sábado, 5 de julio de 2014

Las brujas de Salem

Noche del 31 de enero de 1965, el espacio "Gran Teatro", que pretende acercar a la audiencia las obras más significativas del teatro contemporáneo, emite "Las brujas de Salem", adaptación de la obra "The Crucible" (El Crisol) escrita por Arthur Miller en 1953. El dramaturgo había conseguido con este texto basado en hechos reales uno de sus grandes éxitos con una metáfora de la caza de brujas en pleno mccarthysmo. Y en España, con esta emisión sucedería algo similar quince años después.

En 1692 la población de Salem, en Massachussets, vivió un absurdo juicio por las falsas acusaciones de brujería comandadas por el personaje que en este programa encarnaba magistralmente Gemma Cuervo. La actriz consiguió un enorme éxito y el premio a la mejor actuación televisiva del año. Recientemente era entrevistada por Concha Velasco en "Cine de Barrio", la vallisoletana encarnó el mismo personaje en 1973 en otra adaptación y, entre risas le comentaba que ella no había recibido el mismo galardón a lo que la Cuervo respondió "es que yo lo hice muy bien".

En realidad todo el elenco se encontraba en estado de gracia, desde las más jóvenes como Tina Sainz o Nuria Carresi a los veteranos Vicente Soler o Lola Gaos.

Pedro Amalio López fue quien dirigió y realizó esta obra en las dos ocasiones. Y en esta primera, considerada la mejor por los críticos, consiguió momentos de gran dramatismo con una estética atrevida para aquellos años 60. Este momento de confesión obligada de la negra Tituba con un plano cenital para marcar su humillación fue uno de los hallazgos visuales del prestigioso realizador.

Destaca en el reparto una siempre convincente Irene Gutiérrez Caba en un complicado papel. Si Gemma Cuervo podía ser histriónica, Irene estaba obligada a mostrar una interpretación contenida, con gestos de humildad, sin poder gritar de indignación hasta prácticamente el final.
   En este plano la vemos junto a Tina Sainz que, por cierto, fue la única de todo el equipo actoral de 1965, que participó en la siguiente versión.

Entre los jueces distinguimos a Pastor Serrador (tío de Chicho) y Antonio Ferrandis (sí, Chanquete) con un pelucón blanco que tiembla el misterio.

Los espectadores más avispados (o los más susceptibles) alucinaron al comprobar que una obra en la que se criticaba la censura, la intolerancia y la superstición y que ponía en la picota un tema tan cercano a España como las delaciones entre vecinos pasara la censura y se emitiera en horario estelar. A Pedro Amalio López también le sorprendió que se la aceptaran.



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