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domingo, 17 de agosto de 2025

Crucero 59

Los Llopis en su intervención en el programa "Crucero 59"

El verano de 1959 tendría dos hitos en la incipiente TVE. La inauguración el 14 de julio de los estudios de Miramar en Barcelona y el programa estelar de los sábados que se alargaría hasta mediados de septiembre. El 4 de julio se estrenaba "Crucero 59" que, en realidad, era la versión estival de "Club del sábado", el precedente de "Gran Parada" que sería el primer musical de verdadero impacto de nuestra tele, resultado de los "ensayos" que habían supuesto sus antecedentes. "Gran Parada" llegaría en noviembre con mucho más presupuesto y grandes estrellas pero, mientras tanto, aquel verano en el que la tele llegaría también a la Ciudad Condal y, por lo tanto, ampliaba su cobertura ampliamente, los espectadores no se quedaron huérfanos del entretenimiento sabatino. 

Los actores Mario Moreno, Mary González, Elena María Tejeiro y Joaquín Pamplona con el guionista y realizador Fernando García de la Vega (en el centro).

"Crucero 59" (a veces referido como "Crucero de verano") seguía la estela del modesto pero meritorio "Club del sábado" aunque con una innovación narrativa: sería "un viaje alrededor del mundo con orquestas y atracciones" (así se anunciaba en la revista "Tele Radio"). Al igual que su predecesor no tenía presentadores; cuatro personajes servirían para unir las actuaciones de las que ellos mismos eran espectadores durante el periplo a bordo del barco Estrella del Pacífico. Elena María Tejeiro, Mary González, Mario Moreno y Joaquín Pamplona eran pasajeras y tripulación respectivamente de este crucero de ficción que nos iría relatando sus aventuras durante dos meses y medio de puerto en puerto donde se encontrarían con cantantes de renombre, orquestas de éxito y atracciones visuales. Tenía cierto parecido con "Aeropuerto Telefunken" (1958) con la diferencia de que en ese caso eran los artistas los que llegaban al aeródromo. 

Mario Moreno, Elena Mª Tejeiro y Joaquín Pamplona en la primera entrega de "Crucero 59"

Elena María Tejeiro sería la que más rendimiento sacaría al viaje tal y como reconocía en una entrevista en 1972 a Antonio Hernáez: "Los cuatro nos hicimos bastante populares, en fin, todo lo popular que en aquella época te hacía Televisión puesto que no se veía en toda España y, además, la gente se empezaba a comprar su receptor como si fuera un artículo de lujo, que lo era. Es muy distinto de ahora que más o menos todo el mundo tiene su aparato de televisión (...) Para el cine tuve varias ofertas y es que el programa realmente consiguió bastante popularidad."

Luana Sacconi y Enrico Carboni

En el programa de estreno actuaron la cantante Elder Barber (argentina afincada en Madrid famosa por "Una casita en Canadá"), la orquesta de Vicente Crespo, los "fantasistas" Ruby y Charles Vlaat (es decir, un número visual) y los bailarines Ivan-Duo. En las siguientes semanas amenizarían el crucero televisivo la cantante francesa Elizabeth Gay, la italiana Luana Sacconi acompañada por Enrico Carboni, el trío Marthy, los bailarines Les Norton, el ballet francés de Baby Damase, la vedette y actriz argentina Perla Cristal, Ray Lewis, el cuarteto Los Llopis y Los Machucambos, entre otros. 

Los bailarines Les Norton

El guión y la realización corría a cargo de Fernando García de la Vega, que ya se había ocupado de "Club del sábado". Pionero de TVE, fue inventor de formatos tan importantes en su época como "Escala en HI-FI", "Un millón para el mejor" o "Galas del sábado" pero también dirigió y realizó series de aventuras para niños, magazines y lo que le ponían por delante. Una de las soluciones estéticas ideadas por García de la Venga para este proyecto tenía especial mérito y encajaba con la narrativa del programa, como cada sábado recalaba en un puerto la escenografía representaba la ciudad en cuestión. Eran decorados sencillos, las estrecheces del estudio del Paseo de la Habana y el escaso presupuesto obligaban a ello, pero en ocasiones optaban por grafismos estilizados que eran un acierto. 

Cada sábado a las 22.30 el programa llegó a los espectadores de Madrid, Zaragoza, Barcelona y sus alrededores sin grandes problemas pero precisamente el último día, el 19 de septiembre, hubo un gran problema... que contaremos próximamente. 


Fotos Bariego

miércoles, 15 de enero de 2025

La revista musical española en TV

Esperanza Roy en "La Comedia Musical Española" de Fernando García de la Vega

La Revista, en mayúsculas, es un género de la comedia musical española que triunfó en los escenarios desde principios del siglo XX hasta los ochenta. Argumentos divertidos, música muy pegadiza y, sobre todo, mujeres espectaculares ataviadas con estilimos imposibles son los tópicos más habituales para referirnos a títulos emblemáticos como "Cinco minutos nada menos", "Las Leandras" o "El águila de fuego". Nombres como el de Celia Gámez son puro icono de la escena patria (aunque ella fuera argentina) y muchas de las canciones de las obras más populares siguen siendo tarareadas por nuestros abuelos, quizás también por nuestros padres y, si me apuran, hasta por nosotros mismos (aunque no tengamos ni idea de dónde provienen). Hoy está casi olvidado pero el experto en teatro frívolo español Juan José Montijano se ha empeñado en dejar documentados algunos de sus hallazgos en el libro "Gracias por venir. La revista musical en el cine y la televisión." editado por Diábolo. La relación de nuestra televisión con la Revista no es tan intensa como podría parecer a priori, reflexionamos sobre ello con el autor de este pormenorizado estudio. 

- Es significativo que la Revista fuera el único género "patrio" del que TVE no se aprovechara desde sus inicios a pesar de su popularidad. Mientras que la zarzuela (e incluso la ópera), por no hablar del teatro, los sainetes, etc... eran parte habitual de la programación desde finales de los 50, de la Revista ni mú. ¿Demasiado atrevida? Entiendo que era imposible llevar a las espectaculares chicas a un plató donde se exigía el chal para evitar escotes pero ¿sabes si en algún momento se planteó hacer versiones menos "descocadas" para las cámaras? 

El teatro ha estado presente en la programación de TVE desde sus inicios y el género lírico, también. En los años sesenta comenzaron a emitirse programas musicales e incluso grabaciones de obras teatrales líricas de las que no se conserva grabación alguna, entre ellas, algunos títulos de revista como "Yola" o "Si Fausto fuera Faustina" llevados a cabo por Fernando García de la Vega de los que sólo nos queda su testimonio y la reseña de su emisión en revistas especializadas. Desde entonces, el ente público pareció olvidarse de la revista aunque no de sus intérpretes, pues Celia Gámez grabó para TVE la comedia musical "Sombrero de paja" (no se conserva tampoco) o programas especiales como "Ésta es su vida"; pero no sería hasta 1985 en que la revista tuviera su hueco en la parrilla del ente público. ¿Los motivos? Quizá la censura, quizá el puritanismo de la época, quizá el subjetivismo de sus programadores. 

"Luna de miel en El Cairo" con Teresa Rabal

- Como ya apuntas, el primer programa propiamente sobre el género es de 1985 y fue Fernando García de la Vega, precisamente el autor del prólogo, quien lo llevo a cabo. ¿Era "La Comedia Musical Española" un empeño del propio director? 

Sí. Fernando ya había tocado a la zarzuela en su mítica "Antología" y al cuplé en "Divertido siglo". Ahora tocaba dedicarle un hueco a la revista aunque en los citados programas ya había insertado también algunos números del género. En principio el programa iba a tener más ediciones, pero se acordó llegar a 12 iniciales y, al año siguiente, otra tanda de 12. Pero entró Pilar Miró...

"Las Leandras" protagonizada por Paloma San Basilio

- Aquellas adaptaciones supusieron un enorme esfuerzo de preproducción, ¿cómo fue ese proceso de búsqueda de libretos, partituras, etc? 

Fernando se encargó de bucear en los archivos públicos de la SGAE y en los privados de múltiples compositores o libretistas que por entonces aún proseguían con vida como el del médico Luis Fernando Alvarez Pérez Miravete "Arturo Rigel", autor junto a Ramos de Castro de "La hechicera en palacio" y "El águila de fuego". Ambas revistas, con abundantes números musicales (la última concretamente 25), tuvieron que ser adaptadas en libreto y recortar acontecimientos y escenas para adecuarlos al metraje de hora y media previsto para cada uno de los programas.

Paco Valladares y Concha Velasco en "La hechicera en Palacio"

- García de la Vega quiso contar con unos repartos espectaculares, ¿qué destacarías de aquellos elencos?

 Muy especialmente la enorme versatilidad escénica de muchos de ellos, provenientes, en su inmensa mayoría de la revista, lo que les hacía indudablemente aptos para el programa. Además, el buen ojo clínico de García de la Vega hizo que artistas como Massiel, María Mendiola o Teresa Rabal, quienes nunca habían realizado hasta entonces espectáculos de revista, demostrasen sus cualidades para la misma. 

- Técnicamente también fue muy innovador, ¿el chroma key fue decisivo para poder afrontar una producción de este tamaño? 

Por supuesto, así como los mastodónticos decorados que se levantaron. Hay que tener en cuenta que revistas como "Luna de miel en El Cairo" tenía partes que transcurrían a bordo de un barco o en Egipto por no hablar de "Las leandras" en un teatro, "El águila de fuego" en un bosque, "La cuarta de A. Polo" en el desierto... Trasladar aquellos exóticos parajes al lenguaje televisivo era enormemente costoso, por lo que se decidió por dicha técnica para abaratar los costes. 

Concha Velasco en "El águila de fuego"

- ¿Cómo respondieron público y crítica a este programa? 

En principio bien, si bien hubo múltiples críticas porque si al teatro se le quita público se pierde parte de  su magia, y más si es revista donde la reciprocidad con aquel era fundamental. También Concha Velasco recibió sus críticas pues acababa de terminar "Teresa de Jesús" cuando acometió la grabación de "El águila de fuego". La gente no pensaba que una actriz ha de ser versátil y heterogénea y acometer cualquier papel que se le ponga por delante. La pena fue que no hubo más programas y se echaron de menos títulos inolvidables como "La Blanca doble", "Yola", "S.E. la Embajadora"... y otros tantos que ya se estaban preparando para su grabación pero... cambió la dirección del ente. Pero el público reaccionó favorablemente y aún se le recuerda con enorme cariño y nostalgia. 

- Tenemos que esperar otros diez años para encontrar otro programa específico sobre el género, este titulado directamente "La Revista" y producido por J.L. Moreno. ¿Era el momento adecuado para rescatarlo? 

En un momento de cambio político en España, coincidió precisamente el trasvase de papeles de la nueva dirección de RTVE, lo que convino en un nuevo contrato para José Luis Moreno quien decidió rescatar títulos de revista y hacer un gran programa habida cuenta de que por entonces ya habían desaparecido los espacios dramáticos en el ente público. Fue una gran idea aunque en su praxis no resultó lo suficientemente atractiva. Sí, para el público, pues a la vista está que se emitieron nada menos que 30 programas. La guerra de las audiencias con las privadas no le benefició a esta nueva serie sobre la revista si bien tras ser emitida después de "Hostal Royal Manzanares", remontó en audiencia. Siempre es adecuado emitir teatro en televisión en cualquiera de sus parcelas. 

Escena de "Cinco minutos nada menos" para "La Revista"

- En este caso se contó con unos medios espectaculares pero no se tuvo mucho cuidado en el respeto a las propias obras... 

Ese fue uno de los errores en esta serie. Cambios de libretos, números musicales que no aparecían en la obra, nuevos títulos escritos expresamente para la serie por los sobrinos de Moreno... No hacía falta. El canon de libretos revisteriles es inmenso y muchos títulos pudieron haberse rescatado entonces. Tampoco ayudó el "tatachunda", es decir, las nuevas orquestaciones de muchos de los números musicales que vieron acrecentados sus ritmos.

- Algo que a ti te rechina especialmente es que, a pesar de tener cuerpo de baile, gigantesco decorado y medios prescindieron de la apoteosis final.

Efectivamente, en no pocos títulos emitidos el apoteosis final consistía en salir a escena y saludar, cuando a esta forma de espectáculo si le quitas el apoteosis se queda cojo. Como cojo quedaron todos los títulos emitidos cuando, mientras salían los intérpretes, se sobreimpresionaban los títulos de crédito sin que pudiéramos disfrutar de aquellos. Un error garrafal, sin lugar a dudas. 

Lina Morgan en "Vaya par de gemelas", récord de audiencia de 1983

- Amén de estos dos espacios concretos, desde los 80 la Revista y la Comedia Musical tuvieron presencia en la programación. Sería imperdonable no recordar las retransmisiones desde La Latina de varias obras protagonizadas por Lina Morgan. El éxito fue indudable pero ¿era la mejor forma de presentar el género en televisión? 

No sé si la mejor pero de lo que no cabe la menor duda es de que a todas las personas que no podían viajar a Madrid les enseñó el buen hacer interpretativo de su máxima baluarte. Emitir teatro por televisión es un intento de educación maravilloso. Son lenguajes diferentes pero la grabación de una obra con público permite observar reacciones que no podríamos ver en obras sin aquel. Fue un gran acierto haberlo hecho. 

- A lo largo de sus muchas temporadas el mítico "Un, dos, tres" también tocó el género, ¿se notaba en Chicho un respeto especial hacia la Revista? 

Sin lugar a dudas. Chicho venía de una familia de cómicos de la legua y él amaba el teatro. Fue director, autor e intérprete teatral y eso se nota en los montajes finales del mítico concurso. Amante además del musical en todas sus vertientes, zarzuela, ópera, opereta, revista, cuplé, sainete lírico... Hoy en día gracias al archivo de RTVE podemos disfrutar de muchos de sus programas donde, si bien es cierto que recicla mucho, nos permite observar el amor que tenía hacia el mundo del espectáculo. 

Sara Montiel, estrella de "Ven al Paralelo" en La 2

- Es justo mencionar también el programa "Ven al Paralelo", a mayor gloria de Sara Montiel. ¿Qué aspectos de la Revista estaban presentes en él? 

Por lo pronto que estaba grabado en un teatro de revista del Paralelo barcelonés como el Teatro Arnau y, en segundo lugar muchas de las atracciones y números insertos en el mismo. Fue un magnífico programa que contó con algunas intervenciones de intérpretes de revista como Joan Gimeno, Lita Claver, los hermanos Calatrava y otros tantos. Un programa de music-hall que debería ser repuesto en RTVE-Play para poder disfrutar de él en su totalidad. 

- Hay una rara avis en 1993, la "Gran Gala de la Revista. Homenaje a Celia Gámez"? ¿Tiene algo que ver el fichaje de Concha Velasco por la cadena en esa época? 

Por supuesto. Concha, muy amiga de Fernández Montesinos y gran amiga de Celia intervino como gran maestra de ceremonias en esta maravillosa gala, pues nadie se acordó de homenajear a la extinta estrella bonaerense tras un año de su fallecimiento. La gala, además de reunir a grandes amigos de Celia como Pedro Osinaga, Pedrito Cano, Licia Calderón o Arturo Rigel, contó con la intervención de artistas que trabajaron en sus filas y representaciones de algunas de sus grandes producciones. Fue repetida un año más tarde y hoy en día el espectador puede hacerse una idea de cómo fue la revista y de cómo debería montarse un espectáculo de estas características, pues la fastuosidad, el buen ritmo, el color, la soberbia y respetuosa orquestación y la impecable intervención de todos los artistas permite ver la buena mano de Fernández Montesinos quien, además, había dirigido y escrito una obra para Celia en los años sesenta. 

- ¿Sería muy insensato adaptar hoy Comedias Musicales a la televisión?

¿Por qué no? Sería una forma maravillosa de educar a esta generación de cristal, de dar oportunidad a veteranos intérpretes hoy olvidados y a nuevos a la par de dar a conocer la impresionante nómina lírica de nuestro país. Ojalá pudiese ser así, pero la televisión pública de nuestro país está muy politizada y las privadas perdieron el esplendor de sus inicios. 


La retransmisión de "Vaya par de gemelas" para TVE está disponible en la web del Archivo RTVE

La serie "La comedia musical española" podéis verla al completo pinchando aquí

De "Ven al Paralelo" hay, por ahora, tres programas publicados en Archivo RTVE. 

De "La Revista" de José Luis Moreno se ha publicado en esa misma web "Cinco minutos nada menos".

lunes, 19 de septiembre de 2022

"Cuarta dimensión", el programa que se pasó de "moderno"

Tico Medina (a la izquierda) anima el concurso del sillón dentro de "Cuarta dimensión"


Si hubo un programa que intentó romper con el formalismo de TVE en sus inicios ese fue "Cuarta dimensión". Su título ya prometía ir más allá, hacia una dimensión desconocida (nada que ver con la serie norteamericana que aún no había llegado a nuestras pantallas). Se estrenó el 8 de octubre de 1960, en la noche del sábado, la más codiciada de la parrilla televisiva y que estaba reservada a los grandes espectáculos de variedades. Sin embargo, este espacio no era un musical, aunque tenía música, ni un espectáculo si bien pretendía hacer de lo cotidiano algo espectacular. Explicar en qué consistía es difícil porque no se conserva y las referencias de la hemeroteca son bastante ambiguas pero vamos a intentarlo. 

Medina con el famoso hostelero Perico Chicote que creó un cocktail para el programa 

El programa tenía cuatro cabezas pensantes: los guionistas Tico Medina (que también ejercía de presentador), Ricardo Fernández de Latorre y Eduardo Delgado y el realizador Fernando García de la Vega. Todos eran jóvenes pero ya tenían experiencia en aquella tele que todavía andaba a gatas y su juventud y entusiasmo les llevó a pergeñar una hora trepidante de ritmo, en la que un contenido sucedía a otro casi sin transición. Los rótulos eran mucho más pequeños de lo normal, duraban muy poquito y además eran en letras minúsculas, las secciones se presentaban con adjetivos rimbombantes, todo era "formidable" en una época en la que los presentadores eran más bien sobrios y encorsetados. Además, los invitados famosos no iban a hablar de su última película o disco, Carmen Sevilla acudía para hablar de su día a día, El Cordobés no diría una palabra de toros, La Chunga pintó en vez de bailar y Natalia Figueroa se atrevió a tocar la guitarra ante las cámaras por primera (¿y única?) vez. 


Decía Tico Medina a la revista "TeleRadio" tras su estreno: "Cuarta dimensión pretende ser una feria de noticias, un cajón de sastre, una sucesión de variedades informativas y, sobre todo, ritmo". Él mismo había hecho una declaración de intenciones ante las cámaras, aseguraba que querían buscar "el ángel de las personas y el duende de las cosas". Entrevistas sorprendentes, concursos divertidos, contenidos que se organizaban sólo para una emisión y sorpresas como la proyección de una película de animación de la categoría de "A Chairy Tale" (1957), el corto de Norman McLaren de guión abstracto e imágenes surrealistas. Y ese era el sentir general de la audiencia: aquello era algo surrealista.

El muñeco Don Decibelius, mascota del programa, en la portada de "TeleRadio"

Para recalcar aún más su carácter moderno y rompedor, la sintonía era electrónica (toda una innovación) y a cada invitado se le regalaba un muñeco llamado Don Decibelius que llegó a ser portada de la revista TeleRadio. Este personaje era un diseño de Manuel Summers (que también realizaba caricaturas en directo del famoso de turno que estaba en el plató) realizado por Elvira de Loyzaga, que ese mismo año también elaboraría a la perrita Marilín para Herta Frankel. 

Coque Valero, presentadora pionera de TVE, con Don Decibelius

La propia TVE tenía mucho interés en que este espacio gustara y en su revista oficial se podía leer a la semana del estreno: "Éxito total, pues, de TVE al lanzar un programa de esta envergadura que nos muestra algo más que la dimensión corriente del conformismo y la reiteración, se ve aquí una novedad y una 'dimensión' especial que supone equiparar el programa de los más amenos y amables que se puedan producir en los mejores canales del mundo de la televisión". Toma castaña. Sin embargo, las críticas fueron terribles desde el principio y no sólo por parte de los expertos de la prensa. En diciembre la misma revista, TeleRadio, se vio obligada a dedicar dos páginas, nada menos, a recopilar opiniones de sus abonados (los espectadores que recibían en casa la publicación). Algunos ejemplos: "Soy un muchacho de 14 años (...) es un programa que parece una tomadura de pelo. Nuestra petición es que si tanto les gusta a ustedes lo pongan en otro día diferente del sábado ya que a nosotros, la gente menuda (sic), es el único día que nos permiten estar delante de los receptores toda la noche. He preguntado a muchos de los compañeros de colegio y todos han opinado lo mismo que yo" Carlos Costa de Barcelona. "A mí y los que me rodean nos parece un horrible monstruo. No voy a pedir que sea suprimido, aunque sí lo deseo" Juan Bautista de Barcelona. "Es un programa que no se comprende y aburre y yo, la verdad, como no lo entiendo prefiero marcharme a dormir cuando lo hacen" Manuel Frígola de Madrid. "Es un programa de deficientes mentales (sic). Dicen que les gusta a los jóvenes pero no lo crean. Yo sólo tengo 22, no son muchos, ¿verdad? y lo encuentro de lo peor." Gloria Romero (no indica procedencia). 

Tico Medina en uno de los concursos incluidos en "Cuarta dimensión"

TVE adoptó una solución salomónica: no lo canceló pero lo cambió de horario. En las últimas semanas se emitió por la tarde y reducido a media hora. Fue una muerte lenta, tal como la definió el cronista Baget-Herms, y el 28 de febrero de 1961 finalizó sin pena ni gloria y convertido en algo muy diferente a lo que habían pretendido sus creadores unos meses antes. El programa que podía haber sido la avanzadilla de una tele más natural, menos formalista y, desde luego, más moderna se quedó en nada, en una anécdota de la que sus protagonistas preferían no volver a hablar. 

domingo, 15 de noviembre de 2020

Escala en HIFI: Cuatro mujeres


El Domingo de Resurrección de 1966 TVE emitió un programa muy especial del famosísimo "Escala en HI-FI" con el título "Cuatro mujeres". Los espectadores habituales notarían, seguramente, que aquella semana el episodio tenía más empaque, más medios, más presupuesto en definitiva. No se equivocaban, aquella emisión estaba destinada al Festival Internacional de Montreaux, primera vez de nuestra tele presentándose a este prestigioso certamen para competir por la Rosa de Oro a la mejor producción de variedades. Este era un nuevo paso en la Operación Premio que había comenzado apenas un par de años antes y que pretendía limpiar la imagen del Régimen de Franco usando la televisión. Se enviaban a concurso programas dramáticos y culturales que "demostraban" que aquí no había censura ni cortapisas a la creatividad. Chicho Ibáñez Serrador fue el primero de una interesante lista de teleastas que consiguieron premios internacionales. Ahora tocaba probar suerte también con los musicales y nada mejor que intentarlo con el espacio más innovador que tenía la cadena por entonces y que había nacido de la necesidad: como no se podía traer a todos los cantantes de moda, se montaban una comedia musical con actores haciendo playback de los temas del hit-parade de la semana (como hemos hablado varias veces de él me remito a anteriores posts). 


El director y realizador Fernando García de la Vega declaraba a la revista "TeleRadio": "Creo que tenemos una posibilidad a nuestro favor, apoyada en la novedad que supondrá para los representantes de las restantes televisiones este tipo de programas, inédito en el mundo. Sobre esta base hemos procurado hacer una buena selección musical y ligar cuatro ideas presentadas ya en programas anteriores de Escala confiando su interpretación a unos actores que, sin ser músicos profesionales actúan como si lo fuesen (...) Nos da mayores posibilidades que con otro en que los profesionales actuasen en directo frente a figuras como Frank Sinatra o espectáculos como el de Ed Sullivan. Con todo, es muy difícil conseguir el premio ya que todo el mundo se prepara con el mayor cuidado, hasta el punto de que el programa de la ORTF (Francia), por ejemplo, ha llevado cinco meses de elaboración ".


"Cuatro mujeres" estaba protagonizado por la compañía habitual de "Escala en HI-FI" con Luis Varela a la cabeza como un concertista de piano. Al finalizar su actuación en el Estudio 1 de Prado del Rey (que presumía de ser el más grande de Europa por entonces) se va encontrando sucesivamente con distintas mujeres encarnando arquetipos artísticos que le van llevando a varios escenarios como si un Scrooge dickensiano arrastrado por los fantasmas fuera. Carolina Cromstedt, Margaret B. Peters, Rosa Álvarez y Judy Stephens personificaban esas visiones oníricas conformando un espectáculo metatelevisivo con coreografía de Alberto Portillo y realizado tan sólo con cuatro cámaras aunque, en este caso, se había añadido una más "con imagen en negativo para determinados efectos y transiciones" según contaba el propio director.
   García de la Vega había tenido buen ojo al destacar el espacio presentado por Francia, "L'arroseur arrosé" dirigido por Pierre Tchernia y con el guión, entre otros, de Goscinny, creador de Astérix junto a Uderzo. Este homenaje a los hermanos Lumière se llevó los 10.000 francos suizos de la Rosa de Oro, 137.500 pesetas de la época, 826 tristes euros en conversión directa sin tener en cuenta su verdadero valor en el contexto económico.  
   Ignoro si este especial se conserva en el Archivo pero si está, posiblemente no se encuentre catalogado como perteneciente a "Escala en HI-FI" porque no se han vuelto a ver imágenes suyas en las últimas décadas. Quizás algún día se descubra entre las viejas latas y podamos ver el primer musical de TVE presentado a un concurso internacional. 

viernes, 13 de septiembre de 2019

50 años de la final de "Un millón para el mejor"

José Luis Pécker en una de las emisiones de la fase final del concurso, con los cuatro concursantes en los extremos del decorado y el jurado en la parte superior. Se realizaba en directo desde los estudios de Miramar, en Barcelona

Este verano, en concreto el 16 de junio, se ha cumplido medio siglo de la gran final del concurso "Un millón para el mejor". Aquella noche de 1969 los ganadores individuales de la primera temporada se enfrentaban en una última emisión para lograr el ansiado premio del título. A esta nueva fase se había llegado de forma inesperada. Tras la exitosa etapa anterior, los directores del programa lanzaron un reto en directo a sus ex concursantes: ¿se atrevían a enfrentarse entre sí para demostrar quién era el "vencedor definitivo"? Ni siquiera se habían tomado la molestia de preguntárselo en privado para confirmar que el programa podría salir adelante. De los cinco que podían aceptar la propuesta respondieron cuatro, la quinta en liza decidió declinar la invitación. Con la ausencia de Mercedes Carbó (la mamá del millón), los que jugaron en esta nueva temporada fueron Rafael Canalejo (el alcalde del millón), Rosa Zumárraga (Miss Aplomo), Paco Ruiz (el yeyé del millón) y Xavier Mateu (el único que no llegó a tener apodo del público). 



Y precisamente fue el que menos popularidad había adquirido en este concurso (que inauguró la moda de los concursantes famosos) el que se alzó con el triunfo final. Mateu, que a punto estuvo de no completar su primera participación se hizo con el cheque del millón, ¡por fin! Y digo por fin porque en el formato original era prácticamente imposible conseguir esa cifra. 
   Durante ocho semanas los cuatro ganadores de la primera etapa compitieron en pruebas aún más espectaculares que las habituales y además los espectadores disfrutaron con el morbo de ver a los famosos contendientes juntos luchando por el premio. Ahora, cincuenta años después, Xavier Mateu recuerda para este blog aquellos meses en los que, inesperadamente, se convirtió en un personaje popular. Además, ha escrito un interesantísimo libro explicando todos los pormenores de aquel concurso, de por qué rechazó participar y después se arrepintió, de la timidez que le había llevado a dejarse bigote para que no le reconocieran (bigote que se había afeitado cuando le ofrecieron concursar de nuevo), de cómo cierto concursante era protegido... un recorrido apasionante por la intrahistoria de un programa mítico... del que no se conserva ninguna edición completa.
   Mateu es físico y doctor en Electrónica retirado, ha trabajado para IBM y dirigió el Centro Informático de la Generalitat. El injusto olvido al que ha sido sometido en estas cinco décadas está siendo corregido gracias a diversas entrevistas que han aparecido en medios catalanes y quizás con ésta su historia llegue a un nuevo público. Por cierto, el libro busca editor.

Mateu (de espaldas) escucha al presentador Joaquín Prat en presencia del jurado. En esta primera temporada el programa se realizaba en directo desde unos estudios en Hospitalet

- ¿Qué era realmente “Un millón para el mejor” y qué era lo que (se decía) que buscaba?

"Un millón para el mejor" fue el primer concurso distinto al de preguntas y respuestas,  habitual en la época. Tenía un planteamiento original: el premio se adjudicaba al comenzar el concurso y se iba perdiendo a medida que no se superaban las sesenta pruebas de todo tipo que era imperativo pasar para retener, en su totalidad o parcialmente, el premio de un millón de pesetas. La pérdida de cantidades era por importes crecientes y los concursantes que no conseguían obtener la aprobación del jurado que evaluaba las pruebas once veces, perdían definitivamente el concurso.
   Según sus creadores, Fernando García de la Vega y Enrique de las Casas, con el inapreciable soporte de Luis Miravitlles, el objetivo del concurso era descubrir y premiar a personas que, según decían, estuviesen en condiciones de enfrentarse a los retos del último tercio del Siglo XX.

Rosa Zumárraga adquirió una enorme popularidad durante el concurso 

- Quizás el espectador de hoy no se puede hacer una idea de la popularidad que tenía aquel programa y la repercusión que llegaban a alcanzar algunos de sus concursantes.

El impacto social que los primeros concursantes ganadores: Rosa Zumárraga —Miss Aplomo— y Rafael Canalejo —el alcalde de Belmez— fue realmente importante y se convirtieron en las primeras “celebrities” que produjo la televisión en el sentido de que pasaron de ser unos desconocidos para el gran público a llenar páginas en los periódicos, recibir reconocimientos por parte de entidades privadas, e incluso de autoridades y protagonizaron spots publicitarios lo cual da idea de su repercusión mediática. Los que vinimos después no tuvimos tanta repercusión con la excepción de Mercedes Carbó —la Mamá del millón— tal vez, más que por su participación como concursante a causa del mensaje que quería, y supo, transmitir y que puso a la vista de todos la problemática del mundo de los discapacitados psíquicos.
   La final nos expuso a todos los que participamos en ella a nueve semanas de presencia en el programa con un objetivo claro: ganar el millón que a algunos sirvió para afirmar su popularidad y a mi para conseguirla finalmente, a pesar de que ese no era mi objetivo.

La mamá del millón con el segundo presentador del programa, José Luis Pécker

- Me resulta especialmente curiosa la razón por la que decidió presentarse al concurso.

Sí, acababa de regresar de una estancia de cuatro años en el extranjero y me encontré desconectado de una sociedad que durante aquellos años había evolucionado notablemente. El concurso que anunciaban podía ser una oportunidad para reintegrarme y decidí solicitar mi participación.

- Una vez cubierto el test inicial y enviado a TVE pasó bastante tiempo hasta que recibió una primera llamada de producción así que le dio tiempo para ver cómo comenzaba el concurso y en qué consistía realmente.

La verdad es que no confiaba en que me eligieran por lo que el seguimiento que hice del concurso fue relativo. Los concursantes iban quedándose por el camino y el concurso no era suficientemente atractivo ni para los espectadores ni para mí como posible concursante.

- Sin embargo, decidió declinar la invitación a participar en un principio, ¿por qué razón y qué fue lo que le llevó a reconsiderar su negativa?

El día en que me llamaron para participar, después de la eliminación del tercer concursante, me di cuenta de que había cometido una torpeza al no haber previsto que me pudieran llamar. Hacía poco que me había incorporado a mi primer trabajo y aquel día el director estaba lejos de la oficina y no podía preguntarle si no tendría inconveniente en que participara en el concurso por lo que, ante la posibilidad de que ello pudiera afectar mi carrera profesional, decidí declinar la invitación. Más tarde al saber que, por el contrario, la empresa consideraba positivamente que uno de sus empleados se diera a conocer públicamente, aprovechando los contactos de nuestra empresa con el programa de Luis Miravitlles, (director y presentador de "Misterios al descubierto"), el director de relaciones públicas de mi empresa consiguió que se me aceptara de nuevo ya que cuando me llamaron por primera vez lo hicieron en virtud de mis respuestas al test antes mencionado. Para entonces ya había comenzado la participación de Rosa Zumárraga por lo que tuve que esperar, y más todavía, ya que cuando habría debido hacerlo me dijeron que también participaría en la primera selección un alcalde por el que mucha gente se había interesado.

Xavier, en el centro, durante la selección de concursantes en directo de la que salió victorioso

- En su primera cita como concursante en realidad no tenía nada seguro porque era una preselección con otros dos participantes. Como no se ha conservado ningún programa completo no estaría de más que explicáramos brevemente en qué consistía el formato.

La primera selección consistía en una simple confrontación de preguntas de cultura general en la que participaban tres personas seleccionadas a partir de los tests, la que se imponía recibía el millón de pesetas que después debía defender frente a las sesenta pruebas. 
   El programa se emitía en directo y no tengo constancia de que se grabara en su totalidad ya que los medios de la época eran muy rudimentarios, aunque sé que, a fin de ir rodando el concurso, se grabaron las participaciones del primer concursante Diego Fernández del Tarré y posiblemente la del segundo Eduardo Cestafé. Posteriormente me consta que se grabó el programa piloto de la final que tuvo lugar en el Salón del Automóvil de Barcelona y tal vez algo del último programa de la final que se conserva en la web de RTVE. Ello junto con las imágenes que pueda haber en los archivos de No-Do es, probablemente, todo lo que se conserva del concurso.


- Las pruebas a las que les sometían durante su concurso propiamente dicho eran de todo tipo…

Sí, podían ser deductivas, de habilidad deportiva, de cálculo, de facilidad oral, de habilidad intelectual o manual e incluso de toma de decisiones, como alguna de las que me propusieron. Todo lejos de la habitual capacidad memorística de los concursos habituales, aunque también las había de este tipo.

La prueba en la que tenía que averiguar a qué animal pertenecían esas pieles y de la que se enteró gracias a un amigo

- El concursante desconocía las pruebas previamente pero varias casualidades le llevaron a conocer con antelación algunas pruebas del concurso y ahí usted aprovechó las circunstancias con bastante picaresca…

Es cierto, en diversas ocasiones, durante mi participación individual, tuve la oportunidad de conocer el tipo de pruebas a las que me iban a someter. De hecho fueron dos, una que implicaba saber utilizar correctamente diversos utensilios del oficio de impresor, que me desveló un amigo de veraneo de la infancia del que había perdido la pista y que se esforzó por localizarme y la otra  una prueba durísima que consistía en reconocer las pieles de las que estaban hechos seis abrigos, que supe gracias a que a una de las modelos que debía hacer el pase en el concurso la llamaron cuando estaba en el estudio de un primo mío fotógrafo profesional que me llamó inmediatamente. En ningún caso fue la televisión la que me lo dio a conocer y mi reacción, en ambos casos, fue prepararme la asignatura.


- Los errores que iba acumulando le hicieron pensar que no llegaría a completar la participación, pero lo consiguió y se llevó más de medio millón de pesetas…

Sí, mi recorrido por el programa fue errático ya que de las primeras doce pruebas de la primera semana fallé tres. La segunda semana fue peor ya que me dieron por no superadas cuatro y a la tercera dos o sea que, cuando me quedaban todavía por efectuar veintiséis pruebas solo podía permitirme fallar una. Y así fue, con lo que al final conseguí salvar medio millón de pesetas

- Aquel día fue cuando se produjo una anécdota que quizás pudo traerle malas consecuencias, decidió dedicar el premio a sus padres en catalán. Eso, en 1968, no era peccata minuta…

Efectivamente, mi estado de ánimo a lo largo del concurso pasó del “veamos que pasa” a la certeza de que antes o después sería eliminado. Y no solo por mis impresiones sino por lo que percibía a través de los medios escritos y por lo que me decían los que seguían de cerca el programa. La conclusión era: para un concurso no es conveniente que lo ganen demasiados concursantes seguidos. por ello, cuando contra pronóstico llegué a la prueba final y me dijo Joaquín Prat que debía dar la noticia de que había ganado al ser más querido, aun sabiendo que Franco estaría viendo el programa, no pude reprimirme y le pregunté al presentador si, puesto que lo que me pedían era que diera la noticia, efectivamente podía hacerlo a mis padres de la forma en que nos comunicábamos habitualmente. Me dijo que podía y entonces lo hice en catalán, siendo el primero que utilizaba mi idioma en televisión ante el resto de ciudadanos del estado.

Recibiendo el famoso maletín (con fotocopias de billetes en la primera fila y recortes de periódico abajo). Atentos a la incredulidad del propio Xavier

- Sin embargo, más allá de las quejas de algunos trabajadores de la propia tele temerosos de un posible castigo, aquello no le ocasionó ningún problema y desde luego no fue vetado para la gran final.

Ciertamente, a pesar del revuelo que se organizó en la cabina de realización donde inmediatamente se empezaron a recibir llamadas desde Madrid reclamando que un traductor cubriera mis declaraciones, nadie había previsto que tal cosa pudiera suceder y lo único que tuvieron tiempo de hacer fue reducir a la mitad el tiempo que me había concedido para efectuar la prueba, cosa que, por cierto, me fue bien para no tener que alargar el discurso un vez dicho lo fundamental. Sorprendemente, este hecho no tuvo influencia, al menos aparentemente, en mi participación en la final.


- Usted vivió las dos etapas del programa, ¿qué recuerda de sus dos presentadores, Joaquín Prat y José Luis Pécker? ¿Había una cierta relación con ustedes antes o después de la emisión? ¿En qué se diferenciaban profesionalmente? ¿Esas diferencias cambiaban de alguna forma el tono del programa?

La relación de Prat conmigo fue poca aunque según lo que he podido leer en diversos periódicos al principio estuvo muy “formal” conmigo y fue evolucionando hacia el final del programa hacia una mayor empatía. Pécker era, fundamentalmente un locutor de radio que fue, poco a poco, aprendiendo el oficio de presentador de TV. Un gran profesional que pecaba de erudito en un medio poco adecuado para ello pero que al final dominó. Como persona, pude experimentarlo más tarde, un perfecto caballero.

Zumárraga, Ruiz, Mateu y Canalejo en la bolera en la que realizaron una de las pruebas en exteriores

- Durante la final tuvo que convivir con los otros cuatro concursantes ganadores previamente (si exceptuamos a la Mamá del Millón que declinó volver al programa). Cada uno tenía un carácter muy distinto y en ocasiones la tensión estuvo muy presente.

Sí, en el momento en que se anunció que habría un desafío entre todos los ganadores para adjudicar definitivamente el millón, el alcalde dejó entrever que no participaría y todos lo comprendimos ya que había corrido el rumor de que el Ministro de Gobernación de la época, Camilo Alonso Vega, había comentado que una persona representativa del Régimen no podía quedar mal —sea esto lo que fuera—. Cuando, prudentemente, el alcalde dio a conocer su renuncia, en su pueblo se organizó un referéndum para obligarlo a presentarse. Canalejo detuvo la consulta y dijo que acudiría al programa. En la primera sesión de la final Canalejo no tuvo suerte o acierto por lo que al final de la misma, habiendo pasado únicamente dos pruebas, la diferencia de puntos conmigo (que era quien mejor puntuación obtuvo) era de 17 puntos. A partir de aquel momento la disposición de los componentes del Jurado se modificó y en lugar de emitir sus votaciones individualmente y sin consultarse, como se había dicho que se haría, pasaron a hacerlo mancomunadamente y el resultado fue que el alcalde recuperó la diferencia en pocos programas. Fue en la quinta semana de la final que la cosa estalló ya que se hizo evidente que cuando el alcalde lo hacía mejor que los demás la puntuación que le otorgaban era muy superior a la del resto y cuando era a la inversa las diferencias eran mínimas.

El alcalde de Belmez observa a Rosa Zumárraga ¿discutiendo? con Mateu

- Por lo que cuenta en su libro Rosa Zumárraga era una mujer de mucho carácter y que no se callaba una…

Fue precisamente ella la que puso de relieve las diferencias de trato cuando en la representación teatral que tuvimos que hacer el alcalde ni siquiera se cambió para interpretar el monólogo de Segismundo de “La vida es sueño”, cuando los demás estuvimos horas caracterizándonos para nuestras interpretaciones y la diferencia de su puntuación con la de Rosa fue poca cuando esta había obtenido anteriormente premios de interpretación. El comentario de Rosa fue: "veríamos lo que habrían dicho si alguno de nosotros no se disfraza."

El primer programa de la final con el jurado en cabinas individuales en la parte superior del decorado

- El peor parado en sus recuerdos es el Alcalde de Belmez e incluso le acusa de haber sido “protegido” y beneficiado por los responsables del programa…

Bien, por lo ya he explicado las respuestas es obvia. No diré que él lo impulsara pero las circunstancias eran las que eran y todos queríamos que la victoria, cuando se diera, fuese lo más justa posible por lo que en aquel momento nos planteamos abandonar.

- Sin embargo, y contra todo pronóstico, usted resultó campeonísimo…

Al final los hados me fueron favorables y conseguí el millón. Lo que me alegró fue constatar que ninguno de mis contrincantes puso peros a mi victoria.

Una de las pruebas en exteriores del último programa

- A pesar de la falta de medios, los directores se empeñaban en realizar pruebas en exteriores, ¿cómo se organizaban para poder salir y volver del plató sin que pasara demasiado tiempo como para entorpecer la marcha del programa?

La experiencia de los traslados fue una de las que comportó más riesgos de mi vida pero lo cierto es que conseguíamos llegar a los lugares indicados a tiempo por las buenas manos de los conductores y la ayuda de la Guardia Urbana que abría paso.


El alcalde y Paco Ruiz, el Yeyé del millón, felicitan a Mateu

- Aquel triunfo le convirtió en un famoso de la época y usted aprovechó para disfrutar las múltiples oportunidades de disfrutar de aquella inesperada popularidad.

Es cierto, pero tampoco había tantas posibilidades. Conocí a gente interesante, me lo pasé bien durante unos meses, pero a la vuelta del verano recomenzó la rutina laboral y al poco tiempo me casé.

- ¿A qué dedicó el premio?

La mitad la utilicé para pagar un piso que había decidido comprarme anteriormente hipotecándome, cosa que no fue necesaria, también me compré un descapotable chiquito, un Seat 850 Speeder y un Vespino para mi hermano. El resto fue a parar al banco que dirigía mi padre.

- Y podríamos decir que gracias también al concurso conoció a su mujer…

Sí, me propusieron colaborar semanalmente en el diario Tele/eXpres y allí conocí a un periodista que me la presentó. A finales de abril de 1970 nos casamos.

Mateu posa para la prensa con el marcador final

- Está claro que tiene una sensación agridulce con respecto al concurso.

La tuve, pero todo está tan lejos...ahora solo queda la nostalgia. Lo que más me sorprende es que, a nuestra escala, no sepamos valorar ni sacar partido de aquello que hicimos bien. En este sentido he de recordar que el pasado mes de abril murió Charles van Doren, ganador del concurso "Twenty One" que hizo furor en la televisión de los Estados Unidos a finales de la década de los cincuenta. El concurso, se supo más tarde, era un fraude a los espectadores y el asunto acabó en el Congreso. Estos hechos dieron origen a una película de mediados de los noventa: "Quiz Show". Pues bien van Doren, aparte de ser portada de TIME, obtuvo un premio de 129.000 $ de la época, — según Wikipedia un millón y poco más de los actuales dólares estadounidenses — que, si me apuran, es una cantidad similar a la que gané en el concurso. Y de todo ello, en España, no queda ni rastro.

He aquí los minutos que se conservan de la finalísima:



domingo, 27 de mayo de 2018

Teledomingo, 1963


En octubre de 1963 se inició un formato que después se convertiría en habitual durante los setenta, el ómnibus, un largo programa de fin de semana con un montón de pequeños espacios unidos entre sí por un equipo de presentadores. Este balbuceante comienzo en una TVE todavía muy limitada en cuanto a medios y cobertura nacional recibió el nombre de "Teledomingo" con la referencia ineludible (pero no reconocida) del "Tele-dimanche" de la cadena francesa ORTF que había empezado su larga andadura en 1959. La idea era simple: unir espectáculo (lo que entonces se llamaba "variedades") y fútbol. Ese sería el formato básico de los títulos que en la década siguiente llenarían las tardes del final de la semana: "Siempre en domingo", "Tarde para todos" y "Todo es posible en domingo" y también del breve precedente que abrió de nuevo la barrera para todos ellos en 1969: "Fórmula Todo" (renombrado a las pocas semanas como "Todo"). El director- realizador y guionista principal sería Fernando García de la Vega que triunfaba a lo loco con "Escala en HI-FI", programa que ahora se incluiría dentro de este macro-espacio. En realidad esa era la base del invento, se contrató a cinco nuevas "Chicas Hi-Fi" (también llamadas "Tele-Guapas") y se reforzaba el musical con dos ballets e incluso la aparición de "primeras figuras de la canción", lo que se distanciaba de la idea original de usar el play-back con actores para cubrir la ausencia de los intérpretes originales. Todo fuera por darle nuevos aires a un formato que ya llevaba dos años en antena. 


Además habría un HI-FI Hit, una lista elaborada por los propios espectadores de sus canciones favoritas (¿quizás el primer hit-parade televisivo? según mis datos sí), los Payasos HI-FI (que presumían de ser un versión mucho más moderna del clásico clown) y un noticiario musical. Y por si todo esto fuera poco regresaba a los estudios de TVE tras ocho meses de obligado reposo el actor Pablo Sanz, primer presentador de Escala y que aquí volvería a ejercer de conductor del show tras haberse centrado en su faceta como intérprete en las temporadas anteriores. 
   Además, José Luis Coll se encargaba de escribir una serie de sketches titulada "El hombre ideal" que más adelante sería sustituida por "Teatro Popular" (donde se representaron obras como "La tonta del bote"), un concurso desde Barcelona realizado por Eugenio Pena, las intervenciones de Topo Gigio, que se presentaba como la mascota del programa, y la información deportiva en una serie de cortos flashes con los resultados futbolísticos de la jornada. Decía su creador que pretendía que el espectador se reuniera con amigos ante el televisor: "es un programa para verlo y comentarlo en grupos, una especie de "amigos de HI-FI", pequeños clubs de gente joven o no que aprovecharán las tardes dominicales para reunirse ante el televisor con un motivo: Teledomingo". Se emitiría de 20.30 a 22.15 h. Todo eran buenas intenciones pero los críticos sólo destacaron "los nervios, el desbarajuste y la improvisación y otros muchos defectos que dinamitan el propósito original" (Baget-Herms en su "Historia de TVE"). Si eso fuera poco, periódicamente era suprimido o reducido por las retransmisiones futboleras así que tanto esfuerzo por hacer un programa de ciento quince minutos (todo un alarde en la época) en directo no merecía la pena. En enero de 1964 desapareció de la parrilla pero "Escala en HI-FI" permaneció unos cuantos años más en la parrilla. 

domingo, 10 de diciembre de 2017

La gira de "Escala en HI-FI"


En verano de 1966 los actores de "Escala en HI-FI" posaban así de ufanos en el aeropuerto de Barajas (Madrid) justo antes de emprender viaje hacia Benidorm para una actuación estelar. Era la primera vez, tras cinco años en antena, que sus voces reales se oirían en público. Aclaremos algo, eran los protagonistas del programa musical preferido por la juventud, muy por encima de los dos grandes espectáculos que TVE había ofrecido hasta ese momento, "Gran Parada" y "Amigos del martes". En su programa se presentaban las canciones más populares del momento, aquellas que ocupaban los primeros puestos de las listas de ventas (en aquel entonces todavía se vendían muchos singles), esos temas que los más pudientes escuchaban en sus equipos en Alta Fidelidad (High Fidelity, de ahí lo de "HI-FI" que nadie pronunciaba correctamente). Ellos ponían su cara, sus gestos, su pasión interpretativa pero... no la voz, eran unos maestros del play-back y el director, Fernando García de la Vega, organizaba un musical cada domingo a las 20.45 h uniendo esas tonadillas. Después de tantos años en antena, cuando todavía no era habitual que los programas se perpetuaran en la parrilla, los empresarios de las salas de fiestas quisieron aprovecharse de la fama del elenco para contratarles y algunos incluso firmaron con casa discográficas para demostrar que también sabían cantar. Pero esta foto fue el inicio de aquella segunda carrera que apenas duró un par de años. El programa duraría una temporada más y no todos los actores y actrices tuvieron la misma suerte, algunos siguen en activo como Concha Cuetos, María José Goyanes, María José Alfonso o Luis Varela (quinto empezando por la izquierda en la foto) y otros han desaparecido por completo de los medios como la bellísima Carolina Cromsted. En la feliz instantánea reconocemos a algunas estrellas de la temporada 65/66: Antonio Alfonso (primero por la izquierda), Guadalupe (que abandonaría el show unos meses después), Jorge del Moral (cuarto por la izquierda), Margaret B. Peters (en el centro), Rosa Álvarez (segunda por la derecha) y Rafael García Loza (extremo derecha).

   He aquí uno de los pocos programas que se conservan de esa época:

domingo, 4 de diciembre de 2016

Las aventuras de Marco Polo

Joaquín Pamplona, en primer término, y Paco Morán, en el papel de Marco Polo

A principios de 1960 un nuevo serial infantil se estrenaba en la primigenia TVE, primigenia pero que tenía muy claro que los niños eran una parte FUNDAMENTAL de la audiencia, no en número sino en un sentido más abstracto pero no menos importante. Por eso, sus jóvenes (y apasionados) profesionales de la época intentaban llevar a la pantalla, con más ilusión que medios, grandes obras de la literatura universal. Si con "20.000 leguas de viaje submarino" habían llegado a lo máximo que se podía hacer desde el minúsculo estudio del Paseo de la Habana, con "Las aventuras de Marco Polo" querían superarse. Adaptar los viajes de este mercader veneciano de los siglos XIII-XIV suponía un enorme esfuerzo escenográfico que se repetiría semana tras semana.

El director y realizador Fernando García de la Vega da instrucciones a los actores

Para el realizador Fernando García de la Vega eso no suponía un problema sino un estímulo creativo. El que después sería creador del exitoso "Escala en HI-FI" y el no menos célebre "Galas del Sábado" se bregaba en los primeros años en todo tipo de géneros y los dramáticos eran la gran apuesta de la programación junto a los musicales como "Gran Parada" (con grandes estrellas internacionales) o "Primer aplauso" (para noveles). Dos actores del serial anterior basado en la obra de Jules Verne repetían, Paco Morán (de nuevo en el papel principal) e Ignacio de Paúl afrontando un rol distinto en cada episodio. Morán confesaba en la revista "TeleRadio" en febrero de 1960: "Estoy verdaderamente encantado con ser el protagonista de estos seriales infantiles. El público de los niños es cálido, apasionado, muy leal a todos los que encarnamos los personajes de estas aventuras. Las cartas que recibo son numerosísimas y, a veces, me veo asaltado en plena calle por algún pequeño espectador, interesado en saber la suerte que va a seguir Marco Polo. No hace mucho, en un comercio de Madrid, se me acercó un muchacho y misteriosamente me dijo: ´Oiga usted, capitán (se refería al serial del capitán Nemo), tenga mucho cuidado porque le van a traicionar sus amigos´". 

García de la Vega dirige los ensayos antes de la realización en directo del programa

El objetivo de esta serie no era sólo divertir "sino al mismo tiempo enseñar. Es un programa dirigido a los niños pero que se preocupa por dejar en su ánimo inquieto la siembra de una mayor curiosidad cultural. La geografía, la historia, la enseñanza de las exóticas costumbres orientales, los primeros inventos, la leyenda de cómo se llegó a inventar el juego del ajedrez, y otras muchas cosas curiosas, pasarán como por un tamiz a través de la aventura de cada semana" explicaba la revista oficial de la tele. El actor Ignacio de Paúl aseguraba estar feliz de no tener un personaje fijo: "En mi haber tengo dos tipos tan opuestos como el Gran Khan y el de un señorito andaluz que em tocó hacer en el "El vizconde se divierte". ¿Sabe usted cuál es mi pequeña vanidad? Pues que no lleguen a conocerme ni siquiera mis amigos. A veces saben que intervengo en un guión determinado y, sin embargo, tienen que preguntarme cuál era el papeles que hacía. Cambio el aspecto, la voz, los modales y los gestos, todo". 
   "Las aventuras de Marco Polo" se mantuvo una temporada en antena y encandiló a los chavales de principios de los 60, quizás porque eran menos exigentes, sí, pero eso no resta mérito al trabajo de sus responsables que tiraban de imaginación para suplir las grandes carencias del estudio del Paseo de la Habana.