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sábado, 21 de abril de 2018

Pedro Erquicia, el obstinado innovador


Cualquier periodista quisiera tener en su currículum dos títulos: "Informe Semanal" y "Documentos TV". Si a ello añadimos una corresponsalía en Nueva York, el matinal "Buenos días" o la dirección de Telemadrid, la trayectoria parece impecable y así era la de Pedro Erquicia, fallecido ayer a los 75 años. Aunque para los más jóvenes su nombre sonará a parodia de Corbacho en "Homo Zapping" y muchos medios hayan resumido su trayectoria con un "y fue el responsable de que los Reyes se conocieran", este periodista vasco se merece un obituario más justo y un homenaje inmediato por parte de la que fue su Casa durante cuatro décadas, TVE. Como me temo que no vamos a ver una cosa ni otra, intentaremos hacer algo de justicia aquí. 


A Erquicia casi podríamos considerarlo un niño prodigio del periodismo porque con tan sólo 22 años y antes de graduarse en la Escuela Oficial de Periodismo ya estaba colaborando con TVE. A finales de los sesenta, tras su ingreso oficial, ya formaba parte del equipo de programas como "Panorama de Actualidad" que serían claros antecedentes de la que más tarde se convertiría en su especialidad, los espacios de reportajes. En los 70 ya tenía el cargo de redactor jefe del Telediario y fue en esa época cuando el Director de los Servicios Informativos le encargó una versión patria de los programas que estaban triunfando en EE.UU a imitación del "60 minutes" de la CBS. Así nació en 1973 "Semanal Informativo", renombrado poco después como "Informe Semanal", decano de los reportajes de análisis de la semana en toda Europa y título más longevo de la parrila de nuestra tele. Entre 1976 y 1978, tras un ligero recorte de sus largas melenas, se atrevió a ponerse por fin delante de la cámara para presentarlo al alimón con Rosa María Mateo. 


Pero había llegado el momento de emprender una nueva aventura y con el regreso de Jesús Hermida a España, Erquicia acepta su cargo de corresponsal en Estados Unidos y Canadá y se muda a Nueva York de forma precipitada: "He tenido que aprender el oficio de corresponsal. Durante cinco años y medio, que es bastante tiempo, había estado haciendo un tipo de labor en la profesión: dirigir un programa. De repente, de la noche a la mañana, te encuentras de corresponsal... Los dos primeros meses fueron muy duros. Dejando a un lado los problemas profesionales, el oficio, los contactos, la mecánica del trabajo, están los personales. Tienes que buscar una casa..." decía en la revista TeleRadio. El periodista estaba luchando entonces para convencer a TVE de la necesidad de evolucionar técnicamente. Se quejaba de que eran los únicos que todavía seguían usando soporte cinematográfico para los reportajes y que para las conexiones urgentes se usara la línea telefónica: "Las películas están bien para el contexto español pero cuando te vas a un país que lo tiene superado, te encuentras con un handicap. Televisión tendrá que reciclar absolutamente todos sus sistemas técnicos". Y lo consiguió, él fue quien introdujo el vídeo en las corresponsalías.  


Esa fue una de las características principales del trabajo de este obstinado vasco, la innovación. Desde sus inicios en la tele, Erquicia quiso ir siempre un paso más allá, forzando la máquina pero siempre con la complicidad de sus equipos. Precisamente cuando fue a Nueva York se llevó a tres compañeros de "Informe Semanal" (entre ellos a la reportera Ana Cristina Navarro) y más tarde se demostraría la lealtad de su gente en etapas complicadas. 
   En su larga etapa en EE.UU. se produjo una breve pero importante pausa, en 1981 regresó a Prado del Rey para ser subdirector de Informativos en la época de Gabilondo como director, y poco después ya como máximo responsable. ¿Les suena el año? 1981... 23F. Sí, él fue quien tuvo que ir a escondidas a grabar el famoso mensaje del Rey. 
   En 1985 regresa definitivamente a España. Su primer programa es el olvidado injustamente "Europa, Europa". En 1987 se pone al frente de "Buenos días", sucediendo a José Antonio Martínez Soler. Erquicia ayudó a "americanizar" un poco el formato, es decir, a hacerlo más entretenido y menos formal. Como él decía entonces, quería introducir los cambios paulatinamente y hacer que prevalecieran "las noticias calientes y blandas", para diferenciarse de los Telediarios. 


