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domingo, 7 de marzo de 2021

Rock Hudson, la amenaza de atentado y la entrevista imposible con Àngel Casas

2 de octubre de 1984. En la discoteca Studio 54 de Barcelona todo está preparado para comenzar en directo el programa "Àngel Casas Show" de TV3, el espacio revelación de la primera época de la cadena autonómica catalana, una de las pioneras junto a ETB (País Vasco) y TVG (Galicia). Su combinación de famosos propios con astros de la pantalla de Hollywood, Francia o Italia mezclados con música, buena música, estaba consiguiendo que muchos espectadores se acercaran con curiosidad a un canal que había comenzado sus emisiones el 10 de septiembre de 1983. La gran estrella internacional de la velada era Rock Hudson. Justo un año después moría el astro de la pantalla.

"En aquel tiempo no se hablaba para nada de sida, todavía. Nos habían dicho que Hudson tenía un problema de corazón y que había sido visitado en París, de donde venía, y que, por tanto, procuráramos tratarlo con cierto mimo. Según pude contrastar mucho tiempo después, con su amante de los años postreros, Marc Christian, sí que Hudson venía de París pero no de vigilar su corazón, sino de visitarse en el Instituto Pasteur, donde le habían detectado con certeza el síndrome de inmunodeficiencia" contaba en 2008 el director y presentador del programa, Àngel Casas, en su libro "Memorias de otros" (Editorial Belacqua). 

En aquella época era habitual que cuando se traía un invitado en exclusiva (y no en promoción) se organizara una rueda de prensa para otros medios con el objetivo de promocionar el programa y rentabilizar la inversión que suponía pagar cachés, alojamiento, invitaciones a comer, etc. En este caso, el seguimiento al protagonista comenzó en el aeropuerto, algo que hoy sorprende pero que en esos tiempos era absolutamente normal. "Había un factor añadido a la normal expectación. La prensa española acababa de descubrir que R.H. era homosexual y, para más morbo, se sabía que había llegado a Barcelona del brazo de un nuevo amante (...) Así que el juego periodístico consistió en intentar cazarle con su nuevo chico. La conferencia de prensa fue muy tensa en ese sentido, casi toda dedicada a especular sobre su presunta homosexualidad. Hudson aguantaba y medio sonreía con profesionalidad aunque imagino que entre la confirmación de la enfermedad y el acoso periodístico lo que menos le apetecía era quedarse" cuenta Casas en el mismo libro. 

Aquella noche se unió otro elemento para hacer aún más difícil la situación que se avecinaba. Hudson estaba claramente incómodo en los momentos previos, antes de la emisión en riguroso directo, se encontraba cansado, había recibido una terrible noticia y se enfrentaba a una entrevista en un país extranjero, ¿qué más podía pasar? Una amenaza de bomba de los GRAPO. Han leído bien, el Grupo de Resistencia Antifascista Primero de Octubre (que pretendía instaurar una "república popular y federativa") anunció uno de sus actos terroristas así que se tuvo que desalojar la sala. Una vez comprobado que la amenaza no era real y que por allí no había explostivos se decidió grabar el programa y emitirlo la siguiente semana para no perder la exclusiva de la presencia del actor y todo el esfuerzo de producción invertido en el resto de contenidos... pero no se pudo comenzar la grabación hasta las dos de la madrugada.

"Obviamente, Rock Hudson estaba harto y sólo quería cumplir y marcharse. En mi vida había tenido un entrevistado más parco en palabras. Sí, no, no sé, puede ser... Intentaba yo hablarle, por ejemplo de las comedias que había protagonizado con Doris Day y (...) me respondía con escuetos monosílabos que me estaban llevando al borde del ataque de nervios. Era una conversación angustiosa pero había que sacarle algo. No puedes tener a R.H. enfrente y que se te vaya crudo. Yo no quería valerme del tema de la homosexualidad, para no reiterar en la tuerca que habían apretado mis colegas de la prensa pero la entrevista no marchaba así que, armándome de valor, le pregunté: 

- Para salir un sábado por la noche, a quién preferiría, ¿Bo Derek o Richard Gere?

- ¿Para ir al boxeo o para ir a bailar?

- No, no, para bailar.

- Richard Gere."

La respuesta la soltó entre risas el protagonista de "Gigante", "Pijama para dos", "No me mandes flores", "Escrito sobre el viento" o la serie "McMillan y esposa". Ver hoy la entrevista, y sin este contexto previo, resulta tremendamente embarazoso, catorce minutos de sufrimiento para entrevistado y entrevistador y, por ende, para el espectador. Generalmente, los invitados de Casas, en este programa o en los posteriores "Un día es un día" o "Tal cual", se entregaban a la causa, sabían qué se esperaba de ello y lo daban todo pero... ninguno estaba en la tesitura de Hudson aquella madrugada del 2 de octubre.  

Como TV3 no permite embeber este documento extraordinario, he aquí el enlace directo:

https://www.ccma.cat/tv3/alacarta/els-videos-darxiu-dels-dies-clau/angel-casas-entrevista-rock-hudson/coleccio/3410/4568051/

domingo, 17 de noviembre de 2019

Palabra de Bachs


El 16 de noviembre de 2014 fallecía con tan sólo 70 años Josep María Bachs, comunicador bien conocido en Cataluña y con un breve período de popularidad nacional gracias a (o por culpa de) la temporada 1993/94 del "Un, dos, tres". Su paso por el celebérrimo concurso fue agridulce tanto para él como para el propio director, Chicho Ibáñez Serrador, que a pesar de su reconocida mutua admiración y las ganas de ambos de trabajar juntos no se tradujo en una relación tan cómplice como se esperaba. Su etapa al frente del show fue de cambios y no todos funcionaron, además, llegó en pleno auge de las privadas y su audiencia fue bajando poco a poco (aunque hoy sus registros, por comparación, nos parecen altísimos). 

En una retransmisión en directo para TVE Catalunya. Foto @arxiusendra

En aquella época yo era un ingenuo adolescente que estudiaba en un instituto de Ponferrada y que formaba parte de la pequeña redacción de la revista del centro (que nunca llegó a editarse, por cierto). Propuse al director entrevistar a Bachs y no sé cómo lo convencí porque realmente no tenía nada que ver con los temas que, supuestamente, debíamos tratar en aquella imaginaria publicación. No recuerdo cómo conseguí su teléfono, posiblemente a través del teléfono de información de Telefónica que por aquel entonces era una mina, y tampoco tengo claro si en algún momento hablé con él o todo fue a través de su mujer Lola Cuadrado, también periodista. El caso es que aceptó, le envié las preguntas por correo postal (no había otra posibilidad) y me respondió al poco tiempo. Respuestas breves, concisas y, de vez en cuando, destilando esa ironía tan británica que fueron su sello. Hoy recupero esas palabras inéditas como homenaje a un profesional que no debemos olvidar. 

Presentando el informativo catalán con Aurora Claramunt, ex azafata del "Un, dos, tres". Foto @arxiusendra

En aquellos años noventa Internet era un concepto del que ni siquiera habíamos oído hablar y lo de ver cadenas autonómicas a través del satélite era impensable así que lo único que sabía de su carrera anterior era lo leído en alguna revista. Él mismo me aclaró que sus comienzos televisivos fueron "a través de TVE Cataluña, al principio de la década de los 70, mediante un programa llamado "Giravolt". Algo así como "Informe Semanal" pero en catalán y sobre temas de Cataluña y Baleares. Mi labor era la de presentador y guionista. Un trabajo puramente periodístico. Lo hice durante más de tres años." Sobre cómo había llegado allí fue tan humilde como sarcástico: "Simplemente me llamó el director del programa que es amigo mío, con lo cual se demuestra que es necesario tener buenos amigos. Pero me hizo trabajar duro, lo confieso."


En el circuito catalán de TVE hizo carrera en informativos, un ámbito muy alejado de aquel en el que triunfó en TV3 posteriormente. Fue reportero, presentador de los primeros noticiarios en catalán y de debates más o menos profundos. Su voz ya se había hecho popular en Barcelona gracias a sus locuras en Radio Juventud. Sus irreverentes programas en la emisora donde conoció a algunos de sus grandes amigos y compañeros, llegaron hasta donde la censura lo permitió. Si se le preguntaba en qué medio prefería trabajar respondía: "En la radio, sin duda, pero en televisión se cobra un mejor sueldo. Me siento un poco mercenario pero no me lo tengo en cuenta."

En el concurso "2/4 de Bachs" de TV3

Desde los 60 y hasta su ingreso en TVE a mediados de los setenta marcó tendencia en aquella radio taller pensada para crear cantera y que, en realidad, funcionaba como una emisora más y que era muy escuchada por las nuevas generaciones. Sus comienzos en la profesión fueron tan interesantes como opuestos: "En radio un programa llamado "Quisicosas", una especie de magazine con mucha coña, noticias, música y entrevistas. En televisión los reportajes que ya he mencionado. Eran la antítesis los unos de los otros, sin duda." La llegada de la tele autonómica a Cataluña cambió su carrera. De las noticias se pasó al entretenimiento. "Filiprim" fue el primer gran éxito de la cadena, un concurso con tantas secciones que al final era más un programa de humor que otra cosa. De ahí salió "La Parada", un spin off de lujo (más que nada por el título que enlazaba con su coletilla de despedida, "tanquem la paradeta") con entrevistas a grandes estrellas de Hollywood y colaboradores como Jaume Perich. Y más adelante, otros concursos con grandes toques de ironía como "2/4 de Bachs", "Dicciopinta" o "10 del 3". 


Cuando Chicho anunció que la pareja Jordi Estadella-Miriam Díaz-Aroca sería sustituida por Josep María Bachs la prensa de fuera de Cataluña se apresuró a buscar información sobre este comunicador totalmente desconocido en el territorio nacional. La sorpresa fue grande a pesar de que su nombre ya había sonado en 1991 como sucesor de Mayra. ¿Cómo lo vivió él? "Con una enorme satisfacción, ya me lo habían ofrecido unos años antes pero no interesó. Ahora me arrepiento de no haberlo aceptado en su momento puesto que la última etapa del "Un, dos, tres" ha sido más floja." El nuevo presentador formaba parte de la estrategia de cambio que Ibáñez Serrador quería implantar en el show, quizás aquella metamorfosis fue demasiado radical o no llegó en el momento oportuno, el caso es que el resultado fue irregular y no satisfizo a casi nadie de los implicados. Josep María me describió su etapa con causticidad: "Cualquier experiencia nueva es positiva... aunque duela."

Foto @ProintelTV

En cuanto a una posible vuelta, él lo tenía claro: "Volvería, lo que no es seguro es que deseen mi repetición. Hay que cambiar aunque sólo sean las caras." Pasarían diez años para que el "Un, dos, tres" regresara a la pantalla. Ni Bachs ni su amigo Estadella retornaron a su papel de anfitriones. Ambos, por cierto, eran amigos desde los tiempos de Radio Juventud y Jordi le había sustituido en "Filiprim", un espacio que seguía siendo un referente en la memoria de nuestro homenajeado: "En el programa en el que más he disfrutado ha sido "Filiprim" donde me divertí mucho y parece que la audiencia de Cataluña también. Lo importante es hacer algo en lo que uno disfrute y lo transmita a los demás." Me hubiera gustado ver juntos a los dos presentadores en el plató de Buñuel donde se grababa el espectáculo de la Ruperta en un especial aniversario del concurso. Ya ni siquiera existen aquellos estudios. 

Silvia Abascal en su papel de la sobrina poseída en el "Un, dos, tres". Foto @ProintelTV

El porqué del descenso de audiencia durante su etapa estaba claro para Bachs: "El público está cansado del humor grosero, basto e irrespetuoso pero no lo suficientemente maduro para aceptar un humor blanco e inteligente. Evidentemente no es mi hora. Estamos en un esperanzador intermedio. En Cataluña, afortunadamente, el público está más cerca de ese humor británico y sé que diciendo esto voy a molestar a alguien pero es la verdad, la audiencia en Cataluña ha sido superior a la del resto del Estado español."

Foto @ProintelTV

En aquellos años noventa triunfaban "¿Quién sabe dónde?" en la Primera y "Cita con la vida" en Antena 3, entre otros "realities", un término que hoy tiene otras connotaciones televisivas. ¿Estaba dispuesto a presentar algo similar? "Un programa de sucesos sí, un programa de vergüenzas y confesiones de barrio no." ¿Cuál sería su formato ideal? "Si me dejaran hacer un programa a mi manera sería un Telediario en tono de humor. Sería un buen ejercicio desengrasante intelectual. Pero ya tengo tres cadenas asustadas con el proyecto de modo que..."

Con su querido amigo Lázaro Escarceller con el que ya había trabajado en "Filiprim". Foto @ProintelTV

"La TV, evidentemente, está pasando un mal momento en España. Las televisiones públicas han perdido el norte y las privadas temen perder el norte de su cuenta de beneficios, de modo que en ambos casos el norte oscila a bandas entre la basura y la incorrección. Pero soy optimista y creo que algún día prime la calidad sobre la oportunidad. Lamentablemente yo ya no podré participar de esa serenidad. Soy un profesional del medio y me duele esta situación, odio la competitividad de la sociedad y de la televisión, no creo en esa jungla y odio a los domadores que se invisten como dioses del medio pero, de momento, no hay más remedio que doblegarse a sus latigazos de márketing. Pero se que algún dios vengativo, desde su Olimpo, nos lo pasará en bandeja antes de que finalice el siglo. Amén." 

Con la actriz Luisa Martín (a la derecha) en la eliminatoria del "Un, dos, tres". Foto @ProintelTV

Tras el "Un, dos, tres" no volvió a trabajar para toda España, TV3 le ofreció un nuevo contrato tras un par de años de castigo. "Si l'encerto, l'endevino", un concurso diario que tenía versiones en Canal 9, TVG y Telemadrid, fue otro éxito en su currículum al que le seguiría "A+a+". Después, la radio, su origen y su verdadero amor, primero en Catalunya Ràdio y luego en Ràdio 4 de RNE. Ya en la década de 2000 colaboró en RAC1 y aceptó la propuesta de su amigo Àngel Casas para presentar el matinal "Connexió Barcelona" en la televisión de la capital catalana BTV. 
   En aquella carta que le envié con la entrevista se incluía una pregunta más, ¿es tal como parece en la tele? Me respondió: "Soy irónico, mordaz, incisivo, amable, cortés pero nunca cínico. Sí, soy así." Palabra de Bachs. 

martes, 25 de junio de 2019

Hollywood en TV3


Hubo un tiempo en el que la discoteca Studio 54 en pleno Paralelo barcelonés primero y los estudios de TV3 (Televisió de Catalunya) en Sant Joan Despí después parecían una sucursal de la Metro Goldwyn Mayer o la Paramount. Antes de que Àngel Casas convirtiera un plató de Sant Just Desvern en el lugar donde se celebraba que "Un día es un día" en TVE, consiguió que grandes estrellas del cine, la música y el deporte se sentaran a su vera para contar aquello que siempre contaban de su vida pero también esas cosillas que sólo un periodista como él se atrevía a preguntar con una cierta inocencia no exenta de picardía (y sí, lo sé, es un oxímoron pero en este caso muy ajustado a la realidad). Efectivamente, años antes de que toda España disfrutara con este formato, los catalanes ya lo conocían muy bien.

Raymond Burr recordaba vívamente su estancia en Barcelona en los años 30

TV3 se había inaugurado en septiembre de 1983, todavía estaba en proceso de apuntalamiento cuando llegó "Àngel Casas Show", fue el 17 de enero del 84. La fórmula era tan sencilla como clásica en la tele: entrevistas y música, un talk-show en el que el espectador sabía que se iba a encontrar a los protagonistas de la noticia de la semana. La diferencia, y en esto sí que eran pioneros, es que no importaba el origen de los invitados, no había límite. Si el "Estudio Abierto" de Íñigo (y "Directísimo" después) se había caracterizado por llevar a grandes artistas al plató, Casas fue un paso más allá y junto a viejas estrellas de la pantalla sorprendía al espectador con la inefable Cicciolina que había conseguido un escaño en el Parlamento italiano, con el atleta Ben Johnson días después de batir un récord mundial (aunque después resultó ser un fraude) o a una de las múltiples novias despechadas de Julio Iglesias. Lo divino y lo banal se unían en un mismo espacio y sus conversaciones eran aderezadas con la mejor música del momento. 

Uderzo no es muy amigo de las entrevistas y menos en directo así que esta charla es una joya del archivo

La lista de invitados era tan amplia como heterogénea. En aquella época, el programa se podía permitir el lujo de iniciar la emisión anunciando la presencia de Albert Uderzo, el dibujante y co-creador de Astérix. Un día podían tener a George Benson interpretando su versión de "Beyond the Sea" y la semana siguiente llevar al creador de la famosa canción, un casi octogenario Charles Trenet que, cantando en directo y acompañado de dos pianos y contrabajo era capaz de emocionar al público presente con su continuo crescendo. Por supuesto Casas se cuidaba muy mucho de que hubiera un equilibrio entre los entrevistados, los internacionales se mezclaban sabiamente con los nacionales y, por supuesto, con los autonómicos en un sabio cocktail. No sólo había entrevistas individuales, de vez en cuando se mezclaban parejas con una premisa peregrina pero simpática o inesperada, un poco al estilo de lo que Julia Otero sublimaría años después en "Las cerezas". 

Ann-Margret y George Sidney reunidos en un plató de TV3

Memorable fue la reunión entre José Luis Perales y el sarcástico humorista gráfico Jaume Perich que había declarado públicamente su inquina al cantante en varias ocasiones. Frente a frente le echaba en cara que se había vuelto calvo y miope por su culpa porque todas aquellas desgracias coincidían con el inicio del éxito de Perales. Otros diálogos eran menos surrealistas, por ejemplo el encuentro entre el director George Sidney y una tímida Ann-Margret a la que había dirigido en dos ocasiones. Y es que la presencia de grandes luminarias del cine de cualquier época era el gran atractivo de este programa. Ya fuera porque acudían a un homenaje en algún punto de Europa, bien porque estaban de oferta en la lista de celebridades disponibles para acudir a televisiones de medio mundo o quizás porque al equipo de Àngel se le ocurría alguna excusa para invitarlos, todos tenían su interés. Eso sí, se huía de la promoción y eso permitía que el programa nunca estuviera supeditado a las necesidades publicitarias de las compañías cinematográficas. Gracias a eso no veíamos a los mismos actores en todos los programas de las (pocas) cadenas existentes en aquel momento durante una misma semana. Los guionistas y productores tenían una amplia red de "buscadores de estrellas" en Londres, París, Roma, Nueva York... ¿Que un programa de la tele italiana contrataba a algún actor de "Dallas" para un show? ¡Perfecto! Que se venga también a Barcelona donde le alojaremos en el Ritz. Con tal intrincada telaraña de contactos, este talk-show conseguía lo impensable. 

Mecano en pleno éxito interpretó varios temas en el programa 

Esa marabunta de personajes interesantes nos dejó momentazos irrepetibles, desde la coincidencia un mismo día de Robert Mitchum y Anthony Quinn pero con la negativa del primero a ver siquiera al segundo hasta la famosa caída de una por entonces célebre Charlene Tilton (Lucy en "Dallas") mientras cantaba. Entre medias, las declaraciones en un sospechoso estado de Eddie Constantine en horas bajas (asegurando que nunca había tenido problemas con un director pero que en ese momento los estaba teniendo con Aristarain con quien rodaba "Golpe de estado"), Raymond Burr promocionando la reposición de "Perry Mason" y anunciando que pronto llegarían nuevos capítulos, Joan Collins seduciendo al presentador (como siempre) o un displicente Rock Hudson que pocas semanas después saltaba a los tabloides por su enfermedad. Por supuesto, no podemos olvidar la parte musical: Joe Cocker y Nina Simone podían coincidir en los camerinos con Serrat, Núria Feliu, Hombres G o Mecano. 
   Cuatro años duró el show de Casas y tan bien funcionó que fue trasplantado, tal cual, a TVE, primero en su circuito catalán y después al nacional con el nombre ya mencionado de "Un día es un día". Os recomiendo que os paséis por el archivo de la web de TV3 para alucinar con este programa. 

lunes, 12 de noviembre de 2018

El día que Julia Otero vio su pasado... y su futuro


En este elegante decorado ideado por Juli Pérez-Catala se desarrollaba cada semana "Un tomb per la vida" en TV3 entre 1993 y 1994. Su creador y presentador, Joaquim María Puyal era un comunicador bien conocido por los catalanes desde que a mediados de los setenta se estrenara como el primero en narrar en catalán para la radio un partido del Barça. En este programa de la autonómica se ofrecía lo que prometía el título, un paseo por la vida de personas de la talla de Johan Cruyff, Terenci Moix o Vázquez Montalbán. 


A estas alturas de su carrera Puyal atesoraba ya unos cuantos éxitos televisivos frente a las cámaras desde su debut en 1977 en el "Vostè pregunta" de TVE Catalunya. A nivel nacional no alcanzaría el mismo éxito con su "Mano a mano" en el 81 o su efímero paso por el "Buenas noches" del que sólo copresentaría una emisión junto a Mercedes Milá. Su fichaje por TV3 en el 85 le reconcilió con su público y "Vostè jutja" o "La vida en un xip" sí convencieron a la audiencia. El espacio que hoy nos ocupa fue su (incompresible) despedida como presentador televisivo. 


En su segunda temporada recibió como invitada a una compañera que había triunfado en TVE y también en TV3, Julia Otero. En aquel momento estaba centrada en su programa vespertino en Onda Cero tras una intensa etapa televisiva que le había llevado desde sus inicios en "Una historia particular" en el circuito catalán de TVE en 1987 hasta su brutal acogida nacional con el "3x4" que le permitió abordar proyectos más personales como "La Luna" o "La Ronda". Aquel día Julia debió de tomar buena nota de lo que pasaba en el plató, de cómo Puyal la iba sorprendiendo al recordar su vida y su carrera.


No sólo rememoró su pasado, sin saberlo también estaba vislumbrando su futuro porque en la siguiente temporada volvió a los platós de TVE en Sant Cugat del Vallés para presentar la versión nacional de "Un tomb per la vida", "Un paseo por el tiempo". El propio Puyal ejercía de productor ejecutivo a través de su recién creada productora y Julia, además de conducir el repaso vital del invitado, era la editora. De este programa sólo se realizaron 14 entregas, las prometidas por el creador en su presentación, ni una más... ni una menos.