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domingo, 16 de abril de 2023

Carlos Tena, el divulgador musical irreverente


El músico Álex de la Nuez fue quien lo anunció en Twitter unos minutos antes de las 14 h del viernes: "Ha fallecido mi querido Carlos Tena. No puedo expresar el dolor que supone, ni me voy a explayar en una esquela. 45 años no se resumen en una frase". A partir de ahí algunos medios se hicieron eco de esa noticia citando el tuit, pasaron unas dos horas y media hasta que TVE lo pudo confirmar de fuentes familiares, por si había alguna duda. Había fallecido el jueves y fue incinerado el viernes, el día que se hizo público. De repente todo el mundo lo admiraba, de repente todo el mundo presumía de haber visto sus programas pero Tena llevaba desaparecido de los medios generalistas casi dos décadas. En parte por decisión propia... pero también por hartazgo. 

Carlos Tena y Àngel Casas entrevistan a Bob Marley para "Popgrama" en 1978

Para aquellos que no vivieron sus años de esplendor en radio y televisión (que fueron muchos, por cierto) su trayectoria se puede resumir en tres pilares: profundo conocimiento de la música (así, en general), irreverencia cáustica y coherencia. Todo eso aderezado con mucho humor. Además era un currante, compaginaba la radio y la televisión con la prensa e incluso con la producción musical. Su cultura popular abarcaba ámbitos insospechados pero no era pedante, soltaba datos al desgaire, como si todo el mundo supiera que tal disco había sido producido en cierto recóndito pueblo del Mississippi. Era uno de esos comunicadores capaz de entrevistar de improviso a una estrella que llegaba al estudio inesperadamente como si llevara horas repasando la documentación, por eso muchas estrellas internacionales se quedaban con su cara y cuando regresaban a España querían repetir charla con Carlos. 

Tena a finales de los setenta durante la época de su bigote-barba tipo barman de una peli del Oeste

Sus inicios ante los micrófonos se sitúan a mediados de los sesenta cuando, con apenas 22 años, se estrenó en Radio Peninsular, "la Penin" como la llamaban cariñosamente sus trabajadores. Programas como "Madrid, Paralelo 40" marcaron a una generación y así lo reconocía ayer Julio Ruiz en "Las Tardes de RNE" de Carles Mesa. El responsable de "Disco grande" recordaba que al escuchar aquel espacio que Tena presentaba con Joaquín Díaz Palacios soñaba con ponerse un día al frente de un micrófono. El testimonio emocionado de Ruiz fue uno más de los cientos que se pudieron escuchar ayer en emisoras de radio, telediarios o leer en diarios y, sobre todo, en redes. Algunos muy reconocibles por la audiencia, como Diego Manrique (su compañero en Popgrama) o Mari Carmen García Vela (presentadora de "Informe Semanal" que coincidió con él en Radio Peninsular) y otros más anónimos. Todos coincidían en el talante familiar (en el sentido de crear familia entre sus colegas de trabajo) de Carlos, algo que su ironía escondía al espectador y oyente. 

Entrevistando a Adriano Celentano en los 70. Tena cubrió por primera vez el Festival de San Remo para la radio en 1968, desde entonces fue una cita recurrente en su agenda.

A principios de los setenta, y ya en RNE,  presenta y dirige un espacio que hoy tiene la vitola de "mítico" (y no será el único de su carrera que haya adquirido esa categoría), "Para vosotros jóvenes". Ese magazine con un claro público objetivo consiguió premios importantísimos en la época por su modernidad pero lo más importante es que caló entre una generación ávida de novedades y de presentadores que se dirigieran a ellos con complicidad pero sin caer en la banalidad, tratándoles con la inteligencia que siempre demostró Tena.

El periodista musical durante una presentación a mediados de los ochenta

En 1978 presentaba "Clásicos Populares" que dirigía Fernando Argenta y que fue otro boom. Si bien es cierto que las máximas cotas de audiencia llegaron más tarde con el dúo Argenta-Araceli González Campa, no podemos olvidar que Tena marcó el tono desde el inicio y aquellos dos años largos fueron los que realmente generaron el sello del programa. De allí salió tarifando contra Argenta y él mismo decía en una carta a "El País" que "si no he dicho hasta ahora «ni mu» acerca de mi dimisión en el original «Clásicos populares», ha sido por no hartar, con mis habituales «renuncias» en Radio Nacional de España, a la Prensa y amigos de los demás medios de comunicación". Y aquí entramos en otra de las características que había nombrado al inicio como uno de los cimientos de su personalidad profesional: la coherencia. A lo largo de las décadas no tuvo ningún reparo en dimitir de sus cargos o abandonar programas cuando consideraba que aquello no estaba saliendo como él creía que debía ser. 

