viernes, 12 de octubre de 2018

50 años del estreno de "Galas del Sábado"


Era un 12 de octubre, año 1968. Comienza un nuevo programa nocturno, según la careta de presentación su nombre es "Gala del Sábado" pero unos segundos después Joaquín Prat nos da la bienvenida a "Galas del Sábado", en plural. Está acompañado de una bellísima Laura Valenzuela. Él acaba de dejar "Un millón para el mejor" en manos de José Luis Pécker. Era el concurso de más éxito del momento pero su director, Fernando García de la Vega, tenía en la cabeza un nuevo formato y quería que Prat estuviera al frente. Para acompañarlo se decidió por Laura que acaba de retornar a la tele con un musical que no había tenido el éxito esperado a pesar de contar con el respaldo de una fuerte campaña institucional, "Contamos contigo". Entre ambos surgió inmediatamente la química y hoy, 50 años después, celebramos el nacimiento de uno de los programas más recordados de la historia de TVE y la formación de un dúo televisivo irrepetible. 


No fue casual que este espectáculo se iniciara un 12 de octubre, tal y como decía ya en la presentación Joaquín "respetando la festividad tan importante para toda América y España como es el Día de la Raza (sic), Día de la Hispanidad, vamos a dedicar nuestro programa a un recorrido por toda Hispanoamérica" y "por un trocito de España también" apostillaba Laura. Por un decorado sobrio pero que ya apuntaba ciertas licencias escénicas que más tarde serían el sello del show (como un espacio circular y una especie de ventana, casi como un monitor de televisión, para los presentadores) actuarían esa jornada algunos de los más conocidos cantantes de países como Argentina (Atahualpa Yupanqui), México (Tito Guizar, Los Arribeños), Cuba (Los Rivero) o Paraguay (Los 4 de Tauro). 


El trocito de España al que se refería Laura al inicio era, nada más y nada menos, que Marisol que anunciaba película para diciembre con Jaime de Armiñán como guionista y director ("Carola de día, Carola de noche") y que ofreció un popurrí con algunas de sus canciones más populares (Cabriola, Estando contigo o Corazón Contento) y presentó otras de sus películas mas recientes como "Colores". Esta bellísima actriz y cantante, todo una estrella de nuestro star system, se convertiría en algo así como el amuleto del programa porque aparecería unas cuantas veces más a lo largo de sus dos temporadas en antena. En aquella primera emisión también se presentó a cuatro jóvenes solistas pop que cada semana interpretarían en exclusiva para TVE temas que estaban teniendo éxito en listas de ventas de todo el mundo pero que todavía no tenían su versión patria. Eran Ana Kiro, Gelu, Santy y Joaquín Gasa que consiguieron una gran popularidad nacional (aunque efímera) gracias al programa. Kiro se convertiría décadas más tarde en una de las primeras estrellas de la tele autonómica gallega. 


Y para finalizar un momento que hoy resulta de lo más kistch: Laura y Joaquín recuerdan que además del "Día de la Raza y la Hispanidad" en América, en España se celebra el Día del Pilar. De repente, sin previo aviso, empiezan a entonar aquello de "Aragón, las más hermosa..." y la cámara va acercándose hasta enfocarlos en un primer plano que nos permite ver unas sospechosas pecas (¿fruto del maquillaje quizás?) en las mejillas de la presentadora. 


Por sorpresa (para el espectador, claro), se ilumina el fondo, se abre el plano rápidamente y un grupo folklórico aragonés baila la famosa jota. Los presentadores "no pueden evitar" unirse al cotarro después de haberse descalzado. Esto puede hacernos gracia hoy pero que en 1968 los conductores de un programa se animaran a bailar o a cantar con sus invitados era considerado casi un pecado por los gerifaltes. En la Casa no querían "estrellas", preferían locutores muy encorsetados. Por eso esta pareja triunfó, porque gracias al buen criterio de los directores Enrique de las Casas y García de la Vega, se desprendieron de toda afectación y disfrutaron haciendo disfrutar. No es poca cosa. 
"Galas del Sábado" fue evolucionando y hasta 1970 recibió a algunos de los cantantes más famosos de la época. Poco a poco el humor se hizo hueco y en su decorado debutaron Tip y Coll. Estéticamente fue el show más moderno de finales de los sesenta y por eso su estela es alargada. Su intento de revival en los 90 con el propio Prat y Miriam Díaz Aroca ( y después con María Vidal y Paco Valladares) fue un fracaso y es que, a veces, los recuerdos es mejor no tocarlos. 


domingo, 7 de octubre de 2018

20 años de "Versión Española"


Un martes 6 de octubre de 1998 un ambicioso espacio llegaba a la 2. Su nombre era "Versión Española" pero según su creador y director, Santiago Tabernero, podría haberse titulado "La noche de...". La idea era llenar el prime-time de la cadena al menos un día a la semana con dos películas de un director español que representaran distintas etapas de su carrera. Estarían acompañadas de un coloquio con el cineasta y alguno de los actores de ambos filmes. La propuesta además de ambiciosa, era interesante y encajaba perfectamente con el espíritu de la emisora pública. En el momento de la presentación fantaseaban con la posibilidad de renovar por una segunda temporada. Ahora celebramos su 20º aniversario. 


Si la dirección de Tabernero (siempre creativo y un verdadero amante del séptimo arte que además ha conseguido pasarse de la divulgación a la acción con películas como "Vida y color") fue fundamental en las primeras etapas, la presentación de Cayetana Guillén Cuervo demostró ser una elección acertada. No sólo porque como actriz sabía de lo que hablaba sino porque con su faceta periodística como garantía, sus preguntas no eran típicas ni demasiado generales o ambiguas, es una conductora especializada que no da puntada sin hilo. 


"Versión Española" se asentó en la 2 y hoy en día resulta imposible pensar en su supresión de la parrilla. Sigue aportando una audiencia considerable a la raquítica media de la cadena y es un programa necesario en la tele de todos. La labor didáctica y de difusión que realiza es fundamental para nuestro cine, además de estrenar en horario de máxima audiencia películas recientes, a lo largo de su historia también ha incluido clásicos imprescindibles y otras joyas olvidadas. Esa labor hoy la realiza "Historia de nuestro cine" pero no olvidemos que antes este espacio dedicó mensualmente una emisión a la reivindicación de viejas cintas. Por si eso fuera poco, hay que añadir que nos está dejando un archivo que ya es imprescindible. El equipo ha conseguido triunfos como la presencia en plató de un guionista tan esquivo como Rafael Azcona o el reencuentro del pintor Antonio López con el director Víctor Erice que documentó en celuloide su proceso artístico en la maravillosa "El sol del membrillo" (1992). Y no olvidemos su concurso de cortos que durante años dio la oportunidad a nuevos cineastas para presentar su trabajo a un público amplio y la posibilidad de conseguir un premio que suponía continuar su obra.


Ha pasado por diferentes días y horarios, ahora podemos verlo los domingos en torno a las 22.30 h. Su estética ha ido cambiando pero siempre demostrando de un gusto exquisito. La canción "Dead for you" compuesta por Carlos Jean e interpretada por Najwa Nimri sirve de sintonía inconfundible y nos introduce en un mundo en el que el homenaje al "ojo de Buñuel" con ese plano cenital de inicio se ha convertido en otro clásico. En 2015 pasó a "primera división", es decir, se trasladó a la noche de los viernes de la Uno con el estreno de "Los amantes pasajeros" y el regreso a un estudio de televisión de Pedro Almodóvar para presentarla. Más de 2 millones de espectadores, casi un 12% de share, respaldaron el cambio pero no consiguió mantener el interés de un público generalista tan heterogéneo como el de la Uno y poco a poco se demostró que su sitio era la 2, donde regresaría más tarde. 


Su compromiso con festivales como el de San Sebastián, desde donde realizan el programa esos días desde hace años, es mutuo y en la última edición hemos disfrutado con un vídeo homenaje que es una historia de amor contada a través de primeros planos de los invitados de estas dos décadas. Bien merecido ese guiño lleno de cariño y admiración. No es para menos, porque si es un triunfo que un programa se mantenga tantos años en la tele, que sea un espacio cinematográfico con un nutrido grupo de seguidores es para celebrarlo. 



jueves, 27 de septiembre de 2018

Scaramouche a la italiana


Al leer el título "Scaramouche" los aficionados al cine inmediatamente recordarán a un atlético y pletórico Stewart Granger interpretando a ese pícaro justiciero de la Francia del siglo XVIII en la película de 1952 dirigida por George Sidney. Esa aventura está inspirada (libremente) en la novela de Rafael Sabatini de 1921 pero, ojo, hay otro Scaramouche igualmente aventurero y que no tiene nada que ver con ese. Para los italianos este nombre es con el que se refieren al actor de la Comedia del Arte del XVII Tiberio Fiorilli, creador de la máscara teatral conocida como "Scaramuccia" (escaramuza en castellano) aunque posteriormente se usaría más el término a la francesa. Es este Scaramouche en el que se basarían los autores Corbucci y Grimaldi para una serie popularísima en la RAI de 1965 (bueno, en aquella época la cadena italiana todavía no recibía ese nombre sino Programma Nazionale, cosas de no tener competencia). ¿Y quién sería el actor que pondría cara a Tiberio? Fijaos bien en la foto, es fácilmente reconocible si ponéis la banda sonora adecuada, por ejemplo "Volare". Efectivamente, el cantante y compositor Domenico Modugno fue el protagonista de esta miniserie de 5 capítulos. 


¿Y por qué se eligió a un famoso intérprete de canciones en vez de a un actor profesional? En realidad, Modugno haría mucho más que actuar en esta serie, él también compuso y cantó todas las canciones y es que el Scaramouche del 65 no fue un relato al uso de la vida de Fiorilli sino que se presentó como un "romanzo musicale", vamos, una comedia musical con todo lo que eso significa. Grabada entre abril y marzo combinando escenas en plató y exteriores, se emitió entre octubre y noviembre. Dirigida por Daniele D'Anza tuvo un amplísimo elenco entre el que destacamos a una joven de 22 años que en la década siguiente se convertiría en la mayor showoman televisiva de la historia del país. Mirad bien la foto e imaginad a la muchacha con un pelo muchísimo más rubio y sin esa ropa de época. Sí, es Raffaella Carrà que interpretó a Costanza de Mauriac. Como veis, revisar la carrera de la italiana depara agradables sorpresas. 




lunes, 17 de septiembre de 2018

Danzas de España


Situaos mentalmente, principios de 1966, lunes por la noche, enciendes la tele y te aparece un sonriente (y ubicuo) Jesús Álvarez presentando un nuevo programa. El nombre ya nos ofrece una idea bastante clara de lo que nos ofrecerá: "Danzas de España" y, efectivamente, daba lo que prometía, un espectáculo semanal en el que participaban agrupaciones folklóricas de todo el país para mostrar bailes típicos de sus tierras. En este caso el verbo "participar" es fundamental porque el espacio era un concurso. 


Treinta grupos regionales competirían durante varios meses en directo y ante las cámaras de los estudios de Prado del Rey para demostrar que su danza merecía el primer premio de 75.000 pesetas, poco más de 450 euros que visto hoy parece poco pero si lo contextualizamos la cosa pinta de otra manera, según el BOE el salario mínimo interprofesional para mayores de 18 años debía ser de 2.500 pesetas al mes. Calculad ahora lo que suponía ese cantidad o la de 50.000 para el segundo y 25.000 para el tercer clasificado. Aunque ese dinerín se destinara a un grupo daba para remozar convenientemente el local social del pueblo o para renovar al completo el vestuario. 


Pero aquí lo que contaba no era eso, sino la excelente plataforma que suponía la tele para dar a conocer la Muiñeira de Aranga, la Reja Granadina, el Ball dels Bastons , el Zángano, la Mascarada Souletina o las Seguidillas Goyescas por citar sólo unos cuantos de los bailes que entraron en competición. Cada semana cinco formaciones folklóricas concursaban y los que superaban esa primera semana acudían una segunda vez para unos cuartos de final. Precisamente la crítica de la época terminó cansándose de las eternas semifinales que hicieron que la emoción se fuera diluyendo poco a poco. Tengamos en cuenta además que este programa sucedía a "La unión hace la fuerza", un juego entre provincias que había sido un exitazo de aúpa en las dos temporadas anteriores pero que contaba con muchos más medios y un formato más emocionante. No en vano "Danzas de España" se improvisó sobre la marcha para intentar mantener la enorme audiencia que había congregado su predecesor.  


¿Y cómo se seleccionó a los participantes? Fue Maruja Sampelayo, regidora central de Cultura de la Sección Femenina, la que se encargó de la tarea de "traer las danzas más significativas de cada provincia y las de más belleza. Todas las provincias están trabajando con interés, con apasionamiento y bien está que haya apasionamiento por estas cosas" aseguraba a la revista "TeleRadio". Esa misma publicación, órgano oficial de TVE, explicaba los criterios de valoración: "Se tiene en cuenta la autenticidad de la misma danza, luego la ejecución por parte de quienes la interpretan, más tarde el acompañamiento musical, le toca luego a la forma del baile y, por fin, a la coreografía, bien entendido que este último criterio va siempre referido a lo popular, meta última y primera de los desvelos de la Sección Femenina en cuestión de coros y danzas y no a nada que pueda recordar la coreografía del ballet comercial." 



Jesús Álvarez, pionero de la Casa y primer todoterreno de la televisión demostró una vez más su seguridad en un plató para defender un formato que se iba pergeñando semana a semana. El jurado tenía dos figuras fijas: Antonio Ramírez Ángel, que ejercía de secretario permanente, profesor de armonía del Conservatorio madrileño y jefe de coordinación de RNE y Manuel García Matos, catedrático del folklore del mismo Conservatorio. Esos expertos eran auxiliados por famosos como la bailora Lucero Tena, el cantante Luisillo, el compositor Salvador Ruiz de Luna o el realizador especializado en musicales José María Quero. 
  "Danzas de España" tuvo bastante éxito aunque no consiguió alcanzar el nivel de popularidad del programa al que sustituía y no se renovó para una segunda temporada. Al menos sirvió para que los andaluces vieran a través de las cámaras danzas de Galicia y que los cántabros se sorprendieran con bailes murcianos. Además propició un hecho curioso para la pequeña historia de la tele, la única portada que la popular revista "TP" dedicó al maestro Álvarez. 

Fotografías de Bariego para TeleRadio. Portada de TP cedida por @ColeccionTV

lunes, 10 de septiembre de 2018

Diálogos con la música

"Diálogos con la música" en su primera temporada

¿Cómo difundir la música de cámara entre la audiencia? Difícil cuestión que ni siquiera hoy los programadores han sabido contestar... aunque ahora no es que tengan mucho interés en ello. En 1987 sí y por eso se lanzaron a realizar un programa de título "Diálogos con la música" que quiso presentar al gran público los más destacados solistas de la última generación en instrumentos bien conocidos como el piano o la guitarra pero también otros más elitistas (o eso se supone) como el clavecín, el arpa  o el clarinete. Andrés Ruiz Tarazona dirigía este espacio con formato muy simple: presentación del intérprete, introducción al instrumento que tocaría y a la obra que interpretaría, breve entrevista al invitado y, por fin, la actuación. Comenzó el 18 de abril de 1987 y cada semana presentó durante media hora a músicos españoles que después alcanzarían relevancia.

"Café Concierto" en 1979. A la izquierda, Ruiz Tarazona entrevista a Ángeles López y Juan Vercher

Este espacio ya tenía un claro precedente en otro dirigido y presentado también por Ruiz Tarazona, "Café concierto", emitido a finales de los setenta en distintos horarios y con diferente periodicidad pero que en 1978 se asentó los miércoles a las 16.15 h. La idea venía de una sección que hacía el mismo profesional en la radio y que pretendía "Dar a conocer al público español "lo nuestro". Dar opción a los valores nacionales porque lo que es verdaderamente lamentable es que a los artistas españoles se les conozca más fuera que aquí" según el propio Tarazona. También tenía muy claro cuál era su público: "El programa va dirigido a la gente normal, al llamado pueblo llano y estoy asombrado y no sé cuándo saldré de este asombro mío, al ver que hasta en el último rincón del país se interesan por esta música, tan maltratada antes. Es más: constantemente recibo ideas, sugerencias y hasta partituras inéditas por si nos sirven" aseguraba en declaraciones a la revista TeleRadio. En realidad "Café Concierto" tenía una audiencia paupérrima y en el panel de aceptación aparecía semana sí, semana también en el último puesto, datos que el director no aceptaba de buen grado porque presumía de recibir felicitaciones de todo el mundo y haber adquirido una popularidad inusitada. Ante las críticas por el personalismo de espacio, respondía: "Soy un profesional de la música honesto. Un musicógrafo, más que musicólogo pero eso sí: ¡quiero al programa! Así de simplemente. Se supone además que sé de música e intento dar a conocer cosas que la gente o ha olvidado o ignora pero de la forma más sencilla."
   Lo cierto es que se intentaba mostrar a una hora accesible algo que no estaba al alcance de todo el mundo y se hacía con mimo. El realizador de aquellos primeros años del programa era José Buenagu que además era pianista, compositor y director de orquesta que en su tiempo había dirigido la Sinfónica de Bogotá. El ayudante era Ángel Luis Ramírez, también pianista. Ambos realizaban con la partitura delante y eso marcaba la diferencia. Más adelante el espacio tendría otros realizadores como Federico Ruiz. Los errores tan criticados de esta etapa, quizás (sólo quizás) intentaron ser corregidos en "Diálogos con la música".

lunes, 3 de septiembre de 2018

Las serenatas de Carrascal

José María Carrascal en 1989, primera temporada de su noticiario en Antena 3

Introductor del informativo televisivo de autor, famoso por sus (a veces) estridentes corbatas y por sus comentarios críticos con el Gobierno de Felipe González, algo inaudito en un presentador de noticias en la tele de nuestro país. Aquellas serenatas que nos daba José María Carrascal desde la medianoche de Antena 3 en los noventa sorprenderían hoy al más pintado. Aunque ahora nos hayamos acostumbrado a los periodistas politizados, lo suyo era distinto, nos colaba de rondón el análisis y su opinión después de habernos informado. Aquello desconcertaba a un espectador poco habituado a un formato muy habitual en Estados Unidos, país en el que vivía desde 1966 hasta que fue reclamado por Manuel Martín Ferrand para inaugurar los noticiarios de la cadena que le acababan de conceder, la primera privada del país. 

Carrascal con Feli Peláez, copresentadora en su primera época en la cadena

Carrascal no era un periodista vocacional, comenzó estudios de Filosofía y Letras y Naútica, que era su verdadera pasión, trabajó como marino mercante hasta que se estableció en Berlín como profesor de español en respuesta a un anuncio en el que se pedía gente que no tuviera ni idea de alemán, sólo querían nativos. Allí fue donde comenzó a desarrollar un interés creciente por contar lo que estaba pasando. Envió crónicas como freelance al "Diario de Barcelona" y, posteriormente, al diario "Pueblo" que le contrataría como corresponsal cuando decidió trasladarse a Nueva York. Tres años después, en 1969, consiguió el título de periodista con la famosa convalidación de la Escuela Oficial que regulaba una profesión que desde los años 30 no tenía título en nuestro país.


En 1989 acepta la propuesta de Martín Ferrand por consejo de Julio Iglesias. El cantante le dio una razón indiscutible: te conocerá más gente y eso será bueno para las ventas de tus libros. Además, nunca había hecho periodismo televisivo así que, a pesar de la reticiencia inicial de su esposa, retorna a un país que había dejado en 1957 para encontrarse con una ciudadanía muy cambiada y con una forma de ejercer su profesión que no había practicado nunca. Con la imagen del Walter Cronkite más combativo durante la guerra de Vietnam desde la CBS y con rendida admiración a Edward R.Murrow en la misma cadena pero en la década de los 50, decide romper la norma no escrita de que los telediarios han de ser asépticos. "Déjenme contarles un secreto: los periodistas estamos siempre opinando. Incluso cuando decimos que no opinamos. Hay mil formas de tirar la piedra y esconder la mano. Las más usuales: el seleccionar qué noticias van a darse y cuáles no. El confeccionar los titulares subrayando este aspecto de la noticia o el otro. El elegir estratégicamente el lugar donde se colocan (...) O sea que desconfíen de los los que dicen que los periodistas con debemos opinar más que en los editoriales. Son luego los que le asan su opinión de contrabando. Preferible lo que adelantan su opinión a pecho descubierto y les advierten: esta es mi opinión sobre este asunto, tómela o déjenla. Al menos ahí no hay engaño." Así resumía su teoría en el libro "Al filo de la medianoche... y algo más" (Espasa Calpe, 1993).


En ese mismo volumen deja claro que no cree que un informador deba trabar amistad con un político: "Las relaciones entre los medios de comunicación y el poder político no pueden ser amistosas. Periodistas y políticos sirven intereses muy distintos a de la sociedad, ambos legítimos, necesarios y honorables pero lo bastante antagónicos para que no pueda haber intimidad entre ellos. Servimos ambos al mismo señor, pero en papeles tan diferentes que cualquier tipo de compadreo repercutiría en la pureza y eficacia de la labor de uno u otro o de los dos." Al menos en ese sentido era honesto, no ocultaba su opinión, trabajaba a fondo para hacer un noticiario que fuera creíble pero contando las cosas de otro modo sin que eso significara que fuera peor que el Telediario tradicional. Tampoco era habitual ver a un presentador de noticias luciendo corbatas dignas de una película de Vincente Minelli. Él resumía así por qué las usaba: "Es verdad que siempre me han gustado las corbatas un tanto llamativas, fiel a la norma inglesa de que un gentleman debe vestir lo más discretamente posible excepto en las corbatas, que ellos complementan con el pañuelo en el bolsillo superior de la chaqueta. Con el pañuelo sólo me he atrevido en mis años mozos pero las corbatas, repito, siempre me han gustado osadas. O puede que a quien le hayan gustado es a mi mujer pues, como saben, quien decide el gusto de corbatas y de las comidas de los hombres son las esposas." (Al filo de la noticia...).


Su primer horario no fue la medianoche, quizás alguno de los escasos espectadores que tenía la primitiva Antena 3 de 1989 recuerde que las primeras veces de Carrascal en directo ante las cámaras fueron a las 20 h y no precisamente solo sino compartiendo plató con compañeras como Feli Peláez. Fue ya en 1990 cuando se le ubicó al final del día (o el comienzo de otro, según se mire) y poco a poco fue haciéndose un hueco. Al tiempo que iba aprendiendo a dirigir un programa de televisión y a presentar, iba ascendiendo en las audiencias. Las otras cadenas se dieron cuenta de que había abierto un nicho de mercado inesperado y que había que luchar por ese target, por eso Telecinco entró en la batalla (la historia de los servicios informativos dirigidos por Luis Mariñas merece otro post) y un poco más tarde hasta la pública se sumó al Telediario de autor con profesionales de larga experiencia como Hermida ("Diario Noche"), Tom Martín Benítez o Pedro Altares (TD3).

Acompañado de Lourdes Maldonado en la gala del 25 aniversario de Antena 3

Pero Carrascal aguantaba todos los envites y se mantuvo incólume en la medianoche hasta 1997. Tan popular se hizo que en el 96 copresentó con Xavier Sardà "Todos somos humanos", un programa que recopilaba pifias en directo y tomas falsas de todo el mundo. Junto con Hermida era el presentador de noticias más reconocible e imitado. Hay que reconocer que aquellas lecturas de titulares de la prensa extranjera merecían parodia. Sin embargo, la llegada de Sáenz de Buruaga a la dirección de informativos de A3 supuso el final de su carrera televisiva. El nuevo jefe prefería una línea más clásica y quería que las tres ediciones tuvieran un criterio unificado. Carrascal se fue y no volvió a trabajar en la tele. Se dedicó al columnismo en "ABC" primero y "La Razón" después y sigue publicando libros periódicamente. Pudimos verlo en varios programas de su antigua casa durante las celebraciones del 25 aniversario del canal. Quizás un noticiario como el suyo tendría cabida hoy en las grandes cadenas, es más, parece que el público lo demanda, eso sí, ya no sorprendería tanto. 


Fotos cedidas por Atresmedia

martes, 21 de agosto de 2018

De cómo un presentador de informativos cambió una peli de Spielberg

John Chancellor durante la cobertura de la inauguración presidencial de Jimmy Carter en 1977

El presentador era John Chancellor. Estamos en 1974, Spielberg ha sido requerido de urgencia por los productores Richard D. Zanuck y David Brown para dirigir "Tiburón" después de unos importantes desacuerdos con el elegido inicialmente para esta tarea. No es esa película la que cambiará por la intervención del periodista sino la que estaba preparando el propio Steven escribiendo el guión, "Encuentros en la Tercera Fase", que en aquel momento todavía no tenía ese nombre sino el de "Watch the Skies". El rodaje de la exitosísima película del escualo se produce en la isla Martha's Vineyard, en el estado de Massachusetts a partir de mayo. El veterano presentador de la NBC veraneaba allí. Su prestigio como periodista le avalaba desde los 50. En aquel momento conducía el más importante informativo de la cadena, "NBC Nightly News" y en ese puesto permanecería ocho más y hasta 1992 se encargaría del comentario. 

Steven Spielberg en el gigantesco set del Box Canyon

El caso es que Spielberg y Chancellor coincidieron en aquel lugar y en un pausa del rodaje el cineasta le explicó que estaba preparando un proyecto muy personal, una película de OVNIS inspirada en el Watergate. En aquel momento la famosa investigación de Bernstein y Woodward estaba en pleno apogeo y apenas tres meses después del inicio del rodaje de "Tiburón" el presidente Nixon se vería obligado a dimitir. Por eso, Steven había pensado que unir estos acontecimientos de actualidad con las famosas teorías de ocultación de fenómenos paranormales por parte del Gobierno desde los 40 podría desembocar en una buena historia. Chancellor le respondió: "¿No crees que si el fenómeno OVNI fuera real, Nixon, en un intento desesperado por aferrarse a su cargo, no lo habría utilizado como cortina de humo para desviar la atención de la prensa del Watergate y de los crímenes que se estaban cometiendo? ¿No crees que le habría dicho al mundo que los extraterrestres estaban aquí?". El director declaró después: "¡Fue un jarro de agua fría para la película que aún no había dirigido!". Así fue como decidió enfocar el film con el estilo que después se haría habitual en su carrera, centrándose en el individuo, la familia y las implicaciones personales que un gran suceso tendría en sus vidas. El consejo de un veterano periodista modificó el tratamiento de una película a la que aún le quedaban años de producción. La anécdota, no banal precisamente, la cuenta Michael Klastorin en el libro "Encuentros en la Tercera Fase. La historia visual definitiva" que aquí ha editado Norma.