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lunes, 19 de mayo de 2025

Manuel Torreiglesias, el filósofo de la salud

Manuel Torreiglesias ha fallecido con 84 años. Su salud comenzó a resquebrajarse hace un tiempo cuando se le detectó una enfermedad renal grave que le obligaba a someterse a diálisis a diario. El hombre que dedicó buena parte de su carrera televisiva a velar por la salud de los españoles aprovechó esta situación para llamar la atención sobre los que padecían una enfermedad como la suya. En realidad su trayectoria siempre se centró en eso precisamente, usar el altavoz que le daban el micrófono y las cámaras para reivindicar mejoras no sólo en nuestros hábitos diarios sino también en el sistema sanitario. Hoy es inevitable recordar sus doce años al frente de "Saber vivir" en las mañanas de La Uno o su rotundo éxito a mediados de los setenta con "Escuela de salud" pero este gallego de Pontedeume también se atrevió a tocar otros temas como el debate social o, sorpresa, la tertulia futbolística.

Licenciado en Magisterio y Filosofía y Letras y, más tarde, en Medicina (aunque no ejerció) entró en TVE a mediados de los sesenta a través de su amigo y paisano Eugenio Pena (realizador de referencia en los estudios de Miramar). Estuvo varios años tras las cámaras y debutó como presentador en 1976 en el espacio divulgativo "Escuela de salud". Fue un programa pionero en su género que se adelantó tres años al mítico "Más vale prevenir" (siempre alabó públicamente la labor de Ramón Sánchez Ocaña) y que fue un éxito indiscutible con reportajes que, en algunos casos, despertaron la polémica y a punto estuvieron de ser censurados. Fue uno de los programas más valorados por la audiencia en su primera temporada batiéndose (y no en igualdad de medios) en buena lid contra "Un, dos, tres", "El hombre y la tierra", "El circo de TVE" y "Heidi". 

Apenas un año con "Escuela de salud" fue suficiente para afianzar su posición en la Casa y para ser consciente de que en esa etapa de Transición el público necesitaba hablar de temas que hasta ese momento habían sido poco habituales. En RNE se mantuvo seis años a primera hora de las mañanas con el magazine "Tiempo de vivir" por el que recibió varios premios, uno de ellos por su labor en torno a la marginación social. Declaraba en 1980 a la revista "Tele Radio" que aunque había pasado más de año y medio desde el final de "Escuela de salud" la gente pensaba que era médico y ya dejaba claro entonces cuál consideraba su verdadera profesión: ""Yo soy periodista, lo que ocurre es que en aquel momento vi muy claro que un programa como ese podía ser muy útil a la sociedad española pero aquello ya pasó, yo me rebelo a dejarme etiquetar". 

En esa búsqueda de nuevos territorios divulgativos apostó por la denuncia y la crítica social en su retorno a la tele a principios de los 80 con "Voces sin voz" (su título dejaba claro su objetivo) y "Usted, por ejemplo". Ambos espacios levantaron heridas al ofrecer las cámaras a asociaciones y pueblos minúsculos, a políticos desconocidos, a marginados para explicar sus causas (muchas de ellas perdidas). También fue pionero en hablar de medio ambiente y usar una palabra que entonces sonaba raro, "ecología". Hasta 1984 Torreiglesias estuvo en primera línea. 

A finales de los ochenta reaparece ante las cámaras pero sólo para los gallegos. Apuesta de nuevo por la tele pública, la TVG (inaugurada en 1985) y por la salud. "Boa saúde" comenzó como una sección del vespertino "Arestora" para convertirse en espacio independiente para la tarde de los lunes en 1990. Aquel programa fue el germen de "Saber vivir" porque ya utilizaba las mismas armas: expertos en plató, testimonios y especial incidencia en la alimentación, de hecho ahí comenzó a colaborar con él la nutricionista María José Rosselló, una fija de la posterior etapa en TVE. 

En TVG vuelve a intentar quitarse a etiqueta sanitaria con un espazo innovador: "Meigas Fóra" entre 1993/94. El programa se emite simultáneamente para la tele y la radio, de hecho se monta el plató en la propia redacción de la Radio Galega. Busca de nuevo la reflexión pública sobre temas controvertidos: drogas (con una entrega memorable con la presencia de las Madres de la Droga), ludopatía, la integración de la mujer en el Ejército, la situación de los presos en las cárceles. Su siguiente espacio en la tele autonómica gallega fue realmente incomprensible: "Ímolo ver", una tertulia futbolística para los lunes por la noche. Apenas duró mes y medio. 

En octubre de 1996 vuelve a TVE para llevar la sección de salud de la nueva apuesta matinal tras el fichaje de María Teresa Campos por Tele 5. "Mañanas de Primera" estaba presentado por Laura Valenzuela con la colaboración de su hija, Lara Dibildos, Tate Montoya y Teresa Viejo. Fue un fracaso que llevó a la pública a probar una nueva fórmula a comienzos del año siguiente desgajando las partes que habían destacado: la salud y los sucesos y, de este modo, nacen "Saber vivir" con Manuel Torreiglesias y "Así son las cosas" con Manolo Giménez. En la primera temporada el gallego estaba acompañado en la presentación por Teresa Viejo por una cuestión de contratos pero a partir de la siguiente, Torreiglesias volvió a su estado habitual en sus proyectos anteriores, director y presentador en solitario. 

"Saber vivir" es un clásico de TVE (hablo en presente porque sigue en antena en La 2 los fines de semana) que don Manuel supo llevar a lo más alto de la lista de audiencias, superando en varias temporadas a la todopoderosa Campos en su franja. Consiguió un equipo fuerte con el médico Luis Gutiérrez, la ya mencionada Rosselló y el cocinero Sergio Fernández. Más adelante se incorporó también Fernando Ónega con sus reflexiones. Después de tantos años huyendo de la categoría de divulgador sanitario, Torreiglesias abrazó la etiqueta y durante más de una década insistió en que no dejáramos de pasar ciertos síntomas y que acudiéramos al médico pero, sobre todo, que nos cuidáramos día a día para evitar riesgos. 

Doce años estuvo al frente de "Saber vivir" y más hubiera estado si no hubiera sido por un escándalo por la recomendación y emplazamiento de productos comerciales al margen de lo contratado oficialmente. Fue cesado de manera tan fulminante como sorprendente y él se defendió en una rueda de prensa asegurando que aquello no era cierto. Apenas un par de meses después regresó con un formato similar a Intereconomía pero como no podía usar el mismo título porque era una marca de TVE lo bautizó como "+ Vivir", ahí permaneció hasta 2013 cuando la situación de la cadena en cuanto a impagos a sus trabajadores ya era insostenible. 

Torreiglesias pasará a la historia como uno de los "médicos de la tele" más populares pero es justo reconocer que también se atrevió a remover los marcos de los territorios habituales en los debates para deshacer tabúes. Su formación como maestro y filósofo influyó en su forma de comunicar: sobria pero, a veces, cariñosa. El trato con sus colaboradores y espectadores era paternalista, pasaba del piropo a la pequeña bronca con bastante facilidad y eso generó cientos de vídeos para los programas de zapping, no es de extrañar que el catalán "APM" le haya dado las gracias por tanto en redes esta mañana. Desde luego, su "Saber vivir" es uno de los divulgativos más recordados de nuestra tele. 

jueves, 27 de agosto de 2015

Teresa Viejo, cerrando el ciclo de "Saber vivir"

Este verano los espectadores matinales de TVE han sido testigos del regreso a la pública de la que fue una de sus estrellas de la década de los noventa, Teresa Viejo. Aquella jovencita que viajaba por todo el mundo entrevistando a los miembros de bandas musicales de postín en "Rockopop" y que dio un salto a un programa "para toda la familia" con "Pasa la vida" comandado por María Teresa Campos, se hizo tremendamente popular con el "Primijuego" y año tras año la veíamos cantando en "Telepasión". Tan famosa se hizo que en 1996, ante el abandono del Ente de la Campos, los jefes decidieron que Viejo era la idónea para coordinar en pantalla las nuevas "Mañanas de Primera". Laura Valenzuela aparecía como presentadora titular y estaba acompañada de su propia hija y Tate Montoya (¿harto de las confesiones de las parejas de "Su media naranja" en Telecinco?) pero quien realmente llevaba el peso del programa, dirigía las tertulias y entrevistas más serias era Teresa, la única con formación (y vocación) periodística.
   El caso es que ese magazine no funcionó, no podemos decir que fuera un fracaso pero era el segundo en audiencias superado por el de Telecinco y eso TVE no lo podía permitir... a pesar de que superara el 20% de share. Tan sólo tres meses después de su estreno fue eliminado de la parrilla y tras la pausa navideña la mañana del primer canal apareció dividida en tres espacios: "Saber vivir" (salud), "Así son las cosas" (sucesos y actualidad) y "Entre tú y yo" (entrevistas y vida social).

El primero estaba dirigido y presentado por Manuel Torreiglesias, que ya había triunfado en los setenta con otro programa de sanidad, "Escuela de salud". El de sucesos lo presentaba el ex portavoz del Cuerpo Nacional de la Policía Manuel Giménez y el último Laura Valenzuela aunque durante muy breve tiempo. El regreso de la primera presentadora de TVE a su Casa se saldó de forma amarga, apenas sobrevivió una temporada entre ambos espacios. Del devenir del dúo vida sana-crónica negra no hace falta decir que funcionó, y muy bien, durante años.
   Lo que quizás muchos no recuerdan es que junto a Torreiglesias en aquella primera temporada estuvo Teresa. La periodista tenía contrato para "presentar las mañanas" y aunque hubiera cambiado de nombre, formato y contenido el contrato seguía en pie así que tuvo que lidiar con las ansias de protagonismo de don Manuel y cumplir su parte hasta que finalmente quedó liberada... y no renovó con la tele pública.
   Ahora, casi veinte años después, ha regresado a "La mañana" y en su primera parte se ha reencontrado con el título "Saber vivir" pero esta vez sin las continuas interrupciones de Torreiglesias que parece que no entendía que su compañera no era una azafata con derecho a frase. Teresa Viejo sigue dominando el plató y quién sabe si este regreso no será temporal.

domingo, 25 de agosto de 2013

Luis Gutiérrez, 15 años de médico de la tele


El viernes los espectadores de "La mañana de verano" no daban crédito al ver al veterano doctor Gutiérrez emocionado, aguantando el llanto entre pucheros. La escena sucedió mientras intentaba avanzar los contenidos del programa del lunes, "aunque no sé si estaré con ustedes, por las ondas que me llegan creo que no". Así, casi de incógnito, su audiencia (que no suele ser muy habitual de las redes sociales ni de webs como vertele o fórmulatv) se enteraba del despido de su médico de cabecera durante los últimos tres lustros.


Este licenciado en medicina y cirugía, médico de atención primaria de profesión y divulgador por elección comenzó su larga andadura televisiva como mano derecha de Manuel Torreiglesias en "Saber vivir" allá por el 97. Forma parte del equipo fundador de este programa que llegó a alcanzar cuotas del 25% de share. La caída en desgracia de Torreiglesias tras la absurda acusación de la Corporación por asuntos publicitarios (tema del que la Casa era cómplice) dejó a Gutiérrez a cargo de la sección en 2009.


 Y digo sección porque aquel año desembarcaba el nuevo equipo del matinal de la pública con Mariló Montero como cabeza visible (cabezona como ellas hay pocas y me refiero a su testarudez, que conste). "Saber vivir" se incorporaba al magazine "La mañana de la 1" como un apartado de larga duración y conservando la marca, algo lógico teniendo en cuenta la cantidad de productos que la aprovechan para lanzarse al mercado.


Don Luis tuvo que aguantar el mal humor de don Manuel y el carácter "peculiar" de la Montero. Además de sus indudables dotes de comunicador y su simpatía, debería ser premiado por su santa paciencia. Ahora se nos anuncia la llegada de un "prestigioso médico" y se prescinde de un profesional que había demostrado su innata capacidad para entender a los pacientes televisivos y traducir las farragosas explicaciones en conceptos sencillos y accesibles.
Ver al doctor Gutiérrez balbucear "quince años" en su despedida oficiosa mientras se le atragantaban las palabras no me parece de recibo para un hombre que, como mínimo, merece el mismo trato que cualquier trabajador: un aviso previo y una despedida digna.