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viernes, 20 de octubre de 2023

Melgar, el plano que mira al alma


Ignoro cuántos realizadores en el mundo han conseguido que su apellido defina un tipo de plano. En España el único que ostenta ese honor es Luis Tomás Melgar. En realidad era mucho más que realizador, fue un creador televisivo en toda regla, guionista y director, a veces solo y otras a dúo pero siempre dejando patente su enorme personalidad. También fue escritor y teórico del audiovisual pero, ante todo, era un curioso, un intelectual de vastísima cultura que hasta el último día seguía estudiando. Su curiosidad fue clave en su carrera, cualquier cosa le resultaba interesante y conseguía adaptar temas complicados a las necesidades televisuales. A veces era poético (como en "Cancionero") y otras absolutamente radical, cámara al hombro que desaforaba. Si la acción lo requería, no le importaba "salirse de foco" porque comprendía que el contenido era fundamental, las cámaras estaban a su servicio pero, ojo, tenían que mostrarlo con eficacia y de la forma más elegante posible.

Presentando "Cancionero" en 1970

Luis Tomás falleció el pasado 16 de agosto con noventa años y su muerte pasó prácticamente desapercibida en medios, incluso en la que fue su casa durante décadas, TVE. Este artículo pretende ser un homenaje y para entender mejor la personalidad de un creador tan complejo y versátil como éste he acudido a varios de sus compañeros (y amigos) en distintas épocas. Gracias a las presentadoras Nieves Herrero y Concha Galán, que comenzaron con él en "Por la mañana"; Vicente Torres, su ayudante de realización y posteriormente sucesor en ese cometido en el mismo programa; y Sergio Mena, que trabajó con él en la Universidad Antonio de Nebrija, descubriremos a un hombre de fuerte carácter pero también tierno, un realizador de enorme gusto y, al mismo tiempo, irreverente. En definitiva, uno de los grandes de la historia de nuestra televisión. 

En un control de realización a mediados de los setenta

Resumir una carrera tan inabarcable como la de Luis es imposible en unas cuantas letras, baste decir que antes de llegar a TVE en 1964 ya había sido autor y director teatral, ayudante de dirección cinematográfica, crítico de cine y teatro, redactor y articulista en prensa... Es decir, cuando consiguió ser el número 1 de su promoción como realizador de TV en 1965 ya tenía un importantísimo bagaje profesional y artístico. Tocó todos los palos: divulgativos, musicales, debates, documentales... En informativos destaca su trabajo en "Datos para un informe" y, sobre todo, su absoluta innovación en "Noticias en la Segunda" antes de que muriera Franco. Rompió el techo de lo noticiable y fue castigado por ello, tal como contamos hace tiempo aquí

Buscando el plano perfecto para la cantante María Lalanne para el programa "En román paladino"

En los 70 firmó, como responsable absoluto, espacios que rompían la dinámica imperante como "En román paladino", tan indefinible que es necesario revisionarlo para entenderlo. En 1980 comienza su larga asociación con Jesús Hermida en "De cerca", un modesto espacio de entrevistas para la sobremesa que consigue gran éxito. Ahí se hace famoso el "plano Melgar", desde la frente a la barbilla, expresivo, íntimo... imposible mentir en esa imagen. A continuación llega "Su turno", primer tertulia "moderna" de nuestra televisión, tan libre y desprejuiciada que los gritos estaban a la orden del día, la gente quería hablar sin miedo y los ánimos se calentaban enseguida. Jesús y Luis lo permitían y eso fue muy criticado por la prensa. A la audiencia, por su parte, le encantaba. 

Hermida y Melgar al frente del equipo de "Por la mañana" en 1988. Entre el impresionante elenco vemos a Nieves Herrero, detrás de Luis Tomás y María Teresa Campos.

Cuando Jesús Hermida recibió el encargo de dirigir un magazine que completara la programación matinal que se había inaugurado en 1986 con "Buenos días" el periodista lo tuvo claro, necesitaba la complicidad de Melgar. Sería su codirector y realizador y así comenzó la apasionante aventura de "Por la mañana" que cambió la tele tal y como la entendíamos. "La primera persona que retrata las tripas de la TV, mostrando lo que hay detrás de las cámaras, introduciéndose en pasillos y enseñando lo que nunca se ve, fue Melgar. Allí llevábamos un pueblo entero, un circo o un avión y nos íbamos fuera del plató mientras nos seguían las cámaras. A Luis no le importaba que la gente saliera del lugar donde hubiera mejor luz, siempre en función de que sucediera algo, que hubiera movimiento en el programa. Los verdaderos pioneros en ese tipo de TV fueron Jesús y él" nos cuenta Nieves Herrero que debutó en pantalla en ese espacio ya mítico.

Concha Galán (con jersey verde) llegó a "Por la mañana" cuando Nieves Herrero (jersey rosa) codirigía

Un par de temporadas más tarde aterrizó en el equipo Concha Galán que incide en esa ruptura continua de la cuarta pared: "Era un realizador muy novedoso y atrevido. Le gustaba provocar y los días de desfile de moda lo conseguía, con planos de detalle de los vestidos con los que ningún otro se atrevería." De hecho, llegó a colocar cámaras cenitales (desde arriba) tras los biombos para retratar el jaleo en los cambios de vestuario. En redacción Melgar nunca ponía pegas a las locuras que proponían Hermida y su equipo: "Siempre fue un hombre terremoto, que cazaba las ideas al vuelo. Codirigía, al igual que yo misma, que siendo muy jovencita me ascendieron, así que compartí eso con él. Lidiar con ellos dos era fácil porque no se fijaban en la edad, veían al profesional y qué podías aportar al programa, da igual que fueras jovencísimo o un poco mayor. Ambos te escuchaban como si fueras la persona más sabia del mundo, si tu idea era válida daba igual quien la propusiera y eso sólo lo he visto en Melgar y Jesús" asegura Nieves. "Él se ilusionaba con lo que proponíamos, en un plató tan pequeñito, con tantas cosas que ocurrían y él no ponía impedimentos, todo lo contrario. Ya lo captaré, vosotros traedlo y yo encontraré una cámara para mostrarlo. Ese era Melgar. He tenido a lo largo de mi vida realizadores que siempre ponían pegas, esto no puede ser, se sale de foco, de luz… Melgar decía 'arma la marimorena que yo tendré que una cámara para recogerlo'". 


Luis Tomás tenía 55 años cuando asumió el reto de "Por la mañana" junto a Hermida pero según Nieves Herrero: "Era una persona muy joven de cabeza, dispuesta a que le perturbáramos y le complicáramos la existencia los que éramos más jovencitos y queríamos traer al plató de todo. Una vez monté una carrera popular y no sé cómo lo hizo pero consiguió mostrar a esas 6.000 personas que participaron". 

Luis Tomás da órdenes en realización, a su derecha Vicente Torres. Foto cedidad por el propio Vicente

En la cabina de realización tenía a su lado a Vicente Torres, uno de sus ayudantes de realización: "Fue mi gran maestro, junto con Hermida. Él fue quien me dio la oportunidad de realizar. Su fallecimiento me ha producido una gran pena y también que su muerte no haya tenido apenas eco en los medios porque además de tener prestigio, llegó a ser muy popular." Torres es hoy un importante productor ejecutivo pero no ha olvidado las enseñanzas de sus maestros: "¿Cómo era trabajar con él? ¡Qué te voy a decir, maravillas! Era fácil y difícil. Entonces la jerarquía era impepinable, el respeto que teníamos al realizador era grande pero él también dejaba que te acercaras a él. Yo era el más joven de su equipo de siete ayudantes de realización, todos fijos de la Casa menos yo. Al cabo de un año ya me dejaba realizar muchas partes del programa y al final me propuso como realizador. En aquel momento se enseñaba el oficio y es un trabajo que se 'transmite' por transferencia directa. Él me enseñó muchas partes y trucos del oficio y yo lo hice con mis ayudantes posteriormente, había una cadena. Esa cadena se rompió en algún momento."

Vicente Torres aparece sonriente en la parte inferior, junto a Hermida. Melgar lo designó su sucesor en "Por la mañana".

Luis era extremadamente exigente pero también sabía recompensar a su equipo, según recuerda Vicente: "Trabajar con él era muy atrayente, yo presumía de la suerte de estar con una figura de la realización como él. Posiblemente aproveché bien esa suerte pero él fue profundamente generoso conmigo y me dio la gran oportunidad de mi carrera sin lugar a dudas." Sobre el famoso "plano Melgar", no hay dudas, no fue el primero en utilizarlo pero sí quien mejor supo aprovecharlo: "Luis tenía un sello evidente. Su famoso plano no dejaba de ser un primerísimo primer plano. Durante muchos años, y con esa fórmula, realizaba sus programas y toda la profesión conocía ese sello. Era uno de esos realizadores estrella, como también lo fue Lazarov, que además eran subdirectores o directores de sus programas. Melgar representa esa TV en la que el realizador es una pieza clave en la construcción y el desarrollo de los programas y el respeto que se tenía por su labor era absoluto. El aspecto de los programas dependía del realizador, incluso por encima del director."

Metatelevisión: Melgar en un plano Melgar

Concha Galán resalta ese gusto por el plano detalle pero también por el cuidado de su gente: "Era un amante de la imagen y de los primeros planos. Mi objetivo los primeros días era aprender de Hermida y como había tanta presión, Melgar te lo ponía muy fácil." Nieves Herrero coincide: "humanamente era un hombre muy cercano, se hacía querer, nos trataba con el mayor respeto y cariño". Destaca, además, su elegancia visual: "Luis era el que mejor retrataba, hacía los mejores planos que yo he visto. Consiguió que la gente se enamorara de nosotras y nos quisiera como personajes cercanos. Fue muy bonito, él hizo que las chicas Hermida fuéramos una familia y lo seguimos siendo."

Hermida retratado con el "plano Melgar" en "De cerca", 1982. 

Nos explica Torres: "Todo eso de sacar a los personajes lo más frontal posible para favorecer al personaje, me enseñó que lo que más muestra cómo es un personaje es su rostro y la mejor forma de enseñarlo es la frontal. Hoy prima la TV egipcia, los perfiles y tres cuartos. No existe ese cuidado a pesar de tener muchísimos más medios". Para Nieves "su famoso plano Melgar es el que va más allá del primer plano, te está cogiendo el alma". 

Melgar y Hermida en el pequeño estudio de Torrespaña donde se realizaba "Por la mañana"

En Hermida Melgar encontró el "socio" perfecto, "hicieron un buen tándem. Eran igual de exigentes y perfeccionistas" opina Concha Galán. Para Nieves fue una suerte "trabajar con estos dos monstruos y empaparme de ese espíritu de revolucionarlo todo." Vicente añade algo más, su relación era íntima pero también podía ser tempestuosa: "Jesús y Luis trabajaron mucho tiempo juntos y eso hacía que a veces tuvieran sus enfrentamientos pero siempre se volvían a encontrar. En buena medida eran dos estrellas, tenían los dos el ego muy grande. No olvidemos que Luis también hacía pantalla y presentaba algunos de los programas que dirigía. Al final de la mañana tuvieron un enfrentamiento que hizo que Luis abandonara el programa. Se retroalimentaban el uno al otro perfectamente. Hermida, a pesar de su estrellato, siempre le dio su espacio a Luis, si ves sus programas comprobarás que hacía referencias a la realización constantemente. Se necesitaban el uno al otro pero esa similitud de caracteres les llevaba a enfadarse a veces. Luego se reconciliaban." Durante una temporada Luis Tomás dirigió y presentó "Buenos días", que se emitía justo antes de "Por la mañana". Ese período de "separación" entre ambos fue breve, se reencontraron en Antena 3. 

"Buenos días", 1990.

En la cadena de San Sebastián de los Reyes realizó los debates nocturnos de su amigo y colega (con distintos títulos: "Hermida y compañía", "La hora H"...) donde llevó al límite su talento, al colocar cámaras en sitios impensables y conseguir no saltarse el eje a pesar de tener a los invitados en una tarima circular, es decir, en todo momento sabíamos dónde estaba colocado cada contertulio y a quién miraba. Pero no sólo eso, con más de sesenta años quiso probar la ficción y aceptó dirigir varios capítulos de una teleserie diaria (la primera, antes de "El Súper" de Tele 5), "Vecinos". En 1996 asumió un nuevo reto.

"Hermida y compañía"en Antena 3, 1995

Aunque siempre había compaginado su labor diaria en televisión con la formación, aquel año abandonó las cámaras definitivamente para centrarse a fondo en una propuesta muy atractiva para él, ser profesor de realización televisiva en la Universidad Antonio de Nebrija en Hoyo de Manzanares, a pocos minutos en coche de su casa en Torrelodones. Allí fue donde tuve la suerte de conocerlo, fui uno de los alumnos de su primera promoción. No sólo fue un docente para mí, fue un maestro en muchos aspectos profesionales y también vitales. He acudido a la memoria de otro compañero, Sergio Mena que actualmente es profesor en la Complutense. Así rememora su aparición en nuestra facultad, en medio de un bosque: "Luis Tomás estaba a punto de jubilarse, pero parecía más mayor por aquello del pelo blanco y menudo que tenía.  Desde el principio dejó huella. De la enseñanza muy técnica que nos había empezado a dar el anterior profesor, pasamos de la noche a la mañana a la impartición de clases de Melgar que eran todo lo contrario. Era tan grande su experiencia y su conocimiento del medio que para todo ejemplo tenía una historia guardada de su trayectoria para ilustrarlo. Cuando explicaba los diferentes tamaños de plano, al llegar al más concreto, se paraba y te explicaba con cierta sorna y orgullo que el que iba de la frente a la barbilla lo había inventado él. Y, al principio, te quedabas con cara de 'sí, anda ya' porque teníamos 21 años y aún arrastrábamos la negación irracional de la adolescencia. Pero Melgar te lo explicaba con su particular manera tan vehemente a veces y te quedabas parado diciendo 'ostras, pues va a ser verdad'. Y lo era."

Melgar presentando una de las partes de "Buenos días" en 1990
 
"Cuando Melgar llegó a la Nebrija se estaba cocinando la puesta en marcha de la licenciatura de comunicación audiovisual, cosa que ocurrió dos cursos después y bajo su supervisión. En la facultad era, casi sin dudarlo, el que más sabía de televisión de todos los profesores. Y no se limitó a dar clases y después irse a casa. Aunque nunca tuvo ningún cargo oficial en ninguna carrera, como era un culo inquieto no paró de montar cosas. Así, cuando vino Pepe Navarro a la facultad toda la puesta en escena y su realización la hizo él (con alumnos como equipo técnico), montó los primeros festivales de cortometrajes, sirvió de enlace con el Ayuntamiento de Torrelodones para que nos cedieran equipos audiovisuales y para poner en marcha un canal 'experimental' de televisión local, escribió un manual sobre televisión con el material de sus clases, incitó a que se pusiera en marcha un rodaje de cine hecho por los alumnos… Vamos, que no paraba. Te incitaba a que experimentaras y a que aprendieras haciendo."

Luis Tomás Melgar en 1981

Sergio continuó como alumno suyo en Comunicación Audiovisual y, además, fue becario en los estudios de radio y TV de la Universidad y  "como dábamos servicio a las necesidades de los profesores y nos metían en todos los fregados que se montaban (clases, conferencias, actos, eventos, celebraciones, etc.) tuve una relación muy cercana con él. Cuando acabé periodismo y durante el año siguiente, en medio de mi meditación sobre si seguir estudiando comunicación audiovisual, un día me llamó por teléfono y me propuso trabajar en los mismos estudios de la facultad, pero en esta ocasión como coordinador de todo el cotarro, cosa que hice entusiasmado. Entre el 2000 y el 2004 estuve allí y, aunque Melgar no tenía más cargo que el de profesor de la facultad, en la práctica hacía de supervisor del funcionamiento de los estudios más allá de estar involucrado en todos los saraos del campus. Melgar como 'jefe en la sombra' fue siempre un tipo fácil en el trato, sabía reconocer y valorar los esfuerzos por hacer bien tu trabajo, era consciente de las enormes limitaciones técnicas y humanas que teníamos por lo que siempre nos animaba con soluciones imaginativas que, en más de una ocasión, nos salvaron el pellejo. Luego, con los años y la experiencia, me he encontrado con auténticos ególatras insoportables en los pasillos de los medios de comunicación donde he trabajado y, sin embargo, Melgar, que había sido una estrella indudable, que había escrito alguna de las más importantes páginas de la historia de la televisión en España, era una persona cercana, accesible, llena de energía, con la determinación de hacer llegar su sabiduría a un grupo de inconscientes más verdes que un melón. Tenía su genio, ojo, pero nunca le vi humillar a nadie ni pasarse de frenada echando alguna bronca a alguien."

Luis Tomás Melgar dejó huella en muchas personas a lo largo de su dilatada vida profesional. Su inquietud cultural, su mirada curiosa, su vitalidad, su sorna... nos marcaron a muchos. Efectivamente, Melgar (con cámara o sin ella), sabía mirar el alma.  

domingo, 29 de noviembre de 2020

Su turno


En 1981 los programas de debate todavía eran una isla en la programación de TVE, excepto el sesudo y profundo "La clave" de Balbín y algún otro intento de tertulia más o menos bienintencionado, no se planteaba un foro abierto a todo tipo de opiniones y con cierta vehemencia... hasta que llegó "Su turno" el programa de Hermida. Él había sido el más personal de los corresponsales de los 60 y 70 y a su vuelta a España presentó a los gerifaltes multitud de proyectos basándose en su experiencia americana pero no le aceptaron ninguno. Antes de "Su turno" había triunfado, sorprendentemente, con un programa de entrevistas en un horario por entonces muerto, las 15.30 H, "De cerca". Gracias a eso tuvo se le dio la oportunidad de dirigir y presentar un informativo "diferente", "Crónica 3", en el que apenas pudo estar un año. 


Con este debate Jesús Hermida accedía, por fin, al prime time y con un formato basado (muy ligeramente) en uno americano similar al posterior "Tribunal Popular" y que el propio Jesús adaptaría décadas después pero a la británica en "Los comunes" (Antena 3). Se trataba de poner un tema sobre la mesa y dos equipos, uno defensor y otro opositor y dejar que las palabras (y los sentimientos) fluyeran. Por primera vez en nuestra tele se mezclaban populares, expertos y anónimos, estos últimos general mente desde la grada del público, a la que también se le daba voz. Los temas también eran mucho más "cercanos" que el de su hermano mayor de la Segunda Cadena ("La Clave"). En el piloto se habló, del "Vocabulario de los  pasotas" y algunos de los temas posteriores tienen títulos harto elocuentes: "Crisis en el sexo", "¿Es bueno ser malo?", "OVNIS y extraterrestres", "Padres e hijos"...  


De los cuatro invitados de la primera emisión se pasaron a tres por "equipo" para permitir un mayor uso de la palabra. Se procuraba un equilibrio entre los populares y los especialistas en el tema pero desconocidos para el gran público. «La intención del programa es confrontar opiniones enfrentadas -no se trata de establecer trincheras, que bastantes hubo en nuestra historia- en torno a un tema de actualidad y convertir esa confrontación en un espectáculo para una audiencia mayoritaria» decía Hermida en declaraciones a El País el día del estreno, 7 de enero de 1981. Aquella primera temporada se desarrolló desde enero a abril. La siguiente no llegaría hasta marzo del año siguiente pero entre tanto se realizó versión radiofónica en RNE 1. 


La nueva etapa trajo consigo varios cambios, se abandonó la escenografía de la sala de juicios para ofrecer una mesa redonda, con el público presente todo el tiempo. Se mantenía el ritmo y el nervio de la charla pero sin las cortapisas de la "judicialización" del formato inicial . 
Finalizó definitivamente en noviembre del 83, en pleno éxito y de forma precipitada, tras una serie de desacuerdos entre el periodista y los directivos del Ente, sobre todo en la elección de invitados. Hermida ya tenía otros proyectos en mente y estaba cansado de los movimientos internos de la tele así que se pasó a la radio durante una larga temporada. Con "Su turno" los españoles descubrieron que la televisión ya podía hacerse eco de cualquier opinión y los contertulios podían discutir y hasta enfadarse, algo inaudito.

Afortunadamente, Archivo RTVE está recuperando este título y ya hay unos cuantos programas disponibles para todo el mundo: 


sábado, 9 de mayo de 2015

Hermida, el maestro


He escrito tanto sobre Hermida en este blog que no sé si podré aportar mucho más sobre su figura periodística aquí y ahora. El día que me enteré de su fallecimiento me quedé en shock y no exagero. No trabajé con él, ni era un amigo pero... en realidad es como si hubiera sido uno de sus alumnos o conociera tanto de sus gustos como de los de mis amigos porque don Jesús (nunca me atrevería a quitarle el "don") fue una de mis grandes referencias profesionales. Quizás por eso han tenido que pasar varios días para que pudiera escribir sobre alguien desconocido pero, al mismo tiempo, tan cercano para mí. Viendo a aquel periodista tan peculiar, tan distinto a lo habitual en las mañanas de la pública decidí que yo quería dedicarme a eso. Y no fui una excepción, conozco a muchos compañeros a los que don Jesús despertó su vocación.



Aunque durante sus estudios en la Escuela de Periodismo y la Facultad de Filosofía y Letras ya había comenzado a colaborar con varias publicaciones, su primer trabajo importante fue en el mítico diario "Pueblo". Cuando fue contratado allí ya había sufrido las alabanzas primero y las envidias después de compañeros de redacción: "Yo llegué a "Pueblo" después de un período de fracasos. Quise ser humilde y pregunté a un redactor jefe que podía hacer y me pidió un pie de foto. Lo hice lo mejor que pude y debió gustar porque volví a escuchar eso de "¡qué chico tan brillante!" (...) Ahí aprendí a afilar las garras porque había mucha competencia. Aprendí que para sobrevivir hay que vivir y así hasta hoy" afirmaba en su último programa "De cerca" donde accedió a ser entrevistado por tres de sus invitados de la temporada: Antonio Gala, Pilar Miró y Pedro Ruiz. De esa charla-confesión aprovecharemos más declaraciones en este artículo.


Uno de los guionistas de "Ésta es su vida", Felipe Vila San-Juan, se fijó en sus crónicas y le propuso su primera colaboración con la tele. Tal y como contaba el propio San-Juan en su libro"La trastienda de TVE", su forma de escribir y, sobre todo, de observar a los demás le hizo pensar que sería un excelente redactor de los textos biográficos que leía el presentador Federico Gallo y aunque fue una colaboración breve y a distancia (el programa se realizaba desde Barcelona) es un dato importante porque significa que ya empezó en televisión haciendo lo que más le gustaba hacer y lo que insistía que debían hacer sus trabajadores: contar historias. Contar historias de personas.
   En una conversación con su amigo Manuel Martín Ferrand en 1979, Hermida recordaba que "la primera vez que fui a televisión y escribí algo, fue una noticieja me parece, salí tarifando y juré no volver nunca más". Se refería a sus comienzos en Prado del Rey en 1967. No podía estar más equivocado.



Al año siguiente fue nombrado corresponsal de TVE en Nueva York y comenzó una de sus etapas profesionales más brillantes. Diez años enviando crónicas no sólo desde la Gran Manzana sino también desde Washington y además viajando por todos los Estados para realizar reportajes de larga duración para espacios como "Los reporteros" o "Datos para un informe". Allí informó sobre el Watergate con entrevista a Nixon incluida, retransmitió el entierro de Robert Kennedy, intentó explicar el por qué de la matanza organizada por Charles Manson o de la guerra de Vietnam, retransmitió el primer discurso de Juan Carlos I en la sede de la ONU y, sobre todo, nos hizo viajar a la Luna. Ése pensó que sería su canto del cisne en la corresponsalía pero no... aún le quedaba mucho por vivir y por contar. "De EE.UU., como de cualquier otro país donde haya libertad, he sacado un cierto amor a la tolerancia".


En 1972, tan sólo cuatro años después de que viajara a Nueva York para establecerse y seis antes de que regresara a España ya fue portada de la revista televisiva más popular, TP, un honor inusual en los corresponsales. Ya entonces lucía con orgullo su flequillo, ese remolino que había intentado dominar en sus inicios televisivos y al que había dejado libre al tiempo que se dejaba crecer las patillas. "No lo he buscado (el flequillo), un día descubrí que se había convertido en tarjeta de visita y eso me sorprendió, es como si un pie se convirtiera en tarjeta de visita, oiga, ¡lo tengo, qué le voy a hacer!"



Era uno de los periodistas más jóvenes y también de los más rebeldes (en todos los sentidos). Su estancia en EEUU le ayudó a aceptarse tal y como era y sus crónicas comenzaron a ser menos impersonales, poco a poco su estilo iba apareciendo al tiempo que recibía las influencias de los grandes "anchorman" de las "big networks". Su favorito, su gran referencia era Walter Cronkite, la estrella de la CBS, a quien pudo entrevistar en los ochenta. En sus diez años allí se empapó de tele y por eso estaba preparado para importar formatos novedosos.


Hermida volvía a España en 1978 y la lógica hacía pensar que le esperaba un puesto de importancia en la TVE de la democracia, que los gerifaltes querrían aprovechar su bagaje y su conocimiento de la televisión más moderna y provocadora, la norteamericana, pero no fue así. Vivió un período de barbecho de casi ocho meses. Sus proyectos no eran aceptados y cuando fue "admitido" de nuevo en Prado le dieron trabajos que no merecían su presencia en plató. "Pasaporte: Tribuna Internacional" era casi una colaboración. "Si trabajas en televisión debes contar con que te pueden echar en cualquier momento como la certeza de la muerte"y cuando pensaba que sería difícil salir de esa situación le ofrecen cubrir un hueco muerto en la programación, la sobremesa. Para ese horario de la siesta Hermida se inventa junto a Luis Tomás Melgar un programa de entrevistas en profundidad: "De cerca".

Y aquí comienza otra etapa memorable: su larga colaboración con el realizador y director Melgar que, a partir de entonces, se convertiría en su gran cómplice. Su famoso "plano Melgar" (primer plano de la frente a la barbilla) está tan unido a Hermida como su flequillo. "De cerca" conseguiría levantar la audiencia de esa franja horaria, prácticamente inexistente en ese momento. A los jefes no les quedaba más remedio que asumir la realidad: ese onubense era bueno y el público le quería. Era hora de permitir que uno de sus proyectos fuera por fin aceptado.


Primero fue un informativo de carácter experimental, "Crónica 3" (1981) y después la primera tertulia de TVE en prime-time y sin censura, "Su turno", una adaptación de varios formatos que había visto en USA o más bien la asunción de una forma de hacer televisión desde la libertad. Por primera vez se unía a populares con especialistas para tratar temas de interés social y se permitía usar un lenguaje llano, interrumpir al contrario y establecer un diálogo vivo, nada que ver con el formalista y sesudo "La clave" (otra maravilla, en todo caso). Tanto éxito tuvo "Su turno" que empezó a compaginarlo con la radio donde fue requerido para dirigir un informativo nocturno, "La hora cero". La ley de incompatiblidades de TVE no aceptó esta dualidad laboral y Jesús apostó por la radio donde también triunfó.
   En 1987 regresa a la Casa por petición de Pilar Miró, amiga personal, para encargarse de cubrir las mañanas. J.A. Martínez Soler había inagurado una nueva etapa de la televisión matinal con "Buenos días" pero ahora se trataba de dirigir y presentar un programa que comenzara a las 9 y finalizara a las 13.30 o las 14h. Hermida aceptó el reto y "Por la mañana" fue un exitazo hoy difícilmente repetible. Como hemos hablado aquí en varias ocasiones de lo que supuso este magazine para la historia de nuestra tele no me extenderé, sólo insisto en que la fórmula que allí se probó sigue vigente hoy en día.



Y de la mañana a la tarde. "A mi manera" intentó repetir el éxito de su predecesor pero en otro horario. Hermida cambió totalmente el tono, de la locura de la mañana se pasó al sosiego vespertino. Entrevistas calmadas, tertulias con gente del nivel de Camilo José Cela, Antonio Gala, Francisco Umbral o Antonio Mingote, música suave... Y una nueva generación de periodistas noveles que acompañaba al maestro. A Nieves Herrero, María Teresa Campos, Concha Galán e Irma Soriano (Consuelo Berlanga, Miriam Díez Aroca, Curro Castillo ya habían volado) se unían en esta aventura Mariló Montero, Cristina Morató, Goyo González...


La década de los noventa supuso también el regreso a los informativos. Jesús estaba lanzado, su arrolladora personalidad lo impregnaba todo y su forma de presentar era la adecuada para la última edición. "Diario noche" fue un informativo de autor en todos los sentidos. Almudena Ariza contaba estos días que a los redactores que hacían pantalla no les dejaba usar el auto-cue, que se trataba de contar historias, no de leerlas en una pantalla. Está claro que Ariza aprovechó las enseñanzas.



En septiembre de 1990 es ascendido a la segunda edición, el Telediario estrella. Un regalo envenenado porque eso le obligaba a ser menos histriónico, más breve en sus entradillas, menos subjetivo, más formal... y eso hubiera sido un paso atrás, una incoherencia. Apenas aguantó una temporada, además ya había echado el ojo a las cadenas privadas donde, de nuevo, podría experimentar con total libertad. En 1992 fue fichado por Antena 3, no sólo como presentador sino también como directivo. Comenzó un magazine para las tardes de los fines de semana que no tenía nombre aunque al final asumió el de "El programa de Hermida". Nueva generación de chicas y chicos Hermida: Belinda Washington, Miguel Ortiz, Miriam Reyes... La implantación de la cadena todavía era limitada y este espacio no tuvo la relevancia que los anteriores pero demostró que Hermida seguía con ganas de innovar.



"No es que sea algo estudiado pero reconozco que juego con la pausa, que juego con la sonrisa y que juego con algunas frases que se dirigen a un cierto público, a la mujer sola, por ejemplo, hablo mucho para la mujer sola" reconocía ya en 1981 en la entrevista antes mencionada. Hermida era el presentador más imitado de la tele y su voz era tan reconocible como su (¿exagerada?) gestualidad. Y eso fue lo que buscó en su etapa como directivo en Antena 3: profesionales que tuvieran personalidad, carisma. También él hizo el primer gran cásting de los informativos de la cadena tras su balbuceante etapa inicial.







Y el maestro nos da una nueva lección: regresa al género que le ofreció su primer gran triunfo de audiencia, el debate. Sus "Con Hermida y compañía" y "La hora H" fueron ejemplares y consiguieron fortalecer una hora inexistente en la programación, el late night. "La Sexta Noche", por poner sólo un ejemplo, bebe de estos debates con invitados de actualidad en un gran decorado. De nuevo Melgar, que ya había sido su realizador en "Por la mañana" y "A mi manera", fue el compañero perfecto para esta aventura.


"Sin límites" (1998) copresentado con Mercedes Milá no fue el bombazo que se esperaba y "Los Comunes" un año después tampoco. Dos piedras en el camino fueron suficientes para que Jesús fuera apartado de la primera línea aunque se siguió encargando de todos los especiales (incluidos aquellos recordados Telemaratones) de la cadena. Fernando Ónega lo rescató para ser comentarista en su informativo de las 21h pero él mismo reconocía que no había sido su etapa más brillante. Sin embargo, el 11S regresó a plató requerido por el director de informativos, Ernesto Sáenz de Buruaga, para acompañar a Matías Prats en la larga retransmisión. Sus palabras aludiendo a un nuevo orden mundial eran sabias y proféticas aunque escucharlas produjera escalofríos.



Finalizada su etapa en la cadena de San Sebastián de los Reyes don Jesús desapareció del panorama nacional sin hacer mucho ruido. Aceptó la petición personal del director de Castilla-La Mancha TV para presentar su informativo nocturno en la temporada 2004-05 y, cuando nadie se lo esperaba, regresó a TVE en 2006 para presentar un modesto programa de recopilación de momentos con motivo del 50 aniversario de la tele en nuestro país, "La imagen de tu vida". Y también de forma inesperada el programa fue un éxito, tanto que trascendió su objetivo inicial y continuó la temporada siguiente con el nombre "La tele de tu vida".


De nuevo el silencio hasta que es requerido para entrevistar al entonces Rey Juan Carlos I con motivo del aniversario de su proclamación. Fue acusado de servil, de meloso, de pesado... ¿Había envejecido mal el Maestro? ¿No sería más bien que fue leal a un amigo? ¿o quizás que no tuvo la libertad para hablar de tú a tú al Monarca y poder preguntarle lo que cualquier español quería saber? En todo caso me pareció entonces y me lo sigue pareciendo ahora que aquellos juicios fueron exageradamente crueles. Parece que algunos le tenían ganas porque si no, no es comprensible tanta inquina en aquellas críticas.




Hace un par de años unos cuantos nos alegramos de la postrera reaparición de don Jesús, en este caso a la radio, RNE, para presentar una serie de especiales sobre The Beatles, uno de sus grupos preferidos. Como la cosa gustó a los oyentes se alargó con otra serie breve bajo el título "Sinceramente suyo" que constituye ya su testamento profesional. 
   "Soy un ser melancólico de nacimiento, insatisfecho por lo general, más bien triste y desde luego, aún sin razón, básicamente infeliz" decía en 1981. Me temo que en sus últimos años no debió ser muy feliz al comprobar que los medios se habían olvidado injustamente de él. Pedro Ruiz, uno de los receptores de aquellas palabras a principios de los ochenta, decía ayer en el especial dirigido por Nieves Herrero en 13tv que no se había retirado, le habían retirado. No es un caso único, desgraciadamente. La herencia de Hermida sigue viva aunque muchos no sepan que están perpetuando su memoria.

miércoles, 8 de febrero de 2012

El último "De cerca" de Hermida

Este programa de entrevistas, el primero que hizo Hermida tras su regreso de Estados Unidos, ya ha sido motivo de una entrada en este blog pero hoy queremos recordar la despedida de su director y presentador. Durante un año Hermida intentó despertar de la siesta a los españoles con charlas a los próceres de la sociedad, no está de más recordar que en 1980 ése era un horario que no contaba para TVE, es decir, que después de una década sirviendo a los Telediarios desde USA a Hermida se le condenaba al ostracismo inexplicablemente.
Pero también inexplicablemente este comunicador consiguió éxito, nadie (y mucho menos los jefes) se esperaban que un talk show tranquilo y con gente sesuda podría interesar a los espectadores así que eso le permitió a don Jesús pasar al prime time un año después con "Su turno", un debate.
Durante un par de meses compatibilizó la tertulia semanal con las entrevistas diarias pero en marzo de 1981 se despidió de su "De Cerca" con una emisión especial en la que él aceptaba ser entrevistado por tres de sus invitados favoritos: Pilar Miró, Antonio Gala y Pedro Ruíz. Podría parecer un ejercicio ególatra pero era todo lo contrario, él odia hablar de sí mismo y tiene un gran pudor así que esta despedida era un agradecimiento a los televidentes con un gesto de apertura total.
"De cerca" continuó durante un tiempo sin presentador fijo.