domingo, 2 de febrero de 2020

Los rombos


Hubo un tiempo en el que unos simples rombos sobreimpresionados en la pantalla suponían quedarse sin ver una peli o una serie. Si entre los 60 y los 80 eras un crío sabrás de lo que hablo porque la dichosa figura geométrica nos traía de cabeza. De poco servía que intentaras tapar como quien no quiere la cosa la parte superior derecha del televisor al comienzo del programa en cuestión, tus padres se las sabían todas y esa era la excusa perfecta para mandarte a la cama antes de lo previsto. Los rombos fueron el primer sistema de clasificación de los contenidos según su adecuación a unas edades u otras. La cosa comenzó oficialmente el 1 de mayo de 1963. Durante varias semanas las locutoras de la Casa aparecían explicando para qué servían esos rombos blancos y este anuncio se insertó en la revista oficial de TVE para que no quedara ninguna duda. Un rombo: autorizado solamente para mayores de 14 años, dos para mayores de edad. 


Este invento era la traslación del código de regulación que imperaba en las salas de cine. Aunque ya estaba vigente en tiempos de Primo de Rivera, durante el Franquismo se endureció y llegó a límites absurdos y contradictorios. Que ese surrealismo censor llegara también a la televisión era cuestión de tiempo, si no se había aplicado desde su inauguración oficial en 1956 se debía simplemente a que su difusión era limitadísima y porque nadie en el Gobierno sospechaba que llegara a convertirse en un medio de comunicación tan popular. 


¿Qué criterio se seguía para decidir qué era apto? Interesante pregunta a la que soy incapaz de responder. Oficialmente se trataba de "proteger" a las mentes inocentes de contenidos que podrían ser perjudiciales para su sensibilidad, eso incluía escenas de violencia, terror o conceptos relacionados con los pecados capitales, es decir, que si en un dramático un personaje justificaba su envidia al vecino o se trataba con humor la gula, rombo al canto. ¿Uno o dos? Pues eso dependía del censor de turno que podía ser más o menos comprensivo o aperturista (de estos últimos no creo que hubiera muchos). 


Las revistas de la época también incluían la clasificación por rombos en las páginas de programación, quizás para aquellos padres que quisieran planificar de antemano qué series podrían ver en familia. Para que os hagáis una idea del principio (bastante incoherente) que primaba a mediados de los sesenta: un western popularísimo en 1967, "El Virginiano" (uno de los favoritos de la chavalada, por cierto), tenía un rombo. "Los intocables" (serie producida por Lucille Ball y su marido sobre las andanzas de Eliot Ness y sus agentes durante la época de la Ley Seca), dos rombazos. "El agente Burke", típica producción estadounidense sobre un detective de incógnito, otros dos. En cambio, la mucho más divertida "El agente de CIPOL" (pero quizás más violenta), sólo uno. 


Ya en 1966, tres años después del comienzo de esta normativa, el genial Álvaro de Laiglesia (fundador del semanario satírico "La Codorniz") creó la serie "El tercer rombo" en la que se ironizaba sobre las odiadas figuritas, casi otro personaje popular de la tele como "la mosca" o "el chal" que cubría los pechámenes turgentes de artistas extranjeras. Por supuesto no había nada en esa comedia semanal que justificara la aparición de un rombo más, el sarcasmo de sus guiones tocaba el techo que permitía la férrea censura. Además, se emitía poco antes de la medianoche y TVE ya había dejado claro desde el primer momento que a partir de las 23 h no se veía obligada a insertar las señales de autorización porque "desde esa hora se supone que sólo las personas mayores permanecen ante la pantalla". Ese horario restringido fue cambiando con los tiempos y en la década siguiente los rombitos aparecían más tarde. 


En los setenta no se ablandó la cosa, ficciones que acaparaban los primeros puestos en las listas de preferencia de los espectadores como "Kojak" (el detective de los chupa-chups) era apto únicamente para mayores de edad. Incluso series de producción propia podían ser castigadas con los rombos. Caso curioso el de la adaptación de "Los misterios de París" para el espacio "Novela" en 1976. Se emitía a las 20.30 h, justo antes del Telediario y sólo la podían ver los de 18 en adelante. Quizás porque algunas escenas transcurrían en los bajos fondos y aparecía alguna prostituta...
   La regulación por edades se mantuvo hasta 1984, si bien es cierto que desde hacía algunos años (no demasiados) se aplicaba con menor frecuencia y fundamentalmente para películas en las que hubiera algún contenido erótico, temas que pudieran ser considerados controvertidos o violencia extrema. Sin embargo, hubo ciertas emisiones que llevaron a pensar que quizás lo de los rombos no había sido algo tan malo. Por ejemplo, en septiembre de 1992 se pudo ver a las 16 h una película protagonizada por Ursula Andress de título clarificador, "La montaña del Dios Caníbal" (1978). Evidentemente no era un film adecuado para la infancia y las críticas llovieron al Ente. A mediados de los 90 comenzaron a probarse nuevas fórmulas de clasificación hasta la que tenemos hoy en día. Otro asunto es que se respeten los horarios protegidos pero esa es otra historia...

1 comentario:

  1. Francisco Jose Cabrera Quintero6 de febrero de 2020, 13:44

    Antes Alejandro era demasiado , ahora porque se deja emitir cualquier barbaridad a cualquier hora , Saludos.

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