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jueves, 29 de agosto de 2019

Reencuentro con Chanquete

Bermúdez entrevista a director y protagonista en la gala del 40º aniversario de TVE

En 1979 se rodó una de las series más populares de la historia de TVE, "Verano azul". Un año y cuatro meses de rodaje que después se resumieron en casi otro año de montaje. Fue en octubre de 1981 cuando se estrenó en las tardes del domingo de la Primera Cadena. Efectivamente, no se emitió en verano sino entre el otoño y el invierno. En febrero murió Chanquete y nadie podía imaginar que resucitaría una docena de veces. Fue el día de los enamorados de 1982 cuando finalizó una serie (no terminaba con el fallecimiento de su personaje más entrañable sino la semana siguiente con la partida de los muchachos) que ha pasado a la historia por muchos motivos. Tan sólo cuatro años después "Plató vació", dirigido por Sergi Schaaff y presentado por Cristina Morató, hizo que Ferrandis entrara en el estudio en un "dos caballos" con alguno de sus chicos. Fue una entrevista múltiple breve pero entrañable porque adelantaba algo que se confirmaría en la década siguiente. 

Cristina Morató da la bienvenida a parte del elenco de la serie en "Plató vacío" en 1986

Con la llegada de los 90 un nuevo género se asomó a la televisión que fue un abono para recuperar el estío en Nerja y el interés en saber qué había sido de sus protagonistas, la nostalgia. Nos reencontramos con Chanquete no sólo a través de la ficción (las reposiciones) sino también en la realidad (las entrevistas). El primer programa que quiso reunir al elenco más de quince años después del rodaje fue "¿Qué pasó con...?" espacio de Canal Sur y Telemadrid dirigido y presentado por Consuelo Berlanga. Faltaron a aquella cita en directo desde los estudios andaluces en 1995 Bea y Quique además del director. Poco después, en Antena 3 Nieves Herrero con su "Cita con la vida" rendiría homenaje a Antonio Ferrandis y recibiría la visita sorpresa (o no) de María Garralón, Juan José Artero (Javi), Miguel Ángel Valero (Piraña) y Gerardo Garrido (Quique) en una de sus escasas intervenciones televisivas. Especialmente emocionante fue la conexión con Nerja y el pueblo cantando el "No nos moverán" dirigidos por la Garralón. Un año más tarde, Antonio Mercero acompañado de Ferrandis en la gala "Brindemos por los 40", que celebraba las cuatro décadas de TVE, recordaban esta mítica serie.
 
La pequeña reunión organizada por "Tal como éramos" en el verano de 1998

En 1998 el reencuentro (parcial) se produjo en los estudios de TVE en Sant Cugat. El decorado del programa "Tal como éramos" presentado por Jaime Bores y Salomé (la ganadora de Eurovisión 69) fue el escenario ideal para que un Ferrandis ya visiblemente enfermo charlara de viejas anécdotas con Desi, Piraña y Tito. Aquel programa nostálgico estaba llenando el verano de historias de viejas estrellas como Imperio Argentina, Manolo Escobar, Nadiuska o Laura Valenzuela y también históricas reuniones como la de los Chiripitifláuticos así que era lógico que quisieran agitar la memoria de esas generaciones que habían crecido soñando con el idílico paisaje de Nerja. El veterano intérprete habló con orgullo de sus chicos y reconoció que se sentía uno de los actores más queridos del país, "si fuera envidioso envidiaría a Antonio Ferrandis y si fuera celoso estaría celosísimo de Chanquete" confesó entre las risas de sus compañeros. 


Desgraciadamente Chanquete murió dos años después y no pudo disfrutar de los homenajes que han rendido al reparto y al director de la serie el pueblo de Nerja. En 2001 se conmemoraron allí los 20 años del estreno con todo el reparto y el propio Mercero posando en el famoso balcón de Europa que la cabecera de la serie (y la secuencia de títulos de crédito) inmortalizó a finales de los setenta pero que apenas ha sufrido cambios. Una década después volvieron a reunirse pero ya sin Mercero, muy aquejado de Alzheimer, enfermedad que le habían diagnosticado en 2006. Este año la localidad malagueña ha querido celebrar el cuadragésimo aniversario del rodaje (aquí la cuestión es festejar) con proyecciones de capítulos emblemáticos al aire libre. "Verano Azul" no envejece (a pesar de las quejas absurdas de algunos adoradores de la corrección política) y por eso este año ha triplicado la audiencia media de la 2.

Así comenzó todo, con el reencuentro parcial en "Plató vacío":

La reunión propiciada por Consuelo Berlanga:



Nieves Herrero organizó al poco tiempo este emotivo reencuentro en Antena 3:



Veinte años después los niños, ya adultos, regresaron a Nerja acompañados de Julia:

jueves, 24 de mayo de 2018

María Garralón, de un Verano Azul a una Farmacia de Guardia


El título de este post es llamativo pero excluyente, lo reconozco. En cada trabajo televisivo del recientemente fallecido Antonio Mercero había una presencia constante. Prácticamente en todas sus series y mediometrajes aparece una actriz a la que sería precisamente él quien le daría la oportunidad de demostrar su versatilidad. Hablar del Mercero televisivo supone hablar, inevitablemente, de María Garralón. Aunque sólo fuera por aquel precioso pero difícil papel de Julia en "Verano Azul" ya merecería la pena comentar la complicidad entre ambos pero si repasamos su carrera nos daremos cuenta de que esa química tuvo que ser inmediata y desde ahí se inició una de las relaciones profesionales más estables (y bellas) de nuestro panorama audiovisual... aunque quizás sea una de las menos comentadas.


Desde el principio la carrera de María está asociada a la de este entrañable creador de emociones. Su primer crédito (lo que no significa que fuera su primer papel) es en una obra de Mercero, "Los pajaritos" en 1974. Y ese mismo año también apareció en otro de aquellos geniales mediometrajes que se realizaban para competir en festivales televisivos internacionales, "Don Juan", en la foto es la segunda empezando por la derecha, junto a otra jovencísima actriz que todavía estaba empezando pero ya era una musa del cortometraje español, Carmen Maura. Por supuesto, este trabajo también tenía firma merceriana. 


Muy contento debió quedar el director porque el siguiente año contó de nuevo con ella en dos trabajos distintos. El primero,  la película "Manchas de sangre en coche nuevo", que estaba protagonizada por José Luis López Vázquez, actor principal de "Este señor de negro", el segundo proyecto en el que colaborarían los tres en la misma temporada.  Esta vez María tenía ya un papel más importante, de hecho era un rol fijo y con cierta enjundia, la empleada de la joyería del señor del título. El personaje pasó a la historia en un memorable capítulo como la primera soltera embarazada de nuestra tele.


En 1979 se inicia el rodaje de una de las series más populares de todos los tiempos. Era un proyecto de Mercero y esta vez se había reservado para María un papel muy especial. La serie, por supuesto, era "Verano Azul" y ella era Julia, una mujer con una historia de superación (no quiero hacer spoilers, no sea que alguien TODAVÍA no la haya visto) que se convierte en la amiga y cómplice de aquellos chavales que veraneaban en Nerja. Su emisión en la temporada 1981-82 fue todo un acontecimiento que debería haber convertido a a la actriz en una estrella... pero no fue así. A pesar de haber intervenido en decenas de dramáticos (únicos o seriados) de todos los géneros, María no ha alcanzado la categoría de prima donna, ni falta que le hace porque pertenece a ese grupo excepcional de secundarios (o actores de reparto, que suena mejor) que hacen grandes sus intervenciones por pequeñas que sean. 


En 1983 Mercero y Garralón volvieron a unirse en un mediometraje con ecos "veranoazulianos" del que hablaremos próximamente, "El pueblo sumergido", una peliculita pensada para el público infantil y que formaba parte de una iniciativa europea. Aquí se unían dos variables habituales en el trabajo de Mercero: la ecología y, cómo no, María que a estas alturas ya era integrante fija de sus repartos. 


Y como tal, era lógico que en el regreso del realizador a TVE tras una etapa cinematográfica ella también reapareciera. Fue en 1986 y para la Segunda Cadena con "Turno de oficio", una de las series más comprometidas de la época. Confío en su amiga para un papel complicado. María aceptó el reto y aprovechó la ocasión para demostrar que dominaba el drama tanto como la comedia. De nuevo asumía un rol inédito hasta esa fecha, el de una mujer maltratada por su marido que finalmente se atrevía a denunciarlo. 
   En 1991 Mercero dirigía su primer trabajo para una televisión privada, Antena 3 y, qué sorpresa, Garralón tendría papel fijo en "Farmacia de Guardia", ¿quien no recuerda a la agente de la policía María de la Encarnación y su "para dentro, Romerales"? Era un personaje nada dulce, muy lejana quedaba aquella Julia de veraneo en Málaga, sabía adaptarse a géneros y ritmos bien distintos.
   Hace unos días vimos como la actriz acudía al tanatorio donde se velaba el cadáver de su amigo. Era evidente el dolor que le había causado la noticia. Y no es para menos, posiblemente ningún director ha cuidado de ella tanto como Mercero lo hizo durante más de tres décadas.  

domingo, 13 de mayo de 2018

Antonio Mercero, el creador de emociones


Hablar de Mercero es hablar de televisión con emociones, de retratos de una infancia idílica que quizás nunca existió, de un pueblo en el que todos quieren ayudarse, del miedo a una sociedad que se aísla y pierde la perspectiva, de la preocupación por el devenir de la humanidad y su pérdida de valores. Antonio Mercero falleció ayer aunque ya hacía años que había dejado de estar en este mundo por culpa del Alzheimer. La huella que deja en televisión es indeleble, para empezar sigue ostentando un honor exclusivo hasta ahora: es el único director español que ha conseguido un Emmy Internacional por su mediometraje "La cabina". Pero no sólo eso, las estanterias de Prado del Rey tienen unos cuantos galardones europeos como la Ninfa de Oro gracias a este vasco que hace sólo una semana cumplía los 82 años. Junto a Chicho y Lazarov fue uno de los más activos realizadores en la famosa Operación Premio que pretendía ganar prestigio para TVE en una época en la que el franquismo pesaba demasiado en la imagen que Europa tenía de nuestro país. 


Hijo único de una viuda, se licenció en Derecho pero nunca ejerció. Una vez finalizada la carrera que su madre quería, decidió cumplir su sueño de dedicarse a lo que realmente le apasionaba y se apuntó a los cursos de cine que se ofrecían en la única escuela que existía por entonces que recibía el pomposo nombre de Instituto de Investigaciones y Experiencias Cinematográficas. A pesar de que consigue varios reconocimientos con sus cortometrajes y con su proyecto fin de carrera, no tuvo la suerte que esperaba con la industria, lo que le llevó a descubrir el que sería el medio en el que se encontraría más libre. Así lo contaba en 1976: "Empecé a hacer televisión por razones profesiones y subsistenciales. Yo, en 1963 hice una película que se llamaba "Se necesita chico", un filme de humor, que pasó sin pena ni gloria. La crítica me la puso bien pero a nivel popular no funcionó, no tenía actores conocidos, estuvo hecha de una forma muy franciscana. Yo seguí mi lucha intentando hacer cine, escribiendo guiones, moviéndome entra las productoras... pero no salía esa película que yo tenía en mente. Entonces en el 66 o en el 67, cuando empezó a funcionar la Segunda Cadena, me llamaron para hacer documentales, a la vista de que no había manera de hacer nada en el cine y había que vivir, me puse a hacer televisión. Vamos, en realidad lo que hacíamos era cine. Hacía documentales de la serie "Víspera de nuestro tiempo", "Los históricos del balompié", "Fiesta", "Luz Verde"... ".



Tuvo que esperar unos años para que le dieran la oportunidad de dirigir ficción: "En el 69, con "Simposio para la paz", que fue un programa de 16 mm. en blanco y negro con una idea de Pérez Calderón en la que yo colaboré porque escribimos juntos el guión. Fue a Montecarlo y le dieron una especie de premio, una mención de la UNDA, creo. Después yo seguí con mi lucha por hacer cine, en el fondo, creo, todos tenemos una gran vocación, una tremenda pasión por el cine, pero no salían las cosas. Estuve a punto de hacer una película con Tip y Coll, "La garbanza negra, que en paz descanse". Colaboré en el guión incluso, pero, por una serie de razones, por esas extrañas faenas que hace la gente en el cine, terminé por no hacerla. Me quedé en blanco y, justo en ese momento, me cogieron para hacer el piloto de "Crónicas de un pueblo" (...) Yo era consciente de que era un programa oficial, legalista, planteado desde las altas esferas... pero yo lo cogí como una especie de práctica profesional (...) Intenté durante toda la serie desoficializarla todo lo que pude, a base de meter ternura y humor... Esa fue mi labor".


Con "Crónicas de un pueblo" consigue el éxito popular con mayúsculas, lo que era un regalo envenenado, un marrón para cualquier autor, se convierte en su gran plataforma. Y no sólo como director sino también como actor aficionado puesto que se reservó el papel de cura. Gracias al éxito y a su buen hacer introduciendo el Fuero de los Españoles con una cucharada de azúcar, los jefazos le permiten tantear otros géneros y así surge "La cabina" que en realidad nació como un gag sin desarrollar y después formaría parte de una idea que pergeñaba junto a José Luis Garci para una serie de ciencia ficción y misterio con el título provisional de "13 pasos por lo insólito". De esa antología nunca producida rescatarían también el guión de "La Gioconda está triste", otro de esos telefilmes que dejaban al espectador pensativo. Con estos programas especiales, el director podía ensayar  nuevas fórmulas y permitirse lujos como rodar un musical como "Don Juan", uno de sus trabajos favoritos, o un drama generacional como "La noche del licenciado", que en cierto modo era su propia historia. "Televisión tiene unos límites, marcados por el hecho de que es un aparatito que está en todos los hogares españoles, sabes que hay ciertos temas que no se pueden tocar. Pero partiendo de eso, hay mucho campo para hacer y experimentar. Televisión, una vez aprobado el guión, te da una absoluta libertad para todo lo demás: buscar actores, contar las cosas como tú quieras... Eso no lo tienes en el cine. Yo, por ejemplo, "La cabina" jamás podría haberla hecho en medio" decía en una entrevista en "TeleRadio". 



Mercero fue un Guadiana televisivo, siempre que tenía la oportunidad dirigía una película y con algunas tuvo un enorme éxito, pero al final siempre volvía a la tele. Su independencia era proverbial, fue un director popular en ambos medios pero siempre iba por libre, incluso cuando a mediados de los setenta se especuló con una reforma en TVE para hacer fijos a los colaboradores veteranos: "Por estas cosas de los contratos laborales se ha planteado la posibilidad de que, teniendo en cuenta los años que llevamos trabajando, podamos ser hombres de plantilla, de horario y sueldo fijo y hacer los programas que sean. A mí me da la sensación, y que conste que respeto la opinión contraria, de que es convertirnos un poco en oficinistas y lo apasionante de nuestro trabajo es esa sensación de libertad. No sé, no lo veo claro y me preocupa. Por eso he preferido mantener la libertad y seguir haciendo los programas que pueda. De todas formas, los que mantenemos esta postura somos minoría porque los otros son casi un 90 o 95%. Lo que sí creo es que los que lo piden tienen todos los derechos laborales a su favor. Pero a mí no me interesa" explicaba en 1976. 


Gracias a esa independencia podía presentar proyectos en televisión que le interesaban por una u otra razón . De sus series y especiales entresacamos sin demasiada dificultad sus intereses vitales: preocupación por la infancia, por la ecología, por una sociedad ajena a los problemas de sus vecinos... En "Los pajaritos" conocemos a dos viejecillos que intentan salvar a dos aves en una ciudad dominada por la polución. En "La Gioconda..." la humanidad ha perdido la capacidad de sonreír, en "La noche del licenciado" el protagonista quiere abandonar un futuro prometedor para dedicarse a hacer feliz a la gente, en "La cabina" un individuo se queda atrapado y nadie puede (o quiere) ayudarle lo cual le hace sentirse aún más abandonado, algo similar sucede en "La habitación blanca" (su último trabajo en TVE), en "El pueblo sumergido" se hace un canto a la ecología, que también se repetirá (incluso con María Garralón como amiga de los niños) en varios capítulos de "Verano azul", en muchos episodios de "Farmacia de Guardia" aparecen personajes desvalidos, solos en la vida, pero que son protegidos por sus vecinos, como la desmemoriada doña Paquita... y así podríamos seguir buscando hilos invisibles pero evidentes en toda su obra. 


Quizás su serie más realista y combativa sea "Turno de oficio", emitida originalmente en la 2 y postergada por lo tanto a una audiencia minoritaria, se aupó en los primeros puestos de audiencia con temas como la violencia de género o la drogadicción. Si en "Verano Azul" había tratado por primera vez en una serie familiar de nuestra tele asuntos de alcance pero con cierto disimulo, en esta se empleó a fondo. Además, hizo de Irene Gutiérrez Caba un trasunto de su madre y de Juan Echanove un sosias de lo que, quizás, él habría sido como abogado, doble homenaje. En 1979 contaba que cuando anunció que nunca se dedicaría a las leyes: "Hubo una cierta decepción de mi madre, ilusiones que se vienen abajo. Pero ella supo comprender y aceptar. El balance hoy es positivo, absolutamente. Y eso sin hacer abstracción de los malos tiempos, de las rachas en las que tuve que ir de productora en productora, con mis guiones bajo el brazo, sin encontrar un hueco, machacado. Y eso que no entraba dinero y los hijos iban llegando sino porque llegas a cuestionar tu propia valía. Es muy fácil pensar, en esas circunstancias: "Soy un imbécil, un incapaz. ¿Qué es lo que estoy intentando? Esto no es lo mío. Me equivocado". Bueno, pues a pesar de todo eso el balance es rotundamente positivo". No es para menos. Mercero tocó la fibra del público como pocos han sabido hacerlo. Además, se rodeó de un equipo que le entendía y con el que se complementaba a la perfección. Uno de sus colaboradores más recurrente, el guionista Horacio Valcárcel, falleció la semana pasada. Ambos escribieron algunas de las páginas más brillantes de la tele patria y Antonio, el gran Antonio, supo insuflarles vida con la cámara. 

jueves, 5 de octubre de 2017

"Los pajaritos" de Mercero


En 1973 Antonio Mercero todavía seguía dirigiendo la popularísima "Crónicas de un pueblo" pero el triunfo internacional de su mediometraje "La cabina" le iba a permitir liberarse definitivamente de aquel encargo de endulzar la cucharada semanal del Fuero de los Españoles, el verdadero objetivo de aquella serie: formar con la excusa del entretenimiento. Si bien la angustiosa historia protagonizada por López Vázquez se había estrenado en España el año anterior, fue al siguiente cuando comenzó su carrera en televisiones y certámenes extranjeros que culminaría con el primer Emmy para nuestro país. Aquel verano fue intenso para el director porque lo dedicaría a rodar su siguiente especial dedicado a recorrer festivales en la famosa "Operación Premio" (una estrategia para demostrar fuera que aquí no había dictadura y que existía libertad de expresión). "Los pajaritos" se estrenaría el 21 de enero de 1974 y según explicaba el propio realizador a "TeleRadio" durante el rodaje: "El guión surgió hace ya mucho tiempo pero hasta hace poco  no fue elegido por TVE entre varios proyectos que les presenté. Unos en colaboración con José Luis Garci (con el que había escrito "La cabina" y con el que volvería a trabajar en "La Gioconda está triste") y otros exclusivamente míos, como este. Lo escribí hacia el 69 o el 70, ahora he tenido que remozarlo, sobre todo en el sentido de darle una mayor fuerza crítica al problema de la contaminación"


El propio Mercero explicaba a los medios qué se contaba en aquel cortometraje de apenas 36 minutos: "Es la historia de una ciudad envuelta en la polución atmosférica. La película comienza con el hecho irrevocable de la muerte de unos pájaros. Es un poco ciencia-ficción pero con base tan real que es posible lo vivamos a la vuelta de unos años. Digamos que el problema central es, repito, la contaminación y que, a causa de ella, los pajaritos están en trance de desaparecer. Para la trama argumental tenemos a dos viejecitos que, cada uno por su cuenta, han decidido salvar la vida de un pájaro. Las aventuras y las desventuras se suceden entre lo cómico y la ternura, es un poco la línea de Tati, a base de gags."


Aunque pensemos que la preocupación por el medio ambiente es algo reciente, en aquellos inicios de la década de los setenta era titular constante de los medios, eso sí, todavía no se sospechaba nada del cambio climático. Por eso no es de extrañar que algunos periodistas en la jornada de puertas abiertas durante la grabación le acusaran de usar casi un tópico para ganarse al público, de escoger un asunto muy cómodo para la demagogia: "Es un tema trillado, no desaparecido. Se ve cuáles son sus causas y sus efectos. Lo que hago aquí no es una crítica a un ente abstracto sino a unas causas concretas que lo crean. Y si, al decirme lo de cómodo quieres decir oportunista, creo que no. Es un problema actual, vigente, es estar al día y me parece algo importante. Podría ser más científico, más serio... pero con el humor se puede ser más inteligente y más profundo que con el drama. A través de una línea cómica se pueden decir muchas cosas. Sí, de acuerdo, es una envoltura amable y poética pero con una daga escondida... si se empieza a pensar en lo que dice". Quién iba a decir entonces que al final ese supuesto oportunismo iba a convertir a "Los pajaritos" en una historia de actualidad. 


El reparto estaba encabezado por dos secundarios habituales del cine, el teatro y la televisión, los extraordinarios Julia Caba Alba y José Orjas. Para ella era su primer trabajo como cabeza de cartel en una pieza televisiva o cinematográfica: "Es que mi trabajo no es de protagonista, no, por mi tipo, por... otras muchas cosas" decía a "TeleRadio" y reconocía que además: "tiene muchas dificultades, tengo que montar en bicicleta, hacer de paquete en una moto, saltar de ahí a un 600... pero es muy divertido". Esta magnífica (y siempre divertida) actriz se mostraba totalmente concienciada con el ecologismo latente en esta peliculita: "Es que antes daba gusto mirar al cielo, ¡ojalá no veamos nunca morir a los pajaritos porque, si ese día llega también veríamos morir a los niños!". El elenco se completaba con otros eficaces actores como José Franco, Blaki o Roberto Cruz en pequeños papeles. La música del siempre brillante Carmelo Bernaola recalcaba los momentos más emotivos. No sería la única vez que Mercero recurriría a este compositor, la sintonía de "Verano azul" también es suya. 


Mercero no tuvo ningún problema en hacerse él mismo un spoiler décadas antes de que la palabrita se pusiera de moda: "El desenlace es un tanto amargo. Yo no doy ninguna solución porque pienso que no tengo por qué darla, que no es mi misión, no soy ni un político ni un científico. La película termina con la idea de los viejecitos a una ciudad maravillosa, donde no existen esos problemas. Se van subidos por una grúa... Para un problema real, una solución poética". Y esto lo dijo 6 meses antes de que se emitiera, que conste. Curioso resulta que Hitchcock tampoco quisiera dar una solución a otro film de nombre similar...

   La crítica fue positiva, quizás por el prestigio que había alcanzado el director con su trabajo anterior, si bien este dramático no tenía la misma garra que "La Cabina". El diario ABC fue uno de los más entusiastas: "Desarrolla un mundo entrañable con pulso firmísimo en el que laten vivencias concretas y específicas. El horroroso porvenir de la Humanidad que se contamina no tiene en este relato tintes sombríos ni patéticos aunque lo patético está bajo la anécdota porque Mercero ha querido, y ha sabido, buscar contrapuntos optimistas que descargan la tensión y animan la esperanza. Viejos y niños, tan queridos por Mercero y a los que sabe dirigir con especiales resultados, componen el friso más humano de Los pajaritos en el que hay, de paso y como fundamento a la vez, censura contra el aspecto caótico y frío del mundo del progreso".

   "Los pajaritos" hizo el recorrido habitual de los especiales de TVE por concursos y se llevó el Premio Especial de la UNDA en XIV Festival Internacional de Montecarlo y y el Cino del Duca a su realizador en Milán. TVE la repuso cuatro años más tarde dentro del espacio "TV en el recuerdo" y los espectadores la colocaron en lo alto del panel de aceptación con una nota del 7,4. Más recientemente la hemos podido ver en Canal Nostalgia y en el espacio de la 2 "Singular.es".

lunes, 25 de enero de 2016

Este señor de negro


Idea y guión de Antonio Mingote, dirección y realización de Antonio Mercero, José Luis López Vázquez de protagonista. Con este trío creativo era difícil que el resultado final no tuviera éxito y así fue... aunque quizás no el merecido ni el esperado. "Este señor de negro" fue una serie de 13 capítulos emitida desde el 8 de octubre de 1975 hasta el 28 de enero de 1976 los miércoles en prime-time. Su posición en el panel de aceptación de la audiencia siempre estuvo entre los 10 primeros puestos y su nota no bajaba del 7,6 sobre 10. Consiguió el Premio Ondas a mejor serie nacional y el TP de Oro en la misma  categoría y en la de mejor actor. Aparentemente fue un triunfo de la TVE tardofranquista y debería estar en el recuerdo de todos los espectadores de la época, en las bibliografías sobre historia de la televisión y como ejemplo de un trabajo bien hecho en las escuelas audiovisuales... pero no es así. Si le preguntas a un televidente de más de 50 años dirá que sí, que claro que la vio (no había más remedio si tenías un televisor) y hasta es posible que le vengan imágenes y alguna coletilla pero poco más. La serie no se repuso tanto como otras muy inferiores y hemos tenido que esperar a la edición en DVD de la compañía 39 Escalones para redescubrirla.


Don Sixto Zabaneta es un hombre chapado a la antigua, de rancios valores patrios y de luto desde que tiene uso de razón (primero por su padre, después por su madre y, finalmente, por su esposa). Su vestuario podría pertenecer a cualquier época, desde los años 20 hasta la actualidad pero en cualquiera sería casi anacrónico y demasiado sobrio. Tan sólo la largura del cuello de la camisa (blanca y almidonada, por supuesto) y el ligero acampanamiento del pantalón de su impoluto traje negro delata que vive (o sobrevive) en los setenta. Regenta una platería en plena Plaza Mayor, un negocio familiar con varios siglos de antigüedad que languidece en una época en la que la gente ya no tiene decencia ni moralidad para regalar lo que se debe regalar. 


Desde su viudedad vive con su hermana Carola (una genial Mari Carmen Prendes, a la derecha de la fotografía) en un piso tan anticuado como él, lleno de recuerdos de épocas pasadas y de retratos de familiares que ni siquiera conoció. Carola es soltera, vivió un gran amor antes de la guerra que se tuvo que exiliar por sus ideas políticas. Nunca quiso reconducir su vida pero no vive del recuerdo y es mucho más abierta de ideas que su hermano. Suele reírse de todo lo que le rodea y queda muy claro que es la más inteligente de todos. Su sentido común es aplastante y, posiblemente, sea quien gobierna la casa (para mayor tranquilidad de su hermano, despreocupado para "esas cosas" como cualquier buen español). 


En la tienda de la Plaza Mayor Don Sixto es auxiliado (o más bien él es quien auxilia) por una eficiente y siempre bien dispuesta jovencita encarnada por María Garralón previa rinoplastia y que unos años más tarde se convertiría en una de las protagonistas de otra gran serie de Mercero: "Verano azul". Aquí es más descarada que la Julia que veranea en Nerja y en un capítulo también coge la guitarra para entonar una canción reivindicativa. Pep Munné encarna al sobrino de Don Sixto, que acaba de abandonar derecho (para disgusto de sus padres) y se dedica, entre otras cosas, a pinchar discos en una Boite. Su novia es negra y provocará un cisma familiar que tendrá que resolver nuestro alucinado protagonista. 


Don Sixto es viudo pero no de piedra y cada vez que ve a la oronda Loreto (Florinda Chico) le dedica un sonoro piropo, siempre el mismo pero con algún puntual aderezo: "¡Monumentoooo!". Loreto es una mujer casada y, por lo tanto, su romance es platónico y muy respetuoso pero cada día pasa por la platería para recibir esos halagos. Como mujer coqueta no acepta que Sixto (al que siempre trata de usted) deje el luto momentáneamente y que flirtee con otras. 


En el piso de los Zabaneta vive otro miembro de esta respetable familia, el abuelo. En realidad el Don Sixto de principios del siglo XX murió ya hace muchos años pero sigue siendo una referencia y cada día, de forma onírica suponemos, tiene una charla con su nieto en el despacho. Siempre tiene a mano la anécdota de un pariente, adecuada para servir de parábola a alguno de los disgustos que asolan al pobre Sixto, bastón en el que se apoyan todos y que debe servir de consejero improvisado. Y he aquí cuando se producen algunos de los momentos más hilarantes (y surrealistas) de la serie.


Cada semana descubrimos una parte del pasado de los Zabaneta y un sempiterno Sixto, siempre con la cara de López Vázquez, va sufriendo diversos envites que nos demuestran que, en realidad, las cosas no han cambiado tanto desde los tiempos del descubrimiento de América. En estos fragmentos (que son auténticos cortos casi independientes por su estética mingotiana y una sobreactuación buscada) el Sixto de distintas épocas tiene que enfrentarse a mujeres mucho más listas que él, pobre diablo sin voluntad y con ínfulas de conquistador. Actrices de belleza y fama como Concha Velasco, Fiorella Faltoyano (en la foto), Carmen Maura, María José Santiago, María Kosty, Charo López, Charo Soriano o la mismísima Rocío Jurado interpretan a estas féminas de carácter. 
   A lo largo de la serie comprobamos que, en realidad, Sixto es un producto de su tiempo pero que no es tan arcaico como parece y que, al contrario  que sus amigos, está abierto a nuevas sensibilidades. Mingote y Mercero aprovechan esta serie eminentemente cómica para introducir temas dramáticos como el racismo, los embarazos no deseados, las apariencias, el clasismo... López Vázquez realiza un auténtico tour de force para interpretar un personaje con tantísimos matices como éste. Cuando es el Sixto de los setenta se acerca más a la sutileza de su trabajo en "Mi querida señorita" pero cuando encarna al Sixto de otros siglos es pura pantomima y nos recuerda mucho a su descacharrante rol junto a la enorme Maggie Smith (sí, sí, la de "Downton Abbey") en la película de George Cukor (sí, sí, el director de actrices preferido por Hollywood) en "Viajes con mi tía" (1972). 
   Mercero decía entonces a la revista TeleRadio preguntado por las virtudes de su serie: "Hago hincapié en dos fundamentales: la primera, el tono medio de gran calidad alcanzado en todos los guinones y la segunda, que recae en el protagonista, que ha hecho con cariño un excelente trabajo, a base de aportar ideas y personalidad a los personajes incorporados, todos ellos muy dispares, lo cual otorga gran brillantez al trabajo en general". 
   "Este señor de negro" fue una serie crítica con nosotros mismos, se reía de manera casi desgarrada de esos arquetipos del patriotismo más rancio. La valentía de los directivos de TVE de emitirla con Franco moribundo no ha sido suficientemente valorada y quizás por eso quedó en el recuerdo pero con sordina, como un producto muy efímero y sólo comprensible en una época determinada. Sin embargo, una revisión de esta serie nos permite comprobar que, a pesar de cierta lentitud en el ritmo, sigue siendo muy divertida y que algunos de sus guiones están vigentes (desgraciadamente).

domingo, 1 de marzo de 2015

Turno de oficio

Drogas, delincuencia juvenil, violaciones, malos tratos... asuntos que hoy, desgraciadamente, siguen apareciendo en los Telediarios pero que a mediados de los ochenta eran una novedad para los espectadores. Por primera vez se hablaba de todo esto en los medios y la ficción, ya liberada de la censura, también comenzaba a tocarlos aunque de manera muy tímida. La llegada de la serie "Turno de oficio" cambió radicalmente este panorama. El veterano y popular director Antonio Mercero ("Crónicas de un pueblo", "La cabina", "Verano azul") tuvo la valentía de sacar adelante un proyecto basado en las vivencias de un trío de abogados de distintas generaciones adscritos a un turno de oficio, ese que permite que personas sin recursos puedan ser defendidas por abogados profesionales. Aquí no habría trapos calientes, las cosas se dirían por su nombre. Algunas de sus historias estaban basadas en casos reales y para darle mayor veracidad se rodó en escenarios naturales, por ejemplo, los juzgados de Plaza de Castilla en Madrid.

Tan arriesgada fue esta propuesta que los directivos decidieron que sería emitida en el segundo canal si bien eso no impidió que fuera un éxito y que algunos de sus episodios adquirieran una gran relevancia entre el público generando encendidos debates al día siguiente de su pase. Fueron 17 capítulos de una hora aproximada de duración emitidos entre octubre de 1986 y enero de 1987. Tanta fue su fama,a pesar de haber sido restringida al canal minoritario, que fue galardonada con el TP de Oro a Mejor Serie Nacional y uno de sus protagonistas, Juan Echanove, con el Fotogramas de Plata a Mejor Actor de TV.

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Sin duda muchos la recordarán como la serie del "pedete lúcido". En su primer capítulo, Cosme (Echanove), hijo de notario que prepara oposiciones para seguir la tradición familiar, es arrestado tras una pelea nocturna y recala en un juzgado de guardia donde conoce al Chepa (Juan Luis Galiardo) perro viejo de la justicia española que le convence para dedicarse al desagradecido pero satisfactorio turno de oficio. Cosme asegura en su descargo que no está borracho sino que tiene un "pedete lúcido", expresión que pasaría a usarse frecuentemente a partir de ese momento. Eva (Carme Elías), se convertirá en la otra cómplice de este grupo de abogados idealistas que busca la justicia universal. Completaba el reparto principal Irene Gutiérrez Caba en el papel de madre de Cosme, viuda de notario que se llevará tremendo disgusto ante la decisión de su hijo de no continuar los pasos paternos.

   Actores relevantes como Juan Diego, Fernando Guillén, Adriana Ozores o Maribel Verdú compartían cámara con otros noveles pero de gran popularidad como Antonio Flores que encarnó a un drogadicto acusado injustamente de un delito.

   En 1996 se produjo una nueva temporada dirigida por Manuel Matjí y el propio Echanove. Repetían Galiardo y Elías pero Irene G. Caba  ya había fallecido. Especial protagonismo cobraba en esta segunda parte Esperanza Campuzano como Mapi. Comenzó a emitirse los sábados tras "Informe Semanal" pero no tuvo la audiencia esperada y sufrió un calvario de cambios en la parrilla hasta que finalizó sin que nadie se diera cuenta.

   Podéis ver el primer capítulo (y siguientes) pinchando aquí

domingo, 25 de enero de 2015

25 años de Antena 3

La primera cadena privada de España, imposible resumir 25 años de noticias, programas, retransmisiones, series, caras... Antena 3 celebra hoy su primer cuarto de siglo y durante toda la semana sus programas recordarán momentos históricos hasta que el viernes clausuren la fiesta con una Gala en la que los espectadores se reencontrarán con algunos de los presentadores y actores más reconocibles de la historia del canal. Entre ellos, sin duda, estará José María Carrascal que, aunque no fue la primera cara en aparecer en la pantalla sí que fue su primera estrella de los informativos y su noticiario inauguró la primera emisión oficial tal día como hoy de 1990. Un mes antes habían comenzado las emisiones en pruebas y la primera estrella contratada, Mayra Gómez Kemp, llegó a grabar unas falsas campanadas que no verían la luz hasta muchos años después. Aquella Antena 3 dirigida por Manuel Martín Ferrand era la transposición de Antena 3 de Radio a un plató y las voces más importantes de la emisora intentaron repetir éxito en la tele.

Los primeros fichajes pretendían recordar momentos históricos de la pública: Balbín retomaba su "La Clave", Amestoy y Plaza se unían de nuevo para presentar "Un país de locos"... Mayra conducía la primera "La ruleta de la fortuna" en una época en la que no había paneles electrónicos y las grabaciones se alargaban ad infinitum para que los operarios cambiaran, destornillador en mano, cada letra. También dirigía y presentaba un talk-show los domingos por la noche, sin decorado ni equipo... y así se trabajaba en aquellos primeros y erráticos años en los que los cortes de luz en los informativos eran habituales y los ataques de risa de Luis Herrero antológicos.
   Poco a poco algunos profesionales de TVE quieren probar suerte en la privada y ascender en su carrera. Irma Soriano sustituye a Mayra en la Ruleta y un año después a José Coronado en "El Gordo", se convierte en la mujer de los concursos del primer lustro de la cadena.

Meses después su amiga y excompañera de "Por la mañana", Nieves Herrero, desembarca en la cadena para encargarse de las mañanas con "De tú a tú" que después se pasaría al prime-time aunque su verdadero éxito sería "Cita con la vida" hasta que regresó a la pública para hacer algo parecido ("Hoy es posible") que no funcionó. Y para sustituir a Herrero en las mañanas en 1991 llegó Consuelo Berlanga que con su "Tan contentos" intentó mantener el espíritu Hermida hasta que arribó la "nave" Pepe Navarro.

Mientras tanto "La Ruleta de la Fortuna" había pasado a manos de Bigote Arrocet (auxiliado por Mabel Lozano) en una decisión extraña aunque no sería el único error que sufriría este formato clásico, recordemos a Fernando Esteso al frente de la etapa del programa en Telecinco... Los concursos trufaron la parrilla del canal pero a partir de 1993 la aparición de "El gran juego de la oca" con Emilio Aragón, Lidia Bosch y Patricia Pérez cambió el concepto del género y se volcaron en grandes formatos para el prime-time, algunos con grandísimo éxito.

 
Aquel año Antena 3 quiere consolidarse, ya han pasado los períodos de prueba y es hora de fichar a grandes estrellas para reforzar su programación. Rosa María Mateo deja los Telediarios de la Primera para enfrentarse a un programa, "Al filo de la ley" que no triunfa. La cadena la recoloca en los noticiarios y se convierte en una de sus caras de prestigio... hasta que diez años después se entera de que ha sido despedida a través de un compañero. 1993 fue también el año del primer debate de dos candidatos a la presidencia del país moderado por Manuel Campo Vidal, un hito no sólo para los servicios informativos de la privada sino para la televisión española.

Concha Velasco fue la mejor pagada de la televisión en España en aquella época tras ser arrebatada de Telecinco para presentar "Encantada de la vida", un formato que encajaba a la perfección con sus talentos. Para la cadena protagonizaría una valiente serie dirigida por Ricardo Franco, "Yo, una mujer" y presentaría la segunda etapa de "Sorpresa, sorpresa", programa en el que ella se había fijado años antes en Reino Unido y que aquí sería un éxito con Isabel Gemio y Giorgio Aresu al frente.

Las series de producción propia fueron un empeño de la dirección del canal, entre 1991 y 1995 "Farmacia de Guardia" fue punta de lanza aunque sus comienzos fueron poco halagüeños. La sitcom dirigida por Antonio Mercero reavivó la carrera de Concha Cuetos y Carlos Larrañaga. "Compañeros" inauguró el género juvenil que más tarde continuaría con "Un paso adelante", "El internado" y "Física o química", ficciones que lograron un amplio seguimiento entre un público que, quizás no sea el más interesante para los anunciantes pero que ha tenido en la privada un hueco invisible en otros canales.

El público infantil no fue ignorado precisamente. Miliki y Rita Irasema, Rody Aragón y Fofito, Teresa Rabal fueron los primeros protagonistas de la programación para los niños pero sería el "Club Megatrix" el que pudo recibir el adjetivo de "clásico". Emitido entre 1995 y 2013 tuvo diferentes presentadores, incluida la propia hija del propietario del canal, Ingrid Asensio.

En 1998 Ernesto Sáenz de Buruaga abandona los informativos de TVE para remodelar los de Antena 3. Cambia presentadores, coloca el decorado en la redacción, se ocupa de la edición nocturna, mueve a clásicos como Olga Viza, ficha a Matías Prats y Susana Grisso... La siguiente revolución llegaría con Gloria Lomana.

Fue la primera cadena en probar un programa en late night con Juanjo Menéndez en 1990. Años más tarde, "Estamos todos locos" con Pepe Navarro que ya había presentado las mañanas. Su empeño en llenar esta franja no sería bien recibido en la cadena que le convenció para sustituir a Emilio Aragón en "El gran juego de la oca" con desastrosos resultados. Francis Lorenzo intentaría hacer competencia al Navarro de Telecinco con "Efecto F" sin conseguirlo. Pepe volvería en 1997 tras su exitoso paso por las aguas del Mississippi para hacer sonreír a un pelícano que se quedó muy serio tras una supuesta censura para evitar la emisión del vídeo porno de Pedro J. Jesús Vázquez también probó amenizar la noche con "La Central" pero sería Buenafuente quien revitalizaría la franja con una dosis de dignidad y calidad inéditas hasta entonces.

Bertín Osborne, otro clásico de la cadena de San Sebastián de los Reyes. A pesar de que su primer programa, "Scavengers" (1997), fue un sonoro fracaso y todavía sigue siendo motivo de risión descontrolada, los directivos confiaron en él para sustituir a Pepe Carroll en "Genio y figura" y después para "Lluvia de estrellas", musical de imitadores que permaneció siete años en antena y que compaginó con otros programas como "Trato hecho" o "La cara divertida".

¡Y qué decir del gran Constantino Romero! Aunque "La parodia nacional" comenzó con Xavier Sardà al frente fue con él con quien el programa despuntó en las audiencias entre 1996 y 2001. Pero también demostró su habilidad con los concursos culturales en "Alta tensión", "Una vez en la vida" o "Pasapalabra". Fue imagen de Antena 3 en programas especiales, retransmisiones y telemaratones desde mediados de los 90 hasta principios del nuevo siglo.

En "Pasapalabra" había sustituido a Silvia Jato durante su embarazo, presentadora que comenzaría a ser popular gracias a "Noche de impacto" en 1998 junto a Carlos García Hirschfield, otro veterano de la cadena y rostro de las noticias matinales durante años. Este programa de vídeos inaguraría un género en sí mismo que explotarían otros espacios de la casa como "Ver para creer" con Inés Ballester y Liborio García.

Ballester hizo de todo en la 3, informativos ("En Antena"), magazines, eterna sustituta de Ana Rosa en verano... incluso se puso al frente de un ambicioso reality concebido para competir contra "Gran Hermano", "El Bus" se llamaba el invento y aunque su share hoy en día nos parezca envidiable en aquel momento fue un fracaso con todas las letras e inauguró el axioma de que esta cadena es incapaz de triunfar con los realities. ¿Exceptuamos a "Confianza ciega" con una Franzine Gálvez más puñetera que nunca y frases como "jo, Nube, tía" en el ideario colectivo?

Sí funcionó, y muy bien, el talk-show. "El diario de Patricia" ofrecía testimonios absurdos, buena parte de ellos falsos tal y como han reconocido redactores y productores después pero han dado pie a parodias geniales como las de "Homo-Zapping". Yolanda Vázquez y Sandra Daviú fueron dignas sucesoras y/o sustitutas.

Hoy en día Antena 3 goza de buena salud. Esta imagen resume la mezcla entre veteranía y juventud que puebla la redacción. Matías Prats el fin de semana y Susana Griso cada mañana en "Espejo público" dan la medida de un canal en el que las series siguen siendo un puntal junto con los informativos y el entretenimiento familiar.
Felicidades, compañeros.


La gran mayoría de estas fotos fueron realizadas por Rafael Bravo, foto-fija de Antena 3 durante muchos años. Siento no poder identificar al resto de autores.