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jueves, 19 de agosto de 2010

Aquellas mañanas...

Viendo las descafeinadas mañanas de la tele de este verano uno no puede evitar cierta nostalgia y echar (mucho) de menos las jornadas matutinas de Hermida. Aquel programa matinal pionero estaba marcado por la personalidad de uno de los periodistas más "personales" de la historia del medio y era, ante todo, un espacio vivo. A las 9AM y tras la introducción del director / presentador se entrevistaba al personaje del día, las "artistas" se quejaban del esfuerzo que suponía levantarse tan pronto para tomar el café ante los espectadores.
A partir de ahí el espectador no sabía exactamente qué podía pasar, los "reportajes en plató" podían llevarnos a un desfile de modelos en el que una cámara oculta nos enseñaba la rapidez de las maniquíes en cambiarse la ropa o a la historia de un elefante con sólo unas semanas de edad que intentaba moverse por el pequeño plató sin destrozar nada.
Más tarde Hermida podía montar una radionovela con la ayuda de Don Basilio e Irma Soriano, algo que más tarde perfeccionó con el culebrón en directo protagonizado por sus propios colaboradores. Aunque para culebrón el de María Teresa Campos y Patricia Ballesteros con su enfrentamiento diario en el "Apueste por una".
A última hora una tertulia sobre un tema de actualidad o bien sobre algo más filosófico. Quizás se podía terminar con una actuación musical o incluso con un miniconcierto, en "Por la mañana" todo estaba permitido, Hermida inventaba televisión sobre la marcha y Luis Tomás Melgar la realzaba con su realización.

miércoles, 28 de noviembre de 2012

El gran circo de TVE (1993-95)

Poco se ha recordado estos días la última etapa televisiva de Miliki y, sin embargo, a mí me parece fundamental porque gracias a los programas realizados en Antena 3, Telecinco y TVE en la primera mitad de los 90 una nueva generación se encariñó con este venerable payaso. Su apuesta más ambiciosa de aquella época fue "El gran circo de TVE" emitido en la Primera los sábados por la mañana y en una temporada en horario de tarde.
Mientras que "La merienda", "La guardería" (Antena 3) y "Superguay" (Telecinco) eran programas muy modestos, el de la pública era un lujazo con su propio ballet infantil, gimkanas gigantescas, cientos de niños disfrazados en el plató, actuaciones musicales y circenses... vamos, una actualización en toda regla de "Los payasos de la tele".
Para esta aventura Miliki se hacía acompañar de su hija Rita Irasema con la que trabajó en los últimos años de su vida en televisión y en aquel entrañable y preciosista "El circo del arte".
Dependiendo de la temporada, usaban un look más informal con camiseta, peto y gorro absurdo él y levitas multicolores ella o uno de gala, con smoking o traje para Emilio y vestidos o traje con pantalón y largas chaquetas para ella.
Se grababa en los estudios Buñuel, reaprovechando el decorado del "¿Qué apostamos?" y fue un éxito de audiencias en aquellas mañanas sabatinas (en las tardes la competencia era mayor). De ahí salió un disco con canciones como "¿Estás contento?" o "La gimnasia musical".

sábado, 9 de mayo de 2015

Hermida, el maestro


He escrito tanto sobre Hermida en este blog que no sé si podré aportar mucho más sobre su figura periodística aquí y ahora. El día que me enteré de su fallecimiento me quedé en shock y no exagero. No trabajé con él, ni era un amigo pero... en realidad es como si hubiera sido uno de sus alumnos o conociera tanto de sus gustos como de los de mis amigos porque don Jesús (nunca me atrevería a quitarle el "don") fue una de mis grandes referencias profesionales. Quizás por eso han tenido que pasar varios días para que pudiera escribir sobre alguien desconocido pero, al mismo tiempo, tan cercano para mí. Viendo a aquel periodista tan peculiar, tan distinto a lo habitual en las mañanas de la pública decidí que yo quería dedicarme a eso. Y no fui una excepción, conozco a muchos compañeros a los que don Jesús despertó su vocación.



Aunque durante sus estudios en la Escuela de Periodismo y la Facultad de Filosofía y Letras ya había comenzado a colaborar con varias publicaciones, su primer trabajo importante fue en el mítico diario "Pueblo". Cuando fue contratado allí ya había sufrido las alabanzas primero y las envidias después de compañeros de redacción: "Yo llegué a "Pueblo" después de un período de fracasos. Quise ser humilde y pregunté a un redactor jefe que podía hacer y me pidió un pie de foto. Lo hice lo mejor que pude y debió gustar porque volví a escuchar eso de "¡qué chico tan brillante!" (...) Ahí aprendí a afilar las garras porque había mucha competencia. Aprendí que para sobrevivir hay que vivir y así hasta hoy" afirmaba en su último programa "De cerca" donde accedió a ser entrevistado por tres de sus invitados de la temporada: Antonio Gala, Pilar Miró y Pedro Ruiz. De esa charla-confesión aprovecharemos más declaraciones en este artículo.


Uno de los guionistas de "Ésta es su vida", Felipe Vila San-Juan, se fijó en sus crónicas y le propuso su primera colaboración con la tele. Tal y como contaba el propio San-Juan en su libro"La trastienda de TVE", su forma de escribir y, sobre todo, de observar a los demás le hizo pensar que sería un excelente redactor de los textos biográficos que leía el presentador Federico Gallo y aunque fue una colaboración breve y a distancia (el programa se realizaba desde Barcelona) es un dato importante porque significa que ya empezó en televisión haciendo lo que más le gustaba hacer y lo que insistía que debían hacer sus trabajadores: contar historias. Contar historias de personas.
   En una conversación con su amigo Manuel Martín Ferrand en 1979, Hermida recordaba que "la primera vez que fui a televisión y escribí algo, fue una noticieja me parece, salí tarifando y juré no volver nunca más". Se refería a sus comienzos en Prado del Rey en 1967. No podía estar más equivocado.



Al año siguiente fue nombrado corresponsal de TVE en Nueva York y comenzó una de sus etapas profesionales más brillantes. Diez años enviando crónicas no sólo desde la Gran Manzana sino también desde Washington y además viajando por todos los Estados para realizar reportajes de larga duración para espacios como "Los reporteros" o "Datos para un informe". Allí informó sobre el Watergate con entrevista a Nixon incluida, retransmitió el entierro de Robert Kennedy, intentó explicar el por qué de la matanza organizada por Charles Manson o de la guerra de Vietnam, retransmitió el primer discurso de Juan Carlos I en la sede de la ONU y, sobre todo, nos hizo viajar a la Luna. Ése pensó que sería su canto del cisne en la corresponsalía pero no... aún le quedaba mucho por vivir y por contar. "De EE.UU., como de cualquier otro país donde haya libertad, he sacado un cierto amor a la tolerancia".


En 1972, tan sólo cuatro años después de que viajara a Nueva York para establecerse y seis antes de que regresara a España ya fue portada de la revista televisiva más popular, TP, un honor inusual en los corresponsales. Ya entonces lucía con orgullo su flequillo, ese remolino que había intentado dominar en sus inicios televisivos y al que había dejado libre al tiempo que se dejaba crecer las patillas. "No lo he buscado (el flequillo), un día descubrí que se había convertido en tarjeta de visita y eso me sorprendió, es como si un pie se convirtiera en tarjeta de visita, oiga, ¡lo tengo, qué le voy a hacer!"



Era uno de los periodistas más jóvenes y también de los más rebeldes (en todos los sentidos). Su estancia en EEUU le ayudó a aceptarse tal y como era y sus crónicas comenzaron a ser menos impersonales, poco a poco su estilo iba apareciendo al tiempo que recibía las influencias de los grandes "anchorman" de las "big networks". Su favorito, su gran referencia era Walter Cronkite, la estrella de la CBS, a quien pudo entrevistar en los ochenta. En sus diez años allí se empapó de tele y por eso estaba preparado para importar formatos novedosos.


Hermida volvía a España en 1978 y la lógica hacía pensar que le esperaba un puesto de importancia en la TVE de la democracia, que los gerifaltes querrían aprovechar su bagaje y su conocimiento de la televisión más moderna y provocadora, la norteamericana, pero no fue así. Vivió un período de barbecho de casi ocho meses. Sus proyectos no eran aceptados y cuando fue "admitido" de nuevo en Prado le dieron trabajos que no merecían su presencia en plató. "Pasaporte: Tribuna Internacional" era casi una colaboración. "Si trabajas en televisión debes contar con que te pueden echar en cualquier momento como la certeza de la muerte"y cuando pensaba que sería difícil salir de esa situación le ofrecen cubrir un hueco muerto en la programación, la sobremesa. Para ese horario de la siesta Hermida se inventa junto a Luis Tomás Melgar un programa de entrevistas en profundidad: "De cerca".

Y aquí comienza otra etapa memorable: su larga colaboración con el realizador y director Melgar que, a partir de entonces, se convertiría en su gran cómplice. Su famoso "plano Melgar" (primer plano de la frente a la barbilla) está tan unido a Hermida como su flequillo. "De cerca" conseguiría levantar la audiencia de esa franja horaria, prácticamente inexistente en ese momento. A los jefes no les quedaba más remedio que asumir la realidad: ese onubense era bueno y el público le quería. Era hora de permitir que uno de sus proyectos fuera por fin aceptado.


Primero fue un informativo de carácter experimental, "Crónica 3" (1981) y después la primera tertulia de TVE en prime-time y sin censura, "Su turno", una adaptación de varios formatos que había visto en USA o más bien la asunción de una forma de hacer televisión desde la libertad. Por primera vez se unía a populares con especialistas para tratar temas de interés social y se permitía usar un lenguaje llano, interrumpir al contrario y establecer un diálogo vivo, nada que ver con el formalista y sesudo "La clave" (otra maravilla, en todo caso). Tanto éxito tuvo "Su turno" que empezó a compaginarlo con la radio donde fue requerido para dirigir un informativo nocturno, "La hora cero". La ley de incompatiblidades de TVE no aceptó esta dualidad laboral y Jesús apostó por la radio donde también triunfó.
   En 1987 regresa a la Casa por petición de Pilar Miró, amiga personal, para encargarse de cubrir las mañanas. J.A. Martínez Soler había inagurado una nueva etapa de la televisión matinal con "Buenos días" pero ahora se trataba de dirigir y presentar un programa que comenzara a las 9 y finalizara a las 13.30 o las 14h. Hermida aceptó el reto y "Por la mañana" fue un exitazo hoy difícilmente repetible. Como hemos hablado aquí en varias ocasiones de lo que supuso este magazine para la historia de nuestra tele no me extenderé, sólo insisto en que la fórmula que allí se probó sigue vigente hoy en día.



Y de la mañana a la tarde. "A mi manera" intentó repetir el éxito de su predecesor pero en otro horario. Hermida cambió totalmente el tono, de la locura de la mañana se pasó al sosiego vespertino. Entrevistas calmadas, tertulias con gente del nivel de Camilo José Cela, Antonio Gala, Francisco Umbral o Antonio Mingote, música suave... Y una nueva generación de periodistas noveles que acompañaba al maestro. A Nieves Herrero, María Teresa Campos, Concha Galán e Irma Soriano (Consuelo Berlanga, Miriam Díez Aroca, Curro Castillo ya habían volado) se unían en esta aventura Mariló Montero, Cristina Morató, Goyo González...


La década de los noventa supuso también el regreso a los informativos. Jesús estaba lanzado, su arrolladora personalidad lo impregnaba todo y su forma de presentar era la adecuada para la última edición. "Diario noche" fue un informativo de autor en todos los sentidos. Almudena Ariza contaba estos días que a los redactores que hacían pantalla no les dejaba usar el auto-cue, que se trataba de contar historias, no de leerlas en una pantalla. Está claro que Ariza aprovechó las enseñanzas.



En septiembre de 1990 es ascendido a la segunda edición, el Telediario estrella. Un regalo envenenado porque eso le obligaba a ser menos histriónico, más breve en sus entradillas, menos subjetivo, más formal... y eso hubiera sido un paso atrás, una incoherencia. Apenas aguantó una temporada, además ya había echado el ojo a las cadenas privadas donde, de nuevo, podría experimentar con total libertad. En 1992 fue fichado por Antena 3, no sólo como presentador sino también como directivo. Comenzó un magazine para las tardes de los fines de semana que no tenía nombre aunque al final asumió el de "El programa de Hermida". Nueva generación de chicas y chicos Hermida: Belinda Washington, Miguel Ortiz, Miriam Reyes... La implantación de la cadena todavía era limitada y este espacio no tuvo la relevancia que los anteriores pero demostró que Hermida seguía con ganas de innovar.



"No es que sea algo estudiado pero reconozco que juego con la pausa, que juego con la sonrisa y que juego con algunas frases que se dirigen a un cierto público, a la mujer sola, por ejemplo, hablo mucho para la mujer sola" reconocía ya en 1981 en la entrevista antes mencionada. Hermida era el presentador más imitado de la tele y su voz era tan reconocible como su (¿exagerada?) gestualidad. Y eso fue lo que buscó en su etapa como directivo en Antena 3: profesionales que tuvieran personalidad, carisma. También él hizo el primer gran cásting de los informativos de la cadena tras su balbuceante etapa inicial.







Y el maestro nos da una nueva lección: regresa al género que le ofreció su primer gran triunfo de audiencia, el debate. Sus "Con Hermida y compañía" y "La hora H" fueron ejemplares y consiguieron fortalecer una hora inexistente en la programación, el late night. "La Sexta Noche", por poner sólo un ejemplo, bebe de estos debates con invitados de actualidad en un gran decorado. De nuevo Melgar, que ya había sido su realizador en "Por la mañana" y "A mi manera", fue el compañero perfecto para esta aventura.


"Sin límites" (1998) copresentado con Mercedes Milá no fue el bombazo que se esperaba y "Los Comunes" un año después tampoco. Dos piedras en el camino fueron suficientes para que Jesús fuera apartado de la primera línea aunque se siguió encargando de todos los especiales (incluidos aquellos recordados Telemaratones) de la cadena. Fernando Ónega lo rescató para ser comentarista en su informativo de las 21h pero él mismo reconocía que no había sido su etapa más brillante. Sin embargo, el 11S regresó a plató requerido por el director de informativos, Ernesto Sáenz de Buruaga, para acompañar a Matías Prats en la larga retransmisión. Sus palabras aludiendo a un nuevo orden mundial eran sabias y proféticas aunque escucharlas produjera escalofríos.



Finalizada su etapa en la cadena de San Sebastián de los Reyes don Jesús desapareció del panorama nacional sin hacer mucho ruido. Aceptó la petición personal del director de Castilla-La Mancha TV para presentar su informativo nocturno en la temporada 2004-05 y, cuando nadie se lo esperaba, regresó a TVE en 2006 para presentar un modesto programa de recopilación de momentos con motivo del 50 aniversario de la tele en nuestro país, "La imagen de tu vida". Y también de forma inesperada el programa fue un éxito, tanto que trascendió su objetivo inicial y continuó la temporada siguiente con el nombre "La tele de tu vida".


De nuevo el silencio hasta que es requerido para entrevistar al entonces Rey Juan Carlos I con motivo del aniversario de su proclamación. Fue acusado de servil, de meloso, de pesado... ¿Había envejecido mal el Maestro? ¿No sería más bien que fue leal a un amigo? ¿o quizás que no tuvo la libertad para hablar de tú a tú al Monarca y poder preguntarle lo que cualquier español quería saber? En todo caso me pareció entonces y me lo sigue pareciendo ahora que aquellos juicios fueron exageradamente crueles. Parece que algunos le tenían ganas porque si no, no es comprensible tanta inquina en aquellas críticas.




Hace un par de años unos cuantos nos alegramos de la postrera reaparición de don Jesús, en este caso a la radio, RNE, para presentar una serie de especiales sobre The Beatles, uno de sus grupos preferidos. Como la cosa gustó a los oyentes se alargó con otra serie breve bajo el título "Sinceramente suyo" que constituye ya su testamento profesional. 
   "Soy un ser melancólico de nacimiento, insatisfecho por lo general, más bien triste y desde luego, aún sin razón, básicamente infeliz" decía en 1981. Me temo que en sus últimos años no debió ser muy feliz al comprobar que los medios se habían olvidado injustamente de él. Pedro Ruiz, uno de los receptores de aquellas palabras a principios de los ochenta, decía ayer en el especial dirigido por Nieves Herrero en 13tv que no se había retirado, le habían retirado. No es un caso único, desgraciadamente. La herencia de Hermida sigue viva aunque muchos no sepan que están perpetuando su memoria.

lunes, 13 de mayo de 2013

Querido Constantino, carta a un maestro


Querido Constantino:
Todavía no me puedo creer que te hayas ido, así, de sorpresa, sin avisar. ¿Es por eso que anunciaste tu retirada hace unos meses? Aquello me pareció raro, todavía estabas en plena forma, para un actor de doblaje retirarse a los 65 es absurdo. En cuanto a tu faceta como presentador y actor de teatro, aún podías aportar mucho a ciertos papeles de edad y lo cierto es que la tele y la radio te echan de menos. En fin, hablar de eso ahora no tiene sentido pero no puedo evitar estas hipótesis, no en vano escribí sobre eso aquí mismo unos meses atrás.
 

No exagero si digo que para toda una generación eres una referencia ineludible. Formas parte de ese grupo privilegiado de comunicadores que aceptamos en un divulgativo y en un gran show. Joaquín Prat era el maestro de todos y trabajaste en varias ocasiones con él, incluso cantasteis juntos en un Telepasión ("C'est magnifique!") y en "Un, dos, tres" (una divertida lucha con Estadella para dilucidar quién de los tres era el mejor).


Muchos te relacionan directamente con "El tiempo es oro", normal, fue tu primer gran programa, tu primer gran éxito televisivo y era un concurso cultural modélico. Pero yo te recuerdo del que fue, en realidad, tu debut en TVE, "Ya sé que tienes novio", un concurso surrealista en el que Carme Conesa hacía de chacha vestida con uniforme y todo. Debía tener yo unos 9 años y no entendía muy bien de qué iba aquello pero me gustaba la forma en la que revestías de dignidad el desaguisado. Supongo que ese fue tu gran secreto, la dignidad. Hiciste buenos programas, sí, pero algunos, reconozcámoslo, no había por dónde cogerlos, aún así tú siempre les aportabas un no sé qué, un cierto halo de respetabilidad que disimulaba el contenido. Eso lo puede hacer muy poca gente, Constantino.


En los 90 eras una de las estrellas de TVE y aparecías en todas partes, en programas de Navidad, en retransmisiones, como invitado especial... Desde "Juego de niños" (en la foto) a "¿Qué apostamos?" pasando por "¡Hola Raffaella!". Bueno, bueno... todavía recuerdo aquella ocasión en la que apareciste ante la italiana con una peluca, como si fuera lo habitual y permaneciste con ella una buena media hora hasta que en un momento en el que ella te preguntaba algo te la quitaste aduciendo que hacía mucho calor. Supongo que era una de aquellas bromas que Japino gastaba a la Carrá pero tú supiste darle el timing adecuado.


Pero no sólo en la tele te seguía. Era un preadolescente cuando te ficharon para llevar las mañanas de Radio 1 de RNE. Aquel magazine me encantaba, no podía escucharlo a diario porque iba al instituto pero la última hora, esa que transcurría mientras yo volvía a casa en el bus para comer procuraba no perdérmela. Siempre me pareció un lujo que un matinal pudiera tener tu voz, esa voz de la que tanto se ha hablado. Todo quisqui recuerda tu Darth Vader que a mí, sin restarle un ápice de su miticismo, me parecía sosete. Prefiero tus trabajos más irónicos, esos en los que tus dotes como actor son más aprovechadas. Pienso, por ejemplo, en tu James Bond, perfecto como un Roger Moore con réplicas siempre aceradas, o también en tu Holmes de aquel divertimento de Billy Wilder, "La vida secreta de Sherlock Holmes".


Y esto me lleva inevitablemente a tu gran amigo de la profesión, Jordi Estadella. Impagable aquel número como los Blues Brothers en Telepasión. Otro que se nos fue prematuramente y que tocaba todos los palos. Ya sé que estudiastes juntos y que os tocaba turnaros en aquel colegio religioso para leer mientras los demás comían. Apenas unos niños y ya os tocaba entretener al resto, seguro que no había orientador profesional en aquel centro pero al cura al que se le ocurrió aquella idea os marcó laboralmente aunque, en vuestro caso, el trabajo era más que eso, desde luego era vocación y, sin dudarlo, pasión.


Por cierto, hablando de Telepasión, tengo un número favorito de los tuyos, aquel en el que emulas al Lee Marvin de "La leyenda de la ciudad sin nombre", peli en la que aparecía Clint Eastwood pero al que todavía no doblabas. Todavía me acuerdo de parte de la letra "Yo nací viendo una luz brillar y esa luz guía mi caminar". Imposible imitar ese tono grave tan tan bajo.


Cuando pasaste a ser imagen de Antena 3 reconozco que te seguí menos. "La parodia nacional" fue un éxito pero yo no le encontraba la gracia, ¿qué le vamos a hacer? Aún así, te veía de vez en cuando. "Alta tensión" no estaba mal pero "Tele-risa" y "Tierra trágame" no iban conmigo, definitivamente. Después de eso una decena de concursos en las autonómicas que tampoco me convencían pero... ahí estabas tú y esa era razón más que suficiente para echarles un vistazo. Precisamente por eso que decía antes, esa pátina de dignidad que aportabas a cualquier cosa. ¡Acabo de recordar que me tragué entera una serie documental aburridísima sólo porque tú la narrabas!
¿Y ahora? Nos quedan tus doblajes, sí, y algunos programas que he conservado pero... ya sabes, te echaremos mucho de menos.

sábado, 20 de septiembre de 2014

Los 80 responden otra vez


Miguel Herrero ya no es aquel muchacho que retaba a que le demostraran que no era el más avezado teleadicto al ser eliminado de "Soy el qué más sabe de TV del mundo" en Cuatro, hoy es uno de los más estrictos y documentados historiadores televisivos del país. Desde hace años colabora con Televisión Castilla y León hablando de la historia de la tele y este año ha presentado su segundo libro, "Los 80 responden otra vez" en el que reincide en la nostalgia de su década favorita.

 La portada del libro

- ¿En qué momento de la elaboración del primer libro fuiste consciente de que tendrías que escribir un segundo debido a la cantidad de material que se iba a quedar fuera?
Es curioso. La decisión de que hubiese un segundo volumen de la televisión de los 80 no se produjo durante la elaboración de "ReVisitando los 80". Los dos libros se hicieron en solo un proceso. Al ir añadiendo datos, curiosidades, anécdotas, entrevistas a personajes de la época... se fue desbordando la cantidad de páginas que compondría ese libro retro de la tele ochentera. El problema vino cuando había que recortar más de la mitad del texto escrito. En ese momento se decidió crear un segundo ejemplar pero que no se notaran demasiado esas ausencias, nombrando, al menos, lo más destacado que formaría parte de la continuación. Una labor ardua y dura pero necesaria.