Tras una temporada en el matinal se le asigna la creación de un nuevo formato para los fines de semana y el resultado fue "48 horas", una mezcla entre magazine e informativo que sustituía a los tradicionales Telediarios y que duraba varias horas pero que iba troceando su emisión durante el día. Desde el principio la cosa no funciona. Los errores en pantalla son continuos y las desavenencias con el realizador sonoras hasta el punto de que cierto día se niega a presentar la edición nocturna del noticiario tras exigir, sin éxito, la sustitución inmediata del responsable técnico. En enero del 88 es destituido por su, hasta ese momento, amiga Pilar Miró y el director de informativos Julio de Benito (al que había había nombrado su subdirector hacía años). El día de su cese, un 9 de enero, presentó el programa porque se consideraba un caballero. La mayor parte de su equipo dimitió en solidaridad.

 

 Aquello fue un duro golpe para el periodista que como consecuencia directa supuso la aceptación de un reto: ser el primer director de Telemadrid. En aquel cargo se mantuvo un par de años en los que la cadena autonómica destacó por la valentía y calidad de sus Telenoticias. El regreso a TVE, no obstante, supuso otro hito en su carrera: la dirección y presentación de "Documentos TV" que llevaba un par de años en antena sin una personalidad clara. Hasta su jubilación en 2008, Erquicia hizo de esta cabecera un título ineludible para "espectadores como usted", esos que querían informarse con profundidad. Además de conseguir los mejores documentales del mundo introdujo la producción propia y, de nuevo, consiguió lo impensable: crear otro clásico televisivo. En 1999 lo intentó en la Primera y con Lorenzó Milá. "En clave actual" llegó en un mal momento y no se permitió su asentamiento. Eran los años en los que dirigía el Área de Programas de Actualidad e Investigación, etapa extraordinaria para el periodismo televisivo. 
   A Erquicia quisieron prejubilarlo a los 50 y se negó. Aguantó, con muchas presiones y ninguneamientos constantes hasta los 65. El día que se despidió de su audiencia, a muchos nos emocionó. Con él se va una forma distinta a la actual de entender la información desde la búsqueda de la verdad como baluarte principal pero con el ojo puesto en la comprensión de todos los públicos, sin prejuicios. 


martes, 28 de marzo de 2017

Ana Isabel Cano, la primera corresponsal de TVE


Su nombre se ha diluido en el tiempo a pesar de ostentar el honor de ser la primera mujer en ocupar una corresponsalía de TVE. Ana Isabel Cano fue la periodista que informó desde 1968 hasta 1972 de todo lo que concernía a los países del Este desde el cuartel general que nuestra tele había montado en Viena por su cercanía a otros países estratégicos en plena Guerra Fría pero en los que parecía totalmente imposible tener un dispositivo permanente. ¿Y por qué no la recordamos hoy en día? Quizás porque su carrera posterior transcurrió casi siempre tras las cámaras y porque la popularidad posterior de la recientemente fallecida Paloma Gómez Borrero desde su sede en Roma hizo que se olvidara la figura de esta auténtica pionera. Con el tiempo se dio por buena la afirmación de que Paloma había sido la primera corresponsal televisiva, como si fuera poco mérito haber sido la primera periodista española en informar desde el Vaticano. Hace unos años el documental "La noche del Telediario" rescató por primera vez imágenes de Cano, poniéndola por fin en el lugar privilegiado que merece en la historia de nuestra tele. 


Ana Isabel pertenece a la primera generación de corresponsales de la Casa, esa en la que José Antonio Plaza y Eduardo Sancho saludaban desde Londres, Jesús Hermida y Cirilo Rodríguez desde Nueva York o Luis Pancorbo y Francisco Narbona desde Roma. Sus crónicas se grababan en formato cine, como los reportajes, con una fotografía de gran tamaño con monumentos representativos de la capital, y cuando era necesario conectar en directo debido a una última hora de especial relevancia su voz con sonido telefónico se escuchaba sobre unas imágenes enviadas por la red de Eurovisión. En aquella época los corresponsales ejercían en realidad de "enviados volantes", según la terminología de la época, es decir, que viajaban por su zona de influencia y no sólo se ocupaban de su sede oficial. Pero la Cano no era novata en TVE, en 1965 había sustituido al omnipresente Victoriano Fernández Asís en la presentación de "Foro TV", el único debate que por entonces se permitía en una controladísima emisora dependiente del Gobierno. De esta forma se convertía, además, en la primera mujer en moderar un debate ante las cámaras y también en la primera en dar cara a un formato informativo aunque sería Blanca Gala quien debutara en el Telediario unos años más tarde. 
   A la vuelta de Viena, Cano siguió trabajando en televisión pero no fue hasta 1983 que los espectadores se reencontraron con ella. Sería de nuevo al frente de una tertulia pero en este caso sobre temas históricos en la nueva etapa de una serie documental que había logrado cierto prestigio a finales de los 60 y que regresaba reconvertida en coloquio con reportajes incluidos, "La víspera de nuestro tiempo". En la siguiente temporada fue sustituida por Cristina García Ramos y más adelante continuarían su labor José Antonio Silva y Pedro Meyer. Desde entonces no he encontrado ninguna referencia más sobre esta periodista a la que debemos homenaje. 

