viernes, 24 de mayo de 2013

Barbara Walters

Es oficial y lo ha dicho ella misma: Barbara Walters se retirará dentro de un año de sus tareas como productora y reportera de los informativos de la ABC y de su puesto como copresentadora y productora de su propio formato matinal "The View". Siendo tan explícita en los cometidos de los que se jubilará me hace sospechar que quizás esté tramando otro tipo de colaboración puntual aunque con 83 años ya ha contribuido de forma excepcional al periodismo televisivo.

Desde que apareció por primera vez en pantalla para sustituir a una modelo que no apareció en el "Today Show", Walters ha abierto camino a lo largo de toda su trayectoria. Comenzó como productora y redactora de "Temas de interés para las mujeres" en ese mítico morning show y se ganó un puesto como presentadora, la primera en conseguirlo.

Su especial talento para las entrevistas (en la foto con Truman Capote) fue básico para ascender en el programa. La generosidad del que fuera presentador por entonces (1962) del programa, Hugh Downs hizo que poco a poco se le fueran dando más oportunidades y comenzó a compartir pantalla con él frecuentemente. Cuando Downs se fue de la NBC en 1971 llegó un nuevo presentador que le puso las cosas muy difíciles a Barbara. Frank McGee (en la segunda foto a la derecha) era un gran periodista pero también un tremendo machista. Su fallecimiento prematuro en 1974 permitió que ella por fin consiguiera de forma oficial el título de presentadora junto a Jim Hartz.
Dos años más tarde volvía a ser noticia al convertirse en la primera conductora de un informativo nocturno en cualquiera de las grandes cadenas. Sería en la ABC al lado de Harry Reasoner y la aventura duró dos años pero su relación con la cadena no acabó ahí ni mucho menos.

En 1979 se unió de nuevo junto a su querido y respetado Hugh Downs, aquel que le había ayudado tanto en el Today, para poner en pie un magazine informativo llamado "20/20". Aquel formato novedoso fue un éxito y durante 25 años fue su presentadora y productora, 19 de ellos formando pareja con Hugh.

En el plató de ese programa entrevistó a grandes personalidades del siglo XX con especial predilección por políticos de todo tipo, incluido el controvertido Richard Nixon. Por cierto, no sería la única vez que interrogaría al expresidente.

En realidad, Walters ha entrevistado a todos los presidentes de EEUU de los últimos 40 años. Al mismo tiempo que se encargaba del "20/20" ha sido productora de sus propios reportajes para la corporación ABC NEWS y de una serie de entrevistas especiales que son ya un clásico de la televisión norteamericana. Sus exclusivas son legendarias y demuestran su poder de convocatoria, tanto de la audiencia, que siempre la ha respaldado, como de los personajes que aceptan el riesgo de responder a sus ácidas preguntas.

Barbara no sólo es una periodista respetada (y temida), es todo un personaje de la cultura estadounidense. Sus operaciones de cirugía estética para rejuvenecerse son motivo de chanza entre los humoristas pero nadie, nadie, se atreve a menospreciar su talento o a dudar de sus informaciones.

En 1997 volvió a dar un giro a su carrera al crear un formato matinal que levantó la última parte de la mañana de la ABC, "The View", un gallinero con varias copresentadoras (incluida ella) al que acuden artistas en promoción y también presidentes en activo como Bush u Obama. Nadie puede negarse a las invitaciones de Walters.
Aquí puede sorprender que una mujer de 83 años siga en activo (y tanto) en la tele pero en EEUU no es algo tan extraño, lo que sí ha sorprendido es que haya anunciado su retiro. Habrá que esperar a mayo de 2014 para saber si se jubila definitivamente o sólo es una estrategia.

Así explicaba ella misma su retiro y repasaba su carrera:


domingo, 19 de mayo de 2013

1957-2013, es lo mismo... o casi...



 Anoche más de 5 millones de espectadores vieron (no me atrevo a utilizar el verbo "disfrutar") la 58º edición del festival de Eurovisión. Esta audiencia del 33% de share demuestra que, a pesar de nuestros representantes, sigue siendo uno de los eventos televisivos del año. Centrémonos en cierto detalle que no pasó desapercibido para nadie y que tiene su clarísimo predecesor 57 años antes. Precisamente el concurso de 1957 al que nos referimos también estuvo presente ayer en un sketch emitido antes de las votaciones sobre ciertos momentos "históricos" del certamen. Aquel fue el primer año en el que se usó el teléfono para contactar con el jurado no sin ciertos problemas que fueron parodiados ayer.
No fue el sistema de votación el asunto al que nos referimos si bien es cierto que anoche algunas presentadoras eran tan lentas como los encargados de dar los votos casi 60 años antes. Tampoco la escenografía tiene nada que ver con la espectacularidad de la edición retransmitida desde Malmö. En Francfort se optó por un escenario teatral, como sería norma durante décadas, unos cortinones, una escalera, unas columnas con relieves que no tenían relación alguna con el festival y una pequeña pantalla. La orquesta formaba parte del decorado.

Tampoco la forma en la que Corry Brokken recibió su premio, muy protocolaria y falta de la grandiosidad de ayer. Antes el portavoz de la UER entregaba el trofeo, en este caso una placa que a saber dónde anda perdida, y un apretón de manos sellaba el momento. Aún así insisto en que hubo cierto momento que a los espectadores del 57 (si es que queda alguno) reconocerían aunque con algún ligero cambio.

Efectivamente: el famosísimo beso lésbico de ayer que tanto dio que hablar y que incluso provocó críticas en la propia Finlandia, país que llevaba la canción, y que Turquía decidiera no emitir el festival en el último momento. Pues sin tanta alharaca ni anuncio previo los concursantes de Dinamarca, Birthe Wilke y Gustav Winckler, remataron su actuación con un besazo en primerísimo plano que fue un escándalo en la época. Por aquel entonces España todavía no emitía el invento así que Franco and Family no llamaron al orden a ningún directivo de la Casa, como si ellos tuvieran algo que ver...
Ahora vendrá quien me diga que un beso lésbico es mucho más escandaloso que uno heterosexual a lo que yo respondo: si en 2013 os escandaliza un piquito entre dos chicas posiblemente podréis entender lo que supuso en 1957 ver un beso apasionado en directo, quizás aún os parezca impúdico.

Para los más curiosos, aquí está el festival del 57 completo. El beso lo encontraréis en el 41.28:


jueves, 16 de mayo de 2013

El reencuentro de dos Vengadores

 El 12 de noviembre de 1973 dos viejos compañeros de trabajo se reencontraban en un estudio de televisión, algo que no sucedía desde hacía 7 años. Ella ejercía de anfitriona y en un país distinto al de origen de ambos. Diana Rigg y Patrick Macnee habían sido Los Vengadores en la tele británica en una serie exportada a todo el mundo a mediados de los 60. En 1967 ella se enteró de que cobraba menos que un cámara y por eso decidió que era el momento de abandonarla y se convirtió en la primera (y única) chica Bond que se casaba con el agente secreto. Tras varias películas y obras de teatro aceptó la oferta de la NBC de protagonizar su propia sitcom y fue allí donde recibió al que consideraba único amigo junto a su chófer del equipo de "The Avengers". Como se puede apreciar en la foto, seguía existiendo una buena relación.
 "Diana" pretendía ser la respuesta de la NBC al gran éxito de "The Mary Tyler Moore Show" en la CBS, un comedia de situación sobre una mujer soltera, trabajadora e independiente, o sea una mujer moderna. El fichaje de la británica Diana Rigg estaba justificado por dos cosas: la protagonista era una inglesa que se mudaba a EEUU por trabajo y parte de la gracia estaba en su adaptación al país. Por otro lado, Rigg era muy popular gracias a la serie, a la película de Bond y al prestigio de sus actuaciones teatrales.

Diana Smythe era una diseñadora de moda recién divorciada que conseguía un buen trabajo en Nueva York donde, a la sazón, vivía su hermano. Con lo que no contaba al mudarse al apartamento de él era encontrarse con una cohorte de amantes que se presentaba en casa sin avisar incluso aunque él estuviera ausente.
La serie tenía buenas intenciones y una protagonista solvente pero no consiguió el éxito, tan sólo una temporada sirvió para que la cadena decidiera cancelarla.



lunes, 13 de mayo de 2013

Querido Constantino, carta a un maestro



Querido Constantino:
Todavía no me puedo creer que te hayas ido, así, de sorpresa, sin avisar. ¿Es por eso que anunciaste tu retirada hace unos meses? Aquelló me pareció raro, todavía estabas en plena forma, para un actor de doblaje retirarse a los 65 es absurdo. En cuanto a tu faceta como presentador y actor de teatro, aún podías aportar mucho a ciertos papeles de edad y lo cierto es que la tele y la radio te echan de menos. En fin, hablar de eso ahora no tiene sentido pero no puedo evitar estas hipótesis, no en vano escribí sobre eso aquí mismo unos meses atrás.

No exagero si digo que para toda una generación eres una referencia ineludible. Formas parte de ese grupo privilegiado de comunicadores que aceptamos en un divulgativo y en un gran show. Joaquín Prat era el maestro de todos y trabajaste en varias ocasiones con él, incluso cantasteis juntos en un Telepasión ("C'est magnifique!") y en "Un, dos, tres" (una divertida lucha con Estadella para dilucidar quién de los tres era el mejor).


Muchos te relacionan directamente con "El tiempo es oro", normal, fue tu primer gran programa, tu primer gran éxito televisivo y era un concurso cultural modélico. Pero yo te recuerdo del que fue, en realidad, tu debut en TVE, "Ya sé que tienes novio", un concurso surrealista en el que Carme Conesa hacía de chacha vestida con uniforme y todo. Debía tener yo unos 9 años y no entendía muy bien de qué iba aquello pero me gustaba la forma en la que revestías de dignidad el desaguisado. Supongo que ese fue tu gran secreto, la dignidad. Hiciste buenos programas, sí, pero algunos, reconozcámoslo, no había por dónde cogerlos, aún así tú siempre les aportabas un no sé qué, un cierto halo de respetabilidad que disimulaba el contenido. Eso lo puede hacer muy poca gente, Constantino.
En los 90 eras una de las estrellas de TVE y aparecías en todas partes, en programas de Navidad, en retransmisiones, como invitado especial... Desde "Juego de niños" (en la foto) a "¿Qué apostamos?" pasando por "¡Hola Raffaella!". Bueno, bueno... todavía recuerdo aquella ocasión en la que apareciste ante la italiana con una peluca, como si fuera lo habitual y permaneciste con ella una buena media hora hasta que en un momento en el que ella te preguntaba algo te la quitaste aduciendo que hacía mucho calor. Supongo que era una de aquellas bromas que Japino gastaba a la Carrá pero tú supiste darle el timing adecuado.
Pero no sólo en la tele te seguía. Era un preadolescente cuando te ficharon para llevar las mañanas de Radio 5 cuando todavía no era Todo Noticias. Aquel magazine me encantaba, no podía escucharlo a diario porque iba al instituto pero la última hora, esa que transcurría mientras yo volvía a casa en el bus para comer procuraba no perdérmela. Siempre me pareció un lujo que un matinal pudiera tener tu voz, esa voz de la que tanto se ha hablado. Todo quisqui recuerda tu Darth Vader que a mí, sin restarle un ápice de su miticismo, me parecía sosete. Prefiero tus trabajos más irónicos, esos en los que tus dotes como actor son más aprovechadas. Pienso, por ejemplo, en tu James Bond, perfecto como un Roger Moore con réplicas siempre aceradas, o también en tu Holmes de aquel divertimento de Billy Wilder, "La vida secreta de Sherlock Holmes".

Y esto me lleva inevitablemente a tu gran amigo de la profesión, Jordi Estadella. Impagable aquel número como los Blues Brothers en Telepasión. Otro que se nos fue prematuramente y que tocaba todos los palos. Ya sé que estudiastes juntos y que os tocaba turnaros en aquel colegio religioso para leer mientras los demás comían. Apenas unos niños y ya os tocaba entretener al resto, seguro que no había orientador profesional en aquel centro pero al cura al que se le ocurrió aquella idea os marcó laboralmente aunque, en vuestro caso, el trabajo era más que eso, desde luego era vocación y, sin dudarlo, pasión.

Por cierto, hablando de Telepasión, tengo un número favorito de los tuyos, aquel en el que emulas al Lee Marvin de "La leyenda de la ciudad sin nombre", peli en la que aparecía Clint Eastwood pero al que todavía no doblabas. Todavía me acuerdo de parte de la letra "Yo nací viendo una luz brillar y esa luz guía mi caminar". Imposible imitar ese tono grave tan tan bajo.


Cuando pasaste a ser imagen de Antena 3 reconozco que te seguí menos. "La parodia nacional" fue un éxito pero yo no le encontraba la gracia, ¿qué le vamos a hacer? Aún así, te veía de vez en cuando. "Alta tensión" no estaba mal pero "Tele-risa" y "Tierra trágame" no iban conmigo, definitivamente. Después de eso una decena de concursos en las autonómicas que tampoco me convencían pero... ahí estabas tú y esa era razón más que suficiente para echarles un vistazo. Precisamente por eso que decía antes, esa pátina de dignidad que aportabas a cualquier cosa. ¡Acabo de recordar que me tragué entera una serie documental aburridísima sólo porque tú la narrabas!
¿Y ahora? Nos quedan tus doblajes, sí, y algunos programas que he conservado pero... ya sabes, te echaremos mucho de menos.

viernes, 10 de mayo de 2013

Tristeza de amor

 La muerte de Alfredo Landa nos ha despertado la nostalgia de la primera serie que protagonizó, lejano su debut en teatro y cine. Si bien ya había trabajado en la tele (hablamos ayer de ello), Landa aprovechó que el cine le requería continuamente para construir su fama a través de la comedia pero en los 80 todo estaba cambiando y el navarro se reinventó o lo reiventaron directores como José Luis Garci ("El Crack") o Mario Camus ("Los Santos Inocentes") y también la serie que hoy nos ocupa, "Tristeza de amor".
 Estrenada en abril de 1986, sus trece capítulos destilaban amargura en principio y cierto optimismo al final. Landa era un guionista radiofónico defenestrado de las grandes emisoras por su mal carácter al que un viejo amigo, Carlos Larrañaga, le ofrece un puesto en una modesta cadena en un aún más humilde programa nocturno.
 El favor es un regalo envenenado porque tendrá que reencontrarse con una excompañera a la que no guarda mucho cariño, algo normal teniendo en cuenta que su último despido lo propició ella. Esa locutora está interpretada por Concha Cuetos, mujer del director de la serie, Manuel Ripoll, al que había conocido en "Escala en HI-FI" donde ambos eran actores, él abandonó la escena para dedicarse de lleno a la realización.
 Junto a Landa, Cuetos y Larrañaga, tenía un papel importante en los primeros capítulos Eduardo Fajardo como director de la emisora. Este actor había sido protagonista de la versión cinematográfica de "Fuenteovejuna" de Guerrero Zamora pero principalmente se dedicaba al doblaje. En realidad el papel no estaba pensado para él sino para Alfredo Mayo que había grabado buena parte de sus intervenciones en mayo de 1985 cuando falleció de un infarto. El productor, Epifanio Rojas, comentó entonces a "El País": "Es una serie que arrastra la mala suerte. Antes de empezar, el productor al que yo tuve que sustituir sufrió un grave accidente de tráfico, del que aún no se ha repuesto".
Finalmente la serie pudo estrenarse al año siguiente y supuso el debut televisivo de Emma Suárez.. Su argumento adulto, lleno de temas que no se habían tocado antes en televisión y diálogos realistas (en la onda del nuevo cine español) captaron la atención de un público exigente que, de paso, convirtió la canción de la cabecera compuesta e interpretada por Hilario Camacho en un himno.
Fue editada en DVD y actualmente se puede ver íntegra en la web de RTVE.


jueves, 9 de mayo de 2013

Alfredo Landa y la televisión

 El adiós a Alfredo Landa es una despedida a una forma de hacer cine, no me refiero al "landismo" que ya es un género sólo presente en "Cine de Barrio" y 13TV, sino a la pasión de un actor por cada uno de sus papeles desde que comenzó profesionalmente a principios de los 60 y hasta su retirada. No había papel pequeño, Landa comenzó siendo uno de esos secundarios "robaescenas" tan habituales en nuestro cine de aquella época, para convertirse posteriormente y con todo merecimiento en un protagonista. Su película "No desearás al vecino del 5º" fue la más vista en salas hasta que la desbancó "Torrente" (esto merece una reflexión calmada, tanto criticamos la españolada y los datos nos llevan la contraria) pero supo reconvertirse en un actor dramático premiado en Cannes. Su carrera cinematográfica es hoy resumida en todos los informativos pero su aportación televisiva es menos recordada, no en vano fue un medio en el que no se prodigó, aún así merece la pena revisarla.
Según nuestros datos su primera intervención en TVE se produjo el mismo año en el que debutó en el cine, 1962, fue en "Gran Teatro" en una obra llamada "Ni pobre ni rico sino todo lo contrario". Desde entonces unos cuantos papelitos en "Primera fila", "Estudio 1" o "Tiempo y hora", la mayoría perdidos para siempre porque no existen grabaciones.
Tendremos que avanzar hasta 1984 para verlo en una serie con un personaje fijo, el de Armando en "Ninette y un señor de Murcia", papel que ya había interpretado en la versión cinematográfica del 65 de Fernando Fernán Gómez.
 En 1986 una excelente serie redundó en su nueva imagen como actor dramático, "Tristeza de amor", la cotidianeidad de un grupo de trabajadores de un programa radiofónico nocturno. Aquellos 13 episodios en los que Landa compartió pantalla con Concha Cuetos, Carlos Larrañaga y Eduardo Fajardo tuvo como banda sonora la canción compuesta por Hilario Camacho que sobreviviría a la propia serie.
En 1991 otro gran trabajo: Sancho en el Quijote de Gutiérrez Aragón con Fernando Rey como el hidalgo caballero. Un papel al que Landa infundió esa humanidad que ya habíamos visto en el cine en otros buenos hombres y ese, posiblemente, fue el gran secreto de don Alfredo, la mayor parte de sus personajes son grandes personas, coherentes y sencillas y esa imagen se impregnó también en la de Landa como persona. Incluso los gruñones de sus últimos papeles televisivos, "Lleno, por favor"  (exitazo de audiencia en 1993), "Por fin solos" (por debajo de las expectativas en 1995) y "En plena forma" (fracaso en 1997, ni siquiera se completó una temporada), eran ante todo buenazos.
Landa no hizo mucho televisión, entre otras cosas porque no le faltaba trabajo en el cine, pero sus películas han dado algunos de los mayores éxitos de audiencia de los últimos años.

miércoles, 8 de mayo de 2013

Cuestión urgente

 La llegada de la Segunda Cadena (o UHF) supuso un revulsivo en la forma de hacer televisión. Habitualmente se suele hablar de la contratación de jóvenes realizadores recién salidos de la Escuela de Cine que revolucionaron los dramáticos de la época pero no fue el único género en el que se probaron cosas nuevas. El hecho de que la audiencia del canal fuera tan minoriatoria y ni siquiera se pudiera ver en todo el territorio nacional fue fundamental para que se permitieran ciertos experimentos como "Cuestión urgente", un programa de denuncia realizado por un equipo de Miramar y que visto hoy resulta increíble que pasara la censura. Su presentador habitual, Arseni Corsellas, entrevistaba a desahuciados de la vida: huérfanos, ancianos sin pensión, prostitutas, alcohólicos, represaliados, enfermos sin ayuda...
 El realizador Esteve Duran no ocultaba la realidad, como sería lógico en plena dictadura franquista. Los planos elegidos eran comprometedores para cualquier gobierno que presuma de que el país va bien. Los rollos de celuloide de 16mm encontrados hace unos años en TVE Cataluña con fragmentos de un programa que se creía perdido son un documento excepcional de la otra realidad de la España de finales de los 60.
 Más curioso resulta que dos curas fueran guionistas del espacio, en vez de servir de "censores" o "apaciguadores" fueron cómplices perfectos de este informativo emitido entre 1967 y 1970 que sirvió de denuncia de situaciones que hoy, cuarenta años más tarde, se repiten... o quizás es que nunca dejaron de suceder.
Arseni Corsellas, su presentador, es uno de los dobladores más prestigiosos de nuestro país, ha prestado su  tono grave a Sean Connery, Paul Newman, Humphrey Bogart, Burt Lancaster, Rober Mitchum o Jack Nicholson y sigue en activo. Pero no fue el único reportero del programa, en algunas ocasiones le sustituyó Miguel Ángel Valdivieso, también actor de doblaje fallecido hace años y que es especialmente recordado por ser la primera voz en castellano de Woody Allen.