jueves, 30 de julio de 2026

La historia del Festival de Eurovisión a examen

El logotipo de Eurovisión usado por TVE en los setenta

Siete décadas de música. Setenta años también de intrigas políticas, de votos entre países amigos, de vestuarios llamativos, de letras disparatadas, de decorados móviles, de orquesta pomposa y de playbacks instrumentales que pueden fallar... El festival de la canción de Eurovisión es eso, el estereotipo, pero también es mucho más. Es el evento televisivo más importante del mundo, aquel en el que se prueban nuevas tecnologías, ese en el que, de vez en cuando, se escuchan canciones en lenguas minoritarias en lucha imposible contra el omnipresente inglés, el que reunía familias en los 60-70 y ahora grupos de amigos que organizan fiestas o que, incluso, van a verlo en directo. 

Miguel Martínez ha reunido miles de datos para confeccionar algo así como una guía de la historia del certamen musical, un recorrido por años que se puede leer del tirón o saltando capítulos. Su título es "¡Vivo cantando!" y ha sido editado por Diábolo.

- Este libro aparece tras un debate sobre el Festival que ha llegado incluso a los políticos lo que, quizás, indica que Eurovisión importa más de lo que algunos creen...

Sin ninguna duda. El festival es uno de los eventos más vistos del planeta, después de eventos como Superbowl o el Mundial de fútbol es el más seguido en muchísimos países por lo tanto es lógico, hasta cierto punto, que a nivel político se utilice para canalizar consignas e ideas politizadas. Al final, es un evento conformado por muchos países con diferentes maneras de entender la política, con gobiernos muy diferentes y con su propia cultura. Todo ello convierte el festival en un marco perfecto para difundir cualquier mensaje político.

- Queda muy claro leyendo este volumen que las idas y vueltas de los países participantes, bien por cuestiones políticas, económicas o incluso religiosas es algo que se vive casi desde el principio...

Sí. Cada país entiende su participación en el festival de una manera diferente y en base a la situación social y política de cada nación deciden si su participación o no les revierte positiva o negativamente. Lo normal cuando se produce alguna ausencia suele ser por dos motivos: el económico y las discrepancias. Lo primero es obvio, si una televisión pública de un país, es decir el gobierno del país, no puede cumplir los requisitos organizativos aun habiendo ganado el certamen se puede retirar, aunque en estos casos suele resolverse con que la celebración del certamen se hace en otro país dispuesto a ello. En general lo más habitual es que exista una causa política o discrepancias con la organización o con las normas del propio festival y ahí es donde entra todo lo que te puedas imaginar (religión, tendencias, guerras, banderas…) Luego esta también la circunstancia de que te puedan echar, pero eso es en situaciones muy concretas.

El decorado del primer festival de Eurovisión celebrado en Lugano (Suiza) en 1956

- El festival de la canción es un fenómeno global hoy y eso que quizás muchos no conozcan sus orígenes, se han diluido en el tiempo, ¿qué es en realidad Eurovisión y por qué decidieron organizar un encuentro musical?

Eurovisión comenzó como un experimento realmente. La idea a mediados de los 50, después de lo vivido en la segunda guerra mundial, era unificar de algun modo Europa y hermanar a todos los países al menos mediante la posibilidad de ofrecer una señal de radio y televisión conjunta para todo el continente. De este modo, con la llegada de la emisión televisiva y la evolución tecnológica audiovisual se decidió crear la UER, una entidad que aglutina a diferentes radios y televisiones públicas para canalizar una señal de emisión continental.

Una vez esto se crea y las posibilidades técnicas lo permiten, toca decidir que tipo de emisión ofrecer para que todos los países europeos se sientan cómodos ¿un debate, una competición deportiva…? Pues se decidió un festival de música. Así nace Eurovision, como el experimento para ofrecer una señal audiovisual a toda Europa. Y así, poco a poco, el certamen se fue haciendo más y más famoso hasta llegar a lo que es hoy. Con el tiempo los socios de la UER (Unión Europea de radiodifusión) fueron aumentando y como en todo club, hay unos derechos y unas obligaciones. De hecho, hay países que forman parte de la UER y ni siquiera son europeos, es el caso de Libano, Egipto, Marruecos e incluso Brasil.

Corry Brokken, ganadora de 1957 por Países Bajos

- Desde 1956 han cambiado muchos elementos, pero ¿hay algo que se mantenga inalterable o la diferencia entre el primero y el último lo hacen irreconocible?

Hombre, es muy diferente. Se empezó con un único micro, un único cantante, una orquesta en vivo que interpretaba la melodía para las canciones y un formato conservador donde lo importante era la voz y la interpretación. Ahora eso no tiene nada que ver, es un espectáculo impresionante y visual, un acontecimiento social a nivel mundial que mueve millones y que esta más enfocado al espectáculo como tal más que a la música me atrevería a decir. 

Me resulta complicado encontrar algo que se mantenga inalterable pues hasta el sistema de votación ha ido cambiando, pero si tuviera que decir algo que mantiene el festival desde su primera edición, al menos así lo quiero pensar, es sin duda la capacidad de unión entre países al margen de las disputas.

El escenario de Eurovisión 2024 en Malmö, Suecia

- Los que se animen hoy a ver festivales antiguos se sorprenderán, seguramente, de la celebración en elegantes teatros y no en enormes espacios y la importancia de la orquesta en directo. ¿Cuál fue el punto de no retorno en ambos casos? ¿Cuándo nos pasamos a un estadio y dejamos la orquesta por el playback instrumental? 

Pues este festival es tan cambiante como la sociedad, ha tenido la capacidad de irse adaptando a la evolución tecnológica y a las modas y costumbres sociales y culturales de cada época. No es lo mismo la sociedad, las ideas y la forma de entender la vida en los años 50, que en los 70, los 90…. Realmente este festival ha ido adaptándose y configurándose poco a poco para poder mantener el interés entre generaciones. Las baladas románticas y canciones pausadas acompañadas de una música en directo fuieron dejando paso a mezclas pregrabadas, efectos sonoros y lumínicos, diferentes estilos musicales. 

Pienso que tiene un mérito enorme conseguir mantenerse 70 años en antena a nivel mundial de los cuales mínimo 60 es como un evento ineludible. Jóvenes, maduros, ancianos, niños…. No importa la edad, todo el mundo conoce Eurovision y creo que pocos eventos pueden conseguir un nivel de adaptación tan grande. Otra cosa es los gustos de cada uno, yo personalmente habría mantenido la orquesta, la solemnidad y la relevancia de la voz por encima de otras cuestiones.

Katie Boyle junto al marcador del festival de 1968 organizado por la BBC

- En las primeras décadas eran las propias televisiones vencedoras las que organizaban el festival y hoy es la propia organización de Eurovisión la que se encarga (en colaboración con el país). ¿Hemos ganado en espectacularidad pero hemos perdido en "personalidad"?

Sí, a ver, el coste y magnitud del certamen ha ido creciendo tanto que las televisiones de cada país ganador no podían asumir en solitario. Es entonces cuando, conforme se va haciendo mas grande y relevante el festival, se crea una organización, o más bien un comité por decirlo así, que dicta unos requisitos mínimos para cofinanciar el certamen, algo parecido a la FIFA con el fútbol. 

De este modo, con el paso de los años se fueron probando diferentes fórmulas de financiación. Se creó, por ejemplo, la figura del BIG FIVE por la cual estos países corren con la mayor parte del coste del certamen a cambio de participar siempre de forma directa en la final; también se incorporaron patrocinadores privados, marcas internacionales como Moroccanoil y otras muchas menos relevantes que alivian bastante el coste para la televisión del país organizador. Evidentemente incorporar estos elementos como ayuda a la financiación hacen que el país en cuestión tenga que adoptar unas condiciones que no necesariamente le resten personalidad o identidad, pero sí están sujetas a otras consideraciones.

Massiel, nuestra primera ganadora en 1968

- A este respecto, ¿el uso generalizado del inglés no choca un poco con la idea original de que en Europa se escucharan todas sus lenguas?

Pues sí, pero esto forma de nuevo parte de la evolución y los cambios que el festival ha ido realizando para adaptarse a los gustos. Nos guste más o menos, el inglés se ha impuesto con contundencia en los grandes éxitos musicales del mundo y es el idioma por antonomasia. Con él se programa a nivel informático, con él se estandariza la comunicación en general y por tanto la tendencia se dirige hacia él. 

Hubo una época en la que se puso muy de moda que todos tenían que cantar en inglés, muy pocos países mantuvieron la costumbre de cantar en su idioma, incluso España llegó a llevar canciones en inglés pero con el tiempo, especialmente en los últimos años, se ha recuperando la variedad lingüística y de hecho hasta se han potenciado hablas locales e idiomas muy minoritarios dentro de las lenguas de cada país, de manera que aunque el inglés copa a nivel general las interpretaciones, no creas que actualmente se impone tanto.

Salomé, segunda y última ganadora por España... aunque fuera ex aequo con tres países más

- Eurovisión ha sido un generador de carreras musicales y de grandes éxitos, ¿por qué sigue habiendo cierto snobismo al respecto? ¿O crees que esto ha ido cambiando en los últimos años con las nuevas generaciones de espectadores?

Sin duda. De este festival han salido artistas que han cosechado un éxito infinito, pero también curiosamente grandes artistas que han participado luego han desaparecido incluso habiendo ganado. Creo que, efectivamente, son las generaciones las que en su contexto sociocultural empujan a los artistas a tener un mayor o menor éxito. Hay canciones que incluso quedan en última posición y triunfan más que las ganadoras, es imposible saber el porqué de un éxito más allá de los aspectos técnicos y análisis que podamos hacer como el hecho de que una canción se haga popular por su difusión e incluso por las creencias o el aspecto del artista en cuestión.

- ¿Qué papel ocupa el eurofán en el festival? ¿Ha ayudado a la supervivencia pero, al mismo tiempo, ejerce una cierta dictadura?

Gran cuestión. El eurofán es sin ninguna duda una pieza absolutamente clave para que el festival se sostenga en el tiempo pero, como en todo, cuando un movimiento o colectivo consigue pesar lo suficiente como para que la organización y los diferentes países tengan en cuenta según que cuestiones a la hora de elegir representante, efectivamente se puede llegar a ejercer una presión que no llamaría dictadura pero que claramente impone reglas no escritas o condiciones muy concretas. Esto abriría un debate extenso y muy interesante, aunque creo que a buen lector o entendedor pocas palabras bastan.

Rosa con sus compañeros de OT en Eurovisión 2002 desde Tallin, Estonia

- Cada participante español tiene su propia historia con respecto al festival, ¿cuál es tu favorita? 

Es muy difícil decirte, no soy yo de tener una historia favorita detrás de nuestros representantes pues ha habido propuestas que van desde reconocidos artistas de renombre a desconocidos que han participado en concursos… Cada uno tiene su propia historia y no creas que en general son todas muy llamativas pero mira, te diré que todo lo que fue la participación de Rosa y la época de Operación Triunfo lo tengo muy presente porque date cuenta que por entonces yo tendría como 15 ó 16 años, es decir ya empiezas a tener una edad donde te fijas en este tipo de cosas y el fenómeno de OT era imparable. Recuerdo lo de Rosa de España, cómo se metían con ella diciendo que si estaba muy gorda o cómo se consideró un tongo su victoria en el reality pero después la escoltaron sus compañeros…. Fue un momento que creo que me pilló perfecto para engancharme al festival y de ahí hasta ahora me volví fan. 

José Luis Uribarri en 2008, preparado para retransmitir el festival de Rodolfo Chikilicuatre

- Dedicas una parte especial a los profesionales que han retransmitido el festival para TVE, Uribarri es una referencia, pero ha habido muchos más.

Televisión Española ha contado históricamente con enormes locutores para retransmitir el festival: Miguel de los Santos, Joaquín Prat, Federico Gallo, Beatriz Pecker y más recientemente, aunque no los enmarco como “grandes” Tony Aguilar y Julia Varela (principalmente por su clara tendencia a politizar e ideologizar) pero si hay dos comentaristas inolvidables por la cantidad de veces que han retransmitido el certamen y por sus característica forma de hacerlo son José Luis Uribarri y José María Íñigo. Ellos hicieron suyo el festival, sus comentarios iban más allá de una mera retransmisión, conseguían darle personalidad y por eso decidí recordar a ambos en una sección especial. Me habría gustado ampliar más y dedicar espacio a otros tantos comentaristas, pero la limitación editorial siempre hace que haya que recortar cositas.

Durante décadas las únicas imágenes de Eurovisión 64 fueron estas provenientes de un noticiario

- Este año se celebró el 70º aniversario y había una misión: encontrar el Festival perdido de 1964. No se ha conseguido pero la búsqueda sigue activa, cuéntanos qué pasa con ese certamen en concreto.

Parece difícil de creer, pero es cierto que no existen grabaciones completas de aquel certamen. Al menos oficialmente reconocidas al margen de unos pocos minutos de quien ganó. Se cuenta que todo se perdió en un incendio donde se guardaban las grabaciones originales de la televisión danesa que fue responsable aquel año de su organización pero tampoco es raro que, en la época, debido a los limitados avances tecnológicos según el país, se tendía a borrar grabaciones para utilizar la cinta para otras emisiones. Esto era una práctica muy habitual en las televisiones publicas y todas reconocen el error de esa costumbre. Como en aquella época tampoco había gran capacidad por parte de los espectadores para poder hacer grabaciones de la emisión, se hace extremadamente complicado poder recopilar fragmentos, pero Europa es muy grande, quién sabe. 

Portada del libro editado por Diábolo

- ¿Para quién has escrito este libro? ¿Quién te gustaría que lo leyera?

He intentado hacer un libro que contente a los fans, un poco a modo de pequeño compendio y/o repaso año a año de lo que nos ha ido dejando el festival pero, a la vez, he tratado de hacer el texto lo suficientemente ameno y entretenido como para que cualquier persona que no conozca nada del festival pueda disfrutarlo y despertar su interés por saber más. Hay muchas anécdotas y datos curiosos que, sin duda, van a sorprender y también hay aportaciones de gente muy conocedora del festival, como mi compañera Lorena Armengol, que han salpicado a lo largo del texto curiosidades muy llamativas.

Desde luego me encantaría que todo el mundo lo leyera pero me haría especial ilusión que los menos conocedores del festival le dieran una oportunidad.

martes, 14 de julio de 2026

El verano televisivo de Ramón García en Galicia


El verano de 1991 fue especial para Ramón García. Aún no era imagen indispensable de la TVE de los noventa pero estaba a punto de serlo. Tampoco era un icono veraniego televisivo gracias al "Grand Prix" pero aquellos meses estivales de comienzo de la década presentaría el programa estrella de ETB para la canícula aunque no se grabaría en el País Vasco. Ramontxu pasaría parte del verano en la pontevedresa Illa da Toxa (O Grove) donde la Televisión de Galicia había montado un espectacular decorado con vistas a la ría de Arousa. El programa se llamaba "Mar a mar" y García era el encargado de las presentaciones para la autonómica vasca desde la terraza del hotel Gran Hotel de La Toja. 


De este mastodóntico programa musical (con puntitos de humor) ya he hablado aquí así que no me alargaré pero por resumir: fue una superproducción que llevó a aquel rincón gallego a artistas de primerísima categoría nacional e internacional: Ana Belén, María Dolores Pradera, Sergio Dalma, Miguel Bosé, Joe Cocker, Rick Astley, Dulce Pontes, Status Quo, Boy George... y, por supuesto, grupos gallegos que tendrían una difusión inesperada para ellos hasta entonces como Milladoiro, Os Resentidos y agrupaciones folklóricas como Cantigas e Agarimos. Para sufragar los enormes gastos que suponía la infraestructura técnica y artística de semejante programa TVG consiguió coproducir con la FORTA (excepto TV3), RTP (el canal público portugués) y TVE Internacional (se vería en Europa y América pero no en España). Cada versión tendría su propio comunicador: la debutante Marisa Álvarez para Galicia, el reconocido actor Pepe Sancho para Canal Sur, Canal 9 (en valenciano) y Telemadrid y la curiosa elección de Fidel Fernán para TVE Int. Curiosa porque Fernán era muy popular con sus programas en la propia cadena gallega, el porqué de esta permuta TVG-TVE lo desconozco. Y no me olvido de Ramón, claro, como ya he dicho él se encargó de las introducciones para ETB. 


Sin embargo, los últimos serán los primeros... y Ramón se convirtió en el favorito del equipo gallego y del público que ocupaba las mesas de la entrada del Hotel. El papel de los presentadores no era fácil. Como era habitual en este tipo de macroprogramas musicales las "entradillas" de cada actuación no se grababan de forma cronológica sino que, por cuestiones prácticas, se hacian todas seguidas cuando ya habían actuado todos los grupos y solistas. Eso era un peñazo para ellos y también para las personas que servían de fondo como asistentes al espectáculo. Se perdía la emoción del directo y, generalmente, resultaba algo muy frío. Marisa, como novata, sufría bastante cada vez que se trabucaba u olvidaba un nombre aunque su espontánea risa ayudaba a que el público no se cansara. Sancho no tenía mucha paciencia y tenía por costumbre quejarse del guion delante de todo el mundo. Fidel y Ramón eran, a pesar de su juventud, perros viejos así que supieron manejar este asunto con más soltura. Pero lo de Ramontxu... llamó la atención. Aunque llevaba muchos años en la radio, su experiencia televisiva era limitada. Había debutado en 1989 en la autonómica vasca y con el progama de parejas "Tal para cual" alcanzó enorme popularidad allí, tanto como para llamar la atención de la primeriza cadena privada nacional Antena 3 que le fichó como sustituto veraniego de Mayra Gómez Kempo para "La ruleta de la fortuna" en 1990. 


De cada pequeña presentación hacía un show, animaba al público que le rodeaba y hacía cómplices a los técnicos... y a los espectadores, que es lo importante. Hablaba de tal operador de cámara o sacaba a la regidora en el momento más inesperado. Si algo fallaba hacía una fiesta y si era él quien se equivocaba (cosa rara) el personal aplaudía alborozado. Era consciente de que ser demasiado formal en estos programas era un error y proponía cosas a los guionistas: desde disfrazarse de buzo y salir del mar a hacer un striptease y quedarse en calzoncillos. Si preguntas a cualquiera del equipo de TVG qué recuerda de aquella primera edición de "Mar a mar", hablará de cierto artista que le impresionó, de las largas horas de grabación, de "la pasta que había allí invertida" y ¡de Ramón García! Se los llevó a todos de calle. El programa se emitió desde finales de junio hasta principios de octubre, cuando él ya había debutado en "No te rías que es peor" sustituyendo a Jordi Estadella que se había ido al "Un, dos, tres"... El resto es historia. 

domingo, 28 de junio de 2026

Yoshio y sus trucos en "Lo + Plus"

Yoshio Murakami en "Lo + Plus"

Yoshio Murakami fue una de las primeras e inesperadas estrellas de temporada inicial de "Lo + Plus" en 1995. Sus consejos sobre estética, salud y nutrición eran un islote extraño en aquel magazine de entrevistas que era tan francés (nunca escondieron su origen) que no tardó en encontrar un público fiel. Pequeño, sí, pero muy fiel. Digo lo de francés porque cuando la señal de Canal Plus se descodificaba de martes a viernes a las 20.30 h para emitir este programa, se notaba que era distinto a lo que habíamos visto hasta ese momento. Y no sólo por el decorado blanco (elegantísimo) y su realización (no menos estilosa) sino por la forma de abordar el contenido que alternaba entrevistas a personajes muy interesantes con secciones bastante peculiares. Los primeros días extrañaba ver a aquel japonés tan simpático hablando de potingues caseros para reafirmar la piel de la cara o hacer un masaje colocándose encima de un caballero como si fuera un caballo y tirando de sus brazos pero, al cabo de unas semanas, su segmento iba ganando adeptos y enseguida trascendió al propio programa. 

Máximo Pradera se prestó voluntario para uno de los masajes de Yoshio

En realidad Yoshio ya estaba en el Plus antes que Fernando Schwartz o Máximo Pradera... pero no que Ana García Siñeriz. Él había colaborado en el espacio divulgativo cultural "Mucho +" y ella fue pionera de los informativos de la cadena. Yoshio era, oficialmente, un naturista originario de Tokio que había venido a España en los setenta de vacaciones. Tanto le gustó nuestro modo de vida que se quedó. Posiblemente también influyó que su preparación en masajes, nutrición y estética era tan amplia que no tardó en ser requerido por la jet set. Y así fue cómo lo conocieron los responsables de "Mucho +". Su sección allí era muy encorsetada, un reportaje semanal en realidad, así que cuando debutó en "Lo + Plus" en directo descubrimos al verdadero Yoshio, un hombre que sabía mucho de lo suyo y que lo transmitía con gracia, que espontáneamente se reía de sus continuos errores con el español y que parecía tener un sexto sentido para saber qué pensaba el espectador al verle y se adelantaba a la crítica para convertirlo en cómplice. Era consciente de que algunas de las posturas que recomendaba parecían ridículas ante las cámaras y soltaba, con su peculiar español, una frase al respecto que desactivaba la burla. Ya se mofaba él mismo. 

Yoshio con dos satisfechos voluntarios del público del programa

El presentador Máximo Pradera decía de Yoshio en su libro "Lo Max Plus" (El País Aguilar, 1999): "Está claro que uno de sus principales ganchos con el público era lo mal que habla español a pesar de que llevar viviendo entre nosotros la tira de años. Sus intervenciones estaban plagadas de onomatopeyas (el famoso y a veces irritante ¡chum, chum, chum!) y también de tortitas que se daba a sí mismo en la cara para castigarse cada vez que no le salían las palabras o metía algún taco sin querer." Lo cierto es que el espectador de Canal Plus ya había convertido en estrella a Michael Robinson en el futbolístico "El día después", un inglés que también llevaba un porrón de años aquí y no había conseguido mejorar su acento (aunque su gramática no era mala en absoluto) así que Yoshio no desentonaba. Sus consejos, y eso era lo importante, enganchaban. Las recomendaciones en realidad estaban basadas en las milenarias culturas china y japonesa. Tan pronto hablaba de los puntos clave de reflexología para una migraña o la alergía (hay que masajear el ceño y estirar las orejas),  como explicaba posturas de yoga o taichí. Pero además ofrecía trucos para la resaca como tomar un gazpacho explicando el porqué de sus virtudes o sugería frotarse la barriga diariamente durante diez minutos después de la ducha con crema hidratante para conseguir un vientre firme (pero él mismo se reía de que para demostrarlo habían elegido un chaval sin una pizca de grasa). 

Yoshio en "Hoy en casa"de Tele 5 en 1998

Cuatro días a la semana Murakami (ignoro si existe parentesco con el escritor Haruki) hacía suyo un rinconcito del ya de por sí pequeño plató de los bajos de Torre Picasso en Madrid y llegó un momento en que la seccion se esquilmó tras una temporada. Así lo contaba Pradera en el citado libro: "Yoshio se fue porque su verdadera profesión no es la de divulgador mediático de trucos de belleza sino la de peluquero-maquillador-no-sé-cuántas-cosas-más. (...) Le echamos mucho de menos, no exactamente por su sección, que terminó por agotarse, sino porque daba unos masajes macanudos a todo el equipo del programa, y lo que es aún mejor, los daba gratis (hago esta apostilla porque Yoshio tiene fama de ser uno de los profesionales más caros dentro de su gremio)."

"El programa de Carlos Herrera" en La 2 con Yoshio "amenazando" a Santiago Segura.
Foto Alejandro Macías. Todos los derechos reservados. 

No desaprochó la oportunidad y tampoco estuvo mucho tiempo en barbecho. Publicó un libro con sus consejos que le llevó a programas como el de Carlos Herrera en Canal Sur. Tanto le gustó al presentador que le invitó de nuevo cuando se llevó el chiringuito a TVE. En su etapa en 1997 en La 2 (tras un breve paso por La Primera) acudió a los estudios Buñuel donde, entre otras cosas, dio un masaje descontracturante a Santiago Segura. María Teresa Campos le contrató para su "Día a día" de Tele 5 pero la asociación no funcionó, era otro rollo y duró poco. Menos aún se mantuvo "Hoy en casa", semanal de fin de semana presentado por Isabel Preysler en el que Yoshio volvía a sus orígenes en "Mucho +", reportaje finamente empaquetado con asuntos de belleza y nutrición. Una buena forma de cerrar el círculo.  Pero Yoshio siempre estará en los corazones de los más pluseros. 

lunes, 8 de junio de 2026

"Telemímica", un éxito de la temporada 1957/58

Ángel de Echenique (en el centro frente al micrófono) leyendo las normas de "Telemímica" rodeado por los concursantes en diciembre de 1957.

Esta fotografía publicada en el número 52 de la revista "Tele Radio" (diciembre de 1957) es pura historia de nuestra televisión porque pertenece al primer concurso de éxito de TVE, "Telemímica". Durante años y dependiendo de la fuente que se consultara, se decía que este era el inicio del género en la pantalla patria pero hoy esa aseveración resulta exagerada o, como mínimo, incorrecta. Prácticamente desde el principio la tele incluyó pequeñas e inocentes competiciones, todas tenían algo en común: su modestia de medios y también de planteamiento y que se incluían dentro de otros grandes programas, es decir, eran secciones y no programas en sí. Parece claro que el primer concurso stricto sensu fue "X-0 da dinero" estrenado en julio de 1959, uno de los primerísimos programas de los recién estrenados entonces estudios de Miramar de Barcelona. Ya hemos explicado aquí por qué podemos darle ese título honorífico así que no me extenderé pero es justo recordar "Telemímica" por unas cuantas razones. Este modesto torneo televisado se estrenó en el programa "Festival Marconi" en 1957 pero más adelante se incluyó en "Hacia la fama", también patrocinado por Marconi y emitido los domingos a las 22.30 h. 

El escenario del Teatro del Ramiro de Maeztu durante la emisión de uno de los programas de Marconi que albergaba el concurso "Telemímica"

Pequeña pausa para contextualizar. El 28 de octubre de 1956 habían comenzado las emisiones regulares de TVE sólo en Madrid y alrededores. La temporada 1957-58 tenía como grandes programas estrella los patrocinados por marcas relacionadas con la propia televisión, en general fabricantes de monitores. Así se podía ver en una misma semana "Aeropuerto Telefunken", "La hora Philips" o el citado "Festival Marconi" que incorporaban el nombre del patrocinador en el título sin disimulo alguno. Eran "espacios de variedades" y aquel término tenía su sentido porque eran herederos directos del género teatral de las "Varietés". Cantantes, instrumentistas, cómicos, magos y malabaristas iban turnándose en el decorado en emisiones que, generalmente, no superaban la hora de duración. "Festival Marconi" no era distinto de sus compañeros de parrilla pero pasará a la historia por incorporar el juego de mímica que enseguida se convirtió en la sección más exitosa y por eso, cuando finalizó, pasó a otro programa esponsorizado por la misma marca. 

Ángel de Echenique a principios de los 60 con una azafata y dos de los muñecos de la tele de entonces

El formato no tenía mucho misterio y su propio título lo dejaba claro: varias parejas se enfrentaban entre sí para adivinar a través de gestos cuál era la palabra, el personaje, el título de la película o cualquier otro concepto que el presentador le había pasado en una tarjeta a uno de ellos. el que debía representarlo con su expresividad corporal. Algo a lo que hemos jugado todos, que no requiere ningún efecto especial, escenografía espectacular y que permite que el público en casa también juegue teniendo en cuenta que, por lo que sé, no se sobreimpresionaba la respuesta en la pantalla mientras transcurría el juego. El decorado de aquel programa era el mismo que el de otros de la misma temporada realizados en aquel Teatro cercano a la sede de la tele: un cortinón con un logo de TVE que ni siquiera era el oficial. El premio final era de 10.000 pesetazas, un pastizal para la época. El presentador era Ángel de Echenique, un maestro de ceremonias en toda regla que tan pronto daba la bienvenida con soltura a un artista internacional que imprimía el ritmo adecuado a un concursillo. Auténtica estrella de la radio de los 50 y 60, se especializó en ambos medios en programas de artistas noveles, lo que hoy conocemos como "talent show". De hecho, "Hacia la fama", lo era y "Telemímica" constiuía un pequeño respiro  entre las actuaciones. Es más, ni siquiera era el único concurso del programa puesto que, al menos durante algunas semanas, también se incluía "La cucaña".  

Echenique "saliéndose del cuadro" a finales de los 50 en uno de los programas realizados en el Teatro del Ramiro de Maeztu, ¿quiźas "Festival Marconi"?

Decía el crítico y cronista televisivo Baget Herms en su seminal "Historia de la Televisión": "Se trata de un concurso divertido e intrascendente que logra captar la atención de público por la simpatía que derrochan los concursantes y su presentador. Es un intento de hacer un concurso que se aparte de los cánones radiofónicos". Efectivamente, la mímica tenía su gracia si se veía, no era adecuada para la radio. El hecho de que Enrique de las Casas lo realizara fuera de las estrecheces del estudio del Paseo de la Habana y ante el público del Teatro del Instituto Ramiro de Maeztu era también importante para generar un ambiente propicio a la risa y al aplauso. Las dos parejas ganadoras estaban formadas por hermanos: María Luisa y Juan Antonio Salabert y Alfonso y José A. Pérez Martínez, tres de ellos estudiantes de Derecho y otro de Bachillerato y es que otro de los aciertos fue la selección de participantes, todos muy jóvenes y, por tanto, poco propensos al miedo al ridículo de sus mayores. Prueba del éxito de "Telemímica" es que se situó en el puesto nº 5 de un sondeo entre los espectadores puntuando de 0 a 10 los programas. Un 8,6 consiguió este concurso por encima de espacios mucho más ambiciosos como las zarzuelas del "Teatro Apolo" o la serie de producción propia "Oliverio Twist" y también de otro concurso de lque no tengo más datos que el título, "Juguemos". En el primer puesto, para que conste, quedó aquella temporada "La hora Philips". "Telemímica" finalizó a principios de 1958 (quizás en febrero) a pesar de haber conseguido bastante relevancia entre la escasa audiencia de aquellos años (apenas unos cientos de miles de espectadores. Por eso es justo rescatarlo del olvido. 

miércoles, 20 de mayo de 2026

La vida es juego

Constantino Romero rodeado de las azafatas de "La vida es juego" en una de las primeras grabaciones.
Foto Gabriel Sendra. Todos los derechos reservados.

Cuando "El tiempo es oro" se despidió, su fiel audiencia de La 2 no tuvo mucho tiempo de sentirse huérfana porque, apenas unas semanas después, en su lugar apareció un nuevo programa ideado por el mismo equipo, "La vida es juego". El nuevo concurso cultural estaba dirigido por el gran Sergi Schaaff y presentado por el añorado Constantino Romero, creador y presentador del famoso respectivamente del concurso aurífero. Quizás era un intento de revitalizar los concursos culturales apartando un formato que se había dado por amortizado en TVE pero confiando en los responsables que habían hecho de "El tiempo es oro" un éxito tan inesperado como merecido. Sin embargo esta vez la cuadrilla de Schaaff no dio en el clavo o, posiblemente, los programadores no mimaron esta producción de los estudios de Sant Cugat. En realidad el mayor problema es que ya tenían que competir abiertamente con las cadenas privadas, Antena 3 y Tele 5. 

Sergi Schaaff y Constantino Romero preparando "La vida es juego".
Foto Gabriel Sendra. Todos los derechos reservados.

A pesar de no haber alcanzado la audiencia ni la longevidad de su predecesor, "La vida es juego" es digno de una reivindicación. Tal vez porque se ha perdido en la memoria televisiva se ha ganado que recordemos un concurso que aportó unas cuantas novedades. La fórmula era sencilla pero eficaz, como era habitual en la factoria Schaaff. Dos participantes enfrentaban sus conocimientos sobre un personaje histórico y la época en la que vivió. En una de las fases del programa tenían que olvidar que eran competidores para colaborar en la resolución de las preguntas. En la parte final el concursante con más puntos tenía que superar en solitario "La multipregunta" en un set que los miembros del equipo llamaban cariñosamente "la araña" y que suponía un gran adelanto técnico para la época. Ahí tenía que responder 5 preguntas de gran dificultad. El premio máximo superaba los cuatro millones de pesetas aunque era realmente complicado de conseguir. Entre los personajes abordados encontramos a Picasso, Cleopatra, J.F. Kennedy, Churchill, Napoleón y Elvis Presley. 

Elena y Mónica, las azafatas del concurso, con Constantino Romero.
Foto Gabriel Sendra. Todos los derechos reservados.

El programa contaba con dos azafatas, la morena era Elena Menes, entonces con 21 años y con magisterio recién acabado. La rubia era Mónica Albert, estudiante de veterinaria. Ambas estaban encantadas con Constantino. Decía Mónica en un reportaje de Silvia Díez para "Tele Indiscreta": "Es muy gracioso y bromista pero también un gran profesional. En los ratos muertos, y en una grabación hay muchos, siempre te anima y además nos ayuda dándonos consejos sobre la entonación que tenemos que poner al hablar". Schaaff dirigió y produjo este concurso desde su productora Quart, la misma que produce "Saber y ganar", y delegó la realización en Josep Granell. Como dato curioso, Pilar Vázquez seleccionaba a los concursantes. Sí, la Pilar de "Saber y ganar" que trabajaba desde "Si lo sé no vengo" en los programas con la firma de Sergi. Otro habitual de sus equipos, Luis Gracia, diseñó la escenografía.

La "araña" del decorado de "La vida es juego". Sergi atento a una presentación de Constantino.
Foto Gabriel Sendra. Todos los derechos reservados.

Comenzó el 5 de abril de 1992 los domingos a las 21 h después de "Documentos TV" pero no heredó su audiencia así que sufrío varios cambios en la programación, incluso un breve traslado a los sábados de TVE1 que supuso su sentencia de muerte porque no fue capaz de cumpir las expectativas de la cadena más competitiva del Ente público. A finales de marzo de 1993 se anunció su cancelación aludiendo a la nueva política de TVE de suspender espacios que no alcanzaban la media del canal. La cancelación fue tan repentina que ya había grabadas cinco entregas más que se decidió emitir de lunes a viernes a las 16.30 h en La 2 durante la Semana Santa, un final abrupto y poco elegante. Estaba claro que querían quitarse de encima un programa que había alcanzado una media de millón y medio de espectadores, algo insuficiente para los directivos de la época. No obstante, Schaaff y Constantino retornaron a La Primera con un espacio totalmente distinto, "Valor y coraje" (del que ya hablamos aquí) que tampoco tuvo mucha suerte. Aquel fue el último semanal de Romero antes de su fichaje por Antena 3 en 1996 para presentar "La parodia nacional". 


En la web de Archivo RTVE se pueden encontrar varias ediciones, como la dedicada a Elvis Presley que podéis ver pinchando aquí.

domingo, 3 de mayo de 2026

40 años de "Documentos TV"

"Un programa para espectadores como usted". Con esta coletilla introducía cada emisión de "Documentos TV" Pedro Erquicia, quien fuera su director y presentador desde 1990 hasta su jubilación en 2008. Esta semana el programa ha cumplido cuatro décadas en emisión y eso lo convierte en uno de los más longevos de su género en todo el mundo. La idea estaba clara desde el principio: ofrecer los mejores documentales internacionales. Revisando la lista de premios en estos cuarenta años es evidente que ha cumplido con creces el objetivo. Fue el 29 de abril de 1986 cuando se estrenó este título emblemático de la historia de TVE con un reportaje de larga duración coproducido entre la BBC y nuestra cadena pública sobre el rey Juan Carlos I con la excusa de la visita de los monarcas al Reino Unido. Aquella jornada fue histórica para los informativos, no sólo por el estreno de este formato que pretendía profundizar en temas de actualidad, sino porque ese día conocimos el desastre nuclear de Chernóbil que, por cierto, sería tres años después objeto de un documental de gran impacto emitido en este programa.

"El bebé de Alison" emitido en 2001

En realidad pocos temas de interés no han estado presentes en "Documentos TV" (si es que queda alguno). Desde el inicio se han ofrecido trabajos de televisiones de otros países sobre asuntos tan presentes hoy como el medio ambiente y el cambio climático, el machismo, la violencia de género (cuando aún no la conocíamos por ese nombre), el poder de las tecnológicas, los tejemanejes de las farmacéuticas, los refugiados... Y gracias a "Documentos TV" pudimos entender con más claridad la Perestroika, la caída de la URSS, el nacimiento del ISIS, las guerras balcánicas, las primaveras árabes, el conflicto palestino-israelí... si es que algo de todo esto es comprensible. Sus directores siempre han mirado más allá, buscaban en mercados internacionales o viajaban directamente a otras televisiones para encontrar aquello que sería importante en el futuro y que en el presente estaba, quizás, pasando desapercibido. 

Miguel Veyrat en 1990

Miguel Veyrat, ex corresponsal de TVE en distintas plazas, fue su creador y director. En los cuatro años en los que fue su responsable el programa gozaba de una ubicación privilegiada en la parrilla, eran otros tiempos en los que, a pesar de la inminente llegada de las televisiones privadas, la pública se podía permitir un programa como este en su primera cadena en un horario que variaba entre las 22 y las 22.45 h. En esas primeras temporadas no había una estructura fija y no sólo proyectaba reportajes de actualidad. De repente, podías encontrarte un especial sobre los "Spitting Image", los famosos muñecos que parodiaban con mucha acritud a los políticos y la monarquía británicos desde la emisora privada ITV. O un claro antecedente de "La Noche Temática" de ARTE en el verano del 87 con un especial dedicado a Orson Welles con tres contenidos: un documental del británico Channel 4, un montaje de unos 22 minutos sobre su película inacabada "It's All True" y una larga entrevista concedida a la francesa Antenne 2. 

Imagen de "La última cacería de Ceaucescu"

Más allá de estas extravagancias, la actualidad era el germen de la gran mayoría de los reportajes de largo alcance del programa y, generalmente, adelántandose a su tiempo. En 1987 emitió una crónica de la norteamericana CBS sobre el consumo de crack en EE.UU. y sus terribles consecuencias, algo similar a lo que sucede ahora con el fentanilo. La repercusión fue tal que se repuso poco después. Otro ejemplo: hace ya 36 años programó un trabajo de la holandesa NOS sobre la identidad sexual y cuándo comenzamos a adquirirla basado en los trabajos del doctor John Money que diferenciaba entre sexo aparente y género. Insisto, hace casi cuatro décadas, si esto aún genera debate imaginad lo que supuso entonces. Uno de los grandes hitos de esa primera etapa fue la emisión de "La última cacería de Ceaucescu" sobre la ejecución del dictador rumano y su esposa tras un juicio que, según el propio Veyrat "fue una mascarada, el mejor alegato contra la pena de muerte porque hasta un dictador como ese merecería un juicio justo." Para contextualizar la crueldad de aquel régimen y su trágico final baste una curiosidad: el programa tuvo serios problemas para encontrar traductores porque o bien se derrumbaban al ver las imágenes o no querían que sus voces fueran reconocidas, tal era el temor aún. En la propia emisión había autocrítica y se preguntaban por qué surgían precisamente en ese momento estas cintas y por qué faltaban varios minutos cruciales. 

Pedro Erquicia

A partir de julio del 90 pasa a emitirse en La 2 a horas tardías, generalmente en torno a la medianoche y con la nueva década llega también un nuevo director que revolucionaría el programa, Pedro Erquicia. El que fuera creador de "Informe Semanal", corresponsal en Nueva York y presentador y director de "Buenos días" y "48 horas", consiguió convertir "Documentos TV" en un clásico de nuestra televisión. Durante 18 años fue su cara visible y cimentó el prestigio del espacio. Es curioso que un programa en un horario generalmente marginal (dependía de la temporada) y en una cadena minoritaria tuviera una media de audiencia superior al millón de espectadores en plena competencia con las privadas, que varias veces a lo largo del año alcanzara un enorme impacto y que Erquicia fuera imitado en programas como "Homo Zapping" por José Corbacho. Está claro que tanto él como el título eran reconocibles para la audiencia general. 

"Las habitaciones de la muerte", 1995

Posiblemente el mejor ejemplo de la conmoción causada por una entrega fue el de "Las habitaciones de la muerte" en 1995. Aquella noche millones de españoles se enteraron de las miserables condiciones en las que niñas chinas huérfanas vivían en orfanatos que no merecían ese nombre mientras esperaban una adopción que casi nunca llegaba. "Se les deja en una habitación y se espera a que mueran" se escuchaba en aquel trabajo de investigación que supuso un cambio en nuestra sociedad hasta el punto de que cientos de familias españolas iniciaron trámites de adopción con aquel país. Meses después, en enero de 1996, "Documentos TV" no pudo emitir la segunda parte, "Regreso a las habitaciones de la muerte", porque los jefazos de TVE decidieron que era mejor hacerlo en el prime time de La Primera con un especial de Paco Lobatón. También generó mucho comentario "El bebé de Alison" en 2001 sobre la lucha de una mujer sin brazos que decide tener un hijo a pesar de la incomprensión general. Una historia de superación emocionante. 

"El caso 112", nominado a los Emmy.

Erquicia también potenció la producción propia y estimuló a los propios periodistas de la Casa para que investigaran y elaboraran documentales o reportajes de 55 minutos con una mirada más profunda y sobre temas originales. "Yoyes" (1988, aún en la etapa de Veyrat) sobre el asesinato de la ex etarra a manos de sus propios compañeros y "El caso 112" (1991) ambos con el Ondas Internacional son dos brillantes muestras. El segundo, además, fue candidato a los Emmy, y es uno de los documentales más recoredados no sólo del programa sino de la propia TVE por su impecable narrativa con un sorprendente (y dramático) giro final. La historia de la reconstrucción de la vida de una mendiga desconocida cuyo cadáver había sido sepultado en un nicho con el número 112 es puro periodismo de investigación. 

Manuel Sánchez Pereira, director entre 2008 y 2021

Manuel Sánchez Pereira sucedió a Erquicia y se mantuvo en el cargo hasta 2021, soportando las mareas de idas y venidas de directivos que no siempre comprendían el valor de este formato en la programación. A pesar de que sufrió importantes recortes presupuestarios se las apañó para adquirir para el programa títulos de enorme nivel multipremiados.

Pilar Requena, actual directora de "Documentos TV"

Desde hace cinco años es Pilar Requena, periodista de larga trayectoria en conflictos internacionales, su responsable que, tal y como decía en el programa especial emitido el pasado jueves, sigue empeñada en buscar "las claves fundamentales para entender mejor el mundo en el que vivimos". Aseguraba también en esa introducción que "hemos visto evolucionar el género documental" y es absolutamente cierto. Este programa cuarentón ha sido el escaparate más importante que ha tenido el periodismo de investigación y documental en nuestro país. Su historia refleja el devenir de la sociedad y brindo para que siga haciéndolo.

Ha estrenado nueva música, cabecera y línea gráfica pero para la audiencia más fiel siguen grabadas en su memoria las dos primeras sintonías, la de "París, Texas" de Ry Cooder para la película de Wim Wenders y "O Fortuna" de la cantata de Carl Orff. También la "nieve" (esa interferencia de la energía estática) de la pantalla sobre la que impresionaba el sello del programa es ya historia de nuestra televisión. 

martes, 21 de abril de 2026

El crimen no es rentable

Sergio Doré (en el centro) en el papel del Inspector Peters.
Fotografía Museo RTVE. Todos los derechos reservados.

Pocas veces una serie española se presentó con tanto misterio como se hizo con "El crimen no es rentable" en la temporada 1965/66. Empezó casi de tapadillo, durante las emisiones en pruebas del Segundo Canal (el UHF como se le conocía popularmente entonces). Estos ensayos habían comenzado sólo para Madrid en enero del 65 pero en octubre ya alcanzaban Barcelona, Zaragoza y alrededores (gracias a sus dos antenas repetidoras). Apenas se emitían cuatro horas y había bastantes reposiciones de programas o series del Primer Canal (que se conocía en esos 60 simplemente como TVE y punto). Pues bien, en abril del año siguiente ya se había asentado en la inestable parrilla de la cadena experimental y fue motivo de un amplio reportaje de la revista "Tele Radio". Han pasado sesenta años y si en aquel momento el reportaje era esquivo en información, poco hemos avanzado porque los misterios que plantea siguen irresolubles.

Sergio Doré escucha a Isabel Pradas en el episodio "Muerte oficial". Foto J. Orriols.

Para empezar, el periodista firma con pseudónimo puesto que detrás del nombre "Luis de Tordehumos" se escondía Luis Tomás Melgar, futuro e influyente realizador y director. Tordehumos era la localidad vallisoletana en la que nació. En el citado reportaje nos cuenta que los guiones son de un tal John Oxford y que han sido adaptados previamente por la BBC y la ITV. Aquí comienzan las incógnitas y cito textualmente a Melgar: "Quién sea John Oxford parece que se ignora. Afirman unos que se trata del seudónimo de un célebre escritor sobre cuyo auténtico nombre nadie se pone de acuerdo. Piensan otros que no es sino el nombre colectivo adoptado por una serie de guionistas para presentar conjuntamente una serie de guiones sobre un planteamiento común y protagonizados todos por un mismo personaje. Creen algunos que el tal John Oxford existe de verdad, se llama así y es un escritor prolífico dedicado de lleno a esta tarea de abastecer de guiones policíacos a distintas televisiones de todo el mundo". Una búsqueda hoy en internet no aporta absolutamente ningún dato sobre un guionista con ese nombre que hubiera trabajado para la televisión pública británica ni para el canal privado pionero en los sesenta, ITV. Simplemente, no hay niguna referencia. Ninguna. 

Para seguir con las preguntas sin respuesta, aseguraba Melgar: "La verdad es que, con británica puntualidad, llegan a TVE a través de la agencia, uno o dos guiones para la serie y siempre con la firma de John Oxford. Lo cierto es que todos ellos tienen parecida calidad, la misma dosis de intriga, cierto humor, idéntico final en la tesis de que, puesto que el criminal nunca gana, 'el crimen no es rentable'."

Una escena de "El crimen no es rentable", serie grabada en Miramar.
Fotografía Museo RTVE. Todos los derechos reservados.

 ¿Era todo esto una fantasía del propio periodista o articulada desde los estudios de Miramar para darle un halo de prestigio e internacionalidad a unos guiones que, quizás, se escribían en Barcelona? Es fascinante que el reportaje insista en el misterio constantemente: "Hace bien poco, al contratarse la serie para uno de los canales de la televisión argentina en gestión realizada desde TVE, quiso saberse el número aproximado de guiones que podían contarse, aparte de los emitidos ya por nuestra televisión. La respuesta, arracanda, sin duda, de uno de esos guiones, no pudo ser menos concreta: Bastantes". Hasta finales de marzo se habían difundido aquí 23 episodios y se habían grabado dos más. He podido confirmar que la producción se mantuvo hasta mayo pero ignoro si se prolongó más allá e, incluso, si llegó a verse una vez inaugurada oficialmente la nueva cadena el 15 de noviembre de 1966

Vamos ahora con los datos contrastados: esta serie de misterio se emitía los martes en el UHF a las 21.45, después del Telediario (emitido simultáneamente en las dos cadenas). Después se podía ver un documental y "Alfred Hitchcock presenta..." (entonces la serie aquí se titulaba simplemente con su apellido). El actor de origen cubano pero asentado en Barcelona Sergio Doré intrepretaba al protagonista, el inspector John Peters y, adivinen, tampoco aparece ninguna serie con este personaje en los anales de la tele inglesa. El público aficionado al suspense televisivo ya conocía a Doré porque había protagonizado años antes una de las primeras series realizadas desde Cataluña, la innovadora "Los últimos cinco minutos". Peters trabajaba para la Policía Metropolitana de Londres y, por eso, la serie está plagada de referencias al trabajo metódico de sus agentes y aparecen "bobbies" (el apelativo de los agentes de este servicio cuyo uniforme está coronado por un casco que recuerda al típico bombín británico). 

Sergio Doré y Guillermo Marín en el capítulo "El enemigo". Foto J. Orriols.

Actores y actrices bien conocidos por el público de la época intervenieron como episódicos a lo largo de temporada, podemos destacar a Guillermo Marín, José María Caffarell, Marta Padovan, María Dolores Gispert, Josefina Tapias, Gabriel Agustí y Consuelo de Nieva. Los realizadores eran Gerardo N. Miró y Esteban Durán (que más adelante pudo recuperar su nombre en catalán, Esteve) que se alternaban aunque Miró fue el que firmó más emisiones. Los títulos son muy significativos porque, además de llamar la atención del espectador, podrían pertenecer a cualquier producto del género. Por señalar algunos: "Voces airadas" (el primero), "La delación", "Ángulo de tiro" (dividido en dos capítulos), "Minutos contados", "El chantaje", "Unas gotas para vivir", "Siempre falla algo", "Confesión al vacío" o "El círculo se ensancha". Me pregunto si "Las costumbres de la tía Agatha" era un poco disimulado guiño a la reina del crimen. Hasta donde he podido averiguar, no se conserva ningún capítulo (cosa nada extraña teniendo en cuenta el año y que Miramar contaba aún con menos presupuesto para conservación que Prado del Rey) pero el año pasado el director del Museo de RTVE, Nico Albéndiz consiguió localizar varias fotografías en un archivo personal de las que ofrecemos dos aquí. 

"El crimen no es rentable" fue serie pionera del aún no oficial UHF y una nueva muestra del interés por el género policíaco de los estudios catalanes.