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domingo, 25 de abril de 2021

Hugo Stuven, perpetuo innovador

Hugo Stuven en la presentación del "Imprescindibles" dedicado a su amigo Chicho Ibáñez Serrador en 2017

Hugo Stuven, director y realizador de televisión. Esa podría ser su definición profesional si tuviéramos que resumirla en una escueta línea pero esa síntesis sería injusta porque no muestra su verdadera dimensión, la del hombre curioso, apasionado por el medio, pendiente siempre de las últimas tecnologías para aplicarlas a sus programas. Ayer falleció este chileno afincado en España desde mediados de los sesenta y que desde la tele supo traernos nuevos aires, renovar la anquilosada realización musical a finales de los setenta y que, además, nunca quiso asentarse en un mismo puesto (que hubiera sido mucho más cómodo y práctico) porque él necesitaba estar en continuo movimiento e investigando nuevas fórmulas. Para él no había proyecto pequeño, su capacidad de trabajo y su pasión trascendían cualquier género y plataforma, podía colaborar al mismo tiempo en una cadena nacional y una autonómica, en un musical o en un documental. Stuven es sinónimo de televisión pero era, sobre todo, un compañero divertido y un maestro humilde. 

Stuven y Jiménez del Oso en un descanso en la grabación de "Más allá" en 1976

Comenzó en TVE como regidor de programas de Enrique Martí Maqueda en 1965, no tardó mucho en acceder al control de realización como ayudante. En ese puesto asistió a Pilar Miró nada menos que tres años, ¡un master! En aquella época también escribía guiones, por ejemplo para el dramático "Pequeño Estudio". Eran, precisamente, los espacios teatrales los que ocuparon la primera etapa de su carrera como asistente de realizador. Después, a principios de los setenta, inició un nuevo período en los entonces llamados "ómnibus", los magazines dominicales en directo que se alargaban toda la tarde. Un reto en aquella época en la que organizar un programa de más de dos horas era una aventura técnica. De "Siempre en domingo" a "Todo es posible en domingo", alternando entrevistas, concursos y musicales. Fue en 1976 cuando firmó su primer título como realizador, "Más allá", el mítico programa sobre ciencias ocultas y fenómenos paranormales del doctor Jiménez del Oso pero también ayudaba al director en la elección de asuntos e invitados porque Hugo era un gran aficionado al tema. 

Stuven en 1978 en los exteriores de Prado del Rey

A continuación, su larga fase en los musicales con "Voces a 45" y no sólo controlando las cámaras sino también dirigiendo en la temporada en la que Pepe Domingo Castaño lo presentaba en directo. Ahí ya se empezó a vislumbrar su estilo, más directo, mucho más movido que el de sus compañeros con mayor experiencia. Se notaba que viajaba y que había visto, por ejemplo, lo que la BBC hacía con su popularísimo "The Top of The Pops" y lo adaptó a las necesidades españolas. Después le encargaron el piloto de "Musiqueando" con Eva Gloria y José Luis Moreno (sí, el de los muñecos), uno de sus primeros proyectos en color. No sé si para huir de lo que se avecinaba no se encargó de la serie (que no duró mucho) porque se piró a Las Vegas para realizar un especial, el primero de muchos, casi se convirtió un especialista en realizar conciertos o espectáculos musicales exclusivos para TVE y no sólo desde España. A su regresó le tocó ocuparse durante un breve período de "300 millones" y en el verano de 1978 apareció una gran oportunidad que, por entonces, no lo parecía. Un programa que iba a ser un simple sustituto durante el estío y que se convirtió en un clásico, el famoso "Aplauso" dirigido por José Luis Uribarri. 

