viernes, 15 de abril de 2016

"El bosque encantado", J.M. Barrie en TVE. 1961


¿Se imaginan que algo mágico les permite cambiar su vida, tener la oportunidad de ser aquello que habían soñado? Esta es la premisa de la obra "El bosque encantado" de James M. Barrie, autor de "Peter Pan" y del que el resto de sus obras parece que ha quedado totalmente oscurecido en la historia teatral. El 13 de octubre de 1961 TVE emitió una adaptación de este texto en su espacio "Gran Teatro", justo después del popular concurso "Ayer noticia, hoy dinero" y antes de la tercera edición del Telediario. La NBC ya había tenido gran éxito con sus versiones en directo (y en color) de la historia del niño que no quería crecer protagonizadas por la actriz Mary Martin pero nuestra tele no estaba en disposición de tal alarde de efectos especiales así que para representar a Barrie había que elegir algo más modesto... aunque con su punto de misterio e irrealidad.
   "En esta comedia hay dos climas: uno real y otro fantástico. Este no es arbitrario, no es una evasión de la realidad sino un ácido corrosivo de la realidad, o sea, un medio de resaltar lo que es más profundo que la realidad aparente; de manera tal que el bosque al que los personajes hacen una visita a en la noche de San Juan, no es otra cosa que un medio dramático del que el autor se vale para mostrarnos y mostrar a los personajes mismos su autenticidad. Cuando se enfrentan a sí mismos entran en una nueva etapa de su vida" aseguraba Juan Guerrero Zamora, adaptador, director y realizador de esta obra para televisión. El reparto lo formaban Carmen Bernardos, Pastor Serrador, Marta Santaolalla, Giove Campuzano, Elena María Tejeiro, Jesús Puente, Modesto Blanch, Luis Lasala y Tina Gascó. Como era norma en aquella época, se realizó en directo desde el Paseo de la Habana y sólo tenemos constancia de su existencia gracias a la hemeroteca.

miércoles, 13 de abril de 2016

Noticias Antena 3 con Olga Viza y José Antonio Gavira


Fueron la pareja perfecta durante dos temporadas. Olga Viza y José Antonio Gavira desentumecieron las Noticias de las 15h en Antena 3 desde 1993 a 1995 con una complicidad que traspasaba la pantalla y que se aprovechaba de sus, en apariencia, muy distintas personalidades. Esa supuesta diferencia a la hora de comunicar la actualidad se convirtió en complementaria casi desde la primera jornada conjunta y consiguieron luchar en buena lid contra su principal competidor, la Primera, y venciendo a los compañeros de Telecinco. La serenidad natural de la Viza unida a la sobria formalidad de Gavira eran dos engranajes que encajaban perfectamente y que se distendían en la despedida para dejar a los espectadores con una sonrisa y cierta tranquilidad tras haber visto los desastres mundiales.


Olga Viza era ya una veterana de TVE cuando la cadena privada de San Sebastián de los Reyes la fichó en 1992, justo después del pelotazo de los JJ.OO. de Barcelona donde ella había brillado en las retransmisiones junto a Matías Prats. Aunque empezó el informativo de mediodía en solitario, apenas un año después los jefes decidieron ponerle compañía, la de un joven periodista con experiencia en los informativos de la televisión autonómica Canal Sur. A los pocos meses de aterrizar en Antena 3, Gavira declaraba a la revista TP sobre su partenaire: "Como ves nos llevamos muy bien. Pero he de confesar que me trae mártir, va como loca por los pasillos y no hay quien la siga. Es odiosa, madruga más que nadie y se va la última, es insoportable. En serio, estoy muy contento y lo que se puede destacar de ella, como directora, es que antes de tomar una decisión pregunta al resto de la gente qué opinamos. Eso sí, luego hace lo que le da la gana, como debe hace una buena directora, naturalmente".


A la audiencia de Noticias 1 le sorprendió la soltura de este jovencísimo desconocido para los que no vivían en Andalucía. Parecía que llevaba toda la vida contando lo que pasaba en el mundo con ese grave timbre. Cuando se supo que había sido el doblador de Son Goku para Canal Sur muchos se sorprendieron por su versatilidad. Estaba claro que sabía cómo utilizar ese don natural pero muy bien entrenado que era su voz. Sobre él Olga hablaba con el mismo tono jocoso para TP: "Es una molestia, tengo poco sitio en la mesa y en el despacho y lo del teléfono es lamentable... pero me trae el café por las mañanas y por eso le perdono. Ahora en serio, creo que José Antonio aporta al informativo seguridad (...) Cubre todos mis defectos".


La llegada de Gavira a este noticiario fue precipitada y apenas tuvo tiempo para adaptarse. "Es difícil incorporarse a un equipo que lleva un año trabajando pero tengo experiencia, ya que he estado en media docena de empresas y bueno, esto es un volver a empezar" confesaba en la entrevista mencionada. Viza apostillaba: "Y que conste que no le hemos ayudado nada. Es como una carrera de fondo a la que se incorpora un corredor cuando se lleva media carrera ya disputada. Lo que pasa es que ahora nos saca dos cuerpos". 
   En 1995 la pareja se deshizo porque Gavira se pasó al prime-time para presentar "Se busca", un programa de sucesos que era como una versión sensacionalista del "¿Quién sabe dónde?" de Paco Lobatón destinada a buscar a delincuentes con la ayuda de los ciudadanos. Aunque el periodista intentó dotar de cierta credibilidad al asunto con su apostura y seriedad la cosa no fue por buen camino. En la siguiente temporada fue sustituido por Tico Medina en una operación absurda que se saldó con un considerable bajón de audiencia y su cancelación definitiva. Gavira desapareció de Antena 3 y en los últimos años lo hemos visto en Castilla la Mancha TV. Además recientemente retomó su papel de Goku en las películas de Dragon Ball  Z "La batalla de los Dioses" (2014) y "La resurrección de Freezer" (2015). También se ha dedicado a la política como candidato de UPyD a la Junta de Castilla la Mancha en 2014.
   Olga Viza continuó en solitario en las Noticias de Antena 3 a la hora de comer hasta que en 1998, con la llegada de Buruaga, fue "degradada" a acompañar al jefe en la edición de las 21 pero sólo en la información deportiva aunque aquello duró poco y la temporada siguiente copresentaría en las mismas condiciones y en todos los contenidos. En 2001 vuelve al mediodía y nada menos que con su amigo Matías Prats. En 2003 y tras década como una de las caras de la información del canal, se despide de su audiencia en pleno ERE.

jueves, 7 de abril de 2016

Simone Signoret, la primera jueza de la tele


"Espero no hartar al público que cada sábado verá a la misma buena señora durante seis semanas". Así de humilde y tras una brillante carrera cinematográfica se presentaba ante su primer trabajo en una serie televisiva la genial Simone Signoret. Aunque ya había interpretado dos dramáticos de forma excepcional en los años sesenta, la televisión no le había interesado demasiado pero la llegada del guión de "Madame le juge" (que podríamos traducir como "La señora juez" aunque perderíamos algo por el camino) cambió su parecer. Élizabeth Massot es una abogada retirada que acaba de enviudar. Su marido fallece de forma accidental y Massot decide retornar a la vida legal pero esta vez como jueza de instrucción. "A lo largo de mi carrera he interpretado prostitutas, criadas y un montón de criaturas más. Por lo tanto no había ningún motivo para rechazar este personaje de juez en eterno equilibrio entre su vida personal y la profesional" le decía al corresponsal de la revista "TeleRadio" en París, Sergio Berrocal. En realidad, junto con la rotunda presencia de una actriz de carácter y mirada magnética como la Signoret, ése era el gran atractivo de la serie: además de sus asuntos en el juzgado, Massot tenía que resolver sus problemas personales que se iban desentrañando poco a poco.

Chabrol explica algunos pormenores del guión a la protagonista

Para esta ambiciosa producción se contrató a seis directores distintos, uno por capítulo, y todos con gran experiencia. Empezando por el genio de la comedia Édouard Molinaro (en un trabajo curioso dentro de su filmografía), continuando con el clásico Claude Barma (pionero de la TV francesa, adaptador de Shakespeare, realizador de "Los tres mosqueteros" con Belmondo y "Belphegor, el fantasma del Louvre"), la sensible y combativa Nadine Trintignant, el genial e imprescindible Claude Chabrol y para finalizar, Philippe Condroyer (un veterano del que destacamos una rareza en su producción: "Tintín y las naranjas azules", rodada en España). Decía Chabrol en pleno rodaje: "Signoret confrontará su vida privada, su vida de mujer, con la de juez de instrucción. Será la eterna lucha de la mujer para preservar su intimidad cuando se ejerce una profesión tan delicada". Algunas de las historias se basaban en hechos reales pero transformados convenientemente para que encajaran con las necesidades de la trama principal .

   La emisión comenzó el 11 de marzo  de 1978 por la cadena pública Antenne 2 y finalizó el 15 de abril. La presencia de Signoret en la televisión fue todo un acontecimiento... aunque demasiado fugaz.


sábado, 2 de abril de 2016

Cruz Delgado, el maestro humilde

  
Cruz Delgado es algo más que un nombre, el de aquel director que hizo más digerible el Quijote a los niños, el que consiguió que en los noventa se cantara aquello de “Esto tiene mucho ritmo, esto es música” al son de cuatro animales cantarines. Es una marca como también lo son otros nombres propios: Walt Disney, Hanna-Barbera, Walter Lantz… Es un marchamo de calidad en la animación con un estilo plenamente reconocible por los espectadores infantiles de las generaciones que van desde los sesenta hasta los noventa. Algunos pensarán que estoy exagerando con la comparación. En realidad no estoy equiparando a nuestro paisano con los norteamericanos, entre otras cosas porque Cruz se encontró con muchas más dificultades para desarrollar su pasión (convertida con mucho tesón en su trabajo) y tuvo que bregar con presupuestos ínfimos para desarrollar obras mucho más que dignas. Con 86 años está viviendo una etapa de reconocimiento inesperada. La aparición del libro “De Don Quijote a los Trotamúsicos” (escrito por su hijo y Jorge San Román y editado por Diábolo) ha provocado un efecto nostálgico entre los lectores y también entre los medios que desde hace meses lo entrevistan. Este libro era necesario para establecer una bibliografía fiable sobre la obra del que, quizás, ha sido el único director de animación español con una carrera larga y con varios éxitos en su cartera. 

