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miércoles, 20 de mayo de 2020

El decorado gigante del Telediario de 1970


En 1970 un importante cambio estético se produjo en los informativos de TVE, también intentó ser una revolución en contenidos pero esa es otra historia. Acostumbrados a decorados pequeños o casi inexistentes, con una realización basada en el plano medio o incluso el primer plano, de repente y sin previo aviso (en aquel  momento no se promocionaban mucho estas cosas), el Telediario vive una pequeña revolución de la que lo más evidente a primera vista era un enorme decorado con dos pantallas gigantes y muuuchos presentadores. 


Fondo de madera, dos pantallas (una ligeramente más grande), una pequeña mesa central, ocupada por el presentador oficial, otras dos del mismo tamaño a su derecha (izquierda en pantalla) con sendos locutores y una más grande, con espacio para otros tres locutores y una gran pastilla en el suelo del plató (sospecho que ocultando monitores) eran los elementos de aquella escenografía. Los informativos habían llegado a Prado del Rey poco más de un año antes, hasta entonces se seguían realizando en el pequeño plató del Paseo de la Habana y parece que de esta forma querían mostrar poderío y aprovechar las posibilidades escénicas para informar con mayor claridad visual.
   Más cambios: la primera edición pasaba a denominarse "Noticias a las 15", la segunda mantenía el nombre de "Telediario" y se emitía a las 21.30 H y la tercera recibiría el título "24 horas", se eliminaba el informativo matinal que había comenzado la temporada anterior y que no había conseguido gran éxito. 

Alberto Delgado

Los presentadores designados inicialmente iban a ser también los "editores" (concepto que todavía no existía) de su edición pero eso duró  muy poco por distintas razones. En el caso de "Noticias a las 15" el elegido era Jesús Álvarez, pionerísimo de nuestra tele, pero fallecía en marzo a causa de una leucemia así que apenas pudo mantenerse unas semanas en su puesto. "De la segunda se encargó otro baqueteado locutor de amplias experiencias: Eduardo Sancho. Pocos días después de iniciar su tarea por razones nunca suficientemente explicadas, tiró materialmente los papeles por el aire y dejó la edición empantanada" según contaba Pedro Macía en su libro "Televisión Hora Cero" (1981). Poco después se recurrió a Cirilo Rodríguez, corresponsal de RNE en Nueva York y que había narrado la llegada del hombre a la Luna para ser el presentador (como ya hemos contado aquí) acompañado, entre otros, por Alberto Delgado para la información política, Ángel de la Fuente en Nacional, Miguel Sanchís en Internacional y Luis de la Plaza en los Deportes (aunque no eran tan cerradas las secciones y lo importante era la variedad de voces según la necesidad de la escaleta). 

Miguel Sanchís

Hasta ese momento lo habitual (más allá de algunos ensayos de otras fórmulas que apenas duraron) era que apareciera un presentador (hombre) en plano medio y que las noticias se leyeran en directo por otros locutores "en off", es decir que estaban en el propio plató pero no se les veía o bien estaban en un locutorio insonorizado. En esta nueva etapa esos locutores eran visibles y tenían su pequeña parcela de protagonismo. El plano se ampliaba para poder incorporar la pantalla que funcionaba como lo hace hoy en TVE o Antena 3, enmarcando la noticia con una imagen alusiva. 


En la última edición, el "24 horas" Manuel Martín Ferrand usaba otro decorado más modesto y realmente iba por libre, era uno de los primeros informativos de autor españoles. Este formato era el único que se mantenía de la etapa anterior, Ferrand había heredado el puesto de Jesús Hermida que había preferido irse a la corresponsalía televisiva de Nueva York en vez de sufrir en el plató presiones políticas y de sus propios jefes. 
   Esta nueva forma de presentar la información no duró mucho, unos dos años. Aseguraba Macía en el mencionado libro: "Visto con las posibilidades que la distancia ofrece, parece como si el único interés de aquella "renovación" hubiera sido sacarse de en medio los nombres de "telediario", los identificativos del programa y algunos de los que hasta entonces figuraban estrechamente ligados a ellos. Hubo, si acaso, un conato de superación en los "techos" de lo noticiable; pero la tecnocracia imperante los acogotó sin contemplaciones. El hombre había llegado a la Luna, pero el hombre que lo consiguió era norteamericano: en España casi nada había cambiado". La siguiente revolución, comandada por Alfredo Amestoy y que quiso romper con todo lo anterior, aún duró menos, un año. Luego se volvería a los decorados discretos y hasta se pusieron de moda las cortinas, más sencillez imposible.

He aquí uno de los fragmentos conservados de aquella etapa:



viernes, 4 de marzo de 2016

Alberto Delgado, toda una vida en el Congreso


"Conectamos con el Congreso de los Diputados" decía el presentador de turno del Telediario y casi siempre respondía desde allí Alberto Delgado, al menos durante casi tres lustros. Desde los 70 y hasta mediados de los 80 este vasco de la cosecha del 38, formado en la Escuela de Periodismo  fue "el" responsable de TVE de la crónica política. Bregado en todos los géneros en periódicos como el "ABC" o "Diario Español" y revistas como "Semana", fue en la agencia Pyresa donde realmente comenzó su profesionalización. Allí entró en 1964 y tan sólo un mes después de su llegada ocupó el puesto de redactor parlamentario como un sustituto. Fue así como alcanzó prestigio y (más tarde) popularidad. 


Confesaba en 1980 a Manuel Azcona en la revista "TeleRadio": "Al principio los Plenos se reducían a las "deliciosas" ruedas de prensa de Esteban Bilbao, que duraban horas y de las que no sacabas nada en limpio. Llega Fraga como ministro de Turismo y los Consejos se hacen insoportables porque si yo hablo deprisa, Fraga lo hacía mucho más, nos volvía a los informadores materialmente locos y sufríamos crisis nerviosas. No existían las referencias escritas. Hasta cierto punto, yo  contribuí a que los informadores dispusiéramos de estas referencias a raíz de una pregunta que alguien hizo a Fraga sobre las bases americanas. Yo tomé nota y lo di por televisión. En la información hablé de las bases americanas pero Fraga, encolerizado, dijo que se había referido a las otras bases, en las que se apoyaba su discurso". En realidad, y por experiencia propia, hay que decir que don Manuel no cambió mucho y que sus ruedas de prensa en la Xunta de Galicia no eran muy distintas a lo que describe este maestro del periodismo político.


Delgado eligió su profesión por vocación, queriendo imitar a aquellos reporteros americanos que defienden la justicia como si fueran auténticos héroes. Su bisabuelo, Sinesio Delgado, periodista y poeta, había refundado la publicacón "Madrid Cómico" y su padre, director de cine, realizó documentales durante la guerra. Fue una gran referencia para él, no sólo como profesional sino también como hombre insobornable. Aunque nunca se había planteado dedicarse exclusivamente a la información parlamentaria se convirtió poco a poco en todo un experto y en plena Transición sus palabras eran respetadas por los espectadores. "No sabía lo que era una ponencia, una enmienda o una ley. Estudié mucho y fui familiarizándome con el lenguaje parlamentario".


Cuando Eduardo Sotillos en 1976 conectaba desde Prado del Rey con el Congreso de los Diputados en la Segunda Edición del Telediario, Delgado era rápido, conciso y muy sintético. Se había acostumbrado a las retransmisiones (tan apasionantes como duras en aquel período) en las que no sólo tenía que explicar lo que sucedía sino además interpretarlo para una audiencia que se había olvidado de lo que significaba la libertad política. Don Alberto forma parte de aquel grupo de presentadores que supo explicar lo que estaba pasando, ejerciendo un periodismo muy directo y con grandes dosis de divulgación. Era necesario.

 

Reconocía carecer de ambición y por eso no optó a otros puestos en la televisión. Se sentía identificado con su parcela y además de su larga etapa en los informativos diarios dirigió y presentó el programa "Las Instituciones"  en 1974-75 dedicado a los debates de las Cortes sobre temas legislativos. Las semanas en las que no se celebraba debate al respecto (muy habitual en aquella etapa tardofranquista) se enseñaba el funcionamiento de los organismos más importantes de la vida oficial del país.  Fue también pionero del veterano "Parlamento" (aún en antena los sábados en el canal 24h) y de "Opinión pública", espacio al que llegó en octubre de 1980 con gran ilusión y con ganas de "hacer una panorámica de lo que va a ser, de lo que "puede" ser el país en la próxima década: un horizonte español de los años 80". Su objetivo era muy claro: "servir a la opinión pública, servir a los telespectadores" y hacerlo sin protagonismos, decía entonces que si todo salía bien el mérito sería del equipo pero si sucedía lo contrario, la culpa sería suya "que para algo soy el director". Un ejemplo que muchos jefes deberían seguir, por cierto.
   Alberto Delgado fue una presencia constante hasta mediados de la década de los ochenta y poco a poco dejó de aparecer en pantalla para ocupar puestos de responsabilidad hasta su jubilación.