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domingo, 9 de febrero de 2020

Almodóvar, el Oscar y el veto a Figueras


Era 26 de marzo de 2000, Noche de Oscars en Canal Plus. La cadena retransmitía en exclusiva la ceremonia desde 1996 y había creado una pareja estable y creíble en Jaume Figueras y Ana García-Siñeriz. De hecho, la química entre ambos había sido tan buena en aquella primera emisión especial que los directivos decidieron, con muy buen tino, ofrecerles el nuevo programa sobre el séptimo arte, "Magacine", que comenzaría en septiembre y que sustituía a "Primer Plano". Sin embargo, aquel final de década y de milenio vendría con cambios y no estarían los dos juntos en la furgoneta instalada en el exterior de Shrine Audirorium de Los Ángeles. Ana esperaba un bebé así que tuvo que ser sustituida por Edurne Ormazábal, rostro de la ETB y colaboradora del Plus además de presentadora habitual de las galas del Festival de Cine de San Sebastián. 


Aquella era una noche muy especial porque el film de Pedro Almodóvar "Todo sobre mi madre" estaba nominado en la categoría de "Mejor Película de habla no inglesa" (así se denominaba entonces) y partía con bastantes opciones. Tal era la confianza en que el manchego consiguiera la estatuilla que se había organizado un evento en el Círculo de Bellas Artes de Madrid con cientos de invitados de renombre (muchos de ellos amigos del director) para celebrar el posible triunfo. Evidentemente la cadena había solicitado a la productora El Deseo tener a Pedro en el set de la retransmisión para una entrevista en el caso de que ganara pero... no iba a ser tan fácil. Según nos cuenta el propio Jaume Figueras en su libro "Adivina quién te habla de cine" (Plaza & Janés, 2004): "Después de la nominación, Pedro Almodóvar comentó a Canal Plus que no se prestaría a ningún diálogo con mi persona antes o después (en el caso de que ganara) del Oscar. Yo sabía de algunos desencuentros que se habían producido entre Pedro y algún colaborador de "Fotogramas", y me constaba que yo también era persona non grata, quizá por el simple motivo de no haber votado alguna de sus películas en la encuesta anual que hace la revista entre críticos y cronistas de cine. Y si había alguna otra razón, se me escapaba."


Aunque en la época de "Laberinto de pasiones" todo parecía correcto y hasta habían compartido apartamento, junto a muchas personas más, durante el festival de Cannes de 1983, la actitud cambió en el estreno de "Átame", quizás porque Figueras no había destacado su "Mujeres al borde de un ataque de nervios" como una de las cinco mejores películas españolas del 88. "El caso es que, y no hay que buscar una palabra más suave, yo estaba vetado por Pedro Almodóvar para tener un tête-à-tête con él, delante o detrás de las cámaras, esa noche de los Oscars 2000. Se pactó que, si ganaba el premio, tal como todo el mundo vaticinaba, Pedro se acercaría a la unidad móvil de C+ y sería entrevistado tan sólo por Edurne Ormazábal. Lógicamente, la entrevista tendría lugar una vez finalizada la ceremonia". Sin embargo, hubo un cambio de planes que hizo que la famosa charla en el carromato del Plus se convirtiera en un vodevil. Llegó el turno de otorgar el premio y al escenario salieron Penélope Cruz y Antonio Banderas (lo que ya hacía intuir que el muchacho dorado se vendría a España). Pé gritó aquello de "Peeedrooo" y él nos ofreció el discurso de agradecimiento más santificado de la historia. 


Ese momentazo se produjo cuando aún faltaba más de una hora para el final de la Gala "y su presencia fue solicitada de inmediato por C+ Francia y la Telepiú italiana que emitían desde carromatos vecinos al nuestro. Pedro debía aparecer lo antes posible ante nuestras cámaras. Yo sabía perfectamente que no podía compartirlas con él (...). Se creó una situación digna de película de Lubitsch. Mientras Pedro se preparaba para entrar en nuestro carromato y hablar durante los minutos que  duraba el siguiente espacio publicitario, yo debía desaparecer y refugiarme en la unidad móvil central, desde donde podía seguir la ceremonia a través de un monitor." Y así fue, los espectadores trasnochadores vimos como Almodóvar aparecía junto a Edurne y su actriz Marisa Paredes pero Figueras había desaparecido. Mientras tanto, la ceremonia continuaba y no nos enterábamos de qué estaba pasando. Figueras regresó unos cuantos minutos más tarde y nos puso al día pero estaba claro que algo raro estaba sucediendo. Cuatro años más tarde la situación fue aclarada en la autobiografía ya citada y que, aunque descatalogada, es fácil de encontrar en librerías de lance o en ciertas webs. Aprovecho para recomendaros su lectura porque es un viaje apasionante por la vida de un cinéfilo que ha sabido transmitir su pasión a lectores, oyentes y espectadores de distintas generaciones. Y sí, en ese libro es donde confiesa que fue Mr. Belvedere durante muchos años. 
   En cuanto a su relación con Almodóvar, ignoro si se ha reanudado pero quizás esta noche, cuando han pasado 20 años (menos un mes y medio) de aquella noche histórica, se pueda repetir la hazaña. Ojalá.  

Agradezco la colaboración de Javier del Valle que ha conseguido recuperar imágenes de aquella retransmisión. 

martes, 28 de febrero de 2012

Momentos Oscar muy televisivos

Desde que en 1953 la Ceremonia de entrega de los Oscars comenzara a retransmitirse por la NBC hemos vivido momentos memorables, no en vano es una de las Galas más seguidas de la televisión; la del domingo pasado, por poner un ejemplo, superó los 30 millones.
Si tuviéramos que elegir uno de esos minutos gloriosos para comenzar este repaso, muchos no dudarían en poner esta imagen, David Niven sorprendido ante la hilaridad que provocaba un nudista al recorrer el escenario detrás de él. Tras esa carrerita el británico tuvo una de sus legendarias ocurrencias: "¿No es una pena que las únicas risas que arranque este hombre en su vida se produzcan cuando le ven desnudo?". A Liz Taylor le tocaba entregar el siguiente premio pero el ataque de risa casi se lo impide, era 1974.

Hay que decir que al final lo que importa al espectador es todo lo que rodea a los premios que, al fin y al cabo, no tienen mucho que ver con nosotros, son de un sector muy concreto votados por un grupo aún más concreto. Por eso a mediados de los 50, Burt Lancaster y Kirk Douglas cantaban "Es una suerte no estar nominado", así podían disfrutar de la noche sin ninguna presión. Pura ironía en boca de dos actores que eran habitualmente ignorados por la Academia.
En cuanto a la entrega en sí... hemos visto a personajes animados y hasta a la mona Cheeta cumplir esa tarea mucho mejor que algunos actores.
Hace un par de días Peggy y Gustavo comentaban desde un palco cómo iba la Gala, no es la primera vez que aparecen en ella, ya en los 80 cantaron juntos un romántico tema.
Desde luego se ha perdido mucho sin las actuaciones musicales, coreografiadas durante los 80 y 90 por Debbie Allen, aquella profesora que asegura que la "Fama" cuesta. En los 60 / 70 mucho sabor a teatro musical con actores míticos del género como Donald O'Connor ("Cantando bajo la lluvia").
Otro momento emocionante que hemos perdido por el camino es el Oscar honorífico, ahora se entrega en una gala aparte así que ya no se producen esas "standing ovation" habituales cuando se hacía justicia pírrica con actores como Cary Grant, John Wayne, Charles Chaplin, Deborah Kerr...

Afortunadamente los presentadores intentan solventar esas carencias, no siempre lo consiguen pero cuando lo hacen, es digno de mencionar... como la aparición a lo Lecter de Billy Cristall.

Otras apariciones no anunciadas nos dejan con un nudo en la garganta, como la de Christopher Reeves tras su trágico accidente.Qué decir del discurso de agradecimiento de Louise Fletcher (por "Alguien voló sobre el nido del cuco") en lengua de signos a sus padres... no sería el único, años después la protagonista de "Hijos de un Dios menor" hizo lo propio pero de ella sí que se esperaba.

¿Y la emoción de Ben Affleck y Matt Damon por su Oscar al mejor guión por "El Indomable Will Hunting"? Hay que tener en cuenta que ellos mismos se crearon la oportunidad que les estaba negando la industria.
En fin, que no vendría mal una limpieza como la que hizo Ellen Degeneres con Meryl Streep levantando los piececitos para que la Gala pierda la naftalina y reverdezcan tiempos más divertidos.

lunes, 27 de febrero de 2012

Oscars en televisión

Algunos ya nos hemos acostumbrado a trasnochar la Noche de los Oscar pero hay que reconocer que para una cadena española supone un esfuerzo que no se compensa en audiencia aunque sí en prestigio, por eso Canal + los emite desde hace más de una década y no parece que otros canales quieran pujar por la exclusiva.
En realidad la relación de estos premios con la televisión no se produjo hasta 1953 cuando ya cumplían 26 ediciones. La NBC fue la primera en llevar sus cámaras al auditorio donde se entregaban para transmitir la emoción a todos los espectadores... y con la televisión llegaron las exigencias así que hubo que amoldar una simple entrega de galardones a las necesidades de un espectáculo en toda regla.
Anoche Billy Cristall presentó por novena vez la Gala pero aún le queda mucho para batir el récord de Bob Hope que, solo o en compañía, lo hizo 18 veces. Me temo que es una marca difícil de superar.
Aunque Johnny Carson sólo lo presentó en 5 ocasiones, en el imaginario colectivo estadounidense se encuentra en un lugar de honor. Además, junto a su alumno David Letterman, fue el único presentador que no había hecho cine nunca.
En España las retransmisiones no se produjeron inmediatamente, sería a partir de los 70 cuando el director-presentador de "Revista de cine", Alfonso Eduardo, pondría voz a aquellas madrugadas en blanco y negro (a pesar de que en aquella época la emisión original era en color).
Con la llegada de las privadas hubo una cierta lucha para llevarse los Oscars y Antena 3 lo hizo en su etapa inicial aunque no con demasiado entusiasmo, Ana García Siñeriz y Jaume Figueras se convirtieron en la pareja ideal durante buena parte de los 90. Los recortes presupuestarios hicieron que en las últimas oportunidades transmitieran desde un plató de Madrid.
Desde entonces el Plus ha probado varias fórmulas, Angels Barceló con Figueras, Siñeriz de nuevo con otros colaboradores, Manuela Velasco y Pepe Colubi con figuras adyacentes... pero lo que han conseguido (incluído este año) es un popurrí de chascarrillos poco afortunados y una sensación de desconcierto que incomodaba al espectador. Voto por la pareja Siñeriz-Figueras (y desde Los Angeles de nuevo, por favor) para las próximas ediciones.