miércoles, 1 de febrero de 2017

Ángel de Echenique, el primer hombre-concurso

Foto cedida por @ArchivoRTVE

Entre las brumas del pasado televisivo, ése de nuestros pioneros más pretéritos, rescatamos hoy la figura de un presentador que alcanzó enorme popularidad gracias a la radio, medio en el que permanecería hasta su muerte, pero que ayudó a cimentar las bases del entretenimiento en nuestra tele, Ángel de Echenique. Él fue nuestro primero hombre-concurso, a él le cabe el honor de inagurar el género con "Tele-mímica", el primer juego semanal de TVE (más allá de concursitos puntuales y sin título o escenario propios). Incluido en el macro-programa "Festival Marconi", fue el primero concebido específicamente para ser desarrollado ante las cámaras y no era una mera adaptación de las competiciones radiofónicas. Su nombre lo dejaba bien claro, dos equipos se enfrentaban entre sí para conseguir el mayor número de respuestas posibles utilizando la mímica y la complicidad con el compañero. Nada menos que 10.000 pesetas de la España de 1958 era el premio final. Aquel concurso consiguió el 5º puesto en el primer panel de aceptación entre los espectadores realizado en la televisión del país, por encima de otros con mucho más presupuesto como "Teatro Apolo", la novela "Oliverio Twist" u otro concurso más ambicioso "¿Jugamos?". La simpatía de don Ángel fue la clave.  


Dando la alternativa a Isabel Bauzá, que después sería una afamada presentadora en TVE
Y es que este caballero de eterna sonrisa ya conocía muy bien los entresijos de la comunicación porque fue uno de los pioneros de la edad de oro de la radio española. Siguiendo la senda marcada por Bobby Deglané, Echenique supo dar a los oyentes aquello que pedían: escapismo. En los 40-50 fue una de las estrellas más fulgurantes del medio con programas como "Rueda la bola" (cuatro décadas en antena). Fue el primero en conducir un espacio patrocinado en RNE, "Climator", para el que traía semanalmente desde París a Bernard Hilda y toda su orquesta. De allí pasó a la poderosa Radio Madrid (Cadena SER) con "Desfile de Variedades" cara al público desde el cine Proyecciones. Más adelante, "Música para todos" donde dio la primera oportunidad a artistas que después adquirieron gran fama como Nati Mistral y todo eso compaginado con los infantiles, género en el que había comenzado con el personaje de "Esparadrapito" junto a los popularísimos entonces Pototo y Boliche. Se ganó entre la chavalada el apodo del "Tío Cheni". Dejó la SER para inaugurar Radio Intercontinental, en la que seguiría trabajando hasta el final. El micrófono fue su primer amor y al que dedicó prácticamente toda su trayectoria, aunque había comenzado como maestro de escuela y había estudiado Filosofía: "He tenido el placer de ser el primero que ha sacado la radio a la calle. Utilicé el teléfono... toda una serie de cosas hechas en esa época bonita en la que los de la radio teníamos entusiasmo y afición que aún sobreviven en muchos profesionales. La contrapartida está en una cosa que devora las iniciativas en todas las profesiones y en todo. Es cuando surge esa señora gorda y repelente que se llama "Doña Burocracia". ¡Lo estropea todo! Tal vez ahora todo sea más perfecto, más aprovechable, más susceptible de sacarle más jugo pero pierde esa esponteaneidad, ese espíritu necesario. Vamos, es el play-back de la vida moderna. La radio se ha burocratizado. Lógicamente, un minuto vale mucho dinero y todo tiene que llevar un ritmo" se quejaba, no sin razón, ante el periodista Antonio D. Olano en enero de 1976 en la revista "TeleRadio".

Junto a Blanca Álvarez (en el centro) y una concursante en "Hacia la fama". Foto cedida por @ArchivoRTVE

Si bien la radio fue ese amor estable, la televisión fue un romance que duró algo más que un verano para Echenique. Pionero de los concursos de noveles, consiguió no sólo éxito entre la audiencia sino también reconocimiento de la crítica: "Yo soy uno de los fundadores de la TV en España. El primer premio internacional que obtuvo TVE lo gané yo en Roma, en la RAI. Y se llamaba "El primer aplauso", un programa patrocinado por Marconi que duraba una hora. Nosotros ganamos el concurso, trasladando todo el equipo a la RAI, luchando contra todas las televisiones del mundo" decía en la citada entrevista. Reincidió en el género en "Hacia la fama" junto a Blanquita Álvarez (en la foto superior) y en 1960 presentó "La subasta" desde el Paseo de la Habana. En aquel entonces daba las claves de su forma de entender la comunicación: "Estamos atravesando un momento crítico, tanto en la radio como en la televisión. En la actualidad, sin duda por el gran ritmo de vida que tenemos que soportar, el espectador o el oyente no puede aguantar gritos y presentaciones altisonantes y sí, en cambio, acepta con verdadero agrado a la personas que logran hablarle con naturalidad y sencillez, puesto que al hacerlo le ayuda a conseguir esa tranquilidad e intimidad de la vida del hogar, tan necesaria en nuestros días" (TeleRadio nº 150, noviembre de 1960).

Ángel de Echenique en Radio Intercontinental en 1976

Poco a poco las colaboraciones de Echenique se fueron espaciando y de ser una de las estrellas del medio durante su primer lustro, pasó a ser una sombra del pasado. "Entonces no cobrábamos un duro por hacer televisión. Se nos decía que más adelante obtendríamos compensaciones. ¡Algún día! ¡Cumplieron su palabra de darnos puestos preferentes! A todos los que hicimos la televisión nos echaron a la calle. No hice nada por volver porque llevando un montón de años de profesionalidad, creo que son ellos los que tienen que acordarse de uno, sin que uno mendigue nada a nadie" se quejaba en 1976.
   El tío Cheni fue reconocido en 1994, un año antes de morir, con la Antena de Oro. En 1957 había conseguido el Ondas como mejor locutor gracias a su trabajo en Radio Intercontinental, cadena en la que continuó trabajando hasta su fallecimiento. Su último programa fue "Feliz fin de semana" junto a su mujer, la también locutora María Teresa Vico.

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