La cara de Carlos asoma tras la claqueta de grabación de un "Popgrama", que dentro de la Casa se escribía "Pop-grama" a diferencia de la cabecera, el 27 de junio de 1978

En esa década su actividad radiofónica era incesante, programas de todo tipo aunque la música era ya su principal temática, por eso había sido elegido delegado de musicales de Radio Nacional en la UER (Unión Europea de Radiodifusión) lo que en la práctica significaba producir grandes especiales realizados desde aquí para emitir  todos los países miembros. Un jaleo monumental, vaya, pero que supo sobrellevar con humor y que le permitió hacer contactos internacionales que le vendrían muy bien para sus siguientes proyectos, por ejemplo, su primer programa en TVE. "Popgrama" (del que ya hemos hablado aquí) fue una locura que los jefes del Segundo Programa (hoy La 2) le permitieron a un grupo de insensatos que quería mostrar la contracultura a una chavalada que aún se estaba desprendiendo de la caspa franquista. 

Paco de la Fuente, Diego Manrique, Àngel Casas y Tena en el primer aniversario de "Popgrama"

Tena formó trío de presentación con Diego Manrique y Àngel Casas (hubo más como Paco de la Fuente, Montse Domèneche o Ramón Trecet pero ese fue el equipo más duradero y reconocible) y aquella dirección asamblearia comandada por Francisco Soriano fue una revelación para varios millones de chicos y chicas que perseguían el programa en sus múltiples cambios de día y hora. Tena entrevistó a gente tan dispar como Queen, Adriano Celentano (uno de sus favoritos) o Bob Marley y lo hizo demostrando que sabía de lo que hablaba. No olvidemos que uno de los impulsores de la Movida madrileña a través de este espacio y eso es indiscutible. Junto a Manrique organizó y presentó el monográfico dedicado al homenaje a Canito en el Salón de actos de la Escuela de Caminos de la Universidad Politécnica de Madrid que se considera el inicio de este movimiento. Pero Diego y Carlos no sólo fueron testigos, se les puede "acusar" también de instigadores y si no llega a ser por el equipo de grabación, sonido e iluminación del programa, aquel concierto no se hubiera podido llevar a cabo. Su emisión para toda España fue la prueba de que algo se estaba moviendo en la capital y eso inspiró a otras ciudades como Vigo que tuvo su propia Movida, también fue difundida por Tena. 

El viejales de "Caja de ritmos" presenta a Las Vulpess en 1981

"Popgrama" finalizó en 1981 pero Carlos ya tenía otras cosas en mente como "Música, maestro" que comenzó aquella misma temporada en la Segunda Cadena y que, a pesar de lo que se lee por ahí, no era un espacio de divulgación de la música clásica sino la emisión de un concierto con entrevista o reportaje previo. Un par de años después llegaría a la Primera Cadena el efímero "Caja de ritmos", efímero por la polémica que estos días se ha repetido hasta la saciedad y que resumo telegráficamente: emisión en horario infantil de un vídeo del grupo vasco punk formado íntegramente por mujeres Las Vulpess que decía aquello de "me gusta ser una zorra". Querella criminal interpuesta por el Fiscal General del Estado y admitida a trámite que sería sobreseída tres años más tarde. El director y presentador dimitió al no sentirse apoyado por la propia cadena. Una vez más demostró tener más dignidad y coherencia que sus jefes. Curiosidad: en la presentación de aquel vídeo reconocía que aquellas chicas le habían dado mucha guerra. No sólo es que fuera un visionario, es que además en el programa encarnaba a un anciano del futuro que recordaba desde el espacio la música de los ochenta. Al volver de la actuación decía textualmente: "Ay, ¡qué título! 'Me gusta ser una zorra', qué canción... incluso tuvo problemas con la comunidad moralista del Gran Consejo Video Informativo". Dicho y hecho.