Cruz revisa fotogramas junto a Félix Cascajo, amigo y compañero que le convenció para montar su propio estudio a la vuelta de Bruselas

Delgado es un humilde impenitente. Ha conseguido vencer con sonrisa contagiosa su timidez y este regreso a la actualidad le sorprende hasta el desconcierto. No obstante, como ha sido maestro de animadores y ejerció como profesor en la ECAM (Escuela de Cinematografía y del Audiovisual de la Comunidad de Madrid) es consciente de que su figura es un ejemplo para nuevas generaciones y que este tipo de volúmenes ayudan a documentar una parte de nuestra historia fílmica que es generalmente ignorada. Por eso acceda amablemente a las entrevistas aunque se note que nuestras preguntas le siguen descolocando. En una larga conversación telefónica, Cruz reconoce la importancia que ha tenido en su carrera la televisión: “Ha significado mucho para mí porque precisamente los primeros dibujos animados que produjo TVE fueron los de un personaje mío, Molécula aunque anteriormente ya había hecho Villancicos de España y América, unos cortos de un minuto o así.” Efectivamente, en 1968 realiza la primera serie de producción propia destinada específicamente para televisión en nuestro país. “Molécula” era un viejo y querido personaje que había creado como protagonista de historietas para la revista “Ama” y con el que después experimentó en varios cortos cinematográficos: “Fue un éxito pero luego cambió el equipo de dirección de infantil y juvenil y a la nueva persona al cargo no le interesaba y no se renovó. Pero eso ha pasado en TVE desde que se fundó. Igual que hoy no existe programación infantil. Son cosas que dependen del que dirija en el momento, lo que piense, lo que crea que le gusta más a la gente… Tenían que haberse hecho más episodios de Molécula”.


Cuando Cruz Delgado coloca esa pica en Flandes que supone Molécula en la programación infantil de nuestra tele, ya es un profesional experimentado. Tras unos comienzos totalmente autodidactas trabaja en los célebres y prestigiosos Estudios Moro, premiados en todo el mundo por sus excelentes spots. “Los primeros años fueron muy difíciles y complicados. Estuve cuatro años en los estudios Moro y al mismo tiempo iba haciendo experimentos por mi cuenta con la truca. Fueron varias etapas, muchas horas, mucha afición, mucha ilusión. Fui pasando esas etapas hasta conseguir montar mi propio estudio para la realización de películas de animación. La primera fue “El gato con botas” en 1963 y a partir de ahí publicidad, televisión, cortos con José Ramón Sánchez. Todo hasta el gran proyecto del Quijote, una gran responsabilidad. En Moro se trabajaba mucho. Aquello fue una novedad tan importante que se tuvieron que montar dos turnos para completarlo. Aquellos famosos filmlets de varios minutos. Allí nos acostumbramos a tener cierta rapidez en la producción porque en la publicidad te encargan algo para hoy. Aunque yo he hecho mucha publicidad también en mi estudio nunca tanta como Moro o Pablo Núñez. Piensa que he hecho cuatro largos.”

En 1961 recibe una importante oferta para trabajar en Belvision, la productora de animación más importante de Europa. Era consciente de que era una gran oportunidad pero tenía sus dudas, tantas que los belgas tuvieron que insistir hasta que en 1962 aceptó imponiendo varias condiciones: “La oferta era muy interesante. Se pusieron en contacto conmigo a través de un amigo dibujante que trabajaba allí. Me hicieron varias pruebas, les interesé y estuve un año como ayudante de animación para la película “Pinocho en el espacio” (coproducción con EE.UU.) No quería irme de España pero me di cuenta de que no podía rechazarlo, no sólo económicamente sino por la experiencia de trabajar con artistas de otros países. Allí empecé a hacer contactos y retomé mi trabajo como historietista y trabajé para Spirou, Tintin y Junior. Al regresar a España me volví con esa colaboración y la continué desde aquí. Gracias a esta experiencia, a mi vuelta empiezo a montar mi primer estudio dedicado exclusivamente a los dibujos animados.” De ese estudio salieron los cortometrajes “El gato con botas” y varios protagonizados por el Canguro Boxy. 

Cruz Delgado con un muñeco del Gato con botas, protagonista de su primer corto

“Se exigía en la programación de las salas de cine que junto al largo hubiera un corto y por eso los distribuidores lo pedían. Por eso no tuve ninguna dificultad, me apareció un distribuidor que me lo lanzó en exclusiva por toda España. Luego hubo una disposición que exigía el NO-DO y dejaron de ponerse otros complementos.” Al mismo tiempo había comenzado a colaborar con TVE realizando anuncios. Quizás por eso pensaron que era la persona más adecuada para atreverse con un proyecto técnicamente muy complicado: animar un fantasma que hablaría directamente con el presentador Manuel Martín Ferrand.

Martín Ferrand con el Fantasma de "Nosotros"

“El trabajo del fantasma del programa “Nosotros” fue muy curioso. Tenía que hacerlo en un tiempo récord y hacía yo la animación. No daba tiempo a sacar el positivo de la película y se entregaba en negativo y allí mismo en Prado del Rey Martín Ferrand hablaba con él y lo convertían a positivo. Desgraciadamente a pesar de tener dos grandes figuras como presentadores (a Martín Ferrand le acompañaba en una primera etapa Alfredo Amestoy) no tuvo gran éxito y cortaron el programa antes de lo que me hubiera gustado pero fue una gran experiencia.” A pesar de las complicaciones que suponía animar un personaje con guiones entregados apenas unos días antes, con una técnica de inclusión de la imagen que nunca se había probado en TVE que, además, debía estar sincronizado con el discurso del presentador, Cruz no tuvo dudas en aceptar el encargo: “He sido muy decidido siempre. He tenido mucho entusiasmo y pasión por mi trabajo. Si había inconvenientes luchaba por vencerlos. Podía más la ilusión y no había dificultad que no se pudiera superar.”
A pesar de sus positivas experiencias en ese medio casi nuevo que era la tele en España (apenas tenía una década de experiencia), a Delgado lo que le interesa de verdad es el cine, quiere desarrollar narraciones más elaboradas y con una estética mucho más cuidada: “La TV es importante en el sentido de la difusión pero lo que más me ha interesado siempre es hacer un largometraje. Luché muchísimo para el primer proyecto, Mágica Aventura. Quedé muy contento porque además tuvo en gran éxito no sólo en España. Si me dan a elegir entre cine y TV, me quedo con el cine.” 




“Mágica Aventura” sería su primer largometraje y su apuesta por un proyecto de este tipo en un país con experiencias previas agridulces en este campo, culminó en triunfo: “Había sido primero un corto y mi guionista, Gustavo Alcalde, unificó esa idea con otros cortos anteriores y con música, que es algo que a mí siempre me ha gustado. Fue un éxito, la distribuyó Warner y se estrenó en el Imperial, el cine exclusivo de las pelis de Disney. Estuvimos un mes y medio en cartel y montamos algo muy americano con el mago protagonista repartiendo globos en la entrada.”
Y por ese camino cinematográfico iba a continuar la senda del estudio Cruz Delgado: “El Quijote iba a ser una película pero al productor, Romagosa, le gustaba como serie. Me convenció y finalmente nos pusimos a trabajar en ello. De nuevo con Gustavo Alcalde, mi guionista de siempre, y el asesoramiento de Díaz Plaja y Criado de Val. Ante una obra como el Quijote, que no se había atrevido nadie a hacer una serie de dibujos… fue muy importante la adaptación. Tienen que entenderla perfectamente los niños y ahí estuvo el éxito, llegar a ellos. Hubo que hacer adaptaciones muy especiales para que ellos la entendieran. La gente se sorprendía. Por eso tuvo tanta audiencia. Se hizo un piloto de 15 minutos con escenas importantes de la obra y TVE la aceptó. Se realizaron 39 capítulos.”
El Quijote supuso un esfuerzo ímprobo para un estudio mediano como el de Cruz, por eso se tuvo que solicitar la ayuda de otras compañías: “Hubo colaboración de un estudio de Barcelona, de los de Pablo Núñez… allí colaboró todo el mundo porque había que sacar 26 minutos cada semana.” Se trabajaba con tanta premura que llegó un momento en que la entrega de los capítulos casi se solapaba con la emisión: “Tuvimos la suerte de que el traslado de los restos de Alfonso XIII de Roma a Madrid coincidió con el día de emisión del Quijote y se suprimió toda la programación normal. Gracias a eso pudimos recuperar una ventaja de uno o dos episodios con respecto a la emisión. Aquello fue una locura que no se ha vuelto a repetir y no creo que se pueda hacer algo así de nuevo. Hay que estar locos para hacerlo.”


Una escena del proyecto de la segunda parte de los Viajes de Gulliver que no se llegó a realizar

Y tras ese éxito global (hasta Japón compró los derechos en 1979 cuando todavía no había finalizado la emisión de la primera temporada), se inicia la producción de “Los viajes de Gulliver”, estrenada en 1983. Premios, distribución internacional… todo hacía pensar en una segunda parte que incluso se llegó a promocionar pero finalmente se dejó de lado por otros proyectos.
En 1989 llegaría a la sobremesa de los domingos una nueva serie con el sello Cruz Delgado, “Los Trotamúsicos”, basada en la película “Los 4 músicos de Bremen” estrenada un año antes, primer Goya de animación de la historia. “Se puso mucho entusiasmo en los Trotamúsicos. Nunca se ha emitido tantas veces una serie como ésta. TVE la emitió 18 veces. Desgraciadamente después de eso empezó a descender el número de encargos, no sólo para nosotros sino también para otras productoras importantes como BRB (“David el Gnomo”, “La vuelta al mundo de Willy Fog”). Nosotros presentamos otro proyecto de un personaje mío, Mac Mapache con guiones de mi hijo y de Gustavo Alcalde pero el proyecto sigue en TVE. Se hicieron los story de 15 guiones, desarrollados los personajes, los fondos… Estaba previsto que se realizara a continuación de los Trotamúsicos pero hubo un cambio de dirección y hasta desapareció el departamento del que esto dependía.”

