domingo, 25 de junio de 2017

El color perdido del primer programa de Attenborough

Un Attenborough de 28 años reproduciendo el sonido de los cánticos de una celebración africana ante la sorpresa de las propias cantantes

Imagina que trabajas en el vasto archivo de la BBC, donde todo está perfectamente catalogado, y haces un descubrimiento, pero no uno cualquiera sino el que cambiará para siempre la visión de un programa mítico y fundamental para su historia. Algo así sucedió hace poco más de un año cuando una documentalista de la cadena pública británica se dio cuenta de que las bobinas de celuloide con los negativos del primer espacio dirigido y presentado por Sir David Attenborough, no eran en blanco y negro, como se creía hasta ahora, sino ¡en color! 

David con Jack Lester, del London Zoo, acariciando a un capibara en la Guayana

No es una noticia banal porque estamos hablando de un programa cuya primera temporada se emitió en 1954, trece años antes de que su segundo canal, BBC 2, comenzara a emitir unas cuatro horas semanales en este sistema. Aunque ya se habían realizado pruebas desde finales de los cuarenta y precisamente el mismo año del estreno de "Zoo Quest" se había emitido un especial en color (sólo recibido en un monitor), nadie se lo planteaba como una realidad factible. Si nos centramos en este primer documental sobre naturaleza rodado en exteriores para televisión, ¿por qué iban a permitirse el lujo de usar un celuloide más caro si después no iba a aprovecharse? 

En su día, Attenborough tenía que explicar con sus palabras cómo el camaleón cambiaba de color, más de seis décadas después, estas imágenes nos llegan tal cual se habían rodado, sin necesidad de narración

Pongamos en contexto esta producción para entender cómo una curiosa concatenación de hechos llevó al olvido más absoluto durante 62 años el color de estas imágenes. "Zoo Quest" nació como una idea del propio Attenborough, por entonces un novato productor de la BBC, para aprovechar las expediciones del zoo de Londres para "recolectar" animales de todo el planeta para sus prestigiosas instalaciones. Con el apoyo de Jack Lester, responsable de la famosa institución británica, y la aprobación (a regañadientes) de la cadena, en 1954 partieron hacia el oeste de África para grabar la primera temporada. Esas imágenes después serían emitidas durante un programa en directo realizado en plató en el que se explicarían todas las aventuras semana tras semana con la presencia de los animales capturados. En aquella época todo lo que se hiciera en exteriores se rodaba en cine, el único formato que permitía grabación y edición. La BBC usaba siempre cinta en 35 mm, que daba una gran calidad y definición, pero las cámaras eran demasiado pesadas, lo que hacía imposible plantearse esa opción para rodar en otro país con selvas densas y profundas. 

La famosa persecución a un oso hormiguero es aún más llamativa en rutilante color

Pero este inconveniente no frenaría las ganas del joven David de llevar adelante su idea así que propuso a la dirección usar cinta de 16 mm, un formato para aficionados, con peor calidad pero que permitía trabajar con cámaras pequeñas y muy ligeras. En realidad, esta era la única elección posible para rodar durante varios meses en África pero eso no significaba que la cúpula fuera a aceptarla sin más. Tras una denodada lucha, el vitalista Attenborough consiguió convencerlos (posiblemente porque era un programita de bajo presupuesto que no pensaban que fuera a tener éxito) aunque con una condición, tendrían que usar celuloide en color aunque después fuera a ser revelado en blanco y negro porque iba a dar una mayor definición. 

En esta comparativa se muestra la enorme diferencia entre las imágenes emitidas originalmente y los negativos recuperados

Nadie recordaba que las filmaciones de "Zoo Quest" se habían realizado en color, ni tan siquiera el propio Attenborough o el mismísimo cámara Charles Lagus que, al ver esas viejas imágenes remasterizadas, admiraron por primera vez la belleza perdida de esos documentos. Lo que se ha recuperado son las latas con prácticamente todos los negativos originales de las tres primeras expediciones. Para celebrar los 90 años del célebre naturalista audiovisual se remontó parte de ese material respetando los cortes y el sonido originales y el resultado se mostró en un documental emitido el año pasado en el que se incluían los testimonios del presentador y el cámara y sus reacciones ante tal descubrimiento. 
   "Zoo Quest" permaneció en antena en 1963 y supuso el primer reconocimiento crítico y popular del que después se ha convertido en el más grande comunicador de documentales de naturaleza de la historia. 
   Hallazgos como el que hoy comentamos no son casuales, se deben al trabajo constante de los documentalistas y archivistas, a los que nunca agradeceremos lo suficiente su labor de recuperación de nuestro pasado. Desde aquí, gracias por permitirnos lujos como este, que nos enseña no sólo a los animales que se buscaban para el zoo londinense sino extractos de la vida cotidiana y las celebraciones de las tribus a las que visitaban en esas exploraciones. Ahora podemos ser testigos excepcionales de un tiempo imposible de recuperar. 

lunes, 19 de junio de 2017

Raffaella en "Estudio Abierto"


Raffaella Carrà es casi tan española como italiana o, al menos, así lo percibimos muchos de los que hemos crecido no sólo con sus canciones sino con sus programas en televisión. Ese trabajo como show woman es el que nos ha permitido descubrirla más allá de sus festivos temas musicales y quererla como una comunicadora más del país. Desde que debutara en TVE como invitada de "Señoras y señores" en marzo de 1975, su contribución al mundo del espectáculo televisivo patrio ha sido intermitente pero muy valiosa, por eso cada vez que regresa a nuestras pantallas es un acontecimiento. En mayo de 1982 se produjo una de esas rentrées en el programa dirigido y presentado por José María Íñigo en la Segunda Cadena, "Estudio abierto". El vasco y la italiana se conocían ya porque ella había sido la estrella de una memorable actuación en "Esta noche fiesta" en 1977 que incluso terminó en comisaria (tal y como contamos aquí). 


Su reencuentro con el público español en este programa no era casual, aunque se emitiera en la cadena minoritaria, este programa era uno de los más populares de la época y solía alcanzar cifras de audiencia espectaculares, cercanas a los ocho millones de espectadores. Raffaella sabía que ser entrevistada por Íñigo era un baluarte, una garantía de prestigio, si no aparecías en su espacio, tu espectáculo no iba a tener éxito. Supo aprovechar esta oportunidad al máximo, en la breve entrevista con la que se iniciaba aquella emisión informaba a los espectadores de su larga gira por Latinoamérica donde había recibido el cariño de todos los países visitados pero también recalcaba que "esta noche me siento particularmente emocionada porque Madrid ha sido mi primera ciudad después de Italia donde he actuado y he empezado aquí mi carrera internacional y, entonces, desde aquí he tenido muchos éxitos después pero nunca olvido mi primer amor" (sic).


Tras la entrevista llegaban otros contenidos del programa pero se anunciaba que la Carrà actuaría más tarde, no podía ser de otra manera y ella no decepcionó. Vestida con un largo traje dorado de hombreras que harían palidecer de envidia a Joan Collins y Linda Evans en "Dinastía" (cuando no lanzarse a arrancárselas en un claro precedente de la maldita lisiada) interpretó un primer popurrí de sus últimos éxitos en español, algunos inéditos en aquel momento en España. Destacó la loca puesta en escena para ese tema inmortal que nos hablaba de una infedilidad oculta dentro de un armario. Aplausos emocionados del público presente en el Estudio 1 de Prado del Rey y también del  genial humorista Miguel Gila, cuyas manos se colaban en el primer plano del presentador cuando agradecía la primera intervención musical de Raffaella e iba a dar paso a la entrevista con el cómico que regresaba de Buenos Aires y anunciaba su retorno a España tras un exilio de varios años.


En el larguísimo programa de Íñigo se sucedían las entrevistas y las actuaciones durante casi tres horas de directo (contando las pausas de publicidad porque sí, todavía la había entonces). Raffaella ofrecía un segundo popurrí con éxitos como "Caliente" o aquello de "Mamá, dame cien pesetas" acompañada de su grupo de bailarines que tan pronto aparecían semidesnudos y sin conocer el concepto "depilación", como vestidos de niños o con un imposible frac azul y rosa. El último tema de aquel reencuentro fue, cómo no, "Adiós, amigo". Da igual que aquel día también actuara la brasileña Gal Costa o el grupo Bordón 4 o la reunión ante las cámaras de los futbolistas Zarra y Panizo, no importa que los rotulistas del programa no supieran escribir bien el nombre de Raffaella y le quitaran una L; aquella noche, la Carrà conseguía otro éxito y que los españoles desearan que pronto volviera a tener su propio programa aunque para eso tendríamos que esperar casi una década. 


Nota: Siento que la calidad de las imágenes no sea superior pero esto es lo que hay, amigos.

jueves, 8 de junio de 2017

La Mercedes Milá más animada

  

En enero de 1990 Mercedes Milá regresaba a TVE en horario estelar, 21.30 h, y en la Primera con "El martes que viene". Su último programa en la pública se remontaba a 1986, "Jueves a jueves", y tras una breve experiencia en TV3 con "Dilluns Dilluns", aseguraba volver a su casa aunque al final de esta serie declaraba que no le importaría fichar por las recién estrenadas cadenas privadas, cosa que haría dos años más tarde con su "Queremos saber" para Antena 3. Este nuevo espacio mantenía la fórmula que habían ido perfeccionando desde "Buenas noches" a principios de los ochenta la periodista catalana y su pareja de entonces, José Sámano: entrevistas a personajes de actualidad y música en directo. En esta ocasión también habría sitio para las tertulias y una nueva sección que sería un brillante broche de oro a la trayectoria de un genio: José Luis Moro. 


Cada semana se ofrecían unas breves "tiras cómicas", tal como las definía el propio programa, en las que se echaba un vistazo al futuro. A través de unos cortos de animación se imaginaba cómo la Milá entrevistaría 20 ó 30 años después a políticos como Felipe González (todavía en el poder en 2012 según sus previsiones) o a un Manuel Fraga recién retirado de la política a sus 100 años pero intentando mantener el poder en el asilo al que había sido "retirado" y que era regido por unas sospechosas monjas con apellidos como Hernández Mancha o Verstrynge. 


Quizás uno de los más comentados fue el que llevaba a Mercedes a Sevilla para retransmitir la boda de la Pantoja nada menos que con Juan Guerra, hermanísimo de Alfonso y que unas semanas antes había protagonizado una tensa entrevista en ese mismo programa que la propia Milá califica como una de las peores de su carrera. 
   Las caricaturas "futuras" eran obra de Alfonso Ortuño, dibujante fundamental de la Transición que además de trabajar en distintos periódicos de 1969 también fue habitual de TVE en una época en la que las caricaturas servían de complemento hasta en los informativos para aquellas noticias de las que todavía no se disponían las imágenes. También sería él quien diseñó los famosos Muñegotes del programa "¿Pero esto qué es?". Las voces pertenecían a los imitadores Javier Capitán y Luis Figuerola Ferretti con la intervención algún doblador profesional y de la Milá haciendo de sí misma. Estas voces y caricaturas eran recibidas en los Estudios Moro que se encargaban de animarlas bajo la dirección del genial José Luis Moro, el hombre que, junto a su hermano Santiago, protagonizó la primera edad de oro de la publicidad española consiguiendo todos los premios internacionales en los 50 y 60 hasta que decidieron retirarse de la competición para no abusar. Pero además de eso, Moro es el creador de la familia Telerín, de las mascotas y cabeceras del "Un, dos, tres" y hasta de las del Telediario hasta finales de los 70. Estos breves sketches animados fueron su última contribución a TVE amén de las actualizaciones de las cabeceras del concurso dirigido por Chicho hasta 2004. Semana a semana y durante 6 meses, su (por entonces) pequeño equipo trabajó a marchas forzadas para ofrecer estas joyitas con una fecha de entrega muy ajustada para que el juego con la noticia no quedara obsoleto. Ahora Archivo RTVE está recuperando el programa y es una excelente ocasión para comprobar que Moro mantuvo hasta el final su estilo y esa fluidez tan descarada en sus animaciones.


lunes, 5 de junio de 2017

En la naturaleza


¿Playa o montaña? Esa era la pregunta que se hacían las familias que en los ochenta podían irse de vacaciones en verano cargando con los niños y hasta los abuelos en un utilitario en el que unos iban encima de otros y las maletas se colocaban sobre la baca con sabiduría de experto jugador de Tetris. Con ese panorama no es raro que la TVE de 1986 aceptara el proyecto de Fernando L. Rodríguez de realizar un programa eminentemente ecológico destinado a los niños y que les hiciera ver más allá de su destino vacacional. 


El propio Fernando se encargaba del guión y la dirección y se reservó una parte de la presentación. El programa recibió el nombre poco imaginativo "En la naturaleza" y su objetivo claro era "mostrar los principales ecosistemas donde habitualmente se suelen pasar las vacaciones -playa, montaña, valles, desembocaduras de ríos, etc.- sugiriendo posibilidades de contacto con la naturaleza" según el Anuario de RTVE 1987 que resumía las producciones del año anterior. Rodríguez era un experto en estas lides naturalistas porque había formado parte del equipo de "El hombre y la tierra" y más adelante de "Las aventuras de Api" y "Juegos de la naturaleza".


La verdadera estrella del espacio, sin embargo, era Sonia Martínez, que ya había presentado otro divulgativo,  "3, 2, 1... contacto" en 1982, y uno de los buques insignia de la programación infantil de principios de los ochenta,  "Dabadabadá" en sustitución de Mayra Gómez Kemp y Rosa Otero en la temporada 1983-84. Al año siguiente había debutado en el cine con la película de Gonzalo Suárez "Epílogo" y antes de este nuevo programa había estado rodando en Asturias "Segunda enseñanza" la serie de Ana Diosdado que transcurría en un instituto en la que intervenía buena parte de la nueva generación de actores españoles, desde Jorge Sanz a Maribel Verdú, pasando por Javier Bardem, Amparo Larrañaga, Aitana Sánchez-Gijón o Gabino Diego. 


Aquel año, pues, se planteaba como fundamental para la carrera de Martínez, en enero se había emitido la serie de Diosdado y en verano comenzaba "En la naturaleza". Emitido semanalmente en la 2 en torno a las 19 h, podemos decir que fue el primer programa ecológico destinado a la juventud. Junto a Sonia y Fernando, intervenía un grupo de chavales preguntones que permitían que el director y guionista demostrara sus conocimientos sobre el entorno visitado, su flora y fauna y diera prácticos consejos. Incluía secciones sobre deportes que se podían practicar en plena naturaleza, consejos médicos de primeros auxilios para pequeños accidentes que podían ocurrir durante una excursión y un informativo con el título de, atención, "Noticias Panda". Además se proyectaban reportajes de las televisiones europeas adscritas a la red Eurovisión sobre ecosistemas de otros países. 


Para hacer más ameno el discurso había animaciones explicativas y pequeños anuncios también en dibujos animados con mensajes concisos, un poco al estilo de "La bola de cristal". Y no faltaba una marioneta, estamos en los ochenta, la década en la que todo programa tenía su mascota parlanchina, en este caso el Buitre Cutre con el que los presentadores tenían pequeñas riñas que nunca pasaron a mayores... una pena. 
   Quizás los de mi generación recuerden vagamente que algo escandaloso sucedió con este programa. En realidad no fue con él sino durante su emisión. Sonia Martínez se encontraba en Ibiza grabando un capítulo de una serie policíaca alemana y en un descanso del rodaje tomó el sol en top less. Un fotógrafo captó la escena y fue portada de "Interviú". Esto no hubiera ido más allá de la sorpresa sino fuera porque la dirección de TVE decidió suspender "temporalmente" a Sonia del divulgativo que, como estaba grabado previamente, simplemente dejó de programarse. La excusa es que una comunicadora de espacios infantiles no podía dar esa imagen. Recordemos que fue un robado y que ella no era responsable de que se hubiera publicado, más bien era una víctima pero eso no se tuvo en cuenta. Una vez pasado el escándalo, pregunta en el Congreso incluida para dar explicaciones sobre el despido, "En la naturaleza" regresó a la 2 y a finales de noviembre todavía estábamos recibiendo consejos sobre cómo disfrutar de la arboleda o el mar en verano. 

viernes, 26 de mayo de 2017

"El águila tatuada", el experimento olvidado de Chicho


La carrera de Chicho Ibáñez Serrador es tan amplia como popular. Todos los aficionados a la televisión creen conocer al dedillo sus programas y en cuanto a sus trabajos en ficción buena parte de ellos han sido editados en DVD y también hay una completa lista de los que se han perdido para siempre, tanto de su etapa argentina como de la inicial en TVE cuando todo se realizaba en directo. Por eso, cada vez que sale a la luz un dramático del que sólo existían oscuras referencias en prensa y que no se había vuelto a ver desde su estreno, saltan las alarmas de los "chichófilos" (sí, me acabo de inventar el término, que quede constancia para el futuro). Este es el caso de "El águila tatuada", recuperado por Archivo RTVE en su web. Basado en un relato de O'Henry, es un programa de apenas media hora que, quizás, podría haber sido el piloto de una serie y así se planteo (tímidamente) la posibillidad en su momento pero en realidad era un experimento técnico y visual, un encargo de TVE al gran Chicho para probar una nueva tecnología recién adquirida por la Casa. Nuestro realizador favorito se lo tomó como un reto y, a la vez, como un regalo a la cadena que había sido su hogar durante 6 años antes de abandonarla temporalmente para iniciar el rodaje de su primera película, "La Residencia". 


La nueva técnica era la cámara electronicam, una curiosa mezcla entre la calidad de imagen del celuloide y la rapidez de grabación que permitía la multi-cámara de un plató televisivo. Según le contaba al periodista de la revista TeleRadio (y posterior y reconocido realizador) Luis-Tomás Melgar: "En esencia viene a ser una especie de cámara de televisión pero que, en su interior, lleva una cámara de cine cuyo encuadre puede seguirse desde el control de realización. Eso permite rodar como en cine pero con tres cámaras al tiempo, como en televisión. Eso es algo que ya venía, desde hace tiempo, intentándose (o haciéndose) en el cine que ha querido tomar de la televisión esta mayor rapidez de trabajo y, sobre todo, la unidad, el "raccord" que dentro de cada secuencia consigue la televisión al tomar los distintos planos simultáneamente, en acción continua y con tres cámaras". 


Hasta aquel momento se había probado la electronicam en musicales dirigidos por José María Quero y Martí Maqueda con resultados satisfactorios pero quedaba la gran prueba, ¿serviría para los dramáticos? Eso permitiría explorar nuevos caminos y, sobre todo, exportar más productos de TVE al exterior. El sistema de vídeo no era el mismo en todos los países pero los telefilms rodados en soporte cine viajaban por todo el mundo y como esta técnica tenía calidad cinematográfica pero un coste de rodaje mucho menor, era perfecta. Mientras que en el cine sólo se usaba una cámara y se repetía la secuencia varias veces para rodarla desde distintos ángulos, con la electronicam sólo había que hacer una toma (si todo salía bien) con el consiguiente ahorro de celuloide (que es mucho más caro que una cinta de vídeo): "Están encendidas las tres pero el paso de la cinta por lo que de ellas es cámara de cine, se detiene o reanuda su marcha a voluntad. Es decir, que aunque el realizador puede seguir los encuadres de las tres, corrigiendo posiciones y eligiendo tomas de entre ellas, cada máquina sólo rueda aquello que el realizador decide". 


No era la única ventaja, además de ahorrar tiempo y dinero durante la grabación, el montaje final era infinitamente más sencillo: "El realizador disponiendo de una película fotográfica ve enormemente facilitado su posible trabajo de montaje puesto que puede realizarlo en una moviola normal de 35 mm. viendo en cada momento la imagen directamente, pudiendo cortar por donde lo desee y no teniendo que prestar atención a otra cosa que a sus necesidades estéticas y expresivas y no a consideraciones tales como impulsos (se refiere a los "impulsos" de la cinta magnética de vídeo), etc." Si en una grabación en plató el sonido no siempre era perfecto y se escuchaban más las cámaras moviéndose que a un actor susurrando en una escena íntima, la electronicam tenía una gran virtud: "El sonido, como en cine, se incorpora independientemente a la imagen pudiendo, por tanto, cuidarse mucho más y facilitar enormemente la labor de doblaje para el caso de posibles ventas al extranjero".    Si todo esto fuera poco, Chicho encontraba en esta tecnología experimental una razón indiscutible para considerarla prácticamente perfecta para sus propósitos televisivos: "Ofrece, además, una nueva ventaja: la de que las filmaciones de exteriores, cada día más frecuentes en los programas de TV, y el trabajo de estudio se mezclan con absoluta facilidad, en la misma forma que en el cine". Recordemos que él había sido criticado por haber incorporado imágenes grabadas en exteriores en 16 mm (considerado casi un formato casero) en sus "Historias para no dormir" para dotar de mayor movimiento a sus capítulos y de "aire". 


"El águila tatuada" es una maravilla olvidada. El ejemplo perfecto de cómo se desechó una tecnología que podría haber dado grandes satisfacciones a los realizadores de TVE. El por qué no se usó más es un misterio. Quizás, las pruebas posteriores no fueron tan satisfactorias como ésta o también es posible que al resto de la plantilla le faltaran ganas de probar cosas nuevas o que no tuvieran la experiencia con el celuloide que sí tenía Don Narciso y que, evidentemente, ayudó a que supiera comprender las posibilidades que albergaba la electronicam. Muchos años después, en concreto 23, TVE volvería a pedir a Chicho que probara las posibilidades de las nuevas cámaras de vídeo y de las unidades móviles para grabar series en exteriores. El resultado fue la última (y breve) etapa de "Historias para no dormir" en 1982. Gracias a esa prueba llegaron otras series como "Tristeza de amor".

Primera página del guión cedida por Carlos Urrutia. PROINTEL todos los derechos reservados  

En cuanto a los méritos artísticos de este "piloto", más allá de los puramente técnicos, "El águila tatuada" reúne los elementos habituales del trabajo de Chicho: una perfecta descripción del ambiente, la contextualización de los protagonistas en el lugar y la época, unos personajes muy bien definidos y un humor muy cercano a lo british que impregna todo el guión. Por supuesto y como era habitual, Chicho no sólo realizaba, también había escrito la adaptación del relato y dirigido. Si efectivamente era el piloto para una serie (cosa que dudo mucho teniendo en cuenta que ya tenía todo listo para comenzar a rodar su película), podría haber sido un éxito tras el paso de "Los premios" de forma casi inadvertida por la programación en 1968. "El águila" se rodó en octubre de ese año y se estrenó en enero de 1969 con una crítica entusiasta. José María Caffarel y Juan Luis Galiardo la protagonizan con breves intervenciones de Venancio Muro y Emilio Laguna, entre otros.
   Era la despedida por una temporada del considerado oficialmente como uno de los genios de la tele. Hoy podemos recuperar esta cuenta perdida del bello rosario de obras de Chicho. Disfrutadlo. Estoy seguro de que cuando leáis la palabra "Fin" una sonrisa asomará en vuestro rostro, una sonrisa de pura satisfacción y admiración renovada por el maestro incluso ante "obras menores" como esta. Menor pero que promete mucho.

miércoles, 24 de mayo de 2017

De cuando El Santo conoció al Cordobés


Finales de febrero de 1966. En el aeropuerto de Barajas se vive una expectación poco habitual, esa que sólo acompaña a las grandes estrellas. No es para menos, se ha anunciado que el protagonista de una de las series más populares del momento va a aterrizar de un momento a otro en suelo patrio. Se trata de Simon Templar, más conocido por su sobrenombre, "El Santo". Invitado por la propia TVE para mayor gloria y publicidad de su programación, el actor británico Roger Moore se defiende con una sonrisa del ataque de sus admiradoras (el término "fan" todavía no se había importado) con la ayuda de los agentes de la policía. Más tarde la escena se repetirá a la salida del hotel Luz Palacio donde ya intervienen los porteros del establecimiento. 


En la sala de personalidades del aeropuerto le esperan decenas de fotógrafos y varias cámaras de NO-DO y TVE. El reportero de la Casa Fernando Gayo ejerce de introductor a los medios y de traductor además de entrevistador para la cadena que ha pagado su visita al país. Allí, Moore, todo amabilidad, se interesa por la pierna escayolada de la periodista de la Agencia Cifra Pepa Serra. Una firma en el yeso rubricada por el monigote con aureola que le ha hecho popular se convierte en el más preciado trofeo de aquella informal rueda de prensa. Es la segunda vez del actor en España, la anterior había sido once años antes como turista, cuando todavía no había realizado ningún papel de importancia en el cine o la televisión. Esa noche todo estaba preparado para una cena homenaje en el Corral de la Morería pero antes Moore tiene una cita que él mismo ha apuntado en su agenda, a las 20.30 h visita una sala de exposiciones de la calle Serrano donde, casualidad o no, también se encuentra Marujita Díaz que asegura a la prensa que está preparando una versión femenina del personaje encarnado por Moore para la tele española. Moore, con un español chapurreado le responde "Ah, usted va a hacer de Santera". A la Díaz el inglés le entra por el ojo y declara a la periodista de "Tele Guía" María Dolores Alonso: "Chica, es un hombre de una vez, qué majo y qué simpático". 


Ya de noche Moore acudía al Corral con traje de tres piezas y reloj de bolsillo en el chaleco, impecablemente british. Decenas de figuras populares de la televisión y el espectáculo ejercían de figurantes de lujo en este cena promocional pero además del Santo hubo otra estrella, también conocida por su apodo artístico, El Cordobés. Si ya llamaba la atención por su chaleco de cuadros amarillos y clavel en la solapa, el torero se soltó la melena, como solía hacerlo en la plaza, sin complejo alguno y se atrevió a bailar en el tablao con la Morucha que también animó a Moore a acompañarla... y el actor hizo los honores.


No fue el único trío bailongo en el que intervinó El Santo. Lucero Tena y La Chunga también se permitieron el lujo de compartir escenario con el actor y el torero en una noche en la que el bailarín Antonio Gades jugó a ser espectador. Quizás no quería compartir protagonismo con un actor internacional y un matador adicto a las cámaras. Las fotografías se publicaron al día siguiente en la prensa madrileña y en las semanas posteriores en las revistas "TeleRadio" y "Tele Guía" acompañadas del relato de los múltiples periodistas presentes en la velada. 


Los espectadores de toda España pudieron ver unos días más tarde las imágenes en movimiento en TVE junto con la entrevista de Gayo y en el NO-DO en todas las salas de cine del país. En aquella época Roger Moore disfrutaba del éxito en todo el mundo de la serie basada en el personaje literario de Leslie Charteries. Había sido la primera opción para encarnar al James Bond cinematográfico pero tras unas pruebas los productores prefirieron a Sean Connery. Moore se vengaría años después cuando, precisamente gracias al éxito de "El Santo", le volvieron a ofrecer el papel. Su caché era ya elevado y además fue el actor que en más ocasiones interpretó al agente secreto. En nuestro país la audiencia televisiva lo había descubierto a finales de los 50 con "Ivanhoe" pero fue con Simon Templar y su doblaje latino cuando alcanzó el status de estrella. 
   No fue esta la única vez que viajaría a nuestro país invitado por TVE. Su presencia en los platós fue habitual en los 80 y 90 con apariciones estelares en el "Primero Izquierda" de Carlos Herrera o "¿Qué apostamos?" como ejemplos más destacados. 

lunes, 22 de mayo de 2017

La llegada de Chicho a TVE


Los lectores de la revista TeleRadio se encontraron a finales de septiembre de 1963 con un curioso reportaje en el que se daba la bienvenida a nuestro país a un realizador de la televisión argentina. El periodista J. de Martos Díaz realizaba prácticamente un panegírico de un tal Chicho Ibáñez Serrador, uruguayo de nacimiento e hijo de los famosos actores Pepita Serrador y Narciso Ibáñez Menta además de marido de una flamante Miss Argentina, finalista de Miss Mundo, Adriana Gardiazábal. 
   "Siete años de trabajo continuo en televisión, siete años con siete programas por semana, siete años en la triple actividad de autor-director-actor. "Chicho" Ibáñez acaba de llegar a Madrid. Su programa "Los premios Nobel" se echará de menos, todavía durante mucho tiempo, en Argentina. (...) ha conseguido las más grandes audiciones en sus trabajos para televisión. Su popularidad está adquirida a pulso, programa tras programa. Hoy por hoy puede decirse que Chicho, este uruguayo joven e inquieto es uno de los hombres más famosos de la televisión argentina". Así comenzaba el texto que presentaba públicamente a este absoluto desconocido en nuestro país ante los suscriptores de la revista oficial de TVE. ¿A qué se debía tanta publicidad? Por supuesto, no era una alabanza casual, este artículo formaba parte de una campaña para familiarizar a los espectadores con este nombre. 

Con su madre en la obra "Aprobado en inocencia"

En realidad no exageraba en absoluto los méritos de este jovencísimo profesional. Apenas llegado a nuestro país el prometedor talento televisivo tenía que buscarse las habichuelas porque comenzaba de cero a pesar de su extensa experiencia en Argentina. En abril estrenaría en el Teatro Lara de Madrid "Aprobado en inocencia" protagonizada por su madre y que él mismo había escrito, dirigido y protagonizado en Argentina. El éxito fue incontestable también aquí pero sabía que tenía mucho más que ofrecer. En los pocos meses que llevaba en España había comprobado que nuestra tele era de andar por casa, que faltaba el salto hacia la profesionalización y que él podía ayudar a coger impulso. Con la única cinta que ha conseguido rescatar de su etapa argentina se presenta en los estudios del Paseo de la Habana para mostrar su trabajo. El director, José Luis Colina nunca había visto tal cosa, era la primera vez que alguien acude a su oficina con un "video-tape" como currículum. Aquel programa era "El hombre que perdió su risa" protagonizado por su padre, Ibáñez Menta, un enorme éxito en Argentina que demuestra que la habilidad técnica de Chicho es muy superior a la de los profesionales españoles. Por cierto, esa cinta ha sido recientemente recuperada de los almacenes de la productora de Chicho, PROINTEL, y convenientemente digitalizada, un tesoro rescatado del olvido y que se creía perdido para siempre. 

Padre e hijo en la película "Obras maestras del terror" 

Con su padre había hecho tándem en multitud de programas televisivos e incluso en el cine en la película "Obras maestras del terror" en la que el mismísimo Chicho intervendría en una de las tres historias como actor en el papel que más tarde le ofrecería a Manuel Galiana para su versión en TVE, "El último reloj" basada en "El corazón delator" de Poe. Juntos habían aterrorizado a los argentinos con series como "El fantasma de la ópera", considerada obra cumbre del terror televisivo de la época. Tras sus inicios teatrales había accedido al Canal 7 como guionista bajo el pseudónimo de Luis Peñafiel pero pronto quiso controlar todo el proceso: "Entonces los realizadores formaban en Argentina un coto cerrado, no se permitía realizar más que a unos nueve o diez. No porque el canal lo prohibiera sino por una especie de trust que los mismos nueve o diez habían formado. Se ganaban verdaderas fortunas y, por lo tanto, no interesaba que el trabajo se abriese a más gente. Pero más tarde se inauguró un segundo canal y, al abrirse una nueva fuente de trabajo, pude ¡por fin! ser realizador" le contaba en 1971 a Serrats Ollé en un librillo biográfico de la colección "Nuestros contemporáneos". 


Con Juan Manuel Fontanals, al que considera uno de sus maestros del Canal 7 de Argentina

En Argentina monta su propia productora y, literalmente, se forra pero Buenos Aires le ahoga y se traslada a Montevideo para iniciar nueva etapa. Una vez realizados los contactos con los directivos de la tele uruguaya crea de nuevo una empresa de producción pero el día de su inauguración una riada destroza el dique del Paso de los Toros que surte de electricidad al país y se decreta el estado de emergencia. Chicho está arruinado y regresa a Argentina donde escribe y protagoniza la película mencionada (y sospecho que planifica la realización aunque no firma), estrena obras de teatro y regresa a televisión con una serie de ciencia ficción de gran presupuesto con su padre como estrella (cómo no). Los pagos del canal se retrasan hasta que se declara en suspensión de pagos. De nuevo la ruina y el autor decide romper con todo y venir a nuestro país.  

   Aquel reportaje de "TeleRadio", como decíamos, servía para introducir a un nuevo director-realizador de TVE. Poco después él mismo se presentaría ante las cámaras en el programa "Estudio 3", un espacio experimental que programaba obras de distintos autores sin orden ni concierto y cuyo único común denominador es que se realizaba desde un plató de Sevilla Films que recibía el rimbombante nombre de Estudio 3. "La historia de San Michéle" fue su debut pero sería con el folletín "Los Bulbos" con el que consiguió su primer éxito. El resto es historia.

miércoles, 10 de mayo de 2017

El primer TD en exteriores


El 14 de julio de 1989 se conmemoraba el bicentenario de la Revolución Francesa y toda Europa miraba, entre admirada y envidiosa, a París, el centro del viejo continente aquellos días. Era la ciudad cuyos ciudadanos se habían levantado para tomar la Bastilla, una fortaleza medieval que, a pesar de lo que muchos creen, tan sólo tenía prisioneras a siete personas pero que supuso un símbolo, el fin del un régimen monárquico que, en realidad, se había convertido en una dictadura demasiado cara de mantener. Todas las grandes televisiones europeas, BBC, ZDF, RAI... habían destacado a importantes periodistas para cubrir el evento pero TVE decidió dar un paso más allá y en vez de dejar que su corresponsal se encargará de la conexión en los informativos y de la retransmisión de los actos, imitó la fórmula ya inventada muchos años antes por los norteamericanos de trasladar su estudio allí. Por primera vez un Telediario se presentaría desde el lugar de la noticia. A las 20.30 h de aquel viernes el TD 2 mostraba, tras su cabecera, las imágenes en directo de la torre Eiffel captada por una grúa que en movimiento descendente nos descubría a Rosa María Mateo, la presentadora titular en aquella época de esa edición de lunes a viernes. 


La Mateo no fue la única "figura" de los Servicios Informativos destacada a la capital francesa, un amplio equipo de enviados especiales la acompañaba y, en realidad, eran ellos los que se ocupaban de la parte fuerte mientras que Rosa María eran más bien la introductora, casi poética, de los temas. Sus presentaciones parecían de "Informe Semanal" y no del Telediario pero ese era el papel adjudicado a la veterana locutora en un día histórico no sólo para Francia sino para la pequeña trayectoria de nuestra tele. Hay que decir que París, tal como decía Mateo en la presentación, era ese día "capital del mundo" porque también celebraba la XV Asamblea de los países más industrializados del planeta. Cuatro reporteros aparecerían en pantalla para explicar cómo se estaba viviendo aquella jornada en la capital francesa y, entre ellos, José Hervás al que los espectadores fieles de "La noche en 24 h" reconocerán como el entrañable abuelete que desde hace años adelanta los titulares de la prensa del día siguiente. 


Otra veterana, Elena Martí explicó la preocupación por el medio ambiente, auténtica protagonista de la reunión de esos siete poderosos países convocados a la reunión. Ella era una auténtica pionera, desde su ingreso en 1966 en TVE había mostrado su interés por los informativos pero no fue hasta la década siguiente que entró en la redacción del último informativo del día. Posteriormente llegaría a ser directora del Área Internacional, cargo que ostentaba cuando se realizó este TD.  Georgina Cisquella informó sobre el desfile militar preparado para festejar el bicentenario y Miguel Somovilla realizó una crónica de ambiente en la que se mostraba cómo se vivía todo eso en la ciudad.  


Hemos dicho que este fue el primer Telediario realizado en exteriores pero hay que aclarar que no íntegramente. Juan M. Fernández esperaba en Torrespaña pacientemente para contar el resto de las noticias del día aunque de forma resumida. También se encontraba en el plató María Escario para dar cuenta de la actualidad deportiva.


Aquel día los informativos de TVE dieron un importantísimo paso en su evolución. Por primera vez el sacrosanto "parte" televisivo sacaba sus cámaras a la calle para hacer la información más cercana, para transmitir la emoción de un evento de forma directa y más personal. Diego Carcedo era el director del departamento y aseguró que eso sólo era el inicio, que a partir de aquel momento y siempre que la actualidad lo requiriera, el TD se trasladaría. La intención era esa aunque no se repitió la operación muchas veces. Tendríamos que esperar a la época Buruaga para que se normalizara (incluso demasiado). Por cierto, no se montó todo ese estaribel para un sólo día, el sábado Ana Castells tomaba el relevo de Rosa María Mateo para continuar con la celebración.


martes, 2 de mayo de 2017

La vida de Leonardo da Vinci


El 2 de mayo de 1519 fallecía uno de los más grandes genios de la historia de la humanidad, Leonardo da Vinci. Difícil es encuadrarlo en una sola profesión porque su impronta va más allá de la pintura, el arte que le hizo famoso en toda Europa en el siglo XV. Su ingenio y curiosidad han inspirado a ingenieros que, partiendo de sus ideas y entusiasmo, lograron aquello que él anhelaba: que el hombre pudiera volar. A pesar de su interesantísima trayectoria no ha sido un personaje muy usado por la cinematografía, por eso todavía hoy sigue destacando el acercamiento televisivo que hizo Renato Castellani en "La vida de Leonardo da Vinci" en 1971. 


Aunque han pasado más de 45 años, esta serie sigue siendo un referente audiovisual. Fue emitida en más de 50 países con gran éxito y alcanzó premios tan importantes como el Globo de Oro al Mejor Especial de TV o la Ninfa de Oro en el XII Festival de Montecarlo además de las nominaciones al Emmy a Mejor Miniserie y Mejor Protagonista. El actor Philippe Leroy tuvo que imbuirse del espíritu del artista para inerpretarlo desde su juventud hasta sus últimos días. Un auténtico tour de force que apuntaló una carrera ya prestigiosa en aquel momento. Con gran sensibilidad se acercó a esta figura mítica bajo la dirección de uno de los grandes del neorrealismo. El trabajo de ambos se reveló como un acierto total y la audiencia lo refrendó con su aprobación al tiempo que la crítica lo ponía como ejemplo de lo que debía ser un producto televisivo digno de las cadenas públicas. 


Junto a Leroy había otra figura omnipresente en los cinco capítulos, la de Giulio Bosetti, actor y director teatral que no interpretaba a nadie; como si de un catedrático se tratara ejercía de hilo conductor, de maestro que contextualizaba las diversas escenas clave de la vida del genio. Vestido con ropa actual (bueno, actual de la época en la que se emitió, claro), aparecía y desaparecía de los decorados como si fuera una especie de Pepito Grillo que profundizara en la personalidad de Leonardo y, en cierto modo, justificara sus acciones. Esta mezcla de ficción y documental elegida por Castellani para narrar la historia podría haber sido un gran error pero, sorprendentemente, funcionó a la perfección y parece que el espectador incluso agradecía estas acotaciones. 


Esta miniserie fue una coproducción de la RAI (Italia), ORTF (Francia) y TVE (nosotros, vaya) si bien fueron los italianos los que comandaron la operación. Setenta mil metros de película en color se utilizaron durante el rodaje en exteriores de Italia y Francia y los decorados fabricados en el Instituto Luce. La documentación exhaustiva y la colaboración de grandes especialistas permitió que se presentaran de forma realista los avanzados (e imaginativos) métodos que inventó Leonardo para pintar frescos, usar la luz natural para pintar en su estudio o, por supuesto, fabricar máquinas voladoras. 


En EE.UU. la serie se emitió en la CBS entre agosto y septiembre del 73 aunque lo habitual es que los trabajos europeos de este tipo recalaran en la pública PBS. Su triunfo en los audímetros en una de las tres cadenas principales de Norteamérica nos da una idea del éxito que había alcanzado previamente en Europa. En nuestro país se emitió por primera vez en octubre de 1971 (en blanco y negro), al tiempo que en la RAI y la ORTF y se repuso en 1976 (ya en color) y 1982 y en el Canal 50 TVE en 2006. Existe una edición en DVD de 2003 pero no en España. Al menos alguien ha tenido la gentileza de colgarla en youtube: 

martes, 25 de abril de 2017

Desde España... ¡Los Picapiedra!


Pocas productoras de animación han creado un sello tan distintivo como Hanna-Barbera. El diseño de sus personajes es fácilmente reconocible y varias generaciones de espectadores televisivos sabrían enumerar sus series más famosas sin temor a duda sobre su autoría. Posiblemente, una de las más populares de todos los tiempos es "Los Picapiedra", estrenada en 1960 en la ABC (a TVE llegaría tres años más tarde) pero además ha pasado a la historia de la televisión como una auténtica pionera porque fue la primera serie de dibujos animados emitida en horario de máxima audiencia. En definitiva, es un producto 100% norteamericano, 100% Hanna-Barbera.. ¿o no?


A mediados de la década de los sesenta, la productora dirigida por Bill Hanna y Joseph Barbera tiene tal acumulación de trabajo que necesita expandir sus redes para llegar a tiempo con las fechas de entrega. Los gestores económicos se dan cuenta de que para seguir creciendo como empresa y ser aún más competitivos que las compañías que, al rebufo de su éxito y ante la continua demanda de las cadenas de series de animación de bajo coste y rápida entrega, una buena fórmula es descentralizar la producción. Eso significa que buscarán otras empresas fuera del país que puedan cumplir con sus exigencias y a un precio inferior. No parecía algo complicado, cualquier pequeña productora europea estaría encantada de ofrecer sus servicios y, debido al precio del dólar, lo que para los norteamericanos sería el salario mínimo, para un francés o un italiano (ya no digamos un español) era un sueldo elevado. La búsqueda comenzó pero prono se demostró que  no era tan fácil. 


En aquella época la animación era demasiado costosa y obligaba a contratar a grandes equipos puesto que todo el proceso era artesanal. Pocas firmas se atrevían a embarcarse en la realización de películas de este tipo y las televisiones europeas todavía no tenían la capacidad económica como para encargar series de forma habitual para sustentar una industria. Una de las pocas compañías en funcionamiento era la belga Belvision, creada por Raymond Leblanc, el también propietario de la revista "Tintin". En 1965 Ray Gossens dirigió una breve secuencia de prueba para la H-B a la que pertenece la imagen superior. Por aquel entonces, la sociedad bruselense ya había realizado varias series de Tintín y estaba inmersa en la finalización de la película "Pinocchio dans l'espace" y varios cortometrajes protagonizados por personajes humorísticos de la revista de Hergé como "Spaguetti à la romaine" (creado por Dino Attanasio) y "Oumpah-Pah, le peau-rouge" (Goscinny y Uderzo). Aparentemente Hanna-Barbera aceptó la calidad de la prueba pero los belgas eran incapaces de mantener el ritmo. Aquella primera intentona no funcionó pero la idea de la externalización siguió latente. 


En aquellos años un español trabajaba en los estudios H-B, Carlos Alfonso. A su regreso a España se trajo la promesa de William Hanna de que le encargarían trabajo. Y así fue, en 1972 fundó Estudios Filman junto a Juan R. Pina y la promesa se cumplió. Filman y Hanna-Barbera iniciaron una larga colaboración que se alargó cuando Alfonso abandonó la empresa que había creado para fundar otra en 1987. Teniendo en cuenta las fechas que manejamos, Filman se ocupó de secuencias de "The Flintstones Comedy Hour" y "El nuevo Show de los Picapiedra" (1978). No serían los únicos personajes hannabarberianos que se realizarían desde España, también se responsabilizarían de las nuevas temporadas de "Tom y Jerry" y "El oso Yogui" al tiempo que trabajaban para otras productoras internacionales como la británica Halas and Batchelor o la canadiense Boxcar Film. En una carta al periódico ABC en 1983 se quejaban amargamente de que TVE no les hubiera encargado ninguna serie a pesar de su dilatada experiencia en programas que después sí se verían aquí. Filman tuvo que esperar hasta 1989 para poder producir directamente para el Ente "La corona mágica". No olvidemos, pues, que durante varios años y hasta que el mercado asiático conquistó el terreno (a un coste aún más bajo) ese estilo que muchos identificamos clarísimamente con Hanna-Barbera salió (de forma discreta) de las manos de unos 50 trabajadores de Filman primero y Alfonso Productions después. Nuestro reconocimiento para ellos. 

jueves, 20 de abril de 2017

¿Dónde se esconde Carmen Sandiego?


Netflix ha anunciado la enésima resucitación de un personaje con más vidas que un gato, Carmen Sandiego. La nueva serie de animación tiene previsto su estreno en 2019 y se unirá a la estrenada a mediados de los 90, repuesta unas cuantas veces en televisiones de todo el mundo. Lo que comenzó como un videojuego divulgativo en 1985 se ha convertido en una rentable franquicia ramificada en áreas impensables, por ejemplo, la de los concursos de televisión. En 1991 la cadena pública norteamericana PBS estrenaba "Where in the World is Carmen Sandiego?" un juego destinado a niños de entre 8 y 12 años cuyos participantes eran reclutados por una agencia de detectives para averiguar en qué lugar del mundo se escondía esta peligrosa ladrona internacional. El concurso no sólo consiguió un gran éxito entre la chavalada que lo mantuvo cinco temporadas en antena sino que además la crítica lo alabó. Entre otros premios fue honrado con un Peabody y 6 Daytime Emmy (mejor no enumeramos las nominaciones). 


Con tal éxito, la franquicia extendió sus redes a cadenas de Alemania, Italia, Canadá, Nueva Zelanda y, por supuesto, España. La distribuidora que se encargó de nuestra versión era la misma que la italiana y la alemana, Disney's Buena Vista Productions aunque en el caso hispano fue en coproducción con TVE. El actor Luis Montalvo era el detective que se encargaba de ayudar y asesorar a los tres aspirantes a detectives.  


Lola Muñoz, actriz secundaria de larga trayectoria en dramáticos de TVE desde los setenta y con apariciones fugaces en películas de la época, encarnaba a la directora de la agencia DEDO, siempre tras la pista de la malvada y peligrosa Sandiego. Con su perfecta dicción, daba pistas que ayudaban en las tres partes del juego, en cada una de ellas, un concursante era eliminado. Otros cuatro actores aparecían casi como si fueran humoristas en la subasta del "Un, dos, tres" para ofrecer informes, datos y objetos que podrían ser útiles para localizar a la enemiga o sus secuaces. El único de ellos al que hoy podemos reconocer es Juan Carlos Rubio puesto que ha intervenido en multitud de series aunque hoy en día se dedica más a la dirección teatral y a la escritura de guiones. Casualmente aquel mismo año, 1995, presentaría a partir de noviembre un concurso en Tele 5 (así se escribía entonces) sobre el buen uso del lenguaje en el que colaboraba Javier Capitán y estaba dirigido por Alfredo Amestoy, "Enróllate". Duró poco, muy poco. 


La primera parte del concurso consistía en un juego de preguntas y respuestas sobre el país en el que se había visto por última vez a la pérfida Carmen. La segunda transcurría en una estación de tren en la que era necesario relacionar conceptos en una gran pantalla. Finalmente, en un enorme mapa había que ubicar varias localidades o países en 45 segundos. Si se acertaban todos,  Sandiego y sus ayudantes estaban cercados y se veían obligados a cancelar sus planes de robar algo valiosísimo si bien ella siempre conseguía huir. Eso instaba a buscar nuevos agentes para que la encontraran en el siguiente programa. 


Y todo terminaba con los actores entre el público cantando la pegadiza canción que en EE.UU. había hecho popular el grupo "Rockapella". La música era la misma para todos los países pero, lógicamente, la letra se cambiaba para favorecer la rima. Para un ponferradino orgulloso como el que escribe, escuchar que su comarca era la primera que se nombraba en toda la canción era un honor inesperado. Mención aparte merece el magnífico decorad, se partía de la misma idea pero cada país lo adaptaba con algún cambio. El nuestro era verdaderamente precioso. El programa se grabó en Valencia en 1994 pero comenzó su emisión en enero del año siguiente. Se mantuvo una temporada en antena y fue repuesto en verano. Un excelente ejemplo de cómo enseñar (en este caso geografía) jugando.