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lunes, 4 de julio de 2016

Palabra de Chicho


Es EL GENIO de nuestra televisión. Con esa definición no necesito decir a quién me refiero y si encima tenéis la foto de arriba, ¡qué más queréis, vaguetes! Chicho Ibáñez Serrador es el creador que revolucionó TVE con su llegada desde Argentina a principios de los 60 y su impronta se marcó a fuego durante casi cuatro décadas. Desde que se inició en el contenedor experimental "Estudio 3" hasta que coordinó "Películas para no dormir" en Telecinco, Chicho ha sido (y es) una referencia. "Historias para no dormir", "Historia de la frivolidad", "Un, dos, tres... responda otra vez", "Hablemos de sexo", "Waku, Waku", "El semáforo"... son sus grandes éxitos en televisión y constituyen un testamento en vida que debe ser revisado no sólo por los nostálgicos sino por los estudiantes audiovisuales.


Pero además de su carrera en televisión en Sudamérica y España, Don Narciso dirigió dos magníficas películas, "La Residencia" y "¿Quién puede matar a un niño?", de culto en muchos países de Europa. Y no podemos olvidar su primer amor, el teatro, al que llegó por herencia, sus cuatro abuelos y sus padres (Pepita Serrador y Narciso Ibáñez Menta, magníficos actores) trabajaban en las tablas y él fue un guionista precoz. Bajo el pseudónimo de Luis Peñafiel escribió para teatro, cine, radio y televisión y su obra ha sido editada a lo largo de los años. 
   ¿Por qué hablamos una vez más de Chicho en este blog? En realidad razones nunca faltan pero es que hoy es su cumpleaños. Si fuera norteamericano celebrarían no sólo su Independencia sino también el nacimiento de este "auteur" televisivo. 
   En 2004 tuve la ocasión de entrevistarle en Santiago de Compostela para Localia. No era su mejor momento, habían cancelado por sorpresa y a traición "Un, dos, tres... a leer esta vez", había fallecido su padre y se estaba recuperando de un problema de salud pero aún así tenía la misma imponente presencia que demostraba en cada una de sus apariciones. Nos dejó unos cuantos titulares, siempre lo hace, consciente de lo que debe ser una entrevista. Mayra es su presentadora favorita del "Un, dos, tres" y nos contó por qué tomó la decisión de sustituirla en el 91. También confesó por qué no hizo más películas y cuál fue el error cometido en su último programa. Merece la pena escucharle, SIEMPRE.

martes, 1 de marzo de 2016

50 años de "Historias para no dormir"


Nada de casas encantadas, puertas crujientes, rayos que iluminan oscuras estancias, espíritus con sábana y cadenas ni doncellas que recorren largos pasillos con candelabros. Toda una declaración de intenciones desde la primera presentación. "Historias para no dormir" sería una serie de terror o, más bien, de suspense (pronunciado a la francesa) pero huyendo de los tópicos del género. Tópicos que, en realidad, en España no se habían usado demasiado aunque el espectador sí los había visto profusamente antes de la guerra civil en la serie de películas de la Universal que adaptaba los clásicos de Mary Shelley o Bram Stoker. Además también se habían emitido ya en TVE telefilms americanos como "Alfred Hitchcock presenta...", "La dimensión desconocida" o "Rumbo a lo desconocido" así que no eran vírgenes en la materia pero el terror patrio no existía. 
   Se cumplen 50 años del estreno de un título que cambiaría (para bien) el devenir de nuestra tele. 50 años del asentamiento definitivo de Don Narciso Ibáñez Serrador como maestro de la televisión. Con este producto se confirmó su talento y, a partir de ahí, se le permitieron lujos como "Historias de la frivolidad", "El asfalto" o incluso el "Un, dos, tres" (totalmente rompedor en su momento) que serían impensables si no fuera porque se había convertido en el niño mimado y respetado por los gerifaltes. Los premios que comenzó a acaparar en festivales de medio mundo afianzaron esa posición de privilegio.


Fue el 4 de febrero de 1966 cuando Chicho apareció antes de la (posteriormente celebérrima) cabecera del programa para anunciar el comienzo de una nueva serie. Lo hizo con ironía, riéndose de sí mismo y asumiendo la escasez de medios de la Casa para justificar que sus historias serían modestas y que, de vez en cuando, tendrían que recurrir a la emisión de episodios autoconclusivos de otras series similares extranjeras porque quizás no llegarían a tiempo para producir el suyo propio en sólo siete días. Eso sólo sucedió una vez, precisamente en la segunda semana. El primer capítulo, "El cumpleaños", era brillante (ya hemos hablado aquí de él) y se rodó en cine pero Chicho se hizo consciente enseguida de que eso era inviable para una serie semanal. A partir de entonces se realizará siguiendo la senda habitual: en estudio y con 3 ó 4 cámaras, sin demasiado margen para un montaje posterior. Puntualmente se añadían imágenes en cine rodadas en exteriores para disgusto de los críticos de la época que consideraban eso una traición al "lenguaje televisual puro".


En realidad todo esto no era nuevo para Ibáñez Serrador. Ya había dirigido series parecidas en la televisión argentina y cuando se presentó ante el Director de Programas de TVE, José Luis Colina, con varias cintas de sus trabajos allí, le convenció de que sería un fichaje sensacional. En 1977 contaba a la revista "TeleRadio": "Puso en mis manos una especie de programa test que se llamaba "Estudio 3" que, precisamente, por la falta de personalidad de su título, hacía posible que allí se emitieran todo clase de programas. Allí empezaron a hacer cosas cómicas, dramáticas, de novelas, biografías y de repente surgió una cosa de suspense y me sirvió un poco para comprobar que era tomate que los mercados requerían, o sea, que era lo que el público de TVE acogía por aquel entonces con más agrado y empecé a ver que las cosas de suspense eran las que más les llegaban, quizá porque no se hacían. Entonces, aquellas primeras intentonas se fueron encarrilando, murió "Estudio 3", se emitió un programa que se llamó "Mañana puede ser verdad" de ciencia ficción y de aquí se pasó ya a "Historias para no dormir". Pero digamos que fui haciendo lo que yo quería". 


Estos terrores semanales se hicieron populares enseguida y cada noche de los viernes se sumaban más espectadores. Los vecinos acudían a la casa del vecino que tuviera televisor para disfrutar con el miedo o con la sorpresa final, totalmente inesperada, para comentarla después en tertulia animada. Los periódicos lo comentaban, las revistas entrevistaban al nuevo "enfant terrible" de la tele (antes lo había sido Adolfo Marsillach por razones bien distintas) y, con el tiempo, se publicarían libros con relatos seleccionados por el propio Chicho (a la manera de Hitchcock) y hasta realizaría series radiofónicas para la SER o RNE con argumentos similares. "Historias para no dormir" fue un éxito inmediato (a pesar de sus dos rombos que avisaban de su contenido no apropiado para un público familiar) y enseguida se instaló en el ideario colectivo hispano televisivo. Y digo hispano porque al poco tiempo la serie se vendió a varios países latinoamericanos). 
   Luis Peñafiel, uno de los pseudónimos de Serrador como guionista, adaptaba textos de clásicos del terror gótico como Edgar Allan Poe pero también de autores reconocidos de la ciencia ficción como Ray Bradbury. Además, abre el camino de españoles como Juan Tébar o el mismísimo doctor Jiménez del Oso. Decía Baget Herms en su fundamental "Historia de la Televisión en España": "El éxito acompaña a la serie. Los métodos empleados para llegar a ese fin son discutibles en muchas ocasiones: la violencia es una de esas formas. Un cierto mal gusto y una delectación por las imágenes terroríficas o morbosas es otra de ellas: por ejemplo, la de mantener un largo primer plano de un cadáver en estado de descomposición. En realidad, toda la serie es un continuo fluctuar entre el terror granguiloñesco y en cierto modo primario, y el terror "intelectualizado" y ambiguo en el que se hallan sus mejores aciertos". Tengamos en cuenta que esto lo escribió en 1974, vistas hoy en día hasta nos resultan entrañables esas "boutades" visuales, pequeñas travesuras que escandalizaban a un público pacato.


La serie original consta de dos temporadas. La primera finaliza de forma brillante con "El asfalto" el 24 de junio de 1966, el capítulo número 18 (contando con el segundo que era de producción norteamericana). Narciso Ibáñez Menta, padre del director, protagoniza ese episodio que, en realidad, pertenecía a una subserie con el título no oficial de "Historias para pensar" en la que Chicho incluía capítulos más poéticos y reflexivos. "El asfalto" fue premiado en Europa y habría que esperar hasta el 20 de octubre de 1967 para una segunda temporada que constaría sólo de 8 entregas y que se clausuró el 23 de febrero del 68 con otra maravilla: "El trasplante". 
   En 1973 comenzaron los rumores de una nueva etapa. El especial "El televisor", de nuevo con Ibáñez Menta, programado en julio de 1974 fue un falso aviso. Hubo que esperar hasta 1982 para las nuevas aventuras terroríficas. Mucho bombo para una gran decepción. A Chicho le pidieron que experimentara con las posibilidades del vídeo para grabaciones en exteriores... y lo hizo. Pero aquello no era lo mismo. Pocos medios, capítulos demasiado largos, historias quizás no adecuadas a los nuevos tiempos e incluso el remake (casi exacto pero en color) de una de las historias de la primera época ("El caso del señor Valdemar") con los mismo protagonistas (Ibáñez Menta y Manuel Galiana) fueron criticados hasta la saciedad y Chicho se enfrentó al primer fracaso contundente de su carrera. 
   Coincidiendo con el aniversario, la compañía 39 Escalones ha editado por primera vez y con su pulcritud habitual la serie completa y ha añadido jugosísimos extras como "El último reloj" (1964) perteneciente a la serie "Tras la puerta cerrada" o ""N.N.23" del contenedor "Mañana puede ser verdad" (1965), fundamentales para entender el trabajo posterior en las historias del insomnio. También se incluye el ya mentado "El televisor" que, según me contó Chicho en 2005, es otra declaración de intenciones. El discurso final de su padre ante el médico lo suscribe palabra por palabra el gran creador de nuestra tele. Se cierra el círculo.



lunes, 4 de enero de 2016

"Historias para no dormir" en DVD

El final de 2015 nos ha traído un excelente regalo a los espectadores, la edición en DVD de "Historias para no dormir". Algunos dirán que no es la primera, que ya hace años existía una muy digna pero esta es la única que contiene todos los capítulos y además en orden cronológico. El porqué la otra edición no incluía episodios magníficos como el primero de la serie, "El cumpleaños", se me escapa pero afortunadamente ahora gracias a 39 Escalones podemos comprobar cómo con medios muy limitados Chicho Ibáñez Serrador y su equipo consiguieron un producto que marcó a varias generaciones. El pack completo con los 8 discos y un libreto de 32 páginas cuesta poco más de 30 euros y me aseguran que se ha realizado un nuevo trabajo de remasterización y mejora del sonido.


Muchos estarán pensando que en España se está haciendo lo que los aficionados a "Star Wars" llevan años sufriendo: editar y reeditar continuamente con la excusa de "nuevo material", "imágenes inéditas", etc... Afortunadamente (y en una decisión que parece que ha tomado un directivo de una ONG) esta vez los propietarios de la anterior edición no podrán quejarse porque se han agrupado los capítulos inéditos en otro pack con dos discos que se puede adquirir por separado por unos 13 euros. En esta selección aparecen: "El cumpleaños" (de Fredric Brown), "La mano" (Harlan Ellison), "El doble" (Ray Bradbury), "El cohete" (Bradbury de nuevo), "La espera" (otro más de don Ray), "El regreso" (de Jiménez del Oso, sí, el presentador y director de "Más allá", el primer programa sobre misterio, fenómenos paranormales y ufología de nuestra tele), "El caso del señor Valdemar" (¿hace falta decir que es de Allan Poe?) y un episodio que en realidad no pertenece a las Historias pero que encajaría perfectamente en ellas, "El último reloj" (más Poe). Emitido en 1964 dentro del título contenedor "Tras la puerta cerrada" fue el germen de esta serie y consiguió una mención en el Festival de Montecarlo lo que permitió que TVE aceptara la propuesta de Chicho para iniciar una nueva (y fructífera) etapa adaptando relatos de terror, suspense y ciencia-ficción. Por eso es muy justo que este especial protagonizado por Narciso Ibáñez Menta y Manuel Galiana aparezca en esta recuperación en DVD.


A Ibáñez Menta, el padre del director, lo veremos en muchos más episodios, entre ellos dos de los más brillantes ejemplos de la trayectoria de Chicho: "El Asfalto" (1966) premiado con la Ninfa de Oro en Montecarlo al año siguiente, y "El televisor" (en la foto), intento frustrado de recuperar las Historias contra el sueño en 1974 con varios especiales rodados en cine. Finalmente sería este capítulo el único que pudo realizarse y es simplemente extraordinario. Habría que esperar ocho años más para ese anunciado regreso y el resultado fue decepcionante incluso para su creador.
   En definitiva, los nostálgicos que vivieron las dos etapas de la serie (1966-68 y 1982) y los aficionados a la buena televisión que queremos entender por qué tuvo tanto éxito en su día, tenemos ahora la oportunidad de llevárnosla a casa y con la máxima calidad que permiten los archivos. 

Para abrir boca os dejo, precisamente, con "El televisor" y la presentación que Chicho hizo en 1996, con puya a un especial de Antonio Mercero incluida. Por supuesto, la calidad es de youtube y a los espectadores como tú y como yo nos parece insuficiente, ¿o no?


domingo, 5 de octubre de 2014

El olvidado primer capítulo de "Historias para no dormir"

Música de suspense, libros de reconocidos autores del terror, una enorme tarántula... y el disco que ponía la banda sonora a estas imágenes se ralla... Así es imposible crear ambiente, diría Narciso Ibáñez Serrador en su presentación de su mítica serie "Historias para no dormir". Era 4 de febrero de 1966 y se iniciaba una etapa dorada en nuestra tele, comenzaba su andadura una serie que enseguida caló entre el público y que ha pasado al ideario colectivo como una de las mejores de todos los tiempos. Cuando las nuevas generaciones se acercan hoy a los capítulos que se conservan no son tan complacientes como sus espectadores originales, no contextualizan y critican la escasez de medios, el ritmo...

A las generaciones que la vieron en su día eso les da igual, el recuerdo del terror que les infundía en una televisión tan pacata que la calificaba con nada menos que dos rombos (¡altamente peligrosa!) es más que suficiente. Chicho ya advertía en aquella primera introducción que la audiencia debía ser benevolente si no encontraban sus marcianos tan monstruosos ni sus tramas tan terroríficas. De hecho, afirmaba que si por problemas de producción no llegaban a tiempo para la emisión se emitirían (bajo el mismo epígrafe) telefilmes de otras televisiones enmarcados en el mismo género.

Lo cierto es que el comienzo fue inmejorable, el primer capítulo es ejemplar. "El cumpleaños" se rodó íntegramente en formato cine 16mm, el único de todas las temporadas y uno de los primeros (sino el primero) de los productos periódicos de TVE en no usar el vídeo. Esto implicaba más tiempo y presupuesto pero el resultado final merecía la pena. Al no tener que realizar con tres cámaras no había límite con los encuadres, la colocación de la cámara, todo era más atrevido, menos "formal".

El protagonista era Rafael Navarro, reconocido actor de las dos primeras décadas televisivas y con una prestigiosa carrera en el doblaje. Suya era la voz de Humphrey Bogart en todos sus películas relevantes (pero en su doblaje original para cine, no el que se conserva, el redoblaje para televisión posterior sin censura) o de Charlton Heston (en "El Cid", "Ben Hur" o "Los diez mandamientos"). Era un protagonista que narraba en primera persona y con voz en off sus planes para el día de su cumpleaños, planes muy elaborados... y tétricos.

Su mujer, a la que no escuchamos, era Josefina de la Torre, una polifacética artista, escritora, poetisa, actriz y cantante lírica. Casi suena a chiste interno que su voz (también presente en doblajes de los años 30 a actrices de la talla de Marlene Dietrich) no pueda oirse aquí
   Este capítulo es, posiblemente, el más elaborado de toda la serie y poco tiene que ver con el resto, de mayor duración y grabados en vídeo (excepto algunos insertos de exteriores). A pesar de su calidad no se incluyó en ninguna de las dos ediciones en DVD. Incomprensible. ¿Es quizás porque el propio Chicho era consciente de que lo prometido en aquel primer capítulo no se cumplió? No debería importarle mucho (si así fuera) porque el cariño del público prevalece en el recuerdo de "Historias para no dormir". Afortunadamente, el episodio fue reemitido en los 90 en Cine Classics (Canal Satélite Digital) y más recientemente en Popular TV así que no está perdido y los aficionados podemos revisarlo con deleite preguntándonos qué habría pasado si don Narciso hubiera podido mantener el nivel de esa primera cita, ¿la serie se hubiera exportado más allá de América Latina?

Disfrutadlo:


martes, 8 de octubre de 2013

El último reloj


En 1965 TVE consiguió su primer premio internacional, fue en el prestigioso festival de Montecarlo con el dramático dirigido, escrito y realizado por el maestro Chicho Ibáñez Serrador "El último reloj". Con este triunfo la "Operación premios" que había lanzado TVE (de la que ya hemos hablado aquí en varias ocasiones) tras la inaguración de Prado del Rey con el objetivo de adquirir prestigio en Europa comenzaba con buen pie.


Para este especial Chicho eligió un tema que conocía bien, el texto "El corazón delator" de Edgar Allan Poe que ya había adaptado en 1960 a su manera en una película argentina de historias de terror con guión suyo. En esta historia él mismo aparecía junto a su padre y revisando ambos productos sospechamos que en el citado film Narciso hizo algo más que escribir y actuar. En la adaptación para TVE un joven y casi inexperto Manuel Galiana interpretaba al mismo personaje que Chicho en la película.


Su padre, Narciso Ibáñez Menta, repetía rol como el avaro propietario de la tienda de relojes a la que acude Sidney Thorbor (Galiana) anunciándose como su sobrino. Su llegada al establecimiento acompañado de un niño tullido (Pedro Mari Sánchez, el niño actor por excelencia de aquellos sesenta televisivos) no es demasiado agradable. El viejo demuestra su mal carácter echando al crío.


Sidney se ofrece como ayudante (y casi criado) de su mal encarado familiar para vivir en el Londres de 1829 en el que transcurre esta historia. Sus modales contrastan claramente con los del relojero.


Ibáñez Menta realizó uno de sus habituales trabajos de caracterización (él mismo creaba su maquillaje siguiendo a su admirado Lon Chaney, primer actor de género de terror de la historia del cine) para crear un personaje histriónico y desagradable que, al final de la historia, tendrá su merecido... aunque quizás todos lo reciban...
   Aunque habitualmente se suele incluir en la serie "Historias para no dormir", "El último reloj" es lo que más tarde se denominaría tv-movie, un especial de hora y cuarto de duración que dejó a media España aterrorizada.

Para los más curiosos, un fragmento de la película, con el mismísimo Chicho y su padre:


Y aquí el programa completo:

viernes, 31 de agosto de 2012

Adiós a Carlos Larrañaga

Finalmente Carlos Larrañaga no ha podido superar los problemas de salud que lo tenían ingresado desde hacía días y que habían ocasionado otro ingreso anterior recientemente. Ayer se fue uno de los pocos galanes sesenteros que quedaban en activo tanto dentro como fuera de la pantalla, sus exquisitas formas (un tanto obsoletas quizás pero exquisitas en todo caso) habían complementado sus actuaciones en el último medio siglo en cine, teatro y, como no, televisión.
Si en el cine había debutado con meses de vida, en televisión tenemos constancia de su trabajo desde principios de los 60 en espacios dramáticos como Estudio 1, Primera fila o Novela. A mediados de esa década ya se había hecho un nombre y apareció en series como "Diego de Acevedo" junto a Paco Valladares.
Sus hechuras de galán no pasaron desaparcibidas por los realizadores más famosos y se sirvieron de esa apostura para "encasillarlo" bien pronto. No era extraño verlo ya por entonces vistiendo smoking y sirviéndose cocktails.
En "Historias para no dormir" coincidió con la que sería su mujer en otras dos series, Concha Cuetos (por aquel 1966 todavía Conchita, recién salida de la cantera de "Escala en Hi-Fi").
En 1973 ya tenía su propia serie de humor coprotagonizada con su mujer en la vida real, María Luisa Merlo, "Compañera te doy". Una parodia de los matrimonios a lo largo de la historia, incluída la pre, claro.
En los 80 intervino en varias series tan populares como "Curro Jiménez" (hace un par de días se emitió precisamente ese capítulo en la 2, casualidades de la programación), "Los desastres de la guerra", "La huella del crimen" (en la foto con Ana Marzoa), "Tristeza de amor" y "Verano azul", en esas dos últimas volvió a trabajar con la Cuetos. Quizás su rol más recordado de esa época es el del auténtico cabrón de "Los gozos y las sombras", un cacique gallego de lo más clásico... y realista.
En los 90, cuando posiblemente ya no se le esperaba, llegó su gran éxito, "Farmacia de guardia", la sitcom dirigida por Antonio Mercero en la que era emparejado, de nuevo, con su querida Concha. Tras su cese fue protagonista absoluto de "Señor Alcalde" en Telecinco en 1998, sin embargo no consiguió revalidar triunfo de audiencia. En esta década lo hemos visto más en platós de corazón que como actor, incluso probó a ser presentador en la Uno con "Pequeños grandes genios", un papel en el que no parecía estar muy cómodo. Del Larrañaga televisivo recordaremos con cariño su vis cómica y los grandes momentos que nos dejó en aquella farmacia a la que volvió a hacer su última guardia en la Navidad de 2010.

lunes, 30 de abril de 2012

¿Chicho en la cocina?

¿Acaso presentó un programa de cocina el gran Narciso Ibáñez Serrador? Esta imagen de mediados de los 60 puede hacernos sospechar eso pero en realidad se trata de una de las presentaciones de su mítica serie "Historias para no dormir".
En concreto se trata de "La bodega", un guión propio bajo el seudónimo de Luis Peñafiel emitido en 1966 y que nos presentaba a Irene Daina, Carlos Ballesteros y Pedro Mari Sánchez como una familia americana. Sorprendía entonces ver el decorado de un típico comedor de sitcom.
Pero más sorprendente aún era ver al matrimonio durmiendo en la misma cama (año 1966, dictadura, censura...) ¡y con un admíniculo para poder escuchar los dos a la vez la conversación telefónica!
Muy conscientemente no he hablado del argumento del capítulo por si alguno tiene la tentación de verlo, baste destacar el trabajo de Pedro Mari, un niño con una gran profesionalidad que, ya de adulto, se convirtió en un actor que merecería mejores papeles en la actualidad aunque recientemente demostró su valía en "No habrá paz para los malvados", una excepción en su carrera cinematográfica de los últimos años. Por cierto, ya que hablábamos de Chicho cocinando... seamos justos y veámoslo en plena faena, nada menos que con Elena Santonja en "Con las manos en la masa". Atentos los fans del maestro, porque nos cuenta que fue realizador de un culinario.

miércoles, 12 de enero de 2011

Mis terrores favoritos

Si alguien ha reivindicado el género del terror en nuestro país es, sin duda alguna, el maestro Ibáñez Serrador. Amén de su fundamental "Historias para no dormir" (y como nos circunscribimos a la tele dejaremos aparte sus dos joyitas cinematográficas "La residencia" y "¿Quién puede matar a un niño?") debemos recordar en esta noche de los muertos su ciclo de pelis de género "Mis terrores favoritos" emitido en la 2.

En 1981, con el proyecto de resucitar sus Historias ya sobre la mesa de los jefazos de TVE, que finalmente quedó en cuatro episodios grabados en vídeo para probar la técnica y aplicarla a otras series, Chicho comienza una selección de filmes de distintas épocas introducidas con sus habituales presentaciones humorísticas. Lo que comenzó como una breve ficha de las virtudes de la película con alguna ligera ironía se convirtió en una delicia televisual. 
   En las primeras presentaciones Chicho aparecía solo tal y como lo había hecho en los 60 antes de cada Historia para no dormir e imitando las irónicas intervenciones del maestro Hitchcock en sus series ("Alfred Hitchcock presents" y "Alfred Hitchcock's Hour").

Sin embargo, poco duró la soledad en el plató de don Narciso, la actriz Luisa Armenteros comenzó a ser su némesis, ella llevaba la parte más teórica, es decir, datos sobre la película que se iba a emitir esa noche de lunes en la 2, de su realización, contexto y repercusión y él la interrumpía con sus bromas, o sea, hacía más digerible ese puntito divulgativo. Luisa había debutado en TVE nueve años antes en el programa "Divertido siglo" de García de la Vega (el director de "Escala en HI-FI" y "Galas del sábado") y desde entonces había intervenido en decenas de "Estudios 1". Además estaba casada con Luis Lorenzo, uno de los Tacañones de la etapa 1976-78 del "Un, dos, tres" así que Chicho la conocía bien. En esta primera antología se proyectaron filmes de los treinta como "La momia" (Boris Karloff) o de los setenta como "El Otro" (dirigida por Robert Mulligan). En alguna ocasión la copia proyectada era de tan mala calidad que el mismo Chicho lo comentaba con sarcasmo la semana siguiente. En 1982  finalizó esta aventura porque volvía con todos los honores el "Un, dos, tres" y esta vez con Mayra al frente.

 

En 1994 la 2 volvió a confiar en Chicho (que acababa de finalizar la etapa del "Un, dos, tres"presentada por Josep María Bachs) para una nueva tanda de filmes terroríficos y esta vez la cabecera se renovaba... envejeciendo porque era un remedo de la de "Historias para no dormir" de los sesenta. Un autohomenaje que a los fans como un servidor hizo sonreir.
 Y continuando con las autorreferencias director llamó de nuevo a Luisa para compartir las introducciones. En aquella década y pico, la actriz había aparecido en una decena de comedias cinematográficas (muchas de ellas dirigidas pro Mariano Ozores) y muchas más obras de teatro en escenarios de toda España.

Una veintena de títulos de todos los tiempos formaba esta nueva selección. Desde "La mansión" a "Pesadilla en Elm Street" (y otras dos más de la saga). De "Poltergeist" a "Critters 3 y 4", De "El Ente" a "La mosca". Chicho compaginó estas presentaciones de los lunes (mismo día de emisión que la primera andadura) con la dirección y realización del divulgativo "Luz Roja", la vuelta a la tele de la doctora Ochoa a quien él había convertido en una estrella con "Hablemos de sexo". Un año de retornos para el maestro, pues, y no todos satisfactorios.

En 1995 finalizó definitivamente "Mis terrores favoritos". Os dejo con un ejemplo del humor negro de Ibáñez Serrador, la presentación de "Los crímenes del museo de cera":


Revisado y ampliado el 31-10-14