El 3 de enero de 1987 el infantil sabatino de TVE no celebraba la Navidad, no se adelantaba a los fastos de las noche de Reyes ni nada por el estilo, "La bola de cristal" era demasiado moderno para andarse con zarandajas tradicionales pero tenía algo que conmemorar y había organizado su propia fiesta, la de los 100 programas. Llevaban 3 años en antena y todavía les quedarían casi dos aunque en sus últimas temporadas languideció creativamente (y aún así cualquiera de sus postreras emisiones le daría mil vueltas a los programuchos infantiles actuales... ¡ah, que no ya no se usa de eso!). Los propios Electroduendes eran los que darían paso a los vídeos recordatorios de presentadores y secciones que ya no formaban parte de La bola como Isabel Bauzá, Gerardo Amechazurra, la serie de cortos de La Pandilla, Pedro Reyes, etc...
La Bruja Avería se había adueñado del control de realización y allí pretendía hacer explotar Prado del Rey no sin antes reírse de la directora del invento, Lolo Rico.
Con motivo de la celebración se había construído un decorado con ese mágico número como protagonista y tres bailarines ejecutaban un número muy Broadway para dar paso a tres importantes invitadas.
Por cierto, detengámonos brevemente en eso danzantes y fijemos la vista en el primero por la derecha, ¿lo reconocéis? Es Manuel Bandera previa su etapa cinematográfica y televisiva.
Finalizada la rutina artística, cada uno de los guarismos que conformaba el número a festejar se abría para dar paso a tres mujeres protagonistas del programa, cada una a su manera.
De izquierda a derecha: Alaska, con un look distinto al del primer programa y vestida con un traje de noche más propio de un musical de prime-time que de un infantil matutino; Lolo Rico, creadora y directora de La bola y Doña Cayetana, madre de Javier Gurruchaga, responsable de "La cuarta parte".
Todo era una parodia de esos programas más "típicos" de la tele, una jugarreta de la Bruja Avería que no recuerdo si los niños captamos en su totalidad.
El programa en cuestión podéis verlo en este enlace de rtve.es:
Esta noche la Uno seleccionará la canción que representará a TVE en Eurovisión, elegirá entre las tres que ha presentado El Sueño de Morfeo, lo cual ya implica una falta de variedad sospechosa pero ese es otro tema. En realidad para muchos este programa sólo destaca porque supone el regreso de Carolina Ferre a primera línea, aunque sea de forma precipitada y puntual, tal y como ya ocurrió en 2007 cuando tuvo que sustituir a última hora a Paula Vázquez en el programa especial del día del Festival. Una operación de vesícula de la ferrolana permitió a la valenciana demostrar que incluso en circunstancias adversas es capaz de defender un programa (si es en directo, mucho mejor).
El Eurofestival, tal y como lo bautizó José Luis Barcelona en los 60, ha generado muchos réditos a la Casa y ha habido épocas en las que escoger un candidato adecuado era cuestión de vital importancia así que desde Prado del Rey (y alguna vez desde Miramar) se pergeñó un montón de programas relacionados con el concursito de marras. Algunos eran de selección y otros no así que toca recordar un puñado de ellos empezando por el especial presentado por Uribarri en 1968 y que festejaba el regreso de Massiel a Madrid tras su triunfo en el Royal Albert Hall de Londres. En el Estudio 1 cientos de fotógrafos esperaban a la cantante y al Dúo Dinámico, compositores del "La, la, la" pero también estaba la tuna, un grupo de niñas vestida como ella...
En 1970 se organizó desde el Palau de la Música el Festival de la Canción Española del que salió Julio Iglesias con su canción "Gwendolyne" como representante patrio. En la gran final actuaron como artistas invitadas cuatro ganadoras del Festival: Massiel, Salomé, Sandie Shaw y Gigliola Cinquetti. Lo presentó la pareja de moda tras dos temporadas en "Galas del Sábado", Laurita Valenzuela y Joaquín Prat.
Al año siguiente Valerio Lazarov dirgió "Pasaporte a Dublín", concurso en el que un montón de cantantes famosos (Rocío Jurado, Nino Bravo, Jaime Morey, Los Mismos, Encarnita Polo, Cristina...) compitieron durante semanas. Finalmente fue Karina la elegida y no resultó mala elección porque quedó segunda en Irlanda.