 Luis Carandell a punto de comenzar el TD2 en los 80

- Este libro está concebido casi como unos "extras del dvd", nos encontramos temas "laterales" a los tratados en el primero, es algo así como un complemento pero con entidad propia...
Eso es. Lo describes perfectamente. Es una historia paralela pero con temáticas que se habían quedado pendientes en el primer libro. "Los 80 responden otra vez" es un proyecto más específico, más centrado en esos telenostálgicos ávidos de conocer detalles del mundo televisivo que, posiblemente, no interesen tanto a quienes sólo recuerdan los programas o series más populares de su infancia. Capítulos dedicados a las revistas de televisión, la historia de Tele Indiscreta, los diferentes espacios divulgativos, la evolución de los informativos en TVE o los ciclos de cine y películas más populares que emitió la cadena pública. Una delicatessen para teleadictos, necesaria para entender lo que fue la tele entonces.
- ¿De qué manera lo estructuraste para que no perdiera interés como libro individual y no fuera un simple complemento?
Esa fue una de las comeduras de coco más complicadas cuando decidimos dividir la historia de la tele ochentera en dos partes. Que la segunda no estuviera carente de interés o que no aportara demasiado respecto al primero. Para ello se tratarían temáticas muy potentes, como las 10 ediciones de Eurovisión, toda la publicidad de los 80, especialmente la decena de spots de Freixenet o las Navidades televisivas, con todos los especiales que se vieron en aquellas fechas, ordenados cronológicamente, con capturas de esos espacios o los grafismos, cortinillas y diseños de la propia TVE. Según vi que iban apareciendo temáticas interesantes, y que daban de sí como para ocupar capítulo completos, me di cuenta que era posible un segundo libro a modo de edición "deluxe" de material extra de "ReVisitando".

 El festival de la OTI es analizado en este volumen

- Por primera vez se habla extensamente de la OTI, muchos se sorprenderán al saber que en los 80 tenía casi tanta importancia como Eurovisión.
La OTI siempre fue la hermana pequeña de Eurovisión pero hay que tener en cuenta que el certamen europeo fue yendo de capa caída durante aquella década. La OTI tenía dos cosas en contra, el horario de emisión, que debía ser mucho más tardío por la diferencia horaria con los países hispanoamericanos, y las canciones que competían, que resultaban bastante áridas para el espectador español, que prefería el pop ligero (años de éxito para Paloma San Basilio o Chiquetete), la canción española ("Gente joven" arrasaba en las mañanas del fin de semana) y los grupos juveniles de moda de los 80 en plena movida (era la época de "La edad de oro" o "Tocata"). Pero al margen de gustos, tanto los medios como los espectadores tenían una cita con el representante de TVE y disfrutaban de la competición de la OTI. El interés también se debe a que ganáramos en el 81 con Francisco y su "Latino", que se hiciera una edición en nuestro país (con Emilio Aragón de maestro de ceremonias), que lleváramos una canción tan pegadiza como "¿Quién piensa en ti?"de Gonzalo o que nos representaran artistas como Alex y Christina o la madrina de mi segundo libro, Vicky Larraz, con su insuperable "Bravo Samurai".

 Pilar Cañada, locutora veterana recordada en el libro

- Uno de los apartados que más ha interesado a los lectores de tu primer libro es el de las locutoras... ¡y locutores! Rescatas de la memoria a algunos comunicadores totalmente olvidados...
Es un capítulo que pensé como homenaje a todos esos profesionales algo olvidados pero que forman parte de la memoria audiovisual de este país. Porque presentadoras como Pilar Cañadas, Eva Gloria o Amelia Muñoz no suelen formar parte de los libros de historia de la tele, sus nombres no suenan demasiado pero sí sus caras y sus voces, su tono reposado y cercano. Gracias a ellas, y a algunos hombres que también "dieron la cara", conocíamos el horario de emisión de nuestros espacios favoritos o nos informaban de la cancelación de ese programa que estábamos deseando ver. Porque es injusto que alguien como Marisa Naranjo, que dio su vida a TVE realizando todo tipo de locuciones, desde retransmisiones de una Semana Santa a una Cabalgata, especiales de lo más variado, además de sustituciones, programas que avanzaban la programación, con un resultado impecable, sea recordada únicamente por haberse confundido en unas Campanadas, al retrasarse el sonido. Ella me ha agradecido personalmente este homenaje y es una de los mejores regalos que me ha dado esta investigación de los 80s.

 Marisa Naranjo, reivindicada por Miguel

- La documentación es tu gran virtud, ¿cómo has conseguido tantos datos para elaborar dos libros tan completos?
Muchas gracias, Alejandro. Cuando me propuse este "trabajo" no quise recaer en los datos ya conocidos y en herramientas de fácil acceso, como Wikipedia. Quise analizar la tele de los 80 introduciéndome plenamente en los archivos, en hemerotecas de diferentes revistas. Por supuesto, TP o Tele Indiscreta. Pero yendo más allá, es sorprendente la cantidad de información de TVE que abordaba la revista del colorín Lecturas. Muy especialmente hasta mediados de los 80, gran parte de su contenido era la programación de los dos cadenas nacionales, llevando a portada al niño de "Con 8 basta" cuando vino a España para grabar una campaña para Galerías Preciados, al "Pájaro espino", a los protas de "V" o de "Fama", Mayra o Mercedes Milá. Es la única manera de saber que hubo una "Clave" de Balbín que presentó una mujer desconocida en el medio y con niños como invitados, que un "Vivir cada día" hizo posible que una espectadora presentara un trozo de "Un, dos, tres" (que sólo se vio en ese programa) o los castings para los nuevos programas, así como los títulos iniciales que tuvieron algunos espacios y fotos exclusivas, gigantes y a todo color, de los mismos. Si a todo ello le añadimos el visionado de todos los anuncios de Freixenet, las ediciones enteras de todos los festivales musicales que hemos nombrado, las películas de la época, los especiales de Nochevieja con la música que triunfaba y, al menos, una entrega de cada programa de los que hablo, la sensación era vivir de nuevo en los 80.

 Miguel con Fradejas, el presentador de "La juventud baila", la sección más marchosa de "Aplauso"

- No olvidemos tu labor como recuperador de imágenes en TVCyL donde has conseguido entrevistar a algunos de los grandes...
Fue parte de la motivación para escribir estos libros. Lo más difícil era ordenar todo este cúmulo de datos y curiosidades. Miles de hojas por mi casa, a mano, con datos para contrastar, con revistas que he guardado de la época, fotos, etc. Pero un día me di cuenta que, poco a poco, estaba entrevistando a los personajes más representativos de la televisión de los 80 (o muchos de ellos, al menos) y en diferentes géneros. Recoger entre comillas sus declaraciones realizadas en mi sección televisiva suponía un aporte muy interesante, un testimonio de primera mano de quienes hicieron la tele de la época. Así, Marisa Abad o Mayra podían hablar de sus programas, Chelo Vivares (Espinete) o Verónica Mengod, Pepe Carabias y el dibujante José Ramón ("El kiosco") de infantiles, Uribarri, Beatriz Pécker, Abellán o Miguel de los Santos de musicales, Gurruchaga de su show, Pedro Macía de "Punto de encuentro", Sánchez Ocaña de salud, Hugo Stuven o Navarrete de Nocheviejas, Campo Vidal, Arozamena o Matías Prats de informativos... Y si incorporaba lo más interesante que me contaron Alaska, Laura Valenzuela, Rosa María Mateo o Lydia Bosch la cosa quedaba espectacular. Por no hablar del testimonio de las tres chicas Hermida más populares, Irma, Consuelo y Nieves, además de Fradejas, Aberasturi, Concha Velasco o la lagarta "Diana", Jane Badler.

 Serrano y Santonja, la entrevista más perseguida por el autor del libro
- Esos presentadores han valorado públicamente tu tarea y por eso no has tenido problemas en que te acompañaran en las presentaciones oficiales de tus libros...
Sin duda es una de las mayores ilusiones que he tenido en estos años dedicados al medio. Que personas que forman parte de nuestra vida, como Guillermo Summers o Primitivo Rojas, la voz de "El precio justo", quisieran acompañarme en las presentaciones. Mayra fue la mejor madrina que un libro retro podía tener y lo hizo por primera vez en su vida. El hombre del tiempo, José Antonio Maldonado, es una gran persona, así como quien ha hecho el prólogo de este "Los 80 responden otra vez", todo un hombre de la pequeña pantalla, el gran Ignacio Salas. Lo cierto es que la relación con mis invitados siempre ha trascendido el mero hecho de la entrevista, creo que mi admiración y cariño por todos ellos, que representan la mejor televisión de todos los tiempos, ha sido enormemente recompensado. Y por gente que he descubierto, como tú, responsable de este estupendo blog, posiblemente el mejor y más completo acerca de la televisión pasada que hay en este país, y que tanto valora la buena televisión que hemos visto.

El "Un, dos, tres" regresó a TVE en los 90

- ¿Estás trabajando en un nuevo volumen?
Sí. Aunque se haya quedado parte de material de los 80 que daría como para un tercer volumen dedicado a "todo lo que siempre quiso saber sobre los 80 y que, por espacio, se ha quedado en el tintero", mi centro de atención está ahora mismo en un volumen sobre cómo fue la pequeña pantalla en los 90, especialmente en aquellos primeros años de competencia con las cadenas privadas, muy interesante, cargado de datos acerca de los programas y series más representativos de la década, donde no faltará toda la programación infantil de Antena 3 y Telecinco, los grandes concursos, los shows más divertidos, la lucha con los realitys, los fenómenos sociales que llenaron las portadas de revistas, las sitcoms españolas, las series americanas que arrasaron, los programas de bromas o los anuncios que más impactaron. Todo un relato con lo mejor de la tele que apasionará a quienes ya han disfrutado de mis dos primeros libros. Prometo sorprender.

domingo, 16 de julio de 2023

El último "Por la mañana" de Hermida


El 14 de julio de 1989 finalizaba una etapa brillante en la historia de la televisión, ese día se emitía el último programa de "Por la mañana", el primer magazine matinal que definió el género en nuestro país. Había comenzado en abril de 1987 y aunque el honor de inaugurar la tele por las mañanas lo tuvo un año y cuatro meses antes el "Buenos días" dirigido por J.A. Martínez Soler (no contamos aquí los intentos previos de los 60 por lo efímero de su duración), sin duda fue Jesús Hermida quien marcó los estándares del género. Si "Buenos días" era un informativo "amagazinado", "Por la mañana" era un magazine con toques informativos que fue evolucionando en sus dos años en antena hacia el puro entretenimiento. Su director y presentador principal consiguió que millones de espectadores encendieran el televisor a horas impensables, de reinado radiofónico, para atender sus entrevistas, vibrar con los encendidos debates entre María Teresa Campos y Patricia Ballestero, jugar con Cao Cao de Irma Soriano o el Bote de Don Basilio o bailar con los conciertos. Si el programa de Martínez Soler (de Erquicia después y Melgar, Piqueras...) se había iniciado a imagen y semejanza del "Breakfast" de la BBC, el de Don Jesús venía influido por lo que había visto durante su largo período como corresponsal en EEUU. Allí había visto el "Today Show" de la NBC y el "Good Morning America" de la ABC y se trajo lo mejor de cada uno pero, además, lo adaptó a nuestra idiosincrasia. 


"Por la mañana" era una sorpresa continua, por eso gustaba tanto a los niños que apuraban la salida del colegio para ver la última parte. Y en su última cita con la audiencia no defraudó. El programa terminó con un desahucio. Pero en sus primeros minutos nada hacía prever algo así. El desayuno, la primera y cercana entrevista con la que se inauguraba el espacio cada día, invitaba a café a "la más grande", Rocío Jurado. Presentador y artista eran grandes amigos, quizás por eso él no quiso ahondar en los duros momentos personales que estaba viviendo ella. Esa charla era una exclusiva en toda regla, pero sin dinero de por medio, la Jurado se acababa de divorciar de su primer marido, Pedro Carrasco. Su aparición ante las cámaras era una sorpresa para los espectadores pero también para los fotógrafos que aquel día acudían al Estudio 2 de Torrespaña para cubrir la despedida de Hermida. A Rocío se le escaparon las lágrimas ante algunas preguntas formuladas a través de títulos de canciones de la chipionera y su amigo cesó el cuestionario para abrazarla. 


También hubo tertulia de políticos, que lamentaban el cierre del programa al tiempo que se postulaban como colaboradores del nuevo espacio que Jesús ya había anunciado a la prensa, a partir de septiembre se encargaría de la franja vespertina para sustituir al siempre cambiante "La Tarde". Allí estaban, entre otros, Santiago Carrillo y Ruiz Gallardón que, efectivamente, serían fijos de los informales debates de "A mi manera" en la siguiente temporada. Desfile de modelos, música y más lágrimas, las de las chicas Hermida que ya se habían convertido en auténticas estrellas: Nieves Herrero, Consuelo Berlanga, Irma Soriano... 


Sin embargo lo más emotivo estaba por llegar... y también lo más inesperado. A partir de las 12 h el equipo de producción del programa pedía a las amas de casa que solían llenar las gradas que las abandonaran. Aprovechando una pausa de publicidad, esas mujeres que representaban el público más fiel, eran sustituidas por una veintena de jóvenes modelos de agencia, muy delgadas, que ocuparían esos asientos, lo contaba la revista "Tele-Indiscreta" unos días después. Tras los anuncios y mientras el presentador contaba algo ante las cámaras un hombre bajito, regordete y canoso entraba al plató acompañado de unos cuantos operarios con monos azules y cascos rojos. Enseguida comenzó a repartir órdenes, había que quitar aquel panel, esas columnas de madera hueca, las cortinas... En definitiva, toda la escenografía. Aquel hombre aseguraba ser un gestor de TVE y reclamaba el pago de facturas de luz y sonido. Decíase obligado a embargar todo el estudio, incluido el público. Evidentemente era un actor, Miguel de Grandy al que muchos espectadores recordaban por ser habitual en los sketches de "Ni en vivo ni en directo" de Emilio Aragón. 


Los obreros retiraron las gradas mientras Hermida discutía con el ficticio funcionario. Esa era la razón del cambio de las amas de casa por las modelos, querían que el público estuviese conchabado y que fuera "fácilmente transportable" aunque, sin duda, aquellas señoras que habían sido "desalojadas" de verdad unos minutos antes habrían ofrecido mucha más veracidad y hasta, quizá, se hubiera liado a bolsazos contra esos impertinentes que interrumpían a su ídolo en medio del programa. El caso es que Hermida consiguió el golpe de efecto deseado. Se quedó a oscuras en el plató, con los ladrillos como único fondo y despidiéndose de su audiencia con profundo agradecimiento... pero recordándoles que en unos meses volvería a entretenerles pero desde otra franja. Como siempre, Hermida lo hizo "a su manera".