domingo, 1 de noviembre de 2026

Palabra de Lazarov

Valerio Lazarov y su extensión natural, la cámara.
Foto cedida por el programa "Imprescindibles". TVE Todos los derechos reservados.

Innovador, irreverente, rompedor, iconoclasta, agresivo. Valeriu Lazarov, renombrado Valerio aquí, llegó a España para destruir lo que los espectadores pensaban que era la televisión. Su violencia estética (para los cánones imperantes en TVE) desafió las normas e hizo añicos la imagen casi mítica que de la pequeña pantalla se había creado desde 1956. Esta noche el director y realizador rumano (y nacionalizado español) será homenajeado en "Imprescindibles" de La 2 con un documental dirigido por Gemma Soriano y Jero Rodríguez. Un acercamiento a su carrera televisiva pero también un intento de comprender el misterio personal de alguien que se convirtió en personaje, una firma que devino en estilo. 

Imagen de una sus premiadas realizaciones para la TV rumana

Aprovechando la ocasión he querido recuperar unas declaraciones en la revista "Tele Radio" de enero de 1977 que son harto significativas. Habían pasado ocho años y cuatro meses desde su llegada a nuestro país fichado por una televisión plenamente inmersa en la "Operación Premio", una estrategia de relaciones públicas para demostrar a través de nuestros productos televisivos facturados específicamente para certámenes internacionales que España no era tan mala como creían las democracias vecinas (y las no tan vecinas). En realidad las negociaciones para traer a Valerio habían comenzado en 1966 pero la burocracia entre un país comunista y una dictadura falangista no eran precisamente fáciles. Así explicaba en el número 997 de la citada publicación ese trasvase profesional, que era bastante atípico: "Por regla general los realizadores de TV no cambian muy a menudo de país, hay un ejemplo que a mí me parece muy positivo y elocuente, es el de Mercero, él ha ganado con y para TVE muchísimos premios internacionales de los cuales algunos envidiables como el Emmy y, a pesar de todo, según mis notiicas, Mercero no ha tenido muchas propuestas de hacer televisión fuera. Te digo esto porque creo que en todos los países hay un número considerable de realizadores de TV y cada país defiende un poquito su escuela. El caso mío ha sido de suerte, por llamarlo de alguna forma. Yo trabajaba para la TV rumana, trabajé en ella 11 años y con uno de los programas que se llamaba "El hombre y la tele-cámara" gané cuatro premios internacionales: uno en Praga, otro en El Cairo y luego el mismo programa fue al Festival Internacional de Montecarlo y allí ganó dos premios, el de la Crítica Internacional, que era muy prestigioso e importante en aquella época, y luego también el Especial del Jurado."

Rodando "El Irreal Madrid", su primer especial para TVE. 
Foto cedida por el programa "Imprescindibles". TVE Todos los derechos reservados.

"Como esto sorprendió mucho porque no era lógico que los programas de una TV de detrás del telón de acero llamase tanto la atención y armase tanto revuelo... Recuerdo que en aquella época estaba en Montecarlo el actual Presidente del Gobierno español y Juan José Rosón me habló después de la proyección y de la entrega de premios de la posibilidad de hacer en España dos programas. Yo le dije que sí pero sabes que siempre en los Festivales hay un clima, un ambiente de cortesía y de relaciones públicas. Entonces tomé las palabras de Rosón como de amabilidades de un perfecto RRPP hacia un joven realizador totalmente desconocido. Pero perdimos el contacto y dos años más tarde me encontré al mismo Rosón en el Festival de Praga. Yo representaba a la TV rumana con otro programa y allí pudimos otra vez entablar un diálogo y formalizar contrato para dos programas musicales. Entiendo que la idea de Rosón en aquella época no era exactamente la de buscar un revulsivo para los programas musicales porque los realizadores que había, Quero y García de la Vega, eran y son profesionales extraordinarios, saben mucho de TV, tienen una gran experiencia, pero creo que Rosón buscaba una vía más, otro camino para los musicales (...) quizás más sofisticada, más barroca, más inquieta, más polémica y a causa de este deseo me vine a España con un contrato para dos programas."

Otro momento del rodaje de "El Irreal Madrid".
Foto cedida por el programa "Imprescindibles". TVE Todos los derechos reservados.

"Fueron muy polémicos, 'El Irreal Madrid' y 'La última moda' y después me ofrecieron la posibilidad de seguir trabajando seis meses más, luego otros seis y como este era un país que me gustaba, un país latino en el cual me encontraba cómodo, mis primeros temores de que la gente de TVE iba a estar de uñas conmigo no se justificaron. Aparte de que cuando aparece un loco de pelo rizado y patillas largas y que arma revuelo crea envidias y recelos pero, por regla general, el trato que me dieron mis compañeros fue positivo, amable, cariñoso hasta me atrevería a decir. Creo que España en aquel entonces y hoy todavía es uno de los pocos países del mundo donde no existe un tremendo chauvinismo, en donde las puertas están abiertas a las gentes que vienen de fuera. A veces, quizás estén demasiado abiertas y este pueda ser un hecho criticable pero, de hecho, están abiertas."

Karina con Lazarvo durante una de las interminables grabaciones de la Nochevieja del 75.
Foto cedida por el programa "Imprescindibles". TVE Todos los derechos reservados.

"No era mi propósito dar clases a nadie pero creo que cuando aparece alguien con una personalidad distinta, cuando alguien propone otro camino existe un estímulo secreto. No sé si otros realizadores han aprendido algo de mí, creo que yo he aprendido mucho de los realizadores españoles, que he aprendido en España. El hecho de que ahora esté más tranquilo, más reposado en mis programas, se debe a que estoy sintonizando mejor con la idiosincrasia española, con sus sensibilidad; después de este tiempo aquí entiendo más la cultura, la tradición, el gesto del público español. Al principio yo no sabía nada de eso, venía y estaba en unos parámetros totalmente desconocidos por mí. Entonces, y no juego con la falsa modestia, a lo mejor sí hay realizadores que han aprendido de mí pero, en realidad, yo he aprendido mucho de los realizadores que había en TVE, de Chicho, de García de la Vega, de José María Quero..."

