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martes, 29 de junio de 2021

"Caliente", un verano a las órdenes de Hugo Stuven

Lunes 8 de julio de 1991. Después del Telediario 2 comienza el anunciado programa veraniego de la temporada dirigido y realizado por un veterano de los musicales, Hugo Stuven. El título dejaba bien a las claras lo que pretendía, "Caliente" quería "animar" las noches del estío del comienzo de década con ritmos latinos, fundamentalmente Salsa aunque también ofrecerían otros estilos más patrios como la Rumba y, desde luego, no podía faltar el Pop, presente en todo tipo de programas en aquella época, incluidos los matinales. En un espectacular decorado construido en el Aquópolis de Villanueva de la Cañada (Madrid), diseñado por Paco Bello, se movería un amplio cuerpo de baile acompañando a los intépretes de primera línea contratados para el show. 

Ana Obregón y Rody Aragón presentaban el espectáculo y lo hacían como era costumbre en la época: con unos guiones supuestamente simpáticos en los que se perpetuaban roles televisivos propios de los sesenta pero con unos toques más picarones. Vistos hoy resultan sonrojantes pero hace treinta años no llamaban demasiado la atención, era lo habitual. Ya en la primera cita Rody simulaba querer levantar la falda a su compañera con la ayuda de un abanico, nada más que añadir, señoría. 

Fofito, hermano del presentador e hijo de Fofó, era quien ponía la nota de humor con una serie de sketches repartidos a lo largo de la hora de programa y grabados en el propio parque acuático o sus alrededores. Solo o acompañado de Rody protagonizaba unos pequeños gags mudos (o con sonido ininteligible) y que se reproducían a cámara rápida, para dejar más patente aún su referencia cinematográfica. Fofito grabó unos años después un piloto para una serie cómica compuesta de números cómicos similares a los del programa que nos ocupa pero no consiguió venderlo a ninguna televisión. En la productora donde se grabó todavía recuerdan con mucho cariño la profesionalidad del veterano payaso y el caos que se provocaba en el plató en los episodios de puro slapstick (comedia física, esa en la que una batalla de tartas es el culmen perfecto de la escena). 

La música era la verdadera estrella del programa y grandes artistas latinoamericanos actuaron en este escenario rodeado de piscinas: Celia Cruz y Tito Puente, Rubén Blades, Thalía, Wilfrido Vargas o Carlos Mata al que Hugo Stuven conocía bien porque lo había elegido como presentador de la segunda temporada de "Pero ¿esto qué es?" en 1990 aprovechando su popularidad como coprotagonista del culebrón "Cristal" . Grupos nacionales como Duncan Dhu, La Frontera o Los Chunguitos, solistas como Miguel Bosé o Caco Senante y bandas sudamericanas como Los Rodríguez también participaron de esta fiesta veraniega que, por cierto, iba a ser grabada íntegramente en escenarios naturales de República Dominicana pero que un ajuste presupuestario radical obligó a una versión casera que después sería imitada verano tras verano en diversos parques de atracciones en todas las cadenas. 

Como era habitual en los espacios firmados por Stuven, había hueco para todo y las secciones se iban sucediendo con bastante ritmo: presentación (supuestamente graciosa), música, humor, música y luego te cascaba una entrevista de Ana Obregón a figuras de la política (lo juro), el deporte o la cultura. Por eso no era raro encontrarte a José María Aznar siendo simpático (al menos intentándolo) en un entorno para el que, claramente, no se había preparado. Acudir con traje oscuro a una charla de este tipo, rodeado de gente en manga corta y sentado en sillas terraceras de plástico... es raro. Que conste que no fue el único, José María Álvarez del Manzano (por entonces alcalde Madrid) llevaba el mismo uniforme en la primera emisión. Otro momento ridículo de estas entrevistas informales se produjo cuando la Obregón presentó a un invitado que "no es un personaje público, no es un político, no es una persona que necesite promocionarse en ningún sentido, es doctor en historia, máster en economía, cinturón negro de karate tercer Dan y el futuro marido de Ana Obregón". Hablaba de Alessandro Lecquio. 


Más momentos delirantes: la sección en 3D. Esto fue lo más publicitado en su momento y constituyó la mayor decepción para los espectadores. Se anunciaba insistentemente que el programa se emitiría con una novedosa técnica que permitiría disfrutarlo en tres dimensiones con la ayuda de unas gafas de cartón con lentes de papel celofán de dos colores que se podían comprar en kioskos a un precio no precisamente barato. Aquella noche del 8 de julio del 91 muchos ingenuos nos sentamos a ver la tele con las gafitas de marras puestas desde el primer minuto y a partir de ahí comenzaba la discusión sobre si se veía en relieve o no. Los niños nos pillamos un colocón de cuidado y hasta bien avanzado el programa (más o menos por la mitad) no llegaban "las tres dimensiones" con unas "chicas fantásticas". En resumen: el 3D (en realidad el efecto Pulfrich) se aplicaba en unos videoclips absurdos con las "chicas Caliente" bailando, paseando, nadando o buceando y en las que, de vez en cuando, una de ellas aparecía en topless.  


"Caliente" estuvo en antena en julio y agosto cumpliendo las expectativas de la dirección de TVE que, dicho sea de paso, no debían de ser muy altas. Entretuvieron a la audiencia que se tenía que quedar en casa con imágenes refrescantes, chicas en bikini, humor más bien rancio y música sabrosona. El propio Hugo Stuven repitió esquema al año siguiente pero en otra cadena, la novata Antena 3, con el programa "Quiéreme mucho" estrenado el 9 de julio (un año y un día después que "Caliente") presentado por Miguel Ortiz y Judith Castillo y del que ya hemos hablado aquí. Esta vez había una variante: la música sería también latina pero de los años 50 interpretada por orquestas y cantantes no tan conocidos. 

He aquí el programa en el que actuaron Celia Cruz y Tito Puente, canela fina. ¡Perdón! ¡Azúcar!


domingo, 25 de abril de 2021

Hugo Stuven, perpetuo innovador

Hugo Stuven en la presentación del "Imprescindibles" dedicado a su amigo Chicho Ibáñez Serrador en 2017

Hugo Stuven, director y realizador de televisión. Esa podría ser su definición profesional si tuviéramos que resumirla en una escueta línea pero esa síntesis sería injusta porque no muestra su verdadera dimensión, la del hombre curioso, apasionado por el medio, pendiente siempre de las últimas tecnologías para aplicarlas a sus programas. Ayer falleció este chileno afincado en España desde mediados de los sesenta y que desde la tele supo traernos nuevos aires, renovar la anquilosada realización musical a finales de los setenta y que, además, nunca quiso asentarse en un mismo puesto (que hubiera sido mucho más cómodo y práctico) porque él necesitaba estar en continuo movimiento e investigando nuevas fórmulas. Para él no había proyecto pequeño, su capacidad de trabajo y su pasión trascendían cualquier género y plataforma, podía colaborar al mismo tiempo en una cadena nacional y una autonómica, en un musical o en un documental. Stuven es sinónimo de televisión pero era, sobre todo, un compañero divertido y un maestro humilde. 

Stuven y Jiménez del Oso en un descanso en la grabación de "Más allá" en 1976

Comenzó en TVE como regidor de programas de Enrique Martí Maqueda en 1965, no tardó mucho en acceder al control de realización como ayudante. En ese puesto asistió a Pilar Miró nada menos que tres años, ¡un master! En aquella época también escribía guiones, por ejemplo para el dramático "Pequeño Estudio". Eran, precisamente, los espacios teatrales los que ocuparon la primera etapa de su carrera como asistente de realizador. Después, a principios de los setenta, inició un nuevo período en los entonces llamados "ómnibus", los magazines dominicales en directo que se alargaban toda la tarde. Un reto en aquella época en la que organizar un programa de más de dos horas era una aventura técnica. De "Siempre en domingo" a "Todo es posible en domingo", alternando entrevistas, concursos y musicales. Fue en 1976 cuando firmó su primer título como realizador, "Más allá", el mítico programa sobre ciencias ocultas y fenómenos paranormales del doctor Jiménez del Oso pero también ayudaba al director en la elección de asuntos e invitados porque Hugo era un gran aficionado al tema. 

Stuven en 1978 en los exteriores de Prado del Rey

A continuación, su larga fase en los musicales con "Voces a 45" y no sólo controlando las cámaras sino también dirigiendo en la temporada en la que Pepe Domingo Castaño lo presentaba en directo. Ahí ya se empezó a vislumbrar su estilo, más directo, mucho más movido que el de sus compañeros con mayor experiencia. Se notaba que viajaba y que había visto, por ejemplo, lo que la BBC hacía con su popularísimo "The Top of The Pops" y lo adaptó a las necesidades españolas. Después le encargaron el piloto de "Musiqueando" con Eva Gloria y José Luis Moreno (sí, el de los muñecos), uno de sus primeros proyectos en color. No sé si para huir de lo que se avecinaba no se encargó de la serie (que no duró mucho) porque se piró a Las Vegas para realizar un especial, el primero de muchos, casi se convirtió un especialista en realizar conciertos o espectáculos musicales exclusivos para TVE y no sólo desde España. A su regresó le tocó ocuparse durante un breve período de "300 millones" y en el verano de 1978 apareció una gran oportunidad que, por entonces, no lo parecía. Un programa que iba a ser un simple sustituto durante el estío y que se convirtió en un clásico, el famoso "Aplauso" dirigido por José Luis Uribarri. 

El fenómeno fan en "Aplauso", los Pecos con Stuven y el famoso micrófono que se colocaba estratégicamente en las gradas para captar los gritos de la chavalada

Fue Stuven el que aportó modernidad a la imagen de un musical que marcaría época, por supuesto en perfecta connivencia con un director que no era nada tonto y que supo adaptarse a los tiempos, Uribarri. Aportó innovaciones que había visto en el extranjero y otras se las inventó él mismo aunque ya las había ido ensayando sutilmente en sus espacios anteriores. Aquí se encontró con la horma de su zapato y con mucha libertad para trabajar. El "ralentí" (el uso de la cámara lenta) fue uno de sus sellos en aquella época y decía por entonces a la revista "TeleRadio": "El problema es que a un realizador se le reconozca por algo. Una pequeña innovación contribuye a dar un sello personal a la realización y me parece justo que así sea. Aparte de esto creo que hay varias razones que pueden justificar el ralentí. La estética, por ejemplo, porque el ralentí puede ser un descanso para la vista. Hay movimientos del ballet, además, que no se pueden apreciar bien a velocidad normal". 


Hugo era un profesional muy sensible, sabía como tratar a los artistas porque, en realidad, él también lo era. Por eso todos querían trabajar con él, eran conscientes de que las grabaciones iban a ser duras, que se repetiría la actuación varias veces pero que el resultado iba a beneficiarles. Él pasaba casi tanto tiempo en el plató como en el control, hablaba con los cantantes y bandas, les preguntaba qué iban a hacer, qué querían expresar, los obsevaba con atención en un primer ensayo, luego se acercaba, les explicaba cómo colocaría las cámaras, cuál usaría para el plano general y cuál para planos más cerrados, luego se subía al control (o se iba a la unidad móvil) y allí... improvisaba sobre esa base inicial. Y surgía la magia. Además, siempre grababa los ensayos, por precaución y porque además eso le permitiría usar imágenes que complementaran la grabación "oficial". Abandonó "Aplauso" en medio del éxito y cedió los trastos a Mauricio Romero. Los primeros ochenta fueron años de mucho viaje, mucha investigación y muchos conciertos de grandes artistas como Serrat, Miguel Ríos o Camilo Sesto. En 1985 se sumó a su amigo Pedro Ruíz en un programa totalmente distinto a lo que se había visto entonces, "Como Pedro por su casa". Exitazo. Y, al mismo tiempo, prestaba sus servicios a las teles autonómicas, como TVG, donde dirigiría el concurso escolar "Saber e xogar". 

Hugo con Nuria Carreras y Lydia Bosch, azafatas del "Un, dos, tres", en 1986. Foto @Prointel

Cuando decía al principio que para Hugo no había proyecto pequeño hay que añadir que siempre estaba dispuesto a "socorrer" a un compañero cuando era necesario. Un ejemplo: en 1986 Chicho Ibáñez Serrador había decidido dedicar su "Un, dos, tres" a varios países incluyendo amplios reportajes grabados in situ con dos azafatas. Ante la falta de tiempo Chicho le pidió a su amigo (al que conocía bien desde la etapa de "Todo es posible en domingo") Hugo que grabara alguno y así fue. Especialmente recordado es el viaje a Hungría con Lydia Bosch y Nuria Carreras que debido al mal tiempo se tuvo que alargar. Esa dificultad permitió que se grabara más material con un resultado impecable. 

Stuven con Guillermo Montesinos y Jacqueline de la Vega en "Pero... ¿esto qué es?" en 1990

El final de la década de los ochenta fue una época apasionante, de muchísimo curro, de proyectos encadenados o simultaneados. En 1987 Pilar Miró, en su condición de directora general de RTVE, nombró a su viejo compañero Jefe de Diseño y Promociones de la tele. Él mismo contaba que quiso revolucionar la sección y con un equipo en el que se encontraba, entre otros, Dani Écija como montador, lo consiguió. Se podían pasar toda la noche grabando anuncios aprovechando los últimos inventos como el "lápiz mágico". De aquel departamento podían salir entre 40 y 50 promociones a la semana, lo nunca visto. Entre otras cosas, encargó una revisión de la familia Telerín para mandar a los niños a la cama, los Telín, Telán, Telón. 
Y, por si eso fuera poco, dirigió y realizó los programas de Nochevieja sucediendo a Fernando Navarrete en el embolado. "Súper 88" fue el primero y codo a codo con la Miró pergeñó un especial que marcó época y no sólo por la teta de Sabrina durante su canción "Hot Girl". Como esa anécdota se ha contado mil veces y él la explicó pormenorizadamente en su libro "Quién te ha visto y quién T.VE" además de en varios reportajes que se pueden consultar en la red, no me voy a a extender. Pero sí es importante reseñar que para aquel programa se empeñó en traer una cámara carísima y que había visto en EE.UU., la "cabeza caliente", una grúa ligera que permitía movimientos rapidísimos. 


Con todo lo aprendido en esos años de experimentación y la tecnología que TVE había ido adquiriendo para ese especial y el "Hola, Hola 89" (con Martes y 13), Hugo decidió que se podía embarcar, de nuevo, en un programa semanal, un espectáculo a lo grande, un programa de "Nochevieja" cada siete días. Uniría música, humor, dibujos animados, mini-series... el propio equipo directivo de la Casa le preguntaba en las reuniones qué iba a ser aquello y así se quedó con el título "Pero... ¿esto qué es?". Audiencias millonarias y mucho agotamiento fue el resumen de aquel proyecto que se alargó de 1989 a 1991 con no pocas dificultades, algunas internas. Contaba el propio Stuven en 2015 en "He venido aquí a hablar de lo mío" de RNE: "Paul McCartney vino el primerísimo día de grabación. Ese día había asamblea informativa de TVE y no sé si porque me tenían tirria o porque les dio la gana se fueron todos los cámaras comandados por uno solo a la asamblea, ¡que no era obligatorio ir!. Después del ensayo se fueron y no volvieron. Lo que se emitió fueron los ensayos. Grababa los ensayos porque así me hacía una idea de lo que quería hacer. Luego metí efectos para disimular los fallos. Él estuvo muy receptivo porque ya tenía experiencia con los sindicatos y se quedó hasta que se tuvo que ir (para no perder el avión)". 

Con el equipo de grabación del "Un, dos, tres" en Hungría en 1986. Foto @Prointel

"Pero... ¿esto qué es?" fue un espacio en continua renovación, de presentadores, de técnicas, de espacios... y de humoristas. Ahí se estrenaron a nivel nacional Ángel Garó, Cruz y Raya y Pepe Viyuela y potenció la carrera de otros como Los Morancos. En el verano de 1991 dirigió y realizó "Caliente" desde el Aquapark con Ana Obregón, Rody Aragón y Fofito y después aceptó las ofertas de las recién llegadas cadenas privadas. Se desligaba de TVE para desentumecerse y se especializó en galas y programas de gran formato, algunos tan famosos como "Uno para todas". Con la llegada del nuevo milenio comenzó una larga relación profesional con Jesús Quintero. Realizó sus programas de Canal Sur y TVE y recibió el premio a mejor realizador otorgado por la Academia de las Ciencias y las Artes de Televisión en 2008 por "Ratones coloraos".  

Stuven en el control de realización de la productora gallega CTV en 2014. Foto Alejandro Macías ©

En 2013 tuve la suerte de trabajar con él en un programa de TVG, "Desexos cumpridos", una versión low cost de "Sorpresa, sorpresa" con gotitas de "Hay una cosa que te quiero decir". Llegaba a la productora horas antes de comenzar su jornada, "para leer los tebeos" en la cafetería, decía, es decir, para estudiarse los periódicos nacionales y locales. A cualquiera que en aquel momento pasara por allí le invitaba a sentarse a su mesa y comentar la actualidad. Después iba pasando por los distintos departamentos hablando, literalmente, con todo el mundo. Quizás no recordaba los nombres pero sí que sabía quién era cada uno y le encantaba tanto escuchar como compartir viejas anécdotas. Y lo hacía sin ánimo de presumir, él mismo se sorprendía del reconocimiento que había comenzado a recibir en internet. Cierto día que estábamos en redacción (él tenía su ordenador frente a mí, a unos tres metros) me dice: "Mira, alguien ha escrito sobre mí en un blog y estas fotos no las tengo". Me acerco y compruebo que aquello que miraba era, precisamente, esta web. "Hugo, esto es mío, te paso luego las fotos". Su cara de sorpresa fue impagable, en aquel momento le entró un cierto sentido del pudor que me resultó entrañable. 

Realizando el programa "Desexos cumpridos" para TVG en 2014. Foto Alejandro Macías ©

Verle realizar era un gustazo, lo suyo era una coreografía. No gritaba, sus órdenes eran claras, concisas, sus chasquidos de dedo llegaban en el momento preciso. A veces no entendía a alguno de los invitados, lógico por otra parte porque era un programa (obviamente) en gallego pero sabía percibir cuándo lo que estaban contando era importante, emotivo, divertido, trascendente y acompañaba sus palabras con el plano correspondiente. Su planificación era elegante, con las cámaras en continuo movimiento. Un lujo para ese espacio, en definitiva. Cuando venía una estrella que él conocía se producía un reencuentro cariñoso que merecía ser grabado. Karina, por ejemplo, se ilusionó casi más al ver allí a Hugo que con la sorpresa que los guionistas le habíamos preparado. 

Stuven estuvo trabajando hasta el final, en 2020 estrenó en TVE el documental "La voz de la cañada" grabado con un equipo voluntario formado por alumnos del IORTV. Nunca dejó de tener proyectos. En el citado programa de RNE respondió a esa afirmación que los jefazos han convertido en mantra de que la música en TV "no funciona": "Creo que la música no gusta a los directivos porque no saben cómo venderla pero la música sí que funciona, la gente lo está deseando." Y, por supuesto, no pensaba en el retiro: "Si te gusta esto y mientras tengas deseo de hacerlo, no debes jubilarte. ¿Para qué? Si aún tengo muchas ganas de contar cosas que no me han dejado". Hoy sus diez hijos pueden sentirse orgullosos del legado de su padre. Además, uno de ellos, con el que comparte nombre, ha demostrado ser un digno sucesor con la película "Solo" y el documental "El desafío: ETA" en su cartera. 

Si ayer los medios no se ponían de acuerdo en su edad es porque Hugo era coqueto. A nosotros nunca nos la confesó, sabía librarse de la pregunta con mucha gracia. Creo, sinceramente, que a ninguno le hubiera importado que tuviera 70, 75 u 80. Era el más vital de todo el equipo. Un aprendizaje profesional pero, sobre todo, personal. 

Rindamos homenaje al maestro con algunos de sus programas colgados en la web del Archivo RTVE: 


miércoles, 8 de julio de 2015

Aquellos programas veraniegos de los 90

¡Sumérgete! ¡El verano de tu vida! ¡Refréscate con nosotros! Slogans como estos se repetían continuamente en la televisión de los 90 en verano. Con la aparición de las cadenas privadas TVE se encontró con una competencia inesperada, la de programas "fresquitos" con presentadoras jamonas, galanes de medio pelo (algunos muy avejentados y otros representando a los nuevos cachorros que pugnaban por ser líderes de la manada), piscinas, azafatas en bañador y música frivolona. Telecinco lo tenía más fácil que Antena 3 (y ya no digamos que Canal Plus) porque contaba con los consejos de sus primos italianos, los programadores de los canales de Berlusconi que importaron directamente formatos que triunfaban allí desde mediados de los 80. Uno de los primeros fue "Bellezas al agua" que inauguró el primer verano de la cadena dirigida entonces por Valerio Lazarov con los polivalentes Norma Duval y Paco Cecilio como presentadores de la primera temporada, 1990.


Este concurso era una especie de competición entre cuatro países (los que emitían el programita de marras) en un decorado montando en los exteriores de unos estudios italianos y en el que lo importante era ver mucha cacha. En 1991 el equipo "estelar" de conductores estaba formado por Andoni Ferreño (que había triunfado con "¡Vivan los novios!"), Inma Brunton, Natalia Estrada y Kike Supermix como voz en off (todos ellos provenientes de "La quinta marcha"). En la última fueron Agustín Bravo, Vaitiaré (la ex novia de Julio Iglesias, o ex amante o ex algo...), Loreto Valverde (no hagamos más comentarios hirientes sobre sus carcajadas a hipos) y Kike repitiendo como narrador.

Esta llamativa campaña en prensa que ilustra estas palabras y que llevó en 1992 a las estrellas de Tele 5 (tal y como se escribía entonces) a la piscina (sin usar el photoshop y sin mojarse, ¡oiga!) anunció también la segunda temporada de "Desde Palma con amor". En 1991 lo habían presentado Norma Duval (repitiendo verano tras verano en una u ota cadena), Andoni Ferreño (en aquellos años era omnipresente en la parrilla de Lazarov y estuvo a punto de agotar las existencias de gomina del país) y la colaboración humorística de Pepe Viyuela (antes de ser reconocido como actor en "Aída" o "Mortadelo y Filemón" triunfó con sus caídas y su "Joeeeeé"). En la siguiente temporada cambió ligeramente de nombre para convertirse en el especial veraniego del concurso "Queridos Padres" presentado diariamente por Concha Velasco a la que pusieron como refuerzo a Jesús Vázquez, que ya había despuntado en "La quinta marcha" y "Hablando se entiende la basca". El programa semanal, por supuesto, se realizaba desde Palma de Mallorca, cuyo puerto era el fondo de las actuaciones de grandes artistas. Aquí fue donde la Velasco fue atacada por un cocodrilo que, tras horas de espera bajo los focos y el calor mallorquín, despertó de su letargo (vamos, que se estaba descongelando) y reaccionó feliz al ver las piernas de la actriz. 

Antena 3 no competía demasiado en esta división "refrescante" pero sí que intentó ofrecer un producto digno, que encajaba con su programación de la época, y que también tuvo una llamativa campaña en revistas televisivas, con carteles que recordaban a los del cine de los años 40/50. El programa se llamaba "Quiéreme mucho" y se centraba, fundamentalmente, en la música latina que había triunfado en la generación de nuestros abuelos.


Miguel Ortiz ascendió al prime time en el verano del 92 tras su paso por "El programa de Hermida" en la misma cadena. Fueron años importantes para él porque enlazó este musical con "No te rías que es peor", "Ta' tocao", "Zona de juego" y la serie "Lleno por favor" (aquella de la gasolinera de Alfredo Landa que fue un exitazo). Le acompañaba la bella Judith Castillo de la que no puedo contar mucho más de su carrera televisiva. "Quiéreme mucho" también se realizaba en exteriores y estaba dirigido y realizado por el histórico Hugo Stuven. En realidad era una revisión ampliada de una sección de su programa "Pero ¿esto qué es?" presentada por Nacho Dogan, "Dogan's Club". En definitiva, un espacio nostálgico que incluía anuncios antiguos, el paso de grandes estrellas veteranas como Celia Cruz, Tito Puente, Los Cinco Latinos o Lucho Gatica y entrevistas a viejos actores que recordaban sus carreras.
   Generalmente estos espacios no eran gran cosa, algunos simplemente eran un divertimento veraniego apto para tener de fondo mientras la familia tomaba un helado, pero al menos eran programas estacionales, pensados única y exclusivamente para combatir los calores y para mostrar una tele distinta a la del resto del año. Se podría llegar a un término medio que no avergonzara al intelecto y que amenizara el bochorno. Algunos lo consiguieron.

Ah, y para los que no sepan de lo que hablaba al contar lo del cocodrilo y Concha. Aquí la clave está en la duda del domador cuando ella le pregunta si puede tocarlo, la desgracia se veía venir:



lunes, 4 de mayo de 2015

Aplauso

"Aplauso", el programa para la juventud, el de los fans, el espacio "de discos" y no de música en directo, el reemplazo veraniego que se convirtió en el espectáculo de TVE más premiado en sus cinco años de emisión. Hoy, además, podemos decir que este show dirigido por José Luis Uribarri constituye un impagable archivo de la música popular entre 1978 y 1983, es decir, la época de estallido de la música disco pero también del punk y del heavy y todo eso estuvo reflejado en su nómina de invitados. Por eso cuando programas nostálgicos como "Cachitos" u "Ochéntame otra vez" quiere incluir una canción de los Depeche Mode o de Duran Duran o de ABBA o AC/DC tienen que acudir a las cintas de "Aplauso". Sus decorados llenos de lucecitas, perfectamente identificables para el espectador ochentero, siguen llenando la pantalla.
 
Uribarri recibió el encargo de llenar la tarde del domingo el verano de 1978 y se le ocurrió organizar un programa musical dedicado a la juventud, esa que ya tenía sus propias películas y publicaciones. El buen olfato de este pionero de TVE para escoger el tema, el público y los profesionales a los que convenció para quedarse sin vacaciones hizo que el invento fuera un exitazo. Ante los datos del panel de aceptación y las cientos de miles de cartas que cada semana llegaban a Prado del Rey solicitando participar, asistir como público o sugiriendo la presencia de ciertos grupos, los directivos tomaron la única solución posible: prorrogar. A partir de entonces pasaría a la tarde de los sábados y en esa ubicación permanecería hasta su final.

 
"Aplauso" se estructuraba como una revista, con su portada, páginas interiores, secciones fijas y contraportada. José Asensi maquetaba semanalmante esta revista de la que sólo se publicaba un ejemplar, el que sostenían en las manos los presentadores o aparecía en el fondo chroma que se usaba para algunas introducciones. La portada solía estar ocupada por un cantante o grupo extranjero de éxito, la lista es increíble: desde The Jacksons 5 hasta Demis Roussos pasando por Al Stewart, Dire Straits, Patrick Hernández o Umberto Tozzi. Desde el pop más pegadizo hasta el rock más cañero, desde los ídolos de adolescentes como Miguel Bosé o Leif Garrett a los heavys de The Scorpions sin olvidar pianistas melosos como Richard Clayderman.

 
Por los distintos decorados (todos muy reconocibles) que Paco Bello diseñó (iluminados por Corrales, muy importante el uso de los focos en este programa) pasaron grupos inauditos en los programas musicales televisivos de la época. En ningún otro show mainstream hubieran aparecido The Ramones, por ejemplo, pero sí en "Aplauso" donde actuaron con la famosa rueda de lucecitas de colores de fondo y rodeados por una juventud mucho más formalita que cuando acudían Los Pecos o Pedro Marín a los que, a pesar de los trabajadores de Prado del Rey, acosaban sin pudor.
 
Hasta 1981 el programa se grabaría en el Estudio 1. Ese año sería trasladado al Estudio 11 (del Edificio de Color, ahora clausurado) aunque también se grababan algunos bloques en la discoteca Joy Eslava. El epítome de la "Fiebre del Sábado Noche" de Travolta en la televisión pública española.
   Fundamental para el éxito de este programa fue la elección de su realizador: Hugo Stuven que ya llevaba unos cuantos años de meritoriaje en la tele en todo tipo de funciones, desde ayudante de realización de Pilar Miró a coordinador de "Más allá". Este chileno había demostrado sus aptitudes visuales en "Voces a 45", presentado por Pepe Domingo Castaño. De los reportajes filmados (sí, en cine) se encargaba Eduardo Stern. El carácter de Uribarri combinado con el de Stuven, ambos hombres de fuerte personalidad, desencadenó una serie de desencuentros que no se pudieron solucionar y a Stuven le sucedió en el cargo Lisardo García y más adelante Mauricio Rico (que realizará los sustitutos de "Aplauso": "Tocata" y "A tope").
 
La página Fans era, sin duda, una de las preferidas de la audiencia, en especial de la femenina. Gracias a este programa Los Pecos consiguieron su primer disco de oro y, como ellos, otros tantos ídolos de quinceañeras que encontraron en este musical su mejor plataforma. Era habitual que se usara el plató de "Aplauso" para hacerles entrega de sus discos conmemorativos pero no sólo a grupos o cantantes españoles, ABBA también fue merecedor de esta distinción ante las cámaras.
 
La otra sección que catapultaba al resto del show era "La juventud baila" comandada por José Luis Fradejas, hombre de radio, animador de discotecas, personaje difícilmente comprensible desde la perspectiva actual pero que durante esos cinco años supo conectar con un sector de la población que lo convirtió en un héroe aclamado en las boites de pueblo a las que iba a seleccionar a los participantes de este concurso. Fue el único presentador de todo el amplio elenco que permaneció inmarcesible desde el primer hasta el último día. Su pelo cardado (de nacimiento lejano a la frente), su voz siempre animosa, sus trajes, sus camisas abiertas, su micrófono con espumilla naranja o verde... todo parecía alejarle de los protagonistas de esta parte del programa, parecía un cuñado graciosete entre las sobrinas potentorras de la familia, pero de forma sorprendente se hizo con el público, su público y durante un lustro dominó a las masas bailongas. Concursantes fueron Miriam Díaz Aroca y Poty (el coreógrafo de OT, no el dinosaurio de "Los Aurones").

Ninguna de sus compañeras en las presentaciones consiguió esa comunión con el target de "Aplauso" aunque muchas de ellas adquirieran un gran éxito y una enorme popularidad. Tras aquella inicial etapa veraniega en la que el propio Uribarri se puso al frente acompañado de locutoras de la Casa como Isabel Borondo o Eva Gloria y actrices como María Salerno o Isabel Luque, llegaría Silvia Tortosa, actriz de experiencia en series de todo tipo que incluso había intervenido en una peli de terror protagonizada por Peter Cushing y Christopher Lee. Esta bella profesional aprovechó la oportunidad para abrirse un nuevo camino en su profesión y además demostró su versatilidad imitando a famosas cantantes en la sección de dobles. Dio ejemplo con Marilyn Monroe, Edith Piaf y Josephine Baker y los anónimos imitaron a Travolta-Olivia Newton-John, Demis Roussos, Rocío Jurado... La Tortosa también solía sufrir a algunos de los humoristas que pasaron por allí, especialmente a Bigote Arrocet, que la acosó mucho antes que a la pobre Mayrucha. Martes y Trece, Gila, los hermanos Calatrava, Arenas y Cal, Zorí y Santos y Fernando Esteso fueron algunos de los cómicos habituales.

Mercedes Rodríguez fue la tercera presentadora que más tiempo duró en el espacio. Había debutado en TVE en los 60 y su dulce voz y cándida presencia había acompañado a los espectadores de programas culturales. La decisión de ubicarla en un programa como éste fue sorprendente pero... fue un acierto. La revista "TeleRadio" decía en su número 1.127 de julio de 1979 que la locutora había sido "ganada para un programa juvenil". En 1981 fue trasladada a "Gente Joven" para suceder a Marisa Abad y allí permaneció nada menos que siete años. Desde luego, su paso por "Aplauso" cambió una carrera que podría haber sido anodina.

Elena Gutiérrez, la más joven de aquel equipo de cuatro presentadores, era de la última hornada de locutoras. Su paso por "625 líneas" fue breve y no dejó huella pero su elección para "Aplauso" le ofreció una popularidad inmensa, tanta que sufrió las consecuencias: fans que no la dejaban pasear tranquila durante sus años en el programa y un olvido injusto tras su partida. Elena siguió trabajando para TVE, fundamentalmente para su Canal Internacional. En los últimos años también ejerció como profesora en cursos para presentadores en la Universidad Antonio de Nebrija de Madrid.

A ese cuarteto se añadió como colaborador Nacho Dogan que animaba al público de plató a bailar y presentaba diversas secciones, a veces oculto tras el maquillaje y otras a cara descubierta. Era el precursor de los DJ y su papel no estaba bien dibujado en el esquema del programa aunque se mantuvo. También aparecieron de forma periódica Enrique y Ana en la Página Infantil, sustituidos por Ana María Molano.
   En 1981 hubo un cambio radical en la plantilla. Las tres presentadoras veteranas son sustituidas por las jovencísimas actrices Amparo Larrañaga y María Casal. Ambas eran hijas de grandes actores y no sé si esto tendría algo que ver en la formación de este nuevo equipo. Casal tenía ya bastante experiencia televisiva, había sido secretaria del "Un, dos, tres" y copresentadora de la primera etapa de "Gente Joven" junto a Antolín García. Larrañaga había debutado en el teatro tres años antes siendo una quinceañera. Apenas duró unos meses en el programa y tuvo que esperar hasta los 90 para probar de nuevo suerte como presentadora.

Para suplir a Amparo llegó Adriana Ozores, también hija de un ilustre actor (José Luis Ozores). Su naturalidad contrastó inmediatamente con la mal disimulada timidez de su antecesora. El trío Fradejas (que ahí seguía el tío), Casal, Ozores funcionó a la perfección y sería el que se mantendría hasta el 1 de enero de 1983, fecha en la que el programa se despidió de su, todavía, millonaria audiencia.

Este de la foto fue el equipo que llegó a esa postrera cita: Uribarri en la dirección, Mauricio Rico en la realización y los presentadores mencionados. Los guionistas y técnicos no habían cambiado mucho desde 1978 y tampoco cambiarían en los siguientes programas que ocuparían las tardes de los sábados ofreciendo música para la juventud. El guionista José Ramón Pardo afirma siempre que le preguntan que "Aplauso" acabó porque así lo quiso el PSOE, partido que, según él, no apreciaba en demasía a Uribarri.
   Al final de cada emisión el programa se despedía con la Contraportada, una actuación tan potente como la de la Portada: Village People, Roberto Carlos, Donna Summer... más los nacionales, por supuesto. Cientos de artistas de todo tipo pisaron su escenario y pocos programas pueden presumir de una nómina así... aunque fuera en play-back.

lunes, 24 de marzo de 2014

Adolfo Suárez y su Muñegote

En 1990 Suárez quemaba sus últimos barcos en la política presentándose a la presidencia del Gobierno con su partido CDS (Centro Democrático y Social). Si durante la transición fue pasto de las revistas satíricas de la época (que el mismo había potenciado con su permisividad absoluta a la prensa), en su última etapa en la vida pública volvió a ser caricaturizado en un espacio emitido dentro del programa espectáculo "Pero ¿esto qué es?" dirigido por Hugo Stuven. "Paridor Nacional" (un año más tarde renombrado "Antena colectiva") era un "Spitting Image" a la española, una treintena de muñecos representaba a los políticos más importantes y a algún conocido artista como Lola Flores. Estas marionetas eran "Los muñegotes" y tuvieron un gran éxito enseguida aunque no tanto entre los adultos como en los niños, por eso las tramas de sus aventuras de 6 minutos eran más bien banales y poco críticas con la actualidad. El muñegote de Suárez, sin embargo, reflejaba perfectamente la imagen que tenía el verdadero Adolfo en aquella España de los 90. Era un personaje que quería volver a la Moncloa como fuera, sin importarle que nadie quería que volviera. Era un ser caprichoso y voluble.

Le acompañaba continuamente Agustín Rodríguez Sahagún, su segundo en el CDS. Una especie de "esbirro" del malo de la película, siempre espiando tras las puertas, ayudando al Suárez de látex a conspirar contra el morador del palacio, Felipe González.

Los muñegotes tuvieron vida breve, en 1992 ya eran historia... y Suárez, políticamente, también. Hoy revisar esos capítulos sorprendería al más pintado por la crueldad con la que se trató, entre todo el elenco de caricaturizados, al primer presidente de la democracia. En las últimas dos décadas hemos aprendido a respetarlo y valorarlo.


lunes, 25 de abril de 2011

Lola la indiscreta de "¿Pero esto qué es?"

No hace mucho hablamos del programa espectáculo ¿Pero esto qué es? a petición de un blogger. Este show dirigido y realizado por Hugo Stuven se emitió entre 1989 y 1991, al tándem clásico música-humor se añadían secciones e incluso mini-series que ayudaban a hacer del programa un conglomerado de géneros que merecía su título.
Una de esas secciones era "El test de Lola", una androide de lo más descarada que preguntaba a personajes tan populares como Joaquín Prat qué haría si se diera cuenta de que alguien le observa mientras está desnudo. La voz de la seductora fémina cibertrónica correspondía a la locutora Marisa Naranjo que supo dotar al personaje de un carácter divertido y provocador que fue la clave de su éxito. La cara era una pantalla que movía sus labios al tiempo que se formulaban las preguntas y todos los invitados se sorprendían al ver que su pecho subía y bajaba: "¡Anda! si respira!" solían exclamar. Moderaba la sección el periodista eminentemente radiofónico Manolo Ferreras (a la izda. de la foto).
En la última temporada de la sección y sin justificación alguna, la muñeca se convertía en una especie de mujer sin pinta de robot y en vez de casco llevaba una peluca morena rizada, un poco absurdo porque perdía su sentido original.
Ah, por cierto, Prat respondió "ah, pues dejar que siga mirando".

martes, 14 de septiembre de 2010

Pero... ¿esto qué es?

Nuestro compañero Telepatético nos ha solicitado que hablemos de un programa dirigido por Hugo Stuven y emitido los viernes en la Primera desde 1989 hasta 1991, su título era absurdo "Pero... ¿esto qué es?". Se trataba de un show de variedades que incluía música, humor, entrevistas y hasta dibujos animados, la mascota del programa, la insoportable coneja Vicky, llegó a tener su propia serie en la que se planteaban misterios que debía resolver con su compañero con forma de zanahoria... sí, yo también me preguntaba por qué no se lo comía.
La primera temporada la presentaron los actores Beatriz Santana y Luis Merlo y el cómico Pedro Reyes. El programa debutó con la actuación estelar de Paul McCartney, contratado para interpretar varias canciones pero finalmente, y debido a un conflicto con el equipo técnico y ante la inminente partida de un avión de vuelta a Londres, sólo cantó una.
En 1990 el equipo de presentadores cambió y aparecieron Carlos Mata (celebérrimo por entonces gracias a la telenovela "Cristal"), Jacqueline de la Vega, Guillermo Montesinos y Elisa Matilla que ascendía de actriz en los sketches de "Canal Privado" a estrella del espacio. Además de esa serie que transcurría en un supuesto canal donde Alfonso Lusson y Paula Sebastián interpretaban a unos presentadores de informativos, también podíamos ver a las grandísimas Aurora Redondo y María Isbert protagonizando otros sketches, a Nacho Dogan y su particular salón de baile, los tests picantones de la robot Lola (con voz de Marisa Naranjo), la emisora de radio de Cruz Raya, el Horroróscopo de Eloy Arenas...
Pero sobre todo había música y con interpretes de primera como Liza Minelli, Joe Cocker, Phil Collins, The Pretenders...