domingo, 3 de octubre de 2010

Frost versus Nixon

El título original del programa que hoy recordamos es el de la foto superior, "The Nixon interviews", las entrevistas a Nixon, pero en realidad era la lucha de un periodista por extraer una confesión o como mínimo una disculpa a un ex-presidente norteamericano, la pugna de ese periodista por un prestigio que se le escapaba y de un político por la inmunidad.

Originalmente transmitidas como 4 entrevistas en 1977, y no en una de las 3 grandes cadenas, tuvo la mayor audiencia de un programa informativo hasta el momento, 45 millones de espectadores. Para llegar a ese récord David Frost y su equipo recorrieron un largo camino de negociaciones con el entorno de Nixon y con los mandamases de varios canales que rechazaron el programa porque preferían a un presentador de su plantilla. Otro problema que se planteó desde el principio fue el hecho de que sería una exclusiva pagada, algo que algunos medios criticaron duramente.

Al final ambos salieron victoriosos de esta contienda a su modo, Nixon se disculpó, sí, reconoció que había hecho algo que estaba "fuera de la ley" pero también tuvo horas para venderse a sí mismo y al menos tuvo la oportunidad de que el espectador escuchara su versión. Además, a partir de este momento se convirtió en una especie de vedette de la política que era contratado para otros programas televisivos y para conferencias en todo el mundo con un salario millonario.

Y Sir David Frost... bueno, ¡fue nombrado Sir años más tarde! ¿acaso un inglés puede aspirar a mayor honor? Lo cierto es que teniendo en cuenta la valentía de este hombre ante un reto en el que sólo creía, a ratos, su productor John Birt y la determinación en sacarlo adelante menos mal que la cosa salió bien... porque si sale mal no se hubiera recuperado del fracaso.
No quiero hablar de las vicisitudes que pasaron para realizar estos especiales porque entonces no podréis disfrutar de una magnífica película "Frost / Nixon" que os recomiendo vivamente.

1 comentario:

  1. En España hace tiempo que no tenemos entrevistas cañeras, incisivas con el político de turno. Ni siquiera en las elecciones, donde todo está hiperpactado y el periodista se limita a ser poco menos que un moderador. Una pena.

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