Lazarov con la Ninfa de Oro concedida a "El Irreal Madrid".
Foto cedida por el programa "Imprescindibles". TVE Todos los derechos reservados.

Lazarov cumplió lo que nuestra televisión quería de él: imagen moderna de cara al exterior y premios. Con "El Irreal Madrid" recibió la Ninfa de Oro en el Festival de TV de Montecarlo. Al año siguiente la Rosa de Bronce en el Festival de Montreux con "La última moda". Las críticas que recibía al principio en nuestro país por parte de la prensa y las quejas del público porque se mareaban con sus zooms no importaban demasiado a los directivos, eran males menores, su misión era otra. Pero con el paso del tiempo él se fue dulcificando y la audiencia se acostumbró a sus moderneces. Y surgió el idilio, ambos se entendieron y empezaron a gustarse. A mediados de los setenta su "Señores y señoras" fue el boom definitivo. Al principio se alternaba en la dirección y realización con Quero pero terminó fagocitando el programa y así surgieron también sus famosos fines de año. En 2006 recordaba en el libro "Las cosas que hemos visto. 50 años y más de TVE": "Las galas de Nochevieja de los años setenta eran una especie de maratón televisivo. Cubrían 7-8 horas de pantalla. Había momentos kitsch y otros de los cuales no me avergüenzo. Disfrutaba mucho con el humor de Tip y Coll, geniales sin más. Recuerdo sin rubor alguna de mis realizaciones tipo clip con Tom Jones, Michael Jackson, Engelbert Humperdinck, Osmond Brothers...". 

En su despacho de Torre Picasso en Madrid en los noventa.
Foto cedida por el programa "Imprescindibles". TVE Todos los derechos reservados.

En esa misma publicación resumía su estilo de aquellos años: "Buscaba una idea innovadora, un punto de partida distinto, reñido con los lugares comunes. Creía en los programas que conseguían ser una síntesis entre la música, la coreografía, la luz, movimientos de cámara, paisajes, etc". Su conversión en productor y directivo para Berlusconi fue una ruptura con su trabajo como creativo. Después llegó su etapa en Tele 5, su regreso a TVE como productor independiente con éxitos como "Hostal Royal Manzanares"... pero esa es otra historia. 

Me quedo con el Valeriu absolutamente innovador de la incipiente tele rumana, con el Valerio recién aterrizado en una España a la que dejó con la mandíbula en el suelo. Incluso me gusta ese Lazarov pelín domesticado por una audiencia que lo abrazó. Sin duda es un episodio brillante de los 70 años de TVE. 

miércoles, 28 de octubre de 2026

El primer día del resto de los días. La inauguración de TVE.

A la derecha, en el atril, el ministro Arias Salgado durante su discurso, a la izquierda el set usado para la misa inaugural.

Eran las 20.30 h de la tarde y el pequeño estudio situado en un chalet situado en el nº 75 del Paseo de la Habana, desaparecido desde hace años por culpa de la especulación inmobiliaria, estaba a punto de hacer historia, comenzaba la historia "oficial" de TVE. Fue allí donse se ubicó nuestra tele aún antes de que naciera, desde un minúsculo rinconcito del garaje se realizaron pruebas desde 1951 pero lo que hoy celebramos es el inicio de las emisiones regulares. Se había especulado con comenzar en septiembre pero la Dictadura, siempre muy atenta a las fechas, decidió que se esperara al día de Cristo Rey y víspera del aniversario de la fundación de la Falange (1933) de tal manera que la programación "habitual" se iniciara en la propia fecha. 

El chalé del Paseo de la Habana, primera sede de TVE

En cien metros cuadrados (escasos) se repartían como podían distintos sets, dos cámaras (una de ellas montada en una grúa), profesionales, micrófonos, focos y algunos curiosos familiares o amigos del personal o de algún alto cargo gubernamental. También pululaban por allí los gerifaltes que representaban al Generalísimo que, por supuesto, no acudió porque, según dicen, aún no se fiaba mucho de aquel invento y no estaba seguro del rendimiento que le podrían sacar a aquello. Presidía el acto el ministro de Información y Turismo, Gabriel Arias Salgado, que iba acompañado del subsecretario de su Ministerio y del director general de Radiodifusión, Jesús Suevos. Pero antes de que tomaran la palabra se ofició una Misa a cargo del prelado doméstico de Su Santidad, monseñor Boulart. Dato no baladí, era también el confesor personal de Franco. 

Jesús Suevos, el director general de Radiodifusión

José Ramón Alonso, director de Programas, fue el primero en tomar la palabra tras la obligada bendición de las instalaciones y le siguió Jesús Suevos. El protocolo dejaba claro que el ministro sería el "colofón" del acto institucional. Cuenta la leyenda (repetida hasta la saciedad incluso por algunos de los testigos) que en un momento de confusión y nervios al operador de la jirafa de sonido le tembló el pulso (o alguien le empujó, vaya usted a saber) y el micrófono le pegó un capirotazo a don Gabriel. Si eso fue real o si se percibió claramente en la pantalla no lo sabemos y conviene dudar. Contaba, por otro lado, el realizador Pedro Amalio López que aquel día todo salió mal, que los micrófonos y las cámaras no llegaron a tiempo a ningún set y que el discurso del Ministro se tuvo que repetir cuatro veces porque, simplemente, no se oía. "Error tras error", resumía el pionero. Pero lo que es indudable es que Arias Salgado era la persona a la que había que contentar aquella jornada porque, si bien se suponía que en El Pardo estaban atentos a su televisor, el que estaba allí era él. Su imagen captada por el NODO y por las fotografías repartidas por la Agencia EFE en un atril con las letras TVE es historia. En su discurso dejaba claro el porqué de la elección del día: "Hemos elegido estas dos fechas para proclamar así los dos principios básicos, futuro de la televisión en España: la ortodoxia y el rigor desde el punto de vista religioso y moral, con obediencia a las normas que en tal materia dicte la iglesia católica y la intención de servicio y el servicio mismo (sic) a los principios fundamentales y a los grandes ideales del Movimiento Nacional". Por si quedaba alguna duda.

El ministro Arias Salgado y sobre él, amenazante, el micrófono de jirafa. Bajo la cámara televisiva montada en la grúa podemos distinguir la del noticiario NO-DO que grabaría las únicas imágenes que se conservan de la inauguración de TVE.

En el control de realización José Luis Colina está al mando auxiliado por Enrique de las Casas, Mariano Ozores y Pedro Amalio López. En el estudio ejercen de regidores Gustavo Pérez Puig y Carlos Muñiz. Todos ellos serían en el futuro grandes nombres de la televisión y el cine pero aquella noche eran parte del equipo de 40 personas (aproximadamente) que intentaban que todo saliera bien. A este respecto se ha dicho que Ozores fue el realizador pero él mismo también contaba que estuvo de regidor (de hecho aparece en una foto durante el discurso inaugural del Ministro). Es posible que hiciera las dos cosas alternativamente durante aquellas tres horas. Provenientes de la radio los locutores Jesús Álvarez y David Cubedo, eran los presentadores oficiales, encargados de la redacción y de lo que hiciera falta. Laura Valenzuela ya estaba allí como locutora desde hacía un par de años y en ese 1956 ya había entrado también Paco Valladares en el mismo puesto. Después de las palabras oficiales había que preparar todo en el siguiente set donde comenzaría la parte lúdica. Para ayudar en esa labor de reubicación de cámaras, focos y micrófonos y que los intérpretes se colocaran donde los regidores indicaban se emitieron dos reportajes del NO-DO en distintos momentos. Uno de ellos estaba en francés (un despiste lo tiene cualquiera). Con el mismo fin se proyecto también en el telecine (aparato que convertía la señal cinematográfica en soporte videográfico) el documental "Blancos mercedarios" que, por un error tipográfico, durante años se confundió con "mercenarios", sorprendiendo bastante por esa supuesta selección para un día inaugural.

Monna Bell y la orquesta de Roberto Inglez (al piano)

Por supuesto aquel día no podían faltar los Coros y Danzas de la Sección Femenina y allí acudieron los del distrito madrileño de La Latina. Sin desmerecer aquellas danzas de un folklore unificado y, en parte, artificial, a la escasa audiencia de aquel día les llamó más la atención un fichaje internacional para tan magno día: la orquesta de Roberto Inglez con su solista, la chilena Monna Bell. Juntos habían actuado en el Waldorf Astoria de Nueva York. Una gira por Europa les llevó a ser cabeza de cartel en la famosa sala de fiestas de Madrid Pasapoga y, gracias a eso, fueron convencidos para inaugurar nuestra tele. Tres años después Monna conseguiría un enorme éxito con "El telegrama", ganador del primer festival de Benidorm. Sería también la intérprete de la canción principal de la popular película "El día de los enamorados" (seguro que si tienen más de 60 años se la saben). Los miembros de la orquesta se apiñaron como pudieron en el rincón adornado con unas cortinas.

El pianista José Cubiles

El final se reservó para el prestigioso pianista y director de orquesta gaditano José Cubiles. La imagen final, la del cierre de emisión, se destinó a la bandera con el aguilucho mientras sonaba el Himno Nacional. Y así finalizó la programación cada día durante unos cuantos lustros más. 
Las únicas imágenes en movimiento que se conservan de aquel día son del NO-DO, un breve reportaje en el que, desgraciadamente, no podemos distinguir el verdadero ambiente de aquel día. Algunas fotos de EFE nos permiten ver que la cámara cinematográfica podía, incluso, molestar los movimientos de las televisivas. No era una de las pequeñas y manejables que se llevaban a reportajes en exteriores, sino una más grande que requería el uso de trípode así que es lógico que no tengamos mucha variedad de imágenes ni un triste plano general. ¿Es posible que algún día se encuentren los "brutos" de aquella filmación y podamos descubrir algo más de aquel día? No perdamos la esperanza. 

Los Coros y Danzas del distrito de La Latina

¿Cuánta gente pudo ver aquella emisión especial? Muy poca. Según los datos que manejaba la propia TVE en aquel momento, apenas había 600 aparatos en España y la señal apenas alcanzaba los 70 km. Es decir, ni siquiera se podría ver en toda la ciudad de Madrid. Hay que contar, eso sí, con que la tele se veía en familia en esos primeros años, incluso en vecindad, y que varias tiendas de electrodoméstico dejaron sus televisores encendidos en el escaparate como promoción. Sin embargo las ventas no crecieron inmediatamente. Las emisiones serían diarias a partir del 29 de octubre, sí, pero muy pocas horas y, realmente, con pocos alicientes todavía. Un dato es fundamental: cada aparato receptor costaba entre 24.000 y 32.000 pesetas (según sus características y marca) y el sueldo medio de esa época se encontraba entre las 10.000 y las 14.000 pesetas... ¡anuales! Con los años los precios de los televisores bajarían un poco y se permitiría el pago en "cómodos plazos" (decía la publicidad) pero no sería hasta mediados de los sesenta cuando el aumento de ventas fue significativo. 
Aquella noche del 28 de octubre de 1956 fue caótica, sí, pero también ilusionante. Comenzaba la historia "oficial" de un medio que nos acompañaría hasta hoy. Hoy es día de recordar a nuestros pioneros y agradecerles el ímprobo esfuerzo y también su compromiso por hacer televisión en tiempos difíciles. 

domingo, 25 de octubre de 2026

La fiesta del III aniversario de TVE

La canadiense Mae Sagan celebrando los tres años de emisión de TVE

El 28 de octubre de 1959 TVE cumplía tres años de emisiones regulares (no debemos olvidar que estuvieron cinco más en pruebas) y lo celebró a lo grande, tan a lo grande como podía en esa época inicial en la que los medios eran escasos y la audiencia... también. Apenas dos semanas antes habían puesto en marcha la antena repetidora para las dos Castillas (la Vieja y la Nueva, que se decía entonces) que se sumaba a las que permitían que la señal llegara a Madrid, Zaragoza y Barcelona. La progresión, en realidad, era rápida (aunque ahora no nos lo parezca) y los trabajadores de la tele intentaban romper sus límites cada día. Por eso, para aquella jornada la fiesta nocturna se realizó desde el Teatro del Fomento de las Artes (del Instituto Ramiro de Maeztu), el escenario reservado para los grandes programas cara al público y que unos días más tarde, tras unas ligeras mejoras, se convertiría en el del nuevo programa estrella, "Gran Parada", que ya se preparaba en esas jornadas. 

La misa organizada en los estudios del Paseo de la Habana para celebrar su cumpleaños

La cosa comenzó con la apertura de la Carta de Ajuste excepcionalmente un poco antes de las 13 h para ofrecer una misa celebrada en el propio plató del Paseo de la Habana oficiada por el padre Luis Fierro. Este dominico fue el primer responsable de programas religiosos de TVE (había varios) y presentó varios que consistían fundamentalmente en charlas moralistas. En realidad, este predicador era más conocido por su papel de delegado eclesiástico nacional de Cine, Radio y TV y vocal de la Junta de Censura. En resumen, era uno de los que vetaba, prohibía, tachaba, suprimía y exigía cambios sustanciales en guiones, películas ya rodadas (tras sus exigencias) y las importadas. El personal de la emisora tenía obligación de asistir y también acudió, para darle un aire oficial al tema, el Director General de Radiodifusión y Televisión, José María Revuelta Prieto. Después, la primera edición del Telediario que incluía varios reportajes filmados sobre el funcionamiento de nuestra televisión que se volverían a ver en la segunda edición a eso de las 21.30 h.

Mona Bell en el tercer aniversario de TVE

Habría que esperar a las 22.30 h para disfrutar del espectáculo tras la serie nacional (y realizada en directo) "El caso Kirov", el Telediario 2 y la serie norteamericana "Misterios de la ciencia". No olvidemos, por cierto, que la programación se cerraba de 16 a 20 h y de 20.30 a 21 h con la correspondiente Carta de Ajuste unos minutos antes de reiniciarse. No sería uno de los locutores o locutoras habituales de la Casa quien conduciría "tan magno acontecimiento" sino la actriz y empresaria (entre otras muchas cosas) Conchita Montes que, además, representaba la clase y la elegancia como nadie. Fernando García de la Vega escribiría el guion y realizaría desde la Unidad Móvil nº 1 (y también dirigía aunque no se llevara ese crédito). Una de las grandes estrellas fue la cantante Mona Bell que había actuado en la jornada inaugural del 56 y que sería ganadora del primer Festival de Benidorm. Junto a ella Toñy Rosado, conocida como intérprete de zarzuela, con Enrique Franco al piano; la francesa Maria Léa, el italiano pionero del rock Little Tony y la canadiense Mae Sagan. El público que llenaba el auditorio estaba formado, amén de los trabajadores y sus familiares o amigos, por los suscriptores de la revista "Tele Radio", la oficial. Fue esta la primera gran celebración de un aniversario de TVE y hoy, a punto de conmemorar los 70 años, la recordamos. 

domingo, 11 de octubre de 2026

La Feria de la Televisión en 1948

El pequeño estudio que la Philips Ibérica montó en la Feria de Barcelona de 1948

Se acerca la fecha del 70 aniversario de TVE pero, en realidad, la tele en nuestro país no empezó exactamente el 28 de octubre de 1956. Las primeras pruebas televisivas en España datan ya de 1934 a cargo de Joaquín Sánchez-Cordovés, un ingeniero de telecomunicaciones que había llegado a Barcelona en 1926 para la instalación de la primera emisora radiofónica. Fue precisamente en la sala Werner que Radio Barcelona usaba para algunos de sus programas cara al público, donde este entusiasta del que sería el nuevo medio realizó una primera prueba con un aparato construido por él mismo. Fue algo anecdótico pues no tuvo continuidad pero el propio Joaquín sería el ingeniero que puso en marcha las emisiones regulares de TVE en 1956. A finales de noviembre de 1938 se hizo una demostración del sistema "Fonovisión" . Este invento de la Telefunken era, en realidad, un precursor de la videollamada, un teléfono con cámara incluida. Pudo comprobar su funcionamiento el que poco después se convertiría en Jefe del Estado, el Generalísimo Franco, y es que este servicio fue un ofrecimiento de la administración de Correos Alemana al futuro dictador. Las pruebas se realizaron en Burgos y no olvidemos que el gobierno nazi ya le había regalado una estación emisora radiofónica a los insurgentes que fue el germen de RNE, con todo el equipamiento, incluido un primer micrófono que hoy atesora el Museo de RTVE en Sant Cugat. Ambos experimentos, y otros posteriores, fueron redescubiertos por el indispensable Baget-Herms para su "Historia de la Televisión" publicada en "Tele-Día".



Las primeras pruebas de cierta importancia se produjeron en la Feria Internacional  de Muestras de Barcelona celebradas a partir del 10 de junio de 1948 que aque año recibieron el sobrenombre en la ciudad de "La Feria de la Televisión" y no en vano porque las demostraciones en el stand que había montado la Philips Ibérica fueron, según las crónicas, las que despertaron mayor interés de los visitantes. Para la inauguración se contó con la locutora Pilar Chaves , la cantante María de los Ángeles Morales y el pianista Alfredo Romero. 

En "El Noticiero Universal" del 12 de junio de 1948 un pequeño reportaje sin firma narraba las purebas del día anterior con cierta emoción ante la nueva tecnología: "En la sala de exhibición pudieron contemplar las imágenes captadas por un receptor y transmitidas por la estación emisora instalada en otro lugar del reciente ferial. El tamaño de la pantalla (30x40cm) permite contemplar las imágenes con detalle a una distancia cómoda." Una vez comprobada la correcta recepción los periodistas fueron invitados a trasladarse al Palacio Central donde se encontraban el estudio y la estación transmisora. Allí les esperaban J.H. de Jongh, director general de Philips Ibérica y, los señores Galven y Carceller y el ingeniero Luis Egas, jefe del equipo que fue quien se encargó de explicar el funcionamiento de todo aquello. Para ejercer la labor de presentadores se contó con dos locutores de Radio Barcelona, Enriqueta Teixidó y Enrique Fernández Saloni". Serían ellos los presentadores del resto de jornadas.


"El estudio está iluminado con lámparas de mercurio, refrigeradas por agua, que dan una luz de intensidad casi solar y que, además, reúne la ventaja de contener una cantidad considerable de rayos ultravioletas, parcialmente invisibles para el ojo humano pero que corresponde excelentemente a la sensibilidad del iconoscopio, "ojo" de la cámara captadora de escenas" continuaba el reportaje. A los periodistas les llamó especialmente la atención que los artistas actuantes ese día tenían sus "rasgos físicos acentuados por un maquillaje ligeramente verdoso", algo que era necesario debido al poco contraste de aquellas primigenias cámaras. Años después, en los primeros tiempos de pruebas desde el Paseo de la Habana, los presentadores habituales se tuvieron que acostumbrar a un maquillaje tipo "Apache", marrón y marcando las líneas de expresión, lo que hoy conoceríamos como "contouring". 

Uno de los televisores en los que se recibía la señal de las pruebas de la Feria de Barcelona

"El equipo de Philips comprende también un proyector cinematográfico desprovisto de la cruz de malta que permite incluir en los programas la transmisión de películas, habiendo tenido la ocasión los periodistas de contempar en la pantalla de control el "pase" de un noticiario NO-DO". En la parte dedicada a la proyección se habían situado varios monitores de 567 líneas de definición, un alarde técnico. A 200 metros se encontraba el estudio desde el que se enviaba la señal en directo, adornado con un simple cortinón y sin más atrezo que el piano que servía para acompañar a los artistas que se sucedieron en los días de exhibición. Tan sólo una cámara captaba las actuaciones. 

La locutora Enriqueta Teixidó en una de las demostraciones de 1948

Era evidente que la firma neerlandesa tenía interés empresarial en que la tele llegara cuanto antes aquí pero tendría que esperar nada menos que ocho años para que eso sucediera y entonces no tardaría en convertirse en uno de los primeros patrocinadores de programas, obviamente con la idea de promocionar su propio producto, el televisor. Por eso aquellos días de feria contrató (o invitó) a artistas de todo tipo para demostrar el potencial como medio de entretenimiento: la orquesta de Casas Augé, el pianista Joe Fuster, Goyita Rifé, Elsy Byron y hasta la Escolanía de Montserrat. Finalmente la Feria se cerró el 30 de junio, cinco días más tarde de lo anunciado ante la petición del respetable. El público fue el que la bautizó con gran ilusión como "la Feria de la Televisión". Aquellos espectadores pensaron que no faltaba mucho para que esas pruebas se convirtieran en una realidad tuvieron que armarse de paciencia. 

domingo, 4 de octubre de 2026

Mariano Ozores, pionero de TVE

Mariano Ozores en el control de realización de TVE en el Paseo de la Habana.
Foto cedida por el programa "Imprescindibles".

José Luis Colina, Fernando García de la Vega, Gustavo Pérez Puig, Pedro Amalio López, David Cubedo, Laura Valenzuela... son algunos de los nombres que aparecen, ineludiblemente, en la lista de pioneros de TVE. Otros, que los hubo, se han perdido en la memoria y a unos cuantos más parece que se les ha querido apartar de su labor inicial en la primigenia televisión o bien sucede que su exitosa carrera posterior en otros medios ha oscurecido esa etapa. Mariano Ozores, uno de los guionistas y directores más exitosos de la historia de nuestro cine, con casi cien películas a sus espaldas, es uno de esos profesionales que no se suelen relacionar con los primeros tiempos del Paseo de la Habana pero, en realidad, fue una figura fundamental.

Mariano Ozores al final de su etapa en TVE, justo antes de saltar al cine.
Foto cedida por el programa "Imprescindibles".

Aunque él nunca lo olvidó y siempre que le preguntaban hablaba entre orgulloso y divertido de las mil y una anécdotas de esos primeros años televisivos, su labor cinematográfica opacó esa tarea pionera de la que, además, no existen recuerdos audiovisuales. Mariano se fue antes de que llegara el "videotape", el primer sistema grabador. Apenas una decena de fotos nos recuerda que él estuvo allí y no estuvo solo  porque la familia Ozores fue recurrente ya desde el período de pruebas. En los últimos años se ha intentado recuperar esa etapa. En 2016, con motivo del 60º aniversario de TVE el programa "Memoria de delfín" invitó a Mariano, García de la Vega, Amestoy y Martí Maqueda a recordar esos tiempos. Esta noche, el programa "Imprescindibles" de La 2 hace justicia a este singular creador cinematográfico y no descuida su trabajo (insisto: muy importante) en el estudio del Paseo de la Habana. En este documental dirigido por Marcos Hernández y Juanma Jiménez se ha hecho un gran esfuerzo para recuperar esa etapa iniciada en 1952 y que finalizó en 1959, cuando Ozores abandonó la tele para dirigir su primera película, "Las dos y media y... veneno". Desempolvando viejas declaraciones del propio director (algunas inéditas desde su emisión original en los 60 y 70) y el recuerdo de sus familiares se reconstruye esa época tan interesante.

Mariano y José Luis Ozores en los primeros tiempos del Paseo de la Habana.
Foto colección Adriana Ozores/Filmoteca cedida por el programa "Imprescindibles".

Efectivamente, el prolífico director entró en la tele unos cuatro años antes de que comenzaran las emisiones regulares. Allí era uno de los responsables de poner en marcha programas en ese ciclo de ensayos que se alargó hasta el 28 de octubre de 1956. Habitualmente se organizaban emisiones dos veces por semana de unas dos horas como máximo y avisaban telefónicamente a los escasos propietarios de un televisor en Madrid para informarles de la hora de comienzo y, atención, para atender sus peticiones. ¿Podrían volver a llevar a tal cantante? decía el espectador. Y si era posible... se llevaba. Para aquellos primeros programas de espectáculo Mariano recurría con cierta frecuencia a sus hermanos José Luis y Antonio, entre otras cosas, porque al ser de la familia cobraban poco. Fue el mismísimo José Luis "Peliche", que ya tenía carrera en el cine, quien convenció a Laurita Valenzuela (que combinaba su trabajo como secretaria de una fábrica de martillos pilones) con pequeños papelitos en el cine y la publicidad (para salas de cine) de que se presentara en los estudios del Paseo de la Habana para las pruebas de locutora. 

En el extremo derecho de esta foto vemos a Mariano Ozores durante la inauguración de TVE

El día del comienzo oficial de TVE Mariano tenía un papel fundamental aunque alejado del que sería su puesto posteriormente, el control de realización. En esa jornada inaugural caótica Mariano se encargó de recibir a las autoridades, informarles de la escaleta de aquel día, llevarlos de un set a otro y, en definitiva, ser regidor una vez que comenzó el directo. Durante años se pensó (porque alguien lo había escrito) que había sido el realizador ese día pero su testimonio en "Memoria de delfín" y un estudio de las pocas fotos de aquel día demuestran su labor en regiduría. En una instantánea tomada durante el discurso de Arias Salgado distinguimos a un Mariano con bigote folios en mano atento a lo que decía el Ministro para avisar a las dos cámaras de cuándo se podrían mover a la otra parte del decorado.

José Luis y Mariano Ozores (con smoking blanco) en el concurso "Piense, acierte y premio".
Foto colección Adriana Ozores/Filmoteca cedida por el programa "Imprescindibles".

Posteriormente Mariano sería director y realizador de programas y presumía de haber puesto en marcha uno de los primeros concursos: "Piense, acierte y premio" en 1958. Unas fotografías que guardaba con mimo Adriana Ozores, hija de José Luis, ahora en manos de Filmoteca Nacional nos dan una idea de las modestisímas condiciones de aquella sección (no podríamos denominarlo programa en sí mismo) patrocinada por Televisores Sylvania (pioneros en la fabricación de estos aparatos en EE.UU.). Según recordaba el propio director se trataba de pedirle cosas tan simpáticas como absurdas a los concursantes. ¿Quiénes presentaban el invento? Sus hermanos José Luis y Antonio, por supuesto. 

Blanca Álvarez y Mariano Ozores (padre) en "Aeropuerto Telefunken"

No serían los únicos familiares a los que Mariano les pediría que rebajaran su caché para intervenir en algún programa. Su propio padre sería "copresentador" de "Aeropuerto Telefunken" con Blanquita Álvarez. Aquel "show" transcurría en un aeorpuerto pintado en unos paneles al que llegaban grandes estrellas a las que Don Mariano y Blanca entrevistaban y convencían para que cantaran algo (tal como hemos contado aquí). Es este un buen ejemplo de las cosas que se le ocurrían a Mariano Jr. en esos tiempos de ilusiones, escasez en el salario y muy pocos medios. Aún así él recordaría años más tarde con cierta satisfacción hitos como el enlace con Barcelona o la primera retransmisión de un partido internacional y de la de la Misa del Pilar durante sus fiestas. Mariano regresaría a TVE ya en los noventa con la exitosa sitcom "Taller mecánico" (1991-92) y un año más tarde "El sexólogo", ambas protagonizadas por su hermano Antonio. La segunda y última causó una gran polémica por su contenido y la cadena la retiró de la programación a los dos espisodios. En una estrategia inédita hasta ese momento Antena 3 la compró pero su emisión, tres años después, pasó sin pena ni gloria. Una pena que la carrera televisiva de Mariano Ozores finalizara de esa manera pero eso no debe eclipsar su quehacer como pionero. 

domingo, 27 de septiembre de 2026

"Ficciones", terror y suspense desde Miramar

Impactante Charo López en "La saga de Maruxa Canido" para "Ficciones".
Magnífica foto de Gabriel Sendra @arxiusendra

Nueva serie para la Segunda Cadena, se anunciaba a finales de octubre de 1971, de terror, misterio y suspense. Habían pasado casi cuatro años desde el último capítulo de la serie "Historias para no dormir" (no contamos "El trasplante" porque, en realidad, era un especial) y ese recuerdo estaba demasiado reciente aún en el espectador por el impacto que produjo ya desde su estreno en 1966. Pero "Ficciones", que así era el título de la antología por estrenar, no pretendía competir, ni siquiera igualar. En realidad, esta producción realizada desde los estudios de TVE en Cataluña (a veces Miramar, otras Hospitalet) tenía otras intenciones. 

La cabecera ya nos daba pistas de lo inquietante que iba a resultar lo que venía a continuación y, además, ¡estaba calificada con dos rombos! Evidentemente se trataba de hacer pasar un buen-mal rato al espectador, para eso adaptaban relatos o cuentos de Poe (¡cómo no!), Henry James, Ambrose Bierce o Maupassant. Lo importante para el grupo de realizadores que se encargarían alternativamente de estos capítulos, independientes y sin continuidad entre sí, era usar los medios de la Casa para experimentar. Prácticamente todos ellos provenían de la EOC (Escuela Oficial de Cinematografía) y aunque aquí no usarían celuloide harían auténticas virguerías audiovisuales. 

Emilio Gutiérrez Caba y Paco Morán, entre otros, en "La cerilla apaga", 1973. Foto Museo RTVE.

Todo eso dentro de lo posible, claro, porque las limitaciones técnicas estaban ahí y la censura, aunque menos puñetera que hace unos años, también. Lo fundamental es que ellos no se iban a limitar y estirarían al máximo los medios disponibles. Además, a la habitual lista de autores del género se añadirían otros cuya obra, a priori, no tenía nada que ver con el terror como Dostoievsky, Balzac, Gogol o el mismísimo Cervantes del que llevarían a la pantalla su "El Licenciado Vidriera" (bajo el título "El Licenciado Rodaja"). De vez en cuando también se colaba alguna historia original de guionistas frecuentes de la pequeña pantalla como Juan Tebar o Juan José Plans. La lista de autores adaptados es realmente interesante... y sorprendente. 

Sergi Schaaff da indicaciones a Fernando Guillén y Joan Pons en la grabación del capítulo "Pesadilla"
Foto Museo RTVE

Comenzó el jueves 18 de noviembre de 1971 a eso de las 22.30 h a través de la muy limitada por entonces Segunda Cadena o UHF. A pesar de que ya llevaba cinco años emitiendo varias horas al día, seguía siendo un canal con poca difusión y no por sus contenidos culturales (y, por lo tanto, destinados a un grupo minoritario) sino porque apenas se veía en la mitad del país. Ese inconveniente era, al mismo tiempo, una ventaja porque los que allí trabajaban estaban menos vigilados. Quizás por eso la serie se alargó durante casi cuatro años, algo muy poco habitual por entonces. 144 episodios que finalizaron el 28 de octubre de 1974, justo en el aniversario de TVE. Sergi Schaaff fue una de las firmas más recurrentes en la dirección y realización junto a Antoni Chic y Esteve Duran (que tenía que firmar entonces como Esteban Durán), ya en plantilla. Schaaff convenció a amigos recién salidos de la EOC para que se animaran a trabajar para la tele y en esta serie se les permitieron licencias impensables en otras como el contenedor "Novela". Nombres que luego darían gloria a TVE como Mercè Vilaret o Lluís Maria Güell se bregaron en "Ficciones". 

Una escena de "El verdugo" de la serie "Ficciones. Foto Museo RTVE.

En cuanto a los actores, en esos cuatro años pasaron todos: los habituales de los estudios de producción catalanes pero también los de Madrid que usaban el puente áreo con Barcelona con enorme asiduidad. Charo López, Agustín González, Marisa Paredes, Ismael Merlo, José María Caffarell, Silvia Tortosa, Pepe Sancho, Lola Gaos, Manuel Galiana, Joan Pera, Rosa María Sardà, Daniel Dicenta, José María Prada, Pedro Sempson, Nuria Carresi, Pepe Martín, Charo Soriano, José Orjas... una pléyade de actores de distintas generaciones, procedencias y estilos se unieron en franca camaredería para darle brillo a un producto experimental que, poco a poco, fue abriéndose a otros géneros aunque con una premisa: que el relato sorprendiera, que inquietara, que hiciera pensar. Y aquellos realizadores jóvenes les dieron algo más: la oportunidad de representar ante las cámaras textos no habituales, salirse de la norma de los dramáticos más frecuentes en nuestra tele. Todo era distinto en "Ficciones" y, por eso, merece nuestro recuerdo.

En la web de Archivo RTVE hay colgados varios capítulos de esta serie que podéis ver pinchando aquí y aquí. 

martes, 15 de septiembre de 2026

"Investigación en marcha", el primer 'true crime' de TVE

Grabación del 8 de enero de 1970
Fotografía de Gabriel Sendra @arxiusendra. Todos los derechos reservados.

Si pensabais que el género del 'true crime' es reciente y Carles Porta es un pionero, estáis muy equivocados. Toca ya redescubrir una joyita casi olvidada de la historia de nuestra televisión que, durante muchos años, se consideró perdida para siempre del Archivo. En 1970 Enrique Rubio convenció a los jefes de Miramar (y ellos a los de Prado del Rey) de adaptar un programa alemán que llevaba en antena tres años y que encajaba perfectamente en uno de sus temas preferidos: el periodismo de sucesos del que él llegaría a ser uno de sus más importantes representantes en nuestro país. "Aktenzeich XY... Ungelöst" (algo así como "Archivo XY: Casos sin resolver") era un programa en el que se pedía la colaboración ciudadana para desencallar investigaciones policiales en las que faltaban, por ejemplo, testigos. Emitido allí mensualmente, era todo un fenómeno que superaba los 35 millones de espectadores. 

Una imagen del programa alemán original en 1970, cuando ya llevaba 3 años en antena

Eduard Zimmermann presentaba este programa en el que se ofrecían recreaciones de algunos crímenes sin resolver para los que se solicitaba cualquier tipo de pista. Este convenio entre una cadena de gran seguimiento, la ZDF, con las fuerzas policiales alemanas fue enórmemente fructífero y consiguieron un índice de resolución altísimo; el propio programa presumía de que, en cierta ocasión, uno de los asuntos se solucionó tan sólo unas horas después de la emisión. Durante décadas se producía en colaboración con las televisiones austríaca y suiza y fue adaptado por la BBC ("Crimewatch") y EE.UU. ("America's Most Wanted"). El programa sigue en activo hoy y se considera un auténtico clásico. 

Enrique Rubio recibiendo información de un policía el 22 de enero de 1970.
Fotografía de Gabriel Sendra @arxiusendra. Todos los derechos reservados.

No parecía descabellado traer un programa así a nuestra tele pero, en principio, se encontró con la reticencia de los gerifaltes que no querían que, en el medio de masas en el que se había convertido TVE, se dijera alto y claro que en aquella España que el tardofranquismo aún se empeñaba en vender como perfecta había delincuencia. Parece que algunos responsables policiales tampoco estaban muy por la labor porque pensaban que quedaban en evidencia al "confesar" que había casos sin resolver. Finalmente todos los implicados se dieron cuenta de que aquella colaboración podría ser valiosa... y así fue. En tan solo una temporada (y bastante errática en su periodicidad) se resolvieron, según datos aportados por el propio Rubio más adelante, 59 casos. Por eso el periodista recibió una placa de Inspector Honorario. 

Enrique Rubio en una grabación conservada del programa

Nuestra versión era inicialmente semanal, cada viernes en torno a las once de la noche. Sin embargo, unos meses después fue trasladado a los miércoles y su emisión pasó a quincenal en rotación con el espacio de reportajes "A toda plana". Teniendo en cuenta que el original alemán era mensual no parecía una mala idea pero aquí los miércoles eran días malditos para cualquier programa por culpa de las competiciones internacionales de fútbol que, durante décadas, eran consideradas prioritarias y movían la parrilla sin piedad. En definitiva, había meses en los que se podía ver dos veces y otros en los que ninguna y por culpa de esta decisión un espacio que demostró su servicio público fue languideciendo hasta que en 1971 desapareció definitivamente. 


"Investigación en marcha" ofrecía reconstrucciones de crímenes (atracos, robos, asesinatos, secuestros, atropellos con huida del culpable) filmadas en cine por un equipo de realizadores de los estudios catalanes de TVE en Miramar, que era desde donde se producía el programa. Los reportajes eran la parte más atractiva y llamaban la atención del espectador porque usaban herramientas cinematográficas: el dramatismo, la emoción... así llegaban a la audiencia de una forma directa y provocaban sus ganas de colaborar, de aportar cualquier pista. En el estudio Enrique Rubio reforzaba la información con la ayuda de los portavoces de la Policía y la Guardia Civil, además de expertos en criminalística y médicos forenses. Puntualmente se recurría a grafólogos o, incluso, dentistas para explicar cómo se había llegado a ciertas conclusiones en la investigación. Además, en el decorado se repartían fotografías de los sospechosos y las víctimas. Hoy llama la atención que no existía la protección de datos así que aparecía la cara a tamaño gigante con nombre y apellidos de personas de las que aún no se había probado su culpabilidad. En definitiva, era un programa con mucho ritmo para la época, algo nunca visto hasta ese momento. Además de los colaboradores, en el paltó también estaban miembros de la redacción dispuestos a responder a las llamadas telefónicas de los espectadores. Ignoro si en algún momento se realizó en directo pero sí que tengo constancia de que había partes del programa que se grababan un día antes de la emisión y, por lo tanto, aquellos redactores sólo eran figurantes. Sin embargo, desde el inicio el programa advertía que ellos no eran "una sucursal" de las fuerzas de seguridad, sólo serían un vehículo para canalizar la ayuda y que, en todo caso, las llamadas debían realizarse al 091 o a los teléfonos de Policía y Guardia Civil, presentes en grandes carteles en el decorado.

Uno de los colaboradores de "Investigación en marcha"

Además de los crímenes, este programa también ofrecía una importante labor divulgativa explicando (de nuevo con filmaciones) los timos de moda, algo en lo que Rubio se convertiría en un auténtico experto. Poco se ha hablado de lo utilísima que fue aquella información, totalmente inédita hasta ese momento en nuestra pantalla: se describió el modus operandi de los carteristas y se advirtió de los "falsos enamorados" que se fijaban especialmente en "viudas o solteronas" (sic), el antecedente del timo del amor virtual o "el falso Brad Pitt". También se solicitaba ayuda para buscar personas desaparecidas, adelantándose en décadas a "¿Quién sabe dónde?", o para identificar cadáveres de identidad desconocida. En una primera etapa Pedro Macía viajaba cada semana a Barcelona para ocuparse de la presentación propiamente dicha mientras que Enrique Rubio se encargaba de las explicaciones, las entrevistas con los expertos y las advertencias. No tardó en hacerse evidente que, a pesar de la profesionalidad de Macía, Rubio se bastaba para conducir el programa en solitario. No olvidemos que él y Federico Gallo fueron los primeros periodistas-locutores de Miramar en 1959 y habían presentado al alimón el Telediario desde Barcelona, "Panorama" y "La historia de la semana" (entre otros). Además, el propio Enrique había sido el anfitrión de "Adelante el inventor" o "Los miniperiodistas". 

El equipo de telefonistas del programa el 22 enero de 1970.
Fotografía de Gabriel Sendra @arxiusendra. Todos los derechos reservados.

Durante décadas el programa se creía perdido en los archivos pero poco a poco fueron apareciendo las filmaciones (tanto los brutos como las recreaciones ya editadas) de algunos casos como el "Homicido en Villamuelas" (con locución, por cierto, de Pedro Macía) o "El timo del televisor". Más recientemente, hace apenas tres años, coincidió en el tiempo la recuperación de varios documentos importantes. En primer lugar, Nicolás Albéndiz, el responsable del Museo de RTVE en Sant Cugat, digitalizó unos negativos del fotógrafo Gabriel Sendra en los que se encontraron varias tandas de distintas fechas de este programa. Gracias a esas fotografías, desconocidas durante más de medio siglo y de las que ahora podemos ver varias aquí, descubrimos la ubicación de distintos sets en el estudio, la ubicación de las cámaras, el ambiente de trabajo y la complicidad entre Rubio y el realizador Esteve Durà. Una de las fechas que aparecen en esos rollos es la del 22 de enero de 1970. La casualidad, a veces tan caprichosa, quiso que unos meses después, durante la digitalización de una cinta apareciera un fragmento de unos siete minutos de una grabación en plató precisamente de ese mismo día. Desgraciadamente, Enrique Rubio ya no pudo ver esa imágenes porque había fallecido en 2005, pensando que no se conservaba nada de aquel espacio que hizo historia pero que la propia TVE no supo proteger y convertir en un clásico de la programación como lo es en Alemania.