domingo, 21 de julio de 2019

El regreso a la Luna de Hermida


Eran las 3.56 de la madrugada del 21 de julio de 1969 (tengan en cuenta la diferencia horaria) cuando los espectadores de TVE que habían decidido trasnochar (o madrugar mucho) aquella noche mágica escucharon la emocionada retransmisión de Jesús Hermida desde Houston narrando el alunizaje del Apollo XI. Cuarenta años más tarde, con unas horas de adelanto, lo celebró reencontrándose con su audiencia en un programa con un título muy apropiado para él: "Regreso a la Luna". 


Era aquel también un retorno a su Casa, la tele que le dio fama pero también amargos momentos, como cuando regresó de su corresponsalía en Nueva York y se sintió ninguneado y rechazado por sus jefes durante una temporada. Hermida era (y es) un icono de nuestra pantalla y tres años antes había demostrado estar en plena forma con su inesperado fichaje por TVE para conmemorar el 50 aniversario de la propia cadena en los programas "La imagen de tu vida" y su spin-off "La tele de tu vida". El anuncio de que el presentador aliviaría los calores del 20 julio de 2009 a las 22 h recordando la historia de la Misión Apollo (y de paso su propia historia) fue recibido con alegría por sus admiradores (entre los que me cuento) y con cierta expectación por saber qué nos ofrecería en aquel especial. 


Hubo mucha nostalgia, por supuesto, pero también un alto contenido divulgativo. En esmerados reportajes narrados por David Cantero (entonces presentador del Telediario Fin de Semana), se explicaba el contexto en el que se desarrollaron las sucesivas misiones de las naves de la NASA y cómo se consiguió la proeza del Apollo XI, todo eso trufado con las breves declaraciones de personajes de la política, la cultura, el deporte y la comunicación de nuestro país. Y también hubo espacio para descubrir la aventura de un jovencísimo periodista que no había pensado en dedicarse a la tele ni por asomo y que apenas llevaba un año en EE.UU.


En el plató, diez compañeros de Hermida escuchaban con atención lo que se contaba y también compartían sus recuerdos y vivencias relacionados con el momento histórico. Algunos de primera mano, como el comunicador científico Manuel Toharia o la eterna corresponsal Rosa María Calaf y otras de oídas porque ni siquiera habían nacido como la meteoróloga Mónica Martínez o la periodista Ana Pastor. Aunque los verdaderos receptores de las palabras de Hermida aquella noche eran los "40 hijos de la Luna", jóvenes veinteañeros que llegaron al mundo sin que la llegada a nuestro satélite fuera algo primordial ni, probablemente, importante. A ellos se dirigía Don Jesús, contándoles un cuento y usando su hipnótico poder de comunicación. Al final del programa supimos que cuando su retransmisión concluyó aquel día de verano de 1969, se fijó en cómo las banderas de la NASA y la Misión Apollo chocaban contra los mástiles y hacían ruido de arpa, en que había luna llena y que cuando la miró se dio cuenta de que dos humanos la estaban pisando en ese preciso momento. Al llegar a su hotel, se dirigió a la piscina, dejó sus papeles en una silla y se lanzó vestido. Pura poesía hermidiana. 

domingo, 14 de julio de 2019

60 años de la Escuela de Barcelona

Los estudios de Miramar, segundo centro de producción de TVE

Era el 14 de julio de 1959 cuando los barceloneses escucharon aquello de "¡Buenas tardes! Desde Miramar, Barcelona, saludamos por primera vez a los espectadores de Madrid y su área de influencia." Lo verdaderamente noticioso de aquel evento era que, por primera vez, TVE abría comunicación con Cataluña y, por lo tanto, se ampliaba ostensiblemente la difusión de las pocas horas horas de programación diaria realizada (fundamentalmente) desde el pequeño chalet del Paseo de la Habana que servía de cuartel general para una emisora en desarrollo que ni siquiera había cumplido los tres años de emisiones regulares. El antiguo hotel de Miramar (construido para una exposición internacional en la montaña de Montjuïc) es cedido por el Ayuntamiento para ser utilizado como el segundo centro de producción de nuestra tele. Curiosamente ya existían miles de aparatos en en funcionamiento en Cataluña porque gracias a lo caprichoso de las ondas hertzianas se recibía con cierta calidad la señal de la italiana RAI y el rumor de que pronto habría un repetidor propio en la comunidad se había extendido en el último año. 

El equipo de pioneros que puso en marcha Miramar

Una veintena de personas formaba el equipo inicial de Miramar. En esta entrañable foto encontramos a un jovencísimo Forges (en el centro de la fila de abajo, con pajarita) que estaría los primeros meses como encargado de tele-cine (labor que ya había desempeñado en Madrid como ayudante) y el  locutor José Luis Barcelona (justo debajo de la cámara, todavía sin sus después características gafas) que sería el encargado de pronunciar las palabras inaugurales. Lo más importante de aquel estreno ante toda la audiencia de TVE (muy escasa por entonces y limitada a Madrid y alrededores, Zaragoza y poblaciones cercanas y desde ese momento la Ciudad Condal y sus afueras) es que se iba a descongestionar la producción del estudio de Madrid que ya en aquel entonces era incapaz de asumir el progresivo aumento de horas de programación y que estaba alquilando espacios como el Teatro del Fomento de las Artes para programas espectáculo. 

Herta Frankel y Juan Viñas, dos de las primeras estrellas de la tele realizada en Barcelona

Las primeras pruebas se realizan en febrero de aquel año. El equipo dirigido por el ingeniero Joaquín Sánchez Cordovés (verdadero responsable de las instalaciones de TVE también en en la capital) consiguió poner en marcha un enlace por microondas automatizado y, atención, reversible, es decir, que permitía la emisión desde cualquiera de los centros de producción aunque (todavía) no simultáneamente. Los barceloneses que tenían aparato televisor comprobaron que las imágenes que se podían ver aquellos días de invierno tenían una calidad más que aceptable y se fue corriendo la voz de que el 15 de aquel mes se emitiría un Madrid-Barça. La expectación fue tal que entre el jueves y el sábado se vendieron nada menos que 6.000 monitores. Decía el historiador Baget-Herms que si no se compraron más fue, simplemente, porque se agotaron las existencias. El resultado fue de 1-0 y durante la primera parte se perdió la imagen y se tuvo que conectar con el sonido de RNE para que los 400.000 televidentes catalanes no perdieran ripio. La segunda parte sí que se vio y los espectadores quedaron encantados. Por eso, aquel día de verano en que comenzaban las emisiones regulares, había muchos nervios ante la responsabilidad pero también ilusión. No sería el fútbol la primera estrella de la programación, sin embargo. Herta Frankel, antigua vedette reconvertida en marionetista, y el radiofónico Juan Viñas serían dos de las primeras caras que adquirieron popularidad. Ella con sus programas infantiles y él con el concurso "X-0 da dinero". 

Franz Johan durante uno de los sketches de "Amigos del martes", show realizado en directo

Frankel pertenecía al Clan de los Vieneses, una compañía de revista que había hecho las delicias de los teatros de la ciudad durante los años 40 y 50. Su director, Artur Kaps, supo ver en la recién nacida televisión unas posibilidades extraordinarias para ampliar su negociado. Y en la coqueta sede de Miramar se planta ante Enrique de las Casas, director, para exponer sus proyectos. Su "Amigos del martes" (después del lunes) será el primer espacio que alcanza un éxito indiscutible desde Barcelona. Estrenado en 1961 consiguió batir al buque insignia de la programación de aquellos primeros 60, "Gran Parada", realizado desde Madrid, cómo no. Con cambios en el título, en día de emisión, ligeras variaciones en la fórmula...  el austríaco Franz Johan se mantuvo en la brecha junto a su inseparable compañero de sketches Gustavo Re (italiano) hasta finales de los sesenta. El espectador se acostumbró a los fuertes acentos de estos profesionales que trajeron aires renovadores y con aire de gran show a una tele todavía muy constreñida por sus evidentes limitaciones. Kaps aprovechó sus múltiples contactos por toda Europa para traer a los estudios de Miramar (y en exclusiva, nada de aprovechar promociones) a estrellas internacionales como Marlene Dietrich. 

Carmen Amaya se emociona durante "Ésta es su vida", uno de los mayores éxitos de Federico Gallo

Otro nombre a tener en cuenta en aquellos primeros años es el de Jorge Leman (pseudónimo del publicista Jorge Garriga Puig) que fue quien introdujo el concepto de patrocinio. Su vinculación profesional con Nestlé hizo que la compañía "pagara" al modo americano por horas de emisión (algo similar se había probado ya desde Madrid con "La hora Philips", "Festival Marconi" o el propio "Gran Parada" organizado por Movierecord). La novedad es que para poder competir con los espacios del Paseo de la Habana, Leman viajó por todo el mundo en busca de los mejores y más exitosos formatos y así llegaron a Miramar concursos como el mencionado "X-0" o "Adivine su vida". No obstante, el mayor acierto lo tuvo con la importación de "This is Your Life" que, con el título de "Ésta es su vida" y con el polifacético y siempre competente Federico Gallo al frente, repasó la trayectoria de grandes personajes a los que se sorprendía con un emotivo homenaje ante las cámaras. Desde 1962 hasta 1968 (aunque con un breve parón antes de la última temporada) se mantuvo entre los preferidos por el público. Ricardo Fernández-Deu lo recuperó (ya desde la nueva sede de Sant Cugat) en 1993. Gallo fue también pionero de los programas informativos y de actualidad. Junto a Enrique Rubio no sólo conectaba con el Telediario de la capital en un primitivo dúplex sino que se encargaba de "Panorama"¡desde 1959, espacio con reportajes que marcaría estilo. Casi una década después, viendo las grandes posibilidades que ofrecían las corresponsalías, puso en marcha "Hilo directo", clarísimo precedente de programas que vinieron después. Federico se adelantó en décadas y supo aprovechar las mejoras técnicas en las conexiones con otros países vía Eurovisión para ofrecer un programa básicamente informativo pero al tiempo vibrante y entretenido. Pasó de ser espacio mensual a trisemanal.

"Reina por un día", programa lacrimógeno a más no poder presentado por Mario Cabré y José Luis Barcelona

Otro formato traído de EE.UU. y que consiguió enorme audiencia fue "Reina por un día", lacrimógeno precedente de los reality en el que se cumplía el deseo de una mujer (los hombres no debían de tener deseos en aquella época). Versión semanal para los domingos por la tarde de un daytime de bajo presupuesto de la NBC en antena desde 1957 (después se pasaría a la ABC donde finalizaría en 1964). Aquí llegó cuando el original terminaba su andadura por puro agotamiento pero las emotivas historias que servían de excusa para colmar de agasajos a la invitada y el magnífico tándem formado por el torero poeta Mario Cabré y el presentador pionero J.L. Barcelona dirigidos férreamente por de las Casas (que además de encargarse del propio centro de producción también comandaba casi todos los programas salidos de allí) fueron un pelotazo de dimensiones considerables. Tan sólo dos años sirvieron para convertirlo en programa mítico... del que sólo se conservan unas pocas imágenes de los reportajes rodados en cine. Buena parte de la parrilla de los primeros cinco años está prácticamente perdida.  

El primer Festival del Mediterráneo conducido por Federico Gallo, Laura Valenzuela y Alberto Closas

Desde el principio Miramar sacó las cámaras a la calle. Su privilegiada situación permitía la realización de programas desde las terrazas con sus impresionantes vistas. Desde el propio espacio inaugural, "Balcón del Mediterráneo", se aprovechó aquella enorme ventaja con respecto a la sede madrileña para convertirlo en característica propia. "Club Miramar", primer programa semanal, tenía como decorado el cielo nocturno para envidia de los compañeros del Paseo de la Habana. Por eso no es de extrañar que la propia emisora participara activamente (por primera vez) en la creación de un festival de la canción a imitación del de San Remo en Italia y apenas un par de meses después de la inauguración del de Benidorm. El invento recibió el nombre de Festival del Mediterráneo y su primera gran final se celebró el 27 de septiembre de 1959 desde el Palacio de los Deportes así que el tiempo de organización fue de récord. Participaban intérpretes de Italia, Francia y España y sus primeros presentadores fueron Laurita Valenzuela (que ya había dejado la tele por el cine), Alberto Closas y Federico Gallo, el verdadero guía de todo aquello y que fue habitual durante los convulsos 9 años que duró la cosa. La TVE desde Miramar empezaba a diferenciarse de su hermana madrileña y esa personalidad iría acrecentándose con el tiempo hasta hacer muy reconocibles a los profesionales de la "Escuela de Barcelona". 

Joaquín Prat en la primera temporada del popularísimo "Un millón para el mejor"

De nuevo es Enrique de las Casas quien, en connivencia con Fernando García de la Vega (pionero del Paseo de la Habana, creador de "Escala en HI-FI" y posteriormente de "Galas del Sábado), consigue un nuevo éxito para Miramar con uno de los primeros "concursos de gran formato": "Un millón para el mejor". El debut televisivo de Joaquín Prat (bregado en los micrófonos de RNE y la Cadena Ser) supuso un revulsivo no sólo en la forma de presentar sino en la de la puesta en escena de los juegos de la pequeña pantalla. Los anónimos participantes que aceptaban el reto de concurrir al plató sin saber a qué se iban a enfrentar para conseguir esa mayúscula cantidad de dinero se hicieron famosos a fuerza de ir superando pruebas semana tras semana. Cuando García de la Vega se llevó a Prat a Madrid para su "Galas del sábado", otro radiofónico, José Luis Pécker (aunque éste ya había conducido varios concursos desde el Paseo de la Habana) toma el relevo en la temporada siguiente.

"Hamlet", primer dramático en color producido en 1979

Desde principios de los 60 Miramar se empeñó en marcar su impronta también en los dramáticos. Quizás la primera serie realizada (en directo, por supuesto) desde allí que llamó la atención de los espectadores del resto del país fue la adaptación de un clásico de la televisión francesa, "Los últimos cinco minutos". Sergio Doré en el papel del inspector Bourrell tenía que resolver un caso cada semana con un planteamiento muy original. Bien pronto comenzó el interés de los profesionales de aquella emisora por emitir en catalán y en 1964, en pleno franquismo, consiguieron convencer a los jefes para presentar al público de Cataluña y Baleares "La ferida lluminosa". Fue el primer paso de una larga serie de ficciones amparadas bajo distintos títulos como "Lletres Catalanes" o " "Novel.la". Pero también se proveía periódicamente de contenido a "Estudio 1" o "Novela" para toda España. En ocasiones en doble versión (grabada en catalán pero doblada al castellano o viceversa) como "La dama de las camelias" o "Salomé" con Nuria Espert o el "Hamlet" protagonizado por Enric Majó y Montse Carulla, el primero en color (1979). Las dos últimas obras, por cierto, fueron adaptadas por Terenci Moix. Para "Novela" fue especialmente celebrada "El conde de Montecristo" dirigida por Pedro Amalio López y que incluía, por primera vez, escenas acuáticas. Del mismo director y realizador es la primera gran superproducción de TVE (en general, no de Miramar) rodada en cine, "La saga de los Rius", a la seguirían otras como "La plaza del diamante" ya en los 80. Y mientras tanto, series en catalán, como la popularísima "Doctor Caparrós" (primera sitcom con público en directo, año 79) o "Mare i fill, SL" (con Mary Santpere y guión de T. Moix) o "Vídua... però no gaire" con guión de Benet i Jornet. 

J.J. Castillo al frente de "Sobre el terreno", uno de los múltiples programas deportivos de Miramar 

Otro género en el que brilló Miramar (y las siguientes sedes de TVE Cataluña) fue, sin duda, el deporte. Figuras como las de Juan José Castillo, José Félix Pons, Josep María Casanovas, Sergio Gil, Pere Barthe, Eduard Berraondo, Joaquim María Puyal, Frederic Porta, Olga Viza o Muntsa Ballfegó demostraron sus amplios conocimientos sobre mil y una disciplinas en "Polideportivo", "Sobre el terreno", "Miramar esportiu" o el eterno (en horas en pantalla) "Estadio 2". Precisamente ese último (y mítico, 20 años en antena no son para menos), es el ejemplo perfecto de lo que ofrecía Barcelona con respecto a Madrid: diversidad. No todo era fútbol, había deportes minoritarios a los que la pública debía no sólo acoger sino, sobre todo, proteger y difundir. 

José Luis Barcelona e Irene Mir, los dos locutores más veteranos y longevos de TVE desde Barcelona

Poco a poco la red de emisores de TVE se va ampliando y las imágenes producidas en Miramar o en los estudios complementarios de Esplugues y Hospitalet de Llobregat son reconocibles para el espectador de Soria, Murcia, Mérida o Córdoba. La Escuela de Barcelona tiene un estilo propio (e intransferible). No sólo porque la audiencia sepa que locutores polivalentes como José Luis Barcelona o Irene Mir no están en Prado del Rey sino que el televidente más atento va fijándose en los créditos y descubre nombres como los de Mercè Vilaret, Sergi Schaaff, Antoni Chic, Esteve Durán (aunque en los 60 tenía que firmar como Esteban Durán) o Lluis María Güell, todos ellos insignes directores y realizadores. Ya con la inauguración en 1983 de las instalaciones de Sant Cugat del Vallès, que permiten unir toda la producción en un mismo lugar, perfectamente adaptadas a las nuevas tecnologías y con más estudios y de mayor amplitud, la nómina crece y otros directores y realizadores como Roger Justafré, Xavier Manich, Josep María Vidal o Luis López Doy se apuntan nuevos triunfos. No nos olvidemos de los decorados de Luis Gracia y la iluminación de Pep Pocurull (por citar sólo a dos pero muy representativos) y tenemos un cóctel perfecto. Secuencias largas con eficaz uso del travelling, escenografía con un exquisito gusto, presentadores y actores con una personalidad definida de la que como característica general y unitaria podríamos citar la elegancia en su sentido más amplio... La Escuela de Barcelona se asienta. 

Julia Otero en "La Luna", su despegue definitivo en el prime-time

Y con los 80 llega una Edad de Oro, con éxitos indiscutibles en todo el territorio nacional y nuevos talentos que emergen como estrellas rutilantes de una tele moderna y muy cercana a lo que se estaba haciendo en otros países europeos. Julia Otero, descubierta en toda España gracias al original concurso-magazine "3x4", fue uno de los baluartes. Supo pasar del mediodía al prime-time con gran habilidad y con "La luna" (de nuevo bajo la batuta de Schaaff) o "La ronda" (ya dirigida por ella) se confirma como un valor en alza del periodismo audiovisual de la época. Los programas de entrevistas eran un clásico de la productora desde los tiempos de "Ésta es su vida" y en los 80 llegaron a su máximo esplendor. Puyal con "Vostè pregunta" sólo para Cataluña (permitiendo las llamadas en directo de los espectadores) y luego con Mercedes Milá en "Buenas noches, buena gente" marcó época. Aunque en realidad con Milá sólo aguantó una emisión y se fue a la francesa en circunstancias nunca aclaradas del todo lo que permitió que Mercedes se afianzara como gran comunicadora y fiera interrogadora (tras el experimento de "Dos por dos" en Madrid junto a Isabel Tenaille). 

Àngel Casas en "Un día es un día" que previamente había sido emitido sólo para el circuito catalán

En esa misma época, tras una etapa en TV3, Àngel Casas regresa a TVE para llevar su show al circuito catalán, es decir, a las horas de programación en las que se desconectaba de la red nacional para emitir íntegramente en catalán. La cosa había comenzado tímidamente (y casi de tapadillo) en los 60 pero no fue hasta mediados de los 70 que se desarrolló plenamente con informativos diarios como "Miramar" (haciendo honor a su cuartel general) o semanales como "Giravolt" pero también con divulgativos como "Català amb nosaltres", infantiles como "Terra d'escudella" o entrevistas en profundidad a "Personatges" seleccionados por la escritora Montserrat Roig, algo que después haría, con su estilo entre frívolo y dramático Terenci Moix en "Terenci a la fresca". Casas consiguió que su mezcla de entrevistas a personajes de actualidad con grandes ídolos del Hollywood clásico aderezados con buena música pasara a nivel nacional y "Un día es un día" amplió presupuesto y decorado para albergar tres escenarios musicales simultáneos. Sus famosos strip-teases, todos muy elegantes eso sí, también se ofrecieron en otros programas suyos como "Tal cual" que conoció varias etapas (una de ellas presentada por Marisol Galdón para suplir a Àngel que se iba a la Uno a moderar un debate). Casas ya nos había dejado joyas en el archivo con su "Musical Express" desde Cataluña y ya en el nuevo milenio regresó con "Senyores i senyors" sólo para el circuito regional.
   El género del magazine se ha ofrecido mil y una veces desde Miramar / Sant Cugat con otras tantas variantes. Desde las charlas íntimas de Pedro Ruiz en "La noche abierta" con la luna como testigo a las bajadas por "La escalera mecánica" de los invitados de Jordi González. Desde las preguntas incómodas que contenía la "bombonera maldita" de las entrevistas de Ramón Miravitllas en "Cerca de ti" al Paseo por el tiempo que les ofrecía Julia Otero en su club, donde sólo se servían zumos de colores brillantes, por supuesto sin olvidar la extraña pareja de Inka Martí y M. Galdón en "Peligrosamente juntas", los juicios simulados de "Tribunal Popular" o los testimonios de "Ésta es mi historia" o "Cerca de ti" al más puro estilo del talk-show USA. 

Constantino Romero y Janine Calvo en "El tiempo es oro", uno de los concursos culturales más recordados

Pero si volvemos a aquella época dorada en la que Sant Cugat bullía de actividad, coincidiendo con el nombramiento de Sergi Schaaff como director del centro, nos encontramos con un resurgir de los concursos. Los había culturales, como "El tiempo es oro" o "La vida es juego" con Constantino Romero y la inmarchitable Janine con su dedo recorriendo las hojas de las múltiples enciclopedias del decorado del primero. También los había con infantes pero pensados para los mayores como "Juego de niños" e incluso había uno en el que el concursante exclamaba entre prueba y prueba "Si lo sé no vengo". En esos años, el sello de TVE Cataluña (después Catalunya) estaba presente en buena parte de la programación nacional, que ese era el objetivo de Schaaff, cumplir con lo que se esperaba desde el principio de aquel centro de producción, que fuera el segundo en actividad. Quizás no se llegó al ansiado 50% con Prado del Rey... pero poco faltó. 

Eduard Punset dirigió y presentó "Redes" durante 18 años

En los 90, con la llegada de las privadas, todo cambia. En Madrid no sólo funcionan las instalaciones de Prado del Rey, los Estudios Buñuel albergan grandes formatos como el "Un, dos, tres" o "¿Qué apostamos?" y, quién sabe por qué, a Sant Cugat llegan menos encargos aunque, al menos, eso sirve para que la programación del Circuito Catalán se amplíe y estabilice. Se buscan entonces nuevas fórmulas para aprovechar el potencial humano y técnico disponibles y se especializan en divulgativos, infantiles y deportes, sin dejar de lado puntuales proyectos en géneros más populares. Eduard Punset con su "Redes" (estrenado en 1996) se convierte en heredero natural de uno de los grandes divulgadores de la historia de nuestra comunicación, Luis Miravitlles que desde los 60 y hasta los 80 tradujo a una población donde todavía había analfabetismo complejos conceptos científicos en títulos como "Misterios al descubierto" y "La prehistoria del futuro". Sánchez Dragó y su literario "Negro sobre blanco", Adelina Castillejo con "Preguntas y respuestas" o el ecologista "El escarabajo verde" llegaban cada semana a las pantallas de todo el país y conseguían audiencias nada desdeñables y en los platós se cambiaban sus decorados para albergar programas para la chavalería como el "Club Disney" (sí, desde allí y de forma diaria por la 2 y cada sábado en la 1), "Pinnic", "TPH Club", "Trilocos" (dirigido por Miliki), el "Barrio Sésamo" de Bluki (en doble versión castellano/catalán)  o el inefable "Con mucha marcha" de Leticia Sabater, por supuesto en distintas temporadas. Lejos había quedado el espíritu onírico del "Planeta imaginario" o el transgesor del musical juvenil "Plastic" pero había que llegar a un público distinto al de la década anterior... y se consiguió. 

Comenzaron mandando a los niños a la cama en 2003 y desde entonces han actuado junto a Robbie Williams y protagonizado su propia película

Sant Cugat ha demostrado siempre una capacidad innata para renovarse y ofrecer, con su reconocible estilo, formatos novedosos. En esa reinvención continua para demostrar cuál es su papel en nuestra tele pública, de repente aparecen sorpresas para los jefes como el eterno éxito entre los niños de los Lunnis que incluso han llegado al cine y que llevan más de 15 años enseñando mientras entretienen. Los platós han acogido en los últimos años grandes programas espectáculo como "¡Mira quién baila!" o varias de las etapas de "Órbita Laika" aprovechando al máximo la belleza de un estudio vacío (o casi). Ha habido temporadas en las que parecía que TVE Catalunya era quien producía todos los espacios de la 2 o de Teledeporte. En definitiva, nunca han dejado de funcionar (quizás no siempre a pleno rendimiento) y aunque aquella sana competencia entre profesionales de Madrid y Barcelona instaurada desde 1959 y que se mantuvo hasta los 90 ya no parezca posible porque la propia Corporación no está viviendo su mejor momento, los espectadores de ayer que siguen siéndolo hoy no pueden evitar la sonrisa al pensar en los grandes momentos televisivos que nos ha dejado este centro de producción. 

El incombustible "Saber y ganar", concurso más longevo de la historia de la televisión en España

Son muchos los programas que no he mencionado y los profesionales que no aparecen en este recorrido entrañable. Es absolutamente imposible hacer un repaso a 60 años de historia y este, desde luego, no es el lugar adecuado y, seguramente, yo no sea la persona idónea para escribirlo. Pero en este homenaje faltaba un programa que es historia de nuestra tele y por méritos propios. Fue en 1997 cuando comenzó un nuevo concurso a eso de las 15 h, en una franja que había inaugurado "Cifras y letras" y en la que reinó cinco años Elisenda Roca. Aquel récord parecía difícil de batir y no sería hasta la llegada de "Saber y ganar" que se demostró que esa hora (ahora un poco más tarde para no coincidir con el Telediario) era de Jordi Hurtado, de Juanjo Cardenal, de Pilar Vázquez, de todos los concursantes y, por supuesto, de su factótum, el gran Sergi Schaaff que sigue al pie del cañón y que encarna lo mejor de la historia de esta Casa. Él es pasado y también fulgurante presente porque su programa sigue siendo cada día el líder de la cadena y con una enorme diferencia. Quizás si permitieran que Sant Cugat tuviera más presencia en la programación algunas cosas cambiarían a mejor en nuestra televisión pública (sin que eso sea un demérito para Prado o Torrespaña). Esa combinación del trabajo de Madrid y Barcelona era la mejor forma de crear una programación diversa y plural. Por todo lo que hemos aprendido, como espectadores y como profesionales, de TVE Cataluña, moltes felicitats!

jueves, 4 de julio de 2019

El nuevo estudio de Miramar en 1961


En julio de 1959 se inauguró el centro de producción de Barcelona que venía, no sólo a ampliar el radio de emisión de TVE, sino también a aliviar las necesidades de producción de los saturados estudios de Madrid. El antiguo hotel de Miramar cedido por el Ayuntamiento a la emisora fue realmente el primer edificio de nuestro país reformado de forma adecuada y específica para albergar unos platós televisivos. El chalecito del Paseo de la Habana no cumplía esos requisitos ni de lejos y finalmente se tuvo que recurrir al salón de actos de un instituto cercano para los programas de variedades y más tarde, antes de construir Prado del Rey, se recurrió al alquiler de estudios de Sevilla Films. Cuando Miramar comenzó a funcionar lo hizo con las instalaciones técnicas listas pero con un plató provisional. Fue en octubre de 1961 cuando se puso en marcha el primero realmente preparado para los requerimientos de una tele que ya daba pasos agigantados en su evolución. 


El plató ocupaba 230 metros cuadrados (así que superaba ampliamente el de la sede oficial de Madrid) y tenía más de 9 metros de altura. A unos 5,50 m. se habían colocado unas pasarelas para poder colocar los equipos de iluminación mediante perchas telescópicas. Por primera vez en nuestra tele el cableado eléctrico y las cajas de enchufes estaban instaladas en esas pasarelas de tal manera que el personal encargado de esa función no interfería en los de otros servicios y viceversa. Pero además, desde esas barandillas también se podían colgar micrófonos, monitores y hasta elementos de decoración. ¡Todo eran ventajas! La revista TeleRadio daba cumplida cuenta de todos estos avances a unos lectores que, probablemente, no entendieran ni papa de estas cuestiones técnicas. 


200 cajas de tomas eléctricas repartidas por todo el espacio facilitaban las conexiones de microfonía, intercomunicación para regidores y hasta de los teléfonos usados en algunos programas. Toda esa energía necesaria, especialmente para la iluminación, era suministrada por una nueva estación transformadora de 250 kilovatios. Y por si esto fuera poco, los iluminadores tenían su propia control desde el que poder encender y apagar de forma automática los focos y además controlar su intensidad. ¡No se vayan todavía, aún hay más! También se había instalado un "sistema de refrigeración a baja presión que compensa las calorías producidas por la iluminación y controla la temperatura y el grado de humedad, normalmente muy elevado en Barcelona, aún en las condiciones más desfavorables y sin producir ruidos apreciables por los micrófonos" (TR nº 203, Noviembre 1961). Durante el primer mes se usó la unidad móvil nº 1 para la realización pero enseguida se puso en marcha el control de realización propio de este plató que trajo aires nuevos a una tele primigenia. 

Fotos de Sáenz-Guerrero para TeleRadio.

martes, 25 de junio de 2019

Hollywood en TV3


Hubo un tiempo en el que la discoteca Studio 54 en pleno Paralelo barcelonés primero y los estudios de TV3 (Televisió de Catalunya) en Sant Joan Despí después parecían una sucursal de la Metro Goldwyn Mayer o la Paramount. Antes de que Àngel Casas convirtiera el plató principal de TVE en Sant Cugat del Vallès en un lugar donde se celebraba que "Un día es un día", consiguió que grandes estrellas del cine, la música y el deporte se sentaran a su vera para contar aquello que siempre contaban de su vida pero también esas cosillas que sólo un periodista como él se atrevía a preguntar con una cierta inocencia no exenta de picardía (y sí, lo sé, es un oxímoron pero en este caso muy ajustado a la realidad). Efectivamente, años antes de que toda España disfrutara con este formato, los catalanes ya lo conocían muy bien.

Raymond Burr recordaba vívamente su estancia en Barcelona en los años 30

TV3 se había inaugurado en septiembre de 1983, todavía estaba en proceso de apuntalamiento cuando llegó "Àngel Casas Show", fue el 17 de enero del 84. La fórmula era tan sencilla como clásica en la tele: entrevistas y música, un talk-show en el que el espectador sabía que se iba a encontrar a los protagonistas de la noticia de la semana. La diferencia, y en esto sí que eran pioneros, es que no importaba el origen de los invitados, no había límite. Si el "Estudio Abierto" de Íñigo (y "Directísimo" después) se había caracterizado por llevar a grandes artistas al plató, Casas fue un paso más allá y junto a viejas estrellas de la pantalla sorprendía al espectador con la inefable Cicciolina que había conseguido un escaño en el Parlamento italiano, con el atleta Ben Johnson días después de batir un récord mundial (aunque después resultó ser un fraude) o a una de las múltiples novias despechadas de Julio Iglesias. Lo divino y lo banal se unían en un mismo espacio y sus conversaciones eran aderezadas con la mejor música del momento. 

Uderzo no es muy amigo de las entrevistas y menos en directo así que esta charla es una joya del archivo

La lista de invitados era tan amplia como heterogénea. En aquella época, el programa se podía permitir el lujo de iniciar la emisión anunciando la presencia de Albert Uderzo, el dibujante y co-creador de Astérix. Un día podían tener a George Benson interpretando su versión de "Beyond the Sea" y la semana siguiente llevar al creador de la famosa canción, un casi octogenario Charles Trenet que, cantando en directo y acompañado de dos pianos y contrabajo era capaz de emocionar al público presente con su continuo crescendo. Por supuesto Casas se cuidaba muy mucho de que hubiera un equilibrio entre los entrevistados, los internacionales se mezclaban sabiamente con los nacionales y, por supuesto, con los autonómicos en un sabio cocktail. No sólo había entrevistas individuales, de vez en cuando se mezclaban parejas con una premisa peregrina pero simpática o inesperada, un poco al estilo de lo que Julia Otero sublimaría años después en "Las cerezas". 

Ann-Margret y George Sidney reunidos en un plató de TV3

Memorable fue la reunión entre José Luis Perales y el sarcástico humorista gráfico Jaume Perich que había declarado públicamente su inquina al cantante en varias ocasiones. Frente a frente le echaba en cara que se había vuelto calvo y miope por su culpa porque todas aquellas desgracias coincidían con el inicio del éxito de Perales. Otros diálogos eran menos surrealistas, por ejemplo el encuentro entre el director George Sidney y una tímida Ann-Margret a la que había dirigido en dos ocasiones. Y es que la presencia de grandes luminarias del cine de cualquier época era el gran atractivo de este programa. Ya fuera porque acudían a un homenaje en algún punto de Europa, bien porque estaban de oferta en la lista de celebridades disponibles para acudir a televisiones de medio mundo o quizás porque al equipo de Àngel se le ocurría alguna excusa para invitarlos, todos tenían su interés. Eso sí, se huía de la promoción y eso permitía que el programa nunca estuviera supeditado a las necesidades publicitarias de las compañías cinematográficas. Gracias a eso no veíamos a los mismos actores en todos los programas de las (pocas) cadenas existentes en aquel momento durante una misma semana. Los guionistas y productores tenían una amplia red de "buscadores de estrellas" en Londres, París, Roma, Nueva York... ¿Que un programa de la tele italiana contrataba a algún actor de "Dallas" para un show? ¡Perfecto! Que se venga también a Barcelona donde le alojaremos en el Ritz. Con tal intrincada telaraña de contactos, este talk-show conseguía lo impensable. 

Mecano en pleno éxito interpretó varios temas en el programa 

Esa marabunta de personajes interesantes nos dejó momentazos irrepetibles, desde la coincidencia un mismo día de Robert Mitchum y Anthony Quinn pero con la negativa del primero a ver siquiera al segundo hasta la famosa caída de una por entonces célebre Charlene Tilton (Lucy en "Dallas") mientras cantaba. Entre medias, las declaraciones en un sospechoso estado de Eddie Constantine en horas bajas (asegurando que nunca había tenido problemas con un director pero que en ese momento los estaba teniendo con Aristarain con quien rodaba "Golpe de estado"), Raymond Burr promocionando la reposición de "Perry Mason" y anunciando que pronto llegarían nuevos capítulos, Joan Collins seduciendo al presentador (como siempre) o un displicente Rock Hudson que pocas semanas después saltaba a los tabloides por su enfermedad. Por supuesto, no podemos olvidar la parte musical: Joe Cocker y Nina Simone podían coincidir en los camerinos con Serrat, Núria Feliu, Hombres G o Mecano. 
   Cuatro años duró el show de Casas y tan bien funcionó que fue trasplantado, tal cual, a TVE, primero en su circuito catalán y después al nacional con el nombre ya mencionado de "Un día es un día". Os recomiendo que os paséis por el archivo de la web de TV3 para alucinar con este programa. 

viernes, 14 de junio de 2019

"Zona franca", pop y rock desde Barcelona

Oasis, sí Oasis con los hermanos Gallagher un poco separados por si acaso, en el enorme plató de "Zona Franca"
  
En mayo de 1995 y hasta el verano del año siguiente el Estudio 3 de Sant Cugat del Vallès en Barcelona se llenaba de la música más actual que era coreada por 300 jóvenes que acudían como público a las grabaciones de "Zona franca", el único musical juvenil de aquella temporada y el primero de este tipo que se realizaba desde los estudios de TVE en Cataluña. Si bien Miramar (y Esplugues después) habían albergado musicales de gran importancia, había sido Prado del Rey el que llevara la batuta para el público más joven desde los tiempos de "Aplauso". Por eso, este proyecto se acogió allí desde el principio con muchísima ilusión y como una oportunidad para demostrar la valía del equipo técnico y artístico de aquellas instalaciones en un momento en el que estaban infrautilizadas.

Robbie Williams a punto de echarle los tejos a Arantxa mientras Gary Barlow pone cara de desaprobación y Tony directamente se tapa los ojos con unas gafas de sol muy prácticas para un plató casi a oscuras 

Carlos Garzón y Jordi Solanas dirigían este espacio destinado a una audiencia de entre 13 y 20 años. “Es un programa de actuaciones musicales muy duro, en el que vamos a intentar que se produzca un equilibrio entre lo más atractivo que nos viene de fuera y el producto nacional, con prioridad para los grupos, ya que salvo excepciones hay pocos solistas que sean del agrado de los jóvenes” aseguraba  Garzón en la presentación ante la prensa tal y como recogía el diario "La Vanguardia" en su edición del 1 de junio del 95. Los presentadores tenían ya experiencia en estas lides y la pareja elegida tenía su morbo porque unía a dos comunicadores que previamente se habían enfrentado con programas similares desde cadenas distintas. Arantxa de Benito había debutado con "Ponte las pilas" en 1991 en la 2 y después (junto a su compañero Benjamin Barrington) se pasó a "Los primeros de la Primera". Tony Aguilar en "Leña al mono que es de goma" en Antena 3 un par de años más tarde aunque ya trabajaba por entonces en la radio. Junto a ellos Manuel Martín ("Clip Clap Vídeo") se encargaría de la agenda de conciertos en las primeras emisiones. 

Céline Dion lo da todo en el Estudio 3 de Sant Cugat del Vallès

Realizaba con su habitual elegancia Jordi Solanas, un profesional vinculado a Sant Cugat desde los inicios de su carrera al que le gustaba especialmente jugar con la grúa, quizás influenciado por una de las maestras de TVE en Cataluña, Mercè Vilaret. La iluminación de Albert Botey, de exquisito gusto, sobre la escenografía de Gustavo Salinas era otro de los puntos fuertes de este musical que presentó ante las cámaras lo mejorcito de la época: desde Annie Lennox a Robert Palmer, de Radiohead a Take That, de Céline Dion a Lenny Kravitz y en cuanto a los nacionales: todos, todos aquellos que estaban de promoción pasaron por el plató de "Zona franca" que hacía honor a su nombre, allí se comerciaba libremente con música, sin prejuicios de ningún tipo, el único requisito era el más obvio: estar de actualidad y vender muchos discos. 

La pastilla central, el otro escenario de "Zona Franca", rodeado de público 

Si algo caracterizó a este programa, además de la impresionante lista de invitados y de su variedad en el género (en un mismo programa te podías encontrar a Björk dando saltitos, a Héroes del Silencio con su habitual histrionismo y a Los Secretos no precisamente animando almas) fue el ambiente discotequero. Las cámaras se movían sin descanso por los dos escenarios y los presentadores tan pronto aparecían entre el público como en la pastilla central. Era habitual que la cámara pasara directamente de ellos a la actuación, no eran las típicas presentaciones grabadas en batería en un lado del decorado; ese ritmo y sensación de directo importados del "Top of the Pops" de la BBC eran muy apreciables. Emitido los viernes a las 20.30 en la 2 (excepto para Cataluña que a esa hora emitía en catalán) y para toda España de nuevo los sábados a las 13 h, el programa cumplió expectativas pero ignoro por qué no fue renovado en la temporada 97/98 cuando fue sustituido por "Música sí", ya desde Prado del Rey. 

En Archivo RTVE podéis disfrutar de este ejemplo, edición del 12 de enero de 1996:


sábado, 8 de junio de 2019

Chicho, el legado


La noticia del fallecimiento de Narciso Ibáñez Serrador ha despertado una corriente de reconocimientos, públicos y privados, que demuestran que la obra de este maestro del teatro, la televisión, el cine y la radio (sí, todo eso y mucho más) trasciende su momento. Los productos que pergeñó para esos medios no se quedaron anclados en su época, en el caso de la tele traspasaron su temporada de emisión y es uno de los escasísimos ejemplos de autores televisivos que han visto como una de sus series con más de medio siglo de antigüedad, grabada en vídeo y casi con realización en directo, ha tenido varias ediciones en DVD. No es poca cosa. 

Con su padre, Narciso Ibáñez Menta

Para Chicho todo empezó en el teatro. Sus padres, Pepita Serrador y Narciso Ibáñez Menta eran actores de fama. Se crió entre bambalinas, aprendiendo a amar un arte que sería la base de sus trabajos posteriores. Allí comenzó desde abajo y llegó a ser autor y director reconocido, además de actor, una profesión que abandonó prácticamente cuando llegó a trabajar a España pero que la ejercía como diletante en sus múltiples presentaciones. Además de ese entrenamiento profesional, tenía talento, un talento innato e indiscutible. Y sentido común, algo muy importante en cualquier oficio pero en este mucho más. Siendo muy joven se dio cuenta de que si actuaba, dirigía e interpretaba, los carteles teatrales parecían de una función de aficionado, por eso comenzó a firmar sus guiones como Luis Peñafiel, nombre que también usó para sus guiones televisivos por la misma razón. 

Como actor de una de las obras de "Estudio 3" que también dirigía

Tras haber triunfado (y también arruinarse) en la televisión argentina, regresó a España, país de origen de su madre y donde él había estudiado (en Salamanca concretamente) para ofrecer sus  servicios a una TVE casi inicial. Llegó con una muestra de sus trabajos, cosa que ya sorprendió a los directivos, nadie había hecho eso antes aquí, y fue contratado inmediatamente. Su primer destino fue "Estudio 3", un ambicioso pero impersonal contenedor de obras únicas e independientes que él utilizó como banco de pruebas. Ese experimento le sirvió para saber de qué géneros adolecía nuestra tele y cuáles gustaban más a los españoles. 

Revisando el guión de "El trasplante" con Lola Herrera y José María Prada

De ahí surge su primera "especialización" en la pantalla patria. "Mañana puede ser verdad" y, sobre todo, "Historias para no dormir" tocaron temas inéditos: terror, suspense, thriller... incluso la ciencia ficción o las distopías, muy prácticas para metaforizar sobre el Franquismo sin que los paletos censores se percataran. Si un personaje se refiere a otro como "camarada", este capítulo estará criticando el comunismo, ¿no? Ay, bendita ignorancia. En esos años sesenta comienza a hacerse latente el legado de Chicho. En primer lugar en el espectador, fue uno de los primeros realizadores y directores reconocidos (y reconocibles) por la audiencia. No sólo por sus introducciones sino también por su estilo. Y también comienza a influir en los compañeros, su exigencia brutal, su perfeccionismo era tan temido como admirado y, por supuesto, imitado. 

El cameo en "Historia de frivolidad" con su compañero de guión Jaime de Armiñán

Pero él podía permitirse ser perfeccionista y exigir hasta lo indecible porque era, sin ambages, un genio. Y un pionero. Y un hombre con una cultura inmensa. Por eso podía echar broncas a aquellos que no cumplían con lo que esperaba de ellos. Algunos no aguantaban la presión y a otros, en cambio, eso les imbuía de un pundonor profesional que los llevaba a exigirse más a sí mismos para contentar al jefe. Los gerifaltes de la tele lo vieron claro: si querían presentarse a concursos internacionales para que el logo de TVE comenzara a sonar fuera de aquí tenían que contar con el talento de Ibáñez Serrador. De ahí vienen "El asfalto", "El trasplante" o "Historia de la frivolidad", especiales premiadísimos y con los que podía dar en las narices a los inmovilistas, hasta con una parodia sobre la censura conseguía un premio del Vaticano. 

Dirigiendo la mítica escena de las duchas de "La Residencia"

La tele se le queda pequeña al genio y decide probar suerte en el cine. Primero con "La residencia" y años más tarde con "¿Quién puede matar a un niño?", películas de género con las que consigue impresionante taquilla no sólo aquí sino en Europa y unos cuantos premios. Entre ambas un proyecto que no cristaliza ambientando en un psiquiátrico. Uno más de los guiones que no llegaron a filmarse como el de la ambiciosa serie (siempre en su lista de asuntos pendientes) "Cartas al director". Este mismo año ha recibido un Goya de Honor presentado por una muestra de los cineastas jóvenes a los que ha influido, entre los que se encuentran Álex de la Iglesia. J.A. Bayona o Rodrigó Cortés. El legado se extiende al cine... con sólo dos filmes rodados. ¿Pero acaso sus series grabadas en vídeo no eran puro cine?

Durante una de las presentaciones de "Mis terrores favoritos" en la primera etapa

Hay que reconocer que sus dos ciclos de "Mis terrores favoritos" también ayudaron a crear afición. ¿Cuántos chavales de dos generaciones bien distintas, la de los setenta y la de los noventa, vieron por primera vez filmes como "La semilla del diablo"? El humor, por cierto, siempre el humor presente en su carrera. Aquellas intervenciones autocríticas, autoirónicas y auto todo lo que queráis suponían una tirita antes de la herida. Si me vais a criticar, esperad, lo hago yo primero y con mucha más saña. Esa es también una gran lección, una más. 

Preparando un número musical de "Un, dos, tres... a leer esta vez" en 2004

El entretenimiento. El espectáculo. Estoy seguro de que le hubiera encantado dirigir un gran musical, al estilo Metro en su época dorada. Recordad el número de "A Chorus Line" en aquel "Un, dos, tres" de 1983 en el que cambiaba todo a mitad de temporada. La sorpresa, lo inesperado. Como su "Hablemos de sexo" o el regreso del famoso concurso pero con la coletilla "... a leer esta vez" cuando nadie lo esperaba. Era 2004 y, a pesar de las críticas o la progresiva bajada de audiencia consiguió algo importante: crear una nueva legión de fans del programa en una generación a la que la temporadas anteriores le quedaban demasiado lejos. 


Todos tenemos nuestro recuerdo de Chicho. Unos como espectadores, otros como compañeros y algunos, es mi caso, como admirador que tiene la oportunidad de conocerlo. Mi primer encuentro con él fue allá por 1995. Había regresado a Prado del Rey para realizar desde el Estudio 1 (uno de los platós en los que había grabado el "Un, dos, tres" en los 70 y 80) "El semáforo". Yo estaba de visita con un amigo común que había sido productor de una de sus series. Se encontraron en los pasillos y me presentó. Me quedé sin palabras aunque sé que él me dijo algo amable que soy incapaz de recordar. Poco después acudí a varias grabaciones de aquel show y pude verlo trabajar. Año 98, acudí como fotógrafo de una revista al estudio del nuevo "Waku Waku". Me vino a saludar, ¡me vino a saludar! y me dijo que tenía acceso libre para hacer las fotos que quisiera desde donde quisiera. Siempre tuvo una excelente relación con la prensa porque sabía que la promoción era necesaria. Yo tenía unos 20 años pero me trato como si fuera un viejo profesional. La última vez fue en 2005, en Santiago de Compostela y pude entrevistarle. De aquella charla ya he hablado aquí e incluso podéis verla así que no me extenderé. No era un buen momento para él pero se dejó llevar en la conversación y, creo, fue sincero. Para mí se quedan las palabras que me susurró al oído tras acercarme hacía sí con firmeza aprovechando el apretón de manos de despedida. 
   ¿Cuál es el legado de Narciso Ibáñez Serrador? TODO. Su legado es todo, todo eso que veis en la tele lo tenemos gracias a él porque fue quien trajo la modernidad a nuestros platós. Esa sonrisa de nostalgia por un tiempo de tele en familia, ese cosquilleo de agradecimiento que habéis sentido estas últimas horas al ver los reportajes sobre figura es su legado. Y por ello le debemos agradecimiento eterno. 

sábado, 1 de junio de 2019

La tele de los 70 según Miguel Herrero


Primero repasó la tele de los 80 en dos libros, después llegaron los 90, también recordó la historia del "Un, dos, tres" y, más recientemente, ha rebuscado entre talleres de marionetistas para descubrir los "Telemuñecos". El infatigable Miguel Herrero se enfrenta ahora a un nuevo reto: la década de los setenta. Un decenio fundamental en la historia de nuestra televisión, que va del tardofranquismo a la lucha por la democracia desde la Transición, una época en la que se afianzaron géneros y se probaron nuevas fórmulas, en la que la música amenizaba cualquier franja horaria y los niños pasaron de los Chiripitifláuticos a los Payasos de la Tele y en informativos se produjo una revolución liderada por unos "descorbatados". Herrero repasa las novedades año por año en su último libro editado, cómo no, por Diábolo. 

Julio Iglesias durante la grabación de su especial de la serie "La hora de..."
- Quizás si tu futuro lector piensa en los 70 televisivos le vienen a la cabeza los musicales. Los había de todo tipo y gracias a que se han conservado la mayoría en archivo son imágenes muy repetidas y características. ¿Qué destacarías de ese género en aquella época?

Efectivamente, los años 70 fueron brillantes en el campo musical. Era parte de la base de la programación junto a los dramáticos. Los hubo de todo tipo, dedicados a géneros, muy especializados. Desde el jazz al pop, lo comercial, lo regional y la copla. Especialmente interesantes resultan los de Valerio Lazarov, en los que los artistas grababan sus canciones interpretando de una manera muy cómica el contenido de las mismas. Lauren Postigo deslumbró con el inesperado éxito de sus "Cantares" cuando sus invitados parecían más que olvidados. "300 millones" apostó por el castellano aunque se saltó la norma con algunos invitados de la talla de ABBA. La lista abarca títulos como "Especial Pop", "A su aire", "3 programas 3", "Voces a 45", "Musiqueando" y el prestigioso "Popgrama" de Carlos Tena. Los archivos guardan actuaciones y entrevistas de primer nivel gracias al trabajo que se realizó, siendo curioso que ahora la tele se dedica a recordar a los artistazos que conservan los archivos pero haciendo poco por seguir esa estela y que en el futuro se puedan recuperar éxitos de esta época. En cualquier caso, me declaro fan de "Aplauso", que desde 1978 se preocupó por gran variedad de estilos, como si se tratara de una revista, dividida en secciones y páginas, con una bonita estética, concursos y hábil manejo del lenguaje para los jóvenes que vivían el sonido "disco 70s", "Grease", "Fiebre del sábado noche" o la Motown. En el libro quedan recogidos todos estos títulos y su historia.

Kiko Ledgard al frente del concurso más popular de la década
- Otro género que brilló en esos años fue el de los concursos, algunos popularísimos. ¿Cuáles destacarías y por qué?

Curiosamente, en los 70 el de los concursos habitualmente era un género residual en la programación. Como si fuera obligatorio tener alguno para completar estilos y variedad. Hay años en los que apenas hubo un par de concursos y sin apenas repercusión, pese a tratarse de un monopolio de dos cadenas. Así, enumerar todos los concursos de la década no nos llevaría demasiado tiempo. Apenas se resumiría en el final de "Cesta y puntos", "Un millón para el mejor" y "Las diez de últimas" con otros apenas recordados, como "En equipo", "Palmo a palmo", "Destino Argentina", "¿Conocemos España?" o "Cambie su suerte". Les costaba conseguir renovar por una segunda temporada. Incluso para tratarse de una tele única, apenas nadie recuerda "Las supersabias", "Subasta de triunfos", "Las siete y media musical" o "Fe de erratas". El género de los concursos tocó también al de los musicales en cierta forma, con casos como "Canción 71" o "La gran ocasión", que era una competencia de artistas al estilo de "Operación triunfo" pero no de preguntas y respuestas o pruebas de habilidad. Igualmente se encuentra mucho juego en infantiles de Torrebruno o como parte de espacios de dilatada duración, como "Todo es posible en domingo", incluso en "300 millones". Pero, claro está, el alto concepto que ha quedado del concurso se debe al impresionante éxito conseguido por el "Un, dos, tres... responda otra vez" de Chicho Ibáñez Serrador en 1972, lo cual es un logro épico ya que se alzó con el cariño del público como nunca antes había ocurrido. Así, el "Un, dos, tres" no sólo logró renovar sino que la audiencia lo echaba de menos con un aprecio casi humano dedicado a un programa de televisión, como una especie de persona a la que llegas a querer y te produce emoción su marcha. Su emisión tan continuada durante aquellas dos primeras etapas setenteras cambió el sentido del concurso televisivo, ya omnipresente en la programación, aunque igualmente le costó asentar sus raíces hasta finales de los 80, a excepción de la gran obra de Chicho, finiquitando títulos cada dos por tres.

Félix Rodríguez de la Fuente triunfó en medio mundo con "El hombre y la tierra"
- Los musicales y los concursos eran géneros ya populares desde el inicio de la tele pero el documental no tanto. En los 70 Rodríguez de la Fuente demostró que se podía divulgar entreteniendo y además con un producto de gran calidad. Y no fue el único, de la Quadra Salcedo también brilló. ¿Qué piezas encajaron para que, por fin, los documentales adquirieran esta importancia?

La necesidad de renovación en las parrillas televisivas hizo que sucedieran éxitos inesperados. Puede dar la casualidad de que unos programas triunfen por el momento histórico y social que el país esté viviendo como que sean rechazados porque no se adapten a los intereses generales de una sociedad que estaba viviendo profundos cambios como un final de dictadura, una monarquía, un Referéndum, elecciones, un grupo terrorista amenazante y la modernización de una sociedad muy pacata. TVE intentó triunfar con algunos shows a la americana, como en Estados Unidos tenían Julie Andrews, Dean Martin, Sonny y Cher o Carol Burnett, pero muchas de las denominadas "La hora de...", así como los programas de Marujita Díaz o Luis Aguilé fueron considerados casposos y ajenos a la época que se estaba viviendo. Todo lo contrario ocurrió con esos espacios que demostraban que la televisión pública podía realizar documentales de prestigio con los que poder presumir en festivales internacionales de Televisión, en eventos, ante la prensa y la dura crítica así como para intercambiar con otras cadenas o venderlos directamente. "El hombre y la Tierra" es el gran ejemplo de lo que se podía hacer con medios, buenos profesionales en todos los campos (no hay que olvidar una sintonía insuperable) y mucha dedicación. De hecho, para muchos de ellos algún programa, o una serie de ellos, les podía llevar parte del tiempo de su año trabajado. "Datos para un informe", "Los reporteros", "Primera página", "La España de los Botejara", "Vivir cada día" son buenos ejemplos de la mejor televisión de los 70. Miguel de la Quadra es un nombre imprescindible en aquella época y resulta sorprendente hasta dónde llegaban por conseguir una exclusiva que, a veces, incluso no llegó a ser emitida y casi les costó la vida. Incluso "Informe semanal" llegó para cubrir todo tipo de temáticas, aprovechando su gran cobertura de corresponsales y dio lugar a un estilo que fue escuela para las nuevas cadenas de los 90, tomando el concepto de reportajes de 10-15 minutos que ahondaran en una temática.

Amestoy y Hermida comparten portada en "TeleRadio" en 1979
- Este fue el período de reinado de grandes comunicadores que crearon escuela: Hermida, Amestoy, Íñigo... ¿Se apostaba más por comunicadores con personalidad? ¿Qué aportaron a nuestra pantalla?

LA TELE DE LOS 70 es la época de los grandes comunicadores de televisión. José María Íñigo es figura imprescindible de la cadena. Con él fueron pasando los años sin parar, de sus entrevistas en "Estudio abierto" a "Directísimo", "Esta noche fiesta" y "Fantástico", programas de larga duración y emitidos durante largos periodos. Incluso en los breves espacios de tiempo de descanso entre esos cuatro títulos hizo otros espacios, de sobremesa, galas de Nochevieja, ediciones para cadenas europeas dirigidas a emigrantes españoles y retransmisiones de todo tipo. Jesús Hermida fue habitual pero no tan omnipresente como después en los 80 y los 90, una vez finalizada su etapa como corresponsal. Alfredo Amestoy fue otra cara constante de la década. Hizo gran variedad de géneros pero destacó especialmente por su "Vivir para ver" en el que jugó magníficamente con escenas de la propia programación, que le servía para soltar sus soliloquios a cámara, moviendo el flequillo y dirigiendo sus dedos índices sin cesar. Hay nombres importantes como los de José Luis Uribarri, muy entregado a su oficio, o Miguel de los Santos, con su buen hacer. De otros, lamentablemente, se ha olvidado el tiempo pero en su época fueron fundamentales para el público como Raúl Matas o Juan Antonio Fernández Abajo, que llegó a desbancar en premio TP al mejor presentador al resto de profesionales. Y mujeres de primera también demostraron que podían hacerle frente al macho televisivo, como Rosa María Mateo, Victoria Prego, Isabel Tenaille, Mari Cruz Soriano o Rosa María Calaf. Y en otro plano, las locutoras de continuidad también supieron ganarse el cariño del público por sus diarias apariciones dirigiéndose a cámara a los espectadores con serena seguridad. 

Valerio Lazarov y José María Quero comparten control de realización en el primer programa de "Señoras y Señores"
- Esta década es la de la convivencia entre dos generaciones, la de los locutores de informativos con la de los nuevos periodistas (menos sobrios, más naturales), la de los realizadores pioneros y más clásicos (Pérez Puig, Quero, García de la Vega) y otros mucho mas rompedores (Lazarov)...

Para la historia han quedado esos nombres, que podían luchar con los de los propios profesionales que daban la cara en sus programas. El público les conocía y les reconocía. Lazarov y Quero tenían estilos tan marcados que pudieron jugar a realizar un mismo programa, "Señoras y señores", una semana dirigido al estilo Lazarov, más arriesgado y original, con sus zooms y sus derroches de humor, y la siguiente, por Quero y su aire más convencional, más seguro de convencer al público. Los profesionales que dirigían los dramáticos, como "Estudio 1" y "Novela" también se ganaron el cariño de los espectadores. En algunos casos, como Chicho, Pilar Miró o Fernando Navarrete, todos sabían claramente que ellos eran los encargados de sus producciones. Este último supo imprimir su estilo en los espacios de Íñigo o en otras emisiones como "La segunda oportunidad" para educarnos en la seguridad vial, con Paco Costas.

María Luisa Seco y Manolo Portillo presentaban "Un globo, dos globos, tres globos"
- Edad de oro de los infantiles, irrepetible, con personajes que todavía perduran y programas que se alargaron durante años

Fue uno de los grandes géneros de la televisión de los 70. Ahí sí que podríamos perdernos entre personajes, series, sintonías, programas, dibujos y presentadores que se ganaron el cariño del público. "Los Chiripitifláuticos" vivieron una segunda etapa a petición de los más peques pero la tele ya les tenía asignados unos sucesores, "Los payasos de la tele", que fueron los verdaderos reyes del género. "El gran circo de TVE" fue un éxito de dimensiones desconocidas, que abarcó a otros públicos no habituales de espacios como "Hoy es fiesta" o de los shows de los muñecos de Herta Frankel. María Luisa Seco fue el rostro habitual gracias a "Con vosotros", "El monstruo de Sánchezstein" y "Un globo, dos globos, tres globos", que fue un magnífico contenedor de series juveniles y dibujos, con poesías, juegos, marionetas y las tiras americanas de las criaturas de Jim Henson, aquí denominado "Ábrete Sésamo", antes que "Barrio Sésamo". Sin duda, Torrebruno es otro nombre imprescindible, con programas que encadenó sin parar pese a fueran prácticamente lo mismo, "La guagua", "El recreo", "La locomotora"... Títulos que se han quedado en la memoria colectiva y a los que añadir "La mansión de los Plaff" y animaciones como "Heidi", "Marco", "El perro de Flandes", "La abeja Maya" o "Mazinger Z", que en varios casos alcanzaron el nivel de fenómeno sociológico. 

Marisol González y J.A. Fernández Abajo en "Siempre en domingo"
- Se intenta una y otra vez la fórmula del ómnibus dominical...

En algunos momentos dio la impresión de que fuera obligatorio emitir un espacio que abarcara innumerables secciones durante la tarde del domingo. Posiblemente inspirados por el formato de éxito  italiano donde se podía hacer casi de todo, se intentó con producciones como "Siempre en domingo", "Tarde para todos", "Todo es posible en domingo" y "Fantástico". Y pese a la continua intentona de hacer que ese macroprograma llegase al gran público, casi siempre fue rechazado por él y por la crítica. Se hicieron entrevistas a figuras de primer nivel, incluyeron series y dibujos, combates de boxeo y sketches de humor con Joe Rígoli o Tip y Coll, que consiguieron ser los únicos supervivientes del programa donde realizaban sus sketches. Se trata de una fórmula que agotaba al espectador por una excesiva duración, que igualmente no consiguió funcionar en los 90 con "De domingo a domingo" en Telecinco, o "Un domingo cualquiera" en TVE1 en 2003. Bien es cierto que la herencia de todo aquello y, salvando las miles de distancias, sería "Viva la vida", que habría actualizado el espíritu de aquellas emisiones e, igualmente, no arrasa en audiencias. 

Alfonso Sánchez a punto de soltar una de sus sarcásticas críticas en "Revista de cine"
- Hay un gran interés por el cine, no sólo por los grandes ciclos y por el redoblaje directamente para TVE sino por los programas específicos de gran éxito (Revista de cine) o las presentaciones de Primera sesión.

El espectador consiguió habituarse al cine clásico gracias a TVE. No era habitual que se emitieran películas modernas puesto que tenían que pasar muchos años para poder distribuirse en la pequeña pantalla. Así que se tiraban de películas muy antiguas, por supuesto que en blanco y negro ya que aunque la película fuera en color, lo habitual es que los televisores aún fueran antiguos y se vieran sin colores. El hecho de que TVE emitiera ciclos dedicados a actores, actrices, directores o géneros permitió acceder a las filmografías imprescindibles de todos ellos, aumentando su popularidad y animando a la cinefilia. De ahí que naciera "Revista de cine", ya que eran muchos los aficiones al Séptimo Arte, a conocer más detalles acerca de los rodajes, de las biografías, de los estilos. Alfonso Sánchez es el gran nombre en el género, un crítico muy querido por sus divertidos análisis, no exentos de gran sapiencia. Tan conocido que fue imitado por todos los humoristas de la década por sus curiosos balbuceos. Alfonso Eduardo lo presentaba, se acercó al Festival de Cine de San Sebastián, pudiendo entrevistar a los protagonistas de "La guerra de las galaxias" debido a su estreno, incluidos los robots, y hasta hacían entregas de premios a las mejores películas españolas, lo que podría considerarse unos PreGoyas cuando estos ni se habían imaginado. A reivindicar sus resúmenes, narrados o doblados como una serie, de las galas de los Oscar. 

Sancho Gracia y Pepe Sancho en sus icónicos personajes de Curro y El Estudiante en "Curro Jiménez"
- Se inicia la época de las grandes producciones de ficción, en formato cine y que marcarán el devenir de la siguiente década y la exportación...

Los 70 son años de producciones americanas, comedias británicas y "grandes relatos". El país se paralizó con las intrigas de "Hombre rico hombre pobre", "Holocausto" o "Raíces", las aventuras de Sandokán, Pippi Calzaslargas, las creaciones de Aaron Spelling como "Los ángeles de Charlie" o "Vacaciones en el mar" e ídolos como "Kung Fu", detectives como "Colombo" y el prestigio de "Yo Claudio". Pero TVE había desarrollado una gran labor con sus dramáticos y fue probando con series grabadas en exteriores como "Los camioneros", "Ese señor de negro", "Plinio", "El pícaro" o "La señora García se confiesa", que sirvieron para lanzarse definitivamente a trasladar novelas a la pequeña pantalla con una calidad insuperable. "Cañas y barro" alcanzó niveles insospechados, que podían rivalizar con series americanas, y "Curro Jiménez", "La saga de los Rius" o "La barraca" no hicieron más que afianzar un estilo muy vivo, muy intenso, que daría lugar a otros fenómenos ochenteros como "Fortunata y Jacinta" o "Los gozos y las sombras", que ya se iban preparando, e incuso grabando, a finales de los 70. Posiblemente, todo amparado por propuestas como "La cabina", "Juan soldado", que emitidas como capítulos únicos, ya tentaban a los jefes a poder hacer lo mismo pero con una mayor periodicidad semanal. 
Una de las páginas del libro escrito por Miguel Herrero
- ¿Y ahora qué? ¿Estás ya estudiando los 60 para tu próximo libro?

Estoy absolutamente dominado por el espíritu de los 70, como si yo mismo fuera un "625 líneas" andante, preparando nuevos proyectos a los que dedicar tanto tiempo como a este panegírico de la década de los 70. Considero que los 60 es un trabajo que debe realizar mi amigo Alejandro Macías, que sabe más que nadie de los tiempos primigenios de nuestra tele. Y mientras, este verano recordaré lo que ha sido de muchas de las grandes estrellas de la tele de otras épocas en el programa de tarde de EsRadio cada lunes. La telenostalgia vive en mi y no puedo dejar de manejarla a gusto del consumidor.

Por alusiones, niego la mayor pero agradezco el guante lanzado.