El fenómeno fan en "Aplauso", los Pecos con Stuven y el famoso micrófono que se colocaba estratégicamente en las gradas para captar los gritos de la chavalada

Fue Stuven el que aportó modernidad a la imagen de un musical que marcaría época, por supuesto en perfecta connivencia con un director que no era nada tonto y que supo adaptarse a los tiempos, Uribarri. Aportó innovaciones que había visto en el extranjero y otras se las inventó él mismo aunque ya las había ido ensayando sutilmente en sus espacios anteriores. Aquí se encontró con la horma de su zapato y con mucha libertad para trabajar. El "ralentí" (el uso de la cámara lenta) fue uno de sus sellos en aquella época y decía por entonces a la revista "TeleRadio": "El problema es que a un realizador se le reconozca por algo. Una pequeña innovación contribuye a dar un sello personal a la realización y me parece justo que así sea. Aparte de esto creo que hay varias razones que pueden justificar el ralentí. La estética, por ejemplo, porque el ralentí puede ser un descanso para la vista. Hay movimientos del ballet, además, que no se pueden apreciar bien a velocidad normal". 


Hugo era un profesional muy sensible, sabía como tratar a los artistas porque, en realidad, él también lo era. Por eso todos querían trabajar con él, eran conscientes de que las grabaciones iban a ser duras, que se repetiría la actuación varias veces pero que el resultado iba a beneficiarles. Él pasaba casi tanto tiempo en el plató como en el control, hablaba con los cantantes y bandas, les preguntaba qué iban a hacer, qué querían expresar, los obsevaba con atención en un primer ensayo, luego se acercaba, les explicaba cómo colocaría las cámaras, cuál usaría para el plano general y cuál para planos más cerrados, luego se subía al control (o se iba a la unidad móvil) y allí... improvisaba sobre esa base inicial. Y surgía la magia. Además, siempre grababa los ensayos, por precaución y porque además eso le permitiría usar imágenes que complementaran la grabación "oficial". Abandonó "Aplauso" en medio del éxito y cedió los trastos a Mauricio Romero. Los primeros ochenta fueron años de mucho viaje, mucha investigación y muchos conciertos de grandes artistas como Serrat, Miguel Ríos o Camilo Sesto. En 1985 se sumó a su amigo Pedro Ruíz en un programa totalmente distinto a lo que se había visto entonces, "Como Pedro por su casa". Exitazo. Y, al mismo tiempo, prestaba sus servicios a las teles autonómicas, como TVG, donde dirigiría el concurso escolar "Saber e xogar". 

Hugo con Nuria Carreras y Lydia Bosch, azafatas del "Un, dos, tres", en 1986. Foto @Prointel

Cuando decía al principio que para Hugo no había proyecto pequeño hay que añadir que siempre estaba dispuesto a "socorrer" a un compañero cuando era necesario. Un ejemplo: en 1986 Chicho Ibáñez Serrador había decidido dedicar su "Un, dos, tres" a varios países incluyendo amplios reportajes grabados in situ con dos azafatas. Ante la falta de tiempo Chicho le pidió a su amigo (al que conocía bien desde la etapa de "Todo es posible en domingo") Hugo que grabara alguno y así fue. Especialmente recordado es el viaje a Hungría con Lydia Bosch y Nuria Carreras que debido al mal tiempo se tuvo que alargar. Esa dificultad permitió que se grabara más material con un resultado impecable. 

Stuven con Guillermo Montesinos y Jacqueline de la Vega en "Pero... ¿esto qué es?" en 1990

El final de la década de los ochenta fue una época apasionante, de muchísimo curro, de proyectos encadenados o simultaneados. En 1987 Pilar Miró, en su condición de directora general de RTVE, nombró a su viejo compañero Jefe de Diseño y Promociones de la tele. Él mismo contaba que quiso revolucionar la sección y con un equipo en el que se encontraba, entre otros, Dani Écija como montador, lo consiguió. Se podían pasar toda la noche grabando anuncios aprovechando los últimos inventos como el "lápiz mágico". De aquel departamento podían salir entre 40 y 50 promociones a la semana, lo nunca visto. Entre otras cosas, encargó una revisión de la familia Telerín para mandar a los niños a la cama, los Telín, Telán, Telón. 
Y, por si eso fuera poco, dirigió y realizó los programas de Nochevieja sucediendo a Fernando Navarrete en el embolado. "Súper 88" fue el primero y codo a codo con la Miró pergeñó un especial que marcó época y no sólo por la teta de Sabrina durante su canción "Hot Girl". Como esa anécdota se ha contado mil veces y él la explicó pormenorizadamente en su libro "Quién te ha visto y quién T.VE" además de en varios reportajes que se pueden consultar en la red, no me voy a a extender. Pero sí es importante reseñar que para aquel programa se empeñó en traer una cámara carísima y que había visto en EE.UU., la "cabeza caliente", una grúa ligera que permitía movimientos rapidísimos. 


Con todo lo aprendido en esos años de experimentación y la tecnología que TVE había ido adquiriendo para ese especial y el "Hola, Hola 89" (con Martes y 13), Hugo decidió que se podía embarcar, de nuevo, en un programa semanal, un espectáculo a lo grande, un programa de "Nochevieja" cada siete días. Uniría música, humor, dibujos animados, mini-series... el propio equipo directivo de la Casa le preguntaba en las reuniones qué iba a ser aquello y así se quedó con el título "Pero... ¿esto qué es?". Audiencias millonarias y mucho agotamiento fue el resumen de aquel proyecto que se alargó de 1989 a 1991 con no pocas dificultades, algunas internas. Contaba el propio Stuven en 2015 en "He venido aquí a hablar de lo mío" de RNE: "Paul McCartney vino el primerísimo día de grabación. Ese día había asamblea informativa de TVE y no sé si porque me tenían tirria o porque les dio la gana se fueron todos los cámaras comandados por uno solo a la asamblea, ¡que no era obligatorio ir!. Después del ensayo se fueron y no volvieron. Lo que se emitió fueron los ensayos. Grababa los ensayos porque así me hacía una idea de lo que quería hacer. Luego metí efectos para disimular los fallos. Él estuvo muy receptivo porque ya tenía experiencia con los sindicatos y se quedó hasta que se tuvo que ir (para no perder el avión)". 

Con el equipo de grabación del "Un, dos, tres" en Hungría en 1986. Foto @Prointel

"Pero... ¿esto qué es?" fue un espacio en continua renovación, de presentadores, de técnicas, de espacios... y de humoristas. Ahí se estrenaron a nivel nacional Ángel Garó, Cruz y Raya y Pepe Viyuela y potenció la carrera de otros como Los Morancos. En el verano de 1991 dirigió y realizó "Caliente" desde el Aquapark con Ana Obregón, Rody Aragón y Fofito y después aceptó las ofertas de las recién llegadas cadenas privadas. Se desligaba de TVE para desentumecerse y se especializó en galas y programas de gran formato, algunos tan famosos como "Uno para todas". Con la llegada del nuevo milenio comenzó una larga relación profesional con Jesús Quintero. Realizó sus programas de Canal Sur y TVE y recibió el premio a mejor realizador otorgado por la Academia de las Ciencias y las Artes de Televisión en 2008 por "Ratones coloraos".  

Stuven en el control de realización de la productora gallega CTV en 2014. Foto Alejandro Macías ©

En 2013 tuve la suerte de trabajar con él en un programa de TVG, "Desexos cumpridos", una versión low cost de "Sorpresa, sorpresa" con gotitas de "Hay una cosa que te quiero decir". Llegaba a la productora horas antes de comenzar su jornada, "para leer los tebeos" en la cafetería, decía, es decir, para estudiarse los periódicos nacionales y locales. A cualquiera que en aquel momento pasara por allí le invitaba a sentarse a su mesa y comentar la actualidad. Después iba pasando por los distintos departamentos hablando, literalmente, con todo el mundo. Quizás no recordaba los nombres pero sí que sabía quién era cada uno y le encantaba tanto escuchar como compartir viejas anécdotas. Y lo hacía sin ánimo de presumir, él mismo se sorprendía del reconocimiento que había comenzado a recibir en internet. Cierto día que estábamos en redacción (él tenía su ordenador frente a mí, a unos tres metros) me dice: "Mira, alguien ha escrito sobre mí en un blog y estas fotos no las tengo". Me acerco y compruebo que aquello que miraba era, precisamente, esta web. "Hugo, esto es mío, te paso luego las fotos". Su cara de sorpresa fue impagable, en aquel momento le entró un cierto sentido del pudor que me resultó entrañable. 

Realizando el programa "Desexos cumpridos" para TVG en 2014. Foto Alejandro Macías ©

Verle realizar era un gustazo, lo suyo era una coreografía. No gritaba, sus órdenes eran claras, concisas, sus chasquidos de dedo llegaban en el momento preciso. A veces no entendía a alguno de los invitados, lógico por otra parte porque era un programa (obviamente) en gallego pero sabía percibir cuándo lo que estaban contando era importante, emotivo, divertido, trascendente y acompañaba sus palabras con el plano correspondiente. Su planificación era elegante, con las cámaras en continuo movimiento. Un lujo para ese espacio, en definitiva. Cuando venía una estrella que él conocía se producía un reencuentro cariñoso que merecía ser grabado. Karina, por ejemplo, se ilusionó casi más al ver allí a Hugo que con la sorpresa que los guionistas le habíamos preparado. 

Stuven estuvo trabajando hasta el final, en 2020 estrenó en TVE el documental "La voz de la cañada" grabado con un equipo voluntario formado por alumnos del IORTV. Nunca dejó de tener proyectos. En el citado programa de RNE respondió a esa afirmación que los jefazos han convertido en mantra de que la música en TV "no funciona": "Creo que la música no gusta a los directivos porque no saben cómo venderla pero la música sí que funciona, la gente lo está deseando." Y, por supuesto, no pensaba en el retiro: "Si te gusta esto y mientras tengas deseo de hacerlo, no debes jubilarte. ¿Para qué? Si aún tengo muchas ganas de contar cosas que no me han dejado". Hoy sus diez hijos pueden sentirse orgullosos del legado de su padre. Además, uno de ellos, con el que comparte nombre, ha demostrado ser un digno sucesor con la película "Solo" y el documental "El desafío: ETA" en su cartera. 

Si ayer los medios no se ponían de acuerdo en su edad es porque Hugo era coqueto. A nosotros nunca nos la confesó, sabía librarse de la pregunta con mucha gracia. Creo, sinceramente, que a ninguno le hubiera importado que tuviera 70, 75 u 80. Era el más vital de todo el equipo. Un aprendizaje profesional pero, sobre todo, personal. 

Rindamos homenaje al maestro con algunos de sus programas colgados en la web del Archivo RTVE: 


lunes, 4 de mayo de 2015

Aplauso

"Aplauso", el programa para la juventud, el de los fans, el espacio "de discos" y no de música en directo, el reemplazo veraniego que se convirtió en el espectáculo de TVE más premiado en sus cinco años de emisión. Hoy, además, podemos decir que este show dirigido por José Luis Uribarri constituye un impagable archivo de la música popular entre 1978 y 1983, es decir, la época de estallido de la música disco pero también del punk y del heavy y todo eso estuvo reflejado en su nómina de invitados. Por eso cuando programas nostálgicos como "Cachitos" u "Ochéntame otra vez" quiere incluir una canción de los Depeche Mode o de Duran Duran o de ABBA o AC/DC tienen que acudir a las cintas de "Aplauso". Sus decorados llenos de lucecitas, perfectamente identificables para el espectador ochentero, siguen llenando la pantalla.
 
Uribarri recibió el encargo de llenar la tarde del domingo el verano de 1978 y se le ocurrió organizar un programa musical dedicado a la juventud, esa que ya tenía sus propias películas y publicaciones. El buen olfato de este pionero de TVE para escoger el tema, el público y los profesionales a los que convenció para quedarse sin vacaciones hizo que el invento fuera un exitazo. Ante los datos del panel de aceptación y las cientos de miles de cartas que cada semana llegaban a Prado del Rey solicitando participar, asistir como público o sugiriendo la presencia de ciertos grupos, los directivos tomaron la única solución posible: prorrogar. A partir de entonces pasaría a la tarde de los sábados y en esa ubicación permanecería hasta su final.

 
"Aplauso" se estructuraba como una revista, con su portada, páginas interiores, secciones fijas y contraportada. José Asensi maquetaba semanalmante esta revista de la que sólo se publicaba un ejemplar, el que sostenían en las manos los presentadores o aparecía en el fondo chroma que se usaba para algunas introducciones. La portada solía estar ocupada por un cantante o grupo extranjero de éxito, la lista es increíble: desde The Jacksons 5 hasta Demis Roussos pasando por Al Stewart, Dire Straits, Patrick Hernández o Umberto Tozzi. Desde el pop más pegadizo hasta el rock más cañero, desde los ídolos de adolescentes como Miguel Bosé o Leif Garrett a los heavys de The Scorpions sin olvidar pianistas melosos como Richard Clayderman.

 
Por los distintos decorados (todos muy reconocibles) que Paco Bello diseñó (iluminados por Corrales, muy importante el uso de los focos en este programa) pasaron grupos inauditos en los programas musicales televisivos de la época. En ningún otro show mainstream hubieran aparecido The Ramones, por ejemplo, pero sí en "Aplauso" donde actuaron con la famosa rueda de lucecitas de colores de fondo y rodeados por una juventud mucho más formalita que cuando acudían Los Pecos o Pedro Marín a los que, a pesar de los trabajadores de Prado del Rey, acosaban sin pudor.
 
Hasta 1981 el programa se grabaría en el Estudio 1. Ese año sería trasladado al Estudio 11 (del Edificio de Color, ahora clausurado) aunque también se grababan algunos bloques en la discoteca Joy Eslava. El epítome de la "Fiebre del Sábado Noche" de Travolta en la televisión pública española.
   Fundamental para el éxito de este programa fue la elección de su realizador: Hugo Stuven que ya llevaba unos cuantos años de meritoriaje en la tele en todo tipo de funciones, desde ayudante de realización de Pilar Miró a coordinador de "Más allá". Este chileno había demostrado sus aptitudes visuales en "Voces a 45", presentado por Pepe Domingo Castaño. De los reportajes filmados (sí, en cine) se encargaba Eduardo Stern. El carácter de Uribarri combinado con el de Stuven, ambos hombres de fuerte personalidad, desencadenó una serie de desencuentros que no se pudieron solucionar y a Stuven le sucedió en el cargo Lisardo García y más adelante Mauricio Rico (que realizará los sustitutos de "Aplauso": "Tocata" y "A tope").
 
La página Fans era, sin duda, una de las preferidas de la audiencia, en especial de la femenina. Gracias a este programa Los Pecos consiguieron su primer disco de oro y, como ellos, otros tantos ídolos de quinceañeras que encontraron en este musical su mejor plataforma. Era habitual que se usara el plató de "Aplauso" para hacerles entrega de sus discos conmemorativos pero no sólo a grupos o cantantes españoles, ABBA también fue merecedor de esta distinción ante las cámaras.
 
La otra sección que catapultaba al resto del show era "La juventud baila" comandada por José Luis Fradejas, hombre de radio, animador de discotecas, personaje difícilmente comprensible desde la perspectiva actual pero que durante esos cinco años supo conectar con un sector de la población que lo convirtió en un héroe aclamado en las boites de pueblo a las que iba a seleccionar a los participantes de este concurso. Fue el único presentador de todo el amplio elenco que permaneció inmarcesible desde el primer hasta el último día. Su pelo cardado (de nacimiento lejano a la frente), su voz siempre animosa, sus trajes, sus camisas abiertas, su micrófono con espumilla naranja o verde... todo parecía alejarle de los protagonistas de esta parte del programa, parecía un cuñado graciosete entre las sobrinas potentorras de la familia, pero de forma sorprendente se hizo con el público, su público y durante un lustro dominó a las masas bailongas. Concursantes fueron Miriam Díaz Aroca y Poty (el coreógrafo de OT, no el dinosaurio de "Los Aurones").

Ninguna de sus compañeras en las presentaciones consiguió esa comunión con el target de "Aplauso" aunque muchas de ellas adquirieran un gran éxito y una enorme popularidad. Tras aquella inicial etapa veraniega en la que el propio Uribarri se puso al frente acompañado de locutoras de la Casa como Isabel Borondo o Eva Gloria y actrices como María Salerno o Isabel Luque, llegaría Silvia Tortosa, actriz de experiencia en series de todo tipo que incluso había intervenido en una peli de terror protagonizada por Peter Cushing y Christopher Lee. Esta bella profesional aprovechó la oportunidad para abrirse un nuevo camino en su profesión y además demostró su versatilidad imitando a famosas cantantes en la sección de dobles. Dio ejemplo con Marilyn Monroe, Edith Piaf y Josephine Baker y los anónimos imitaron a Travolta-Olivia Newton-John, Demis Roussos, Rocío Jurado... La Tortosa también solía sufrir a algunos de los humoristas que pasaron por allí, especialmente a Bigote Arrocet, que la acosó mucho antes que a la pobre Mayrucha. Martes y Trece, Gila, los hermanos Calatrava, Arenas y Cal, Zorí y Santos y Fernando Esteso fueron algunos de los cómicos habituales.

Mercedes Rodríguez fue la tercera presentadora que más tiempo duró en el espacio. Había debutado en TVE en los 60 y su dulce voz y cándida presencia había acompañado a los espectadores de programas culturales. La decisión de ubicarla en un programa como éste fue sorprendente pero... fue un acierto. La revista "TeleRadio" decía en su número 1.127 de julio de 1979 que la locutora había sido "ganada para un programa juvenil". En 1981 fue trasladada a "Gente Joven" para suceder a Marisa Abad y allí permaneció nada menos que siete años. Desde luego, su paso por "Aplauso" cambió una carrera que podría haber sido anodina.

Elena Gutiérrez, la más joven de aquel equipo de cuatro presentadores, era de la última hornada de locutoras. Su paso por "625 líneas" fue breve y no dejó huella pero su elección para "Aplauso" le ofreció una popularidad inmensa, tanta que sufrió las consecuencias: fans que no la dejaban pasear tranquila durante sus años en el programa y un olvido injusto tras su partida. Elena siguió trabajando para TVE, fundamentalmente para su Canal Internacional. En los últimos años también ejerció como profesora en cursos para presentadores en la Universidad Antonio de Nebrija de Madrid.

A ese cuarteto se añadió como colaborador Nacho Dogan que animaba al público de plató a bailar y presentaba diversas secciones, a veces oculto tras el maquillaje y otras a cara descubierta. Era el precursor de los DJ y su papel no estaba bien dibujado en el esquema del programa aunque se mantuvo. También aparecieron de forma periódica Enrique y Ana en la Página Infantil, sustituidos por Ana María Molano.
   En 1981 hubo un cambio radical en la plantilla. Las tres presentadoras veteranas son sustituidas por las jovencísimas actrices Amparo Larrañaga y María Casal. Ambas eran hijas de grandes actores y no sé si esto tendría algo que ver en la formación de este nuevo equipo. Casal tenía ya bastante experiencia televisiva, había sido secretaria del "Un, dos, tres" y copresentadora de la primera etapa de "Gente Joven" junto a Antolín García. Larrañaga había debutado en el teatro tres años antes siendo una quinceañera. Apenas duró unos meses en el programa y tuvo que esperar hasta los 90 para probar de nuevo suerte como presentadora.

Para suplir a Amparo llegó Adriana Ozores, también hija de un ilustre actor (José Luis Ozores). Su naturalidad contrastó inmediatamente con la mal disimulada timidez de su antecesora. El trío Fradejas (que ahí seguía el tío), Casal, Ozores funcionó a la perfección y sería el que se mantendría hasta el 1 de enero de 1983, fecha en la que el programa se despidió de su, todavía, millonaria audiencia.

Este de la foto fue el equipo que llegó a esa postrera cita: Uribarri en la dirección, Mauricio Rico en la realización y los presentadores mencionados. Los guionistas y técnicos no habían cambiado mucho desde 1978 y tampoco cambiarían en los siguientes programas que ocuparían las tardes de los sábados ofreciendo música para la juventud. El guionista José Ramón Pardo afirma siempre que le preguntan que "Aplauso" acabó porque así lo quiso el PSOE, partido que, según él, no apreciaba en demasía a Uribarri.
   Al final de cada emisión el programa se despedía con la Contraportada, una actuación tan potente como la de la Portada: Village People, Roberto Carlos, Donna Summer... más los nacionales, por supuesto. Cientos de artistas de todo tipo pisaron su escenario y pocos programas pueden presumir de una nómina así... aunque fuera en play-back.

lunes, 23 de julio de 2012

Adiós a Uribarri

El histórico presentador José Luis Uribarri ha fallecido tras sufrir una hemarrogia cerebral masiva el pasado miércoles. Estos agónicos días los medios vivían con suspense el inevitable desenlace, incluso algunos se precipitaron al anunciar su muerte esa misma madrugada. Uribarri es recordado hoy por dos éxitos que encubrieron una larga carrera llena de aciertos y estabilizada por una impecable profesionalidad. Sus inicios fueron radiofónicos pero su pasión fue la televisión desde que en 1958 concursara en "Caras nuevas", del que salió seleccionado junto a su amigo del alma Miguel de los Santos.
En aquellos años del Paseo de la Habana hizo méritos para convertirse en un comodín, demostrando su versatilidad. Desde locuciones en off a programas concurso, era uno de los jóvenes de la Casa y como no eran demasiados y ganaban ante la comparación con David Cubedo (por poner un ejemplo) recibían el apelativo de "tele-bombones". Eduardo Sancho y Pedro Macía completaban el trío con José Luis.
Su primer destino estable fue el Telediario. Durante más de quince años presentó distintas ediciones de los informativos. Su voz está unida a algunas noticias históricas, incluídas las de los estertores del franquismo y los primeros años de la Transición.
Sin embargo, la gran mayoría ligará su voz indefectiblamente a Eurovisión. Desde 1969 se encargó de la retransmisión del festival en 18 ocasiones consiguiendo el récord absoluto de todos los comentaristas y no hablo sólo de los españoles sino de toda Europa, superando al británico Terry Wogan, otro mítico.
Desde entonces Uribarri centró su carrera en los musicales, retransmitiendo Eurovisión o la OTI además de organizar festivales para los que contrababa a artistas de primerísima línea internacional.
Y llegamos a su otro gran éxito, el verano de 1978 cubre un hueco veraniego con un programa que revolucionaría el género musical, "Aplauso". Aquellos primeros meses el propio José Luis lo presentó además de dirigirlo pero a partir de septiembre eligió a locutoras como Silvia Tortosa o Mercedes Rodríguez para suplirlo y dedicarse por completo a la coordinación de un show que durante años fue lo más moderno de la tele.
Uribarri era el único pionero de TVE que seguía en activo, en 2010 se despidió de Eurovisión (por última vez) pero continuó trabajando en una radio municipal y en 13TV con "Nuestro cine", un remedo de "Cine de Barrio". Los espectadores echaremos de menos su impoluta voz mantenida a lo largo de los años sin que mostrara un mínimo envejecimiento.

miércoles, 14 de julio de 2010

El maldito locutorio

Ahi está Marisa Medina en pleno anuncio de los programas de la tarde a mediados de los 60. Tres micrófonos, tres, apuntan hacia ella, no sea que falle alguno. Un par de monitores, uno con la señal de antena y otro con la interna, le ayudan en los momentos de absoluto descontrol.
En el control de realización están pendientes de su despedida para conectar con otro estudio o bien para dar paso a la señal del otro control donde están a punto de "soltar" la serie o película de turno. Mientras tanto, Marisa reza (bueno, ella era atea, creo) para que todo salga bien y no tenga que improvisar ad infinitum.
Ya he hablado varias veces del locutorio, el maldito locutorio, ese lugar donde las locutoras hacían guardias interminables, no sólo para anunciar la programación sino para estar al quite cuando había algún problema con la emisión. Ya era hora de mostrar el cuchitril en el que permanecían horas y horas... pobres...
Y hablemos de alguna de ellas, continuando con las que ya hemos presentado en ocasiones anteriores. En la foto superior podéis ver a Amelia Muñoz, a diferencia de alguna de sus compañeras, Amelia nunca presentó un gran programa que le diera más popularidad, ella permaneció de guardia desde los 70 hasta los 80. Su dulce voz, su aspecto de mujer agradable y su tono calmado era el que mandaba la época. Amelia, por dar un dato curioso, está casada con Pepe Ruíz, Avelino de "Escenas de Matrimonio". Quién sabe si se conocieron en Prado del Rey mientras ella estaba en el locutorio y él iba de paso a grabar un Estudio 1...
María José Valero ingresó en TVE oficialmente en 1959, con los estudios de Paseo de la Habana todavía en funcionamiento, allí comenzó haciendo papeles en programas infantiles. Durante aquellos primeros años también colaboró en programas de variedades y dramáticos. Su relación con TVE era de ida y vuelta, en la temporada 1971-72 era habitual verla como locutora de continuidad. También intervino en varias películas, por ejemplo en "La Residencia" de Chicho Ibáñez Serrador y parece ser que fue ella la que le dió la idea de la escena de las duchas con las alumnas en camisón porque la propia Valero había vivido aquella experiencia en su juventud.
Fue pareja del realizador Luis Tomás Melgar.
Mercedes Rodríguez es paisana mía, nació en Ponferrada, así que le dedicaré un día una entrada un poco más amplia pero adelantemos que se incorporó al Ente en 1967 como presentadora de programas culturales. En los 80 tuvo una etapa de popularidad inesperada (quién se lo iba a decir después de más de una década en la Casa) con su trabajo en programas como "Aplauso" o "Gente Joven".

martes, 23 de febrero de 2010

Uribarri a Eurovisión (una vez más)

Tras una gala aburrida, con fallos técnicos, con una Igartiburu histérica que invitaba a cualquier espectador a cambiar de canal, se elegió representante de TVE (no de España, Anne) para el Festival de Eurovisión pero en realidad aquí lo que importa es que también irá José Luis Uribarri para retransmitir el asunto. Desde que participara en el concurso Caras nuevas en 1958 y fuera contratado por la Casa, este hombre ha hecho de todo a pesar de que últimamente sólo se hable de su faceta eurovisiva.
Sus primeros años lo ligaron a la información, ya fuera en el Telediario o bien en programas autopromocionales como TVE es noticia. Fue a finales de los 60 cuando comenzó a introducirse en programas musicales y en 1969 realizó su primera retransmisión de Eurovisión.
Fue el programa Aplauso, que dirigió desde 1978 hasta 1983 su último triunfo televisivo y el más recordado. En su primera etapa (verano del 78) sí que apareció como presentador pero a partir de septiembre le hicieron ver que un programa destinado al público juvenil debía tener otro tipo de comunicador y así comenzó el vaivén de presentadoras: Silvia Tortosa, Mercedes Rodríguez, Adriana Ozores, María Casal... y por allí en medio estaba Fradejas clamando "¡la juventud baila!".
Por cierto, la foto de arriba creo que es una exclusiva recuperada de un viejo archivo, en ella José Luis aparece con su hija Susana, hoy famosa por asuntos ajenos a su profesión.
Por Aplauso pasaron todos los artistas importantes de la época y siempre que hay que recordar lso 70/80 vemos imágenes de sus actuaciones en el programa, el decorado es inconfundible y la realización de Hugo Stuven también.
Uribarri es un hombre con conocimientos, con una voz impresionantemente conservada, con una dicción impecable y, sin duda, es el comentarista por excelencia para la mayor parte de los espectadores a pesar de las críticas de algunos eurofans. Como defecto podemos destacar su tendencia a la autopublicidad y a un cierto martirio. Ayer mismo dio buena muestra de ello al largarse un discurso que no le interesaba a nadie a esas horas de la noche sobre su trayectoria televisiva y los agradecimientos a gente que le había dado oportunidades. Llegó a decir que se sentía como Almodóvar en la Gala de los Goya... ejem...
Lo cierto es que se convertirá en el comunicador más veterano de toda Europa en estas lides, 25 retransmisiones le avalan y yo celebro su vuelta. Eso sí, espero que no vuelva a despedirse, de nuevo, aludiendo a sus años en la casa y bla bla bla...