio. 


Dos veteranos de la pantalla pusieron rostro y voz a este programa que, sobre todo, pretendía divulgar y popularizar las carreras de caballos, Marisa Abad y Daniel Vindel. Locutora fija de la Casa ella con grandes éxitos recientes en su trayectoria como "Gente joven", "Cosas" y "Blablabla" y colaborador intermitente desde los 60 él con clásicos juveniles como "Cesta y puntos", "Subasta de triunfos" y "Torneo" en su cartera, la pareja demostró su buen hacer a pesar de su inexperiencia en este terreno tan especializado. En la segunda temporada se incorporó un nuevo elemento, la yegua "Doña Trote", una marioneta de Alejandro Milán (responsable también de los Electroduendes y Lorenzo Pinchadiscos, entre otros) retirada de la competición por su edad a la que su veteranía le daba carta blanca para los pronósticos con comentarios, por cierto, muy ácidos sobre sus antiguos compañeros de cuadras. Sorpresa produjo la elección del director, Octaviano Griñán, especialista en caballos por afición, absoluto novato en la televisión y de profesión inspector de policía. Afortunadamente el subdirector y realizador, Francisco Sastre, no sólo suplía esa carencia sino que además tenía bastante experiencia domando cámaras. 
   El esquema de "Al galope" era sencillo: los primeros quince minutos eran informativos y divulgativos y el último cuarto de hora se dedicaba a la Quiniela. Este programa se complementaba con la retransmisión de las carreras desde el Hipódromo de Madrid, el de Sevilla y el de San Sebastián dependiendo de la época del año. 
   Para Marisa Abad este programa supuso un importante cambio en su vida puesto que se enamoró del director y contraerían matrimonio. Además, fue su primer contacto con Loterías y Apuestas del Estado, su siguiente y longevo destino profesional. "Al galope" se mantuvo hasta 1987 en antena. 

domingo, 26 de febrero de 2017

La unión hace la fuerza


"La unión hace la fuerza" fue el primer gran concurso de TVE. Seis años se cumplían desde el inicio de la tele en nuestro país y los espectadores se habían cansado ya de concursos culturales donde había que demostrar un conocimiento exhaustivo de la historia, la naturaleza, la geografía o la actualidad. Amén de algunas excepciones en las que se jugaba al azar o usando el ingenio, la retentiva o la mímica, los concursos en nuestro país eran bastante simplones. Por eso, en octubre de 1964 y oteando los espectaculares programas de países vecinos, TVE realiza un ímprobo esfuerzo para adaptar un gran éxito francés, "La tête et les jambes" y añadirle un elemento del italiano "Campanile Sera". Del primero se utilizaba la fórmula básica: un equipo respondía a preguntas y cuando fallaba era auxiliado por un deportista, es decir la fuerza ("les jambes", las piernas) ayudaba a la cabeza ("la tête") y sólo su unión podría llevarles al triunfo. Eso sí, cada vez que se acudía al deporte, se exigía un esfuerzo superior con lo que el cansancio acumulado podía ser enorme, de ahí que a las semanas del comienzo, los deportes elegidos por los participantes requirieran menor desgaste, como el tiro con arco. Del formato italiano se usó la idea de enfrentar a dos poblaciones que, en el caso español, representaban a su provincia y no sólo a su pueblo. El concurso, pues, se dividía en dos partes, la intelectual se realizaba desde un plató y la física desde un estadio donde se ubicaba una unidad móvil, todo un alarde técnico para una tele todavía muy modesta. 


El programa comenzó con Alberto Oliveras de presentador, popularísimo por su radiofónico "Ustedes son formidables" pero novato ante las cámaras. Teniendo en cuenta la dificultad de este programa, con continuas conexiones con el exterior y sus correspondientes retardos, la elección de alguien sin experiencia televisiva sonaba arriesgada. Si a eso añadimos la pasión de los equipos que, ante cualquier fallo, se despertaba furibunda y susceptible, tenemos el cocktail perfecto para enervar al pobre Oliveras y así sucedió enseguida, con una reclamación en directo del representante valenciano, según cuentan las crónicas "extemporánea y fuera de tono". Otras discusiones y protestas se sucedieron y antes de cumplir el mes en antena, el comunicador dimitió de su cometido. Le sustituyó Mario Beut (en la imagen superior) demostrando una templanza inaudita. Su serenidad y diplomacia ayudaron a que el concurso continuará hasta su final casi dos años después con enorme éxito pero con las mismas dificultades.   