Carlos Tena a mediados de los ochenta con sudadera de su programa, adelantándose más de una década a la táctica promocional de Santiago Segura

Mientras tanto, su trabajo radiofónico continuaba de forma paralela. Fue pionero de Radio 3 donde en 1980, unos meses después de su inauguración todavía con el nombre de "Tercer Programa de RNE", presentaba y dirigía (amén de escribir los guiones, algo habitual en sus programas) "Discofrenia". Se repartía entre esta emisora, la más moderna del momento, RNE y Radio Cadena España (que ya entonces pertenecía al Ente antes de fusionarse y convertirse en Radio 5). Al UHF de la tele regresaría casi un año después de su dimisión de "Caja de ritmos" con el concurso musical "¿Pop qué?". El piloto (que se puede ver desde ayer en la web de Archivo RTVE) se grabó en el decorado del infantil "Dabadadabadá" y Carlos tuvo las santas narices de incluir el famoso vídeo de Las Vulpess pero con un audio distinto, el de la canción "Las chicas de la Cruz Roja". 

Los presentadores de "Auanbabulubabalambambú" con Poch de Derribos Arias

Aquel concurso paródico no duró pero en la temporada siguiente llegó un programa que volvió a mostrar al mejor Tena, "Auanbabulubabalambambú" aludiendo a la onomatopeya del "Tutti Frutti" de Little Richard. Era una revista musical sin prejuicios, que mezclaba lo viejo con lo nuevo, lo consagrado con lo aún inédito, que daba oportunidad a bandas desconocidas y jugaba con los clásicos y todo eso aderezado con entrevistas y reportajes que eran presentados a través de sketches tan insolentes como surrealistas. Ese era el "sello Tena", una puesta en escena desvergonzada con un humor inteligente que buscaba la complicidad del escuchante o el televidente. Siempre que era posible, además, hacía autocrítica, hacia sí mismo o la propia Casa. Sus primeras palabras en el especial de Nochevieja de la Segunda Cadena "Tal como éramos" fueron "¿Pero usted sabe lo que están poniendo en la Primera Cadena?" e invitaba al espectador a cambiar de canal. 

Juan de Pablos y Carlos Tena, amigos y cómplices en el absurdo

En "Auanbabulubabalambambú" compartió plató con Juan de Pablos, el recordado responsable de "Flor de pasión" de Radio 3. Aunque había más presentadores, aquel dúo era mágico. Eran amigos y se notaba la admiración mutua. Sus diálogos transitaban entre lo absurdo y lo poético. En la entrevista de su despedida de la radio a Carles Mesa en febrero de 2019 reconocía que "por Carlos lo que haga falta" al referirse a la sección "Vídeo Cutre" en la que escenificaban temas populares de la forma más ridícula posible. "Incluso hice de diablillo en una de mis interpretaciones más horrorosas, claro, a tono con el papel". En otra ocasión, De Pablos reconocía entre lágrimas que Tena era su gran referente. 

Juan y Medio, Carolina Ferre, Carlos Tena y Alfonso Aibar en "Fiebre del domingo noche", 1999.

El programa, a pesar de que gozaba de cierto éxito, fue cancelado tras una temporada y Carlos se refugió definitivamente en la radio. En 1994 aceptó la invitación de Raffaella Carrà a su programa "¡Hola Raffaella!". Aquel día coincidió en el sofá con Lauren Postigo, famoso por su programa de reivindicación de la copla y el folklore "Cantares" a mediados de los setenta. Ante el desconcierto de la italiana empezaron a discutir e incluso a amenazarse de pegarse una somanta de palos. Tena le explicó a la diva que en realidad nunca pegaría a Lauren porque se lo había pedido el ICONA (Instituto de la Conservación de la Naturaleza) "porque es un animal en extinción y hay que protegerlo". En realidad eran amigos y todo era una broma que salió tan bien que en prensa ambos aseguraron que estaban preparando un programa en el que habría una competición entre copla y pop amistosa. El proyecto, si es que existía, no salió adelante pero la pareja fue fichada por Gestmusic para ser jurado fijo de "Lluvia de estrellas" en Antena 3. Sus puyitas mutuas se convirtieron en clásicas y una nueva generación conoció a Carlos Tena aunque, desgraciadamente, era sólo una sombra de su talento. A la productora de La Trinca le gustó mucho el trabajo del otrora divulgador musical de vanguardia y fue invitado recurrente en el "debate" "Moros y cristianos" y en el verano del 99 fue copresentador, junto a Carolina Ferra, Juan y Medio y Alfonso Aibar del concurso nostálgico "Fiebre del domingo noche" en Tele 5. 

En la entrevista desde Cuba con motivo del 50º aniversario de TVE

No quiero olvidar una reflexión que dejó en el programa de Raffaella cuando ella le preguntó cómo hacer divertida la cultura. "Creo que los hombres y mujeres que dirigen la cultura de este país son profundamente aburridos, no saben por qué la cultura debe ser más popular, más divertida, se colocan en un estadio que no alcanza nadie y la gente se va cada vez más separando de ese concepto de la cultura porque la cultura va siendo un patrimonio de muy poca gente, de gente iniciada". 