sábado, 25 de marzo de 2017

Adiós a Paloma Gómez Borrero

En 1980 al recibir el premio Calabria entregado por el Presidente de la República de Italia. Foto revista TeleRadio
Tenía 82 años pero seguía en la brecha, tal y como ella misma presumió al recoger hace tan sólo cinco meses el Premio Iris a Toda una vida otorgado por la Academia de la Televisión. Y no era presunción banal, Paloma Gómez Borrero aparecía frecuentemente en "Amigas y conocidas" de la Uno y colaboraba con la COPE y 13TV retransmitiendo eventos religiosos desde el Vaticano. Ayer falleció tras un cáncer de hígado detectado hace tan sólo 15 días. Fueron las compañeras de maquillaje de TVE las que la convencieron de que visitara a un médico porque aquel día "tenía mal color". Desde los años setenta era un rostro habitual de la tele, el medio que la convirtió en popular aunque cuando llegó a Prado del Rey ella ya había librado muchas batallas en los medios. 

Informando desde la corresponsalía italiana en 1976
Madrileña del 34, había sido enviada especial del prestigioso semanario "Sábado Gráfico" en Reino Unido, Alemania y Austria. Cuando fue nombrada corresponsal de TVE en Italia en 1975 ella ya conocía bien el país e incluso había participado en una película protagonizada por Marcello Mastroiani en 1956, "Il momento più bello". Apenas aparecía unos segundos en el papel de una enfermera, ¡pero tenía frase! Ella siempre contaba que había llegado a ese cameo de forma casual, al haber leído la mano al astro de la pantalla tras una entrevista, cosa que a él le había hecho mucha gracia, por eso fue Marcello quien le ofreció ese rol y no el director. Y sí, han leído bien, otra faceta de la que presumía Paloma era la de quiromante, porque en su día había estudiado Quiromancia aplicada a la Psicología. Raro era aquel periodista que la entrevistara a quien ella no le terminara analizando a través de las líneas de la mano. 

Durante una crónica para TVE a finales de los setenta
Habrán oído mil veces (incluso en ocasiones de su propia boca) que ella fue la primera corresponsal de nuestra tele. No es verdad, ese honor le correspondió a Ana Isabel Cano (de la que hablaremos próximamente) en 1968 pero Paloma sí fue la primera periodista de nuestro país en informar desde el Vaticano y quizás esa es la imagen que quedará para siempre en el espectador español. Pero Gómez Borrero también informó desde Roma de su convulsa política, las acciones de la Mafia o de la decadencia de Cinecittà. Las dos noticias que más impacto le produjeron fueron el asesinato del ex Primer Ministro y Presidente de Democracia Cristiana Aldo Moro en 1978 y el atentado a Juan Pablo II en la Plaza de San Pedro en 1981. Conocida es la especial amistad que entabló con ese Papa al que acompañó en todos sus viajes como Pontífice. Parecía que la Borrero iba a eternizarse en el Vaticano, donde había conseguido mimetizarse hasta tal punto que algunos creían que era monja y se sorprendían cuando se enteraban de que tenía marido e hijos. Pero en 1983 un nuevo Director llegaba a RTVE, José María Calviño, y un 8 de diciembre era informada de que a partir del 1 de enero dejaba su puesto en Roma y la Santa Sede. Parece ser que le ofrecieron irse a Atenas pero que ella no aceptó el cambio, ya tenía su vida hecha en Italia. 

En "El primero de la clase" en 2006. Foto TVE.
Por entonces se dijo que esta destitución se debía a una caza política propiciada por el propio Calviño a quien, se aseguraba, no le gustaba la forma tan pía en la que esta periodista informaba de los asuntos vaticanos. Fue Pilar Urbano quien soltó la liebre de que el Director había advertido a su antecesor que "a esa me la cargo yo" y Paloma, con el paso de los años, había dado por buena esa versión y nunca más se habló del ofrecimiento de una corresponsalía en Grecia (ni para confirmar ni para desmentir). Teniendo en cuenta la pasmosa facilidad de Urbano para conseguir declaraciones escandalosas desmentidas después por los afectados, permítanme que ponga en cuarentena esta información. Lo que es cierto es que su etapa en la sede romana de TVE había acabado y que al no aceptar otro destino finalizó también su colaboración con la Casa pero eso no fue problema para esta periodista que enseguida fichó por la COPE y comenzó a trabajar también como freelance para medios hispanoamericanos. 

En el programa "Desexos cumpridos" de TVG en 2014. Foto de Alejandro Macías
A finales de los 80 regresó al Ente para participar periódicamente en los programas de María Teresa Campos, esa colaboración se extendió a lo largo de los años en todos sus magazines, tanto en Telecinco como Antena 3. Su sección "Paloma viajera" es también un clásico de los programas de la Campos. En 2006 participó en el efímero programa "El primero de la clase" presentado por Antonio Hidalgo en el que ocho famosos apadrinaban a un niño con el objetivo de que consiguieran una beca de estudios por valor de 48.000 euros (repartidos en ayudas anuales, eso sí). Y mientras seguía de corresponsal de la COPE (hasta 2012 aunque siguió retransmitiendo actos especiales) fichó también por Popular TV y después por 13TV. 


Y la escritura, siempre la escritura, más de una docena de libros y no sólo sobre temas religiosos sino también de cocina (con truquitos de amigas como Sofía Loren) o sobre fantasmas, sí, fantasmas, tema al que era muy aficionada. No en vano, afirmaba haber tenido uno en casa, como Margarita Landi. 
   En los últimos años había vuelto a los platós para ser una de las "Amigas y conocidas" del mediodía de la Uno. Regresaba a Prado del Rey para demostrar que, a pesar de sus ideas conservadoras en temas como la influencia de la religión en la vida del país o la familia, podía ser mucho más moderna que cualquiera de sus compañeras de mesa (algunas 40 años menores que ella). 
   Su sonrisa sempiterna, su amabilidad y una mirada inquisitiva que se tornaba en cómplice en cuanto había analizado a su interlocutor, serán echadas de menos, no sólo por sus compañeros sino también por el espectador. 

domingo, 6 de noviembre de 2016

Eduardo Sancho

 

Cuando se inauguró TVE nadie pensó que tener unos informativos diarios fuera algo necesario. Por eso tardaron unos meses en poner en marcha lo que en principio se llamó TeleParte (aludiendo al Parte obligatorio de RNE) y, más adelante, en imitación al Journal Télevisé francés o el TeleGiornale italiano, Telediario. En aquellos primeros años había tres presentadores, uno para cada edición: David Cubedo y Jesús Álvarez ponían cara a las dos principales, la de mediodía y la de la noche. Para la tercera edición, la de medianoche, se eligió a un joven pero experimentado periodista, Eduardo Sancho.  


Este valenciano del 27 formaba parte de una nueva hornada de informadores, poco afectos al régimen, con grandes ganas de innovar, conocimientos de idiomas y mucha cultura. Reunían lo mejor de la generación anterior, voz grave de cuidada dicción y una apostura rayana en la diligencia militar, y añadían otros méritos. En definitiva, eran periodistas modernos, los más adecuados para un nuevo medio: la televisión. Cuando Sancho llegó al Paseo de la Habana ya había trabajado dos años en el "Houston Chronicle" tras una primera etapa formativa en el diario "Las Provincias". Era de los pocos españoles que conocía la tele como espectador, la norteamericana nada menos. 


A lo largo de los diez primeros años de emisiones Sancho "ascendió" a la segunda edición del Telediario en sustitución de Jesús Álvarez en numerosas ocasiones y periódicamente realizaba entrevistas en directo en el mismo set del informativo a estadistas, políticos, escritores, artistas y personalidades de distintos ámbitos como Shakuntala Devi, "el cerebro electrónico", escritora y calculadora humana india de gran fama en la época (en la foto).


En 1960 a Sancho le encargaron un programa de entretenimiento pero con poso divulgativo, "La aventura de la música". Durante una temporada y en el escueto plató del Paseo de la Habana se organizaba un concierto con una pequeña orquesta sinfónica. Los episodios más celebrados por la crítica fueron aquellos en los que se homenajeaba a compositores como José Padilla (en la foto) que acudían a la cita y eran entrevistados por el siempre bien documentado Sancho que, además, tenía que compaginar esta ardua labor con la de los informativos y retransmisiones de todo tipo. Precisamente fue una de ellas la que le catapultó definitivamente al parnaso de los grandes periodistas televisivos. 


El 15 de diciembre de 1960 y junto a otro grande, Federico Gallo, retransmitió desde la Catedral de San Miguel y Santa Gúdula de Bruselas la boda de Balduino de Bélgica y Fabiola de Mora y Aragón. Fue el primer evento social de relevancia europea que emitía en directo a través de Eurovisión TVE y, según cuentan las crónicas, disparó la venta de televisores. Por supuesto no se conserva el sonido de aquel programa especial pero si nos fiamos de las críticas y crónicas de la época, Gallo y Sancho realizaron un trabajo extraordinario que sirvió de ejemplo para las siguientes emisiones de ese tipo. Eduardo siguió ligado a la presentación de informativos y a las retransmisiones hasta 1966, año en el que se estrenan las primeras corresponsalías. Él inauguraría la de Londres.


Sus crónicas telefónicas en directo se alternaban con los reportajes filmados por toda la geografía británica tratando temas políticos pero también de interés social. Gracias a Sancho los españoles de los sesenta aprendieron algunas costumbres puramente británicas o se enteraban de las novedades tecnológicas presentadas en ferias internacionales celebradas en Londres. Y todo eso sin perder su galanura porque Eduardo, no podemos olvidarlo, fue el primer "tele-bombón" de nuestra tele. Después el título lo heredaría otra joven promesa, Pedro Macía y sus ojos claros, pero nuestro homenajeado fue el primero. 


Más adelante se encargó también de las corresponsalías de la República Federal Alemana y de Estados Unidos. En estos países tuvo la oportunidad de entrevistar a importantes personalidades. Algunas de esas conversaciones han sido recuperadas en los últimos años gracias a la digitalización sistemática del archivo cinematográfico de TVE. No olvidemos que hasta los 80 todas las noticias se filmaban en este soporte y, gracias a eso, han sobrevivido buena parte de ellas. El celuloide no se podía reutilizar, como sí el vídeo, razón por la cual (como ya hemos repetido hasta la saciedad aquí) no se conservan tres cuartas partes (cálculo totalmente arbitrario) de los programas de los primeros 30 años. 


En los 70 regresa a España para dirigir el Centro Territorial de su Valencia natal y, durante un tiempo, RNE en la misma región. Allí puso en marcha el primer informativo en valenciano. En el 78 es reclamado de nuevo en la delegación de Londres y desde allí le toca retransmitir otro importante bodorrio, el de Carlos de Inglaterra con Diana Spencer en 1981

Foto de Silvia Domínguez durante la grabación de "Las caras de la noticia" para Canal +

En 1982 retorna, una vez más, a Valencia para dirigir el Centro Territorial del que le habían destituido, aparentemente, por su procatalanismo  y su "excesiva" cercanía al PSOE. Allí tuvo que hacer frente a una evidente falta de medios técnicos y la constante vigilancia de aquellos cercanos a la derecha que no le perdonaban una. Absurda presión para un profesional que había tenido que bregar con la censura, ser la cara de unos informativos claramente serviles al franquismo y que se había presentado voluntario para irse al extranjero y ofrecer así información más veraz y con menos cortapisas. En 1985 fue destinado de nuevo a Madrid pero ya a Torrespaña donde se jubilaría como redactor de los informativos de fin de semana. 
   En los últimos años ha reaparecido para dos documentales, "La noche del Telediario" en la Uno y "Las caras de la noticia" en Canal Plus (en la foto) para recordar sus primeros años en los primitivos noticiarios de nuestro país. Más recientemente ha recibido varios homenajes en su tierra muy merecidos. Eduardo Sancho es el único superviviente de esa primera etapa del Telediario y sólo por eso merece una reivindicación pero si además valoramos su carrera posterior y su valentía a la hora de abordar ciertos temas desde el exterior, más aún. 

domingo, 9 de noviembre de 2014

25 años de la caída del muro de Berlín

"Buenas noches. Berlín, como acaban de ver es un clamor de libertad". Así comenzaba Mari Pau Domínguez la segunda edición del Telediario, la primera que daba cuenta de la gran noticia del año, la gran noticia de los últimos 25 años. Esta periodista, proveniente del circuito catalán de TVE y que había pasado un año aprendiendo de Hermida en la última temporada de "Por la mañana", tuvo el privilegio de ser la primera cara de los informativos en anunciar el fin del muro de la vergüenza. Hoy se cumplen 25 años de aquel histórico momento que supuso, entre otras cosas, el fin de la guerra fría y el comienzo de una nueva vida para los berlineses que había sido separados de forma arbitraria de sus familias y amigos por cuestiones ideológicas y políticas. La aguda pregunta de un periodista italiano en una soporífera y rutinaria rueda de prensa en el Berlín oriental sobre una normativa nueva oculta entre los farragosos papeles institucionales que, aparentemente, permitía el paso del Este al Oeste sin necesidad de justificarlo y la respuesta inesperadamente afirmativa del funcionario que estaba ofreciendo la conferencia ante los medios, desencadenó la reacción inmediata de los berlineses que acudieron al muro para poder traspasarlo.

Como todo esto sucedió en torno a las 19h y el TD 2 se emitía a las 20.30h no se pudo conectar con el enviado especial José María Siles en aquel momento. Los corresponsales en Moscú, Nueva York y París tuvieron que suplir esa carencia informando de las reacciones desde el punto de vista soviético, estadounidense y europeo.

En torno a la medianoche J.A. Martín Mateos, editor y presentador de la tercera edición sí que pudo dar paso a la "crónica de urgencia" del periodista enviado a cubrir tal evento. En aquel momento otro equipo de TVE, el de "Informe Semanal" con Rosa María Artal al frente, ya viajaba camino de Berlín para captar imágenes irrepetibles pero que hemos visto en nuestros televisores una y otra vez.

José María Siles comenzaba su reportaje diciendo "Normalidad absoluta en las calles de Berlín Este entrada ya la noche". Explicaba cómo los curiosos se habían acercado a la frontera pero ante la falta de noticias oficiales, los policías no permitían todavía el paso. Sería pocas horas después cuando, de manera informal, se abría la frontera... y allí estaba TVE demostrando su músculo informativo y su rápida reacción.

Al día siguiente, el TD 1 con Julio Sánchez y Teresa Castanedo informaba con más detalle de aquella mágica noche en la que, después de 27 años, los berlineses del Este podían pasar al Oeste simplemente presentando su carnet de identidad.

Pasadas ya varias horas desde la apertura de fronteras, poco después de las 15h se conectaba con un agotado José María Siles que ya podía hablar desde un estudio en directo y contar lo que había vivido aquella noche. Era viernes y se iniciaba un fin de semana en el que todo el mundo se emocionaría con las risas y los llantos de los alemanes.


Así lo contaba Rosa María Artal para "Informe Semanal":


lunes, 20 de enero de 2014

Agustín Remesal

Porte elegante, verbo rico y tono calmado. Agustín Remesal informó desde diferentes puntos del mundo para los informativos de TVE durante casi dos décadas aunque en realidad en la Casa trabajó prácticamente tres. Ingresó en el Ente en 1975 y hasta su jubilación anticipada en 2007 este periodista zamorano ejerció su labor con honradez, serenidad y cierta ironía. 

Especialmente recordado es su trabajo en distintas corresponsalías pero no olvidemos su breve aunque muy interesante etapa al frente de un programa sobre libros del que ya hemos hablado aquí, "El lector". Entre 1994 y 1996 se asentó en la redacción de Madrid para dirigir y presentar este magazine literario emitido en la 2 y que superaba el millón de espectadores. Eran otras épocas y la segunda cadena era vista "por una inmensa minoría" incluso en el late-night.

Los espectadores habían conocido a Agustín a principios de la década de los 90 cuando fue destinado a la corresponsalía de TVE en París. Llevaba quince años realizando reportajes televisivos principalmente para los Telediarios pero también su voz había sonado en RNE. 
   Fue precisamente en Francia donde tomó buena nota del éxito del programa "Apostrophes" de Bernard Pivot para adaptarlo en nuestro país. Tras esas dos temporadas en antena con "El lector", Remesal regresó al periodismo internacional. Sus siguientes destinos fueron Nueva York, Londres y Lisboa. Su estancia en Portugal sirvió para que se fijara en esa extraña frontera que lo separa de España y se planteara la idea de realizar un documental sobre "la historia de encuentros y desencuentros de estos dos países en los últimos 800 años". Fue más tarde, en 2005, ya fuera de aquella corresponsalía, cuando pudo grabar una serie documental de 6 capítulos que contó con el apoyo de la RTP, la radio televisión portuguesa.

Israel fue el país desde donde contó sus últimas noticias en TVE. Fue entre 2004 y 2007, año en el que se vió obligado a acogerse al ERE que dilapidó la herencia de los grandes veteranos de la pública: la credibilidad. 
En los últimos años Agustín ha escrito libros y pronuncia conferencias pero me gustaría verle seguir informando o quizás, ¿por qué no?, retomar "El lector".

lunes, 4 de junio de 2012

Tian'anmen, una exclusiva de TVE



Hace 23 años una cámara, sólo una, fue testigo de la matanza de la Plaza de Tian'anmen y estaba manejada por un reportero gráfico de TVE, José Luis Márquez. El periodista Juan Restrepo completaba el dúo de informadores de la pública destacados en la República Popular China para cubrir las protestas iniciadas el 15 de abril.



La madrugada del 3 al 4 de junio Restrepo y Márquez consiguieron una exclusiva mundial al ser los únicos enviados especiales que vivieron aquella trágica jornada en la que estudiantes y trabajadores del Gobierno protestaban pacíficamente contra la represión del Partido Comunista y se encontraron con un ejército que no respetaba la vida humana hasta que un joven con una bolsa se enfrentó a una fila de tanques ya a la mañana siguiente. 



Ni la CNN ni la BBC consiguieron vencer a la censura china pero Márquez arriesgó su vida aquella noche gracias a los ciudadanos que lo ocultaron. Sus imágenes dieron la vuelta al mundo y desde luego cambiaron la historia, el Gobierno tuvo que reconocer (en parte) lo sucedido aunque dos décadas después los jóvenes de allí no saben mucho del tema porque ha sido debidamente silenciado.

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Rosa María Calaf

No hemos tenido una corresponsal tan completa como la Calaf. Es una afirmación rotunda para comenzar esta semblanza pero hay que reconocer que esta barcelonesa del 45 ha hecho historia en nuestra televisión y no sólo por ser la más veterana y la que más corresponsalías ha dirigido sino porque su ética siempre fue primordial y cada crónica se puede considerar una lección de periodismo.
Desde su primera aparición en la TVE de finales de los 70 en programas como "Los Espectáculos" o "Sobre la marcha" sus reportajes ya llamaron la atención de sus jefes por su lenguaje directo, un ensayo de lo que más tarde sería su estilo: frases cortas, contundentes y un vocabulario comprensible para cualquier espectador.Sus primeros pasos como enviada especial a conflictos como el del Líbano en 1982 demostraron que podía ser una corresponsal de talento y así fue como la destinaron a Moscú, su primera plaza, donde hizo famosa su vestimenta invernal "a la rusa".

Después de eso abrió las delegaciones de Viena y Buenos Aires, se estableció en Nueva York donde pudo cumplir el sueño de asistir a los Oscar, y finalmente se estableció en Roma. Allí tuvo una bronca importante con un editor del Telediario cuando insertaron la imagen de un Fellini moribundo a la entrada al hospital que ella no había querido incluir en la noticia sobre su fallecimiento por considerarla innecesaria y desagradable.
Rosa María es una mujer agradable pero con carácter, con las ideas claras en cuanto a su criterio periodístico y por eso su credibilidad ha sido su mayor garantía. Otros dirán que el mechón de pelo (idea de Llongueras) es su seña de identidad... ¡frivolones!

Su último destino fue Asia-Pacífico, donde permaneció cuando el ERE se llevó a cientos de trabajadores de TVE mayores de 50 años. Ella tuvo una reválida para preparar la cobertura para los Juegos Olímpicos de Pekín de 2008.
La Calaf ha informado de noticias terribles, no vamos a recordarlas porque algunas todavía están tan recientes que la herida no ha supurado pero además ha sabido mostrar la vida cotidiana de los habitantes de los países donde ha ejercido de corresponsal... y, cuando ha sido posible, ha mostrado su buen humor.

Dicho todo esto, ¿hace falta explicar por qué se la echa tanto de menos?