Uno de los momentos más emocionantes se produjo en los cuartos de final que enfrentaron a Mallorca y Navarra representados en la parte física por un ciclista, Guillermo Timoner, y un aizkolari, Patxi Astibia. El ciclista superó al cortador de troncos aunque a la final llegarían A Coruña, con el nadador Carlos Bremón, y Zaragoza con el piragüista Martín Martín que se llevaría el gran premio. 
   "La unión hace la fuerza" fue seguido con emoción por la audiencia pero el enorme gasto y las complicaciones técnicas no animaron a la directiva a renovarlo. Tendríamos que esperar hasta 1968 para encontrar otro concurso de igual éxito, "Un millón para el mejor". Como se realizaba en directo y no era habitual guardar copias, no se conservan imágenes o, al menos, no están localizadas. 

miércoles, 15 de febrero de 2017

La Mary Poppins televisiva de 1949


Julie Andrews no fue la primera Mary Poppins de la pantalla aunque sí será la que quede en el recuerdo para siempre (y con méritos más que demostrados). 15 años antes de que se estrenara el famosísimo film producido por Walt Disney que marcó un punto de inflexión en el cine familiar, ya se había emitido en televisión una adaptación de la obra de P.L. Travers. Esto puede sorprender incluso a los más acérrimos fans de la película dirigida por Robert Stevenson porque no es un dato muy divulgado, quizás por los intereses comerciales de la poderosa productora californiana o porque este programa no se conserva. Lo cierto es que ya es hora de otorgar a Mary Wickes el honor de haber sido la primera Poppins que pudieron ver los espectadores.

Eso sucedió el 19 de diciembre de 1949 en el espacio "Studio One" de la CBS. Referencia indiscutible de nuestro "Estudio 1", este contenedor de adaptaciones de clásicos de la literatura primero y de textos escritos ex profeso para él después, es un clásico de la televisión que durante sus diez de emisión (1948-1958) congregó millones de espectadores y dio su primera oportunidad a muchos directores que más tarde se convertirían en grandes cineastas y a guionistas que marcarían el devenir de la primera edad de oro del medio. Por supuesto no podemos comparar los medios con los que se realizó esta primera versión de las aventuras de la niñera británica con los que Stevenson contó en los sesenta gracias al entusiasmo de Disney por este proyecto. A pesar de que el programa se emitió en directo, con todos los inconvenientes que eso supone, no se arredraron e incluyeron una escena con el inevitable vuelo de la Poppins. Por supuesto, y a tenor del magnífico testimonio que nos ofrece la foto superior, la cuerda que sujetaba a la actriz fue evidente para la audiencia a pesar de la poca definición que ofrecían los monitores a finales de la década.


La Mary encarnada por Wickes (también Mary) no tenía mucho que ver con la de Andrews (Julie). Estaba mucho más cercana a la de los libros originales de Travers (Pamela), es decir, una niñera estricta, displicente con los adultos, ligeramente cínica y poco empática con los niños... y aún así, entrañable. Sobria pero... encantadora. La versión fílmica dulcificó muchísimo esta imagen y eso fue motivo de discusión entre la escritora y el productor, tal y como se explica en la película "Saving Mr. Banks" con Emma Thompson y Tom Hanks de protagonistas. Allí, por cierto, en las secuencias en las que la autora recuerda su infancia, vemos a la tía que le inspiró el personaje y comprobamos que era mucho más arisca que la niñera prácticamente perfecta que habíamos amado gracias a la interpretación de Julie y, por lo tanto, se asemeja mucho más a la versión primigenia de este "Studio One".

 

A Wickes le acompañaban en el plató E.G. Marshall como el patriarca, posteriormente famoso gracias a la serie "The Defenders" y al que muchos recordamos como el Presidente de los EE.UU. de "Superman II" y los más cinéficos como uno de los jurados de "Doce hombres sin piedad" de Sidney Lumet (adpatación fílmica de otro "Studio One"), Valerie Cossart como su mujer (sin entonar la canción sufragista que sería compuesta por los hermanos Sherman para la película), David Opatoshu como Bert, que en esta ocasión no sería un deshollinador y hombre-orquesta sino un vendedor de cerillas y los niños Iris Mann y Tommy Rettig como Jane y Michael Banks. Tommy sería cinco años más tarde el protagonista de la primera serie de "Lassie", casualmente el director de esta Mary Poppins se encargaría de la segunda etapa de esa serie canina, la de 1964, ya con otro protagonista. 

   Mary Wickes tuvo una amplísima carrera hasta su muerte, poco después de haber puesto la voz a una de las gárgolas de la versión disneyana de "El jorobado de Notre Dame" y encarnar a la hermana Mary Lazarus en "Sister Act" pero nunca perdonó que Disney no le diera la oportunidad siquiera de hacer una prueba para su película. Ella siempre consideró que tenía derecho a, como mínimo, intentar repetir su papel para la gran pantalla. 

   Como no se conserva esta Poppins del 49, os ofrezco un bonus, la adaptación rusa de 1983. Sí, no me he confundido, versión RUSA y de los ochenta. No hace falta entender el idioma para comprobar que es un sindiós tan bestial que hipnotiza a los espectadores más sensibles a encontrar la belleza entre la mugre: