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martes, 21 de abril de 2026

El crimen no es rentable

Sergio Doré (en el centro) en el papel del Inspector Peters.
Fotografía Museo RTVE. Todos los derechos reservados.

Pocas veces una serie española se presentó con tanto misterio como se hizo con "El crimen no es rentable" en la temporada 1965/66. Empezó casi de tapadillo, durante las emisiones en pruebas del Segundo Canal (el UHF como se le conocía popularmente entonces). Estos ensayos habían comenzado sólo para Madrid en enero del 65 pero en octubre ya alcanzaban Barcelona, Zaragoza y alrededores (gracias a sus dos antenas repetidoras). Apenas se emitían cuatro horas y había bastantes reposiciones de programas o series del Primer Canal (que se conocía en esos 60 simplemente como TVE y punto). Pues bien, en abril del año siguiente ya se había asentado en la inestable parrilla de la cadena experimental y fue motivo de un amplio reportaje de la revista "Tele Radio". Han pasado sesenta años y si en aquel momento el reportaje era esquivo en información, poco hemos avanzado porque los misterios que plantea siguen irresolubles.

Sergio Doré escucha a Isabel Pradas en el episodio "Muerte oficial". Foto J. Orriols.

Para empezar, el periodista firma con pseudónimo puesto que detrás del nombre "Luis de Tordehumos" se escondía Luis Tomás Melgar, futuro e influyente realizador y director. Tordehumos era la localidad vallisoletana en la que nació. En el citado reportaje nos cuenta que los guiones son de un tal John Oxford y que han sido adaptados previamente por la BBC y la ITV. Aquí comienzan las incógnitas y cito textualmente a Melgar: "Quién sea John Oxford parece que se ignora. Afirman unos que se trata del seudónimo de un célebre escritor sobre cuyo auténtico nombre nadie se pone de acuerdo. Piensan otros que no es sino el nombre colectivo adoptado por una serie de guionistas para presentar conjuntamente una serie de guiones sobre un planteamiento común y protagonizados todos por un mismo personaje. Creen algunos que el tal John Oxford existe de verdad, se llama así y es un escritor prolífico dedicado de lleno a esta tarea de abastecer de guiones policíacos a distintas televisiones de todo el mundo". Una búsqueda hoy en internet no aporta absolutamente ningún dato sobre un guionista con ese nombre que hubiera trabajado para la televisión pública británica ni para el canal privado pionero en los sesenta, ITV. Simplemente, no hay niguna referencia. Ninguna. 

Para seguir con las preguntas sin respuesta, aseguraba Melgar: "La verdad es que, con británica puntualidad, llegan a TVE a través de la agencia, uno o dos guiones para la serie y siempre con la firma de John Oxford. Lo cierto es que todos ellos tienen parecida calidad, la misma dosis de intriga, cierto humor, idéntico final en la tesis de que, puesto que el criminal nunca gana, 'el crimen no es rentable'."

Una escena de "El crimen no es rentable", serie grabada en Miramar.
Fotografía Museo RTVE. Todos los derechos reservados.

 ¿Era todo esto una fantasía del propio periodista o articulada desde los estudios de Miramar para darle un halo de prestigio e internacionalidad a unos guiones que, quizás, se escribían en Barcelona? Es fascinante que el reportaje insista en el misterio constantemente: "Hace bien poco, al contratarse la serie para uno de los canales de la televisión argentina en gestión realizada desde TVE, quiso saberse el número aproximado de guiones que podían contarse, aparte de los emitidos ya por nuestra televisión. La respuesta, arracanda, sin duda, de uno de esos guiones, no pudo ser menos concreta: Bastantes". Hasta finales de marzo se habían difundido aquí 23 episodios y se habían grabado dos más. He podido confirmar que la producción se mantuvo hasta mayo pero ignoro si se prolongó más allá e, incluso, si llegó a verse una vez inaugurada oficialmente la nueva cadena el 15 de noviembre de 1966

Vamos ahora con los datos contrastados: esta serie de misterio se emitía los martes en el UHF a las 21.45, después del Telediario (emitido simultáneamente en las dos cadenas). Después se podía ver un documental y "Alfred Hitchcock presenta..." (entonces la serie aquí se titulaba simplemente con su apellido). El actor de origen cubano pero asentado en Barcelona Sergio Doré intrepretaba al protagonista, el inspector John Peters y, adivinen, tampoco aparece ninguna serie con este personaje en los anales de la tele inglesa. El público aficionado al suspense televisivo ya conocía a Doré porque había protagonizado años antes una de las primeras series realizadas desde Cataluña, la innovadora "Los últimos cinco minutos". Peters trabajaba para la Policía Metropolitana de Londres y, por eso, la serie está plagada de referencias al trabajo metódico de sus agentes y aparecen "bobbies" (el apelativo de los agentes de este servicio cuyo uniforme está coronado por un casco que recuerda al típico bombín británico). 

Sergio Doré y Guillermo Marín en el capítulo "El enemigo". Foto J. Orriols.

Actores y actrices bien conocidos por el público de la época intervenieron como episódicos a lo largo de temporada, podemos destacar a Guillermo Marín, José María Caffarell, Marta Padovan, María Dolores Gispert, Josefina Tapias, Gabriel Agustí y Consuelo de Nieva. Los realizadores eran Gerardo N. Miró y Esteban Durán (que más adelante pudo recuperar su nombre en catalán, Esteve) que se alternaban aunque Miró fue el que firmó más emisiones. Los títulos son muy significativos porque, además de llamar la atención del espectador, podrían pertenecer a cualquier producto del género. Por señalar algunos: "Voces airadas" (el primero), "La delación", "Ángulo de tiro" (dividido en dos capítulos), "Minutos contados", "El chantaje", "Unas gotas para vivir", "Siempre falla algo", "Confesión al vacío" o "El círculo se ensancha". Me pregunto si "Las costumbres de la tía Agatha" era un poco disimulado guiño a la reina del crimen. Hasta donde he podido averiguar, no se conserva ningún capítulo (cosa nada extraña teniendo en cuenta el año y que Miramar contaba aún con menos presupuesto para conservación que Prado del Rey) pero el año pasado el director del Museo de RTVE, Nico Albéndiz consiguió localizar varias fotografías en un archivo personal de las que ofrecemos dos aquí. 

"El crimen no es rentable" fue serie pionera del aún no oficial UHF y una nueva muestra del interés por el género policíaco de los estudios catalanes.

miércoles, 30 de abril de 2025

Artur Kaps, el gran promotor en la sombra

Kaps, de espaldas, dirigiendo el Fin de Año 1972 para TVE. Foto Gabriel Sendra @arxiusendra

El nombre de Artur Kaps  fue sinónimo de entretenimiento de gran categoría durante unos quince años en los títulos de crédito de un programa de TVE. Era un signo de diversión, una combinación de humor, atracciones visuales y música con cantantes de aquí y, sobre todo, con la sorprendente presencia de figuras internacionales. Era un vienés pequeño, nervioso, aparentemente serio, trabajador incansable, que sabía ver el talento y aprovechar las virtudes de cada artista de forma individual y disimular sus carencias. Para los espectadores era sólo un nombre, un apellido que sonaba a extranjero pero su cara era prácticamente desconocida para el público. 

Kaps con el histórico realizador Eugenio Pena en los años 60. Foto cedida por el Museo RTVE.

El director y realizador Artur Kaps marcó nuestra televisión y, sin embargo, su prestigio se ha ido desvaneciendo con el tiempo. Próximamente una serie de televisión lo rescatará del olvido y descubrirá para muchos una historia sorprendente relacionada con el triunfo de Massiel en Eurovisión. Kaps huyó siempre del protagonismo y, ahora, más de medio siglo después de su muerte, lo tendrá. Y lo merece. Aquí hemos hablado varias veces de él pero en esta ocasión vamos a mostrarlo en sus propias palabras y en las de algunos de sus amigos, colaboradores y artistas habituales.

Kaps indicando a Luis Mariano a qué cámara mirar en la grabación de "Esta noche con.."

No solía conceder entrevistas pero, afortunadamente, se conservan varias imágenes suyas trabajando en el plató, ensayando en el propio escenario con los cantantes y dirigiendo las cámaras antes del directo o la grabación. En un documento histórico del Archivo de TVE Catalunya podemos verlo con la gran estrella internacional de origen español Luis Mariano. Le observa con esos ojos de ave de presa, escrutando cada gesto para después captarlo para la audiencia. Sus manos son tajantes, pide a una cámara que lo siga en travelling, a otra le indica que prepare un primer plano. Detiene el ensayo, habla con Luis Mariano, sus indicaciones parecen órdenes pero el intérprete comprende ese lenguaje. Sabe que Kaps quiere sacar lo mejor de él, que todo estará a su servicio para presentarle ante el público como una luminaria. 

Kaps en un ensayo con Carmen Sevilla a principios de los 60. Foto cedida por el Museo RTVE.

Al año siguiente de su fallecimiento TVE emitió un homenaje en el que se incluían declaraciones de artistas de fama y de directores de festivales y reconocidas salas teatrales. Todos insistían en el profundo conocimiento que tenía Kaps del mundo artístico y su respeto absoluto hacia sus profesionales. A muchos los conocía de sus años en el teatro pero a otros los descubrió ya en la televisión. A todos, a los encumbrados y a los noveles, les trataba con la misma disciplina combinada con una complicidad que sólo podía venir desde la fraternidad de los que han pisado las tablas. Y, por supuesto, nunca se descentraba del objetivo básico: el espectador. 

Kaps pendiente de la colocación de cámaras, detrás con sombrero está Charles Aznavour.
Foto cedida por el Museo RTVE.

Decía la cantante francesa Patachou: "Era muy cortés, muy amable, muy gentil. Tenía un gran respeto a su profesión y a la gente que está en ella. Era un hombre que amaba a los artistas, que los ayudaba. Amaba al público, su gran afán era dar al público buenos espectáculos." Otros dos franceses, Mireille Mathieu y Sacha Distel recordaban que en sus principios les había ayudado especialmente y Distel contaba algo que otros repetirían: "Teníamos una relación un poco padre e hijo, no sé quién era quién pero nos entendíamos muy bien, le quería mucho." El italiano Domenico Modugno daba en el clavo en su recuerdo hacia el director: "No se le escapaba nada, era algo así como un periodista del espectáculo, siempre sabía dar algo inédito en la realización de sus programas de televisión."

Artur Kaps en Barcelona a mediados de los años 40. Foto cedida por el Museo RTVE.

Pero antes de llegar a la televisión Kaps ya tenía una dilatada experiencia profesional. Nacido en 1908 o 1912, según la fuente que se elija, comenzó en el teatro como actor infantil del Burg Theatre. Enseguida tuvo claro que ese sería su mundo y estudió en la Escuela de Arte Dramático de Max Reinhardt donde coincidió con los después prestigiosos directores cinematográficos Otto Preminger y Billy Wilder, los tres formarían parte de la pléyade de "ayudantes" del maestro. Se graduó en dirección escénica porque, según sus propias palabras, su primer descubrimiento en la escuela fue darse cuenta de que era un mal actor. En los años veinte compaginaba la dirección de obras como "Fausto", "Otelo" y varias de Schiller con su trabajo en una emisora de Viena como guionista, compositor y letrista. En 1934 fundó su propia compañía en Francia, aparentemente por encargo de Josephine Baker que después sería su invitada de honor en sus programas en TVE en varias ocasiones. El elenco habitual de sus producciones, tanto para las tablas como para los platós, se formó en esa época: Franz Johan, Gustavo Re, Herta Frankel... 

El famoso número de los fantasmas de Franz Johan de la Compañía Los Vieneses.
Foto cedida por el Museo RTVE.

Decía Johan en 1975: "Mi primer recuerdo de él data de nuestra primera juventud. Éramos dos chavales que se movían por los teatros de Viena, una ciudad que nos cautivaba. El espíritu de Viena tenía algo especial que se nos metió en nuestros corazones y que después introdujimos en nuestros espectáculos." Efectivamente, su compañía llevaba por nombre "Los Vieneses" y recorrieron media Europa con sus espectáculos blancos, con numerosos cuerpos de baile, sorprendentes escenografías, música alegre... lo que necesitaba un continente que se preparaba para la Guerra. 

El saludo final de la Compañía Los Vieneses en uno de sus espectáculos en Barcelona en los 40

A España llegaron durante la II Guerra Mundial y se afincaron en Barcelona enseguida tras su debut el 1 de mayo de 1942 en el Teatro Cómico. Tuvieron que abandonar su país durante la invasión nazi pero Viena se quedó para siempre en sus corazones. Durante los cuarenta y cincuenta sus espectáculos de variedades fueron un éxito rotundo en las carteleras barcelonesas. A lo largo de esas dos décadas iban renovando su show para no cansar a su fiel público, una docena de títulos en los que Viena estaba siempre presente de una manera u otra. Cuando debutaron en la televisión de nuestro país en 1959 ya eran popularísimos como "El Clan de los Vieneses"

Kaps observando a una artista en los Estudios de Miramar en los 60. Foto cedida por el Museo RTVE.

Artur no fue el primero en aparecer en los recién inaugurados estudios de Miramar, Johan fue requerido como artista antes y luego Herta Frankel. Kaps se dio cuenta enseguida de que la televisión, que él ya conocía bien por sus continuos viajes, era un medio nuevo que podría ser una salida profesional para él y los suyos. Se reconvirtió en director televisivo y enseguida también en realizador, una tarea totalmente inédita para él pero a la que supo aportar su sello. Fue, indiscutiblemente, el primer fichaje de Miramar de un director escénico y artístico. "Todo está descubierto. Un realizador sólo puede aportar una personalidad pero no puede descubrir nada porque antes ya hubo alguien que lo hizo (...) Lo más importante de un realizador es ser un buen psicólogo en dos aspectos: la psicología del artista y la del público. Un realizador no debe ponerse nunca en la primera fila. Un realizador debe ser un simple servidor del artista, un entrenador, como usted quiera llamarle, y sacar lo máximo posible de él. No es tan importante decirle al artista qué debe hacer como qué no debe hacer" aseguraba Kaps al periodista Tomás Jaque en 1973. Esa charla fue quizás la única vez en la que reflexionó sobre su labor en TVE y aceptó por una razón especial, formaría parte de la "Historia de la televisión en España" coordinada por Baget Herms. 

Kaps con la actriz y cantante Yvonne De Carlo (Lily Munster). Foto cedida por el Museo RTVE.

En 1961 se estrenó el programa que catapultaría al Clan dirigido por Kaps a la popularidad en todo el país, "Amigos del martes" (del lunes en la siguiente temporada). Presentado por Franz Johan con la colaboración de Gustavo Re en las escenas cómicas y la actuación de las mejores orquestas de Europa, de las cantantes más famosas del mundo, de los solistas que más discos vendían aquí, de estrellas de Hollywood que desde el aeropuerto de Barcelona acudían directamente a los estudios de Miramar o a los de Hospitalet de Llobregat. Todos aceptaban porque conocían a Artur. Si Marlene Dietrich vino fue únicamente por esa razón. Y a partir de ahí la lista es interminable. La audiencia lo empezó a comparar con el "otro" programa de variedades, "Gran Parada", que era más veterano, se hacía en un teatro de Madrid y con más medios... pero en la competición resultó ganador el firmado por el Clan de los Vieneses.

Conchita Bautista con Artur Kaps. Foto cedida por el Museo RTVE.

Otros programas similares y prácticamente con el mismo equipo ocuparon las siguientes temporadas: "Noche del sábado", "Noche de estrellas"... En la temporada 1969/70, sin embargo, Kaps innovó con otra fórmula que fue, de nuevo, un éxito: "Esta noche con..." un monográfico musical, media hora dedicada a un solo artista y presentado por una cantante, Conchita Bautista. La elección de la anfitriona fue controvertida pero Kaps sabía lo que hacía. Conchita consiguió un Ondas por su labor ante las cámaras. 

Paquita Rico en bata durante un ensayo con Kaps. Foto cedida por el Museo RTVE.

En sus programas primaba el directo, no sólo en la emisión en sí. Exigía que los cantantes contratados no usaran el playback: "El directo es el riesgo máximo para un artista en el que pueden fallar muchas cosas. En directo el artista sabe que es el 'ahora o nunca' y se entrega mucho más. La entrega es total. Es curioso pero yo no he visto a nadie que se haya equivocado en directo. Siempre prefiero el directo y si es con público, mucho mejor." Y ante los posibles temores él reaccionaba con mucha mano izquierda: "A todos, todos, los artistas hay que quitarles el miedo que tienen. Todos van a televisión con mucho miedo porque saben que una buena emisión les sitúa muy arriba y una mala muy abajo. El realizador les tiene que dar esta confianza en ellos y esto hay un solo modo de conseguirlo: creyendo en lo que hace." Además, el prestigioso (y eurovisivo) compositor y director de orquesta Franck Pourcel añadía otra clave: "Tenía la genialidad de resolver las dificultades en el último momento."

Un gesto habitual del director vienés, pensativo en el estudio. Foto cedida por el Museo RTVE.

Kaps supo dirigir grandes espectáculos, fue como un domador de multitudes en los tiempos de estrecheces de Miramar, en un mismo programa actuaban Los Cinco Latinos, Dalida y los Harlem Globe Trotters... y la cosa salía bien. Cuando Tomás Jaque en 1973 le preguntaba por la falta de medios a la que a veces se enfrentaba, él respondía: "No pienso que sea un problema de medios. Lo más importante en TV es que el realizador y el artista tengan personalidad. Pensar tanto uno como otro que están haciendo esto para usted que está en su casa y de un modo personal. Cuando esto se consigue es un éxito. Sí, la personalidad sustituye los medios porque es el medio. Yo he trabajado en mi vida varias veces con Maurice Chevalier (hablo de TV), una vez con muchas escaleras, con mucha luz... y he hecho su última emisión para TVE en su casa, sin escaleras, sin orquesta de ochenta profesores... pero su personalidad era suficiente. Muchas veces, un exceso de medios es perjudicial porque distrae. La obligación de un realizador no es enseñar qué buenos ángulos coge, qué forma tan especial de mover las cámaras... lo importante es llevarle el artista a su casa de un modo simpático."

Kaps y Frankel en los 70. Pareja artística y sentimental.

Además de los grandes musicales, también dirigió programas infantiles, todos ellos protagonizados por Herta Frankel que había sido primera bailarina de su compañía y que, más tarde, fue una excelente marionetista. "Mire, mi colaboración con Herta Frankel se explica rápidamente. A mí me gusta mucho hacer cosas para niños y cuido estos programas tanto como los programas para mayores. Me interesa hacer programas de televisión pensando en los niños de hoy. Hemos hecho una serie en colaboración con TVE y la TV alemana que se ha dado en catorce países y que ha recibido bastante premios en festivales." La serie en cuestión era "País de fantasía", rodada en cine y color y que, efectivamente consiguió importantes galardones. De su indispensable participación en la "Operación Premios" de TVE hablaremos enseguida pero antes hay que detenerse en su relación con Herta. Se da por supuesto que estaban casados pero en realidad Kaps nunca contrajo matrimonio y Frankel no era su pareja "oficial". 

Uno de los espectaculares números de Herta Frankel en la Compañía Los Vieneses. Años 40. 

Nos aclara el asunto Fernando Gómez: "No estaban casados pero fueron amantes y compañeros desde que se conocieron en 1943. Actuaba Herta en Barcelona con una compañía italiana y Kaps la vio, se enamoraron, la contrató para los Vieneses y formaron familia. Kaps no estaba casado, la que consta como señora Kaps, Frédérique Diry, es un misterio. Herta, Kaps y Diry vivieron como familia artística y personal en la misma casa hasta que fueron falleciendo, Herta fue la última." Fernando forma junto a Pilar Gálvez Marionetarium, la Compañía de Marionetas Herta Frankel con residencia en el Tibidabo. Son ellos quienes atesoran el legado de Los Vieneses y los que perpetúan las enseñanzas que recibieron de Herta desde 1986. 

Grabación del videoclip de Salomé en varios idiomas para la promoción eurovisiva. 

Y vamos ya con la indisoluble relación entre Artur y el triunfo constante durante los años 60/70 de TVE en Festivales Internaciones de televisión. Si Chicho, Lazarov y Mercero fueron los creadores que firmaron las obras televisivas premiadas, Kaps se movía entre bambalinas. Además de tener una buena relación con los directores de las grandes salas de fiestas, de los teatros, los agentes artísticos... también conocía a los realizadores, productores y directivos de televisiones donde había trabajado como Alemania, Bélgica y Portugal. Unos contactos iban llevando a otros y entabló vínculos comerciales y/o amistosos con organizadores de festivales a los que acudían como jurados varios de sus colegas. Los gerifaltes de la Casa se hicieron muy pronto conscientes de que Kaps era el "relaciones públicas" perfecto. No sólo era respetado por sus pares, también hablaba varios idiomas. Pronto fue requerido para ayudar en la participación en el Festival de la Canción de Eurovisión. El austríaco enseguida detectó uno de los grandes problemas de nuestra delegación en las primeras ocasiones. En primer lugar, no había delegación. Conchita Bautista, por ejemplo, viajó sólo con el director de orquesta y el periodista que iba a retransmitir. Estaban abandonados. En cuanto Kaps se encargó del asunto organizó agotadoras promociones por las televisiones para que el público europeo conociera al representante español y la canción aunque no la entendiera. Y poco a poco fuimos colocándonos mejor en la clasificación final hasta llegar a 1968. 

Àlex Brendemühl como Artur Kaps en la serie de Movistar Plus "La canción"

Esta es la historia que se cuenta en la serie "La canción" que se estrenará el 8 de mayo en Movistar Plus. El actor Àlex Brendemühl interpreta a Kaps en esta ficción de tres capítulos que resumen esa serie de "catastróficas desdichas" que llevan a Massiel a representarnos en el Royal Albert Hall en Londres... y ganar. La elección inicial de Serrat, su negativa a continuar si no le dejaban cantar al menos una parte en catalán, las presiones de la BBC para anular la participación de TVE por el cambio de última hora... Kaps estuvo allí y Brendemühl le insufla vida con enorme acierto. Huye de la caricatura y le aporta mala leche, mucha ironía y una tremenda ternura. 

La cantante británica Lulu y la española Salomé viendo las votaciones del Festival de Eurovisión 1969. Foto cedida por Museo RTVE

¿Qué papel jugó en el triunfo? Imposible demostrar hasta dónde llegó su implicación pero que su presencia fue influyente parece indiscutible. Y tampoco deberíamos de dudar de su participación en el siguiente primer premio, aunque fuera un cuádruple empate, en el festival celebrado al año siguiente en el Teatro Real de Madrid. Grabó los videoclips de Salomé en distintos idiomas y fue designado oficialmente productor del Festival. No sólo ganamos dos años consecutivos, es que la prensa internacional destacó que había sido el mejor organizado, no en vano todas las delegaciones y periodistas fueron agasajadas a cuerpo de rey. ¿Idea de Kaps? No tengo dudas. Al año siguiente fue el director de la preselección televisada de la que salió Julio Iglesias para quien también realizó un monográfico de "Esta noche con..." que serviría para presentar su canción a la audiencia. 

Kaps comprobando el encuadre adecuado. Foto cedida por el Museo RTVE.

Con el inicio de los setenta, incomprensiblemente, Artur Kaps fue perdiendo presencia en televisión. Cierto es que no le faltaba trabajo porque siguió dirigiendo programas de Herta Frankel al mismo tiempo que se encargaba de la dirección artística de la sala Scala de Barcelona (cargo en el que le sucedería a su muerte su amigo Franz Johan) pero su firma era menos frecuente. Su último gran programa fue el de Fin de Año de 1972 (del que hemos hablado aquí), un macroespectáculo en el que demostró, una vez más, que su pulso como director y productor no temblaba un ápice. 

Preparando la grabación de "Esta noche con... Luis Mariano" en 1970

Falleció el 24 de enero de 1974 y la noticia produjo sorpresa entre sus propios compañeros y amigos. Bruno Coquadrix, director original del mítico teatro Olympia de París comentó en el tributo que le rindió TVE al año siguiente: "La última vez que hablé con él me contó sus muchos proyectos y eso significaba años y años de trabajo." Otras declaraciones coincidían en este sentido y quedaba claro que algo se rompía en la televisión patria, especialmente la que se preparaba desde Barcelona. Elio Gigante, el entonces poderoso director del Festival de San Remo, se lamentaba: "Era para nosotros el pequeño gran Kaps. Importante, lleno de voluntad, artista por encima de todo. Con él he trabajado en Italia y España en la televisión. Todos los artistas que conozco que han trabajado con Kaps han tenido palabras de elogio para él, era extraordinario. Era un hombre excepcional, creo que TVE ha perdido una gran personalidad".


Su epitafio lo escribió, involuntariamente, un año antes de morir, en la citada entrevista a Jaque. Ahí dejaba claro lo que había guiado su vida artística: "Tengo miedo del público. Cuanto hago me parece insuficiente y es que el público lo nota todo, hasta la buena voluntad con que hayas hecho un programa."

Todas las fotos cedidas por este blog por el Museo RTVE y Gabriel Sendra están sometidas a derechos de autor. 

domingo, 9 de marzo de 2025

Gente menuda

El Capitán ajusta los esquíes a uno de los niños de "Gente menuda"

 A finales del verano de 1959, apenas un mes después del inicio de las emisiones desde los estudios de Miramar en Barcelona, comienza "Gente menuda", el primer programa infantil de los domingos realizado desde allí para toda España, inaugurando una franja que continuaría con firma catalana varias temporadas. Sería este un comienzo tímido, siguiendo el canon iniciado en el Paseo de la Habana con Boliche y Chapinete unos años antes, dos actores interpretaban a unos personajes que eran amigos de las criaturas que visitaban el plató. El Capitán comandaba este espacio, un marinero retirado con largas patillas, gorra y pipa que cumplía con el estereotipo del oficio en los tebeos y el cine y que, unos años más adelante, perpetuaría Jacques Cousteau con sus documentales submarinos (aunque él en vez de gorra de plato llevara gorro de lana rojo). El Capitán (en mayúsculas porque así era conocido, no tenía nombre ni apellido) era secundado por su fiel Cachalote "quien, habiendo servido durante años a su superior, al retirarse éste del servicio activo decidió acompañarle en el definitivo barco carenado en Miramar" (revista Tele Radio nº 107). 

Demostración de armónica en "Gente menuda" en 1960

Al principio se realizó en los jardines de los estudios de Miramar aprovechando su magnífica ubicación con vistas al Mediterráneo (aunque aquellas vetustas cámaras apenas podían captar algo más que una insinuación de ese magnífico decorado natural) pero con la llegada del otoño se trasladó a un pequeño plató. El programa era, ¡cómo no!, bastante divulgativo. El Capitán, gracias a su experiencia como viajero, les daba lecciones sobre geografía, mecánica, deportes y hasta de teatro o historia. El buen hombre sabía de todo y estaba al día de la última tecnología, tanto como para hacer una demostración práctica del funcionamiento del Sputnik con un juguete de propulsión manual. También incluía las aventuras de Pepito Plumilla, "el príncipe salvador", representadas en un pequeño guiñol, nada que ver con la perfección técnica que después demostraría la gran Herta Frankel en los mismos estudios. Además, los niños que acudían al programa podían mostrar sus talentos: desde pequeñas bailarinas, a jovencísimos músicos. Me atrevo a aventurar que, posiblemente, la parte preferida de la audiencia desde casa era la serie norteamericana Rin Tin Tin (patrocinada por Nestlé, otro clásico) que formaba parte del programa. Comenzaba el reinado infantil de este avispado perro que vivía junto al niño Rusty en un puesto de la Caballería de EE.UU durante los tiempos del Lejano Oeste.

"Gente menuda" se mantuvo en antena hasta febrero de 1960, cuando fue relevada por "Tío Vivo" (que tuvo como primera estrella a Carpanta en su traslación de los tebeos a la pantalla, serie de la que hemos hablado aquí). En 1985 TVE retomó el título para otro programa infantil que tampoco tuvo larga vida. No obstante, el primer "Gente menuda" ostenta el honor de ser pionero y eso no es poca cosa, oigan.

lunes, 23 de diciembre de 2024

"Carpanta", el primer tebeo televisivo

Cabecera del reportaje que la revista "Tele Radio" dedicó a la serie en 1960

Josep Escobar fue el decano del tebeo español tal y como lo conocemos hoy. Creador de Carpanta, Zipi y Zape, Petra, Don Óptimo y Don Pésimo, Doña Tula suegra, Blasa portera de su casa y decenas de personajes más en múltiples cabeceras de la todopoderosa editorial Bruguera, pasará a la historia de la cultura pop española no sólo como historietista. Inventor de un precedente del Cinexin, luchador por los derechos de autor, dramaturgo, pionero de la animación en nuestro país... y también en la televisión fue un colonizador. Ostenta el honor de ser el primer dibujante de cómics español que intervino directamente en la adaptación televisiva de uno de sus personajes, nada menos que Carpanta. No es la primera vez que hablo aquí de esta traslación de la viñeta a la pantalla pero en estos he podido reunir más datos sobre ella. 

El actor José María Vidal como Carpanta en los exteriores de Miramar

Fue el 8 de mayo de 1960 cuando se estrenó la primera serie española basada en un tebeo. No sólo eso, según mis datos es muy probable que fuera la primera de imagen real en toda Europa. Aquella ficción estaba incluida en el espacio infantil de los domingos “Tío Vivo”. Se emitía a las 18 h y se realizaba desde Miramar, los estudios de TVE en Barcelona. Presentaba Juan Viñas, mítico locutor de RNE que fue el creador de la campaña benéfica para que los niños con menos posibilidades tuvieran regalos en Navidad. Además fue el presentador del primer concurso de nuestra tele “X-0 da dinero”. En definitiva, el programa del que formaba parte Carpanta estaba comandado por un importante locutor de la época. 

Escobar con el realizador José Carlos Garrido y el decorador Manuel Benet en los estudios de Miramar

La serie estaba realizada por José Carlos Garrido con decorados de Manuel Benet y guiones de José María Carbonell supervisados por el propio Escobar o bien escritos al alimón por ambos. De los actores encargados de corporeizar a los personajes de papel sólo sabemos que José María Vidal encarnaba al protagonista. No he conseguido averiguar quién representó a Protasio, habitual en las historietas, y a la bruja Maruja, exclusiva de la serie. A este elenco se unía el perro Manduco. 

Portada de la carpeta que incluía los guiones de Carpanta. Cedida por @EscobarLicense

Como era norma en la época se realizaba en directo, aún no había vídeos grabadores en TVE así que no se conserva nada. Gracias a las fotos que han llegado a nuestros días debemos de reconocer que los actores estaban muy bien caracterizados. Afortunadamente en los últimos años Sergi Escobar, el nieto a cargo del legado y las licencias de explotación de la obra del genial autor, ha ido recuperando material diverso y. recientemente, encontró una carpeta que incluía varios guiones.

Inicio de uno de los guiones recuperados por Sergi Escobar. Cedido por @EscobarLicense

Estos papelotes son hoy un documento excepcional para averiguar cómo era aquella ficción, la primera infantil producida en Miramar. Esta serie es un hito para la historia de la televisión (incluso europea, insisto) pero hay otro detalle importante: le pilla a Escobar en un momento crítico. En 1957 había abandonado Bruguera para montar con otros 4 dibujantes la revista “Tío Vivo”, pero la editorial contraatacó con toda su fuerza impidiendo una distribución y presencia en kioskos adecuada. Precisamente en 1960 los cinco artistas regresan a la editorial que, incluso, comprará la marca de la revista y la publicará hasta 1986. Es decir, tenemos aquí a un Escobar en plena transición, que está retomando sus personajes (que no había podido seguir dibujando porque no existían los derechos de autor todavía) y al que le ofrecen llevar a Carpanta a la tele en un programa con el mismo nombre que la revista que había creado con sus amigos y socios y que había sido un fracaso. La serie cumplió su recorrido pero esa primera colaboración entre TV y viñetas no tuvo continuidad. Curiosamente, unos años más tarde Carpanta volvió a la pantalla para ser prescriptor y anunciar un frigorífico. Esta vez fue a través de dibujos animados. Tuvimos que esperar hasta 2002 para ver la siguiente versión televisiva de unos personajes escobarianos, unos Zipi y Zape modernizados para Disney Channel.


Nota: Las imágenes correspondientes a los guiones originales han sido cedidas para este blog por @EscobarLicense. No se pueden reproducir sin su permiso. 

domingo, 7 de enero de 2024

"Leer, saber y ganar", el concurso literario de 1971

Uno de los tres sets del decorado de "Leer, saber y ganar". Foto de Gabriel Sendra.

Mucho antes de que "Saber y ganar" reinara en las tardes de La 2, otro programa de nombre prácticamente idéntico ocupaba la misma franja de tarde aunque en la Primera Cadena. En 1971 se estrenó un espacio titulado "Leer, saber y ganar" que también se realizaba desde los estudios de Miramar en Barcelona pero que no llegó a tener la longeva andadura de su sucesor y, en realidad, las similitudes (aunque muy obvias) se quedaban ahí. Este programa ha quedado absolutamente olvidado en los anales de la historia de la tele y así seguiría si no fuera por la donación de unos negativos del fotofija Gabriel Sendra (@arxiusendra en X) al responsable del Museo de RTVE, Nicolás Albéndiz (que, para más casualidades, fue realizador de "Saber y ganar" durante 17 años). Al escanear esas imágenes, totalmente inéditas más de medio siglo (y posiblemente nunca publicadas) apareció el enigma, ¿qué programa es este del que nunca habíamos oído hablar? La consulta al Archivo de RTVE nos dejaba igual: no se conserva ninguna entrega (o al menos no está localizada aún). 

Dos concursantes de este efímero concurso. A la derecha, descansando, la azafata.
Foto de Gabriel Sendra.

Los propios negativos fechaban la grabación del programa al que pertenecen estas imágenes en noviembre de 1971. Gracias a la concienzuda búsqueda de Daniel González (de la cuenta divulgativa @ColeccionTV en X) en las revistas "TP" de aquel año podemos constatar que se emitió los jueves a las 15.30 h entre noviembre y diciembre pero parece que no superó el año puesto que a partir de 1972 ese hueco era ocupado por otros concursos, también realizados en Miramar. En esa publicación apenas aparecen datos, sólo en una ocasión nos aclaran que el presentador era José Ferrer.

A la izquierda el presentador José Ferrer, a la derecha una locutora que no hemos conseguido identificar. Foto de Gabriel Sendra.

Gracias a todo eso pudimos localizar un breve aviso en la revista oficial de RTVE, "Tele Radio", en el que se anunciaba este nuevo juego basado en una idea original de Manuel Martín Ferrand (periodista veterano del que ya hemos hablado aquí en varias ocasiones por su labor al frente de programas como "Nosotros", "Siempre en domingo" o "Sábado cine"). La idea era estimular la lectura y, para ello, los concursantes seleccionados tenían que contestar preguntas sobre varios libros publicados recientemente. Una fórmula parecida usaría en 2004 Chicho Ibáñez Serrador para "Un, dos, tres... ¡a leer esta vez!" pero sólo con un libro, un clásico. Para juzgar si las respuestas eran correctas se acudía a un jurado compuesto precisamente por los autores, a los que previamente se había consultado su conformidad para que sus textos aparecieran en la lista y se comprometieran a estar en el plató el día convenido. De esta forma se combinaba concurso con una especie de revista de actualidad editorial. 

El jurado que determinaba la exactitud de las respuestas. Foto de Gabriel Sendra.

Cada semana concursaban dos personas que se jugaban pasar a la siguiente fase y diez mil pesetas en metálico y la misma cantidad en libros. Hasta cinco semanas podía permanecer en el puesto el concursante que fuera eliminando a sus competidores, en ese momento pasaba directamente a una semifinal. La pretensión inicial era organizar diez eliminatorias hasta conseguir a los dos finalistas. El ganador/a de la final se llevaría doscientas mil pesetas del ala, la mitad en dinero contante y sonante y la otra en libros. En total, sumada esa cantidad a la conseguida en la primera eliminatoria se llevaría a casa trescientas mil pesetazas (la mitad en literatura). No está mal por leer y tener retentiva. Todo parece indicar que el concurso finalizó su andadura antes de lo previsto. Hoy sacamos a la luz estas fotografías y sacamos este título de su ostracismo. 


Las fotografías son de Gabriel Sendra. Todos los derechos reservados.

martes, 3 de enero de 2023

Sergi Schaaff, el Rey de TVE desde Barcelona

Schaaff bromeando con una corona de atrezzo durante una grabación de los setenta.
Foto Gabriel Sendra @arxiusendra.

Sergi Schaaff se ha ido y con él perdemos al último testigo en activo de la televisión clásica. Tenía 85 años y seguía ejerciendo de director de "Saber y ganar" aunque ya no con la misma intensidad. Aún así, su talento creativo no paraba, en los últimos meses había ideado nuevas pruebas que todavía sorprendían a su equipo. Schaaff no sólo es un pionero de TVE, es un creador de iconos televisivos. Su firma es su currículum. Quizás no tenga un estilo visual que defina su manera de entender la realización pero sí que es reconocible su sello en sus creaciones porque él era un director-realizador a la antigua usanza, como también lo era Chicho Ibáñez Serrador. Entendía el programa como un "todo" en el que él quería controlar cada detalle porque, como siempre repetía, "el trabajo bien hecho, también gusta". Pero además de ser un autor (en toda regla), fue también el jefe de programas que llevó a una época gloriosa al Centro de Producción de TVE en Cataluña. Descubridor de talentos, ingeniero de programas eternos y hasta profesor universitario, Sergi Schaaff era el Rey de la tele hecha desde Barcelona. 

Sergi Schaaff con su mujer, la actriz Àngels Moll, y Jordi Hurtado en un especial de "Saber y ganar" por los 50 años de TVE Catalunya en 2009. Foto cedida por Nicolás Albéndiz del Museo de RTVE.

¿Y por qué su nombre no es tan conocido popularmente como el de otros? La periodista Anna Bosch (excorresponsal en Moscú, Londres, Washington y uno de los grandes baluartes de la ética en los Telediarios de TVE) lo explicaba  hoy en Twitter con su claridad habitual: "Ha muerto al pie del cañón y sin el debido reconocimiento. Schaaff, creo, ha pagado en España ser un gran creador, "pero" en Barcelona, y en Cataluña, serlo, "però" en RTVE". Hace unas semanas un servidor comentaba en el plató de "Saber y ganar" (su última gran creación) con Jordi Hurtado que a Schaaff se le debe un gran homenaje público e institucional. Sí, había conseguido el Ondas nada menos que en 1978 por su "Salomé", también tenía el Premio Talento de la Academia de las Artes y las Ciencias de la Televisión, la Creu de Sant Jordi y otros galardones pero... no ha sido valorado como merece una figura de este calado. Se va, eso sí, después de celebrar a lo grande el 25º aniversario de su "niña bonita", el concurso más longevo de la televisión en nuestro país, y además con el Ondas bajo el brazo. La entrega fue hace tres semanas y no subió al escenario, llevaba un tiempo enfermo aunque seguía acudiendo periódicamente al plató de Sant Cugat.

Sergi Schaaff en primer término en una grabación de "La vida es juego" con Constantino Romero.
Foto Gabriel Sendra @arxiusendra.

Pocos directores-realizadores tiene una lista de programas en su cartera tan populares como los que creó Sergi y hay que destacar precisamente eso, que fue su "creador". Nunca adaptó formatos ajenos aunque, evidentemente, partía de bases que ya estaban asentadas. Uno de sus grandes méritos fue el de saber darle la vuelta a ideas clásicas. El concurso cultural existe desde los inicios de la tele (y se trajo desde la radio) y no puede ser más sencillo: preguntas y respuestas. Schaaff utilizaba ese armazón y lo rodeaba de mimbres pero no simplemente como añadidos, sino para reforzar la estructura con un criterio y dotarla de personalidad propia. Por eso, un espacio como "El tiempo es oro" pudo ocupar con éxito el prime time de La Primera. ¿Por qué "Saber y ganar" lleva un cuarto de siglo en antena y sigue siendo el programa más visto de La 2? Porque es un formato sólido, bien pensado, que respeta a los concursantes y a sus espectadores y porque aunque nunca cambia... siempre está cambiando. Su primer programa de 1997 no tiene nada que ver con el último de 2022. 

Schaaff repasando sus notas antes de iniciar la grabación de un dramático en los setenta.
Foto cedida por Nicolás Albéndiz del Museo de RTVE.

Su modo de trabajar tenía mucho sentido, primero hacía una "prospección por la programación" y veía que faltaba (esto lo tenía en común con Chicho, por cierto). Una vez detectada la carencia, se sentaba frente a su mesa. "El proyecto surge ante una hoja en blanco. Siempre, para generar un programa, necesito una hoja y un bolígrafo e ir dibujando, 'haciendo ideas'." Lo contaba en marzo de 2015 en el programa "Para todos La 2". Entonces "Saber y ganar" llevaba ya 18 años en antena y reconocía que su permanencia en la parrilla había sido totalmente inesperada. "No lo pensábamos pero se va haciendo camino hacia el éxito, despacito y asentándose, subiendo peldaño a peldaño, como todos los programas que llegan a estas cifras tan grandes."

Juanjo Cardenal, Hurtado, Pilar Vázquez y Sergi celebrando los 15 años de "Saber y ganar". Llevaban trabajando juntos desde "Si lo sé... no vengo" en 1985. 

"Uno de los factores más importantes son los concursantes. Es el punto clave del programa. Unos concursantes que saben, que se expresan, que tienen inquietud, que son divertidos pero moderadamente, no se trata puramente de una yinkana sino de demostrar estos conocimientos. Eso por un lado y por el otro Jordi, que es el alma del padre. A mí se me puede dar el papel de padre pero él es la madre." La relación entre Schaaff y Hurtado ha sido algo más que laboral y aquí entramos en otra de las características habituales de su forma de entender el trabajo: la confianza en el equipo. En algunos casos (unos cuantos y no sólo Jordi), juntos en distintos proyectos desde mediados de los ochenta. 

Jordi Hurtado y Sergi Schaaff en la entrada de TVE en Sant Cugat. Una relación profesional longeva, una amistad fiel. Foto cedida por Nicolás Albéndiz del Museo de RTVE.

Y, por supuesto, lo más importante es el espectador. Algo que este director nunca perdió de vista. Cuando en esa misma entrevista le preguntaban si no echaba de menos los premios respondía "no hace falta nada. Hace falta el reconocimiento que tenemos de nuestros espectadores". No obstante, ese "¡POR FIN, POR FIN!" que gritaba eufórico Jordi Hurtado en el plató el día que se hizo público el Ondas al programa, era un mensaje que muchos compartíamos. El público ha respaldado las "ideas schaaffianas" prácticamente siempre. Solía decir que la tele pública no debería buscar la audiencia mayoritaria pero tampoco conformarse con una birria y nunca había dejado de escuchar a los televidentes: "La audiencia te aporta un feedback, no estás haciendo algo para el aire, lo haces para la gente y quieres que la gente lo vea." (Entrevista en el programa de TVE Catalunya "Gent de paraula" en junio de 2014). 

Atento a lo que sucede en el plató y lo que se ve en monitor. Años ochenta.
Foto cedida por Nicolás Albéndiz del Museo de RTVE.

Sergi entró oficialmente en TVE en 1963 pero ya llevaba un par de años colaborando. Se había licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad Autónoma de Barcelona y ejercía de montador musical en RNE donde, a veces, dirigía al cuadro escénico en los famosos teatros radiofónicos. Entró en la tele como ayudante de realización y allí se encontró con Mercè Vilaret, una de las grandes teleastas de la tele desde Cataluña. Un poco más tarde llegaría Lluís María Güell y los tres, junto con otros realizadores posteriores, definieron el estilo visual de la Escuela de Barcelona. En esos primeros años hizo de todo: reportajes, programas divulgativos, de entretenimiento... pero poco a poco fue centrándose en los dramáticos y también en musicales. Esa fue su primera etapa creativa en televisión, caracterizada por un mimo extremo en la elección de cada plano ("los compañeros cámaras lo saben bien" decía con sorna). 

Con Montserrat Carulla y Enric Majó en un dramático de los setenta.
Foto Gabriel Sendra @arxiusendra.

Recordaba esos años dirigiendo dramáticos como una época muy gratificante a pesar del férreo control ejercido por el franquismo en todos los ámbitos creativos. "Al principio la censura era fuerte y después seguía pero un poco más suave. Yo llegué a realizar con el censor al lado y te decía 'ese plano no lo pinches', ya sabías por qué era, quizás había unas chicas" contaba en "Gent de paraula". Su nombre empezó a sonar entre sus compañeros de Prado del Rey cuando en 1970 se encargó del episodio "La trampa", protagonizado por Ana Belén, del contenedor "Pequeño Estudio". Asentó su prestigio en otros títulos como "Hora 11", "Ficciones", "Sospecha", "Crónicas fantásticas", "Novela" y, al mismo tiempo, seguía dirigiendo para obras para el circuito catalán. También realiza musicales como el rodado en 1973 en formato cine en Mallorca con María del Mar Bonet, uno de los primeros en color del centro de producción. 

Con su mujer Àngels Moll. Foto Gabriel Sendra @arxiusendra.

La segunda mitad de la década de los setenta es intensa, dirige obras rompedoras para espacios como "Teatro Club" o "Teatro Estudio" y adaptaciones de clásicos literarios para todo el territorio nacional en el mítico "Estudio 1" y el contenedor diario "Novela" donde destaca "Aloma" en el 77, serie en la que coincide con la que sería su esposa, Àngells Moll. En 1982 volverá a dirigirla (al alimón con Güell) en una de las más populares ficciones de TVE Catalunya, "Vídua, però no gaire" (y no de TV3 como se lee en la wikipedia y, por contagio, en muchos artículos hoy). 

Dirigiendo a los actores del mítico programa infantil del circuito catalán "Terra d'escudella".
Foto Gabriel Sendra @arxiusendra.

En aquel mismo 1977 de "Aloma" presenta, primero al público catalán y luego al nacional, la "Salomé" con guión de Terenci Moix protagonizada por Núria Espert que lograría un Ondas al año siguiente. Su versatilidad le permite probar con el género infantil y realiza varios capítulos de "Terra d'escudella" (circuito catalán) y miniseries para "Un globo, dos globos, tres globos" (como "Supertot", un superhéroe total). 

Caracterizado para su cameo en el capítulo "La tieta monja" de la serie "Festa am Rosa María Sardà".
Foto Gabriel Sendra @arxiusendra

A finales de la década dirige un programa que sería uno de los más populares de la historia de TVE Catalunya, "Festa amb Rosa María Sardà", un híbrido entre el musical y el humor que sería el germen (con grandes diferencias) de "Ahí te quiero ver". La Sardà pasaba de ser una reconocida actriz a una show-woman explotando sus talentos. La química entre ambos fue inmediata y Sergi se atrevió a hacer un cameo en un capítulo. Un par de años más tarde dirigió otro espectáculo televisivo al estilo americano con Guillermina Motta, "Les guillermines del rei Salomó", esta vez en color, y continúa experimentando con obras valientes como "Las Salvajes en Puente San Gil", uno de los Estudio 1 más rompedores de su última época y grabada, además, en escenario natural con las complicaciones que eso conlleva. 

Schaaff dirigió "La casa de las chivas" para "Primera función" en 1989.
Foto cedida por Nicolás Albéndiz del Museo de RTVE

A mediados de los ochenta comienza una nueva etapa en la vida profesional de Schaaff y, por ende, en la de nuestra televisión. Es jefe de programas del centro de producción de TVE en Sant Cugat y, como tal, ejerce de "director de la fábrica y de la creación de programas" incluso como productor de unos cuantos. Es la época de mayor brillo de la producción desde Cataluña. Schaaff consigue que haya un equilibrio casi al 50% entre Madrid y Barcelona. Sant Cugat (y otros estudios) produce programas diarios y también coloca en horario de máxima audiencia al menos dos espacios semanales. Es el nacimiento de lo que muchos conocimos como el "Estilo Barcelona", programas míticos que se diferenciaban perfectamente de los realizados con Prado del Rey. No digo que fueran mejores ni peores, eran distintos y eso aportaba pluralidad a la tele pública y una apertura de miras al espectador. 

Preparando la ubicación de cámaras en "Valor y coraje" presentado por Constantino Romero.
Foto cedida por Nicolás Albéndiz del Museo de RTVE

Trabajador como pocos, Schaaff crea, dirige y realiza buena parte de esos programas o, como mínimo, se encarga del proyecto inicial y según van renovando temporadas, deja a otros compañeros la dirección o la realización. Poco a poco abandona los dramáticos (aunque no del todo) para inventarse formatos tan célebres como "Si lo sé... no vengo", "El tiempo es oro", "3x4" o "Ruta Quetzal". Descubre o potencia los talentos de Jordi Hurtado, Constantino Romero (que había debutado sin éxito como presentador en "Ya sé que tienes novio" pero alcanza el estrellato con el concurso cultural mencionado) o Julia Otero a la que había dado su primera oportunidad con "Una historia particular" en el circuito catalán. Repetiría con todos ellos porque, ya lo habíamos dicho, Schaaff creía en los equipos. A Jordi lo rescataría tras varios programas fallidos para "Saber y ganar" y el resto es historia. 

Con su amigo y cómplice profesional Constantino Romero en "La vida es juego".
Foto Gabriel Sendra @arxiusendra

Tras el éxito de "El tiempo es oro" repetiría con Constantino en "La vida es juego" y "Valor y coraje" ("hasta he hecho realities", presumía) y con Julia dirigiría "La Luna" (primero "La Lluna" para Cataluña) y, cinco años después, "Un paseo por el tiempo". Le gustaba fichar a presentadores con experiencia radiofónica: "Considero que un presentador de radio saber hablar, construir las frases bien, la dicción y eso facilita a la audiencia la descodificación de eso. Por eso siempre he elegido presentadores que ya habían hecho radio" contaba en "Gent de paraula" y era una forma de que esa "feina" estuviera asegurada. Partiendo de esa eficacia contrastada, los retaba a ir más allá, a llevar sus talentos al límite... y vaya que lo conseguía.

Schaaff da indicaciones a Jordi Hurtado en "Saber y ganar" en 2009.
Foto cedida por Nicolás Albéndiz del Museo de RTVE

Fiel a la idea de televisión pública siempre trabajó para TVE, exceptuando una pequeña infidelidad en el nacimiento de Canal 9 (Valencia) donde dirigió "El Show de Joan Monleón" y creo el primer y más perdurable icono de la cadena: la ruleta en forma de paellera. Los últimos 25 años han sido para "Saber y ganar", un concurso diario (desde hace años incluso también los fines de semana) que exigía su atención máxima pero, en realidad, seguía con otros proyectos. La serie biográfica "Homenots", creación de formatos para su productora catalana, la revisión de adaptaciones de ideas ajenas para su productora en Madrid, profesor y decano en la Universidad Pompeu Fabra... Sergi era imparable y cuesta usar ese verbo en pasado. Su legado es difícilmente igualable y él mismo explicaba el porqué: "Las televisiones no aprovechan lo suficiente el talento de la gente." Schaaff fue un pionero, llegó en los principios de la tele desde Miramar y pudo hacer de todo, esas oportunidades no son fáciles de conseguir hoy pero también hay que saber aprovecharlas. Él lo hizo y exprimió su talento televisivo hasta el final.