Todos los personajes de Cruz Delgado, desde Boxy el Canguro a los Trotamúsicos pasando, cómo no, por Quijote y Sancho
 
A lo largo de su longeva carrera, Delgado ha apostado por equipos estables, su estudio ha sido una escuela para muchos animadores y durante años colaboró con los mismos profesionales. Especialmente importantes para él fueron su guionista, Gustavo Alcalde, y el compositor Antonio Areta: “La compenetración que tuve con Alcalde fue más allá del trabajo. Amigos hasta que ha fallecido. Nos entendíamos perfectamente. Con Antonio Areta igual. Me lo habían recomendado para “El gato con botas” después de que él hubiera hecho la música de la familia Telerín. Entendió perfectamente lo que yo quería tras la primera conversación que tuvimos ante el story-board. Trabajé con él en todo excepto en los Trotamúsicos.” 

Delgado con su hijo y Jorge San Román, autores del libro "De Don Quijote a los Trotamúsicos" (Diábolo Ediciones) 





Se lamenta de que somos exportadores de talento “El reconocimiento del dibujo animado en España ha tardado bastante. Precisamente es gracias a la TV que los productores empezaron a interesarse” pero hoy en día los directivos prefieren comprar series extranjeras (en ocasiones dirigidas o realizadas por españoles) a producirlas aquí y crear de nuevo una industria. Delgado no se rinde y sigue muy activo: “Sigo dibujando pero no por obligación sino porque me gusta. Y estoy muy pendiente de todas las novedades. Incluso hoy en día me intereso por cualquier proyecto aunque me doy cuenta de que ya no puedo hacer las cosas que hacía hace 30 ó 40 años. Pero el que es goloso lo es hasta que muere.”







martes, 29 de marzo de 2016

The Julie Andrews Hour


Julie Andrews es una de las grandes estrellas del Hollywood del siglo XX. Tan sólo por su protagonismo en dos de las películas más taquilleras de los sesenta, "Mary Poppins" y "Sonrisas y lágrimas", ya habría pasado a la historia pero si a eso añadimos su etapa en Broadway (donde estrenó "My Fair Lady" y "Camelot") ya tenemos más razones para auparla al podio de los grandes artistas del showbiz. Pero aún podemos añadir una faceta más que aquí no es tan conocida, la televisiva. Ya en 1957 había sido elegida por Rodgers & Hammerstein para encarnar a Cenicienta en su versión musical en directo para la CBS (tal y como contamos aquí) y en la década siguiente protagonizó varios especiales (el más recordado uno con Gene Kelly como invitado estelar). Estaba en pleno apogeo por sus roles en el cine (Mary y María, le daba suerte el nombre) y no tenía ningún prejuicio en compaginar ambos medios, para ella la tele no era un medio menor.

Por eso quiso aprovechar la oportunidad que le ofrecía la ABC en 1972 de tener su propio variety show en prime time. En aquella época prácticamente cada noche se podía encontrar un programa de música y humor presentado por un gran nombre de la televisión en alguna de las tres cadenas nacionales. Julie era mucho más estrella que cualquiera de ellos. Había triunfado en el cine... y eso cuenta doble en ese mundillo (o al menos contaba en los setenta). Sus habilidades eran evidentes pero mostrarlas al completo en su propio espacio era una apuesta segura... o eso pensaban los directivos. Acompañaron a la artista del comediante Rich Little (especialista en imitaciones y recién salido de "ABC Comedy Hour") y de Alice Ghostley, veterana actriz y humorista con la que protagonizaba hilarantes sketches, uno de los más celebrados las convertía en compañeras de piso al inicio de su carrera. A Julie todo le salía bien pero a la pobre Alice... en fin, hacía lo que podía.


