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viernes, 19 de abril de 2019

Teresa de Jesús


Tres meses de ensayo, diez de rodaje en cine, localizaciones en Ávila, Baeza, Burgos, Cáceres, Salamanca, Segovia, Sevilla, Toledo y Úbeda, casi 10.000 metros cuadrados de decorados construidos en los derruidos Estudios Buñuel, un reparto excepcional encabezado por Concha Velasco y Emilio Gutiérrez Caba. "Teresa de Jesús" es la serie de la Semana Santa de TVE por excelencia. Estrenada el 12 de marzo de 1984 consta de ocho episodios. En su emisión original finalizó el 30 de abril. 


Este fue un empeño casi personal de la directora Josefina Molina, una amante de la estética que siempre concibió su trabajo televisivo y cinematográfico como una oportunidad divulgativa. Desde que entró en TVE por casualidad proveniente de la Escuela Oficial de Cine fue la ayudante del genial y malogrado Claudio Guerín. Quizás también fue su más digna sucesora en aquella UHF (hoy la 2) con obras como  "Metaformosis" de Kafka en 1969 o "Casa de muñecas" dos años más tarde. Con la colaboración indispensable de Carmen Martín Gaite en el guión se dispuso a reflejar las dudas y también el martirio al que se sometió a sí mismo la famosa mística española. 


Una asombrosa Concha Velasco protagonizó una de nuestras ficciones más prestigiosas. También la elección de la actriz fue una obstinación de la directora y a tesón no le iba a la zaga la Velasco que, como ella misma reconoce, cuando quiere un papel, lucha por él hasta el final. De aquel tesón compartido nació una serie hoy difícilmente repetible, no sólo por su ambición y medios, sino también por su contenido y forma de enfocarlo. Una ficción personalísima pero pensada para un amplio público heterogéneo. Desde su estreno ha sido repuesta en múltiples ocasiones. La última (si no me equivoco) fue en 2015 para conmemorar el V centenario del nacimiento de la monja santificada. El reparto lo completaban Emilio Gutiérrez Caba como San Juan de la Cruz, Francisco Rabal, Héctor Alterio, María Massip (la voz de Ingrid Bergman en "Casablanca"), Silvia Munt y, curiosidad, Gracita Morales, una sorpresa en un dramático. 
   Por cierto, todos aquellos críticos que aplaudieron a la estrella vallisoletana por su impecable trabajo y reconocieron que se habían equivocado al prejuzgarla como una actriz incapaz de abordar semejante rol, no tardaron nada en ponerla a parir por aparecer en octubre del año siguiente luciendo piernas y cantando frivolidades en la revista "El águila de fuego" en la misma pantalla. Quizás no se daban cuenta de que para ella había pasado mucho tiempo desde que había finalizado su labor como Teresa. El montaje se había alargado más de lo previsto y su emisión tenía que coincidir con la Semana Santa. En todo caso, ella siempre defendió que precisamente eso demostraba su versatilidad. Y tenía toda la razón.


miércoles, 3 de julio de 2013

La metamorfosis de Kafka en la 2

Hoy que se celebran los 130 años del nacimiento de Franz Kafka es justo que recordemos que en 1969 la 2 intentó trasladar a los espectadores más exigentes (y a los privilegiados que recibían la UHF en aquella temprana época, que no eran muchos) su obra más popular, si es que se puede adjudicar ese calificativo a un texto de Kafka, "La metamorfosis".
 Josefina Molina, Goya de Honor hace un par de años y una de las primeras directoras-realizadoras de la tele y el cine españoles, fue quien se atrevió con tamaña aventura. Una desagradable voz en off iba narrando las sensaciones de ese comerciante llamado Gregor Samsa que se ha transformado en un bicho durante la noche.
 Molina eligió una atrevidísima realización, subjetiva, con cámaras a ras de suelo, simulando la visión que podría tener Gregor del resto de su familia. Estas innovaciones dejaron con cara de patata a la audiencia más heterogénea y con cierta sorpresa a los críticos que no sabían si el dramático les había gustado o no. En el "ABC", el único diario que hacía crítica televisiva, se decía: "Josefina Molina, con inquietud plausible, trató de plasmarla en imágenes, y no consiguió, a nuestro juicio, comunicar todo lo que Kafka comunica (...) no lo consiguió en razón del medio, no en razón de incapacidad propia.
Al contrario, a través de no pocas secuencias y decisiones se adivinaba el deseo de alzar la narración primándola consecuentemente pero enseguida los tabúes televisuales se imponían, anulando los estupendos propósitos de la realizadora cuya inquietud y alteza de miras aplaudimos rogándole que insista en ellas pero dentro de lo posible como narración televisiva".

Hoy podemos alabar la valentía de Molina al presentar una adaptación tan curiosa en una tele tan pacata, aquí tenéis un vídeo que lo atestigua: