martes, 3 de febrero de 2026

"La vida sigue" con Joaquín Arozamena

¿Un concurso basado en la filosofía del ying y el yang? ¿Es posible? En la TVE de los ochenta sí y más aún si la idea partía de un comunicador con tanta originalidad como Joaquín Arozamena. El programa en cuestión se tituló "La vida sigue" y se estrenó el 10 de enero de 1988, un domingo, a las 21.35h, tras el Telediario 2. Los espectadores conocían bien a este periodista pues desde los setenta había presentado informativos, si bien no era precisamente un "locutor" al uso de aquella década. La personalidad de Arozamena desbordaba cualquier proyecto en el que se viera involucrado. Su verbo barroco lleno de ironía y su extrema gestualidad desafiaban la norma de discreción que imperaba por entonces en los telediarios. 

Este concurso fue el primero de una serie de magazines que presentaría en los años siguientes y que aprovecharían en buena medida su prestigio conseguido en informativos como "Al cierre" (junto a Victoria Prego) y la evidente popularidad ganada a lo largo de los años. Joaquín venía de dirigir y presentar "Agenda informativa", el espacio de noticias de la Segunda Cadena, así que su efectista aparición entre tinieblas en el primer "La vida sigue" llamaba bastante la atención y cuando "intentó" explicar la filosofía (nunca mejor dicho) del programa, pocos lo entendieron. Pero daba igual, su carisma era arrollador y, poco a poco, la audiencia se fue enterando de qué iba aquel invento en el que se juntaban las entrevistas con el juego, el reportaje con el coloquio. Aquello era mucho más que un concurso. 

Es sabido que el ying y el yang simbolizan las grandes dualidades de la vida y partiendo de esa premisa el programa se dividía en dos partes: en la primera se trataba un tema monográfico con un repaso histórico sobre el asunto. En la segunda, que recibía el título de "Y sigue la vida", el mismo asunto era tratado desde el punto de vista actual, o sea, el ying y el yang. En cuanto al concurso, versaba precisamente sobre el tema semanal y competían por el premio dos parejas, los equipos Alfa y Beta. 

No importaba que los dos miembros de cada bando fueran del mismo sexo (algo raro en esa época) pero había una condición importante, deberían tener una diferencia de edad de, como mínimo, 25 años. De esa manera se aseguraba la distancia generacional y esto era importante para el juego porque sobre "el ayer" se preguntaba al joven y viceversa. En caso de que no supieran la respuesta podía responder su compañero/a pero el valor de la puntuación era inferior. Si ninguno de los dos conocía la respuesta se rebotaba a la otra pareja. El premio semanal era de tres millones de pesetas, un pastón en la época. 

El programa también era interactivo con los espectadores, dentro de lo que en ese momento se podía considerar interacción, claro. Durante nueve meses se ofreció un juego ,"La frase de oro", los televidentes tenían que seguir atentamente durante varias semanas una frase para acertarla. En noviembre el juego cambió por "Se busca" que consistía en que aquel que se identificara como uno de los desconocidos que aparecían en unas imágenes grabadas por la calle, ganaba el dinero que no habían conseguido llevarse los concursantes en plató. Este último juego lo reaprovechó Arozamena en su matinal "En buena hora".

El programa empezó modestamente en la lista de audiencias pero, en apenas un mes, ya estaba entre los programas más vistos cada semana. Convivía en la parrilla con otras apuestas de Pilar Miró como "En familia" de Gabilondo, "Querido Pirulí" de Tola o "Viaje con nosotros" de Gurruchaga, todos programas "de autor". Un par de curiosidades: fue aquí donde vimos por primera vez a las Cacao Maravillao (explicando que era un anuncio falso de la televisión italiana que sirvió de experimento) y tuvo tanta popularidad que en la última temporada de "La bola de cristal" tuvo su propio muñeco.

El gran éxito de este programa en prime time no sirvió, como sería lógico, para que Arozamena tuviera otro proyecto en horario estelar. De hecho su siguiente encargo fue un modesto matinal en La 2 y después un, aún más modesto, programa para los "Domingueros". En el 90 le ofrecieron el gran magazine de las mañanas, el de La Primera, y aprovechó esa temporada al máximo con su "En buena hora". Hasta 1995 no tuvo otra oportunidad estelar, el debate intergeneracional "A las diez en casa" en sustitución de Elisenda Roca... pero fue tan efímero que nadie se dio cuenta. Las cosas de la tele y sus injusticias.

lunes, 26 de enero de 2026

"El Plumier", el programa de la vida escolar

En la temporada 1986/87 la Segunda Cadena tuvo en emisión un programa sobre educación escolar. Dicho así suena un poco raro pero no olvidemos que en esa época la televisión pública (a pesar de varios anuncios, intentos empresariales y hasta "amenazas") no se preocupaba aún por la futura competencia de las cadenas privadas y por eso cumplía con el compromiso de ofrecer contenidos más específicos. Pues bien, con esa idea nació "El Plumier" que, tal y como se publicó en prensa para anunciar su estreno el miércoles 8 de octubre, quería aproximar el mundo de la enseñanza al espectador. 

Almudena Solana y Paco Climent, presentadores de "El Plumier"

Es necesario que nos detengamos, aunque sea brevemente, en esa fecha porque aunque es la que figura como oficial tanto en la prensa como en el propio Anuario de TVE, el programa fue anunciado nada menos que seis meses antes en el programa "Espejo mágico" con las siguientes palabras: "el miércoles (21 de mayo) a las ocho un espacio que pretende acercar semanalmente el mundo de la educación a un público diverso: alumnos, profesores y padres, todos ellos protagonistas de la vida escolar". Se incluían imágendes de, como mínimo, dos grabaciones distintas pero... todo indica que su estreno se pospuso hasta el inicio de la temporada de otoño y, en realidad, tiene más sentido que un divulgativo sobre este tema se difundiera durante el periodo escolar. El programa estaba dirigido por Francisco Climent y Tacho de la Calle, que también ejercía de realizador, y presentado por Almudena Solana (hoy dedicada a la escritura y la pintura) y el propio Climent, un escritor, guionista y productor televisivo dedicado fundamentalmente al público infantil y juvenil. 

Sea como fuere, "El Plumier" era una revista televisiva que informaba sobre el curso y explicaba temas relacionados con la educación desde el preescolar hasta el Curso de Orientación Universitaria (COU) o la Formación Profesional (FP), pasando por la Educación General Básica (EGB) y el Bachillerato Unificado Polivalente (BUP). Y no sólo eso, también quiso difundir experiencias renovadoras en la escuela, bien las que se estaban probando en nuestro país (para eso contaban con el Ministerio Educación y las Comunidades Autónomas) o las que se vivían en otros países, generalmente europeos. Fundamentalmente se emitían reportajes aunque también contaban con la presencia en plató de expertos. 

En su estreno se habló sobre el comienzo del curso en nuestro país (pura lógica), la abolición de los castigos físicos en Reino Unido (cualquier niño de los ochenta puede confirmar que aquí tardaron un tiempo en prohibirse) y de invitado contaron con el ministro de Educación, José María Maravall. Entre los títulos de los temas de su única temporada destacan "Deberes, ¿sí o no?" (un debate muy activo en esa época, por cierto), "La escuela de Riaño" (la población leonesa que iba a ser inundada para hacer un pantano y reubicada en otra zona), "La escuela del circo" y "Teatro en la escuela". Tal como indicaba su título, en ese estuche cabía de todo y lo demostraron durante su escasa singladura.

Tan solo duró una temporada y se quedó en un interesante experimento que debería haber crecido.



miércoles, 7 de enero de 2026

Los años vividos

Los protagonistas del capítulo cuarto, dedicado a la posguerra. Entre otros, distinguimos a Sara Montiel, Amparo Rivelles, Corín Tellado, Juana Ginzo, Fraga, Berlanga o Paco Rabal.

Una serie documental emitida en horario de máxima audiencia, que alcanza una media de dos millones de espectadores y galardonada con el Premio Ondas Internacional es algo extraordinario, casi imposible hoy pero también lo era en 1992 cuando se estrenó "Los años vividos". Esta serie de diez capítulos de Mercedes Odina y Pere Joan Ventura pretendía ser una crónica audiovisual del siglo XX con  protagonismo absoluto de los testimonios de algunos de los más destacados personajes de aquella España. La decisión de emitirla en La Primera de TVE fue sorprendente a esas alturas de la batalla por la audiencia contra las privadas pero también era una operación de prestigio para la cadena pública, muy necesaria tras los primeros desmanes provocados por una competencia reciente y mal asimilada. El Ondas recayó en un capítulo concreto, "Tiempo de tragedia", dedicado a la Guerra Civil.

Mercedes Odina, directora y presentadora de "Los años vividos"

Odina, su directora y presentadora, provenía de la radio pero a mediados de los ochenta comenzó a trabajar en los servicios informativos de TVE y formaría parte del equipo de "Informe Semanal". Su gran proyecto audiovisual fue, sin duda, este documental en el que invirtió unos dos años de trabajo. Como premio por el éxito conseguiría ser directora de un programa de investigación periodística de emisión mensual, "Dossier 21". No tuvo larga vida a pesar de que varios de sus reportajes fueron emitidos en otros países. Más adelante sería corresponsal de TVE en Nueva York. El realizador era Pere Joan Ventura, con amplia experiencia como cámara, su sensibilidad visual le llevó a ser también realizador, editor e incluso ayudante de dirección cinematográfico. Su delicadeza a la hora de plasmar en imagen un relato y captar las emociones a través de un plano fue fundamental para la cuidada estética de este proyecto.

El escritor Gonzalo Torrente Ballester intervino en el segundo episodio, "Tiempo de ilusiones", dedicado a la primera mitad de la década de los treinta

Unas ciento cincuenta personas de la política, la cultura, el arte, la ciencia y el deporte sirvieron de hilo narrativo para explicar a las nuevas generaciones (y servir de recuerdo a las anteriores) cómo había sido nuestro país desde 1920 hasta el presente (ese presente, años noventa). Se hablaba de la sociedad de esas décadas, de los movimientos políticos, de los locos años veinte, de la cruenta guerra civil y su posguerra, del desarrollismo... pero sin aludir a fechas concretas o a análisis historiográficos, primaba el testimonio vivido y vívido en la memoria, la emoción de la realidad frente a la frialdad de los datos. Por eso se entremezclaban las últimas elecciones democráticas con los recuerdos de tal moda o el tarareo de una canción popular. 

La foto fina de la quinta entrega dedicada a los cincuenta, "Tiempo de paréntesis", con el entonces Rey en el centro rodeado, por citar algunos, de Adolfo Suárez, Jordi Pujol, Jesús Hermida, Nuria Espert, Montserrat Caballé, Lina Morgan, Julia Gutiérrez Caba, Vázquez Montalban y Luis del Olmo.

Mercedes Odina, su directora y guionista, introducía cada capítulo y en los dos primeros ejercía también de narradora con una voz en off para intentar contextualizar aquella sucesión de relatos personales enriquecidos con imágenes de archivo pero a partir del tercero se eliminó la narración para permitir que los testimonios cobraran aún más importancia. Odina había servido de transición para que el espectador entendiera de qué iba la cosa, para asentar las bases de su propuesta, pero después entendió que las entrevistas tenían fuerza suficiente para armar aquel relato. Aquellas charlas grabadas en fondos neutros (muy elegantes y que iban cambiando en cada entrega) se agruparon en generaciones. Ocho grupos de personas que tenían entre los 20 y los 30 años en la década tratada en cada entrega recordaban sus viviencias, unidas por un hilo invisible, el de haber compartido un momento de nuestra historia. Es decir, no eran los verdaderos protagonistas de esas generaciones, sino los jóvenes que triunfarán en los años siguientes. 

El Príncipe Felipe con representantes de su generación como Almudena Grandes, Bernardo Bonezzi, Alaska, Ángela Rodicio, María Barranco, Perico Delgado, Sito Pons, Jorge Sanz o Sito Pons

La lista de entrevistados era impresionante pero debía ser así para que la narración tuviera interés para el espectador. Algunos de ellos fallecieron antes de que emitiera la serie así que sus historias adquirían un valor especial. Una de las ideas más llamativas de "Los años vividos" se convirtió en el chimpún perfecto para cada episodio: la foto final con todos los participantes en cada entrega realizada en lugares emblemáticos por un fotógrafo o fotógrafa representativos de las sucesivas generaciones. Cada imagen se convirtió, con todos los honores, en un documento histórico en sí mismo. En dos de esas instantáneas aparecían el entonces rey Juan Carlos I y el príncipe Felipe con sus compañeros de generación. Eso sí, ellos no aportaron su testimonio "por sus especiales circunstancias" como tampoco lo hizo Adolfo Suárez que en aquel momento se había sumido en un silencio ante los medios pero sí que accedió a posar con sus compañeros de generación. 

El 19 de enero de 1992 se estrenó esta serie a las 22.30 y finalizó el 5 de abril. A partir del segundo capítulo los colegios e institutos recomendaban su visionado. Hoy es un documento de incalculable valor histórico y, afortunadamente, está disponible en la web de Archivo RTVE, se puede ver pinchando aquí. Urge una revisión con la esperanza de que podamos aprender algo de la experiencia de nuestros antepasados. 

domingo, 28 de diciembre de 2025

La Navidad de "El tiempo es oro" en 1992

El equipo de "El tiempo es oro" brinda al final de su emisión navideña de 1990. Foto Carlos Cid.

Hace 35 años una de las estrellas de la programación era un programa cultural. "El tiempo es oro" se había estrenado en 1987 y pasó por varios horarios tanto en La 2, su casa inicial, como en La Primera. Millones de espectadores seguían cada semana el devenir de anónimos sabios que conseguían premios suculentos. En Navidad organizaban un programa  con "matices especialicísimos" como decía su presentador, el añorado Constatino Romero que, por cierto, consiguió una enorme popularidad gracias a este formato del incansable Sergi Schaaff. El 23 de diciembre de 1990 celebraban estas fiestas ante su fiel audiencia por cuarta vez. Este especial se grabó tan sólo tres días antes de su emisión en los estudios de TVE en Cataluña. Un reno ¿de madera? y un belén adornaban la minimalista escenografía de Luis Gracia, estrenada esa misma temporada. 

A punto de cantar un villancico, Papá Noel les señala la letra en unos cartelones. Foto Carlos Cid.

Sofía, Mercedes y Alfonso, Súper-Concursantes que habían llegado al tiempo máximo de permanencia y superado cierta cantidad económica, fueron convocados al plató  para una entrañable reunión en la que recordaron su paso por el concurso más exigente culturalmente de la televisión española (quizás incluso de la europea) y para jugar de nuevo pero unidos de forma excepcional. Era un antecedente de los Magníficos de "Saber y ganar", otra creacion de Schaaff. El dinero conseguido fue 1.232.000 pesetas, cifra doblada por cortesía de la Casa porque tenía un destino benéfico: Intermón. Eso sí, los participantes se llevaron, "como detalle", sendos viajes: Sofía a Venecia, Alfonso a Berlín y Mercedes a Praga. No se olvidaban de los espectadores de casa y había premio para quienes habían respondido a una Súperpregunta. Llegaron miles de tarjetas postales, que era como entonces se enviaban las respuestas a los concursos de la radio o la tele. Eso sí, la ganadora recibió una llamada de Constantino para informarle de que había sido la afortunada. 

El equipo de "El tiempo es oro" canta "Rodolfo, el reno".
A la derecha de Constantino, Pilar Vázquez y Janine Calvo. Foto Carlos Cid.

En esta etapa del programa su creador, director y realizador, Sergi Schaaff, ya había dejado en manos de J.M. Benet i Jornet la dirección y J. Granell la realización pero seguía controlándolo desde la jefatura de programas en su despacho de Sant Cugat. La audiencia no notaba cambios radicales, exceptuando el blanco decorado aunque era obra del mismo creador de las anteriores. Constantino seguía mostrando su buen hacer con una cordial simpatía nada afectada, Janine Calvo había regresado al plató tras una baja por maternidad... "El tiempo es oro" era ya un clásico de la tele y su cita navideña también. 

El final deparaba una simpática sorpresa para los espectadores, una representación del equipo del programa vestida da gala cantó "Rodolfo, el reno". Aunque era en playback, Papá Noel les ayudaba con unos cartelones para que no se olvidaran de la letra. Por cierto, no hace falta ser muy observador para distinguir a Pilar Vázquez al lado de Constantino, sí, la Pilar de "Saber y ganar" que, entonces, era coordinadora de "El tiempo es oro". 

El programa está disponible en la web del Archivo RTVE, podéis verlo pinchando aquí

Fotos de Carlos Cid recuperadas recientemente por Nicolás Albéndiz para el Museo de RTVE. Todos los derechos reservados.

miércoles, 24 de diciembre de 2025

La Nochebuena de Ana Belén

María del Pilar Cuesta, la niña del madrileño barrio de Lavapiés que había comenzado en concursos musicales de la radio y que debutó en el cine con "Zampo y yo" pero que no consiguió emular el éxito de Marisol o Rocío Dúrcal (afortunadamente, dice siempre ella); la adolescente que en 1970 despertó como actriz para la enorme audiencia de la Novela "La pequeña Dorrit" en la televisión; la artista total que ha demostrado su enorme talento en la música, el cine, el teatro... Ana Belén, en definitiva, fue una de las estrellas de la Nochebuena de 2011. 

Joaquín Sabina, uno de los invitados inevitables de "A los hombres que amé" en 2011

Aquella jornada que inicia, oficialmente, la programación navideña en la tele, tenía varias estrellas musicales. Por orden de emisión: Sergio Dalma, Ana Belén y David Bisbal. Como es tradicional desde 1975, la noche comenzó con el discurso del Rey (por entonces aún estaba Juan Carlos I) y después continuaba el humor (esta vez buscado) con Josema Yuste y "Nochegüena News". Después "Vía Dalma" así que el especial de nuestra protagonista comenzó, por tanto, a eso de las 23.45. Tenía como estrellas invitadas a unos cuantos hombres de su vida personal y profesional, no en vano el título del especial era "A los hombres que amé". Allí estaban, por supuesto, Joan Manuel Serrat, Miguel Ríos, sus cómplices de la mítica gira "El gusto es nuestro", pero también Joaquín Sabina, Miguel Bosé, Boris Izaguirre y Millán Salcedo (de este modo los dos miembros de Martes y 13 estuvieron presentes en esta fecha aunque con un protagonismo bien distinto).

Ana Belén con Estopa en su especial de Nochebuena

No obstante,  tampoco faltaban mujeres como Cayetana Guillén Cuervo, Lola Herrera o Pasión Vega con la que cantó "El hombre del piano", demostrando que su voz es capaz de adaptarse a cualquier género y generación. De hecho, el trío con Estopa era tan inaudito como eficaz. 

El año anterior, además del Emérito, había sido, una vez más, la noche de Raphael con el título "Te llevo en el corazón", además de un capítulo especial de "Cuéntame cómo pasó". La propuesta de 2011 era, por tanto, rompedora con respecto a la tendencia habitual de La Primera desde que se había desecho de la fórmula de "Telepasión" (que, como todos sabemos, ha retomado) y fue un éxito. Ana Belén consiguió ser líder de su franja con un 21,7% de share y 2.154.000 espectadores. En realidad, aquella noche fue redonda para la pública que superó a sus competidores tras el pánico desatado el año anterior al empatar con Telecinco. En 2011 hubo bastante más distancia, 8 puntos entre el especial de Sergio Dalma y "La Noche en Paz", por ejemplo, y más de 10 con respecto a Antena 3 que decidió emitir cuatro episodios seguidos de "Los Simpsons" y repeticiones de "El Hormiguero" y "Tu cara me suena". Al menos la cosa le salió más barata. 

Serrat y Ana Belén cantando en el especial de Nochebuena de TVE en 2011

Amén del carisma de Ana Belén, hay que adjudicarle el mérito de la victoria también a la dirección y realización de José María Sánchez-Chiquito Morón, un auténtico especialista en musicales (incluidos unos cuantos navideños), entregas de premios como los Goya o los de Donostia del Festival de Cine de San Sebastián y capaz, no obstante, de encargarse de programas intimistas como "La matemática del espejo" de Carlos del Amor.  La elegante escenografía fue un diseño de Cesc Calafell, un maestro que ha demostrado su pericia en mil y un programas, unos cuantos con este mismo realizador, por cierto. 

Ana Belén y Víctor Manuel con el hijo de ambos al piano, David San José

He dejado para el final, precisamente, el colofón del programa: la aparición de Víctor Manuel. Cómplice sentimental y profesional de Ana Belén desde que se conocieron en A Coruña en 1972. Venía acompañado del hijo de ambos, David San José así que la emoción era palpable. "La puerta de Alcalá" (compuesta por Víctor Manuel) cerró un concierto inolvidable grabado en los estudios de TVE para solaz de los admiradores de esta artista polifacética y elegante como pocas. 

El programa se puede ver en la web de RTVE pinchando aquí

miércoles, 3 de diciembre de 2025

"Toda unha vida", el primer programa de Ana Kiro

Peret, invitado de Ana Kiro en "Toda unha vida" de TVG

El miércoles 4 de diciembre de 1996 a las 21.30 h debutaba como presentadora en la Televisión de Galicia una de las cantantes más famosas de la comunidad que, gracias a esta nueva aventura profesional, se convertiría también en una de sus presentadoras más queridas. Ana Kiro había comenzado su carrera musical en los sesenta en Barcelona. El cantante José Guardiola la contrató para su espectáculo, fichó por la discográfica Belter, hizo covers, sustituciones y en 1968 fue fichada por el programa "Galas del Sábado" para interpretar en castellano éxitos pop extranjeros. Fue de las primeras en grabar discos en gallego y, ya en los setenta, regresa periódicamente a su tierra para ofrecer conciertos y viaja a Europa y América para ofrecer espectáculos a los emigrantes gallegos. Cuando la TVG comienza sus emisiones regulares Ana ya era una estrella así que fue requerida para actuar enseguida en sus programas y, por supuesto, fue una de las invitadas estelares de su primer Fin de Año

Los invitados del primer programa, entre ellos Lolita y Raphael

"Toda unha vida" era una producción de CTV para TVG que se ubicaría en el hueco que hasta ese momento ocupaba el cine. Fue una novedad inesperada, cuando el trimestre estaba prácticamente finiquitado, lo lógico hubiera sido esperar al comienzo del siguiente, justo después de las fiestas de Navidad, pero el caso es que Ana se presentó ante su público con la emocion a flor de piel y mucha humildad. El programa prometía ser un encuentro musical entre amigos y así fue. Cada semana la Kiro invitaba a cantantes y grupos con los que había compartido escenario a lo largo de sus años en Barcelona y Madrid, sus productores también conseguían traer a Galicia a artistas a los que ella admiraba pero no conocía y la mezcla entre generaciones y estilos musicales resultaba, cuanto menos, curiosa. Como ejemplo nos vale el primer programa, la nómina era la siguiente: Raphael, Lolita, Missiego (el hijo de Betty Missiego que en esa época había triunfado con la canción "Pechito con pechito"), La Maña y la Orquesta Passarela de Vilagarcía. 

Ana Kiro (a la derecha) y a su lado Encarnita Polo

En realidad, "Toda unha vida" había sido el título de una gala homenaje a la artista grabada en el Palacio de Congresos de A Coruña el 20 de junio y emitida el 1 de agosto de 1996. Al evento acudieron dos de sus colegas de profesión con los que había trabajado en su etapa en Barcelona y que se habían convertido en amigos: José Guardiola y Salomé con los que incluso se atrevió a cantar en catalán. Aquel especial consiguió una gran audiencia y sirvió, prácticamente, de piloto de la serie de programas de la que hoy hablamos.

Ana Kiro en su programa con, entre otros, Elsa Baeza, Las Virtudes y Los del Río

En definitiva, cada semana Ana Kiro recibía en un gran plató a uno o dos cantantes consagrados, a otros de moda en el momento, a una orquesta y, puntualmente, algún cantante internacional (fundamentalmente italianos como Rita Pavone o Nicola di Bari). La lista de invitados, pues, es grande, heterogénea y, por qué no decirlo, extraña. Unir en una misma emisión a Encarnita Polo con Luis Eduardo Aute era arriesgado pero... funcionó. Además de sus actuaciones (generalmente en playback) Ana les entrevistaba y después se unían en tertulia. En aquellas charlas descubríamos, de paso, que la gallega había sustituido a la mujer de Eugenio en un bolo en su etapa como dúo musical o a Helena Bianco en una actuación de Los Mismos. 

Ana mira con adoración a Marifé de Triana, su ídolo de siempre

Sin duda, uno de los momentos más emotivos se produjo por la presencia de Marifé de Triana a quien Ana profesaba auténtica veneración. Al borde las lágrimas la recibía y sus aplausos tras cada canción eran los más fuertes que se escuchaban en el plató. Carlos Rivero, el viudo de Ana, nos contaba estos días en una entrevista para "Hora Galega fin de semana" de TVG que su mujer dijo aquel día: "Tendría que pagar por cantar con Marifé". Y es que aquel programa fue una enorme oportunidad para ella, supuso un giro en su trayectoria profesional, una nueva oportunidad que "fue una lotería" según él. "Ahí empezó todo", añade refiriéndose a su etapa como presentadora. 

Ana Kiro en plena actuacion

Por supuesto, en un un programa presentado por Ana Kiro no podía faltar la música de la propia Ana Kiro. Cada semana interpretaba dos o tres temas de su repertorio y, en ocasiones, se atrevía a cantar a dúo con alguna de sus amigas invitadas. En definitiva, le daba a su público lo que quería. Comentaba Rivero al revisar imágenes de archivo: "Yo estaba tan nervioso y preocupado por todo pero ahora que veo esas actuaciones, veo cómo era capaz de comunicar, alucino con ella."

Ana con Eugenio al que conoció a principios de los 70 en Barcelona y con quien llegó a cantar entonces

"Toda unha vida" consiguió una gran audiencia en sus primeras semanas y se mantuvo en antena hasta 1998, compitiendo (a veces con dificultad) con algunas grandes apuestas de la tele nacional (incluido el fútbol de La Primera). Curiosamente, quedaron varios programas sin emitir por razones desconocidas, en esa tanda inédita se incluye la intervención de una jovencísima Pastora Soler, por ejemplo. Gracias a la buena acogida, la televisión autonómica pensó que Ana podría ser la anfitriona de un magazine de tarde. Dicho y hecho, en marzo de 1998 comenzó "Tardes con Ana", producido en su primera etapa por Gestmusic. Nos confiesa su viudo que "el programa diario fue muy importante para ella, pensaba más en la TV que en ninguna otra cosa. Además, como era tan querida, tenía tan buenas audiencias... Las cámaras la querían". 

La web de TVG ha recuperado algunos de los programas de "Toda unha vida" con motivo del 40º aniversario de la cadena. Podéis ver un pequeño reportaje sobre "Toda unha vida" aquí y la entrevista al viudo de Ana Kiro aquí. 

Fotos cedidas por Carlos Rivero.

jueves, 20 de noviembre de 2025

TVE el 20 y 21 de noviembre de 1975

Una de las imágenes de la retransmisión de la Capilla Ardiente el 21 de noviembre de 1975

4.58 de la madrugada del miércoles al jueves 20 de noviembre de 1975. En los teletipos de todas las redacciones de noticias nacionales e internacionales llega un servicio de la agencia Europa Press con una frase repetida tres veces: "Franco ha muerto". En nuestro país ese aviso llegaba con un sonido de campanillas para advertir de su relevancia pero aún así la noticia se publicó antes en el extranjero. Aquí las autoridades decidieron que se retrasaría hasta las 8 de la mañana. Todas las emisoras radiofónicas tendrían que conectar con RNE y se ponía en marcha una programación especial en TVE, que en aquel momento tenía dos cadenas, el Primer Programa y UHF (La 1 y La 2 hoy), que echó por tierra la parrilla preparada y anunciada desde hacía semanas. El Régimen había decidido que el país tenía que estar de luto y la televisión sería un reflejo de esa situación. Hoy, medio siglo después, resulta interesante (y apropiado) revisar la programación prevista y publicada en la revista "Tele Radio" (la oficial de TVE) porque nos ofrece algunos detalles muy curiosos. 

La programación prevista para el 20N publicada en "Tele Radio"

En primer lugar conviene recordar que en 1975 no se emitía 24 horas al día así poco antes de que comenzara la transmisión se podía ver la carta de ajuste durante unos quince minutos con música de fondo. Aquel jueves la carta comenzaría a las 13.45 y a las 14 h el Informativo Regional hasta que media hora más tarde llegaba el magazine "Aquí y ahora" presentado por José Luis Uribarri con entrevistas y música.  A las 15 h el Telediario y a su término "Revistero", un amable programa sobre actividades de ocio dirigido por Tico Medina (aunque cada día cambiaba de temática y equipo). La estrella de la sobremesa era "Novela" que aquellos días emitía la adaptación de "Ana Karenina". Descanso hasta la reapertura con la programación de tarde y el programa infantil "Un globo, dos globos, tres globos", el divulgativo "El campo" (con la previsión meteorológica de Eugenio Martín Rubio, muy importante para agricultores y ganaderos) y "Ballet" hasta el Telediario. La casualidad (o no) hizo que la película prevista para aquella noche fuera "Satán nunca duerme". Bajo aquel título se esconce una película religiosa pero en esos días aquello era anecdótico, lo realmente llamativo es que, sabiendo que el Dictador llevaba semanas ingresado y que su final era inminente, a algún programador se le ocurriera programar un film con ese título. 

Arias Navarro durante su alocución del 20N

En realidad nada de aquello salió al aire ese día. De forma excepcional la carta de ajuste comenzó a las 9.30 h. Un cuarto de hora después se anunció que el Presidente del Gobierno, Carlos Arias Navarro, se dirigiría a la nación a las diez de la mañana. Ese es el famoso mensaje con voz entrecortada y mirada cabizbaja, el del recordado "Españoles, Franco ha muerto". Posteriormente el locutor David Cubedo, que durante años había sido el encargado de dar paso a los mensajes del Caudillo ("Atención, españoles, os habla el Jefe del Estado") explicó durante tres minutos las disposiciones del Régimen para los siguientes días. En forma de telegrama eran las siguientes: La capilla ardiente en el Palacio de Oriente estaría abierta al público desde el viernes a las 8 hasta las 7 del domingo 23. Quedaban suspendidas clases y actividades económicas públicas y privadas hasta el 27. Luto nacional durante 30 días. Suspendidos espectáculos y actos públicos hasta el domingo 23. Cierre de actividades en las Bolsas hasta el 21 y cambio de divisas y moneda extranjera durante el día 20. El 22 de novimbre proclamacion de Juan Carlos de Borbón como Rey. Al día siguiente los restos del Caudillo serían trasladados hasta el Valle de los Caídos. Durante esos días toda la programación televisiva se vería alterada, especialmente el 20 y el 21 de noviembre, tal y como comprobaremos. 

Florencio Solchaga en una de las conexiones del 20N

A continuación se proyectó el documental "Al servicio de España" que glosaba la figura de Franco y que hoy resulta un claro ejemplo de la propaganda de la dictadura. Se puede ver aquí. Desde ese momento y hasta la hora de cierre, doce y media de la noche, se sucedieron diversos programas informativos presentados en distintos turnos por los locutores José Luis Uribarri, Florencio Solchaga (que había sido el responsable de dar a conocer a los espectadores los partes médicos), Manuel Almendros, Miguel Sanchís, Joaquín Díaz Palacios, Ángel de la Fuente, Vicente M. Torres, Pedro Macía, Javier Vázquez, Julio César Fernández y José Luis Barcelona (desde Miramar) entre otros. Es decir, la plana mayor de presentadores de informativos. La única mujer que apareció en pantalla aquel día fue Clara Francia como locutora de continuidad para anunciar los distintos programas que se iban trufando entre el largo especial informativo: Misas, documantales sobre la Monarquía, las Leyes Sucesorias y otras hagiografías como "Franco, ese hombre" o "Franco. El siglo XX en España". Se repitió el Réquiem de Mozart varias veces y se finalizó con el reportaje "Soledad de España" e imágenes de la bandera de España a media asta. 

La parrilla para el 21 de noviembre de 1975 publicada en "Tele Radio"

Al día siguiente la programación enviada a la prensa dos semanas antes incluía la emisión en prime time de dos de las grandes apuestas de la temporada: "El hombre y la tierra" de Félix Rodrígez de la Fuente (con la primera entrega dedicada a las cigüeñas) y la serie "Cuentos y leyendas" con el capítulo "Vestida de tul" basada en la novela de Carmen de Icaza que, finalmente se emitiría el 12 de diciembre. Además, el viernes era el día de dos series norteamericanas de éxito, en el Primer Programa y antes del Telediario, "En ruta" y en el UHF y en coincidencia durante media hora, "Barbany Jones", ¡serie detectivesca con un rombo! Por supuesto, nada de esto se emitió.

Apertura de la Capilla Ardiente el 21 de noviembre de 1975

La capilla ardiente en el Palacio de Oriente sería el hilo narrativo continuo de aquella jornada. La carta de ajuste había comenzado a las 7.45 y a partir de las 8.25 se inició la retransmisión dirigida y realizada por Ramón Díez, el responsable de los grandes eventos televisados, desde campeonatos de fútbol al festival de Eurovisión. Alberto Delgado, habitual de la información parlamentaria, fue el locutor del primer turno, continuarían Julio César Fernández y Pedro Macía. Entre las continuas conexiones con el Palacio de Oriente (hoy Palacio Real), informativos, música clásica, documentales sobre Franco (varios ya emitidos el día anterior), divulgativos sobre el papel que tendría que asumir el Rey y misas.

Una de las secuencias más repetidas desde 1975, retiran de la Capilla Ardiente a un falangista que se empeñaba en seguir rindiendo honores al Dictador sin moverse

Destaca el especial "Rueda de prensa" de Victoriano Fernández Asís que pudo conectar vía Eurovisión con los corresponsales de TVE: Manuel Piedrahita desde Bonn, Juan Roldán desde Londres, Pedro Wender en Berlín, Paloma Gómez Borrero desde Roma, Miguel Veyrat desde París, Luis Pancorbo en Estocolmo, Pablo Martín en Bruselas y desde Nueva York Jesús Hermida para contar cómo se había recibido el fallecimiento del Generalísimo en el mundo. De nuevo Clara Francia fue la única que apareció en pantalla aunque también se escuchó la voz en continuidad de Isabel Bauzá y Kika Fraiz. Aquel día finalizo, otra vez, con "Soledad de España" con la narración de David Cubedo y las banderas a media asta. Era la una de la madrugada y cinco minutos. Aún quedarían días de larguísimas retransmisiones, la historia en directo a través de las cámaras de TVE.