domingo, 24 de octubre de 2021

"Operación Triunfo", 20 años de un fenómeno social


"Operación Triunfo" no nació como el éxito que hoy todos recordamos. El último fenómeno social despertado desde la pantalla de La Uno (por entonces La Primera) había sido rechazado por las tres grandes cadenas generalistas durante año y medio. Finalmente fue TVE la que se hizo con el formato con la idea de tener un reality (pero blanco) en su parrilla y, de paso, seleccionar al representante patrio para el Festival de Eurovisión. Quizás TVE no lo tenía muy claro y decidió confiar en el buen hacer de Gestmusic, la productora creadora del formato, pero había dos personas que sabían que esta idea podía ser un bombazo e iban a apostarlo todo (aunque fuera sin la aquiescencia total de los gerifaltes de la cadena) para que el programa no pasara desapercibido. 


Toni Cruz y Josep María Mainat (hoy famoso por otras cuestiones ajenas al mundo artístico) eran el dúo creativo que había formado Gestmusic, una compañía que en aquellos años producía más horas y para más cadenas que ninguna otra en nuestro país. La audiencia ya los conocía bien desde finales de los setenta gracias al trío humorístico-musical La Trinca (el tercero era Miquel Àngel Pasqual). En los ochenta montaron su propia productora para sacar adelante sus primeros programas televisivos: "No passa res!" (No pasa nada) en TV3 y su versión nacional "Tariro Tariro". En 1989 La Trinca desaparece pero Cruz y Mainat siguen unidos para dedicarse plenamente a la televisión. A mediados de la década siguiente Gestmusic es ya una productora indispensable en el entretenimiento con programas de gran audiencia y premios como "La parodia nacional" y "Crónicas marcianas" en su cartera. ¿Cómo es posible entonces que no consiguieran convencer a ningún canal para emitir su nuevo proyecto? Así es la televisión, nada está asegurado y durante mucho tiempo sólo escuchaban frases del tipo "La música ya no vende en la tele". Otros pensaban que eso era algo similar al ochentero "Gente joven" y les sonaba a rancio. Todos esos jefes verían con estupor cómo el share de aquello que habían rechazado iba subiendo semana a semana. 


La tercera pata de este banco fue el director, Tinet Rubira. El público lo conocía como presentador por el irreverente (y a ratos perturbador) "Plastic" en TVE2 (primero en el circuito catalán y luego para todo el país), "Clip, clap vídeo" (en su primera etapa como programa de videoclips) o, ya en 1997, en el late veraniego de Tele 5 "El puente" junto al humorista Mariano Mariano y al inefable Padre Apeles (esta vez con traje blanco por aquello de los calores). Además de su trabajo ante las cámaras, Tinet había ido desarrollando una carrera paralela en la dirección de espacios de todo tipo. Por poner un ejemplo, el mismo año en que presentaba el citado programa veraniego (en pantalones cortos, por cierto) había dirigido el talk-show "Sinceramente Ana Rosa" (con la Quintana) para Antena 3. En 2001 le tocó en suerte comandar un equipo (afortunadamente) muy bien engrasado para modernizar el género musical. "Operación Triunfo" fue un aldabonazo en su carrera y también supuso un hito en la historia de la productora además de, por supuesto, para la cadena que acogió el arriesgado proyecto (aunque fuera sin demasiadas expectativas). Rubira demostró tener muy claro qué quería hacer y aquí alcanzó una cota difícilmente superable. Más adelante demostró su buen hacer en otros talents (con menor éxito, lógicamente) y volvió a sorprender con "Tu cara me suena" otro formato que consiguieron exportar a medio mundo, tal y como había sucedido antes con "OT". 


¿Y quién podría presentar un programa totalmente novedoso en la tele del momento y dirigido a un público eminentemente juvenil? Gestmusic tenía sus propios candidatos/as pero TVE impuso (o eso dicen) a Carlos Lozano. Este ex modelo había debutado en la tele pública como locutor de continuidad de La 2 en 1993 (un curioso experimento del que hemos hablado aquí). En 1996 fue fichado por Tele 5 para conducir "La ruleta de la fortuna" durante una breve etapa pero llamó la atención por su morro y evidente apostura así que Telemadrid lo recuperó del paro para hacerse cargo de los concursos de "Con T de Tarde", el magazine vespertino de Terelu Campos. Durante un par de temporadas presentó otros juegos de la cadena mientras probaba suerte en el cine con pequeños papeles; eso le sirvió para ser fichado por Antena 3 para la serie "Ada Madrina", un vehículo para lucimiento de Carmen Sevilla que fue un sonadísimo fracaso. Sin embargo tuvo la suerte de ser reclamado por José Luis Moreno para un par de episodios de "La Revista" para La Uno y, posteriormente, para "Noche de fiesta". A TVE le hizo gracia el muchacho y lo recuperaron para el género de los concursos y fue el elegido para la revitalización de "El precio justo", que funcionó muy bien en las tardes. Pero ¿era el adecuado para un megamusical como "Operación Triunfo"? Había muchas dudas y hoy sería injusto juzgarlo sin contextualizar, lo que es indudable es que Lozano forma parte del éxito del programa. Dato curioso: en el CD de prensa de la temporada 2001/02 que recibimos los periodistas había una carpeta con el nombre "Operación Triunfo" con siete fotos: dos de Carlos Lozano, tres de él con Hugo de Campos y Jennifer Rope y otras dos de ellos por separado. Todas realizadas sobre el fondo de una sábana gris. Ellos eran los presentadores de "Música Sí", programa que sería el primero en albergar a los "triunfitos" que iban saliendo eliminados y además presentarían los resúmenes diarios de la actividad en la Academia que se emitirían en La 2.  


Otra persona fundamental en esta primera etapa fue la cantante Nina, directora de la Academia en la que los concursantes recibirían una preparación y, además, la profesora de técnicas de canto. Los niños ochenteros la recordábamos como una de las últimas azafatas del "Un, dos, tres" de la etapa de Mayra Gómez Kemp. Su presentación en el programa fue uno de esos momentazos que Chicho sabía crear con mucho pulso: el mítico director de orquesta Xavier Cugat (famosísimo en los 40/50 por sus papeles en musicales de la Metro) la apadrinaba ante las cámaras asegurando que era su último gran descubrimiento y que era la nueva cantante de su orquesta. No era del todo cierto pero daba igual, Nina cantó "Georgia" y la audiencia quedó sin palabras. Durante aquella temporada 1987/88 nos regaló números musicales fantásticos y al año siguiente fue nuestra representante en el Festival de Eurovisión. Desde entonces desapareció de la primera línea televisiva para dedicarse de lleno al teatro musical. Buena parte de la audiencia no la conocía cuando apareció en "Operación Triunfo" pero su enorme personalidad la convirtió en personaje, algo que la agotó enseguida. 
   Un par de meses antes de que comenzara la emisión me la encontré en Santiago, mochila a cuestas, recién llegada de la Ruta Jacobea. Yo estaba haciendo un reportaje sobre peregrinos para Localia, la reconocí y pedí permiso para entrevistarla, accedió con su enorme sonrisa pero un poco desconcertada. Cuando le pregunté por sus nuevos proyectos hubo un momento de silencio y después se arrancó: "No te puedo adelantar nada pero sí te puedo decir que estoy preparando algo que va a pegar muy muy fuerte". Tenía razón.  


El 22 de octubre, en prime time, inició su andadura "Operación Triunfo". Una sintonía que no se parecía a las que estaban en boga nos ponía en antecedentes de que algo iba a pasar. La primera visión del decorado impactaba, para empezar era enorme y parecía más bien el escenario del concierto de un cantante estadounidense. Aquellos bailarines dándolo todo en las celdas podían recordar al del Comeback de Elvis en la NBC en 1968 pero el recurso seguía funcionando en 2001. El ballet sería también importante, arropaba a los cantantes pero, ojo, nada que ver con el de "Noche de fiesta". Aquí el baile estaría perfectamente integrado en la actuación y los participantes también formarían parte de la coreografía, los bailarines y bailarinas no serían simplemente un fondo "bonito". 


Frente al escenario estaba el set en el que el presentador se movería yendo de la mesa del jurado a las bancadas de los concursantes. Colores pastel que contrastaban con la oscuridad de la parte de las actuaciones musicales. Grandes fotos se repartían por aquella estructura, una idea muy inteligente para ir conociendo poco a poco a los concursantes y tratarlos, desde el primer día, como estrellas. Los dos extremos de la escenografía estaban comunicados por una pasarela que sería parte integrante de la narrativa del concurso: "Cruza la pasarela" significaría a partir de entonces la salvación. 


Aquella fue la gala 0 y quizás algunos han olvidado que no fue precisamente un éxito de audiencia. 2.734.000 espectadores parecen mucho hoy pero era un 22,1% de share, más de dos puntos por debajo de la media de la cadena. Los nervios se apoderaron de los jefes, si aquello no subía podría ser considerado un fracaso en toda regla. La gala 1 apenas tuvo 50.000 espectadores más. Los nervios daban paso a la desesperación. Fue la siguiente entrega la que marcó la diferencia, casi cinco millones se sentaron aquel día en el salón porque el boca-oreja comenzaba a hacer efecto, en la sexta semana se superaban los seis millones de televidentes y en noviembre la segunda parte del programa, la que transcurría en la Academia analizando las actuaciones del día y que se emitía a partir de la medianoche, superaba a "Crónicas marcianas" (y eso era noticia), de la misma productora. El show de Xavier Sardà no se amilanó y comenzó a interceptar el bus que llevaba a los artistas del estudio al centro de estudios aprovechándose del tirón y consiguiendo incrementar su número de seguidores. Por primera vez el boom de una cadena se contagiaba a otra provocando, por cierto, unas cuantas reprimendas de TVE hacia Gestmusic. 

La gala final de "OT 1" 12.873.000 espectadores, un 68% de share, datos que se repitieron en Eurovisión 2002 en el que la ganadora del concurso, Rosa López "Rosa de España", actuó como premio junto a otros triunfitos como coristas (Chenoa, Geno, Bisbal y Bustamante). Aquella primera edición hizo historia y, precisamente por eso, era difícilmente repetible algo similar. Ahora celebramos que hubo un día en el que un musical (talent sí, pero musical al fin y al cabo) revitalizó a una TVE que empezaba a anquilosarse. 

miércoles, 6 de octubre de 2021

"Mano a mano", el cara a cara polémico

A la derecha Susana Estrada, a la izquierda José Luis Martín Vigil. Ella, artista que empujó al español a la liberación sexual con sus espectáculos a costa de denuncias, insultos, procesos y presiones de todo tipo. Él, sacerdote jesuita y escritor de novelas de enorme éxito popular durante los sesenta y setenta dirigidas al público juvenil en las que abordaba la sexualidad, la delincuencia o la drogadicción. Esta imagen apareció tal cual la veis ahora en la Primera Cadena de TVE el lunes 13 de julio de1981. Una pantalla partida sin margen, un decorado que desdibuja los límites y que, en su momento, era toda una modernidad. Cuarenta años después la tele sigue utilizando este recurso, con más grafismos, con más adornos, pero con la misma intención: ver la reacción de dos contendientes verbales durante un debate acalorado. Eso es lo que se esperaba de esta conjunción Estrada vs Martín Vigil en el programa "Mano a Mano" pero, para sorpresa de todos, no hubo enfrentamiento, ambos estaban de acuerdo prácticamente en todo... y eso que hablaban de sexo.

Olarra vs Tamames hablando de la crisis económica

Antes de nada, aclaremos qué era "Mano a mano" para entender el escándalo que supuso la entrega protagonizada por Vigil y Estrada. Cada lunes a las 20 h, Joaquim Maria Puyal organizaba un cara a cara en directo desde el Estudio 4 de Prado del Rey. El objetivo de este espacio lo definía Puyal precisamente al finalizar la entrega dedicada al Sexo: "Este no es un programa pedagógico, desde este programa no se dan consejos, en este programa no se sabe cuál es el bien ni cuál es el mal, eso es algo que corresponde, en definitiva, a la conciencia individual de cada espectador, en este programa lo que sí se pretende es tratar de abordar distintos temas cada semana desde perspectivas, desde ópticas que, se supone, que pueden resultar interesantes para llevar a cabo un diálogo entre personas que tienen una inserción, una capacitación, una documentación en torno al tema que cada semana abordamos".

Los contenidos pretendían ser del interés ciudadano, los mismos que se podían comentar en casa, en el lugar de trabajo o en el bar: la crisis económica, la alimentación, los OVNIS, machismo y feminismo, televisión privada y pública, el fútbol, la Iglesia en España, centrales nucleares, la asistencia psiquiátrica en nuestro país... El equipo del programa comandado por Puyal elegía a dos combatientes dialécticos que, no sólo fueran conocedores del asunto a tratar sino que además tuvieran garra, supieran debatir y fueran, en lo posible, bien conocidos por el público. Para hablar de la aristocracia, por ejemplo, acudieron Luis Escobar (Marqués de las Marismas pero conocido sobre todo por su trabajo como actor y director teatral) y José Luis de Vilallonga (Marqués de Castellbell pero, sobre todo, escritor, actor y bon vivant); el empresario Luis Olarra y el político y economista Ramón Tamames discutieron sobre economía,; el periodista Emilio Romero y el poeta Emilio Haro Ibars sobre juventud y nuevas formas culturales; el cantautor Luis Eduardo Aute y el compositor Juan Carlos Calderón sobre música; el filósofo J.L. López Aranguren y el sacerdote J.M. Martín Patino sobre la Iglesia y Paco Martínez-Soria y Bibi Andersen del mundo teatral (o más bien sobre la imagen pública de ambos). El casting de invitados pivotaba entre lo profundo y lo popular con bastante inteligencia. 

Puyal entrevistando en "Vostè pregunta" de TVE Catalunya al arquitecto Ricardo Bofill, que también sería invitado a "Mano a mano"

J.M. Puyal era su director y presentador y era bien conocido por el público de Cataluña pero todavía no tanto en el resto del Estado. Pionero en la retransmisión de fútbol en catalán llevaba desde 1973 trabajando en TVE desde Miramar, sobre todo en programas deportivos. En 1978, sin embargo, dio la campanada con su "Vostè pregunta", un espacio de entrevistas a gente fundamentalmente vinculada a Cataluña, que fue el iniciador absoluto de la interacción con la audiencia. Por primera vez (incluso antes de que lo hiciera Íñigo en "Estudio Abierto") se ponían a disposición del público varias líneas telefónicas para preguntar al invitado/a. El programa se mantuvo cinco años en antena y fue lo que provocó que los jefazos del Ente le propusieran lanzarse a todo el país. "Mano a mano" fue la respuesta y no le permitieron realizarlo desde Miramar, quizás por mayor comodidad para los convidados en general, así que tenía que viajar cada semana a Madrid. 

Luis Escobar y José Luis de Vilallonga, dos marqueses criticando a la Aristocracia

"Mano a mano" fue un aldabonazo en las pantallas. Cada lunes, durante una hora y precediendo al Telediario 2, se presentaban temas que terminaban siendo polémicos, contertulios que soltaban perlas que eran comentadas al día siguiente. Muy frecuentemente, la prensa criticaba el tono del programa con fiereza, por no hablar de los ataques de asociaciones de todo pelaje. Visto hoy nos parecería un coloquio de lo más cordial pero en 1981 el enfrentamiento verbal entre Juan Luis Cebrián, director del diario "El País", y Antonio Izquierdo, director de "El Alcázar", sobre el 23 F adquirió tintes de escándalo. A Puyal eso le daba igual, no buscaba la polémica pero tampoco la esquivaba, por eso invitó a Cebrián e Izquierdo para una segunda entrega. A pesar de la mala hora de emisión, el programa conseguía lo que pretendía: generar conversación, que la gente continuara la discusión en casa. Elías Andrés realizaba con sencillez pero eficacia, mismos adjetivos que podemos usar para calificar la escenografía. 

Pero si uno de los episodios de esta serie de charlas llamó la atención fue, sin duda, el dedicado al sexo que comentábamos al principio de este post. "Cuando dos personas se juntan para hacer el amor es que las dos están de acuerdo en hacer el amor" decía, con toda la razón, Susana Estrada. La artista se había hecho famosa por sus shows eróticos, la primera en realizar un strip-tease en nuestro país pero no se había quedado en eso. También fue modelo, actriz en alguna "Novela" de TVE y con la Transición ya en marcha actuó en varias películas del destape, escribió el libro "Sexo húmedo", publicó un lisérgico disco que hoy es objeto de coleccionista y además tenía un consultorio sexual por el que acumulaba varios procesos por escándalo público. Y todo eso en el momento del programa, aún le quedaba mucha lucha por delante. Además, estaba la famosa foto recogiendo un premio con el pecho fuera al lado del alcalde de Madrid Tierno Galván y que ya había dado la vuelta al mundo. Un simpático accidente de vestuario por el que le preguntó Puyal y al que ella restó importancia a pesar de las amenazas que había recibido por parte de anónimos por tal atrevimiento. 

El sacerdote y polémico escritor (en aquella época todo era polémico) Martín Vigil reconocía, literalmente, ser católico pero profundamente liberal, de ahí que sus novelas juveniles trataran asuntos tan atrevidos como el descubrimiento de la homosexualidad (aunque de forma muy sutil). La charla con Susana fue amena, cordial, llena de acuerdos y, por eso mismo, transgresora. Ambos sabían ser irreverentes pero desde el respeto. Durante el programa, Vigil propuso la teoría de que si la Estrada se hiciera monja cambiarían sus convicciones, hipótesis escandalosa, y ella entró al juego reconociendo que el humano no es inamovible y, por lo tanto, podría acabar en un convento "pero mientras no decida dar ese paso yo quiero vivir mi vida libremente sin hacer daño a los demás, sin meterme con los demás, sin sentar cátedra ni hacer apostolado pero pretendo vivir mi vida libremente y hacer uso de mi cuerpo y de mi persona como a mí me parezca que es bueno, lo que no quiere decir que sea bueno para los demás. Lo que no admito es que mi forma de vivir o de ser tenga que ser mala para los demás". 

Otras perlas del amistoso debate: "Pero cómo se explica que incluso dentro de esa moral cristiana (en este momento Susana hace una pausa y si prestamos atención a la grabación original se oye de fondo, como si lo dijera un técnico,  "ahora, ahora" mientras el zoom se acerca para quedarse en un primerísimo plano de su cara) se prohíba la utilización del sexo, cómo se explica que haya esa represión porque si Dios no quería que lo tuviéramos, pensando desde la moral cristiana, no nos lo hubiera puesto en el cuerpo". Su oponente no sólo no le quita la razón sino que  responde que se debe a una corruptela de estos tiempos porque en el Evangelio no se habla de eso y no debe confundirse con la moral católica, "es una deformación histórica", asegura. 

El programa fue un éxito. No hace falta hablar de audiencias porque en aquel momento no se medían pero al día siguiente buena parte del país hablaba de él y en la prensa se leían decenas de críticas, comentarios, alabanzas... También hubo incluso pastorales indignadas, como la del obispo de Ourense, Temiño Saiz, que afirmó: "Escandaloso e insoportable hasta enrojecer de vergüenza es el triste espectáculo (...) Si los interlocutores en este diálogo desean precipitarse por esta pendiente para revolcarse en ese fango nauseabundo, no les está permitido invitar al público español a seguir su camino con el pretexto de vivir el regalo de la libertad de que se ha visto privado en los últimos años". Un par de días después de la emisión, el secretario del Consejo de Administración de RTVE, José Ignacio Wert (posterior ministro de Educación y Cultura de infausto recuerdo) encargo al CIS (Centro de Investigaciones Sociológicas) una encuesta para saber si la mayoría del público desaprobaba su contenido. Tal cual. Realmente esto formaba parte de una campaña del Gobierno en contra del Director General de la Casa, Fernando Castedo, al que querían forzar a dimitir. 

El resultado de la malévola investigación se pudo ver en otro programa de la propia cadena, "Tome la palabra", un espacio de autocrítica, un antecedente del puesto del Defensor del Espectador. Para empezar se emitió un reportaje grabado con varias mujeres opinando sobre el debate y una de ellas (la segunda empezando por la izquierda de la imagen) se hizo con la palabra inmediatamente para soltar lindezas tan contradictorias como estas: "Pues no lo vi pero me lo han comentado, menos mal que lo pusieron a las 20 y lo vio poco gente, lo ponen a las 23 y otra dimisión del director. El sexo es un tema muy serio y poner a dos personas que son en plan anecdótico pues a mí no me parece bien, para hablar de un tema como el sexo hay que poner a dos personas con una base de tipo científico y moral que las ideas que te den sean buenas porque a las ocho de la noche te expones a que lo vea un niño y esté cogiendo unas ideas puramente superficiales y más bien malas sobre un tema que es muy serio (...) En TV lo que falta muchas es criterio o una escala de valores, tiene que tener unos principios por lo menos sanos que procuren formar a la gente". Para no haberlo visto tenía una opinión muy clara, la buena señora...

Esas palabras airadas no auguraban nada bueno pero cuando el presentador ofreció los datos de la investigación imagino que los miembros del Gobierno que querían a Castedo fuera se tuvieron que morder la lengua: un  20,7% de los entrevistados (1.500 personas) habían visto "Mano a mano" y gustó mucho o bastante a un 40,5%, satisfizo menos a la población mayor de 45 años. Conclusión: los entrevistados opinaban, en general, que el espacio era no informativo, no aburrido, no elegante, no inmoral, sí entretenido, no mediocre, interesante, no vulgar, no conservador y sí progresista. En definitiva, la población estaba más avanzada que aquellos que la gobernaban y no necesitaban ya nadie que les dijera lo que era inmoral y lo que no, lo que debían ver y lo que no. Ya eran libres. 

Susana Estrada en el documental "Susana y el sexo" de RTVE Play

Un magnífico documental de TVE ha rescatado del olvido estos archivos que nos dan un visión muy certera de la sociedad de principios de los ochenta. "Susana y el sexo" tiene el honor de ser el primer docu de producción propia de la plataforma RTVE Play donde se estrena hoy en este enlace. También se podrá ver esta misma noche a partir de las 00.40 h en La 2. Dirigido por César Vallejo y con guión de Valeria Vegas y Ángela Gallardo es un interesantísimo acercamiento a una figura clave de la Transición (mal que les pese a algunos). Además de la recuperación de esas imágenes inéditas durante décadas, han recreado parte de la escenografía de "Mano a mano" (especialmente su curiosa escultura) en el videoclip de la versión que Chica Sobresalto ha realizado de la canción "Gózame ya" (pepinazo de la Estrada del mismísimo año 81) para la banda sonora de este gran reportaje. 

lunes, 27 de septiembre de 2021

Gabilondo y la tele


Iñaki Gabilondo se retira de la radio. Lo anunció el pasado martes 21 de septiembre en "Hora 25" de la Cadena SER, programa que el mismo dirigió a finales de los ochenta. Aunque ya había manifestado varias veces su voluntad de ir abandonando la profesión poco a poco, la noticia ha sorprendido y disgustado a la mayor parte de la profesión y a su enorme cantidad de seguidores desde hace décadas pero, una vez más, nos demuestra su coherencia y su sentido común con esta despedida. 
   Si bien la mayor parte de su carrera ha transcurrido ante los micrófonos de la SER también ha hecho tele, bastante y, además, de calidad. La memoria es frágil... y la televisiva más aún, pero algunos de sus programas no sólo fueron un éxito de audiencia sino que además alcanzaron prestigio y buscaban nuevas fórmulas. En realidad eso no debería extrañarnos viniendo de un profesional que revolucionó la radio en distintas franjas y con diferentes formatos así que cada vez que tuvo la oportunidad de acercarse a la tele, lo hizo desde la curiosidad y la experimentación. Además, compaginó los dos medios en unas cuantas ocasiones dejando patente su enorme capacidad de trabajo. Teniendo en cuenta que su paso por el matinal "Hoy por hoy" se prolongó desde su creación en 1986 hasta su "fichaje" por Cuatro en 2005, es sorprendente que pudiera dirigir y presentar espacios semanales o realizar, incluso, intervenciones diarias en un informativo al mismo tiempo que iniciaba su jornada laboral de madrugada. Recordemos lo más destacado de su trayectoria ante las cámaras. 


Su estreno en televisión se produjo en 1981 y no de la mejor manera posible precisamente. El director general de RTVE, Fernando Castedo, le contrató para dirigir los Servicios Informativos. Quería hacer de él su Walter Cronkite (según le confesó a Lorenzo Díaz para su libro "La televisión en España"), es decir, un profesional de prestigio que comandara este departamento tan sensible a las presiones políticas durante un par de décadas tal y como había hecho Cronkite en la CBS (si bien el tío Walter no era el director del área). Podría haber sido así y la SER habría tenido una historia muy distinta pero la irrupción de Tejero en el Congreso de los Diputados al grito de "¡Quieto todo el mundo!" cambió las cosas. Horas después, ya de madrugada, Gabilondo se estrenó como presentador del Telediario en una edición especial, acompañado de Victoria Prego y Rosa María Mateo. No estaba en sus planes ponerse ante las cámaras y mucho menos de ese modo pero las circunstancias y su sentido de la responsabilidad le empujaron a dar la cara en un momento tan sensible. Durante un mes siguió presentando, a su pesar, mientras la situación política se iba complicando y el gobierno de Calvo-Sotelo debilitándose a marchas forzadas. Finalmente Gabilondo tuvo que abandonar la Casa... y también el propio director general. Mal comienzo. 


El espectador tuvo que esperar seis años para volver a ver a Iñaki en un plató y no como invitado. Fue en abril de 1987, en plena primera temporada de su "Hoy por hoy", cuando se estrenó "En familia". Como ya hemos hablado aquí de este programa no me quiero extender mucho pero sí hay que dejar constancia de lo novedoso de su tratamiento: era un formato sin formato, un espacio de diálogo y divulgación sobre temas de actualidad (o no) en el que cabían todos los géneros periodísticos: la entrevista, el debate, el coloquio, los reportajes e incluso las conexiones en directo. Se podía hablar sobre las tribus urbanas con representantes de cada una de ellas, retransmitir un parto, preguntarse el porqué del éxito de la moda española fuera de nuestras fronteras con un desfile en directo u organizar un Telediario comandado por niños. El decorado era cambiante, no había contertulios fijos, cada semana Gabilondo sorprendía a su numerosa audiencia y la crítica lo alabó. Consiguió el TP de Oro a mejor presentador y el Ondas a mejor programa. Se mantuvo hasta el 89 y no es difícil imaginar el esfuerzo que supuso mantener un matinal radiofónico y un semanal televisivo de estas características. 


Menos de un año de descanso y nuestro protagonista vuelve a un plató, en este caso de Telemadrid desde donde coordinaba las conexiones con estudios de ETB, Canal Sur y Canal 9 en "Iñaki, los jueves", un espacio de debate y entrevistas que se emitía en las autonómicas madrileña, vasca, andaluza y valenciana. Un divulgativo ambicioso, en el que se pretendía demostrar que no había fronteras gracias a los satélites y donde se abordaban temas de interés aprovechando que los invitados podían hablar desde las instalaciones de sus propias televisiones. Iñaki dirigía desde la capital ese ir y venir de conexiones pero cada cadena aportaba su propio presentador/a para las entrevistas. Desde Canal Sur, por cierto, el encargado de ese cometido era Antonio García Ferreras, con un ritmo bastante más pausado al que nos ha acostumbrado desde La Sexta. 


En la temporada 93/94 regresó a TVE con "Gente de primera" y el título daba lo prometido: invitados de primerísimo nivel para un programa de entrevistas, ni más ni menos. No había más alicientes que una conversación cara a cara y realmente no era necesario. Gabilondo en estado puro y en excelente estado de forma. De este espacio también hemos hablado aquí y no quiero redundar pero sí conviene explicar que en un momento de durísima competencia con las privadas y en plena época de contraprogramación, la pública apostó por una hora de conversaciones con personas de interés y de distintos ámbitos (política, cine, literatura, moda, economía...) en buen horario. Seis meses de emisión con audiencias considerables. 


Cuando el programa ya no estaba en antena, el periodista volvió a plantarse antes las cámaras en un especial de La Primera con el título "Entrevista con...". Esa ambigüedad y sencillez quizás demuestre que fue una emisión preparada de urgencia y con motivos más que razonables. Aquella cita inesperada con el público el 9 de enero de 1995 fue, posiblemente, uno de los más momentos más difíciles de la carrera del vasco. Esa emisión se organizó para preguntar al Presidente del Gobierno si había organizado los GAL (Grupos Antiterroristas de Liberación), de hecho Gabilondo no se fue por las ramas y así inició el cuestionario, preguntando directamente a Felipe González si él era el responsable. Por supuesto, el político lo negó y lo volvió a hacer todas las veces que el periodista insistió en su posible falta. Casi ochos millones de espectadores siguieron aquel momento histórico. Ante ese éxito los jefes de la pública ofrecieron a Iñaki otras entrevistas con líderes políticos así que aquel título genérico y ese decorado provisional se convirtieron en regulares durante el curso. En aquel año 95 y en la misma cadena, el comunicador nos regaló otro momento televisivo memorable al acudir al homenaje que Julia Otero rendía a Luis del Olmo en "Un paseo por el tiempo" y recrear en un sorprendente trío las radionovelas de los años 40/50. 


Telecinco quiso aprovechar el éxito que estaban teniendo las entrevistas políticas de Gabilondo y le ofreció hacer lo mismo pero en formato reducido y diario como una sección en "Las Noticias de las 20.30" de Luis Mariñas. De lunes a viernes se enfrentaba sin papeles (como era su norma), con toda la documentación en la cabeza, a personajes de actualidad. La idea era tener cada jornada al verdadero protagonista de la noticia pero eso no siempre era posible y cuando lo conseguían el tiempo destinado (unos seis minutos) era tan breve que se quedaba a medias. Fue un reto que superó gracias a su impecable profesionalidad  y que, sin duda, benefició a la cadena porque prestigió sus informativos pero para Iñaki suponía un esfuerzo demasiado grande. Al finalizar la temporada se centró a fondo en su "Hoy por hoy" y decidió no volver a compatibilizar ambos medios. La sorpresa llegó en 2005 cuando se anunció que abandonaría su veterano matinal para hacerse cargo del noticiario nocturno de un canal que estaba por nacer: Cuatro. A este tema ya le hemos dedicado un largo post y a él os remito pero está claro que su fidelidad hacia Polanco fue la que le llevó a aceptar este regalo envenenado que pretendía reforzar una cadena nueva y que no salió tan bien como debería. Cuando Gestevisión compró Cuatro en 2010 Gabilondo no continuó y permaneció en PRISA. Apenas veinte días después de decir adiós a su noticiario saludó a la audiencia de CNN+ desde el programa de análisis de la actualidad "Hoy". Diez meses después la cadena desapareció. Desde entonces lo hemos visto en Canal + y #0 (de Movistar +) en programas de entrevistas en profundidad o de divulgación científica pero también ha habido algún regreso puntual a la que fue su Casa, TVE. En 2011 presentó un Especial sobre el 23F en La 2 en el que entrevistó al que era Ministro de Defensa en 1981, Alberto Oliart, (Presidente de RTVE cuando se realizó este especial) y con la Ministra del momento, Carme Chacón. Ya a finales de los noventa había participado en un documental de "La noche temática" sobre el mismo tema junto a la francesa Christine Ockrent.
   Gabilondo se ha retirado de la radio definitivamente pero, quizás, aún podamos verlo en la tele de vez en cuando y será, de nuevo, una lección de periodismo. 

Podéis ver el famoso informativo del 24 de febrero de 1981 aquí, un fragmento de "Iñaki, los jueves" aquí, la entrevista a Margaret Thatcher en "Gente de Primera" aquí, la tensa conversación con Felipe González a propósito de los GAL aquí y un fragmento de "Cuando ya no esté" de #0 aquí

La conversación completa con Aimar Bretos en "Hora 25" en la que explica por qué se va a continuación: 

lunes, 20 de septiembre de 2021

"La víspera de nuestro tiempo", la etapa de los ochenta


"La víspera de nuestro tiempo" fue una de las primeras series documentales de la Segunda Cadena allá por 1967 y se mantuvo dos años en antena, su importancia en la historia de TVE justifica que ya hayamos hablado de ella aquí. Unos doce años después de su término se reutilizó su sonoro título para un nuevo programa de la misma cadena pero no podríamos decir que fuera una segunda etapa o una renovación de aquel proyecto porque en realidad este nuevo "Víspera" sólo tenía en común con el primero su afán divulgativo, el formato era bien distinto. 


Comenzó su andadura el sábado 13 de junio de 1981 en la Segunda Cadena en un horario que hoy nos parece raro, las 15.30 pero que entonces era bastante habitual para este tipo de espacios. A lo largo de sus casi cuatro años cambió varias veces de ubicación, se emitió los martes a las 22, los domingos a las 17 y, de nuevo, los sábados a la hora de sus inicios. Su escaleta era simple: un debate entre expertos tras el visionado de un breve documental de unos 15-20 minutos de duración. En ocasiones se incluían las declaraciones filmadas de especialistas que no habían podido acudir al plató. Su primer presentador fue José Antonio Silva que ya había sido el conductor de "Tribuna de la historia", el verdadero referente para este programa. De aquella "Tribuna" (hubo otras: "de la economía", "internacional" y "de la cultura") también formaron parte el director y el realizador del nuevo "Víspera", Luis Ignacio Seco y Eladio Royán respectivamente. 

José Antonio Silva, el primer presentador de "La víspera de nuestro tiempo"

Cada semana se hablaba de temas y personajes de la historia reciente, no sólo de nuestro país sino también de ámbito internacional como el dedicado a "Varsovia 1944". Entre los personajes protagonistas del coloquio y el reportaje encontramos a políticos como Maura, Canalejas o Largo Caballero, literatos y ensayistas del calibre de Pío Baroja, Azorín, Ortega y Gasset o Unamuno e, incluso, algún pintor como Goya. Y de los asuntos podemos destacar algunos que siguen estando de actualidad como la descolonización del Sáhara, España y el Mercado Común o el protectorado español en Marruecos. Catedráticos de todas las especialidades y expertos de reconocido prestigio en su ámbito intervenían en el coloquio en el estudio e, incluso, colaboraban en el guión del documental previo. En algunos casos se pudo contar con testigos privilegiados de los hechos que se analizaban en el programa. 

Cristina García Ramos en atenta escucha de uno de sus invitados

A José Antonio Silva le sucedieron en el plató como moderadores Ana Isabel Cano (la primera corresponsal de TVE de la que ya hemos hablado aquí), Cristina García Ramos (que mucho antes de "Corazón, corazón" tenía una carrera totalmente volcada en informativos y programas de debate) y Pedro Meyer (que había iniciado su carrera como actor, luego se reconvirtió en presentador con el infantil "La Casa del Reloj" para ser, más tarde, uno de los más destacados periodistas de TVE y RNE).

Algunos de los programas de "La víspera de nuestro tiempo" se pueden ver en rtve.es, por ejempo aquí y aquí.  

domingo, 12 de septiembre de 2021

"La víspera de nuestro tiempo", el documental de los inicios del UHF

El 21 de abril de 1967, apenas seis meses después de la inauguración del UHF (La 2) se estrenaba la serie documental "La víspera de nuestro tiempo". Fue uno de los primeros proyectos que el director de la nueva cadena (conocida como "el canalillo" por sus pocas horas de programación y escaso alcance) puso en marcha en los bosquejos iniciales de su parrilla. Salvador Pons supo vislumbrar que la Segunda Cadena debía ser una plataforma para la cultura y la divulgación y un trampolín para jóvenes cineastas. Tanto sus ficciones como sus documentales estaban dirigidos y realizados por alumnos de la Escuela de Cine y eso marcaba una gran diferencia con respecto a su hermana mayor. Sus limitados presupuestos eran un acicate para el ingenio y, en realidad, para aquellos jóvenes que habían bregado con mayores dificultades para sus cortos y trabajos de fin de curso, aquellas pesetas eran como maná. 

Jesús Fernández Santos, escritor y realizador, fue el responsable de la serie que nos ocupa que pretendía difundir la obra de autores españoles contextualizándola con los lugares donde nacieron y vivieron y también con su propia personalidad. De esta forma se presentaba una biografía audiovisual rodada en cine usando imágenes de esos territorios filmadas para el programa, combinadas con fotografías y material de archivo de los autores. Además, grandes actores y actrices de nuestra escena leían en off fragmentos de sus textos más reseñables. 

El título estaba justificado porque los primeros protagonistas serían escritores del XIX, es decir, de la víspera del siglo en el que se hallaban pero, conforme se iban renovando temporadas, amplió su espectro al de autores de épocas más recientes y también a otro tipo de artistas como músicos. Además, se le permitió a la dirección que se abordara la historia de autores extranjeros pero íntimamente relacionados con nuestro país. Fernández Santos elegía a los directores y realizadores de cada episodio teniendo en cuenta, incluso, sus propias afinidades pero él mismo realizó varias entregas, entre ellas "Elogio y nostalgia de Toledo" sobre Gregorio Marañón que consiguió el primer premio del Festival Internacional de Cine y Televisión-Narración de Alghero (Cerdeña). El locutor de aquel episodio fue nada menos que Fernando Rey que también intervino en, por ejemplo, "La Granada de García Lorca" junto a Nuria Espert. "Recuerdos de Quevedo" realizado por Antonio Mercero fue el cierre de esta serie el 3 de enero de 1969. Entre los méritos de este programa, además del de divulgar la obra de los autores, está el de haber sido uno de los primeros documentales de TVE en ser vendidos a las televisiones francesa e italiana. 

Podéis ver varios episodios pinchando aquí.

domingo, 5 de septiembre de 2021

¿Qué tienen en común Tintín y Mofli?


¿Es posible que el mítico personaje de cómic creado por Hergé tenga alguna relación con Mofli, la serie de animación ochentera? Pues sí, ambos están unidos en su emisión en España por algo que el espectador habitual reconocería enseguida. Pero antes de resolver el enigma, más de treinta años después, hagamos una breve historia. En primer lugar, aclaremos que la coincidencia se produce con la serie televisiva de Tintín producida entre 1960 y 1964 por Belvision para la RTB (la tele belga) en coproducción con la ORTF (la francesa) que, además, se encargaría de su distribución internacional. No era la primera vez que el reportero más famoso de las viñetas, en activo desde 1929, se asomaba a la tele. Ya en 1957 la propia Belvision había producido unos capítulos con una técnica muy primitiva. Esta compañía fue creada por el empresario responsable de la revista "Tintín" que pretendía aprovechar el enorme potencial de los protagonistas de sus historietas para trasladarlos a la pequeña pantalla. No fue fácil, el camino fue tortuoso pero relativamente rápido. La serie de principios de los sesenta ya cumplía los requisitos adecuados para su emisión en cualquier país. Esta, no obstante, es otra historia que contaremos en un futuro. Con respecto a Mofli, sobre la que también tendremos que explayarnos más adelante, se estrenó en TVE en 1987 y estaba dirigida por Jordi Amorós. Con un claro mensaje ecologista, contaba la historia de una niña australiana, Corina, que se hace amiga de Mofli, el último Koala que queda en el mundo en el siglo XXI. 


¿Y qué es lo que tienen en común estas dos series producidas con casi treinta años de diferencia en distintos países? No me refiero a algo tan evidente como su emisión en TVE, no había muchas más cadenas para que un chaval español las viera, tan sólo tres autonómicas cuando se estrenó Mofli y ninguna cuando las aventuras de Tintín llegaron a nosotros a través de "Dabadabadá" en 1982 con "El asunto Tornasol". Desvelamos el misterio: el doblaje. Ambas series fueron dobladas en Barcelona bajo la dirección de Joaquín Díaz que, además, puso la voz al capitán Haddock y a Trombonetti respectivamente. Hay más coincidencias, Luis Posada Mendoza fue el profesor Tornasol en la producción belga y Mr. Money en la catalana y Pepe Mediavilla Iván, el cazador ruso tras el koala, y en el caso de Tintín se encargó de caracteres secundarios. Pero si una voz resalta entre las coincidencias es la de la actriz que dobla a la soprano Bianca Castafiore y a Marha O'Neill, dueña del hotel de la población australiana donde vive Mofli y madre de Bruno, amigo de Corina. Quien encarna ambos personajes, bien distintos entre sí, es la extraordinaria Elsa Fábregas, la Escarlata O'Hara de "Lo que el viento se llevó", la Doris Day de "Confidencias a medianoche",  "Suave como visión" o "El hombre que sabía demasiado", la Maureen O'Hara de "El hombre tranquilo" (en el doblaje original para cine), la Faye Dunaway de "Network" y hasta la Lola Flores de "Embrujo". Elsa, fallecida en 2008, fue una de las voces más dúctiles, enérgicas y bellas de nuestro doblaje y supo aportar los matices necesarios para interpretar a la diva de la ópera, siempre solidaria con Tintín y sus apuros, y a la egoísta y manipuladora Martha. 
   Por cierto, una curiosidad más, Tintín fue interpretado por una mujer en aquel doblaje, María Jesús Díaz. Podéis encontrar más datos en la imprescindible web eldoblaje.com. Para rematar, un par de regalos, pinchando aquí podéis ver una entrevista en catalán a Elsa Fábregas (a partir del minuto 15 aprox.) en el programa "Àngel Casas Show" de TV3 en 1985. Y, a continuación, todos los capítulos de "El asunto Tornasol" con el doblaje español compactados:

domingo, 22 de agosto de 2021

No nos moverán


En pleno invierno de 1982, en concreto el 24 de enero, TVE emite el décimo sexto capítulo de una serie canicular, "Verano azul". Es la ficción que está teniendo más éxito de la temporada y los jefes aún no podían imaginar que se convertiría en un clásico repetido hasta la saciedad. Aquel episodio sería especial porque incluía una secuencia icónica no sólo de esta producción sino de nuestra televisión: la del "No nos moverán". Resumen rápido: una constructora ha conseguido hacerse con las tierras que rodean al barco de Chanquete, "La Dorada", su hogar. El viejo pescador se niega a vender y recibe constantes amenazas incluso de algunos vecinos que temen que si no accede a las ofertas de la promotora, ellos se queden también sin negocio. En un ardid extremo, la constructora envía excavadoras para demoler "accidentalemente" la embarcación aprovechando la ausencia del entrañable vejete y obligarle así a vender su terreno. Sin embargo, allí está la pandilla y también Julia, la pintora, para defender la nave. Como Julia es una artista multifacética, además de pintar, toca la guitarra y canta y se le ocurre versionar un famoso himno para detener a las amenazantes máquinas. Seguro que recordáis la letra, animaos:
"No, no, no nos moverán
No, no no nos moverán
Porque en el barco tiene él su nido
No nos moverán
Del barco de Chanquete, no nos moverán
Porque este barco es toda su vida
No nos moverán."


Curiosamente esta canción nos había dejado otro momento histórico en nuestra televisión y este se produjo en directo. 15 de noviembre de 1977, Florida Park. Todo preparado para un nuevo programa del popularísimo "Esta noche fiesta" de José María Íñigo. Boney M era la gran estrella de la noche. Entre el público el cantante y actor Leiff Garrett (famoso por la serie "Tres en la carretera" y que poco después despuntaría como ídolo teen con sus canciones y meneos en "Aplauso") y el prestigioso comunicador Félix Rodríguez de la Fuente que no se cortaría en moverse al ritmo del mítico cuarteto "Four Tops", pionerísimos del sonido Motown. Pero además de estos dos grupos, el equipo de producción del astuto Íñigo había conseguido algo impensable dos años antes: traerse a España a Joan Baez. Aprovechando que tenía unos conciertos en Barcelona, aceptó la invitación de TVE y debutó ante nuestras cámaras. 


La cantante y activista neoyorquina acudió al escenario de la sala de fiestas del Retiro madrileño sin alharacas, como si fuera a uno de sus conciertos contra la guerra del Vietnam o cualquier otra injusticia, sin darle importancia a que el público estaba cómodamente sentado y con copas en la mano, los hombres con traje y las mujeres con vestidos de noche. Joan llevaba una camisa clara (difícil de saber si color crema teniendo en cuenta la imagen de vídeo), pañuelo al cuello, pantalones de gaucho y botas de caña alta. Pelo corto, despeinado, poco maquillaje. Como único acompañamiento musical a su potente voz, una guitarra.  El maestro Íñigo la presentó así: "Después del espectáculo de Boney M y los Four Tops había que ser muy estrella para venir a cerrar el programa de esta noche y hoy la tenemos aquí (...) Joan Baez es más que una cantante, es todo un símbolo, es parte de la historia, una de esas piedras de la historia de la música, de la historia de nuestro tiempo, diría yo. Es la primera vez que viene a España (...) es una mujer encantadora, realmente amable, muy cordial, se esfuerza en hablar español siempre que puede, lo intenta, es una mujer con unas ganas de complacer (...) Lo importante es que está aquí y está aquí para ustedes".


"Quiero hablar español pero... no tengo los verbos, no tengo vocabulario pero tengo el espíritu" decía Joan antes de iniciar su breve recital ante las cámaras con, no podía ser de otra manera, "Blowing in the Wind" seguido de "Imagine" y "Let it be". De repente, volvió a acercarse al micrófono para hablar y decir algo que, según Íñigo, no estaba previsto: "Quiero dedicar una canción a una mujer muy fuerte, con un corazón grande. Ideas un poco diferentes de las mías pero... I like her very much,". Se refería a la Pasionaria. Miembro del Partido Comunista desde el principio y por el que fue elegida diputada en las elecciones de febrero de 1936, había regresado en mayo a España tras la legalización el 9 de abril del PCE. Su nombre se pronunciaba todavía poco en la tele y en un programa espectáculo nadie había osado hacerlo hasta ese momento. Estábamos en plena Transición, un período lleno de ilusiones y valentía pero también con un equilibrio muy débil, fácil de romper. El presentador y director de "Esta noche fiesta" tragó saliva porque no sabía si eso podía traer consecuencias. Un aplauso breve se produjo tras las palabras de Baez que se multiplicó al finalizar la canción. Decenas de claveles fueron lanzados al escenario mientras se escuchaba "Bravo" y "Guapa". Aquella canción que nació como espiritual negro en el XIX y que había sido escuchado durante nuestra Guerra Civil y el golpe de estado de Chile de 1973 adquiría ahora un nuevo significado. 
   Unos días después Íñigo se encontró en un acto con el entonces Rey Juan Carlos I que se acercó a él y le preguntó: ¿Ha pasado algo después de lo del otro día?" refiriéndose a las palabras de Baez. "No, Majestad, no por ahora...". Quién les iba a decir que unos años después un grupo de chavales de vacaciones en Nerja defenderían los derechos de un amigo al ritmo de "No nos moverán". 

El capítulo de "Verano azul" podéis verlo aquí y la entrega de "Esta noche fiesta" con Joan Baez pinchando aquí.