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domingo, 27 de noviembre de 2022

Los primeros Telediarios

David Cubedo a punto de iniciar el Telediario en 1957

El día que TVE comenzó sus emisiones regulares, el exiguo estudio del Paseo de la Habana estaba al límite de su capacidad. Entre los trabajadores, los artistas invitados, el Ministro de Información y Turismo que inauguraba el invento y sus acólitos y todos los jefecillos que no querían perderse el evento y que iban acompañados de familiares o amigos... el aforo estaba completito. Ese era un día de fiesta, la programación que se convertiría en habitual comenzaría al día siguiente, 29 de octubre de 1956 y entre todo aquel jaleo uno de los locutores pioneros, David Cubedo, se hizo consciente de que nadie había pensado en los informativos. El periodista, proveniente de RNE, lo comentó a los directivos, según el mismo contaba años después, y le respondieron que ya habría tiempo para eso. Se lo tomaron con mucha calma, un año después, en otoño de 1957, se estrenaba el TELEDIARIO. 

Jesús Álvarez presentando el Telediario a principios de los sesenta

Cubedo presumía, con o sin razón, eso parece difícil de probar hoy, de que fue él quien insistió en la necesidad de montar unos servicios informativos para la tele pero el historiador Baget-Herms aseguraba que "los hombres que ponen en marcha el proyecto son Ángel Marrero, José de las Casas, Javier Alonso, Francisco Velázquez, Manuel Díaz y Jesús Álvarez, este último como locutor aunque si se hace preciso también puede "echar una mano" en la redacción" (Historia de TVE publicado en el suplemento "Tele-Día"). A los pocos meses el Telediario tiene ya dos ediciones, la primera en torno a las 15.20 h presentada por David Cubedo y la de las 21.45 h (también hora aproximada) por Jesús Álvarez. En 1958 el propio Cubedo presentaba también los lunes justo antes del cierre de la programación "Edición Especial" que fue el primer ensayo para la tercera edición. 

El primer control del Paseo de la Habana durante la emisión de un TD en 1957

En realidad muchos tenían dudas de que fuera necesario tener unos servicios informativos, total, en plena dictadura poco se podía informar. Hablamos de una época en la que todas las cadenas de radio tenían que conectar con “El Parte” de RNE autorizado por la Censura, no se permitían boletines propios, no fuera a ser que contaran algo no permitido. De ahí que nuestros abuelos sigan diciendo eso de “voy a ver qué dice el Parte”, como si de un servicio militar se tratara. Aquel primer noticiario de la tele era más bien radiofónico porque realmente no tenía imágenes, un motorista llevaba los papeles con la información pautada desde RNE hasta el chalecito del Paseo de la Habana y los presentadores leían “a pelo” esa información. Poco a poco se fueron añadiendo fotos, mapas, algún dibujo o rótulos en el atril que servían para complementar las palabras del locutor de turno. 

¿Quién era esta buena mujer al lado del rótulo del Telediario?
Posiblemente la protagonista de una noticia que era entrevistada en directo. Foto de Bariego.

Para evitar que el programa consistiera simplemente en un señor leyendo de un papel se ofrecían entrevistas en el propio plató a alguno de los protagonistas de las noticias del día (o de la jornada anterior, que en esto no eran muy estrictos) y también "comentaristas" (todos afectos al régimen, casualmente). A esos señores, todos muy serios, se les comenzó a llamar popularmente "bustos parlantes" aunque con el tiempo eso se extendió también a los locutores... que no eran precisamente simpáticos. Es importante recalcar que esa corrección y encorsetamiento eran exigencia de la Casa y que incluso existían multas por “salirse del tiesto”. Si había una equivocación y se consideraba “falta”, multa al canto. No se andaban con chiquitas, por eso cuando vemos fragmentos conservados de aquellos telediarios nos parezcan “casi artificiales”.

Un locutor (¿Jesús Álvarez?) preparado para leer noticias "en off" (sin aparecer en pantalla). 

Al poco tiempo la Casa América les ofreció gratuitamente imágenes pero no siempre eran de actualidad así que las aprovechaban cuando podían aunque fuera con excusas peregrinas. Más tarde se suscribieron a los servicios de alguna agencia y también a los de imágenes de la poderosa CBS, cadena estadounidense que era la referencia informativa en aquella época. Eso en cuanto a lo internacional, que era lo menos controlado por la estricta censura. Lo nacional estaba absolutamente dirigido por la Dictadura así que se usaban las imágenes que mandaba el famoso NO-DO. Tardarían unos años en mandar reporteros a la calle con cámaras de cine de formato casi aficionado y eso precisaba un revelado y montaje, así que normalmente no se emitían hasta uno o dos días después. Se montaban a mano y hacían cálculos de la vieja: unos 10 metros de celuloide equivalían a un minuto de imagen. Si querían sonido tenían que llevar un aparato aparte que pesaba varios kilos y luego sincronizar la banda sonora con la de imagen. 

Una de las primeras versiones de la cabecera del Telediario animada por los Estudios Moro

Poco a poco el Telediario, a pesar de todas sus limitaciones, se iba haciendo un hueco entre la audiencia y la bola del mundo sobre la que giraba el título se hizo popular. Aquella cabecera, una de las primeras filmadas de TVE, fue animada por los Estudios Moro, famosos en toda Europa por sus anuncios y que a mediados de los sesenta conseguirían un enorme impacto con la familia Telerín. Durante varios lustros fue esta compañía la que animó todas las cabeceras del informativo, evolucionando al mismo tiempo que la tecnología lo permitía. 

   En cuanto a la puesta en escena, más simple imposible: una mesa con un micrófono y un panel de madera fue el primer decorado. Enseguida llegó el famoso mapamundi en diferentes formas, pintado, en relieve... 

Eduardo Sancho a principios de los sesenta

Enseguida se añadió una tercera edición que se emitiría a partir de las 23.30 h pero dependía de la duración del programa estrella de la noche o la serie de turno. El periodista Eduardo Sancho fue el encargado de ese último Telediario. El tele-prompter o autocue, ese aparatito que nos permite leer los textos directamente de la cámara no se incorporó a los estudios de TVE de forma generalizada hasta… ¡mediados de los ochenta! Todos los presentadores utilizaban la técnica que el propio  Sancho definía como “el bebe-patos”, es decir, leer del papel directamente y levantar la vista tanto como fuera posible para no perder el contacto visual con el espectador. En esto los había mejores y peores y algunos habían perfeccionado la técnica o bien tenían una extraordinaria memoria que les permitía aprenderse una parte del texto hasta que las “colas” decidían entrar en imagen. 

Eugenio Rubio (izda.) y Federico Gallo, los primeros presentadores del TD desde Barcelona

En 1959 se inauguran los estudios de TVE en Barcelona, Miramar, que ayudan a descongestionar la sede madrileña del Paseo de la Habana, que además era minúscula. Con ello nace la conexión con Barcelona para los informativos, gran avance. En realidad funcionaban como dos boletines diferentes, no había una comunicación fluida entre ambos estudios porque la técnica lo impedía así que se daba paso a Miramar donde Federico Gallo y Enrique Rubio esperaban pacientemente a que el enlace hertziano funcionara sin demasiadas interferencias para contar lo suyo. Parece poca cosa pero esta conexión permitía una información más plural (dentro de lo que permitía el Franquismo, claro) y una ampliación del territorio tanto en la difusión de la señal como en la propiamente periodística, ahora era posible ofrecer noticias de Cataluña y alrededores el mismo día. 

   Los primeros tiempos del Telediario fueron realmente heroícos, un pequeño grupo de periodistas luchaban (en general) por ofrecer información a pesar de la censura y los técnicos intentaban solventar con más ingenio que presupuesto todos los problemas tecnológicos que se presentaban y que limitaban enormemente su labor diaria. De todo aquello sólo nos quedan imágenes de reportajes grabados para explicar cómo se hacía un informativo. Eduardo Sancho es el único que queda vivo del trío inicial de presentadores y su testimonio es fundamental para recordar el inicio de todo. 

lunes, 17 de septiembre de 2018

Danzas de España


Situaos mentalmente, principios de 1966, lunes por la noche, enciendes la tele y te aparece un sonriente (y ubicuo) Jesús Álvarez presentando un nuevo programa. El nombre ya nos ofrece una idea bastante clara de lo que nos ofrecerá: "Danzas de España" y, efectivamente, daba lo que prometía, un espectáculo semanal en el que participaban agrupaciones folklóricas de todo el país para mostrar bailes típicos de sus tierras. En este caso el verbo "participar" es fundamental porque el espacio era un concurso. 


Treinta grupos regionales competirían durante varios meses en directo y ante las cámaras de los estudios de Prado del Rey para demostrar que su danza merecía el primer premio de 75.000 pesetas, poco más de 450 euros que visto hoy parece poco pero si lo contextualizamos la cosa pinta de otra manera, según el BOE el salario mínimo interprofesional para mayores de 18 años debía ser de 2.500 pesetas al mes. Calculad ahora lo que suponía ese cantidad o la de 50.000 para el segundo y 25.000 para el tercer clasificado. Aunque ese dinerín se destinara a un grupo daba para remozar convenientemente el local social del pueblo o para renovar al completo el vestuario. 


Pero aquí lo que contaba no era eso, sino la excelente plataforma que suponía la tele para dar a conocer la Muiñeira de Aranga, la Reja Granadina, el Ball dels Bastons , el Zángano, la Mascarada Souletina o las Seguidillas Goyescas por citar sólo unos cuantos de los bailes que entraron en competición. Cada semana cinco formaciones folklóricas concursaban y los que superaban esa primera semana acudían una segunda vez para unos cuartos de final. Precisamente la crítica de la época terminó cansándose de las eternas semifinales que hicieron que la emoción se fuera diluyendo poco a poco. Tengamos en cuenta además que este programa sucedía a "La unión hace la fuerza", un juego entre provincias que había sido un exitazo de aúpa en las dos temporadas anteriores pero que contaba con muchos más medios y un formato más emocionante. No en vano "Danzas de España" se improvisó sobre la marcha para intentar mantener la enorme audiencia que había congregado su predecesor.  


¿Y cómo se seleccionó a los participantes? Fue Maruja Sampelayo, regidora central de Cultura de la Sección Femenina, la que se encargó de la tarea de "traer las danzas más significativas de cada provincia y las de más belleza. Todas las provincias están trabajando con interés, con apasionamiento y bien está que haya apasionamiento por estas cosas" aseguraba a la revista "TeleRadio". Esa misma publicación, órgano oficial de TVE, explicaba los criterios de valoración: "Se tiene en cuenta la autenticidad de la misma danza, luego la ejecución por parte de quienes la interpretan, más tarde el acompañamiento musical, le toca luego a la forma del baile y, por fin, a la coreografía, bien entendido que este último criterio va siempre referido a lo popular, meta última y primera de los desvelos de la Sección Femenina en cuestión de coros y danzas y no a nada que pueda recordar la coreografía del ballet comercial." 


Jesús Álvarez, pionero de la Casa y primer todoterreno de la televisión demostró una vez más su seguridad en un plató para defender un formato que se iba pergeñando semana a semana. El jurado tenía dos figuras fijas: Antonio Ramírez Ángel, que ejercía de secretario permanente, profesor de armonía del Conservatorio madrileño y jefe de coordinación de RNE y Manuel García Matos, catedrático del folklore del mismo Conservatorio. Esos expertos eran auxiliados por famosos como la bailora Lucero Tena, el cantante Luisillo, el compositor Salvador Ruiz de Luna o el realizador especializado en musicales José María Quero. 
  "Danzas de España" tuvo bastante éxito aunque no consiguió alcanzar el nivel de popularidad del programa al que sustituía y no se renovó para una segunda temporada. Al menos sirvió para que los andaluces vieran a través de las cámaras danzas de Galicia y que los cántabros se sorprendieran con bailes murcianos. Además propició un hecho curioso para la pequeña historia de la tele, la única portada que la popular revista "TP" dedicó al maestro Álvarez. 

Fotografías de Bariego para TeleRadio. Portada de TP cedida por @ColeccionTV

lunes, 21 de diciembre de 2015

El primer Sorteo Navideño retransmitido por TVE


Tres cámaras, sólo tres cámaras se utilizaron para la primera retransmisión del Sorteo Extraordinario de Navidad. En 1962 TVE estaba prácticamente en pañales pero cada año sus profesionales se retaban a sí mismos para conseguir sorprender a sus escasos televidentes (como se les llamaba entonces). Aquella temporada la tele patria ya tenía unos cuantos éxitos en su parrilla: "Gran Parada" y "Amigos del lunes" se disputaban el título de "mejor programa de variedades". "Ésta es su vida" tenía enganchados a los espectadores los miércoles y las series "Bonanza" y "Perry Mason" encantaban a la chavalada y a los adultos respectivamente. Los jefazos decidieron que era hora de ofrecer en directo y para toda España el Sorteo Navideño y lo hicieron como pudieron. Hoy en día tres cámaras nos pueden parecer insuficientes pero la mayoría de los programas que se realizaban en directo desde el Paseo de la Habana usaban dos. Sólo los grandes formatos nocturnos tenían tres operadores, uno de ellos manejando una grúa, epítome del lujo técnico televisivo.


La unidad móvil se apostó a la entrada en el primigenio salón de sorteos lo que acaparó la atención de los curiosos. En la programación enviada a las revistas no se había anunciado la retransmisión, algo habitual en la época donde se tomaban decisiones de este tipo con cierta improvisación, así que la campaña dentro de la propia TVE fue primordial en los días previos. Al año siguiente se inauguraría el nuevo edificio de Loterías y los propios locutores se preguntaban si el nuevo sistema del que tan misteriosamente se hablaba por entonces significaría la desaparición de los niños de San Ildefonso en el Sorteo, afortunadamente no fue así.


Jesús Álvarez, la estrella asentada y todoterreno de la Casa, y José Luis Uribarri, el joven profesional que ya apuntaba maneras, fueron los locutores elegidos para retransmitir este evento por primera vez. Sería el comienzo de una larga (y muy fructífera) relación entre la tele y la Lotería. Tanto Álvarez como Uribarri repetirían en esta tarea en varias ocasiones. En aquel año hubo 29 premios mayores y más de 2.000 menores. El primero y el último que sonaron en las voces de los niños canoros se llevaron 20.000 pesetas por tal honor. El sorteo duró algo más de tres horas y fue considerado un éxito técnico. Decía un cronista de la revista "TeleRadio" dos semanas después: "La gente, la poca gente que asiste personalmente a los movimientos de bombos, saltos de bolitas, está más atenta a las enormes cámaras de Televisión Española que al sorteo en sí. En la calle, el coche, unidad móvil de TVE, con una gran maraña de cables que trepan edificio arriba, es objeto de la curiosidad de los tranquilos viandantes de la mañana madrileña". 

Fotos: Calderón para "TeleRadio"

jueves, 4 de septiembre de 2014

El debut de Jesús Álvarez en TVE

Desde hace casi 40 años el amable rostro de Jesús Álvarez se asoma a la pantalla de TVE. Su voz está íntimamente ligada a la información deportiva pero no fue esa su primera responsabilidad televisiva. Estos días el periodista puede recordar su debut en informativos, porque precisamente se cumplen 37 años, fue en el verano de 1977 en el programa "Siete días" dirigido por Joaquín Soler Serrano (del que hablamos en la entrada anterior). Álvarez había debutado en la radio de la mano de un viejo compañero de su padre, Antolín García, padre a su vez de la recientemente fallecida mujer del tiempo y dobladora Marta García. Poco después había trabajado con Soler Serrano en el programa radiofónico "Rompiendo el aire" y no lo debió hacer mal porque fue el mismo don Joaquín quien le propuso debutar como redactor y locutor en televisión. Tenía por entonces 19 añitos.

"Acabo de llegar a televisión, o sea que en el medio soy un pardillo, no me las quiero dar de nada. Por ahora  lo que tengo que hacer es aprender a desenvolverme y aprender todo de todos". Con esta humildad se presentaba ante los medios el hijo de uno de los pioneros del medio, fallecido prematuramente en 1970 y cuyo recuerdo todavía permanecía (y permanece) entre los espectadores. "Creo que sí influyó en mi afición al periodismo pero pienso que fue de una forma indirecta, sin que yo apenas me diera cuenta. Empecé a estudiar Periodismo hace un par de años y hasta el momento de matricularme en la Facultad no tenía idea de lo que iba a hacer. Nunca me lo había planteado. Por eso creo que si mi padre influyó en mí lo hizo sin que apenas me diese cuenta de ello" decía Jesús.

Ante un busto de su padre respondía a las preguntas del periodista Jesús Mª de la Calle sobre la posible ayuda que suponía ser hijo de un popular comunicador: "Sinceramente, creo que sí, ¡para qué nos vamos a engañar! Pero también creo que ésta será la tópica y típica situación en la que, por eso mismo, me puede costar más trabajo abrirme paso. La gente empezará a verme como el hijo de Jesús Álvarez, a quien todavía n ha olvidado y eso tiene sus desventajas, como es obvio". Con el tiempo consiguió que la audiencia le respetara por sus méritos y no por su herencia. Y "Siete días" fue un excelente comienzo, tras la etapa de Soler Serrano como director-presentador fue elegido por su sucesor, Fernando Ónega, como presentador de la nueva temporada junto a Isabel Tenaille.

jueves, 6 de febrero de 2014

Cameos en "Historias de la Televisión"


"Historias de la radio", estrenada en 1955, es una de las películas españolas más exitosas de aquella década y toda una referencia en el género de la comedia patria por su acertada combinación de episodios, absurdos unos, tiernos otros, unidos de alguna forma con la radio, el gran medio de comunicación de masas por entonces. Su director, José Luis Sáenz de Heredia, se atrevió a realizar una segunda parte diez años más tarde pero esta vez con la televisión como hilo conductor. Los tiempos habían cambiado y ya buena parte del territorio podía acceder a la cadena (y media), sus presentadores eran estrellas reconocibles por todo el mundo y se habían profesionalizado las emisiones gracias a la inauguración de los estudios de Prado del Rey.



Los protagonistas eran Conchita Velasco y Tony Leblanc, ambos con necesidad de fama televisiva aunque por distintas razones. El primero es un asiduo concursante que siempre se queda a las puertas del gran premio y ella es una cantante que intenta alcanzar el éxito. Precisamente es en esta película donde se estrenó la celebérrima canción "La chica ye-yé". 
   Además de un nutrido grupo de actores en esta película aparecen varios presentadores de la Casa haciendo de sí mismos. José Luis Uribarri enfrenta a Tony contra José Luis Coll en un concurso precedente de "Si lo sé, no vengo" en el que los participantes han de contestar preguntas mientras realizan pruebas físicas.


Jesús Álvarez conduce un festival de la canción con la ayuda de Isabel Bauzá (izquierda de la foto) y Carmina Alonso. Isabel, a pesar de su fama, aparece con el apellido "Bouzas" en los títulos de crédito.


Antolín García dirige otro concurso al que se presenta Leblanc. "La fama y algo más" es su título y Antolín demuestra una gran paciencia ante un supuesto mago chino que no da una.


Y también hay sitio para los informativos, David Cubedo es un cameo aún más especial porque se le ve a través de un televisor.
   Hay unos cuantos más televisivos y famosos como Perico Chicote o Fernando Sancho que intervienen en esta película que podríamos asegurar que es un escaso ejemplo de film con intervenciones estelares... antes de Torrente.

Aquí tenéis la peli completa:


sábado, 21 de diciembre de 2013

El Sorteo Navideño

El 22 de diciembre hay una imagen que se repite en todas las cadenas desde hace 51 años, la del Sorteo Extraordinario de la Navidad. La esperanza de cambiar de vida gracias a la Lotería se mantiene desde hace más de 250 años pero ha evolucionado la forma de enterarse del resultado; los periódicos primero, la radio después, el NO-DO (aunque con cierto retraso) y la televisión han sabido transmitir a los que no podían acercarse al Salón donde se celebra, la emoción de la suerte y la banda sonora repetitiva del soniquete de los niños de San Ildefonso.

Al año de su creación TVE ya retransmitió el primer sorteo ordinario de lotería, hubo que esperar un poco más, hasta 1962, para ver en directo el Navideño. Fue el ubícuo Jesús Álvarez quien abrió fuego y se convirtió en su voz habitual hasta su fallecimiento prematuro. En aquel entonces los locutores no tenían protagonismo en las retransmisiones y sólo se les veía cuando hacían alguna entrevista in situ, por ejemplo a los niños cantores. Su voz era constante, casi como si fuera una retransmisión radiofónica pero tendríamos que esperar casi dos décadas a que hicieran una presentación a cámara.

Hablando de cámaras, el dispostivo que se montaba en aquellos años suponía un gran esfuerzo para una TVE todavía balbuceante. Con la inauguración de Prado del Rey y la compra de equipos y más unidades móviles se facilitó (sólo un poco) la labor de los técnicos a los que hoy debemos rendir homenaje. Los realizadores más seguros de la Casa, como Ramón Díez, eran destinados para tamaño reto.

Tras la muerte de Jesús Álvarez otros locutores se encargaron de este evento. Uno de los primeros en suceder al maestro fue Joaquín Díaz Palacios, famoso especialmente por su faceta radiofónica y por poner voz a Radiogaceta de los deportes de RNE y a varios Juegos Olímpicos. Precisamente debido a su experiencia retransmiendo encuentros deportivos, Joaquín supo insuflarle un nuevo ritmo al Sorteo.

Isidoro Fernández, a quien muchos niños de los 80 lo recordamos por ser aquel señor que en la última etapa de "La bola de cristal" informaba satíricamente, era otro de esos timbres reconocibles en la tele. Tan pronto le escuchábamos en una locución de continuidad como dando las Campanadas así que no es de extrañar que a finales de los 70 también se encargara de la lotería.

Ya en los 80, y en color, hubo cierto baile de presentadores. Florencio Solchaga, que había presentado el Telediario y que quedó marcado el 20N de 1975 por dar paso a un lloroso Arias Navarro, conducía por entonces magazines amables y, por supuesto, también cubrió este Sorteo.

Daniel Vindel, famoso por sus concursos juveniles "Cesta y puntos", "Subasta de Triunfos", "Torneo" y "Camino del récord", prestó su grave voz a la retransmisión en esta misma época hasta que en 1984 el periodista de informativos Manuel Almendros toma el relevo de forma estable hasta 1989 tal y como hemos comentado ya aquí previamente.

En esos años los centros territoriales estaban comenzando a implantarse en toda España y eso permitió que se pudiera conectar en directo casi con cualquier punto de España con cierta rapidez. Por fin podíamos conocer a los ganadores sin ningún pudor. La retransmisión se ampliaba más allá del propio sorteo con programas especiales.

En 1990 llega a este puesto de comentarista la presentadora Marisa Abad y ahí se quedó hasta 2007, año de su jubilación. De este aspecto hemos hablado en este blog varias veces así que no me repito.

En algunas ocasiones estuvo acompañada de otros veteranos de la Casa como José Luis Uribarri, otro clásico de las retransmisiones: Eurovisión, OTI, Cabalgatas de Reyes, conciertos...

También Sandra Daviú (que ahora informa de Sorteos de todo tipo en la 2) compartió pantalla con Marisa.

Desde 2009 es Ana Belén Roy (actualmente en el TD Matinal pero a quien hemos podido ver en el magazine "Así son las cosas" junto a Manolo Giménez o en el concurso "Sacalalengua" además de en "El Tiempo") quien comanda la transmisión auxiliada por Miguel Ángel Box.
Mañana muchos serán más felices gracias a la suerte y será un equipo televisivo quien le informe.

jueves, 10 de octubre de 2013

Walter y la familia Corchea

Walter con el inefable Pedrito Corchea y Blanquita Álvarez, una de las primeras locutoras

Nuestro recuerdo televisivo de hoy se remonta a los orígenes de TVE y precisamente por eso apenas hay documentación. Sólo aquellos primeros cientos de espectadores de la protohistoria de la tele podrán recordar a un curioso showman de nombre Walter y apellido desconocido que alegró las noches primero y las tardes después de adultos y niños. Este vienés llegó al Paseo de la Habana antes de que esta nacionalidad se hiciera famosa gracias al Clan de los Vieneses que se hizo fuerte en Miramar en los 60. Que yo sepa no tenía ninguna relación con Artur Kaps, su esposa Herta Frankel o Franz Johan pero, como ellos, supo aprovechar las armas audiovisuales para conseguir fama a finales de los 50 y principios de la década siguiente. Los que guarden en su memoria alguna pista sobre Walter estará seguramente unida a una marioneta, Pedrito Corchea.

La pequeña pero simpática agrupación musical del enérgico Walter

Walter comenzó a aparecer en TVE como director de su orquesta o, para ser más exacto, de su "orquestina" como decían los propios locutores de la Casa cuando lo presentaban. Efectivamente, su agrupación se componía de su propio violín, un contrabajo, un acordeón, una batería y, ocasionalmente, un piano. Su perpetua sonrisa y buen humor se fueron abriendo paso en las actuaciones y ya en 1957 tenía su propio programa, "Walter y las 100.000 melodías".

Pedrito Corchea charla con Walter, Jesús Álvarez, Blanquita Álvarez y Maruja Callaved

En aquel programa hizo su aparición Pedrito Corchea, un niño repelente y con mal genio que soltaba verdades a los mayores, vamos, Monchito con 20 años de antelación. Walter mantenía conversaciones con este títere con voz del actor David Marina y poco a poco la fama de Pedrito superó a la del propio músico. Las estrellas de la tele acudían al programa para dialogar con este personaje al que debemos considerar la primera marioneta con fama de la primigenia TVE.

Pedrito a punto de probar su primer gota de alcohol azuzado por las estrellas de TVE

Tal fue la fama de Corchea (lo del apellido viene, lógicamente, del programa musical en el que se originó) que en la Navidad de 1957 posaba con el stablishment oficial de la época en los estudios del Paseo de la Habana. En esta foto promocional reconocemos a Jesús Álvarez, Blanquita Álvarez (a la derecha de la foto) y María José Valero (casi oculta por el micrófono).

Uribarri, alias "Pepuchi" se reencuentra con Pedrito en 1977

Ya en los 60 Walter seguía al frente de su orquestina y discutiendo con el chaval de apellido musical pero en programas claramente infantiles como "Walter y la familia Corchea", espacio al que se incorporaron otros miembros del clan de Pedrito. Ahí también aparecían los nuevos locutores como José Luis Uribarri a quien el niño insoportable apodaba "Pepuchi". 
Tenemos noticia de espacios dirigidos por Walter hasta 1963 y sabemos que murió prematuramente aunque no he conseguido la fecha del suceso. El músico fue, sin duda, uno de los primeros famosos netamente televisivos y acompañó a muchos televidentes durante los primeros 6 años de una tele de la que no quedan imágenes, quizas por eso su nombre es hoy una ligera brisa en la frágil memoria visual española.

sábado, 13 de abril de 2013

Gala Philips con Sara Montiel

"Informe Semanal", "Cine de barrio" y "¡Qué tiempo tan feliz!" homenajean hoy a Sara Montiel y no es para menos, la otrora estrella cinematográfica, con presencia en Hollywood incluida, merece atención mediática a pesar de sus desatinados intentos de seguir brillando en el papel couché en los últimos tiempos. Aquí ya hemos hablado de su último programa como presentadora, "Ven al paralelo", un espectáculo delirante y kistch que se emitía ¡en la 2! A pesar de su fama y de ser una invitada habitual de show televisivos, su carrera en el medio es limitada, "Sara y punto" completa la trayectoria como presentadora de un programa seriado pero no debemos olvidar su primera gran intervención como show woman catódica. Fue en un especial de "Gala Philips" emitido en directo el 11 de octubre de 1961. El ubícuo Jesús Álvarez introducía a la estrella en el Teatro del FAE en un espectáculo prácticamente monográfico que se complementaba con varios fragmentos de los especiales que Fred Astaire y Gene Kelly habían grabado respectivamente para dos cadenas distintas. Las críticas fueron demoledoras, la acusaron de cantar con "poquita voz", de ser demasiado "populachera" y "desenvuelta". Vamos, que su naturalidad no estaba bien vista en una tele iniciática y encorsetada.

martes, 19 de febrero de 2013

"Caras nuevas" el primer concurso para presentadores


En 1959, tan sólo tres años después de su inauguración, TVE planteó a los espectadores un singular concurso, "Caras nuevas" quería hacerles partícipes de la selección de nuevos presentadores y durante todo el verano el programa examinó a los candidatos seleccionados como aptos para concurrir a la competición. Ya en septiembre se celebró la gran final. El programa estaba presentado por Blanquita Álvarez (izda. de la foto) y Adriano Rimoldi, un actor italiano al que podemos considerar la primera gran estrella en ser fichada por la tele como tal. A Blanquita la sustituyó en la final María José Valero, la razón era de fuerza mayor: se casaba.


Cuatro finalistas, dos mujeres y dos hombres, llegaron a la final. El jurado estaba compuesto por profesionales de la Casa, entre ellos Jesús Álvarez (a la dcha.), director de locutores y presentadores. Quien está con él es Rosana Ferrero, la que ganó por la parte femenina. Lo cierto es que no permaneció mucho tiempo en el Paseo de la Habana, poco después empezó a escribir para el diario "Pueblo" bajo el seudónimo de Soraya.


En cuanto al sector masculino el ganador fue Rafael Puertas (en la primera foto en el centro) que tampoco se quedó mucho tiempo trabajando allí. Merece la pena fijarnos en el finalista (en esta foto mirando a Rimoldi), nada menos que Miguel de los Santos, posterior estrella del Ente entre los 60 y los 80. Aquí nos encontramos con un cierto lío. A pesar de lo publicado en prensa en aquel momento sobre el vencedor, parece que como Puertas abandonó la tele enseguida, se recurrió al primer finalista para darle la oportunidad del contrato pero Miguel ya estaba comprometido con la radio y cedió su puesto a su amigo José Luis Uribarri. A pesar de este jaleo, hubo más ediciones de "Caras nuevas" aunque no con el mismo formato.

   Huelga decir que no existen imágenes del programa, sólo unas cuantas fotos y los datos recogidos por el crítico e historiador Josep María Baget-Herms quedan como testigos de uno de los primeros talent shows de nuestra tele.


domingo, 26 de agosto de 2012

Los mejores del Telediario

No hace falta ser muy perspicaz para entender que la presentadora que ha encabezado los resultados de la encuesta sobre el mejor del Telediario de todos los tiempos ha sido Rosa María Mateo, todo un clásico de nuestras pantallas que sigue siendo recordada como una de las más brilantes comunicadoras de informativos. Según los votos recibidos a través de este blog y de facebook ella es a vuestro juicio quién ha contado mejor las noticias. Evidentemente esta encuesta no es más que un divertimento entre nosotros y carece de rigor pero dejemos que vuestras respuestas nos permitan recordar a algunos maestros. En el caso de la Mateo, de quien hemos hablado aquí en multitud de ocasiones, comenzó su carrera televisiva en 1966 como locutora de continuidad de la 2. No fue hasta los 70 que su paso por "Informe Semanal" la convirtió en una informadora de referencia. Su larga etapa en aquel programa y en todas las ediciones del Telediario cimentó un prestigio que, por lo que vemos, sigue vivo. En 1993 fichó por Antena 3 para presentar un programa de sucesos que no tuvo éxito pero enseguida fue reconducida, de nuevo, a los noticiarios hasta 2003. Hoy en día ofrece conferencias y colabora como contertulia en "No es un día cualquiera" de RNE.
Con cierta distancia el segundo es Lorenzo Milá y es curioso que buena parte de vosotros hayáis destacado su etapa en "La 2 noticias" por encima de la del Telediario. Tras haber presentado el debate juvenil "Al grano", en 1994 comenzó su aventura en el informativo de la segunda cadena en connivencia con su gran cómplice Fran Llorente, el mismo que, una vez nombrado Jefe de los SSII de la Casa, le reclutó como estrella del TD2 hasta que decidió volver a Washington (donde ya había trabajado acompañando a su mujer que era la corresponsal en 2003). Hoy en día muchos tememos su destitución de ese puesto, habrá que esperar a ver qué hace Somoano.
Tercer puesto para otra inevitable de los Telediarios, Ana Blanco, que ha ocupado la silla de presentadora en los últimos 22 años en las 2 ediciones principales y también el fin de semana. Su asociación con Matías Prats fue tan exitosa que todavía es recordada hoy como una de las mejores parejas de comunicadoras. Ya es oficial que en esta nueva etapa seguirá al frente del TD1.
A partir de aquí los votos se dispersan y tenemos varios comunicadores casi igualados. El más antiguo de todos ellos es precisamente uno de los pioneros, Jesús Álvarez (padre del presentador homónimo de los deportes). Este hombre presentó de todo pero su paso por los Telediarios fue vital para aquella primigenia etapa. Durante una década fue uno de los rostros de las noticias, a finales de los 60 se dedicó más al entretenimiento hasta su prematuro fallecimiento en 1970.
Recuerdo entrañable de algunos votantes para Fernando G. Delgado, hombre de radio al comienzo de su trayectoria que llegó al TD Fin de Semana de forma casi sorprendente formando pareja con María Escario y vistiendo de elegancia, serenidad y cultura a unos informativos a los que en los 90 no se les dedicaba demasiada atención, ¿fin de semana? uy, eso lo ve poca gente... En su época unos 5 millones de espectadores seguían aquellas despedidas literarias. En 1996 volvió a la radio, en concreto a la SER, donde dirigió y presentó "A vivir que son dos días" durante 9 años. Hoy sigue dedicándose a la escritura, actividad que siempre le fascinó.
Y empatados con dos votos o incluso con uno quedan profesionales como Iñaki Gabilondo, Angels Barceló, Urdaci (aunque en este caso la ironía era latente) o el tándem Ribagorda-Santos y sus surrealistas conversaciones.