sábado, 7 de noviembre de 2026

La saga de los Rius

La boda de Joaquín Rius (Fernando Guillén) y Mariona Rebull (Maribel Martín). Foto Museo RTVE.

Antes que "Fortunata y Jacinta", antes de "Los Pazos de Ulloa" y "Los gozos y las sombras", mucho antes de "La Regenta", incluso antes que "Cañas y barro" o "La Barraca" estuvo "La saga de los Rius". Fue esta la primera gran adaptación literaria de TVE, rodada en soporte cinematográfico en color y con enormes medios para la época. Era una apuesta por seguir la estela de la BBC que ya estaban probando también otras televisiones europeas y que aquí llegaba en el momento adecuado, en plena Transición y con una televisión en proceso de madurez que, además, aspiraba a exportar sus producciones. Gracias al esfuerzo del equipo a cargo de esta serie y del éxito que alcanzó llegaron las otras, sin "La saga de los Rius" difícilmente se hubieran encargado inmediatamente otras que alcanzaron más popularidad. 

Victoria Vera como Crista Fernández y Emilio Gutiérrez Caba como Desiderio Rius

Basada en tres novelas de Ignaci Agustí, "Mariona Rebull", "El viudo Rius" y "Desiderio", es un recorrido por la vida de una familia de la burguesía catalana desde finales del s. XIX hasta principios del XX. Con esa excusa conocemos la rápida expansión industrial de esa época, las primeras protestas de los trabajadores en procura de sus derechos al tiempo que se refleja la historia de las costumbres, la vida social, la moda... y todo eso con la historia personal y amorosa de esa familia. La primera novela, publicada originalmente en 1943 fue llevada al cine tan sólo cuatro años después por José Luis Sáenz de Heredia y protagonizada por José María Seoane, Blanca de Silos y Sarita Montiel. Un dato casi olvidado y que contamos aquí hace tiempo es que ya hubo una adaptación televisiva nada menos que en 1962. Fue, por supuesto, en directo y con unos medios primitivos pero tuvo una gran aceptación. 

Pedro Amalio López (con gafas de pasta y melena) en el rodaje de "La saga de los Rius" en Barcelona
Foto Museo RTVE

El pionero realizador de nuestra tele Pedro Amalio López, que había obtenido sendos éxitos con las adaptaciones de "El conde de Montecristo" y "Los tres mosqueteros" dentro del espacio "Novela", ambas grabadas en vídeo y con el sistema multicámara (excepto en los exteriores rodados en formato cine 16 mm). "La saga de los Rius" supondría un esfuerzo enorme para él y para todo el equipo implicado. Otro veterano de la tele, Felipe Vila-San Juan, se encargó del guion adaptado y Augusto Algueró de la banda sonora. El asesor histórico Pedro Voltes vigiló que no hubiera anacronismos en vestuario y decoración. 180 días de rodaje, casi 40.000 metros de película rodada, dos mil extras repartidos en rodajes en decorados y en exteriores de Madrid, Barcelona, Sevilla y Granada. La mayor parte de la producción, no obstante, se gestionó desde el Centro de Producción de TVE en Miramar (Barcelona) lo que fue un acicate para los profesionales de allí que demostraron su enorme valía. Cada capítulo costó unos 5 millones de pesetas, una cifra récord para la época.

El público del Liceo antes del atentado de noviembre de 1893, reflejado en el  quinto capítulo
Foto Museo RTVE

El guionista había sido amigo del propio Agustí y en un reportaje de Jesús Mariñas (sí, ese Mariñas) para la revista "Tele Radio" en el que se informaba del rodaje explicaba una de las grandes dificultades en la adaptación: "En sus novelas apenas hay diálogo, todo lo daba a entender en el fondo pero en la televisión importa la forma visual y auditiva. A la hora de hacer los guiones recurrí a una pequeña trampa, me parecía necesaria para, llegado el momento, interesar. Como "Mariona" y "El viudo Rius ya fueron hechas en televisión corríamos el peligro de que la gente dijera '¡Ah, pero si ya esto ya lo hemos visto!'. Por eso empiezo contando la historia del nieto, la de Desiderio, que tuvo menos impacto."

Ágata Lys interpretó el personaje de Lula que en el cine había tenido el rostro de Sarita Montiel en 1947

Pedro Amalio declaraba en el mismo reportaje ("Tele Radio" nº 919, agosto de 1975): "De entrada es la realización más importante que TVE acomete en toda su historia. No es  una "Novela" de trece horas, es una película de trece horas. ¿Sabes lo que es eso? Pues representa algo así como la realización de ocho películas normales". Ante la pregunta de si aquello sería más cine o tele respondía: "Pienso que las dos cosas y, encima, con el agravante del color. A la hora de filmar en color hay que saber quitar colores, aunque parezca absurdo, para no caer en el technicolor (famoso por sus tonos vivísimos y muy saturados). En casos como este creo que hemos de seguir en lo posible la técnica americana, me parece perfecta a la hora de dosificar los planos generales. ¿Qué problemas veo? Todos. Seis meses es mucho tiempo. ¿Y si en enero he cambiado de criterio y lo realizado ya no me gusta?"

Guillén y Ramiro Oliveros. Foto Museo RTVE.

Más de ochenta actores desfilaron por los decorados preciosistas con papeles de cierta relevancia, aquella serie fue un catálogo de intérpretes populares y prestigiosos. Encabezaban el reparto Fernando Guillén, Maribel Martín, Ágata Lys, Emilio Gutiérrez Caba, Ramiro Oliveros, Victoria Vera y les secundaban, entre otros, Teresa Gimpera, José María Caffarell, Mari Carmen Prendes y Montserrat Carulla. Fue en esta serie donde Fernando Guillén Cuervo pudo actuar por primera vez en el rol de su propio padre de niño (algo que ya hemos contado aquí). Pero esta serie, más allá, de un reflejo histórico era un dramón de cuidado. "Yo lo veo como una historia de amor, ahí me he centrado sin dejar de subrayar una serie de notas ambientales o históricas" decía Pedro Amalio. Ignoro si el hecho de que el director y el actor principial hubieran trabajado juntos varias veces y que, incluso, Fernando fuera el protagonista de su distopía "Un mundo sin luz" (premiado en certamen televisivo en Berlín en 1967) tuvo algo que ver en la elección de Guillén para el exigente rol de Joaquín Rius. La parte sentimental, no obstante, estaba equilibrada con todos los sucesos históricos que aquí se narraban. 

Joaquín portando a Mariona tras el atentado del Liceo

Fueron trece capítulos de una hora de duración (contando con la publicidad) cada uno emitidos entre el 7 de noviembre de 1976 hasta el 30 de enero del 77. Fue doblada al catalán para su emisión en el Circuito Territorial. Desgraciadamente no ha sido repuesta con la misma frecuencia que otras, cierto es que su ritmo puede resultar un poco lento pero no olvidemos que fue la primera de este tipo y ese mérito no se lo puede quitar nadie. Además, nos ha dejado escenas para la historia como cuando (¡atención, spoiler!) en el que Joaquín confirma las sospechas de que su mujer le está poniendo los cuernos con un amigo y lo hace de la forma más dramática, al encontrarlos muertos en un reservado del Liceo tras el famoso atentado de 1893. El momento en el que Joaquín aparta al amante de su mujer y a ella la recoge en brazos para sacarla de allí está lleno de dramatismo y fue el más repetido desde entonces al recordar esta producción pionera. 


La serie está disponible en la web de RTVE y se puede ver pinchando aquí.

domingo, 1 de noviembre de 2026

Palabra de Lazarov

Valerio Lazarov y su extensión natural, la cámara.
Foto cedida por el programa "Imprescindibles". TVE Todos los derechos reservados.

Innovador, irreverente, rompedor, iconoclasta, agresivo. Valeriu Lazarov, renombrado Valerio aquí, llegó a España para destruir lo que los espectadores pensaban que era la televisión. Su violencia estética (para los cánones imperantes en TVE) desafió las normas e hizo añicos la imagen casi mítica que de la pequeña pantalla se había creado desde 1956. Esta noche el director y realizador rumano (y nacionalizado español) será homenajeado en "Imprescindibles" de La 2 con un documental dirigido por Gemma Soriano y Jero Rodríguez. Un acercamiento a su carrera televisiva pero también un intento de comprender el misterio personal de alguien que se convirtió en personaje, una firma que devino en estilo. 

Imagen de una sus premiadas realizaciones para la TV rumana

Aprovechando la ocasión he querido recuperar unas declaraciones en la revista "Tele Radio" de enero de 1977 que son harto significativas. Habían pasado ocho años y cuatro meses desde su llegada a nuestro país fichado por una televisión plenamente inmersa en la "Operación Premio", una estrategia de relaciones públicas para demostrar a través de nuestros productos televisivos facturados específicamente para certámenes internacionales que España no era tan mala como creían las democracias vecinas (y las no tan vecinas). En realidad las negociaciones para traer a Valerio habían comenzado en 1966 pero la burocracia entre un país comunista y una dictadura falangista no eran precisamente fáciles. Así explicaba en el número 997 de la citada publicación ese trasvase profesional, que era bastante atípico: "Por regla general los realizadores de TV no cambian muy a menudo de país, hay un ejemplo que a mí me parece muy positivo y elocuente, es el de Mercero, él ha ganado con y para TVE muchísimos premios internacionales de los cuales algunos envidiables como el Emmy y, a pesar de todo, según mis notiicas, Mercero no ha tenido muchas propuestas de hacer televisión fuera. Te digo esto porque creo que en todos los países hay un número considerable de realizadores de TV y cada país defiende un poquito su escuela. El caso mío ha sido de suerte, por llamarlo de alguna forma. Yo trabajaba para la TV rumana, trabajé en ella 11 años y con uno de los programas que se llamaba "El hombre y la tele-cámara" gané cuatro premios internacionales: uno en Praga, otro en El Cairo y luego el mismo programa fue al Festival Internacional de Montecarlo y allí ganó dos premios, el de la Crítica Internacional, que era muy prestigioso e importante en aquella época, y luego también el Especial del Jurado."

Rodando "El Irreal Madrid", su primer especial para TVE. 
Foto cedida por el programa "Imprescindibles". TVE Todos los derechos reservados.

"Como esto sorprendió mucho porque no era lógico que los programas de una TV de detrás del telón de acero llamase tanto la atención y armase tanto revuelo... Recuerdo que en aquella época estaba en Montecarlo el actual Presidente del Gobierno español y Juan José Rosón me habló después de la proyección y de la entrega de premios de la posibilidad de hacer en España dos programas. Yo le dije que sí pero sabes que siempre en los Festivales hay un clima, un ambiente de cortesía y de relaciones públicas. Entonces tomé las palabras de Rosón como de amabilidades de un perfecto RRPP hacia un joven realizador totalmente desconocido. Pero perdimos el contacto y dos años más tarde me encontré al mismo Rosón en el Festival de Praga. Yo representaba a la TV rumana con otro programa y allí pudimos otra vez entablar un diálogo y formalizar contrato para dos programas musicales. Entiendo que la idea de Rosón en aquella época no era exactamente la de buscar un revulsivo para los programas musicales porque los realizadores que había, Quero y García de la Vega, eran y son profesionales extraordinarios, saben mucho de TV, tienen una gran experiencia, pero creo que Rosón buscaba una vía más, otro camino para los musicales (...) quizás más sofisticada, más barroca, más inquieta, más polémica y a causa de este deseo me vine a España con un contrato para dos programas."

Otro momento del rodaje de "El Irreal Madrid".
Foto cedida por el programa "Imprescindibles". TVE Todos los derechos reservados.

"Fueron muy polémicos, 'El Irreal Madrid' y 'La última moda' y después me ofrecieron la posibilidad de seguir trabajando seis meses más, luego otros seis y como este era un país que me gustaba, un país latino en el cual me encontraba cómodo, mis primeros temores de que la gente de TVE iba a estar de uñas conmigo no se justificaron. Aparte de que cuando aparece un loco de pelo rizado y patillas largas y que arma revuelo crea envidias y recelos pero, por regla general, el trato que me dieron mis compañeros fue positivo, amable, cariñoso hasta me atrevería a decir. Creo que España en aquel entonces y hoy todavía es uno de los pocos países del mundo donde no existe un tremendo chauvinismo, en donde las puertas están abiertas a las gentes que vienen de fuera. A veces, quizás estén demasiado abiertas y este pueda ser un hecho criticable pero, de hecho, están abiertas."

Karina con Lazarvo durante una de las interminables grabaciones de la Nochevieja del 75.
Foto cedida por el programa "Imprescindibles". TVE Todos los derechos reservados.

"No era mi propósito dar clases a nadie pero creo que cuando aparece alguien con una personalidad distinta, cuando alguien propone otro camino existe un estímulo secreto. No sé si otros realizadores han aprendido algo de mí, creo que yo he aprendido mucho de los realizadores españoles, que he aprendido en España. El hecho de que ahora esté más tranquilo, más reposado en mis programas, se debe a que estoy sintonizando mejor con la idiosincrasia española, con sus sensibilidad; después de este tiempo aquí entiendo más la cultura, la tradición, el gesto del público español. Al principio yo no sabía nada de eso, venía y estaba en unos parámetros totalmente desconocidos por mí. Entonces, y no juego con la falsa modestia, a lo mejor sí hay realizadores que han aprendido de mí pero, en realidad, yo he aprendido mucho de los realizadores que había en TVE, de Chicho, de García de la Vega, de José María Quero..."

Lazarov con la Ninfa de Oro concedida a "El Irreal Madrid".
Foto cedida por el programa "Imprescindibles". TVE Todos los derechos reservados.

Lazarov cumplió lo que nuestra televisión quería de él: imagen moderna de cara al exterior y premios. Con "El Irreal Madrid" recibió la Ninfa de Oro en el Festival de TV de Montecarlo. Al año siguiente la Rosa de Bronce en el Festival de Montreux con "La última moda". Las críticas que recibía al principio en nuestro país por parte de la prensa y las quejas del público porque se mareaban con sus zooms no importaban demasiado a los directivos, eran males menores, su misión era otra. Pero con el paso del tiempo él se fue dulcificando y la audiencia se acostumbró a sus moderneces. Y surgió el idilio, ambos se entendieron y empezaron a gustarse. A mediados de los setenta su "Señores y señoras" fue el boom definitivo. Al principio se alternaba en la dirección y realización con Quero pero terminó fagocitando el programa y así surgieron también sus famosos fines de año. En 2006 recordaba en el libro "Las cosas que hemos visto. 50 años y más de TVE": "Las galas de Nochevieja de los años setenta eran una especie de maratón televisivo. Cubrían 7-8 horas de pantalla. Había momentos kitsch y otros de los cuales no me avergüenzo. Disfrutaba mucho con el humor de Tip y Coll, geniales sin más. Recuerdo sin rubor alguna de mis realizaciones tipo clip con Tom Jones, Michael Jackson, Engelbert Humperdinck, Osmond Brothers...". 

En su despacho de Torre Picasso en Madrid en los noventa.
Foto cedida por el programa "Imprescindibles". TVE Todos los derechos reservados.

En esa misma publicación resumía su estilo de aquellos años: "Buscaba una idea innovadora, un punto de partida distinto, reñido con los lugares comunes. Creía en los programas que conseguían ser una síntesis entre la música, la coreografía, la luz, movimientos de cámara, paisajes, etc". Su conversión en productor y directivo para Berlusconi fue una ruptura con su trabajo como creativo. Después llegó su etapa en Tele 5, su regreso a TVE como productor independiente con éxitos como "Hostal Royal Manzanares"... pero esa es otra historia. 

Me quedo con el Valeriu absolutamente innovador de la incipiente tele rumana, con el Valerio recién aterrizado en una España a la que dejó con la mandíbula en el suelo. Incluso me gusta ese Lazarov pelín domesticado por una audiencia que lo abrazó. Sin duda es un episodio brillante de los 70 años de TVE. 

miércoles, 28 de octubre de 2026

El primer día del resto de los días. La inauguración de TVE.

A la derecha, en el atril, el ministro Arias Salgado durante su discurso, a la izquierda el set usado para la misa inaugural.

Eran las 20.30 h de la tarde y el pequeño estudio situado en un chalet situado en el nº 75 del Paseo de la Habana, desaparecido desde hace años por culpa de la especulación inmobiliaria, estaba a punto de hacer historia, comenzaba la historia "oficial" de TVE. Fue allí donse se ubicó nuestra tele aún antes de que naciera, desde un minúsculo rinconcito del garaje se realizaron pruebas desde 1951 pero lo que hoy celebramos es el inicio de las emisiones regulares. Se había especulado con comenzar en septiembre pero la Dictadura, siempre muy atenta a las fechas, decidió que se esperara al día de Cristo Rey y víspera del aniversario de la fundación de la Falange (1933) de tal manera que la programación "habitual" se iniciara en la propia fecha. 

El chalé del Paseo de la Habana, primera sede de TVE

En cien metros cuadrados (escasos) se repartían como podían distintos sets, dos cámaras (una de ellas montada en una grúa), profesionales, micrófonos, focos y algunos curiosos familiares o amigos del personal o de algún alto cargo gubernamental. También pululaban por allí los gerifaltes que representaban al Generalísimo que, por supuesto, no acudió porque, según dicen, aún no se fiaba mucho de aquel invento y no estaba seguro del rendimiento que le podrían sacar a aquello. Presidía el acto el ministro de Información y Turismo, Gabriel Arias Salgado, que iba acompañado del subsecretario de su Ministerio y del director general de Radiodifusión, Jesús Suevos. Pero antes de que tomaran la palabra se ofició una Misa a cargo del prelado doméstico de Su Santidad, monseñor Boulart. Dato no baladí, era también el confesor personal de Franco. 

Jesús Suevos, el director general de Radiodifusión

José Ramón Alonso, director de Programas, fue el primero en tomar la palabra tras la obligada bendición de las instalaciones y le siguió Jesús Suevos. El protocolo dejaba claro que el ministro sería el "colofón" del acto institucional. Cuenta la leyenda (repetida hasta la saciedad incluso por algunos de los testigos) que en un momento de confusión y nervios al operador de la jirafa de sonido le tembló el pulso (o alguien le empujó, vaya usted a saber) y el micrófono le pegó un capirotazo a don Gabriel. Si eso fue real o si se percibió claramente en la pantalla no lo sabemos y conviene dudar. Contaba, por otro lado, el realizador Pedro Amalio López que aquel día todo salió mal, que los micrófonos y las cámaras no llegaron a tiempo a ningún set y que el discurso del Ministro se tuvo que repetir cuatro veces porque, simplemente, no se oía. "Error tras error", resumía el pionero. Pero lo que es indudable es que Arias Salgado era la persona a la que había que contentar aquella jornada porque, si bien se suponía que en El Pardo estaban atentos a su televisor, el que estaba allí era él. Su imagen captada por el NODO y por las fotografías repartidas por la Agencia EFE en un atril con las letras TVE es historia. En su discurso dejaba claro el porqué de la elección del día: "Hemos elegido estas dos fechas para proclamar así los dos principios básicos, futuro de la televisión en España: la ortodoxia y el rigor desde el punto de vista religioso y moral, con obediencia a las normas que en tal materia dicte la iglesia católica y la intención de servicio y el servicio mismo (sic) a los principios fundamentales y a los grandes ideales del Movimiento Nacional". Por si quedaba alguna duda.

El ministro Arias Salgado y sobre él, amenazante, el micrófono de jirafa. Bajo la cámara televisiva montada en la grúa podemos distinguir la del noticiario NO-DO que grabaría las únicas imágenes que se conservan de la inauguración de TVE.

En el control de realización José Luis Colina está al mando auxiliado por Enrique de las Casas, Mariano Ozores y Pedro Amalio López. En el estudio ejercen de regidores Gustavo Pérez Puig y Carlos Muñiz. Todos ellos serían en el futuro grandes nombres de la televisión y el cine pero aquella noche eran parte del equipo de 40 personas (aproximadamente) que intentaban que todo saliera bien. A este respecto se ha dicho que Ozores fue el realizador pero él mismo también contaba que estuvo de regidor (de hecho aparece en una foto durante el discurso inaugural del Ministro). Es posible que hiciera las dos cosas alternativamente durante aquellas tres horas. Provenientes de la radio los locutores Jesús Álvarez y David Cubedo, eran los presentadores oficiales, encargados de la redacción y de lo que hiciera falta. Laura Valenzuela ya estaba allí como locutora desde hacía un par de años y en ese 1956 ya había entrado también Paco Valladares en el mismo puesto. Después de las palabras oficiales había que preparar todo en el siguiente set donde comenzaría la parte lúdica. Para ayudar en esa labor de reubicación de cámaras, focos y micrófonos y que los intérpretes se colocaran donde los regidores indicaban se emitieron dos reportajes del NO-DO en distintos momentos. Uno de ellos estaba en francés (un despiste lo tiene cualquiera). Con el mismo fin se proyecto también en el telecine (aparato que convertía la señal cinematográfica en soporte videográfico) el documental "Blancos mercedarios" que, por un error tipográfico, durante años se confundió con "mercenarios", sorprendiendo bastante por esa supuesta selección para un día inaugural.

Monna Bell y la orquesta de Roberto Inglez (al piano)

Por supuesto aquel día no podían faltar los Coros y Danzas de la Sección Femenina y allí acudieron los del distrito madrileño de La Latina. Sin desmerecer aquellas danzas de un folklore unificado y, en parte, artificial, a la escasa audiencia de aquel día les llamó más la atención un fichaje internacional para tan magno día: la orquesta de Roberto Inglez con su solista, la chilena Monna Bell. Juntos habían actuado en el Waldorf Astoria de Nueva York. Una gira por Europa les llevó a ser cabeza de cartel en la famosa sala de fiestas de Madrid Pasapoga y, gracias a eso, fueron convencidos para inaugurar nuestra tele. Tres años después Monna conseguiría un enorme éxito con "El telegrama", ganador del primer festival de Benidorm. Sería también la intérprete de la canción principal de la popular película "El día de los enamorados" (seguro que si tienen más de 60 años se la saben). Los miembros de la orquesta se apiñaron como pudieron en el rincón adornado con unas cortinas.

El pianista José Cubiles

El final se reservó para el prestigioso pianista y director de orquesta gaditano José Cubiles. La imagen final, la del cierre de emisión, se destinó a la bandera con el aguilucho mientras sonaba el Himno Nacional. Y así finalizó la programación cada día durante unos cuantos lustros más. 
Las únicas imágenes en movimiento que se conservan de aquel día son del NO-DO, un breve reportaje en el que, desgraciadamente, no podemos distinguir el verdadero ambiente de aquel día. Algunas fotos de EFE nos permiten ver que la cámara cinematográfica podía, incluso, molestar los movimientos de las televisivas. No era una de las pequeñas y manejables que se llevaban a reportajes en exteriores, sino una más grande que requería el uso de trípode así que es lógico que no tengamos mucha variedad de imágenes ni un triste plano general. ¿Es posible que algún día se encuentren los "brutos" de aquella filmación y podamos descubrir algo más de aquel día? No perdamos la esperanza. 

Los Coros y Danzas del distrito de La Latina

¿Cuánta gente pudo ver aquella emisión especial? Muy poca. Según los datos que manejaba la propia TVE en aquel momento, apenas había 600 aparatos en España y la señal apenas alcanzaba los 70 km. Es decir, ni siquiera se podría ver en toda la ciudad de Madrid. Hay que contar, eso sí, con que la tele se veía en familia en esos primeros años, incluso en vecindad, y que varias tiendas de electrodoméstico dejaron sus televisores encendidos en el escaparate como promoción. Sin embargo las ventas no crecieron inmediatamente. Las emisiones serían diarias a partir del 29 de octubre, sí, pero muy pocas horas y, realmente, con pocos alicientes todavía. Un dato es fundamental: cada aparato receptor costaba entre 24.000 y 32.000 pesetas (según sus características y marca) y el sueldo medio de esa época se encontraba entre las 10.000 y las 14.000 pesetas... ¡anuales! Con los años los precios de los televisores bajarían un poco y se permitiría el pago en "cómodos plazos" (decía la publicidad) pero no sería hasta mediados de los sesenta cuando el aumento de ventas fue significativo. 
Aquella noche del 28 de octubre de 1956 fue caótica, sí, pero también ilusionante. Comenzaba la historia "oficial" de un medio que nos acompañaría hasta hoy. Hoy es día de recordar a nuestros pioneros y agradecerles el ímprobo esfuerzo y también su compromiso por hacer televisión en tiempos difíciles. 

domingo, 25 de octubre de 2026

La fiesta del III aniversario de TVE

La canadiense Mae Sagan celebrando los tres años de emisión de TVE

El 28 de octubre de 1959 TVE cumplía tres años de emisiones regulares (no debemos olvidar que estuvieron cinco más en pruebas) y lo celebró a lo grande, tan a lo grande como podía en esa época inicial en la que los medios eran escasos y la audiencia... también. Apenas dos semanas antes habían puesto en marcha la antena repetidora para las dos Castillas (la Vieja y la Nueva, que se decía entonces) que se sumaba a las que permitían que la señal llegara a Madrid, Zaragoza y Barcelona. La progresión, en realidad, era rápida (aunque ahora no nos lo parezca) y los trabajadores de la tele intentaban romper sus límites cada día. Por eso, para aquella jornada la fiesta nocturna se realizó desde el Teatro del Fomento de las Artes (del Instituto Ramiro de Maeztu), el escenario reservado para los grandes programas cara al público y que unos días más tarde, tras unas ligeras mejoras, se convertiría en el del nuevo programa estrella, "Gran Parada", que ya se preparaba en esas jornadas. 

La misa organizada en los estudios del Paseo de la Habana para celebrar su cumpleaños

La cosa comenzó con la apertura de la Carta de Ajuste excepcionalmente un poco antes de las 13 h para ofrecer una misa celebrada en el propio plató del Paseo de la Habana oficiada por el padre Luis Fierro. Este dominico fue el primer responsable de programas religiosos de TVE (había varios) y presentó varios que consistían fundamentalmente en charlas moralistas. En realidad, este predicador era más conocido por su papel de delegado eclesiástico nacional de Cine, Radio y TV y vocal de la Junta de Censura. En resumen, era uno de los que vetaba, prohibía, tachaba, suprimía y exigía cambios sustanciales en guiones, películas ya rodadas (tras sus exigencias) y las importadas. El personal de la emisora tenía obligación de asistir y también acudió, para darle un aire oficial al tema, el Director General de Radiodifusión y Televisión, José María Revuelta Prieto. Después, la primera edición del Telediario que incluía varios reportajes filmados sobre el funcionamiento de nuestra televisión que se volverían a ver en la segunda edición a eso de las 21.30 h.

Mona Bell en el tercer aniversario de TVE

Habría que esperar a las 22.30 h para disfrutar del espectáculo tras la serie nacional (y realizada en directo) "El caso Kirov", el Telediario 2 y la serie norteamericana "Misterios de la ciencia". No olvidemos, por cierto, que la programación se cerraba de 16 a 20 h y de 20.30 a 21 h con la correspondiente Carta de Ajuste unos minutos antes de reiniciarse. No sería uno de los locutores o locutoras habituales de la Casa quien conduciría "tan magno acontecimiento" sino la actriz y empresaria (entre otras muchas cosas) Conchita Montes que, además, representaba la clase y la elegancia como nadie. Fernando García de la Vega escribiría el guion y realizaría desde la Unidad Móvil nº 1 (y también dirigía aunque no se llevara ese crédito). Una de las grandes estrellas fue la cantante Mona Bell que había actuado en la jornada inaugural del 56 y que sería ganadora del primer Festival de Benidorm. Junto a ella Toñy Rosado, conocida como intérprete de zarzuela, con Enrique Franco al piano; la francesa Maria Léa, el italiano pionero del rock Little Tony y la canadiense Mae Sagan. El público que llenaba el auditorio estaba formado, amén de los trabajadores y sus familiares o amigos, por los suscriptores de la revista "Tele Radio", la oficial. Fue esta la primera gran celebración de un aniversario de TVE y hoy, a punto de conmemorar los 70 años, la recordamos. 

domingo, 11 de octubre de 2026

La Feria de la Televisión en 1948

El pequeño estudio que la Philips Ibérica montó en la Feria de Barcelona de 1948

Se acerca la fecha del 70 aniversario de TVE pero, en realidad, la tele en nuestro país no empezó exactamente el 28 de octubre de 1956. Las primeras pruebas televisivas en España datan ya de 1934 a cargo de Joaquín Sánchez-Cordovés, un ingeniero de telecomunicaciones que había llegado a Barcelona en 1926 para la instalación de la primera emisora radiofónica. Fue precisamente en la sala Werner que Radio Barcelona usaba para algunos de sus programas cara al público, donde este entusiasta del que sería el nuevo medio realizó una primera prueba con un aparato construido por él mismo. Fue algo anecdótico pues no tuvo continuidad pero el propio Joaquín sería el ingeniero que puso en marcha las emisiones regulares de TVE en 1956. A finales de noviembre de 1938 se hizo una demostración del sistema "Fonovisión" . Este invento de la Telefunken era, en realidad, un precursor de la videollamada, un teléfono con cámara incluida. Pudo comprobar su funcionamiento el que poco después se convertiría en Jefe del Estado, el Generalísimo Franco, y es que este servicio fue un ofrecimiento de la administración de Correos Alemana al futuro dictador. Las pruebas se realizaron en Burgos y no olvidemos que el gobierno nazi ya le había regalado una estación emisora radiofónica a los insurgentes que fue el germen de RNE, con todo el equipamiento, incluido un primer micrófono que hoy atesora el Museo de RTVE en Sant Cugat. Ambos experimentos, y otros posteriores, fueron redescubiertos por el indispensable Baget-Herms para su "Historia de la Televisión" publicada en "Tele-Día".



Las primeras pruebas de cierta importancia se produjeron en la Feria Internacional  de Muestras de Barcelona celebradas a partir del 10 de junio de 1948 que aque año recibieron el sobrenombre en la ciudad de "La Feria de la Televisión" y no en vano porque las demostraciones en el stand que había montado la Philips Ibérica fueron, según las crónicas, las que despertaron mayor interés de los visitantes. Para la inauguración se contó con la locutora Pilar Chaves , la cantante María de los Ángeles Morales y el pianista Alfredo Romero. 

En "El Noticiero Universal" del 12 de junio de 1948 un pequeño reportaje sin firma narraba las purebas del día anterior con cierta emoción ante la nueva tecnología: "En la sala de exhibición pudieron contemplar las imágenes captadas por un receptor y transmitidas por la estación emisora instalada en otro lugar del reciente ferial. El tamaño de la pantalla (30x40cm) permite contemplar las imágenes con detalle a una distancia cómoda." Una vez comprobada la correcta recepción los periodistas fueron invitados a trasladarse al Palacio Central donde se encontraban el estudio y la estación transmisora. Allí les esperaban J.H. de Jongh, director general de Philips Ibérica y, los señores Galven y Carceller y el ingeniero Luis Egas, jefe del equipo que fue quien se encargó de explicar el funcionamiento de todo aquello. Para ejercer la labor de presentadores se contó con dos locutores de Radio Barcelona, Enriqueta Teixidó y Enrique Fernández Saloni". Serían ellos los presentadores del resto de jornadas.


"El estudio está iluminado con lámparas de mercurio, refrigeradas por agua, que dan una luz de intensidad casi solar y que, además, reúne la ventaja de contener una cantidad considerable de rayos ultravioletas, parcialmente invisibles para el ojo humano pero que corresponde excelentemente a la sensibilidad del iconoscopio, "ojo" de la cámara captadora de escenas" continuaba el reportaje. A los periodistas les llamó especialmente la atención que los artistas actuantes ese día tenían sus "rasgos físicos acentuados por un maquillaje ligeramente verdoso", algo que era necesario debido al poco contraste de aquellas primigenias cámaras. Años después, en los primeros tiempos de pruebas desde el Paseo de la Habana, los presentadores habituales se tuvieron que acostumbrar a un maquillaje tipo "Apache", marrón y marcando las líneas de expresión, lo que hoy conoceríamos como "contouring". 

Uno de los televisores en los que se recibía la señal de las pruebas de la Feria de Barcelona

"El equipo de Philips comprende también un proyector cinematográfico desprovisto de la cruz de malta que permite incluir en los programas la transmisión de películas, habiendo tenido la ocasión los periodistas de contempar en la pantalla de control el "pase" de un noticiario NO-DO". En la parte dedicada a la proyección se habían situado varios monitores de 567 líneas de definición, un alarde técnico. A 200 metros se encontraba el estudio desde el que se enviaba la señal en directo, adornado con un simple cortinón y sin más atrezo que el piano que servía para acompañar a los artistas que se sucedieron en los días de exhibición. Tan sólo una cámara captaba las actuaciones. 

La locutora Enriqueta Teixidó en una de las demostraciones de 1948

Era evidente que la firma neerlandesa tenía interés empresarial en que la tele llegara cuanto antes aquí pero tendría que esperar nada menos que ocho años para que eso sucediera y entonces no tardaría en convertirse en uno de los primeros patrocinadores de programas, obviamente con la idea de promocionar su propio producto, el televisor. Por eso aquellos días de feria contrató (o invitó) a artistas de todo tipo para demostrar el potencial como medio de entretenimiento: la orquesta de Casas Augé, el pianista Joe Fuster, Goyita Rifé, Elsy Byron y hasta la Escolanía de Montserrat. Finalmente la Feria se cerró el 30 de junio, cinco días más tarde de lo anunciado ante la petición del respetable. El público fue el que la bautizó con gran ilusión como "la Feria de la Televisión". Aquellos espectadores pensaron que no faltaba mucho para que esas pruebas se convirtieran en una realidad tuvieron que armarse de paciencia. 

domingo, 4 de octubre de 2026

Mariano Ozores, pionero de TVE

Mariano Ozores en el control de realización de TVE en el Paseo de la Habana.
Foto cedida por el programa "Imprescindibles".

José Luis Colina, Fernando García de la Vega, Gustavo Pérez Puig, Pedro Amalio López, David Cubedo, Laura Valenzuela... son algunos de los nombres que aparecen, ineludiblemente, en la lista de pioneros de TVE. Otros, que los hubo, se han perdido en la memoria y a unos cuantos más parece que se les ha querido apartar de su labor inicial en la primigenia televisión o bien sucede que su exitosa carrera posterior en otros medios ha oscurecido esa etapa. Mariano Ozores, uno de los guionistas y directores más exitosos de la historia de nuestro cine, con casi cien películas a sus espaldas, es uno de esos profesionales que no se suelen relacionar con los primeros tiempos del Paseo de la Habana pero, en realidad, fue una figura fundamental.

Mariano Ozores al final de su etapa en TVE, justo antes de saltar al cine.
Foto cedida por el programa "Imprescindibles".

Aunque él nunca lo olvidó y siempre que le preguntaban hablaba entre orgulloso y divertido de las mil y una anécdotas de esos primeros años televisivos, su labor cinematográfica opacó esa tarea pionera de la que, además, no existen recuerdos audiovisuales. Mariano se fue antes de que llegara el "videotape", el primer sistema grabador. Apenas una decena de fotos nos recuerda que él estuvo allí y no estuvo solo  porque la familia Ozores fue recurrente ya desde el período de pruebas. En los últimos años se ha intentado recuperar esa etapa. En 2016, con motivo del 60º aniversario de TVE el programa "Memoria de delfín" invitó a Mariano, García de la Vega, Amestoy y Martí Maqueda a recordar esos tiempos. Esta noche, el programa "Imprescindibles" de La 2 hace justicia a este singular creador cinematográfico y no descuida su trabajo (insisto: muy importante) en el estudio del Paseo de la Habana. En este documental dirigido por Marcos Hernández y Juanma Jiménez se ha hecho un gran esfuerzo para recuperar esa etapa iniciada en 1952 y que finalizó en 1959, cuando Ozores abandonó la tele para dirigir su primera película, "Las dos y media y... veneno". Desempolvando viejas declaraciones del propio director (algunas inéditas desde su emisión original en los 60 y 70) y el recuerdo de sus familiares se reconstruye esa época tan interesante.

Mariano y José Luis Ozores en los primeros tiempos del Paseo de la Habana.
Foto colección Adriana Ozores/Filmoteca cedida por el programa "Imprescindibles".

Efectivamente, el prolífico director entró en la tele unos cuatro años antes de que comenzaran las emisiones regulares. Allí era uno de los responsables de poner en marcha programas en ese ciclo de ensayos que se alargó hasta el 28 de octubre de 1956. Habitualmente se organizaban emisiones dos veces por semana de unas dos horas como máximo y avisaban telefónicamente a los escasos propietarios de un televisor en Madrid para informarles de la hora de comienzo y, atención, para atender sus peticiones. ¿Podrían volver a llevar a tal cantante? decía el espectador. Y si era posible... se llevaba. Para aquellos primeros programas de espectáculo Mariano recurría con cierta frecuencia a sus hermanos José Luis y Antonio, entre otras cosas, porque al ser de la familia cobraban poco. Fue el mismísimo José Luis "Peliche", que ya tenía carrera en el cine, quien convenció a Laurita Valenzuela (que combinaba su trabajo como secretaria de una fábrica de martillos pilones) con pequeños papelitos en el cine y la publicidad (para salas de cine) de que se presentara en los estudios del Paseo de la Habana para las pruebas de locutora. 

En el extremo derecho de esta foto vemos a Mariano Ozores durante la inauguración de TVE

El día del comienzo oficial de TVE Mariano tenía un papel fundamental aunque alejado del que sería su puesto posteriormente, el control de realización. En esa jornada inaugural caótica Mariano se encargó de recibir a las autoridades, informarles de la escaleta de aquel día, llevarlos de un set a otro y, en definitiva, ser regidor una vez que comenzó el directo. Durante años se pensó (porque alguien lo había escrito) que había sido el realizador ese día pero su testimonio en "Memoria de delfín" y un estudio de las pocas fotos de aquel día demuestran su labor en regiduría. En una instantánea tomada durante el discurso de Arias Salgado distinguimos a un Mariano con bigote folios en mano atento a lo que decía el Ministro para avisar a las dos cámaras de cuándo se podrían mover a la otra parte del decorado.

José Luis y Mariano Ozores (con smoking blanco) en el concurso "Piense, acierte y premio".
Foto colección Adriana Ozores/Filmoteca cedida por el programa "Imprescindibles".

Posteriormente Mariano sería director y realizador de programas y presumía de haber puesto en marcha uno de los primeros concursos: "Piense, acierte y premio" en 1958. Unas fotografías que guardaba con mimo Adriana Ozores, hija de José Luis, ahora en manos de Filmoteca Nacional nos dan una idea de las modestisímas condiciones de aquella sección (no podríamos denominarlo programa en sí mismo) patrocinada por Televisores Sylvania (pioneros en la fabricación de estos aparatos en EE.UU.). Según recordaba el propio director se trataba de pedirle cosas tan simpáticas como absurdas a los concursantes. ¿Quiénes presentaban el invento? Sus hermanos José Luis y Antonio, por supuesto. 

Blanca Álvarez y Mariano Ozores (padre) en "Aeropuerto Telefunken"

No serían los únicos familiares a los que Mariano les pediría que rebajaran su caché para intervenir en algún programa. Su propio padre sería "copresentador" de "Aeropuerto Telefunken" con Blanquita Álvarez. Aquel "show" transcurría en un aeorpuerto pintado en unos paneles al que llegaban grandes estrellas a las que Don Mariano y Blanca entrevistaban y convencían para que cantaran algo (tal como hemos contado aquí). Es este un buen ejemplo de las cosas que se le ocurrían a Mariano Jr. en esos tiempos de ilusiones, escasez en el salario y muy pocos medios. Aún así él recordaría años más tarde con cierta satisfacción hitos como el enlace con Barcelona o la primera retransmisión de un partido internacional y de la de la Misa del Pilar durante sus fiestas. Mariano regresaría a TVE ya en los noventa con la exitosa sitcom "Taller mecánico" (1991-92) y un año más tarde "El sexólogo", ambas protagonizadas por su hermano Antonio. La segunda y última causó una gran polémica por su contenido y la cadena la retiró de la programación a los dos espisodios. En una estrategia inédita hasta ese momento Antena 3 la compró pero su emisión, tres años después, pasó sin pena ni gloria. Una pena que la carrera televisiva de Mariano Ozores finalizara de esa manera pero eso no debe eclipsar su quehacer como pionero. 

domingo, 27 de septiembre de 2026

"Ficciones", terror y suspense desde Miramar

Impactante Charo López en "La saga de Maruxa Canido" para "Ficciones".
Magnífica foto de Gabriel Sendra @arxiusendra

Nueva serie para la Segunda Cadena, se anunciaba a finales de octubre de 1971, de terror, misterio y suspense. Habían pasado casi cuatro años desde el último capítulo de la serie "Historias para no dormir" (no contamos "El trasplante" porque, en realidad, era un especial) y ese recuerdo estaba demasiado reciente aún en el espectador por el impacto que produjo ya desde su estreno en 1966. Pero "Ficciones", que así era el título de la antología por estrenar, no pretendía competir, ni siquiera igualar. En realidad, esta producción realizada desde los estudios de TVE en Cataluña (a veces Miramar, otras Hospitalet) tenía otras intenciones. 

La cabecera ya nos daba pistas de lo inquietante que iba a resultar lo que venía a continuación y, además, ¡estaba calificada con dos rombos! Evidentemente se trataba de hacer pasar un buen-mal rato al espectador, para eso adaptaban relatos o cuentos de Poe (¡cómo no!), Henry James, Ambrose Bierce o Maupassant. Lo importante para el grupo de realizadores que se encargarían alternativamente de estos capítulos, independientes y sin continuidad entre sí, era usar los medios de la Casa para experimentar. Prácticamente todos ellos provenían de la EOC (Escuela Oficial de Cinematografía) y aunque aquí no usarían celuloide harían auténticas virguerías audiovisuales. 

Emilio Gutiérrez Caba y Paco Morán, entre otros, en "La cerilla apaga", 1973. Foto Museo RTVE.

Todo eso dentro de lo posible, claro, porque las limitaciones técnicas estaban ahí y la censura, aunque menos puñetera que hace unos años, también. Lo fundamental es que ellos no se iban a limitar y estirarían al máximo los medios disponibles. Además, a la habitual lista de autores del género se añadirían otros cuya obra, a priori, no tenía nada que ver con el terror como Dostoievsky, Balzac, Gogol o el mismísimo Cervantes del que llevarían a la pantalla su "El Licenciado Vidriera" (bajo el título "El Licenciado Rodaja"). De vez en cuando también se colaba alguna historia original de guionistas frecuentes de la pequeña pantalla como Juan Tebar o Juan José Plans. La lista de autores adaptados es realmente interesante... y sorprendente. 

Sergi Schaaff da indicaciones a Fernando Guillén y Joan Pons en la grabación del capítulo "Pesadilla"
Foto Museo RTVE

Comenzó el jueves 18 de noviembre de 1971 a eso de las 22.30 h a través de la muy limitada por entonces Segunda Cadena o UHF. A pesar de que ya llevaba cinco años emitiendo varias horas al día, seguía siendo un canal con poca difusión y no por sus contenidos culturales (y, por lo tanto, destinados a un grupo minoritario) sino porque apenas se veía en la mitad del país. Ese inconveniente era, al mismo tiempo, una ventaja porque los que allí trabajaban estaban menos vigilados. Quizás por eso la serie se alargó durante casi cuatro años, algo muy poco habitual por entonces. 144 episodios que finalizaron el 28 de octubre de 1974, justo en el aniversario de TVE. Sergi Schaaff fue una de las firmas más recurrentes en la dirección y realización junto a Antoni Chic y Esteve Duran (que tenía que firmar entonces como Esteban Durán), ya en plantilla. Schaaff convenció a amigos recién salidos de la EOC para que se animaran a trabajar para la tele y en esta serie se les permitieron licencias impensables en otras como el contenedor "Novela". Nombres que luego darían gloria a TVE como Mercè Vilaret o Lluís Maria Güell se bregaron en "Ficciones". 

Una escena de "El verdugo" de la serie "Ficciones. Foto Museo RTVE.

En cuanto a los actores, en esos cuatro años pasaron todos: los habituales de los estudios de producción catalanes pero también los de Madrid que usaban el puente áreo con Barcelona con enorme asiduidad. Charo López, Agustín González, Marisa Paredes, Ismael Merlo, José María Caffarell, Silvia Tortosa, Pepe Sancho, Lola Gaos, Manuel Galiana, Joan Pera, Rosa María Sardà, Daniel Dicenta, José María Prada, Pedro Sempson, Nuria Carresi, Pepe Martín, Charo Soriano, José Orjas... una pléyade de actores de distintas generaciones, procedencias y estilos se unieron en franca camaredería para darle brillo a un producto experimental que, poco a poco, fue abriéndose a otros géneros aunque con una premisa: que el relato sorprendiera, que inquietara, que hiciera pensar. Y aquellos realizadores jóvenes les dieron algo más: la oportunidad de representar ante las cámaras textos no habituales, salirse de la norma de los dramáticos más frecuentes en nuestra tele. Todo era distinto en "Ficciones" y, por eso, merece nuestro recuerdo.

En la web de Archivo RTVE hay colgados varios capítulos de esta serie que podéis ver pinchando aquí y aquí.