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miércoles, 5 de mayo de 2010

Un globo, dos globos, tres globos

Paparava papapara va... creo que pocas sintonías televisivas transmiten tanta energía y entusiasmo con sus primeras notas como la de "Un globo, dos globos, tres globos" compuesta por July Murillo con letra de Gloria Fuertes. Mi consejo es que vayáis primero al final de esta entrada, pinchéis en el vídeo y cantéis la canción al mismo tiempo que leéis todo esto.

En 1974 María Luisa Seco se asomó a la ventana de TVE para dar la bienvenida a este macroprograma que se emitía diariamente en horario de tarde inicialmente desde las 18.35 (justo después de la carta de ajuste y un avance informativo) hasta las 20h. En su último año de emisión la duración se recortó media hora y se podía ver entre las 19 y las 20.05.
   Ella ya era veterana de la casa, en 1966 se había estrenado en "Buenas noticias" en compañía de Alfredo Amestoy y después se pasó a "Escala en HI-FI" aunque realmente es conocida por los infantiles, especialidad en la que brilló y en la que terminó sus días con "¡Hola chicos!". Si bien es cierto que había adquirido gran popularidad a principios de los 70 sustituyendo a Clara Isabel Francia en el espacio "Zooloco" (dentro del ómnibus "Siempre en domingo") fue con el programa que hoy nos ocupa con el que pasó a la iconografía infantil.

María Luisa estuvo acompañada en los dos primeros años de Manolo Portillo que ya se había enfrentado a la chavalada en "La casa del reloj" y que posteriormente sería locutor de informativos.


Como se anunciaba desde la cabecera el programa se dividía en tres partes, cada una de ellas era para un público determinado: preescolares, niños y preadolescentes. A lo largo de la semana se ofrecían distintos programas pensados para esos targets que, si bien parecían muy similares, tenían distintos intereses, lo que a un niño de 5 años le encantaba, a uno de 14 le resultaba ñoño y lo que a uno de 13 le parecía divertidísimo, a uno de 6 le parecía incomprensible.

La primera parte del programa recibía el clarificador título de "Para los más pequeños" e incluía cuentos ilustrados por dibujantes de la Casa y leídos por locutores de rotunda voz o locutoras de suave dicción. Ocasionalmente la propia Seco se vestía ad hoc para presentar esos cuentos, si era una leyenda oriental nos aparecía de esta guisa. Esa parte del programa también incluía otros contenidos como iniciación a la música o la plástica.
   "Ábrete Sésamo" servía como eslabón entre un público y otro y finalmente consiguió gran aceptación entre el público adulto, tanta como para que después TVE comprara "El show de los Teleñecos". Este precedente de "Barrio Sésamo" sólo presentaba los sketches americanos, no había producción española, tendríamos que esperar hasta el final de la década para conocer a Caponata y Pérez Gil.


No eran las únicas marionetas que aparecían el programa, las de Alejandro Millán o las de Manuel de la Rosa (Don Redondón en "La Guagua") también fueron protagonistas en distintas etapas. Los dibujos animados eran también parte imprescindible, desde "Vikie el Vikingo" a los "TerryToons" o los inevitables cortos de Hanna-Barbera.


Y por supuesto programas divulgativos, tan de moda en aquella década. "El taller de los inventos", adaptación de un clásico americano, puede resultar ejemplo perfecto de este tipo de espacios. Un especialista en un tema determinado (en este caso con nulas capacidades televisivas, todo sea dicho), que enseña a los niños con la propia práctica.


También concursos, el más famoso con diferencia "El monstruo de Sánchezstein" con la ubicua María Luisa dirigiendo al monstruito creado por Pedro Valentín e interpretado por Pepe Carabias (del que ya hemos hablado aquí). "El mundo de la música" con Angelines Morales y el maestro Asensio también ocupó varias temporadas.
Series de producción propia como "El hada Rebeca", "La Odisea" según Els Joglars o las aventuras del grupo teatral "La comparsa" se alternaban con otras extranjeras y de enorme popularidad como "Espacio 1999".
Y, atención, documentales de naturaleza de gran calidad se emitieron por primera vez en España a través de "Un globo..." Jacques Cousteau se estrenó aquí aunque su creciente audiencia le permitió un lugar de privilegio en la programación más tarde. No menos importante fue el informativo juvenil "La semana" que cada viernes explicaba la actualidad de forma clara y concisa, tanto que hasta los adultos lo veían.

Durante 5 años fue la referencia ineludible de todos los infantes que tenían tele. Hablamos de una época en la que existía un departamento exclusivo dedicado al desarrollo de espacios para los más pequeños que se acomodaran a sus necesidades y gustos.
Y digo yo, ¿no sería pertinente producir un programa de este tipo en la 2 en vez de emitir dibujos animados y punto?


 Ampliado el 17-8-14

martes, 30 de julio de 2019

Alejandro Milán. De profesión, sus marionetas.

Alejandro Milán manejando a Paco Micro junto a Sonia Martínez en "Dabadabadá"

El pasado 24 de julio fallecía en Miami Alejandro Milán. Quizás su nombre no era muy conocido pero sus creaciones han entretenido a varias generaciones de chavales de nuestro país, los de los 60 escuchaban las lecciones de Don Procopio en la "Televisión Escolar" o reían con las ocurrencias de Osobuco en "Antena infantil", los de los 70 escuchaban a la niña cubana Inés en "Con vosotros" o a la bruja Caruca en "Un globo, dos globos, tres globos" y los de los 80 flipaban con la marcha de Horacio Pinchadiscos, la labia de Paco Micro o la insolencia de los Electroduendes. Todos ellos habían salido del taller de este cubano que llegó a España en busca de nuevas oportunidades y las encontró en TVE. El experto en historia de la televisión Miguel Herrero ha tenido gran trato con él en los últimos años y en su libro "Telemuñecos" le dedicó un capítulo entero así que era la persona adecuada para hablar de su contribución a nuestra pantalla. 

- Si tuvieras que explicarle a alguien ajeno a la historia de nuestra tele quién es Alejandro Milán y por qué ha sido importante para nuestra tele, ¿cómo lo harías?

Alejandro Milán ha sido un currante de la tele, una persona que ha vivido los mejores años de nuestra televisión usando su ingenio y creatividad para crear personajes míticos de la programación infantil de los 70 y 80. Empezó a colaborar en los 60, en una época en la que había pocos medios pero mucha ilusión y su nombre es uno de tantos que hicieron posible una televisión única en todos los sentidos, inventando muñecos maravillosos.

Don Procopio, una de sus primeras creaciones para TVE en los 60

- Él era cubano de nacimiento y allí fue donde comenzó su andadura televisiva pero se tuvo que venir a España en condiciones complicadas, ¿no?

Efectivamente. Tuvo que salir de su país natal para poder desarrollar un oficio en unas condiciones de libertad que difícilmente se podían tener en Cuba, especialmente en aquellos tiempos. España fue su vida, hablaba maravillas de nuestro país y lo echaba mucho de menos. Siempre comentaba que era su patria y que la echaba mucho de menos. Le hubiera gustado mucho volver y encontrarse con sus antiguos compañeros y amigos. Cuando veía que yo conocía a personas con las que trató en su época, como Pepe Carabias o José Ramón Sánchez, siempre me pedía sus contactos o que les mandara saludos.

En otro de sus primeros programas en España, Alejandro es el segundo por la izquierda de la fila superior y casi a su lado está el presentador Manolo Portillo cogiendo de las manos a lo que sea que es la chica de azul


- Desde mediados de los 60 fue un habitual en los estudios de Prado del Rey, ¿cuáles fueron sus primeros trabajos?

Sus primeros personajes han quedado eclipsados por la falta de imágenes y vídeos. Muchos incluso estaban lejos ya en su memoria por la cantidad de criaturas a las que dio vida en numerosos programas, no sólo infantiles. Con la "TV Escolar" ya pudo involucrarse en ese género, en el cual se especializó. Pero al estar en la agenda de los productores de TVE, cuando se necesitaba un muñeco se contaba con él. En aquella TV Escolar que servía para transmitir conocimientos a los peques, la marioneta Don Procopio, que era como un profesor de escuela de la época, se ganó el cariño de todos los peques, a modo de guiñol.

Con los Chiripitifláuticos vestido de espantapájaros (al lado de Valentina)

- Amén de Don Procopio y otros personajes para programas casi olvidados, tuvo un papel destacado en "Antena infantil" con los Chiripitifláuticos.

Efectivamente, en "Antena infantil" Alejandro hizo muchos personajes. El Osobuco era un gran oso que les acompañó durante esos primeros años de "Los Chiripitifláuticos" pero luego les hizo muchos otros, incluso los propios "Chiris" en pequeño, muñecos muy simpáticos de Locomotoro, Valentina, el capitán Tan, el tío Aquiles... Tenía grandes recuerdos de aquellos primeros tiempos de TVE, de mucho directo, de mucho contacto con los peques que acudían a los platós, de mucha creatividad y mucho programa que podía ver toda la familia unida.

Alejandro con su bruja Caruca interactuando con María Luisa Seco en "Un globo, dos globos, tres globos"

- Con esos pasos no es de extrañar que en "Un globo, dos globos, tres globos" y en su predecesor "Con vosotros" ya tuviera una presencia constante.

Era una cadena de éxitos. El programa desaparecía pero no el equipo básico. Solían cambiar los rostros que aparecían en pantalla pero no así el equipo creativo. Por eso se contó durante años y años con Alejandro, porque siempre resultaba efectivo a la hora de aportar nuevos diseños que resultaran entrañables a los peques. De ahí surgen la niña Inés, con aires muy caribeños, de las pocas veces que se podía ver a alguien de color en la tele, incluso en muñecos, o los que protagonizaban cuentos junto a María Luisa Seco. Igualmente tuvo una brujita muy graciosa, a la que ponía voz Alejandro, que TVE usó en sus avances de programación infantil para dar a conocer a los peques sus novedades en ese ámbito.

Los personajes de "El mago de Oz" que recreó para el "Un, dos tres" de mediados de los setenta

- También en los 70 colaboró en otro clásico, el "Un, dos, tres" en su segunda etapa, ¿cuál era su papel allí?

Chicho le contrató para hacer grandes muñecos que aparecerían en las subastas de Kiko Ledgard. El "Un, dos, tres" ya iba tomando una forma más grande, un show en el que cada vez se ofrecían nuevos elementos más atractivos y sorprendentes. Así, Alejandro creó todo tipo de criaturas que manipulaba él mismo desde su interior, y hacía el diálogo con el presentador al llevar el objeto en la mesa. Fue dentro de una gran cigüeña, una sepia, un puro... Incluso hizo una Ruperta a la que prestó su voz, con su tono cubano tan característico, y fabricó un cuervo que acompañó a los Tacañones en alguna edición del concurso. Su buen funcionamiento le hizo colaborar en el "Un, dos, tres" también con tema de vestuario en números musicales como el del "Mago de Oz" y repitió en el programa ya en su tercera etapa, con Mayra, recuperando alguno de esos personajes y añadiendo otros nuevos.

Con algunos de los muñecos corpóreos que creó para espacios infantiles de los 80

- Quizás es en los 80 cuando su trabajo se hace incesante y tiene que montar una pequeña factoría. Para "Dabadabadá" (en todas sus versiones) crea personajes inolvidables, desde Horacio Pinchadiscos a Paco Micro pasando por decenas de muñecos corpóreos.

Fue aquella una de sus etapas más concurridas. Desde 1981 con Horacio fue aumentando una familia de muñecos hasta convertirla en una de las más numerosas del mundo. Cada cantante y grupo musical tenía sus muñecos, además de los habituales Birli y Birloque, el lobo Fortunato (que no era un perro ni un gato), una banda de músicos que acompañaba a Torrebruno y Mayra.... Y así se cambió el programa de "Sabadabadá" a "Dabadabadá" y llegaron junto a Sonia Martínez el bueno de Paco Micro, con la voz de Pepe Carabias, una banda de osos panda, otra banda municipal de muñequitos, don Pelanas y muchos otros. Sólo unos pocos colaboraron ya alguna vez en "El kiosco" pero Alejandro siguió en muchos otros programas de la Casa, como "Los sabios", donde hizo a MIM o "En la naturaleza", con un oso panda presentador y un gran buitre.

El Hada Vídeo de los Electroduendes, muñeco creado por Alejandro Milán

- Por si eso fuera poco, pasará a la historia por Los Electroduendes, que aunque no eran diseño suyo sí que los fabricó.

Yo entiendo que la realización del diseño, de Miguel Ángel Pacheco, fue llamativa y sorprendente y es digno de valorar. Pero siento que se valora más ese punto que la realización real de los muñecos. Ni los Electroduendes eran exactamente como se dibujaron y poco tienen que ver con los diseños de las últimas etapas de "La bola de cristal", que ya no eran de Alejandro  y que pierden toda su gracia. Los de Alejandro, los originales, los que ha cuidado hasta el último día de su vida, eran bonitos, modernos, poperos, ochenteros, alocados y estrambóticos. Los sustitutos eran mazacotes hinchados que se alejaban tanto del original que apenas nada tenía que ver la bruja Truca con su primer diseño. Alejandro Milán fue el responsable de los Electroduendes, el que utilizó los materiales, el que les dio vida, movimiento, gracia y salero. Y al que no nombraban en un anuncio con Alaska y Pacheco que se realizó hace pocos años. A través de mis libros quise rendirle el  homenaje que yo creo que él sentía que no se le hacía y del que nunca se quejó. 

Isabel Bauzá junto a Quim y Tana de "El espejo mágico"

- Para "Espejo mágico" (con parte del equipo de La Bola) creó una pareja de críos muy modernos.

Aquellos muñecos eran Quim y Tana, que jugaban con el apellido del director del programa, Ernesto Quintana, absolutamente entregados a la moda ochentera, galáctica y hasta con un toque de la jet set. Combinaba diferentes elementos que estaban en boga por entonces y que resultaban muy simpáticos en el contexto de la tele infantil que se hacía entonces. El programa tuvo corta vida pero los personajes engrosan la larga lista de "Telemuñecos" dignos de recordar en la historia de la tele. 

El marionetista acompañado de algunas de sus creaciones, entre ellas la muñeca Inés del programa "Con vosotros" y la gaviota Blasa del concurso "Operación Torpedo" 

- En esos 80 hasta diseñó una yegua para un programa de hípica, personaje que parece que quería especialmente..

Doña Trote necesitaba muchos manipuladores para manejar patas, cuerpo, cabeza, boca... Un trabajo muy elaborado para dar vida a esa yegua, muy popular en la primera etapa de "Al galope" porque hablaba con sus presentadores, Marisa Abad y Daniel Vindel. Su diseño era especialmente bonito y es una de sus obras que mejor se ha conservado. En estos tiempos en los que se ha perdido tanto material de la tele antigua, comprobar que estaba vivita y coleando me ha ilusionado especialmente. 

- Tú que has tenido contacto directo con él quizás nos puedas explicar cuándo y por qué se va de España.

Se fue de España cuando se jubiló porque sintió que la vida en Miami era mucho más acogedora para esa tercera edad, una especie de regalo después de tantos años de oficio, y cercano a su familia, ya que la tenía repartida por Cuba y varios países de América Latina, de los que he sabido con motivo de su muerte. Se marchó en los 90.

En una fotografía reciente junto a su popular Horacio Pinchadiscos 

- En los últimos años ha vivido en Miami, ¿cómo era en el trato a través de las redes?

Facebook le abrió un mundo nuevo en el último lustro. Le sirvió para conectar directamente con sus antiguos compañeros y con tantos fans de sus creaciones, bastante jóvenes, que tenían entre sus buenos recuerdos a sus "hijos" televisivos. Él aportaba fotos, vídeos y muchos recuerdos, realmente impagables, de sus años de trabajo. Fotos inéditas de grabaciones del "Un dos tres" que me cedió para mi libro con la historia del concurso. Por eso, mi libro "Telemuñecos" estaba muy dedicado a él, contaba su vida y sirvió para que le llegara a más gente toda esa historia tan interesante que tenía. Por la diferencia horaria, cuando me sonaba el Messenger a las tres de la madrugada yo sabía que era él. Siempre tan cariñoso, con tanto halago por mi trabajo y por los recuerdos que le dedicaba. Me decía que era la persona que más se había interesado por su trabajo. Cualquier referencia que yo encontraba en mis archivos, bibliotecas, etc. se lo enviaba y respondía extasiado, muy gracioso, que necesitaba tomarse un válium para superar el momento de felicidad que le había provocado. Le sorprendí muchas veces con fotos rarísimas y vídeos y no olvidaré nunca lo agradecido que era. Porque, por encima de un gran  profesional de los muñecos, era una grandísima persona. 

domingo, 8 de mayo de 2022

40 años de TV infantil

 

De las marionetas de Herta Frankel a los Lunnis, de las aventuras de los Chiripitifláuticos a las travesuras de los Electroduendes, de las canciones de los Payasos de la Tele al Leti-Rap, de los edulcorados dibujos de Disney a los irreverentes de Cartoon Network, de los amables consejos de María Luisa Seco a las lecciones ecologistas de David el Gnomo. Desde 1956 a 1996 la televisión cuidaba su programación infantil y Jorge San Román ha recopilado la historia de esas cuatro décadas con cariño, respeto y mucha documentación. Los lectores recordarán con esta lectura a sus personajes favoritos pero también conseguirán recuperar del olvido series que, quizás en su día, había disfrutado cada tarde. Entrevistamos a este estudioso de la tele y también del cine y de la animación tal y como nos ha demostrado en sus libros anteriores, también editados por Diábolo. 

- La TV infantil es un género casi olvidado en la programación a pesar de que existen varios canales dedicados al público más joven. ¿Cómo le explicarías a alguien de unos 10 años en qué consistía la programación para los niños hace 40 años más allá de los dibujos animados?

Habría que empezar por explicarle que, no hace tanto, los teléfonos eran sólo de mesa o pared, y que tenían una rueda para marcar el número. En esos tiempos no tan lejanos, había hogares en los que ni siquiera había tele, y si ese fuera su caso, para verla tendría que ir a un escaparate de un comercio donde se vendiesen electrodomésticos, o a casa de un amigo cuya familia tuviese una. Aún teniendo tele en casa, sólo habría dos canales, y los dos en blanco y negro. A partir de ahí, quizá pueda formarse una idea de lo que suponía ver un programa de dibujos animados para quienes crecimos en aquellos años. Durante la semana, la programación Infantil concluía justo antes de la segunda edición del Telediario, y los fines de semana, en especial la mañana de los sábados, suponían un verdadero festín de series juveniles, telefilmes de aventuras, música, juegos y concursos.  

La careta de presentación de "Un globo, dos globos, tres globos" en su etapa en B/N

- Hasta los 90 la programación infantil funcionaba como una mini-parrilla adulta: tenía programas de puro entretenimiento, concursos, divulgativos, series de imagen real... ¡Se destinaba un buen presupuesto y había gente que se planteaba un organigrama equilibrado!

Cuando yo contaba 10 años, a mediados de los años 1970, la programación dirigida a los niños era excelente. Recuerdo en especial "Un globo, dos globos, tres globos", un programa-contenedor que empezaba a emitirse cuando llegábamos del cole, y en él se incluían espacios como "El taller de los inventos", donde el presentador Alberto Méndez nos enseñaba, por ejemplo, a construir un cohete espacial en miniatura, que se impulsaba con una mezcla de vinagre y bicarbonato. O a reproducir la superficie de la luna en la tapa de una caja de zapatos, empleando harina. Un globo, dos globos, tres globos incluía también una serie de dibujos que me encantaba, "Vickie el vikingo", que trataba sobre un imaginativo niño que gracias a su inteligencia solucionaba los problemas que surgían en la aldea vikinga. Recuerdo también "Las canciones del desván", que recorría España de la mano de la chiripitifláutica Mari Carmen Goñi en busca de la música popular de las diferentes regiones. Los sábados por la mañana podíamos pasar toda la mañana viendo "La Guagua", otro espacio-contenedor conducido por Torrebruno, que cada semana presentaba actuaciones infantiles, concursos, cuenta-cuentos, y series infantiles como "El pato Saturnino". El festín de los sábados continuaba en la sobremesa con Heidi, una novedosa serie de dibujos costumbrista y exenta de toda violencia, que logró reunir a toda la familia en torno a la tele. Y se completaba, por la tarde con "Los Payasos de la Tele", que introdujeron el circo mediante una forma de hacer televisión como nunca hasta entonces habíamos visto, sin fieras ni látigos, y sí con muchas canciones, aventuras, diversión y risas. La música clásica también tuvo cabida en aquella programación Infantil, gracias a Mari Ángeles Morales y al maestro García Asensio, que conducían "El mundo de la Música". Y por supuesto el Deporte, que no podía faltar, de la mano de Daniel Vindel, en "Torneo", un programa que presentaba una mezcla de competiciones deportivas y pruebas de atletismo enfrentando los equipos de diferentes colegios. Lo que más me gustaba de aquel programa era su música de cabecera, nada menos que una sección del disco “Tubular Bells” de Mike Oldfield.

"Cesta y puntos", uno de los concursos más populares de los 60

- Para realizar este volumen imagino que te has pasado mucho tiempo buceando en todo tipo de archivos, ¿cómo ha sido ese proceso?

La primera parte del libro, la que abarca los orígenes y el nacimiento de TVE, es la más difícil de documentar, ya que no existen grabaciones. Gracias a las hemerotecas, y a Blogs de investigación como  vuestro “Carta de Ajuste” han salido a la luz programas que habrían estado condenados al olvido. La parte que se desarrolla desde finales de los años 1960, cuando me convertí en telespectador, hasta mediados de 1980, cuando progresivamente dejé de ver la tele (no sólo la programación Infantil), es la que he podido contar desde mi propia vivencia como telespectador. La tercera parte llega hasta 1996, cuando se cumplieron 40 años desde la inauguración oficial de TVE, y este es un período del que existe mucha información en toda clase de formatos.

- ¿Por qué tu estudio se detiene a mediados de los 90?

El subtítulo del libro es “Cuarenta años de programación Infantil en TVE”, porque esa cifra de “Cuarenta años” ha tenido unas connotaciones muy especiales en la reciente historia de España, aunque en este caso la mitad del relato se desarrolla durante el anterior régimen, y la segunda, en el nuevo. Además, es a mediados de la década de 1990 cuando comienza el principio del fin de la programación Infantil, tal como la habíamos conocido.

- ¿Cómo eran los programas infantiles en los inicios de TVE? ¿Había una planificación?

Seguro que la había, tenía que haberla. Pero a mediados de los años 1950 los medios técnicos con que contaba el recién nacido medio televisivo sólo permitían una incipiente programación Infantil, compuesta por espectáculos de circo o de títeres, emitidos desde el antiguo plató del Paseo de la Habana de TVE, con una cámara fija, y sin cortes ni otra clase de posproducción.

Boliche y Chapinete en un programa de 1962

- Las primeras estrellas de aquellos espacios distan mucho de las que lo que fueron en los 90, Walter, Boliche y Chapinete...

Aquellas primeras estrellas televisivas nacieron con el medio, alguna de ellas, como el caso de Walter, se habían forjado en la radio, que fue el gran medio de comunicación y entretenimiento hasta mediados los años 1960, y a través de las ondas llegaron a convertirse en verdaderos ídolos de masas.

- Muchos piensan que la tele infantil nació con los Chiripitifláuticos o, con suerte, con Herta Frankel, hay un total olvido de los pioneros...

Es que no existen grabaciones de aquellos primeros tiempos, de algunos programas y presentadores se conservan unas pocas fotografías, pero de otros, ni siquiera eso. Y esto sucede hasta mediados los años sesenta, cuando el Video Tape llega a TVE. Podemos hallar capítulos de series infantiles históricas emitidas en TVE a finales de los años 1950 o principios de los 1960, pero proceden de las cadenas americanas que las programaron antes. Queda, eso sí, la memoria colectiva, aunque son cada vez menos quienes quedan para recordar los tiempos en los que en Madrid había sólo seiscientos aparatos de televisión.

Herta Frankel en el programa de 1972 "Vuestro amigo Quique" con el loro que daba nombre al espacio

- Hablando de Frankel, las marionetas fueron una constante en los programas infantiles durante esos primeros 40 años...

Los títeres, el guiñol y las marionetas siempre han ejercido una fuerte fascinación entre los más pequeños, y, al igual que el circo, estuvieron presentes en la programación Infantil desde el principio. La marionetista y ventrílocua Herta Frankel es uno de los rostros más recordados y queridos, hizo famosa a la ratita Violeta y, sobre todo a la perrita Marilyn. Entre los creadores de personajes destaca el muñequista “oficial” de Prado del Rey, Alejandro Millán, que mucho antes de los Electroduendes de “La Bola de Cristal” ya había dado vida a Don Procopio y otras marionetas que aparecieron en “Televisión Educativa”, a finales de los años 1960.   

Los protagonistas de "Bonanza", una de las series más famosas y longevas de la TV

- En los 60, a tenor de las encuestas, la mayoría de la chavalada prefería las series que venían de EE.UU., como Bonanza, antes que los espacios destinados para ellos. Teniendo en cuenta que se consideraban "programas infantiles" algunos religiosos quizás no sea de extrañar...

Aquella España era en blanco y negro, y no me refiero sólo a la tele. Los telefilmes norteamericanos, cargados de emoción, suspense y aventuras podían trasladar al espectador a mundos lejanos sin salir de casa, proporcionando así momentos de evasión. Y abandonar la rutina y poder soñar,  era entonces algo muy necesario.

- Los dibujos animados eran y son parte imprescindible de la parrilla y en tu libro dedicas una parte especial a las producciones españolas (incluidas las que se realizaban en Taiwán o Corea).

La animación española siempre ha gozado de muy buena salud, de hecho algunos incluso afirman que los dibujos animados se inventaron en España, y que fue el aragonés Segundo de Chomón el creador de las primeras secuencias animadas. Entre 1966 y 1967 TVE participó en la producción de las series de animación “Villancicos de España y América” y “Molécula”, ambas obra del animador madrileño Cruz Delgado, que en 1979 vería estrenada su serie de dibujos “Don Quijote de la Mancha”. Es a partir de la década de 1980 cuando la animación española se internacionaliza, gracias sobre todo al productor Claudio Biern Boyd (“Ruy el pequeño Cid”, “David el Gnomo”, “D’Artacán”...), que planteó sus series de un modo menos artesanal, y transformó la animación española (aunque hecha fuera) en una industria muy competitiva.

Valentina, Locomotoro y el Capitán Tan en 1967

- ¿Podríamos decir que los Chiris fueron realmente las primeras estrellas de la programación infantil? ¿Qué tenían para arrasar como lo hicieron?

“Antena Infantil” renovó el entretenimiento infantil televisivo gracias a la imaginación de su creador, el productor Oscar Banegas, que introdujo en el programa un personaje que cautivó de inmediato a la audiencia: el Capitán Tan. A este le siguieron Valentina, Locomotoro, el tío Aquiles, y toda una saga que fue apareciendo en las sucesivas etapas del programa, que terminó titulándose “Chiripitifláutico” debido al éxito que sus protagonistas habían alcanzado. El Capi viajaba a lo largo y ancho de este mundo; Locomotoro (conductor de todo menos del codo), era como un niño grande vestido de ferroviario; el tío Aquiles, que tenía sobrinos a miles, aparecía vestido como un tirolés; los Hermanos Malasombra decían ser malos de verdad, pero todo les salía al revés; y Valentina representaba la cordura, y era quien ponía orden en el disparatado grupo. Después llegarían Poquito, Barullo, y Fileto Capocómico. A parte del carisma de los actores que les daban vida, los Chiris presentaban nuevas canciones cada semana, y terminaron ofreciendo conciertos multitudinarios en estadios de fútbol, como si de estrellas de Rock se tratase.

Milikito, Miliki, Gaby y Fofito en los setenta

- ¿Fueron los Payasos de la Tele sus sucesores en cuanto a cariño y estrellato? ¿No podrían haber convivido?

Hubo un tiempo en que compartieron sus espacios en la parrilla, un programa se emitía a continuación del otro, y aquello no tenía mucho sentido, pues los Payasos, por ejemplo, incluían en su espacio una aventura, como hacían los Chiris en el suyo. Finalmente se produjo el relevo, como establecen las reglas no escritas de la televisión, y años después los propios Payasos también terminarían por desaparecer de la programación.

Walt Disney en la presentación de unos de sus shows para TV

- Disney y Hanna-Barbera fueron estrellas de todas las televisiones, pero aquí, además, se usaban como relleno ante cualquier eventualidad. Cada productora tenía sus características propias...

Los desajustes de programación que se producían en horario de mañana o de tarde era lo bueno que tenían, si ponían dibujos animados los niños corríamos hacia la tele, porque resultaban un bien escaso. Hoy día, que existe una oferta tan amplia de dibujos que se emiten durante las 24 horas en diferentes canales, resulta difícil concebir la ilusión que aquello nos hacía. Hanna-Barbera se dedicó por completo a la animación televisiva, que emplea procedimientos técnicos y artísticos diferentes a los del cine. Los cartoons de Warner, alocados e irreverentes, contrastaban con la producción de Disney, que iba no sólo dirigida al público infantil, sino a toda la familia. Antes de que llegase el mercado del vídeo doméstico, en los años noventa mi pasión por Disney me llevaba a destinar cintas completas de vídeo para grabar los cortos que con cuentagotas se emitían en la Segunda cadena, y al finalizar “Club Disney” en la Primera, los sábados por la mañana.

- Los 70 suponen una verdadera edad de oro en la programación infantil, ¿qué sucedió en esa década para que hubiera tantos programas (y de tal calidad) destinados a la juventud y en buenos horarios?

Estos son años en los que TVE se encuentra plenamente consolidada, cuenta con un importante número de técnicos y profesionales que han ido formándose y creciendo a la vez que el medio. Además, están los estudios de Prado del Rey y de Miramar, las unidades móviles, y una cobertura de emisión que abarca todo el país. Todos estos elementos hicieron posible una programación de gran calidad, y no sólo en el apartado Infantil. 

María Luisa Seco y Manolo Portillo, presentadores de "Un globo, dos globos, tres globos"

- Los 80 no van a la zaga pero se da un paso más, si antes se trataba a los niños desde el papel de la tía simpática y cómplice (María Luisa Seco, por ejemplo), aparecen espacios transgresores como "La Bola de Cristal" que les tutean y les hacen sentir adultos...

La tele evolucionaba con el país, aquellos efervescentes y creativos años 1980 trajeron una nueva forma de comunicación con los telespectadores, se trataba – o eso debía parecer –, de que los niños aprendiesen a pensar por sí mismos, de que se les tratase como a “mayores”, aunque eso ya lo hicieron los Chiripitiflaúticos cuando se dirigían a la audiencia diciendo “Señores Chicos”… 

El Hada Vídeo de los Electroduendes

- "La Bola de Cristal" convivía en la programación con programas más clásicos como "Dabadabadá", era realmente una tele plural...

Muy cierto, además, aparecieron una serie de comunicadores que supieron sacar todo el partido al medio televisivo, por ejemplo el mago Juan Tamariz, o el ilustrador José Ramón Sánchez, que conectaron con la audiencia a las mil maravillas.

- En esa década, además, se emitían con asiduidad series europeas de procedencias poco habituales antes, como Checoslovaquia...

Cómo no recordar los dibujos animados checoslovacos, de una delicadeza abrumadora, aquellos que terminaban con el rótulo “Koniec”; nada que ver con la desenfrenada locura de Bugs Bunny y el pato Lucas. Además de las series venidas “del Este”, también llegaron películas cuya estética y sensibilidad eran completamente distintas a la de los telefilmes y los dibujos animados norteamericanos, que habían primado hasta el momento. Recuerdo en especial una, esloveno-yugoslava nada menos, titulada “Kekek” o “El hábil Kekec”, que vi en la Primera Cadena en 1976 o 1977, cuya melodía de apertura me ha perseguido y sigue resonando en mi cabeza después de tantos años.  

Juanjo Pardo rodeado de niños en la primera temporada del "Club Disney", 1990

- ¿La llegada de las privadas fue el principio del fin de la tele infantil tal como la conocíamos?

Al final así fue, porque la llegada de los canales privados supuso una guerra de audiencias que con el tiempo terminaría transformando las preferencias de los telespectadores, siguiendo criterios meramente comerciales. Aunque no hay que olvidar que cuando “las Privadas” comenzaron sus emisiones, trataron de copiar de alguna manera el formato de programación Infantil de TVE, y ese período y esas programaciones infantiles merecerían que se le dedicase un libro aparte.

- ¿Tendrían cabida hoy programas y no sólo series en canales como Clan TV?

Aquellos programas-contenedor que se emitían los sábados por la mañana tenían un encanto especial, alternaban dibujos animados con series juveniles, y los presentadores organizaban juegos y concursos, o proponían manualidades. Es difícil saber si espacios así hoy tendrían o no audiencia, aunque no creo que hoy pudiera adoptarse la “vieja fórmula”. Eso dependería de las cadenas de televisión, que se han esforzado por conseguir que las franjas horarias que antes ocupaba la programación Infantil ahora se dedique a sectores de público como amas de casa y jubilados, que son quienes hoy día pasan más tiempo delante de la tele.

Como complemento de esta charla os proponemos un viaje audiovisual a nuestra infancia con la entrega del programa "Cómo hemos cambiado" dedicada al asunto. Podéis verlo aquí

miércoles, 6 de abril de 2011

La casa del reloj

En los 70 TVE tenía un departamento de infantiles de lo más activo, tanto la Primera como el UHF dedicaban horas a los más pequeños de tal forma que existían programas para diferentes edades y con distinta temática. "La casa del reloj" estaba pensado para los preescolares y durante 3 años, entre 1971 y 1974, enseñaba a los infantes algunas cuestiones básicas.
Paula Gardoqui y Miguel Vila fueron dos de sus presentadores más habituales. La primera es considerada toda una musa para la generación de los 70, no sólo apareció en este programa sino también en "El Recreo", un macroespacio sabatino presentado por Torrebruno. Vila se inició en la tele entreteniendo a la chavalada pero tardó poco en saltar a los Telediarios y las retransmisiones deportivas.
Pedro Meyer también se presentó ante la audiencia aquí y su voz grave explicaba, por ejemplo, qué día era. Insisto que el programa estaba pensado para niños menores de 8 años así que el calendario, la hora, las estaciones... eran algunos de los temas que se trataban diariamente en los guiones elaborados por Lolo Rico ("La cometa Blanca", "La bola de cristal") y Encarnación Martínez ("Un globo, dos globos, tres globos").
Junto a Maite Maynar vemos a otro de los comunicadores que pasaron por aquel plató, Manolo Portillo, que permanecería en el programa heredero, "Un globo, dos globos, tres globos" acompañando a María Luisa Seco. El resto de presentadores, de los que desgraciadamente, no tengo fotos fueron Mercedes Ibáñez (que después se recicló como realizadora) y Pepa Palau ("El juego de la foca").
"La casa del reloj" era una coproducción con la BBC porque adaptaba un clásico del Reino Unido, "Playschool" que se mantuvo en antena desde 1964 hasta 1988. En esta careta de despedida vemos a algunos de los personajes (en realidad muñecos inanimados) del programa, la calabaza Poppy y el burrito Manzanillo, falta la muñeca Marta.
Los cincuentones que recuerden esto que aprovechen para cantar aquello de "Redondo es, redondo es, redondo es, redon dó, redondo es".

Atentos a esta canción interpretada por Miguel Vila, "Me hago un paquete":



sábado, 1 de junio de 2019

La tele de los 70 según Miguel Herrero


Primero repasó la tele de los 80 en dos libros, después llegaron los 90, también recordó la historia del "Un, dos, tres" y, más recientemente, ha rebuscado entre talleres de marionetistas para descubrir los "Telemuñecos". El infatigable Miguel Herrero se enfrenta ahora a un nuevo reto: la década de los setenta. Un decenio fundamental en la historia de nuestra televisión, que va del tardofranquismo a la lucha por la democracia desde la Transición, una época en la que se afianzaron géneros y se probaron nuevas fórmulas, en la que la música amenizaba cualquier franja horaria y los niños pasaron de los Chiripitifláuticos a los Payasos de la Tele y en informativos se produjo una revolución liderada por unos "descorbatados". Herrero repasa las novedades año por año en su último libro editado, cómo no, por Diábolo. 

Julio Iglesias durante la grabación de su especial de la serie "La hora de..."
- Quizás si tu futuro lector piensa en los 70 televisivos le vienen a la cabeza los musicales. Los había de todo tipo y gracias a que se han conservado la mayoría en archivo son imágenes muy repetidas y características. ¿Qué destacarías de ese género en aquella época?

Efectivamente, los años 70 fueron brillantes en el campo musical. Era parte de la base de la programación junto a los dramáticos. Los hubo de todo tipo, dedicados a géneros, muy especializados. Desde el jazz al pop, lo comercial, lo regional y la copla. Especialmente interesantes resultan los de Valerio Lazarov, en los que los artistas grababan sus canciones interpretando de una manera muy cómica el contenido de las mismas. Lauren Postigo deslumbró con el inesperado éxito de sus "Cantares" cuando sus invitados parecían más que olvidados. "300 millones" apostó por el castellano aunque se saltó la norma con algunos invitados de la talla de ABBA. La lista abarca títulos como "Especial Pop", "A su aire", "3 programas 3", "Voces a 45", "Musiqueando" y el prestigioso "Popgrama" de Carlos Tena. Los archivos guardan actuaciones y entrevistas de primer nivel gracias al trabajo que se realizó, siendo curioso que ahora la tele se dedica a recordar a los artistazos que conservan los archivos pero haciendo poco por seguir esa estela y que en el futuro se puedan recuperar éxitos de esta época. En cualquier caso, me declaro fan de "Aplauso", que desde 1978 se preocupó por gran variedad de estilos, como si se tratara de una revista, dividida en secciones y páginas, con una bonita estética, concursos y hábil manejo del lenguaje para los jóvenes que vivían el sonido "disco 70s", "Grease", "Fiebre del sábado noche" o la Motown. En el libro quedan recogidos todos estos títulos y su historia.

Kiko Ledgard al frente del concurso más popular de la década
- Otro género que brilló en esos años fue el de los concursos, algunos popularísimos. ¿Cuáles destacarías y por qué?

Curiosamente, en los 70 el de los concursos habitualmente era un género residual en la programación. Como si fuera obligatorio tener alguno para completar estilos y variedad. Hay años en los que apenas hubo un par de concursos y sin apenas repercusión, pese a tratarse de un monopolio de dos cadenas. Así, enumerar todos los concursos de la década no nos llevaría demasiado tiempo. Apenas se resumiría en el final de "Cesta y puntos", "Un millón para el mejor" y "Las diez de últimas" con otros apenas recordados, como "En equipo", "Palmo a palmo", "Destino Argentina", "¿Conocemos España?" o "Cambie su suerte". Les costaba conseguir renovar por una segunda temporada. Incluso para tratarse de una tele única, apenas nadie recuerda "Las supersabias", "Subasta de triunfos", "Las siete y media musical" o "Fe de erratas". El género de los concursos tocó también al de los musicales en cierta forma, con casos como "Canción 71" o "La gran ocasión", que era una competencia de artistas al estilo de "Operación triunfo" pero no de preguntas y respuestas o pruebas de habilidad. Igualmente se encuentra mucho juego en infantiles de Torrebruno o como parte de espacios de dilatada duración, como "Todo es posible en domingo", incluso en "300 millones". Pero, claro está, el alto concepto que ha quedado del concurso se debe al impresionante éxito conseguido por el "Un, dos, tres... responda otra vez" de Chicho Ibáñez Serrador en 1972, lo cual es un logro épico ya que se alzó con el cariño del público como nunca antes había ocurrido. Así, el "Un, dos, tres" no sólo logró renovar sino que la audiencia lo echaba de menos con un aprecio casi humano dedicado a un programa de televisión, como una especie de persona a la que llegas a querer y te produce emoción su marcha. Su emisión tan continuada durante aquellas dos primeras etapas setenteras cambió el sentido del concurso televisivo, ya omnipresente en la programación, aunque igualmente le costó asentar sus raíces hasta finales de los 80, a excepción de la gran obra de Chicho, finiquitando títulos cada dos por tres.

Félix Rodríguez de la Fuente triunfó en medio mundo con "El hombre y la tierra"
- Los musicales y los concursos eran géneros ya populares desde el inicio de la tele pero el documental no tanto. En los 70 Rodríguez de la Fuente demostró que se podía divulgar entreteniendo y además con un producto de gran calidad. Y no fue el único, de la Quadra Salcedo también brilló. ¿Qué piezas encajaron para que, por fin, los documentales adquirieran esta importancia?

La necesidad de renovación en las parrillas televisivas hizo que sucedieran éxitos inesperados. Puede dar la casualidad de que unos programas triunfen por el momento histórico y social que el país esté viviendo como que sean rechazados porque no se adapten a los intereses generales de una sociedad que estaba viviendo profundos cambios como un final de dictadura, una monarquía, un Referéndum, elecciones, un grupo terrorista amenazante y la modernización de una sociedad muy pacata. TVE intentó triunfar con algunos shows a la americana, como en Estados Unidos tenían Julie Andrews, Dean Martin, Sonny y Cher o Carol Burnett, pero muchas de las denominadas "La hora de...", así como los programas de Marujita Díaz o Luis Aguilé fueron considerados casposos y ajenos a la época que se estaba viviendo. Todo lo contrario ocurrió con esos espacios que demostraban que la televisión pública podía realizar documentales de prestigio con los que poder presumir en festivales internacionales de Televisión, en eventos, ante la prensa y la dura crítica así como para intercambiar con otras cadenas o venderlos directamente. "El hombre y la Tierra" es el gran ejemplo de lo que se podía hacer con medios, buenos profesionales en todos los campos (no hay que olvidar una sintonía insuperable) y mucha dedicación. De hecho, para muchos de ellos algún programa, o una serie de ellos, les podía llevar parte del tiempo de su año trabajado. "Datos para un informe", "Los reporteros", "Primera página", "La España de los Botejara", "Vivir cada día" son buenos ejemplos de la mejor televisión de los 70. Miguel de la Quadra es un nombre imprescindible en aquella época y resulta sorprendente hasta dónde llegaban por conseguir una exclusiva que, a veces, incluso no llegó a ser emitida y casi les costó la vida. Incluso "Informe semanal" llegó para cubrir todo tipo de temáticas, aprovechando su gran cobertura de corresponsales y dio lugar a un estilo que fue escuela para las nuevas cadenas de los 90, tomando el concepto de reportajes de 10-15 minutos que ahondaran en una temática.

Amestoy y Hermida comparten portada en "TeleRadio" en 1979
- Este fue el período de reinado de grandes comunicadores que crearon escuela: Hermida, Amestoy, Íñigo... ¿Se apostaba más por comunicadores con personalidad? ¿Qué aportaron a nuestra pantalla?

LA TELE DE LOS 70 es la época de los grandes comunicadores de televisión. José María Íñigo es figura imprescindible de la cadena. Con él fueron pasando los años sin parar, de sus entrevistas en "Estudio abierto" a "Directísimo", "Esta noche fiesta" y "Fantástico", programas de larga duración y emitidos durante largos periodos. Incluso en los breves espacios de tiempo de descanso entre esos cuatro títulos hizo otros espacios, de sobremesa, galas de Nochevieja, ediciones para cadenas europeas dirigidas a emigrantes españoles y retransmisiones de todo tipo. Jesús Hermida fue habitual pero no tan omnipresente como después en los 80 y los 90, una vez finalizada su etapa como corresponsal. Alfredo Amestoy fue otra cara constante de la década. Hizo gran variedad de géneros pero destacó especialmente por su "Vivir para ver" en el que jugó magníficamente con escenas de la propia programación, que le servía para soltar sus soliloquios a cámara, moviendo el flequillo y dirigiendo sus dedos índices sin cesar. Hay nombres importantes como los de José Luis Uribarri, muy entregado a su oficio, o Miguel de los Santos, con su buen hacer. De otros, lamentablemente, se ha olvidado el tiempo pero en su época fueron fundamentales para el público como Raúl Matas o Juan Antonio Fernández Abajo, que llegó a desbancar en premio TP al mejor presentador al resto de profesionales. Y mujeres de primera también demostraron que podían hacerle frente al macho televisivo, como Rosa María Mateo, Victoria Prego, Isabel Tenaille, Mari Cruz Soriano o Rosa María Calaf. Y en otro plano, las locutoras de continuidad también supieron ganarse el cariño del público por sus diarias apariciones dirigiéndose a cámara a los espectadores con serena seguridad. 

Valerio Lazarov y José María Quero comparten control de realización en el primer programa de "Señoras y Señores"
- Esta década es la de la convivencia entre dos generaciones, la de los locutores de informativos con la de los nuevos periodistas (menos sobrios, más naturales), la de los realizadores pioneros y más clásicos (Pérez Puig, Quero, García de la Vega) y otros mucho mas rompedores (Lazarov)...

Para la historia han quedado esos nombres, que podían luchar con los de los propios profesionales que daban la cara en sus programas. El público les conocía y les reconocía. Lazarov y Quero tenían estilos tan marcados que pudieron jugar a realizar un mismo programa, "Señoras y señores", una semana dirigido al estilo Lazarov, más arriesgado y original, con sus zooms y sus derroches de humor, y la siguiente, por Quero y su aire más convencional, más seguro de convencer al público. Los profesionales que dirigían los dramáticos, como "Estudio 1" y "Novela" también se ganaron el cariño de los espectadores. En algunos casos, como Chicho, Pilar Miró o Fernando Navarrete, todos sabían claramente que ellos eran los encargados de sus producciones. Este último supo imprimir su estilo en los espacios de Íñigo o en otras emisiones como "La segunda oportunidad" para educarnos en la seguridad vial, con Paco Costas.

María Luisa Seco y Manolo Portillo presentaban "Un globo, dos globos, tres globos"
- Edad de oro de los infantiles, irrepetible, con personajes que todavía perduran y programas que se alargaron durante años

Fue uno de los grandes géneros de la televisión de los 70. Ahí sí que podríamos perdernos entre personajes, series, sintonías, programas, dibujos y presentadores que se ganaron el cariño del público. "Los Chiripitifláuticos" vivieron una segunda etapa a petición de los más peques pero la tele ya les tenía asignados unos sucesores, "Los payasos de la tele", que fueron los verdaderos reyes del género. "El gran circo de TVE" fue un éxito de dimensiones desconocidas, que abarcó a otros públicos no habituales de espacios como "Hoy es fiesta" o de los shows de los muñecos de Herta Frankel. María Luisa Seco fue el rostro habitual gracias a "Con vosotros", "El monstruo de Sánchezstein" y "Un globo, dos globos, tres globos", que fue un magnífico contenedor de series juveniles y dibujos, con poesías, juegos, marionetas y las tiras americanas de las criaturas de Jim Henson, aquí denominado "Ábrete Sésamo", antes que "Barrio Sésamo". Sin duda, Torrebruno es otro nombre imprescindible, con programas que encadenó sin parar pese a fueran prácticamente lo mismo, "La guagua", "El recreo", "La locomotora"... Títulos que se han quedado en la memoria colectiva y a los que añadir "La mansión de los Plaff" y animaciones como "Heidi", "Marco", "El perro de Flandes", "La abeja Maya" o "Mazinger Z", que en varios casos alcanzaron el nivel de fenómeno sociológico. 

Marisol González y J.A. Fernández Abajo en "Siempre en domingo"
- Se intenta una y otra vez la fórmula del ómnibus dominical...

En algunos momentos dio la impresión de que fuera obligatorio emitir un espacio que abarcara innumerables secciones durante la tarde del domingo. Posiblemente inspirados por el formato de éxito  italiano donde se podía hacer casi de todo, se intentó con producciones como "Siempre en domingo", "Tarde para todos", "Todo es posible en domingo" y "Fantástico". Y pese a la continua intentona de hacer que ese macroprograma llegase al gran público, casi siempre fue rechazado por él y por la crítica. Se hicieron entrevistas a figuras de primer nivel, incluyeron series y dibujos, combates de boxeo y sketches de humor con Joe Rígoli o Tip y Coll, que consiguieron ser los únicos supervivientes del programa donde realizaban sus sketches. Se trata de una fórmula que agotaba al espectador por una excesiva duración, que igualmente no consiguió funcionar en los 90 con "De domingo a domingo" en Telecinco, o "Un domingo cualquiera" en TVE1 en 2003. Bien es cierto que la herencia de todo aquello y, salvando las miles de distancias, sería "Viva la vida", que habría actualizado el espíritu de aquellas emisiones e, igualmente, no arrasa en audiencias. 

Alfonso Sánchez a punto de soltar una de sus sarcásticas críticas en "Revista de cine"
- Hay un gran interés por el cine, no sólo por los grandes ciclos y por el redoblaje directamente para TVE sino por los programas específicos de gran éxito (Revista de cine) o las presentaciones de Primera sesión.

El espectador consiguió habituarse al cine clásico gracias a TVE. No era habitual que se emitieran películas modernas puesto que tenían que pasar muchos años para poder distribuirse en la pequeña pantalla. Así que se tiraban de películas muy antiguas, por supuesto que en blanco y negro ya que aunque la película fuera en color, lo habitual es que los televisores aún fueran antiguos y se vieran sin colores. El hecho de que TVE emitiera ciclos dedicados a actores, actrices, directores o géneros permitió acceder a las filmografías imprescindibles de todos ellos, aumentando su popularidad y animando a la cinefilia. De ahí que naciera "Revista de cine", ya que eran muchos los aficiones al Séptimo Arte, a conocer más detalles acerca de los rodajes, de las biografías, de los estilos. Alfonso Sánchez es el gran nombre en el género, un crítico muy querido por sus divertidos análisis, no exentos de gran sapiencia. Tan conocido que fue imitado por todos los humoristas de la década por sus curiosos balbuceos. Alfonso Eduardo lo presentaba, se acercó al Festival de Cine de San Sebastián, pudiendo entrevistar a los protagonistas de "La guerra de las galaxias" debido a su estreno, incluidos los robots, y hasta hacían entregas de premios a las mejores películas españolas, lo que podría considerarse unos PreGoyas cuando estos ni se habían imaginado. A reivindicar sus resúmenes, narrados o doblados como una serie, de las galas de los Oscar. 

Sancho Gracia y Pepe Sancho en sus icónicos personajes de Curro y El Estudiante en "Curro Jiménez"
- Se inicia la época de las grandes producciones de ficción, en formato cine y que marcarán el devenir de la siguiente década y la exportación...

Los 70 son años de producciones americanas, comedias británicas y "grandes relatos". El país se paralizó con las intrigas de "Hombre rico hombre pobre", "Holocausto" o "Raíces", las aventuras de Sandokán, Pippi Calzaslargas, las creaciones de Aaron Spelling como "Los ángeles de Charlie" o "Vacaciones en el mar" e ídolos como "Kung Fu", detectives como "Colombo" y el prestigio de "Yo Claudio". Pero TVE había desarrollado una gran labor con sus dramáticos y fue probando con series grabadas en exteriores como "Los camioneros", "Ese señor de negro", "Plinio", "El pícaro" o "La señora García se confiesa", que sirvieron para lanzarse definitivamente a trasladar novelas a la pequeña pantalla con una calidad insuperable. "Cañas y barro" alcanzó niveles insospechados, que podían rivalizar con series americanas, y "Curro Jiménez", "La saga de los Rius" o "La barraca" no hicieron más que afianzar un estilo muy vivo, muy intenso, que daría lugar a otros fenómenos ochenteros como "Fortunata y Jacinta" o "Los gozos y las sombras", que ya se iban preparando, e incuso grabando, a finales de los 70. Posiblemente, todo amparado por propuestas como "La cabina", "Juan soldado", que emitidas como capítulos únicos, ya tentaban a los jefes a poder hacer lo mismo pero con una mayor periodicidad semanal. 
Una de las páginas del libro escrito por Miguel Herrero
- ¿Y ahora qué? ¿Estás ya estudiando los 60 para tu próximo libro?

Estoy absolutamente dominado por el espíritu de los 70, como si yo mismo fuera un "625 líneas" andante, preparando nuevos proyectos a los que dedicar tanto tiempo como a este panegírico de la década de los 70. Considero que los 60 es un trabajo que debe realizar mi amigo Alejandro Macías, que sabe más que nadie de los tiempos primigenios de nuestra tele. Y mientras, este verano recordaré lo que ha sido de muchas de las grandes estrellas de la tele de otras épocas en el programa de tarde de EsRadio cada lunes. La telenostalgia vive en mi y no puedo dejar de manejarla a gusto del consumidor.

Por alusiones, niego la mayor pero agradezco el guante lanzado. 

domingo, 11 de octubre de 2009

El monstruo de Sánchezstein

En 1.977 el programa contenedor "Un globo, dos globos, tres globos" estrenó un nuevo programa concurso destinado a la audiencia infantil, "El monstruo de Sánchezstein", una idea de Guillermo Summers en la que se unía una especie de comedia interna entre los personajes del programa y la dinámica tradicional de un concurso para niños con distintas pruebas. Hubo dos personas que aprovecharon el tirón de este espacio: Pepe Carabias, voz inconfundible que aquí era mudo, el monstruo que daba nombre al programa y que respondía a la orden de "Luis Ricardo, cantidubi dubi dubi... ¡ya!".
Y María Luisa Seco, presentadora a su vez del espacio que "Un globo..." y que aquí hacía el papel de Amanda, la secretaria del profesor. Ella era quien conducía realmente el concurso y durante dos años fue un exitazo que cimentó su carrera, ya muy asentada por entonces y con dos TP a mejor presentadora en su haber, como ídolo infantil.
El concurso comenzó a emitirse en blanco y negro en 1.977 pero poco tiempo después pasó al color y forma parte del recuerdo de muchos chavales que todavía sonríen al oir aquello de "Cantidubi dubi dubi". En aquella época era muy habitual que coexistieran varios programas infantiles con distintos contenidos y los concursos eran de los preferidos por la audiencia. Guillermo Summers era especialista en ellos, otro de sus grandes éxitos en este terreno fue "El juego de la foca".
El programa finalizó en 1.978 aunque parece que la audiencia no tuvo nada que ver en ello (en aquellos tiempos de monopolio sólo había paneles con índice de aceptación), fue más bien que los directivos consideraron que ya había cumplido su ciclo y que había llegado la hora de ubicar nuevos programas en ese mismo horario.
Así que todos dijeron adiós para enfrascarse en nuevos proyectos. María Luisa Seco se enroló en la primera temporada de "La mansión de los Plaff", Pepe Carabias continuó con papeles secundarios en televisión y con su actividad como doblador y el actor que encarnó al Profesor, Pedro Valentín, siguió en teatro y televisión.