Poco a poco fuimos perdiendo de vista a Carlos de la radio y la tele y en 2006 reapareció en los reportajes especiales del 50º aniversario de TVE en los Telediarios e "Informe Semanal". Así nos enteramos de que llevaba unos años retirado viviendo en Cuba. Precisamente, los medios cubanos han llorado su muerte y lo han definido como "gran amigo del país". Él había confesado que cuando viajó a la isla por primera vez había sentido que pertenecía al lugar. Tena nunca había ocultado sus ideas de izquierdas y, durante un tiempo, fue militante del Partido Comunista. En los últimos años había regresado a España y había convertido Ronda en su refugio. 


Gracias al emocionado homenaje de la periodista y directora de documentales Paloma Concejero (imprescindible su lectura, disponible aquí) sabemos que estaba enfermo desde hace tiempo y había perdido su profunda voz pero se preocupaba más por los demás que por sí mismo. No sorprende sabiendo que siempre tuvo una actitud protectora y paternal (que no paternalista) con sus equipos. 
Carlos Tena no estaba presente desde hacía años en los medios pero su impronta en el periodismo musical caló en varias generaciones... y algo queda. 

domingo, 2 de octubre de 2022

Àngel Casas, la palabra al servicio del espectáculo

Àngel Casas a mediados de los 90 en "Tal Cual". Foto cedida por Museo RTVE en Sant Cugat. 

Tenía 76 años y su "mala salud de hierro" le ha fallado definitivamente. Ayer nos dejó Àngel Casas tras años de lucha. A sus problemas de corazón, que se remontaban a los noventa, se unió una calciofilaxis que tuvo como consecuencias un trasplante de riñón y la amputación de sus dos piernas. A pesar de todo eso nunca perdió su acerado sentido del humor, una de sus características más destacadas. Cuando el 16 de octubre del año pasado TV3 le dedicó un homenaje con la emisión de un documental y, a continuación, un programa en directo, no tuvo problema en que un imitador apareciera en su lugar al principio y también en silla de ruedas. Así se rebajaba el impacto para su público habitual. Pero es que Casas no sólo había batallado en los últimos años, su vida fue una continua pugna, si bien él no lo hacía notar. 

Casas en el mítico "Un día es un día"

Desde pequeño tenía claro que quería ser periodista pero también desde el principio fue consciente de las dificultades que eso conllevaría. Su primer gran referente fue Del Arco, que realizaba una entrevista diaria para la contraportada de "La Vanguardia". Era rápido, directo, conciso y además firmaba con una caricatura del entrevistado. A Casas el dibujo no se le daba bien así que se fijó en otro profesional, este de la radio, Joaquín Soler Serrano. Cuando el profesor de lengua de Bachillerato, uno de sus favoritos, le preguntó qué quería ser de mayor, lo tuvo claro: locutor de radio. "'Mira, Casas, yo no sé si con el problema que tú tienes con la erre podrás trabajar en la radio. Yo creo que tú deberías ser periodista'. Y pensé: Muy bien, pues seré periodista". Lo contaba en "Memorias de otros" editado por Belaqva en 2008, un libro en el que recordaba algunas de sus entrevistas a los más famosos y, de paso, dejaba algunas perlas sobre su personalidad y forma de entender el trabajo que hoy cobran un valor especial. 

Constantino Romero y Àngel Casas en "Trotadiscos" de Radio Barcelona a principios de los 70. Foto cedida por Museo RTVE en Sant Cugat. 

En 1967 Andreu Avelí Artís "Sempronio" le dio su primera oportunidad en el semanario "Tele-estel", el primero en catalán después de la Guerra Civil. De ahí pasó a "Fotogramas" y, según decía ayer Jaume Figueras (Mr. Belvedere) en su twitter, fue el inventor del término "destape" para referirse a aquel cine de los desnudos "porque el guión lo requería". Los setenta fueron un no parar, una continua experimentación en distintos medios y géneros. Comenzó a trabajar en la radio, una de sus grandes pasiones, primero en Radio Juventud (como tantos otros comunicadores de la época) y después en Radio Barcelona, de la Cadena SER, donde llegó a ser jefe de programas musicales. Fue en esa emisora donde consiguió su primer Ondas con el programa "Trotadiscos" en 1972, un espacio hoy mítico presentado, atención, por Constantino Romero y con la participación de Casas y Rafael Turia. La radio siempre estuvo ahí y volvería a los micrófonos varias veces durante su largo romance con las cámaras. 

Carlos Tena y Casas con Mercedes Milá e Isabel Tenaille en "Popgrama"

A la tele llegó también en esa época, como guionista, pero sufrió censura y no se entendía con los jefazos. Sin embargo, en 1977, cuando ya era un experto musical de prestigio gracias a cabeceras como "Vibraciones, que él mismo había fundado, es reclamado por TVE en Madrid para un nuevo espacio musical que pretendía ser rompedor... y a buena fe que lo consiguió. "Popgrama" era una locura semanal, desorganizada, caótica... y con muchas ganas de libertad. La UHF era su cobijo, por supuesto, y Casas compartía pantalla y decisiones con Carlos Tena, Diego Manrique, Paco Lafuente, Ramón Trecet... Fue un éxito entre la progresía y alguien de Miramar le echó en cara que no hiciera tele desde su tierra, Barcelona. "Es que no me lo habéis propuesto" respondió. De esa conversación surgió uno de los más grandes programas musicales de la historia de la televisión europea... y no exagero. 

Àngel Casas en "Musical Express". Foto de Gabriel Sendra @arxiusendra

"Musical Express" nació en 1978, sólo para el circuito catalán. Hasta 1980 lo compaginó con "Popgrama" y fue entonces cuando saltó al territorio nacional. No sería la última vez que uno de sus trabajos para Cataluña "ascendiera a primera división" (como se consideraba entonces) y la segunda ocasión también sería con otro programa que adquiriría categoría de "mítico". "Musical..." tenía como objetivo llevar al pequeño plató de Miramar grupos, solistas y compositores de primera línea para que tocaran en directo. Parece simple pero no lo era. Un equipo entregado de TVE consiguió que aquello sonara como tenía que sonar y se viera como se tenía que ver. Hoy es un documento excepcional para cualquier aficionado. Casas incluso fue más allá, periódicamente unía a artistas de distintos lugares y épocas para conciertos casi improvisados, denominó esos especiales con el título de "Amigos" y el resultado fue sorprendente. "Hoy todavía, cuando alguien te cuenta un momento de 'Musical Express' como cosa propia, una presencia, una canción en vivo, un encuentro irrepetible entre dos músicos allende los años, por ejemplo, y lo vincula a su vida, tal que una banda sonora a una secuencia cinematográfica indeleble, piensas que valió la pena" ("Memorias de otros"). 

"Àngel Casas Show" con el actor Robert Mitchum

En 1983 inicia sus emisiones regulares la televisión autonómica catalana, TV3, y su primer director, Alfons Quintà, intenta convencerle de que se sumara al carro inmediatamente. Jordi Amat lo cuenta en el libro "El hijo del chófer" y José Pablo García lo puso en viñetas, Casas prefirió esperar a que la cosa estuviera más rodada, no se fiaba mucho de Quintà (razones tenía). Finalmente, en enero de 1984 comenzó "Àngel Casas Show" y con eso, sin que él lo imaginara, una nueva etapa en su carrera. Fueron cuatro años de televisión moderna, que trascendía su objetivo inicial, que miraba desde Cataluña al exterior y conseguía que el exterior también mirara Cataluña. Se montó un talk-show cuando nadie sabía que eso se llamaba así. Ya lo había hecho Íñigo en "Estudio Abierto", por supuesto, pero él consiguió modernizarlo y darle aire de fiesta a la que el espectador había sido invitado privilegiado. Como había hecho antes el vasco, se trajo a las grandes estrellas de Hollywood e invitaba a grandes músicos pero... esta vez tocaban en directo y no en playback. Casas unió su valiosísima experiencia en musicales para ofrecer un espectáculo inigualable. Además, sus preguntas no eran "amables". Era directo, a veces cómplice, caústico ... pero nunca cruel. Y no lo fue con los años, no mitificaba a sus invitados pero tampoco era injusto con ellos. Por ejemplo, sobre la famosa caída de Charlene Tilton, actriz de "Dallas" durante su actuación: "No iba bebida, en contra de lo que todo el mundo cuenta, iba nerviosa, histérica y, más bien, pasada de vueltas. Invitados bebidos, alcoholizados o ex alcohólicos mal curados he padecido unos cuantos en el plató, en directo, que es lo que suele darse en la meca del cine y en el cine en general." ("Memorias de otros"). 


