Mostrando entradas con la etiqueta Laura Valenzuela. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Laura Valenzuela. Mostrar todas las entradas

domingo, 24 de diciembre de 2023

Feliz 1994 en Tele 5

Íñigo y Carmen Sevilla felicitando a 1964 en pleno 1994

Todo aficionado a la tele sabe que las Campanadas de 1994 fueron retransmitidas en Tele 5 por José María Íñigo y Carmen Sevilla, no porque tuvieran una audiencia estratosférica (que no) sino porque esas imágenes se han repetido en innumerables ocasiones, ¡incluso en un especial de Íñigo en La Primera de TVE! Quien más quien menos estaba pendiente del posible error que pudiera cometer la Sevilla pero finalmente fue José María quien felicitó a su público con un sonoro ¡Feliz 1964! que fue repetido por su compañera hasta que se dio cuenta del fallo. Pero no es este el tema que nos ocupa hoy porque, ¿quién recuerda cómo fue el programa de Nochevieja de aquel año en "la cadena amiga"? Pues aquí estamos para contároslo. 


Tele 5 (aún no era Telecinco) había sido ese año, una vez más, la líder de las privadas pero veía amenazar ese puesto peligrosamente. El saldo anual se quedó en el 21.4%, sólo 3 décimas por delante de su competidora, Antena 3. Era un aviso del vuelco que se produciría enseguida. Un año después Tele 5 se conformaría con el 19% (¿os imagináis hoy un porcentaje así de media anual?) mientras que la de San Sebastián de los Reyes alcanzaba el 25.7. Por aquel entonces TVE1 seguía siendo la más vista, un 29.8% en 1993. El caso es que en Fuencarral todavía podían celebrar el éxito y tenían que demostrar poderío así que se organizó un gran espectáculo presentado por todas las estrellas del canal. La gala recibió el título de "La noche de tu vida".

Laura Valenzuela con el Dúo Dinámico

De los nuevos talentos como Loreto Valverde, Ivonne Reyes, Leticia Sabater, Andoni Ferreño o Agustín Bravo a la más veterana: Laura Valenzuela, pionera de nuestra tele que había sido también uno de los primeros fichajes de Lazarov para esta nueva aventura audiovisual. 

Claudia Schiffer y Gabriel Corrado en la Nochevieja de Tele 5

Se contaba con la colaboración de dos estrellas internacionales, el actor argentino Gabriel Corrado que se había hecho popular gracias a las telenovelas y que esa temporada también presentaría el concurso "Vivan los novios" y la Top Model alemana Claudia Schiffer (chapurreando español). 


Por el llamativo decorado (marca de la Casa) desfilaron, por supuesto, cantantes de moda y clásicos recuperando sus canciones de toda la vida: Marta Sánchez, el Dúo Dinámico (presentados por Valenzuela como si no hubiera pasado el tiempo desde que los presentó en "Galas del sábado"), Manolo Escobar, Azúcar Moreno, Peret... incluso se montó una cuchipanda final con varios de ellos cantando al unísono al año recién comenzado.

Los integrantes de "Este país necesita un repaso" en la Nochevieja de 1993

Además, el humor de Tip y Coll, Beatriz Carvajal y Tony Antonio (un inevitable en esas primeras temporadas de Tele 5 aunque hoy sólo lo veamos en funerales en su condición de Presidente de la Asociación del Humorismo Español de la que también es fundador). El sarcasmo y la crítica a la actualidad estaban presentes de una forma más original y esta era la verdadera diferencia de este especial con respecto a los de las otras cadenas: en una parte del decorado se encontraba el equipo habitual de "Este país necesita un repaso" (además de Tip y Coll que durante la Gala recuperaban su chaqué parejil, Antonio Mingote, Chumy Chúmez, Miguel Durán, Alfonso Ussía y el recientemente fallecido Antonio Burgos) para echar la vista atrás con su acerada visión a los grandes acontecimientos del año que finalizaba. 

Arturo Fernández, Ovidi Montllor y Paco Rabal, entre otros, en el sketch de "Truhanes" para "La noche de tu vida"

También se "conectaba" con la casa de "Truhanes" para ver cómo estaban "disfrutando" de esa noche. Esa serie había sido una de las primeras apuestas de ficción de la cadena y estaba dando grandes rendimientos. Basada en la película de mismo título estrenada una década antes, basaba su éxito en la pareja de protagonistas: Paco Rabal y Arturo Fernández. 

Laura Valenzuela, Andoni Ferreno y Tony Antonio en el brindis que daba paso a 1994

En definitiva, varias horas de gala "tradicional" aunque con algunos toques distintivos. Mucha serpentina y confetti por el decorado, público vestido de fiesta, artistas dándolo todo y presentadores en éxtasis navideño. En realidad esa fórmula no ha cambiado demasiado... Tele 5 celebraba su éxito pero a ningún jefe se le escapaba que había que mirar de reojo a la cadena que estaba acercándose peligrosamente a sus datos, Antena 3. A partir de la temporada siguiente Tele 5 se vería obligada a iniciar la transición hacia un nuevo modelo. Precisamente como ahora que se cumplen 30 años de aquella Nochevieja. 


domingo, 19 de marzo de 2023

Laura Valenzuela, la primera estrella de TVE

Su nombre era Rocío y su apellido Espinosa y esa es la mujer que falleció el viernes a los 92 años. Rocío Espinosa tenía un alias que es con el que se hizo popular y se convirtió en una de las presentadoras y actrices más queridas del país, Laura Valenzuela. En realidad ese era su segundo nombre y su tercer apellido así que no había buscado más allá de su libro de familia. Laura, Laurita, no ha muerto porque ya forma parte de nuestro imaginario sentimental y eso no es fácil de alcanzar ni se borra de un día para otro, aunque llevara casi una década sin aparecer por esa pantalla que tanto quiso. Siempre dijo que, a pesar de haber hecho mucho cine, su verdadero amor era la televisión y, desde luego era un amor correspondido porque la cámara la quería. Y la audiencia también. 

Pionerísima de TVE, cuando comenzaron las emisiones regulares el 28 de octubre de 1956 ella ya llevaba allí más de un año presentando "en pruebas" para un público reducidísimo, apenas unos cientos de personas en Madrid... pero unas cuantas de ellas muy poderosas. Su trabajo en televisión fue de ida y vuelta porque ya había debutado en el cine en 1954 y compaginaría su trabajo en ambos medios hasta que abandonó el pequeño plató del Paseo de la Habana para frecuentar otros bastante más grandes y mejor equipados. Fue José Luis Dibildos, guionista y productor cinematográfico, quien la animó a centrarse en el cine y, poco a poco, fue encontrando papeles más sustanciosos, no sólo aquí sino también en otros países europeos gracias a las coproducciones. 

Laura no tenía ni idea de qué era la tele y de cómo se hacía pero es que en los cincuenta en España prácticamente nadie la tenía. Nunca la había visto porque no había tenido la oportunidad de viajar fuera del país así que cuando se presentó por primera vez ante una cámara para presentar algo ni siquiera era consciente de que aquello era en directo y lo estaba viendo gente fuera del estudio. Tiró de sus recursos: naturalidad, simpatía y una elegancia innata que sería su gran arma. Durante los últimos veinte o treinta años ha contado las mismas anécdotas porque siempre le preguntaban lo mismo. Por eso acudo a una de las primeras entrevistas nostálgicas que concedió para encontrar unas palabras menos "memorizadas". Se la hizo Lourdes Mateos para la "Historia de la Televisión" que coordinó Baget Herms y que se publicó en el suplemento Tele-Día en los setenta. Decía entonces: "Me llamaron de Televisión Española. Buscaban gente. Hice una prueba, naturalmente en directo, aprovechando que había que presentar a alguien o anunciar algo. Y me quedé. Esa época ha sido la base de todo lo que he hecho después porque cuando todo está muy naciente todavía, el aprendizaje es mucho mejor. Ahora, si haces un programa puedes ser sólo presentadora,  si no te preocupan otras cosas. Antes, incluso tenías que aderezarte tu propio programa". 

Federico Gallo, Laura Valenzuela y Alberto Closas en el I Festival de la Canción Mediterránea celebrado en 1959.
Ella ya había dejado TVE para dedicarse al cine. Foto cedida por Museo RTVE.

Para ser justos, hay que decir que no sólo había probado el cine y, por lo tanto, ya sabía cómo era el trabajo en un estudio, por muchas diferencias que hubiera entre ambos medios. Además Laurita, como se la conoció durante años y años, había rodado ya unos cuantos anuncios de los que se emitían antes de las películas en las salas de cine y había trabajado como modelo y maniquí (de las que pasean las prendas ante las señoronas que acudían a las importantes casas de modas). Especialmente recordado es el spot de cierto coñac en el que una mujer que sufría malos tratos acude a una vidente para saber qué debe hacer para evitar las bofetadas de su marido. La solución está en emborracharlo. Lo podéis ver aquí (bajo vuestra responsabilidad). 

Con Jesús Álvarez en uno de los primeros concursos para los espectadores de TVE

Sus primeros compañeros en el Paseo de la Habana fueron Paco Valladares, Jesús Álvarez y David Cubedo. Un poco más tarde llegaría Blanquita Álvarez porque sí, en esos días a las mujeres se las trataba con diminutivo. Ambas presentaron juntas de todo, por supuesto en directo: "El peligro, la belleza del directo... Mira, era tener siempre presente que podía pasar algo y que había que improvisar lo que fuera. Decían: 'Cuando llegues aquí, entrará un telecine' y no sabías si aquel telecine entraría del derecho o del revés." Tan pronto tocaba dar paso a una actuación musical que a un pequeño concurso, que hacer una breve entrevista o un anuncio en directo de una fabulosa nevera o de los juguetes que patrocinaban la serie infantil "Diego Valor". 

Blanca Álvarez presenta a las hermanas Fleta mientras Laura sale de plano despiporrada.
Así era la tele de los cincuenta, improvisada. Foto inédita del archivo de la propia Blanca. 

Y claro, si en un lado del plató estaban Laurita y Blanquita contando cualquier cosa, a menos de metro y medio se estaba preparando un cambio de decorado mientras se traía un piano: "Pasaban tantas cosas anecdóticas que ya lo encontrabas lógico. Era normal que un señor pasara con un tablón por delante de la cámara porque no había sitio para pasar por otro lado. Entonces no había cosas importantes. Todo lo era. Se trabajaba algo así como en un quirófano, a vida o muerte. El poder hacer una pequeña cosa y quedara bien ya era un triunfo" (entrevista citada). 

Laura en la época de "Cantamos contigo"

Cuando regresó a TVE diez años más tarde las cosas habían cambiado mucho. Ahora la producción se había trasladado a Prado del Rey, un gigante en comparación con el chalecito donde se había iniciado todo (y que, por cierto, ya no existe). Volvía como figura estelar con un programa que no lo fue tanto: "Cuando dejé La Habana todavía no existía el vídeo. Regresé para un programa en directo, "Cantamos contigo", pero del que se iba a hacer un piloto grabado. Me dio un miedo horroroso. Estaba nerviosa. Cortaban, volvían a empezar. Sólo pensaba: 'Me quiero ir a mi casa'. Pero llegó la revancha en el segundo programa: directo. Estábamos cuatro de la época antigua ¡y tan tranquilos! Es curioso, pero el directo sigue dándome una tranquilidad que nunca he sentido en las grabaciones". 

Joaquín Prat, García de la Vega, Laura y Enrique de las Casas, Director de Programas de TVE

Su siguiente programa sí fue un éxito, uno de los mayores que se recuerda de la historia de nuestra tele, "Galas del sábado". Era grabado pero contó con la complicidad de Joaquín Prat como compañero ante las cámaras y de Fernando García de la Vega (otro pionero) detrás. Allí se formó una de las parejas con más química y carisma de la televisión. Tal era la complicidad que muchos pensaban que eran pareja en la vida real. De aquel programa ya hemos hablado aquí en varias ocasiones así que no me extiendo. No fue el único proyecto de la pareja profesional. También presentaron la preselección Eurovisiva del 70 de la que salió vencedor Julio Iglesias. Además compartieron micrófono en la radio. La amistad perduró para siempre. 

Joaquín y Laura en el primer programa de "Galas del Sábado"

En aquella época Laura volvió a ser pionera. Su seguridad, elegancia y desparpajo no eran las habituales. Otras locutoras de la Casa no podían permitirse el lujo de comportarse con naturalidad, la "fijeza" las obligaba a estar encorsetadas en el guión y a ser muy muy correctas, nada de salirse por la tangente. Pero ella ya no era "de la tele" exactamente. Venía del cine y había compartido pantalla con Sofia Loren (poco) y con Alain Delon (más, en "El Tulipán Negro", ya en los 90 se reencontraría con él en "¿Qué apostamos?") así que era un fichaje estrella y aprovechó las circunstancias. Estéticamente era la más moderna. Llevaba minifaldas antes que las azafatas del "Un, dos, tres" y usaba pelucas sin pudor, una semana aparecía con melena larga oscura y a la siguiente con cabello corto y rubio. Incluso se pintaba pecas décadas antes de que se pusiera de moda un filtro similar en el móvil. 

Una esplendorosa Laura en el Teatro Real de Madrid durante el comienzo del Festival de Eurovisión 69

"Galas del sábado" finalizó en 1970 pero antes había sido la elegida para presentar el primer (y por ahora único) Festival de la Canción de Eurovisión realizado en España. Fue en 1969 en el Teatro Real y demostró su temple, no sólo ante el cuádruple empate. Unos minutos antes la avisaron de una amenaza de bomba que finalmente fue una falsa alarma pero cuando salió al escenario sólo el director, el realizador y ella tenían ese dato. Al resto del equipo no se le comunicó para evitar los nervios... y, desde luego, tampoco a los delegados de la UER y a la prensa extranjera que cubría el evento. Fue el segundo realizado en color para toda Europa y la primera transmisión en este sistema de TVE. Aquí se vio en blanco y negro así que los españoles se perdieron a una Laurita espectacular en tonos menos grises. 

Laura y Tony Leblanc (sin peluquín) en "Canción 71"

En 1971 presentó "Canción 71" junto a su amigo y compañero cinematográfico Tony Leblanc. Abandonó el programa para casarse (así era la cosa entonces) y ese mismo año también dejó el cine pero a lo grande con su magnífico papel en la memorable "Españolas en París". Curiosamente cuando ella se fue Tony quedó en un segundo plano y se formó una nueva pareja: la de su amigo Joaquín Prat con Marisol González. Además de la "imposición" de Dibildos para que abandonara la profesión y su propia decisión de dedicarse por completo a su hija (hay que tener en cuenta que iba a ser madre con cuarenta años en un tiempo en el que eso se consideraba de riesgo) posiblemente pesaran otras cuestiones. Todo había cambiado en la tele y quizás no para mejor: "Aquellos años -decía justo después de su retiro profesional- tenían sus inconvenientes pero una gran ventaja: vivías más todos los problemas. Reconozco que aquella "anarquía organizada" es imposible hoy en Prado del Rey. TVE hoy requiere una organización y con ella viene una frialdad. No es posible tener aquel sistema y va en perjuicio de la antigua camaradería pero es lógico. Yo, acostumbrada a La Habana, tuve que asombrarme muchas cosas por cosas mínimas... Recuerdo que en "Cantamos contigo" a no sé a quién que estaba a mi lado le brillaba la nariz y dijeron: 'que venga la maquilladora'. Yo, como la cosa más natural le tendí mis polvos pero siguió diciendo: 'No, que venga una maquilladora'. Me dejó muy sorprendida. Con la técnica se ha perdido el espíritu de colaboración la humanidad. Allí decían ¿quién sabe tocar el piano? y siempre había una voz que insinuaba el "yo" y ya había uno que había picado: Bueno, pues empuja el piano...". 

Laura entrevista a Chicho durante uno de los especiales por el XXV aniversario de TVE

Abandonó puntualmente su retiro para presentar programas especiales por el XX y el XXV aniversario de TVE y la Gala de Nochebuena de 1980. Estuvo a punto de volver con algo más estable en 1989 para presentar "Waku Waku" pero algo falló entre Chicho y Laura durante las primeras pruebas y su regreso se frustró. Eso sí, más tarde demostró que no había mal rollo entre ellos y acudió como invitada. Posó con Consuelo Berlanga, la conductora finalmente elegida, con una gran sonrisa ante una prensa que buscaba la foto, "esa foto". Pura elegancia. 

Íñigo y Laura en "Las mañanas de Tele 5" en 1993

Es de su poner que aquello despertó de nuevo el gusanillo de la cámara a Laura Valenzuela porque en 1990 aceptó la propuesta de Lazarov para presentar el magazine "Tele 5, ¿dígame?". Después llegarían otros espacios como "Se acabo la siesta", las Campanadas, especiales... En 1993 presentó "Las mañanas de Tele 5" con otro histórico de la tele, José María Íñigo pero el programa no podía competir contra la Campos en La 1 y Pepe Navarro en Antena 3, por eso al año siguiente hubo una remodelación y Laura presentó un espacio efímero, "Mi querida España" (y eso ya lo hemos contado aquí). 

Teresa Viejo, Laura, Tate Montoya y Lara Dibildos en "Mañanas de Primera"

Era cuestión de tiempo, Laura tenía que retornar a su Casa, en la que se inició todo y cuando María Teresa Campos fue fichada por Tele 5 para encargarse de sus mañanas, TVE le devolvió la jugada a la "cadena amiga" robándoles a Valenzuela que había sido también pionera de la privada. 25 años después de su último programa seriado se pondría al frente de "Mañanas de Primera" junto a Tate Montoya, Teresa Viejo y su hija Lara Dibildos. 

Madre e hija en el decorado del efímero "Entre tú y yo"

El programa no tuvo la audiencia esperada pero nos deja para el recuerdo el especial del 40 aniversario de TVE lleno de reencuentros y presentado, precisamente, por su primera locutora. A los pocos meses se dividió la jornada matinal en "Saber vivir", "Así son las cosas" y "Entre tú y yo" en el que Laura hacía amables entrevistas y su hija reportajes, fue visto y no visto. 

Laura se convirtió entonces en la invitada perfecta para cualquier programa pero no volvería a presentar un espacio periódico. Precisamente su último trabajo ante las cámaras fue la Gala del 50 aniversario de TVE. La condujo con Paula Vázquez y Anne Igartiburu. Tras recoger su premio Iris a toda su trayectoria otorgado por la Academia de la Televisión en 2012 decidió desaparecer definitivamente de la tele. Fue una bella despedida. Lo he dicho en twitter y me reafirmo aquí, de Laura Valenzuela me quedo con su elegancia, su sonrisa imperturbable ante las dificultades del directo y su innato talento para mirar a cámara con complicidad. Además, nunca tomó al espectador por tonto y lo trataba de tú a tú, una Escuela que se está perdiendo.

lunes, 28 de octubre de 2019

Celebrando los 40 años de TVE en la Mañana de Valenzuela


28 de octubre de 1996, se cumplen 40 años de TVE, es un día especial y la Casa ha querido que toda su programación esté llena de guiños. La anunciada gala que celebrará a lo grande el aniversario ni siquiera se ha grabado, se emitirá doce días después, y en realidad es la 2 la que conmemora la fecha emitiendo desde primera hora y hasta la madrugada programas históricos de la Casa: "Un, dos, tres" con Kiko Ledgard, "La bola de cristal", "Los Chiripitifláuticos", "El arca de Noé", "La cabina", "Historia de la frivolidad" o "Curro Jiménez". ¿Y en la Primera? ¡Qué pasaba en la cadena principal del grupo! Serían los espectadores del programa matinal los que asistirían a una serie de reencuentros entrañables e inéditos, una reunión de grandes profesionales que pasó desapercibida para la mayoría. 


"Mañanas de Primera" era la nueva apuesta de la pública para cubrir la franja que iba desde las 11.30 hasta las 14 para cubrir el importante hueco dejado por María Teresa Campos que había sido fichada por Telecinco. Este espacio suponía el regreso de Laura Valenzuela que no tenía programa propio en TVE desde los lejanos tiempos de "Canción 71" (si exceptuamos los especiales del 25 aniversario y alguna otra colaboración puntual). Estaba acompañada por su hija, Lara Dibildos, Teresa Viejo y Tate Montoya. Había comenzado su emisión el 9 de septiembre y apenas dos meses después al equipo le tóco improvisar (sí, improvisar) un especial para festejar las cuatro décadas de tele en España. 


Mientras que el resto del equipo se encargaba de las secciones habituales Laura se ocupaba de ir entrevistando a los invitados relacionados con el aniversario. Tenía su lógica porque ella era la primera locutora oficial de la Casa aunque a lo largo del programa se hizo evidente que quizás esa labor tenía que haber sido compartida con Teresa Viejo, periodista de grandes reflejos y capaz de asimilar rápidamente la extensa documentación necesaria para esta tarea. Valenzuela estaba tan emocionada como despistada, confundía nombres, no era capaz de hacer preguntas concretas y se dejaba llevar por la buena disposición de los profesionales que habían acudido a la repentina llamada de los productores para acudir a Prado del Rey. Ignoro si había un guión cerrado, lo que quedaba claro es que Laura no se lo había aprendido e intentaba pasar de una conversación a otra con la mayor elegancia posible y con su sempiterna sonrisa como arma de disimulo. 


¿Qué nos aporta, pues, aquel programa? Una serie de reencuentros que hoy en día son, en buena parte, irrepetibles y que nos dejan con una agridulce sensación de nostalgia entrañable pero incompleta. Desde un emocionante saludo entre las dos primeras presentadoras de la Casa, Laura y Blanquita, ("la cara más bonita, más guapa y los ojos más preciosos que aparecieron por primera vez en televisión" decía Valenzuela de su compañera de andanzas en 1956) y el homenaje sentido al pionerísimo Jesús Álvarez a través de su hijo hasta la reunión de hombres clave en informativos como Pedro Erquicia, Eduardo Sotillos, Pedro Macía, Miguel de la Quadra-Salcedo o José Luis Balbín y de divulgativos como Soler Serrano, Ramón Sánchez Ocaña y Alfredo Amestoy. 


Y entre ambos grupos, vimos a participantes de Eurovisión (Conchita Bautista y Salomé), realizadores y directores (Lazarov y Chicho Ibáñez Serrador, este último desde un estudio de RNE) actores como Julita Martínez, Sancho Gracia y Mari Carmen Goñi (la Valentina de los Chiripitifláuticos), hombres del deporte como Matías Prats, Juan José Castillo, Pedro Ruiz (que comenzó su carrera junto a Prats retransmitiendo partidos y fue el primer director de "Estudio Estadio" aunque muchos lo hayan olvidado) o el propio tenista Manolo Santana.También estaban las viudas de Joaquín Prat y Félix Rodríguez de la Fuente y los veteranos locutores José Luis Barcelona y Marisa Medina que aprovechó para aclarar que no estaba retirada sino apartada. 


Por supuesto no podía faltar una tarta pero no con cuarenta velas, sólo había una. Tate Montoya explicó que la dirección había decidido que eso se debía a que querían que fuera la propia Laura la que soplara la candela de forma simbólica, como la más veterana, junto a su hija como representante de la nueva generación. Valenzuela, que no tiene un pelo de tonta, se dio cuenta de que aquello podía sonar a agravio para todos los que allí estaban y tuvo los suficientes reflejos para solicitar la ayuda de Amestoy, al que antes había confundido con su compañero José Antonio Plaza. Fue precisamente Alfredo el que pronunció las últimas palabras, ya con la sintonía de fondo y con el copyright de TVE sobreimpresionado: "lo hemos hecho todo esto y lo seguiremos haciendo por los mismos por los que trabajábamos cuando teníamos 20 años, por los espectadores. Esta es la auténtica verdad, que lo sepan los que están al otro lado de la pantalla, que todo ha sido hecho por ellos. Así nos han salido las canas y es el momento de que todos echemos una cana al aire". 


viernes, 12 de octubre de 2018

50 años del estreno de "Galas del Sábado"


Era un 12 de octubre, año 1968. Comienza un nuevo programa nocturno, según la careta de presentación su nombre es "Gala del Sábado" pero unos segundos después Joaquín Prat nos da la bienvenida a "Galas del Sábado", en plural. Está acompañado de una bellísima Laura Valenzuela. Él acaba de dejar "Un millón para el mejor" en manos de José Luis Pécker. Era el concurso de más éxito del momento pero su director, Fernando García de la Vega, tenía en la cabeza un nuevo formato y quería que Prat estuviera al frente. Para acompañarlo se decidió por Laura que acaba de retornar a la tele con un musical que no había tenido el éxito esperado a pesar de contar con el respaldo de una fuerte campaña institucional, "Contamos contigo". Entre ambos surgió inmediatamente la química y hoy, 50 años después, celebramos el nacimiento de uno de los programas más recordados de la historia de TVE y la formación de un dúo televisivo irrepetible. 


No fue casual que este espectáculo se iniciara un 12 de octubre, tal y como decía ya en la presentación Joaquín "respetando la festividad tan importante para toda América y España como es el Día de la Raza (sic), Día de la Hispanidad, vamos a dedicar nuestro programa a un recorrido por toda Hispanoamérica" y "por un trocito de España también" apostillaba Laura. Por un decorado sobrio pero que ya apuntaba ciertas licencias escénicas que más tarde serían el sello del show (como un espacio circular y una especie de ventana, casi como un monitor de televisión, para los presentadores) actuarían esa jornada algunos de los más conocidos cantantes de países como Argentina (Atahualpa Yupanqui), México (Tito Guizar, Los Arribeños), Cuba (Los Rivero) o Paraguay (Los 4 de Tauro). 


El trocito de España al que se refería Laura al inicio era, nada más y nada menos, que Marisol que anunciaba película para diciembre con Jaime de Armiñán como guionista y director ("Carola de día, Carola de noche") y que ofreció un popurrí con algunas de sus canciones más populares (Cabriola, Estando contigo o Corazón Contento) y presentó otras de sus películas mas recientes como "Colores". Esta bellísima actriz y cantante, todo una estrella de nuestro star system, se convertiría en algo así como el amuleto del programa porque aparecería unas cuantas veces más a lo largo de sus dos temporadas en antena. En aquella primera emisión también se presentó a cuatro jóvenes solistas pop que cada semana interpretarían en exclusiva para TVE temas que estaban teniendo éxito en listas de ventas de todo el mundo pero que todavía no tenían su versión patria. Eran Ana Kiro, Gelu, Santy y Joaquín Gasa que consiguieron una gran popularidad nacional (aunque efímera) gracias al programa. Kiro se convertiría décadas más tarde en una de las primeras estrellas de la tele autonómica gallega. 


Y para finalizar un momento que hoy resulta de lo más kistch: Laura y Joaquín recuerdan que además del "Día de la Raza y la Hispanidad" en América, en España se celebra el Día del Pilar. De repente, sin previo aviso, empiezan a entonar aquello de "Aragón, las más hermosa..." y la cámara va acercándose hasta enfocarlos en un primer plano que nos permite ver unas sospechosas pecas (¿fruto del maquillaje quizás?) en las mejillas de la presentadora. 


Por sorpresa (para el espectador, claro), se ilumina el fondo, se abre el plano rápidamente y un grupo folklórico aragonés baila la famosa jota. Los presentadores "no pueden evitar" unirse al cotarro después de haberse descalzado. Esto puede hacernos gracia hoy pero que en 1968 los conductores de un programa se animaran a bailar o a cantar con sus invitados era considerado casi un pecado por los gerifaltes. En la Casa no querían "estrellas", preferían locutores muy encorsetados. Por eso esta pareja triunfó, porque gracias al buen criterio de los directores Enrique de las Casas y García de la Vega, se desprendieron de toda afectación y disfrutaron haciendo disfrutar. No es poca cosa. 
"Galas del Sábado" fue evolucionando y hasta 1970 recibió a algunos de los cantantes más famosos de la época. Poco a poco el humor se hizo hueco y en su decorado debutaron Tip y Coll. Estéticamente fue el show más moderno de finales de los sesenta y por eso su estela es alargada. Su intento de revival en los 90 con el propio Prat y Miriam Díaz Aroca ( y después con María Vidal y Paco Valladares) fue un fracaso y es que, a veces, los recuerdos es mejor no tocarlos. 


sábado, 12 de mayo de 2018

II Festival de la Canción Española, la selección Eurovisiva de 1970


Mucho antes de que "Operación Triunfo" fuera el programa del que saldría el representante de nuestro país en Eurovisión, incluso antes del famoso "Pasaporte a Dublín", aquel programa repleto de estrellonas de la época del que se escogió a Karina en 1971, ya había otros espacios que seleccionaban a los cantantes o grupos para este certamen musical europeo. En 1970, tras dos años ganando el encuentro (aunque el año anterior fuera por cuádruple empate), TVE organizaba el II Festival de la Canción Española para designar candidato. 


Entre el 12 y el 13 de febrero, en dos galas consecutivas, se presentaron veinte temas de los que diez participarían en la gran final del sábado 14. Tras esa última presentación de las canciones a concurso, una breve pausa para el informativo "24 horas" que finalizaría con una conexión desde la entrada a la sala en la que el periodista Joan Lluch (aunque en aquella época era renombrado como Juan) entrevistaba a tres ganadoras de Eurovisión, una imagen inusual y con cierto morbo. Allí estaban Gigliola Cinquetti, Massiel y Salomé, faltaba una cuarta invitada de la noche, Sandie Shaw que no sé si se había perdido entre bambalinas o quizás ni siquiera se pensó en charlar con ella porque no hablaba español. 


"El suntuoso marco" (tal como rezaban las crónicas de la época) para esta selección era el Palacio Nacional de Montjuic en Barcelona. El programa estaba dirigido, cómo no, por un experto en estas lides, Artur Kaps. Él había comandado tanto en el escenario como desde el control de realización programas como "Amigos del lunes" de enorme éxito en los 60 y también varias preselecciones eurovisivas. Además, sus excelentes contactos con estrellas internacionales propiciaron este encuentro de vencedoras del Festival que fue una auténtica exclusiva en toda Europa. 


Y si Kaps era la elección lógica para dirigir, Laura Valenzuela y Joaquín Prat lo eran para presentar. Ella había brillado en 1969 conduciendo el Festival de Eurovisión desde el Teatro Real y ambos eran la pareja de moda gracias al popularísimo "Galas del Sábado". Además, teniendo en cuenta que esta final se emitía precisamente ese día de la semana, se mantenía una cierta estabilidad con la parrilla habitual hasta el punto de que su despedida fue "hasta la próxima semana". 


Entre los participantes de las jornadas del jueves y el viernes encontramos una lista más que interesante con cantantes de fama como Nino Bravo, Cristina (sin los Stop), Voces Amigas o Rosalía y otros totalmente desconocidos aunque más tarde triunfarían en otro ámbito, me refiero al humorista Eugenio y su esposa por entonces, que cantaron como dúo (ya hemos hablado aquí del asunto). El fin de fiesta del viernes estuvo amenizado por la orquesta de RTVE dirigida por el prestigioso Frank Pourcel y también por la actuación de la siempre enérgica Rita Pavone. Pero los fuegos artificiales se reservaron para la última jornada. Las cuatro mujeres triunfadoras de años anteriores interpretaron las canciones ganadoras pero también otras de su repertorio más reciente, toda una promoción ante millones de espectadores.


Un espectáculo exclusivo que servía de intermedio para que los quince jurados provinciales de las emisoras de RNE contabilizaran sus votos. Y no era cosa fácil, sin entrar a juzgar el nivel de los temas presentados, cada uno de ellos había sido defendido por dos cantantes para que así (teóricamente) se pudiera decidir si la canción era buena independientemente de su intérprete. Esto podía llevar a una situación incómoda: que fuera seleccionada una composición pero no su autor si este era además el cantante. 


Y justamente eso es lo que podía suceder con la canción favorita desde el principio, "Gwendolyne" compuesta por Julio Iglesias que fue entonada por el propio Iglesias y por la francesa de origen armenio Rosy Armen. Los votos lo dejaron claro, fue la vencedora por amplísima mayoría y dos de las canciones ni siquiera obtuvieron puntos. Entre los cantantes de aquella final estaban dos que años después sí participarían en Eurovisión, Jaime Morey y el grupo Mocedades. 


Julio Iglesias acudiría a la cita en Amsterdam el 21 de marzo de aquel año y quedó en un meritorio cuarto puesto empatado con Francia y Suiza. La ganadora fue Irlanda con una jovencísima Dana y su "All Kinds of Everything". Para el cantante español, según él mismo ha comentado en varias ocasiones, fue una extraordinaria oportunidad y el inicio de una carrera internacional de la que no hace falta contar mucho más.


domingo, 18 de diciembre de 2016

Gala 50 años TVE


Laura Valenzuela apareció por primera vez en TVE en 1956, pocos meses después de su inauguración oficial el 28 de octubre. La famosa locutora que alcanzó su mayor éxito con "Galas del Sábado" entre 1968 y 1970 junto a Joaquín Prat regresó a la pantalla de la pública de forma excepcional en 2006 para presentar la Gala del 50 aniversario acompañada de Anne Igartiburu y Paula Vázquez. Fue un guiño al pasado necesario e imprescindible en un evento de estas características, un encuentro entre veteranos que hacían un guiño a las cinco décadas de éxitos (y fracasos) televisivos. 


Grabada el 25 de noviembre en el auditorio del Fórum de Barcelona ante 3.000 personas, se emitió el 7 de diciembre. La poderosa Gestmusic se encargó de producir este especial, como ha vuelto a hacer con la del 60 aniversario que se podrá ver esta misma noche en la 1 y la 2. En esta ocasión se contó con profesionales de todas las épocas para presentar vídeos recopilatorios de momentos históricos y actuaciones musicales. Alfredo Amestoy, José Luis Barcelona, Concha Cuetos, Constantino Romero, Ana Rosa Quintana y Ana Blanco, entre otros, representaron distintas generaciones de comunicadores que han pasado por nuestra tele. Y sí, también estaba Raffaella Carrà que esta noche será una anfitriona de excepción. 


Pero no sólo hubo presentaciones en solitario, especialmente significativa fue la unión de tres corresponsales eméritas, Núria Ribó (tantos años informando desde Nueva York), Paloma Gómez Borrero (proclamada primera corresponsal fija de TVE, lustros desde Roma) y Carmen Sarmiento (enviada especial a lugares en conflicto y comprometida directora de documentales sobre los marginados del mundo) compartieron presentación para rememorar el buen trabajo de los Servicios Informativos. Sorprendente fue la pareja formada por Carmen Sevilla y Lorenzo Milá, hilarante diálogo en el que apenas se siguió el guión. 


Las inevitables actuaciones musicales estuvieron encabezadas por Julio Iglesias, la gran estrella de la noche en este aspecto, y por varios cantantes salidos de "Operación Triunfo" (el último gran programa fenómeno emitido en TVE con permiso de "Masterchef") en duetos imposibles aprovechando la tecnología, David Bisbal con Antonio Molina y Rosa con Rocío Jurado. Además, Malú se atrevió con Lola Flores y la eurovisiva infantil María Isabel con Marisol. Y el humor no faltó pero esta vez con sketches parodiando la propia historia de TVE, Josema Yuste como Hermida explicándole a Florentino- Armstrong como debía pisar la Luna, un casting imposible para encontrar a la "Encanna" perfecta con Constantino o Karina de participantes o un memorable vídeo en el que Maya Gómez Kemp y Jordi Estadella participaban en el "Un, dos, tres" de Kiko Ledgard. 


Precisamente el gran momento de la noche fue el homenaje al gran maestro Chicho Ibáñez Serrador, reconociendo el innegable valor de sus trabajos para España, desde "Historias para no dormir" a "Hablemos de sexo" pasando por "Waku, Waku", "El semáforo" y, por supuesto, el concurso de la Ruperta, la Botilde, el Chollo y el Antichollo y el Boom y el Crack. Un contenido Estadella y una emocionada Paula Vázquez le entregaron una placa conmemorativa ante la ovación general de los presentes en el Fórum. 


Y, por supuesto, fin de fiesta grupal en el escenario de los copresentadores de la Gala aplaudiendo a la historia de la Casa, esa pantalla que es de todos aunque algunos gobiernos se empeñen en que nos divorciemos de ella. Casi 5 millones de espectadores, un 33,9% de share de media, hicieron de este espectáculo un éxito que hizo que muchos recordaran que juntos hemos vivido grandes momentos. Pena que esos instantes de magia televisiva cada vez sean más raros.

   Así comenzaba:

Y en este enlace podéis verla completa: 
 http://rtve.es/v/1334491