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viernes, 13 de septiembre de 2019

50 años de la final de "Un millón para el mejor"

José Luis Pécker en una de las emisiones de la fase final del concurso, con los cuatro concursantes en los extremos del decorado y el jurado en la parte superior. Se realizaba en directo desde los estudios de Miramar, en Barcelona

Este verano, en concreto el 16 de junio, se ha cumplido medio siglo de la gran final del concurso "Un millón para el mejor". Aquella noche de 1969 los ganadores individuales de la primera temporada se enfrentaban en una última emisión para lograr el ansiado premio del título. A esta nueva fase se había llegado de forma inesperada. Tras la exitosa etapa anterior, los directores del programa lanzaron un reto en directo a sus ex concursantes: ¿se atrevían a enfrentarse entre sí para demostrar quién era el "vencedor definitivo"? Ni siquiera se habían tomado la molestia de preguntárselo en privado para confirmar que el programa podría salir adelante. De los cinco que podían aceptar la propuesta respondieron cuatro, la quinta en liza decidió declinar la invitación. Con la ausencia de Mercedes Carbó (la mamá del millón), los que jugaron en esta nueva temporada fueron Rafael Canalejo (el alcalde del millón), Rosa Zumárraga (Miss Aplomo), Paco Ruiz (el yeyé del millón) y Xavier Mateu (el único que no llegó a tener apodo del público). 



Y precisamente fue el que menos popularidad había adquirido en este concurso (que inauguró la moda de los concursantes famosos) el que se alzó con el triunfo final. Mateu, que a punto estuvo de no completar su primera participación se hizo con el cheque del millón, ¡por fin! Y digo por fin porque en el formato original era prácticamente imposible conseguir esa cifra. 
   Durante ocho semanas los cuatro ganadores de la primera etapa compitieron en pruebas aún más espectaculares que las habituales y además los espectadores disfrutaron con el morbo de ver a los famosos contendientes juntos luchando por el premio. Ahora, cincuenta años después, Xavier Mateu recuerda para este blog aquellos meses en los que, inesperadamente, se convirtió en un personaje popular. Además, ha escrito un interesantísimo libro explicando todos los pormenores de aquel concurso, de por qué rechazó participar y después se arrepintió, de la timidez que le había llevado a dejarse bigote para que no le reconocieran (bigote que se había afeitado cuando le ofrecieron concursar de nuevo), de cómo cierto concursante era protegido... un recorrido apasionante por la intrahistoria de un programa mítico... del que no se conserva ninguna edición completa.
   Mateu es físico y doctor en Electrónica retirado, ha trabajado para IBM y dirigió el Centro Informático de la Generalitat. El injusto olvido al que ha sido sometido en estas cinco décadas está siendo corregido gracias a diversas entrevistas que han aparecido en medios catalanes y quizás con ésta su historia llegue a un nuevo público. Por cierto, el libro busca editor.

Mateu (de espaldas) escucha al presentador Joaquín Prat en presencia del jurado. En esta primera temporada el programa se realizaba en directo desde unos estudios en Hospitalet

- ¿Qué era realmente “Un millón para el mejor” y qué era lo que (se decía) que buscaba?

"Un millón para el mejor" fue el primer concurso distinto al de preguntas y respuestas,  habitual en la época. Tenía un planteamiento original: el premio se adjudicaba al comenzar el concurso y se iba perdiendo a medida que no se superaban las sesenta pruebas de todo tipo que era imperativo pasar para retener, en su totalidad o parcialmente, el premio de un millón de pesetas. La pérdida de cantidades era por importes crecientes y los concursantes que no conseguían obtener la aprobación del jurado que evaluaba las pruebas once veces, perdían definitivamente el concurso.
   Según sus creadores, Fernando García de la Vega y Enrique de las Casas, con el inapreciable soporte de Luis Miravitlles, el objetivo del concurso era descubrir y premiar a personas que, según decían, estuviesen en condiciones de enfrentarse a los retos del último tercio del Siglo XX.

Rosa Zumárraga adquirió una enorme popularidad durante el concurso 

- Quizás el espectador de hoy no se puede hacer una idea de la popularidad que tenía aquel programa y la repercusión que llegaban a alcanzar algunos de sus concursantes.

El impacto social que los primeros concursantes ganadores: Rosa Zumárraga —Miss Aplomo— y Rafael Canalejo —el alcalde de Belmez— fue realmente importante y se convirtieron en las primeras “celebrities” que produjo la televisión en el sentido de que pasaron de ser unos desconocidos para el gran público a llenar páginas en los periódicos, recibir reconocimientos por parte de entidades privadas, e incluso de autoridades y protagonizaron spots publicitarios lo cual da idea de su repercusión mediática. Los que vinimos después no tuvimos tanta repercusión con la excepción de Mercedes Carbó —la Mamá del millón— tal vez, más que por su participación como concursante a causa del mensaje que quería, y supo, transmitir y que puso a la vista de todos la problemática del mundo de los discapacitados psíquicos.
   La final nos expuso a todos los que participamos en ella a nueve semanas de presencia en el programa con un objetivo claro: ganar el millón que a algunos sirvió para afirmar su popularidad y a mi para conseguirla finalmente, a pesar de que ese no era mi objetivo.

La mamá del millón con el segundo presentador del programa, José Luis Pécker

- Me resulta especialmente curiosa la razón por la que decidió presentarse al concurso.

Sí, acababa de regresar de una estancia de cuatro años en el extranjero y me encontré desconectado de una sociedad que durante aquellos años había evolucionado notablemente. El concurso que anunciaban podía ser una oportunidad para reintegrarme y decidí solicitar mi participación.

- Una vez cubierto el test inicial y enviado a TVE pasó bastante tiempo hasta que recibió una primera llamada de producción así que le dio tiempo para ver cómo comenzaba el concurso y en qué consistía realmente.

La verdad es que no confiaba en que me eligieran por lo que el seguimiento que hice del concurso fue relativo. Los concursantes iban quedándose por el camino y el concurso no era suficientemente atractivo ni para los espectadores ni para mí como posible concursante.

- Sin embargo, decidió declinar la invitación a participar en un principio, ¿por qué razón y qué fue lo que le llevó a reconsiderar su negativa?

El día en que me llamaron para participar, después de la eliminación del tercer concursante, me di cuenta de que había cometido una torpeza al no haber previsto que me pudieran llamar. Hacía poco que me había incorporado a mi primer trabajo y aquel día el director estaba lejos de la oficina y no podía preguntarle si no tendría inconveniente en que participara en el concurso por lo que, ante la posibilidad de que ello pudiera afectar mi carrera profesional, decidí declinar la invitación. Más tarde al saber que, por el contrario, la empresa consideraba positivamente que uno de sus empleados se diera a conocer públicamente, aprovechando los contactos de nuestra empresa con el programa de Luis Miravitlles, (director y presentador de "Misterios al descubierto"), el director de relaciones públicas de mi empresa consiguió que se me aceptara de nuevo ya que cuando me llamaron por primera vez lo hicieron en virtud de mis respuestas al test antes mencionado. Para entonces ya había comenzado la participación de Rosa Zumárraga por lo que tuve que esperar, y más todavía, ya que cuando habría debido hacerlo me dijeron que también participaría en la primera selección un alcalde por el que mucha gente se había interesado.

Xavier, en el centro, durante la selección de concursantes en directo de la que salió victorioso

- En su primera cita como concursante en realidad no tenía nada seguro porque era una preselección con otros dos participantes. Como no se ha conservado ningún programa completo no estaría de más que explicáramos brevemente en qué consistía el formato.

La primera selección consistía en una simple confrontación de preguntas de cultura general en la que participaban tres personas seleccionadas a partir de los tests, la que se imponía recibía el millón de pesetas que después debía defender frente a las sesenta pruebas. 
   El programa se emitía en directo y no tengo constancia de que se grabara en su totalidad ya que los medios de la época eran muy rudimentarios, aunque sé que, a fin de ir rodando el concurso, se grabaron las participaciones del primer concursante Diego Fernández del Tarré y posiblemente la del segundo Eduardo Cestafé. Posteriormente me consta que se grabó el programa piloto de la final que tuvo lugar en el Salón del Automóvil de Barcelona y tal vez algo del último programa de la final que se conserva en la web de RTVE. Ello junto con las imágenes que pueda haber en los archivos de No-Do es, probablemente, todo lo que se conserva del concurso.


- Las pruebas a las que les sometían durante su concurso propiamente dicho eran de todo tipo…

Sí, podían ser deductivas, de habilidad deportiva, de cálculo, de facilidad oral, de habilidad intelectual o manual e incluso de toma de decisiones, como alguna de las que me propusieron. Todo lejos de la habitual capacidad memorística de los concursos habituales, aunque también las había de este tipo.

La prueba en la que tenía que averiguar a qué animal pertenecían esas pieles y de la que se enteró gracias a un amigo

- El concursante desconocía las pruebas previamente pero varias casualidades le llevaron a conocer con antelación algunas pruebas del concurso y ahí usted aprovechó las circunstancias con bastante picaresca…

Es cierto, en diversas ocasiones, durante mi participación individual, tuve la oportunidad de conocer el tipo de pruebas a las que me iban a someter. De hecho fueron dos, una que implicaba saber utilizar correctamente diversos utensilios del oficio de impresor, que me desveló un amigo de veraneo de la infancia del que había perdido la pista y que se esforzó por localizarme y la otra  una prueba durísima que consistía en reconocer las pieles de las que estaban hechos seis abrigos, que supe gracias a que a una de las modelos que debía hacer el pase en el concurso la llamaron cuando estaba en el estudio de un primo mío fotógrafo profesional que me llamó inmediatamente. En ningún caso fue la televisión la que me lo dio a conocer y mi reacción, en ambos casos, fue prepararme la asignatura.


- Los errores que iba acumulando le hicieron pensar que no llegaría a completar la participación, pero lo consiguió y se llevó más de medio millón de pesetas…

Sí, mi recorrido por el programa fue errático ya que de las primeras doce pruebas de la primera semana fallé tres. La segunda semana fue peor ya que me dieron por no superadas cuatro y a la tercera dos o sea que, cuando me quedaban todavía por efectuar veintiséis pruebas solo podía permitirme fallar una. Y así fue, con lo que al final conseguí salvar medio millón de pesetas

- Aquel día fue cuando se produjo una anécdota que quizás pudo traerle malas consecuencias, decidió dedicar el premio a sus padres en catalán. Eso, en 1968, no era peccata minuta…

Efectivamente, mi estado de ánimo a lo largo del concurso pasó del “veamos que pasa” a la certeza de que antes o después sería eliminado. Y no solo por mis impresiones sino por lo que percibía a través de los medios escritos y por lo que me decían los que seguían de cerca el programa. La conclusión era: para un concurso no es conveniente que lo ganen demasiados concursantes seguidos. por ello, cuando contra pronóstico llegué a la prueba final y me dijo Joaquín Prat que debía dar la noticia de que había ganado al ser más querido, aun sabiendo que Franco estaría viendo el programa, no pude reprimirme y le pregunté al presentador si, puesto que lo que me pedían era que diera la noticia, efectivamente podía hacerlo a mis padres de la forma en que nos comunicábamos habitualmente. Me dijo que podía y entonces lo hice en catalán, siendo el primero que utilizaba mi idioma en televisión ante el resto de ciudadanos del estado.

Recibiendo el famoso maletín (con fotocopias de billetes en la primera fila y recortes de periódico abajo). Atentos a la incredulidad del propio Xavier

- Sin embargo, más allá de las quejas de algunos trabajadores de la propia tele temerosos de un posible castigo, aquello no le ocasionó ningún problema y desde luego no fue vetado para la gran final.

Ciertamente, a pesar del revuelo que se organizó en la cabina de realización donde inmediatamente se empezaron a recibir llamadas desde Madrid reclamando que un traductor cubriera mis declaraciones, nadie había previsto que tal cosa pudiera suceder y lo único que tuvieron tiempo de hacer fue reducir a la mitad el tiempo que me había concedido para efectuar la prueba, cosa que, por cierto, me fue bien para no tener que alargar el discurso un vez dicho lo fundamental. Sorprendemente, este hecho no tuvo influencia, al menos aparentemente, en mi participación en la final.


- Usted vivió las dos etapas del programa, ¿qué recuerda de sus dos presentadores, Joaquín Prat y José Luis Pécker? ¿Había una cierta relación con ustedes antes o después de la emisión? ¿En qué se diferenciaban profesionalmente? ¿Esas diferencias cambiaban de alguna forma el tono del programa?

La relación de Prat conmigo fue poca aunque según lo que he podido leer en diversos periódicos al principio estuvo muy “formal” conmigo y fue evolucionando hacia el final del programa hacia una mayor empatía. Pécker era, fundamentalmente un locutor de radio que fue, poco a poco, aprendiendo el oficio de presentador de TV. Un gran profesional que pecaba de erudito en un medio poco adecuado para ello pero que al final dominó. Como persona, pude experimentarlo más tarde, un perfecto caballero.

Zumárraga, Ruiz, Mateu y Canalejo en la bolera en la que realizaron una de las pruebas en exteriores

- Durante la final tuvo que convivir con los otros cuatro concursantes ganadores previamente (si exceptuamos a la Mamá del Millón que declinó volver al programa). Cada uno tenía un carácter muy distinto y en ocasiones la tensión estuvo muy presente.

Sí, en el momento en que se anunció que habría un desafío entre todos los ganadores para adjudicar definitivamente el millón, el alcalde dejó entrever que no participaría y todos lo comprendimos ya que había corrido el rumor de que el Ministro de Gobernación de la época, Camilo Alonso Vega, había comentado que una persona representativa del Régimen no podía quedar mal —sea esto lo que fuera—. Cuando, prudentemente, el alcalde dio a conocer su renuncia, en su pueblo se organizó un referéndum para obligarlo a presentarse. Canalejo detuvo la consulta y dijo que acudiría al programa. En la primera sesión de la final Canalejo no tuvo suerte o acierto por lo que al final de la misma, habiendo pasado únicamente dos pruebas, la diferencia de puntos conmigo (que era quien mejor puntuación obtuvo) era de 17 puntos. A partir de aquel momento la disposición de los componentes del Jurado se modificó y en lugar de emitir sus votaciones individualmente y sin consultarse, como se había dicho que se haría, pasaron a hacerlo mancomunadamente y el resultado fue que el alcalde recuperó la diferencia en pocos programas. Fue en la quinta semana de la final que la cosa estalló ya que se hizo evidente que cuando el alcalde lo hacía mejor que los demás la puntuación que le otorgaban era muy superior a la del resto y cuando era a la inversa las diferencias eran mínimas.

El alcalde de Belmez observa a Rosa Zumárraga ¿discutiendo? con Mateu

- Por lo que cuenta en su libro Rosa Zumárraga era una mujer de mucho carácter y que no se callaba una…

Fue precisamente ella la que puso de relieve las diferencias de trato cuando en la representación teatral que tuvimos que hacer el alcalde ni siquiera se cambió para interpretar el monólogo de Segismundo de “La vida es sueño”, cuando los demás estuvimos horas caracterizándonos para nuestras interpretaciones y la diferencia de su puntuación con la de Rosa fue poca cuando esta había obtenido anteriormente premios de interpretación. El comentario de Rosa fue: "veríamos lo que habrían dicho si alguno de nosotros no se disfraza."

El primer programa de la final con el jurado en cabinas individuales en la parte superior del decorado

- El peor parado en sus recuerdos es el Alcalde de Belmez e incluso le acusa de haber sido “protegido” y beneficiado por los responsables del programa…

Bien, por lo ya he explicado las respuestas es obvia. No diré que él lo impulsara pero las circunstancias eran las que eran y todos queríamos que la victoria, cuando se diera, fuese lo más justa posible por lo que en aquel momento nos planteamos abandonar.

- Sin embargo, y contra todo pronóstico, usted resultó campeonísimo…

Al final los hados me fueron favorables y conseguí el millón. Lo que me alegró fue constatar que ninguno de mis contrincantes puso peros a mi victoria.

Una de las pruebas en exteriores del último programa

- A pesar de la falta de medios, los directores se empeñaban en realizar pruebas en exteriores, ¿cómo se organizaban para poder salir y volver del plató sin que pasara demasiado tiempo como para entorpecer la marcha del programa?

La experiencia de los traslados fue una de las que comportó más riesgos de mi vida pero lo cierto es que conseguíamos llegar a los lugares indicados a tiempo por las buenas manos de los conductores y la ayuda de la Guardia Urbana que abría paso.


El alcalde y Paco Ruiz, el Yeyé del millón, felicitan a Mateu

- Aquel triunfo le convirtió en un famoso de la época y usted aprovechó para disfrutar las múltiples oportunidades de disfrutar de aquella inesperada popularidad.

Es cierto, pero tampoco había tantas posibilidades. Conocí a gente interesante, me lo pasé bien durante unos meses, pero a la vuelta del verano recomenzó la rutina laboral y al poco tiempo me casé.

- ¿A qué dedicó el premio?

La mitad la utilicé para pagar un piso que había decidido comprarme anteriormente hipotecándome, cosa que no fue necesaria, también me compré un descapotable chiquito, un Seat 850 Speeder y un Vespino para mi hermano. El resto fue a parar al banco que dirigía mi padre.

- Y podríamos decir que gracias también al concurso conoció a su mujer…

Sí, me propusieron colaborar semanalmente en el diario Tele/eXpres y allí conocí a un periodista que me la presentó. A finales de abril de 1970 nos casamos.

Mateu posa para la prensa con el marcador final

- Está claro que tiene una sensación agridulce con respecto al concurso.

La tuve, pero todo está tan lejos...ahora solo queda la nostalgia. Lo que más me sorprende es que, a nuestra escala, no sepamos valorar ni sacar partido de aquello que hicimos bien. En este sentido he de recordar que el pasado mes de abril murió Charles van Doren, ganador del concurso "Twenty One" que hizo furor en la televisión de los Estados Unidos a finales de la década de los cincuenta. El concurso, se supo más tarde, era un fraude a los espectadores y el asunto acabó en el Congreso. Estos hechos dieron origen a una película de mediados de los noventa: "Quiz Show". Pues bien van Doren, aparte de ser portada de TIME, obtuvo un premio de 129.000 $ de la época, — según Wikipedia un millón y poco más de los actuales dólares estadounidenses — que, si me apuran, es una cantidad similar a la que gané en el concurso. Y de todo ello, en España, no queda ni rastro.

He aquí los minutos que se conservan de la finalísima:



domingo, 14 de julio de 2019

60 años de la Escuela de Barcelona

Los estudios de Miramar, segundo centro de producción de TVE

Era el 14 de julio de 1959 cuando los barceloneses escucharon aquello de "¡Buenas tardes! Desde Miramar, Barcelona, saludamos por primera vez a los espectadores de Madrid y su área de influencia." Lo verdaderamente noticioso de aquel evento era que, por primera vez, TVE abría comunicación con Cataluña y, por lo tanto, se ampliaba ostensiblemente la difusión de las pocas horas horas de programación diaria realizada (fundamentalmente) desde el pequeño chalet del Paseo de la Habana que servía de cuartel general para una emisora en desarrollo que ni siquiera había cumplido los tres años de emisiones regulares. El antiguo hotel de Miramar (construido para una exposición internacional en la montaña de Montjuïc) es cedido por el Ayuntamiento para ser utilizado como el segundo centro de producción de nuestra tele. Curiosamente ya existían miles de aparatos en en funcionamiento en Cataluña porque gracias a lo caprichoso de las ondas hertzianas se recibía con cierta calidad la señal de la italiana RAI y el rumor de que pronto habría un repetidor propio en la comunidad se había extendido en el último año. 

El equipo de pioneros que puso en marcha Miramar

Una veintena de personas formaba el equipo inicial de Miramar. En esta entrañable foto encontramos a un jovencísimo Forges (en el centro de la fila de abajo, con pajarita) que estaría los primeros meses como encargado de tele-cine (labor que ya había desempeñado en Madrid como ayudante) y el  locutor José Luis Barcelona (justo debajo de la cámara, todavía sin sus después características gafas) que sería el encargado de pronunciar las palabras inaugurales. Lo más importante de aquel estreno ante toda la audiencia de TVE (muy escasa por entonces y limitada a Madrid y alrededores, Zaragoza y poblaciones cercanas y desde ese momento la Ciudad Condal y sus afueras) es que se iba a descongestionar la producción del estudio de Madrid que ya en aquel entonces era incapaz de asumir el progresivo aumento de horas de programación y que estaba alquilando espacios como el Teatro del Fomento de las Artes para programas espectáculo. 

Herta Frankel y Juan Viñas, dos de las primeras estrellas de la tele realizada en Barcelona

Las primeras pruebas se realizan en febrero de aquel año. El equipo dirigido por el ingeniero Joaquín Sánchez Cordovés (verdadero responsable de las instalaciones de TVE también en en la capital) consiguió poner en marcha un enlace por microondas automatizado y, atención, reversible, es decir, que permitía la emisión desde cualquiera de los centros de producción aunque (todavía) no simultáneamente. Los barceloneses que tenían aparato televisor comprobaron que las imágenes que se podían ver aquellos días de invierno tenían una calidad más que aceptable y se fue corriendo la voz de que el 15 de aquel mes se emitiría un Madrid-Barça. La expectación fue tal que entre el jueves y el sábado se vendieron nada menos que 6.000 monitores. Decía el historiador Baget-Herms que si no se compraron más fue, simplemente, porque se agotaron las existencias. El resultado fue de 1-0 y durante la primera parte se perdió la imagen y se tuvo que conectar con el sonido de RNE para que los 400.000 televidentes catalanes no perdieran ripio. La segunda parte sí que se vio y los espectadores quedaron encantados. Por eso, aquel día de verano en que comenzaban las emisiones regulares, había muchos nervios ante la responsabilidad pero también ilusión. No sería el fútbol la primera estrella de la programación, sin embargo. Herta Frankel, antigua vedette reconvertida en marionetista, y el radiofónico Juan Viñas serían dos de las primeras caras que adquirieron popularidad. Ella con sus programas infantiles y él con el concurso "X-0 da dinero". 