Uribarri merece mención aparte, claro, aparte de ser la voz más veterana del festival en toda Europa, dirigió y presentó un montón de preselecciones, desde el recital de presentación a nivel nacional de Serrat hasta los dos "Eurocanción" con los que se volvió a escoger públicamente al cantante o grupo, cosa que no sucedía desde hacía 23 años. Serafín Zubiri y David Civera fueron los elegidos en 2000 y 2001 respectivamente.
Pero además de eso, José Luis Uribarri dirigió una serie documental sobre el propio festival, "Eurovisión siglo XX" que supuso la búsqueda de documentación en archivos de toda Europa y la compra de imágenes a varias televisiones, de tal manera que, por fin, TVE tenía en su poder las actuaciones de todos los representantes españoles... excepto de los TNT porque de aquel festival ganado por la Cinquetti sólo queda el testimonio de un noticiario cinematográfico. Para esta serie se entrevistó a ganadores, participantes, directores de orquesta y presentadores relacionados con el evento así que constituye un documento excepcional.
En 1998 Uribarri consiguió que le aceptaran un proyecto a priori con poco interés, un especial de plató al que acudieran todos los que habían intervenido en el Festival desde el principio, un programa nostálgico de gran producción. El invento se llamaba "Yo fui a Eurovisión" y lo presentaron Ana García Obregón y Pedro Rollán, se realizó en el Estudio 1 y cumplió con lo prometido. No sólo casi todos los españoles eurovisivos pasaron por allí, los espectadores se reencontraron, años después con Gigliola, Sandie, Katrina...
El programa tuvo un 34,8% de share, más audiencia que la del propio concurso de aquel año.
En cuanto a las preselecciones, tras la etapa de "Operación Triunfo" (que merece entrada independiente) hubo varios experimentos, algunos interesantes y otros no tanto. En 2007 Paula Vázquez regresó a la pública para conducir "Misión Eurovisión", un programa con buenas intenciones pero que fracasó estrepitosamente. El jurado de famosos (Massiel y Mikel Herzog incluídos) no fue suficiente para elegir a unos representantes que llamaran la atención en Europa y los chicos de D'Nash no obtuvieron muchos votos.
Al año siguiente tuvimos una grata sorpresa, el fichaje de Raffaella Carrá para dos programas especiales, uno, "Europasión" con artistas reinterpretando temas eurovisivos e invitados como Uribarri, Salomé (en la foto) o Laura Valenzuela para cubrir la parte nostálgica.
Y el otro fue "Salvemos Eurovisión", la preselección de la que salió ganador, a pesar de los mohines de Uribarri, Rodolfo Chikilicuatre, la invención del equipo del Terrat que se escapó de las manos y propició, eso sí, un momento hilarante en el Festival. Pena que La Casa Azul se quedara con dos palmos de narices aunque Guille Milkyway dijo que conocer a Raffaella era premio suficiente.
Al año siguiente se optó por el moderneo y en una gala realizada desde el Teatro Casino de la Aliança del Poble Nou Alaska presentó a los candidatos y el deportivo Miguel Serrano los entrevistaba en la sala de espera. Lo único recordado de aquello fue el galletón que se metió un eurofan al desaparecer del escenario. Parece ser que después quiso denunciar.
Anne Igartiburu también se ha encargado de programas de este tipo en varias ocasiones y, de nuevo, sin grandes audiencias. La Carrá fue la última que consiguió un buen resultado y, me temo, que era más por sí misma que por el propio festival.
El año pasado TVE organizó un programa para el día del Festival muy modesto, presentado por Desireé Ndjambo con el asesoramiento de la experta Reyes del Amor y, sorprendentemente, fue un producto más que digno, por eso tuvo un buen share que sirvió de locomotora para el propio certamen.
Y he dejado para el final uno de mis favoritos: "Destino Eurovisión" en 2004. Ismael Agudo, al que muchos recuerdan del Canal OT y algunos menos de "Encadenados" en Localia, presentó estas 4 galas en las que se mezclaba la información sobre los contrincantes de Ramón del Castillo, vencedor de OT y, por lo tanto, representante del país en Eurovisión, con datos curiosos sobre la historia del festival y entrevistas a los protagonistas. Reyes del Amor era colaboradora del asunto y aportaba toda la documentación que tiene en la cabeza mientras que Ismael conducía todo aquello con mucha frescura pero sin aspavientos ni protagonismo innecesario. Aquel fue un programa modélico pero no se repitió la fórmula a pesar de que en su horario late-night había sido un éxito.
En 1980 Joaquín Prat invitaba al ocio de fin de semana (como lo haría 9 años más tarde Arozamena en el programa que comentábamos ayer) en "Cosas", un largo magazine en directo realizado desde Prado del Rey(Madrid) y Miramar (Barcelona). Allí cabía de todo, reportajes, entrevistas, concursos, consejos de belleza, música y hasta presentaciones de películas de la movida, sí, era un programa de la pública dirigido para un público heterogéneo, pero podíamos encontrarnos en el plató a un desconocido director manchego con sus actrices para hablar "Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón", un film underground rodado de forma intermitente durante varios años y que por fin conseguía llegar a las salas de cine. En aquella entrevista Almodóvar ya demostraba labia y desparpajo a pesar de los nervios que le impedían mostrarse de forma tan natural como hoy lo hace hasta en una gala de los Oscar. Hablar de una ópera prima en la que había lluvia dorada en un magazine familiar no dejaba de ser extraño pero ahí estaba parte del equipo con un presentador tan inocente como don Joaquín. Y también estaba sentada en aquel sofá Alaska, todavía no había explotado su éxito con Kaka de Luxe a nivel nacional y faltaban 4 años para que se convirtiera en musa de "La bola de cristal". Posiblemente el espectador habitual de "Cosas" no fuera a ver la película pero al menos sirvió para que Almodóvar se promocionara, algo que después supo hacer muy bien.
Hoy se celebra el vigésimo quinto aniversario de la primera emisión de un programa mítico, "La Bola de Cristal". Desde 1.984 hasta 1.988 los sábados eran una plataforma para la libertad, el respeto, la tolerancia... ¡y en un programa infantil! La diferencia con otros que se emitían en la misma época es que no trataba a los niños como imbéciles y además utilizaba metalenguaje: era un programa de televisión que hacía autocrítica y usaba sus propias leyendas internas para desmitificarlas. Precisamente en la primera temporada una presentadora clásica de TVE, Isabel Bauzá, era el objeto de las chanzas continuas de los Electroduendes. Esa primera parte, dedicada a los máspequeños se convirtió en una de las más populares aunque Isabel sólo permaneció un año. Después de esa primera etapa, ella y su marido Ernesto Quintana, el realizador de La bola, iniciaron otros proyectos, los Electroduendes adquirían aún más presencia y la directora Lolo Rico tendría aún más poder. Según avanzaban las horas también cambiaba el público y hacia mediodía los jóvenes eran su target. Una figura de la movida, Alaska, se encargaba del Librovisor, una reivindicación de los clásicos de la literatura. Pero la presencia de Alaska era tan impactante que poco a poco fue el hilo de unión de todo el programa y sus canciones se hicieron tan conocidas que el disco del programa fue un exitazo. En él no sólo intervenía ella, también había canciones de Kiko Veneno y Los Toreros Muertos (con Pablo Carbonell al frente). Podemos hablar de sus mensajes-protesta, de las series antiguas que se incluían (La Pandilla, La familia Monster, Embrujada...) pero si hablamos de La bola pensamos inmediatamente en Los Electroduendes, esos seres que habitaban las entrañas de Prado del Rey para hacer que todo fallara. La Bruja Avería fue una heroína y algunas madres se preocupaban porque pensaban que sus hijos no eran capaces de entender que todo era una gran ironía. 25 años después, sería imposible un programa como ése. A él se llegó tras una evolución de los programas infantiles pero es que hoy en día ese concepto ya no existe. Los que vivimos aquella etapa como espectadores sabemos que fuimos privilegiados y de alguna forma estamos unidos por un lenguaje incomprensible para los gilivatios.
Por cierto, aún no me he recuperado de que ayer el periodista Luis Pancorbo dejara un post en la entrada dedicada, precisamente, a su programa "Otros Pueblos".