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martes, 1 de septiembre de 2026

El decorado que cambió la estética del Telediario

Ramón Pellicer en la segunda edición del Telediario en 1995

Generalmente las prisas no son buenas pero, a veces, sólo a veces, los encargos precipitados pueden dar como resultado un "producto" eficaz e, incluso, creativo. El martes 5 de abril de 1994 los Telediarios de TVE estrenaban nueva línea gráfica: cabecera, rótulos y, sobre todo, una escenografía sobre la que pivotaría el resto de cambios. Aquel día se inauguró un decorado que, a pesar de la costumbre habitual, se mantendría en pantalla dos años, casi un récord de permanencia en esas temporadas. Un mapamundi en relieve sobre un ciclorama en gradación hacia el naranja con un enrejado en cuadrícula, monitores en los laterales y mesa de madera. Con estas características haría historia por muchos motivos pero al principio nadie apostaba por él e, incluso, comenzó a trompicones, con todo a medio hacer. Y es que, efectivamente, en ocasiones del caos surge la solución y este decorado encomendado con urgencia marcó una nueva etapa que permitió saltarse reglas. 

La escenógrafa Machús Martín Iruretagoyena con Mara Torres en la recreación del decorado original de "La 2 Noticias" con motivo de su vigésimo aniversario, otra de sus creaciones. Foto cedida por Machús.

Aquello tenía la firma de Machús Martín Iruretagoyena, una veterana que había iniciado su trabajo en TVE a lo grande en 1979 como ayudante de escenografía en la ambiciosa serie "Cervantes". Apenas tenía 19 años y aún estaba estudiando, "Entrar en esa época era un lujo porque había grandes presupuestos, la última serie que hice fue 'La forja de un rebelde' y no creo que se pueda hacer algo así de nuevo. Cuando entré de ayudante todavía estaban trabajando los que habían empezado en el 56 así que era muy enriquecedor. Para mí eran semidioses, siempre contaban historias, puedo decir que aprendí el oficio con los mejores" nos cuenta vía telefónica Machús. Al principio trabajó mucho en ficción, en las grandes series producidas por TVE durante los años ochenta pero más tarde llegaría a Torrespaña y durante quince años fue la responsable de escenografía de esos estudios es decir, fundamentalmente de los informativos "y yo encantada". En su nuevo destino pudo comprobar que no se valoraba lo suficiente la creatividad necesaria para idear decorados para el Telediario. Al contrario que en los dramáticos, donde se representaba (generalmente) algo realista, para los informativos partías "de la nada". Había que proyectar un entorno para presentar noticias y esa era toda la premisa. No tardó en convertir el habitual terror de la página en blanco en un reto artístico: "Es como todos los oficios, una vez que lo tienes controlado es sota, caballo y rey pero siempre tienes la ansiedad creativa de algo distinto, nuevo." 

El logo del Telediario incrustado en un plano general de la edición de fin de semana en el que también se puede ver la "continuación" de la parte principal del decorado

Volvamos a la Semana Santa de 1994. Justo antes de los días festivos a Iruretagoyena le anuncian que se va a renovar la imagen del Telediario y que hay que hacerlo ya. El martes siguiente tenía que estar todo listo y aquí comienza  la historia del famoso decorado del mapamundi en relieve. "Nos tocaba cambiar decorados de los informativos cada poco, a veces incluso a los pocos meses de haber estrenado uno, porque como es una empresa pública está en manos del gobierno de turno. Siempre que había cambio de gobierno, se cambiaba de director general y el nuevo decidía modificar el decorado del Telediario para que no se le relacionara con la etapa anterior. Este, en concreto, creo recordar que fue una de esas ocasiones en las que se exigió el cambio de forma inmediata, no quiero exagerar pero creo que fue cuestión de dos o tres días y tenía que ser con pocos medios así que había que pensar en algo fácil de construir y barato." Incorporamos a la conversación a otro protagonista, el realizador Antonio Casado Ruiz con el que le unía una gran complicidad profesional, según sus propias palabras. Él es uno de los "clásicos" de Torrespaña y su palabra, casi casi, es ley. Ha sido jefe de realización y le ha tocado de todo: Telediarios, especiales electorales y hasta jornadas históricas como el 11S. En 1994 se encargaba de la segunda edición del Telediario. ¿Guarda en su memoria algo de aquella precipitación? "No recuerdo el detalle pero sí que el cambio visual fue grande, pasamos de azules y grises a estos nuevos tonos ámbar o cálidos. Respecto a la cierta precipitación, pues es lo habitual y supongo que en casi todas las cadenas." Está claro que tanto Machús como Antonio estaban acostumbrados a estas lides y ya no le otorgaban la mayor importancia.

El decorado de los informativos de la NBC en 1993

Antes de continuar desgranando aquel decorado, abramos un paréntesis para  contextualizar. En esos años eran pocos los que podían ver cadenas extranjeras a través de una antena parabólica (que costaba un pastón, por cierto) pero en Torrespaña sí que tenían acceso a la emisión internacional. "Por supuesto, estaba pendiente de lo que se hace en otros países" recuerda Machús y Antonio añade: "Yo veía desde hacía algunos años el informativo de 'ABC World News Tonight' con Peter Jennings, lo veía por la mañana en Canal + subtitulado, fue una referencia magnífica, una fuente de ideas extraordinarias tanto periodísticas como de temas de ritmo, grafismo, estructura del programa…". Una vez aclarado esto es lógico que ante el encargo urgente a la decoradora (ella prefiere ese cargo antes que el de escenógrafa) le viniera a la cabeza el fondo de los informativos de la norteamericana NBC desde hacía un par de años. La mitad del espacio estaba ocupado por un mapamundi grisáceo y otro mapa de EE.UU. sobre un fondo azafranado para la primera edición que cambiaba a un tono azulado en la última. La otra parte del decorado estaba ocupada por una gran pantalla, un conjunto de monitores y una columna de madera con otra pantalla. Para ser justos, era una versión actualizada del informativo pionero de la cadena, "Camel News Caravan" (sí, estaba patrocinado por la marca de tabaco) de John Cameron Swayze de los años 50. Mismo concepto, más medios. 

El A4 de Torrespaña en el especial electoral de 1993, con el rollo de papel continuo en el decorado

Iruretagoyena no recuerda si esta fue la referencia directa o si era algo que se le había quedado en la memoria y resurgió ante la necesidad de hacer algo barato y rápido. Lo cierto es que sí que tuvo claro desde el principio que había algo que le iba a servir de mucha ayuda, un producto que en pantalla quedaba fenomenal: "El material del relieve eran rollos de papel continuo y lo había usado antes para unas elecciones, un especial en el Estudio 4 que había tenido que preparar también a toda leche. Esos rollos de color marrón los pintabas con manchas, en degradado, lo arrugabas y lo volvías a estirar y con eso forrabas paños. Hubo una época en la que todo el mundo lo quería y es un material baratísimo. Se repitió muchísimo porque daba mucho juego al iluminarlo, daba unas texturas y unas sombras estupendas, a los realizadores les encantaba".

Ana Blanco y Matías Prats en la versión sin acabar del decorado

Sin embargo, ese relieve que daría verdadera personalidad al mapamundi (un elemento, por otra parte, presente en los decorados informativos desde los primerísimos tiempos, como ya hemos contado aquí) no estaría listo para los primeros días de emisión. Ni tampoco la cabecera, sintonía y grafismos definitivos. Hubo que empezar con lo que se tenía e ir incorporando o cambiando el resto sobre la marcha. "Cuando un equipo está acostumbrado a una forma de trabajo y a repetir el formato día a día, no es extraño que se vayan añadiendo detalles o mejoras después de la crítica de los que hacen el programa y de los comentarios que llegan de los espectadores" afirma Casado. 

Ana y Matías en la versión definitiva, ya con el relieve incorporado a la base del mapamundi

Cuando se llegó a la versión final se hizo evidente que suponía un cambio radical con respecto a las anteriores. Era la primera vez que se usaban tonos cálidos para el decorado del Telediario (los informativos de La 2 eran tema aparte). "El color corporativo de los informativos había sido el azul, ha ido variando el tono, más oscuro, más claro, hubo una temporada que fue el azul Ducados que a mí me gustaba especialmente. Y después de este nuevo, una vez que los realizadores y los iluminadores le perdieron el miedo, se pusieron de moda los colores cálidos. También me pasó algo similar con el último que hice antes de jubilarme, que era todo blanco, porque era algo prohibido durante muchos años. Nadie apostaba por él, ni siquiera el productor de informativos" explica Machús y agrega con respecto al de 1994: "Lo cierto es que la idea inicial es que se fueran cambiando los colores del fondo según la edición, desde el matinal hasta el de la medianoche, siguiendo un poco la tonalidad del cielo en cada franja horaria. Esto no era la primera vez que quería hacerlo pero luego, según van avanzando las semanas, la cosa se queda como está, fija. No sé si era porque no tenían personal suficiente o porque consideraban que era suficiente con cambiar los tiros de cámara." Finalmente la iluminación quedó con un azul oscuro en la parte superior que se iba difuminando y cambiando al cereza y finalizando, en la parte inferior, en ámbar. 

Elena Sánchez y Ramón Pellicer en el TD 2 realizado por Antonio Casado

"Respecto a la iluminación, aquí fue una constante el plantear que cada edición tuviera una referencia visual relacionada con la hora en la que se emite. Y eso está bien, pero luego no es siempre especialmente eficaz; si se hace con mucho cuidado se pueden conseguir matices interesantes pero, sobre todo en aquellos años, los televisores respondían de forma que no siempre se podían controlar esos matices. De hecho, el buen trabajo de iluminación a veces se perdía en unos receptores, en unas televisiones que todavía no estaban preparadas como las actuales. Sí que recuerdo que había ligeros cambios en el planteamiento, y sobre todo en la edición nocturna, el TD3" rememora el realizador Antonio Casado. 

Ana Blanco y Matías Prats en el Telediario Primera Edición en mayo de 1995

Y es que la clave estaba en la propia tecnología de la época, que tenía ciertas limitaciones para aquella renovación en los colores: "Al principio a los iluminadores, que no tenían las herramientas actuales, los fondos cálidos se les “fundían” con las caras, decían que era difícil de iluminar, por eso les daba un poco de respeto. También pusimos de moda la madera en la mesa, que era imitación de cerezo, y a los iluminadores tampoco les convencía pero luego vieron que funcionaba" dice Machús. "Hay que tener algo claro: esto es 50% escenografía, 50% iluminación, tú no haces nada ni sacas partido al decorado si no está correctamente iluminado y eso lo teníamos muy en cuenta. Nosotros, los decoradores, intentamos jugar siempre a favor de los planos, podemos mover elementos para ayudar a las cámaras." 

Primer plano de Elena Sánchez con el fondo de los monitores

En realidad los presentadores tenían un fondo distinto que no se veía en las dos ediciones principales, la de las 15 h y la de las 21 h, dos filas de monitores que aparecían desenfocados con tonos azulados enmarcados por el naranja del ciclorama y que no distraían la atención del espectador. "Hicimos un truco para que el fondo de los monitores en el primer plano desenfocara: colocar las cámaras lo más lejos posible del presentador, incluso en el pasillo de seguridad. Eso hoy estaría prohibidísimo pero entonces ni existía el departamento de prevención de riesgos laborales." Los Telediarios se realizaban tradicionalmente en el estudio A1, (actualmente el del Canal 24 h) que es rectangular. Esta vez decidió que lo más práctico era usarlo a lo ancho y aprovecharlo hasta límites insospechados. Nos cuenta al respecto Antonio Casado: "El decorado actual está en el estudio 2, se inauguró en 2020, justamente yo realicé ahí el primer programa que fueron unas elecciones autonómicas catalanas. Se iba a inaugurar unas semanas antes pero la gran nevada Filomena hizo que se retrasara y me tocó a mí estrenarlo desde el control de realización, con la ayuda de Germán Sancho y Marta Puerto. Yo era el jefe de realización y desde uno o dos años antes no realizaba el Telediario. Los platós de Torrespaña son todos iguales y hay que adaptarse al tamaño, son relativamente pequeños, no hay otra forma. En esos años 90, además de las cámaras con pedestal o trípode, había una grúa y creo recordar que Eugenio Calderón usaba también una cámara en altura que se desplazaba por un carril, que era complicado de manejar, pero él lo organizaba muy bien y hacía planos preciosos para algunas ráfagas."

María Escario y Fernando Delgado en el TD fin de semana

En abril de 1994 había cuatro ediciones del Telediario: una matinal que se estrenaba esos días presentada por Enrique Peris y Almudena Ariza, el TD 1 con Ana Blanco y Matías Prats, el TD 2 con Ramón Pellicer y Elena Sánchez y el TD 3 con Pedro Altares y Montserrat Balfegó (podríamos añadir uno más que se emitió efímeramente de madrugada y que se realizaba para el Canal Internacional). En el fin de semana las dos ediciones estaban presentadas por Fernando Delgado y María Escario. Cada uno tenía un realizador y se plantearon ciertas diferencias entre cada edición, tal y como recuerda Casado: "Hubo algunas reuniones, pero realmente cada uno hacía lo que pensaba que era mejor y que se adaptaba a algo que llamaríamos el estilo propio del programa. Aquí insisto en la figura de Carlos Rubio, nuestro jefe de realización, que daba todo tipo de libertad, pero que era una referencia si hacía un comentario o planteaba una modificación. Cuando un gran realizador te hace una crítica o te plantea una prueba a ver si mejora tu trabajo, eso es algo impagable. Con todo, sí que recuerdo que hicimos bastantes pruebas de tiros de cámara y de composición de cómo debían aparecer los presentadores y luego cada uno elegía lo que pensaba que iba a funcionar mejor."

Montserrat Balfegó y Pedro Altares en el TD 3

El TD 3 era el más radical en cuanto a sus planos. La cámara del plano general se situaba en un extremo del plató y daba una perspectiva totalmente distinta del resto, que solía ser frontal. Además la zona de monitores se usaba para las entrevistas que realizaba el editor-presentador, Pedro Altares. Tanto en este de medianoche como en el de fin de semana, los editores tenían el mapa como fondo y sus compañeras, Balfegó y Escario, los monitores (como norma general). En la edición nocturna se veía "la continuación" de la escenografía, que prescindía de la cuadrícula y tenía varias columnas de luz azulada.

Pedro Altares entrevistando a Javier Solana, entonces Ministro de Exteriores, en el TD 3

Casado añade algo más sobre esas diferencias estéticas entre cada Telediario: "En aquel tiempo, los estudios tenían unas dotaciones técnicas y el tema de las ópticas venía dado, se podía pedir cambios, pero había que unificar criterios con todas las ediciones. Había un jefe de realización, que era un realizador excepcional, el ya mencionado Carlos Rubio Domínguez, que nos dirigía y supongo que intentó siempre que tuviéramos los mejores recursos. Tampoco recuerdo que este tema nos complicara mucho, eran hecho consumados. Tanto en el Telediario 1 –con mi querido amigo Eugenio Calderón- como el Telediario 2, el que yo realizaba, teníamos claro que había que ir rápido y directo a los presentadores y a las noticias. En otras ediciones intentaron otras formas, con planos laterales, que eran buenas ideas o bien intencionadas, pero que era complicado resolver por las dimensiones del plató y por la dotación de cámaras disponible. Eugenio y yo comíamos juntos casi todos los días y parte de la conversación era trabajar en avanzar y mejorar lo que hacíamos en la realización del Telediario".

La versión para el Centro Territorial de Extremadura

Hay más razones por las que este decorado hizo historia en TVE. Fue el primero que tuvo versiones para los Centros Territoriales, si bien no todos lo adaptaron como fue el caso de TVE Galicia que había estrenado uno nuevo poco antes. A pesar de esas ausencias, a partir de entonces se convirtió en norma que se mantuviera la misma línea en todos los informativos de la Casa. "Los diseñabámos también nosotras y teníamos que adecuarlos a las dimensiones de los centros territoriales que variaban mucho pero, en general, eran más pequeños que el A1. En cierto modo era sencillo replicarlo, se elaboraban versiones más modestas pero a imagen y semejanza del de Torrespaña. Que conste que a veces tardaban un año en ponerse en marcha" y precisamente por eso el decorado siguiente, el conocido como "el Espacial" no se llegó a implantar en los Centros debido a que apenas duró unos meses en pantalla. 

"Entrevista con...", otro programa informativo en la línea gráfica del Telediario

Pero no sólo se hizo versión territorial, también sirvió de referencia para todos los programas informativos de esa temporada, incluido "Entrevista con...". Nacido, cómo no, de forma apresurada para que Felipe González respondiera sobre los GAL ante Iñaki Gabilondo, después continuó con otros líderes políticos y, más tarde, sirvió de escenario para las entrevistas electorales realizadas por José Antonio Martínez Soler. El concepto se mantuvo pero sin mapa: fondo cálido (sin la cuadrícula) y paneles con el ya famoso papel continuo haciendo relieve. El primer plano de los políticos con aquel material quedaba muy elegante. "Te puedo asegurar que antes era más fácil trabajar en escenografía porque te daban más libertad. Según fue pasando el tiempo había más jefes, directivos, altos mandos, medios mandos que opinan sobre absolutamente todo y al final eso termina siendo, sobre todo en mi última etapa antes de prejubilarme, un Frankestein. Antes de eso te daban unas pautas o te decían: el lunes tiene que estar entregado este proyecto para cumplirlo en una semana", asegura Iruretagoyena.

Gabilondo en "Entrevista con...". El desenfoque del fondo "despegaba" al presentador del decorado.

Han pasado más de tres décadas de esta imagen que supuso una ruptura. ¿Qué opina hoy Antonio Casado de él? "Visto 30 años después, no estaba nada mal, sobre todo me gustaba el que hubiera dos presentadores, que hubiera entradillas conjuntas bien organizadas y que cambiaran el ritmo de la rutina presentador + vídeo y así una y otra vez. Los fondos eran monitores que no tenían una función informativa sino decorativa. Los colores sí que me gustaron e iban dentro de una renovación visual propia de la época, más lenta de conseguir que ahora. Ya había televisiones privadas y eso dinamizó mucho las ganas de mejorar y de marcar una línea de referencia." Por supuesto, no olvidemos que la escenografía siempre debe estar al servicio del programa en cuestión. "La calidez del ambiente que se creaba podía ser atractiva para el espectador, se cuidaba mucho la iluminación, el maquillaje, la peluquería, el vestuario. La comunicación con la mirada de Ramón Pellicer o Elena Sánchez era directa, el plano corto (sin manos) también ayudaba, pero eran ellos más que el decorado lo que me importaba. Una clave de un informativo, con todas las críticas que se quieran hacer al enfoque del programa y las noticias, es la credibilidad que aportan los presentadores. Y este decorado no despistaba en este tema de la credibilidad de la persona, tanto cuando había monitores de fondo, como cuando había una zona indefinida de mapa y textura ámbar. Además, comenzamos a hacer algunos planos conjuntos, pocos pero fueron cada vez más, ver cómo se entendían, cómo se relacionaban sin imposturas...  creo que eso se consiguió." Ante la pregunta ¿qué te parece ahora, con el paso del tiempo? Machús responde rápido y se percibe en su tono una sonrisa: "Amable, cálido, humano. La verdad es que me sigue pareciendo actual."

El famoso reloj que marcaba el inicio del Telediario fue otra de las innovaciones gráficas

Al revisar varios Telediarios de esa época antes de esta entrevista, Antonio reflexiona: "Recuerdo más el trabajo en la redacción y el COI (la zona de montaje, en aquella época se trabajaba con cintas analógicas Betacam), con el paso del tiempo cada vez me interesó más el tema de escenografía y puesta en escena. Estamos hablando de hace más de 30 años y hay puntos que he visto y he recordado que son muy destacables. Lo que más me llama la atención es que el formato era 4:3 y la calidad de las imágenes era variable, pero ya habíamos empezado –de forma incipiente- a prestar más atención al cuidado del sonido ambiente, a las pausas, a los sonidos de la vida. Cada vez se hacían más directos, todavía con satélites (no había mochilas, ni 5G). Ha cambiado mucho todo lo relacionado con la inmediatez y las comunicaciones, pero si ves ahora un telediario de esos años ni mucho menos están peor contadas las noticias o las historias."

El plano medio de Pedro Altares en el TD 3, pura elegancia visual

Machús Martín Iruretagoyena gozó de una larga y apasionante etapa en Torrespaña, plagada de diseños más estables y de especiales informativos para los que había que preparar un decorado en menos de 48 horas. “He vivido jornadas de 15 o 16 horas para sacar esos proyectos adelante y nunca he puesto pegas. Luego ya veríamos cómo se compensaba eso pero lo importante era hacerlo bien y en el tiempo que te daban. Tenía una implicación tremenda y además, muchas ganas. Cuando me surgía una idea la plasmaba a mano alzada sobre el papel, hacía unos bocetos y a partir de ahí ya empezaba a hacer los cálculos y convertirlos en un plano con todos los requirimientos técnicos pero lo hacía yo misma, en mi tablero de dibujo. Creo que, con la informática, se ha perdido esa parte artística y creativa, la creatividad iba directamente de la cabeza a mis manos a través del lápiz.” Quizá esa sea la clave para que hoy esta escenografía sea recordada por aquellos que la vivimos (como espectadores o como profesionales) con más calidez que otras de la misma época. 


En la web del Archivo RTVE están disponibles varios Telediarios de esta época. Podéis verlos pinchando aquí y aquí

Este post es una amplicación del que publiqué aquí en 2011. 

miércoles, 8 de octubre de 2025

Los Telediarios en 1990

El logo del Telediario hasta el cambio de mayo

1990 fue un año muy intenso en la información y también lo fue de cambios en los informativos de TVE. Se enfrentaban por primera vez a las recién nacidas televisiones privadas que, aunque tardarían bastante tiempo en asentar sus redacciones de noticias, ya estaban fichando a algunas de las estrellas del Ente público como Luis Mariñas que dejaba el Telediario 1 para incorporarse a Tele 5 con su "Entre hoy y mañana". María Antonia Iglesias dirigía los Servicios Informativos de la pública en una temporada en la que se celebraría el primer aniversario de la reunificación alemana, elecciones en el País Vasco y Andalucía, la coronación de Aki-Hito, la visita a nuestro país de Gorbachov, la dimisión de Margaret Thatcher o la primera guerra televisada, la del Golfo.

Luis Mariñas y Teresa Castanedo en el decorado de 1989 que se mantuvo hasta mayo de 1990

El 5 mayo se estrenarían nueva línea gráfica y decorados. De la elegancia formal pero discreta y de los tonos grises combinados con suaves crema pastel se pasaba a una rompedora estética que acompañaba al "nuevo ritmo" a la hora de contar lo que pasaba en España y el mundo. Se incrementaba el número de horas dedicadas a la información tanto en el primer como en el segundo canal y se apostaba más fuerte por el Teletexto. Además, se estrenaban tres nuevas corresponsalías: Budapest, Rabat y El Vaticano.  

Imagen de la nueva cabecera de los Telediarios en mayo de 1990

Una cabecera casi frenética, con un movimiento envolvente y que conectaba con el nuevo decorado a través de la O del Telediario a través de un rápido movimiento de cabeza caliente, una grúa estrenada en España apenas dos años antes en el Especial de Nochevieja de 1988 realizado por Hugo Estuven. La audiencia se sorprendió y tardó un tiempo en acostumbrarse a aquello pero hay que tener en cuenta que veníamos de un largo período en el que el plano general era fijo. 

Francine Gálvez y Ana Blanco en el nuevo decorado

El azul dominaba el plató y los monitores se colocaban en el centro. Los fondos para los primeros planos eran prácticamente neutros porque se mantuvo la incrustación de una pequeña ventana (generalmente a la derecha) con un grafismo alusivo a la noticia que vendría a continuación. Si el decorado hubiera sido muy llamativo o con monitores esa imagen informática habría perdido su efectividad. A la derecha del plató (visión del espectador) un gigante logo de TVE-1 que con frecuencia era tapado por una falsa pantalla para conexiones en directo y entrevistas con el interlocutor en otro lugar. 

Almudena Ariza y Jesús Hermida en "Diario Noche"

El decorado variaba ligeramente en el Telediario 3 que entonces pasó a titularse "Diario noche" con la dirección y presentación de Jesús Hermida. Se prescindía de los monitores y un gran reloj presidía uno de los laterales, la mesa "boomerang" se cambiaba por otra redonda de madera y, por último, el fondo de Hermida era negro con unas pequeñas lucecitas que imitaban la noche de una ciudad.

TD 1 con Elena Sánchez y Pedro Piqueras. Al frente de los deportes Sergio Sauca (izda.)

Hubo unos cuantos movimientos de presentadores y editores a lo largo del año. Si en los primeros meses el TD1 estaba al mando de Luis Mariñas con la ayuda de Teresa Castanedo en la presentación, su abandono de la cadena hizo que Pedro Piqueras se pusiera al frente acompañado por Elena Sánchez y en los deportes Sergio Sauca. El TD 2 tuvo a Rosa María Mateo y Matías Prats como presentadores hasta que en septiembre Hermida se hizo cargo de esta edición proviniente del "Diario Noche" en el que le sucedía Tom Martín Benítez tras dejar "Noticias 2" en manos de Matías Prats. 

Tom Martín Benítez, uno de los profesionales que más cambios de destino sufrió en esa época

El fin de semana fue el que sufrió más cambios en sólo un año. Miguel Adrover y Anna Castells fueron sustituidos en abril por Francine Gálvez y Mari Pau Domínguez pero la segunda se fue a los pocos meses para irse a Catalunya Radio. El 15 de septiembre se estrenó Ana Blanco acompañando a Francine y manteniendo a Adrover como editor. 

Francine Gálvez

De aquella temporada hay que destacar el ruido que se generó con la aparición en el sacrosanto Telediario de Francine, la primera mujer negra en un informativo en nuestro país. Aunque había debutado en el "Buenos días" de Luis Tomás Melgar, su presencia en las dos ediciones del fin de semana llamó mucho la atención, lo que demuestra que el país necesitaba, precisamente, que le zarandearan. El racismo que tuvo que sufrir Francine siendo, por añadidura, una joven de tan solo 23 años sólo lo puede contar ella. 

Pedro Piqueras

En esa época todos los informativos duraban media hora. El TD 1 comenzaba a las 15 h, el TD 2 a las 20.30 h, el TD 3 en torno a las doce de la noche y la excepción: "Noticias 2" en TVE2 a las 21 h  que duraba un cuarto de hora. En el caso de la Segunda Cadena se sumaban tres boletines informativos de unos cinco minutos de duración a las 14.25, 15.25 y 18 h. "Buenos días" era el informativo más largo de todos con unos 75 minutos de duración desde las 8 h pero a final de año se redujo a tres avances de unos diez minutos entre las 8 y las 9.10 de la mañana. José Antonio Mateos era el editor y presentador y durante buena parte del año también presentaron María Bravo, Carlos León y Moisés Romero. 

Agustín Remesal en una crónica desde París

Especial importancia tuvo la información internacional, como ya destacaba al principio, se dedicaron nada menos que 20 h en TVE-2 a la visita de Mijail Gorbachov, hubo un programa especial de más de una hora sobre las condiciones de vida en la URSS, Telediarios en directo desde Berlín y París y las quince corresponsalías funcionaron a pleno rendimiento. Fue una época dorada para los corresponsales y algunos adquirieron no sólo prestigio sino también cierta popularidad por sus crónicas como Rosa Calaf desde Buenos Aires, Agustín Remesal desde París, José María Siles desde Rabat, Daniel Peral desde Bonn o Ángel Gómez Fuentes desde Nueva York. En cuanto a la cobertura de la guerra del Golfo entre agosto y septiembre (con relevancia especial para Hermida, Tom Martín Benítez y Piqueras) mereció un Premio Ondas. 
Una temporada tan desenfrenada como la cabecera de esta nueva etapa. 

domingo, 15 de septiembre de 2024

El ayer y el hoy de los presentadores del Telediario

Jesús Álvarez en el Telediario a principios de los 60. La mujer que le pasa un teletipo es Pilar Miró que en los 80 sería la primera Directora General de RTVE

Cuando TVE comenzó sus emisiones regulares el 28 de octubre de 1956 nadie pensó que fuera necesario tener unos servicios informativos, total, en plena dictadura poco se podía informar. Hablamos de una época en la que todas las cadenas de radio tenían que conectar con “El Parte” de RNE, no se permitían boletines propios. De ahí que vuestros abuelos sigan diciendo eso de “voy a ver qué dice el Parte”, como si de una servicio militar se tratara. Tal día como hoy de 1957 se estrenó la marca Telediario y por eso toca hacer un repaso a lo más "aparente": sus presentadores/as y la forma en la que ese oficio ha ido transformándose. 

David Cubedo a mediados de los 60

Uno de los pioneros de aquella primigenia TVE, David Cubedo, fue el que sugirió que sería importante ofrecer noticias para los televidentes y la cosa se puso en marcha al año siguiente. Primero sería bajo el título de "Últimas noticias" y después con el definitivo de "Telediario", nombre que se reaprovecha de la revista que informaba de la programación y que después cambiaría su cabecera por "Tele Radio". El propio Cubedo sería el presentador de una de las ediciones, las otras dos tenían a Jesús Álvarez y Eduardo Sancho al frente. 

Eduardo Sancho al frente de la tercera edición del Telediario a principios de los 60

Un motorista llevaba los papeles con la información pautada desde RNE hasta el chalecito del Paseo de la Habana donde se encontraba la sede de la tele y los presentadores leían “a pelo” esa información. Poco a poco fueron incorporando fotografías y se suscribieron a los servicios de alguna agencia y también al de la poderosa CBS, cadena estadounidense que era la referencia informativa en aquella época. Eso en cuanto a lo internacional, lo nacional… tardaríamos unos años en mandar reporteros a la calle con cámaras de cine. Eso precisaba un revelado y montaje, así que normalmente no se emitían hasta uno o dos días después de la grabación, es decir, que la noticia se había quedado vieja ya.

Jesús Álvarez en uno de sus últimos especiales informativos

Cuento todo esto porque es necesario para entender lo que vino después  y es que, en realidad, durante décadas no hubo grandes cambios en cuanto a la forma de presentarse ante el espectador. Hasta mediados de los setenta, y salvo honrosas excepciones de las que hablaremos, el locutor de informativos (no necesariamente periodista) era hombre, de voz generalmente grave y rotunda, de dicción perfecta y de edad media. Era rarísimo ver a un locutor joven, aunque los hubo, generalmente sustitutos o como “acompañantes” del presentador principal. En los sesenta y primeros setenta la separación “Informativos vs. Programas” prácticamente no existía y algunos de los locutores más reconocidos de los Telediarios también se encargaban del entretenimiento como el todoterreno Jesús Álvarez. 

Miguel Sanchís y Pedro Macía en un TD de principios de los 70, aún sin autocue

El tele-prompter o autocue, ese aparatito que nos permite leer los textos directamente de la cámara no se incorporó a los estudios de TVE de forma generalizada hasta… ¡mediados de los ochenta! Todos los presentadores utilizaban la técnica que el pionero Eduardo Sancho definía como “el bebe-patos”, es decir, leer del papel directamente y levantar la vista tanto como fuera posible para no perder el contacto visual con el espectador. En esto los había mejores y peores y algunos habían perfeccionado la técnica o bien tenían una extraordinaria memoria que les permitía aprenderse una parte del texto hasta que las “colas” decidían entrar en imagen. 

Julio César Fernández esperando la conexión con un Centro Territorial en los 70

No existían las conexiones en directo y hasta 1966 no se monta una red de corresponsales cuyas crónicas eran en formato cine o bien, para noticias de última hora, telefónicas sobre colas de imagen de alguna agencia, pero no en directo. Eso implicaba que cada vez que el presentador tenía que dar paso a un reportaje o a una crónica tenía que encomendarse a Santa Clara, patrona de TVE, para que no tardara demasiado en entrar. A veces esos segundos se hacían eternos y el pobre locutor aguantaba la espera con resignación. Si hoy nos ponemos nerviosos cuando se retrasa 2 segundos imagina estar en un plató y esperar (fácilmente) 30 segundos. Estaban hechos de otra pasta. 

Es importante recalcar que esa corrección y encorsetamiento eran exigencia de la Casa y que incluso existían multas por “salirse del tiesto”. Si había una equivocación y se consideraba “falta”, multa al canto. No se andaban con chiquitas, de ahí que hoy cuando vemos fragmentos conservados de aquellos telediarios nos parezcan “casi artificiales”. De esa época viene el famoso descalificativo de “bustos parlantes”. 

Blanca Gala

A finales de los 60 se producen tímidos intentos de modernizar todo aquello. En 1968 aparece el primer informativo matinal, “Buenos días”, y por primera vez una mujer aparece presentando noticias. Su nombre: Blanca Gala. Apenas duró una temporada en antena. Se paralizó aquello de la televisión matinal (breve apunte: no había tele por las mañanas, teníamos carta de ajuste, tras este efímero intento no hubo programación matinal hasta 1986, precisamente con otro “Buenos días”). Blanca también presentaría la última edición del Telediario tras esa cancelación. 

Jesús Hermida en la corresponsalía de Nueva York

Otro intento de evolución: la última edición del Telediario en 1970 pasa a llamarse “24 horas” y se reclama a Jesús Hermida que regrese de la corresponsalía de Nueva York para encargarse de él. Había narrado la llegada del hombre a la Luna unos meses antes, llevaba ya unos años allí y había visto a grandes maestros como Walter Cronkite en la CBS o a la pareja Huntley-Brinkley en la NBC y pensó que le llamaban para hacer algo similar. Esa era la idea inicial pero Don Jesús tenía demasiada personalidad y el techo de “lo noticiable” todavía estaba demasiado bajo. Le sustituyó Manuel Martín Ferrand que también tuvo problemas continuamente. El colmo fue cuando pidió un minuto de silencio por las víctimas de la guerra del Vietnam y eso provocó un conflicto diplomático. Suspensión de empleo y sueldo y poco después cancelación del informativo.

Eduardo Sancho conectando con el Congreso de los Diputados en los 70

Los intentos de cambiar la forma de presentar las noticias que apenas duraban una temporada (con suerte) fueron una constante. La verdadera revolución llegó durante la Transición. En 1976 Rafael Ansón accede a la Dirección General de RTVE y una de sus primeras medidas es cambiar los Telediarios de arriba a abajo. Tres presentadores formarían parte de la operación: Lalo Azcona, Eduardo Sotillos y Pedro Macía. Los dos primeros eran jóvenes, venían de la radio y, por lo tanto, no tenían ningún “vicio” adquirido de la vieja redacción de TVE. El tercero era un pionero que llevaba desde los primeros sesenta y que desde la edición de medianoche serviría de bisagra entre una generación y otra. 

Lalo Azcona

Lalo fue una agradable sorpresa, aparecía con traje de tres piezas, corbata enorme pero no anudada hasta el último botón. No leía, explicaba. Sonreía, hablaba como alguien normal. De repente la audiencia ve que se están contando las noticias de verdad, que hablan de la legalización del Partido Comunista, de protestas en la calle, aparecen líderes que antes estaban vetados en la tele. Fue un intento que debería haberse estabilizado pero dos años después se desmontó aquella redacción, hubo dimisiones de “las caras de la noticia” y se produjo una involución. 

Joaquín Arozamena y Victoria Prego

A principios de los ochenta la campanada la dio un informativo minúsculo que se emitía poco antes de que se cerrara la emisión, por eso recibió el título de “Al cierre”. Lo presentaban Joaquín Arozamena y Victoria Prego. Ambos habían participado en 1974 en “Noticias en la Segunda”, una rebelión en el fondo y forma… por eso se cortó a los pocos meses, todo el mundo empezaba a preferir aquel informativo rompedor y yeyé al que se emitía en La Primera y aquello no se podía permitir. En esa época, la Segunda (lo de “La 2” es de los noventa) no llegaba a todo el territorio nacional así que tenía mérito. La Dictadura estaba muriendo pero los últimos coletazos siempre hacen daño y aquel noticiario era el más moderno de Europa. Joaquín y Victoria venían, por lo tanto, con la lección bien aprendida y su “Al cierre” fue el triunfador de la temporada. La clave estaba en que hacían periodismo interpretativo, contextualizaban, “contaban lo que estaba pasando” y Arozamena no era precisamente un busto parlante, sus manos en continuo movimiento fueron imitadas hasta la saciedad pero tras esas parodias había admiración. ¿Cuánto duró eso? Una temporada, ¡qué sorpresa!

Clara Isabel Francia en los 70

Afortunadamente de todos aquellos intentos se iban quedando algunas cosas. A finales de los 70 la presencia de mujeres en los Telediarios ya no era testimonial: Clara Isabel Francia, Rosa María Mateo, Elena Martí, Marisol González, Cristina García Ramos (la de “Corazón, corazón”, sí) presentaban o copresentaban distintas ediciones de los informativos.

Manuel Campo Vidal y Concha García Campoy a mediados de los 80

A mediados de los ochenta una nueva generación de periodistas llega a los Telediarios y, por primera vez, se destierra casi definitivamente la figura del “locutor”, es decir, un presentador profesional que lee lo que escriben los redactores. Es un primer paso para llegar a la figura del “editor-presentador”. Manuel Campo Vidal, Concha García Campoy, Paco Lobatón, Carlos Herrera (poco tiempo pero estuvo ahí), Ángeles Caso… ¡Y por fin tenían autocue! Eso sí, fallaba tanto que a veces se hacían un informativo completo con el aparato escacharrado.

Ana Blanco y Matías Prats en un Telediario de los 90

En los noventa ya tenemos a Matías Prats asentado en los Telediarios, a Ana Blanco estrenándose en el fin de semana junto a Francine Gálvez, a Pedro Piqueras… parece que nada ha cambiado, ¿verdad? Las privadas llegan y se producen grandes fichajes. Luis Mariñas abandona su TD para dirigir los primeros informativos de Tele 5, llenos de comentaristas como Andrés Aberasturi porque no había dinero para montar una redacción. La fórmula, por diferente, funcionó. Antena 3 unió a veteranos de la radio como Luis Herrero con jóvenes periodistas femeninas pero quién llamó la atención fue José María Carrascal que con su “al filo de la medianoche” consiguió destacar entre la “normalidad” y que las otras cadenas también quisieran su “informativo de autor”. Una pena que eso ya no exista. 

Lorenzo Milá en "La 2 Noticias"

Creo que es justo reconocer que los ensayos para modernizar (y, por lo tanto, mejorar) la anquilosada fórmula del informativo televisivo en nuestro país se produjeron en La 2. Desde el ya mencionado y efímero “Noticias en la Segunda” del 74, a su sucesor “Redacción noche” en el 76, los diferentes títulos que comandó Arozamena o el siempre rompedor “La 2 Noticias” con un Lorenzo Milá en sus primeros años que, literalmente, educó informativamente a toda una generación de estudiantes de Periodismo. Su paso al Telediario de La 1 (corbata sí, corbata no) se saldó con buenas críticas y audiencias y sin perder un ápice de su naturalidad.

Mari Carmen García Vela

Tampoco podemos olvidar que las “noticias” no sólo se cuentan en los diarios, otros formatos como “Informe Semanal” nos  han descubierto a algunos de los mejores comunicadores de este país y es inevitable nombrar a Rosa María Mateo y Mari Carmen García Vela que con su hablar pausado marcaron escuela. 

Marta Jaumandreu en el Informativo Territorial de Madrid que comparté plató y decorado con el Telediario (Foto Alejandro Macías)

¿Ha cambiado radicalmente la forma de presentar las noticias? Se perfecciona la técnica pero desde hace 30 años no hay grandes alteraciones. Los presentadores pueden ser más o menos simpáticos, ahora se ponen de pie y pasean por el plató pero eso ya se había visto antes. Lo que importa es que lo que se cuente sea real y esté contrastado, que la información sea honesta (ya que la objetividad es imposible), que no haya partidismos y que quien comunique tenga credibilidad. ¿Y eso cómo se consigue? Desde luego, no haciendo aspavientos o siendo sensacionalista, la credibilidad es ese ente que se trabaja durante años y que se pierde en un minuto. ¿Todos nuestros presentadores/as la tienen? No, pero muchos han encontrado su nicho de mercado y en estos momentos eso parece importar más. ¿Podría un presentador/a del Telediario de 1980 conducir uno hoy en día? Sí, la técnica le ayudaría a hacer mejor (y más cómodamente) su trabajo. ¿Podría cualquier presentador/a de hoy hacer el viaje inverso? Creo que tardaría más, mucho más, en acostumbrarse. No olvidemos, por tanto, que lo básico no ha mutado: informar (no aleccionar). Da igual que el decorado sea una pantalla de 6 metros o una cortina, la capacidad comunicativa tiene que ver con el talento, sí, pero también con la ética y con la práctica. 


Os recomiendo el especial "La noche del TD" emitido hace diez años La Uno, podéis verlo pinchando aquí

Este artículo fue originalmente una colaboración para el blog de Luis Fraga hace cuatro años. Lo he recuperado y actualizado con motivo del aniversario del Telediario.

domingo, 27 de noviembre de 2022

Los primeros Telediarios

David Cubedo a punto de iniciar el Telediario en 1957

El día que TVE comenzó sus emisiones regulares, el exiguo estudio del Paseo de la Habana estaba al límite de su capacidad. Entre los trabajadores, los artistas invitados, el Ministro de Información y Turismo que inauguraba el invento y sus acólitos y todos los jefecillos que no querían perderse el evento y que iban acompañados de familiares o amigos... el aforo estaba completito. Ese era un día de fiesta, la programación que se convertiría en habitual comenzaría al día siguiente, 29 de octubre de 1956 y entre todo aquel jaleo uno de los locutores pioneros, David Cubedo, se hizo consciente de que nadie había pensado en los informativos. El periodista, proveniente de RNE, lo comentó a los directivos, según el mismo contaba años después, y le respondieron que ya habría tiempo para eso. Se lo tomaron con mucha calma, un año después, en otoño de 1957, se estrenaba el TELEDIARIO. 

Jesús Álvarez presentando el Telediario a principios de los sesenta

Cubedo presumía, con o sin razón, eso parece difícil de probar hoy, de que fue él quien insistió en la necesidad de montar unos servicios informativos para la tele pero el historiador Baget-Herms aseguraba que "los hombres que ponen en marcha el proyecto son Ángel Marrero, José de las Casas, Javier Alonso, Francisco Velázquez, Manuel Díaz y Jesús Álvarez, este último como locutor aunque si se hace preciso también puede "echar una mano" en la redacción" (Historia de TVE publicado en el suplemento "Tele-Día"). A los pocos meses el Telediario tiene ya dos ediciones, la primera en torno a las 15.20 h presentada por David Cubedo y la de las 21.45 h (también hora aproximada) por Jesús Álvarez. En 1958 el propio Cubedo presentaba también los lunes justo antes del cierre de la programación "Edición Especial" que fue el primer ensayo para la tercera edición. 

El primer control del Paseo de la Habana durante la emisión de un TD en 1957

En realidad muchos tenían dudas de que fuera necesario tener unos servicios informativos, total, en plena dictadura poco se podía informar. Hablamos de una época en la que todas las cadenas de radio tenían que conectar con “El Parte” de RNE autorizado por la Censura, no se permitían boletines propios, no fuera a ser que contaran algo no permitido. De ahí que nuestros abuelos sigan diciendo eso de “voy a ver qué dice el Parte”, como si de un servicio militar se tratara. Aquel primer noticiario de la tele era más bien radiofónico porque realmente no tenía imágenes, un motorista llevaba los papeles con la información pautada desde RNE hasta el chalecito del Paseo de la Habana y los presentadores leían “a pelo” esa información. Poco a poco se fueron añadiendo fotos, mapas, algún dibujo o rótulos en el atril que servían para complementar las palabras del locutor de turno. 

¿Quién era esta buena mujer al lado del rótulo del Telediario?
Posiblemente la protagonista de una noticia que era entrevistada en directo. Foto de Bariego.

Para evitar que el programa consistiera simplemente en un señor leyendo de un papel se ofrecían entrevistas en el propio plató a alguno de los protagonistas de las noticias del día (o de la jornada anterior, que en esto no eran muy estrictos) y también "comentaristas" (todos afectos al régimen, casualmente). A esos señores, todos muy serios, se les comenzó a llamar popularmente "bustos parlantes" aunque con el tiempo eso se extendió también a los locutores... que no eran precisamente simpáticos. Es importante recalcar que esa corrección y encorsetamiento eran exigencia de la Casa y que incluso existían multas por “salirse del tiesto”. Si había una equivocación y se consideraba “falta”, multa al canto. No se andaban con chiquitas, por eso cuando vemos fragmentos conservados de aquellos telediarios nos parezcan “casi artificiales”.

Un locutor (¿Jesús Álvarez?) preparado para leer noticias "en off" (sin aparecer en pantalla). 

Al poco tiempo la Casa América les ofreció gratuitamente imágenes pero no siempre eran de actualidad así que las aprovechaban cuando podían aunque fuera con excusas peregrinas. Más tarde se suscribieron a los servicios de alguna agencia y también a los de imágenes de la poderosa CBS, cadena estadounidense que era la referencia informativa en aquella época. Eso en cuanto a lo internacional, que era lo menos controlado por la estricta censura. Lo nacional estaba absolutamente dirigido por la Dictadura así que se usaban las imágenes que mandaba el famoso NO-DO. Tardarían unos años en mandar reporteros a la calle con cámaras de cine de formato casi aficionado y eso precisaba un revelado y montaje, así que normalmente no se emitían hasta uno o dos días después. Se montaban a mano y hacían cálculos de la vieja: unos 10 metros de celuloide equivalían a un minuto de imagen. Si querían sonido tenían que llevar un aparato aparte que pesaba varios kilos y luego sincronizar la banda sonora con la de imagen. 

Una de las primeras versiones de la cabecera del Telediario animada por los Estudios Moro

Poco a poco el Telediario, a pesar de todas sus limitaciones, se iba haciendo un hueco entre la audiencia y la bola del mundo sobre la que giraba el título se hizo popular. Aquella cabecera, una de las primeras filmadas de TVE, fue animada por los Estudios Moro, famosos en toda Europa por sus anuncios y que a mediados de los sesenta conseguirían un enorme impacto con la familia Telerín. Durante varios lustros fue esta compañía la que animó todas las cabeceras del informativo, evolucionando al mismo tiempo que la tecnología lo permitía. 

   En cuanto a la puesta en escena, más simple imposible: una mesa con un micrófono y un panel de madera fue el primer decorado. Enseguida llegó el famoso mapamundi en diferentes formas, pintado, en relieve... 

Eduardo Sancho a principios de los sesenta

Enseguida se añadió una tercera edición que se emitiría a partir de las 23.30 h pero dependía de la duración del programa estrella de la noche o la serie de turno. El periodista Eduardo Sancho fue el encargado de ese último Telediario. El tele-prompter o autocue, ese aparatito que nos permite leer los textos directamente de la cámara no se incorporó a los estudios de TVE de forma generalizada hasta… ¡mediados de los ochenta! Todos los presentadores utilizaban la técnica que el propio  Sancho definía como “el bebe-patos”, es decir, leer del papel directamente y levantar la vista tanto como fuera posible para no perder el contacto visual con el espectador. En esto los había mejores y peores y algunos habían perfeccionado la técnica o bien tenían una extraordinaria memoria que les permitía aprenderse una parte del texto hasta que las “colas” decidían entrar en imagen. 

Eugenio Rubio (izda.) y Federico Gallo, los primeros presentadores del TD desde Barcelona

En 1959 se inauguran los estudios de TVE en Barcelona, Miramar, que ayudan a descongestionar la sede madrileña del Paseo de la Habana, que además era minúscula. Con ello nace la conexión con Barcelona para los informativos, gran avance. En realidad funcionaban como dos boletines diferentes, no había una comunicación fluida entre ambos estudios porque la técnica lo impedía así que se daba paso a Miramar donde Federico Gallo y Enrique Rubio esperaban pacientemente a que el enlace hertziano funcionara sin demasiadas interferencias para contar lo suyo. Parece poca cosa pero esta conexión permitía una información más plural (dentro de lo que permitía el Franquismo, claro) y una ampliación del territorio tanto en la difusión de la señal como en la propiamente periodística, ahora era posible ofrecer noticias de Cataluña y alrededores el mismo día. 

   Los primeros tiempos del Telediario fueron realmente heroícos, un pequeño grupo de periodistas luchaban (en general) por ofrecer información a pesar de la censura y los técnicos intentaban solventar con más ingenio que presupuesto todos los problemas tecnológicos que se presentaban y que limitaban enormemente su labor diaria. De todo aquello sólo nos quedan imágenes de reportajes grabados para explicar cómo se hacía un informativo. Eduardo Sancho es el único que queda vivo del trío inicial de presentadores y su testimonio es fundamental para recordar el inicio de todo.