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domingo, 13 de marzo de 2022

El Irreal Madrid

Antonio Ozores (en el centro) y Luis Barbero ante la indiferencia de una modelo en "El Irreal Madrid"

1969. Festival de Montecarlo. TVE acude al prestigioso certamen internacional de televisión con un irreverente e innovador programa. El director y realizador no es español sino rumano. ¿Cómo es posible que un país en plena dictadura de derechas sea representado por un ciudadano de un estado comunista? Ni siquiera existían relaciones diplomáticas entre ambas naciones pero allí estaba Valeriu Lazarov (al que después conoceríamos como Valerio) presentando un especial con un título que también llamó la atención, "El Irreal Madrid". En resumen: un comunista había sido contratado por el régimen franquista para concurrir a un festival con un programa que se "reía" del Real Madrid, una de las mayores "instituciones" de España y que era de lo poco que salvaba la cara del país fuera de nuestras fronteras.

Antonio Ozores preguntándose si el realizador está en sus cabales

Estamos en plena época de la Operación Premio, una astuta estrategia de los gerifaltes de TVE para limpiar la imagen del Régimen mostrando en el exterior productos de una gran calidad televisiva y artística y, generalmente, con unos contenidos que fuera se entendían como críticas a lo que vivíamos dentro. Chicho Ibáñez Serrador fue el principal "teleasta" de esta maniobra de propaganda a través de la imagen y con grandes resultados: "El último reloj", "El asfalto" e "Historia de la frivolidad" se llevaron premios de fuste. Lazarov demostraría ser un fichaje más que justificado porque no sólo se llevó la Ninfa de Oro, al año siguiente consiguió la Rosa de Bronce del Festival de Montreux con "La última moda", esta vez en color a pesar de que TVE no normalizaría la emisión en este sistema hasta 1976. 

Rosalía, la de los 60, una pionera del pop yeyé en nuestro país

De Lazarov tuvieron noticia los directivos de nuestra tele en 1967 cuando coincidieron con él precisamente en el Festival de Montecarlo donde acudía con programas realizados para la TV rumana, de la que era pionero. Ya tenía cierta fama en Europa por su vanguardismo visual y por eso había sido premiado. Juan José Rosón le propuso a Adolfo Suárez, director de programas de TVE y artífice junto a Rosón de la Operación Premio, traerlo a España para exprimir su creatividad y ganarse a los jurados. La cosa no fue fácil, administrativamente era muy delicado este contrato por las razones expuestas anteriormente pero la Dictadura se tapó los ojos y se "tragó el sapo del comunismo". 

Valeriu fue rebautizado Valerio en los créditos de sus programas para TVE

Cuando llegó a nuestro país en 1968 Valeriu tenía ya dos proyectos en mente, el del Irreal Madrid y también "La última moda" aunque su primer programa en TVE fue "Nada se pierde, todo se transforma". Cuando aquel invento lleno de zooms se emitió muchos se llevaron las manos a la cabeza y los jefes tuvieron un momento de duda, ¿de verdad queremos que esto nos represente en medio mundo? debieron de preguntarse. Pero no tardó en demostrar que su contratación iba a ser rentable en ese sentido. 

Emilio Laguna (izda.) y Luis Morris (centro), dos de los conocidos actores que intervinieron en "El Irreal Madrid"

"No quería ser ninguna crítica, ninguna sátira contra el Real Madrid, quería ser un programa desenfadado, con música, con bailes y con humor, un humor basado en el hecho imaginario de que un equipo de fútbol de la talla, de la importancia del R. Madrid creaba una academia para el perfeccionamiento de los hinchas" contaba Lazarov a "Érase una vez la tele" de Guillermo Summers en 1996. "Cuando se emitió traumatizó a todo el país porque era muy dinámico, con una estética inédita, innovadora, sorprendente y con un montaje muy agitado, las imágenes no duraban mucho tiempo en pantalla y esto fastidiaba mucho a la gente, acostumbrada a otro tipo de TV. Llovieron las críticas, cómo no, y me salvó de la quema un premio importante en el Festival Internacional de Montecarlo, la Ninfa de Oro. Después del premio se pasó otra vez el programa y lo curioso es que la gente me decía 'claro, como esta vez se ha pasado más despacio se ha entendido mejor' ".

"El Irreal Madrid" era en realidad una astuta sátira al fenómeno del fútbol, con una realización extremadamente agresiva para la época, con zooms mareantes, paneos de cámara rapídisimos y un montaje "a la rusa", con cortes brutales e inesperados. Con la excusa de la Academia para Hinchas se parodia no sólo al deporte sino a la propia sociedad española pero desde la visión de un extranjero. Además de un elenco increíble en el que encontramos a Antonio Ozores, Emilio Laguna, Ian Eory, Cassen, Luis Barbero, Claudia Gravy, Lola Gaos y Elisa Montes entre otros, también intervienen cantantes y grupos de moda como Miguel Ríos, Karina, Los Bravos, Marisol, Rosalía, Massiel y Peret. Augusto Algueró se encargó de la composición de la banda sonora original y algunos de los temas son muy pegadizos. 

Ian Eory, que ya había intervenido en el famoso strip tease medieval de otro producto de la Operación Premio, "Historia de la frivolidad", aparece en "El Irreal Madrid" emulando a Dalí, cantando, bailando y con guantes de boxeador. Un completo, vaya.

Una locura que nadie entendió en su estreno el sábado 8 de febrero de 1969 y eso que tras un primer visionado interno se le encargó a Alfredo Amestoy un guión explicativo leído en off por el locutor deportivo Miguel Ors. El mismo periodista se encargaba de presentar, literalmente, los títulos de crédito, con el director y sus compañeros corriendo hacia la cámara como si fueran miembros de un equipo de fútbol. El premio internacional cambió la percepción no sólo del programa sino del propio Lazarov, ya Valerio, que desde entonces se convirtió en un imprescindible de los musicales en TVE. 

"El Irreal Madrid" está disponible en Archivo RTVE y se puede ver pinchando aquí.

domingo, 15 de noviembre de 2020

Escala en HIFI: Cuatro mujeres


El Domingo de Resurrección de 1966 TVE emitió un programa muy especial del famosísimo "Escala en HI-FI" con el título "Cuatro mujeres". Los espectadores habituales notarían, seguramente, que aquella semana el episodio tenía más empaque, más medios, más presupuesto en definitiva. No se equivocaban, aquella emisión estaba destinada al Festival Internacional de Montreaux, primera vez de nuestra tele presentándose a este prestigioso certamen para competir por la Rosa de Oro a la mejor producción de variedades. Este era un nuevo paso en la Operación Premio que había comenzado apenas un par de años antes y que pretendía limpiar la imagen del Régimen de Franco usando la televisión. Se enviaban a concurso programas dramáticos y culturales que "demostraban" que aquí no había censura ni cortapisas a la creatividad. Chicho Ibáñez Serrador fue el primero de una interesante lista de teleastas que consiguieron premios internacionales. Ahora tocaba probar suerte también con los musicales y nada mejor que intentarlo con el espacio más innovador que tenía la cadena por entonces y que había nacido de la necesidad: como no se podía traer a todos los cantantes de moda, se montaban una comedia musical con actores haciendo playback de los temas del hit-parade de la semana (como hemos hablado varias veces de él me remito a anteriores posts). 


El director y realizador Fernando García de la Vega declaraba a la revista "TeleRadio": "Creo que tenemos una posibilidad a nuestro favor, apoyada en la novedad que supondrá para los representantes de las restantes televisiones este tipo de programas, inédito en el mundo. Sobre esta base hemos procurado hacer una buena selección musical y ligar cuatro ideas presentadas ya en programas anteriores de Escala confiando su interpretación a unos actores que, sin ser músicos profesionales actúan como si lo fuesen (...) Nos da mayores posibilidades que con otro en que los profesionales actuasen en directo frente a figuras como Frank Sinatra o espectáculos como el de Ed Sullivan. Con todo, es muy difícil conseguir el premio ya que todo el mundo se prepara con el mayor cuidado, hasta el punto de que el programa de la ORTF (Francia), por ejemplo, ha llevado cinco meses de elaboración ".


"Cuatro mujeres" estaba protagonizado por la compañía habitual de "Escala en HI-FI" con Luis Varela a la cabeza como un concertista de piano. Al finalizar su actuación en el Estudio 1 de Prado del Rey (que presumía de ser el más grande de Europa por entonces) se va encontrando sucesivamente con distintas mujeres encarnando arquetipos artísticos que le van llevando a varios escenarios como si un Scrooge dickensiano arrastrado por los fantasmas fuera. Carolina Cromstedt, Margaret B. Peters, Rosa Álvarez y Judy Stephens personificaban esas visiones oníricas conformando un espectáculo metatelevisivo con coreografía de Alberto Portillo y realizado tan sólo con cuatro cámaras aunque, en este caso, se había añadido una más "con imagen en negativo para determinados efectos y transiciones" según contaba el propio director.
   García de la Vega había tenido buen ojo al destacar el espacio presentado por Francia, "L'arroseur arrosé" dirigido por Pierre Tchernia y con el guión, entre otros, de Goscinny, creador de Astérix junto a Uderzo. Este homenaje a los hermanos Lumière se llevó los 10.000 francos suizos de la Rosa de Oro, 137.500 pesetas de la época, 826 tristes euros en conversión directa sin tener en cuenta su verdadero valor en el contexto económico.  
   Ignoro si este especial se conserva en el Archivo pero si está, posiblemente no se encuentre catalogado como perteneciente a "Escala en HI-FI" porque no se han vuelto a ver imágenes suyas en las últimas décadas. Quizás algún día se descubra entre las viejas latas y podamos ver el primer musical de TVE presentado a un concurso internacional. 

sábado, 19 de enero de 2019

"Un mundo sin luz", la distopía de Pedro Amalio López


Mediados de los 60. El franquismo quiere usar la tele para promocionar una nueva imagen del país, la de un estado libre y moderno, en absoluto bajo una férrea dictadura. Ahí comienza la "Operación Premio" de la que hemos hablado varias veces aquí y que supone el encargo de "obras únicas" destinadas a festivales internacionales que no se atenían a las normas de la censura imperante ni a los presupuestos habituales. Chicho Ibáñez Serrador, Antonio Mercero y Valerio Lazarov son los grandes artífices de estos triunfos en certámenes de todo el mundo pero también hay otros "teleastas" que consiguieron distinciones prácticamente olvidadas hoy. "Un mundo sin luz" es uno de los ejemplos más flagrantes. Este dramático dirigido y realizado por Pedro Amalio López con guión de Alfredo Muñiz basado en un relato de Carlos Buiza fue galardonado en el IV  Certamen Internacional de Berlín con el Gran Premio Placa de Oro a la mejor producción dramática con el tema "Mundo del futuro" y también con el Premio Internacional del Jurado de la Juventud, Placa de Plata. ¿Quién lo recuerda hoy? Cuatro gatos. No ha conseguido trascender a su época como "El asfalto", "El irreal Madrid" o, sobre todo, "La cabina". 


"La tierra ha llegado a tal grado de egoísmo, pobreza y maldad, que los habitantes de un mundo diferente deciden raptar a todos los niños. No es digna la raza humana de poseerlos. El único que podría salvarse, renunciando a su condición de hombre, es un piloto de aviación que tiene alma de niño... Esta producción es un mensaje urgente para un mundo que vive de espaldas al amor." Con esta breve sinopsis resumía su argumento el Anuario de TVE de 1969, en un catálogo que servía de epílogo apoteósico para presumir de los honores obtenidos en los últimos años a lo largo de toda Europa con las producciones patrias. El piloto estaba encarnado por Fernando Guillén con una economía gestual desprovista de toda afectación que hacía su interpretación creíble y perfecta para no convertir este especial en algo lacrimógeno y risible. Manuel Torremocha, Marisa Paredes, Rosa Luisa Goróstegui y Agustín González, entre otros, le secundaban.


Estrenado el 27 agosto de 1967, cumpliendo al límite el requisito indispensable de su emisión antes de concurrir al festival, una semana después fue premiado. Fue una sorpresa que esta pequeña distopía alcanzara tal éxito en Alemania. El diario "ABC" informaba unos días antes de conocer el resultado de la deliberación del jurado: "No nos ha gustado y lo afirmamos independientemente del resultado que obtenga en Berlín (...) Bien, el guión es una mezcla de realidad y ciencia ficción que casa mal. Le falta garra, emoción y le sobran prejuicios y énfasis. Diríamos que el señor Muñiz ha sido excesivamente minucioso en su empeño, demasiado rígido y conceptuoso. A una idea así le iría mejor un guión más "suelto" y desenfadado, menos terrorífico y literario. Menos infantil, incluso. Porque el grave defecto, a nuestro juicio, es su planteamiento y desarrollo a lo "cómic", como si se tratara de un relato previsto para ese subproducto literario de algunas revistas ilustradas para adolescentes".


Sin embargo, un crítico tan lúcido como Baget Herms publicó en su día al informar sobre el premio: "Ha sido, por tanto, el triunfo de unos profesionales "hechos" y crecidos en la televisión española (...) que no han desfallecido en ningún momento, trabajando siempre con entusiasmo y honradez hasta conseguir ese éxito a escala europea que Pedro Amalio ya merecía muy sobradamente desde hace tiempo, desde el día en que montó "Las brujas de Salem" para citar un ejemplo". Y es que "Un mundo sin luz" era un dramático modesto, realizado íntegramente en estudio, supliendo con mucha imaginación y gusto la falta de presupuesto. Cualquiera diría que era una apuesta "de segunda" para comparecer en festivales y que venía a rebufo de otra distopía también basada en un texto de Buiza, "El asfalto" dirigida por Chicho y que un año antes se había llevado la Ninfa de Oro y la Paloma de Plata en Montecarlo además de un reconocimiento especial de la UNDA al mejor guión. Sea como fuere, "el jurado aprecia la audaz tentativa de hacer valer la paz como único futuro viable para la humanidad sin caer en un confuso sentimentalismo. La pureza infantil se enfrenta descarnadamente a un funcionalismo materialista incapaz de toda responsabilidad. La puesta en escena triunfa y convence por su autenticidad (...) Nos hemos esforzado en designar el programa capaz de tocar a cada uno de nosotros... Podemos imaginar un futuro de máquinas pero importa antes la humanidad. En la aportación española encontramos la humanidad que buscábamos. El niño español de esta producción simboliza esta humanidad, el deseo y la esperanza de un futuro donde la dignidad del hombre sea respetada" declaró el presidente del jurado, el danés Laurits Binslôv, durante la entrega del galardón. 

Recientemente fue recuperado por la web Archivo RTVE: 

jueves, 5 de octubre de 2017

"Los pajaritos" de Mercero


En 1973 Antonio Mercero todavía seguía dirigiendo la popularísima "Crónicas de un pueblo" pero el triunfo internacional de su mediometraje "La cabina" le iba a permitir liberarse definitivamente de aquel encargo de endulzar la cucharada semanal del Fuero de los Españoles, el verdadero objetivo de aquella serie: formar con la excusa del entretenimiento. Si bien la angustiosa historia protagonizada por López Vázquez se había estrenado en España el año anterior, fue al siguiente cuando comenzó su carrera en televisiones y certámenes extranjeros que culminaría con el primer Emmy para nuestro país. Aquel verano fue intenso para el director porque lo dedicaría a rodar su siguiente especial dedicado a recorrer festivales en la famosa "Operación Premio" (una estrategia para demostrar fuera que aquí no había dictadura y que existía libertad de expresión). "Los pajaritos" se estrenaría el 21 de enero de 1974 y según explicaba el propio realizador a "TeleRadio" durante el rodaje: "El guión surgió hace ya mucho tiempo pero hasta hace poco  no fue elegido por TVE entre varios proyectos que les presenté. Unos en colaboración con José Luis Garci (con el que había escrito "La cabina" y con el que volvería a trabajar en "La Gioconda está triste") y otros exclusivamente míos, como este. Lo escribí hacia el 69 o el 70, ahora he tenido que remozarlo, sobre todo en el sentido de darle una mayor fuerza crítica al problema de la contaminación"


El propio Mercero explicaba a los medios qué se contaba en aquel cortometraje de apenas 36 minutos: "Es la historia de una ciudad envuelta en la polución atmosférica. La película comienza con el hecho irrevocable de la muerte de unos pájaros. Es un poco ciencia-ficción pero con base tan real que es posible lo vivamos a la vuelta de unos años. Digamos que el problema central es, repito, la contaminación y que, a causa de ella, los pajaritos están en trance de desaparecer. Para la trama argumental tenemos a dos viejecitos que, cada uno por su cuenta, han decidido salvar la vida de un pájaro. Las aventuras y las desventuras se suceden entre lo cómico y la ternura, es un poco la línea de Tati, a base de gags."


Aunque pensemos que la preocupación por el medio ambiente es algo reciente, en aquellos inicios de la década de los setenta era titular constante de los medios, eso sí, todavía no se sospechaba nada del cambio climático. Por eso no es de extrañar que algunos periodistas en la jornada de puertas abiertas durante la grabación le acusaran de usar casi un tópico para ganarse al público, de escoger un asunto muy cómodo para la demagogia: "Es un tema trillado, no desaparecido. Se ve cuáles son sus causas y sus efectos. Lo que hago aquí no es una crítica a un ente abstracto sino a unas causas concretas que lo crean. Y si, al decirme lo de cómodo quieres decir oportunista, creo que no. Es un problema actual, vigente, es estar al día y me parece algo importante. Podría ser más científico, más serio... pero con el humor se puede ser más inteligente y más profundo que con el drama. A través de una línea cómica se pueden decir muchas cosas. Sí, de acuerdo, es una envoltura amable y poética pero con una daga escondida... si se empieza a pensar en lo que dice". Quién iba a decir entonces que al final ese supuesto oportunismo iba a convertir a "Los pajaritos" en una historia de actualidad. 


El reparto estaba encabezado por dos secundarios habituales del cine, el teatro y la televisión, los extraordinarios Julia Caba Alba y José Orjas. Para ella era su primer trabajo como cabeza de cartel en una pieza televisiva o cinematográfica: "Es que mi trabajo no es de protagonista, no, por mi tipo, por... otras muchas cosas" decía a "TeleRadio" y reconocía que además: "tiene muchas dificultades, tengo que montar en bicicleta, hacer de paquete en una moto, saltar de ahí a un 600... pero es muy divertido". Esta magnífica (y siempre divertida) actriz se mostraba totalmente concienciada con el ecologismo latente en esta peliculita: "Es que antes daba gusto mirar al cielo, ¡ojalá no veamos nunca morir a los pajaritos porque, si ese día llega también veríamos morir a los niños!". El elenco se completaba con otros eficaces actores como José Franco, Blaki o Roberto Cruz en pequeños papeles. La música del siempre brillante Carmelo Bernaola recalcaba los momentos más emotivos. No sería la única vez que Mercero recurriría a este compositor, la sintonía de "Verano azul" también es suya. 


Mercero no tuvo ningún problema en hacerse él mismo un spoiler décadas antes de que la palabrita se pusiera de moda: "El desenlace es un tanto amargo. Yo no doy ninguna solución porque pienso que no tengo por qué darla, que no es mi misión, no soy ni un político ni un científico. La película termina con la idea de los viejecitos a una ciudad maravillosa, donde no existen esos problemas. Se van subidos por una grúa... Para un problema real, una solución poética". Y esto lo dijo 6 meses antes de que se emitiera, que conste. Curioso resulta que Hitchcock tampoco quisiera dar una solución a otro film de nombre similar...

   La crítica fue positiva, quizás por el prestigio que había alcanzado el director con su trabajo anterior, si bien este dramático no tenía la misma garra que "La Cabina". El diario ABC fue uno de los más entusiastas: "Desarrolla un mundo entrañable con pulso firmísimo en el que laten vivencias concretas y específicas. El horroroso porvenir de la Humanidad que se contamina no tiene en este relato tintes sombríos ni patéticos aunque lo patético está bajo la anécdota porque Mercero ha querido, y ha sabido, buscar contrapuntos optimistas que descargan la tensión y animan la esperanza. Viejos y niños, tan queridos por Mercero y a los que sabe dirigir con especiales resultados, componen el friso más humano de Los pajaritos en el que hay, de paso y como fundamento a la vez, censura contra el aspecto caótico y frío del mundo del progreso".

   "Los pajaritos" hizo el recorrido habitual de los especiales de TVE por concursos y se llevó el Premio Especial de la UNDA en XIV Festival Internacional de Montecarlo y y el Cino del Duca a su realizador en Milán. TVE la repuso cuatro años más tarde dentro del espacio "TV en el recuerdo" y los espectadores la colocaron en lo alto del panel de aceptación con una nota del 7,4. Más recientemente la hemos podido ver en Canal Nostalgia y en el espacio de la 2 "Singular.es".

sábado, 24 de enero de 2015

La Gioconda está triste


Un día cualquiera los vigilantes nocturnos del museo del Louvre descubren algo inaudito, algo que cambiará a la humanidad. La Gioconda, la inmortal pintura de Leonardo da Vinci ya no sonríe, el rictus que la ha convertido en una de las obras maestras de la pintura más famosos del mundo entero ha cambiado, ahora luce un gesto triste. Lo peor es que no se trata de una falsificación, no se ha producido ninguna manipulación en el lienzo y al día siguiente se descubrirá que todas las reproducciones de la Mona Lisa han perdido su sonrisa. Y no es la única que ya no puede reír, el hombre ha perdido esa capacidad, la Gioconda simplemente ha dado la alarma. ¿Qué está pasando?


Este es el planteamiento de "La Gioconda está triste", un especial de TVE destinado a festivales internacionales dirigido por Antonio Mercero y basado en un relato de José Luis Garci. Ambos habían triunfado unos años antes con "La cabina", único producto español premiado con un Emmy. En esta ocasión no consiguieron el mismo éxito de crítica ni de público. Aunque ambas obras son mediometrajes, rodados en cine, con una trama distópica y sin final cerrado, la que hoy nos ocupa se queda a medias en todos los sentidos.


El rodaje tuvo unas cuantas complicaciones, el presupuesto se incrementó después de que el museo del Louvre decidiera denegar en el último momento un permiso de rodaje previamente concedido, lo que obligó a construir enormes decorados en los estudios Roma para reproducirlo: "Llegamos a París el 2 de agosto, ya habíamos pedido los correspondientes permisos y pensábamos empezar rápidamente pero... se nos dijo que nones, que dentro nada, que el exterior del museo sí. Al final que tampoco fuera. Decían que entre el 15 de julio y el 15 de septiembre hay muchos turistas y era demasiado follón. Les dijimos que rodaríamos cuando quisieran, a partir, por ejemplo, de las 17h, hora en la que se cierra el museo. Pues nada. Entonces dijimos que al menos nos dejaran hacer fotos, también a la hora que quisieran, incluso por la noche. Que no. Hasta fuimos a hablar con el embajador pero tampoco dio resultado. Al final nos vimos obligados a hacer fotos de la galería rodeados de turistas y, a base de una larga exposición, conseguir el efecto de que estaba vacío. Luego aquí en los estudios Roma se han hecho maquetas del exterior del museo y la sala en cuestión" contaba Mercero en la revista TeleRadio.


El propio director confesaba entonces que se estaba encontrando con problemas para enfocar la historia: "No sé qué tono darle, me cuesta saberlo. No es un programa de personajes, en los que siempre hay una historia que evoluciona a través de ellos. Este es, más bien, el reportaje de un hecho insólito, o sea que por un lado hay que darle un tono documental y, por otro, de ciencia ficción. El integrar estos dos mundos es lo que me preocupa." Para reafirmarse en ese tono de reportaje, eligió actores desconocidos.


"La falta de sonrisa de la Gioconda no es una cosa romántica. Pienso que, en el fondo, refleja la angustia del ser humano. Pretendo sugerir que algo no marcha bien en el mundo, que en esta sociedad consumista no están las cosas claras. Planteo un problema, no quiero decir con esto que no se haya planteado ya, pero no aporto ninguna solución. Creo que, sin darnos cuenta, podemos ir hasta esa catástrofe" aseguraba Antonio Mercero en una entrevista realizada cuando todavía estaba editando el metraje. Esta película televisiva se estrenó en 1977 y no fue galardonada, tal y como TVE esperaba. La "operación premio" iniciada en los 60 y que sirvió para demostrar que, a pesar de la dictadura (y contra todo pronóstico), nuestra tele podía facturar programas de altísima calidad había conseguido que se nos viera de otra manera allende nuestras fronteras pero con la democracia instalándose en nuestro Parlamento ya no tenía sentido demostrar nada. A pesar de todo esto, "La Gioconda está triste" tiene cierto interés y merece un visionado sin prejuicios: