lunes, 17 de septiembre de 2018

Danzas de España


Situaos mentalmente, principios de 1966, lunes por la noche, enciendes la tele y te aparece un sonriente (y ubicuo) Jesús Álvarez presentando un nuevo programa. El nombre ya nos ofrece una idea bastante clara de lo que nos ofrecerá: "Danzas de España" y, efectivamente, daba lo que prometía, un espectáculo semanal en el que participaban agrupaciones folklóricas de todo el país para mostrar bailes típicos de sus tierras. En este caso el verbo "participar" es fundamental porque el espacio era un concurso. 


Treinta grupos regionales competirían durante varios meses en directo y ante las cámaras de los estudios de Prado del Rey para demostrar que su danza merecía el primer premio de 75.000 pesetas, poco más de 450 euros que visto hoy parece poco pero si lo contextualizamos la cosa pinta de otra manera, según el BOE el salario mínimo interprofesional para mayores de 18 años debía ser de 2.500 pesetas al mes. Calculad ahora lo que suponía ese cantidad o la de 50.000 para el segundo y 25.000 para el tercer clasificado. Aunque ese dinerín se destinara a un grupo daba para remozar convenientemente el local social del pueblo o para renovar al completo el vestuario. 


Pero aquí lo que contaba no era eso, sino la excelente plataforma que suponía la tele para dar a conocer la Muiñeira de Aranga, la Reja Granadina, el Ball dels Bastons , el Zángano, la Mascarada Souletina o las Seguidillas Goyescas por citar sólo unos cuantos de los bailes que entraron en competición. Cada semana cinco formaciones folklóricas concursaban y los que superaban esa primera semana acudían una segunda vez para unos cuartos de final. Precisamente la crítica de la época terminó cansándose de las eternas semifinales que hicieron que la emoción se fuera diluyendo poco a poco. Tengamos en cuenta además que este programa sucedía a "La unión hace la fuerza", un juego entre provincias que había sido un exitazo de aúpa en las dos temporadas anteriores pero que contaba con muchos más medios y un formato más emocionante. No en vano "Danzas de España" se improvisó sobre la marcha para intentar mantener la enorme audiencia que había congregado su predecesor.  


¿Y cómo se seleccionó a los participantes? Fue Maruja Sampelayo, regidora central de Cultura de la Sección Femenina, la que se encargó de la tarea de "traer las danzas más significativas de cada provincia y las de más belleza. Todas las provincias están trabajando con interés, con apasionamiento y bien está que haya apasionamiento por estas cosas" aseguraba a la revista "TeleRadio". Esa misma publicación, órgano oficial de TVE, explicaba los criterios de valoración: "Se tiene en cuenta la autenticidad de la misma danza, luego la ejecución por parte de quienes la interpretan, más tarde el acompañamiento musical, le toca luego a la forma del baile y, por fin, a la coreografía, bien entendido que este último criterio va siempre referido a lo popular, meta última y primera de los desvelos de la Sección Femenina en cuestión de coros y danzas y no a nada que pueda recordar la coreografía del ballet comercial." 



Jesús Álvarez, pionero de la Casa y primer todoterreno de la televisión demostró una vez más su seguridad en un plató para defender un formato que se iba pergeñando semana a semana. El jurado tenía dos figuras fijas: Antonio Ramírez Ángel, que ejercía de secretario permanente, profesor de armonía del Conservatorio madrileño y jefe de coordinación de RNE y Manuel García Matos, catedrático del folklore del mismo Conservatorio. Esos expertos eran auxiliados por famosos como la bailora Lucero Tena, el cantante Luisillo, el compositor Salvador Ruiz de Luna o el realizador especializado en musicales José María Quero. 
  "Danzas de España" tuvo bastante éxito aunque no consiguió alcanzar el nivel de popularidad del programa al que sustituía y no se renovó para una segunda temporada. Al menos sirvió para que los andaluces vieran a través de las cámaras danzas de Galicia y que los cántabros se sorprendieran con bailes murcianos. Además propició un hecho curioso para la pequeña historia de la tele, la única portada que la popular revista "TP" dedicó al maestro Álvarez. 

Fotografías de Bariego para TeleRadio. Portada de TP cedida por @ColeccionTV

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