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miércoles, 20 de mayo de 2026

La vida es juego

Constantino Romero rodeado de las azafatas de "La vida es juego" en una de las primeras grabaciones.
Foto Gabriel Sendra. Todos los derechos reservados.

Cuando "El tiempo es oro" se despidió, su fiel audiencia de La 2 no tuvo mucho tiempo de sentirse huérfana porque, apenas unas semanas después, en su lugar apareció un nuevo programa ideado por el mismo equipo, "La vida es juego". El nuevo concurso cultural estaba dirigido por el gran Sergi Schaaff y presentado por el añorado Constantino Romero, creador y presentador del famoso respectivamente del concurso aurífero. Quizás era un intento de revitalizar los concursos culturales apartando un formato que se había dado por amortizado en TVE pero confiando en los responsables que habían hecho de "El tiempo es oro" un éxito tan inesperado como merecido. Sin embargo esta vez la cuadrilla de Schaaff no dio en el clavo o, posiblemente, los programadores no mimaron esta producción de los estudios de Sant Cugat. En realidad el mayor problema es que ya tenían que competir abiertamente con las cadenas privadas, Antena 3 y Tele 5. 

Sergi Schaaff y Constantino Romero preparando "La vida es juego".
Foto Gabriel Sendra. Todos los derechos reservados.

A pesar de no haber alcanzado la audiencia ni la longevidad de su predecesor, "La vida es juego" es digno de una reivindicación. Tal vez porque se ha perdido en la memoria televisiva se ha ganado que recordemos un concurso que aportó unas cuantas novedades. La fórmula era sencilla pero eficaz, como era habitual en la factoria Schaaff. Dos participantes enfrentaban sus conocimientos sobre un personaje histórico y la época en la que vivió. En una de las fases del programa tenían que olvidar que eran competidores para colaborar en la resolución de las preguntas. En la parte final el concursante con más puntos tenía que superar en solitario "La multipregunta" en un set que los miembros del equipo llamaban cariñosamente "la araña" y que suponía un gran adelanto técnico para la época. Ahí tenía que responder 5 preguntas de gran dificultad. El premio máximo superaba los cuatro millones de pesetas aunque era realmente complicado de conseguir. Entre los personajes abordados encontramos a Picasso, Cleopatra, J.F. Kennedy, Churchill, Napoleón y Elvis Presley. 

Elena y Mónica, las azafatas del concurso, con Constantino Romero.
Foto Gabriel Sendra. Todos los derechos reservados.

El programa contaba con dos azafatas, la morena era Elena Menes, entonces con 21 años y con magisterio recién acabado. La rubia era Mónica Albert, estudiante de veterinaria. Ambas estaban encantadas con Constantino. Decía Mónica en un reportaje de Silvia Díez para "Tele Indiscreta": "Es muy gracioso y bromista pero también un gran profesional. En los ratos muertos, y en una grabación hay muchos, siempre te anima y además nos ayuda dándonos consejos sobre la entonación que tenemos que poner al hablar". Schaaff dirigió y produjo este concurso desde su productora Quart, la misma que produce "Saber y ganar", y delegó la realización en Josep Granell. Como dato curioso, Pilar Vázquez seleccionaba a los concursantes. Sí, la Pilar de "Saber y ganar" que trabajaba desde "Si lo sé no vengo" en los programas con la firma de Sergi. Otro habitual de sus equipos, Luis Gracia, diseñó la escenografía.

La "araña" del decorado de "La vida es juego". Sergi atento a una presentación de Constantino.
Foto Gabriel Sendra. Todos los derechos reservados.

Comenzó el 5 de abril de 1992 los domingos a las 21 h después de "Documentos TV" pero no heredó su audiencia así que sufrío varios cambios en la programación, incluso un breve traslado a los sábados de TVE1 que supuso su sentencia de muerte porque no fue capaz de cumpir las expectativas de la cadena más competitiva del Ente público. A finales de marzo de 1993 se anunció su cancelación aludiendo a la nueva política de TVE de suspender espacios que no alcanzaban la media del canal. La cancelación fue tan repentina que ya había grabadas cinco entregas más que se decidió emitir de lunes a viernes a las 16.30 h en La 2 durante la Semana Santa, un final abrupto y poco elegante. Estaba claro que querían quitarse de encima un programa que había alcanzado una media de millón y medio de espectadores, algo insuficiente para los directivos de la época. No obstante, Schaaff y Constantino retornaron a La Primera con un espacio totalmente distinto, "Valor y coraje" (del que ya hablamos aquí) que tampoco tuvo mucha suerte. Aquel fue el último semanal de Romero antes de su fichaje por Antena 3 en 1996 para presentar "La parodia nacional". 


En la web de Archivo RTVE se pueden encontrar varias ediciones, como la dedicada a Elvis Presley que podéis ver pinchando aquí.

domingo, 28 de diciembre de 2025

La Navidad de "El tiempo es oro" en 1992

El equipo de "El tiempo es oro" brinda al final de su emisión navideña de 1990. Foto Carlos Cid.

Hace 35 años una de las estrellas de la programación era un programa cultural. "El tiempo es oro" se había estrenado en 1987 y pasó por varios horarios tanto en La 2, su casa inicial, como en La Primera. Millones de espectadores seguían cada semana el devenir de anónimos sabios que conseguían premios suculentos. En Navidad organizaban un programa  con "matices especialicísimos" como decía su presentador, el añorado Constatino Romero que, por cierto, consiguió una enorme popularidad gracias a este formato del incansable Sergi Schaaff. El 23 de diciembre de 1990 celebraban estas fiestas ante su fiel audiencia por cuarta vez. Este especial se grabó tan sólo tres días antes de su emisión en los estudios de TVE en Cataluña. Un reno ¿de madera? y un belén adornaban la minimalista escenografía de Luis Gracia, estrenada esa misma temporada. 

A punto de cantar un villancico, Papá Noel les señala la letra en unos cartelones. Foto Carlos Cid.

Sofía, Mercedes y Alfonso, Súper-Concursantes que habían llegado al tiempo máximo de permanencia y superado cierta cantidad económica, fueron convocados al plató  para una entrañable reunión en la que recordaron su paso por el concurso más exigente culturalmente de la televisión española (quizás incluso de la europea) y para jugar de nuevo pero unidos de forma excepcional. Era un antecedente de los Magníficos de "Saber y ganar", otra creacion de Schaaff. El dinero conseguido fue 1.232.000 pesetas, cifra doblada por cortesía de la Casa porque tenía un destino benéfico: Intermón. Eso sí, los participantes se llevaron, "como detalle", sendos viajes: Sofía a Venecia, Alfonso a Berlín y Mercedes a Praga. No se olvidaban de los espectadores de casa y había premio para quienes habían respondido a una Súperpregunta. Llegaron miles de tarjetas postales, que era como entonces se enviaban las respuestas a los concursos de la radio o la tele. Eso sí, la ganadora recibió una llamada de Constantino para informarle de que había sido la afortunada. 

El equipo de "El tiempo es oro" canta "Rodolfo, el reno".
A la derecha de Constantino, Pilar Vázquez y Janine Calvo. Foto Carlos Cid.

En esta etapa del programa su creador, director y realizador, Sergi Schaaff, ya había dejado en manos de J.M. Benet i Jornet la dirección y J. Granell la realización pero seguía controlándolo desde la jefatura de programas en su despacho de Sant Cugat. La audiencia no notaba cambios radicales, exceptuando el blanco decorado aunque era obra del mismo creador de las anteriores. Constantino seguía mostrando su buen hacer con una cordial simpatía nada afectada, Janine Calvo había regresado al plató tras una baja por maternidad... "El tiempo es oro" era ya un clásico de la tele y su cita navideña también. 

El final deparaba una simpática sorpresa para los espectadores, una representación del equipo del programa vestida da gala cantó "Rodolfo, el reno". Aunque era en playback, Papá Noel les ayudaba con unos cartelones para que no se olvidaran de la letra. Por cierto, no hace falta ser muy observador para distinguir a Pilar Vázquez al lado de Constantino, sí, la Pilar de "Saber y ganar" que, entonces, era coordinadora de "El tiempo es oro". 

El programa está disponible en la web del Archivo RTVE, podéis verlo pinchando aquí

Fotos de Carlos Cid recuperadas recientemente por Nicolás Albéndiz para el Museo de RTVE. Todos los derechos reservados.

martes, 7 de mayo de 2024

"Al ritmo de la noche" con María Conchita Alonso

María Conchita Alonso

El éxito de la telenovela venezolana "Alejandra" en las sobremesas de La Primera en 1994 sumado a los trabajos que su protagonista, María Conchita Alonso, había realizado en los últimos años en Hollywood (como "Depredador II" o "Perseguido" junto a Schwarzenegger) hizo remover las células grises de los jefazos de Prado del Rey. Tras mucho estrujarse las meninges invitaron a la actriz a venirse a promocionar la serie a España y, de paso, le ofrecieron un programa espectáculo en el que podría demostrar sus dotes como show-woman. Dicho y hecho, María Conchita se vino a Madrid, fue entrevistada en distintos programas y grabó el "piloto" del programa con el título "Al ritmo de la noche". 

El añorado Constantino Romero en uno de los sketches de presentación con María Conchita

Se calificó de "especial" cuando se anunció su emisión y se emitió el 30 de septiembre de 1994. Contó con la colaboración de algunas de las grandes figuras de TVE en el momento: Constantino Romero, Joaquín Prat, Àngel Casas y Ramoncín colaboraron en la presentación. Además de varios sketches en los que la propia María Conchita se autoparodiaba, ¡cantaba! Uno de los guionistas era Boris Izaguirre que, precisamente, había trabajado a finales de los ochenta con Delia Fiallo, la creadora de la telenovela protagonizada por María Conhita. 

El Consorcio en el decorado de "Al ritmo de la noche"

El realizador fue el siempre eficaz Jordi Solanas que en la temporada siguiente se encargaría de "Zona franca", música para el público joven. Por supuesto en un programa en prime time de la época (22.30 h) no podía faltar la música y allí estaban Miguel Bosé, Carlos Vives, Armando Manzanero y El Consorcio (que lo estaba petando con su primer trabajo discográfico "Lo que nunca muere", como contábamos en el post anterior). 

Prat, Ramoncín, María Conchita, Casas y Romero en el número final con la inevitable tuna. 

Uno de los grandes platós de los (desgraciadamente) desaparecidos Estudios Buñuel  sirvió de escenario, convenientemente atrezado para que no pareciera un remedo de otros musicales de la temporada (aunque lo fuera). Esta prueba que no fue más allá y en la prensa María Conchita mostró su desconcierto por la falta de continuidad a pesar de lo pactado previamente. "Al ritmo de la noche" no tuvo una mala audiencia... pero tampoco tan buena como para pensar en una serie completa. No obstante, fue repetido en la tarde del 7 de enero del año siguiente. 

martes, 3 de enero de 2023

Sergi Schaaff, el Rey de TVE desde Barcelona

Schaaff bromeando con una corona de atrezzo durante una grabación de los setenta.
Foto Gabriel Sendra @arxiusendra.

Sergi Schaaff se ha ido y con él perdemos al último testigo en activo de la televisión clásica. Tenía 85 años y seguía ejerciendo de director de "Saber y ganar" aunque ya no con la misma intensidad. Aún así, su talento creativo no paraba, en los últimos meses había ideado nuevas pruebas que todavía sorprendían a su equipo. Schaaff no sólo es un pionero de TVE, es un creador de iconos televisivos. Su firma es su currículum. Quizás no tenga un estilo visual que defina su manera de entender la realización pero sí que es reconocible su sello en sus creaciones porque él era un director-realizador a la antigua usanza, como también lo era Chicho Ibáñez Serrador. Entendía el programa como un "todo" en el que él quería controlar cada detalle porque, como siempre repetía, "el trabajo bien hecho, también gusta". Pero además de ser un autor (en toda regla), fue también el jefe de programas que llevó a una época gloriosa al Centro de Producción de TVE en Cataluña. Descubridor de talentos, ingeniero de programas eternos y hasta profesor universitario, Sergi Schaaff era el Rey de la tele hecha desde Barcelona. 

Sergi Schaaff con su mujer, la actriz Àngels Moll, y Jordi Hurtado en un especial de "Saber y ganar" por los 50 años de TVE Catalunya en 2009. Foto cedida por Nicolás Albéndiz del Museo de RTVE.

¿Y por qué su nombre no es tan conocido popularmente como el de otros? La periodista Anna Bosch (excorresponsal en Moscú, Londres, Washington y uno de los grandes baluartes de la ética en los Telediarios de TVE) lo explicaba  hoy en Twitter con su claridad habitual: "Ha muerto al pie del cañón y sin el debido reconocimiento. Schaaff, creo, ha pagado en España ser un gran creador, "pero" en Barcelona, y en Cataluña, serlo, "però" en RTVE". Hace unas semanas un servidor comentaba en el plató de "Saber y ganar" (su última gran creación) con Jordi Hurtado que a Schaaff se le debe un gran homenaje público e institucional. Sí, había conseguido el Ondas nada menos que en 1978 por su "Salomé", también tenía el Premio Talento de la Academia de las Artes y las Ciencias de la Televisión, la Creu de Sant Jordi y otros galardones pero... no ha sido valorado como merece una figura de este calado. Se va, eso sí, después de celebrar a lo grande el 25º aniversario de su "niña bonita", el concurso más longevo de la televisión en nuestro país, y además con el Ondas bajo el brazo. La entrega fue hace tres semanas y no subió al escenario, llevaba un tiempo enfermo aunque seguía acudiendo periódicamente al plató de Sant Cugat.

Sergi Schaaff en primer término en una grabación de "La vida es juego" con Constantino Romero.
Foto Gabriel Sendra @arxiusendra.

Pocos directores-realizadores tiene una lista de programas en su cartera tan populares como los que creó Sergi y hay que destacar precisamente eso, que fue su "creador". Nunca adaptó formatos ajenos aunque, evidentemente, partía de bases que ya estaban asentadas. Uno de sus grandes méritos fue el de saber darle la vuelta a ideas clásicas. El concurso cultural existe desde los inicios de la tele (y se trajo desde la radio) y no puede ser más sencillo: preguntas y respuestas. Schaaff utilizaba ese armazón y lo rodeaba de mimbres pero no simplemente como añadidos, sino para reforzar la estructura con un criterio y dotarla de personalidad propia. Por eso, un espacio como "El tiempo es oro" pudo ocupar con éxito el prime time de La Primera. ¿Por qué "Saber y ganar" lleva un cuarto de siglo en antena y sigue siendo el programa más visto de La 2? Porque es un formato sólido, bien pensado, que respeta a los concursantes y a sus espectadores y porque aunque nunca cambia... siempre está cambiando. Su primer programa de 1997 no tiene nada que ver con el último de 2022. 

Schaaff repasando sus notas antes de iniciar la grabación de un dramático en los setenta.
Foto cedida por Nicolás Albéndiz del Museo de RTVE.

Su modo de trabajar tenía mucho sentido, primero hacía una "prospección por la programación" y veía que faltaba (esto lo tenía en común con Chicho, por cierto). Una vez detectada la carencia, se sentaba frente a su mesa. "El proyecto surge ante una hoja en blanco. Siempre, para generar un programa, necesito una hoja y un bolígrafo e ir dibujando, 'haciendo ideas'." Lo contaba en marzo de 2015 en el programa "Para todos La 2". Entonces "Saber y ganar" llevaba ya 18 años en antena y reconocía que su permanencia en la parrilla había sido totalmente inesperada. "No lo pensábamos pero se va haciendo camino hacia el éxito, despacito y asentándose, subiendo peldaño a peldaño, como todos los programas que llegan a estas cifras tan grandes."

Juanjo Cardenal, Hurtado, Pilar Vázquez y Sergi celebrando los 15 años de "Saber y ganar". Llevaban trabajando juntos desde "Si lo sé... no vengo" en 1985. 

"Uno de los factores más importantes son los concursantes. Es el punto clave del programa. Unos concursantes que saben, que se expresan, que tienen inquietud, que son divertidos pero moderadamente, no se trata puramente de una yinkana sino de demostrar estos conocimientos. Eso por un lado y por el otro Jordi, que es el alma del padre. A mí se me puede dar el papel de padre pero él es la madre." La relación entre Schaaff y Hurtado ha sido algo más que laboral y aquí entramos en otra de las características habituales de su forma de entender el trabajo: la confianza en el equipo. En algunos casos (unos cuantos y no sólo Jordi), juntos en distintos proyectos desde mediados de los ochenta. 

Jordi Hurtado y Sergi Schaaff en la entrada de TVE en Sant Cugat. Una relación profesional longeva, una amistad fiel. Foto cedida por Nicolás Albéndiz del Museo de RTVE.

Y, por supuesto, lo más importante es el espectador. Algo que este director nunca perdió de vista. Cuando en esa misma entrevista le preguntaban si no echaba de menos los premios respondía "no hace falta nada. Hace falta el reconocimiento que tenemos de nuestros espectadores". No obstante, ese "¡POR FIN, POR FIN!" que gritaba eufórico Jordi Hurtado en el plató el día que se hizo público el Ondas al programa, era un mensaje que muchos compartíamos. El público ha respaldado las "ideas schaaffianas" prácticamente siempre. Solía decir que la tele pública no debería buscar la audiencia mayoritaria pero tampoco conformarse con una birria y nunca había dejado de escuchar a los televidentes: "La audiencia te aporta un feedback, no estás haciendo algo para el aire, lo haces para la gente y quieres que la gente lo vea." (Entrevista en el programa de TVE Catalunya "Gent de paraula" en junio de 2014). 

Atento a lo que sucede en el plató y lo que se ve en monitor. Años ochenta.
Foto cedida por Nicolás Albéndiz del Museo de RTVE.

Sergi entró oficialmente en TVE en 1963 pero ya llevaba un par de años colaborando. Se había licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad Autónoma de Barcelona y ejercía de montador musical en RNE donde, a veces, dirigía al cuadro escénico en los famosos teatros radiofónicos. Entró en la tele como ayudante de realización y allí se encontró con Mercè Vilaret, una de las grandes teleastas de la tele desde Cataluña. Un poco más tarde llegaría Lluís María Güell y los tres, junto con otros realizadores posteriores, definieron el estilo visual de la Escuela de Barcelona. En esos primeros años hizo de todo: reportajes, programas divulgativos, de entretenimiento... pero poco a poco fue centrándose en los dramáticos y también en musicales. Esa fue su primera etapa creativa en televisión, caracterizada por un mimo extremo en la elección de cada plano ("los compañeros cámaras lo saben bien" decía con sorna). 

Con Montserrat Carulla y Enric Majó en un dramático de los setenta.
Foto Gabriel Sendra @arxiusendra.

Recordaba esos años dirigiendo dramáticos como una época muy gratificante a pesar del férreo control ejercido por el franquismo en todos los ámbitos creativos. "Al principio la censura era fuerte y después seguía pero un poco más suave. Yo llegué a realizar con el censor al lado y te decía 'ese plano no lo pinches', ya sabías por qué era, quizás había unas chicas" contaba en "Gent de paraula". Su nombre empezó a sonar entre sus compañeros de Prado del Rey cuando en 1970 se encargó del episodio "La trampa", protagonizado por Ana Belén, del contenedor "Pequeño Estudio". Asentó su prestigio en otros títulos como "Hora 11", "Ficciones", "Sospecha", "Crónicas fantásticas", "Novela" y, al mismo tiempo, seguía dirigiendo para obras para el circuito catalán. También realiza musicales como el rodado en 1973 en formato cine en Mallorca con María del Mar Bonet, uno de los primeros en color del centro de producción. 

Con su mujer Àngels Moll. Foto Gabriel Sendra @arxiusendra.

La segunda mitad de la década de los setenta es intensa, dirige obras rompedoras para espacios como "Teatro Club" o "Teatro Estudio" y adaptaciones de clásicos literarios para todo el territorio nacional en el mítico "Estudio 1" y el contenedor diario "Novela" donde destaca "Aloma" en el 77, serie en la que coincide con la que sería su esposa, Àngells Moll. En 1982 volverá a dirigirla (al alimón con Güell) en una de las más populares ficciones de TVE Catalunya, "Vídua, però no gaire" (y no de TV3 como se lee en la wikipedia y, por contagio, en muchos artículos hoy). 

Dirigiendo a los actores del mítico programa infantil del circuito catalán "Terra d'escudella".
Foto Gabriel Sendra @arxiusendra.

En aquel mismo 1977 de "Aloma" presenta, primero al público catalán y luego al nacional, la "Salomé" con guión de Terenci Moix protagonizada por Núria Espert que lograría un Ondas al año siguiente. Su versatilidad le permite probar con el género infantil y realiza varios capítulos de "Terra d'escudella" (circuito catalán) y miniseries para "Un globo, dos globos, tres globos" (como "Supertot", un superhéroe total). 

Caracterizado para su cameo en el capítulo "La tieta monja" de la serie "Festa am Rosa María Sardà".
Foto Gabriel Sendra @arxiusendra

A finales de la década dirige un programa que sería uno de los más populares de la historia de TVE Catalunya, "Festa amb Rosa María Sardà", un híbrido entre el musical y el humor que sería el germen (con grandes diferencias) de "Ahí te quiero ver". La Sardà pasaba de ser una reconocida actriz a una show-woman explotando sus talentos. La química entre ambos fue inmediata y Sergi se atrevió a hacer un cameo en un capítulo. Un par de años más tarde dirigió otro espectáculo televisivo al estilo americano con Guillermina Motta, "Les guillermines del rei Salomó", esta vez en color, y continúa experimentando con obras valientes como "Las Salvajes en Puente San Gil", uno de los Estudio 1 más rompedores de su última época y grabada, además, en escenario natural con las complicaciones que eso conlleva. 

Schaaff dirigió "La casa de las chivas" para "Primera función" en 1989.
Foto cedida por Nicolás Albéndiz del Museo de RTVE

A mediados de los ochenta comienza una nueva etapa en la vida profesional de Schaaff y, por ende, en la de nuestra televisión. Es jefe de programas del centro de producción de TVE en Sant Cugat y, como tal, ejerce de "director de la fábrica y de la creación de programas" incluso como productor de unos cuantos. Es la época de mayor brillo de la producción desde Cataluña. Schaaff consigue que haya un equilibrio casi al 50% entre Madrid y Barcelona. Sant Cugat (y otros estudios) produce programas diarios y también coloca en horario de máxima audiencia al menos dos espacios semanales. Es el nacimiento de lo que muchos conocimos como el "Estilo Barcelona", programas míticos que se diferenciaban perfectamente de los realizados con Prado del Rey. No digo que fueran mejores ni peores, eran distintos y eso aportaba pluralidad a la tele pública y una apertura de miras al espectador. 

Preparando la ubicación de cámaras en "Valor y coraje" presentado por Constantino Romero.
Foto cedida por Nicolás Albéndiz del Museo de RTVE

Trabajador como pocos, Schaaff crea, dirige y realiza buena parte de esos programas o, como mínimo, se encarga del proyecto inicial y según van renovando temporadas, deja a otros compañeros la dirección o la realización. Poco a poco abandona los dramáticos (aunque no del todo) para inventarse formatos tan célebres como "Si lo sé... no vengo", "El tiempo es oro", "3x4" o "Ruta Quetzal". Descubre o potencia los talentos de Jordi Hurtado, Constantino Romero (que había debutado sin éxito como presentador en "Ya sé que tienes novio" pero alcanza el estrellato con el concurso cultural mencionado) o Julia Otero a la que había dado su primera oportunidad con "Una historia particular" en el circuito catalán. Repetiría con todos ellos porque, ya lo habíamos dicho, Schaaff creía en los equipos. A Jordi lo rescataría tras varios programas fallidos para "Saber y ganar" y el resto es historia. 

Con su amigo y cómplice profesional Constantino Romero en "La vida es juego".
Foto Gabriel Sendra @arxiusendra

Tras el éxito de "El tiempo es oro" repetiría con Constantino en "La vida es juego" y "Valor y coraje" ("hasta he hecho realities", presumía) y con Julia dirigiría "La Luna" (primero "La Lluna" para Cataluña) y, cinco años después, "Un paseo por el tiempo". Le gustaba fichar a presentadores con experiencia radiofónica: "Considero que un presentador de radio saber hablar, construir las frases bien, la dicción y eso facilita a la audiencia la descodificación de eso. Por eso siempre he elegido presentadores que ya habían hecho radio" contaba en "Gent de paraula" y era una forma de que esa "feina" estuviera asegurada. Partiendo de esa eficacia contrastada, los retaba a ir más allá, a llevar sus talentos al límite... y vaya que lo conseguía.

Schaaff da indicaciones a Jordi Hurtado en "Saber y ganar" en 2009.
Foto cedida por Nicolás Albéndiz del Museo de RTVE

Fiel a la idea de televisión pública siempre trabajó para TVE, exceptuando una pequeña infidelidad en el nacimiento de Canal 9 (Valencia) donde dirigió "El Show de Joan Monleón" y creo el primer y más perdurable icono de la cadena: la ruleta en forma de paellera. Los últimos 25 años han sido para "Saber y ganar", un concurso diario (desde hace años incluso también los fines de semana) que exigía su atención máxima pero, en realidad, seguía con otros proyectos. La serie biográfica "Homenots", creación de formatos para su productora catalana, la revisión de adaptaciones de ideas ajenas para su productora en Madrid, profesor y decano en la Universidad Pompeu Fabra... Sergi era imparable y cuesta usar ese verbo en pasado. Su legado es difícilmente igualable y él mismo explicaba el porqué: "Las televisiones no aprovechan lo suficiente el talento de la gente." Schaaff fue un pionero, llegó en los principios de la tele desde Miramar y pudo hacer de todo, esas oportunidades no son fáciles de conseguir hoy pero también hay que saber aprovecharlas. Él lo hizo y exprimió su talento televisivo hasta el final. 

domingo, 19 de julio de 2020

Los presentadores del "3x4"


Un magazine articulado bajo la fórmula de un concurso. La premisa suena rara pero si a finales de los ochenta veías la tele, eso no te resultaba tan extraño, esa fórmula era la del "3x4" que se emitía de lunes a viernes a mediodía en La Primera (más adelante por la tarde y en la 2 pero esa es otra historia). Uno de aquellos originales inventos salidos de la factoría de producción de TVE Catalunya que hicieron fortuna en esa época y que muchos echamos de menos. El concurso aderezado con entrevistas y reportajes (del que ya hemos hablado aquí varias veces) hizo popularísima a su primera presentadora, Julia Otero, en su estreno nacional y asentó la carrera de Isabel Gemio a la que habíamos visto en distintos espacios desde su debut en el infantil "Los Sabios". Si preguntamos a cualquier espectador habitual de TVE quién presentaba este programa, sin duda recordarán a estas dos comunicadoras pero... no fueron las únicas. Julia presentó la temporada 88/89 e Isabel la del 89/90 pero hubo otros, todos chicos, por cierto. Recordemos a los que se pusieron al frente... aunque fuera una sola vez. 


Jordi Hurtado. Sí, no hay error. El eterno tahúr de TVE, que sigue en activo gracias al longevo "Saber y Ganar", fue en realidad ¡el primer presentador del "3x4"! Ahora bien, esta aseveración tiene truco. Cuando Jordi se ocupó de esta tarea no se podía ver en todo el país. "Tres per Quatre" fue una de las primeras apuestas de la televisión matinal para el circuito catalán de TVE. En la desconexión de las 12.30 a 13.30 los centros territoriales emitían un magazine previo al informativo y éste fue el inicio del que, años después, sería uno de los concursos más famosos de su época. En aquellos primeros pasos, el espacio tenía más de magazine que de juego y, además, incluía secciones típicas de la programación matinal como cocina o estética y, atención, también alguna serie (como harían más adelante "Por la mañana" con Jesús Hermida o "El día por delante" con Pepe Navarro). Esta primera etapa duró entre 1986 y 1988. 


Constantino Romero. Otro experto en concursos en distintas cadenas, un profesional polivalente y perfecto siempre en cualquier oficio (radio, televisión, teatro musical, doblaje) que sustituyó en el verano de la primera temporada nacional, 1988, a la titular, Julia Otero. Él, además, había sido el primer concursante "en directo" en el segundo programa. El primer día, otro insigne miembro del equipo del director Sergi Schaaff ejerció de concursante pero en fragmentos grabados. Hablamos de Juanjo Cardenal, la voz de las preguntas de "Si lo sé, no vengo" y "Saber y Ganar"; de aquella emisión histórica hemos hablado aquí. Romero ya era entonces muy popular gracias a "El tiempo es oro", otro producto Schaaff. 


El relevo veraniego de la Gemio fue Jordi González. A mediados de junio de 1990 apareció junto a la propia Isabel para anunciar que durante un mes se encargaría de presentar el programa durante las vacaciones de su compañera. No obstante, Jordi ya había conducido este espacio en enero mientras se preparaba una nueva etapa, con cambio de decorado incluido. El hoy famoso miembro de la plantilla de Telecinco, había debutado en TVE Catalunya con "La Palmera" un par de años antes tras una intensa trayectoria en Radio Barcelona (Cadena SER). En 1991 regresaría con ese título pero para toda España. 


Y, para finalizar, una sorpresa: la que se llevaron los televidentes (y posiblemente el propio locutor) cuando vieron a Xavier Ubach el 30 de mayo de 1990 saludándoles mientras explicaba que Isabel Gemio había sufrido una ligera indisposición y sería él quien tendría que asumir el cargo de forma excepcional. Ubach (del que hemos hablado aquí) era la Voz del programa, quien hacía las preguntas al concursante pero tenía una larga experiencia en los estudios de TVE en Miramar primero y Sant Cugat después. Había llegado en 1973 y su presencia fue habitual en los informativos siendo uno de los pioneros en los noticiarios en catalán. El día que tuvo que suplir a Isabel, Xavier se presentó ante la audiencia tan nervioso como humilde. 

Aquí tenéis una muestra del trabajo de estos sustitutos de lujo:


domingo, 15 de diciembre de 2019

Ya sé que tienes novio


Te acabas de casar o estás a punto de hacerlo y quieres amueblar tu piso. Estamos en 1986 y lo de irse a vivir con la pareja sin pasar por la vicaría no está bien visto y los muebles suecos de precio ajustado no han llegado a nuestro país. Amueblar un pisito podía costar unos dos millones de pesetas (doce mil euros) y ese era el valor del premio de uno de los concursos más curiosos y ¿por qué no? absurdos de la tele ochentera: "Ya sé que tienes novio".


Producido en los estudios de Sant Cugat del Vallès, fue el primer programa presentado por Constantino Romero. Él mismo reconocía años después que aquello fue un fracaso pero que le sirvió para llamar la atención de los jefes de la Casa. Poco después confiaron en él para "El tiempo es oro" y desde entonces su carrera televisiva despegó a unos cotas que ni él mismo podía sospechar.


Este concurso transcurría en un decorado que representaba un piso con todo lo necesario para entrar a vivir. La pareja de novios que participaba debía llevar consigo por dos familiares cercanos y, atención, a tantos exnovios/as como pudieran convencer. Podían participar durante tres semanas, en las dos primeras se formulaban 12 preguntas de cultura general, cada vez que fallaban una perdían un lote de premios que correspondía a elementos de esa vivienda. Es decir, en vez de ganar, iban perdiendo y esa fue una de las principales diferencias con respecto a otros concursos de la época. En la tercera semana, eso sí, había repesca de los regalos perdidos y ahí es donde jugaban un papel fundamental los ex.


Carme Conesa era la doncella con cofia y delantal, cual Petra de las historietas de Escobar pero ejercía también de partenaire de Constantino en ciertas partes del programa. Cada semana hablaba de un novio distinto, de ahí el título del programa, ya sabíamos que tenia novio además de referirse sin ninguna veladura a los concursantes que acudían a ayudar a sus ex demostrando que en eso, ya éramos europeos y se podía tener una relación cordial con tus antiguas parejas. 
   El programa podría ser considerado hoy un fracaso, aparentemente no gustó a nadie, ni a audiencia ni a crítica, quizás ni unos ni otros supieron entenderlo. Hoy nos parece un formato surrealista que debería haber sido más canalla para triunfar pero que tenía características para convertirlo en objeto de culto. 


domingo, 14 de julio de 2019

60 años de la Escuela de Barcelona

Los estudios de Miramar, segundo centro de producción de TVE

Era el 14 de julio de 1959 cuando los barceloneses escucharon aquello de "¡Buenas tardes! Desde Miramar, Barcelona, saludamos por primera vez a los espectadores de Madrid y su área de influencia." Lo verdaderamente noticioso de aquel evento era que, por primera vez, TVE abría comunicación con Cataluña y, por lo tanto, se ampliaba ostensiblemente la difusión de las pocas horas horas de programación diaria realizada (fundamentalmente) desde el pequeño chalet del Paseo de la Habana que servía de cuartel general para una emisora en desarrollo que ni siquiera había cumplido los tres años de emisiones regulares. El antiguo hotel de Miramar (construido para una exposición internacional en la montaña de Montjuïc) es cedido por el Ayuntamiento para ser utilizado como el segundo centro de producción de nuestra tele. Curiosamente ya existían miles de aparatos en en funcionamiento en Cataluña porque gracias a lo caprichoso de las ondas hertzianas se recibía con cierta calidad la señal de la italiana RAI y el rumor de que pronto habría un repetidor propio en la comunidad se había extendido en el último año. 

El equipo de pioneros que puso en marcha Miramar

Una veintena de personas formaba el equipo inicial de Miramar. En esta entrañable foto encontramos a un jovencísimo Forges (en el centro de la fila de abajo, con pajarita) que estaría los primeros meses como encargado de tele-cine (labor que ya había desempeñado en Madrid como ayudante) y el  locutor José Luis Barcelona (justo debajo de la cámara, todavía sin sus después características gafas) que sería el encargado de pronunciar las palabras inaugurales. Lo más importante de aquel estreno ante toda la audiencia de TVE (muy escasa por entonces y limitada a Madrid y alrededores, Zaragoza y poblaciones cercanas y desde ese momento la Ciudad Condal y sus afueras) es que se iba a descongestionar la producción del estudio de Madrid que ya en aquel entonces era incapaz de asumir el progresivo aumento de horas de programación y que estaba alquilando espacios como el Teatro del Fomento de las Artes para programas espectáculo. 

Herta Frankel y Juan Viñas, dos de las primeras estrellas de la tele realizada en Barcelona

Las primeras pruebas se realizan en febrero de aquel año. El equipo dirigido por el ingeniero Joaquín Sánchez Cordovés (verdadero responsable de las instalaciones de TVE también en en la capital) consiguió poner en marcha un enlace por microondas automatizado y, atención, reversible, es decir, que permitía la emisión desde cualquiera de los centros de producción aunque (todavía) no simultáneamente. Los barceloneses que tenían aparato televisor comprobaron que las imágenes que se podían ver aquellos días de invierno tenían una calidad más que aceptable y se fue corriendo la voz de que el 15 de aquel mes se emitiría un Madrid-Barça. La expectación fue tal que entre el jueves y el sábado se vendieron nada menos que 6.000 monitores. Decía el historiador Baget-Herms que si no se compraron más fue, simplemente, porque se agotaron las existencias. El resultado fue de 1-0 y durante la primera parte se perdió la imagen y se tuvo que conectar con el sonido de RNE para que los 400.000 televidentes catalanes no perdieran ripio. La segunda parte sí que se vio y los espectadores quedaron encantados. Por eso, aquel día de verano en que comenzaban las emisiones regulares, había muchos nervios ante la responsabilidad pero también ilusión. No sería el fútbol la primera estrella de la programación, sin embargo. Herta Frankel, antigua vedette reconvertida en marionetista, y el radiofónico Juan Viñas serían dos de las primeras caras que adquirieron popularidad. Ella con sus programas infantiles y él con el concurso "X-0 da dinero". 

Franz Johan durante uno de los sketches de "Amigos del martes", show realizado en directo

Frankel pertenecía al Clan de los Vieneses, una compañía de revista que había hecho las delicias de los teatros de la ciudad durante los años 40 y 50. Su director, Artur Kaps, supo ver en la recién nacida televisión unas posibilidades extraordinarias para ampliar su negociado. Y en la coqueta sede de Miramar se planta ante Enrique de las Casas, director, para exponer sus proyectos. Su "Amigos del martes" (después del lunes) será el primer espacio que alcanza un éxito indiscutible desde Barcelona. Estrenado en 1961 consiguió batir al buque insignia de la programación de aquellos primeros 60, "Gran Parada", realizado desde Madrid, cómo no. Con cambios en el título, en día de emisión, ligeras variaciones en la fórmula...  el austríaco Franz Johan se mantuvo en la brecha junto a su inseparable compañero de sketches Gustavo Re (italiano) hasta finales de los sesenta. El espectador se acostumbró a los fuertes acentos de estos profesionales que trajeron aires renovadores y con aire de gran show a una tele todavía muy constreñida por sus evidentes limitaciones. Kaps aprovechó sus múltiples contactos por toda Europa para traer a los estudios de Miramar (y en exclusiva, nada de aprovechar promociones) a estrellas internacionales como Marlene Dietrich. 

Carmen Amaya se emociona durante "Ésta es su vida", uno de los mayores éxitos de Federico Gallo

Otro nombre a tener en cuenta en aquellos primeros años es el de Jorge Leman (pseudónimo del publicista Jorge Garriga Puig) que fue quien introdujo el concepto de patrocinio. Su vinculación profesional con Nestlé hizo que la compañía "pagara" al modo americano por horas de emisión (algo similar se había probado ya desde Madrid con "La hora Philips", "Festival Marconi" o el propio "Gran Parada" organizado por Movierecord). La novedad es que para poder competir con los espacios del Paseo de la Habana, Leman viajó por todo el mundo en busca de los mejores y más exitosos formatos y así llegaron a Miramar concursos como el mencionado "X-0" o "Adivine su vida". No obstante, el mayor acierto lo tuvo con la importación de "This is Your Life" que, con el título de "Ésta es su vida" y con el polifacético y siempre competente Federico Gallo al frente, repasó la trayectoria de grandes personajes a los que se sorprendía con un emotivo homenaje ante las cámaras. Desde 1962 hasta 1968 (aunque con un breve parón antes de la última temporada) se mantuvo entre los preferidos por el público. Ricardo Fernández-Deu lo recuperó (ya desde la nueva sede de Sant Cugat) en 1993. Gallo fue también pionero de los programas informativos y de actualidad. Junto a Enrique Rubio no sólo conectaba con el Telediario de la capital en un primitivo dúplex sino que se encargaba de "Panorama"¡desde 1959, espacio con reportajes que marcaría estilo. Casi una década después, viendo las grandes posibilidades que ofrecían las corresponsalías, puso en marcha "Hilo directo", clarísimo precedente de programas que vinieron después. Federico se adelantó en décadas y supo aprovechar las mejoras técnicas en las conexiones con otros países vía Eurovisión para ofrecer un programa básicamente informativo pero al tiempo vibrante y entretenido. Pasó de ser espacio mensual a trisemanal.

"Reina por un día", programa lacrimógeno a más no poder presentado por Mario Cabré y José Luis Barcelona

Otro formato traído de EE.UU. y que consiguió enorme audiencia fue "Reina por un día", lacrimógeno precedente de los reality en el que se cumplía el deseo de una mujer (los hombres no debían de tener deseos en aquella época). Versión semanal para los domingos por la tarde de un daytime de bajo presupuesto de la NBC en antena desde 1957 (después se pasaría a la ABC donde finalizaría en 1964). Aquí llegó cuando el original terminaba su andadura por puro agotamiento pero las emotivas historias que servían de excusa para colmar de agasajos a la invitada y el magnífico tándem formado por el torero poeta Mario Cabré y el presentador pionero J.L. Barcelona dirigidos férreamente por de las Casas (que además de encargarse del propio centro de producción también comandaba casi todos los programas salidos de allí) fueron un pelotazo de dimensiones considerables. Tan sólo dos años sirvieron para convertirlo en programa mítico... del que sólo se conservan unas pocas imágenes de los reportajes rodados en cine. Buena parte de la parrilla de los primeros cinco años está prácticamente perdida.  

El primer Festival del Mediterráneo conducido por Federico Gallo, Laura Valenzuela y Alberto Closas

Desde el principio Miramar sacó las cámaras a la calle. Su privilegiada situación permitía la realización de programas desde las terrazas con sus impresionantes vistas. Desde el propio espacio inaugural, "Balcón del Mediterráneo", se aprovechó aquella enorme ventaja con respecto a la sede madrileña para convertirlo en característica propia. "Club Miramar", primer programa semanal, tenía como decorado el cielo nocturno para envidia de los compañeros del Paseo de la Habana. Por eso no es de extrañar que la propia emisora participara activamente (por primera vez) en la creación de un festival de la canción a imitación del de San Remo en Italia y apenas un par de meses después de la inauguración del de Benidorm. El invento recibió el nombre de Festival del Mediterráneo y su primera gran final se celebró el 27 de septiembre de 1959 desde el Palacio de los Deportes así que el tiempo de organización fue de récord. Participaban intérpretes de Italia, Francia y España y sus primeros presentadores fueron Laurita Valenzuela (que ya había dejado la tele por el cine), Alberto Closas y Federico Gallo, el verdadero guía de todo aquello y que fue habitual durante los convulsos 9 años que duró la cosa. La TVE desde Miramar empezaba a diferenciarse de su hermana madrileña y esa personalidad iría acrecentándose con el tiempo hasta hacer muy reconocibles a los profesionales de la "Escuela de Barcelona". 

