lunes, 8 de junio de 2026

"Telemímica", un éxito de la temporada 1957/58

Ángel de Echenique (en el centro frente al micrófono) leyendo las normas de "Telemímica" rodeado por los concursantes en diciembre de 1957.

Esta fotografía publicada en el número 52 de la revista "Tele Radio" (diciembre de 1957) es pura historia de nuestra televisión porque pertenece al primer concurso de éxito de TVE, "Telemímica". Durante años y dependiendo de la fuente que se consultara, se decía que este era el inicio del género en la pantalla patria pero hoy esa aseveración resulta exagerada o, como mínimo, incorrecta. Prácticamente desde el principio la tele incluyó pequeñas e inocentes competiciones, todas tenían algo en común: su modestia de medios y también de planteamiento y que se incluían dentro de otros grandes programas, es decir, eran secciones y no programas en sí. Parece claro que el primer concurso stricto sensu fue "X-0 da dinero" estrenado en julio de 1959, uno de los primerísimos programas de los recién estrenados entonces estudios de Miramar de Barcelona. Ya hemos explicado aquí por qué podemos darle ese título honorífico así que no me extenderé pero es justo recordar "Telemímica" por unas cuantas razones. Este modesto torneo televisado se estrenó en el programa "Festival Marconi" en 1957 pero más adelante se incluyó en "Hacia la fama", también patrocinado por Marconi y emitido los domingos a las 22.30 h. 

El escenario del Teatro del Ramiro de Maeztu durante la emisión de uno de los programas de Marconi que albergaba el concurso "Telemímica"

Pequeña pausa para contextualizar. El 28 de octubre de 1956 habían comenzado las emisiones regulares de TVE sólo en Madrid y alrededores. La temporada 1957-58 tenía como grandes programas estrella los patrocinados por marcas relacionadas con la propia televisión, en general fabricantes de monitores. Así se podía ver en una misma semana "Aeropuerto Telefunken", "La hora Philips" o el citado "Festival Marconi" que incorporaban el nombre del patrocinador en el título sin disimulo alguno. Eran "espacios de variedades" y aquel término tenía su sentido porque eran herederos directos del género teatral de las "Varietés". Cantantes, instrumentistas, cómicos, magos y malabaristas iban turnándose en el decorado en emisiones que, generalmente, no superaban la hora de duración. "Festival Marconi" no era distinto de sus compañeros de parrilla pero pasará a la historia por incorporar el juego de mímica que enseguida se convirtió en la sección más exitosa y por eso, cuando finalizó, pasó a otro programa esponsorizado por la misma marca. 

Ángel de Echenique a principios de los 60 con una azafata y dos de los muñecos de la tele de entonces

El formato no tenía mucho misterio y su propio título lo dejaba claro: varias parejas se enfrentaban entre sí para adivinar a través de gestos cuál era la palabra, el personaje, el título de la película o cualquier otro concepto que el presentador le había pasado en una tarjeta a uno de ellos. el que debía representarlo con su expresividad corporal. Algo a lo que hemos jugado todos, que no requiere ningún efecto especial, escenografía espectacular y que permite que el público en casa también juegue teniendo en cuenta que, por lo que sé, no se sobreimpresionaba la respuesta en la pantalla mientras transcurría el juego. El decorado de aquel programa era el mismo que el de otros de la misma temporada realizados en aquel Teatro cercano a la sede de la tele: un cortinón con un logo de TVE que ni siquiera era el oficial. El premio final era de 10.000 pesetazas, un pastizal para la época. El presentador era Ángel de Echenique, un maestro de ceremonias en toda regla que tan pronto daba la bienvenida con soltura a un artista internacional que imprimía el ritmo adecuado a un concursillo. Auténtica estrella de la radio de los 50 y 60, se especializó en ambos medios en programas de artistas noveles, lo que hoy conocemos como "talent show". De hecho, "Hacia la fama", lo era y "Telemímica" constiuía un pequeño respiro  entre las actuaciones. Es más, ni siquiera era el único concurso del programa puesto que, al menos durante algunas semanas, también se incluía "La cucaña".  

Echenique "saliéndose del cuadro" a finales de los 50 en uno de los programas realizados en el Teatro del Ramiro de Maeztu, ¿quiźas "Festival Marconi"?

Decía el crítico y cronista televisivo Baget Herms en su seminal "Historia de la Televisión": "Se trata de un concurso divertido e intrascendente que logra captar la atención de público por la simpatía que derrochan los concursantes y su presentador. Es un intento de hacer un concurso que se aparte de los cánones radiofónicos". Efectivamente, la mímica tenía su gracia si se veía, no era adecuada para la radio. El hecho de que Enrique de las Casas lo realizara fuera de las estrecheces del estudio del Paseo de la Habana y ante el público del Teatro del Instituto Ramiro de Maeztu era también importante para generar un ambiente propicio a la risa y al aplauso. Las dos parejas ganadoras estaban formadas por hermanos: María Luisa y Juan Antonio Salabert y Alfonso y José A. Pérez Martínez, tres de ellos estudiantes de Derecho y otro de Bachillerato y es que otro de los aciertos fue la selección de participantes, todos muy jóvenes y, por tanto, poco propensos al miedo al ridículo de sus mayores. Prueba del éxito de "Telemímica" es que se situó en el puesto nº 5 de un sondeo entre los espectadores puntuando de 0 a 10 los programas. Un 8,6 consiguió este concurso por encima de espacios mucho más ambiciosos como las zarzuelas del "Teatro Apolo" o la serie de producción propia "Oliverio Twist" y también de otro concurso de lque no tengo más datos que el título, "Juguemos". En el primer puesto, para que conste, quedó aquella temporada "La hora Philips". "Telemímica" finalizó a principios de 1958 (quizás en febrero) a pesar de haber conseguido bastante relevancia entre la escasa audiencia de aquellos años (apenas unos cientos de miles de espectadores. Por eso es justo rescatarlo del olvido. 

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