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domingo, 12 de abril de 2026

Pilar Primo de Rivera y sus entrevistas "por obligación"

Pilar Primo de Rivera antes de comenzar "Rueda de prensa" en 1964

Hubo un tiempo en el que la tele tenía que entrevistar a quien el Régimen quisiera. Los programas "periodísticos" tenían una agenda tan marcada que ningún profesional podía abstraerse de aquella situación. Vivían en un país bajo una dictadura y trabajaban en una prensa controladísima por la Censura, en mayúscula la inicial porque no era una cosa intangible, era un organismo con personas a su cargo. El caso es que en la televisión de los años sesenta sólo existía un programa de entrevista política o de actualidad, algo similar a "Los desayunos" o "La hora de La 1" en la parte del cuestionario. Ojo, sólo parecido en cuanto formato porque, insisto, nadie se salía del tiesto. Aquel programa era "Rueda de prensa" dirigido por Ángel Marrero y presentado por Victoriano Fernández Asís que con su ironía gallega a veces, sólo a veces, soltaba alguna perlita al Ministro de turno. El caso es que el 23 de noviembre de 1964 la invitada fue Pilar Primo de Rivera, hija del dictador Miguel Primo de Rivera y hermana de José Antonio, fundador de la Falange. Fue conocida, además de por sus parentescos, por fundar y dirigir la Sección Femenina de Falange. En la época en la que acudió al plató del programa ya recibía el tratamiento de Condesa del Castillo de la Mota, un título nobiliario que le había concedido Franco cuatro años antes. 
"Rueda de prensa" se caracterizaba por simular lo que su título indicaba, con la presencia de periodistas representantes de distintos medios de comunicación que "interrogaban" educadamente al invitado (casi siempre hombres, sí). Aquel lunes novembrino acudieron, entre otros, Jesús Revuelta de "ABC", Ismael Medina de la agencia "Pyresa", Manuel Calvo Hernando de "Ya" y Luis González de Linares de "Madrid". ¿Sobre qué se preguntó a la Condesa? Fundamentalmente de los Coros y Danzas (que dependían de la Sección Femenina), las Escuelas de Formación y el Servicio Social. Cualquier mujer educada antes de la muerte de Franco sabrá de qué hablamos. Se atrevió Doña Pilar a afirmar que la Sección estaba basada "en una idea política permanente, que es la doctrina de José Antonio" y nadie replicó, claro. Anunciaba además la creación de la Universidad Laboral Femenina de Zaragoza. Como delegada nacional de la S.F. aseguró que su logro más importante era "haber cambiado la mentalidad de las españolas, sin que hayan perdido el equilibrio, tan necesario". 
Esa noche, al termino de "Rueda de prensa" a eso de las 22.30 h, los espectadores por fin pudieron disfrutar de algo de entretenimiento con "Noche de estrellas" con la pareja Franz Johan y Gustavo Re como presentadores y un plantel de artistas invitados internacional: la cantante italiana Nilla Pizzi, su compatriota el acordeonista Peppino Principe, el violinista danés Wandy Tworek, la solista belga Annie Cordy y el trío uruguayo Los TNT que nos habían representado en Eurovisión marzo. 

Pilar Primo de Rivera en "Informe Semanal" en 1973 con una Carmen Sarmiento visiblemente incómoda por la obligación de realizar esta entrevista sin poder elegir las preguntas

Viajamos en el tiempo nueve años, hasta el 14 de abril de 1973. Tardofranquismo, había cosas que comenzaban a cambiar pero no lo suficiente. Quince días antes había nacido "Informe Semanal" (con el título aún de "Semanal Informativo" que vendría a revolucionar el análisis de las noticias en nuestra televisión. Su equipo inicial estaba muy dispuesto a ello y lucharon desde el principio por romper techos. Una de las pioneras era Carmen Sarmiento que micrófono en mano salió a la calle para preguntar sobre el aborto que ya era legal en países como Reino Unido desde finales de los sesenta. La gran mayoría de los encuestados (incluidas las mujeres) estaban en contra pero unam sólo una, declaró: "Para vivir bien no hace falta cargarse de hijos, no hace falta tener muchísimos hijos y, en fin, yo soy partidaria del aborto, sobre todo en una familia que es humilde". Revisar aquel reportaje es una lección de historia. Esa valentía por parte de Sarmiento como reportera y de Pedro Erquicia como director del programa tuvo castigo. "Informe" tuvo que emitir en las siguientes semanas una entrevista en plató de varios minutos a, adivinen, Pilar Primo de Rivera que seguía siendo la delegada nacional de la Sección Femenina (lo seguiría siendo hasta 1977 cuando fue cesada por decreto ley). ¿Y a quién obligaron a tragarse el sapo de aquella charleta amable y en absoluto periodística? Por supuesto a la misma redactora que se había atrevido a escandalizar a las mujeres de bien con su reportaje, Carmen Sarmiento. Era una "compensación", no le permitieron elaborar un cuestionario propio ni, desde luego, repreguntar. 
Afortunadamente, "Informe" y también un grupo cada vez más numeroso de los Telediarios tenían claro que debían luchar contra el sistema desde dentro a pesar de los castigos que les impusieran. Y lo hicieron. Pilar Primo de Rivera y los gerifaltes del Régimen ganaron esa batallita esa noche pero el país ganó la libertad no mucho más tarde. 

miércoles, 29 de octubre de 2025

"Lúa nova", un aniversario especial para TVG

Gayoso en los primeros minutos de "Lúa nova"

Este mes el presentador más veterano en activo de la Televisión de Galicia está de aniversario, la noche del lunes 6 de octubre de 1986 a las 21.30 h estrenó "Lúa nova". Ese título que evoca directamente a su "Luar" con el que lleva en antena los viernes desde 1992, fue su primer programa propio emitido en prime time. Es importante hacer esa precisión porque Xosé Ramón Gayoso lleva en la TVG desde sus emisiones en pruebas y el día de la inauguración oficial, 24 de julio de 1985, fue uno de los encargados de los actos de bienvenida a la audiencia. Antes de que llegara "Lúa nova" ya había presentado el magazine de tarde "Entre nós" e incluso había debutado en la noche con "Boa Noite" sustituyendo a María José Goyanes, que a su vez había sucedido a Pepe Domingo Castaño pero... allí sólo presentaba

Gayoso con El Último de la Fila

Aquella noche de hace 39 años arrancaba su primer proyecto como director-presentador en la noche, una aspiración propia de cualquier profesional televisivo que para él entroncaba directamente con sus recuerdos de infancia y adolescencia, viendo la tele en familia. Para él la noche era y sigue siendo como aquella "lareira" (el hogar de la chimenea) alrededor de la que nos unimos para disfrutar de la compañía. Con "Lúa nova" no pretendía innovar, era un programa de entrevistas, música y una pizca de humor de vez en cuando. Xosé Ramón aportaba su personalidad y si revisamos aquellas viejas cintas Betacam (hoy digitalizadas por el servicio de Documentación de TVG) veremos un Gayoso mucho más poético, más nostálgico, quizás un poco más melancólico pero igual de entrañable que el actual. A mediados de los ochenta los programas de entrevistas triunfaban y se llevaba eso que se daba en llamar "tele de autor" y este sería su primer intento en el género. Al año siguiente llegaría "O veciño do xoves", aún más personal. 

Imanol Arias, Ana Belén y Echanove con Gayoso en 1986

Realizado en directo desde uno de los pequeños estudios de la autonómica gallega en la sede de San Marcos, venía a suceder a "Galicia de noite", un programa similar presentado y dirigido por Xerardo Rodríguez. Por el sencillísimo decorado de "Lúa nova" pasó todo aquel que tenía algo que contar, gallego o de fuera de las fronteras de la comunidad. Manolo Summers presentando su película "Me hace falta un bigote" con su joven protagonista; Ana Belén, Imanol Arias y Juan Echanove que rodaban en Galicia "Divinas palabras"; Ana María Lajusticia explicando que sus famosos complementos nutricionales surgieron de investigar sus propias enfermedades; Amancio Prada hablando de su querencia por Rosalía de Castro... 

Jeanette en el minúsculo set musical del programa

La música tenía un papel fundamental en este programa, a pesar de que no contaba con un escenario precisamente lucido. Fondo negro y un poco de espumillón plateado en los primeros programas (que quedaba muy bien en los primeros planos, eso sí) que, con el tiempo, desapareció pero no para mejorar la escenografía, verdaderamente. Allí cantaron veteranos ya consolidados como Manolo Escobar o Jeanette y los que estaban empezando pero ya sonaban fuerte en las emisoras comerciales como Francisco, Alberto Comesaña, Nacha Pop o El Último de la Fila. No había discriminación de estilos, igual que sucede hoy con "Luar" y, precisamente, muchos de ellos serían invitados recurrentes durante las más de tres décadas de su mítico show de los viernes. 

Gayoso con Manolo Escobar que después actuaría en "Luar" decenas de veces

De aquella "Luna nueva" al actual "lunar" (la luz del sol reflejada sobre la luna, según la definición de la Real Academia Galega, pero popularmente lo relativo a la Luna) han pasado casi cuatro décadas pero hay muchas cosas de entonces reflejadas en el espectáculo de los viernes. Ha cambiado la técnica, el plató es mucho más grande ("Luar" se realiza en el Plató 1000 de la productora CTV que hace honor a su nombre, 1000 m²) pero, como dice el propio Gayoso, lo importante es el equipo, el elemento humano. 

Blanca Álvarez y Gayoso en el último "Lúa nova" en 1987

El pasado domingo en el programa "Hora Galega Fin de Semana" de TVG dedicamos unos minutos a conmemorar este aniversario con su director y presentador. Sus reacciones a algunos vídeos son realmente entrañables, podéis verlo pinchando aquí

La última imagen de "Lúa nova", que pasó de los lunes a los jueves, cuarenta semanas después de su estreno, fue la de Gayoso dirigiéndose a su equipo para abrazarlo. Aquella noche se había permitido un pequeño capricho: llevar de invitada a la locutora pionera de TVE Blanca Álvarez. Para él era su "mamá televisiva" porque había estado en los meses previos al inicio de emisiones regulares de la cadena enseñándoles a enfrentarse a la cámara. Cuarenta años después, Xosé Ramón sigue siendo igual de agradecido y lo demuestra ante su público, el que va al Plató 1000 a ayudarle a hacer "Luar". 

lunes, 2 de diciembre de 2024

Los ojos de Concha Velasco

Concha Velasco en "La noche abierta" en 1997

Un año ya desde el fallecimiento de Concha Velasco. A fuerza de verla en nuestras pantallas y escenarios desde los años 50 pensábamos que estaría entre nosotros por siempre. Cierto es que conocíamos su enfermedad pero también su recuperación y, a pesar de ver cómo iba mermando físicamente, parecía que su energía era inagotable. Su mirada, sobre todo su mirada era la que nos transmitía vitalidad y es que los ojos de la Velasco forman parte de nuestro imaginario colectivo, de la historia de nuestro cine y televisión. Concha ha tenido uno de los primeros planos más bellos y expresivos que hemos visto reflejados en una sala o en nuestro salón. 

Pedro y Concha en el primer "La noche abierta"

Al hilo de esto hagamos un viaje al pasado en dos tiempos. 8 de octubre de 1997, estreno de "La noche abierta" en La 2. Dirige y presenta Pedro Ruiz. Una de las invitadas de este debut es, precisamente, la actriz y cantante. A lo largo de la amable conversación intuimos que ella está haciendo un esfuerzo por ser tan chispeante como siempre pero esa charla se va haciendo más íntima y algo subyace tras las palabras. 

Pedro: Sabes que tienes los ojos más bonitos que yo he visto casi nunca?

Concha: Pues no tengo yo hoy uno de mis mejores días, Pedro, pero muchas gracias

- Pero te has traído tus mejores ojos. Recuerdo que nos conocimos con 22 años un servidor, tú tenías 18 (ella se ríe mientras niega la mayor), aquí en Miramar en Barcelona y al acabar el programa te dije que tenías chiribitas en los ojos. No se te han ido nunca. Tienes los ojos más brillantes y con más rayos de luz que yo he visto de cerca. Eso es lo que te hace fuerte. Y cuando se te empañan, ¿qué haces, te escondes en un rincón?

- Me gusta muchísimo llorar. No me gusta llorar delante de la gente por cosas mías, me gusta llorar por los problemas de los demás, entonces ya aprovecho y lloro. 

Pedro y Concha en el último "¿Lo conoce usted?"

Siguiente salto en el tiempo. 28 de enero de 1975, esta vez no es una inauguración sino una despedida, la de un concurso peculiar, "¿Lo conoce usted?", también con Pedro como presentador (aunque no dirigiendo). La base es una larga entrevista al personaje invitado, los participantes tenían que demostrar su conocimiento sobre su trayectoria profesional y, en menor medida, su vida personal. Allí estaba una Concha que aún era Conchita. En cierto momento se da paso a  una filmación con testimonios de amigos y compañeros de profesión de la vallisoletana y el actor Germán Cobos dice esto: 

"Una de las cosas que me gusta más de Conchita Velasco, aparte de sus dotes artísticas, es esa alegría, esa cosa que tiene, esas chiribitas en los ojos cuando se ríe, que le ríe todo el cuerpo, toda la cara"

Concha reacciona a las palabras de German Cobos en "¿Lo conoce usted?"

He ahí el origen de aquella declaración casi amorosa de Ruiz 22 años después, en dos estudios distintos (Miramar primero, Sant Cugat después) pero ambos en Barcelona. 

- Conchita, te asusta la soledad?

- Es lo que más me asusta, hay dos cosas que me aterran, la soledad y la muerte, quizá porque van muy unidas. Vivo sola pero acompañada, lo que no puedo es sentirme sola. 

La frase con la que Pedro la despidió en 1975 nos sirven de epílogo a lo que nos ofreció Concha Velasco durante casi setenta años de carrera: 

"Las chiribitas de tus ojos han puesto alegría y un matiz de luminosidad a este fin de serie."


Nota: Pinchando en los títulos de los programas subrayados podéis ver las emisiones correspondientes a esta historia. 



martes, 13 de diciembre de 2022

Simenon se confiesa

Cuando Bernard Pivot acudió a la casa de Georges Simenon en Lausana (Suiza) ya conocía al famoso creador del comisario Maigret. Lo había entrevistado años antes en el plató de su prestigioso (y popular, una cosa no quita la otra) programa literario "Apostrophes", toda una institución de la televisión francesa. En aquella primera ocasión el escritor belga ya estaba retirado o, al menos, aseguraba que ya no iba a esforzarse en pergeñar nuevas novelas. Sin embargo, allí estaba el periodista, esta vez en el terreno del propio creador, para hablar de la aparición de un voluminoso libro de memorias. Estamos en 1981 y el literato todavía no se ha recuperado del suicidio de su hija Marie-Jo tres años antes, cuando ella sólo contaba con 25 años. Las memorias que ahora analizaría ante la cámara están dedicadas a ella y asegura que era una deuda que tenía con su añorada hija a la que había prometido que algún día escribirían algo juntos. En el libro en cuestión se incluían textos y canciones escritos por Marie-Jo y su espíritu recorre buena parte de la conversación de forma bastante macabra. El punto álgido de ese recuerdo obsesionante es cuando enciende un magnetófono con una grabación de su hija leyendo uno de sus textos. Pivot decide mantener íntegro ese momento en el montaje y el realizador centra toda su atención en el padre traumatizado cerrando cada más el plano. Nunca antes se había mostrado a un Simenon tan frágil y esas imágenes reflejan más su verdadero estado que sus palabras. 

Esa entrevista de hora y cuarto de duración es todo un documento para los fans de Simenon (entre los que confieso encontrarme). No es un programa al uso de "Apostrophes", un semanal emitido en horario de prime-time, realizado en plató y en el que se unían varios autores para hablar de sus libros o de un tema monográfico. No me extenderé en el formato porque ya he hablado aquí de él pero también he de aclarar que la fórmula de entrevista en el hogar no era novedosa en esta serie. Por citar un ejemplo célebre, en 1979 Pivot había charlado con Marguerite Yourcenar ("Memorias de Adriano") en su casa norteamericana de Mount Desert. Este tipo de conversaciones, rodadas en celuloide a dos cámaras, permitían una intimidad imposible de conseguir en un estudio televisivo con cientos de personas presentes: invitados, público y equipo del programa. A cambio, la sobriedad de la puesta en escena es, quizás, excesiva. Varias de ellas fueron editadas en VHS y DVD hace años. 

Pivot, un extraordinario entrevistador, se encontró a un hombre dispuesto a hablar de cualquier tema, sin cortapisas y sin miedo a escandalizar. No tuvo problema en hablar de sus mujeres, las oficiales y las más de 10.000 con las que decía haberse acostado. No era una cifra contrastada ni tampoco un alarde, sólo un cálculo aproximado teniendo en cuenta que durante años había tenido relaciones con unas tres mujeres al día por "necesidad física". Por supuesto reconocía ser infiel pero aseguraba que también había sido siempre había sido honesto con respecto a este apetito. "Nunca me he acostado con la mujer de un amigo o la hija de un amigo..." El sexo, para él, era la más directa forma de entenderse: "La unión mayor que puede haber entre dos seres sigue siendo hacer el amor. No creo que para comunicarse, ahora se habla mucho de comunicación, sirvan las palabras. Con las palabras te comunicas muy mal. Las palabras sirven para todo y, en cambio, ahí realmente hay una comunicación directa." Sin embargo, este tipo de comunicación, para Simenon, sólo se daba entre hombres y mujeres (la otra cuestión en 1981 ni siquiera entraba en juego) así que hemos de suponer que nunca había conseguido una comunicación verdaderamente profunda con otro hombre. 

Un Pivot sorprendido no se amilanaba ante estas y otras confesiones y repreguntaba continuamente porque una de sus mejores virtudes es la de escuchar con muchísima atención y como, además, siempre se presentaba ante sus entrevistados con la lección bien aprendida, con toda la documentación en la cabeza, podía discutir amigablemente con ellos. "Prefiero que me critiquen o incluso que me odien por lo que de verdad soy a que me quieran o me admiren por lo que no soy" zanjaba el escritor. 

Con respecto a su obra, reconoce en esta charla que para él la escritura es una necesidad (¿como el sexo? preguntaría yo). Por eso fue tan prolífico a pesar de haber viajado muchísimo y ejercitar todo tipo de deportes. Casi doscientas novelas de todos los géneros y unas treinta más bajo pseudónimo. Pocos autores han conseguido una cifra similar y con una calidad tan alta en general. A pesar de declarar abiertamente tener mala memoria, "recuerdo hechos y, sobre todo, imágenes. Veo en imágenes los hechos, lo que se dice, pero por ejemplo no recuerdo los nombres ni las cifras", usa lo vivido para sus textos: "Ni en una sola de mis novelas hablo de personajes que no haya conocido. No siempre proceden de un solo personaje, a veces reúno 3 o 4 personajes del mismo tipo, pero los conozco y también el decorado. Jamás he inventado un decorado, un ambiente, como dicen los críticos, el famoso ambiente".

Y no tiene rubor en confesar que, buena parte de sus novelas y relatos, resultaron muy sencillos de escribir, incluidos aquellos que le dieron mayor fama. Fue más adelante cuando comenzó a esforzarse para generar lo que los críticos dieron en llamar "novelas duras" con las que alcanzó no sólo fama sino también prestigio literario. "En los Maigret, en el fondo... salvo al final o, incluso, digamos los últimos veinte años... se han ido acercando cada vez más a mis novelas-novelas. Yo no decía novela "dura", decía "novela-novela". Pero en, digamos, los treinta primeros era una pura diversión. Incluso al final escribía un Maigret sólo si estaba cansado. Como necesito escribir y no tenía fuerza física para meterme en una novela, porque se exige una resistencia física muy fuerte... En dos horas y media, escribir un capítulo de 20 páginas es cansado, en una novela de verdad. Los Maigret me distraían." Ese personaje fue, casi desde el principio, fichado por el cine y la televisión, decenas de versiones en distintos países se han emitido a lo largo de los años, la más reciente una miniserie protagonizada por Rowan Atkinson (Mr. Bean). Su favorita era la italiana de los años sesenta, de la que también hemos hablado aquí

Para finalizar me quedo con esta pregunta y su correspondiente respuesta:

- ¿En qué consiste la moral de G. Simenon?

- No tiene moral. No creo en la moral. La moral es ser sincero, nada más. 

Georges Simenon falleció ocho años más tarde y cumplió su palabra, no volvió a publicar una novela. 


La entrevista completa en su versión original:

domingo, 2 de octubre de 2022

Àngel Casas, la palabra al servicio del espectáculo

Àngel Casas a mediados de los 90 en "Tal Cual". Foto cedida por Museo RTVE en Sant Cugat. 

Tenía 76 años y su "mala salud de hierro" le ha fallado definitivamente. Ayer nos dejó Àngel Casas tras años de lucha. A sus problemas de corazón, que se remontaban a los noventa, se unió una calciofilaxis que tuvo como consecuencias un trasplante de riñón y la amputación de sus dos piernas. A pesar de todo eso nunca perdió su acerado sentido del humor, una de sus características más destacadas. Cuando el 16 de octubre del año pasado TV3 le dedicó un homenaje con la emisión de un documental y, a continuación, un programa en directo, no tuvo problema en que un imitador apareciera en su lugar al principio y también en silla de ruedas. Así se rebajaba el impacto para su público habitual. Pero es que Casas no sólo había batallado en los últimos años, su vida fue una continua pugna, si bien él no lo hacía notar. 

Casas en el mítico "Un día es un día"

Desde pequeño tenía claro que quería ser periodista pero también desde el principio fue consciente de las dificultades que eso conllevaría. Su primer gran referente fue Del Arco, que realizaba una entrevista diaria para la contraportada de "La Vanguardia". Era rápido, directo, conciso y además firmaba con una caricatura del entrevistado. A Casas el dibujo no se le daba bien así que se fijó en otro profesional, este de la radio, Joaquín Soler Serrano. Cuando el profesor de lengua de Bachillerato, uno de sus favoritos, le preguntó qué quería ser de mayor, lo tuvo claro: locutor de radio. "'Mira, Casas, yo no sé si con el problema que tú tienes con la erre podrás trabajar en la radio. Yo creo que tú deberías ser periodista'. Y pensé: Muy bien, pues seré periodista". Lo contaba en "Memorias de otros" editado por Belaqva en 2008, un libro en el que recordaba algunas de sus entrevistas a los más famosos y, de paso, dejaba algunas perlas sobre su personalidad y forma de entender el trabajo que hoy cobran un valor especial. 

Constantino Romero y Àngel Casas en "Trotadiscos" de Radio Barcelona a principios de los 70. Foto cedida por Museo RTVE en Sant Cugat. 

En 1967 Andreu Avelí Artís "Sempronio" le dio su primera oportunidad en el semanario "Tele-estel", el primero en catalán después de la Guerra Civil. De ahí pasó a "Fotogramas" y, según decía ayer Jaume Figueras (Mr. Belvedere) en su twitter, fue el inventor del término "destape" para referirse a aquel cine de los desnudos "porque el guión lo requería". Los setenta fueron un no parar, una continua experimentación en distintos medios y géneros. Comenzó a trabajar en la radio, una de sus grandes pasiones, primero en Radio Juventud (como tantos otros comunicadores de la época) y después en Radio Barcelona, de la Cadena SER, donde llegó a ser jefe de programas musicales. Fue en esa emisora donde consiguió su primer Ondas con el programa "Trotadiscos" en 1972, un espacio hoy mítico presentado, atención, por Constantino Romero y con la participación de Casas y Rafael Turia. La radio siempre estuvo ahí y volvería a los micrófonos varias veces durante su largo romance con las cámaras. 

Carlos Tena y Casas con Mercedes Milá e Isabel Tenaille en "Popgrama"

A la tele llegó también en esa época, como guionista, pero sufrió censura y no se entendía con los jefazos. Sin embargo, en 1977, cuando ya era un experto musical de prestigio gracias a cabeceras como "Vibraciones, que él mismo había fundado, es reclamado por TVE en Madrid para un nuevo espacio musical que pretendía ser rompedor... y a buena fe que lo consiguió. "Popgrama" era una locura semanal, desorganizada, caótica... y con muchas ganas de libertad. La UHF era su cobijo, por supuesto, y Casas compartía pantalla y decisiones con Carlos Tena, Diego Manrique, Paco Lafuente, Ramón Trecet... Fue un éxito entre la progresía y alguien de Miramar le echó en cara que no hiciera tele desde su tierra, Barcelona. "Es que no me lo habéis propuesto" respondió. De esa conversación surgió uno de los más grandes programas musicales de la historia de la televisión europea... y no exagero. 

Àngel Casas en "Musical Express". Foto de Gabriel Sendra @arxiusendra

"Musical Express" nació en 1978, sólo para el circuito catalán. Hasta 1980 lo compaginó con "Popgrama" y fue entonces cuando saltó al territorio nacional. No sería la última vez que uno de sus trabajos para Cataluña "ascendiera a primera división" (como se consideraba entonces) y la segunda ocasión también sería con otro programa que adquiriría categoría de "mítico". "Musical..." tenía como objetivo llevar al pequeño plató de Miramar grupos, solistas y compositores de primera línea para que tocaran en directo. Parece simple pero no lo era. Un equipo entregado de TVE consiguió que aquello sonara como tenía que sonar y se viera como se tenía que ver. Hoy es un documento excepcional para cualquier aficionado. Casas incluso fue más allá, periódicamente unía a artistas de distintos lugares y épocas para conciertos casi improvisados, denominó esos especiales con el título de "Amigos" y el resultado fue sorprendente. "Hoy todavía, cuando alguien te cuenta un momento de 'Musical Express' como cosa propia, una presencia, una canción en vivo, un encuentro irrepetible entre dos músicos allende los años, por ejemplo, y lo vincula a su vida, tal que una banda sonora a una secuencia cinematográfica indeleble, piensas que valió la pena" ("Memorias de otros"). 

"Àngel Casas Show" con el actor Robert Mitchum

En 1983 inicia sus emisiones regulares la televisión autonómica catalana, TV3, y su primer director, Alfons Quintà, intenta convencerle de que se sumara al carro inmediatamente. Jordi Amat lo cuenta en el libro "El hijo del chófer" y José Pablo García lo puso en viñetas, Casas prefirió esperar a que la cosa estuviera más rodada, no se fiaba mucho de Quintà (razones tenía). Finalmente, en enero de 1984 comenzó "Àngel Casas Show" y con eso, sin que él lo imaginara, una nueva etapa en su carrera. Fueron cuatro años de televisión moderna, que trascendía su objetivo inicial, que miraba desde Cataluña al exterior y conseguía que el exterior también mirara Cataluña. Se montó un talk-show cuando nadie sabía que eso se llamaba así. Ya lo había hecho Íñigo en "Estudio Abierto", por supuesto, pero él consiguió modernizarlo y darle aire de fiesta a la que el espectador había sido invitado privilegiado. Como había hecho antes el vasco, se trajo a las grandes estrellas de Hollywood e invitaba a grandes músicos pero... esta vez tocaban en directo y no en playback. Casas unió su valiosísima experiencia en musicales para ofrecer un espectáculo inigualable. Además, sus preguntas no eran "amables". Era directo, a veces cómplice, caústico ... pero nunca cruel. Y no lo fue con los años, no mitificaba a sus invitados pero tampoco era injusto con ellos. Por ejemplo, sobre la famosa caída de Charlene Tilton, actriz de "Dallas" durante su actuación: "No iba bebida, en contra de lo que todo el mundo cuenta, iba nerviosa, histérica y, más bien, pasada de vueltas. Invitados bebidos, alcoholizados o ex alcohólicos mal curados he padecido unos cuantos en el plató, en directo, que es lo que suele darse en la meca del cine y en el cine en general." ("Memorias de otros"). 


El programa consigue la Antena de Oro y un Ondas y, mientras tanto, regresa a la radio, a la Cadena SER con "El Sermón", un magazine diario con colaboradores de fuste que demuestra su gran capacidad de trabajo. En 1990 traslada su exitoso formato de TV3 a TVE, primero para el circuito catalán y unos meses después para todo el país. Precisamente hablamos hace unas semanas aquí sobre "Un día es un día", sus nueve millones de espectadores cada jueves, su elegante decorado con tres escenarios musicales, sus charlas con grandes actores y personajillos de medio pelo. 

La actriz sueca Britt Ekland en "Un dia és un dia" de TVE Catalunya. Foto de Gabriel Sendra @arxiusendra

Si Íñigo entrevistaba a Gina Lollobrigida y unos minutos después a un señor que era capaz de arrastrar un arado con los dientes, Àngel podía unir a Peter O'Toole con el amante de una princesa, se había acabado el reinado de lo popular y el papel couché movía millones de pesetas, había que actualizarse. Y en esas conversaciones sí que podía ser mucho más sarcástico. Dejaba en evidencia a los mentirosos con una sonrisa, a los pícaros con un brillo en los ojos y a los ignorantes... les dejaba en paz. "En este oficio mío de entrevistador se comparten instantes de la vida con otros. Unas horas, unos días. Son en pantalla encuentros breves pero intensos, para dejar huella en el espectador.  Y en ellos, lo que uno dice no tiene sentido sin el contrapunto del otro. De hecho, lo que el otro dice es lo que cuenta. Uno tan sólo hace de trampolín para que el otro salte. A ver cómo le sale la pirueta. A ver si se la pega. A ver si consigue caer de pie. A ver. El truco consiste en fijarse mucho, estar al quite e intervenir lo mínimo. No ya en el encuentro estrictamente profesional, en los veinte minutos o media hora de pantalla, sino en el antes, el después, en el durante" ("Memorias de otros"). 

Casas entrevistando a Mia Farrow en "Tal Cual" en plena polémica por su separación de Woody Allen

Fue una fórmula que mantuvo en 1992 con su regreso a la pública, pero esta vez en La 2 con "Tal Cual" que se convertiría en emblema de la cadena. En principio era un espacio más modesto y que se centraría en las entrevistas y tertulias. Sharon Stone o Jeremy Irons coincidían, de nuevo, en la sala de espera con personajes peculiares. "A su lado, ¿qué pintan accidentes de la popularidad local como Jesulín de Ubrique o algunos compañeros macarras de Estefanía de Mónaco? Lo mismo que la sal, la pimienta y la salsa Perrins en el aliño" explicaba en el libro ya mencionado. Poco a poco, este nuevo espacio recurrió a la música y no sólo a la de la orquesta de su amigo y socio de años y años el maestro Bardagí y vivía, otra vez, uno de sus grandes placeres: "Lo bueno de tener un programa de música es que, si estás por la labor, lo disfrutas como un enano porque tienes a los músicos soñados tocando a dos metros, como en el salón de casa". Por eso Casas no se perdía los ensayos. 

Sharon Stone en "Tal Cual"

En "Tal Cual" faltaba el striptease semanal (aunque lo recuperó puntualmente), otro de sus sellos desde TV3 y que estuvo a punto de no existir. En el último momento y a pesar de lo prometido, Quintà le advirtió que el desnudo no se podía emitir. Casas entró en colera, ya había conseguido una artista del género fichada en París y no estaba dispuesto a sufrir una censura en plenos años ochenta. En el directo se saltó la prohibición del jefe y el striptease salió a la luz entre el escándalo y la sonrisilla. Lo repetía siempre que le preguntaban, al día siguiente todo el mundo hablaba de "la tía buena", daba igual a quién hubiera entrevistado. "Estoy muy orgulloso de hacer el striptease en aquel momento pero probablemente ahora no lo haría porque ha cambiado todo el entorno. Hay canciones de los años 60 que ahora..." reconocía en "Noms Propis" de TVE Catalunya en 2019. 

Fue en 1994, durante su etapa en "Tal Cual", cuando tuvo su primer susto con el corazón, durante dos semanas desapareció de la pantalla, estaba ingresado. No quiso descansar más y regresó a su estresante modo de vida. Poco después, por si fuera poco, retornó a La Primera para moderar desde Madrid el debate "Los unos y los otros". Durante sólo seis semanas presentó "Tal como somos", también desde la capital, un espacio de entrevistas en horario de máxima audiencia con especial predominio de los políticos aunque también apareció allí un genial Mel Brooks. 

Casas con su colaborador cómico Bermúdez y el terceto de jazz de "Esto es lo que hay"

Aquello no funcionó y unos meses después apareció en un late-night diario, "Esto es lo que hay" realizado en Prado del Rey. Curiosamente, antes había aceptado presentar "El semáforo" dirigido por su colega Chicho Ibáñez Serrador pero en el último momento se acobardó. Chicho fue el primer invitado del proyecto que sustituía esa oferta y lo comentaron entre puyas. Desgraciadamente ese encargo de hacer frente al Mississippi que arrollaba todo desde Tele 5 fue un regalo envenenado. La Primera tenía grandes formatos en prime-time que duraban hasta más allá la medianoche así que Casas se veía relegado de forma absurda a altas o altísimas horas de la madrugada, más tarde incluso que el TD3. Finalmente se reconvirtió en un programa semanal para La 2. Como aquello atufaba a "Tal Cual", se decidió retomar el título y Casas volvió a los estudios de Sant Cugat con una versión descafeinada de su icónico espacio que tampoco duró mucho. 

Buenafuente invitado de "Senyoras i Senyors" de TVE Catalunya. Foto cedida por Museo RTVE en Sant Cugat. 

Tras una breve temporada en TV3 con un espacio musical nostálgico, se produce su último regreso a TVE Catalunya con "Senyores i Senyors" entre 2005 y 2007. Orquesta en directo, entrevistas a viejos amigos como Serrat o Miguel Ríos pero también a talentos nuevos como Andreu Buenafuente. En ese espacio apareció, para sorpresa de la audiencia, el President Pujol. Todo hacía pensar que este programa podría saltar de nuevo a la emisión nacional... pero no fue así. Y tras dos temporadas Casas buscó la estabilidad al ganar un concurso público para dirigir Betevé, canal municipal barcelonés. No hubo serenidad porque llegó la nada añorada crisis de 2008. El periodista aguantó seis años, hasta que decidió jubilarse. Se dedicó entonces a lo que más le gustaba: escribir. Tuvo ofertas para volver a ponerse frente a las cámaras pero su salud le había avisado: no más estrés. Y cumplió. 

Àngel Casas en el Museo de RTVE en Sant Cugat durante la grabación de "Recording" en 2019

Àngel Casas revolucionó el prime-time consiguiendo que la palabra y la música se unieran para ofrecer un gran espectáculo. Nunca huyó de las polémicas, también fue valiente en eso, pero supo aprovecharse de ellas con mucha ironía. Casas no se enfangaba, observaba todo con una chispa en la mirada. En realidad, parecía que seguía llevando esa bufanda de dandy que se había convertido en un símbolo desde "Musical Express" y que no había vuelto a lucir desde principios de los ochenta pero es que Casas era ya un símbolo en sí mismo. 

domingo, 9 de mayo de 2021

Rita Hayworth en "Directísimo" o los apuros de Íñigo ante Gilda

 

Era una de las entrevistas más codiciadas por José María Íñigo, llevaba tiempo intentando traer a "Gilda" a Prado del Rey y finalmente lo consiguió en 1976. El presentador estaba triunfando en aquel momento con "Directísimo", su primer programa en el horario de máxima audiencia de la Primera Cadena. Tras su enorme éxito en TVE2 (o UHF como se la conocía por entonces) con "Estudio Abierto" entre 1970 y 1974, había saltado a la primera división televisiva con "Hoy 14.15", un magazine diario con los mismos mimbres pero menor prespuesto y que precedía a la primera edición del Telediario. Su buena acogida confirmó que el otrora irreverente disc-jockey era apto para todos los públicos y no sólo para el minoritario del "Canalillo" que ni siquiera se veía en todo el país. A "Directisímo", además de Uri Geller, acudieron grandes estrellas del cine y la música, al público español todavía le sorprendía ver a figurones internacionales en directo y, además, no venían en una gira promocional, el programa les traía en exclusiva a Madrid. 

Así fue con Rita Hayworth, se contactó con ella y accedió a volver al país de origen de su padre, el bailarín Eduardo Cansino. En 1964 había rodado aquí "El fabuloso mundo del circo" dirigida por Henry Hathaway y producida por Samuel Bronston. Ya por entonces había mostrado síntomas de una enfermedad prácticamente desconocida entonces y que haría de la charla con Íñigo una experiencia amarga. Él mismo lo contaba en su libro "Ahora hablo yo" editado por Belaqva en 2004: "Guapa, guapísima todavía. No como en la película "Gilda" pero sí con una belleza muy espectacular. Fue una entrevista fallida porque la mujer, a la que se le había diagnosticado Alzheimer, había caído en la bebida. Su mánager nos rogó por todos los medios que la tuviéramos alejada de la bebida, que la entretuviéramos como fuera en televisión para que no tuviera ocasión de beber. Así que la peinaron y despeinaron diez veces. La maquillaron y desmaquillaron otras tantas, con el fin de tenerla entretenida. Ella, que se dio cuenta de la operación, me dijo que necesitaba regresar al Hotel Palace donde se alojaba porque se había olvidado de una cosa muy importante, de algo muy personal, algo muy íntimo (...) me confesó que se había olvidado las bragas (...) Se lo conté al mánager y este me dijo: "No se preocupe. Seguro que eso se le olvida en un ratito". Y así fue. No insistió más después de que le informamos que le buscaríamos un coche para llevarla al hotel."

Una conversación en directo ante las cámaras y en esas condiciones era prácticamente imposible y así fue: "Realmente estaba muy mal. La entrevista fue un fracaso. Duró apenas cinco minutos porque yo le preguntaba una cosa y ella me respondía otra. Se sonreía o reía sin ton ni son (...) Ella retrataba de maravilla pero la entrevista fue un fracaso". El comunicador, experto en lidiar en directo con todo de personajes, famosos y anónimos, se encontró ante una sombra de la actriz que él admiraba. No quiso exponerla más a una audiencia que no era tonta y se daba cuenta de que algo raro estaba pasando. Hayworth no tenía un diagnóstico en aquel momento y su mánager simplemente la consideraba una borracha. Años después se supo que bebía para calmar la ansiedad que le producían esos olvidos intermitentes. Rita, por siempre Gilda, murió el 14 de mayo de 1987, cuidada por su hija Yasmine. Tenía 68 años. 

lunes, 15 de marzo de 2021

Oprah, Michael y los 62 millones de espectadores

Oprah lo ha vuelto a hacer. 28 años después de haberlo conseguido por primera vez y cuando nadie esperaba que pudiera repetir la hazaña (y menos en este momento televisivo en general y en su situación profesional en concreto), ha salido victoriosa. Ha logrado que una de sus entrevistas sea global en un tiempo en el que la tele ya no lo es. Ha alcanzado una cifra millonaria de audiencia, su programa especial se ha vendido a medio mundo y, como decía, no es la primera vez. En 1993, el 10 de febrero, la Winfrey se presentó ante la audiencia de la ABC en prime-time (primera franja de la noche), un horario muy distinto del que ella manejaba con soltura desde hacía años, el daytime  (mañana o de tarde, según la costa). Era un especial en directo (excepto una pequeña parte que se había grabado poco antes de la emisión) en el que entrevistaría en exclusiva  a una de las mayores estrellas pop de la historia, Michael Jackson. 

¿Eres virgen? ¿Tu padre te pegaba? ¿Te estás blanqueando la piel? ¿Cuánta cirugía te has hecho? ¿Por qué te llevas la mano a la entrepierna?  ¿Alguna vez te has enamorado? Estas fueron algunas de las preguntas que Oprah Winfrey le hizo aquella noche en el rancho Neverland, propiedad de Jackson, en California. La periodista era ya una de las reinas de la TV en EE.UU. y se había ganado el puesto a pulso desde que en 1983 comenzara con su  programa en Chicago. Poco a poco, fue firmando contratos con más y más emisoras hasta emitir en todo el país. Pero su talk show sólo fue el cénit de su carrera, a mediados de los setenta fue la primera presentadora negra de un noticiario en Nashville y después lo sería en Baltimore. No fueron años fáciles, sus compañeros presentadores la despreciaban profesionalmente e, incluso, llegó a sufrir racismo. Compartían plató pero cuando las cámaras se apagaban la situación era verdaderamente incómoda. Cuando Winfrey entrevistó a un Michael que era considerado al mismo tiempo el Rey del Pop y criticado continuamente en los tabloides, podía empatizar con él. 

Elizabeth Taylor hizo una aparición estelar para alabar a su amigo Michael

Hoy hemos perdido ingenuidad y es difícil creer que esas preguntas no eran conocidas si es que no habían sido pactadas. A Michael le interesaba una entrevista que tocara esos temas pero con una cómplice, alguien como Oprah, que sabía (y sabe) preguntar de manera directa pero no hiriente. Una conversación televisada con ella es, en realidad, como una charla con esa tía que resulta ser la confidente de la familia. 

De hecho, las preguntas más comentadas en su momento, como la de su supuesta virginidad o la de sus operaciones estéticas, sorprendieron al espectador aquel día pero no fueron tan molestas como las que sufrió por parte de Martin Bashir durante la grabación de un documental entre 2002 y 2003 para la ITV. La exclusiva de Oprah llegó a TVE1 en marzo, cuando no había pasado ni un mes. Se emitió en horario de tarde en fin de semana y doblada, tal y como se ha hecho con la Meghan y Harry. 

El fragmento realizado desde el pequeño teatro de Neverland se grabó un poco antes del directo

Aquella charla sigue ostentando el récord de la entrevista más vista de la historia de la televisión, 62,3 millones de espectadores la vieron durante la emisión en directo en la ABC. No he conseguido un dato fiable de la cifra global puesto que se emitió en cadenas de casi todo el planeta. En la lista mágica de las audiencias el segundo puesto lo ocupa otra emisión de la ABC, el "20/20" con la entrevista de Barbara Walters a Monica Lewinsky en 1999 pero a bastante distancia, 48,5 millones. En tercer lugar la serie de conversaciones de David Frost con Richard Nixon en 1977, 45 millones para la CBS. Y quiero citar también el cuarto lugar porque aparece de nuevo Michael Jackson, en este caso junto a su esposa Lisa Marie Presley. La periodista Diane Sawyer consiguió 37 millones para la ABC. Hablo siempre de los datos de las emisiones originales y, a ese respecto, el especial con Meghan y Harry tuvo 17,1 millones en la CBS y 11,1 en su pase por la ITV británica. Oprah sigue estando muy presente en la televisión, sus eternas rivales Barbara Walters y Diane Sawyer, no. 

Agradezco a @santikapowski la cesión del vídeo en su emisión española y la confirmación de ciertos datos. 


domingo, 7 de marzo de 2021

Rock Hudson, la amenaza de atentado y la entrevista imposible con Àngel Casas

2 de octubre de 1984. En la discoteca Studio 54 de Barcelona todo está preparado para comenzar en directo el programa "Àngel Casas Show" de TV3, el espacio revelación de la primera época de la cadena autonómica catalana, una de las pioneras junto a ETB (País Vasco) y TVG (Galicia). Su combinación de famosos propios con astros de la pantalla de Hollywood, Francia o Italia mezclados con música, buena música, estaba consiguiendo que muchos espectadores se acercaran con curiosidad a un canal que había comenzado sus emisiones el 10 de septiembre de 1983. La gran estrella internacional de la velada era Rock Hudson. Justo un año después moría el astro de la pantalla.

"En aquel tiempo no se hablaba para nada de sida, todavía. Nos habían dicho que Hudson tenía un problema de corazón y que había sido visitado en París, de donde venía, y que, por tanto, procuráramos tratarlo con cierto mimo. Según pude contrastar mucho tiempo después, con su amante de los años postreros, Marc Christian, sí que Hudson venía de París pero no de vigilar su corazón, sino de visitarse en el Instituto Pasteur, donde le habían detectado con certeza el síndrome de inmunodeficiencia" contaba en 2008 el director y presentador del programa, Àngel Casas, en su libro "Memorias de otros" (Editorial Belacqua). 

En aquella época era habitual que cuando se traía un invitado en exclusiva (y no en promoción) se organizara una rueda de prensa para otros medios con el objetivo de promocionar el programa y rentabilizar la inversión que suponía pagar cachés, alojamiento, invitaciones a comer, etc. En este caso, el seguimiento al protagonista comenzó en el aeropuerto, algo que hoy sorprende pero que en esos tiempos era absolutamente normal. "Había un factor añadido a la normal expectación. La prensa española acababa de descubrir que R.H. era homosexual y, para más morbo, se sabía que había llegado a Barcelona del brazo de un nuevo amante (...) Así que el juego periodístico consistió en intentar cazarle con su nuevo chico. La conferencia de prensa fue muy tensa en ese sentido, casi toda dedicada a especular sobre su presunta homosexualidad. Hudson aguantaba y medio sonreía con profesionalidad aunque imagino que entre la confirmación de la enfermedad y el acoso periodístico lo que menos le apetecía era quedarse" cuenta Casas en el mismo libro. 

Aquella noche se unió otro elemento para hacer aún más difícil la situación que se avecinaba. Hudson estaba claramente incómodo en los momentos previos, antes de la emisión en riguroso directo, se encontraba cansado, había recibido una terrible noticia y se enfrentaba a una entrevista en un país extranjero, ¿qué más podía pasar? Una amenaza de bomba de los GRAPO. Han leído bien, el Grupo de Resistencia Antifascista Primero de Octubre (que pretendía instaurar una "república popular y federativa") anunció uno de sus actos terroristas así que se tuvo que desalojar la sala. Una vez comprobado que la amenaza no era real y que por allí no había explostivos se decidió grabar el programa y emitirlo la siguiente semana para no perder la exclusiva de la presencia del actor y todo el esfuerzo de producción invertido en el resto de contenidos... pero no se pudo comenzar la grabación hasta las dos de la madrugada.

"Obviamente, Rock Hudson estaba harto y sólo quería cumplir y marcharse. En mi vida había tenido un entrevistado más parco en palabras. Sí, no, no sé, puede ser... Intentaba yo hablarle, por ejemplo de las comedias que había protagonizado con Doris Day y (...) me respondía con escuetos monosílabos que me estaban llevando al borde del ataque de nervios. Era una conversación angustiosa pero había que sacarle algo. No puedes tener a R.H. enfrente y que se te vaya crudo. Yo no quería valerme del tema de la homosexualidad, para no reiterar en la tuerca que habían apretado mis colegas de la prensa pero la entrevista no marchaba así que, armándome de valor, le pregunté: 

- Para salir un sábado por la noche, a quién preferiría, ¿Bo Derek o Richard Gere?

- ¿Para ir al boxeo o para ir a bailar?

- No, no, para bailar.

- Richard Gere."

La respuesta la soltó entre risas el protagonista de "Gigante", "Pijama para dos", "No me mandes flores", "Escrito sobre el viento" o la serie "McMillan y esposa". Ver hoy la entrevista, y sin este contexto previo, resulta tremendamente embarazoso, catorce minutos de sufrimiento para entrevistado y entrevistador y, por ende, para el espectador. Generalmente, los invitados de Casas, en este programa o en los posteriores "Un día es un día" o "Tal cual", se entregaban a la causa, sabían qué se esperaba de ello y lo daban todo pero... ninguno estaba en la tesitura de Hudson aquella madrugada del 2 de octubre.  

Como TV3 no permite embeber este documento extraordinario, he aquí el enlace directo:

https://www.ccma.cat/tv3/alacarta/els-videos-darxiu-dels-dies-clau/angel-casas-entrevista-rock-hudson/coleccio/3410/4568051/

domingo, 22 de noviembre de 2020

"Las claves de..." El regreso de Balbín a TVE

Balbín con Gorvachov en el primer programa de la serie

A finales de septiembre de 1998 La 2 de TVE recuperaba a uno de sus periodistas más reconocibles, José Luis Balbín iniciaba nueva etapa en la pública con un programa de entrevistas. El  que fuera director y presentador del debate "La Clave", espacio que desde 1976 a 1985 se emitió en esa cadena (y de 1990 a 1993 en Antena 3), retornaba con un formato distinto pero que desde su título llamaba a la complicidad de sus viejos espectadores: "Las Claves de...". Cada jueves el veterano comunicador se asomaba al prime-time con una entrevista de una hora a "grandes figuras del siglo XX" de campos tan distintos como la política, el arte, la moda, la cocina, la música o el periodismo. La lista de invitados era ambiciosa y sorprendente: el expresidente de la URSS Mijaíl Gorvachov (con el que inauguró la serie), el modisto Giorgio Armani, el chef de chefs Paul Bocuse, la mítica editora del Washington Post Katherine Graham, la ex primera ministra de Pakistán Benazir Bhutto, el famoso periodista televisivo de la CBS Walter Cronkite (recordad su imagen dando la noticia del asesinato de J.F. Kennedy)... todos personajes de primerísimo orden y, habitualmente, inalcanzables para un programa español. Junto a ellos otros mucho más accesibles para la producción pero igualmente interesantes: Albert Boadella, Carlos Cano, Nati Mistral, Carmen Cervera, Compay Segundo, Julio Anguita... Una hora de charla bien documentada y realizada con mimo fuera de plató, en escenarios elegidos por los invitados, una hora de pura televisión pública que, sin embargo, sólo se mantuvo hasta abril de 1999. El maestro Balbín ha recordado la génesis de este regreso a la primera línea televisiva y su ardua preparación en una entrevista vía mail.

- ¿Cómo surgió este proyecto después de tantos años fuera de TVE?

De una manera muy natural. Me ofrecieron regresar de nuevo a la Casa. Yo propuse una serie de entrevistas biográficas a grandes figuras del siglo XX y fue aceptado.

El siempre irreverente Albert Boadella recibió en su casa a Balbín

- Su regreso a la pública fue llamativo porque tras su abrupta salida trece años antes esto sonaba a reconciliación, ¿fue algo así?

Durante una parte importante de mi vida profesional,  RTVE ha sido mi casa. Soy defensor a ultranza de la Televisión Pública. Pero pública de verdad, sin injerencias políticas. Durante el periodo de emisión de La Clave en RTVE tuve que lidiar con ocho Directores Generales lo que indica la inestabilidad que el Ente vivió durante la Transición. Sabía que un programa de entrevistas no iba a crear ningún problema y por eso regresé.

- En esa misma temporada se emitió un especial de "La Clave" por el aniversario de la Constitución, ¿se negoció este programa como un complemento al programa de entrevistas o se planteó quizás como un posible regreso del debate?

Antes del programa de entrevistas, un alto cargo del Gobierno de aquel momento me llamó y me dijo: "Ahora que estamos gobernando nosotros, podrías volver a hacer La Clave". Yo le contesté: "No, no se puede hacer y te lo voy a demostrar. Si vuelvo ¿qué te parece si comenzamos con un debate sobre el "Pacto del Majestic" entre Aznar y Pujol  y seguimos con un debate sobre la Monarquía y la figura de Juan Carlos?" Con una sonrisa que intentaba ser cómplice me dijo: "Hombre, José Luis, ¿qué necesidad hay de tocar esos temas"?, a lo cual le respondí:  "¿Ves cómo no se puede volver a hacer La Clave?". El especial sobre la Constitución a los 20 años lo hice porque me pareció interesante y oportuno pero sin contraprestaciones futuras de ningún tipo.

Rodeado de buenas viandas, escenario perfecto para la entrevista a Paul Bocuse

- Volviendo a "Las claves de...", imagino que la producción fue complicada porque entre los invitados había varios de primer orden internacional.

No más de lo que fue la producción de "La Clave" por el que pasaron 2.710 invitados, más de una tercera parte extranjeros. Desde Theodore C. Sorensen, asesor del Presidente Kennedy, a Olof Palme, primer Ministro de Suecia, o Neil Armstrong, el primer hombre que pisó la Luna. Para "Las Claves de..." me rodeé de parte de mi equipo de "La Clave". Ya estábamos acostumbrados.

Con la editora de "The Washington Post" Katherine Graham en su despacho

- Me da la impresión de que algunos fueron casi como un lujo para usted, un capricho que se permitió. Por ejemplo, las charlas con compañeros de profesión como Cronkite o Katherine Graham...

Tanto Cronkite como Graham o Indro Montanelli, que estuvo en uno de los debates de "La Clave",  siempre fueron referentes de buen periodismo para mí. Personalidades que han vivido y contado importantes hechos de la Historia del siglo XX. El ejercicio de esta bendita profesión a la que he dedicado mi vida, me ha dado la oportunidad de conocer a personas realmente interesantes de las que he aprendido mucho.

- Combinaba sabiamente entrevistas a artistas como Nati Mistral con otras a políticos como la ex primera ministra de Pakistán, ¿cómo se organizó esa selección?

En reuniones con el equipo en las que había que compaginar el interés periodístico del personaje a entrevistar con el presupuesto del que disponíamos para la realización de la serie que no era muy boyante, todo sea dicho de paso.

Benazir Bhutto, primera mujer en alcanzar el cargo de Primera Ministra de Pakistan, asesinada en 2007

- ¿Qué entrevistada/o le sorprendió más y por qué?

No podría definirme por uno. Todo ellos tuvieron o han tenido una vida sumamente interesante. Me impactó el asesinato de Benazir Bhutto pocos años después de hacerle la entrevista.

- ¿Por qué sólo hubo una temporada?

 Nunca me lo dijeron. Supongo que por una cuestión presupuestaria. Se acabó la serie que habíamos contratado y no se renovó. No soy de pedir explicaciones. Si no renovaron, sus motivos tendrían.

En la web del Archivo de RTVE podemos encontrar dos emisiones (por ahora), las dedicadas a Nati Mistral y a Compay Segundo