lunes, 22 de mayo de 2017

La llegada de Chicho a TVE


Los lectores de la revista TeleRadio se encontraron a finales de septiembre de 1963 con un curioso reportaje en el que se daba la bienvenida a nuestro país a un realizador de la televisión argentina. El periodista J. de Martos Díaz realizaba prácticamente un panegírico de un tal Chicho Ibáñez Serrador, uruguayo de nacimiento e hijo de los famosos actores Pepita Serrador y Narciso Ibáñez Menta además de marido de una flamante Miss Argentina, finalista de Miss Mundo, Adriana Gardiazábal. 
   "Siete años de trabajo continuo en televisión, siete años con siete programas por semana, siete años en la triple actividad de autor-director-actor. "Chicho" Ibáñez acaba de llegar a Madrid. Su programa "Los premios Nobel" se echará de menos, todavía durante mucho tiempo, en Argentina. (...) ha conseguido las más grandes audiciones en sus trabajos para televisión. Su popularidad está adquirida a pulso, programa tras programa. Hoy por hoy puede decirse que Chicho, este uruguayo joven e inquieto es uno de los hombres más famosos de la televisión argentina". Así comenzaba el texto que presentaba públicamente a este absoluto desconocido en nuestro país ante los suscriptores de la revista oficial de TVE. ¿A qué se debía tanta publicidad? Por supuesto, no era una alabanza casual, este artículo formaba parte de una campaña para familiarizar a los espectadores con este nombre. 

Con su madre en la obra "Aprobado en inocencia"

En realidad no exageraba en absoluto los méritos de este jovencísimo profesional. Apenas llegado a nuestro país el prometedor talento televisivo tenía que buscarse las habichuelas porque comenzaba de cero a pesar de su extensa experiencia en Argentina. En abril estrenaría en el Teatro Lara de Madrid "Aprobado en inocencia" protagonizada por su madre y que él mismo había escrito, dirigido y protagonizado en Argentina. El éxito fue incontestable también aquí pero sabía que tenía mucho más que ofrecer. En los pocos meses que llevaba en España había comprobado que nuestra tele era de andar por casa, que faltaba el salto hacia la profesionalización y que él podía ayudar a coger impulso. Con la única cinta que ha conseguido rescatar de su etapa argentina se presenta en los estudios del Paseo de la Habana para mostrar su trabajo. El director, José Luis Colina nunca había visto tal cosa, era la primera vez que alguien acude a su oficina con un "video-tape" como currículum. Aquel programa era "El hombre que perdió su risa" protagonizado por su padre, Ibáñez Menta, un enorme éxito en Argentina que demuestra que la habilidad técnica de Chicho es muy superior a la de los profesionales españoles. Por cierto, esa cinta ha sido recientemente recuperada de los almacenes de la productora de Chicho, PROINTEL, y convenientemente digitalizada, un tesoro rescatado del olvido y que se creía perdido para siempre. 

Padre e hijo en la película "Obras maestras del terror" 

Con su padre había hecho tándem en multitud de programas televisivos e incluso en el cine en la película "Obras maestras del terror" en la que el mismísimo Chicho intervendría en una de las tres historias como actor en el papel que más tarde le ofrecería a Manuel Galiana para su versión en TVE, "El último reloj" basada en "El corazón delator" de Poe. Juntos habían aterrorizado a los argentinos con series como "El fantasma de la ópera", considerada obra cumbre del terror televisivo de la época. Tras sus inicios teatrales había accedido al Canal 7 como guionista bajo el pseudónimo de Luis Peñafiel pero pronto quiso controlar todo el proceso: "Entonces los realizadores formaban en Argentina un coto cerrado, no se permitía realizar más que a unos nueve o diez. No porque el canal lo prohibiera sino por una especie de trust que los mismos nueve o diez habían formado. Se ganaban verdaderas fortunas y, por lo tanto, no interesaba que el trabajo se abriese a más gente. Pero más tarde se inauguró un segundo canal y, al abrirse una nueva fuente de trabajo, pude ¡por fin! ser realizador" le contaba en 1971 a Serrats Ollé en un librillo biográfico de la colección "Nuestros contemporáneos". 


Con Juan Manuel Fontanals, al que considera uno de sus maestros del Canal 7 de Argentina

En Argentina monta su propia productora y, literalmente, se forra pero Buenos Aires le ahoga y se traslada a Montevideo para iniciar nueva etapa. Una vez realizados los contactos con los directivos de la tele uruguaya crea de nuevo una empresa de producción pero el día de su inauguración una riada destroza el dique del Paso de los Toros que surte de electricidad al país y se decreta el estado de emergencia. Chicho está arruinado y regresa a Argentina donde escribe y protagoniza la película mencionada (y sospecho que planifica la realización aunque no firma), estrena obras de teatro y regresa a televisión con una serie de ciencia ficción de gran presupuesto con su padre como estrella (cómo no). Los pagos del canal se retrasan hasta que se declara en suspensión de pagos. De nuevo la ruina y el autor decide romper con todo y venir a nuestro país.  

   Aquel reportaje de "TeleRadio", como decíamos, servía para introducir a un nuevo director-realizador de TVE. Poco después él mismo se presentaría ante las cámaras en el programa "Estudio 3", un espacio experimental que programaba obras de distintos autores sin orden ni concierto y cuyo único común denominador es que se realizaba desde un plató de Sevilla Films que recibía el rimbombante nombre de Estudio 3. "La historia de San Michéle" fue su debut pero sería con el folletín "Los Bulbos" con el que consiguió su primer éxito. El resto es historia.

miércoles, 10 de mayo de 2017

El primer TD en exteriores


El 14 de julio de 1989 se conmemoraba el bicentenario de la Revolución Francesa y toda Europa miraba, entre admirada y envidiosa, a París, el centro del viejo continente aquellos días. Era la ciudad cuyos ciudadanos se habían levantado para tomar la Bastilla, una fortaleza medieval que, a pesar de lo que muchos creen, tan sólo tenía prisioneras a siete personas pero que supuso un símbolo, el fin del un régimen monárquico que, en realidad, se había convertido en una dictadura demasiado cara de mantener. Todas las grandes televisiones europeas, BBC, ZDF, RAI... habían destacado a importantes periodistas para cubrir el evento pero TVE decidió dar un paso más allá y en vez de dejar que su corresponsal se encargará de la conexión en los informativos y de la retransmisión de los actos, imitó la fórmula ya inventada muchos años antes por los norteamericanos de trasladar su estudio allí. Por primera vez un Telediario se presentaría desde el lugar de la noticia. A las 20.30 h de aquel viernes el TD 2 mostraba, tras su cabecera, las imágenes en directo de la torre Eiffel captada por una grúa que en movimiento descendente nos descubría a Rosa María Mateo, la presentadora titular en aquella época de esa edición de lunes a viernes. 


La Mateo no fue la única "figura" de los Servicios Informativos destacada a la capital francesa, un amplio equipo de enviados especiales la acompañaba y, en realidad, eran ellos los que se ocupaban de la parte fuerte mientras que Rosa María eran más bien la introductora, casi poética, de los temas. Sus presentaciones parecían de "Informe Semanal" y no del Telediario pero ese era el papel adjudicado a la veterana locutora en un día histórico no sólo para Francia sino para la pequeña trayectoria de nuestra tele. Hay que decir que París, tal como decía Mateo en la presentación, era ese día "capital del mundo" porque también celebraba la XV Asamblea de los países más industrializados del planeta. Cuatro reporteros aparecerían en pantalla para explicar cómo se estaba viviendo aquella jornada en la capital francesa y, entre ellos, José Hervás al que los espectadores fieles de "La noche en 24 h" reconocerán como el entrañable abuelete que desde hace años adelanta los titulares de la prensa del día siguiente. 


Otra veterana, Elena Martí explicó la preocupación por el medio ambiente, auténtica protagonista de la reunión de esos siete poderosos países convocados a la reunión. Ella era una auténtica pionera, desde su ingreso en 1966 en TVE había mostrado su interés por los informativos pero no fue hasta la década siguiente que entró en la redacción del último informativo del día. Posteriormente llegaría a ser directora del Área Internacional, cargo que ostentaba cuando se realizó este TD.  Georgina Cisquella informó sobre el desfile militar preparado para festejar el bicentenario y Miguel Somovilla realizó una crónica de ambiente en la que se mostraba cómo se vivía todo eso en la ciudad.  


Hemos dicho que este fue el primer Telediario realizado en exteriores pero hay que aclarar que no íntegramente. Juan M. Fernández esperaba en Torrespaña pacientemente para contar el resto de las noticias del día aunque de forma resumida. También se encontraba en el plató María Escario para dar cuenta de la actualidad deportiva.


Aquel día los informativos de TVE dieron un importantísimo paso en su evolución. Por primera vez el sacrosanto "parte" televisivo sacaba sus cámaras a la calle para hacer la información más cercana, para transmitir la emoción de un evento de forma directa y más personal. Diego Carcedo era el director del departamento y aseguró que eso sólo era el inicio, que a partir de aquel momento y siempre que la actualidad lo requiriera, el TD se trasladaría. La intención era esa aunque no se repitió la operación muchas veces. Tendríamos que esperar a la época Buruaga para que se normalizara (incluso demasiado). Por cierto, no se montó todo ese estaribel para un sólo día, el sábado Ana Castells tomaba el relevo de Rosa María Mateo para continuar con la celebración.


martes, 2 de mayo de 2017

La vida de Leonardo da Vinci


El 2 de mayo de 1519 fallecía uno de los más grandes genios de la historia de la humanidad, Leonardo da Vinci. Difícil es encuadrarlo en una sola profesión porque su impronta va más allá de la pintura, el arte que le hizo famoso en toda Europa en el siglo XV. Su ingenio y curiosidad han inspirado a ingenieros que, partiendo de sus ideas y entusiasmo, lograron aquello que él anhelaba: que el hombre pudiera volar. A pesar de su interesantísima trayectoria no ha sido un personaje muy usado por la cinematografía, por eso todavía hoy sigue destacando el acercamiento televisivo que hizo Renato Castellani en "La vida de Leonardo da Vinci" en 1971. 


Aunque han pasado más de 45 años, esta serie sigue siendo un referente audiovisual. Fue emitida en más de 50 países con gran éxito y alcanzó premios tan importantes como el Globo de Oro al Mejor Especial de TV o la Ninfa de Oro en el XII Festival de Montecarlo además de las nominaciones al Emmy a Mejor Miniserie y Mejor Protagonista. El actor Philippe Leroy tuvo que imbuirse del espíritu del artista para inerpretarlo desde su juventud hasta sus últimos días. Un auténtico tour de force que apuntaló una carrera ya prestigiosa en aquel momento. Con gran sensibilidad se acercó a esta figura mítica bajo la dirección de uno de los grandes del neorrealismo. El trabajo de ambos se reveló como un acierto total y la audiencia lo refrendó con su aprobación al tiempo que la crítica lo ponía como ejemplo de lo que debía ser un producto televisivo digno de las cadenas públicas. 


Junto a Leroy había otra figura omnipresente en los cinco capítulos, la de Giulio Bosetti, actor y director teatral que no interpretaba a nadie; como si de un catedrático se tratara ejercía de hilo conductor, de maestro que contextualizaba las diversas escenas clave de la vida del genio. Vestido con ropa actual (bueno, actual de la época en la que se emitió, claro), aparecía y desaparecía de los decorados como si fuera una especie de Pepito Grillo que profundizara en la personalidad de Leonardo y, en cierto modo, justificara sus acciones. Esta mezcla de ficción y documental elegida por Castellani para narrar la historia podría haber sido un gran error pero, sorprendentemente, funcionó a la perfección y parece que el espectador incluso agradecía estas acotaciones. 


Esta miniserie fue una coproducción de la RAI (Italia), ORTF (Francia) y TVE (nosotros, vaya) si bien fueron los italianos los que comandaron la operación. Setenta mil metros de película en color se utilizaron durante el rodaje en exteriores de Italia y Francia y los decorados fabricados en el Instituto Luce. La documentación exhaustiva y la colaboración de grandes especialistas permitió que se presentaran de forma realista los avanzados (e imaginativos) métodos que inventó Leonardo para pintar frescos, usar la luz natural para pintar en su estudio o, por supuesto, fabricar máquinas voladoras. 


En EE.UU. la serie se emitió en la CBS entre agosto y septiembre del 73 aunque lo habitual es que los trabajos europeos de este tipo recalaran en la pública PBS. Su triunfo en los audímetros en una de las tres cadenas principales de Norteamérica nos da una idea del éxito que había alcanzado previamente en Europa. En nuestro país se emitió por primera vez en octubre de 1971 (en blanco y negro), al tiempo que en la RAI y la ORTF y se repuso en 1976 (ya en color) y 1982 y en el Canal 50 TVE en 2006. Existe una edición en DVD de 2003 pero no en España. Al menos alguien ha tenido la gentileza de colgarla en youtube: 

martes, 25 de abril de 2017

Desde España... ¡Los Picapiedra!


Pocas productoras de animación han creado un sello tan distintivo como Hanna-Barbera. El diseño de sus personajes es fácilmente reconocible y varias generaciones de espectadores televisivos sabrían enumerar sus series más famosas sin temor a duda sobre su autoría. Posiblemente, una de las más populares de todos los tiempos es "Los Picapiedra", estrenada en 1960 en la ABC (a TVE llegaría tres años más tarde) pero además ha pasado a la historia de la televisión como una auténtica pionera porque fue la primera serie de dibujos animados emitida en horario de máxima audiencia. En definitiva, es un producto 100% norteamericano, 100% Hanna-Barbera.. ¿o no?


A mediados de la década de los sesenta, la productora dirigida por Bill Hanna y Joseph Barbera tiene tal acumulación de trabajo que necesita expandir sus redes para llegar a tiempo con las fechas de entrega. Los gestores económicos se dan cuenta de que para seguir creciendo como empresa y ser aún más competitivos que las compañías que, al rebufo de su éxito y ante la continua demanda de las cadenas de series de animación de bajo coste y rápida entrega, una buena fórmula es descentralizar la producción. Eso significa que buscarán otras empresas fuera del país que puedan cumplir con sus exigencias y a un precio inferior. No parecía algo complicado, cualquier pequeña productora europea estaría encantada de ofrecer sus servicios y, debido al precio del dólar, lo que para los norteamericanos sería el salario mínimo, para un francés o un italiano (ya no digamos un español) era un sueldo elevado. La búsqueda comenzó pero prono se demostró que  no era tan fácil. 


En aquella época la animación era demasiado costosa y obligaba a contratar a grandes equipos puesto que todo el proceso era artesanal. Pocas firmas se atrevían a embarcarse en la realización de películas de este tipo y las televisiones europeas todavía no tenían la capacidad económica como para encargar series de forma habitual para sustentar una industria. Una de las pocas compañías en funcionamiento era la belga Belvision, creada por Raymond Leblanc, el también propietario de la revista "Tintin". En 1965 Ray Gossens dirigió una breve secuencia de prueba para la H-B a la que pertenece la imagen superior. Por aquel entonces, la sociedad bruselense ya había realizado varias series de Tintín y estaba inmersa en la finalización de la película "Pinocchio dans l'espace" y varios cortometrajes protagonizados por personajes humorísticos de la revista de Hergé como "Spaguetti à la romaine" (creado por Dino Attanasio) y "Oumpah-Pah, le peau-rouge" (Goscinny y Uderzo). Aparentemente Hanna-Barbera aceptó la calidad de la prueba pero los belgas eran incapaces de mantener el ritmo. Aquella primera intentona no funcionó pero la idea de la externalización siguió latente. 


En aquellos años un español trabajaba en los estudios H-B, Carlos Alfonso. A su regreso a España se trajo la promesa de William Hanna de que le encargarían trabajo. Y así fue, en 1972 fundó Estudios Filman junto a Juan R. Pina y la promesa se cumplió. Filman y Hanna-Barbera iniciaron una larga colaboración que se alargó cuando Alfonso abandonó la empresa que había creado para fundar otra en 1987. Teniendo en cuenta las fechas que manejamos, Filman se ocupó de secuencias de "The Flintstones Comedy Hour" y "El nuevo Show de los Picapiedra" (1978). No serían los únicos personajes hannabarberianos que se realizarían desde España, también se responsabilizarían de las nuevas temporadas de "Tom y Jerry" y "El oso Yogui" al tiempo que trabajaban para otras productoras internacionales como la británica Halas and Batchelor o la canadiense Boxcar Film. En una carta al periódico ABC en 1983 se quejaban amargamente de que TVE no les hubiera encargado ninguna serie a pesar de su dilatada experiencia en programas que después sí se verían aquí. Filman tuvo que esperar hasta 1989 para poder producir directamente para el Ente "La corona mágica". No olvidemos, pues, que durante varios años y hasta que el mercado asiático conquistó el terreno (a un coste aún más bajo) ese estilo que muchos identificamos clarísimamente con Hanna-Barbera salió (de forma discreta) de las manos de unos 50 trabajadores de Filman primero y Alfonso Productions después. Nuestro reconocimiento para ellos. 

jueves, 20 de abril de 2017

¿Dónde se esconde Carmen Sandiego?


Netflix ha anunciado la enésima resucitación de un personaje con más vidas que un gato, Carmen Sandiego. La nueva serie de animación tiene previsto su estreno en 2019 y se unirá a la estrenada a mediados de los 90, repuesta unas cuantas veces en televisiones de todo el mundo. Lo que comenzó como un videojuego divulgativo en 1985 se ha convertido en una rentable franquicia ramificada en áreas impensables, por ejemplo, la de los concursos de televisión. En 1991 la cadena pública norteamericana PBS estrenaba "Where in the World is Carmen Sandiego?" un juego destinado a niños de entre 8 y 12 años cuyos participantes eran reclutados por una agencia de detectives para averiguar en qué lugar del mundo se escondía esta peligrosa ladrona internacional. El concurso no sólo consiguió un gran éxito entre la chavalada que lo mantuvo cinco temporadas en antena sino que además la crítica lo alabó. Entre otros premios fue honrado con un Peabody y 6 Daytime Emmy (mejor no enumeramos las nominaciones). 


Con tal éxito, la franquicia extendió sus redes a cadenas de Alemania, Italia, Canadá, Nueva Zelanda y, por supuesto, España. La distribuidora que se encargó de nuestra versión era la misma que la italiana y la alemana, Disney's Buena Vista Productions aunque en el caso hispano fue en coproducción con TVE. El actor Luis Montalvo era el detective que se encargaba de ayudar y asesorar a los tres aspirantes a detectives.  


Lola Muñoz, actriz secundaria de larga trayectoria en dramáticos de TVE desde los setenta y con apariciones fugaces en películas de la época, encarnaba a la directora de la agencia DEDO, siempre tras la pista de la malvada y peligrosa Sandiego. Con su perfecta dicción, daba pistas que ayudaban en las tres partes del juego, en cada una de ellas, un concursante era eliminado. Otros cuatro actores aparecían casi como si fueran humoristas en la subasta del "Un, dos, tres" para ofrecer informes, datos y objetos que podrían ser útiles para localizar a la enemiga o sus secuaces. El único de ellos al que hoy podemos reconocer es Juan Carlos Rubio puesto que ha intervenido en multitud de series aunque hoy en día se dedica más a la dirección teatral y a la escritura de guiones. Casualmente aquel mismo año, 1995, presentaría a partir de noviembre un concurso en Tele 5 (así se escribía entonces) sobre el buen uso del lenguaje en el que colaboraba Javier Capitán y estaba dirigido por Alfredo Amestoy, "Enróllate". Duró poco, muy poco. 


La primera parte del concurso consistía en un juego de preguntas y respuestas sobre el país en el que se había visto por última vez a la pérfida Carmen. La segunda transcurría en una estación de tren en la que era necesario relacionar conceptos en una gran pantalla. Finalmente, en un enorme mapa había que ubicar varias localidades o países en 45 segundos. Si se acertaban todos,  Sandiego y sus ayudantes estaban cercados y se veían obligados a cancelar sus planes de robar algo valiosísimo si bien ella siempre conseguía huir. Eso instaba a buscar nuevos agentes para que la encontraran en el siguiente programa. 


Y todo terminaba con los actores entre el público cantando la pegadiza canción que en EE.UU. había hecho popular el grupo "Rockapella". La música era la misma para todos los países pero, lógicamente, la letra se cambiaba para favorecer la rima. Para un ponferradino orgulloso como el que escribe, escuchar que su comarca era la primera que se nombraba en toda la canción era un honor inesperado. Mención aparte merece el magnífico decorad, se partía de la misma idea pero cada país lo adaptaba con algún cambio. El nuestro era verdaderamente precioso. El programa se grabó en Valencia en 1994 pero comenzó su emisión en enero del año siguiente. Se mantuvo una temporada en antena y fue repuesto en verano. Un excelente ejemplo de cómo enseñar (en este caso geografía) jugando.


jueves, 13 de abril de 2017

¿Qué ponen hoy? Semana Santa de 1977


Es posible que en 1977 los movimientos políticos que estaba viviendo España de forma tan emocionante hicieran que la Semana Santa pasara más desapercibida que en años anteriores. Cada día el españolito medio se levantaba con una noticia más sorprendente que la anterior y aquellos cuatro días que van del Jueves Santo al Domingo de Resurrección no serían menos. El Sábado Santo, algunos dicen que con premeditación y alevosía pero no con nocturnidad, Lalo Azcona interrumpía la programación para informar, en tan sólo 18 segundos, de la legalización del Partido Comunista de España. Siendo un festivo de larga tradición en un país tan católico como el nuestro, a todos les pilló a contrapié, incluidos los políticos del búnker que no estaban a favor de permitir que Carrillo pudiera presentarse a las elecciones generales. La programación sufrió cambios leves pero esto es lo que estaba previsto, otra cosa es que se cumpliera. 


Como era tradicional se eliminaban programas que podían ser considerados demasiado frivolones para fechas tan señaladas en el calendario eclesiástico... aunque empezaba a notarse una ligera apertura televisiva incluso en días como estos. El Jueves Santo no se canceló la emisión de la serie de aventuras y ciencia ficción "Espacio 1999" con el matrimonio Martin Landau y Barbara Bain pero a su término estaba programado el concierto de la Sinfonía en Do Mayor de Vivaldi interpretada por los Solistas de Zagreb, la película "Fruto de una buena tierra" de G. Rolando y a las 19 h la retransmisión de los Santos Oficios desde el Santuario de Nuestra Señora de Regla en Chipiona, lugar que había sido elegido para todos los eventos religiosos televisados. había que aprovechar el gasto de la unidad móvil. El Padre Javier de Santiago comentaba la realización de Miguel García Marín. Todo muy sacro hasta que a las 20.30 h se conectaba con Belgrado para la final de la Copa de Europa. Hombres en pantalones cortos y camisetas sin mangas... no sé cómo se pudo permitir tal indecencia. Afortunadamente, las mentes limpias de pecado podían respirar tranquilas con el largometraje elegido para aquella noche, "El signo de la cruz", versión de 1932 dirigida por Cecil B. De Mille. Eso en cuanto a la Primera porque en UHF, "Polideportivo" con José Félix Pons y "Redacción de Noche" con Miguel Ángel Gozalo.


Lo más importante de aquel Viernes Santo es que no había "Un, dos, tres", ese impúdico concurso en el que los participantes no tenían ningún rubor en hacer el mono en la eliminatoria y las secretarias iban, como quien dice, desnudas. Nada de eso. "La Pasión según San Mateo" de Bach con la Orquesta y Coro de Münchnerbach por la mañana, Santos Oficios desde Chipiona y película con monjas a primera hora de la tarde (aunque con la demasiado sensual a veces Jeanne Moreau)  a primera hora de la tarde. Pero a eso de las siete, Patinaje Artístico desde el Palacio de Hielo de Jaca. De nuevo cuerpos turgentes embutidos en pecaminosas mallas. Esto ya era el despiporre. Menos mal que después con la música de Mahler primero desde Londres y después desde el Teatro Real de Madrid y el Vía Crucis desde Roma comentado por el Padre Salvador Muñoz Iglesias, el alma se serenaba que si no... Ah, en la Segunda Cadena, un dramático muy apropiado, "El Judas" realizado por Gabriel Ibáñez con José Guardiola, María Massip y Andrés Mejuto en los papeles principales. 


El Sábado Santo estuvo centrado por la gran noticia de la temporada que ya avanzábamos al principio y, en realidad, no había grandes variaciones con respecto a otras semanas. "Sábado Cine" en la Primera y la serie "Esplendor y miseria de las cortesanas" en la Segunda por la noche. Programas para niños como "La Guagua" con Torrebruno, "Marco" tras el Telediario 1 (que en aquella temporada había cambiado su nombre por el de Noticias), "El Circo de TVE", "Informe Semanal"... Si exceptuamos la Vigilia Pascual desde Chipiona, nadie diría que era Semana Santa. 


Y el domingo más de lo mismo. Las estrellas de la época no se iban de procesión, allí estaban la familia Ingalls, McCloud y su caballo y Curro Jiménez. Eso sí, la Santa Misa se retransmitía desde El Vaticano y en color vía la RAI. Fútbol, "Estudio Estadio", "Mamá y sus increíbles hijos"... incluso el programa del doctor Jiménez del Oso, "Más allá", no muy bien visto por los religiosos. Para más recochineo, en el ciclo de Fritz Lang en el UHF se había elegido la morbosa "Los crímenes del Doctor Mabuse". Aquella Semana Santa del 77 no fue tan Santa como las anteriores, se notaba que algo estaba cambiado en el país. Y ya era hora. 

sábado, 8 de abril de 2017

Sábado Cine con Martín Ferrand


Si vemos este logotipo enseguida se nos viene a la mente una cabecera histórica, de esas que parece que duraron años y años en nuestra pantalla. Curiosamente, muchos la recordarán con un montaje y una música distintos a aquellos con los que se estrenó en noviembre de 1976 y tampoco sabrán que, en su origen, éste era un programa que incluía mucho más que una película. Efectivamente, el título y la cabecera (aún con cambios) se mantuvieron casi una década en la Primera pero todo había comenzado de forma precipitada, como era costumbre en la tele de los setenta... si bien eso parece que no ha cambiado. El sábado era el día que prácticamente todas las cadenas europeas destinaban al film estelar de la semana, el estreno en la pequeña pantalla o la esperada reposición de una superproducción que era un valor seguro para el espectador pero en TVE ya llevaban varias temporadas dedicando ese día a otro tipo de programas. Sin irnos demasiado lejos, en 1975/76 Íñigo había triunfado con "Directísimo" y en el verano "Palmarés" con Bárbara Rey había sido un éxto inesperado. Ese programita pensado sólo para las vacaciones se tuvo que alargar un mes más porque no estaba claro si volvería el espacio que había lanzado a Uri Geller. En realidad, José María Íñigo ya tenía en mente otro aún más espectacular, "Martes Noche... Fiesta" que se estrenaría un poco más tarde. Mientras se pensaba qué hacer con los sábados, Pilar Velázquez sustituía a Bárbara, que ya tenía comprometido el rodaje de una película. 


Y es entonces cuando entra en juego Manuel Martín Ferrand, periodista de amplio espectro que había debutado en TVE en los sesenta, dirigido y presentado un informativo nocturno ("24 horas"), un ambicioso magazine con Amestoy ("Nosotros", que tras el abandono de don Alfredo conduciría en solitario hasta final de temporada), uno de los primeros ómnibus ("Siempre en domingo") al tiempo que dirigía periódicos y creaba formatos históricos en la Cadena SER como "Hora 25". Él se encargará de presentar grandes películas bajo el epígrafe ya mencionado, "Sábado Cine". No es nada novedoso, ya en la misma temporada Blanca Álvarez y Fernando Pieri presentan "El Cine" con una breve charla sobre la película a emitir y algunas notas sobre su director, actores, contexto histórico... todo muy formal, casi de cine-club. Y no olvidemos "La clave" con Balbín, que usa el largometraje como excusa para el debate y que debutaba ese mismo año. Sin embargo, Martín Ferrand supo buscar una fórmula alternativa. 


Con un gran sentido del espectáculo, el periodista planteó sus introducciones como una visita a una sala, con tres partes diferenciadas, una presentación con NO-DO, un Intermedio en el que tomar un refresco y la tertulia final, tal y como haría un espectador normal al acudir a un estreno en aquella época. Martín Ferrand consiguió lo mismo que muchos años después lograría José Manuel Parada con su "Cine de Barrio": que lo que complementaba a la película fuera tan interesante (o incluso más) que el propio film. Con escenografía cambiante y una realización muy dinámica con predominio del uso de la grúa para relacionar entre sí los distintos sets, "Sábado Cine" revistió a la proyección de un boato que la enaltecía aún más. Fantástica forma de promocionar el propio contenido y aprovechar la compra de esas superproducciones. 


El formato no era fijo, podía haber entrevistas, tertulias o reportajes relacionados directa o indirectamente con el largometraje, con su tema, con el escenario en el que transcurrían... No era un programa para cinéfilos, era un espacio para todos los públicos. Decía el Anuario de RTVE de 1976: "Martín Ferrand consiguió una difícil simbiosis del cine, el reportaje, el espectáculo televisivo y el gran programa radiofónico. Después de haber visto alguno de los programas (...) es inútil describirlos. Hay que subrayar, sin embargo, la difícil originalidad de una conjunción de medios y de estímulos que parecían ya, si no agotados, cotidianamente exprimidos hasta el final. La presentación "en vivo", la conversación ante las cámaras, la antología, el resumen  y la revisión de los momentos estelares del cine, la cita oportuna (y hasta erudita) con escenas unidas por su temática, por su argumento, por su función en el todo."


Si por algo se caracterizaba este gallego era por la ambición en sus propósitos y por un sano espíritu renovador, sin miedo a la experimentación. Por eso, "Sábado Cine" no podía quedarse en lo que ya hemos contado, que no es poco. Éste no será sólo un programa televisivo, también será radiado. RNE transmite la banda sonora al mismo tiempo que la televisión y Martín Ferrand realiza "discretos comentarios" durante los silencios, es decir, ¡que inventó los extras del DVD! Finalizado el último bloque del programa en la Primera Cadena de TVE, el periodista continúa en la radio dando paso a los comentarios de los espectadores a través de llamadas telefónicas. No se puede negar que intentó aprovechar todos los medios disponibles.
   La idea funcionó pero no podemos olvidar que las películas seleccionadas tuvieron, en general, un gran nivel: "Dos en la carretera", "El guateque", "El león en invierno", "El planeta de los simios"o "Gigante" por citar sólo algunas, en muchos casos estrenos absolutos en televisión. En su primera cita se aupó como líder en el panel de aceptación del espectador y en general mantuvo una excelente posición, siempre entre los diez primeros puestos. Las contadas ocasiones en las que bajó sus críticos aprovecharon para ponerle a parir: "La propia empresa se siente abrumada por el éxito: nada menos que de de ser el primero en el barómetro a ser el antepenúltimo ha pasado el programa de M. F. En deinfitiva, ello prueab que lo que importa es la película (cosa muy natural por otra parte) y que el resto del show (odaliscas incluidas) no sirva sino para irritar a unos pocos (sobre todo a los cinéfilos), deja indeferentes a los más y entusiasmar a los otros pocos que nos quedan (que son, naturalmente, los incondicionales acérrimos del polifacético periodista)" se decía en el comentario adjunto al panel en el número 993 de la revista TeleRadio, ojo, la oficial de RTVE, es decir, dinamitaban su labor desde dentro de la Casa. En esa misma revista otras críticas eran absolutamente laudatorias, que conste. 
   Don Manuel se mantuvo hasta el segundo trimestre de 1977. Quizás harto de los peros a su original forma de entender la tele a pesar del éxito, decidió volver a informativos con un programa llamado "Hora 15", tras la primera edición del Telediario y que se ocupaba de la información cultural. "Sábado Cine" continuaría años y años pero ya sin presentaciones. 

   Gracias a Archivo RTVE podemos comprobar hoy que aquel programa era muy moderno para la época y que se esforzaba por complementar a la película con contenidos interesantes incluso por sí mismos. Aquí está el dedicado a "Al Sur del Pacífico", uno de los tres que se conservan: 


jueves, 6 de abril de 2017

Mujeres insólitas

Teresa Rabal como Ana Bolena
Mujeres insólitas, mujeres conocidas por su fuerte personalidad, por lo indómito de su carácter, en definitiva, mujeres que habían hecho historia. Con esta premisa, el guionista José López Rubio propuso a TVE en 1976 una serie de trece capítulos con un tratamiento distinto al habitual, con las actrices hablando directamente a cámara, como si rompieran la famosa cuarta pared teatral y, en una suerte de monólogo interrumpido por la recreación de escenas clave en su vida, contaran por qué eran precisamente eso, "Mujeres insólitas". Un personaje actual, Pepe (encarnado por Luis Varela), servía de hilo conductor a toda la serie.


Rodada en el último trimestre de 1976, comenzó a emitirse el 1 de febrero del año siguiente, los martes a las 21 h, sustituyendo a la serie de Adolfo Marsillach "La señora García se confiesa" y precediendo a otra serie experimental, "Las viudas" con Lola Herrera. Fue aquella una temporada en la que ese día y esa hora parecían destinados a series lideradas por mujeres aunque eso no significa, necesariamente, que fueran obras precisamente laudatorias. Desde la Marquesa de Brinvilliers a Margarita Steinhel, dos personajes menos conocidos por el gran público como inicio y final de una serie que sí dedicó capítulos a féminas bien famosas: Ana Bolena, la Princesa de Éboli, Teresa Cabarrús, Cleopatra, Inés de Castro y Juana de Castilla.

Carmen de la Maza como Inés de Castro
Todas ellas encarnadas por grandísimas actrices de la escena, el cine y la televisión: María del Puy, Marisa de Leza, Teresa Rabal, María Massip, Rocío Durcal, Carmen de la Maza, Julia Gutiérrez Caba y María Luisa Merlo. Si de la lista alguna no merece el calificativo anterior, convengamos que el nivel general estaba alto, muy alto. Y sí, han contado bien, son ocho las féminas retratadas y no trece. El porqué no se completó el propósito inicial lo desconozco y para contribuir aún más a la confusión, la revista TeleRadio (publicación oficial de RTVE) informaba en su nº 1004 del final de la serie aludiendo al último episodio como el décimo tercero y no el octavo. 
   Sin duda uno de los mayores atractivos de la serie era el elenco conseguido para este proyecto y sus estrellas no dudaban en confesar las dificultades de este formato alejado del cánon habitual en los dramáticos de la época. Decía Carmen de la Maza entonces: "Me ha supuesto la dificultad de hablarle a una cámara, que como actriz no lo había hecho nunca. Estás hablando a una cámara, como en un aparte, y de pronto estás interpretando".


Junto a esas grandes damas del teatro se colaban en la serie otras que, siendo muy populares y, sin duda, grandes profesionales, no habían alcanzado aún ese prestigio. A pesar de eso o quizás precisamente por ello, su elección tuvo cierta publicidad. En el caso de Rocío Dúrcal, como Cleopatra, suponía el retorno a la interpretación tras unos años alejada del cine y además era la primera vez que protagonizaba un dramático televisivo. Poco después se estrenaría la película "Me siento extraña" dirigida por el televisivo Enrique Martí Maqueda y coprotagonizada por Bárbara Rey y su Cleopatra quedó olvidada. Por si alguno no lo recuerda, aquella película hablaba abiertamente de una relación entre dos mujeres y las dos actrices protagonizaban un par de escenas con castos besos y caricias que fueron todo un escándalo en la época... si bien muy efímero. 
 
Julia Gutiérrez Caba como Juana la Loca y Manuel Tejada como Felipe el Hermoso
El director y realizador de la serie, Cayetano Luca de Tena, valoraba muy postivamente el tratamiento del guionista López Rubio: "Creo que es interesante, que enfoca de una manera distinta los personajes, que los acerca al espectador y que ha permitido la exhibición de unas cuantas actrices en un trabajo total, prueba de la que han salido airosas". Teniendo en cuenta que era uno de los directores teatrales más reputados de la posguerra y que desde los 60 hasta finales de los 80 realizaría un puñado de adaptaciones para la tele, no es un halago gratuito a su escritor. La actriz María Luisa Merlo reconocía que tenía una gran complicidad con el director cuando le preguntaban cómo se trabajaba con él: "Yo, desde luego, muy bien. He trabajado mucho con él y siempre me ha ido bien. ES más, la mayor parte de mis éxitos televisivos han sido con él. Recuerdo, por ejemplo, "El baile" de Edgar Neville". El periodista J.R.Vázquez, de TR no evitaba la polémica al preguntar a don Cayetano si la visión que habían proporcionado de esas mujeres no había sido un poco retorcida: "En general López Rubio ha pretendido reunir mujeres raras. Es lógico, entonces, que haya un buen porcentaje de mujeres retorcidas. Ya se sabe que la bondad no tiene historia. Hemos tratado de conseguir que la maldad no resulte menos dramática añadiéndole una dosis de humor suficiente".
   Con todos los defectos que pudiera tener este proyecto (no perdamos de vista el contexto histórico y social) hay que valorar su carácter de experimento audiovisual, con decorados sintéticos de colores llamativos que también tenían un propósito conceptual y, sobre todo, la oportunidad ofrecida a varias actrices excepcionales para mostrar sus habilidades en un tour de force ante las cámaras.
   Ahora tenemos la ocasión de revisarla gracias a Archivo RTVE que ha decidido colgarla en su web. A tenor del primer capítulo, me temo que a pesar de que fue una de las primeras series grabadas en color en formato vídeo, se ha conservado en blanco y negro pero... al menos se conserva.



martes, 28 de marzo de 2017

Ana Isabel Cano, la primera corresponsal de TVE


Su nombre se ha diluido en el tiempo a pesar de ostentar el honor de ser la primera mujer en ocupar una corresponsalía de TVE. Ana Isabel Cano fue la periodista que informó desde 1968 hasta 1972 de todo lo que concernía a los países del Este desde el cuartel general que nuestra tele había montado en Viena por su cercanía a otros países estratégicos en plena Guerra Fría pero en los que parecía totalmente imposible tener un dispositivo permanente. ¿Y por qué no la recordamos hoy en día? Quizás porque su carrera posterior transcurrió casi siempre tras las cámaras y porque la popularidad posterior de la recientemente fallecida Paloma Gómez Borrero desde su sede en Roma hizo que se olvidara la figura de esta auténtica pionera. Con el tiempo se dio por buena la afirmación de que Paloma había sido la primera corresponsal televisiva, como si fuera poco mérito haber sido la primera periodista española en informar desde el Vaticano. Hace unos años el documental "La noche del Telediario" rescató por primera vez imágenes de Cano, poniéndola por fin en el lugar privilegiado que merece en la historia de nuestra tele. 


Ana Isabel pertenece a la primera generación de corresponsales de la Casa, esa en la que José Antonio Plaza y Eduardo Sancho saludaban desde Londres, Jesús Hermida y Cirilo Rodríguez desde Nueva York o Luis Pancorbo y Francisco Narbona desde Roma. Sus crónicas se grababan en formato cine, como los reportajes, con una fotografía de gran tamaño con monumentos representativos de la capital, y cuando era necesario conectar en directo debido a una última hora de especial relevancia su voz con sonido telefónico se escuchaba sobre unas imágenes enviadas por la red de Eurovisión. En aquella época los corresponsales ejercían en realidad de "enviados volantes", según la terminología de la época, es decir, que viajaban por su zona de influencia y no sólo se ocupaban de su sede oficial. Pero la Cano no era novata en TVE, en 1965 había sustituido al omnipresente Victoriano Fernández Asís en la presentación de "Foro TV", el único debate que por entonces se permitía en una controladísima emisora dependiente del Gobierno. De esta forma se convertía, además, en la primera mujer en moderar un debate ante las cámaras y también en la primera en dar cara a un formato informativo aunque sería Blanca Gala quien debutara en el Telediario unos años más tarde. 
   A la vuelta de Viena, Cano siguió trabajando en televisión pero no fue hasta 1983 que los espectadores se reencontraron con ella. Sería de nuevo al frente de una tertulia pero en este caso sobre temas históricos en la nueva etapa de una serie documental que había logrado cierto prestigio a finales de los 60 y que regresaba reconvertida en coloquio con reportajes incluidos, "La víspera de nuestro tiempo". En la siguiente temporada fue sustituida por Cristina García Ramos y más adelante continuarían su labor José Antonio Silva y Pedro Meyer. Desde entonces no he encontrado ninguna referencia más sobre esta periodista a la que debemos homenaje. 

sábado, 25 de marzo de 2017

Adiós a Paloma Gómez Borrero

En 1980 al recibir el premio Calabria entregado por el Presidente de la República de Italia. Foto revista TeleRadio
Tenía 82 años pero seguía en la brecha, tal y como ella misma presumió al recoger hace tan sólo cinco meses el Premio Iris a Toda una vida otorgado por la Academia de la Televisión. Y no era presunción banal, Paloma Gómez Borrero aparecía frecuentemente en "Amigas y conocidas" de la Uno y colaboraba con la COPE y 13TV retransmitiendo eventos religiosos desde el Vaticano. Ayer falleció tras un cáncer de hígado detectado hace tan sólo 15 días. Fueron las compañeras de maquillaje de TVE las que la convencieron de que visitara a un médico porque aquel día "tenía mal color". Desde los años setenta era un rostro habitual de la tele, el medio que la convirtió en popular aunque cuando llegó a Prado del Rey ella ya había librado muchas batallas en los medios. 

Informando desde la corresponsalía italiana en 1976
Madrileña del 34, había sido enviada especial del prestigioso semanario "Sábado Gráfico" en Reino Unido, Alemania y Austria. Cuando fue nombrada corresponsal de TVE en Italia en 1975 ella ya conocía bien el país e incluso había participado en una película protagonizada por Marcello Mastroiani en 1956, "Il momento più bello". Apenas aparecía unos segundos en el papel de una enfermera, ¡pero tenía frase! Ella siempre contaba que había llegado a ese cameo de forma casual, al haber leído la mano al astro de la pantalla tras una entrevista, cosa que a él le había hecho mucha gracia, por eso fue Marcello quien le ofreció ese rol y no el director. Y sí, han leído bien, otra faceta de la que presumía Paloma era la de quiromante, porque en su día había estudiado Quiromancia aplicada a la Psicología. Raro era aquel periodista que la entrevistara a quien ella no le terminara analizando a través de las líneas de la mano. 

Durante una crónica para TVE a finales de los setenta
 Habrán oído mil veces (incluso en ocasiones de su propia boca) que ella fue la primera corresponsal de nuestra tele. No es verdad, ese honor le correspondió a Ana Isabel Cano (de la que hablaremos próximamente) en 1968 pero Paloma sí fue la primera periodista de nuestro país en informar desde el Vaticano y quizás esa es la imagen que quedará para siempre en el espectador español. Pero Gómez Borrero también informó desde Roma de su convulsa política, las acciones de la Mafia o de la decadencia de Cinecittà. Las dos noticias que más impacto le produjeron fueron el asesinato del ex Primer Ministro y Presidente de Democracia Cristiana Aldo Moro en 1978 y el atentado a Juan Pablo II en la Plaza de San Pedro en 1981. Conocida es la especial amistad que entabló con ese Papa al que acompañó en todos sus viajes como Pontífice. Parecía que la Borrero iba a eternizarse en el Vaticano, donde había conseguido mimetizarse hasta tal punto que algunos creían que era monja y se sorprendían cuando se enteraban de que tenía marido e hijos. Pero en 1983 un nuevo Director llegaba a RTVE, José María Calviño, y un 8 de diciembre era informada de que a partir del 1 de enero dejaba su puesto en Roma y la Santa Sede. Parece ser que le ofrecieron irse a Atenas pero que ella no aceptó el cambio, ya tenía su vida hecha en Italia. 

En "El primero de la clase" en 2006. Foto TVE.
Por entonces se dijo que esta destitución se debía a una caza política propiciada por el propio Calviño a quien, se aseguraba, no le gustaba la forma tan pía en la que esta periodista informaba de los asuntos vaticanos. Fue Pilar Urbano quien soltó la liebre de que el Director había advertido a su antecesor que "a esa me la cargo yo" y Paloma, con el paso de los años, había dado por buena esa versión y nunca más se habló del ofrecimiento de una corresponsalía en Grecia (ni para confirmar ni para desmentir). Teniendo en cuenta la pasmosa facilidad de Urbano para conseguir declaraciones escandalosas desmentidas después por los afectados, permítanme que ponga en cuarentena esta información. Lo que es cierto es que su etapa en la sede romana de TVE había acabado y que al no aceptar otro destino finalizó también su colaboración con la Casa pero eso no fue problema para esta periodista que enseguida fichó por la COPE y comenzó a trabajar también como freelance para medios hispanoamericanos. 

En el programa "Desexos cumpridos" de TVG en 2014. Foto de Alejandro Macías
A finales de los 80 regresó al Ente para participar periódicamente en los programas de María Teresa Campos, esa colaboración se extendió a lo largo de los años en todos sus magazines, tanto en Telecinco como Antena 3. Su sección "Paloma viajera" es también un clásico de los programas de la Campos. En 2006 participó en el efímero programa "El primero de la clase" presentado por Antonio Hidalgo en el que ocho famosos apadrinaban a un niño con el objetivo de que consiguieran una beca de estudios por valor de 48.000 euros (repartidos en ayudas anuales, eso sí). Y mientras seguía de corresponsal de la COPE (hasta 2012 aunque siguió retransmitiendo actos especiales) fichó también por Popular TV y después por 13TV. 


Y la escritura, siempre la escritura, más de una docena de libros y no sólo sobre temas religiosos sino también de cocina (con truquitos de amigas como Sofía Loren) o sobre fantasmas, sí, fantasmas, tema al que era muy aficionada. No en vano, afirmaba haber tenido uno en casa, como Margarita Landi. 
   En los últimos años había vuelto a los platós para ser una de las "Amigas y conocidas" del mediodía de la Uno. Regresaba a Prado del Rey para demostrar que, a pesar de sus ideas conservadoras en temas como la influencia de la religión en la vida del país o la familia, podía ser mucho más moderna que cualquiera de sus compañeras de mesa (algunas 40 años menores que ella). 
   Su sonrisa sempiterna, su amabilidad y una mirada inquisitiva que se tornaba en cómplice en cuanto había analizado a su interlocutor, serán echadas de menos, no sólo por sus compañeros sino también por el espectador. 

jueves, 23 de marzo de 2017

"Sin fronteras", las entrevistas vía satélite de Soler Serrano


Si hubo un profesional reputado en el género de la entrevista televisiva entre los 70 y los 80 fue, sin duda, Joaquín Soler Serrano. Su ímprobo trabajo en el programa semanal "A fondo" durante varios años fue reconocido en su momento y hoy en día constituye un documento excepcional, un catálogo de lujo de conversaciones íntimas con grandes personajes del siglo XX. Pero en ese inmenso listado faltaba un tipo muy concreto: el del estadista internacional, el político que decidía, el hombre (no había muchas mujeres que ejercieran ese rol por entonces) cuya palabra era tenida en cuenta no sólo en su país sino en la esfera mundial. Por eso, el inquieto y estajanovista trabajador que era Soler Serrano se inventó un nuevo título para añadir a su currículum, "Sin fronteras". Y el programa cumplía lo prometido: "Pretendía aproximarnos de modo vivo y vía satélite a los personajes definitorios del mundo noticioso y crítico en que se inscribe nuestra realidad. Ir a las fuentes, sin fronteras ideológicas o físicas, para ver y conocer, haciendo de vehículos a treinta millones de españoles que también quieren y deben ser informados, y entrar en contacto con los personajes a quienes correspondió el privilegio de escribir la historia" decía el propio Joaquín en su libro "Personajes a fondo" (Planeta, 1987). En definitiva, se trataba de presentar de forma mensual una charla en directo desde cualquier lugar del mundo con un político de gran relevancia. 


El primer invitado fue Henry Kissinger, ex secretario de Estado Norteamericano que respondió a las preguntas (sin límites) del periodista español desde los estudios de la International Communications Agency en Washington, justo frente a la Casa Blanca. Precisamente usando ese fondo comenzaba su emisión "Sin fronteras" el 25 de enero de 1980 en directo. Allí, el presentador explicaba al espectador cuál era el propósito de su nuevo proyecto y daba pasa a una semblanza de Kissinger que ya esperaba en el estudio... aunque esa silla podría haber estado vacía: "El programa estuvo a punto de ser suspendido al avisarme TVE desde Madrid que la hora convenida (...) se retrasaría unos 60 minutos debido a no sé qué problemas surgidos con el alquiler del satélite que debía utilizarse para la conexión. Kissinger mandó llamar a su secretaria para cancelar su compromiso ante esta falta de seriedad. Tuve que ir a su oficina para ver si era posible que el hombre reconsiderase su decisión, lo que me obligó a hacer un montón de llamadas telefónicas para consensuar el retraso de unas reuniones previstas en el Capitolio con gran antelación" explicaba el comunicador en el ya citado libro.  


Finalmente, a las 22.30 hora española comenzó el programa realizado desde Washington por David Cohen en el que se abordaron cuestiones de estricta actualidad que el poderoso ex Secretario de Estado supo campear para no decir nada que le granjeara grandes problemas en su país pero simulando ser muy claro y directo en sus respuestas. No en vano, estamos ante uno de los hombres que más poder acumuló durante dos Presidencias del Gobierno y que supo nadar entre cuantas aguas fueran necesarias y sobrevivir inteligentemente a pesar de acumular unas cuantas polémicas en su historial. 


Este primer programa fue el que marcó la dinámica que seguirían los siguientes de la serie. Se utilizaron dos sets para dividir también estéticamente las dos partes de la conversación que estaban separadas entre sí por una pausa publicitaria. De los siguientes programas tan sólo uno más se realizó en un plató televisivo, el de Joseph Luns, secretario general de la OTAN en aquel momento. Pero hay que aclarar que tan sólo se realizaron cuatro "Sin fronteras". Los otros invitados fueron el rey Hussein de Jordania (mayo de 1980) desde el Palacio de Ammán y Omar Torrijos, expresidente de Panamá desde su casa a orillas del mar en la base militar del Farallón. 


El porqué de la breve vida de este programa es sencillo: TVE no ayudó a que esta emisión tan especial, quizás no confió en sus posibilidades o, simplemente, le pareció algo demasiado complicado alterar la programación cuando los invitados confirmaban con tan poca antelación y la contratación de los tiempos de conexión vía satélite exigía una producción muy eficiente. En definitiva, faltaron ganas y confianza en un producto que merecía mimo. Como cuenta Joan Munsó en la biografía que escribió sobre Soler Serrano para Planeta en 2003: "poseyó la calidad, y por supuesto el atractivo, de las grandes entrevistas de Joaquín pero no tuvo una continuidad regular. Sólo se emitió cuando fue posible dialogar con algún personaje de excepción y cuando la conjunción de los "astros" de Prado del Rey (siempre imprevisibles) favoreció la salida al aire de una nueva edición."

   Recientemente Archivo TVE ha colgado en su web el primer programa de "Sin fronteras" lo que nos da una idea del esfuerzo que supuso ponerlo en marcha en 1980: