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domingo, 11 de julio de 2021

Raffaella Carrà, el icono televisivo perfecto

Raffaella, actriz con ocho años

Es difícil reconocerla pero ahí está su mirada curiosa y esa sonrisa que, años después, se haría famosa en media Europa y buena parte de Hispanoamérica. Es Raffaella Maria Roberta Pelloni, conocida desde los años sesenta como Raffaella Carrà. Había cumplido los 78 años hace menos de un mes, el 18 de junio, y llevaba un tiempo enferma aunque no trascendió públicamente. Nos enteramos el día en que murió, el 5 de julio. Primero a través del diario "Reppublica" en un anuncio que parecía un error, un obituario adelantado, tenía que ser una noticia falsa pero al poco tiempo, tanto "I Corriere della Sera" como la RAI lo confirmaron. Sus sobrinos y Sergio Japino, que había sido su pareja sentimental y profesional muchos años, corroboraron el tristísimo hecho. La imagen de su primer trabajo como actriz, siendo una niña, está muy alejada de la que después la convertiría en un icono, el icono perfecto de la televisión. 

Una Raffaella adolescente durante su período de actriz a principios de los sesenta

Boloñesa de nacimiento, sus padres se separaron muy pronto y a los ocho años se trasladó a Roma para comenzar sus estudios artísticos, primero en la Accademia Nazionale di Danza y luego en Centro Sperimentale di Cinematografia. A pesar de no tener antecedentes artísticos en su familia, Raffaella mostró bien pronto un talento innato que su madre supo alentar pero siempre desde la cultura del esfuerzo, algo que formaría su carácter y que sería una de sus señas de identidad. Era siempre la primera en llegar a la redacción y la última en irse, se involucraba a fondo en cada proyecto y exigía a sus colaboradores tanto como a sí misma, era una organizadora nata, podía estar atenta al desarrollo del guión, a la coreografía y a los problemas de producción. Tenía carácter pero siempre era justa, por eso sus colegas laborales pasaban a formar parte de su "famiglia". 

Sinatra y Carrà, una película malucha que sirvió para que Raffaella se hiciera consciente de que Hollywood no era lo suyo

Comenzó como actriz y no como cantante o bailarina. Con ocho años tuvo un importante papel en la película "Tormento del passato" (1952). Desde 1958, ya adolescente, obtiene diversos papelitos en películas de todo tipo y en 1960 se licencia en el Centro Sperimentale. En esa década prueba diversos géneros: romántico, thriller, peplum e incluso participó en un western coproducido con España ("Cabalgando hacia la muerte" de 1962, emitido recientemente en "Cine de Barrio") y se prueba a sí misma en el teatro. También inicia su carrera de comunicadora pero en la radio, de la mano de Luciano Rispoli, haciendo entrevistas por la calle. En 1964 se produce su primer encuentro con el medio del que sería reina indiscutible, la televisión. Fue en un capítulo de la serie "Vivere insieme" de 1964. Especialmente reseñable entre esas primeras intervenciones como actriz televisiva es su participación en la comedia musical "Scaramouche" protagonizada por Domenico Modugno y de la que hemos hablado aquí. Fue en el mismo año en el que coprotagoniza junto a Frank Sinatra y Trevor Howard "El coronel Von Ryan", 1965. Sí, con tan solo 22 años había conseguido un contrato con Hollywood y de esa misma época data el capítulo de la entonces popularísima serie "Yo, espía" en la que (como ya hemos contado aquí) hacía de hija de Bill Cosby en un sorprendente giro de guión. Atentos a esta serie porque, seguramente, fue la primera vez que la vimos en TVE, allá por 1968. 

Con Nino Ferrar en 1969 en "Io, Agata e tu", el programa que cambió su imagen

A finales de los sesenta se había asentado de nuevo en Italia, despreciando un futuro prometedor en la meca del cine porque, simplemente, no se adaptaba al modo de vida hollywoodiense y echaba de menos su país, su gente. Era ya un claro indicativo de su independencia, de su valentía a la hora de tomar decisiones importantes sin tener en cuenta lo que sus agentes aconsejaban. Y muy pronto volvería a dejar clara su fortaleza en una época en la que una mujer de poco más de veinte años no tenía capacidad resolutiva real sobre su carrera. Determina dejar progresivamente la actuación para concentrarse en lo que, más adelante, se confirmaría como su rol de show woman. Acepta ser la secundona de Nino Ferrer en "Io, Agata e tu" (1969/70), una serie de cuatro programas espectáculo, con sketches y música, a cambio de hacer lo que ella quiera durante cinco minutos de cada emisión. Dedica ese valioso tiempo para ofrecer unos números musicales coreografiados por ella misma que sorprenden a la audiencia... y a los jefes. Y a partir de ahí cambia su historia y la de la TV italiana. 


En otoño de 1970 el poderoso Corrado, personalidad radiofónica y televisiva de peso (cuyo programa "La Corrida", primero en radio y luego en TV, se alargaría años y años e inspiraría "El semáforo" de Chicho) la ficha como su acompañante en el popular "Canzonissima", gran musical en antena desde 1956 en la RAI. Carrà impacta por ser la primera en mostrar su ombligo ("mi madre lo hizo perfecto" decía ella) ante las cámaras con unos sugerentes modelitos pero, sobre todo, por ser una artista polivalente, la réplica perfecta para las inteligentes palabras de su maestro Corrado. La pareja se compenetra a la perfección y la admiración mutua deviene en eterna amistad. Repiten en la temporada siguiente que es cuando se produce el escandalazo del "Tuca Tuca", la canción cuyo baile el Vaticano se empeñó en censurar por excesivamente "audaz y provocador". Sin embargo y gracias a la intervención de un grande del cinema italiano, Alberto Sordi, se superó la prohibición. El famoso actor cómico pidió en directo bailarlo con ella y el número pasó de "sensualísimo" a "divertidísimo" venciendo a la censura a partir de la siguiente semana. En esa misma temporada, por si el "Tuca, Tuca" fuera poca cosa, Raffaella se transmuta en una maga de pequeñísimas dimensiones que hace las delicias de la chavalada, "Maga Maghella" con una canción (con voz apitufada por mor de la técnica) que es tarareada aún hoy por los italianos que frisan los cincuenta y pico. En 1974 afrontaría el reto de presentar en solitario el programa... con la compañía en algunos segmentos de Topo Gigio, imposible de olvidar. Es en esa tercera edición en la que la canción de la cabecera "Felicità tà tà" alcanza auténtico éxito discográfico y será la sintonía también de "La hora de... Raffaella Carrà" en España un par de años más tarde. 

Raffaella y Mina, un mito en construcción junto a una leyenda asentada

Tenemos que detenernos en aquel 1974 porque es entonces cuando intervino en el que es considerado uno de los mejores programas musicales de la historia de la RAI, "Milleluci". Y no estaba sola, su compañera en las labores de presentación era la inconmesurable Mina en su último proyecto televisivo antes de retirarse de la vida pública y dedicarse a lanzar discos (casi anualmente) desde su refugio convirtiéndose (si es que no lo era ya) en una auténtica leyenda. A priori era una pareja extraña, descompensada, de la que Carrà podría salir perdiendo, quedando como una simple "ballerina" que se defendía cantando al lado de una figura tan inabarcable como la de Mina pero... "empastaron" perfectamente y los directores aprovecharon al límite el talento de ambas respetando sus virtudes y combinándolas sin que una estuviera por encima de la otra. Los egos, si los había, si diluyeron y ese repaso semanal por la música popular del último siglo fue uno de los mayores éxitos de la historia de la pantalla italiana. Raffaella recordaba siempre las animadísimas partidas de cartas que jugaba con la Tigresa de Cremona en las eternas pausas de grabación (necesarias para los cambios de escenografía, vestuario e iluminación). 

Con Roberto Carlos en "La hora de... Raffaella Carrà" en TVE, 1976

Al año siguiente debuta en TVE como cantante y bailarina, invitada estelar de "Señoras y señores" en una de las ediciones dirigida por José María Quero y presentada por Fiorella Faltoyano (Quero se turnaba con Lazarov). Raffaella es consciente de que gracias a la música puede atravesar fronteras, ya ha demostrado en su país que es una actriz solvente y una gran show woman pero sabe que puede dar más de sí y logra llevar sus alegres canciones y su estética fiestera a media Europa y es ahí cuando comienza su transformación en icono. Sus estilismos, sus coreografías, su música... se entienden allá donde va y es en un símbolo sexual en países mucho más fríos que el suyo. España es una pica en Flandes porque aquí consigue que los gerifaltes de TVE le ofrezcan algo totalmente inusual, cuatro ediciones del programa estrella "La hora de...". Era la primera vez que a un artista se le permitía presentar más de una emisión y hubo críticas iniciales... hasta que sus múltiples talentos fueron evidentes y arrasó. Esos programas se vendieron a buena parte de Hispanoamérica y la Carrà fue solicitada por Argentina y Chile. Nuevo romance con un público ajeno a su origen, tal que en 1980 protagonizó una película argentina de enorme éxito, "Bárbara". 

El final de la cabecera de presentación del sabatino nocturno "Ma che sera" 

A finales de los setenta regresa a la televisión italiana con "Ma che sera" (sábado por la noche) y comienza una etapa en la que compatibiliza su carrera musical con la presentación de grandes espectáculos en la RAI. En 1977 es invitada por José María Íñigo a su "Esta noche fiesta" y, como hemos contado aquí, el estreno de su canción "Fiesta", que quería ser un homenaje a la alegría del flamenco. termina en comisaría porque el hermano de una folklórica se lo toma como un insulto y se empeña en tirarle un vaso de cristal durante su actuación (sin conseguirlo). Fue ese el primero de sus múltiples regresos a nuestro país como invitada durante década y media hasta su retorno como presentadora en 1992. Mientras tanto, se afianza como "conduttrice" en la tele italiana con formatos espectaculares pero distintos entre sí: "Millemilioni" (coproducción con Buenos Aires, México, Londres, Roma y Moscú), "Fantastico 3" (que la reúne de nuevo con su querido Corrado) y, sobre todo, "Pronto, Raffaella?". 

Junto a la actriz, cantante y bailarina Delia Scala en "Pronto, Raffaella?" en 1983

Entre 1983 y 1985 estuvo al frente de ese espacio que podría haber sido un regalo envenenado: inaugurar la franja de mediodía en la pantalla de Italia, un horario en el que todavía se emitía la carta de ajuste. Raffaella asume el reto y pasa del prime-time con grandes presupuestos a un programa modesto, en un decorado pequeño y con medios limitados... pero con ballet y pequeña orquesta, eso sí. Su título hacía referencia a un elemento fundamental del formato que, además, la acompañaría a partir de ese momento en el resto de su carrera: el teléfono. Eso de "pronto?" es algo así como el "¿dígame?" español y al aparatito era la única forma posible de interacción directa con la audiencia y eso era, precisamente, lo que faltaba en la tele. Por primera vez su público podía hablar con ella directamente y participar en juegos tan simples que cualquiera podía concursar, desde niños a ancianos. Especialmente recordado es el juego de las judías, un clásico de las ferias desde el siglo anterior, ¿cuántas judías hay en un tarro de cristal? Esta fórmula la repitió en su programa de la tarde de TVE de 1994, "A las 8 con Raffaella" donde la pregunta que trajo de cabeza a sus espectadores fue "¿Por qué te digo azul?" (la bandera de Suazilandia, por cierto). Es en esta época cuando Raffaella deja claro que se involucra al extremo en sus proyectos. Según han comentado estos días sus viejos compañeros, quería tener todo controlado cuando las cámaras se encendieran y este será ya un modo de trabajar que no abandonará nunca.

Charles Aznavour, uno de los invitados de renombre de "Pronto, Raffaella?"

El formato, sencillo pero muy eficaz, combinando pequeños concursos, entrevistas, música, temas de interés de social, es imitado en otras televisiones y consigue alcanzar una media diaria de cuatro millones de espectadores. Ningún directivo de la RAI se planteaba una cifra así ni en la mejor de las previsiones, se hubieran contentado con un millón, así que blindaron con un contrato millonario a la diva (que fue muy criticado por el Primer Ministro italiano, Bettino Craxi) que la convirtió en la presentadora mejor pagada de Europa... y teniendo en cuenta que era una de las pocas mujeres al frente de su emisión en aquellos años podríamos decir que estaba entre las cinco mejor asalariadas del mundo sin temor a equivocarnos. Era cara, quizás, pero muy rentable. En 1985 abandonó el programa de mediodía para afrontar otro megaespectáculo nocturno que, en realidad, era una versión con presupuesto de su exitoso espacio matinal. Pero antes de eso dejó bien atado su "Pronto" y cuando se anunció su sucesora, Enrica Bonaccorti, la apoyó en público y en privado. Estos días Enrica ha declarado en la RAI que se convirtieron en amigas para siempre, lo cual dice mucho de su generosidad profesional pero también de la personal. 

El paseo con Nueva York con su ballet en las ediciones desde EEUU de "Buonasera Raffaella"

"Buonasera Raffaella" tiene el honor de ser el primer programa italiano de variedades emitido en directo desde Nueva York, en concreto las últimas cinco entregas. Las diez primeras se realizaron desde los estudios de la vía Teulada, 66 de Roma (una de las paradas del cortejo fúnebre). En aquellas ediciones especiales e históricas Raffaella entrevistó a estadistas políticos como Henry Kissinger, a viejas estrellas del Hollywood dorado como Ginger Rogers y a figuras de la música internacional como Stevie Wonder o Joe Cocker y ella, sólo ella, podía combinar personajes dispares, juegos intrascendentes (en los que también participaban estrellas como Ursula Andress) y solidaridad. Nuevo éxito y más polémicas políticas por el gasto "desmesurado" de dinero público, sin embargo, el "Buonasera" fue una verdadera campaña de publicidad para la cadena, se pudo ver en EEUU y Canadá y nuestra protagonista fue invitada al late night de David Letterman en la CBS donde evidenció una vez más su carácter entre sonrisas y superó el paternalismo y la condescendencia del cómico que, quizás, pensaba que se iba a encontrar con una vedette insulsa de la que reírse en su cara... pero salió trasquilado. 


En la siguiente temporada es requerida para hacerse cargo de "Domenica in" creado por su amigo y eterno compañero Corrado una década antes, y que aquí conocimos mucho después como "De domingo a domingo". Raffaella deja patente, una vez más, su dominio del plató incluso en espacios de larga duración pero la presión política y la de las revistas sensacionalistas era cada vez mayor. Unos por su contrato millonario, los otros porque era una figura jugosa. Ella aguantaba como podía hasta que un semanal aseguró que había abandonado a su madre enferma en una residencia, respondió desde su púlpito televisivo anunciando medidas legales por esa agresión vergonzosa a su vida privada. Una agitadísima Raffaella, visiblemente indignada pero también al borde las lágrimas, finalizó su intervención con un emocionante "mi madre no se toca". Juicios severos por haber usado la tele pública para un asunto privado por parte de algunos políticos dejaron tocada a la diva y aventuro la teoría de que todo esto unido sirvió para aceptar una propuesta de Berlusconi. Se unió al elenco estelar de Canale 5 en diciembre de 1987, allí ya no podrían examinarla por sueldos estratosféricos, era una empresa privada. 

"Raffaella Carrà Show", primer acercamiento a la TV privada. En la imagen con Jerry Lewis

"Raffaella Carrà Show" estaba dirigido por su compañero sentimental Sergio Japino, que también era el coreógrafo, labor que ya había ejercido en otros proyectos. El programa no aportaba nada nuevo a la carrera de la diva, música, humor y grandes estrellas internacionales: Jerry Lewis, Michael York, Joan Collins, Harry Belafonte, Omar Sharif... combinados con artistas italianos. Las dos novedades de este formato eran una sección en la que visitaba la casa de los famosos norteamericanos (lo contamos en este post) y que varias autonómicas españolas intervinieron en la producción. Eso suponía que se podía ver en Cataluña o Galicia doblado a sus respectivas lenguas y que famosos cantantes catalanes (se ve que eran los que más dinero aportaban) también acudían como invitados aunque sus actuaciones no se veían en Italia. La que sí se vio fue la de la gran Lola Flores a la que Raffaella tenía un cariño especial desde que en 1976 la apoyara públicamente durante su primer fichaje por TVE. No podemos olvidar, además, que su hija Lolita debutó en su programa. 

"Cuando calienta el sol", coproducción entre la RAI y TVE para el verano de 1990

La etapa en Finnivest (la corporación berlusconiana) apenas duró dos años y volvió a la pública con un trisemanal para los fines de semana en la RAI 2. Tenemos que detenernos en una serie de especiales veraniegos de 1990 porque supondrían su retorno a nuestro país. "Cuando calienta el sol" era una coproducción hispano-italiana pensada para celebrar el lanzamiento del canal Eutelsat que permitía la emisión en directo desde ambos países. Ella presentaría desde Saint Vincent, en pleno Valle de Aosta, con Ricardo Fernández Deu y Miriam Díaz Aroca con Gigi Sabani desde la localidad catalana de Tossa de Mar. Al día siguiente de su muerte, el periodista Fernández Deu recordó en el programa de TVE Catalunya y Ràdio 4 "Cafè d'idees" (dirigido y presentado por Gemma Nierga) la sorpresa que supuso descubrir a una mujer totalmente alejada de la imagen de diva. Recordaba su implicación absoluta en el trabajo y, sobre todo, su preocupación por el equipo español desplazado a Italia, los acogió como una auténtica "mamma". Esta colaboración fue la que decidió su contrato español. No pudo ser hasta 1992 porque ya tenía firmado para la temporada de otoño el programa del sábado para la RAI, "Fantastico 12". 

Suena el teléfono, hay que responder "¡Hola, Raffaella!"

"¡Hola Raffaella!" es el inicio de una nueva y gratificante fase en su carrera. Desde 1992 a 1995 se asienta en España, primero como estrella de TVE y la última temporada, de Tele 5. Iba a ser un relevo veraniego para suplir el hueco de los viernes del "Un, dos, tres", de hecho se grababa en el mismo plató de los Estudios Buñuel y reaprovecharon sus famosas gradas, pero el éxito fue tal que renovó temporadas y se ganó su propio lugar en el Estudio 1 de Prado del Rey cuando el macro-concurso de Chicho regresó a la programación. Como hemos hablado aquí de él no me extenderé pero sí quiero incidir en que se convirtió en un verdadero fenómeno popular, que el teléfono volvió a ser su aliado como lo había sido casi diez años antes en "Pronto, Rafaella?", que el tándem Japino ("il diavolo" por sus continuas travesuras en directo)- Carrà funciona mejor que nunca y encuentran en España un país amigo. En 1994 compatibiliza el show semanal con un programa vespertino de lunes a jueves, "A las 8 con Raffaella". Su paso a Tele 5, tras unos meses de descanso, sorprende a todo el mundo y su "En casa con Raffaella" a la hora de la siesta no consigue despegar aunque hay que tener en cuenta que la cadena estaba sufriendo una profunda crisis y que apenas hubo tiempo de asentar el formato. Posiblemente, la evidente humildad de medios en comparación con lo que nos había ofrecido hasta ese momento tampoco ayudó pero para la temporada siguiente el dúo presentadora-director tenía preparado un revulsivo para la RAI.


"Carràmba! Che sorpresa" supone la reaparición de la boloñesa a la pantalla italiana después de su mayor período de ausencia y lo hace con un espectáculo a lo grande. No hace falta que explique de qué iba porque Antena 3 lo importó como "¡Sorpresa, sorpresa!". Siete años en antena (con el cambio de nombre a "Carràmba! Che fortuna" cuando se alió con la Lotteria Italia) con una media durante toda su andadura de un 40% de share. Su increíble capacidad de trabajo y el cariño de su público se demuestra al conducir, al mismo tiempo, otros programas durante esos años, unos diarios y otros semanales e, incluso, se viene a España para presentar las Campanadas en TVE junto a Ramón García en 1998. En el 97, además, retoma su faceta de actriz y protagoniza la miniserie "Mamma per caso" para RAI 1. Raffaella es, sin discusión, un mito viviente. 

Dos iconos de la industria artística italiana unidos en una memorable conversación. "A raccontare comincia tu", último programa de Raffaella

Volvimos a ver a Raffaella en 2004 con el telemaratón de 9 horas "Contigo" que tenía como objetivo el apadrinamiento de niños de países pobres (que tendría su propia versión italiana dos años después, "Amore"), en 2008 en "Salvemos Eurovisión" y en 2016 para la gala del 60º aniversario de TVE. Aquel mismo año triunfaba en RAI 2 como coach de "The Voice of Italy". Fue en España donde anunció en una entrevista en directo para "Domenica in" que dejaría de presentar grandes shows en TV, lo que se malinterpretó como una retirada. No era tal cosa pero la conmoción aquí y allí fue una muestra de que Raffaella era mucho más que una artista querida. Era respetada y era imposible pensar en una jubilación. En 2019 estrenó en RAI 3 "A raccontare comincia tu", una adaptación del "Mi casa es la tuya" de Bertín Osborne aunque, en realidad, no necesitaba los derechos para un formato que ella ya había incluido en su "Raffaella Carrà Show" de Canale 5/Canales autonómicos españoles. Dos temporadas compuestas de cuatro entrevistas dejaron patente su innata capacidad para la conversación, para la escucha, para el diálogo inteligente y la autoironía. Supieron a poco. Y llegó la pandemia... y el obligado descanso. Su cameo en la película "Explota, explota" fue la última colaboración con el mundo artístico de nuestro país. Hoy, ese saludo rápido, sonriente, cómplice es el mejor recuerdo para la diva que conquistó varios países y que supo evolucionar, adelantándose a los demás, siendo pionera en tantas cosas e inspiración para muchos. Gracias, Raffaella, grazie mille. 


Y, como extra, algunos vídeos. Comenzamos precisamente por el principio, su primer papel en el cine, 1952: 

 

 Número cómico-musical con Nino Ferrer en "Io, Agata e tu", 1969:

 

 "Maga Maghella", sección de "Canzonissima" dedicada a los niños, 1971:

 

Raffaella a dúo con Sammy Davis Jr en "Buonasera Raffaella" desde Nueva York:

 

 El famoso discurso contra los medios sensacionalistas en "Domenica in":

 

Y parte de la entrañable conversación entre dos divas:

miércoles, 13 de mayo de 2020

Mina, Fellini y la tele


Si un espectador de la RAI (la tele pública italiana) se encontraba con Lello Bersani al encender su televisor en 1968 seguramente pensaría que estaba a punto de contar una noticia, posiblemente deportiva (a esas alturas de su carrera) pero en realidad, el día que el conocido periodista apareció de esta guisa estaba en un rodaje. 


Y no un rodaje cualquiera, aquel día la RAI conectaba en directo (o eso decían) con el decorado preparado en Cinecittà para el "Satyricon" de Fellini. Allí se estaba rodando en ese momento la escena del terremoto y se podía ver en multicámara cómo el set se iba derrumbando calculadamente. Cuando todo estaba terminando. este plano tan cinematográfico nos presentaba la sombra del genial director apoyado en unos andamios y megáfono en mano para dirigir la acción. 


Unos aplausos devolvían al espectador despistado al programa que estaba viendo inicialmente, el famosísimo "Canzonissima" que llevaba en antena desde 1958 (había comenzado dos años antes en la radio) y que aquí en España tuvo su desangelada versión en "Canción 71" (del que ya hemos hablado aquí). Aquella combinación de música y lotería fue un exitazo y catapultó no sólo a los cantantes (y sus canciones) que participaban en esa festiva competición sino también a sus presentadores entre los que podemos contar a los actores Ugo Tognazzi y Nino Manfredi, al matrimonio formado por los dramaturgos y actores Dario Fo y Franca Rame o a nuestra siempre querida Raffaella Carrà. En el caso que nos ocupa estamos en la edición de 1968, noche del 14 de diciembre, sábado. Presentan Mina, Walter Chiari (en la foto aplaudiendo desde el plató) y Paolo Panelli; dirige Antonello Falqui, un experto en grandes espectáculos que en 1974 presentará el formato más espectacular nunca ofrecido por la RAI, "Milleluci". 


Y he aquí que viene la sorpresa. Cuando el periodista se acerca a Fellini para hablar de esta escena y de la película que está filmando (y tras la interrupción de uno de los actores que dice que quiere cantar una canción para el programa con el que están conectando) el genial cineasta aprovecha para decir públicamente que le hubiera gustado contar con Mina en esta película. "Es difícil encontrarnos" confesaba Fellini refiriéndose a las apuradas agendas de ambos. Bersani, rápido, responde: "Está allí, en el plató".


"¡Mina! Espero que podamos encontrarnos pronto, al menos hablar por teléfono" se oye al director decir mientras el realizador pincha la señal del estudio y nos encontramos a la aludida sonriendo, casi con timidez y azoramiento, levanta la mano y agacha la cabeza como haciendo una reverencia. 
   En realidad Fellini había confesado varias veces sus ganas de trabajar con la Tigresa de Cremona pero, aunque ella había rodado varios films musicales al principio de su carrera, en este punto en el que ya estaba completamente asentada como cantante y show-woman no quería hacer aquello para lo que se sentía suficientemente preparada "por respeto". 
   Nunca vimos a Mina en una película felliniana aunque sí se conservan dos dibujos que realizó Federico imaginando a la artista en sendos papeles, con un vestuario fastuoso. Eso sí, en cierto modo colaboraron juntos en un mismo proyecto, este "Canzonissima 68" porque él era el presidente del jurado externo. 

jueves, 27 de septiembre de 2018

Scaramouche a la italiana


Al leer el título "Scaramouche" los aficionados al cine inmediatamente recordarán a un atlético y pletórico Stewart Granger interpretando a ese pícaro justiciero de la Francia del siglo XVIII en la película de 1952 dirigida por George Sidney. Esa aventura está inspirada (libremente) en la novela de Rafael Sabatini de 1921 pero, ojo, hay otro Scaramouche igualmente aventurero y que no tiene nada que ver con ese. Para los italianos este nombre es con el que se refieren al actor de la Comedia del Arte del XVII Tiberio Fiorilli, creador de la máscara teatral conocida como "Scaramuccia" (escaramuza en castellano) aunque posteriormente se usaría más el término a la francesa. Es este Scaramouche en el que se basarían los autores Corbucci y Grimaldi para una serie popularísima en la RAI de 1965 (bueno, en aquella época la cadena italiana todavía no recibía ese nombre sino Programma Nazionale, cosas de no tener competencia). ¿Y quién sería el actor que pondría cara a Tiberio? Fijaos bien en la foto, es fácilmente reconocible si ponéis la banda sonora adecuada, por ejemplo "Volare". Efectivamente, el cantante y compositor Domenico Modugno fue el protagonista de esta miniserie de 5 capítulos. 


¿Y por qué se eligió a un famoso intérprete de canciones en vez de a un actor profesional? En realidad, Modugno haría mucho más que actuar en esta serie, él también compuso y cantó todas las canciones y es que el Scaramouche del 65 no fue un relato al uso de la vida de Fiorilli sino que se presentó como un "romanzo musicale", vamos, una comedia musical con todo lo que eso significa. Grabada entre abril y marzo combinando escenas en plató y exteriores, se emitió entre octubre y noviembre. Dirigida por Daniele D'Anza tuvo un amplísimo elenco entre el que destacamos a una joven de 22 años que en la década siguiente se convertiría en la mayor showoman televisiva de la historia del país. Mirad bien la foto e imaginad a la muchacha con un pelo muchísimo más rubio y sin esa ropa de época. Sí, es Raffaella Carrà que interpretó a Costanza de Mauriac. Como veis, revisar la carrera de la italiana depara agradables sorpresas. 




lunes, 13 de agosto de 2018

El Maigret italiano


Cuando Georges Simenon creó al comisario Maigret no fue consciente de que se convertiría, casi de inmediato, en uno de los personajes de novela negra más apreciados no sólo en el mercado francófono sino en todo el mundo, por eso no es de extrañar que bien pronto fuera adaptada al cine y a la televisión. Ya hemos hablado aquí de la longeva adaptación francesa y también hemos mencionado que la BBC había precedido a la ORTF. Si somos estrictos fue Canadá el primer país cuya televisión encargó una serie sobre este personaje, ya en 1955, pero hubo una versión que gustó especialmente al autor y esa fue la italiana. Su protagonista, Gino Cervi, al que muchos recordarán como el alcalde comunista de las películas de "Don Camilo" protagonizadas por Fernandel, conquistó con su interpretación a Simenon.


"Le inchieste del commisario Maigret" comenzó su emisión en 1964 y se realizaron cuatro temporadas hasta 1972. Se adaptaron 16 relatos en un total de 35 capítulos, es decir, que algunos se dividían en dos partes. Cervi era famoso por sus olvidos y despistes pero en este caso supo usar este inconveniente a favor del personaje. Sus pausas, sus silencios encajaban perfectamente con la descripción de Maigret en las novelas, un comisario reflexivo, sobrio, poco dado a la chanza. La actriz Andreina Pagnani dotó a la señora Maigret de un trato maternal y comprensivo a su esposo que también estaba latente en los escritos de Simenon. 


El director fue Mario Landi (en la foto con gafas) un veterano del Programma Nazionale (así se llamaba inicialmente la RAI) que había realizado, por ejemplo, "Casa Cugat" un programa de variedades con Xavier Cugat y su mujer Abbe Lane o la edición de 1960 de "Canzonissima". En los 70 y 80 se centraría más en el cine apuntándose a un género de moda en la época, el terror erótico. Fue Landi quien eligió a Cervi como protagonista pero ¿quién decidió que fuera Landi el director? Pues nada menos que Andrea Camilleri, el famosísimo autor del Comisario Montalbano que por entonces era delegado de producción de la cadena. Landi dirigiría en 1966 una película italo-francesa sobre Maigret que protagonizaría, cómo no, Cervi.



martes, 2 de mayo de 2017

La vida de Leonardo da Vinci


El 2 de mayo de 1519 fallecía uno de los más grandes genios de la historia de la humanidad, Leonardo da Vinci. Difícil es encuadrarlo en una sola profesión porque su impronta va más allá de la pintura, el arte que le hizo famoso en toda Europa en el siglo XV. Su ingenio y curiosidad han inspirado a ingenieros que, partiendo de sus ideas y entusiasmo, lograron aquello que él anhelaba: que el hombre pudiera volar. A pesar de su interesantísima trayectoria no ha sido un personaje muy usado por la cinematografía, por eso todavía hoy sigue destacando el acercamiento televisivo que hizo Renato Castellani en "La vida de Leonardo da Vinci" en 1971. 


Aunque han pasado más de 45 años, esta serie sigue siendo un referente audiovisual. Fue emitida en más de 50 países con gran éxito y alcanzó premios tan importantes como el Globo de Oro al Mejor Especial de TV o la Ninfa de Oro en el XII Festival de Montecarlo además de las nominaciones al Emmy a Mejor Miniserie y Mejor Protagonista. El actor Philippe Leroy tuvo que imbuirse del espíritu del artista para inerpretarlo desde su juventud hasta sus últimos días. Un auténtico tour de force que apuntaló una carrera ya prestigiosa en aquel momento. Con gran sensibilidad se acercó a esta figura mítica bajo la dirección de uno de los grandes del neorrealismo. El trabajo de ambos se reveló como un acierto total y la audiencia lo refrendó con su aprobación al tiempo que la crítica lo ponía como ejemplo de lo que debía ser un producto televisivo digno de las cadenas públicas. 


Junto a Leroy había otra figura omnipresente en los cinco capítulos, la de Giulio Bosetti, actor y director teatral que no interpretaba a nadie; como si de un catedrático se tratara ejercía de hilo conductor, de maestro que contextualizaba las diversas escenas clave de la vida del genio. Vestido con ropa actual (bueno, actual de la época en la que se emitió, claro), aparecía y desaparecía de los decorados como si fuera una especie de Pepito Grillo que profundizara en la personalidad de Leonardo y, en cierto modo, justificara sus acciones. Esta mezcla de ficción y documental elegida por Castellani para narrar la historia podría haber sido un gran error pero, sorprendentemente, funcionó a la perfección y parece que el espectador incluso agradecía estas acotaciones. 


Esta miniserie fue una coproducción de la RAI (Italia), ORTF (Francia) y TVE (nosotros, vaya) si bien fueron los italianos los que comandaron la operación. Setenta mil metros de película en color se utilizaron durante el rodaje en exteriores de Italia y Francia y los decorados fabricados en el Instituto Luce. La documentación exhaustiva y la colaboración de grandes especialistas permitió que se presentaran de forma realista los avanzados (e imaginativos) métodos que inventó Leonardo para pintar frescos, usar la luz natural para pintar en su estudio o, por supuesto, fabricar máquinas voladoras. 


En EE.UU. la serie se emitió en la CBS entre agosto y septiembre del 73 aunque lo habitual es que los trabajos europeos de este tipo recalaran en la pública PBS. Su triunfo en los audímetros en una de las tres cadenas principales de Norteamérica nos da una idea del éxito que había alcanzado previamente en Europa. En nuestro país se emitió por primera vez en octubre de 1971 (en blanco y negro), al tiempo que en la RAI y la ORTF y se repuso en 1976 (ya en color) y 1982 y en el Canal 50 TVE en 2006. Existe una edición en DVD de 2003 pero no en España. Al menos alguien ha tenido la gentileza de colgarla en youtube: 

domingo, 12 de junio de 2016

"Concertino" con Torrebruno


¿Serían capaces de reconocer cualquier canción moderna que interpretara una orquesta en directo? Moderna en 1963, claro, porque ese fue el año en el que TVE adaptó el popularísimo "Il Musichiere" de la RAI, un concurso en el que se ganaba por identificar temas musicales de actualidad. Cuando aquel verano el programa llegó a nuestra pantalla su presentador original, Mario Riva, había fallecido como consecuencia de un trágico accidente mientras preparaba un festival de ese mismo espacio. Quizás por eso, por respeto a su creador del que también se había hablado mucho en la prensa española porque a veces su emisión se captaba en la zona de Levante gracias a los caprichos de las ondas hertzianas, TVE insistió en que "si bien nada tiene que ver con "Il Musichiere" en cuanto a desarrollo y forma de presentación, sí es similar en contenido y propósitos". Y para conducirlo se escogió a un italiano (¿casualidad?), Torrebruno. Este cantante y showman había debutado como presentador en el buque insignia de la Casa, "Gran Parada", y en la siguiente temporada había sido el anfitrión de "Buenas tardes con música" los domingos por la tarde. 


"El Concertino" se inició el miércoles 31 de julio a las 22.30 h. Aquel título también sonaba muy italiano así que ese intento de los directivos por despegarse del formato original no parecía muy intenso. Pero Concertino no era sólo el nombre del espacio sino también de su mascota, un niño rubito vestido de marinero, con gesto triste y trompeta en mano. El muñeco se hizo casi más famoso que el propio programa y fue un claro antecedente de otras mascotas televisivas porque, además, los concursantes se llevaban uno de regalo sólo por acudir al Paseo de la Habana y, atención, ¡otro para el alcalde de su pueblo!


Y es que una de las novedades de este programa era su afán de abrirse a todo el país. Si hasta entonces a casi todos los concursos acudían personas de Madrid, Barcelona o alrededores (los dos centros de producción que existían por entonces), esta vez la tele buscaba gente de todas las provincias y para ello repartió tarjetas del concurso por los estancos y prometía correr con los gastos de desplazamiento hasta la capital. 
   Cada miércoles participaban cuatro personas y además dos famosos lo hacían con fines benéficos. Para la primera emisión estaban anunciados Rocío Dúrcal y Joselito pero no he podido confirmar que finalmente fueran los padrinos del show. Lo cierto es que el programa sí consiguió lo pretendido: divertir a los espectadores con las pruebas de rapidez de reflejos y de conocimiento musical a tenor de las críticas y cartas de los espectadores publicadas durante la temporada en la revista "TeleRadio. 
   A Torrebruno se le afeó lo de siempre: que su español era deficiente pero conseguía suplir esa carencia con simpatía y mucho morro. Para ayudarle en su cometido estaba la actriz y presentadora Marta Padován a la que pronto se le acompañó de otra actriz que respondía al nombre de Nieves y que después hizo carrera en el cine italiano. 
   El ganador absoluto de este concurso fue un joven que años más tarde alcanzaría prestigio como escritor e intelectual... pero que no descubriremos ahora, permitidme un poco de suspense. Muy pronto descubriré de quién se trata. 

Un fragmento de "Il Musichiere", de la versión española no puedo ofrecer nada porque no existen grabaciones:

domingo, 20 de julio de 2014

El hombre en la Luna según la RAI


28 horas de retransmisión, de tensa emoción contenida hasta el momento fulgurante de la primera pisada de Neil Armstrong sobre suelo lunar. La televisión pública italiana, RAI, realizó su mayor esfuerzo hasta el momento para informar a sus espectadores de ese momento histórico, casi veinte millones siguieron atentamente la primera parte y unos once aguantaron hasta altas horas de la madrugada para sorprenderse con el paseo lunar. Fue un especial del TeleGiornale (el Telediario de allí, vaya) con todos los medios posibles, con el centro de operaciones en el estudio 3 de la romana Vía Teulada.


Dos periodistas de renombre se encargaron de coordinar el programa. El primero de ellos, y quien se llevó la gloria de anunciar la llegada fue Tito Stagno (a la izquierda de la foto). Con la ayuda de dos asesores científicos, Piero Forcella y Enrico Medi, fue capaz no sólo de explicar las partes más farragosas de la trayectoria del Apollo XI sino además contagiar una emoción incontenible ante tal acontecimiento.

 

El segundo periodista fue Andrea Barbato, hombre de gran experiencia en la prensa que un año antes había sido elegido por la cadena para el primer informativo de mediodía, toda una revolución en la época. El tono más sosegado y sobrio de Barbato contrastaba plácidamente con el nervio de Stagno. Desde Houston sería Ruggero Orlando quien narrara la noticia desde las oficinas de la NASA.


Además del plató de Roma, otros tres situados en Milán, Turín y Nápoles habían dispuesto grandes pantallas y en ellos se repartía el medio millar de invitados que presenciaban en directo el trabajo de los periodistas y técnicos de la RAI. Todo un espectáculo montado alrededor de un hecho histórico. Tan sólo la ZDF alemana realizó un despliegue similar, el resto de cadenas europeas y americanas (por no hablar de la nuestra) fueron mucho más discretas.


Y esta retransmisión también tuvo su polémica, Tito Stagno proclamó con entusiasmo "Ha toccato!" mientras que Orlando desde Houston respondió secamente que no era verdad. En realidad sí que habían llegado, la antena de la nave había tocado suelo aunque la nave todavía no se había posado completamente. Digamos pues que el honor del anuncio fue compartido, Stagno se encargó de la nave y Ruggero de Armstrong. Esta situación fue parodiada en el primer "Canzonissima" de la temporada 69/70.


domingo, 24 de marzo de 2013

El Semáforo y sus precedentes


Muchos recordarán este programa como uno de los más surrealistas de los emitidos en TVE en los 90 y, posiblemente, como el más discutido del indiscutible genio Narciso Ibáñez Serrador (obviamos, lógicamente, la polémica que generó en su día "Hablemos de sexo" porque las razones fueron muy distintas). "El semáforo" se emitió en prime time entre 1995 y 1997, tras el relativo fracaso de la última temporada del "Un, dos, tres" (conducida por Josep Mª Bachs). Tras la renuncia en el último momento del presentador elegido inicialmente (del que hablaremos próximamente), Chicho recurrió a Jordi Estadella, con quien había trabajado en el concurso de la Ruperta, al que acompañó de la explosiva Marlène Mourreau y de la simpática Asunción Embuena (los adjetivos describen el rol atribuido a cada una de ellas). El maestro Quintano, director de la orquesta, ayudaba también en las introducciones y desarrolló una especial complicidad con Estadella.


El programa ofrecía la oportunidad a ciudadanos anónimos de presentar su espectáculo (fuera cual fuera y hay que reconocer que se pudo ver de todo...) al público presente en el Estudio 1 que juzgaba con fiereza y muchas veces con impaciencia a personas y personajes de muy distinta calidad artística. Posiblemente el más celebrado fue Cañita Brava, un coruñés que se convirtió en colaborador habitual tras la sorpresa inicial. Famosos se hicieron su "Merengue Caña Brava" o la canción a dos voces por no hablar de sus temas políglotas. Y he aquí donde surgió la controversia, muchos críticos acusaron a la tele pública de reirse de los concursantes mientras que Chicho defendía que ellos asumían el riesgo pero que lo que querían realmente era quitarse la espinita y presentar su show ante una audiencia que no fuera su familia o amigos.


El caso es que "El semáforo" no era un formato original de Chicho, en realidad era una mezcla de dos programas. La primera referencia era "The Gong Show", un concurso de talentos amateur emitido en la NBC entre 1976 y 78 diariamente en daytime y en sindicación unos cuantos años más. Chuck Barris, su presentador y creador, era también un aficionado ante las cámaras, en realidad tuvo que ponerse en el papel de anfitrión en el último momento ante la negativa de un presentador profesional. Un jurado de famosos era el que decidía cuando parar la actuación con el gong del título.


Pero en realidad Chicho se fijó en otro programa, del que compró los derechos, una idea original de Corrado Mantoni que inició su andadura en RAI Radio en 1968 y se mantuvo hasta 1979 con grandísimo éxito. Cuando Corrado es fichado por Mediaset a mediados de los 80, Berlusconi le convence para traspasarlo a la tele y en 1986 comienza uno de los mayores éxitos italianos de los últimos 30 años. 


Corrado era uno de los mejores comunicadores del país y uno de los más queridos. Durante décadas fue considerado "el presentador radiofónico" y uno de los más grandes autores televisivos. Sus programas de variedades alcanzaban cuotas de calidad y audiencia irrepetibles y Raffaella Carrá fue su pareja preferida. 


"La Corrida" era, pues, el espejo en el que se miró "El semáforo" y algunos de sus participantes podrían haber pasado por TVE sino fuera por el idioma. Revisando viejos programas podemos encontrar fácilmente Cañitas Bravas napolitanos o romanos. 

En 1997 Corrado dejaría el programa tras anunciarlo en directo con una poesía de la que nadie del equipo tenía noticia. Dos años más tarde moriría pero su programa resucitó en 2002.

Veamos una de las actuaciones más recordadas del programa españo, un dúo perpetrado por dos curiosos personajes que se hicieron muy populares:



En "The Gong Show" se podían ver actuaciones de este calibre, definidas por su presentador como "zanny":

lunes, 18 de febrero de 2013

Teatro 10 con Mina


En 1972 la RAI presenta una tercera edición de uno de sus espectáculos de mayor audiencia: "Teatro 10". La primera había triunfado en 1964 con Lelio Lutazzi pero no renovaron el programa hasta 1971, esta vez con Alberto Lupo, actor y doblador italiano de voz suave y profunda que consiguió aupar, de nuevo a este show a los primeros puestos. Pero hoy queremos hablar de la siguiente y última temporada, la de 1972 en la que Lupo tuvo una compañera excepcional.


La cantante Mina ya tenía experiencia como presentadora, en 1967 había tenido su propio show, "Sabato Sera", pero también había sufrido el ostracismo por parte de la RAI tras haber anunciado que iba a ser madre soltera, castigo que la cadena tuvo que levantar después de dos años ante las constantes protestas del público. En 1972 era una estrella asentada e incluso respetada por aquellos que antes la habían vetado, era la elección ideal para acompañar a Lupo y reforzar el espectáculo.


Mina ya había iniciado ese cambio estético que sorprendió tanto a los italianos. Ya no era aquella chica morena con "copete" capilar, tal y como demandaba la década de los 60. Ahora lucía melena rubia suelta, se había depilado las cejas, usaba sombra de ojos muy exagerada y hasta se pintaba unas rayas a lo Nefertiti que hacían destacar, aún más si cabe, su mirada llena de intención.


El espectacular decorado de "Teatro 10" albergaba música, humor y breves entrevistas. Lupo ponía cierta ironía a todo y añadía su elegante presencia mientras Mina se esforzaba con la música con canciones propias y versiones de temas de todo tipo. Fue en este programa donde se presentó al compositor argentino Ástor Piazzola que, gracias a las interpretaciones de la "Tigresa de Cremona", tuvo un grandísimo éxito en el país de la bota.


Y fue aquí también donde surgió, de forma casi casual, uno de los sellos de Mina y el mayor éxito de Lupo músicalmente, "Parole Parole", que se utilizó como música de despedida. El mismísimo Adriano Celentano se apuntó a parodiar aquella versión con la propia Mina y con Lupo como testigo.