Franz Johan durante uno de los sketches de "Amigos del martes", show realizado en directo

Frankel pertenecía al Clan de los Vieneses, una compañía de revista que había hecho las delicias de los teatros de la ciudad durante los años 40 y 50. Su director, Artur Kaps, supo ver en la recién nacida televisión unas posibilidades extraordinarias para ampliar su negociado. Y en la coqueta sede de Miramar se planta ante Enrique de las Casas, director, para exponer sus proyectos. Su "Amigos del martes" (después del lunes) será el primer espacio que alcanza un éxito indiscutible desde Barcelona. Estrenado en 1961 consiguió batir al buque insignia de la programación de aquellos primeros 60, "Gran Parada", realizado desde Madrid, cómo no. Con cambios en el título, en día de emisión, ligeras variaciones en la fórmula...  el austríaco Franz Johan se mantuvo en la brecha junto a su inseparable compañero de sketches Gustavo Re (italiano) hasta finales de los sesenta. El espectador se acostumbró a los fuertes acentos de estos profesionales que trajeron aires renovadores y con aire de gran show a una tele todavía muy constreñida por sus evidentes limitaciones. Kaps aprovechó sus múltiples contactos por toda Europa para traer a los estudios de Miramar (y en exclusiva, nada de aprovechar promociones) a estrellas internacionales como Marlene Dietrich. 

Carmen Amaya se emociona durante "Ésta es su vida", uno de los mayores éxitos de Federico Gallo

Otro nombre a tener en cuenta en aquellos primeros años es el de Jorge Leman (pseudónimo del publicista Jorge Garriga Puig) que fue quien introdujo el concepto de patrocinio. Su vinculación profesional con Nestlé hizo que la compañía "pagara" al modo americano por horas de emisión (algo similar se había probado ya desde Madrid con "La hora Philips", "Festival Marconi" o el propio "Gran Parada" organizado por Movierecord). La novedad es que para poder competir con los espacios del Paseo de la Habana, Leman viajó por todo el mundo en busca de los mejores y más exitosos formatos y así llegaron a Miramar concursos como el mencionado "X-0" o "Adivine su vida". No obstante, el mayor acierto lo tuvo con la importación de "This is Your Life" que, con el título de "Ésta es su vida" y con el polifacético y siempre competente Federico Gallo al frente, repasó la trayectoria de grandes personajes a los que se sorprendía con un emotivo homenaje ante las cámaras. Desde 1962 hasta 1968 (aunque con un breve parón antes de la última temporada) se mantuvo entre los preferidos por el público. Ricardo Fernández-Deu lo recuperó (ya desde la nueva sede de Sant Cugat) en 1993. Gallo fue también pionero de los programas informativos y de actualidad. Junto a Enrique Rubio no sólo conectaba con el Telediario de la capital en un primitivo dúplex sino que se encargaba de "Panorama"¡desde 1959, espacio con reportajes que marcaría estilo. Casi una década después, viendo las grandes posibilidades que ofrecían las corresponsalías, puso en marcha "Hilo directo", clarísimo precedente de programas que vinieron después. Federico se adelantó en décadas y supo aprovechar las mejoras técnicas en las conexiones con otros países vía Eurovisión para ofrecer un programa básicamente informativo pero al tiempo vibrante y entretenido. Pasó de ser espacio mensual a trisemanal.

"Reina por un día", programa lacrimógeno a más no poder presentado por Mario Cabré y José Luis Barcelona

Otro formato traído de EE.UU. y que consiguió enorme audiencia fue "Reina por un día", lacrimógeno precedente de los reality en el que se cumplía el deseo de una mujer (los hombres no debían de tener deseos en aquella época). Versión semanal para los domingos por la tarde de un daytime de bajo presupuesto de la NBC en antena desde 1957 (después se pasaría a la ABC donde finalizaría en 1964). Aquí llegó cuando el original terminaba su andadura por puro agotamiento pero las emotivas historias que servían de excusa para colmar de agasajos a la invitada y el magnífico tándem formado por el torero poeta Mario Cabré y el presentador pionero J.L. Barcelona dirigidos férreamente por de las Casas (que además de encargarse del propio centro de producción también comandaba casi todos los programas salidos de allí) fueron un pelotazo de dimensiones considerables. Tan sólo dos años sirvieron para convertirlo en programa mítico... del que sólo se conservan unas pocas imágenes de los reportajes rodados en cine. Buena parte de la parrilla de los primeros cinco años está prácticamente perdida.  

El primer Festival del Mediterráneo conducido por Federico Gallo, Laura Valenzuela y Alberto Closas

Desde el principio Miramar sacó las cámaras a la calle. Su privilegiada situación permitía la realización de programas desde las terrazas con sus impresionantes vistas. Desde el propio espacio inaugural, "Balcón del Mediterráneo", se aprovechó aquella enorme ventaja con respecto a la sede madrileña para convertirlo en característica propia. "Club Miramar", primer programa semanal, tenía como decorado el cielo nocturno para envidia de los compañeros del Paseo de la Habana. Por eso no es de extrañar que la propia emisora participara activamente (por primera vez) en la creación de un festival de la canción a imitación del de San Remo en Italia y apenas un par de meses después de la inauguración del de Benidorm. El invento recibió el nombre de Festival del Mediterráneo y su primera gran final se celebró el 27 de septiembre de 1959 desde el Palacio de los Deportes así que el tiempo de organización fue de récord. Participaban intérpretes de Italia, Francia y España y sus primeros presentadores fueron Laurita Valenzuela (que ya había dejado la tele por el cine), Alberto Closas y Federico Gallo, el verdadero guía de todo aquello y que fue habitual durante los convulsos 9 años que duró la cosa. La TVE desde Miramar empezaba a diferenciarse de su hermana madrileña y esa personalidad iría acrecentándose con el tiempo hasta hacer muy reconocibles a los profesionales de la "Escuela de Barcelona". 