Cada semana, además, acudirían invitados de renombre, tal y como era habitual en todos los variety. Actores del viejo Hollywood como Donald O'Connor  (de "Cantando bajo la lluvia", en la foto), actrices de amplio espectro como Angela Lansbury (curiosa reunión entre protas de dos de las películas Disney más recordadas de todos los tiempos y dirigidas ambas por Robert Stevenson) o compañeros de Broadway como Robert Goulet (con quien había estrenado "Camelot" unos años atrás) o Joel Grey ("Cabaret") y cantantes como Cass Elliot o Harry Belafonte aparecían en su plató para intervenir en números musicales y sketches. Hay que destacar la presencia regular de los Muppets (inicio de una larga colaboración) y de Maria Trapp, la auténtica. Aunque, por supuesto, la gran estrella era Julie y se esforzó en demostrar todos sus talentos, se puso a las órdenes de sus productores y cada semana se presentaba ante su público cantando, bailando y actuando como ningún otro anfitrión de un variety había hecho nunca. Tal esfuerzo fue premiado con 7 Emmy (de 10 nominaciones) y una candidatura a los Globos de Oro como mejor actriz protagonista en una serie musical o comedia. Todo el mundo reconocía que la Andrews estaba genial, que el show era espectacular e imaginativo, que las canciones suponían un acierto, los decorados sorprendían... todo funcionaba excepto la audiencia. En una época en la que los grandes musicales estaban caducando en el cine, la tele exigía algo más moderno. La ABC era la tercera cadena en el ránking y además no supo proteger su inversión. Sus horarios fueron cambiando constantemente a lo largo de los siete meses de emisión y se enrfrentó a series muy asentadas en otros canales como "Cannon" o "La chica de la tele". Para compensar su cancelación a pesar de las críticas y los premios, la ABC y Sir Lew Grade, su coproductor británico, le ofrecieron varios especiales estacionales que se realizaron en Inglaterra en los dos años siguientes (como "One to One" del que hablamos aquí). De todo este proceso Blake Edwards rodó un documental titulado simplemente "Julie", que visto hoy resulta bastante melancólico. 

TVE emitió algunos compactados del programa a mediados de la década y con la misma fórmula se repitieron de foma sindicada en EEUU. El show no ha sido editado en DVD todavía a pesar de las múltiples peticiones de sus fans en todo el mundo, parece ser que por un problema de derechos compartidos. No os fíeis de las  ediciones piratas y disfrutad de lo que hay colgado en webs como Vimeo o Daily Motion y tened en cuenta que son grabaciones caseras de hace más de 40 años que algunos fans han decidido compartir y no comerciar con ellas: 




viernes, 25 de marzo de 2016

La Semana Santa de 1960 en TVE


"Como es lógico, todos los programas habituales que se emitirán a lo largo de la semana tendrán como tema esencial el religioso". En 1960 nadie se planteaba que TVE no celebrara la Semana Santa como si fuera una sucursal de la propia Santa Iglesia. En plena dictadura y con los curas como parte esencial de una sociedad pacata y miedosa, la televisión era un medio al que había que atar en corto y, por supuesto, sería impensable que en días tan señalados el espectador se divirtiera. Esas palabras iniciales están recogidas de la publicación oficial "TeleRadio". Es, por tanto, el discurso institucional de cara al televidente. No había otra opción, durante siete días todos los espacios se pondrían el capirote y pasearían cirios. Adiós a series, a musicales, a infantiles. Es más: el Sábado de Gloria se suspendería por completo la programación "en consideración a la solemnidad del día".
   El reverendo padre Salvador Muñoz Iglesias, asesor religioso de la Casa, era durante esos días el director de facto y su objetivo estaba claro: "Eliminar todos los espacios profanos e introducir una serie de programas religiosos, propios de estos días, que ilustren y hagan al público la esencia de nuestra Semana Mayor". Tampoco se realizaron retransmisiones en directo de las procesiones más destacadas aunque sí se ofrecieron reportajes filmados emitidos en el Telediario. Se planteó televisar la bendición de Ramos en la catedral de la Almudena de Madrid pero finalmente se abandonó el proyecto por "lo intempestivo de la hora" (sic)... ¡las 11 de la mañana!


En esas jornadas lo que hubo fue mucho discurso, multitud de sermones desde el Paseo de la Habana, algo totalmente antitelevisivo pero muy frecuente en la prehistoria de la nuestra tele. El mismo padre Muñoz Iglesias anunciaba esos especiales: "Presentaremos un itinerario general de Semana Santa, haremos una presentación jurídica de la Pasión en la que intervendrá un famoso procesalista romano. También un programa especial dedicado a la Santa Faz, la Santa Sábana y el Santo Cáliz. La pieza fundamental será, quizá, un Vía Crucis, con textos e ilustraciones de Luis Ortiz Muñoz. Habrá así mismo, tres sermones, dos breves y uno más largo sobre el lavatorio de pies. El padre Laburu (en la foto) disertará sobre la Virgen en la Pasión. Y habrá una emisión especial desde Barcelona con el Sermón de las Siete Palabras".


Nada de lo habitual durante la temporada, vamos. Se cancelaba la programación sin ningún reparo. No habria "Primer Aplauso" el miércoles, ni "Te quiero, Lucy" el jueves, ni "Adivine su vida el viernes"  o "Lassie" y "Pantalla mágica" el sábado. Tan sólo los programas de conciertos se mantendrían pero con la salvedad de que sólo se escucharía música sacra. La Schola Cantorum, del Seminario de Madrid, Coros de Madrigalistas de RNE, Coros Mixtos de Nuestra Señora de la Almudena y los Coros de RNE fueron las formaciones elegidas para esos especiales entre los que destacaba la Misa Ducal emitida el jueves 14 de abril a las 23.15 dirigida por Cristóbal Halffter (en la foto).


El propio Halffter dirigió a la Orquesta Filarmónica de Madrid en la cantata "El milagro" escrita especialmente para TVE por Luis de Pablo y José Hierro e interpretada por el actor Modesto Blanch (en la foto). Fue casi la única ficción que se pudo ver aquellos días. "El Viernes Santo y como final de la programación hasta el Domingo de Resurrección en que se reanudará la programación normal, se proyectará una película sobre la Pasión según San Mateo" explicaba el reverendo asesor que, por cierto, mostraba cierta preocupación por otro programa: "Las emisiones de "Cada miércoles con su problema" versarán alternativamente sobre moral profesional y problemas de vida familiar. No son, por lo general, aptos para público infantil. Ruego a los padres, para mi tranquilidad, que a la hora de este programa no se encuentren chicos cerca del receptor". No creo que ningún chaval se acercara a la tele esos días, sinceramente.

sábado, 19 de marzo de 2016

40 años de la Ruperta


El 19 de marzo de 1976 era viernes. Podría haber sido un día cualquiera pero para la historia de nuestra tele se convirtió en una jornada histórica. Aquella noche, tras el Telediario 2, regresaba el "Un, dos, tres"a la Primera Cadena. Había sido el concurso más popular entre 1972 y 1973 y desde entonces se rumoreaba sobre su vuelta constantemente. Cuando por fin se hizo oficial, Narciso Ibáñez Serrador, su creador-guionista-director-realizador, tuvo que responder a cientos de preguntas de decenas de medios de comunicación para explicar si el programa seguiría tal cual o habría muchas novedades. El director siempre había sido muy consciente de que la publicidad gratuita que proporcionaba la prensa era una ayuda y no un estorbo así que, como era su costumbre, accedió a responder a todo el mundo proporcionando estudiadas píldoras sobre su renovada fórmula para repetir éxito. Pero se cuidó muy mucho de anunciar algo importante: la calabaza anónima que indicaba que no había premio para los concursantes en la etapa anterior se antropomorfizaría. Ruperta sería su nombre. Sus rasgos y movilidad serían obra del genial José Luis Moro (el creador de la familia Telerín) y su voz sería la del mismísimo Chicho convenientemente manipulada por el ingeniero de sonido. Aquella cabecera cambiaría la historia del "Un, dos, tres" porque a partir de ese momento y de manera completamente surrealista, su diablo se transformaría en su mascota, una de las más queridas de la historia de TVE. Tanto que se generó un merchandising pirata que obligó a cambiarla en la segunda temporada presentada por Mayra por la Botilde (y más tarde por el Chollo, el Antichollo, el Boom y el Crack) para evitar enriquecimientos que no compensaran al Ente.


Y nada más comenzar el programa se mostraban los cambios. Una representación de las antiguas Secretarias del programa haría entrega de sus enormes gafas a la nueva generación. Aquellas jovencitas que habían revolucionado la pantalla con sus minifaldas ahora quedaban como puritanas profes de Liceo Francés al lado de sus sucesoras, embutidas en unos llamativos shorts (muy muy muy cortitos) y unos jerseys tan ajustados que parecían impedir la respiración. La entrega de trastos fue un excelente comienzo para esta flamante etapa. El primero de los momentazos que nos dejaría aquella entrega dedicada a "Las mil y una noches", algo que se convertiría en tradición, así se inició la etapa de Mayra en el 82 y también la de Luis Roderas en 2004. Entre las nuevas Chicas del programa destacaría Victoria Abril que más tarde se confirmaría como una de las actrices con más personalidad del cine europeo. Sin embargo la que más sonaba al principio era María Casal, hija del gran actor Antonio Casal, y que ya había había debutado como copresentadora de "Gente Joven" junto a Antolín García. Otra hija de actor, María Durán (de Rafael Durán) y Beatriz Escudero formarían el trío Acuario junto a Mayra Gómez Kemp que debutaba como actriz en la subasta. Completaban la formación Raquel Torrent (que abandonó pronto para estudiar Periodismo) y Meggy Schmidt que había participado en la primera película de Chicho, "La Residencia".

 

Una vez presentadas las nuevas azafatas y elegidas las que acompañarían a Kiko Ledgard en la presentación (Raquel y María) tres personajes interrumpirían esa introducción cruzándose ante las cámaras. Kiko era el enlace directo con la anterior temporada, a nadie se le había pasado por la cabeza que pudiera ser sustituido porque su naturalidad había sido vital para el éxito casi inmediato del "Un, dos, tres" en 1972. ¿Y qué iba a pasar con Don Cicuta? ¿Regresaría Valentín Tornos, el otro gran baluarte del concurso? El veterano actor se encontraba muy delicado de salud y estaba claro que no iba a poder retomar su actividad. Esos tres individuos desconocidos que ignoraban a Kiko y su perorata serían la respuesta. Desde el control de realización Chicho conectaba con Tacañón del Todo para escuchar a Don Cicuta anunciando que había designado tres dignos herederos de su labor. Aunque el programa se realizaba en color aquella conexión fue en blanco y negro. Otro acertado guiño de los guionistas. 



El propio director explicaba a la periodista María Luisa Páramo en la revista TeleRadio quiénes eran esos nuevos Tacañones dos semanas antes de la emisión: "Son Don Estrecho, Don Rácano y el Profesor Lápiz. Don Estrecho, encarnado por Juan Tamariz, está absolutamente en contra de la apertura y el destape, le molesta la risa de la gente y va siempre armado de tijeras y spray para tachar y cortar lo que haga falta. Es la censura, en una palabra. Paco Cecilio hará el personaje de Don Rácano, el que cuida del dinero pero no en el sentido del avaro. Es un hijo de papá multimillonario que sigue las mismas técnicas  que empleó su padre para hacer dinero: la tacañería es la mejor manera de conseguir millones. El profesor Lápiz es hombre preocupado por la cultura, le molesta la ignorancia de forma enfermiza y se enfada muchísimo cuando alguien no sabe contestar". Pedro Sempson, un actor habitual en los trabajos de Ibáñez Serrador, encarnaría a este defensor de la sapiencia. Las nuevas generaciones reconocerían su voz como la de Mr. Burns ("Los Simpsons"), personaje al que dobló hasta su fallecimiento. Por cierto, a Tornos se le mantendría en nómina y se le pagarían 15.000 pesetas por programa. Un detalle de Chicho a un amigo que no podía incorporarse al show por cuestiones de salud.


Poco a poco se irían desgranando los cambios, algunos adelantados por Chicho en la citada entrevista: "El concurso anteriormente constaba de tres partes: una primera basada en la cultura general y la rapidez de reflejos, demostración de habilidad en la segunda, al estilo de los programas de Gaby, Fofó y Miliki, y el final, la subasta. Lo creado ahora es la manera de conjuntar esas tres mecánicas diferentes. Me refiero a la innovación que supuso el programa desde su comienzo, a la unidad que presentaba a pesar de su disparidad puesto que los concursos en sí son conocidos de sobra en todo el mundo. Ahora este intento de unidad se va a poner más difícil aunque esperamos conseguirlo porque además de los ya dichos habrá un cuarto concurso que se llamará "Misión Un, dos, tres" y estará conducido por el escritor Alberto Vázquez Figueroa". Pasarían seis semanas hasta que se pudiera estrenar esa parte del programa que consistía en encargar un reto internacional a los concursantes que serían ayudados por Figueroa. Sin embargo, esta ambiciosa propuesta no tuvo gran eco y fue eliminada del programa antes de finalizar temporada.



Aquella primera temporada de la nueva etapa del programa fue un éxito indiscutible. El panel de aceptación lo situaba siempre en el primer puesto con notas cercanas al 9 sobre 10. Con un presupuesto semanal de 1.200.000 pesetas, los ingresos de TVE por publicidad eran muy superiores así que no sólo era célebre sino también muy rentable. Las críticas en algunos casos fueron furibundas. Los mismos que lo habían elevado a la gloria a principios de los setenta lo hundían al infierno ahora. En agosto del 76, el director respondió a algunas de esas críticas al periodista Jesús Mari de la Calle en "TeleRadio" al tiempo que hacía balance justo antes de tomarse las vacaciones de verano: "Cumple el objetivo para el que está hecho: tan sólo entretener y hacer sonreír. Es una especie de relax para la gente. Se trata de que sea un espacio popular pero no populachero. Sé que es popular y no lo juzgo populachero". Sobre la supuesta desidia en la realización argumentaba: "No es que la descuide, es que se dejan algunos fallos a intención... para dar más frescura. Este espacio sería imposible hacerlo en directo. Además, creo que la realización del espacio no tiene importancia. Lo que sí es difícil es cortar. Me gustaría que me dijeses ante uno de los programas, dónde he parado para recomenzar y dónde no. A eso sí le veo un gran mérito. Me preocupa más la continuidad del programa, el "timing". La realización está sometida a la dirección. El programa es, además, prácticamente en directo. Hacemos 100 minutos en cuatro horas, lo cual es un récord."
  Tampoco tenía reparo en aclarar la polémica sobre la paternidad del formato que se había generado en los últimos meses: "Es la mezcla de un programa argentino que yo hacía, "Un, dos, Nescafé", y otro que presentaba Kiko en Perú. Pero ambos están basados en otro tipo de programas que se emiten desde hace tiempo en televisiones extranjeras: "Let's make a deal". Pero nuestro espacio, en estos momentos, no tiene nada que ver con el que hiciéramos antes Kiko y yo. E incluso en otros países ya se está haciendo de la forma en que lo hacemos nosotros". Lo que está claro es que el "Un, dos, tres... responda otra vez" creció de manera exponencial a su propia audiencia y que las inspiraciones iniciales quedaron muy lejos. Este formato es tan peculiar como efectivo y por eso su regreso a TVE hoy hace 40 años fue una alegría para la audiencia. 

   Celebremos este aniversario revisando aquel programa emitido el 19 de marzo de 1976: