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domingo, 15 de marzo de 2020

"Tal cual" con Marisol Galdón


Marisol Galdón llegó como un huracán a la tele de finales de los ochenta y principios de los 90. Aunque sus comienzos fueron en la radio fue la televisión la que le ofreció popularidad y le permitió demostrar su versatilidad profesional. El rompedor e irreverente "Plastic" (junto a Tinet Rubira y David Bagès) fue un prometedor comienzo que después cristalizó en el excelente y poco valorado "Peligrosamente juntas" con Inka Martí. Hace unos meses publicamos aquí la primera parte de una entrevista con Galdón en la que explicaba su experiencia en aquel magazine cultural. Hoy toca saber cómo llegó a su carrera otro gran programa, este de gran consumo televisivo y ya muy asentado, "Tal Cual". 

- 1994, tras un tiempo en barbecho televisivo en el que apenas te habíamos visto en apariciones como aquella memorable en "¡Hola Raffaella!" se anuncia por sorpresa que sucederás a Àngel Casas porque se va a presentar otro programa. ¿Fue tan sorprendente para ti la propuesta como para los espectadores?
Fueron una sorpresa y un reto muy estimulantes. A Àngel Casas le habían asignado un espacio de debates ("Los unos y los otros" en La Primera) y no querían dejar colgado el programa de prime time de los viernes en La 2, puesto que funcionaba muy bien. Intenté estar a la altura del proyecto, seguí trabajando con el mismo equipo que tenía Casas, y no solo mantuvimos la audiencia, sino que incluso llegamos a incrementarla.


Marisol con Elle MacPherson

- ¿Cómo te tomaste aquella oferta?
Como un reto, un desafío, que es algo que siempre me incentiva. ¡Por fin tenía la oportunidad de presentar un programa en solitario! ¡Me ilusionó mucho!

- Durante 4 meses aproximadamente entrevistaste a figuras nacionales y también a unas cuantas internacionales. Quizás la más sonada fue tu charla con Elle MacPherson que terminó en llanto...
Caray, me vas a perdonar, pero no recuerdo apenas la entrevista con McPherson, tan solo que era una mujer altísima y encantadora.


- También pudiste conversar con Laura Antonelli, Fabio Testi (por seguir con los internacionales)... ¿recuerdos?
Recuerdos muy gratos, es un espacio en el que planteé las entrevistas -que siempre me preparaba yo misma, con la docu que me pasaban mis compañeros- con altas dosis de empatía, para que el/la invitada/o se sintiera cómodo, se soltara y se olvidara de la cámara y pudiéramos brindar a los espectadores charlas más íntimas, jugosas y reveladoras.

- No te pediré que destaques a ningún nacional pero sí momentos que se han quedado en tu memoria profesional de aquella etapa.
Una de las entrevistas que recuerdo con más cariño fue la que le hice al bailarín Joaquín Cortés, hubo una química increíble, mucho humor y ambos lo pasamos de maravilla.

Marisol en una foto promocional de "Informativos Tele 5", a la derecha Julio Fernández

- Lo sorprendente es que a pesar de unos notables resultados de audiencia no continuaste. Vale que Casas regresara pero... ¿no te ofrecieron otros programas en la cadena? ¿Lo de Tele 5 llegó enseguida o fue una consecuencia de la falta de apoyo por parte de TVE?
Bueno, aquí llegamos a un punto en que no puedo evitar entristecerme, puesto que, más tarde me di cuenta, cometí un gran error que me ha costado mi carrera como comunicadora. Recién terminado "Tal Cual", con éxito y buenas críticas, me llegó una oferta de "Informativos Tele 5", de copresentar el Informativo de Fin de Semana junto a Julio Fernández. Me pareció muy interesante y sugerente, puesto que nunca había formado parte de un equipo de Informativos. Fui a Madrid, me reuní con Luis Mariñas (director) y Ricardo Medina (redactor jefe) y apalabramos la propuesta. Paralelamente, recibí otra propuesta (¡mucho más interesante!) de Juan Luis Iborra, que venía de trabajar en "¡Hola Raffaella!", para conducir un programa en TVE en solitario. Me asaltaron muchas dudas porque, además, más tarde me enteré de que Julio Fernández no quería copresentar el Informativo conmigo, yo debería estar en un set aparte efectuando entrevistas de índole cultural. Recuerdo que lo consulté con mis padres, puesto que la opción de Iborra (que acabó presentando Gemma Nierga) me ilusionaba mucho, pero ya había dado mi palabra en Tele 5 y, pese a que del trecho que me propusieron al que finalmente realicé había un gran trecho, acabé firmando un contrato con ellos por un año.

El programa al que se refiere y que finalmente condujo Gemma Nierga es "El destino en sus manos", un espacio que incluía una serie interactiva en la que espectador iba decidiendo semana a semana qué iba pasando (pronto hablaremos de él). No funcionó. La etapa de Marisol en los informativos de la cadena amiga, además de frustrante para ella, no supuso un nuevo camino profesional (como debería haber sido) y una vez vencido del contrato no hubo otras ofertas para quedarse (como hubiera sido lógico). Galdón se reconvirtió en la tertuliana ideal, podía ser guerrillera, divulgativa, pasional, incisiva. La tele es un medio desagradecido a veces y muy inestable. El hecho de que Marisol no siguiera en primera línea o que hoy no tenga su propio espacio no depende de una persona ni de una sola circunstancia pero sí que lo considero injusto. He dicho. 

domingo, 1 de diciembre de 2019

Peligrosamente juntas o Inka vs Marisol


Las combinaciones de polos (aparentemente) opuestos siempre han funcionado en pantalla, primero en el cine y luego en la tele y no sólo en la ficción, también en formatos de entretenimiento. Partiendo de esa premisa básica, aparece en La 2 el magazine "Peligrosamente juntas" que desde su título dejaba claro que la unión de Marisol Galdón e Inka Martí podía resultar explosiva y así fue. Para el espectador aquellos dos estilos tan alejados entre sí formaban una pareja que enganchaba. Tras las cámaras parece que la explosión se produjo en otro sentido y no tan divertido. Nos lo ha contado Marisol Galdón y, como es habitual en ella, sin cortarse un pelo: la relación con su compañera no fue precisamente idílica. Pero empecemos por el principio, estamos a finales de 1991 y tras una larga etapa en el irreverente y rompedor programa musical "Plástic" (la definición en realidad se queda corta) a Marisol le llega una interesantísima propuesta que podía suponer una evolución brutal en su trayectoria televisiva: "Peligrosamente Juntas surge en el departamento de programas de TVE-Catalunya (Sant Cugat) como una opción refrescante e innovadora de programa cultural vespertino diario para la inmensa minoría de La 2". El objetivo del programa estaba claro: "Ofrecer contenidos culturales sólidos de forma amena. Para eso contamos siempre con un elenco de colaboradores excepcional: Berlanga (que hablaba de erotismo), Luis Carandell, Néstor Luján, Margarita Rivière; Jorge Wagensberg (que difundía ciencia de forma magistral), Alaska... Una selección de invitados ecléctica y heterogénea, que podía ir desde el director de orquesta Ros Marbá, hasta Rosario Flores, Jordi Villacampa, Alejandro Jodorovsky, La Fura dels Baus, Antonio Banderas, Pilar Miró, Vázquez Montalbán o Sánchez Dragó, por ejemplo. Cada día había una actuación en vivo de todo tipo de artistas y, semanalmente, el plató ejercía como una galería en la que se exponía la obra (pinturas, esculturas, fotos...) de alguno o varios artistas."


La implicación de las presentadoras en los contenidos era total y no se limitaba simplemente a aprenderse guiones escritos por otros: "Tanto Inka Martí como una servidora éramos subdirectoras y Xavier Gassió (que venía de dirigir La Palmera), director. Formábamos un triunvirato inicialmente muy bien avenido. Consideraron que optar por dos presentadoras tan contrapuestas físicamente, aunque no intelectualmente, tendría un gancho de cara al espectador." Y, efectivamente, así fue. Quizás esa mezcla de estilos muy distintos entre sí aportaba variedad y personalidad propia al formato y también, por qué no decirlo, cierto aire de realidad porque eran dos chicas que te podías encontrar en la calle, en el trabajo, cada una con su propia manera de expresarse (en todos los sentidos). "El programa fue bastante bien de audiencia, a pesar de que lo hicimos en 1992, el año de las Olimpiadas, y, en alguna ocasión, los eventos deportivos nos obligaron a acortar el programa o alterar el horario." Galdón estaba tan inmersa en la redacción del espacio que dos de los signos de identidad más evidentes fueron cosa suya: "Tanto el título del programa Peligrosamente Juntas, como la sintonía, "Quatre roses pour Marie", de Pascal Comelade (que estuvo actuando en el programa), tuve el placer de escogerlos yo misma."


¿Y qué pasaba en esa redacción y en el plató? ¿Cómo se llevaban Inka y Marisol? Esa fue una pregunta frecuente en las revistas televisivas de la época y, para qué negarlo, entre la audiencia. Producía morbo pensar que entre las dos volaban cuchillos, era lo que se esperaba pero ellas lo negaban constantemente. Ahora, veintisiete años después, Marisol nos confiesa que "la relación con Inka parecía ir por buenos cauces, siempre y cuando cada una efectuara sus propias entrevistas e interacciones con los colaboradores; ese fue un requisito impuesto por Inka, que nunca quiso de ninguna manera que entrevistáramos a dúo, por más que Gassió y yo insistiéramos al respecto. El único momento en que aparecíamos juntas era en el inicio y la tertulia final con colaboradores e invitados. Aparte de eso, todo parecía fluir bien hasta que descubrí que su buen trato no era más que un postureo aparente ya que, un buen día, Gassió me informó de que ella se había quejado de mi excesiva desenvoltura ante la cámara y que, siempre según Inka, mi actitud la hacía parecer más parada y aburrida. Yo me quedé a cuadros."


Galdón pensaba que todo iba bien porque, aparentemente, era así, en aquellas entrevistas del momento no mentían, la relación era cordial y (posiblemente) había respeto y admiración mutuas... pero también inseguridades. Cuando finalizó la temporada y con la renovación sin confirmar se enteró de algo más: "Debo decir, con total franqueza, que nunca se me ha dado bien alternar en los despachos, ni urdir proyectos a escondidas. "Peligrosamente Juntas" terminó sus emisiones justo antes de los JJOO y la vuelta quedó en el aire. Más tarde, me enteré de que Inka había conseguido hacerse con un espacio de seguimiento de los acontecimientos olímpicos, para el que no se contó conmigo. Como he dicho, la relación personal entre nosotras, una vez descubierto su juego, se deterioró."


Si se le pregunta a Marisol qué opina de un hipotético retorno del formato a la cadena responde entusiasta: "¡Claro que sería posible! Posible y necesario. Hallar formatos que ayuden a difundir cultura y contenidos edificantes a los espectadores, de forma amena y con buen rollo, debería ser un objetivo primordial de toda buena televisión pública que se precie. Divulgar conocimiento y divertirse en el intento es uno de los mayores placeres que he tenido el honor de desarrollar en el mundo mediático."