Joaquín Prat en la primera temporada del popularísimo "Un millón para el mejor"

De nuevo es Enrique de las Casas quien, en connivencia con Fernando García de la Vega (pionero del Paseo de la Habana, creador de "Escala en HI-FI" y posteriormente de "Galas del Sábado), consigue un nuevo éxito para Miramar con uno de los primeros "concursos de gran formato": "Un millón para el mejor". El debut televisivo de Joaquín Prat (bregado en los micrófonos de RNE y la Cadena Ser) supuso un revulsivo no sólo en la forma de presentar sino en la de la puesta en escena de los juegos de la pequeña pantalla. Los anónimos participantes que aceptaban el reto de concurrir al plató sin saber a qué se iban a enfrentar para conseguir esa mayúscula cantidad de dinero se hicieron famosos a fuerza de ir superando pruebas semana tras semana. Cuando García de la Vega se llevó a Prat a Madrid para su "Galas del sábado", otro radiofónico, José Luis Pécker (aunque éste ya había conducido varios concursos desde el Paseo de la Habana) toma el relevo en la temporada siguiente.

"Hamlet", primer dramático en color producido en 1979

Desde principios de los 60 Miramar se empeñó en marcar su impronta también en los dramáticos. Quizás la primera serie realizada (en directo, por supuesto) desde allí que llamó la atención de los espectadores del resto del país fue la adaptación de un clásico de la televisión francesa, "Los últimos cinco minutos". Sergio Doré en el papel del inspector Bourrell tenía que resolver un caso cada semana con un planteamiento muy original. Bien pronto comenzó el interés de los profesionales de aquella emisora por emitir en catalán y en 1964, en pleno franquismo, consiguieron convencer a los jefes para presentar al público de Cataluña y Baleares "La ferida lluminosa". Fue el primer paso de una larga serie de ficciones amparadas bajo distintos títulos como "Lletres Catalanes" o " "Novel.la". Pero también se proveía periódicamente de contenido a "Estudio 1" o "Novela" para toda España. En ocasiones en doble versión (grabada en catalán pero doblada al castellano o viceversa) como "La dama de las camelias" o "Salomé" con Nuria Espert o el "Hamlet" protagonizado por Enric Majó y Montse Carulla, el primero en color (1979). Las dos últimas obras, por cierto, fueron adaptadas por Terenci Moix. Para "Novela" fue especialmente celebrada "El conde de Montecristo" dirigida por Pedro Amalio López y que incluía, por primera vez, escenas acuáticas. Del mismo director y realizador es la primera gran superproducción de TVE (en general, no de Miramar) rodada en cine, "La saga de los Rius", a la seguirían otras como "La plaza del diamante" ya en los 80. Y mientras tanto, series en catalán, como la popularísima "Doctor Caparrós" (primera sitcom con público en directo, año 79) o "Mare i fill, SL" (con Mary Santpere y guión de T. Moix) o "Vídua... però no gaire" con guión de Benet i Jornet. 

J.J. Castillo al frente de "Sobre el terreno", uno de los múltiples programas deportivos de Miramar 

Otro género en el que brilló Miramar (y las siguientes sedes de TVE Cataluña) fue, sin duda, el deporte. Figuras como las de Juan José Castillo, José Félix Pons, Josep María Casanovas, Sergio Gil, Pere Barthe, Eduard Berraondo, Joaquim María Puyal, Frederic Porta, Olga Viza o Muntsa Ballfegó demostraron sus amplios conocimientos sobre mil y una disciplinas en "Polideportivo", "Sobre el terreno", "Miramar esportiu" o el eterno (en horas en pantalla) "Estadio 2". Precisamente ese último (y mítico, 20 años en antena no son para menos), es el ejemplo perfecto de lo que ofrecía Barcelona con respecto a Madrid: diversidad. No todo era fútbol, había deportes minoritarios a los que la pública debía no sólo acoger sino, sobre todo, proteger y difundir. 

José Luis Barcelona e Irene Mir, los dos locutores más veteranos y longevos de TVE desde Barcelona

Poco a poco la red de emisores de TVE se va ampliando y las imágenes producidas en Miramar o en los estudios complementarios de Esplugues y Hospitalet de Llobregat son reconocibles para el espectador de Soria, Murcia, Mérida o Córdoba. La Escuela de Barcelona tiene un estilo propio (e intransferible). No sólo porque la audiencia sepa que locutores polivalentes como José Luis Barcelona o Irene Mir no están en Prado del Rey sino que el televidente más atento va fijándose en los créditos y descubre nombres como los de Mercè Vilaret, Sergi Schaaff, Antoni Chic, Esteve Durán (aunque en los 60 tenía que firmar como Esteban Durán) o Lluis María Güell, todos ellos insignes directores y realizadores. Ya con la inauguración en 1983 de las instalaciones de Sant Cugat del Vallès, que permiten unir toda la producción en un mismo lugar, perfectamente adaptadas a las nuevas tecnologías y con más estudios y de mayor amplitud, la nómina crece y otros directores y realizadores como Roger Justafré, Xavier Manich, Josep María Vidal o Luis López Doy se apuntan nuevos triunfos. No nos olvidemos de los decorados de Luis Gracia y la iluminación de Pere Pocurull (por citar sólo a dos pero muy representativos) y tenemos un cóctel perfecto. Secuencias largas con eficaz uso del travelling, escenografía con un exquisito gusto, presentadores y actores con una personalidad definida de la que como característica general y unitaria podríamos citar la elegancia en su sentido más amplio... La Escuela de Barcelona se asienta. 

Julia Otero en "La Luna", su despegue definitivo en el prime-time

Y con los 80 llega una Edad de Oro, con éxitos indiscutibles en todo el territorio nacional y nuevos talentos que emergen como estrellas rutilantes de una tele moderna y muy cercana a lo que se estaba haciendo en otros países europeos. Julia Otero, descubierta en toda España gracias al original concurso-magazine "3x4", fue uno de los baluartes. Supo pasar del mediodía al prime-time con gran habilidad y con "La luna" (de nuevo bajo la batuta de Schaaff) o "La ronda" (ya dirigida por ella) se confirma como un valor en alza del periodismo audiovisual de la época. Los programas de entrevistas eran un clásico de la productora desde los tiempos de "Ésta es su vida" y en los 80 llegaron a su máximo esplendor. Puyal con "Vostè pregunta" sólo para Cataluña (permitiendo las llamadas en directo de los espectadores) y luego con Mercedes Milá en "Buenas noches, buena gente" marcó época. Aunque en realidad con Milá sólo aguantó una emisión y se fue a la francesa en circunstancias nunca aclaradas del todo lo que permitió que Mercedes se afianzara como gran comunicadora y fiera interrogadora (tras el experimento de "Dos por dos" en Madrid junto a Isabel Tenaille). 

Àngel Casas en "Un día es un día" que previamente había sido emitido sólo para el circuito catalán

En esa misma época, tras una etapa en TV3, Àngel Casas regresa a TVE para llevar su show al circuito catalán, es decir, a las horas de programación en las que se desconectaba de la red nacional para emitir íntegramente en catalán. La cosa había comenzado tímidamente (y casi de tapadillo) en los 60 pero no fue hasta mediados de los 70 que se desarrolló plenamente con informativos diarios como "Miramar" (haciendo honor a su cuartel general) o semanales como "Giravolt" pero también con divulgativos como "Català amb nosaltres", infantiles como "Terra d'escudella" o entrevistas en profundidad a "Personatges" seleccionados por la escritora Montserrat Roig, algo que después haría, con su estilo entre frívolo y dramático Terenci Moix en "Terenci a la fresca". Casas consiguió que su mezcla de entrevistas a personajes de actualidad con grandes ídolos del Hollywood clásico aderezados con buena música pasara a nivel nacional y "Un día es un día" amplió presupuesto y decorado para albergar tres escenarios musicales simultáneos. Sus famosos strip-teases, todos muy elegantes eso sí, también se ofrecieron en otros programas suyos como "Tal cual" que conoció varias etapas (una de ellas presentada por Marisol Galdón para suplir a Àngel que se iba a la Uno a moderar un debate). Casas ya nos había dejado joyas en el archivo con su "Musical Express" desde Cataluña y ya en el nuevo milenio regresó con "Senyores i senyors" sólo para el circuito regional.


El género del magazine se ha ofrecido mil y una veces desde Miramar / Sant Cugat con otras tantas variantes. Desde las charlas íntimas de Pedro Ruiz en "La noche abierta" con la luna como testigo a las bajadas por "La escalera mecánica" de los invitados de Jordi González. Desde las preguntas incómodas que contenía la "bombonera maldita" de las entrevistas de Ramón Miravitllas en "Cerca de ti" al Paseo por el tiempo que les ofrecía Julia Otero en su club, donde sólo se servían zumos de colores brillantes, por supuesto sin olvidar la extraña pareja de Inka Martí y M. Galdón en "Peligrosamente juntas", los juicios simulados de "Tribunal Popular" o los testimonios de "Ésta es mi historia" o "Cerca de ti" al más puro estilo del talk-show USA. 

Constantino Romero y Janine Calvo en "El tiempo es oro", uno de los concursos culturales más recordados

Pero si volvemos a aquella época dorada en la que Sant Cugat bullía de actividad, coincidiendo con el nombramiento de Sergi Schaaff como director del centro, nos encontramos con un resurgir de los concursos. Los había culturales, como "El tiempo es oro" o "La vida es juego" con Constantino Romero y la inmarchitable Janine con su dedo recorriendo las hojas de las múltiples enciclopedias del decorado del primero. También los había con infantes pero pensados para los mayores como "Juego de niños" e incluso había uno en el que el concursante exclamaba entre prueba y prueba "Si lo sé no vengo". En esos años, el sello de TVE Cataluña (después Catalunya) estaba presente en buena parte de la programación nacional, que ese era el objetivo de Schaaff, cumplir con lo que se esperaba desde el principio de aquel centro de producción, que fuera el segundo en actividad. Quizás no se llegó al ansiado 50% con Prado del Rey... pero poco faltó. 

Eduard Punset dirigió y presentó "Redes" durante 18 años

En los 90, con la llegada de las privadas, todo cambia. En Madrid no sólo funcionan las instalaciones de Prado del Rey, los Estudios Buñuel albergan grandes formatos como el "Un, dos, tres" o "¿Qué apostamos?" y, quién sabe por qué, a Sant Cugat llegan menos encargos aunque, al menos, eso sirve para que la programación del Circuito Catalán se amplíe y estabilice. Se buscan entonces nuevas fórmulas para aprovechar el potencial humano y técnico disponibles y se especializan en divulgativos, infantiles y deportes, sin dejar de lado puntuales proyectos en géneros más populares. Eduard Punset con su "Redes" (estrenado en 1996) se convierte en heredero natural de uno de los grandes divulgadores de la historia de nuestra comunicación, Luis Miravitlles que desde los 60 y hasta los 80 tradujo a una población donde todavía había analfabetismo complejos conceptos científicos en títulos como "Misterios al descubierto" y "La prehistoria del futuro". Sánchez Dragó y su literario "Negro sobre blanco", Adelina Castillejo con "Preguntas y respuestas" o el ecologista "El escarabajo verde" llegaban cada semana a las pantallas de todo el país y conseguían audiencias nada desdeñables y en los platós se cambiaban sus decorados para albergar programas para la chavalería como el "Club Disney" (sí, desde allí y de forma diaria por la 2 y cada sábado en la 1), "Pinnic", "TPH Club", "Trilocos" (dirigido por Miliki), el "Barrio Sésamo" de Bluki (en doble versión castellano/catalán)  o el inefable "Con mucha marcha" de Leticia Sabater, por supuesto en distintas temporadas. Lejos había quedado el espíritu onírico del "Planeta imaginario" o el transgesor del musical juvenil "Plastic" pero había que llegar a un público distinto al de la década anterior... y se consiguió. 

Comenzaron mandando a los niños a la cama en 2003 y desde entonces han actuado junto a Robbie Williams y protagonizado su propia película

Sant Cugat ha demostrado siempre una capacidad innata para renovarse y ofrecer, con su reconocible estilo, formatos novedosos. En esa reinvención continua para demostrar cuál es su papel en nuestra tele pública, de repente aparecen sorpresas para los jefes como el eterno éxito entre los niños de los Lunnis que incluso han llegado al cine y que llevan más de 15 años enseñando mientras entretienen. Los platós han acogido en los últimos años grandes programas espectáculo como "¡Mira quién baila!" o varias de las etapas de "Órbita Laika" aprovechando al máximo la belleza de un estudio vacío (o casi). Ha habido temporadas en las que parecía que TVE Catalunya era quien producía todos los espacios de la 2 o de Teledeporte. En definitiva, nunca han dejado de funcionar (quizás no siempre a pleno rendimiento) y aunque aquella sana competencia entre profesionales de Madrid y Barcelona instaurada desde 1959 y que se mantuvo hasta los 90 ya no parezca posible porque la propia Corporación no está viviendo su mejor momento, los espectadores de ayer que siguen siéndolo hoy no pueden evitar la sonrisa al pensar en los grandes momentos televisivos que nos ha dejado este centro de producción. 

El incombustible "Saber y ganar", concurso más longevo de la historia de la televisión en España

Son muchos los programas que no he mencionado y los profesionales que no aparecen en este recorrido entrañable. Es absolutamente imposible hacer un repaso a 60 años de historia y este, desde luego, no es el lugar adecuado y, seguramente, yo no sea la persona idónea para escribirlo. Pero en este homenaje faltaba un programa que es historia de nuestra tele y por méritos propios. Fue en 1997 cuando comenzó un nuevo concurso a eso de las 15 h, en una franja que había inaugurado "Cifras y letras" y en la que reinó cinco años Elisenda Roca. Aquel récord parecía difícil de batir y no sería hasta la llegada de "Saber y ganar" que se demostró que esa hora (ahora un poco más tarde para no coincidir con el Telediario) era de Jordi Hurtado, de Juanjo Cardenal, de Pilar Vázquez, de todos los concursantes y, por supuesto, de su factótum, el gran Sergi Schaaff que sigue al pie del cañón y que encarna lo mejor de la historia de esta Casa. Él es pasado y también fulgurante presente porque su programa sigue siendo cada día el líder de la cadena y con una enorme diferencia. Quizás si permitieran que Sant Cugat tuviera más presencia en la programación algunas cosas cambiarían a mejor en nuestra televisión pública (sin que eso sea un demérito para Prado o Torrespaña). Esa combinación del trabajo de Madrid y Barcelona era la mejor forma de crear una programación diversa y plural. Por todo lo que hemos aprendido, como espectadores y como profesionales, de TVE Cataluña, moltes felicitats!

sábado, 9 de noviembre de 2013

Mónica de Medianoche


A principios de los 70 los musicales dominaban la parrilla de TVE y eso significaba que entre directores existía una sana competencia por crear formatos distintos. En 1973 se estrena un programa que, a priori, tenía buena pinta porque estaba dirigido por Enrique de las Casas, realizado por Pilar Miró, escrito por Fernando G. Tola y presentado por Mónica Randall.



La Randall era ya una actriz conocida por los espectadores. Además de haber interpretado todo tipo de papeles en dramáticos y series de la Casa era una solvente actriz cinematográfica con experiencia en géneros como el western, el cine de aventuras o la comedia española donde solía interpretar a mujeres glamourosas y frías. "Mónica de Medianoche" era su primera oportunidad como presentadora aunque en realidad este programa era una mezcla entre musical y ficción. Las actuaciones musicales era introducidas por esta bella barcelonesa interpretando un rol, el de una mujer moderna que lanzaba unos parlamentos de no te menees a cámara. Teniendo en cuenta que esto se emitía en torno a las 23h (la medianoche del título era una licencia dramática, en realidad a esa hora solía cerrarse la programación) la música elegida solía ser intimista y tranquila.


El programa se mantuvo una temporada en antena pero fue un fracaso de crítica. El diario ABC, el pionero en hablar de tele en nuestro país, destacaba después de su estreno "... tanto Enrique de las Casas como Pilar Miró y Mónica Randall son capaces de otras cosas mejores. Mucho mejores... Claro que si lo que TVE quería era esto y esto se las ha dado, ellos no pueden hacer otra cosa. Pero los espectadores querrían verla. Y nosotros también para comentarla con elogio, si lo merecía. Así, desde luego, que no lo merece; al revés."
   Afortunadamente esto no supuso un problema para la carrera de los tres. De la Miró sobran las palabras, de las Casas siguió ocupando puestos directivos de importancia donde demostró su talento y Mónica siguió triunfando como actriz y como presentadora. Al siguiente año tuvo la oportunidad de borrar el mal recuerdo de este musical con un espacio discreto, "Tele-revista", típico magazine amable setentero, y más adelante demostraría su talento como entrevistadora en "Cosas" y, especialmente, "Rasgos".