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domingo, 5 de abril de 2020

La señora García se confiesa


La señora García es una mujer atractiva, consolidada en su posición en la sociedad, es decir, asentada en una burguesía que en plena transición hacia la democracia mantiene sus privilegios por inercia y que no sabe muy bien hacia dónde se dirige el país ni ella misma como individuo. En el casino de Biarritz conoce a un hombrecillo peculiar que resulta ser guionista de televisión y que desde entonces se convierte en una especie de escriba particular. El señor Martínez, así se llama él, quiere ser su confesor, un confesor laico pero confesor al fin y al cabo. Necesita que ella le cuente qué pasa por su cabeza, cuáles son sus verdaderas preocupaciones pero también qué sus alegrías, cuáles son sus motivaciones vitales... Y este es el macguffin de la serie que Adolfo Marsillach estrenó el 2 de noviembre de 1976 en TVE, "La señora García se confiesa". 


Siendo un producto 100% Marsillach (guión, dirección y actuación) ese argumento inicial no era más que una excusa para radiografiar esa España en cambio, un país que todavía no sabe qué quiere ser pero sí tiene muy claro a lo que no quiere volver. Cuando se estrenó no se había cumplido un año de la muerte del Dictador; se había rodado en formato cinematográfico justo durante la agonía y muerte de Franco así que cuando el guión fue presentado a los jefes de la tele nadie se podía imaginar que una Transición (en mayúsculas) estaría en marcha cuando se emitiera. Una vez más, Don Adolfo se había adelantado a su tiempo, como ya había hecho con "Habitación 508"o, anteriormente (todavía en el Paseo de la Habana), con "Fernández, punto y coma" o "Silencio, vivimos". 

Fotos @ArchivoRTVE

Para protagonizarla eligió a Lucía Bosé, una actriz que en los últimos años había espaciado sus apariciones cinematográficas y que en nuestro país era una estrella por dos hechos muy concretos: su papel en "Muerte de un ciclista" y su boda con el torero Luis Miguel Dominguín con el que tendría varios hijos, entre ellos el celebérrimo Miguel Bosé. Esta italiana afincada en España desde finales de los 50 no había hecho nunca televisión aquí y su única experiencia previa en el medio era una película para la RAI, "La huesped" de Liliana Cavani. "No es que yo me negase a hacer televisión. Únicamente la quiero afrontar como actriz de cine, que es lo soy y lo que seguiré siendo. Nunca he hecho, y no sé si estoy preparada para hacerlo, esa especie de teatro filmado que es la televisión en directo... a lo mejor no estoy preparada" (Revista TeleRadio nº 918). Entre los actores que secundaban a Bosé se encuentran Fernando Hilbeck (su marido, que aparece en un sólo capítulo), Analía Gadé, Pilar Bardem, Manuel Aleixandre, Miguel Narros y Cristina Marsillach y Diana Pérez de Guzmán que interpretan a la propia señora García durante su infancia y juventud respectivamente. No podemos olvidar que la música era del gran Luis Eduardo Aute, que supo entender perfectamente qué necesitaba Marsillach. 
   El estreno de la serie fue sonado, el runrún en la prensa venía formándose unos cuantos meses antes. Tuvo críticas variadas, no fue un gran éxito en su momento y tampoco aparecía en los primeros puestos del panel de aceptación de los espectadores (su nota habitual durante las trece semanas fue del 7). Hoy casi se puede considerar una serie de culto porque todos los progres de la época la alaban, a pesar de que durante años ha sido prácticamente imposible verla. Ahora podremos juzgar si ha superado el paso del tiempo puesto que Archivo RTVE ha comenzado a colgarla en su web como homenaje a su protagonista recientemente fallecida y ahora también sirve de reconocimiento para Aute. 


martes, 22 de enero de 2013

Habitación 508


Si ayer hablábamos del último programa dirigido y presentado por Adolfo Marsillach hoy lo hacemos sobre el primero... que se conserva. En realidad el famoso actor y director teatral había realizado 4 series para TVE antes de que se estrenara "Habitación 508" pero todas ellas forman parte de aquella etapa de emisiones en directo y sin video-tape en la Casa. 


"Habitación 508" era una serie de episodios de una hora de duración y de carácter autoconclusivo, sólo tenían en común el escenario, todas las historias tenían lugar en el mismo cuarto de un hotel, ya podéis imaginar el número. Marsillach escribía, dirigía y casi siempre protagonizaba los capítulos si bien es cierto que también interpretó algún papel secundario o incluso no apareció en pantalla en alguna ocasión. 


El humor era el tono elegido habitualmente pero esa comicidad no era apta para todos los públicos, como era habitual en los textos de don Adolfo, supuraba ironía y crítica social. Cada episodio criticaba a un tipo de persona y para ello creaba un guión que ponía de manifiesto esos defectos humanos con una acidez que se le atragantó a muchos espectadores. 


Quizás por eso esta serie no fue un triunfo como otras suyas anteriores ("Galería de maridos", "Silencio se rueda" o "Fernández punto y coma"). Sólo permaneció una temporada en antena, en el último trimestre de 1966. Eso sí, el elenco era excepcional: José María Prada, Carmen de la Maza, Fernando Guillén, Jaime Blanch, Luis Morris o Juan Diego entraron en aquella habitación.

lunes, 21 de enero de 2013

Tren de cercanías, un viaje con Marsillach


Adolfo Marsillach fue uno de los pioneros de nuestra tele, ya en el Paseo de la Habana dirigió, escribió y protagonizó unas cuantas series. En 1995 se cumplían nada menos que 13 años desde su anterior trabajo televisivo y decidió volver con un proyecto muy modesto y ciertamente peculiar para su trayectoria, nada menos que un programa de entrevistas y tertulias, "Tren de cercanías". 


Aquel espacio se desarrollaba en un vagón de principios del siglo pasado en el que "viajaban" personas que, casualmente, interesaban tanto a un elegante Adolfo que se se sentaba a su lado para entrevistarlas o, si eran varias, organizaba una tertulia como quien no quiere la cosa. 


Marsillach era un excelente conversador, de eso no hay duda, y aprovechó esa capacidad innata de comunicación para dirigir este viaje semanal de una hora de duración al que acudieron, principalmente, amigos o viejos conocidos. 


Todo eso era hilado con unos breves sketches de situaciones más o menos estrambóticas que ocurrían en aquel concurrido trayecto. El programa se emitió en la 2 durante una temporada y no es, desde luego, uno de los formatos más recordados del gran Marsillach aunque tenía su encanto.