viernes, 13 de octubre de 2017

Estudio 1: Todos eran mis hijos. 1973.


La obra de Arthur Miller ha sido frecuentemente usada para dramáticos televisivos y TVE no era ajena a ello. Si la censura no permitía obras que criticaran lo que pasaba aquí, en cambio estaba muy bien visto aquellas que reprobaban los males de la cultura del capitalismo salvaje norteamericano, por ejemplo. Si Pedro Amalio López había adaptado con éxito (y en dos ocasiones) la célebre "Las brujas de Salem" que era una metáfora de la Caza de Brujas instaurada por el Senador McCarthy y aquí nadie se dio por aludido, con "Todos eran mis hijos" la comparación con la coyuntura española era un poco más difícil así que miel sobre hojuelas. Esta pieza teatral está basada en la historia real de un hombre que había vendido piezas defectuosas al ejército estadounidense durante la II Guerra Mundial y que fue denunciado por su propia hija. El estreno original se produjo en 1947 y apenas un año después se estrena su primera adaptación cinematográfica. A España llegó al teatro en 1951 y a la televisión en 1967 dirigida por Gustavo Pérez Puig con José Bódalo, María Luisa Ponte, María Luisa Merlo, Ana María Vida, Álvaro de Luna y Carmen Rossi en el reparto. 


La versión que nos ocupa hoy se estrenó en el espacio "Estudio 1" el 22 de junio de 1973 dirigida por Alberto González Vergel, un teleasta comprometido con el teatro más reivindicativo que se hizo famoso, no sólo por su sensibilidad artística y la elección de obras con enjundia intelectual, sino también por la compañía de actores que se creó dentro de los propios estudios de TVE. Sus repartos solían repetirse constantemente y consiguió aupar a actores de la categoría de José María de Prada, Marisa Paredes, Ana María Vidal o Julián Mateos. En esta ocasión eligió a Narciso Ibáñez Menta como protagonista en un papel muy alejado de los que le habían hecho popular en nuestro país gracias, fundamentalmente, a su hijo, Chicho Ibáñez Serrador. Dejó a un lado su habitual histrionismo (perfecto para los roles de "Historias para no dormir") para mostrar su excepcional versatilidad encarnando a un sexagenario Joe Keller que intenta justificar sus actos en nombre de su familia y que, en realidad, vive agobiado por el peso de la culpa. Le secundan otros actores no menos brillantes: Luisa Sala como su esposa, los ya nombrados Mateos y Paredes (que repiten una vez más con Vergel), Rafael Arcos, Marisol Ayuso, Antonio Durán, Pilar Barrera y Enrique Cerro. Tras "Crónicas de un pueblo", a las 22 h, la audiencia pudo ver por primera vez en la pequeña pantalla, la historia de una familia que se desgaja entre reproches.
   El jueves 17 de agosto de 1978 se repuso dentro de "Teatro Estudio". En aquella época buena parte de la programación era en color ya y su emisión entre la segunda edición del Telediario y "Últimas noticias" en un horario estelar, sorprendía. Pero más sorpresa tuvo que ser para los programadores comprobar unas semanas después que en el panel de aceptación aparecía nada menos que en el 9º puesto (con una puntuación de 7,8 sobre 10) por encima de  programas "Informe Semanal" o "Gente joven" y de las series "Starsky y Hutch" y "Baretta". Estaba claro que el texto de Miller seguía vivo y que las actuaciones de intérpretes tan solventes dirigidos por el habitual pulso de Vergel no habían envejecido... a pesar del blanco y negro. 

lunes, 9 de octubre de 2017

"Tan contentos" con Consuelo Berlanga


"Tan contentos", con un título tan efusivo quedaba muy claro que el nuevo magazine para las mañanas de Antena 3 en la primavera de 1991 no iba a ser precisamente un espacio triste. Todo en aquel luminoso y pequeño plató de San Sebastián de los Reyes intentaba generar positividad y su directora y presentadora siempre recibía a su audiencia con una sonrisa. Consuelo Berlanga llegaba a la cadena comandada por Martín Ferrand para suceder en las mañanas a su ex compañera y amiga Nieves Herrero cuyo "De tú a tú" se asentaba definitivamente en las noches en un formato más lujoso tras una serie de especiales que complementaban a su versión diaria. El 15 de abril a las 11.20 h desembarcaba la periodista cordobesa en las privadas tras su exitosa etapa al frente del "Waku Waku" de Chicho Ibáñez Serrador.


Entrevistas, mirada a la actualidad, concursos, música con orquesta propia y grupos o solistas de promoción, reportajes, interés por asuntos solidarios... En realidad el programa no se diferenciaba demasiado de su predecesor o de sus competidores en TVE ("De par en par") y Tele 5 ("Tele 5, ¿dígame?"), lo que cambiaba era la mirada y los ojos de Consuelo Berlanga siempre se han caracterizado por la empatía, la frescura y la alegría. Su experiencia en "Por la mañana" con Jesús Hermida había sido muy valiosa pero si a eso añadimos su etapa con Chicho tenemos un cóctel excepcional del que la comunicadora supo extraer lo mejor y por eso consiguió crear momentos que han servido de relleno constante para programas recopilatorios o de pifias de la cadena como "Todos somos humanos" (presentador por Carrascal y Xavier Sardá) o "Los + ..." todavía hoy. Loquillo ayudándola a desmontar de un caballo encabritado, un espontáneo con claras evidencias de ebriedad saltando al escenario durante un desfile de ropa... son sólo un par de ejemplos de esas "cosas del directo" que la Berlanga no evitaba ni tampoco intentaba disimular. Por eso, su reacción ante el alegre borrachín abrazándole mientras bailaban para sacarle de allí es impagable. 


Sin embargo, lo más recordado del programa son sus homenajes. En un clarísimo antecedente de sus dos grandes éxitos posteriores en las autonómicas, "¿Qué pasó con...?" y "Canciones para el recuerdo", detectó un interés del público por las grandes figuras del espectáculo que habían desaparecido de la primera plana de los medios. Especialmente emotivo fue el de Antonio Molina, ya muy enfermo, que se convertiría en su última aparición televisiva. 
   "Tan contentos" heredaba una apreciable audiencia de Nieves Herrero pero poco a poco consiguió superarla e incluso se convirtió, para sorpresa de la pública, en líder en un momento en el que Antena 3 todavía no tenía cobertura nacional. Además del buen hacer de la Berlanga contribuyó a ese éxito una serie que se incluía en el programa (como era habitual en los magazines matinales y vespertinos desde finales de los 80): "Santa Bárbara". El interminable culebrón estadounidense fue "robado" de TVE que la emitía desde hacía algunas temporadas. El viernes 11 de mayo los espectadores vieron un capítulo en la Primera y el lunes 13 vieron el siguiente en la privada. Eran tiempos de contraprogramación, estrellas desplazadas a golpe de talonario... El caso es que la estrategia funcionó y la serie sirvió de "locomotora" para arrastrar audiencia y que la gente curioseara qué hacía Consuelo y, al ver el buen ritmo que había creado en su plató, se quedara. Tal fue el éxito que en verano, cuando la mañana se llenaba de contenidos infantiles, se trasladó a la tarde para no perder comba. 


Este esfuerzo sumado a la responsabilidad de dirigir y presentar un programa realizado en condiciones ínfimas, con medios todavía muy precarios en una cadena novata y con presupuesto limitado fue afectándola poco a poco. En marzo de 1992 abandonaba el espacio para presentar un concurso diario, "Corazón de melón" y un espectáculo semanal en prime-time, "Quédate con la copla". La sustituyó durante unos meses Jesús Cisneros que, junto a Emilio Varela (antiguo pianista de "Por la mañana") Ángel Hidalgo y Antonio Albella, ayudaba en pantalla a la directora. Fue un cambio breve porque una alergia al níquel que contenía el maquillaje la retiró temporalmente de los estudios. En realidad, tal y como contó la propia afectada años más tarde, esa fue la respuesta al estrés y agotamiento al que se había visto sometida durante un año. Irma Soriano la suplió en el concurso y Andrés Caparrós en el show musical. "Tan contentos" finalizaba definitivamente su andadura el 25 de septiembre de 1992, el carisma de Berlanga era el auténtico motor del magazine y sin ella, no tenía sentido. 

jueves, 5 de octubre de 2017

"Los pajaritos" de Mercero


En 1973 Antonio Mercero todavía seguía dirigiendo la popularísima "Crónicas de un pueblo" pero el triunfo internacional de su mediometraje "La cabina" le iba a permitir liberarse definitivamente de aquel encargo de endulzar la cucharada semanal del Fuero de los Españoles, el verdadero objetivo de aquella serie: formar con la excusa del entretenimiento. Si bien la angustiosa historia protagonizada por López Vázquez se había estrenado en España el año anterior, fue al siguiente cuando comenzó su carrera en televisiones y certámenes extranjeros que culminaría con el primer Emmy para nuestro país. Aquel verano fue intenso para el director porque lo dedicaría a rodar su siguiente especial dedicado a recorrer festivales en la famosa "Operación Premio" (una estrategia para demostrar fuera que aquí no había dictadura y que existía libertad de expresión). "Los pajaritos" se estrenaría el 21 de enero de 1974 y según explicaba el propio realizador a "TeleRadio" durante el rodaje: "El guión surgió hace ya mucho tiempo pero hasta hace poco  no fue elegido por TVE entre varios proyectos que les presenté. Unos en colaboración con José Luis Garci (con el que había escrito "La cabina" y con el que volvería a trabajar en "La Gioconda está triste") y otros exclusivamente míos, como este. Lo escribí hacia el 69 o el 70, ahora he tenido que remozarlo, sobre todo en el sentido de darle una mayor fuerza crítica al problema de la contaminación"


El propio Mercero explicaba a los medios qué se contaba en aquel cortometraje de apenas 36 minutos: "Es la historia de una ciudad envuelta en la polución atmosférica. La película comienza con el hecho irrevocable de la muerte de unos pájaros. Es un poco ciencia-ficción pero con base tan real que es posible lo vivamos a la vuelta de unos años. Digamos que el problema central es, repito, la contaminación y que, a causa de ella, los pajaritos están en trance de desaparecer. Para la trama argumental tenemos a dos viejecitos que, cada uno por su cuenta, han decidido salvar la vida de un pájaro. Las aventuras y las desventuras se suceden entre lo cómico y la ternura, es un poco la línea de Tati, a base de gags."


Aunque pensemos que la preocupación por el medio ambiente es algo reciente, en aquellos inicios de la década de los setenta era titular constante de los medios, eso sí, todavía no se sospechaba nada del cambio climático. Por eso no es de extrañar que algunos periodistas en la jornada de puertas abiertas durante la grabación le acusaran de usar casi un tópico para ganarse al público, de escoger un asunto muy cómodo para la demagogia: "Es un tema trillado, no desaparecido. Se ve cuáles son sus causas y sus efectos. Lo que hago aquí no es una crítica a un ente abstracto sino a unas causas concretas que lo crean. Y si, al decirme lo de cómodo quieres decir oportunista, creo que no. Es un problema actual, vigente, es estar al día y me parece algo importante. Podría ser más científico, más serio... pero con el humor se puede ser más inteligente y más profundo que con el drama. A través de una línea cómica se pueden decir muchas cosas. Sí, de acuerdo, es una envoltura amable y poética pero con una daga escondida... si se empieza a pensar en lo que dice". Quién iba a decir entonces que al final ese supuesto oportunismo iba a convertir a "Los pajaritos" en una historia de actualidad. 


El reparto estaba encabezado por dos secundarios habituales del cine, el teatro y la televisión, los extraordinarios Julia Caba Alba y José Orjas. Para ella era su primer trabajo como cabeza de cartel en una pieza televisiva o cinematográfica: "Es que mi trabajo no es de protagonista, no, por mi tipo, por... otras muchas cosas" decía a "TeleRadio" y reconocía que además: "tiene muchas dificultades, tengo que montar en bicicleta, hacer de paquete en una moto, saltar de ahí a un 600... pero es muy divertido". Esta magnífica (y siempre divertida) actriz se mostraba totalmente concienciada con el ecologismo latente en esta peliculita: "Es que antes daba gusto mirar al cielo, ¡ojalá no veamos nunca morir a los pajaritos porque, si ese día llega también veríamos morir a los niños!". El elenco se completaba con otros eficaces actores como José Franco, Blaki o Roberto Cruz en pequeños papeles. La música del siempre brillante Carmelo Bernaola recalcaba los momentos más emotivos. No sería la única vez que Mercero recurriría a este compositor, la sintonía de "Verano azul" también es suya. 


Mercero no tuvo ningún problema en hacerse él mismo un spoiler décadas antes de que la palabrita se pusiera de moda: "El desenlace es un tanto amargo. Yo no doy ninguna solución porque pienso que no tengo por qué darla, que no es mi misión, no soy ni un político ni un científico. La película termina con la idea de los viejecitos a una ciudad maravillosa, donde no existen esos problemas. Se van subidos por una grúa... Para un problema real, una solución poética". Y esto lo dijo 6 meses antes de que se emitiera, que conste. Curioso resulta que Hitchcock tampoco quisiera dar una solución a otro film de nombre similar...

   La crítica fue positiva, quizás por el prestigio que había alcanzado el director con su trabajo anterior, si bien este dramático no tenía la misma garra que "La Cabina". El diario ABC fue uno de los más entusiastas: "Desarrolla un mundo entrañable con pulso firmísimo en el que laten vivencias concretas y específicas. El horroroso porvenir de la Humanidad que se contamina no tiene en este relato tintes sombríos ni patéticos aunque lo patético está bajo la anécdota porque Mercero ha querido, y ha sabido, buscar contrapuntos optimistas que descargan la tensión y animan la esperanza. Viejos y niños, tan queridos por Mercero y a los que sabe dirigir con especiales resultados, componen el friso más humano de Los pajaritos en el que hay, de paso y como fundamento a la vez, censura contra el aspecto caótico y frío del mundo del progreso".

   "Los pajaritos" hizo el recorrido habitual de los especiales de TVE por concursos y se llevó el Premio Especial de la UNDA en XIV Festival Internacional de Montecarlo y y el Cino del Duca a su realizador en Milán. TVE la repuso cuatro años más tarde dentro del espacio "TV en el recuerdo" y los espectadores la colocaron en lo alto del panel de aceptación con una nota del 7,4. Más recientemente la hemos podido ver en Canal Nostalgia y en el espacio de la 2 "Singular.es".

martes, 3 de octubre de 2017

Cirilo Rodríguez, el otro hombre en la Luna

Foto cedida por @ArchivoRTVE

"¡Está tocando la superficie de la Luna en este momento, está probando si la superficie de la Luna es compacta! ¡Es la culminación de una hazaña histórica!" Con esas entusiastas palabras pronunciadas casi a gritos, Cirilo Rodríguez retransmitió para RNE la llegada del hombre a la Luna. Si Hermida consiguió emocionar a los televidentes, Rodríguez hizo lo propio con los oyentes con la diferencia de que, a finales de los 60 no todo el mundo tenía tele en casa pero la inmensa mayoría sí poseía un transistor. Si escuchamos ambos crónicas notamos ciertas similitudes, en el tono, en el verbo y es que tanto uno como otro eran periodistas pasionales y además compartían oficina en Nueva York por aquel entonces y se cubrían uno a otro no sólo como buenos compañeros sino también como amigos. La figura de Cirilo se ha agrandado con los años en la profesión, sobre todo gracias al premio que lleva su nombre, pero se ha ido ensombreciendo entre la audiencia. Él fue nuestro otro hombre en la Luna. 
   Orgulloso segoviano del último día de 1926 (aunque algunas fuentes aseguran que es del 27 sin aportar más datos), tras sus estudios de Periodismo comenzó a ejercer de locutor en Radio Segovia. En 1967 es galardonado con el Ondas por "la mejor información realizada en la radiodifusión privada", premio que le aupó a nivel nacional y que desencadenó su fichaje por RNE. Un año después fue nombrado corresponsal tanto de la emisora como de TVE en Nueva York, plaza compartida con Jesús Hermida y, más tarde, con Pedro Erquicia. 

Foto cedida por @ArchivoRTVE

Pocos años después de su famosa crónica desde Houston le confesaría a Jaime Ruiz de Infante en "El Faro de Vigo": "No hay duda de que aquella madrugada del 20 de julio de 1969, unas sombras borrosas en el monitor de la NASA, el pisar tímido de Neil Armstrong en la Luna, podría llenar la ambición profesional de un periodista. Yo estaba entonces transmitiendo para RNE. De pronto perdí la noción de lo que me rodeaba, solamente estaba la sombra de un ser humano sobre el satélite de la Tierra, un micrófono delante de mí y yo gritando durante veinte minutos. Cuando después me felicitaron por la transmisión y me dijeron que las palabras emocionadas con que relaté el acontecimiento quedarían grabadas como un modelo de profesionalidad en la radio, no podía creerlo; realmente no recordaba una sola palabra de cuanto dije". Él en realidad nunca se dio demasiada importancia, hablaba del periodismo como de un oficio que hay que desempeñar, eso sí, con la mayor de las responsabilidades y con toda la seriedad que eso implica. En esa misma entrevista describía las cualidades de un buen corresponsal: "Añade a las de un buen periodista, una adicional rapidez de redacción, capacidad así mismo para improvisar un comentario, que muchas veces no hay tiempo de escribir; preocupación constante por la actualidad para no perder el momento; sacrificio para aceptar la jornada de 24 horas, y una especie de sexto sentido, que permite al buen profesional estar atentto cuando lo imprevisto sucede. La avería del Apollo XIII ocurrió a las nueve de la noche. Yo me encontraba en Washington siguiendo a un ministro y Hermida estaba en Nueva York. Nos llamamos por teléfono, ambos nos habíamos enterado al tiempo de la noticia. La muerte de Nasser o la invasión de Checoslovaquia fueron noticias de sorpresa para el mundo, unos minutos después de producirse estábamos improvisando una crónica para RNE". En el verano de 1979 ampliaba esa respuesta a Tico Medina en la revista "TeleRadio" ampliando esa última característica necesaria en un buen cronista: "Sobre todo estar atento, estar atento siempre. Nosotros tenemos la obligación de que, aunque parezca que descansamos, de estar las 24 horas del día atentos, o sea que, aunque parezca que estamos descansando o sin hacer nada, lo que estamos es trabajando... Porque eso entraña el estar al pie del cañón, una auténtica responsabilidad. Mira, hay que saber cuándo ocurren las cosas en un país. Y si no se saben, no se es un buen profesional, aunque estés todo el día escribiendo a máquina". 


En 1970 obtuvo el Premio Nacional de Radio y TV por "la mejor labor informativa de actualidad nacional e internacional" y aquel mismo año es requerido por Prado del Rey para ayudar en la revolución de los Telediarios. Aquella brevísima etapa quiso romper el techo de lo noticiable (en palabras de Pedro Macía) y por eso recurrieron a alguien que estaba modernizando la información internacional desde la radio y también en la pequeña pantalla aunque de manera intermitente puesto que Hermida era el "titular" del puesto. Cirilo, además, se había empapado de la cultura periodística norteamericana, sabía que era necesario un cambio radical, no sólo en la libertad informativa, sino también en la forma de contar las cosas, agilizar aquellos anquilosados Telediarios. Se trajo a España aires de Walter Cronkite pero aquello fue un espejismo. En 1972 los jefes decidieron que aquello ya era demasiado y se cargaron todo el invento (incluido el enorme decorado lleno de locutores y pantallas explicativas) y le cargaron el marrón de dirigir los informativos a otro hombre rompedor, Alfredo Amestoy que, por cierto (y aunque esa sea otra historia) se encontró con el mismo inconveniente de "lo que se podía contar". 
   Precisamente el mayor problema estaba en una de las inquietudes de Rodríguez, contestar a la más importante de las seis W del periodismo (Qué, Quién, Cómo, Cuándo, Dónde y Por qué, que en inglés comienzan todas por W): "Yo creo que la más aguda es el WHY, el por qué, la razón muchas veces aparente de las cosas, el motivo que las origina, el proceso que las precede. Siempre ha sido para mí una obsesión el considerar los acontecimientos de nuestro tiempo, la búsqueda de su "por qué", el "why" norteamericano". ¿Por qué en España pasaban ciertas cosas? No, eso a principios de los 70 y en la tele no se podía responder. En 1975 ocuparía el cargo de redactor jefe de los informativos de RNE pero sería otra de esas estancias discontinuas en España.

Foto de Tico Medina para "TeleRadio"

Tras el desengaño por la impotencia de ejercer su trabajo con libertad volvió a Nueva York para seguir con sus crónicas. Trabajador incansable y entregado, había decidido no tener una vida privada que le distrajera de sus obligaciones laborales o que le enraizara demasiado con EE.UU. Un matrimonio le complicaría la decisión de volver a su patria, tal y como le confesó a Tico Medina en la entrevista que le concedió justo al saber que regresaba a España reclamado por RNE donde dirigiría el Servicio de Información Internacional. Él siempre quería hacer más: "A veces iba a España a decir: ¡oye, que trabajo poco, que quiero trabajar más! A veces he ido con esa queja, palabra que sí pero nadie se cree lo que digo. Una vez le dije a un director general, hace años, que no iba a protestar, me subió el sueldo, por cierto, sino a pedir más trabajo, que quería hacer más cosas por el mismo dinero. Iba a protestar, sí, pero de que no trabajaba, de que tenía tiempo libre de que, de acuerdo con los cánones de los EE.UU., yo rendía mucho menos de lo que podía pedir... cosa que al final, ha sido cierta. Lo cual no evita que acaso otra persona piense, considere, que he trabajado muchísimo pero esa ya es una cuestión más personal". En aquel momento se realizaban unas cinco crónicas diarias  dese Nueva York pero anteriormente la media era más alta: "Era cuando estábamos Hermida y yo, había días que llegábamos a las diez crónicas entre él y yo para la radio y la televisión. Pero eso se acabó. Por una parte porque en España hay muchos temas nacionales ahora, que digamos impiden meter un exceso de información internacional y, de otra parte, porque parece que España ha perdido interés por los temas más amplios. Creo yo que interesa, por ejemplo, saber más la opinión del secretario del PSOE de una ciudad cualquiera, de Soria por ejemplo, por decir un dato, opinando sobre si España debe estar en el Mercado Común Europeo mejor que en la OTAN que si, desde aquí, desde los EE.UU., desde Nueva York, opinamos sobre el tema de si la OPEP quiere subir o ha subido el precio del petróleo. La verdad es que siempre he pensado, esta es mi opinión personal, claro, que el corresponsal trabaja poco". 

Foto de Tico Medina para "TeleRadio"

"La RTVE ha hecho con nosotros una inversión fenomenal. Ha costado mucho dinero, muchos millones a la Casa el que estemos aquí. Yo le he costado mucho al medio. Por eso pienso que yo, a cambio de eso, puedo darles algo, mi experiencia, mucho de lo que aprendí aquí. Todo. Pienso que no debe ocurrirme lo que a aquel que, siendo comandante de artillería, le enviaron aquí para aprender de balística todo y se pasó no sé cuanto tiempo en Nueva York lanzando cohetes, gastando dinero, apretando botones, etc... Y cuando volvió a España le hicieron comandante del archivo de ex combatientes. Yo creo que tienen la obligación, ahora que vuelvo, de sacarme todo lo que sé, lo que he aprendido en esta magnífica escuela diaria, todo lo que puedan..." le decía a Medina y con ese espíritu de entrega regresó a Madrid pero esa nueva etapa duraría muy poco. El 21 de noviembre de 1980 fallecía de un paro cardíaco tras la complicación de un proceso gripal que se unía a una enfermedad respiratoria que arrastraba desde hacía años. Sus compañeros le preguntaban desde hacía tiempo por los pasillos cómo iba su salud, él respondía (según Ruiz de Infante en TeleRadio 1.198) siempre con una sonrisa que no podía faltar a su cita con la radio. Su saludo diario en "España a las 8" era ya un clásico y en esa época coordinaba la información internacional. El día de su muerte estaba preparándose cuando pidió a sus compañeros que le enviaran una ambulancia una hora antes del programa. 

   Esa profesionalidad llevada al límite deja traslucir su pasión por el periodismo. Su filosofía sigue vigente hoy en día y es el mejor consejo para cualquier periodista, becario o veterano en dificultades laborales:  "Nuestra profesión es suficientemente dura para que no necesite decirle a nadie: trabaja fuerte. Si diría: no os conforméis nunca con lo que sabéis. Lo de hoy quizá no sirva para mañana. El periodista necesita renovarse, alcanzar profundidad, belleza, rapidez y esto todos los días. Estar siempre dispuesto a romper los moldes ideales que podáis tener formados. Nunca penséis que os concederán tiempo para vuestro artículo, ayuda, audiencia y respuesta. Si tratáis los temas con profundidad os llamarán eruditos, si tratáis de que os entienda la masa os calificarán de frívolos, si estáis serios dirán que añadís sombra a la noticia, si dejáis una sonrisa siempre habrá gente que dirá: ¿de qué se reirá ese imbécil? Pero es así... y además, nos gusta el oficio". 

viernes, 22 de septiembre de 2017

"Yo, Claudio" en España


El 20 de septiembre de 1976 se estrenaba en la BBC "Yo, Claudio", una de sus series más internacionales y con la que reinventó el género de época. Después de esta adaptación de la novela homónima de Robert Graves y su continuación "Claudio, el dios, y su esposa Mesalina", nada volvió a ser lo mismo. Adiós a las fórmula iniciada con "La saga de los Forsyte" a finales de los 60 y de la que bebieron otros títulos como "Arriba y abajo" que exportaron esa Inglaterra victoriana y eduardiana que tanto gustaba fuera, especialmente en Estados Unidos. Si os gustó hace unos años "Roma" y ahora "Juego de tronos", antes Claudio y sus ambiciosos familiares conquistaron las pantallas de medio mundo con sus cuitas, asesinatos, tragedias y, sobre todo, las enrevesadas estrategias para llegar al poder del Imperio Romano.


Gracias a este dramático dirigido por Herbert Wise se abrió el abanico narrativo de la BBC, demostrando que no sólo sabía contar (y muy bien) su historia. La cadena pública destinó un amplio presupuesto para recrear las diferentes épocas por las que el pobre y tartamudo Claudio va sobreviviendo hasta convertirse en emperador de forma casual y sin que él lo buscara. La escenografía, el vestuario, el maquillaje... no se escatimaron medios para explicar su complicada vida y, además, se contó con la supervisión de especialistas en historia romana para que cada detalle fuera lo más cercano posible a la realidad. Uno de los protagonistas contaba, décadas después, que una de las batallas de los asesores era recordarles continuamente que debían comer con la izquierda porque la derecha se usaba para limpiarse ciertas partes. Los romanos sabían muy bien qué mano servía para cada cosa pero un inglés del siglo XX no lo tenían tan en cuenta.


A España la serie llegó con dos años de retraso, su primer capítulo se emitió el 22 de octubre de 1978 dentro del espacio "Grandes Relatos" por la Primera Cadena en torno a las 22.15 h después de las Noticias. Antes, el partido de fútbol entre el Athletic de Bilbao y el Barça retransmitido desde el Estadio San Mamés y narrado por Guillermo Fernández. "Fantástico" el ómnibus de Íñigo que había comenzado recientemente su andadura, había ocupado el resto de la tarde. Tras la serie británica, "625 líneas", "Últimas noticias" y "300 millones" (en torno a la medianoche). Curiosamente, a pesar del éxito del que venía precedida en buena parte de Europa y EE.UU. aquí la serie comenzó muy débilmente en el panel de aceptación de la audiencia, con una nota de 6,4 lo que la colocaba en la parte baja (muy baja) de la tabla. Su crecimiento fue constante hasta acabar en el 5º puesto de los más apreciados por el público en su último capítulo, con un 7,9, superado por la película de Primera Sesión del sábado ("La llamada de las tierras vírgenes") (4º lugar), "Informe Semanal" (3º), "625 líneas" (2º) y "Mundo Submarino" (1º), el documental del comandante Jacques Cousteau.


No tardó mucho en reponerse, en verano de 1980, regresó a la pantalla de TVE y la revista "TeleRadio" calificaba de "necesaria" esta repetición. El reparto liderado por Derek Jacobi se hizo famoso en todo el planeta y se confirmó la vieja teoría de que los británicos son los mejores actores del mundo. Conviene añadir que hubo un habitante de nuestro país que vio antes que nadie los episodios de "Yo, Claudio", incluso antes del estreno: Robert Graves, el autor de los libros originales. Londinense de nacimiento, se había trasladado a vivir a la localidad mallorquina de Deià, en plena Sierra Tramontana, en 1929 y ahí decidió quedarse el resto de su vida. La guerra civil española le obligó a dejar su paraíso en 1936 pero regresó una década más tarde para permanecer en ese rinconcito hasta su muerte en 1985. Pues bien, decía que él vio la serie antes que cualquier español y es que la BBC se trasladó a las Baleares con un equipo de reproducción (no se había popularizado todavía el uso del vídeo casero aquí) y las cintas para mostrar el trabajo de adaptación televisiva. Cuando por fin llegó a España en el 78, Graves se perdió el primer capítulo porque según le contó su mujer al periodista Damián Caubet en un reportaje de la revista "TeleRadio", se había acostado pronto aquel día. Tengamos en cuenta que el escritor tenía ya 83 años y su salud estaba bastante resentida, aún así se mostró feliz de la repercusión de su trabajo 44 años después de su publicación. "Yo, Claudio" sigue siendo considerada parte fundamental de la historia de la TV y, gracias a ella, miles de lectores se acercaron a la obra original. No está mal para una serie que cumple estos días 41 años. Felicidades.

lunes, 18 de septiembre de 2017

"Directo, Directo", cuando TVE quiso su propio "Madrid Directo"

Foto cedida por @ArchivoRTVE

Hoy vuelve a Telemadrid su programa más emblemático, "Madrid Directo" en una nueva etapa en la que se pretende recuperar el espíritu original pero que también incluye una parte importante de magazine. La semana pasada "España Directo", cumplió mil programas de su actual ciclo, el que inició Marta Solano y continuó Roberto Leal. Esto nos lleva a recordar al "padre" del programa de TVE o, quizás deberíamos ser justos y decir, la primera "adaptación" del formato madrileño. Y pongo entre comillas lo de adaptación porque "Directo, Directo" fue tachado en su momento de "copia descarada" y sin pagar derechos a Telemadrid. En realidad, "Madrid Directo" imitaba un viejo formato de las emisoras locales estadounidenses (con mucho acierto, eso sí, y con el tiempo creó su propia identidad) así que el Ente supuso que no debía pagar por algo que no era original. El caso es que en abril de 1994 se puso en antena a las 19 h en la Primera este programa dirigido por Paz Fernández-Xesta (veterana profesional con experiencia en "Informe Semanal" y que venía de dirigir "En primera") ayudada en la subdirección por Miguel Ángel García (actual corresponsal en Lisboa, antes en Berlín y que procedía del Centro Territorial de Castilla y León). Su primer presentador fue José Luis Delgado, que había sorprendido por su endiablado ritmo al hablar en el programa cultural "Rápido" de la 2 (¿recuerdan aquello de "RAP RAP Rápido") pero apenas se mantuvo dos meses al frente y el año siguiente sería condenado al ostracismo de la madrugada en las breves presentaciones de "Cine-Club". 

Almudena Ariza en el elegante decorado de "Directo, Directo". Foto cedida por @ArchivoRTVE

A Delgado le sustituiría Almudena Ariza que por entonces presentaba el Telediario Matinal con Enrique Peris. Ariza encajaba mejor con el espíritu que quería darle la directora a este espacio que pretendía informar desde la informalidad. El formato bebía claramente de "Madrid Directo" pero desde su gestación estaban claras las diferencias. Duraría casi dos horas y se centraría fundamentalmente en temas sociales, aquellos que, por cuestión de tiempo o prioridades, no llegaban a entrar en los Telediarios. Y serían los centros territoriales los que, principalmente, nutrirían de reportajes al programa aunque también había un pequeño equipo en Madrid al que se destinaban dos unidades móviles. Además, para personalizar aún más el asunto, se harían tres desconexiones para la información local. La idea estaba muy clara para el departamento comandado por María Antonia Iglesias: descentralizar la información y hacer una radiografía de la "España cotidiana". Todo pintaba bien, se partía de un formato que había sido el gran éxito del año anterior en Telemadrid, se contaba con la amplia red territorial de la Casa, tras el balbuceante inicio de Delgado se fichó a Ariza, que demostró no sólo credibilidad sino mucha cercanía y una gran naturalidad... entonces, ¿qué falló? 
   En primer lugar, a un burgalés le importa un pimiento lo que reivindican los vecinos de un pequeño pueblecito extremeño y al de Totana (Murcia) le daba absolutamente igual que hubiera una exposición en A Coruña. Hay que tener en cuenta que no se creó una redacción exclusiva para este programa y que la gran mayoría de los reportajes estaban elaborados por periodistas que pensaban que aquello era como el Telediario. Todo era muy serio, muy encorsetado. Fernández-Xesta no podía luchar contra la anquilosada estructura de la cadena pública así que el encargo se convirtió en regalo envenenado. Además, había muy pocas conexiones en directo así que el título prometía algo que, en realidad, no se daba. El programa no llegó a funcionar nunca y al poco tiempo se había reducido su duración drásticamente. Llegó al año siguiente pero desapareció sin hacer ruido. 
    A los pocos días de su comienzo, Inmaculada Galván desde el plató de "Madrid Directo" se quejó amargamente de que la competencia usara la misma fórmula y se atrevió pedir al espectador que comparara la calidad de ambos productos. En su momento parecía osada pero el tiempo le dio la razón. Aún así, "Directo, Directo" merece ser recordado por el más que loable intento de sacar provecho de los centros territoriales y de ofrecer noticias de todo el país y no sólo de las grandes capitales como, de hecho, sucedía en los Telediarios de la época. Además, permitió descubrir a la gran Almudena Ariza a un público poco madrugador (o noctámbulo si tenemos en cuenta que había debutado en el "Diario Noche" de Hermida). Ahora ya lo saben, antes de "España Directo" estuvo "Directo, Directo". 

viernes, 15 de septiembre de 2017

Los episodios


¿Cómo reaccionarían al saber que Jaime Chávarri, poco después de dirigir aquel desgarrador documental sobre los Panero llamado "El desencanto", se encargó de una serie infantil para TVE? ¿Qué dirían al saber que compartió la dirección con Fernando Méndez-Leite y Emilio Martínez Lázaro? Si los nombres les suenan pero no los ubican baste recordar que el primero fue el responsable de la magnífica adaptación de "La Regenta" protagonizada por Aitana Sánchez-Gijón y que el segundo tiene en su currículum películas como "Las 13 rosas", "El otro lado de la cama" y, sí, "Ocho apellidos vascos" y su secuela catalana. Este trío se alió para la serie "Los episodios" emitida dentro del contenedor diario "Un globo, dos globos, tres globos" los miércoles a las 19.30 h a partir del 14 de febrero de 1979.


Esta serie de 27 capítulos de unos 10-15 minutos de duración aproximada, se enmarcaba dentro del nuevo espíritu que reinaba en el departamento de programas infantiles de la Casa a finales de los setenta y en el que podemos incluir "Jueves Locos" y "La comparsa". "En todos ellos aparece una concepción renovadora de lo que deben ser estos espacios, con una mayor dosis de imaginación y sin asomo de paternalismo" decía la publicación oficial del Ente en la presentación de "Los episodios". Con guión de Pilar Mateos, se rodó íntegramente en exteriores en Cotos, Navacerrada y Talamanca del Jarama entre diciembre de 1977 y julio del año siguiente. Entre los actores que aparecían de forma ocasional encontramos a Carmen Maura, Enrique San Francisco, Walter Vidarte, Joaquín Hinojosa y Conchita Leza. Los protagonistas eran Queta Ariel como la tía Ermelinda, Lucía Vilches como la niña Pandora,  Gabriel Fariza como Zepo, un ogro bueno, y Francisco Merino como el malo de la historia, Don Bruno. 


En cuanto a los tres directores, provenían de la Escuela de Cine, donde se habían hecho amigos y como tales asumieron la confección de la serie. Cada uno realizó 9 capítulos pero "las decisiones se han tomado entre los tres. Nos hemos puesto de acuerdo en una serie de cuestiones para unificar criterios y, en definitiva, hemos procurado que la serie sea muy técnica y convencional en cuanto a realización" aseguraba Martínez Lázaro en la revista "TeleRadio". "No se parece a nada que yo haya visto en televisión. No se trata de un programa infantil corriente. Hay mucho diálogo y poca acción, lo cual es muy real, ya que a los niños actuales no les pasa nada especial, sino que hablan con la gente que tienen a su alrededor. La historia no es exagerada en ningún momento y todo tiene un gran aspecto de normalidad" abundaba el hoy exitoso cineasta. Por supuesto, como era habitual en la época, predominaba el didactismo aunque se intentara que el mensaje fuera tan comprensible como divertido. 
   No debe sorprendernos, en realidad, que tres autores tan interesantes probaran con un género tan complicado como el infantil. Durante años, ese departamento fue un auténtico campo de experimentación cuyo precedente más claro es "Cuentopos" dirigido nada menos que por Miguel Picazo ("La tía Tula") en 1974. 

martes, 12 de septiembre de 2017

Mariona Rebull / El viudo Rius

Araceli Baizán, Antonio Prieto, Jesús Puente (sí, con peluquín) y María José Alfonso

En la temporada 1976/77 se presentó ante la audiencia de TVE una de sus series más ambiciosas hasta el momento, "La saga de los Rius" que inauguró la sana costumbre de adaptar novelas históricas españolas en formato cine y en color, imitando el esquema británico que tan bien había funcionado en España bajo el título "Grandes relatos". Pero las novelas de Ignacio Agustí sobre esta familia ya habían sido adaptadas mucho antes por la tele, nada menos que en 1962. Por aquel entonces, sólo se habían publicado tres de las cinco novelas que formarían la obra "La ceniza fue árbol" y se adaptarían las dos primeras para esta versión televisiva: "Mariona Rebull" y "El viudo Rius". La primera ya había sido llevado al cine en 1947 por José Luis Sáenz de Heredia con una jovencísima Sara Montiel en el papel principal. 

María José Alfonso y Araceli Fernández Baizán en una escena del primer capítulo

María José Alfonso se haría cargo del rol que 15 años antes había interpretado la Montiel. El director y realizador Domingo Almendros declaraba a la revista TeleRadio unas semanas antes del estreno: "Estoy satisfecho de la elección porque es una auténtica actriz de televisión. Para entregarse por entero al papel dejará, mientras dure la serie, "Escala en HI-FI" y "Teatro de la Zarzuela". Me parece la Mariona ideal". El reparto se completaba con otros actores de postín habituales del estudio del Paseo de la Habana, Jesús Puente como Joaquín Rius, Antonio Prieto como Desiderio Rebull, el padre de Mariona, Araceli Fernández Baizán como su hermana Mercedes (la actriz moriría durante la emisión de la serie por un escape de gas) y en papeles más secundarios Joaquín Pamplona, Alfonso Gallardo y Manuel Soriano. 

María Antonieta Escrivá y Manuel Soriano

"Mariona Rebull" comenzó a emitirse el martes 23 de febrero de 1962 a las 22 h, antes de "Amigos del martes", y se mantuvo 25 semanas en la parrilla dentro del contenedor "Serie social" que antes había albergado títulos como "La paz empieza nunca", "Los cipreses creen en Dios", "Checas en Madrid", "Plaza del Castillo" (primera serie diaria de TVE de la que ya hemos hablado aquí) y "Los muertos no se cuentan". Enrique Domínguez Millán adaptó la historia de Agustí y Almendros estaría auxiliado en la realización en exteriores por José Lombardía para las escenas rodadas en Madrid y Gonzalo Martorell en Barcelona. Se utilizó la fórmula de combinar exteriores en cine con las secuencias de plató realizadas en directo. Como dato curioso, la iluminación estuvo a cargo de César Fraile, que ya había sido director de fotografía en películas tan conocidas como "Violetas imperiales" o "El pequeño ruiseñor". En mayo, la serie pasó a llamarse "El viudo Rius" tras la muerte de la protagonista de la primera parte. 

miércoles, 6 de septiembre de 2017

"Queremos saber" de Mercedes Milá antes de Antena 3


¿Recuerdan? Los chalecos de Mercedes Milá, el decorado rojo para crear un ambiente de polémica y no de sosiego, los debates acalorados, el público que podía intervenir en cualquier momento, Jesulín bajándose los pantalones para mostrar sus cicatrices y, por encima de todo, Francisco Umbral quejándose porque allí no se hablaba de su libro. Este podría ser un resumen (muy básico, eso sí) del primer programa que la periodista hizo para la tele privada, en este caso Antena 3, la que sería su casa hasta su sorprendente fichaje para presentar aquello tan novedoso de "Gran Hermano" en 2000. Quizás también recordéis que en 2002 abandonó el reality para volver a la cadena rival. ¿Cuál fue el motivo de su retorno? Pues nada menos que revitalizar aquel formato que había tenido tanto éxito en la temporada 1992/93 y con un breve añadido en el título pero "Queremos saber más" no funcionó y el resto ya es historia de la tele. 


Sin embargo, mucho antes, en 1980, Mercedes Milá ya había presentado otro programa muy distinto pero con idéntico nombre. No fue en la tele y además no estaba sola. Aquel "Queremos saber" se emitía en la Cadena SER, sí, era un espacio radiofónico. Y Milá compartía micrófono, atención, con Iñaki Gabilondo y Marisa Torrente. Cada martes a las 22.45 h "Cuarenta y cinco minutos en directo para aclarar y despejar esas cuestiones educativas y culturales que nos impiden a veces vivir nuestra vida como quisiéramos y que por falta de tiempo para pensarlas nos van dejando una inquietud" tal y como presumía el propio programa. Una editorial patrocinaba este tiempo de radio en el que se intentaba dar soluciones (o al menos ideas) a cuestiones como "Educar, ¿para qué?", "¿Cómo le educaron y cómo le hubiera gustado ser educado?", "¿Dónde irá el Guernica?" o "¿Qué es Andalucía?". 
   "Nos movemos en el mundo del conocimiento y la cultura pero sin plantearnos el asunto con gran barba e intelectualidad. No nos interesa la cultura que se proyecta en cenáculos de sabiduría, sino la que nos concierne a  todos de forma sencilla y abierta" explicaba Gabilondo a la revista "TeleRadio" en diciembre de 1980. Mercedes, por su parte, aseguraba: "No queremos caer tampoco en la especialización, los temas educativos, y no digamos los culturales, son abiertos, empiezan cuando nacemos y duran toda la vida. Además, contamos con la participación de oyentes de forma inmediata y en directo" algo que también haría después en su programa televisivo utilizando una fórmula inédita entonces, llevar siempre a las mismas personas que habían sido elegidas para que representaran distintas edades, estrato social e ideologías de la sociedad española.
   Habría que preguntar a la expresiva comunicadora si fue casualidad que eligiera el título de un viejo programa de la SER en el que había trabajado para iniciar su larga (y productiva) etapa en las cadenas privadas. 
   
   Esta es una excusa tan válida como cualquier otra para recordar aquel rifi-rafe Umbral vs. Milá:

viernes, 1 de septiembre de 2017

Adiós al Paseo de la Habana, adiós a la primera TVE


La tele está hecha de símbolos, de imágenes que se quedan en el recuerdo del espectador aunque ni siquiera se conserven en los archivos. Aquí todavía no tenemos un museo de la televisión donde se muestren esas pequeñas cosas que hacen el todo audiovisual y si algún día se plantea seriamente esa posibilidad sus responsables se van a encontrar con que tendrán poco que mostrar. En Reino Unido la primera sede de la BBC, Alexandra Palace, es visitable y allí se pueden encontrar viejas cámaras, un primitivo control de realización y la simulación de un vetusto decorado. En EE.UU. hicieron algo similar con el primer set del "Today Show" en su ubicación original y además el Smithsonian expone reliquias como el muñeco original del Howdy Doody o la cocina de Julia Child trasladada objeto por objeto desde su casa. Aquí eso no va a ser posible porque ayer comenzó el derribo del mítico chalé del Paseo de la Habana de Madrid desde donde comenzó a emitir TVE el 28 de octubre de 1956 y que se mantuvo como sede oficial hasta la inauguración de Prado del Rey el 18 de julio de 1964. 


El cronista televisivo Borja Terán es el único que se ha preocupado por informar de la noticia y nos lo ha mostrado con crudas imágenes de las grúas arañando el edificio de oficinas que se había agregado años más tarde porque, en realidad, nunca dejó de pertenecer a TVE. Hoy se procedía al derribo del plató. Poco quedaba de la traza original que nos mostraba el NO-DO para anunciar el inicio de las emisiones regulares de la tele patria. Al caserón se le habían ido añadiendo nuevas partes para hacerlo más práctico para sus nuevos usos. Cierto es que ya a principios de los 60 se alquilaba el Teatro del Fomento de las Artes o un estudio de Sevilla Films para hacer frente al incremento de horas de programación pero este histórico inmueble se mantenía como cuartel general. 


El estudio tenía apenas 250  pero el escueto equipo de pioneros no se arredraba ante las dificultades y utilizando métodos de lo más ingeniosos conseguían hacer el Telediario, un programa de variedades, una obra de teatro y un cultural en el mismo día. Allí se inventó el "decorado cebolla": diferentes capas que se iban retirando cada vez que finalizaba un programa para descubrir el panel correspondiente al espacio de turno. A pesar de las estrecheces, en aquel estudio se desarrollaron también escenas de películas como "Ha llegado un ángel" (con Marisol), "Historias de la tele" (con Concha Velasco y Tony Leblanc), "La gran familia" (con el llamamiento de búsqueda de Chencho) o "Maravilla" (con el dúo musical Carmen Morell-Pepe Blanco) que mostraban al público de las salas cómo funcionaba aquel invento modernísimo. 
   Sus trabajadores recordaban el espíritu de familia de aquel chalé y el olor a tortilla, inevitable porque al lado había un bar cuya "salida de humos" desembocaba casualmente en el bajo del edificio. Tico Medina confesó hace tiempo que tras una entrevista el genial actor británico Lawrence Olivier les felicitó efusivamente: "¡Enhorabuena! Hacen televisión en una caja de zapatos". 


La última vez que vimos el plató fue gracias a la periodista Marga Gallego que tuvo la fantástica idea de reunir allí a dos realizadores de la primera hornada, Fernando García de la Vega y Gustavo Pérez Puig, para recordar aquellos primeros tiempos en un reportaje de "Informe Semanal" sobre los 50 años de la cadena pública. El estudio estaba abandonado y el inmueble ya no se usaba. Más recientemente uno de los primeros presentadores del Telediario, Eduardo Sancho, se acercó hasta esa avenida para dar comienzo a la serie documental "Las caras de la noticia" de Canal +. Desgraciadamente no pudo entrar. 
   El primer hogar de TVE, nuestra tele, ya no existe como tampoco se conservan los Estudios Buñuel, derribados por una oscura operación inmobiliaria. El número 68 del Paseo de la Habana también se destinará a pisos de lujo en una cotizada zona madrileña tras salir a subasta pública hace un par de años. En la BBC, que también ha sufrido la misma ambición inmobilaria con su TV Centre (si bien en este caso se han conservado los platós que seguirán utilizándose), al menos lo despidieron con todos los honores: documentales, programas especiales y un concierto. Aquí esto se silencia... o al menos lo intentan. 

viernes, 18 de agosto de 2017

"Gnomos, Naranjitos y Mosqueperros", la historia de BRB Internacional


Con sólo cuatro series realizadas a lo largo de los ochenta se convirtió en la productora de referencia en la animación española. Hoy nombrar a Ruy, D’Artacán, Willy Fog o David el Gnomo significa rememorar una edad dorada para los espectadores infantiles de una TVE en estado de gracia. Quizás muchos recuerden que antes de las cabeceras de aquellas míticas producciones aparecía una bola del mundo surcada por unas ráfagas y después un logotipo, el de BRB Internacional. 37 años después de que viéramos ese nombre por primera vez en la pantalla se presenta un libro para explicarnos los comienzos de una pequeña empresa dedicada indirectamente a la animación y cómo consiguió alcanzar prestigio en toda Europa, "Gnomos, Naranjitos y Mosquerros. La vuelta al mundo en dibujos animados". Su autor, Juan José Zanoletty, es un experto en la materia, no sólo como estudioso sino también como profesional, responsable de Moviola Films ha dirigido cortos como “El Norte” (2014). Él reivindica en este volumen editado por Diábolo que BRB es mucho más que esos títulos tan conocidos y, tal como nos cuenta, todo comenzó de una forma transversal: “BRB Internacional surge en 1972, no como productora de animación, sino como agencia de merchandising, representando productoras europeas y norteamericanas, licencias de estudios como Hanna-Barbera o Warner Bros. Tres años después se convierten en distribuidores de series de dibujos animados y traen a España títulos como «Banner y Flappy», «El bosque de Talac» o «Tom Sawyer», producciones todas ellas de Nippon Animation. Y es en 1980 cuando la empresa decide convertirse en productora.”


Si tenemos en cuenta que el precedente inmediato de una serie realizada por una empresa española era el Quijote de Cruz Delgado, que tenía su propio equipo de animadores, quizás a muchos les sorprenda el método de trabajo de BRB, que no era el más habitual por entonces en nuestro país, subcontrataban a una empresa japonesa para realizar la animación:  “Aquí entramos en un debate peliagudo con detractores y gente a favor. En primer lugar tengo que contradecirte cuando aseguras que “su método de trabajo no es el más habitual”, desafortunadamente para el gran número de animadores que hay en nuestro país es un método extendido en la mal llamada “industria española” de animación, tanto ahora como entonces, e incluso extendido en otras industrias como la norteamericana, e incluso la japonesa. «Rugrats», «Star Wars: Ewoks», «El príncipe y Mendigo (de Walt Disney)», «El guardián de las palabras», «Ferngully», «Gargoyles» o «El Cid: La leyenda», por decir algunas producciones al azar que representen a varias industrias, y a épocas diferentes, han sido animadas fuera de su país. Algo habitual para estudios como Walt Disney, Filmation, Warner Bros, Hanna-Barbera, Amblin o Dreamworks entre tantos otros. La gente no se plantea dónde se animan los dibujos de Walt Disney, si lo hacen en España, China, Corea o Manila. Por ejemplo «Patoaventuras» se animaba en España, ¿este dato puede hacer que el espectador dude de que se trate de una serie de animación norteamericana producida por Walt Disney? o aún peor, ¿vamos a creer por eso que «Patoaventuras» es una serie española? ¿Sabías que capítulos de «Los Picapiedra» y «El oso Yogui» también se animaban en España (tal y como hemos comentado en este blog en varias ocasiones)? no por ellos son series españolas. Pues el mismo caso para Willy Fog o Ruy, son producciones españolas que contaban con animadores foráneos. No creo que el espectador pensara que se hacían en España, más bien el espectador pensaba que eran series japonesas, y luego se asombraban cuando descubrían que eran españolas. El método habitual más extendido, es enviar a animar tu película fuera de España, hoy día para abaratar costes, pero cuando lo hacía BRB a comienzo de los 80 era por la falta de un tejido industrial en España. Referente a si es ético o no hacerlo, considero que si se trata de una producción privada el productor puede hacer lo que le venga en gana  según sus intereses. Si es una producción con subvención el ministerio cuando dé estas ayudas podría indicar en sus bases la obligación de que el proceso de animación se haga  en España, y de esa forma crear y potenciar la industria, pero tal vez esta obligación iría en contraposición de los derechos de un productor, entramos ya en un tema legislativo que desconozco.”


El director de BRB, Claudio Biern Boyd, tenía muy claro que para sobrevivir había que asumir un modelo de negocio que ya existía en países como Estados Unidos o Reino Unido y que era, quizás, el único que podía hacer rentable la producción de dibujos animados para televisión. Eso sí, a pesar de que la animación se realizara fuera, el diseño de personajes, los guiones y la planificación se hacía aquí: “Lo que define la nacionalidad de una producción es el domicilio social de la empresa que produce la película o, irónicamente, el lugar donde  pagan los impuestos. Por tanto Willy Fog, Ruy, D’Artacan, etc. eran series producidas por una entidad domiciliada en España, y eso las convertía en producciones españolas, tal como indica el copyright de cada una de ellas. La nacionalidad del empleado –o en este caso del animador- no implica la nacionalidad del producto, de la misma forma que un cómic protagonizado por Batman, y dibujado por un español no implica que el cómic sea español. Efectivamente, salvo la animación, tanto la preproducción como la posproducción se hacían en España o con artistas y técnicos españoles. Las cuatro primeras series producidas por BRB Internacional fueron animadas por Nippon Animation. Es de suponer que el hecho de que la empresa española fuera licenciataria de la entidad japonesa debió ayudar bastante. BRB ya había distribuido series de Nippon en España, por tanto ya se conocían, y debió ser normal que los españoles pusieran su confianza en aquel estudio japonés y no en otro."


- ¿Por qué después de Willy Fogg se traslada la animación a un estudio de Taiwán?

Efectivamente, la trasladan a Wang Films Productions. Dos fueron las razones. La primera de todas por cuestiones económicas, el Yen había subido encareciendo los presupuestos y era necesario encontrar un lugar más económico. La segunda fue  que James Wang (responsable del estudio que lleva su apellido) daba la suficiente confianza, tenía una gran experiencia animando para producciones americanas, alguna de ellas fueron «El viento de los sauces» de Rankin/Bass, «Peanuts», «Star Warks: Ewoks» de Filmation, «The Pink Panther» (1993) de MGM, o «Pinky and the Brain» para Spielberg.

- BRB siempre ha cuidado mucho la selección de sus historias, generalmente se ha partido de clásicos de la literatura universal, ¿este ha sido uno de los factores clave para su éxito internacional?

Sus historias siempre beben de clásicos literarios u obras muy populares, que fueran universales. Huían de cualquier historia que pudiera ser local, tenían claro que debían conquistar mercados internacionales y no conformarse con el español. Y lograr historias capaces de conectar con espectadores de cualquier país era clave para el éxito. 

Precisamente, la exportación ha sido la otra clave para el éxito de BRB y Zanoletty nos confirma que sus series se han emitido en “Latinoamérica, Europa, Norteamérica e incluso lograron entrar en el casi inaccesible mercado japonés.”


Aunque el autor ha contado con la colaboración constante de la productora, sorprende que las declaraciones de su director, Claudio Biern Boyd, provengan de la hemeroteca. Zanoletty nos explica el método de trabajo elegido para este libro: 
“Cuando escribo tengo dos manías, la  primera es que sólo lo hago si tengo acceso a la fuente original o lo más cercano a la fuente original si a esta es imposible llegar. Y la segunda es alejarme de consultar cuatrocientos libros, luego resumirlos y a continuación  incluir al final del libro una bibliografía gigantesca demostrando mi erudición o todo lo que he tenido que estudiar para escribir el libro. Y con esto no digo que me parezca mal que se haga, ya que es parte de la labor de investigación. Todo comenzó con un artículo que iba a escribir para La Animación Escrita (https://www.tebeosfera.com/autores/zanoletty_aguilera_juan_jose.html), me entrevisté con Claudio Biern Boyd y le hice una extensa entrevista que grabé en audio, con el paso del tiempo el artículo se convirtió en dossier, el dossier en dos especiales y finalmente me di cuenta que tenía mejor cabida en formato libro. Luego durante varios meses fui enviando a BRB, mediante correo electrónico, cada una de las dudas que me iba surgiendo, y ellos a su vez me fueron respondiendo. También me enviaron algunas imágenes no publicadas  como los bocetos de los diseños de personajes de Willy Fog. Por tanto el contacto con la productora fue continuo durante meses. El incluir declaraciones procedentes de hemeroteca era porque me interesaba lo que Claudio y otros protagonistas dijeron en aquella época, y no lo que pudieran decir hoy día, que con la perspectiva del tiempo la visión es diferente. Si antes he comentado que intento alejarme de consultar otros libros, no hago lo mismo con la hemeroteca, las entrevistas si me interesa consultarlas, es decir, me quedo con lo que digan los propios protagonistas, creo que es preferible a lo que digan terceros, y por su puesto sin denostar a estos últimos.
   Ten en cuenta que el libro no trata sobre la historia de la productora BRB Internacional, no hablo de sus orígenes, ni de sus creadores, etc. El libro se centra en un estudio de las series en los que de una manera u otra ha intervenido BRB. Por ejemplo en un capítulo se analiza la serie «Mimu Iro Iro Yme No Tabi» (MIM, la serie divulgativa incluida en el concurso “Los sabios” en 1984) que no fue ni producida ni creada por BRB, pero que indirectamente estuvo relacionado con ella.”


De “Ruy, el pequeño Cid” (1980) a “Zipi y Zape” (2002) “Gnomos, Naranjitos y Mosqueperros” repasa concienzudamente la producción de BRB durante sus años decisivos. Este recorrido por producciones tan populares como “David el Gnomo”, “La vuelta al mundo de Willy Fog” (ambas con secuelas), “D’Artacán y los Mosqueperros”, “Fútbol en acción” (o sea, Naranjito) y “Sandokán” muestra la determinación de Biern Boyd y su equipo por dirigir series desde nuestro país pero pensando en todo el mundo. A día de hoy siguen produciendo aunque los adultos no nos enteremos pero esa es otra historia. 

martes, 15 de agosto de 2017

¿Qué ponen hoy? 15 de agosto de 1979


Es 15 de agosto de 1979, miércoles. Muchos terminan hoy sus vacaciones y otros las comienzan pero tanto unos como otros posiblemente disfruten de alguna fiesta en su pueblo o en el más cercano a su ciudad. Es la jornada con más celebraciones populares de todo el año así que hay donde elegir, eso nos hace suponer que en la tele encontraremos una programación especial, quizás alguna retransmisión o una gala festiva y refrescante pero... no. En aquel día de verano del final de una década convulsa TVE no hace grandes alardes en su parrilla. Se madruga un poco antes, eso sí, en una época en la que la programación matinal ni se contempla, el miércoles parece un domingo y a las 12 ya tenemos en antena la Santa Misa seguida de la retransmisión de un campeonato de atletismo. Se da descanso, eso sí, a los programas en directo y en vez de "Gente hoy" presentado por Mari Cruz Soriano se anuncia un informativo especial que, seguramente, sea una repetición. 
   La tarde se mantiene con el esquema habitual, un nuevo episodio del docu-show "Vivir cada día" dirigido por José Rodríguez Puértolas, el infantil "Un globo, dos globos, tres globos" con capítulo de la serie británica "Los cinco" basado en las famosas novelas de Enid Blyton y el ciclo dedicado a la directora y actriz Ana Mariscal dentro del contenedor "Cine Español". La única diferencia es que en vez de cortarse la programación a las 16h, se emite la película "Cuidado con el cowboy", de la famosa serie de comedias británicas "Carry on...".
   La noche al menos nos depara una nueva entrega de una de las ficciones más exitosas del momento, "Hombre rico, hombre pobre" tras la emisión de un concierto de la orquesta y coros de RTVE y hemos de aclarar que esto no es extraordinario, en aquella época la música clásica se podía ver en prime-time. En la Segunda Cadena, ningún cambio, informativos, culturales, deportivos y tertulias históricas acuden a su cita habitual aunque algunos han sido grabados previamente. Vamos, que el 15 de agosto en Prado del Rey y Miramar no era precisamente un festivo a lo grande. 

viernes, 11 de agosto de 2017

Luchando en la sombra, 1961


A principios de los 60, en torno a las 18.50h, los estudios del Paseo de la Habana se convertían en escenario para la aventura. Un equipo comandado tras las cámaras por Fernando García de la Vega y por el actor Paco Morán como protagonista de las historias hacía soñar a los espectadores más pequeños de la casa con adaptaciones de clásicos como "La isla del tesoro" o "Marco Polo" o con historias propias escritas ex profeso para la tele. Era una especie de compañía de repertorio, siempre los mismos pero con distintos personajes y ambientación. La audiencia infantil lo aceptaba y sabía que cada 2 ó 3 meses cambiarían su vestuario para convertirse en un tipo distinto al que se habían acostumbrado durante varias semanas. En noviembre de 1961 comenzaba una nueva serie que recibía el nombre de "Luchando en la sombra" y que aguantaría en pantalla hasta febrero del año siguiente cuando sería relevada por "El falso mendigo" (sospecho que una adaptación de "El príncipe y el mendigo").


Esta serie estaba protagonizada (¡cómo no!) por Francisco Morán en el papel de un abogado que había triunfado en sus años mozos como atleta, Alfredo Muñiz (más tarde reconocido realizador de dramáticos) como un periodista y Joaquín Pamplona de cirujano. García de la Vega y Carlos Muñiz escribían los guiones basándose ligeramente en las novelitas de "La sombra" y "Doc Savage", mitos del pulp norteamericano de los años 30/40, que también fueron editadas en España. 

           
La principal diferencia con aquellos personajes es que estos nunca se tomaban la justicia por su mano: "Para eso está la Policía, donde no pueda llegar ella llegarán estos tres hombres. No sólo harán justicia sin intervenir en la labor de la Policía sino que también ayudarán a la gente en sus problemas" aseguraba García de la Vega al periodista Martínez Redondo en la revista TeleRadio. De paso aclaraba el por qué de los llamativos (por no decir ridículos) uniformes que lucían en sus aventuras: "La idea es servir a la justicia luchando en la sombra. Viven una vida sencilla y corriente hasta que descubren el mal en alguna parte y comprenden que pueden eliminarlo con su actuación. Entonces utilizan unos trajes especiales que tienen unas posibilidades de defensa muy peculiares y que les permiten luchar sin que se conozca su verdadera identidad". 

              
Se anunciaba "amenidad y acción pero sin violencia", escaladas, persecuciones en automóvil, peleas e intriga... y ahora tengamos en cuenta que se realizaba en directo en una parte del exiguo plató del Paseo de la Habana mientras en otro lado esperaba ¿pacientemente? el Padre Urteaga para dar la charlita a los adolescentes en su programa "Sólo para mayores de 16 años". Quizás exageraban un poco al prometer tanto con tan pocos medios pero los espectadores sabían a qué atenerse e imagino que conociendo los límites no esperaban mucho más. Eso sí, me parece un poco cruel que la serie que precedía a "Luchando en la sombra" fuera el "Robin Hood" de la ITV protagonizado por Patrick Troughton (segundo Doctor Who), rodada en formato cinematográfico y con profusión de exteriores. La comparación era odiosa, claro, pero a los profesionales de TVE eso no les arredraba y semana tras semana durante varios años se empeñaron en realizar sus propias adaptaciones (muy libres, eso sí) de grandes hazañas universales. 

domingo, 6 de agosto de 2017

"En casa de Bárbara" o las recetas de una vedette


De las empinadas escaleras de un teatro de revista a una cocina hay un camino que se puede hacer difícil para unas y sencillísimo para otras. En el caso de Bárbara Rey, ese trecho fue corto y no le supuso grandes problemas. La otrora presentadora de "Pálmares" en 1976, musa de amor entre mujeres gracias a la película "Me siento extraña" protagonizada por Rocío Dúrcal (ambos productos, por cierto, dirigidos por Enrique Martí Maqueda), dio un giro a su carrera en 2000 que sorprendió al público: presentar un espacio de recetas en la televisión autonómica valenciana. Bárbara era una más de las múltiples figuras nacionales que poblaban los platós de Canal 9 que claramente incumplía uno de los estatutos básicos de las públicas regionales, proteger y divulgar la lengua propia de la zona. Allí eso no importaba mucho, eran los tiempos de "Tómbola", "La música es la pista" con Mar Flores (emitidos también en otras autonómicas al mismo tiempo), "Panorama de actualidad" con Julián Lago... hasta Quique Sánchez Flores presentaba un programa de fútbol, todos en castellano, por supuesto. La única que hizo el "esfuerzo" de aprender el valenciano fue la exazafata del "Un, dos, tres" María Abradelo que comandaba el programa infantil "Babalà Club" (no critiquemos su pronunciación). Por eso, nuestra diva del espectáculo no desentonaba en aquella programación basada en la acumulación de rostros conocidos y productos populares.
   Bárbara no ejercía de directora ni de guionista, ella se encargaba de lo suyo, darle vidilla a un programa que podía haber sido como otro cualquiera pero no lo fue. Las recetas estaban supervisadas por una escuela valenciana de cocina y a su lado tenía a un ayudante que respondía al nombre de David y que era un pinche experimentado. El muchacho también recorría pueblos de la comunidad en busca de historias curiosas sobre productos típicos o platos regionales. A veces incluso en esa parte también se colaba de una u otra forma la estrella de la revista, ejemplo memorable es el de la señora que hacía retratos en paella (lo juro) y elaboró uno de la gran vedette, abusando quizás del pimiento amarillo para representar su lustrosa melena. Por cierto, los reportajes sí eran en valenciano, quizás para cumplir la cuota mínima. 


La pregunta que muchos se harán es ¿pero por qué una actriz y cantante (ha lanzado discos al mercado y eso la convierte en cantante pese a quien le pese) para presentar un espacio culinario? No voy a entrar aquí en los rumores sobre un pago en especie por la cancelación de una entrevista en "Tómbola" en la que, supuestamente, iba a contar lo nunca contado. De lo que no tengo confirmación, no hablo. Lo cierto es que Bárbara es hija de reposteros y de pequeña ayudaba en el negocio familiar. Más adelante la cocina se convirtió en una de sus aficiones más importantes. Lo cierto es que la Rey sabía lo que hacía y en este momento he de citar a mi sabia madre que un día exclamó sorprendida al verla en acción: "Si esta mujer sabe bridar una codorniz como lo ha hecho ella, es que tiene mucha experiencia en los fogones". Su práctica en este programa de 2000 a 2005 seguramente le ayudó a ser ganadora del reality de Telecinco "Esta cocina es un infierno" aunque no evitó que discutiera agriamente con el chef Sergi Arola.
   "En casa de Bárbara" se emitía cada día sobre las 11.30 de la mañana, justo después del programa de otra estrella del show business patrio, Salomé (ganadora de Eurovisión 69). En unos 35 minutos se cocinaba un menú completo, el único programa de la época con primer plato, segundo y postre. Mucho se ha criticado posteriormente que no tenía audiencia y se mantenía por un cacareado chantaje a altas instituciones. Lo cierto es que en 2002 tenía un 6,8 de media de share y al año siguiente había subido al 7,3 doblando casi al programa que le precedía. La media de la cadena era de un 18, sí, pero gracias sobre todo al prime time, sus mañanas se alejaban mucho de ese dato. Otro aspecto muy criticado era su look, demasiado glamouroso para un programa de cocina. Conviene recordar que el único que usaba gorro y uniforme era (y sigue siendo) Karlos Arguiñano así que no debería sorprender que Bárbara, una diva en toda regla, no apareciera de trapillo. En cuanto a sus largas uñas de manicura ella solía recordar a sus amigas espectadoras que había que sumergirlas periódicamente en un vasito con agua y lejía para mantenerlas limpias y eliminar restos de comida (sic). 
   Ajeno a los problemas internos de Canal 9, reivindico este programa por su aire kistch, las recetas fáciles de reproducir en casa y, sobre todo, por el humor de Bárbara que se sentía mucho más libre que en su anterior programa, "Esto es espectáculo", y que se atrevía a reírse de sí misma y de la profesión con una gracia que a mí, en su momento, me sorprendía. 

martes, 25 de julio de 2017

Juanjo Cardenal, el primer concursante del "3x4"


Juanjo Cardenal, este nombre será completamente desconocido para muchos pero muy familiar para la cohorte de seguidores acérrimos del programa "Saber y ganar", el concurso más longevo de la historia de nuestra televisión y verdadero baluarte de la 2, líder de audiencia diario de la cadena desde hace lustros y con fuerza para seguir muchos años más en antena. Él es la voz del programa, esa que realiza las preguntas desde el anonimato aunque no es la primera vez que aparece también frente a las cámaras para celebrar algún aniversario, como en esta foto del décimoquinto. Nuestro protagonista de hoy es el de la izquierda, con su perpetua bufanda para proteger su más codiciado tesoro: la voz, esa que también nos acompañaba en "Si lo sé, no vengo", ¿recuerdan aquello de "Atención, pregunta"?


Con todos estos datos sería extraño que Cardenal fuera el primer concursante del programa "3x4" en su estreno el 11 de enero de 1988, sobre todo teniendo en cuenta que el director de aquel espacio era Sergi Schaaff que, a la sazón, lo había sido de "Si lo sé, no vengo" y más tarde lo sería del susodicho "Saber y ganar", ambos presentados por Jordi Hurtado. Si Juanjo hubiera ganado algo en el juego sonaría a chanchullo, a tongo, a trampa y eso no sería digno de Schaaff ni de Cardenal.


Pero el caso es que en el estreno del célebre "3x4" Julia Otero presentó a un tal Juanjo que quería conseguir una enciclopedia y estas imágenes demuestran que el señor del bigotón era, efectivamente, nuestro querido locutor y sabio entre los sabios. Por si hubiera alguna duda, la voz delata a Cardenal. ¿Acaso es posible que se hubiera amañado el concurso? No, en realidad todo era falso, nuestro admirado amigo no se llevó la enciclopedia y ni siquiera fue concursante, al menos concursante de verdad. Aquel día de enero Julia dio la bienvenida a la audiencia y para explicar mejor la dinámica del programa dio paso a varios fragmentos de la grabación del piloto en el que la estentórea voz de "Saber y ganar" accedió a participar de forma ficticia. En ningún momento se explica que Juanjo era aquel que declamaba "Atención, pregunta" en el programa de Jordi Hurtado y hoy ese primer día es una joyita del archivo: