domingo, 4 de octubre de 2026

Mariano Ozores, pionero de TVE

Mariano Ozores en el control de realización de TVE en el Paseo de la Habana.
Foto cedida por el programa "Imprescindibles".

José Luis Colina, Fernando García de la Vega, Gustavo Pérez Puig, Pedro Amalio López, David Cubedo, Laura Valenzuela... son algunos de los nombres que aparecen, ineludiblemente, en la lista de pioneros de TVE. Otros, que los hubo, se han perdido en la memoria y a unos cuantos más parece que se les ha querido apartar de su labor inicial en la primigenia televisión o bien sucede que su exitosa carrera posterior en otros medios ha oscurecido esa etapa. Mariano Ozores, uno de los guionistas y directores más exitosos de la historia de nuestro cine, con casi cien películas a sus espaldas, es uno de esos profesionales que no se suelen relacionar con los primeros tiempos del Paseo de la Habana pero, en realidad, fue una figura fundamental.

Mariano Ozores al final de su etapa en TVE, justo antes de saltar al cine.
Foto cedida por el programa "Imprescindibles".

Aunque él nunca lo olvidó y siempre que le preguntaban hablaba entre orgulloso y divertido de las mil y una anécdotas de esos primeros años televisivos, su labor cinematográfica opacó esa tarea pionera de la que, además, no existen recuerdos audiovisuales. Mariano se fue antes de que llegara el "videotape", el primer sistema grabador. Apenas una decena de fotos nos recuerda que él estuvo allí y no estuvo solo  porque la familia Ozores fue recurrente ya desde el período de pruebas. En los últimos años se ha intentado recuperar esa etapa. En 2016, con motivo del 60º aniversario de TVE el programa "Memoria de delfín" invitó a Mariano, García de la Vega, Amestoy y Martí Maqueda a recordar esos tiempos. Esta noche, el programa "Imprescindibles" de La 2 hace justicia a este singular creador cinematográfico y no descuida su trabajo (insisto: muy importante) en el estudio del Paseo de la Habana. En este documental dirigido por Marcos Hernández y Juanma Jiménez se ha hecho un gran esfuerzo para recuperar esa etapa iniciada en 1952 y que finalizó en 1959, cuando Ozores abandonó la tele para dirigir su primera película, "Las dos y media y... veneno". Desempolvando viejas declaraciones del propio director (algunas inéditas desde su emisión original en los 60 y 70) y el recuerdo de sus familiares se reconstruye esa época tan interesante.

Mariano y José Luis Ozores en los primeros tiempos del Paseo de la Habana.
Foto colección Adriana Ozores/Filmoteca cedida por el programa "Imprescindibles".

Efectivamente, el prolífico director entró en la tele unos cuatro años antes de que comenzaran las emisiones regulares. Allí era uno de los responsables de poner en marcha programas en ese ciclo de ensayos que se alargó hasta el 28 de octubre de 1956. Habitualmente se organizaban emisiones dos veces por semana de unas dos horas como máximo y avisaban telefónicamente a los escasos propietarios de un televisor en Madrid para informarles de la hora de comienzo y, atención, para atender sus peticiones. ¿Podrían volver a llevar a tal cantante? decía el espectador. Y si era posible... se llevaba. Para aquellos primeros programas de espectáculo Mariano recurría con cierta frecuencia a sus hermanos José Luis y Antonio, entre otras cosas, porque al ser de la familia cobraban poco. Fue el mismísimo José Luis "Peliche", que ya tenía carrera en el cine, quien convenció a Laurita Valenzuela (que combinaba su trabajo como secretaria de una fábrica de martillos pilones) con pequeños papelitos en el cine y la publicidad (para salas de cine) de que se presentara en los estudios del Paseo de la Habana para las pruebas de locutora. 

En el extremo derecho de esta foto vemos a Mariano Ozores durante la inauguración de TVE

El día del comienzo oficial de TVE Mariano tenía un papel fundamental aunque alejado del que sería su puesto posteriormente, el control de realización. En esa jornada inaugural caótica Mariano se encargó de recibir a las autoridades, informarles de la escaleta de aquel día, llevarlos de un set a otro y, en definitiva, ser regidor una vez que comenzó el directo. Durante años se pensó (porque alguien lo había escrito) que había sido el realizador ese día pero su testimonio en "Memoria de delfín" y un estudio de las pocas fotos de aquel día demuestran su labor en regiduría. En una instantánea tomada durante el discurso de Arias Salgado distinguimos a un Mariano con bigote folios en mano atento a lo que decía el Ministro para avisar a las dos cámaras de cuándo se podrían mover a la otra parte del decorado.

José Luis y Mariano Ozores (con smoking blanco) en el concurso "Piense, acierte y premio".
Foto colección Adriana Ozores/Filmoteca cedida por el programa "Imprescindibles".

Posteriormente Mariano sería director y realizador de programas y presumía de haber puesto en marcha uno de los primeros concursos: "Piense, acierte y premio" en 1958. Unas fotografías que guardaba con mimo Adriana Ozores, hija de José Luis, ahora en manos de Filmoteca Nacional nos dan una idea de las modestisímas condiciones de aquella sección (no podríamos denominarlo programa en sí mismo) patrocinada por Televisores Sylvania (pioneros en la fabricación de estos aparatos en EE.UU.). Según recordaba el propio director se trataba de pedirle cosas tan simpáticas como absurdas a los concursantes. ¿Quiénes presentaban el invento? Sus hermanos José Luis y Antonio, por supuesto. 

Blanca Álvarez y Mariano Ozores (padre) en "Aeropuerto Telefunken"

No serían los únicos familiares a los que Mariano les pediría que rebajaran su caché para intervenir en algún programa. Su propio padre sería "copresentador" de "Aeropuerto Telefunken" con Blanquita Álvarez. Aquel "show" transcurría en un aeorpuerto pintado en unos paneles al que llegaban grandes estrellas a las que Don Mariano y Blanca entrevistaban y convencían para que cantaran algo (tal como hemos contado aquí). Es este un buen ejemplo de las cosas que se le ocurrían a Mariano Jr. en esos tiempos de ilusiones, escasez en el salario y muy pocos medios. Aún así él recordaría años más tarde con cierta satisfacción hitos como el enlace con Barcelona o la primera retransmisión de un partido internacional y de la de la Misa del Pilar durante sus fiestas. Mariano regresaría a TVE ya en los noventa con la exitosa sitcom "Taller mecánico" (1991-92) y un año más tarde "El sexólogo", ambas protagonizadas por su hermano Antonio. La segunda y última causó una gran polémica por su contenido y la cadena la retiró de la programación a los dos espisodios. En una estrategia inédita hasta ese momento Antena 3 la compró pero su emisión, tres años después, pasó sin pena ni gloria. Una pena que la carrera televisiva de Mariano Ozores finalizara de esa manera pero eso no debe eclipsar su quehacer como pionero. 

domingo, 27 de septiembre de 2026

"Ficciones", terror y suspense desde Miramar

Impactante Charo López en "La saga de Maruxa Canido" para "Ficciones".
Magnífica foto de Gabriel Sendra @arxiusendra

Nueva serie para la Segunda Cadena, se anunciaba a finales de octubre de 1971, de terror, misterio y suspense. Habían pasado casi cuatro años desde el último capítulo de la serie "Historias para no dormir" (no contamos "El trasplante" porque, en realidad, era un especial) y ese recuerdo estaba demasiado reciente aún en el espectador por el impacto que produjo ya desde su estreno en 1966. Pero "Ficciones", que así era el título de la antología por estrenar, no pretendía competir, ni siquiera igualar. En realidad, esta producción realizada desde los estudios de TVE en Cataluña (a veces Miramar, otras Hospitalet) tenía otras intenciones. 

La cabecera ya nos daba pistas de lo inquietante que iba a resultar lo que venía a continuación y, además, ¡estaba calificada con dos rombos! Evidentemente se trataba de hacer pasar un buen-mal rato al espectador, para eso adaptaban relatos o cuentos de Poe (¡cómo no!), Henry James, Ambrose Bierce o Maupassant. Lo importante para el grupo de realizadores que se encargarían alternativamente de estos capítulos, independientes y sin continuidad entre sí, era usar los medios de la Casa para experimentar. Prácticamente todos ellos provenían de la EOC (Escuela Oficial de Cinematografía) y aunque aquí no usarían celuloide harían auténticas virguerías audiovisuales. 

Emilio Gutiérrez Caba y Paco Morán, entre otros, en "La cerilla apaga", 1973. Foto Museo RTVE.

Todo eso dentro de lo posible, claro, porque las limitaciones técnicas estaban ahí y la censura, aunque menos puñetera que hace unos años, también. Lo fundamental es que ellos no se iban a limitar y estirarían al máximo los medios disponibles. Además, a la habitual lista de autores del género se añadirían otros cuya obra, a priori, no tenía nada que ver con el terror como Dostoievsky, Balzac, Gogol o el mismísimo Cervantes del que llevarían a la pantalla su "El Licenciado Vidriera" (bajo el título "El Licenciado Rodaja"). De vez en cuando también se colaba alguna historia original de guionistas frecuentes de la pequeña pantalla como Juan Tebar o Juan José Plans. La lista de autores adaptados es realmente interesante... y sorprendente. 

Sergi Schaaff da indicaciones a Fernando Guillén y Joan Pons en la grabación del capítulo "Pesadilla"
Foto Museo RTVE

Comenzó el jueves 18 de noviembre de 1971 a eso de las 22.30 h a través de la muy limitada por entonces Segunda Cadena o UHF. A pesar de que ya llevaba cinco años emitiendo varias horas al día, seguía siendo un canal con poca difusión y no por sus contenidos culturales (y, por lo tanto, destinados a un grupo minoritario) sino porque apenas se veía en la mitad del país. Ese inconveniente era, al mismo tiempo, una ventaja porque los que allí trabajaban estaban menos vigilados. Quizás por eso la serie se alargó durante casi cuatro años, algo muy poco habitual por entonces. 144 episodios que finalizaron el 28 de octubre de 1974, justo en el aniversario de TVE. Sergi Schaaff fue una de las firmas más recurrentes en la dirección y realización junto a Antoni Chic y Esteve Duran (que tenía que firmar entonces como Esteban Durán), ya en plantilla. Schaaff convenció a amigos recién salidos de la EOC para que se animaran a trabajar para la tele y en esta serie se les permitieron licencias impensables en otras como el contenedor "Novela". Nombres que luego darían gloria a TVE como Mercè Vilaret o Lluís Maria Güell se bregaron en "Ficciones". 

Una escena de "El verdugo" de la serie "Ficciones. Foto Museo RTVE.

En cuanto a los actores, en esos cuatro años pasaron todos: los habituales de los estudios de producción catalanes pero también los de Madrid que usaban el puente áreo con Barcelona con enorme asiduidad. Charo López, Agustín González, Marisa Paredes, Ismael Merlo, José María Caffarell, Silvia Tortosa, Pepe Sancho, Lola Gaos, Manuel Galiana, Joan Pera, Rosa María Sardà, Daniel Dicenta, José María Prada, Pedro Sempson, Nuria Carresi, Pepe Martín, Charo Soriano, José Orjas... una pléyade de actores de distintas generaciones, procedencias y estilos se unieron en franca camaredería para darle brillo a un producto experimental que, poco a poco, fue abriéndose a otros géneros aunque con una premisa: que el relato sorprendiera, que inquietara, que hiciera pensar. Y aquellos realizadores jóvenes les dieron algo más: la oportunidad de representar ante las cámaras textos no habituales, salirse de la norma de los dramáticos más frecuentes en nuestra tele. Todo era distinto en "Ficciones" y, por eso, merece nuestro recuerdo.

En la web de Archivo RTVE hay colgados varios capítulos de esta serie que podéis ver pinchando aquí y aquí. 

martes, 15 de septiembre de 2026

"Investigación en marcha", el primer 'true crime' de TVE

Grabación del 8 de enero de 1970
Fotografía de Gabriel Sendra @arxiusendra. Todos los derechos reservados.

Si pensabais que el género del 'true crime' es reciente y Carles Porta es un pionero, estáis muy equivocados. Toca ya redescubrir una joyita casi olvidada de la historia de nuestra televisión que, durante muchos años, se consideró perdida para siempre del Archivo. En 1970 Enrique Rubio convenció a los jefes de Miramar (y ellos a los de Prado del Rey) de adaptar un programa alemán que llevaba en antena tres años y que encajaba perfectamente en uno de sus temas preferidos: el periodismo de sucesos del que él llegaría a ser uno de sus más importantes representantes en nuestro país. "Aktenzeich XY... Ungelöst" (algo así como "Archivo XY: Casos sin resolver") era un programa en el que se pedía la colaboración ciudadana para desencallar investigaciones policiales en las que faltaban, por ejemplo, testigos. Emitido allí mensualmente, era todo un fenómeno que superaba los 35 millones de espectadores. 

Una imagen del programa alemán original en 1970, cuando ya llevaba 3 años en antena

Eduard Zimmermann presentaba este programa en el que se ofrecían recreaciones de algunos crímenes sin resolver para los que se solicitaba cualquier tipo de pista. Este convenio entre una cadena de gran seguimiento, la ZDF, con las fuerzas policiales alemanas fue enórmemente fructífero y consiguieron un índice de resolución altísimo; el propio programa presumía de que, en cierta ocasión, uno de los asuntos se solucionó tan sólo unas horas después de la emisión. Durante décadas se producía en colaboración con las televisiones austríaca y suiza y fue adaptado por la BBC ("Crimewatch") y EE.UU. ("America's Most Wanted"). El programa sigue en activo hoy y se considera un auténtico clásico. 

Enrique Rubio recibiendo información de un policía el 22 de enero de 1970.
Fotografía de Gabriel Sendra @arxiusendra. Todos los derechos reservados.

No parecía descabellado traer un programa así a nuestra tele pero, en principio, se encontró con la reticencia de los gerifaltes que no querían que, en el medio de masas en el que se había convertido TVE, se dijera alto y claro que en aquella España que el tardofranquismo aún se empeñaba en vender como perfecta había delincuencia. Parece que algunos responsables policiales tampoco estaban muy por la labor porque pensaban que quedaban en evidencia al "confesar" que había casos sin resolver. Finalmente todos los implicados se dieron cuenta de que aquella colaboración podría ser valiosa... y así fue. En tan solo una temporada (y bastante errática en su periodicidad) se resolvieron, según datos aportados por el propio Rubio más adelante, 59 casos. Por eso el periodista recibió una placa de Inspector Honorario. 

Enrique Rubio en una grabación conservada del programa

Nuestra versión era inicialmente semanal, cada viernes en torno a las once de la noche. Sin embargo, unos meses después fue trasladado a los miércoles y su emisión pasó a quincenal en rotación con el espacio de reportajes "A toda plana". Teniendo en cuenta que el original alemán era mensual no parecía una mala idea pero aquí los miércoles eran días malditos para cualquier programa por culpa de las competiciones internacionales de fútbol que, durante décadas, eran consideradas prioritarias y movían la parrilla sin piedad. En definitiva, había meses en los que se podía ver dos veces y otros en los que ninguna y por culpa de esta decisión un espacio que demostró su servicio público fue languideciendo hasta que en 1971 desapareció definitivamente. 


"Investigación en marcha" ofrecía reconstrucciones de crímenes (atracos, robos, asesinatos, secuestros, atropellos con huida del culpable) filmadas en cine por un equipo de realizadores de los estudios catalanes de TVE en Miramar, que era desde donde se producía el programa. Los reportajes eran la parte más atractiva y llamaban la atención del espectador porque usaban herramientas cinematográficas: el dramatismo, la emoción... así llegaban a la audiencia de una forma directa y provocaban sus ganas de colaborar, de aportar cualquier pista. En el estudio Enrique Rubio reforzaba la información con la ayuda de los portavoces de la Policía y la Guardia Civil, además de expertos en criminalística y médicos forenses. Puntualmente se recurría a grafólogos o, incluso, dentistas para explicar cómo se había llegado a ciertas conclusiones en la investigación. Además, en el decorado se repartían fotografías de los sospechosos y las víctimas. Hoy llama la atención que no existía la protección de datos así que aparecía la cara a tamaño gigante con nombre y apellidos de personas de las que aún no se había probado su culpabilidad. En definitiva, era un programa con mucho ritmo para la época, algo nunca visto hasta ese momento. Además de los colaboradores, en el paltó también estaban miembros de la redacción dispuestos a responder a las llamadas telefónicas de los espectadores. Ignoro si en algún momento se realizó en directo pero sí que tengo constancia de que había partes del programa que se grababan un día antes de la emisión y, por lo tanto, aquellos redactores sólo eran figurantes. Sin embargo, desde el inicio el programa advertía que ellos no eran "una sucursal" de las fuerzas de seguridad, sólo serían un vehículo para canalizar la ayuda y que, en todo caso, las llamadas debían realizarse al 091 o a los teléfonos de Policía y Guardia Civil, presentes en grandes carteles en el decorado.

Uno de los colaboradores de "Investigación en marcha"

Además de los crímenes, este programa también ofrecía una importante labor divulgativa explicando (de nuevo con filmaciones) los timos de moda, algo en lo que Rubio se convertiría en un auténtico experto. Poco se ha hablado de lo utilísima que fue aquella información, totalmente inédita hasta ese momento en nuestra pantalla: se describió el modus operandi de los carteristas y se advirtió de los "falsos enamorados" que se fijaban especialmente en "viudas o solteronas" (sic), el antecedente del timo del amor virtual o "el falso Brad Pitt". También se solicitaba ayuda para buscar personas desaparecidas, adelantándose en décadas a "¿Quién sabe dónde?", o para identificar cadáveres de identidad desconocida. En una primera etapa Pedro Macía viajaba cada semana a Barcelona para ocuparse de la presentación propiamente dicha mientras que Enrique Rubio se encargaba de las explicaciones, las entrevistas con los expertos y las advertencias. No tardó en hacerse evidente que, a pesar de la profesionalidad de Macía, Rubio se bastaba para conducir el programa en solitario. No olvidemos que él y Federico Gallo fueron los primeros periodistas-locutores de Miramar en 1959 y habían presentado al alimón el Telediario desde Barcelona, "Panorama" y "La historia de la semana" (entre otros). Además, el propio Enrique había sido el anfitrión de "Adelante el inventor" o "Los miniperiodistas". 

El equipo de telefonistas del programa el 22 enero de 1970.
Fotografía de Gabriel Sendra @arxiusendra. Todos los derechos reservados.

Durante décadas el programa se creía perdido en los archivos pero poco a poco fueron apareciendo las filmaciones (tanto los brutos como las recreaciones ya editadas) de algunos casos como el "Homicido en Villamuelas" (con locución, por cierto, de Pedro Macía) o "El timo del televisor". Más recientemente, hace apenas tres años, coincidió en el tiempo la recuperación de varios documentos importantes. En primer lugar, Nicolás Albéndiz, el responsable del Museo de RTVE en Sant Cugat, digitalizó unos negativos del fotógrafo Gabriel Sendra en los que se encontraron varias tandas de distintas fechas de este programa. Gracias a esas fotografías, desconocidas durante más de medio siglo y de las que ahora podemos ver varias aquí, descubrimos la ubicación de distintos sets en el estudio, la ubicación de las cámaras, el ambiente de trabajo y la complicidad entre Rubio y el realizador Esteve Durà. Una de las fechas que aparecen en esos rollos es la del 22 de enero de 1970. La casualidad, a veces tan caprichosa, quiso que unos meses después, durante la digitalización de una cinta apareciera un fragmento de unos siete minutos de una grabación en plató precisamente de ese mismo día. Desgraciadamente, Enrique Rubio ya no pudo ver esa imágenes porque había fallecido en 2005, pensando que no se conservaba nada de aquel espacio que hizo historia pero que la propia TVE no supo proteger y convertir en un clásico de la programación como lo es en Alemania. 
 

martes, 1 de septiembre de 2026

El decorado que cambió la estética del Telediario

Ramón Pellicer en la segunda edición del Telediario en 1995

Generalmente las prisas no son buenas pero, a veces, sólo a veces, los encargos precipitados pueden dar como resultado un "producto" eficaz e, incluso, creativo. El martes 5 de abril de 1994 los Telediarios de TVE estrenaban nueva línea gráfica: cabecera, rótulos y, sobre todo, una escenografía sobre la que pivotaría el resto de cambios. Aquel día se inauguró un decorado que, a pesar de la costumbre habitual, se mantendría en pantalla dos años, casi un récord de permanencia en esas temporadas. Un mapamundi en relieve sobre un ciclorama en gradación hacia el naranja con un enrejado en cuadrícula, monitores en los laterales y mesa de madera. Con estas características haría historia por muchos motivos pero al principio nadie apostaba por él e, incluso, comenzó a trompicones, con todo a medio hacer. Y es que, efectivamente, en ocasiones del caos surge la solución y este decorado encomendado con urgencia marcó una nueva etapa que permitió saltarse reglas. 

La escenógrafa Machús Martín Iruretagoyena con Mara Torres en la recreación del decorado original de "La 2 Noticias" con motivo de su vigésimo aniversario, otra de sus creaciones. Foto cedida por Machús.

Aquello tenía la firma de Machús Martín Iruretagoyena, una veterana que había iniciado su trabajo en TVE a lo grande en 1979 como ayudante de escenografía en la ambiciosa serie "Cervantes". Apenas tenía 19 años y aún estaba estudiando, "Entrar en esa época era un lujo porque había grandes presupuestos, la última serie que hice fue 'La forja de un rebelde' y no creo que se pueda hacer algo así de nuevo. Cuando entré de ayudante todavía estaban trabajando los que habían empezado en el 56 así que era muy enriquecedor. Para mí eran semidioses, siempre contaban historias, puedo decir que aprendí el oficio con los mejores" nos cuenta vía telefónica Machús. Al principio trabajó mucho en ficción, en las grandes series producidas por TVE durante los años ochenta pero más tarde llegaría a Torrespaña y durante quince años fue la responsable de escenografía de esos estudios es decir, fundamentalmente de los informativos "y yo encantada". En su nuevo destino pudo comprobar que no se valoraba lo suficiente la creatividad necesaria para idear decorados para el Telediario. Al contrario que en los dramáticos, donde se representaba (generalmente) algo realista, para los informativos partías "de la nada". Había que proyectar un entorno para presentar noticias y esa era toda la premisa. No tardó en convertir el habitual terror de la página en blanco en un reto artístico: "Es como todos los oficios, una vez que lo tienes controlado es sota, caballo y rey pero siempre tienes la ansiedad creativa de algo distinto, nuevo." 

El logo del Telediario incrustado en un plano general de la edición de fin de semana en el que también se puede ver la "continuación" de la parte principal del decorado

Volvamos a la Semana Santa de 1994. Justo antes de los días festivos a Iruretagoyena le anuncian que se va a renovar la imagen del Telediario y que hay que hacerlo ya. El martes siguiente tenía que estar todo listo y aquí comienza  la historia del famoso decorado del mapamundi en relieve. "Nos tocaba cambiar decorados de los informativos cada poco, a veces incluso a los pocos meses de haber estrenado uno, porque como es una empresa pública está en manos del gobierno de turno. Siempre que había cambio de gobierno, se cambiaba de director general y el nuevo decidía modificar el decorado del Telediario para que no se le relacionara con la etapa anterior. Este, en concreto, creo recordar que fue una de esas ocasiones en las que se exigió el cambio de forma inmediata, no quiero exagerar pero creo que fue cuestión de dos o tres días y tenía que ser con pocos medios así que había que pensar en algo fácil de construir y barato." Incorporamos a la conversación a otro protagonista, el realizador Antonio Casado Ruiz con el que le unía una gran complicidad profesional, según sus propias palabras. Él es uno de los "clásicos" de Torrespaña y su palabra, casi casi, es ley. Ha sido jefe de realización y le ha tocado de todo: Telediarios, especiales electorales y hasta jornadas históricas como el 11S. En 1994 se encargaba de la segunda edición del Telediario. ¿Guarda en su memoria algo de aquella precipitación? "No recuerdo el detalle pero sí que el cambio visual fue grande, pasamos de azules y grises a estos nuevos tonos ámbar o cálidos. Respecto a la cierta precipitación, pues es lo habitual y supongo que en casi todas las cadenas." Está claro que tanto Machús como Antonio estaban acostumbrados a estas lides y ya no le otorgaban la mayor importancia.

El decorado de los informativos de la NBC en 1993

Antes de continuar desgranando aquel decorado, abramos un paréntesis para  contextualizar. En esos años eran pocos los que podían ver cadenas extranjeras a través de una antena parabólica (que costaba un pastón, por cierto) pero en Torrespaña sí que tenían acceso a la emisión internacional. "Por supuesto, estaba pendiente de lo que se hace en otros países" recuerda Machús y Antonio añade: "Yo veía desde hacía algunos años el informativo de 'ABC World News Tonight' con Peter Jennings, lo veía por la mañana en Canal + subtitulado, fue una referencia magnífica, una fuente de ideas extraordinarias tanto periodísticas como de temas de ritmo, grafismo, estructura del programa…". Una vez aclarado esto es lógico que ante el encargo urgente a la decoradora (ella prefiere ese cargo antes que el de escenógrafa) le viniera a la cabeza el fondo de los informativos de la norteamericana NBC desde hacía un par de años. La mitad del espacio estaba ocupado por un mapamundi grisáceo y otro mapa de EE.UU. sobre un fondo azafranado para la primera edición que cambiaba a un tono azulado en la última. La otra parte del decorado estaba ocupada por una gran pantalla, un conjunto de monitores y una columna de madera con otra pantalla. Para ser justos, era una versión actualizada del informativo pionero de la cadena, "Camel News Caravan" (sí, estaba patrocinado por la marca de tabaco) de John Cameron Swayze de los años 50. Mismo concepto, más medios. 

El A4 de Torrespaña en el especial electoral de 1993, con el rollo de papel continuo en el decorado

Iruretagoyena no recuerda si esta fue la referencia directa o si era algo que se le había quedado en la memoria y resurgió ante la necesidad de hacer algo barato y rápido. Lo cierto es que sí que tuvo claro desde el principio que había algo que le iba a servir de mucha ayuda, un producto que en pantalla quedaba fenomenal: "El material del relieve eran rollos de papel continuo y lo había usado antes para unas elecciones, un especial en el Estudio 4 que había tenido que preparar también a toda leche. Esos rollos de color marrón los pintabas con manchas, en degradado, lo arrugabas y lo volvías a estirar y con eso forrabas paños. Hubo una época en la que todo el mundo lo quería y es un material baratísimo. Se repitió muchísimo porque daba mucho juego al iluminarlo, daba unas texturas y unas sombras estupendas, a los realizadores les encantaba".

Ana Blanco y Matías Prats en la versión sin acabar del decorado

Sin embargo, ese relieve que daría verdadera personalidad al mapamundi (un elemento, por otra parte, presente en los decorados informativos desde los primerísimos tiempos, como ya hemos contado aquí) no estaría listo para los primeros días de emisión. Ni tampoco la cabecera, sintonía y grafismos definitivos. Hubo que empezar con lo que se tenía e ir incorporando o cambiando el resto sobre la marcha. "Cuando un equipo está acostumbrado a una forma de trabajo y a repetir el formato día a día, no es extraño que se vayan añadiendo detalles o mejoras después de la crítica de los que hacen el programa y de los comentarios que llegan de los espectadores" afirma Casado. 

Ana y Matías en la versión definitiva, ya con el relieve incorporado a la base del mapamundi

Cuando se llegó a la versión final se hizo evidente que suponía un cambio radical con respecto a las anteriores. Era la primera vez que se usaban tonos cálidos para el decorado del Telediario (los informativos de La 2 eran tema aparte). "El color corporativo de los informativos había sido el azul, ha ido variando el tono, más oscuro, más claro, hubo una temporada que fue el azul Ducados que a mí me gustaba especialmente. Y después de este nuevo, una vez que los realizadores y los iluminadores le perdieron el miedo, se pusieron de moda los colores cálidos. También me pasó algo similar con el último que hice antes de jubilarme, que era todo blanco, porque era algo prohibido durante muchos años. Nadie apostaba por él, ni siquiera el productor de informativos" explica Machús y agrega con respecto al de 1994: "Lo cierto es que la idea inicial es que se fueran cambiando los colores del fondo según la edición, desde el matinal hasta el de la medianoche, siguiendo un poco la tonalidad del cielo en cada franja horaria. Esto no era la primera vez que quería hacerlo pero luego, según van avanzando las semanas, la cosa se queda como está, fija. No sé si era porque no tenían personal suficiente o porque consideraban que era suficiente con cambiar los tiros de cámara." Finalmente la iluminación quedó con un azul oscuro en la parte superior que se iba difuminando y cambiando al cereza y finalizando, en la parte inferior, en ámbar. 

Elena Sánchez y Ramón Pellicer en el TD 2 realizado por Antonio Casado

"Respecto a la iluminación, aquí fue una constante el plantear que cada edición tuviera una referencia visual relacionada con la hora en la que se emite. Y eso está bien, pero luego no es siempre especialmente eficaz; si se hace con mucho cuidado se pueden conseguir matices interesantes pero, sobre todo en aquellos años, los televisores respondían de forma que no siempre se podían controlar esos matices. De hecho, el buen trabajo de iluminación a veces se perdía en unos receptores, en unas televisiones que todavía no estaban preparadas como las actuales. Sí que recuerdo que había ligeros cambios en el planteamiento, y sobre todo en la edición nocturna, el TD3" rememora el realizador Antonio Casado. 

Ana Blanco y Matías Prats en el Telediario Primera Edición en mayo de 1995

Y es que la clave estaba en la propia tecnología de la época, que tenía ciertas limitaciones para aquella renovación en los colores: "Al principio a los iluminadores, que no tenían las herramientas actuales, los fondos cálidos se les “fundían” con las caras, decían que era difícil de iluminar, por eso les daba un poco de respeto. También pusimos de moda la madera en la mesa, que era imitación de cerezo, y a los iluminadores tampoco les convencía pero luego vieron que funcionaba" dice Machús. "Hay que tener algo claro: esto es 50% escenografía, 50% iluminación, tú no haces nada ni sacas partido al decorado si no está correctamente iluminado y eso lo teníamos muy en cuenta. Nosotros, los decoradores, intentamos jugar siempre a favor de los planos, podemos mover elementos para ayudar a las cámaras." 

Primer plano de Elena Sánchez con el fondo de los monitores

En realidad los presentadores tenían un fondo distinto que no se veía en las dos ediciones principales, la de las 15 h y la de las 21 h, dos filas de monitores que aparecían desenfocados con tonos azulados enmarcados por el naranja del ciclorama y que no distraían la atención del espectador. "Hicimos un truco para que el fondo de los monitores en el primer plano desenfocara: colocar las cámaras lo más lejos posible del presentador, incluso en el pasillo de seguridad. Eso hoy estaría prohibidísimo pero entonces ni existía el departamento de prevención de riesgos laborales." Los Telediarios se realizaban tradicionalmente en el estudio A1, (actualmente el del Canal 24 h) que es rectangular. Esta vez decidió que lo más práctico era usarlo a lo ancho y aprovecharlo hasta límites insospechados. Nos cuenta al respecto Antonio Casado: "El decorado actual está en el estudio 2, se inauguró en 2020, justamente yo realicé ahí el primer programa que fueron unas elecciones autonómicas catalanas. Se iba a inaugurar unas semanas antes pero la gran nevada Filomena hizo que se retrasara y me tocó a mí estrenarlo desde el control de realización, con la ayuda de Germán Sancho y Marta Puerto. Yo era el jefe de realización y desde uno o dos años antes no realizaba el Telediario. Los platós de Torrespaña son todos iguales y hay que adaptarse al tamaño, son relativamente pequeños, no hay otra forma. En esos años 90, además de las cámaras con pedestal o trípode, había una grúa y creo recordar que Eugenio Calderón usaba también una cámara en altura que se desplazaba por un carril, que era complicado de manejar, pero él lo organizaba muy bien y hacía planos preciosos para algunas ráfagas."

María Escario y Fernando Delgado en el TD fin de semana

En abril de 1994 había cuatro ediciones del Telediario: una matinal que se estrenaba esos días presentada por Enrique Peris y Almudena Ariza, el TD 1 con Ana Blanco y Matías Prats, el TD 2 con Ramón Pellicer y Elena Sánchez y el TD 3 con Pedro Altares y Montserrat Balfegó (podríamos añadir uno más que se emitió efímeramente de madrugada y que se realizaba para el Canal Internacional). En el fin de semana las dos ediciones estaban presentadas por Fernando Delgado y María Escario. Cada uno tenía un realizador y se plantearon ciertas diferencias entre cada edición, tal y como recuerda Casado: "Hubo algunas reuniones, pero realmente cada uno hacía lo que pensaba que era mejor y que se adaptaba a algo que llamaríamos el estilo propio del programa. Aquí insisto en la figura de Carlos Rubio, nuestro jefe de realización, que daba todo tipo de libertad, pero que era una referencia si hacía un comentario o planteaba una modificación. Cuando un gran realizador te hace una crítica o te plantea una prueba a ver si mejora tu trabajo, eso es algo impagable. Con todo, sí que recuerdo que hicimos bastantes pruebas de tiros de cámara y de composición de cómo debían aparecer los presentadores y luego cada uno elegía lo que pensaba que iba a funcionar mejor."

Montserrat Balfegó y Pedro Altares en el TD 3

El TD 3 era el más radical en cuanto a sus planos. La cámara del plano general se situaba en un extremo del plató y daba una perspectiva totalmente distinta del resto, que solía ser frontal. Además la zona de monitores se usaba para las entrevistas que realizaba el editor-presentador, Pedro Altares. Tanto en este de medianoche como en el de fin de semana, los editores tenían el mapa como fondo y sus compañeras, Balfegó y Escario, los monitores (como norma general). En la edición nocturna se veía "la continuación" de la escenografía, que prescindía de la cuadrícula y tenía varias columnas de luz azulada.

Pedro Altares entrevistando a Javier Solana, entonces Ministro de Exteriores, en el TD 3

Casado añade algo más sobre esas diferencias estéticas entre cada Telediario: "En aquel tiempo, los estudios tenían unas dotaciones técnicas y el tema de las ópticas venía dado, se podía pedir cambios, pero había que unificar criterios con todas las ediciones. Había un jefe de realización, que era un realizador excepcional, el ya mencionado Carlos Rubio Domínguez, que nos dirigía y supongo que intentó siempre que tuviéramos los mejores recursos. Tampoco recuerdo que este tema nos complicara mucho, eran hecho consumados. Tanto en el Telediario 1 –con mi querido amigo Eugenio Calderón- como el Telediario 2, el que yo realizaba, teníamos claro que había que ir rápido y directo a los presentadores y a las noticias. En otras ediciones intentaron otras formas, con planos laterales, que eran buenas ideas o bien intencionadas, pero que era complicado resolver por las dimensiones del plató y por la dotación de cámaras disponible. Eugenio y yo comíamos juntos casi todos los días y parte de la conversación era trabajar en avanzar y mejorar lo que hacíamos en la realización del Telediario".

La versión para el Centro Territorial de Extremadura

Hay más razones por las que este decorado hizo historia en TVE. Fue el primero que tuvo versiones para los Centros Territoriales, si bien no todos lo adaptaron como fue el caso de TVE Galicia que había estrenado uno nuevo poco antes. A pesar de esas ausencias, a partir de entonces se convirtió en norma que se mantuviera la misma línea en todos los informativos de la Casa. "Los diseñabámos también nosotras y teníamos que adecuarlos a las dimensiones de los centros territoriales que variaban mucho pero, en general, eran más pequeños que el A1. En cierto modo era sencillo replicarlo, se elaboraban versiones más modestas pero a imagen y semejanza del de Torrespaña. Que conste que a veces tardaban un año en ponerse en marcha" y precisamente por eso el decorado siguiente, el conocido como "el Espacial" no se llegó a implantar en los Centros debido a que apenas duró unos meses en pantalla. 

"Entrevista con...", otro programa informativo en la línea gráfica del Telediario

Pero no sólo se hizo versión territorial, también sirvió de referencia para todos los programas informativos de esa temporada, incluido "Entrevista con...". Nacido, cómo no, de forma apresurada para que Felipe González respondiera sobre los GAL ante Iñaki Gabilondo, después continuó con otros líderes políticos y, más tarde, sirvió de escenario para las entrevistas electorales realizadas por José Antonio Martínez Soler. El concepto se mantuvo pero sin mapa: fondo cálido (sin la cuadrícula) y paneles con el ya famoso papel continuo haciendo relieve. El primer plano de los políticos con aquel material quedaba muy elegante. "Te puedo asegurar que antes era más fácil trabajar en escenografía porque te daban más libertad. Según fue pasando el tiempo había más jefes, directivos, altos mandos, medios mandos que opinan sobre absolutamente todo y al final eso termina siendo, sobre todo en mi última etapa antes de prejubilarme, un Frankestein. Antes de eso te daban unas pautas o te decían: el lunes tiene que estar entregado este proyecto para cumplirlo en una semana", asegura Iruretagoyena.

Gabilondo en "Entrevista con...". El desenfoque del fondo "despegaba" al presentador del decorado.

Han pasado más de tres décadas de esta imagen que supuso una ruptura. ¿Qué opina hoy Antonio Casado de él? "Visto 30 años después, no estaba nada mal, sobre todo me gustaba el que hubiera dos presentadores, que hubiera entradillas conjuntas bien organizadas y que cambiaran el ritmo de la rutina presentador + vídeo y así una y otra vez. Los fondos eran monitores que no tenían una función informativa sino decorativa. Los colores sí que me gustaron e iban dentro de una renovación visual propia de la época, más lenta de conseguir que ahora. Ya había televisiones privadas y eso dinamizó mucho las ganas de mejorar y de marcar una línea de referencia." Por supuesto, no olvidemos que la escenografía siempre debe estar al servicio del programa en cuestión. "La calidez del ambiente que se creaba podía ser atractiva para el espectador, se cuidaba mucho la iluminación, el maquillaje, la peluquería, el vestuario. La comunicación con la mirada de Ramón Pellicer o Elena Sánchez era directa, el plano corto (sin manos) también ayudaba, pero eran ellos más que el decorado lo que me importaba. Una clave de un informativo, con todas las críticas que se quieran hacer al enfoque del programa y las noticias, es la credibilidad que aportan los presentadores. Y este decorado no despistaba en este tema de la credibilidad de la persona, tanto cuando había monitores de fondo, como cuando había una zona indefinida de mapa y textura ámbar. Además, comenzamos a hacer algunos planos conjuntos, pocos pero fueron cada vez más, ver cómo se entendían, cómo se relacionaban sin imposturas...  creo que eso se consiguió." Ante la pregunta ¿qué te parece ahora, con el paso del tiempo? Machús responde rápido y se percibe en su tono una sonrisa: "Amable, cálido, humano. La verdad es que me sigue pareciendo actual."

El famoso reloj que marcaba el inicio del Telediario fue otra de las innovaciones gráficas

Al revisar varios Telediarios de esa época antes de esta entrevista, Antonio reflexiona: "Recuerdo más el trabajo en la redacción y el COI (la zona de montaje, en aquella época se trabajaba con cintas analógicas Betacam), con el paso del tiempo cada vez me interesó más el tema de escenografía y puesta en escena. Estamos hablando de hace más de 30 años y hay puntos que he visto y he recordado que son muy destacables. Lo que más me llama la atención es que el formato era 4:3 y la calidad de las imágenes era variable, pero ya habíamos empezado –de forma incipiente- a prestar más atención al cuidado del sonido ambiente, a las pausas, a los sonidos de la vida. Cada vez se hacían más directos, todavía con satélites (no había mochilas, ni 5G). Ha cambiado mucho todo lo relacionado con la inmediatez y las comunicaciones, pero si ves ahora un telediario de esos años ni mucho menos están peor contadas las noticias o las historias."

El plano medio de Pedro Altares en el TD 3, pura elegancia visual

Machús Martín Iruretagoyena gozó de una larga y apasionante etapa en Torrespaña, plagada de diseños más estables y de especiales informativos para los que había que preparar un decorado en menos de 48 horas. “He vivido jornadas de 15 o 16 horas para sacar esos proyectos adelante y nunca he puesto pegas. Luego ya veríamos cómo se compensaba eso pero lo importante era hacerlo bien y en el tiempo que te daban. Tenía una implicación tremenda y además, muchas ganas. Cuando me surgía una idea la plasmaba a mano alzada sobre el papel, hacía unos bocetos y a partir de ahí ya empezaba a hacer los cálculos y convertirlos en un plano con todos los requirimientos técnicos pero lo hacía yo misma, en mi tablero de dibujo. Creo que, con la informática, se ha perdido esa parte artística y creativa, la creatividad iba directamente de la cabeza a mis manos a través del lápiz.” Quizá esa sea la clave para que hoy esta escenografía sea recordada por aquellos que la vivimos (como espectadores o como profesionales) con más calidez que otras de la misma época. 


En la web del Archivo RTVE están disponibles varios Telediarios de esta época. Podéis verlos pinchando aquí y aquí. 

Este post es una amplicación del que publiqué aquí en 2011. 

sábado, 22 de agosto de 2026

"Mikimoto Clip" en La 2

Foto Carlos Cid para TVE. Todos los derechos reservados.

Cuando en 1990 Mikimoto llegó a TVE para presentar "Mikimoto Clip", el departamento de prensa de la cadena pública definio el proyecto como "un nuevo concepto audiovisual para un espacio musical". Y en realidad no exageraba. Aparentemente el formato no era cosa del otro mundo, se trataba de emitir videoclips, algo que estaba muy de moda en aquel momento gracias al esplendor de la MTV, que ya había llegado a varios países europeos. El estreno de estos vídeos promocionales de las canciones previsiblemente más populares de cada disco se había hecho antes en grandes musicales para la juventud como "Aplauso", "Tocata" o "A tope" y en otros programas específicos del género y, por supuesto, se haría después pero aquí la diferencia estaba en su director-presentador. Lo principal, en teoría, eran los videoclips y lo accesorio, el envoltorio del regalo, eran las presentaciones de Mikimoto pero en realidad lo más original de esta propuesta era, precisamente, el lacito. De Mikimoto no se podía esperar un paso a vídeo con un par de datos del cantante o de la banda y una anécdota simpática ad hoc. No, Mikimoto no era un locutor de radiofórmula y este programa no se parecería en absoluto a lo anterior... ni tampoco a lo posterior a pesar de que tuvo imitadores.  

Foto Carlos Cid para TVE. Todos los derechos reservados.

Miquel Calçada i Olivella, alias "Mikimoto" (en aquellos 90 aún aparecía acreditado como "Calzada") tenía entonces unos 25 años (aparentaba más, sí) y, a pesar de su juventud, una gran experiencia en medios catalanes. Había debutado en la radio local de Terrassa con apenas 15 años. Poco después inició su colaboración con Catalunya Ràdio y a finales de los ochenta tenía su propio talk show en TV3, la tele autonómica catalana, "Mikimoto Club", aunque su verdadero éxito allí llegaría en 1993 con "Persones humanes". Pero antes de eso, pasó por los estudios de TVE en Sant Cugat, aunque fuera una experiencia efímera, apenas una temporada. 

Foto Carlos Cid para TVE. Todos los derechos reservados.

"Mikimoto Club" se estrenó el 17 de septiembre de 1990 y si bien tuvo varias ubicaciones en la parrilla, en general se emitió los miércoles por la tarde en La 2. Una característica llamativa en aquel momento es que se emitía simultáneamente en castellano para toda España y en catalán para el circuito regional. Es decir, se grababan dos versiones que deberían durar prácticamente lo mismo (segundo arriba, segundo abajo) para que no fuera necesario ajustar la programación de ambas señales con promociones o imágenes de relleno. El programa tenía tres partes: los videoclips más votados, revival-clip (vídeos que no eran de estricta actualidad pero que habían sido un éxito años ha) y novedades. El origen estaba en "Clip-Club" que se emitía al mismo tiempo en la radio y la televisión autonómicas en 1986 y que unía ambos lenguajes de una forma absolutamente innovadora. En aquel momento Miquel sólo ponía voz en off en la versión para TV3 así que la propuesta para TVE daba un paso más allá y, como la propia cadena reconocía, todo estaba al servicio de "la personalidad y carisma de su presentador" que además, insisto, ejercía de director. 

El logotipo del programa

Y es que por primera vez un programa musical ofrecía una lista de éxitos subjetiva y sin disimulo. Se presentaba con un ritmo acelerado y cada clip tenía una duración limitada. El propio look del comunicador llamaba la atención de la audiencia nacional (la catalana ya lo conocía de sobra): gafas de sol que ocultaban sus ojos ¿verdes?, look  informal, con camisetas y, a veces rollo motero con chupa de cuero, lenguaje moderno, irreverente y provocador... Incluso cuando invitaba a cantantes a su mesa no era para hacer la típica promoción sino para participar en sus presentaciones o jugar al ratón y al gato en brevísimas entrevistas. No me resisto a recordar que una de las invitadas fue la simpar Leticia Sabater. Desgraciadamente el espacio no caló lo suficiente o, quizás, Mikimoto prefirió centrarse en los medios de su tierra que, por cierto, le permitieron llevar a cabo proyectos más personales e interesantes, alejados del constreñido mundo del videoclip. 

Podéis ver la primera entrega emitida en La 2 en Cataluña pinchando aquí. 

Fotos Carlos Cid digitalizadas por Nicolás Albéndiz para el Museo de RTVE en Sant Cugat.

viernes, 14 de agosto de 2026

¿Qué ponen hoy? 14 y 15 de agosto de 1976


¿Cómo era la tele veraniega hace 50 años? Echemos un vistazo al fin de semana del 14 y 15 de agosto de 1976 a través de las páginas de "Tele Radio", la revista oficial de TVE. Como la programación se enviaba a prensa con unas dos semanas de antelación podían producirse alteraciones pero esto nos sirve para hacernos una idea del planteamiento de los programadores para un mes de consumo más bajo como es agosto. Muchas series norteamericanas, mucha reposición y cambio de horarios para ciertos programas e incluso de cadena para darlos a conocer a otros públicos. 

El sábado no había programación infantil por la mañana, por eso de que la chavalada se iba a la playa, al río o al monte a jugar. Después del Telediario la famosa serie "Nacida libre" (basada en una película) y la primera versión de "Barrio Sésamo" en nuestro país que entonces se titulaba "Ábrete Sésamo" y sólo incluía los sketches originales con Epi y Blas, Coco, el Monstruo de las galletas, etc. Los espectadores de "Un globo, dos globos, tres globos". Después película, dibujos y serie divulgativa sobre nuestras profundidades marinas a cargo de Eduardo Admetlla al que TVE quiso convertir en el Cousteau español. Después "Papá, querido papá", serie con un rombo (no apta para menores de 14 años) y el extravagante programa de Marujita Díaz "Música y estrellas" que, a pesar de ser un espectáculo aún se producía en blanco y negro para disgusto de la propia artista. Antes de las Noticias, "Informe Semanal" presentado por Rosa María Mateo, ambos en color como "Palmarés TV", el musical que convirtió en estrella a Bárbara Rey (para disgusto también de Marujita, por cierto) y para finalizar, "Kojak", la serie de Telly Savallas, el detective del chupa-chups, también con un rombo. 

La 2 (Segundo Programa) sólo emitía desde las 20.30 h hasta las 00.30 h. El musical especializado "Flamenco" de Fernando Quiñones y el espacio de debate "Opinión", producido en Barcelona, eran los únicos estrenos. Antes, reposición de un western que marcó récords en la tele en EE.UU. pero aquí no tanto, "La ley del revólver". 

Al día siguiente sí que había programación matinal y variada: la Misa (desde un plató), el programa de jóvenes talentos "Gente Joven", que había iniciado su larga trayectoria esa temporada, y retransmisión de Hockey sobre hiel desde San Sebastián. Resumen semanal informativo en "Crónica de siete días", el Telediario y dibujos animados de Hanna-Barbera hasta el comienzo del musical sobre el folklore olvidado "La banda del Mirlitón" con Ismael Peña y que ya se había visto dentro del contenedor "Un globo, dos globos, tres globos". Capítulo de estreno de la exitosa "El Virginiano" (sí, mucho western para el fin de semana), el musical juvenil "Voces a 45" (juvenil pero en blanco y negro) y un curioso espacio que aquel verano cambiaba programas o series de la Segunda a la Primera Cadena para que los pudiera ver mucha más gente, "De la Segunda a la Primera". No olvidemos que entonces el UHF no llegaba a todo el país así que esta oportunidad era importante, en este caso, para "El humor de Carol Burnett" (exitosa en EE.UU. y aquí no tanto) con doblaje latino (como casi la mitad de las series a mediados de los setenta) y "Flamenco". 

Dentro del genérico "Misterio", que incluía series detectivescas o de suspense, tocaba nuevo capítulo de "Mac Millan y esposa" con Rock Hudson y Susan Saint James. Antes del segundo Telediario una retransmisión deportiva no especificada. Y para despedir la jornada el telefilme francés "Reflejo en el mar" estrenado en su país tres años antes. En cuanto al Segundo Programa, más dibujos de Hanna Barbera, cine mudo de Charlot, la retransmisión de una gala internacional, la serie estadounidense "Kodiak" (no confundir con Kojak, esta fue mucho más breve, apenas una temporada, aventura en sólo media hora de duración) y "A fondo", el mítico programa de entrevistas de Soler Serrano y todo apunta a que también fue una reposición. Así era la tele agostera de los setenta.