domingo, 29 de marzo de 2026

Cantantes y sonantes

Una actuación del programa "Cantantes y sonantes". Foto cedida por el Museo RTVE de Barcelona.

En el último trimestre de 1985 la noche de los domingos en TVE1 estaba ocupada por un musical producido desde Barcelona, "Cantantes y sonantes". La azafata de "Si lo sé... no vengo" Jair Pont debutaba como presentadora en este espacio en el que estaba acompañada por Joaquín Cardona y Carlos Lloret en los sketches que servían de hilo narrativo. Además, el conocido humorista gráfico José Luis Martín, director de "El Jueves" y autor de las historietas de Quico el Progre y Dios, creo un personaje cuyo apodo, "El Representante", nos avisaba de su oficio y era la excusa para los continuos desastres en los que se veía envuelto durante cada emisión. 

La presentadora del programa, Jair Pont. Foto cedida por el Museo RTVE de Barcelona.

En definitiva, era un musical con mucho humor... y mucho guion, quizás demasiado envarado para lo que se comenzaba a estilar a mediados de los ochenta en una tele que quería romper con lo anterior. La dirección estaba a cargo de un profesional inesperado en este género, Juan José González. Fue él quien estaba a la cabeza de "Buenas noches", el programa de entrevistas y música que había convertido a Mercedes Milá en estrella. En 1986 dirigiría el magazine dominical "Momentos" con Fernandisco y, para el circuito catalán de TVE, ya en 1997,  "El pèndol" con Arantxa Marculeta con un formato similar a "Buenas noches". Eso por destacar sólo un par de proyectos en los que estuvo involucrado y que no tenían mucho que ver con este musical. 

Sergio y Estíbaliz en el decorado de "Cantantes y sonantes".
Foto cedida por el Museo RTVE de Barcelona.

El grueso del programa eran las actuaciones y el plantel de invitados en su corta andadura muestra el esfuerzo de producción del programa por ofrecer calidad y sorprender con los artistas extranjeros que venían al plató: Charles Aznavour, María Dolores Pradera, Laura Branigan, Robin Gibb (de los Bee Gees), María Jiménez, Boney M, Paul Young, el pianista Richard Clayderman, Luz Casal, Dyango, Azúcar Moreno... Además, el programa ofreció en exclusiva estrenos de vídeo-clips y una entrevista a Julio Iglesias en Las Bahamas. 

La Maña en plena actuación. Foto cedida por el Museo RTVE de Barcelona.

Por otra parte, incluía humor con figuras como Gila o La Maña, ballet, magia y otros números visuales. Esto era una herencia de los shows de variedades teatrales de los que bebió la tele desde sus inicios y que en los estudios de Miramar habían tenido su máxima expresión en los espacios dirigidos por Artur Kaps como "Amigos del lunes" o "Noche de estrellas". El equipo catalán estaba muy engrasado para ofrecer este tipo de contenidos y supo hacerlo. En cuanto a la presentadora debutante, la bellísima Jair Pont, repitió en esta función la temporada siguiente con "Directo en la noche" pero se le criticaba su falta de naturalidad. Quizás se cebaron con ella sin tener en cuenta su poca experiencia en estas lides y que seguía la pauta que le marcaban los directores, no veían que estaba realmente entregada a la causa y que, posiblemente, estas primeras oportunidades le venían un poco grandes. No obstante, ambos programas nos dejaron grandes momentos musicales para el Archivo y eso no es poca cosa. 

sábado, 14 de marzo de 2026

Gemma Cuervo, la actriz arrolladora

Dice la RAE que arrollar significa, entre otras acepciones, vencer, dominar, superar. También que ese verbo implica no hacer caso de leyes, respetos ni otros miramientos ni inconvenientes. La última entrada del diccionario, la octava, añade: "Dicho de una persona: Confundir a otra, dejándola sin poder replicar, en controversia o disputa verbal o por escrito". Todo eso, cada palabra, encaja perfectamente para describir, si eso es posible, a la actriz que se nos acaba de ir a los 91 años. Gemma Cuervo arrolló por donde pasó, nunca dejó indiferente y siguió sus propias reglas, incluso en tiempos de censura. Por eso, quizás, hoy es llorada por personas de distintas generaciones. Y es que desde su debut teatral a mediados de los cincuenta hasta sus últimos papeles televisivos consiguió algo inaudito: tener un pie entre lo popular y lo elevado, entre las comedias de mayor audiencia y los dramas de mayor compromiso social o político. 

"Las brujas de Salem" de Pedro Amalio López en 1965

El teatro fue su gran pasión, inevitable ligazón para aquellos que comienzan en las tablas, un matrimonio para toda la vida pero la televisión fue su gran aliada para llevar después al público a los teatros. Y no es que en la pequeña pantalla sólo interviniera en "productos de consumo fácil", en absoluto. Debutó en los estudios del Paseo de la Habana a principios de los 60 y ya en 1965 se atrevió con el personaje más difícil de "Las brujas de Salem" en la versión de Pedro Amalio López. Podría haber "caído mal" entre la audiencia con aquella manipuladora que consigue convencer a un pueblo entero de que está endemoniada pero se llevó, merecidamente, premios por aquel trabajo y, desde entonces, fue una estrella de los dramáticos de nuestra tele. 

Interpretando a la Duquesa de Alba en "Diego de Acevedo", serie protagonizada por Francisco Valladares en 1966

Se hinchó a protagonizar obras en "Estudio 1", "Gran Teatro", "Primera Fila" y aparecer con papeles más o menos importantes en series antológicas de distinto calado, desde el modesto (pero exitoso) "La pequeña comedia" a la mítica "Historias para no dormir" sin olvidar su papel en la primera serie filmada de nuestra historia, "Diego de Acevedo" (1966) como la Duquesa de Alba. No quiero olvidar que también apareció en la primera obra en la que se usó la empalmadora de vídeo en España, que permitió editar las grabaciones (aunque no con gran precisión), "Tea Party" en 1965 con Fernando Rey y Julia Gutiérrez Caba. La Cuervo, siempre presente en los programas innovadores. 


En general encarnaba a mujeres fuertes, que no se arredraban ante las circunstancias. Sus personajes eran los habituales para los hombres, para qué engañarnos. Ella los hacía suyos, los exprimía, sorbía su esencia para escupirla con elegancia ante las cámaras, podía ser la mala malísima de la función pero eso, en tiempos del franquismo, era una valentía. A veces era una víctima que se rebelaba, otras una elegante aristócrata que sabía aprovechar su lugar en la sociedad pero había algo común en todas sus mujeres: el carisma. 

"Fuenteovejuna" desde el Festival de Almagro en 1967

A Gemma el carisma se le desborbaba, también en eso era arrolladora. Viendo sus interpretaciones televisivas en aquellos dramáticos de los sesenta y setenta, grabados en bloques largos sin espacio para cortes ni equivocaciones, con tres cámaras y una planificación supeditada al espacio y a los condicionantes técnicos me sorprende su dominio del medio, un medio que nació cuando ella comenzaba en el teatro. Ella se estaba inventando, con sus compañeros, cómo hacer ficción en la tele. Había que sobreactuar pero dominando las riendas para que aquello no resultara ridículo. Era expansiva, mucho, pero no se le escapaba ningún gesto porque sí. Un ejemplo perfecto: su Laurencia en el "Fuenteovejuna" de 1967 desde Almagro. 

El matrimonio Guillén Cuervo en "La vida en un hilo" en 1973

El cine no supo aprovecharla y la película que pudo catapultarla al estrellato, "El mundo sigue" (1965) de Fernán Gómez tuvo problemas con la censura y tras un estreno de tapadillo fue retirada de la circulación hasta su reciente recuperación que ha permitido hacer justicia a un filme maldito y a unas interpretaciones gloriosas. Allí también estaba su marido, Fernando Guillén, un amor que compartía su pasión por la escena. Los dos se embarcaron en aventuras teatrales imposibles y para sufragarlas hacían mucha tele y alguna muy buena. Gemma guardaba especial cariño a su versión musical de "La vida en un hilo" basada en la película de Edgar Neville para "Estudio 1" en 1973. Padres de una saga a la que hoy acompañamos en el sentimiento. 

"Bodas de sangre" en su versión televisada para La 2 en 1986

Pero la televisión es veleidosa y, mientras sobre las tablas siempre mantuvo su estatus estelar, en los ochenta no tuvo tanto protagonismo. De vez en cuando sorprendía a la audiencia con trabajos como su "Bodas de sangre", emitida en La 2 en 1986, puro desgarro. La llegada de las privadas trajo más opciones de contrato pero... no necesariamente más calidad ni mucho menos compromiso cultural. Hasta su fichaje para "Médico de familia" en 1995 tuvo que defender absurdeces como su incomprensible papel de espectadora insoportable en las primeras entregas del programa musical "Noches de gala" (con Joaquín Prat y Miriam Díaz-Aroca). 

Gemma Cuervo, Emma Penella y Mariví Bilbao en "Aquí no hay quien viva"

Y de una serie de millonarias audiencias en Tele 5 a otra igualmente popular como "Aquí no hay quien viva" en Antena 3 a partir de 2003 y su retorno a la ficción de los Caballero en 2007 de nuevo en Tele 5 en "La que se avecina". Quizás su último papel en la tele fue una década después para "Cuéntame cómo pasó" pero no dejó de aparecer en nuestras pantallas nunca porque, moderna y avanzada a su tiempo como era, abrazó las redes sociales para enamorar a una nueva generación, una más que se sumaba a las que la admiraban desde los cincuenta. 

Gemma Cuervo con el premio Max en el programa "Atención obras" presentado por su hija

Gemma Cuervo es inabarcable y no es posible resumir en unas letras su trayectoria televisiva (que es a lo que nos dedicamos aquí). La Cuervo arrolló. Y cada vez que veamos sus trabajos nos seguirá envolviendo a su antojo porque sabía manejar las emociones. Su sentido del ritmo era impecable, tanto en comedia como en tragedia, y su mirada hipnotiza. Pocas actrices han sabido mirar a un lado de la cámara, al interlocutor invisible, como si nos observara directamente a los ojos en realidad. ¿Cómo era posible si no dirigía la vista hacia el objetivo de la cámara? Ese es el misterio de los grandes actores y Gemma lo era.

lunes, 2 de marzo de 2026

Cesta y puntos en 1966


Cuando en marzo de 1966 el programa "Cesta y puntos" disputaba los primeros octavos de final de su historia ya era un éxito rotundo. Había comenzado su andadura oficial en noviembre del año pasado, es decir, apenas llevaba cuatro meses en antena y su popularidad era brutal... y no exagero. En ese mes ya empezaba a ser motivo de reportajes en la prensa porque, en realidad, nadie se esperaba que aquella adaptación de un programa radiofónico similar (pero con las reglas del fútbol) de Daniel Vindel iba a conseguir tal respuesta. Los gerifaltes de TVE sí que eran conscientes de que esa competición radiofónica cultural entre institutos con las normas del baloncesto como base estaba funcionando muy bien y se les ocurrió la idea de ofrecer, casi como si fuera un piloto, un "torneo de presentación" entre cuatro equipos de Madrid. Dos semifinales y una final, tres programas que fueron el germen de uno de los concursos más recordados de la historia de nuestra televisión. 

Volvemos a marzo y no es baladí la fecha. Es a finales de ese mes cuando la revista "Tele Radio", la única entonces dedicada exclusivamente a informar sobre TVE (aún faltaban unas semanas para que apareciera "TP" y "Tele Guía" era, en realidad, una revista juvenil musical) un reportaje de cuatro páginas con amplio despliegue fotográfico al programa. Teniendo en cuenta que "Cesta y puntos" no se emitía por la noche era inaudito. El modesto programa juvenil de los sábados por la tarde estaba acaparando más atención que algunas de las apuestas fuertes de la temporada. Y eso se debía al interés del público porque la audiencia no estaba formada sólo por la chavalada. Cada semana a eso de las 18.45 h, entre "Escuela de campeones" y la serie estadounidense "Viaje al fondo del mar", toda la familia se reunía para disfrutar de un concurso cultural que emocionaba. Chicos (y posteriormente también chicas) respondiendo a preguntas del sistema educativo de la época a un ritmo endiablado (para los cánones de la época, por supuesto) y con un público enfervorizado en el plató formado por los compañeros, profesores y familiares de los participantes, así era "Cesta y puntos".

Si a eso sumamos que se emitía en directo, con la adrenalina que supone para los implicados, desde el Estudio 3 del todavía flamante centro de producción de Prado del Rey (inaugurado en julio de 1964) con las mayores innovaciones técnicas disponibles, no es poca cosa. El realizador era Manuel Ripoll que había comenzado en TVE como actor del musical en playback "Escala en HIFI" (donde conoció a la que después sería su mujer, Concha Cuetos, la Lourdes de "Farmacia de guardia"). Fue él quien se encargó de hacer "visual" el concurso radiofónico de Vindel y el que tuvo la idea de cambiar la base de juego: el fútbol por el baloncesto. Durante los dos primeros años se encargó de la realización y en los siguientes cuatro le sucedió Miguel Ángel Román. 

Quizás aprendió del director-realizador de Escala, Fernando García de la Vega, a imprimir un ritmo casi musical al concurso. Y no era fácil porque contaba sólo con tres cámaras y a cada respuesta acertada incorporaban un inserto cinematográfico de una canasta. Entre las innovaciones perceptibles claramente para el espectador estaba el micrófono de solapa que llevaba su presentador, colocado en su chaleco de lana. Curiosidad: este fue su "uniforme" en estas primeras temporadas, posteriormente luciría americanas de distintos cortes, algunas con el logo del programa en el bolsillo superior. Enrique Domínguez Millán se encargaba del guion partiendo del programa oficial de Bachillerato. Más adelante, se criticaría que el concurso premiaba el "papagallismo", es decir, el aprendizaje de memoria repitiendo como un papagallo. Los críticos parecían olvidar que esto era un concurso y que no se trataba de explicar o razonar las respuestas sino de darlas lo más rápido posible y brevemente. 

Daniel Vindel y su mujer, Aurora López Clemente

El programa contaba con la aquiescencia de las instituciones y, de hecho, el delegado nacional de Juventudes, Eugenio López, acudió en esas fechas al programa para otorgar la medalla de bronce a los capitanes de los equipos y ser entrevistado por Vindel y aprovechó la ocasión para felicitarle por su labor. La presidente de los jueces anotadores y locutora Aurora López Clemente era, además, la mujer de Vindel y se tomaba aquel trabajo con enorme responsabilidad. "En realidad no me divierto, más bien padezco muchísimo. Un fallo de Daniel puede hundir un equipo, un fallo en el acta de personales pueden ser cinco puntos a favor o en contra" le confesó al periodista Cristóbal Luque en aquel reportaje para la revista "Tele Radio". Por cierto, al marcador electrónico del plató (otra innovación televisiva), similar al de las canchas de baloncesto, el equipo técnico le había puesto el apelativo cariñoso de "Rodolfo".

Reconocía Vindel en esa misma publicación que "nadie podía suponer al comienzo que un programa de tipo cultural como este alcanzase la difusión y el interés que está despertando. Verdaderamente la gente se apasiona por un equipo o por otro cuando, en realidad, ningún equipo gana ni pierde. Pero se ha conseguido absolutamente revestir lo puramente cultural de un tono deportivo que lo encubre y ahí radica todo el secreto". Recordemos que este presentador tenía gran experiencia en retransmisiones deportivas y supo insuflar emoción aunque siempre desde un discretísimo segundo plano. Es curioso que un programa que todavía permanece en la memoria, más de seis décadas después de su estreno y casi 55 años después de su final, apenas esté representado en el Archivo de TVE. Sólo se han localizado (hasta ahora) dos programas: la gran final de la temporada 67/68 celebrada en el pabellón deportivo del Real Madrid (me atrevo asegurar que es un kinescopio, es decir, una copia cinematográfica de un programa originalmente realizado en soporte videográfico) y otro de marzo de 1971 (parece ser que grabado porque no se podía emitir en directo en Semana Santa). Como curiosidad, alguien grabó directamente con su "tomavistas" particular la entrega del 4 de febrero de 1967 y ha colgado varios minutos en youtube, todo un documento. A pesar de estas lagunas, "Cesta y puntos" sigue muy vivo en la memoria de aquellos que participaron. 


Nota: Archivo RTVE tiene en su web intercambiados por error los dos programas que se conservan.