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domingo, 13 de octubre de 2024

Ella Fitzgerald y Duke Ellington en el Estudio 1

Ella Fitzgerald con el saxofonista Johnny Hodges de la orquesta de Duke Ellington en el Estudio 1

"Noche del sábado" era una continua sorpresa para el espectador de TVE en 1966. Aunque seguía la estela del mítico "Gran Parada" con actuaciones musicales de grandes artistas y algo de humor la gran diferencia es que la llegada del Videotape permitía su grabación y eso implicaba que en un mismo programa se pudiera ver a varias estrellas internacionales imposibles de tener a la vez en una emisión en directo. La grabación en días distintos, como se hace ahora con las Galas de Nochevieja por ejemplo, era una de las ventajas y en la emisión del 12 de marzo de aquel año se produjo un gran acontecimiento para la entonces pequeña historia de nuestra televisión que fue ampliamente anunciado en prensa: la actuación estelar de Duke Ellington y su orquesta con Ella Fitzgerald y el trío Jimmy Jones. 

Duke Ellington dando las últimas instrucciones antes de la grabación para "Noche del Sábado"

En realidad esa noche se emitiría sólo una parte de la grabación realizada a finales de marzo en el Estudio 1 de Prado del Rey. Más adelante se emitiría el resto en semanas siguientes e, incluso, en otros espacios de TVE para aprovechar al máximo el interés generado y, para qué negarlo, para rentabilizar el contrato que, según se comentaba, era uno de los más altos cachés pagados hasta la fecha. Primero se registró la parte de Duke y su orquesta formada por algunos de los más finos músicos del jazz: los trompetistas Cootie Williams y Cat Anderson, los saxofonistas Johnny Hodges, Harry Carney y Paul Gonsalves y el trombonista Lawrence Brown. Unos cuarenta minutos de puro virtuosismo según la crónica de Luis de Tordehumos para "Tele Radio", sospecho que tras ese nombre se ocultaba el periodista, realizador y director Luis Tomás Melgar puesto que Tordehumos era su pueblo de nacimiento. 

Ella Fitzgerald esperando la señal del regidor

Tras un pequeño descanso, Ella Fitgerald y el trío Jimmy Jones con la orquesta de Duke, es decir, el academicismo (algunos decían que su tecnicismo podía resultar frío) de Ellington al servicio del dominio absoluto de la técnica de Ella que le permitía improvisar y saltarse las reglas como pocas eran capaces de hacer. Puro oro televisivo que, según me cuentan, no se conserva desgraciadamente. Ni los "brutos" de la grabación ni el programa "Noche del sábado" ni ninguno de los fragmentos emitidos en otras emisiones, por ejemplo la del 26 de marzo. Queda la esperanza de que algún día aparezca en el proceso continuo de digitalización de todas las cintas pero, de momento, nos tenemos que conformar con las fotos de Calderón para la revista "Tele Radio" y la crónica de Luis de Tordehumos. 

Duke Ellington tocando el piano en TVE

Gracias a ese reportaje sabemos que se construyeron dos decorados de estilo cubista en el plató más grande de Prado del Rey y que en un lateral se colocaron gradas con más de quinientas sillas que fueron ocupadas por personal de la Casa y familiares a los que había que sumar otro centenar que curioseaba entre las cámaras. Nadie quería perderse el evento y según el periodista estamos "ante la mayor expectación registrada hasta ahora en los estudios de TVE". Ramón Díez realizaba, Ricardo Arias dirigía y el chileno Raúl Matas presentaba. Aquella noche, por cierto, también actuaba otra gran estrella internacional, el francés Johnny Hallyday. Por la parte patria el Tablao Flamenco de Las Brujas y la chica yeyé de moda, Rosalía. El programa comenzaba a las 22.30 h, tras la "Pequeña Comedia" de Pedro Amalio López con guión de Víctor Ruiz Iriarte. A su término, sobre las 23.45 h, una serie para adultos, la famosa "Los Intocables". Una noche de aúpa para la audiencia de la época. 

sábado, 30 de marzo de 2019

50 años de Eurovisión 1969, la primera transmisión de TVE en color


50 años de esta imagen icónica en nuestra cultura popular, medio siglo se ha cumplido del triunfo de Salomé en el Festival de Eurovisión de 1969 junto a las representantes de Reino Unido, Países Bajos y Francia, primera y única vez de un cuádruple empate con 18 puntos (muy lejos quedaban las puntuaciones de cientos y cientos de puntos a las que estamos acostumbrados hoy). Aquella fue la segunda y también postrera ocasión en la que nuestro país (o más bien nuestra televisión, que de eso se trata) consiguió alzarse con el triunfo en este festivo concurso musical y la única en la que se celebró aquí, en concreto en el Teatro Real de Madrid. 


Pero además de todos esos datos que el público medio conoce bastante bien, celebramos también un aniversario importante para la historia de TVE: la primera vez que retransmitía en color y para toda Europa. No fue el primer programa que se produjo en color, de eso ya hemos hablado aquí, pero nunca antes se había emitido en directo y mucho menos en conexión con Eurovisión. Y eso no fue algo fácil, no ya técnicamente, sino políticamente. No olvidemos que estábamos en plena dictadura franquista y que algunos países no estaban muy conformes con enviar a sus delegaciones a un país donde no existía la libertad de expresión. Manuel Fraga Iribarne, entonces Ministro de Información y Turismo, vio en esto una oportunidad extraordinaria de limpiar la imagen del Régimen aprovechando la campaña publicitaria que podía suponer la organización del certamen. Años después se supo que se destinaron cien millones de pesetas (600.000 euros) al evento. Para hacernos una idea y según datos que maneja el historiador televisivo Manuel Palacio, con esa cantidad se podrían haber financiado doce largometrajes. 


Los profesionales más expertos en cuestiones internacionales se encargan del Festival, Artur Kaps (el director del Clan de los Vieneses, director de "Amigos del lunes" y de los programas de Herta Frankel entre otros muchos) produce, Ramón Díez (con la categoría de primer realizador de la Casa, muy apreciado en toda Europa por la limpieza de sus retransmisiones deportivas) dirige y realiza, Bernardo Ballester se encarga de la escenografía (complicada tarea porque no puede modificar nada del escenario del Real), César Fraile (con reconocida experiencia cinematográfica) ilumina, Amadeo Gabino elabora la escultura de la estrella que preside el decorado y Laurita Valenzuela (que por entonces había regresado a la tele tras un período cinematográfico) presenta con mucha espontaneidad (dentro del encorsetamiento de la época, claro). 


A Salomé se la eligió a dedo pero hubo un concurso para seleccionar la canción. Precisamente "Vivo cantando" era la que menos la convencía pero entre los gerifaltes le hicieron comprender que ese tipo de frivolidades eran las más adecuadas para este festival y no la balada dramática que ella quería interpretar. Y acertaron. Aquí la vemos posando con una de las cámaras durante los múltiples ensayos que se realizaron en las semanas previas y no es baladí la foto porque aquellos aparatejos también fueron noticia en aquellos días de marzo de finales de la década de los sesenta.  


En varios países de Europa ya se emitía en color con regularidad y en España se hablaba desde hacía años de esa posibilidad pero el debate estaba entre los dos sistemas que regían en el continente por entonces, el SECAM y el PAL y no era una mera cuestión técnica sino también política, era una guerra entre Francia y Alemania. Unos meses antes se anunció que TVE efectivamente realizaría el Festival en color pero no se supo hasta unos días antes que sería con el sistema alemán. La unidad móvil sería Philips y habría una gigante pantalla de 20 metros en la sala de prensa del Real para que los periodistas acreditados pudieran ver la retransmisión en rutilante colorines. 


Aunque resulte increíble, sólo se utilizaron cuatro cámaras, ¡cuatro! para este programa, nada que ver con las decenas que se usan hoy, al menos dos estaban montadas sobre grúa y eso permitía una mayor movilidad. Cada una tenía tres plumbicones y esto, amigos, suena a lenguaje de los Electroduendes. Para hacernos una idea, cada cámara de blanco y negro tenía un tubo, mientras que las de color tenían tres, denominados plumbicones, que producían tres gupos de señales: rojo, verde y azul. Cada cámara tenía un codificador que convertía esas tres señales primarias en una compuesta. El resultado fue magnífico, visto con ojos de hoy ni siquiera parece un color "de tele" sino más bien cinematográfico, casi de Technicolor. Y precisamente ahora que se cumplen las cinco décadas de aquel acontecimiento, la web del Archivo RTVE ha recuperado íntegro aquel festival ¡a todo color!



Y para más disfrute del eurofan, también han rescatado una fragmento del programa de reportajes "A toda plana" en el que se explicaba cómo se estaba preparando la fiesta eurovisiva.


sábado, 31 de mayo de 2014

Sylvie Vartan y su polémico play-back en "Gran Parada"


Febrero de 1964, Sylvie Vartan es "la más bella del baile" como decía una de sus canciones más exitosas de la época. Su noviazgo con Johnny Halliday y su éxito en la música y el cine en Francia la convertían en una atracción en toda Europa y por eso fue invitada al programa estelar de TVE en Madrid, "Gran Parada", una de esas exclusivas por las que el equipo pugnaba contra sus rivales en Miramar (Barcelona), "Los amigos del lunes". Su llegada al estudio 3 de Sevilla Films para actuar en el programa fue ampliamente reflejada por la prensa de la época que la trató con cierta displicencia y sin valorar demasiado su valor como artista.


El programa lo realizaba Ramón Díez (a la derecha de la foto señalándole a Silvie dónde debía moverse en el escenario) y lo presentaba Carmina Alonso. No era su mejor época, la competencia del show presentado por Franz Johan y dirigido por Arthur Kaps desde Barcelona era ya muy fuerte y además la falta de un presentador con carisma para introducir a los artistas era ya motivo de crítica en las revistas especializadas. Aún así, cada semana los productores conseguían a los artistas que más fuerte pegaban en la época.


La visita de Vartan fue especialmente polémica porque cantó en play-back, algo que podían hacer los chicos de "Escala en HI-FI" pero que el espectador no aceptaba bien en los cantantes reconocidos. Los periodistas se encargaron de hacer crecer la bola, se burlaban de la razón (según ellos excusa) ofrecida por la cantante: una fuerte afonía. Además, para rematar la faena, se filtró la alta cantidad que cobraría la francesa y eso sirvió para alimentar los comentarios de cierta prensa que criticó que no se rebajaran los honorarios a pesar de no haber cantado en directo, como se esperaba de una "chica pop" de fama.
   No sería la única en sufrir críticas por este tema, poco a poco la audiencia se acostumbraría al play-back y lo que antes habia sido norma, la música en directo, se convertiría en género en extinción.

   No se conserva este "Gran Parada" en el que Sylvie interpretó 4 canciones pero tres años más tarde volvió a TVE ¡y cantó en directo!