martes, 25 de abril de 2017

Desde España... ¡Los Picapiedra!


Pocas productoras de animación han creado un sello tan distintivo como Hanna-Barbera. El diseño de sus personajes es fácilmente reconocible y varias generaciones de espectadores televisivos sabrían enumerar sus series más famosas sin temor a duda sobre su autoría. Posiblemente, una de las más populares de todos los tiempos es "Los Picapiedra", estrenada en 1960 en la ABC (a TVE llegaría tres años más tarde) pero además ha pasado a la historia de la televisión como una auténtica pionera porque fue la primera serie de dibujos animados emitida en horario de máxima audiencia. En definitiva, es un producto 100% norteamericano, 100% Hanna-Barbera.. ¿o no?


A mediados de la década de los sesenta, la productora dirigida por Bill Hanna y Joseph Barbera tiene tal acumulación de trabajo que necesita expandir sus redes para llegar a tiempo con las fechas de entrega. Los gestores económicos se dan cuenta de que para seguir creciendo como empresa y ser aún más competitivos que las compañías que, al rebufo de su éxito y ante la continua demanda de las cadenas de series de animación de bajo coste y rápida entrega, una buena fórmula es descentralizar la producción. Eso significa que buscarán otras empresas fuera del país que puedan cumplir con sus exigencias y a un precio inferior. No parecía algo complicado, cualquier pequeña productora europea estaría encantada de ofrecer sus servicios y, debido al precio del dólar, lo que para los norteamericanos sería el salario mínimo, para un francés o un italiano (ya no digamos un español) era un sueldo elevado. La búsqueda comenzó pero prono se demostró que  no era tan fácil. 


En aquella época la animación era demasiado costosa y obligaba a contratar a grandes equipos puesto que todo el proceso era artesanal. Pocas firmas se atrevían a embarcarse en la realización de películas de este tipo y las televisiones europeas todavía no tenían la capacidad económica como para encargar series de forma habitual para sustentar una industria. Una de las pocas compañías en funcionamiento era la belga Belvision, creada por Raymond Leblanc, el también propietario de la revista "Tintin". En 1965 Ray Gossens dirigió una breve secuencia de prueba para la H-B a la que pertenece la imagen superior. Por aquel entonces, la sociedad bruselense ya había realizado varias series de Tintín y estaba inmersa en la finalización de la película "Pinocchio dans l'espace" y varios cortometrajes protagonizados por personajes humorísticos de la revista de Hergé como "Spaguetti à la romaine" (creado por Dino Attanasio) y "Oumpah-Pah, le peau-rouge" (Goscinny y Uderzo). Aparentemente Hanna-Barbera aceptó la calidad de la prueba pero los belgas eran incapaces de mantener el ritmo. Aquella primera intentona no funcionó pero la idea de la externalización siguió latente. 


En aquellos años un español trabajaba en los estudios H-B, Carlos Alfonso. A su regreso a España se trajo la promesa de William Hanna de que le encargarían trabajo. Y así fue, en 1972 fundó Estudios Filman junto a Juan R. Pina y la promesa se cumplió. Filman y Hanna-Barbera iniciaron una larga colaboración que se alargó cuando Alfonso abandonó la empresa que había creado para fundar otra en 1987. Teniendo en cuenta las fechas que manejamos, Filman se ocupó de secuencias de "The Flintstones Comedy Hour" y "El nuevo Show de los Picapiedra" (1978). No serían los únicos personajes hannabarberianos que se realizarían desde España, también se responsabilizarían de las nuevas temporadas de "Tom y Jerry" y "El oso Yogui" al tiempo que trabajaban para otras productoras internacionales como la británica Halas and Batchelor o la canadiense Boxcar Film. En una carta al periódico ABC en 1983 se quejaban amargamente de que TVE no les hubiera encargado ninguna serie a pesar de su dilatada experiencia en programas que después sí se verían aquí. Filman tuvo que esperar hasta 1989 para poder producir directamente para el Ente "La corona mágica". No olvidemos, pues, que durante varios años y hasta que el mercado asiático conquistó el terreno (a un coste aún más bajo) ese estilo que muchos identificamos clarísimamente con Hanna-Barbera salió (de forma discreta) de las manos de unos 50 trabajadores de Filman primero y Alfonso Productions después. Nuestro reconocimiento para ellos. 

jueves, 20 de abril de 2017

¿Dónde se esconde Carmen Sandiego?


Netflix ha anunciado la enésima resucitación de un personaje con más vidas que un gato, Carmen Sandiego. La nueva serie de animación tiene previsto su estreno en 2019 y se unirá a la estrenada a mediados de los 90, repuesta unas cuantas veces en televisiones de todo el mundo. Lo que comenzó como un videojuego divulgativo en 1985 se ha convertido en una rentable franquicia ramificada en áreas impensables, por ejemplo, la de los concursos de televisión. En 1991 la cadena pública norteamericana PBS estrenaba "Where in the World is Carmen Sandiego?" un juego destinado a niños de entre 8 y 12 años cuyos participantes eran reclutados por una agencia de detectives para averiguar en qué lugar del mundo se escondía esta peligrosa ladrona internacional. El concurso no sólo consiguió un gran éxito entre la chavalada que lo mantuvo cinco temporadas en antena sino que además la crítica lo alabó. Entre otros premios fue honrado con un Peabody y 6 Daytime Emmy (mejor no enumeramos las nominaciones). 


Con tal éxito, la franquicia extendió sus redes a cadenas de Alemania, Italia, Canadá, Nueva Zelanda y, por supuesto, España. La distribuidora que se encargó de nuestra versión era la misma que la italiana y la alemana, Disney's Buena Vista Productions aunque en el caso hispano fue en coproducción con TVE. El actor Luis Montalvo era el detective que se encargaba de ayudar y asesorar a los tres aspirantes a detectives.  


Lola Muñoz, actriz secundaria de larga trayectoria en dramáticos de TVE desde los setenta y con apariciones fugaces en películas de la época, encarnaba a la directora de la agencia DEDO, siempre tras la pista de la malvada y peligrosa Sandiego. Con su perfecta dicción, daba pistas que ayudaban en las tres partes del juego, en cada una de ellas, un concursante era eliminado. Otros cuatro actores aparecían casi como si fueran humoristas en la subasta del "Un, dos, tres" para ofrecer informes, datos y objetos que podrían ser útiles para localizar a la enemiga o sus secuaces. El único de ellos al que hoy podemos reconocer es Juan Carlos Rubio puesto que ha intervenido en multitud de series aunque hoy en día se dedica más a la dirección teatral y a la escritura de guiones. Casualmente aquel mismo año, 1995, presentaría a partir de noviembre un concurso en Tele 5 (así se escribía entonces) sobre el buen uso del lenguaje en el que colaboraba Javier Capitán y estaba dirigido por Alfredo Amestoy, "Enróllate". Duró poco, muy poco. 


La primera parte del concurso consistía en un juego de preguntas y respuestas sobre el país en el que se había visto por última vez a la pérfida Carmen. La segunda transcurría en una estación de tren en la que era necesario relacionar conceptos en una gran pantalla. Finalmente, en un enorme mapa había que ubicar varias localidades o países en 45 segundos. Si se acertaban todos,  Sandiego y sus ayudantes estaban cercados y se veían obligados a cancelar sus planes de robar algo valiosísimo si bien ella siempre conseguía huir. Eso instaba a buscar nuevos agentes para que la encontraran en el siguiente programa. 


Y todo terminaba con los actores entre el público cantando la pegadiza canción que en EE.UU. había hecho popular el grupo "Rockapella". La música era la misma para todos los países pero, lógicamente, la letra se cambiaba para favorecer la rima. Para un ponferradino orgulloso como el que escribe, escuchar que su comarca era la primera que se nombraba en toda la canción era un honor inesperado. Mención aparte merece el magnífico decorad, se partía de la misma idea pero cada país lo adaptaba con algún cambio. El nuestro era verdaderamente precioso. El programa se grabó en Valencia en 1994 pero comenzó su emisión en enero del año siguiente. Se mantuvo una temporada en antena y fue repuesto en verano. Un excelente ejemplo de cómo enseñar (en este caso geografía) jugando.


jueves, 13 de abril de 2017

¿Qué ponen hoy? Semana Santa de 1977


Es posible que en 1977 los movimientos políticos que estaba viviendo España de forma tan emocionante hicieran que la Semana Santa pasara más desapercibida que en años anteriores. Cada día el españolito medio se levantaba con una noticia más sorprendente que la anterior y aquellos cuatro días que van del Jueves Santo al Domingo de Resurrección no serían menos. El Sábado Santo, algunos dicen que con premeditación y alevosía pero no con nocturnidad, Lalo Azcona interrumpía la programación para informar, en tan sólo 18 segundos, de la legalización del Partido Comunista de España. Siendo un festivo de larga tradición en un país tan católico como el nuestro, a todos les pilló a contrapié, incluidos los políticos del búnker que no estaban a favor de permitir que Carrillo pudiera presentarse a las elecciones generales. La programación sufrió cambios leves pero esto es lo que estaba previsto, otra cosa es que se cumpliera. 


Como era tradicional se eliminaban programas que podían ser considerados demasiado frivolones para fechas tan señaladas en el calendario eclesiástico... aunque empezaba a notarse una ligera apertura televisiva incluso en días como estos. El Jueves Santo no se canceló la emisión de la serie de aventuras y ciencia ficción "Espacio 1999" con el matrimonio Martin Landau y Barbara Bain pero a su término estaba programado el concierto de la Sinfonía en Do Mayor de Vivaldi interpretada por los Solistas de Zagreb, la película "Fruto de una buena tierra" de G. Rolando y a las 19 h la retransmisión de los Santos Oficios desde el Santuario de Nuestra Señora de Regla en Chipiona, lugar que había sido elegido para todos los eventos religiosos televisados. había que aprovechar el gasto de la unidad móvil. El Padre Javier de Santiago comentaba la realización de Miguel García Marín. Todo muy sacro hasta que a las 20.30 h se conectaba con Belgrado para la final de la Copa de Europa. Hombres en pantalones cortos y camisetas sin mangas... no sé cómo se pudo permitir tal indecencia. Afortunadamente, las mentes limpias de pecado podían respirar tranquilas con el largometraje elegido para aquella noche, "El signo de la cruz", versión de 1932 dirigida por Cecil B. De Mille. Eso en cuanto a la Primera porque en UHF, "Polideportivo" con José Félix Pons y "Redacción de Noche" con Miguel Ángel Gozalo.


Lo más importante de aquel Viernes Santo es que no había "Un, dos, tres", ese impúdico concurso en el que los participantes no tenían ningún rubor en hacer el mono en la eliminatoria y las secretarias iban, como quien dice, desnudas. Nada de eso. "La Pasión según San Mateo" de Bach con la Orquesta y Coro de Münchnerbach por la mañana, Santos Oficios desde Chipiona y película con monjas a primera hora de la tarde (aunque con la demasiado sensual a veces Jeanne Moreau)  a primera hora de la tarde. Pero a eso de las siete, Patinaje Artístico desde el Palacio de Hielo de Jaca. De nuevo cuerpos turgentes embutidos en pecaminosas mallas. Esto ya era el despiporre. Menos mal que después con la música de Mahler primero desde Londres y después desde el Teatro Real de Madrid y el Vía Crucis desde Roma comentado por el Padre Salvador Muñoz Iglesias, el alma se serenaba que si no... Ah, en la Segunda Cadena, un dramático muy apropiado, "El Judas" realizado por Gabriel Ibáñez con José Guardiola, María Massip y Andrés Mejuto en los papeles principales. 


El Sábado Santo estuvo centrado por la gran noticia de la temporada que ya avanzábamos al principio y, en realidad, no había grandes variaciones con respecto a otras semanas. "Sábado Cine" en la Primera y la serie "Esplendor y miseria de las cortesanas" en la Segunda por la noche. Programas para niños como "La Guagua" con Torrebruno, "Marco" tras el Telediario 1 (que en aquella temporada había cambiado su nombre por el de Noticias), "El Circo de TVE", "Informe Semanal"... Si exceptuamos la Vigilia Pascual desde Chipiona, nadie diría que era Semana Santa. 


Y el domingo más de lo mismo. Las estrellas de la época no se iban de procesión, allí estaban la familia Ingalls, McCloud y su caballo y Curro Jiménez. Eso sí, la Santa Misa se retransmitía desde El Vaticano y en color vía la RAI. Fútbol, "Estudio Estadio", "Mamá y sus increíbles hijos"... incluso el programa del doctor Jiménez del Oso, "Más allá", no muy bien visto por los religiosos. Para más recochineo, en el ciclo de Fritz Lang en el UHF se había elegido la morbosa "Los crímenes del Doctor Mabuse". Aquella Semana Santa del 77 no fue tan Santa como las anteriores, se notaba que algo estaba cambiado en el país. Y ya era hora. 

sábado, 8 de abril de 2017

Sábado Cine con Martín Ferrand


Si vemos este logotipo enseguida se nos viene a la mente una cabecera histórica, de esas que parece que duraron años y años en nuestra pantalla. Curiosamente, muchos la recordarán con un montaje y una música distintos a aquellos con los que se estrenó en noviembre de 1976 y tampoco sabrán que, en su origen, éste era un programa que incluía mucho más que una película. Efectivamente, el título y la cabecera (aún con cambios) se mantuvieron casi una década en la Primera pero todo había comenzado de forma precipitada, como era costumbre en la tele de los setenta... si bien eso parece que no ha cambiado. El sábado era el día que prácticamente todas las cadenas europeas destinaban al film estelar de la semana, el estreno en la pequeña pantalla o la esperada reposición de una superproducción que era un valor seguro para el espectador pero en TVE ya llevaban varias temporadas dedicando ese día a otro tipo de programas. Sin irnos demasiado lejos, en 1975/76 Íñigo había triunfado con "Directísimo" y en el verano "Palmarés" con Bárbara Rey había sido un éxto inesperado. Ese programita pensado sólo para las vacaciones se tuvo que alargar un mes más porque no estaba claro si volvería el espacio que había lanzado a Uri Geller. En realidad, José María Íñigo ya tenía en mente otro aún más espectacular, "Martes Noche... Fiesta" que se estrenaría un poco más tarde. Mientras se pensaba qué hacer con los sábados, Pilar Velázquez sustituía a Bárbara, que ya tenía comprometido el rodaje de una película. 


Y es entonces cuando entra en juego Manuel Martín Ferrand, periodista de amplio espectro que había debutado en TVE en los sesenta, dirigido y presentado un informativo nocturno ("24 horas"), un ambicioso magazine con Amestoy ("Nosotros", que tras el abandono de don Alfredo conduciría en solitario hasta final de temporada), uno de los primeros ómnibus ("Siempre en domingo") al tiempo que dirigía periódicos y creaba formatos históricos en la Cadena SER como "Hora 25". Él se encargará de presentar grandes películas bajo el epígrafe ya mencionado, "Sábado Cine". No es nada novedoso, ya en la misma temporada Blanca Álvarez y Fernando Pieri presentan "El Cine" con una breve charla sobre la película a emitir y algunas notas sobre su director, actores, contexto histórico... todo muy formal, casi de cine-club. Y no olvidemos "La clave" con Balbín, que usa el largometraje como excusa para el debate y que debutaba ese mismo año. Sin embargo, Martín Ferrand supo buscar una fórmula alternativa. 


Con un gran sentido del espectáculo, el periodista planteó sus introducciones como una visita a una sala, con tres partes diferenciadas, una presentación con NO-DO, un Intermedio en el que tomar un refresco y la tertulia final, tal y como haría un espectador normal al acudir a un estreno en aquella época. Martín Ferrand consiguió lo mismo que muchos años después lograría José Manuel Parada con su "Cine de Barrio": que lo que complementaba a la película fuera tan interesante (o incluso más) que el propio film. Con escenografía cambiante y una realización muy dinámica con predominio del uso de la grúa para relacionar entre sí los distintos sets, "Sábado Cine" revistió a la proyección de un boato que la enaltecía aún más. Fantástica forma de promocionar el propio contenido y aprovechar la compra de esas superproducciones. 


El formato no era fijo, podía haber entrevistas, tertulias o reportajes relacionados directa o indirectamente con el largometraje, con su tema, con el escenario en el que transcurrían... No era un programa para cinéfilos, era un espacio para todos los públicos. Decía el Anuario de RTVE de 1976: "Martín Ferrand consiguió una difícil simbiosis del cine, el reportaje, el espectáculo televisivo y el gran programa radiofónico. Después de haber visto alguno de los programas (...) es inútil describirlos. Hay que subrayar, sin embargo, la difícil originalidad de una conjunción de medios y de estímulos que parecían ya, si no agotados, cotidianamente exprimidos hasta el final. La presentación "en vivo", la conversación ante las cámaras, la antología, el resumen  y la revisión de los momentos estelares del cine, la cita oportuna (y hasta erudita) con escenas unidas por su temática, por su argumento, por su función en el todo."


Si por algo se caracterizaba este gallego era por la ambición en sus propósitos y por un sano espíritu renovador, sin miedo a la experimentación. Por eso, "Sábado Cine" no podía quedarse en lo que ya hemos contado, que no es poco. Éste no será sólo un programa televisivo, también será radiado. RNE transmite la banda sonora al mismo tiempo que la televisión y Martín Ferrand realiza "discretos comentarios" durante los silencios, es decir, ¡que inventó los extras del DVD! Finalizado el último bloque del programa en la Primera Cadena de TVE, el periodista continúa en la radio dando paso a los comentarios de los espectadores a través de llamadas telefónicas. No se puede negar que intentó aprovechar todos los medios disponibles.
   La idea funcionó pero no podemos olvidar que las películas seleccionadas tuvieron, en general, un gran nivel: "Dos en la carretera", "El guateque", "El león en invierno", "El planeta de los simios"o "Gigante" por citar sólo algunas, en muchos casos estrenos absolutos en televisión. En su primera cita se aupó como líder en el panel de aceptación del espectador y en general mantuvo una excelente posición, siempre entre los diez primeros puestos. Las contadas ocasiones en las que bajó sus críticos aprovecharon para ponerle a parir: "La propia empresa se siente abrumada por el éxito: nada menos que de de ser el primero en el barómetro a ser el antepenúltimo ha pasado el programa de M. F. En deinfitiva, ello prueab que lo que importa es la película (cosa muy natural por otra parte) y que el resto del show (odaliscas incluidas) no sirva sino para irritar a unos pocos (sobre todo a los cinéfilos), deja indeferentes a los más y entusiasmar a los otros pocos que nos quedan (que son, naturalmente, los incondicionales acérrimos del polifacético periodista)" se decía en el comentario adjunto al panel en el número 993 de la revista TeleRadio, ojo, la oficial de RTVE, es decir, dinamitaban su labor desde dentro de la Casa. En esa misma revista otras críticas eran absolutamente laudatorias, que conste. 
   Don Manuel se mantuvo hasta el segundo trimestre de 1977. Quizás harto de los peros a su original forma de entender la tele a pesar del éxito, decidió volver a informativos con un programa llamado "Hora 15", tras la primera edición del Telediario y que se ocupaba de la información cultural. "Sábado Cine" continuaría años y años pero ya sin presentaciones. 

   Gracias a Archivo RTVE podemos comprobar hoy que aquel programa era muy moderno para la época y que se esforzaba por complementar a la película con contenidos interesantes incluso por sí mismos. Aquí está el dedicado a "Al Sur del Pacífico", uno de los tres que se conservan: 


jueves, 6 de abril de 2017

Mujeres insólitas

Teresa Rabal como Ana Bolena
Mujeres insólitas, mujeres conocidas por su fuerte personalidad, por lo indómito de su carácter, en definitiva, mujeres que habían hecho historia. Con esta premisa, el guionista José López Rubio propuso a TVE en 1976 una serie de trece capítulos con un tratamiento distinto al habitual, con las actrices hablando directamente a cámara, como si rompieran la famosa cuarta pared teatral y, en una suerte de monólogo interrumpido por la recreación de escenas clave en su vida, contaran por qué eran precisamente eso, "Mujeres insólitas". Un personaje actual, Pepe (encarnado por Luis Varela), servía de hilo conductor a toda la serie.


Rodada en el último trimestre de 1976, comenzó a emitirse el 1 de febrero del año siguiente, los martes a las 21 h, sustituyendo a la serie de Adolfo Marsillach "La señora García se confiesa" y precediendo a otra serie experimental, "Las viudas" con Lola Herrera. Fue aquella una temporada en la que ese día y esa hora parecían destinados a series lideradas por mujeres aunque eso no significa, necesariamente, que fueran obras precisamente laudatorias. Desde la Marquesa de Brinvilliers a Margarita Steinhel, dos personajes menos conocidos por el gran público como inicio y final de una serie que sí dedicó capítulos a féminas bien famosas: Ana Bolena, la Princesa de Éboli, Teresa Cabarrús, Cleopatra, Inés de Castro y Juana de Castilla.

Carmen de la Maza como Inés de Castro
Todas ellas encarnadas por grandísimas actrices de la escena, el cine y la televisión: María del Puy, Marisa de Leza, Teresa Rabal, María Massip, Rocío Durcal, Carmen de la Maza, Julia Gutiérrez Caba y María Luisa Merlo. Si de la lista alguna no merece el calificativo anterior, convengamos que el nivel general estaba alto, muy alto. Y sí, han contado bien, son ocho las féminas retratadas y no trece. El porqué no se completó el propósito inicial lo desconozco y para contribuir aún más a la confusión, la revista TeleRadio (publicación oficial de RTVE) informaba en su nº 1004 del final de la serie aludiendo al último episodio como el décimo tercero y no el octavo. 
   Sin duda uno de los mayores atractivos de la serie era el elenco conseguido para este proyecto y sus estrellas no dudaban en confesar las dificultades de este formato alejado del cánon habitual en los dramáticos de la época. Decía Carmen de la Maza entonces: "Me ha supuesto la dificultad de hablarle a una cámara, que como actriz no lo había hecho nunca. Estás hablando a una cámara, como en un aparte, y de pronto estás interpretando".


Junto a esas grandes damas del teatro se colaban en la serie otras que, siendo muy populares y, sin duda, grandes profesionales, no habían alcanzado aún ese prestigio. A pesar de eso o quizás precisamente por ello, su elección tuvo cierta publicidad. En el caso de Rocío Dúrcal, como Cleopatra, suponía el retorno a la interpretación tras unos años alejada del cine y además era la primera vez que protagonizaba un dramático televisivo. Poco después se estrenaría la película "Me siento extraña" dirigida por el televisivo Enrique Martí Maqueda y coprotagonizada por Bárbara Rey y su Cleopatra quedó olvidada. Por si alguno no lo recuerda, aquella película hablaba abiertamente de una relación entre dos mujeres y las dos actrices protagonizaban un par de escenas con castos besos y caricias que fueron todo un escándalo en la época... si bien muy efímero. 
 
Julia Gutiérrez Caba como Juana la Loca y Manuel Tejada como Felipe el Hermoso
El director y realizador de la serie, Cayetano Luca de Tena, valoraba muy postivamente el tratamiento del guionista López Rubio: "Creo que es interesante, que enfoca de una manera distinta los personajes, que los acerca al espectador y que ha permitido la exhibición de unas cuantas actrices en un trabajo total, prueba de la que han salido airosas". Teniendo en cuenta que era uno de los directores teatrales más reputados de la posguerra y que desde los 60 hasta finales de los 80 realizaría un puñado de adaptaciones para la tele, no es un halago gratuito a su escritor. La actriz María Luisa Merlo reconocía que tenía una gran complicidad con el director cuando le preguntaban cómo se trabajaba con él: "Yo, desde luego, muy bien. He trabajado mucho con él y siempre me ha ido bien. ES más, la mayor parte de mis éxitos televisivos han sido con él. Recuerdo, por ejemplo, "El baile" de Edgar Neville". El periodista J.R.Vázquez, de TR no evitaba la polémica al preguntar a don Cayetano si la visión que habían proporcionado de esas mujeres no había sido un poco retorcida: "En general López Rubio ha pretendido reunir mujeres raras. Es lógico, entonces, que haya un buen porcentaje de mujeres retorcidas. Ya se sabe que la bondad no tiene historia. Hemos tratado de conseguir que la maldad no resulte menos dramática añadiéndole una dosis de humor suficiente".
   Con todos los defectos que pudiera tener este proyecto (no perdamos de vista el contexto histórico y social) hay que valorar su carácter de experimento audiovisual, con decorados sintéticos de colores llamativos que también tenían un propósito conceptual y, sobre todo, la oportunidad ofrecida a varias actrices excepcionales para mostrar sus habilidades en un tour de force ante las cámaras.
   Ahora tenemos la ocasión de revisarla gracias a Archivo RTVE que ha decidido colgarla en su web. A tenor del primer capítulo, me temo que a pesar de que fue una de las primeras series grabadas en color en formato vídeo, se ha conservado en blanco y negro pero... al menos se conserva.



martes, 28 de marzo de 2017

Ana Isabel Cano, la primera corresponsal de TVE


Su nombre se ha diluido en el tiempo a pesar de ostentar el honor de ser la primera mujer en ocupar una corresponsalía de TVE. Ana Isabel Cano fue la periodista que informó desde 1968 hasta 1972 de todo lo que concernía a los países del Este desde el cuartel general que nuestra tele había montado en Viena por su cercanía a otros países estratégicos en plena Guerra Fría pero en los que parecía totalmente imposible tener un dispositivo permanente. ¿Y por qué no la recordamos hoy en día? Quizás porque su carrera posterior transcurrió casi siempre tras las cámaras y porque la popularidad posterior de la recientemente fallecida Paloma Gómez Borrero desde su sede en Roma hizo que se olvidara la figura de esta auténtica pionera. Con el tiempo se dio por buena la afirmación de que Paloma había sido la primera corresponsal televisiva, como si fuera poco mérito haber sido la primera periodista española en informar desde el Vaticano. Hace unos años el documental "La noche del Telediario" rescató por primera vez imágenes de Cano, poniéndola por fin en el lugar privilegiado que merece en la historia de nuestra tele. 


Ana Isabel pertenece a la primera generación de corresponsales de la Casa, esa en la que José Antonio Plaza y Eduardo Sancho saludaban desde Londres, Jesús Hermida y Cirilo Rodríguez desde Nueva York o Luis Pancorbo y Francisco Narbona desde Roma. Sus crónicas se grababan en formato cine, como los reportajes, con una fotografía de gran tamaño con monumentos representativos de la capital, y cuando era necesario conectar en directo debido a una última hora de especial relevancia su voz con sonido telefónico se escuchaba sobre unas imágenes enviadas por la red de Eurovisión. En aquella época los corresponsales ejercían en realidad de "enviados volantes", según la terminología de la época, es decir, que viajaban por su zona de influencia y no sólo se ocupaban de su sede oficial. Pero la Cano no era novata en TVE, en 1965 había sustituido al omnipresente Victoriano Fernández Asís en la presentación de "Foro TV", el único debate que por entonces se permitía en una controladísima emisora dependiente del Gobierno. De esta forma se convertía, además, en la primera mujer en moderar un debate ante las cámaras y también en la primera en dar cara a un formato informativo aunque sería Blanca Gala quien debutara en el Telediario unos años más tarde. 
   A la vuelta de Viena, Cano siguió trabajando en televisión pero no fue hasta 1983 que los espectadores se reencontraron con ella. Sería de nuevo al frente de una tertulia pero en este caso sobre temas históricos en la nueva etapa de una serie documental que había logrado cierto prestigio a finales de los 60 y que regresaba reconvertida en coloquio con reportajes incluidos, "La víspera de nuestro tiempo". En la siguiente temporada fue sustituida por Cristina García Ramos y más adelante continuarían su labor José Antonio Silva y Pedro Meyer. Desde entonces no he encontrado ninguna referencia más sobre esta periodista a la que debemos homenaje. 

sábado, 25 de marzo de 2017

Adiós a Paloma Gómez Borrero

En 1980 al recibir el premio Calabria entregado por el Presidente de la República de Italia. Foto revista TeleRadio
Tenía 82 años pero seguía en la brecha, tal y como ella misma presumió al recoger hace tan sólo cinco meses el Premio Iris a Toda una vida otorgado por la Academia de la Televisión. Y no era presunción banal, Paloma Gómez Borrero aparecía frecuentemente en "Amigas y conocidas" de la Uno y colaboraba con la COPE y 13TV retransmitiendo eventos religiosos desde el Vaticano. Ayer falleció tras un cáncer de hígado detectado hace tan sólo 15 días. Fueron las compañeras de maquillaje de TVE las que la convencieron de que visitara a un médico porque aquel día "tenía mal color". Desde los años setenta era un rostro habitual de la tele, el medio que la convirtió en popular aunque cuando llegó a Prado del Rey ella ya había librado muchas batallas en los medios. 

Informando desde la corresponsalía italiana en 1976
Madrileña del 34, había sido enviada especial del prestigioso semanario "Sábado Gráfico" en Reino Unido, Alemania y Austria. Cuando fue nombrada corresponsal de TVE en Italia en 1975 ella ya conocía bien el país e incluso había participado en una película protagonizada por Marcello Mastroiani en 1956, "Il momento più bello". Apenas aparecía unos segundos en el papel de una enfermera, ¡pero tenía frase! Ella siempre contaba que había llegado a ese cameo de forma casual, al haber leído la mano al astro de la pantalla tras una entrevista, cosa que a él le había hecho mucha gracia, por eso fue Marcello quien le ofreció ese rol y no el director. Y sí, han leído bien, otra faceta de la que presumía Paloma era la de quiromante, porque en su día había estudiado Quiromancia aplicada a la Psicología. Raro era aquel periodista que la entrevistara a quien ella no le terminara analizando a través de las líneas de la mano. 

Durante una crónica para TVE a finales de los setenta
 Habrán oído mil veces (incluso en ocasiones de su propia boca) que ella fue la primera corresponsal de nuestra tele. No es verdad, ese honor le correspondió a Ana Isabel Cano (de la que hablaremos próximamente) en 1968 pero Paloma sí fue la primera periodista de nuestro país en informar desde el Vaticano y quizás esa es la imagen que quedará para siempre en el espectador español. Pero Gómez Borrero también informó desde Roma de su convulsa política, las acciones de la Mafia o de la decadencia de Cinecittà. Las dos noticias que más impacto le produjeron fueron el asesinato del ex Primer Ministro y Presidente de Democracia Cristiana Aldo Moro en 1978 y el atentado a Juan Pablo II en la Plaza de San Pedro en 1981. Conocida es la especial amistad que entabló con ese Papa al que acompañó en todos sus viajes como Pontífice. Parecía que la Borrero iba a eternizarse en el Vaticano, donde había conseguido mimetizarse hasta tal punto que algunos creían que era monja y se sorprendían cuando se enteraban de que tenía marido e hijos. Pero en 1983 un nuevo Director llegaba a RTVE, José María Calviño, y un 8 de diciembre era informada de que a partir del 1 de enero dejaba su puesto en Roma y la Santa Sede. Parece ser que le ofrecieron irse a Atenas pero que ella no aceptó el cambio, ya tenía su vida hecha en Italia. 

En "El primero de la clase" en 2006. Foto TVE.
Por entonces se dijo que esta destitución se debía a una caza política propiciada por el propio Calviño a quien, se aseguraba, no le gustaba la forma tan pía en la que esta periodista informaba de los asuntos vaticanos. Fue Pilar Urbano quien soltó la liebre de que el Director había advertido a su antecesor que "a esa me la cargo yo" y Paloma, con el paso de los años, había dado por buena esa versión y nunca más se habló del ofrecimiento de una corresponsalía en Grecia (ni para confirmar ni para desmentir). Teniendo en cuenta la pasmosa facilidad de Urbano para conseguir declaraciones escandalosas desmentidas después por los afectados, permítanme que ponga en cuarentena esta información. Lo que es cierto es que su etapa en la sede romana de TVE había acabado y que al no aceptar otro destino finalizó también su colaboración con la Casa pero eso no fue problema para esta periodista que enseguida fichó por la COPE y comenzó a trabajar también como freelance para medios hispanoamericanos. 

En el programa "Desexos cumpridos" de TVG en 2014. Foto de Alejandro Macías
A finales de los 80 regresó al Ente para participar periódicamente en los programas de María Teresa Campos, esa colaboración se extendió a lo largo de los años en todos sus magazines, tanto en Telecinco como Antena 3. Su sección "Paloma viajera" es también un clásico de los programas de la Campos. En 2006 participó en el efímero programa "El primero de la clase" presentado por Antonio Hidalgo en el que ocho famosos apadrinaban a un niño con el objetivo de que consiguieran una beca de estudios por valor de 48.000 euros (repartidos en ayudas anuales, eso sí). Y mientras seguía de corresponsal de la COPE (hasta 2012 aunque siguió retransmitiendo actos especiales) fichó también por Popular TV y después por 13TV. 


Y la escritura, siempre la escritura, más de una docena de libros y no sólo sobre temas religiosos sino también de cocina (con truquitos de amigas como Sofía Loren) o sobre fantasmas, sí, fantasmas, tema al que era muy aficionada. No en vano, afirmaba haber tenido uno en casa, como Margarita Landi. 
   En los últimos años había vuelto a los platós para ser una de las "Amigas y conocidas" del mediodía de la Uno. Regresaba a Prado del Rey para demostrar que, a pesar de sus ideas conservadoras en temas como la influencia de la religión en la vida del país o la familia, podía ser mucho más moderna que cualquiera de sus compañeras de mesa (algunas 40 años menores que ella). 
   Su sonrisa sempiterna, su amabilidad y una mirada inquisitiva que se tornaba en cómplice en cuanto había analizado a su interlocutor, serán echadas de menos, no sólo por sus compañeros sino también por el espectador. 

jueves, 23 de marzo de 2017

"Sin fronteras", las entrevistas vía satélite de Soler Serrano


Si hubo un profesional reputado en el género de la entrevista televisiva entre los 70 y los 80 fue, sin duda, Joaquín Soler Serrano. Su ímprobo trabajo en el programa semanal "A fondo" durante varios años fue reconocido en su momento y hoy en día constituye un documento excepcional, un catálogo de lujo de conversaciones íntimas con grandes personajes del siglo XX. Pero en ese inmenso listado faltaba un tipo muy concreto: el del estadista internacional, el político que decidía, el hombre (no había muchas mujeres que ejercieran ese rol por entonces) cuya palabra era tenida en cuenta no sólo en su país sino en la esfera mundial. Por eso, el inquieto y estajanovista trabajador que era Soler Serrano se inventó un nuevo título para añadir a su currículum, "Sin fronteras". Y el programa cumplía lo prometido: "Pretendía aproximarnos de modo vivo y vía satélite a los personajes definitorios del mundo noticioso y crítico en que se inscribe nuestra realidad. Ir a las fuentes, sin fronteras ideológicas o físicas, para ver y conocer, haciendo de vehículos a treinta millones de españoles que también quieren y deben ser informados, y entrar en contacto con los personajes a quienes correspondió el privilegio de escribir la historia" decía el propio Joaquín en su libro "Personajes a fondo" (Planeta, 1987). En definitiva, se trataba de presentar de forma mensual una charla en directo desde cualquier lugar del mundo con un político de gran relevancia. 


El primer invitado fue Henry Kissinger, ex secretario de Estado Norteamericano que respondió a las preguntas (sin límites) del periodista español desde los estudios de la International Communications Agency en Washington, justo frente a la Casa Blanca. Precisamente usando ese fondo comenzaba su emisión "Sin fronteras" el 25 de enero de 1980 en directo. Allí, el presentador explicaba al espectador cuál era el propósito de su nuevo proyecto y daba pasa a una semblanza de Kissinger que ya esperaba en el estudio... aunque esa silla podría haber estado vacía: "El programa estuvo a punto de ser suspendido al avisarme TVE desde Madrid que la hora convenida (...) se retrasaría unos 60 minutos debido a no sé qué problemas surgidos con el alquiler del satélite que debía utilizarse para la conexión. Kissinger mandó llamar a su secretaria para cancelar su compromiso ante esta falta de seriedad. Tuve que ir a su oficina para ver si era posible que el hombre reconsiderase su decisión, lo que me obligó a hacer un montón de llamadas telefónicas para consensuar el retraso de unas reuniones previstas en el Capitolio con gran antelación" explicaba el comunicador en el ya citado libro.  


Finalmente, a las 22.30 hora española comenzó el programa realizado desde Washington por David Cohen en el que se abordaron cuestiones de estricta actualidad que el poderoso ex Secretario de Estado supo campear para no decir nada que le granjeara grandes problemas en su país pero simulando ser muy claro y directo en sus respuestas. No en vano, estamos ante uno de los hombres que más poder acumuló durante dos Presidencias del Gobierno y que supo nadar entre cuantas aguas fueran necesarias y sobrevivir inteligentemente a pesar de acumular unas cuantas polémicas en su historial. 


Este primer programa fue el que marcó la dinámica que seguirían los siguientes de la serie. Se utilizaron dos sets para dividir también estéticamente las dos partes de la conversación que estaban separadas entre sí por una pausa publicitaria. De los siguientes programas tan sólo uno más se realizó en un plató televisivo, el de Joseph Luns, secretario general de la OTAN en aquel momento. Pero hay que aclarar que tan sólo se realizaron cuatro "Sin fronteras". Los otros invitados fueron el rey Hussein de Jordania (mayo de 1980) desde el Palacio de Ammán y Omar Torrijos, expresidente de Panamá desde su casa a orillas del mar en la base militar del Farallón. 


El porqué de la breve vida de este programa es sencillo: TVE no ayudó a que esta emisión tan especial, quizás no confió en sus posibilidades o, simplemente, le pareció algo demasiado complicado alterar la programación cuando los invitados confirmaban con tan poca antelación y la contratación de los tiempos de conexión vía satélite exigía una producción muy eficiente. En definitiva, faltaron ganas y confianza en un producto que merecía mimo. Como cuenta Joan Munsó en la biografía que escribió sobre Soler Serrano para Planeta en 2003: "poseyó la calidad, y por supuesto el atractivo, de las grandes entrevistas de Joaquín pero no tuvo una continuidad regular. Sólo se emitió cuando fue posible dialogar con algún personaje de excepción y cuando la conjunción de los "astros" de Prado del Rey (siempre imprevisibles) favoreció la salida al aire de una nueva edición."

   Recientemente Archivo TVE ha colgado en su web el primer programa de "Sin fronteras" lo que nos da una idea del esfuerzo que supuso ponerlo en marcha en 1980: 


jueves, 16 de marzo de 2017

El mapamundi del Telediario


Telediario, mapamundi de fondo. Una cosa va ligada a la otra de forma inmediata para el espectador veterano porque la relación entre esa cabecera y el uso del atlas como decorado viene de lejos, prácticamente desde el inicio de la televisión. Si bien en los primeros informativos de nuestro país (todavía sin el nombre que después se populizaría y que se convertiría en marca exclusiva de TVE) una simple cortina o un tablero eran el único decorado, a partir de 1957 ya se comienza a usar el planisferio, primero pintado y después con un mínimo relieve tal y como se puede percibir en esta foto de Jesús Álvarez, pionero de estos servicios de noticias televisivos. 


A principios de los 60, ya superada la etapa primigenia de la tele nacional, el Telediario ya tiene tres ediciones de una duración aproximada de media hora cada una. Como no se dispone de un equipo de reporteros y la técnica y escasos medios no permitían reportajes sobre cada noticia ni conexiones en directo había que añadir secciones a la habitual lectura del parte de RNE (el único aprobado por la dictadura) con alguna foto como única imagen de apoyo. Por eso era habitual la inclusión de entrevistas o la colaboración de "analistas" afectos al régimen que daban la visión gubernamental de la actualidad. La presencia de más personas en el estudio además del locutor obligaba a ampliar el exiguo decorado y hacerlo un poco más atractivo así que el mapa se hace más grande, las dos dimensiones se hacen más evidentes y se colorea de forma adecuada para que en la emisión en blanco y negro se note bien la diferencia (técnica que hoy muchos desconocen). En la foto vemos a Eduardo Sancho con un invitado en 1960. 


Durante una temporada larga que abarca desde finales de los 60 hasta principios de los 80, el globo terráqueo desaparece de las escenografías del TD aunque no de otros programas informativos. Predominan las maderas, los fondos neutros y, sobre todo, las cortinas. En los 70 comienza a generalizarse el uso de las pantallas, bien de enorme tamaño (1971-72) o en chroma key (1975-77) y también se reparten los monitores televisivos en decorados llenos de relojes. Puntualmente encontramos algún planisferio como en esta fotografía de Pedro Macía a principios de los 70. No nos engañemos, la mayoría de las veces era una proyección en la pantalla para indicar que comenzaba la sección de Internacional. 


A mediados de los 80 una nueva generación de periodistas aparece en pantalla. Manuel Campo Vidal, Concha García Campoy (en la foto), Ángeles Caso, Elena Sánchez, María Escario, Paco Lobatón ponen cara a la revolución informativa en TVE y las escenografías también cambian. Y, cómo no, vuelve el atlas, esta vez en tonos grisáceos sobre una cuadrícula, una idea que se reutilizará en los noventa. 


Tras una temporada en la que se simula un control de realización, un decorado con tonos azules, grises y maderas sirve de fondo para las noticias y casi al final de esa época se incorpora un mapa de forma muy sutil y elegante, un silueteado con bombillas minúsculas tal y como se puede apreciar en esta imagen del TD3 con Pedro Altares y Muntsa Balfegó.


En 1994 se estrena uno de los decorados más recordados del Telediario, un diseño de María Jesús M. Iruretagoyena que es a la vez una modernización del usado 9 años antes y la versión patria del que tenía en aquella época el noticiario nocturno de la NBC presentado por Tom Brokaw. Debido a las prisas por estrenar nueva etapa no se llegó a tiempo de colocar el mapa físico en relieve y los primeros días los espectadores sólo veían la base que lo albergaría, sin ningún tipo de volumen. En realidad este fondo sólo aparecía en los planos generales y durante el fin de semana en algunos medios puesto que en los laterales había dos líneas de monitores. De este precioso decorado se hicieron adaptaciones para los Informativos Territoriales, la primera vez que se unificaba la imagen de las noticias de la cadena pública. 


Ricardo Vallespín diseñó la siguiente escenografía con la petición expresa del flamante director de SS.II. de la Casa, Sáenz de Buruaga, de "americanizarlo". Así tuvimos la interpretación patria de la imagen CNN imperante en 1996. Por supuesto, no faltó el mapa, primero en amarillo sobre fondo azul y más tarde (tal y como se ve en esta foto con Almudena Ariza y Pedro Sánchez Quintana) con la misma fórmula que unos años antes, con iluminación que silueteaba los bordes. En este mismo decorado se incluía otro enorme atlas a la derecha en azul oscuro sobre claro que se veía en los planos generales y también servía de fondo para los deportes de la tercera edición con J.J. Santos. 


Ese decorado a la americana fue heredado por el equipo de Urdaci que más adelante lo cambió por otro presidido por varias pantallas gigantes pero... a la derecha (¡sorpresa!) había un mapa en relieve totalmente infrautilizado.
   El actual set del Telediario, del que ya hemos conocido tres versiones partiendo de la misma base, ha incorporado un mapa físico en varias capas, con iluminación entre ellas para potenciar la dimensionalidad y en el Matinal vemos otro en la gran pantalla tal y como se puede comprobar en esta foto de la presente temporada.
   Estos son los ejemplos más reconocibles pero no los únicos y es que desde siempre en todas las cadenas del mundo este patrón es el más habitual hasta tal punto que damos por hecho que si hay un mapa de fondo, estamos ante un informativo.

domingo, 12 de marzo de 2017

"Dora, Dora", Dame Edna a la española

Joan Monleón como Dora acompañada por el director del programa y  Gracita Morales. Foto cedida por @ArchivoRTVE

Ricachona descarada y snob. Soberbia, clasista y totalmente ajena a los sentimientos ajenos. Vividora de rentas en un mundo totalmente paralelo a la realidad diaria de la clase media. Así era Dora, el personaje interpretado por el actor valenciano Joan Monleón en un magazine estrenado en la medianoche del 22 de abril de 1994 en la Primera Cadena de TVE. Con tales virtudes era difícil que esta antipática anfitriona consiguiera triunfar y, efectivamente, así fue. Aunque el programa completó el ciclo contratado de 13 programas (una temporada) no alcanzó la audiencia deseada ni tampoco cumplió el propósito de divertir al espectador con una tertulia distendida con famosos en los que la presentadora espoleaba a los invitados con sus continuas impertinencias. En realidad, todo se quedó a medias a pesar de los buenos propósitos iniciales. La idea, sobre el papel, era buena: darle una vuelta al género del magazine en una época en la que en la cadena pública proliferaban este tipo de espacios. El exponente más popular era, sin duda, "¡Hola Raffaella!" pero en otros formatos también se incorporaba un sofá con importantes personalidades, como en "¿Qué apostamos?". En este caso se pretendía parodiar el género y buscar el lado más canalla y atrevido de los convidados, permitiéndoles apearse de su medida imagen pública y jugar con la connivencia del ingenio demoledor de Joan Monleón travestido en insoportable señorona. ¿Qué fue lo que no funcionó? 


El invento falló por una razón muy simple: no era un proyecto ideado por Monleón ni por el director del programa sino la versión (descafeinada) de un famosísimo programa en el mercado de habla inglesa. Dora era la españolización de Dame Edna, un personaje creado por el humorista australiano Barry Humphries en los 50 y que había ido creciendo poco a poco durante décadas. En los 70 ya había aparecido en varios especiales televisivos de la BBC y en los 80 ensayó distintas fórmulas de programas comandados por esta insoportable (y por eso mismo descacharrante) mujer que culminaron en "The Dame Edna Experience" en la cadena privada inglesa ITV y en "Dame Edna's Hollywood" ya en los 90, inmediatas referencias de nuestro "Dora, Dora". 


La propia Edna definía sus programas como un monólogo continuamente interrumpido por extraños. Esos "extraños" eran actores, cantantes o comediantes tan famosos como Sean Connery, Cher, Roger Moore... A la dama le sonaban de algo pero para evitar confusiones solía ponerles una pegatina en el pecho, como si fueran concursantes del "Un, dos, tres" vaya... Ese gag también se incorporó a la versión española pero no fue el único. Desde el vestuario (incluidas las estrambóticas gafas), la amiga del internado suizo que hacía las veces de criada y que nunca soltaba una palabra, el decorado que simulaba un ostentoso dúplex, todo eso aparecía en "Dora, Dora". El problema es que era una adaptación y faltaba personalidad propia. Joan Monleón era muy popular en Valencia desde los 70 y gracias a Canal 9 y sus inefables concursos se había convertido en un famoso televisivo pero... no era Barry Humphries y Dora no era Dame Edna.
   No obstante, este programa dejó algunos momentos memorables y divertidas conversaciones con personajes tan reconocidos como Mónica Randall, María José Cantudo, Francisco, Armando Manzanero, Lucho Gatica, Adamo, Miriam Díaz-Aroca, Emma Ozores, Juanjo Puigcorbé, Ágatha Ruíz de la Prada, Raúl Sender o Fernando Romay.
   Por cierto, quizás la idea más inteligente de esta adaptación fue la elección de la actriz que interpretaba a la "amiga" muda de Dora: Gracita Morales que tan famosa se había hecho por su aguda voz.

Así se promocionó el programa:


Y así era una emisión cualquiera de Dame Edna, personaje que sigue apareciendo en cadenas inglesas y americanas con bastante asiduidad: