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domingo, 22 de mayo de 2022

Cita con Tony Leblanc

Tony Leblanc como "Cayetano" en "Cita con Tony Leblanc", 1969

Este mes se conmemora el centenario del nacimiento del polifacético Tony Leblanc: actor ante todo pero también guionista, director, productor, empresario teatral y compositor musical con unas cuantas canciones de éxito en su cartera. Quizá esa faceta artística no sea de las más conocidas de su amplísima trayectoria pero varios de sus temas consiguieron llegar a la memoria popular entre los 40 y los 70, ejemplo claro: "Cántame un pasodoble español". Bien es sabido que la TV fue importante en su devenir profesional pero, generalmente, cuando se habla de su paso por ella no se va más allá del concurso musical "Canción 71", del que era presentador junto a Laura Valenzuela, su mítico número de la manzana en "Esta noche... fiesta" de José María Íñigo o su papel del quiosquero Cervan en "Cuéntame cómo pasó". Pero hay mucho más porque Leblanc fue un pionerísimo de TVE. En 1958 había presentado el espacio de variedades "La Goleta" junto a José Luis Ozores y Miguel Gila, en 1960 el veraniego "Kermesse TVE" (del que hemos hablado aquí) y se hizo cargo de la última temporada del estelar "Gran Parada", una experiencia notable en definitiva pero hubo que esperar a 1965 para que encabezara su propio show, un programa más personal en el que era la gran estrella siguiendo la moda americana, "El que dice ser y llamarse Tony Leblanc" dirigido y realizado por Domingo Almendros. Un par de años más tarde reaparece con "En órbita, Tony Leblanc" y, de nuevo tras una pausa de dos temporadas, "Cita con Tony Leblanc". 

Tony como Cristobalito Gazmoño

Los tres habían compartido horario: los domingos en la sobremesa, a eso de las 16 h, en 1965 ubicado tras "Bonanza" y en el último antes de otro western, "El Virginiano". Curiosamente, en una entrevista a principios de los sesenta para la revista "TeleRadio", aseguraba que el único ratito que podía ver la tele, entre rodajes y funciones teatrales, era media hora los domingos después de comer. ¿Fue él quién solicitó ese horario a TVE pensando que era el ideal? Los tres programas tenían como base principal los sketches protagonizados por personajes que se harían popularísimos y con los que incluso llegó a girar por los teatros de todo el país. El más célebre sería el boxeador "Kid Tarao" y no es casual puesto que el propio Tony había sido profesional de este deporte en su juventud. El repelente niño Cristobalito Gazmoño, el anciano profesor Anselmo Carrasclás, el pesadísimo Pepe el Llorón y el educadísimo y andalucísimo Cayetano fueron los otros caracteres que poblaban su cita semanal. Para el tercer título contó con los guiones de Romano Villalba (creador de "La casa de los Martínez") para conseguir un show más "redondo", una evolución de los anteriores. En esta tercera etapa de su espectáculo televisivo perfecciona algo que ya había iniciado en la anterior, los monólogos. Sus creaciones se plantan ante la cámara para contar sus historias sin más aderezo que el carisma del actor. Además del humor se incluyen dos actuaciones musicales: una del propio Tony y la otra de un artista invitado, con especial predilección por las folklóricas y la canción española, no olvidemos que sus composiciones iban habitualmente por estos derroteros. 
"Cita con Tony Leblanc" se grababa  en los estudios de Barcelona porque era allí donde se encontraba aquella temporada en el teatro con "¡Que viene el Moreno!". ¿Y quién era ese Moreno? Precisamente el boxeador que siempre ganaba a Kid Tarao, personaje nacido en la televisión cuatro años antes y que el antihéroe de esta función. El programa tuvo éxito y recibió el premio de los lectores de "TeleRadio". En 1971 Tony recuperó a sus creaciones para "Canción 71" y gracias a eso podemos saber cómo eran porque "Cita..." y sus predecesores no se conservan. Bueno, algo ha quedado... unas cuantas tomas falsas que un avispado técnico decidió guardar en la "cinta de pifias" que circuló durante años de forma interna y que en los 90 se usó en la gala del 40º aniversario "Brindemos por los 40" y en "Pasen y vean" con Marlène Mourreau y Pepe Viyuela. 

martes, 12 de marzo de 2019

Gila en los 60, de España a Sudamérica y viceversa

Gila durante una intervención en "El maravilloso mundo de Virginia Luque" en el Canal 13 de Argentina

Gila era un genio. Eso es indiscutible. En el humor fue moderno, transgresor y por eso sus monólogos han sobrepasado la línea del tiempo. Da igual que ya no haya teléfonos de baquelita, sus historias siguen haciendo gracia a los que las han oído mil veces pero también a aquellos que las descubren por primera vez. De Don Miguel sabemos muchas cosas y también ignoramos muchas otras. En estos días en los que muchos dominicales, diarios y revistas bucean en su historia aprovechando que hoy 12 de marzo se cumplen 100 años de su nacimiento, comprobamos que en realidad desconocemos la vida este zamorano. Como buen genio era un ser complicado y siempre supo qué debía contar en cada momento. Se dice, por ejemplo, que en 1962 se autoexilió a Sudamérica harto de la Dictadura y que por eso estuvo prohibido hasta que regresó ya a finales de los setenta. Bien, parece que eso no es del todo cierto.
   A principios de los sesenta, Miguel Gila era una estrella del humor en España, gracias a sus intervenciones radiofónicas, sus viñetas en "La Codorniz", sus intervenciones en el cine desde mediados de la década anterior y... sí, también por sus actuaciones en una incipiente TVE. No era extraña su presencia en programas como el estelar "Gran Parada". Por eso en junio de 1960 estrenó su propio programa en la noche de los viernes. Su título era tan simple como claro: "Gila", ni más ni menos, no era necesario añadir adjetivos para saber que él era la estrella y que la audiencia sabía quién era. Se anunció como una serie de diez programas de 15 minutos de duración. La revista de los suscriptores de TVE, "TeleRadio" anunciaba su emisión para las 23 h pero en julio desaparece de la programación para dar paso a otros programas veraniegos, en concretó a "Kermesse", presentado por Toni Leblanc y del que ya hemos hablado aquí. En todo caso, no es cierto por tanto que el famoso humorista estuviera vetado por aquel entonces. 
   En 1962, efectivamente, ya está asentado en Argentina y los españoles tienen noticias de él precisamente por la revista citada que con henchido orgullo anuncia que uno de los colaboradores más reconocidos de TVE también triunfa en otros países. Da cuenta de su éxito en el programa "El maravilloso mundo de Virginia Luque" donde debutó con la parodia de una corrida de toros. En junio del año siguiente la prensa informa de su retorno a nuestro país quejándose de que en Argentina los patrocinadores de su último programa aprovechaban que era grabado para interrumpir sus monólogos en los mejores momentos para insertar publicidad. Por eso, asegura, decide rescindir el contrato y regresar aquí: "Probablemente llegue a un acuerdo con TVE para hacer una serie de programas. Te aseguro que tengo toda mi ilusión puesta en ello, vengo muy preparado, con muchas cosas nuevas. Quisiera mostrarlas en mi tierra". En ese mismo reportaje de A. López Alonso para "TeleRadio" nos encontramos con una perlita que hay que poner en cuarentena como todo lo que aparecía en la prensa durante la Dictadura: 
"Gila se declara franquista". Es el titular de otro de los periódicos que me enseña Miguel, parece ser que en todas las ruedas de prensa que los actores españoles tienen por tierras americanas, en todas las entrevistas ha de surgir el tema sempiterno de la España intencionadamente incomprendida. 
- Siempre tenía que defender algo, como que parece que voy a hacer política.
- ¿Y este titular?
- Me preguntaron cosas. Muy peregrinas todas. Por ejemplo: "¿Es verdad que en España no se come carne?". Yo dije: Sí, es cierto, se la echamos a los leones porque todos nosotros comemos mariscos.

Gila volvió a Argentina pero también a Chile, Perú... y mientras tanto viajaba a su país con cierta periodicidad, por eso en el Archivo de TVE se conservan actuaciones suyas de 1970. No obstante, sería con su fichaje por "Aplauso" a finales de los setenta cuando su regreso ya sería definitivo y un nuevo público se enganchó a sus diálogos solitarios. 

domingo, 2 de diciembre de 2018

Tariro Tariro


Era un martes 18 de octubre de 1988. Las 21.15 de la noche, en aquella época el Telediario se emitía a las 20.30 h. Se había anunciado a bombo y platillo: La Trinca estrenaba un innovador programa de humor. En realidad los catalanes sabían que no era tan novedoso puesto que dos años antes habían visto la primera versión de este espacio, "No passa res!". Aquel espectáculo en el que se combinaba humor, música y entrevistas a personajes muy populares había llamado la atención de los directivos de TVE que querían buscar un relevo al iconoclasta y transgresor "Viaje con nosotros" que tantas alegrías (y disgustos) había traído a la tele pública la temporada anterior. El trío humorístico-musical compuesto por Josep María Mainat, Toni Cruz y Miquel Angel Pascual llevaba dos décadas pisando los escenarios con sus irreverentes canciones y ya se había iniciado en la producción y dirección de programas televisivos tras la fundación de su productora Gestmusic (hoy en manos de otros accionistas). El invento que traían ahora a nivel nacional se llamaba "Tariro Tariro". "Queremos que el programa sea eso, un juego de picardía, de doble intención, un strip-tease mental" aseguraban a "La Vanguardia". 


En las entrevistas a la prensa aquellos días no ocultaban que el formato sería similar al que habían hecho para Cataluña pero habría ligeros ajustes como la supresión de la actuación musical de grupos invitados. La música corría enteramente de su parte... y de los propios protagonistas semanales que harían de todo y es que ahí radicaba el gran atractivo de este show, los convidados al plató intervenían en sketches, cantaban lo que nunca habían cantado, eran sometidos a torturas si era necesario... todo con su entera complicidad y eso sí que era una novedad para el espectador. Ver a Julia Otero cantar en una barca mientras las olas (y hasta pescados voladores) la azotaban, a Manuel Fraga bailando el pasodoble que el propio trío había compuesto para él, a Mayra Gómez Kemp pasando las más complicadas pruebas del "Un, dos, tres" (en realidad para algunas como la del toro mecánico se usó una doble), al ministro de defensa Narcís Serra tocando el piano, a Bertín Osborne vestido de Tarzán derribando una pared, a Concha Velasco redoblando (con mucha mala leche) fragmentos de sus películas de los sesenta o a Lola Flores aumentando el ritmo del machacado en un mortero cuando le preguntaban por la Pantoja sorprendía a un televidente que estaba resabiado y necesitaba un revulsivo. Si por algo destaca "Tariro Tariro" es por la cantidad inagotable de momentazos que dejó en el archivo. 


El otro punto fuerte del espectáculo eran los sketches, grabados previamente durante un par de meses. Varios personajes se hicieron popularísimos aquella temporada, especialmente la familia que parodiaba a la propia audiencia y los trogloditas que cada semana presumían de invento ante una espectacular cavernícola que les bajaba de la burra al grito de "Tontícolas" explicándoles que aquello ya existía. El final sería imposible de emitir hoy porque finalizaba con una violación grupal. Mercè Aránega y Carme Conesa, entre otras actrices, les acompañaban.


Para este programa se había construido cerca de los estudios de TVE en Sant Cugat del Vallès un pabellón hinchable en el que cada semana se acomodaban unos 400 espectadores. En cada emisión, los humoristas observaban todo desde la cúpula atreviéndose incluso a autocriticarse con dureza. El programa se emitió hasta el 25 de abril de 1989 y finalizó con un especial resumen aunque también tuvo su propia versión veraniega con un refrito de los mejores de sketches.

Las  fotos 1 y 3 son de Gabriel Sendra @arxiusendra. Todos los derechos reservados

domingo, 22 de julio de 2018

Kim y Kiko, la primera pareja de humoristas de TVE


Tip y Coll, Juanito Navarro y Lina Morgan, Lusson y Codeso, Martes y 13, el Dúo Sacapuntas, Cruz y Raya, Los Morancos... las parejas cómicas han sido fórmula de éxito constante en la tele. Muchos consideran que el primer dúo que triunfó en TVE fue el formado por Luis Sánchez Polack y José Luis Coll, con sus sketches surrealistas en el programa "Galas del sábado" dirigido por Fernando García de la Vega. Esta afirmación es incorrecta porque ellos comenzaron a llamar la atención del espectador en 1969 pero hubo otro par que había iniciado su colaboración con la cadena desde los mismísimos inicios en 1956: Kim y Kiko. La pareja se había creado un par de años antes pero fue con su debut ante las cámaras cuando se gestó su apoteosis. Había por aquella época otra asociación muchísimo más popular, la formada precisamente por Sánchez Polack y Joaquín Portillo, Tip y Top que llevaban lustros en Radio Madrid (Cadena SER) haciendo reír al oyente en programas como "Cabalgata fin de semana" con Bobby Deglané. En 1957 realizaron su primera aparición en la tele pero allí ya llegaron como estrellas. No era ese el caso de Kim y Kiko, que le deben a la pequeña pantalla su verdadera fama a nivel nacional aunque ya habían tenido sonoros aplausos en teatros de Madrid y Barcelona. Hay otra razón de peso por la que me atrevo a decir que puede ser considerada la primera pareja de humoristas de nuestra tele, ellos comenzaron sus colaboraciones en pleno período de pruebas. Tras una gira en Venezuela en 1955 regresaron a España a tiempo para intervenir en las primeras emisiones regulares de TVE y desde entonces fueron fijos, cada semana aparecían en espacios de variedades de los primerísimos tiempos como "Club del Sábado" (al que pertenece la foto), "Aeropuerto Telefunken" o "Gran Parada".


Rafael Quevedo "Kim" y José Luis Carbonell "Kiko" se conocieron en el Calderón de Madrid como "caricatos" (así se les denominaba) de un mismo espectáculo pero con actuaciones independientes. A la semana José Luis le propuso a Rafael unirse y fue entonces cuando su estilo se desarrolló plenamente, la compenetración era extraordinaria y ambos tenían la misma forma de entender el humor. Toledano el primero y canario el segundo, sus vidas no tenían nada que ver la una con la otra. Kiko se dedicaba al espectáculo profesionalmente desde los 16 años mientras que Kim era administrativo en la Delegación de Hacienda de su tierra. Su único acercamiento al mundo del teatro había sido a través de la ópera, en una coral de aficionados donde también estaba Alfredo Kraus antes de convertirse en uno de los más grandes tenores líricos ligeros de todos los tiempos. Fue precisamente en un homenaje a su amigo (ya profesional por entonces) donde actuó con una parodia cuando Antonio Machín se fijó en él y le contrató para su compañía. Así llegó a la península y gracias a eso pudo conocer al que se convertiría en su socio hasta la muerte. Carbonell había debutado en el Circo Price con un número de dos minutos por función por el que cobraba 10 pesetas diarias. Fue en la compañía de Mari Carmen Prendes donde se fogueó como actor y showman. Tras la quiebra de la troupe fue fichado por el Teatro Calderón en octubre de 1954 donde su carrera dio un giro al conocer al que en principio sería un competidor. 


Kim y Kiko tuvieron su propia coletilla, ¡cómo no!, signo de su enorme popularidad. Cada gag solía terminar con Kiko diciendo "¡Soy más malo...!" y aquello desataba las risas del público como perfecto chimpún final. En un amplio reportaje de la revista Tele Radio en mayo de 1961 se afirmaba que desde el inicio de las emisiones diarias de TVE habían aparecido semanalmente de forma ininterrumpida. Eso les sirvió para trabajar también en cine, teatro y salas de fiestas. Pero todo se vio truncado el 4 de abril de 1962 con la muerte de Rafael Quevedo a los 35 años por una perforación intestinal. En aquella temporada tenían su propio espacio en la noche de los sábados con el título "¡Qué disgusto más tonto!". Para su compañero aquello fue un mazazo pero no le quedó más remedio que continuar aunque sus actos televisivos se espaciaron bastante. En una entrevista en agosto de ese mismo año en "Tele Radio" se le preguntaba si su calidad había bajado con el fallecimiento de su socio y amigo: "Yo nací para el teatro y sigo siendo el mismo. He perdido la compenetración que con él tenía y que ya no volveré a tener con nadie". A Kiko podemos verlo en varias de las más películas con más recaudación de finales de los 50 y principios de los 60 como "Tres de la Cruz Roja", "El pequeño Coronel" (con Joselito), "Ahí va otro recluta" o "Sor Citröen" pero su estrella se fue apagando y el último registro cinematográfico que he podido localizar es de 1969 en una película italiana. Falleció en 2005. La historia de este número a dos ha quedada relegada al olvido porque no existe ninguna grabación de las miles de actuaciones que realizaron entre 1956 y 1962, años en los que fueron, sin duda, los humoristas de cabecera de TVE. 

sábado, 10 de enero de 2015

"El Tiritón", el programa que no fue


Tres humoristas profesionales y conocidos por la audiencia intentan hacer reír utilizando cualquier estratagema a los invitados a un programa que aguantan estoicamente en una silla eléctrica que se pone en funcionamiento cuando sucumben a la risa. ¿Os suena de algo? Antes de nada he de aclarar que estamos hablando de un programa grabado en agosto de 1976 así que olvidaos de "No te rías que es peor". De hecho, este espacio ni siquiera fue emitido, no pasó del piloto. Su nombre era "El Tiritón" y estaba dirigido por Marcelo Bravo.


Decía Bravo tras la grabación: "La carencia actual de programas de humor en TV es evidente. Entonces se me ocurrió la idea de este programa basado en una reunión de amigos que se cuentan chistes entre sí y pasan un rato agradable en un bar o en cualquier sitio. De esta forma el programa en sí es bastante informal en su tratamiento y muy espontáneo porque son cosas que se les van ocurriendo a los humoristas sobre la marcha y gana en vivacidad". El equipo de cómicos estaba formado por Mary Santpere, show-woman catalana que consiguió ser una figura desde los 50 a los 80 y Emilio Laguna, actor secundario habitual en cine, teatro y televisión (y qué después formaría parte del equipo inicial de cómicos de "No te rías que es peor") que destacaba la complicidad del grupo: "Sin haber ensayado ni preparado nada salió el programa de una vez, muy hilvanado todo y ni uno solo de los invitados se nos resistió".


Había un tercer humorista en discordia, un recién llegado a España, Bigote Arrocet, chileno como el realizador, ¿era una apuesta personal de Marcelo que posiblemente ya lo había conocido en su tierra común? Bigote (o Edmundo, como hemos descubierto recientemente que se llama) había participado en el célebre Festival de Viña del Mar pero en nuestro país comenzaría a ser popular a partir de sus intervenciones en la segunda etapa del "Un, dos, tres" poco después de este piloto. Esa fama se asentaría en 1979 gracias a sus intervenciones en "Aplauso" donde molestaba continuamente a la presentadora Silvia Tortosa. Con un papel similar llegaría al "Un, dos, tres" de Mayra donde realmente se convertiría en un humorista conocido por todo el público.


Presentando el programa estaba Diana Sorel, actriz que a principios de los 70 había protagonizado la comedia coral "El último café" en TVE. Cuando grabó este piloto estaba más centrada en su carrera musical pero ni en esa faceta ni en la de comunicadora consiguió triunar y se retiró en los 80.
"El Tiritón" recibía su nombre de la silla que hacía sufrir a los invitados.
   El programa no apareció en la parrilla de octubre a pesar de que se había informado de su grabación en el Estudio 2 de Prado del Rey en publicaciones como ABC, TP y TeleRadio. Quizás no encajaba en aquella programación tan informativa y divulgativa de la Transición o es posible que el resultado no gustara a los directivos de la cadena.


Fotos: Ferre para TeleRadio

miércoles, 8 de octubre de 2014

30 años de "Spitting Image"


1984, Margaret Thatcher gobierna Reino Unido con mano de acero (no en vano hizo fortuna aquel sobrenombre de "La Dama de hierro en la prensa internacional) y en EEUU otro acérrimo conservador, Ronald Reagan, aprovecha su carisma (escasamente usado en el cine) para hacer lo propio. Era inevitable que ambos fueran cómplices y con ese caldo de cultivo la prensa satírica vivió una edad dorada. El "Sunday Times" encargaba frecuentemente a los artistas Peter Fluck y Roger Law esculturas en plastilina que servían de portada a sus críticas a ambos gobiernos. A alguien se le ocurrió que aquellas figuras podrían cobrar vida y ser protagonistas de un programa de televisión. Se contrató como guionista al director de la revista "National Lampoon" y como productor (que allí tiene también funciones directivas) al responsable de "Estas no son las noticias de las 9" (con Rowan Atkinson como uno de los presentadores). Había nacido "Spitting Image" aunque su periplo por productoras y televisiones fue largo hasta que Central Independent Television se animó a poner el dinero y la ITV a emitirlo. Han pasado treinta años y unos cuantos meses de aquello y sus guiones siguen sorprendiendo por su acidez y descaro.


"Las caricaturas son geniales pero los guiones horribles". Esa fue la crítica generalizada tras la emisión de los primeros programas. El propio equipo era consciente y la diferencia de caracteres entre sus integrantes llevaron al despido del guionista original y al cambio de planteamiento. Si a eso le sumamos que la audiencia iba bajando semana tras semana parecía evidente que no llegaría a una segunda temporada. Los sketches sobre la familia Real generaron además tantas ampollas que comenzaron los rumores de que la autocensura de la cadena ITV prevalecería.


Sin embargo, cuando todo estaba en contra, el programa fue sorprendemente renovado y comenzó su verdadera edad de oro, con audiencias superiores a los 15 millones de espectadores. La mayoría de los políticos se quejaban pero otros pedían su propia caricatura. La Thatcher vestía traje y corbata y acudía al urinario masculino, a Reagan le insertaba su cerebro cada mañana uno de sus colaboradores, el príncipe Carlos era un pelele y así ad infinitum... Varios países comenzaron a comprar la serie y el éxito fue global. En España se emitía dentro del programa de tarde con el doblaje de actores profesionales y no de imitadores (no tendría sentido de otra forma, aquí no conocíamos las voces de los políticos extranjeros).
   TVE intentó su propia versión, el encargó lo recibió Lolo Rico, la directora de "La bola de cristal" y llevaría por título "Los Pepones" pero el proyecto no fructificó y los muñecos fabricados para el piloto se reaprovecharían en la última etapa de Los Electroduendes, mucho más politizada. Más tarde llegarían "Los Muñegotes" como sección de "¿Pero esto qué es?" y "Los Gugucús" en el "Tutti Frutti" de Tele5 pero en realidad sus verdaderos herederos españoles serían "Los Guiñoles de Canal Plus".
   Con la llegada de John Mayor al 10 de Downing St. el programa perdió a su verdadera musa, Margaret Thatcher. Mayor era representado en gris y un nueva generación de guionistas, menos interesada en política, introdujo personajes del cine, la televisión y la música. En febrero de 1996 "Spitting Image" cerró sus puertas con un saldo de 10 BAFTAS y 2 Emmy.

jueves, 2 de octubre de 2014

"Ahí te quiero ver", el programa de la Sardà

Humor y música combinados con entrevistas. Nada nuevo, sólo depende de cómo se envuelva el contenido y ahí es donde radicaba la diferencia de "Ahí te quiero ver" que se estrenó en octubre de 1984 con las garantías de ser un formato probado con éxito en el circuito catalán de TVE bajo el nombre de "Per molts anys" (Por muchos años). El mismo equipo trasladaba sus pretensiones de entretenimiento al ámbito estatal pero se seguía realizando desde los estudios de Barcelona.


Su presentadora, Rosa María Sardà, era ya muy popular en Cataluña pero en el resto del país su cara apenas sonaba por sus papeles en algunos espacios dramáticos como "Novela" o "Estudio 1". Mientras que en su tierra ya había protagonizado series de todo tipo, demostrado su valía en el drama y la comedia y hasta en las "varietés", este sería su primer gran "papel" a nivel nacional, porque en realidad ejercía de actriz cuyo rol era el de presentadora. Realizaba Miquel Fortuny y entre los guionistas destacaba un debutante Xavier Sardà.

Cada semana el programa se dedicaba a un tema monográfico, su decorado cambiaba y las entrevistas se ajustaban al asunto. Si se hablaba de la jet-set acudía, obviamente, Gunilla Von Bismark en un entorno playero, si se abordaba el mundo de las noticias veíamos a Manu Leguineche, Manuel Campo Vidal y Cristina Gª Ramos en una redacción...

Bertín Osborne, Rocío Jurado, Montserrat Caballé, Antonio Gala... los 80, época dorada para los programas con entrevistas, grandes personajes con mucho que decir acudían a los platós sin cobrar un duro y además participaban con su ingenio en unas entrevistas muy poco convencionales. Y esa era una de las principales gracias del programa, se desacralizaban materias muy respetables, los intelectuales se reían de sí mismos y la gente del espectáculo se tomaba en serio. La comunicadora contagiaba a todos con su peculiar sentido del humor y por eso, enseguida, "Ahí te quiero ver" fue en realidad "el programa de la Sardà.

Y por primera vez también en nuestro país, la presentadora y entrevistadora, en realidad la actriz que encarnaba ese papel, aparecía en multitud de sketches que salpicaban el espacio entre las entrevistas y las actuaciones musicales, todas de actualidad, todas en pleno éxito, desde Vicky Larraz (todavía en Olé, Olé) a Mecano.

Sin duda el gag más celebrado, recordado e imitado en la época fue aquel protagonizado cada semana por un matrimonio aburrido, ajado por el tiempo... y muy realista. ¿Quién no recuerda aquello de "Honoraaaatoooo"?

¿Y cómo se llamaba ella? Lo ignoro pero da igual, aquella señora insoportable que acosaba psicológicamente a un marido con evidentes síntomas de Parkinson y de alguna demencia podía ser cualquier vecina que hubiera convertido a su pareja en un calzonazos. Sus interminables peroratas eran caústicas a más no poder y una crítica a cierto sector de la España de los años 80.

Enric Pous encarnaba al sufrido Honorato que, puntualmente, demostraba leves atisbos de lucidez. Pous era también el actor comodín, aparecía en la presentación del programa (cada día distinta) esperando a la estrella del show e intervenía en buena parte de los sketches.
   La primera temporada del programa finalizó triunfante en 1985, premio TP a la mejor presentadora incluido, pero no se renovó inmediatamente. Hubo una segunda etapa en 1986/87 con ciertos cambios. Ya no había temas monográficos y sólo acudía un invitado por programa. Tenía más peso el humor y se eliminaba el personaje de Alvarito, un muñeco con el que charlaba la actriz y que criticaba el programa continuamente. De nuevo el público respondió positivamente pero... no volvió.
   Rosa María Sardà era ya una estrella en todo el país y años más tarde interpretaría a una actriz harta de su encasillamiento en un programa de humor de gran éxito en la tele en la película de Ventura Pons "Actrices". ¿Quizás se basaba en su propia historia?


lunes, 24 de marzo de 2014

Adolfo Suárez y su Muñegote

En 1990 Suárez quemaba sus últimos barcos en la política presentándose a la presidencia del Gobierno con su partido CDS (Centro Democrático y Social). Si durante la transición fue pasto de las revistas satíricas de la época (que el mismo había potenciado con su permisividad absoluta a la prensa), en su última etapa en la vida pública volvió a ser caricaturizado en un espacio emitido dentro del programa espectáculo "Pero ¿esto qué es?" dirigido por Hugo Stuven. "Paridor Nacional" (un año más tarde renombrado "Antena colectiva") era un "Spitting Image" a la española, una treintena de muñecos representaba a los políticos más importantes y a algún conocido artista como Lola Flores. Estas marionetas eran "Los muñegotes" y tuvieron un gran éxito enseguida aunque no tanto entre los adultos como en los niños, por eso las tramas de sus aventuras de 6 minutos eran más bien banales y poco críticas con la actualidad. El muñegote de Suárez, sin embargo, reflejaba perfectamente la imagen que tenía el verdadero Adolfo en aquella España de los 90. Era un personaje que quería volver a la Moncloa como fuera, sin importarle que nadie quería que volviera. Era un ser caprichoso y voluble.

Le acompañaba continuamente Agustín Rodríguez Sahagún, su segundo en el CDS. Una especie de "esbirro" del malo de la película, siempre espiando tras las puertas, ayudando al Suárez de látex a conspirar contra el morador del palacio, Felipe González.

Los muñegotes tuvieron vida breve, en 1992 ya eran historia... y Suárez, políticamente, también. Hoy revisar esos capítulos sorprendería al más pintado por la crueldad con la que se trató, entre todo el elenco de caricaturizados, al primer presidente de la democracia. En las últimas dos décadas hemos aprendido a respetarlo y valorarlo.


sábado, 28 de diciembre de 2013

All Stars Christmas Show

La Navidad de 1958 fue especial para muchos norteamericanos que estaban "sirviendo a su país" allende sus fronteras. Ese concepto tan anacrónico que significa que eres militar y que estás combatiendo en cualquier guerra que, posiblemente, no te importe más que a tu Presidente y su Consejo de Estado se sigue usando hoy en día pero en aquellos días EEUU estaba inmerso en varios conflictos y las cadenas de televisión quisieron mantener alta la moral de la tropa como lo había hecho el mundo del cine en los 40 y Bob Hope hasta los 80. Las tres grandes cadenas, ABC, CBS y NBC, se unieron y junto al USO (United Service Organization), una organización que proveía entretenimiento para las tropas, produjeron un especial Navideño de hora y media de duración para ser distribuido en medio mundo y servir de alimento visual al ejército.

Una cincuentena de estrellas del cine, la música, el humor, la televisión y el teatro participaban en este show que, precisamente, comenzaba con la presentación de cada uno de ellos... así que esa introducción era epatante por las luminarias que saludaban pero muuuy pesada. Entre ellos estaba Mr Christmas, Bing Crosby.

El primer número estaba protagonizado por Danny Kaye, un humorista y músico que se atrevía a dirigir orquestas y filarmónicas con bastante gracia, en este caso, desde una base militar.

A partir de ahí una sucesión de música, humor y números visuales presentados en trío por estrellas del cine como Cyd Charisse, Walter Pidgeon o Dick Powell.

Betty Hutton, una de las chicas de poster durante la II Guerra Mundial, demostraba por qué todavía seguía siendo una referencia en el musical con un número a su medida... aunque se le cayera el bastón en medio de la actuación.

Gregory Peck, Kim Novak y David Niven, en pleno estrellato cinematográfico también realizaron una presentación ¡y cantada!

Los humoristas Jack Benny y George Burns contaron con la complicidad de James Stewart en un viejo número de vodevil.

Y Danny Kaye aparecía de nuevo para cantar con el genial Louis Armstrong y su orquesta.

El número final era compartido por todas las estrellas, agrupadas según el día de grabación y el estudio de la cadena que les hubiera correspondido. Por supuesto, el final era un villancico internacional y entrañable: Silent Night.

Shirley MacLaine, Jane Russell, Bob Hope, JimmyDurante, Sid Caesar, Milton Berle, Jane Powell, Polly Bergen... y así hasta 50 rutilantes figuras del mundo del espectáculo deseaban una feliz noche a sus compatriotas de servicio.

Aquí tenéis el programa completo, Felices Fiestas.


miércoles, 18 de diciembre de 2013

"¡Ay, vida mía!" con Mari Carmen y sus muñecos


En un tiempo en el que TVE apostaba por los programas de varietés de gran presupuesto no sorprendió que en abril del 92 se presentara como uno de las atractivos de la temporada "¡Ay, vida mía!". Música y humor para la noche de los miércoles.


La gran novedad es que el show estaba presentado por una ventrílocua de fama como Mari Carmen acompañada, cómo no, de sus inseparables apéndices. Aunque era Doña Rogelia la que ejercía de facto de copresentadora, la famosa humorista desempolvaba de vez en cuando al pato Nicol, la repelente niña de las coletas Daisy y el afeminado león Rodolfo, el primer gay que presumía de su condición en nuestra tele.


Por supuesto uno de los platos fuertes del programa eran las actuaciones de Mari Carmen. Cada semana dialogaba con sus personajes unas tres veces lo que suponía un importante esfuerzo de guión para mantener el interés del espectador que siempre había seguido masivamente las intervenciones de la cómica en programas de todo tipo desde principios de los 60. ¿Aguantaría la audiencia un programa con tanta presencia de muñecos?


La directora, Pepa Martí Maqueda, supo rodear a la showoman de otros contenidos para hacer más ameno un programa de larga duración y en prime-time como éste. Posiblemente el mayor éxito fue trasladar una sección que Mari Carmen había "ensayado" en el programa "Protagonistas" de Luis del Olmo, la entrevista a personajes de actualidad con la irreverente y sincera doña Rogelia. Se estrenaron con el entonces ministro del Interior, José Luis Corcuera (de plena actualidad por la ley del portazo) y la deslenguada mujer rural le preguntó lo que los periodistas no se atrevían. El líder de la oposición de la época también se sentó frente a la buena mujer y demostró más simpatía que en el resto de su carrera... y hablamos de Aznar. 
   No siempre se mantuvo ese perfil de invitados fuera de contexto, Lina Morgan, Isabel Pantoja, Montserrat Caballé, Serrat, Carmen Maura o Julio Iglesias estaban más acostumbrados a manejarse en estos formatos, sabían defenderse de las imprecaciones de la muñeca y eso tenía menos gracia, claro.



No faltó la música con actuaciones de gran nivel, al primer programa acudieron Gilbert Bécaud y Luz Casal, ahí es nada. En su última temporada se añadió un concurso, "El juego de las siete y media" lo que suponía una vuelta al primer programa en el que Mari Carmen había sido colaboradora habitual en TVE, "Siete y media musical" con Luis del Olmo, del que hablamos recientemente. En este caso la sección estaba presentada por el actor Manuel Galiana, otro fichaje curioso para un programa peculiar.
   Hasta 1994 se mantuvo  en antena aunque no siempre en el mismo día de emisión. Más de cuatro millones de espectadores llegó a alcanzar este espectáculo.


martes, 14 de febrero de 2012

Mitomanía Especial San Valentín

De aquella serie de programas nostálgicos de "Mitomanía" hoy recordaremos, como es preceptivo, el dedicado a San Valentín, ese absurdo día de lo más comercial destinado a que los tortolitos se agasajen con bombones, florecillas, cenas y otras chuminadas.
En un bonito decorado que simulaba un parque, lugar idóneo para susurrar palabras de amor o incluso para confesar nuestra devoción por alguien que tengamos cerca...
...Susana Hernández y Guillemo Summers (también director del programa) iban desgranando con ironía los secretos de tal celebración y su directa relación con una campaña publicitaria de Galerías Preciados en los años 50.
Las presentaciones daban paso a imágenes añejas del archivo musical de TVE provenientes de programas como "Galas del Sábado", "Señoras y señores" o "Sábado noche".
Así pudimos recordar aquella "Canción para enamorados" interpretada por Karina en un decorado lleno de girasoles asesinos...
... o a una madura (pero sensual) Gina Lollobrigida envuelta en lamé dorado y cantando aquello de "Bésame mucho" a un arrobado Raphael.
Por cierto, este especial se emitió en 1996 pero no el 14 de febrero sino el 2 de marzo... cosas de los programadores...