domingo, 20 de febrero de 2022

La hora del lector

El interés de la tele de los ochenta por promover la lectura era más que evidente. Programas de todo tipo y público (incluido el infantil) trataron de divulgar el amor por la literatura fundamentalmente y por otro tipo de libros como los ensayos en menor medida. En abril de 1987 el, por entonces, popular y muy respetado periodista Luis Carandell fue cabeza de cartel de un experimento: "La hora del lector". Dirigido por Isaac Montero pretendía huir de la fórmula habitual de "experto recomendando títulos" para establecer un diálogo entre Carandell y un personaje famoso sobre un libro que ambos habían leído. En la primera emisión el invitado fue el cantante Miguel Ríos y se conversó sobre "Balada de Caín" de Manuel Vicent. María Dolores Pradera, Joaquín Sabina, Álvaro de Luna, Esperanza Roy, Adolfo Marsillach, Lucía Bosé y Victoria Vera formaron parte de la heterodoxa lista de este particular y exclusivo club de lectura. En octubre de ese año el veterano periodista, respetado por sus irónicas crónicas parlamentarias y que en esa misma época llegó a presentar un Telediario, fue sustituido por Olga Barrio, la conductora de la edición de medianoche del informativo de la pública. 

El espacio tenía una segunda parte, muy breve, apenas diez minutos, en la que el propio director informaba sobre las novedades editoriales con el asesoramiento de César Alonso de los Ríos, Rafael Conte y Luis Racionero. No podemos decir que fuera un programa de éxito pero tampoco estaba destinado a ello, aún así los programadores lo colocaron a una hora privilegiada, las 20.30 h de los martes (ocupando el hueco de otro divulgativo, en este caso económico, "Las cuentas claras"). Durante el segundo trimestre se emitía nada menos que tras la sitcom "Las chicas de oro" y justo antes del TD2. A partir del tercero otros divulgativos como "A la moda" o "La Farmacia del mar" ocuparon el lugar de las Golden Girls que se trasladaron a un horario mejor a los miércoles justo antes del noticiario. Carandell, uno de los pocos presentadores de cierta edad de los informativos de la época, unido en la pantalla a otras longevas profesionales, curioso. 

domingo, 6 de febrero de 2022

"Chicas en la ciudad", las "Mujeres solas" crecen

De izquierda a derecha: Alicia Hermida, Amparo Baró, Paula Martel e Ian Eory 

Primero fueron "Mujeres solas" y después se convirtieron en "Chicas en la ciudad". Jaime de Armiñán retrató en 1961 la vida cotidiana de cuatro muchachas recién llegadas a Madrid que convivían en una residencia femenina en la que, tal como contamos aquí la semana pasada, fue casi con toda seguridad la primera serie protagonizada sólo por féminas en TVE. Como la cosa tuvo cierta repercusión entre la audiencia (y sobre todo la crítica) tuvo su continuación en esta "Chicas de la ciudad" en la temporada  1961/62. Estamos ante una de las primeras secuelas de una serie de TVE, sino la primera, si bien es cierto que su creador tenía en su haber varias producciones que alargaban la vida de otras anteriores pero no de una manera tan clara como esta. 


Al final de "Mujeres solas" se habían producido varios cambios, al elenco inicial formado por Amparo Baró, Alicia Hermida, Elena María Tejeiro y Maite Blasco se habían unido Ian Eory y Paula Martel. En los últimos capítulos (a juzgar por los resúmenes de "TeleRadio" y la portada del número 185 correspondiente a julio de 1961 que podemos ver en la entrada anterior) Maite y Amparo ya no aparecían en la serie pero cuando se inicia su continuación, la Baró regresa y se va la Tejeiro. En el nº 199 de la citada revista el director y guionista explica que "estos nuevos programas se parecen bastante pero hay cambios de matiz. Paula, Coro, Esther y Erika no vivirán ya en una residencia. Son mayorcitas, todas están colocadas y han alquilado un piso. También han tomado una sirvienta que, por cierto, hará Laly Soldevila. La administración de esta vivienda con todos los problemas que plantea y las situaciones que pueden extraerse de sus profesiones ofrecen un campo ilimitado. Las novedades son más de forma que de fondo". En esa misma época el estajanovista Armiñán también era responsable de otra ficción semanal, "Un hombre cualquiera", sucesora disimulada de "El personaje y su mundo". Diría, sin temor a meter la pata, que el caso de Armiñán era único en esa época en TVE, con dos series al mismo tiempo en emisión. Desgraciadamente no se conserva ninguna de ellas porque hasta mediados de los sesenta no se normalizó la grabación y conservación de dramáticos para poder repetirlos en UHF o, puntualmente, en la Primera Cadena.