lunes, 13 de febrero de 2017

La huella del crimen


"La historia de un país es también la historia de sus crímenes, de aquellos crímenes que dejaron huella" afirmaba rotundamente la imponente voz de Claudio Rodríguez al comienzo de cada capítulo de "La huella del crimen" sobre un fondo negro como un pozo del que poco a poco emergía una huella dactilar ensangrentada. Es curioso que fuera la voz de Willy Fog la que anunciara lo que se nos venía encima el 12 de abril de 1985 tras la emisión del "Un, dos, tres" en la primera cadena. Pasadas las 23 h se abría un tiempo de recuerdos, de malos recuerdos, esos que habían marcado las páginas de sucesos de periódicos como "ABC" a finales del siglo XIX y principios del XX y propiciado la aparición de un diario sensacionalista como "El caso" a mediados de los 50, los asesinatos más sangrientos de la España reciente, aquellos que incluso habían generado coplillas. 

Victoria Abril y José Cerro en "El crimen del capitán Sánchez" dirigido por Vicente Aranda 

El productor, director y guionista Pedro Costa ponía en marcha este proyecto en 1982, aprovechando la victoria del PSOE en las elecciones generales y la entrada de Calviño en la dirección del Ente televisivo. Costa, que había estudiado Dirección en la Escuela Oficial de Cinematografía, se había bregado en el tema de lo sanguinolento en la redacción de "El Caso" a finales de los sesenta y en la revista "Interviú" desde su creación en 1977. Al presentar la idea de esta serie se había asegurado la firma de varios cineastas reconocidos como J.A. Bardem, Vicente Aranda, Ricardo Franco, Angelino Fons y Pedro Olea, que inauguró la serie con "El caso de las envenenadas de Valencia" protagonizada por una descarnada Terele Pávez que regresaba así a la actuación tras uno de sus parones voluntarios. El propio Costa se reservó para sí mismo "El caso del procurador enamorado" con Carlos Larrañaga y Ana Marzoa en los papeles principales aunque la visión global de la serie está impregnada de su espíritu y no sólo porque ejerciera de férreo productor. 

Sancho Gracia como Jarabo

Y es que para Pedro Costa éste era mucho más que un proyecto televisivo, era SU proyecto. Por eso supo lidiar con todos los problemas que surgieron durante el rodaje con mucho entusiasmo. Para empezar, el presupuesto era demasiado bajo para un producto de estas características, poco más de un millón de euros. Para evitar una mala ambientación o tener que prescindir del extraordinario elenco de actores previsto, por no hablar de un solvente equipo técnico, se decide rodar en Súper 16 mm y no en 35 mm, el formato cinematográfico habitual ya por entonces para las grandes series de la época. A pesar de tener que rodar casa episodio en sólo tres semanas, Costa contagia a su gente y con la complicidad del director artístico Wolfang Burmann se consigue una ambientación extraordinaria que es uno de los sellos que refrenda la calidad de esta antología macabra. Con el caso de el "Jarabo" se llega al culmen de esta primera tanda, la dirección de Bardem y la impresionante interpretación de Sancho Gracia consiguen excelente audiencia y mejor crítica, a pesar del excesivo gusto por esa sangre rojo-tomate que fue muy criticada por morbosa y que retrotraía al espectador a aquellas viejas pelis de la Hammer con Peter Cushing y Christopher Lee permanentemente enfrentados, ya fuera con Drácula, Frankestein o la Momia como monstruos en primera línea.

Silvia Tortosa y Sergi Mateu en "El caso de Carmen Broto" de Pedro Costa, perteneciente a la segunda temporada

Pero el del Jarabo era sólo el cuarto capítulo, aún quedaban "El crimen de la calla Fuencarral" con Carmen Maura y "El caso del cadáver descuartizado" con Juan Echanove y José María Pou. Este último incluía una trama homosexual que hizo que inicialmente TVE incluyera un rótulo de disculpas y advertencia para los televidentes "sensibles". Ante el éxito de audiencia y el revuelo provocado  por los 6 episodios, todo hacía suponer que se encargaría inmediatamente una segunda temporada pero no fue así. Costa echó la culpa a Pilar Miró y la acusó públicamente de favorecer a sus amigos a costa de otros profesionales ajenos a su "cuadrilla". Hubo que esperar hasta el 13 de febrero de 1991 para ver más historias de la España negra. Ricardo Franco, Imano Uribe, Rafael Moleón y Antonio Drove dirigieron a actores como Fernando Guillén Cuervo, Aitana Sánchez-Gijón, Juanjo Puigcorbé, Gabino Diego o Emma Penella. Costa se guardó el último capítulo para dirigirlo, "El caso de Carmen Broto" con Silvia Tortosa. Ángel de Andrés y Sergi Mateu de protagonistas. Había otro crimen previsto para esta segunda entrega pero el avispado productor se lo reservó para llevarlo directamente a la gran pantalla con Vicente Aranda de director y Victoria Abril, Jorge Sanz y Maribel Verdú como cabezas de cartel. La película se llamó "Amantes" y fue una de las más exitosas de los primeros noventa. 
   Aún habría una tercera (y breve) temporada entre 2009 y 2010, con crímenes recientes para cerrar esa historia del país a través de sus crímenes. El de los marqueses de Urquijo, Anabel Segura y los asesinatos de Castellón cometidos entre 1995 y 1996 fueron los elegidos para finiquitar una serie que usó lo más canalla de la condición humana para hablar de un país y de sus vaivenes políticos y sociales, bajo una nada disimulada crítica hacia nuestro sistema (cualquiera de ellos) y a nosotros mismos. 

   "La huella del crimen" ha sido editada por primera vez al completo por 39 Escalones con libreto explicativo incorporado y una limpieza de imagen y sonido que es de agradecer. Además, podéis verla en la web de RTVE (no con la misma calidad, obviamente).


2 comentarios:

  1. Excelente recuerdo. Otra de las series para adultos ¿qué veíamos? siendo niños o pre-adolescentes después de nuestro adorado y añorado "Un, dos, tres". ¡Eso sí que era un prime time de lujo!

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