Joaquín Prat en la primera temporada del popularísimo "Un millón para el mejor"

De nuevo es Enrique de las Casas quien, en connivencia con Fernando García de la Vega (pionero del Paseo de la Habana, creador de "Escala en HI-FI" y posteriormente de "Galas del Sábado), consigue un nuevo éxito para Miramar con uno de los primeros "concursos de gran formato": "Un millón para el mejor". El debut televisivo de Joaquín Prat (bregado en los micrófonos de RNE y la Cadena Ser) supuso un revulsivo no sólo en la forma de presentar sino en la de la puesta en escena de los juegos de la pequeña pantalla. Los anónimos participantes que aceptaban el reto de concurrir al plató sin saber a qué se iban a enfrentar para conseguir esa mayúscula cantidad de dinero se hicieron famosos a fuerza de ir superando pruebas semana tras semana. Cuando García de la Vega se llevó a Prat a Madrid para su "Galas del sábado", otro radiofónico, José Luis Pécker (aunque éste ya había conducido varios concursos desde el Paseo de la Habana) toma el relevo en la temporada siguiente.

"Hamlet", primer dramático en color producido en 1979

Desde principios de los 60 Miramar se empeñó en marcar su impronta también en los dramáticos. Quizás la primera serie realizada (en directo, por supuesto) desde allí que llamó la atención de los espectadores del resto del país fue la adaptación de un clásico de la televisión francesa, "Los últimos cinco minutos". Sergio Doré en el papel del inspector Bourrell tenía que resolver un caso cada semana con un planteamiento muy original. Bien pronto comenzó el interés de los profesionales de aquella emisora por emitir en catalán y en 1964, en pleno franquismo, consiguieron convencer a los jefes para presentar al público de Cataluña y Baleares "La ferida lluminosa". Fue el primer paso de una larga serie de ficciones amparadas bajo distintos títulos como "Lletres Catalanes" o " "Novel.la". Pero también se proveía periódicamente de contenido a "Estudio 1" o "Novela" para toda España. En ocasiones en doble versión (grabada en catalán pero doblada al castellano o viceversa) como "La dama de las camelias" o "Salomé" con Nuria Espert o el "Hamlet" protagonizado por Enric Majó y Montse Carulla, el primero en color (1979). Las dos últimas obras, por cierto, fueron adaptadas por Terenci Moix. Para "Novela" fue especialmente celebrada "El conde de Montecristo" dirigida por Pedro Amalio López y que incluía, por primera vez, escenas acuáticas. Del mismo director y realizador es la primera gran superproducción de TVE (en general, no de Miramar) rodada en cine, "La saga de los Rius", a la seguirían otras como "La plaza del diamante" ya en los 80. Y mientras tanto, series en catalán, como la popularísima "Doctor Caparrós" (primera sitcom con público en directo, año 79) o "Mare i fill, SL" (con Mary Santpere y guión de T. Moix) o "Vídua... però no gaire" con guión de Benet i Jornet. 

J.J. Castillo al frente de "Sobre el terreno", uno de los múltiples programas deportivos de Miramar 

Otro género en el que brilló Miramar (y las siguientes sedes de TVE Cataluña) fue, sin duda, el deporte. Figuras como las de Juan José Castillo, José Félix Pons, Josep María Casanovas, Sergio Gil, Pere Barthe, Eduard Berraondo, Joaquim María Puyal, Frederic Porta, Olga Viza o Muntsa Ballfegó demostraron sus amplios conocimientos sobre mil y una disciplinas en "Polideportivo", "Sobre el terreno", "Miramar esportiu" o el eterno (en horas en pantalla) "Estadio 2". Precisamente ese último (y mítico, 20 años en antena no son para menos), es el ejemplo perfecto de lo que ofrecía Barcelona con respecto a Madrid: diversidad. No todo era fútbol, había deportes minoritarios a los que la pública debía no sólo acoger sino, sobre todo, proteger y difundir. 

José Luis Barcelona e Irene Mir, los dos locutores más veteranos y longevos de TVE desde Barcelona

Poco a poco la red de emisores de TVE se va ampliando y las imágenes producidas en Miramar o en los estudios complementarios de Esplugues y Hospitalet de Llobregat son reconocibles para el espectador de Soria, Murcia, Mérida o Córdoba. La Escuela de Barcelona tiene un estilo propio (e intransferible). No sólo porque la audiencia sepa que locutores polivalentes como José Luis Barcelona o Irene Mir no están en Prado del Rey sino que el televidente más atento va fijándose en los créditos y descubre nombres como los de Mercè Vilaret, Sergi Schaaff, Antoni Chic, Esteve Durán (aunque en los 60 tenía que firmar como Esteban Durán) o Lluis María Güell, todos ellos insignes directores y realizadores. Ya con la inauguración en 1983 de las instalaciones de Sant Cugat del Vallès, que permiten unir toda la producción en un mismo lugar, perfectamente adaptadas a las nuevas tecnologías y con más estudios y de mayor amplitud, la nómina crece y otros directores y realizadores como Roger Justafré, Xavier Manich, Josep María Vidal o Luis López Doy se apuntan nuevos triunfos. No nos olvidemos de los decorados de Luis Gracia y la iluminación de Pere Pocurull (por citar sólo a dos pero muy representativos) y tenemos un cóctel perfecto. Secuencias largas con eficaz uso del travelling, escenografía con un exquisito gusto, presentadores y actores con una personalidad definida de la que como característica general y unitaria podríamos citar la elegancia en su sentido más amplio... La Escuela de Barcelona se asienta. 

Julia Otero en "La Luna", su despegue definitivo en el prime-time

Y con los 80 llega una Edad de Oro, con éxitos indiscutibles en todo el territorio nacional y nuevos talentos que emergen como estrellas rutilantes de una tele moderna y muy cercana a lo que se estaba haciendo en otros países europeos. Julia Otero, descubierta en toda España gracias al original concurso-magazine "3x4", fue uno de los baluartes. Supo pasar del mediodía al prime-time con gran habilidad y con "La luna" (de nuevo bajo la batuta de Schaaff) o "La ronda" (ya dirigida por ella) se confirma como un valor en alza del periodismo audiovisual de la época. Los programas de entrevistas eran un clásico de la productora desde los tiempos de "Ésta es su vida" y en los 80 llegaron a su máximo esplendor. Puyal con "Vostè pregunta" sólo para Cataluña (permitiendo las llamadas en directo de los espectadores) y luego con Mercedes Milá en "Buenas noches, buena gente" marcó época. Aunque en realidad con Milá sólo aguantó una emisión y se fue a la francesa en circunstancias nunca aclaradas del todo lo que permitió que Mercedes se afianzara como gran comunicadora y fiera interrogadora (tras el experimento de "Dos por dos" en Madrid junto a Isabel Tenaille). 

Àngel Casas en "Un día es un día" que previamente había sido emitido sólo para el circuito catalán

En esa misma época, tras una etapa en TV3, Àngel Casas regresa a TVE para llevar su show al circuito catalán, es decir, a las horas de programación en las que se desconectaba de la red nacional para emitir íntegramente en catalán. La cosa había comenzado tímidamente (y casi de tapadillo) en los 60 pero no fue hasta mediados de los 70 que se desarrolló plenamente con informativos diarios como "Miramar" (haciendo honor a su cuartel general) o semanales como "Giravolt" pero también con divulgativos como "Català amb nosaltres", infantiles como "Terra d'escudella" o entrevistas en profundidad a "Personatges" seleccionados por la escritora Montserrat Roig, algo que después haría, con su estilo entre frívolo y dramático Terenci Moix en "Terenci a la fresca". Casas consiguió que su mezcla de entrevistas a personajes de actualidad con grandes ídolos del Hollywood clásico aderezados con buena música pasara a nivel nacional y "Un día es un día" amplió presupuesto y decorado para albergar tres escenarios musicales simultáneos. Sus famosos strip-teases, todos muy elegantes eso sí, también se ofrecieron en otros programas suyos como "Tal cual" que conoció varias etapas (una de ellas presentada por Marisol Galdón para suplir a Àngel que se iba a la Uno a moderar un debate). Casas ya nos había dejado joyas en el archivo con su "Musical Express" desde Cataluña y ya en el nuevo milenio regresó con "Senyores i senyors" sólo para el circuito regional.


El género del magazine se ha ofrecido mil y una veces desde Miramar / Sant Cugat con otras tantas variantes. Desde las charlas íntimas de Pedro Ruiz en "La noche abierta" con la luna como testigo a las bajadas por "La escalera mecánica" de los invitados de Jordi González. Desde las preguntas incómodas que contenía la "bombonera maldita" de las entrevistas de Ramón Miravitllas en "Cerca de ti" al Paseo por el tiempo que les ofrecía Julia Otero en su club, donde sólo se servían zumos de colores brillantes, por supuesto sin olvidar la extraña pareja de Inka Martí y M. Galdón en "Peligrosamente juntas", los juicios simulados de "Tribunal Popular" o los testimonios de "Ésta es mi historia" o "Cerca de ti" al más puro estilo del talk-show USA. 

Constantino Romero y Janine Calvo en "El tiempo es oro", uno de los concursos culturales más recordados

Pero si volvemos a aquella época dorada en la que Sant Cugat bullía de actividad, coincidiendo con el nombramiento de Sergi Schaaff como director del centro, nos encontramos con un resurgir de los concursos. Los había culturales, como "El tiempo es oro" o "La vida es juego" con Constantino Romero y la inmarchitable Janine con su dedo recorriendo las hojas de las múltiples enciclopedias del decorado del primero. También los había con infantes pero pensados para los mayores como "Juego de niños" e incluso había uno en el que el concursante exclamaba entre prueba y prueba "Si lo sé no vengo". En esos años, el sello de TVE Cataluña (después Catalunya) estaba presente en buena parte de la programación nacional, que ese era el objetivo de Schaaff, cumplir con lo que se esperaba desde el principio de aquel centro de producción, que fuera el segundo en actividad. Quizás no se llegó al ansiado 50% con Prado del Rey... pero poco faltó. 

Eduard Punset dirigió y presentó "Redes" durante 18 años

En los 90, con la llegada de las privadas, todo cambia. En Madrid no sólo funcionan las instalaciones de Prado del Rey, los Estudios Buñuel albergan grandes formatos como el "Un, dos, tres" o "¿Qué apostamos?" y, quién sabe por qué, a Sant Cugat llegan menos encargos aunque, al menos, eso sirve para que la programación del Circuito Catalán se amplíe y estabilice. Se buscan entonces nuevas fórmulas para aprovechar el potencial humano y técnico disponibles y se especializan en divulgativos, infantiles y deportes, sin dejar de lado puntuales proyectos en géneros más populares. Eduard Punset con su "Redes" (estrenado en 1996) se convierte en heredero natural de uno de los grandes divulgadores de la historia de nuestra comunicación, Luis Miravitlles que desde los 60 y hasta los 80 tradujo a una población donde todavía había analfabetismo complejos conceptos científicos en títulos como "Misterios al descubierto" y "La prehistoria del futuro". Sánchez Dragó y su literario "Negro sobre blanco", Adelina Castillejo con "Preguntas y respuestas" o el ecologista "El escarabajo verde" llegaban cada semana a las pantallas de todo el país y conseguían audiencias nada desdeñables y en los platós se cambiaban sus decorados para albergar programas para la chavalería como el "Club Disney" (sí, desde allí y de forma diaria por la 2 y cada sábado en la 1), "Pinnic", "TPH Club", "Trilocos" (dirigido por Miliki), el "Barrio Sésamo" de Bluki (en doble versión castellano/catalán)  o el inefable "Con mucha marcha" de Leticia Sabater, por supuesto en distintas temporadas. Lejos había quedado el espíritu onírico del "Planeta imaginario" o el transgesor del musical juvenil "Plastic" pero había que llegar a un público distinto al de la década anterior... y se consiguió. 

Comenzaron mandando a los niños a la cama en 2003 y desde entonces han actuado junto a Robbie Williams y protagonizado su propia película

Sant Cugat ha demostrado siempre una capacidad innata para renovarse y ofrecer, con su reconocible estilo, formatos novedosos. En esa reinvención continua para demostrar cuál es su papel en nuestra tele pública, de repente aparecen sorpresas para los jefes como el eterno éxito entre los niños de los Lunnis que incluso han llegado al cine y que llevan más de 15 años enseñando mientras entretienen. Los platós han acogido en los últimos años grandes programas espectáculo como "¡Mira quién baila!" o varias de las etapas de "Órbita Laika" aprovechando al máximo la belleza de un estudio vacío (o casi). Ha habido temporadas en las que parecía que TVE Catalunya era quien producía todos los espacios de la 2 o de Teledeporte. En definitiva, nunca han dejado de funcionar (quizás no siempre a pleno rendimiento) y aunque aquella sana competencia entre profesionales de Madrid y Barcelona instaurada desde 1959 y que se mantuvo hasta los 90 ya no parezca posible porque la propia Corporación no está viviendo su mejor momento, los espectadores de ayer que siguen siéndolo hoy no pueden evitar la sonrisa al pensar en los grandes momentos televisivos que nos ha dejado este centro de producción. 

El incombustible "Saber y ganar", concurso más longevo de la historia de la televisión en España

Son muchos los programas que no he mencionado y los profesionales que no aparecen en este recorrido entrañable. Es absolutamente imposible hacer un repaso a 60 años de historia y este, desde luego, no es el lugar adecuado y, seguramente, yo no sea la persona idónea para escribirlo. Pero en este homenaje faltaba un programa que es historia de nuestra tele y por méritos propios. Fue en 1997 cuando comenzó un nuevo concurso a eso de las 15 h, en una franja que había inaugurado "Cifras y letras" y en la que reinó cinco años Elisenda Roca. Aquel récord parecía difícil de batir y no sería hasta la llegada de "Saber y ganar" que se demostró que esa hora (ahora un poco más tarde para no coincidir con el Telediario) era de Jordi Hurtado, de Juanjo Cardenal, de Pilar Vázquez, de todos los concursantes y, por supuesto, de su factótum, el gran Sergi Schaaff que sigue al pie del cañón y que encarna lo mejor de la historia de esta Casa. Él es pasado y también fulgurante presente porque su programa sigue siendo cada día el líder de la cadena y con una enorme diferencia. Quizás si permitieran que Sant Cugat tuviera más presencia en la programación algunas cosas cambiarían a mejor en nuestra televisión pública (sin que eso sea un demérito para Prado o Torrespaña). Esa combinación del trabajo de Madrid y Barcelona era la mejor forma de crear una programación diversa y plural. Por todo lo que hemos aprendido, como espectadores y como profesionales, de TVE Cataluña, moltes felicitats!