El programa consigue la Antena de Oro y un Ondas y, mientras tanto, regresa a la radio, a la Cadena SER con "El Sermón", un magazine diario con colaboradores de fuste que demuestra su gran capacidad de trabajo. En 1990 traslada su exitoso formato de TV3 a TVE, primero para el circuito catalán y unos meses después para todo el país. Precisamente hablamos hace unas semanas aquí sobre "Un día es un día", sus nueve millones de espectadores cada jueves, su elegante decorado con tres escenarios musicales, sus charlas con grandes actores y personajillos de medio pelo. 

La actriz sueca Britt Ekland en "Un dia és un dia" de TVE Catalunya. Foto de Gabriel Sendra @arxiusendra

Si Íñigo entrevistaba a Gina Lollobrigida y unos minutos después a un señor que era capaz de arrastrar un arado con los dientes, Àngel podía unir a Peter O'Toole con el amante de una princesa, se había acabado el reinado de lo popular y el papel couché movía millones de pesetas, había que actualizarse. Y en esas conversaciones sí que podía ser mucho más sarcástico. Dejaba en evidencia a los mentirosos con una sonrisa, a los pícaros con un brillo en los ojos y a los ignorantes... les dejaba en paz. "En este oficio mío de entrevistador se comparten instantes de la vida con otros. Unas horas, unos días. Son en pantalla encuentros breves pero intensos, para dejar huella en el espectador.  Y en ellos, lo que uno dice no tiene sentido sin el contrapunto del otro. De hecho, lo que el otro dice es lo que cuenta. Uno tan sólo hace de trampolín para que el otro salte. A ver cómo le sale la pirueta. A ver si se la pega. A ver si consigue caer de pie. A ver. El truco consiste en fijarse mucho, estar al quite e intervenir lo mínimo. No ya en el encuentro estrictamente profesional, en los veinte minutos o media hora de pantalla, sino en el antes, el después, en el durante" ("Memorias de otros"). 

Casas entrevistando a Mia Farrow en "Tal Cual" en plena polémica por su separación de Woody Allen

Fue una fórmula que mantuvo en 1992 con su regreso a la pública, pero esta vez en La 2 con "Tal Cual" que se convertiría en emblema de la cadena. En principio era un espacio más modesto y que se centraría en las entrevistas y tertulias. Sharon Stone o Jeremy Irons coincidían, de nuevo, en la sala de espera con personajes peculiares. "A su lado, ¿qué pintan accidentes de la popularidad local como Jesulín de Ubrique o algunos compañeros macarras de Estefanía de Mónaco? Lo mismo que la sal, la pimienta y la salsa Perrins en el aliño" explicaba en el libro ya mencionado. Poco a poco, este nuevo espacio recurrió a la música y no sólo a la de la orquesta de su amigo y socio de años y años el maestro Bardagí y vivía, otra vez, uno de sus grandes placeres: "Lo bueno de tener un programa de música es que, si estás por la labor, lo disfrutas como un enano porque tienes a los músicos soñados tocando a dos metros, como en el salón de casa". Por eso Casas no se perdía los ensayos. 

Sharon Stone en "Tal Cual"

En "Tal Cual" faltaba el striptease semanal (aunque lo recuperó puntualmente), otro de sus sellos desde TV3 y que estuvo a punto de no existir. En el último momento y a pesar de lo prometido, Quintà le advirtió que el desnudo no se podía emitir. Casas entró en colera, ya había conseguido una artista del género fichada en París y no estaba dispuesto a sufrir una censura en plenos años ochenta. En el directo se saltó la prohibición del jefe y el striptease salió a la luz entre el escándalo y la sonrisilla. Lo repetía siempre que le preguntaban, al día siguiente todo el mundo hablaba de "la tía buena", daba igual a quién hubiera entrevistado. "Estoy muy orgulloso de hacer el striptease en aquel momento pero probablemente ahora no lo haría porque ha cambiado todo el entorno. Hay canciones de los años 60 que ahora..." reconocía en "Noms Propis" de TVE Catalunya en 2019. 

Fue en 1994, durante su etapa en "Tal Cual", cuando tuvo su primer susto con el corazón, durante dos semanas desapareció de la pantalla, estaba ingresado. No quiso descansar más y regresó a su estresante modo de vida. Poco después, por si fuera poco, retornó a La Primera para moderar desde Madrid el debate "Los unos y los otros". Durante sólo seis semanas presentó "Tal como somos", también desde la capital, un espacio de entrevistas en horario de máxima audiencia con especial predominio de los políticos aunque también apareció allí un genial Mel Brooks. 

Casas con su colaborador cómico Bermúdez y el terceto de jazz de "Esto es lo que hay"

Aquello no funcionó y unos meses después apareció en un late-night diario, "Esto es lo que hay" realizado en Prado del Rey. Curiosamente, antes había aceptado presentar "El semáforo" dirigido por su colega Chicho Ibáñez Serrador pero en el último momento se acobardó. Chicho fue el primer invitado del proyecto que sustituía esa oferta y lo comentaron entre puyas. Desgraciadamente ese encargo de hacer frente al Mississippi que arrollaba todo desde Tele 5 fue un regalo envenenado. La Primera tenía grandes formatos en prime-time que duraban hasta más allá la medianoche así que Casas se veía relegado de forma absurda a altas o altísimas horas de la madrugada, más tarde incluso que el TD3. Finalmente se reconvirtió en un programa semanal para La 2. Como aquello atufaba a "Tal Cual", se decidió retomar el título y Casas volvió a los estudios de Sant Cugat con una versión descafeinada de su icónico espacio que tampoco duró mucho. 

Buenafuente invitado de "Senyoras i Senyors" de TVE Catalunya. Foto cedida por Museo RTVE en Sant Cugat. 

Tras una breve temporada en TV3 con un espacio musical nostálgico, se produce su último regreso a TVE Catalunya con "Senyores i Senyors" entre 2005 y 2007. Orquesta en directo, entrevistas a viejos amigos como Serrat o Miguel Ríos pero también a talentos nuevos como Andreu Buenafuente. En ese espacio apareció, para sorpresa de la audiencia, el President Pujol. Todo hacía pensar que este programa podría saltar de nuevo a la emisión nacional... pero no fue así. Y tras dos temporadas Casas buscó la estabilidad al ganar un concurso público para dirigir Betevé, canal municipal barcelonés. No hubo serenidad porque llegó la nada añorada crisis de 2008. El periodista aguantó seis años, hasta que decidió jubilarse. Se dedicó entonces a lo que más le gustaba: escribir. Tuvo ofertas para volver a ponerse frente a las cámaras pero su salud le había avisado: no más estrés. Y cumplió. 

Àngel Casas en el Museo de RTVE en Sant Cugat durante la grabación de "Recording" en 2019

Àngel Casas revolucionó el prime-time consiguiendo que la palabra y la música se unieran para ofrecer un gran espectáculo. Nunca huyó de las polémicas, también fue valiente en eso, pero supo aprovecharse de ellas con mucha ironía. Casas no se enfangaba, observaba todo con una chispa en la mirada. En realidad, parecía que seguía llevando esa bufanda de dandy que se había convertido en un símbolo desde "Musical Express" y que no había vuelto a lucir desde principios de los ochenta pero es que Casas era ya un símbolo en sí mismo. 

lunes, 19 de agosto de 2019

Popgrama


La temporada 1977/78 trajo una sorpresa a la programación del UHF (la 2, vaya) para los amantes de la música alternativa, lo que hoy llamaríamos "Indie" y que entonces simplemente significaba que no era el último disco de Manolo Escobar o Leif Garrett. "Popgrama. Revista de Rock & Rollo" ofrecía precisamente lo contrario. Tal como lo definía uno de los responsables del espacio sin identificar en un reportaje de María Lalanne para TeleRadio en 1978: "Popgrama es una especie de musical frenéticamente actual, contra-cultura (que dentro de cien años será base cultural importante), arte novísimo y "rollo", sobre todo "rollo", que es lo que ahora se lleva."

Paco de la Fuente, Diego Manrique y Carlos Tena en el modestísimo decorado de "Popgrama"

En ese mismo reportaje en el que se alternaban las respuestas de los integrantes del equipo sin especificar quién hablaba dejaban claro que no pretendían formar un gueto de espectadores snobistas: "Queremos enrollar a todo el mundo. Teniendo en cuenta que el ama de casa entre los treinta y cuarenta en la época del rock era una chavala, por aquello del recuerdo, también nos dirigimos a ella que bien que ligaba en los bailes de los años sesenta. Y el marido, que no se diga, porque para eso es la salvaguarda de las tradiciones y los demás etcéteras." En la práctica, el programa consiguió una audiencia fiel aunque reducida, en 1979 se calculaba que 800.000 televidentes lo seguían con fruición: "Espectadores autogestionarios que, o bien están solos o viven solos. Muchos chavales me han dicho que tienen que irse a ver "Popgrama" al bar más próximo y hacer que pongan el segundo canal por aclamación" aseguraba Carlos Tena en un reportaje de José Mª Fernández para la misma publicación (órgano oficial de RTVE) aquel año (TR 1140).

Redactores, productores y realizador durante una reunión en 1978

No había firma en la dirección y el equipo presumía de asambleario aunque, con el tiempo, Francisco Soriano figuraría como director oficial. Paco de la Fuente y Montse Domènech ejercían de presentadores oficiales al principio aunque con el desarrollo del programa los colaboradores ganaron tanto peso que finalmente todos eran copresentadores y, de hecho, se hicieron más populares que los oficiales. Carlos Tena, Àngel Casas, Diego Manrique, Moncho Alpuente y Ramón Trecet. entre otros, formaron el núcleo fuerte de este musical realizado por Mauricio Rico. Sus diferencias, unidas por un objetivo común, enriquecían el programa: "Procuramos romper con el acartonamiento de un país tan triste como el nuestro. Porque este país, y no hay más que escuchar su folklore, es de lo más triste que hay. Por eso tratamos de alegrar la vida a la gente y, por otra parte, revitalizar la música que merece la pena. Pero no siempre coincidimos en gustos unos y otros. Y aquí está lo mejor, cada cual ve las cosas de una manera, con un prisma diferente y una visión conjunta heterogénea" (reportaje de María Lalanne ya mencionado en TR 1058). 

Tena y Casas entrevistan (o lo intentan) a Bob Marley

Ese equipo de redactores que aparecían en el plató desgranaban cada semana la actualidad internacional, la nacional, diferenciaban entre las distintas "plazas musicales" que estaban despuntando en el país (a saber: Movida Madrileña, la Viguesa un poco más tarde, el empuje de la canción catalana, el flamenco-rock...) y además, he aquí lo más importante, ofrecían grabaciones de conciertos que hoy en un día son documentos con valor de lingote de oro del Fort Knox pero en el Archivo de TVE. Desde el homenaje a Canito en la Politécnica de Madrid que se considera el inicio de la Movida hasta la llegada de Bob Marley a Ibiza (bajada del avión visiblemente emporrado incluida). Y entre uno y otro extremo, Sid Vicious escupiendo a la cámara, Tubular Bells, Dire Straits, The Police, Triana, Blondie... todos rodados en cine en formato 16 mm en condiciones paupérrimas pero... ahí estaban, dejando impreso en celuloide un testimonio excepcional. Puntualmente también adquirían películas de otras televisiones pero, generalmente, el exiguo presupuesto no daba para tanto. 

Carlos Tena y Àngel Casas esperando la señal de comienzo de la grabación

La selección de los reportajes y de los festivales que iban a grabar era totalmente libre y no se dictaban por las listas de éxitos: "No nos vendemos a nadie ni permitimos que ninguna casa de discos nos imponga sus leyes, ¡faltaría más! Hacemos lo que queremos y decimos (dentro de un orden teórico) lo que hay que decir. Aunque hay por ahí una tijera, corte y confección, que a veces, sin avisar, nos hace el milagro de la censura sin saber de dónde viene la tijerita" (TR 1058). A pesar de la censura, su emisión por la Segunda Cadena (considerada reducto de la progresía y la intelectualidad y además sin alcance nacional) permitía ciertos lujos libertarios, las imágenes eran sucias, se veía alcohol, cantantes pasados, nada que ver con la imagen impoluta que presentaban los artistas del otro programa musical de la cadena, "Aplauso", emitido en la Primera, incluso cuando eran rockeros como AC/DC: "Todo son complicaciones. La música rock todavía es sinónimo de suciedad, follones, navajazos, drogadictos, bebida, llegar tarde a casa... todo eso. Así que dicen: 'En la Segunda Cadena que tengan un rollo pero en Aplauso todos salen guapos'" ironizaba Carlos Tena (TR 1140)
   "Popgrama" se mantuvo en antena hasta 1981. En aquel momento Àngel Casas llevaba ya dos años compaginando su labor aquí con la dirección y presentación de "Musical Express" en el circuito catalán. Con el fin de "Popgrama" ese espacio ascendió de división y pasó a emisión nacional. Diego Manrique, Ramón Trecet y Carlos Tena eran ya habituales de Radio 3 y el último siguió revolucionando la forma de entender este género en TVE con "Música, maestro", "Caja de ritmos" (cancelado tras la famosa actuación de Las Vulpes con su "Me gusta ser una zorra"), "¿Pop qué?" o "Auanbabulubabalambambú". 

Un par de ejemplos de este mítico musical: