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| A la derecha, en el atril, el ministro Arias Salgado durante su discurso, a la izquierda el set usado para la misa inaugural. |
Eran las 20.30 h de la tarde y el pequeño estudio situado en un chalet situado en el nº 75 del Paseo de la Habana, desaparecido desde hace años por culpa de la especulación inmobiliaria, estaba a punto de hacer historia, comenzaba la historia "oficial" de TVE. Fue allí donse se ubicó nuestra tele aún antes de que naciera, desde un minúsculo rinconcito del garaje se realizaron pruebas desde 1951 pero lo que hoy celebramos es el inicio de las emisiones regulares. Se había especulado con comenzar en septiembre pero la Dictadura, siempre muy atenta a las fechas, decidió que se esperara al día de Cristo Rey y víspera del aniversario de la fundación de la Falange (1933) de tal manera que la programación "habitual" se iniciara en la propia fecha.
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| El chalé del Paseo de la Habana, primera sede de TVE |
En cien metros cuadrados (escasos) se repartían como podían distintos sets, dos cámaras (una de ellas montada en una grúa), profesionales, micrófonos, focos y algunos curiosos familiares o amigos del personal o de algún alto cargo gubernamental. También pululaban por allí los gerifaltes que representaban al Generalísimo que, por supuesto, no acudió porque, según dicen, aún no se fiaba mucho de aquel invento y no estaba seguro del rendimiento que le podrían sacar a aquello. Presidía el acto el ministro de Información y Turismo, Gabriel Arias Salgado, que iba acompañado del subsecretario de su Ministerio y del director general de Radiodifusión, Jesús Suevos. Pero antes de que tomaran la palabra se ofició una Misa a cargo del prelado doméstico de Su Santidad, monseñor Boulart. Dato no baladí, era también el confesor personal de Franco.
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| Jesús Suevos, el director general de Radiodifusión |
José Ramón Alonso, director de Programas, fue el primero en tomar la palabra tras la obligada bendición de las instalaciones y le siguió Jesús Suevos. El protocolo dejaba claro que el ministro sería el "colofón" del acto institucional. Cuenta la leyenda (repetida hasta la saciedad incluso por algunos de los testigos) que en un momento de confusión y nervios al operador de la jirafa de sonido le tembló el pulso (o alguien le empujó, vaya usted a saber) y el micrófono le pegó un capirotazo a don Gabriel. Si eso fue real o si se percibió claramente en la pantalla no lo sabemos y conviene dudar. Contaba, por otro lado, el realizador Pedro Amalio López que aquel día todo salió mal, que los micrófonos y las cámaras no llegaron a tiempo a ningún set y que el discurso del Ministro se tuvo que repetir cuatro veces porque, simplemente, no se oía. "Error tras error", resumía el pionero. Pero lo que es indudable es que Arias Salgado era la persona a la que había que contentar aquella jornada porque, si bien se suponía que en El Pardo estaban atentos a su televisor, el que estaba allí era él. Su imagen captada por el NODO y por las fotografías repartidas por la Agencia EFE en un atril con las letras TVE es historia. En su discurso dejaba claro el porqué de la elección del día: "Hemos elegido estas dos fechas para proclamar así los dos principios básicos, futuro de la televisión en España: la ortodoxia y el rigor desde el punto de vista religioso y moral, con obediencia a las normas que en tal materia dicte la iglesia católica y la intención de servicio y el servicio mismo (sic) a los principios fundamentales y a los grandes ideales del Movimiento Nacional". Por si quedaba alguna duda.
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El ministro Arias Salgado y sobre él, amenazante, el micrófono de jirafa. Bajo la cámara televisiva montada en la grúa podemos distinguir la del noticiario NO-DO que grabaría las únicas imágenes que se conservan de la inauguración de TVE.
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En el control de realización José Luis Colina está al mando auxiliado por Enrique de las Casas, Mariano Ozores y Pedro Amalio López. En el estudio ejercen de regidores Gustavo Pérez Puig y Carlos Muñiz. Todos ellos serían en el futuro grandes nombres de la televisión y el cine pero aquella noche eran parte del equipo de 40 personas (aproximadamente) que intentaban que todo saliera bien. A este respecto se ha dicho que Ozores fue el realizador pero él mismo también contaba que estuvo de regidor (de hecho aparece en una foto durante el discurso inaugural del Ministro). Es posible que hiciera las dos cosas alternativamente durante aquellas tres horas. Provenientes de la radio los locutores Jesús Álvarez y David Cubedo, eran los presentadores oficiales, encargados de la redacción y de lo que hiciera falta. Laura Valenzuela ya estaba allí como locutora desde hacía un par de años y en ese 1956 ya había entrado también Paco Valladares en el mismo puesto. Después de las palabras oficiales había que preparar todo en el siguiente set donde comenzaría la parte lúdica. Para ayudar en esa labor de reubicación de cámaras, focos y micrófonos y que los intérpretes se colocaran donde los regidores indicaban se emitieron dos reportajes del NO-DO en distintos momentos. Uno de ellos estaba en francés (un despiste lo tiene cualquiera). Con el mismo fin se proyecto también en el telecine (aparato que convertía la señal cinematográfica en soporte videográfico) el documental "Blancos mercedarios" que, por un error tipográfico, durante años se confundió con "mercenarios", sorprendiendo bastante por esa supuesta selección para un día inaugural.
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| Monna Bell y la orquesta de Roberto Inglez (al piano) |
Por supuesto aquel día no podían faltar los Coros y Danzas de la Sección Femenina y allí acudieron los del distrito madrileño de La Latina. Sin desmerecer aquellas danzas de un folklore unificado y, en parte, artificial, a la escasa audiencia de aquel día les llamó más la atención un fichaje internacional para tan magno día: la orquesta de Roberto Inglez con su solista, la chilena Monna Bell. Juntos habían actuado en el Waldorf Astoria de Nueva York. Una gira por Europa les llevó a ser cabeza de cartel en la famosa sala de fiestas de Madrid Pasapoga y, gracias a eso, fueron convencidos para inaugurar nuestra tele. Tres años después Monna conseguiría un enorme éxito con "El telegrama", ganador del primer festival de Benidorm. Sería también la intérprete de la canción principal de la popular película "El día de los enamorados" (seguro que si tienen más de 60 años se la saben). Los miembros de la orquesta se apiñaron como pudieron en el rincón adornado con unas cortinas.
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| El pianista José Cubiles |
El final se reservó para el prestigioso pianista y director de orquesta gaditano José Cubiles. La imagen final, la del cierre de emisión, se destinó a la bandera con el aguilucho mientras sonaba el Himno Nacional. Y así finalizó la programación cada día durante unos cuantos lustros más.
Las únicas imágenes en movimiento que se conservan de aquel día son del NO-DO, un breve reportaje en el que, desgraciadamente, no podemos distinguir el verdadero ambiente de aquel día. Algunas fotos de EFE nos permiten ver que la cámara cinematográfica podía, incluso, molestar los movimientos de las televisivas. No era una de las pequeñas y manejables que se llevaban a reportajes en exteriores, sino una más grande que requería el uso de trípode así que es lógico que no tengamos mucha variedad de imágenes ni un triste plano general. ¿Es posible que algún día se encuentren los "brutos" de aquella filmación y podamos descubrir algo más de aquel día? No perdamos la esperanza.
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| Los Coros y Danzas del distrito de La Latina |
¿Cuánta gente pudo ver aquella emisión especial? Muy poca. Según los datos que manejaba la propia TVE en aquel momento, apenas había 600 aparatos en España y la señal apenas alcanzaba los 70 km. Es decir, ni siquiera se podría ver en toda la ciudad de Madrid. Hay que contar, eso sí, con que la tele se veía en familia en esos primeros años, incluso en vecindad, y que varias tiendas de electrodoméstico dejaron sus televisores encendidos en el escaparate como promoción. Sin embargo las ventas no crecieron inmediatamente. Las emisiones serían diarias a partir del 29 de octubre, sí, pero muy pocas horas y, realmente, con pocos alicientes todavía. Un dato es fundamental: cada aparato receptor costaba entre 24.000 y 32.000 pesetas (según sus características y marca) y el sueldo medio de esa época se encontraba entre las 10.000 y las 14.000 pesetas... ¡anuales! Con los años los precios de los televisores bajarían un poco y se permitiría el pago en "cómodos plazos" (decía la publicidad) pero no sería hasta mediados de los sesenta cuando el aumento de ventas fue significativo.
Aquella noche del 28 de octubre de 1956 fue caótica, sí, pero también ilusionante. Comenzaba la historia "oficial" de un medio que nos acompañaría hasta hoy. Hoy es día de recordar a nuestros pioneros y agradecerles el ímprobo esfuerzo y también su compromiso por hacer televisión en tiempos difíciles.